Como ya sabrán los personajes no son míos y la historia de un 100% un 40% es de mi invención y lo demás es de la autora Stephenie Meyer.

Capítulo 2

El día siguiente fue peor… y mucho peor.

Fue peor porque no llovió y la densa niebla era casi oscura al menos una ventaja de hoy era que sabía que me iba a esperar en el instituto, Jessica se acercó a mí en clases y me acompaño a la otra Angela la fulminaba con la mirada y me sentí fastidiado no tenía tiempo ni tampoco las energías para aguantarme un estúpido drama de novela y aunque me debería sentir alagado o feliz o alguna mierda parecía no sentía nada la última vez que dos chicas se pelearon por mí en la pista de esqueí salí perjudicado yo porque como no me interesaba ninguna todos pensaron que era gay o que era extraño lo que redujo mucho más mi lista de amigos ¿Qué tiene que no me interesen las tipas de mi edad? Porque estaba seguro que no era gay y para confirmarlo tenía la foto de Megan Fox pegada en la pared de mi antigua habitación y cuando la miraba la imaginaba de la forma menos decente posible y me gustaba y la segunda prueba es que una vez desde que tengo memoria tuve una clase de enamoramiento pero ella estaba fuera de mi alcance.

Durante el almuerzo me senté con Jessica, Angela, Mike y los demás que ya los conocía por cara y nombre empecé a sentirme que en vez de ahogarme flotaba en el agua, tuve que jugar básquet de nuevo y quisieron elegirme como capitán para el equipo que estaban sacando este año a competir pero me negué rotundamente hoy no era tanta las miradas que me daban y eso estaba bien para finales de semana esperaba que nadie me notara y si me hacía capitán posiblemente me vuelva el foco de la atención.

Y fue mucho peor porque Bella Cullen no apareció por la escuela ni por la mañana ni por la tarde.

Que llegara la hora del almuerzo (y con ella las coléricas miradas de Bella Cullen) me tenía de los nerviosos incluso practique frente al espejo lo que le diría hoy a esa niña mimada y malcriada es más estaba dispuesto a exigirle una explicación pero todo ese escenario se desvaneció cuando entre a la cafetería y mis ojos se fueron directo a esa mesa donde solo estaban sus hermanos.

Jessica nos intercepto en el camino y nos desvió hacia su mesa Mike parecía eufórico con su atención rodé los ojos ante eso yo por mi parte estaba incomodo mientras esperaba que ella acudiese a clases y deseaba que me ignorara, suficiente tengo que me perturbe con solo pensarla como para que ella también las provoque cuando el almuerzo termino y no se presentó casi me permití respirar con libertad Jessica me siguió a clases y estaba empezando a pensar que era como uno de esos perritos chihuahuas que siempre los visten de rosa y andan para todos lados con sus dueñas.

Hoy ciertamente se parecía a uno sobre todo con su nariz puntiaguda y esa camisa rosa con pulseras rosas y converse rosa y todo rosa… me duele la cabeza.

Contuve el aliento en la puerta y Bella Cullen no estaba, totalmente relajado me fui a mi asiento con Jessica siguiéndome sin dejar de hablarme sobre un próximo viaje a la playa y se quedó junto a mi mesa hasta que sonó el timbre entonces sonrió y se fue con una chica de ortodoncia y un horrendo permanente que me saludo como si me conociera de toda la vida medio extrañado le devolví el saludo y me gire hacia el frente tendría que hacer algo con Jessica y no iba a ser fácil la diplomacia era vital en este pueblo donde todos se conocían con todos pero yo no era conocido por tener tacto y mucho menos por tener tacto con las chicas que me irritaban hasta la medula solo espero que no colme mi paciencia tan rápido.

Tener la mesa para mí solo me dio cierto alivio me lo repetía hasta la saciedad pero no lograba quitarme este incomodo presentimiento de que era por mi culpa que esa extraña chica se haya ido aunque resultara estúpido y egocéntrico pero ¿Qué probabilidad hay de que me equivoque? Después de todo fue más que evidente de que me odiaba.

Ya para el final de las clases y otra rondas de NO para evitar que me metieran de capitán de básquet hui tan rápido como pude evitando a mi amiga la chihuahua de color rosa y me dirigí al auto lanzando mi mochila por la ventana.

La noche pasada casi que me rebano los sesos pensando en cómo Anthony había podido sobrevivir ya que solo sabía preparar huevos fritos y beicon le pedí que me dejara esa tarea aunque no fuera del todo bueno perdí práctica porque en casa de Charlie había servicio y no cocinaba desde hace poco más de un año pero aun así se mostró dispuesto a cederme las llaves de la sala de los banquetes.

Como hoy se me antojaba algo grasoso fui al Thriftway para comprar todo y hacer alitas de pollo con chile y también para comprar más cosas que se necesitaban y que se me antojaban casi me emociono con esta simple tarea usualmente mi madre siempre hacia las compras y yo hacia la comida ya que según ella mis gustos excéntricos no eran de su agrado, no lo entendía ¿Qué tiene de malo que me gusten las papas fritas con chocolate por encima?

Mientras esperaba en la cola para salir mire hacia ese flamante Audi azul oscuro los Cullen y los Hale se subían y si no estuviera tan intrigado con su hermana me fuera percatado en cómo iban vestidos, tipo Beverly Hill y estaba seguro que muchas chicas quisieran los que ellas cargaban y… ¡Demonios! ¡Yo también! No es por ser envidioso pero los zapatos que carga Emmett Cullen están de lujo, en otras circunstancias el tener belleza y dinero sería pasarse de la raya quizás por eso es que no son muy bien recibidos aquí pero no para mí y mucho menos para L.A el exilio tenía que ser voluntario no podía imaginarme que personas como ellos quisieran estar aqui.

Una hora más después deje todo listo en la cocina y mis alitas con chile en la estufa me quite la camisa y encendí la laptop por primera vez comiendo una barra de granola fue rápida y abrí mi mail mi madre me había escrito junto con dos amigos a los que les tenía más confianza.

Edward:

Escríbeme en cuanto llegues y cuéntame como te ha ido el vuelo ¿llueve? Ya te echo de menos, casi terminó de empacar todo para irme a Irlanda ¿puedes creerlo? ¡Conoceré Irlanda! ¿Crees que haya duendes y ollas de oro? Pero no encuentro la grabadora de video ¿sabes dónde la puse? Charlie te manda saludos.

Mamá.

Suspire y leí el siguiente mensaje, lo había enviado ocho horas después del primero.

¿Por qué no me has contestado? ¿A qué esperas?

Mamá.

El último era de esta mañana.

Edward Anthony Mesen:

Si no me has contestado a las 18:30 voy a llamar a Anthony.

Mire el reloj aún faltaba pero mi madre suele adelantarse deje los de mis amigos de ultimo y me dispuse a escribirle.

Lizzi:

Tranquila ahora te escribo no cometas ninguna locura.

Ed.

Envié el mail y empecé a escribir otra vez.

Lizzi:

Todo va genial en lo que cabe, la institución está bien un poco repetitiva pero bien he conocido a unos cuantos chicos que se sientan conmigo, me parece fenomenal que vayas a Irlanda recuerda dejar muchas fotos para mí y no Lizzi no creo que veas duendes u ollas de oro por favor ni se te ocurra ir detrás de un arcoíris, la grabadora de video está en el salón de juegos en la parte donde está el karaoke recuerda que la pusiste ahí cuando terminaste de grabar a Charlie mientras cantaba Pom Pom de los Jonas Brothers.

Anthony me ha comprado un monovolumen para mi sorpresa me gusto es grande espacioso y lo conduzco yo, también te extraño mucho pronto volveré a escribirte para verqué tal te ha ido en Irlanda no estaré todo el día pegado aquí.

Respira hondo y relájate ya no soy un niño me se cuidar solo.

Te amo.

Ed.

Lo envié y busque los mensajes de mis amigos.

Edward:

¡Hola Bro! ¿Cómo te va en tu pequeño infierno personal? Te fui a buscar a tu casa para que hiciéramos una despedida con Kellan pero ya te habías ido ¿Por qué no nos dijiste?

Ethan.

Teclee responder.

Ethan:

¡Bro! ¿Cómo me ha ido? ¡De pesadilla! Odio este lugar pero ya no importa… no me gustan las despedidas así que por eso no dije nada hablamos pronto ¡Oye! ¿Cómo están las olas?

Edward.

Busque el segundo y cuando leí el mail me reí de manera sincera por primera vez desde que llegue a Forks.

Edward:

¡Bro las olas están enormes! ¡Son una locura! Los chicos y yo encontramos una playa solitaria alejada de toda civilización y aunque hay que caminar mucho no nos importa esto por aquí es casi un sueño he hecho giros tan impresionante que te quedarías con la boca abierta ojala pudiera grabarlos y quitarte ese porte de sabelotodo… cambiando de tema ¿Cómo te ha ido? ¿Ya tienes tipas detrás de ti? Aquí tus admiradoras no nos dejan de acosar porque no te han visto incluso una se puso a llorar cuando le dije que habías muerto ¡Tenías que haberla visto! Te echamos mucho de menos y a tus irritantes consejos también.

Espero verte pronto.

Tienes que estar pendiente de las competencias que se formaran para dentro de un mes.

¡Adiós Bro!

Kellan.

Teclee responder.

Kellan:

Genial por ustedes mándenme fotos de esa playa ¿sabelotodo? ¿Es mi culpa que seas un idiota la mayor parte del tiempo? Me alegra que sigas mejorando en los giros y pues me ha ido pésimo odio este lugar pero como le dije a Ethan me toca aguantarme y si creo que ya tengo dos se llaman Angela y Jessica esta última si la conocieras te partirías de la risa ¿Por qué le dijiste eso Kellan? ¡No es nada caballeroso! ¡Ups! Se me olvidaba que tú ni siquiera sabes deletrear esa palabra… también me hacen falta, los niñitos de por aquí creo que no saben lo que signifique el surf.

Amas mis consejos acéptalo.

Estaré al tanto no te preocupes tengo hasta una alarma para eso.

¡Adiós Bro!

Ed.

Envié el mail y cuando me disponía a buscar el libro de Cumbres Borrascosas que tenía que volver a leer (y no tenía nada de ganas) Anthony llego a la casa baje corriendo las escaleras y apague las alitas con chile guardando mi ¡Pop en el bolsillo de los jeans.

— ¿Eddie? — pude los ojos en blanco.

¿Quién más va a ser si no?

— ¡Aquí Anthony! — grite caminando hasta la mesa y sentándome asomo la cabeza me saludo y yo lo imite, vi como colgaba el cinturón con la pistola se quitó las botas y la camisa y quedo en franelilla ahora sé de donde saque que me incomode tanto la ropa cuando ando en casa.

Mire fijamente la pistola o mejor dicho el revolver era negro y se notaba bastante pesado que yo sepa nunca la ha disparado en acto de servicio pero siempre la mantiene preparada, de niño cuando yo venía le quitaba las balas al llegar a la casa imagino que ahora me consideraba lo bastante inteligente como para no matarme por accidente y no lo bastante deprimido y emo como para suicidarme.

— Huele bien — comento con cierto recelo.

Mi madre solía practicar la cocina creativa y yo siempre la apoyaba hasta que me dio una indigestión que me mantuvo dos días vomitando causando mi deshidratación el tercer día que lo pase en la clínica decidí que mejor aprendía a cocinar sino mi madre me mataría algún día, me sorprendió y la misma vez me entristeció saber que todavía él se acuerde.

Se fue al refrigerador y saco dos cervezas de latas se sentó frente a mí y puso una lata en mis manos arquee una ceja y sonreí con incredulidad.

— ¿Qué? — Pregunto desconcertado — no hay nada de malo en que te tomes una conmigo —asentí y abrí mi lata dándole un sorbo — de todas maneras dejare que te tomes una si se te antoja — ladee la cabeza confundido.

— ¿Por qué? — antes de acostarme el primer día que llegue aquí me dijo que tenía prohibido tomarme las cervezas que estaban en la nevera y aunque le dije que no se preocupara no confió mucho en mi palabra después de todo ¿Quién confiaría en un adolecente con cerveza al alcance de su mano?

— si eres lo suficientemente mayor para cocinar…—

— Y que no se te olvide hábil — farfulle rodando lo ojos.

Me ignoro.

—… entonces puede que si deje que te tomes una — asentí y el asintió de vuelta.

Comimos en silencio durante varios minutos que a ninguno de los dos nos incomodó resultaba fácil vivir con Anthony cuando se estaba en estos cómodos silencio, en cierto modo teníamos caracteres compatibles así que por eso no nos disgusta.

— ¿y bien? ¿Qué tal el instituto? — me pregunto mientras se echaba más alitas en el plato.

— todo va genial conocí a unos chicas sus nombres son Jessica y Angela junto con unos chicos llamados Erick y Mike —

— ¡Ha sí! los conozco sus padres son amigos míos — me aguante en rodar los ojos ¿Quién no es amigo tuyo papá? Pero eso me dio una idea…

— ¿conoces a la familia del doctor Cullen? — pregunte vacilante.

— ¿la familia del doctor Cullen? Claro que si el doctor Cullen es un gran hombre —

— los hijos... son un poco diferentes no parecen que al instituto se las lleve bien con ellos — el aspecto enojado de Anthony me cogió por sorpresa.

— ¡Como es la gente de este pueblo! — murmuro con rabia.

¡Dímelo a mí Anthony!... pensé con diversión.

— El doctor Cullen es un eminente cirujano que podría trabajar en cualquier hospital del mundo y ganaría diez veces más que aquí — continúo en vos alta — tenemos suerte de que vivan acá de que su mujer quiera quedarse en un pueblito, es muy valioso para la comunidad y esos chicos se comportan bien y son muy educados, albergue ciertas dudas cuando llegaron con tantos hijos adoptivos, pensé que habría problemas pero son muy maduros y no me han dado el mas mínimo problema y no puedo decir los mismo de los hijos de algunas familias que han vivido en este pueblo desde generaciones, se mantienen unidos como debe ser una familia, se van de camping cada tres fines de semana… la gente tiene que hablar solo porque son recién llegados — ese era el discurso más largo que le había escuchado pronuncia a Anthony.

— me parecen agradable y son reservados tienes razón la gente de aquí no sir… digo hablan mucho —él asintió y la cólera se le bajo un poco — además esas chicas están muy bue…— me miro con los ojos estrechados y me metí una alita de pollo a la boca.

A la final termino negando con la cabeza algo incómodo.

— Se me olvidaba cuántos años tienes — rodé los ojos — si son muy bonitas y tendrías que ver al doctor — Anthony se rio — por fortuna está felizmente casado con una muy bella y dulce mujer a muchas enfermeras del hospital les cuesta concentrarse en su tarea cuando él anda cerca — terminamos de cenar y le dije que le tocaba limpiar a él yo no era un ama de casa y mucho menos haría trabajo de chica.

Nos sentamos a ver un partido y mientras Anthony murmuraba cosas y algunas veces escuche maldiciones hacia el equipo contrario yo termine de tomar mi cerveza y de hacer mi fastidiosa tarea ya para cuando termino el partido nos fuimos a acostar y agradecí internamente que hoy hubiera silencio.

El resto de la semana paso sin nada interesante me acostumbre a la rutina de clases, para el viernes podía reconocer los rostros de prácticamente todos los estudiantes del instituto aunque no recuerde todos sus nombres en clase de gimnasia pude pillar a unas chicas que se sentaban en las gradas a mirarme y ya me dejaron preguntar si quería ser el capitán al parecer Mike acepto el puesto ni siquiera me importo entrar al equipo yo realmente quería ser invisible.

Isabella Cullen no volvió a la escuela.

Todos los días vigilaba la puerta con ansiedad hasta que los Cullen entraban en la cafetería sin ella, entonces podía relajarme y participar en la conversión que por lo general era casi de lo mismo lo único diferente era que habría una excursión a La Push Ocena Park para dentro de dos semanas y el viaje lo organizaba Jessica accedí a ir por la playa y ver si tenía suerte y podía surfear unas horas Mike dice que tiene un oleaje enorme aunque después Erick me dijo que solo se había parado en una tabla de espuma entonces Mike se cabreo y se entraron a golpes ese día me hicieron reír hasta llorar.

Cuando llego el viernes ya entraba con total naturalidad sin preocuparme por la exuberante Bella Cullen y su odio injustificado, hasta donde sabia había abandonado la escuela y me pregunte como demonios puede hacer eso y porque la dejan hacerlo una vez falte tres días a clases por unas competencias de esqueí y Charlie tuve que quitarle el palo del cepillo de barrer a Lizzi para que no me lo partiera en la espalda.

Mi primer fin de semana que pase en Forks fue el más aburrido de mi vida Anthony no estaba acostumbrado a quedarse en una casa habitualmente vacía y se lo pasaba en el trabajo, termine todos mis estúpidos deberes en un ataque de desesperación y le escribí a mi madre varios mails con fingida jovialidad.

Quise viajar a Seattle u Olympia para comprarme una tabla de surf nueva porque la mía se me había dañado en L.A tres días antes de que me viniera aquí pero me puse a calcular con despreocupación cuanta gasolina consumiría el monovolumen y el resultado me produjo escalofríos.

Durante todo el fin de semana cayo una fina lluvia lo que me dejo dormir hasta muy tarde y lo único que me salvaba de no arrancarme los cabellos era que los chicos se conectaron esas noches y hablamos hasta muy tarde porque el muy imbécil de Kellan si pudo grabar sus giros desde lejos.

Mucha gente me saludo en el aparcamiento el lunes por la mañana solo agite mi mano y sonreí a todo el mundo casi parezco Miss Universo la clase paso como siempre con Jessica revoloteando a mi alrededor e hicieron un examen sorpresa sobre Cumbres Borrascosas era fácil y lo había terminado de leer en el mismo arranque de desesperación del fin de semana.

En general me sentía cómodo y muy satisfecho de que solo nimiedades como en convertirme en un zombi son las que me preocupen nunca dude que para cualquier persona (excepto yo) sería fácil vivir en Forks.

Al salir de clases el aire estaba lleno de remolinos blancos, oí a los chicos gritando de júbilo a mí me arranco un gemido lastimero y más cuando el viento me corto la nariz y las mejillas.

— ¡Vaya! — Exclamo Jessica — nieve —fulmine con la mirada esas pelusas blancas que se amontonaban por todos lados.

— Pf… como sea— solté resentido ¡Genial! Nieve mi gozo en un poco y yo que pensaba que se podía estar tranquilo por aquí.

Jessica me miro sorprendida.

— ¿no te gusta la nieve? —

— No, significa que hace demasiado frio incluso para que llueva — rodé los ojos — además pensaba que caía en forma tontos copos únicos y esas cursilerías pero estos parecen los extremos de bastoncillos de algodón —

— ¿en que nunca has visto nevar? — pregunto con incredulidad.

— ¡Si por supuesto! — hice una mohín y añadí con una sonrisa — en la tele — Jessica se rio y rodé los ojos pasándome las manos por el cabello tampoco es como si hubiera querido verlo, es más, fuera preferido no hacerlo ¡Yo pensaba que todos esos putos copos eran únicos! Le quito algo de la magia a la navidad.

Una gran bola húmeda y blanda impacto en sus pies nos volvimos para ver de dónde provenía y sospeche de Angela que andaba en dirección contraria a la clase que le tocaba era evidente que Jessica pensó lo mismo ya que empezó a amontonar aquella papilla blancuzca.

— te veo en el almuerzo ¿vale? — dije mientras caminaba lo más rápido posible odiaba la nieve y no quiero participar en una estúpida pelea de bolas de nieve.

Se pasaron toda la mañana hablando de la nieve y mantuve mi boca callada no era necesario que mi mal humor y desagrado los jodiera a ellos aunque puede que me agrede un poco solo porque es más seca que la lluvia.

Mike y yo nos dirigíamos a la cafetería con mucho cuidado las bolas de nieve volaban por doquier yo estaba dispuesto a caerle a golpes a cualquiera que se atreviera a lanzarme una de esas cosas al principio Mike se rio de mi pero como que después me vio la cara y algo le aconsejo que no me tirara ninguna Jessica se unió en la cola para comprar la comida y ambos charlaban alegremente mientras que la nieve en sus cabellos se fundían por puro habito mire hacia la mesa del rincón.

Entonces me quede petrificado… habían cinco personas.

¡Mierda!

Mike me dio un zape y yo se lo devolví.

— ¡Eh! ¿Edward? ¿Qué quieres? — quite mi vista de ellos y me pase las manos por el cabello me recordé a mí mismo que a los mejor era una niña mimada y caprichosa que estaba cabreada por alguna estupidez y la pago conmigo ¿Por qué debería sentirme diferente a como estaba hace solo uno segundos?

— hoy solo quiero una manzana — conteste.

— ¿es que no tienes hambre? — pregunto Jessica tomándome del brazo.

— se me quito el ánimo —

— ¿por la nieve? —

— Quizás — murmure haciéndome a un lado para dejar que ellos compraran lo que iban a comer.

Fuimos a una mesa y comía mi manzana lo más tranquilo que podía Jessica me estuvo preguntando a cada rato si estaba bien y dejo de hacerlo antes de que explotara (suerte para ella) decidí congelar las miles de cosas que pasaban por mi cabeza y darle una miradita a la mesa Cullen si me observaba con furia u odio me obligaría a preguntarle qué demonios le pasaba conmigo.

Se reían.

Jasper y Emmett tenían los cabellos totalmente empapados por la nieve Alice y Rosalie retrocedieron cuando Emmett sacudió su cabello chorreante para salpicarlas y Bella saco una bola de nieve y se la tiro a Jasper que pudo esquivarla casi con facilidad, hice una mueca disfrutaban del día nevado como los demás aunque ellos parecían poco reales como una pintura de Normal Rockwell y los demás no.

Pero aparte de toda eso había algo diferente y no lograba saber que era estreche los ojos para estudiar a Bella con cuidado decidí que su tez estaba menos pálida tal vez un poco colorada por la pelea con bolas de nieve y que las ojeras eran menos marcadas pero había más y no sabía cómo hallar eso… juro que había más estaba intentando aislar ese cambio sin apartar la vista de su hermosa silueta.

— ¿Edward? ¿A quién miras? — interrumpió Mike siguiendo la trayectoria de mi mirada.

En ese preciso momento los ojos de Isabella Cullen centellaron al encontrarse con los míos me gire rápidamente y me pase las manos por el cabello sintiendo la respiración levemente agitada sus ojos parecían ya no estar tan hostiles y llenos de odio como antes incluso podría decirse que estaban rebosante de curiosidad y cierta insatisfacción.

— Isabella Cullen te está mirando — murmuro Mike con una sonrisa pero a mí no me engañaba podía ver la rabia tras de esa sonrisa me contuve a golpearlo necesitaba un poco de su ayuda.

— no parece cabreada o dispuesta a patearme el trasero ¿verdad? — susurre lo más bajo posible.

— No — dijo confundido — ¿debería? ¿Le dijiste algo que no debías? Mira que eso de que se te vaya la lengua cuando hay chicas lindas me pasa a menudo — rodé los ojos y estas ves si se ganó el golpe por la cabeza.

— no lo sé creo que me odia —murmure alzando las manos y jugueteando con mi cabello es mala costumbre pero lo hacía cuando estaba nervioso o extremadamente avergonzado justo como ahora lo que no entiendo es porque… ¡Malditasea yo no hice nada!

— a los Cullen no les gusta nadie… bueno tampoco se fijan en nadie lo bastante para que les guste pero te sigue mirando — me codeo las costillas y lo empuje lejos.

—No la mires — me queje apoyando mi cabeza en una mano Mike se rio con disimulo pero desvió la vista, gracias al cielo estaba dispuesto a emplear la fuerza bruta muy pero muy bruta si era necesario.

Jessica nos preguntó si deseábamos ser parte de su grupo para una guerra de bolas de nieve cuando se acabaran las clases Mike asintió animado proclamándose como su vigía y la forma en que miraba a Jessica dejaba pocas dudas de que el tipo estaba clavado con ella y diría que si incluso si le ponían a besar el suelo por donde pisaba dije de inmediato que no y me excuse diciendo que iba a estar en el gimnasio hasta tarde lo que tomaría como una sugerencia Anthony traía comida para cenar y no tengo que hacerla yo que es lo único que me mantiene ocupado (me sorprendo la cantidad de tiempo que se puede uno entretener con un libro de recetas) y no tenía nada de deberes que hacer así que puede que me quede hasta muy tarde jugando al básquet.

No mire hacia más nada que la mesa y decidí que si cuando llegaba a clases de Biología estaba cabreada de nuevo me la saltaría y al final del día le pediría una explicación razonable aunque no tenga ni el más mínimo derecho de hacer pero ella tampoco tiene derecho a estar así entonces eso nos pondría a mano.

Sentí un escalofrío y un leve retorcijón en el estómago pensar estar tan cerca de ella.

Me fastidiaba el tener a Jessica acompañándome a clases quería practicar mi monologo dramático por si las dudas de que me sintiera demasiado estúpido ante su belleza o me acobardara cuando viera esos coléricos ojos lo que me animo más fue que al llegar a la puerta todo salvo yo gimieron al unísono, estaba lloviendo y el agua acababa con todo rastro de nieve me cubrí la cabeza con la capucha escondiendo mi alivio de que se haya ido la nieve y fastidio porque estaba lloviendo de nuevo.

Jessica no para de quejarse ya que su grupo era el que más posibilidades tenía de ganar la guerra.

Ya en clases comprobé que mi mesa seguía vacía suspire de alivio y me deshice de la compañía de mi chihuahua personal y me senté en mi mesa haciendo garabatos en la silla con las piernas estiradas hacia delante necesite de toda mi fuerza para no mirar hacia la puerta cuando ella llegara con su perfecto bamboleo de caderas.

Escuche como se movía la silla continua a la mía pero continúe haciendo estúpidos círculos sin atreverme a voltear la cara.

— Hola —dijo con voz de campanas.

Gire mi rostro, sorprendido de que me hablara, estaba listo para una explosión de mal humor no para esto se sentaba lo más lejos que le permitía la mesa con la silla vuelta hacia mí, llevaba el cabello casi húmedo pero eso no se lo dañaba sus perfectas ondas caían en cascadas hasta el final de su espalda como si hubiera salido de un anuncio de shampoo su hermoso y deslumbrante rostro era gentil y suave casi me atrevo a decir que dulce una leve sonrisa curvaba sus perfectos labios de coral pero sus ojos aun mostraban recelo.

— Me llamo Isabella Cullen pero me gusta que me digan Bella — continuo — no tuve la oportunidad de presentarme la semana pasada tú debes ser Edward — la cabeza me daba vuelta y estaba confundido no debí ver el movimientos de sus labios mientras hablaba.

¿Será que me lo imagine todo o puede que sea solo un problema estúpido que pago conmigo y por eso se comporta tan amable? A lo mejor la semana pasada tenía la menstruación a muchas mujeres les afecta eso Lizzi se pone llorona y melodramática cuando eso sucede.

— ¿Cómo sabes mi nombre? — pregunte obligándome a no tartamudear.

Se rio de forma dulce tan dulce que lo saboree internamente.

— Creo que todos saben tu nombre — hice una mueca de disgusto ¿tenía que recordármelo? Pero aun así insistí como un estúpido…

— No, no me refería a que me llamaste Edward — me miro confundida y casi me rio de lo adorable que se vio.

— ¿prefieres Eddie? —

— ¡No! —

— ¿entonces? —

— pero creo que Anthony, quiero decir mi padre, me llama el pequeño Eddie a mis espaldas porque de todos me llaman Eddie… Eddie… Eddie — balbucee intento no parecer más idiota de lo que soy.

— ¡Oh! — no añadió más nada y giro su rostro hacia la profesora.

¿Eso era todo lo que yo podía decir? Me siento tan estúpido por fin me mira sin esa hostilidad y vengo a meter la pata por culpa de mi estúpido nombre.

Gracias a Dios la profesora empezó la clase intente prestar atención cuando explico que íbamos a realizar una práctica, las diapositivas estaban desordenadas y teníamos que trabajar en pareja ¿Cómo debería sentirme? ¿Feliz porque enmendare mi estupidez o aterrado por si meto la pata de nuevo? ¡Maldición todo es su culpa! ¿Por qué tiene que ser tan hermosa?

— Empezad — ordeno con un ademan de mano.

Inspire hondo y alce la vista sonriendo un poco.

— las damas primero compañera — dije haciendo un esfuerzo de que me saliera con toda la naturalidad de siempre.

— ¿quieres escribir en la hoja? — pregunto deslizando la hoja en medio de nosotros haciendo que el movimiento se le abriera un poco la camisa de botones que tenía y las pecas que me habían gustado se pavonearan en mi cara.

No podía hablar.

— ¿Edward? — esbozo una sonrisa burlona tan arrebatadora que solo pude contemplarle y si tenía un poco de la inteligencia que ella me acaba de robar puede que no me le haya quedado mirando con la boca abierta — puedo hacerlo yo entonces — su sonrisa se desvaneció y seguramente se estaba preguntando si era mentalmente capaz.

Yo me hacia esa pregunta.

— No — dije agarrando la hoja pero accidentalmente cuando fui agarrar el lápiz que ella me estaba dando le tome la mano.

Tenía los dedos fríos como témpanos, como si los hubiera metido en un ventisquero antes de la clase pero no le solté la mano con brusquedad por ese motivo, cuando me toco una corriente eléctrica cruzo a través de mi brazos hasta llegar a mi columna y subir de golpe a mi cerebro.

—Lo siento — musito y retiro la mano pero alcanzo el microscopio —yo lo hago —anuncio mientras me quitaba la hoja y el lápiz sin tocarme.

La mire atolondrado mientras colocaba la diapositiva ajustaba el lente con suma rapidez después de unos segundos afirmo con aplomo:

— profase —

— ¿te importa si miro? —pregunte procurando que mi voz sonara indiferente ella asintió y me paso el microscopio mientras escribía con bastante esmero la respuesta.

Cuando le eche un vistazo a la diapositiva me lleve un chasco ¡Maldición! Había acertado.

— Profase — musite.

— si lo que dije —

— ¿me pasas la diapositiva numero dos? — extendí la mano sin mirarle, me la entrego sin tocarme o siquiera rozarme la piel y le dirigí la mirada más fugas posible — anafase — murmure asintiendo.

— ¿puedo? — esbozo una sonrisa burlona y me aguante en rodar los ojos mientras empujaba el microscopio.

— Anafase — susurro para luego escribir la respuesta.

— si lo que dije — su sonrisa se hizo un poco más pronunciada mientras retiraba las diapositivas y colocaba la tercera — interface — y empujo el microscopio antes de que lo pudiera pedir.

Su letra era clara pulcra y muy bonita así que agradecí que fuera ella la que escribiera acabamos todo antes de que todos los demás, vi como Jessica y su compañero comparaban dos diapositivas una y otra vez y como otra pareja abría libro debajo de la mesa casi me rio cuando me toco hacer ese mismo truco pero me pillaron y tuve que ir a detención por dos semanas.

Pero eso me dejaba sin otra cosa que hacer excepto intentar no mirar a Bella… sin éxito, lo hice de reojo como muchas veces, cada vez que lo hacía me estaba observando con ese punto de frustración que me estaba empezando a frustrar a mí y como si Dios oyera mis plegaria me llego una iluminación.

— ¿acabas de ponerte lentillas? — le solté sin pensarlo pero la iluminación llego demasiado rápido para procesarla.

— No — dijo perpleja parpadeando varias veces.

— Mmm… te veo los ojos distintos — se encogió de hombros y desvió la mirada, torcí la boca para no soltar un bufido.

Estaba seguro que sus ojos eran distintos cuando me dedico esas múltiples miradas coléricas (que todavía estaba considerando que era porque estaba en sus días) los tenia de un negro tan oscuro como la noche sin luna, era un negro tan intenso que destacaba en la piel pálida y ese hermoso cabello color caoba hoy sin embargo eran totalmente distintos, un ocre extraño, más oscuro que un caramelo pero con un matiz dorado no sabía cómo habían cambiado a no ser que me mintiera sobre las lentillas (y eso no me sorprendería conozco mujeres que tienen los ojos falsos y se ponen a parlotear sobre si yo tengo ojos falsos) o realmente Forks me estaba volviendo loco con algún tipo de sustancia en el aire.

Observe que volvía a estar rígida y jugueteaba desesperadamente con un mechón de cabello rojizo en ese momento la profesora llego a nuestra mesa para ver porque no estábamos trabajando y echo un vistazo a nuestra hoja.

— Bella ¿te importaría dejar que Edward haga parte del trabajo? —

—En realidad profesora él me ayudó mucho — la profesora miro con detenimiento la hoja y me cruce de brazos ¿Qué me cree, estúpido? — Identifico tres de las cinco diapositivas — añadió mirándome de reojo.

— ¿has hecho antes esta práctica? —

— Con una blástula de pescado blanco — me encogí de hombros—en L.A veía Biología marina bastante avanzada — sonreí un poco al recordar el viaje de primer año para conocer los peces que habitaban en los arrecifes aunque claro Ethan me conto que conoció otra clase de cuevas…

— Bueno — dijo sacándome de mi ensoñación — supongo que es bueno que ambos estén juntos — se alejó murmurando algo mas pero no lo escuche empecé a garabatear en mi cuaderno recordando ese peculiar viaje.

Estaba seguro que los profesores nunca más harían un viaje así todavía me pregunto cómo consiguieron entrar todo el licor sin que el tipo que nos revisaba las bolsas antes de entrar al barco se diera cuenta…

— es una lástima lo de la nieve ¿no? — pregunto Bella me daba cuenta que se esforzaba por conversar y mi mente trabajo casi de manera paranoica buscando un motivo ya que parece como si fuera escuchado mi conversación con Mike y estaba tratando de demostrar que me equivocaba.

— en realidad no — conteste con sinceridad y moví un pie nervioso debajo de la mesa intentando quitarme esta estúpida sensación de sospecha.

— A ti no te gusta el frio — no era una pregunta era un total confirmación.

— tampoco la humedad —

— se te puede hacer difícil vivir en Forks —

— Ni te lo imaginas — murmure mis palabras hicieron que la fascinación brillara en sus ojos y no sabía que porque trate de no mirarla más de lo que exigía la buena educación pero me era imposible.

— ¿Por qué viniste? — pregunto imperiosa y note un deje de acusación como si no debería estar aquí.

— es… complicado —

— Creo que podre comprenderlo — insistió y cometí el error de mirar esos labios coralinos un poco curvados hacia arriba y le respondí sin pensar.

— mi madre se ha casado —

— no parece muy complicado ¿Cuándo paso? —

— Hace poco más de un año — y trate de sonar alegre aunque sabía que era imposible hasta yo me daba cuenta los celos y la tristeza en mi voz.

— Pero él no te gusta — conjeturo atenta.

— No, no, no es eso — me pase las manos por el cabello — Charlie es genial un poco joven y algo idi… digo algo divertido pero amable —

— ¿Por qué no te quedaste con ellos? — fruncí el ceño confundido por su interés seguía mirándome con esos ojos tan penetrantes como si la historia de mi vida fuera demasiado emocionante lo cual no eras el caso hasta a mí me daba flojera recordar mi vida.

— Charlie es dueño de unas empresas de bienes raíces está en un periodo donde viaja mucho — me encogí de hombros —es por temporadas en que se está por fuera del país —

— Y tu madre te envió aquí para poder viajar con él — fue de nuevo una afirmación resople negando con la cabeza.

— No, no, no todo fue cosa mía — frunció el ceño y parecía verdaderamente frustrada.

— no lo entendió — se quejó sus ojos brillaban con rebosante curiosidad y su labio inferior ligeramente estaba sobresalido haciendo un hermoso puchero.

Suspire atontado.

¿Por qué le explicaba todo aquello?

— al principio mi mama se quedaba conmigo pero sabía que no era feliz así que llego el momento de venir con Anthony —

— pero ahora tú no eres feliz —

— No me importa — replique un poco brusco.

— No parece justo — se encogió de hombros como tratando de restarle importancia al asunto sonreí sin alegría alguna.

— ¿no te lo ha dicho nadie niña? La vida no es justa —

— Quizás ya lo había oído — admitió secamente.

— Pues… ya está fin — insistí preguntándome porque me mira con tanto interés ¿tengo monitos en la cara o qué?

—Das el pego pero apostaría que sufres más de lo que aparentas — desvié la vista hacia mi cuaderno agarrando el lápiz y empezando a garabatear estaba resistiendo el impulso de enseñarle mi dedo corazón.

— ¿estoy equivocada? —

Ignorarla... ignorarla… ignorarla… canturreaba esa canción en mi mente con mucha fuera.

— creo que no — murmuro con suficiencia y podía percibir su sonrisa ¡Listo me cabreo!

— ¿a ti qué más da? O sea ¿Qué te interesa? ¿Por qué te importa? — pregunte irritado moviendo mi mano con mucha fuerza y sin querer rompí un poco la hoja bufe cerrando el cuaderno y alzando la vista para mirar a la profesora pasearse por las otras mesas.

— Muy buenas puntualizaciones — musito más para ella misma que para mí después de unos minutos comprendí que esa era la única respuesta que iba a conseguir resople cruzándome de brazos y mirando la pizarra — ¿te molesto? — pregunto claramente divertida.

¿Molestarme? ¿Tu? ¿Con esa belleza exquisita? ¡No que va! La mire y sin pensar volví a decir la verdad otra vez.

—No exactamente estoy cabreado conmigo mismo —y más con el hecho de que no se mentir casi me avergüenzo de esa mierda — es fácil ver lo que pienso — frunció el ceño y negó levemente con la cabeza.

— Nada de eso es imposible leerte la mente — a pesar de todo ella parecía muy sincera.

Suspire.

— entonces eres buena lectora de mentes — conteste.

— Mayormente si — sonrió abiertamente exhibiendo una perfecta dentadura blanca me atragante con el aire y agradecí que la profesora llamara la atención la escuche con alivio.

Todavía no me podría creer que acababa de contarle mi deprimente vida a posiblemente la chica más hermosa del planeta que tal vez cuando me diera vuelta arrojara el microscopio a la cabeza, con nuestra conversación parecía absorta, la mire de soslayo al momento de ella inclinarse y agarrar los bordes de la mesa con las manos tensas.

Cuando sonó el timbre ella se levantó con la misma rapidez y sensualidad del lunes pasado y como ese mismo día me le quede viendo hechizado en un movimiento de cadera.

Jessica acudió brincando a mi lado y me la imagine temblando mientras esperaba que le diera de comer.

— ¡Que cosa más complicada! — Gimió — todos era iguales suerte que te haya tocado Bella Cullen — arquee una ceja y espere que fuera una broma pero al ver que no me pique.

— No tuve ninguna dificultad — replique estrechando con los ojos ¿Qué pasa con esta gente que cree que soy bruto? — Ya he hecho esto antes — asintió con una sonrisa de disculpa y termine bufando.

— Hoy Cullen estuvo muy amable — comento mientras nos poníamos los impermeables no parecía demasiado contenta por eso así que respondí sin darle importancia para que dejara de joder.

— no sé qué bicho le pico el lunes —

Jessica no paraba de hablar mientras íbamos al gimnasio de nuevo jugué básquet aunque había para jugar voleibol o ping-pong me lucí un poquito cuando clave el balón y todos me aplaudieron sonreí casi con orgullo si no fuera tan fácil era el más alto y a pesar de eso podía ser muy ágil cuando termino la clase corrí a los vestidores para evitar que el entrenador me diera la charla del porque debería entrar al equipo.

La lluvia se había convertido en niebla y a mi chihuahua la había dejado en el gimnasio arroje la mochila por la ventana y me sentí casi mejor cuando entre a la cabina calentita del monovolumen, mire por el espejo retrovisor pasándome las manos por el cabello quitándome los excesos de agua y tratando de peinarme a lo cual me resigne desde que tenía cinco años pero valía la pena intentar… entonces me detuve en seco y mis ojos se fijaron en la figura inmóvil de Bella Cullen sentada con la piernas cruzadas en su Audi azul oscuro con la puerta abierta y las manos en la chaqueta.

Trague pesadamente y empecé a retroceder tan rápido como pude pero en medio de mi estupidez por querer estar mirándola y manejar al mismo tiempo casi choco a un Toyota Corolla gruñí internamente y pise freno, sin duda era la clase de auto que mi camioneta rebajaría a chatarra inservible.

Respire hondo y salí del aparcamiento con la certeza de que ella me considerara una mierda manejando pero juraría que cuando pase por su lado estaba sonriendo ampliamente y casi me atrevo a decir que con dulzura.

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