Como ya sabrán los personajes no son míos y la historia de un 100% un 40% es de mi invención y lo demás es de la autora Stephenie Meyer.

Capítulo 3

Abrí mis ojos y descubrí cierta claridad me senté de golpe y casi chillo de emoción medio mareado trate de levantarme pero me enrede con la sabanas y caí al piso de pecho pero no me importo me levante de golpe y me asome por la ventana.

Gemí cabreado y patee al final de mi ventana.

Es una falsa alarma ¡Y me golpee contra el suelo por nada! Afuera no llovía ni hacia neblina pero era mucho peor ya que una fina capa de nieve cubría todo y este día se puede considerar '' besando el suelo '' pero al pensar en eso sonreí dirigiéndome al baño.

¿Cuántas personas se caerán hoy? ¡Debe ser todo un espectáculo! Me pregunto si Jessica es de buen equilibrio…

Cuando baje a desayunar Anthony ya se había marchado en muchos sentidos vivir con él es como tener una casa propia y me encontraba disfrutando de la soledad en vez de sentirme sola, prepare una taza de cereal de chocolate con jugo de naranja.

La perspectiva de ir al instituto me emocionaba incluso más que cuando creí que había sol hace rato y no precisamente por el estúpido programa educativo y mucho menos por mis nuevos amigos, no quería engañarme a mi mismo debía admitir que quería acudir al instinto solo para ver a Isabella Cullen lo cual era un soberana tontería.

Es más anoche antes de dormir hice una lista para aclararme que nosotros jugábamos en ligas diferentes y que no debería estar tan ansioso de verle.

1) El día anterior balbuceaba y decía cosas que podrían definirse en la categoría de '' como la mierda '': solo por eso tendría que evitarla.

2) Desconfiada de ella por haberme mentido de sus ojos: ¿Qué tiene que ocultar?

3) La hostilidad de su presencia: eso es lo menos que se me olvida tan solo imaginarme su hermoso rostro me entraba como un escalofrió en el cuerpo.

Mientras conducía hacia la escuela concentrándome solo en el camino para no sucumbir más en las especulaciones sobre Bella Cullen, pensé que el monovolumen no parecía tener ningún problema en avanzar por la carretera cubierta de hielo ennegrecido pero un así conducía como suele llamarse aquí despacio pero yo lo llamaría empujar tu auto con las manos.

Llegue al instituto y salí el suelo estaba medio resbaloso pero no tanto como para preocuparme a mí camine rodeando la camioneta para mirar las parte trasera entonces descubrí el motivo por el que no había tenido nada de qué preocuparme, las cadenas nuevas recubrían toda la llantas de manera entrecruzada Anthony debió haber madrugado para colocarlas, se me hizo un nudo en la garganta y sonreí estúpidamente la silenciosa preocupación de Anthony me tomo por sorpresa.

No estaba acostumbrado a nada de esto y sobretodo porque en otras circunstancias fuera sido yo quien hubiera madrugado para ponerles las cadenas al auto de Lizzi.

Un chirrido fuerte que se convertía rápidamente en estruendo me hizo sobresaltar y alce la vista.

Vi varias cosas a la ves y al mismo tiempo me pregunte como demonios en las películas ponen todo en cámara lenta ¡Si esa mierda no era cierto! El flujo de adrenalina hizo que mente obrara con mayor rapidez y pudiera asimilar al mismo tiempo varias escenas con lujo de detalle.

Isabella Cullen se encontraba a cinco autos de distancia y me miraba como si fuera el monstruo del armario, su lindo semblante destacaba por encima de todas las caras horrorizadas, pero en este momento era más importante un auto negro que patinaba de un lado a otro e iba a chocar contra la parte posterior del mi monovolumen ¡Donde justamente estaba yo!

No tendría tiempo de cerrar los ojos ¿Es digna forma de morir? ¡Ni siquiera tendrá tiempo de recordar mi vida!

Algo me golpeo con fuerza y no de la dirección que esperaba antes que un crujido se produjera cuando el auto golpeo contra mi camioneta desplegándose en forma de acordeón, me golpee la cabeza contra el asfalto helado estaba tirado en el suelo detrás del auto café que estaba junto al mío algo frio encima de mí me mantenía atrapado contra el suelo pero no pude ver más porque el auto azul estaba a punto de barrer contra mi cabeza.

Descubrí que había alguien conmigo cuando una maldición de la vos baja se le escapó de sus labios y sonríe por unos segundos al imaginarme como sus labios la vocalizaban, con un seco crujido metálico a punto de reventarme los tímpanos el auto se detuvo y sus vidrio se hicieron añicos obligándome a cerrar los ojos cuando miles de pedacitos de vidrios me cayeron encima… entonces todo quedo en silencio.

3...

2…

1…

Escuche muchos chillidos, oía a miles de personas que me llamaban pero en medio de todo el griterío una vos dulce y de campanas cubierta por preocupación me hablo al oído erizando todo el vello de mi cuerpo.

— ¿Edward? ¿Están bien? ¿Cómo te encuentras? — abrí mis ojos y la encontré ni como en mis mejores fantasías pudieran recrearla.

Ella literalmente estaba encima de mí… a horcadas con un brazo extendido.

— estoy bien —

— Tienes que tener más cuidado — dijo mientras metía la mano en mi cabello y me quitaba unos cuantos trocitos de vidrio — creo que te golpeaste la cabeza — sus ojos brillaron intensamente y sentí el dolor encima del oído eso fue lo único que me distrajo de que sus labios estaba a solo unos escasos centímetros de los míos.

— ¡Joder! — susurre haciendo una mueca y me revolví debajo de ella por el dolor punzante.

— acerté en algo — murmuro con sarcasmo sonrió un poco y se levantó seguida por mí no paso ni dos segundos cuando se arrimó para atrás evitando que quedara sentada encima de mi cuerpo todo lo más lejos que podía en aquel estrecho lugar.

Me pase la mano por el palpitante dolor y aguante en quejarme como debilucho por increíble que pudiera parecer tenía la sensación de que estaba a punto de reírse.

— ¿Cómo demonios…? — me pare para aclararme las ideas y orientarme ¿Cómo llegaste aquí tan rápido? —

— Estaba caminando hacia acá Edward — dijo y el humor de la nada se había esfumado.

Quise colocarme de pie pero negó con la cabeza y puso una mano en mi hombro para mantenerme sentado, contemplé la expresión inocente de su rostro, lleno de preocupación y cuando clavos sus ojos dorados en los míos mis procesos mentales fallaron ¿Qué mierdas era lo que iba a preguntarle?

Nos localizaron enseguida y un montón de personas con muchas lágrimas gritándose entre sí y gritándonos a nosotros aparecieron a mi vista.

— ¡No te muevas! — ordeno alguien.

— ¡Saquen a Lauren del auto! — chillo otra persona.

El bullicio nos rodeó y eso incremento las punzadas en mi cabeza intente arrastrarme para salir de ese espacio tan pequeño y más con ella cerca, mi cuerpo estaba dividido en dos anhelos… volverá a sentir encima de mi o yo encima de ella.

— No te muevas — murmuro sujetándome la chaqueta por el bolsillo — hay que esperar que lleguen los de EMT —

— Pero hace frio Bella — me queje frunciendo el ceño ella abrió un poco los ojos y para mi mayor sorpresa su risa como el repiqueo campanas resonó en el poco espacio en el que estábamos pero tenía un matiz irónico — estabas lejos — me acorde de repente y dejo de reírse — te encontrabas en tu Audi a cinco autos de distancia —

— No, no es cierto — replico con el rostro repentinamente enfurecido — yo venía caminando hacia ti —

— ¡Te vi! — todo nuestro alrededor era un maldito caos pero yo tenía la razón y ella iba a reconocerlo.

— Edward estaba caminando hacia acá y cuando paso todo te aparte del camino — dio rienda suelta al poder de su mirada y se mordió la boca con la expresión más inocente del mundo como intentando decirme algo crucial y cierto.

— No, no, no, sé que no — afirme seguro negando con la cabeza para así concentrarme en el dolor y no ese delicioso labio atrapado en sus dientes.

— por favor Edward —

— ¿Porque? — inquirí.

— Confía en mi — me rogo con voz baja y el dorado de sus ojos centello haciendo que mi cerebro se abrumara.

Entonces oí las sirenas.

— ¿prometes decírmelo? —

— Como quieras — acepto con sequedad repentinamente exasperada.

— Genial — replique cabreado.

Cuando el espacio se hizo mayor como para que pudiéramos respirar con libertad entraron las camillas, Bella la rechazó usando todos sus poderes de encanto y clavando esa maldita mirada engatusadora trate de imitarla pero la me traiciono al chivarles que había sufrido un golpe en la cabeza y que posiblemente tenga una contusión me colocaron un maldito collarín y si no es porque amanece al tipo con caerle a patadas si no me dejaba sentarme en la ambulancia en vez de encima de la camilla acepto, todo el instituto estaba ahí mirando con gesto adusto me senté de mala gana y me cruce de brazos.

Lo que más me creada es que a Bella la dejaron ir adelante claro como yo no tengo unos preciosos y grandes pechos con pecas esparcidas tengo que ir aquí y para empeorar las cosas llego el jefe de policías antes de que arrancara la ambulancia.

— ¡Eddie! — grito con pánico al reconocerme sentado en la ambulación bufe porque la oscuridad no fuera suficiente para taparme.

— Estoy bien Anthony — dije rodando los ojos — no me pasa nada — miro el collarín en alrededor de mi cuello y estrecho los ojos con recelo antes de girarse hacia el EMT más cercano buscando según creo una opinión verdadera.

Todo por culpa de la traición de Isabella.

Mi mente empezó a analizar todo el revoltijo de imágenes y me encontré buscando la abolladura del tamaño de la pequeña mano de Isabella en el parachoques del auto negro cuando recordé que tenía el brazo extendido me incline hacia delante un poco, habían dejo el auto negro a la vista aparte de estar echo un desastre y con los vidrios rotos había un pedazo de metal arrugado causado por el hundimiento y justo como pensé hace unos segundos ¡Encajaba perfecto con la mano de Isabella! Ella fue la que evito que esa llanta barriera con mi cabeza y bueno… fue la que evito mi muerte desde el principio.

Y luego estaba la familia de Isabella que nos miraba a lo lejos con una gama de expresiones que iban desde la reprobación hasta la ira pero no había notado ni un atisbo de preocupación por la saluda de su hermana.

Intente hallar una explicación lógica para todo esto algo que excluyera la posibilidad de que me estuviera volviendo jodidamente loco o esté a punto de entrar en un estado de demencia extraña.

Me sentí como la mierda cuando llegamos al hospital y todos me decían como tenía que bajarme para no joder más mi cabeza aunque ellos no lo dijeron así exactamente y en definitiva ya no cabía lugar para esa advertencia o sea ellos también tendría la cabeza jodida si vieran a una chica más pequeña que yo parar un auto a toda velocidad con solo una de sus delicadas manos… y hablando de la chica la vi bajarse con una sonrisa y entrar majestuosamente al hospital con ese maldito y sensual bamboleo de caderas.

Me rechinaron los dientes y sentí toda la sangre hervir en mi cabeza.

Entre a la sala de emergencias y me sentaron en una de las muchas camillas que estaban arregladas en hileras unas enfermeras me tomaron la tensión y me pusieron el termómetro y como nadie se molestó en correr las cortinas me quite el maldito collarín y lo lance debajo de la cama para que nadie lo viera.

Unos minutos después hubo una conmoción y por las puertas vi que entraban una camilla hacia la contigua donde yo estaba sentado, reconocí a Lauren Mallory de mi clase de Historia la tenían vendada de la cabeza y su aspecto era cien veces peor que el mío.

— ¡Edward lo siento mucho! — chillo mientras me miraba con ansiedad.

— estoy bien Lauren ¿Cómo te encuentras? — las enfermeras pulularon a nuestro alrededor mientras hablamos y le quitaron los vendajes manchados de sangre.

Lauren no pareció escucharme.

— ¡Pensé que te iba a matar! Iba demasiado rápido y entre mal en el hielo…— hizo una mueca cuando la enfermera empezó a limpiarle la herida con alcohol — ¡Cuidado con mi cabello! — se quejó revolviéndose en la camilla rodé los ojos es por eso — pero enserio Edward lo siento mucho…—

— no te preocupes no me alcanzaste — le corte rápidamente antes de que empezara de nuevo.

— ¿Cómo te apartaste tan rápido? Estabas allí y luego desapareciste —

—Pues Isabella me empujo para apartarme de la trayectoria del auto — hizo una mueca confusa.

— ¿Quién? —

— Isabella Cullen ella estaba bastante cerca cuando paso todo — esquive su mirada y me pase las manos por el cabello evitando jalármelo ¡Demonios nunca he aprendido a mentir bien! Y eso era lo que más le encantaba a Lizzi.

— ¿Isabella? No la vi por ningún lado… ¡Vaya todo paso muy rápido! ¿Está bien? —

— Supongo que si andar por aquí cerca y no la obligaron a usar camilla — ¿Cómo obligarla? Estúpidos EMT deberían ser mujeres.

¡Ja! ¡Sabía que no estaba loco! No había forma de buscar una explicación convincente para todo esto.

La enfermera me hizo levantarme y caminar fuera de emergencias pensé que me iría y cuando estaba a punto de cruzar hacia la salida me jalo de la chaqueta chasqueando la lengua y me conduzco para que me hicieran una placa bufe exasperado, había tenido peores porrazos no era para tanto además sabía que no tenía nada ni siquiera una contusión.

Me volvieron a amarrar a la camilla y me dijeron que me acostara mientras llegaba el doctor lo hice de mala gana y me tape los ojos con mi brazo Lauren se estaba volviendo insoportable y me estaba empezando a sacar la piedra.

— ¿está durmiendo? — pregunto una voz de campanas me quite el brazo de los ojos y la mire, se encontraba al pie de mi cama con una sonrisa que me robaba el aliento.

La fulmine con la mirada… aunque resultara más fácil comérsela con los ojos.

— Bella lo siento mucho yo no…— empezó Lauren pero ella alzo una mano con delicadeza haciéndola callar.

—No hay culpa sin sangre —dijo quitándose el cabello del frente y sentándose con las piernas cruzadas al pie de la camilla de Lauren en su rostro volvió aparecer esa sonrisa de suficiencia que me estaba empezando a cabrear.

— ¿y que te han dicho? —

— No me pasa nada pero como no hay más nadie importante que yo porque no me dejan marchar — me queje colocando los ojos en blanco —¿y a ti porque no te amarran a una camilla? — pregunte como si no supiera que fue lo que hizo.

— Tengo enchufe — sonrió dejando ver sus dientes deslumbrantes y mire hacia otro lado quería estar cabreado con ella — pero no te preocupes te liberare en un minuto —

Entonces entro un doctor y mis ojos se abrieron más de lo normal era rubio alto y fácilmente podía lanzar la nueva campaña de Christian Dior aunque se le notaba cansado también estaba ojeroso y era pálido a juzgar por lo que dijo Anthony este debe ser el padre de Isabella.

¿Por qué repentinamente me siento tan nervioso?

— bueno señor Mesen — dijo el doctor Cullen con una voz de línea de teléfono caliente — ¿Cómo se encuentra? —

— genial como siempre — murmure asintió en mi dirección y se dirigió hacia la mesa de luz vertical de la pared y la encendió.

— la radiografías no muestran nada pero ¿le duele la cabeza? Mi hija me dijo que se dio un golpe fuerte en la cabeza —

— Estoy genial ya se lo dije — repetí de nuevo esperando que fuera la última vez le lance una mirada de furia a Isabella que jugueteaba con un mechón de sus lindos cabellos.

Él me examino la cabeza con sus dedos fríos y cuando presiono el punto donde me dolía y me aleje.

— ¿le duele? —

— No mucho — hice una mueca había tenido cosas peores ¿Qué empeño en hacerme la damisela en apuros? Oí una risita y busque a Bella con la mirada me regalo una sonrisa que pretendía atontarme (y lo hizo) pero aun así le dedique mi mirada más fulminante eso era lo peor de todo que Isabella se le dé bien lo de princesa que no necesita príncipe.

— perfecto tu padre está afuera puedes irte con él pero si presentas efectos secundarios como trastorno de visión y mareos tienes que volver — sonreí por primera vez conforme.

¡No podré ir a la escuela!

— entonces asistiré a clases —

—eso es lo más seguro —

¡Uf! Por fin algo bueno para mí aunque eso me deja el tener que botar a Anthony de la casa no quería que anduviera revoloteando a mí alrededor tratando de cuidarme con sus frases dichas a medias.

— ¿iras tu a la escuela? — le pregunte a Bella lo más suave que me salió recordándome una y otra vez que tenía a su padre a menos de un metro.

— Alguien tiene que decirles que sobrevivimos — se encogió de hombros pero volvió a sonreír con suficiencia.

Rodé los ojos.

— Uh… bueno con respecto a eso — corrió el doctor Cullen — casi todo el instituto está aquí —

— ¡Joder! — masculle pasándome las manos por el cabello el doctor Cullen enarco las cejas y me mordí la boca por lo que había acabado decir.

— ¿quiere quedarse? —

— No, no, no — me apresure a decir levantando de golpe — ¿Hay puerta trasera? ¿Una ventana? ¿Un ascensor subterráneo? — pregunte y estúpidamente mire por encima de mi hombro como si todos esos estúpidos cotilla fueran a aparecer en cualquier momento.

Esta vez escuche dos risas haciendo que sonriera a regañadientes.

—Cuando llegues a casa tome unas pastillas de Tylenol para el dolor — dijo con una sonrisa mientras firmaba mi informe con una floritura.

— enserio estoy bien no me duele mucho — insistí.

— si es así entonces has tenido suerte —

¡Suerte mis calzones!

— La suerte es que su hija estuviera caminando hacia mí — corregí mirando con dureza a esa hermosa mujer.

— mmm… si bueno — musito súbitamente ocupado con los papeles que tenía adelante estreche los ojos mientras e iba hacia donde Lauren tenía la sensación de que él estaba al tanto de todo — lamento que usted señorita Mallory va a tener que quedarse un poquito más — le dijo a Lauren con una increíble tranquilidad que hizo que ella se tranquilizara.

Me acerque a Isabella en cuanto su padre me dio la espalda.

— ¿podemos hablar un momento? — pregunte metiendo mis manos en los bolsillos se apartó un paso de mí y se cruzó de brazos con el cuerpo tenso.

— Te están esperando — murmuro entre dientes.

— Eso me importa un bledo en estos momentos — replique muy bajo —necesito hablar contigo — enfatice la palabra y ella me miro con ira para luego girarse y caminar delante de mí aun con los brazos cruzados.

Nos metimos en un pequeño corredor y tropecé con mis pies cuando ella se giró de golpe con la mirada colérica que recordaba del primer día.

— ¿Qué quieres? — pregunto cabreada y su mirada se tornó a una completamente hostil casi me intimido casi, si no fuera porque yo también estaba igual que ella.

— Me debes una explicación — exigí.

— te salve la vida no te debo nada — hice una mueca retrocediendo ante el resentimiento de su vos de campanas.

— lo prometiste Isabella —

— Edward te diste un golpe en la cabeza — resoplo irritada — no sabes de que hablas — inspire hondamente y conté hasta diez para no gritarle.

— ¡No le pasa nada a mi cabeza! — Dije entre dientes — me he dado golpes contra malditas piedras en el fondo del mar y tragado mucha más agua salada que dulce y este estúpido golpe de mierda no me afecta en nada así que no me vengas con eso —hable de manera desafiante y ella me dirigió una mirada igual de desafío.

— ¿Qué quieres de mí, Edward? —

— solo la verdad —

— ¿Qué crees que paso? —

— solo sé que no estabas viniendo hacia mí, te vi en tu auto y Lauren tampoco te vio cerca, tu manito dejo una abolladura en la carrocería del auto cuando estaba a punto de barrer contra mi cabeza y…— me detuve en seco cuando me di cuenta que lo que decía era una locura.

Isabella me miro con burla e incredulidad y juro que por un segundo me hizo sentir como una cucaracha, rechine los dientes y apreté los puños con fuerza sintiendo el corazón golpear contra mi pecho.

— ¿crees que yo detuve el auto con esto? — y alzo la mano mostrando una manicura francesa perfecta y sonrió con suficiencia.

Su voz cuestionaba mi cordura (y en algún recóndito de mi cerebro yo también lo hacía) pero solo sirvió para alimentar mis sospechas sonaba como una línea repetitiva de cualquier actor y yo conocía unos cuantos actores.

Asentí apretando la mandíbula.

— Nadie te va a creer ya lo sabes — se burló con desdén agitando su cabello hacia atrás para después mirarse las uñas como una verdadera pe... agite mi cabeza.

No quería insultara… mierda ni siquiera quería insultarla a en mi cabeza.

— No se lo iba a decir a nadie — susurre con furia y la sorpresa golpeo su rostro y alzo sus ojos brillantes de sus uñas hacia los míos.

— entonces ¿Por qué importa? —

— ¡Demonios niña! — Solté cabreado — me importa a mí, no me gusta mentir y quiero saber porque lo hago —

— ¿es que no me lo puedes agradecer y ya? — pregunto rodando los ojos y cruzándose de brazos.

—te lo agradezco enserio que lo hago —

— no vas a dejar correr ¿verdad? — intuyo ya que estaba esperando casi haciendo corto circuito.

— no —

—Como quieras… espero que goces la decepción — nos miramos con todo el mal humor que teníamos.

Necesitaba romper el silencio para concentrarme, corría el peligro de que su rostro, hermoso y lívido me distrajera.

Era como intentar apartar la vista de un ángel destructor… aunque me negara a creer que ella era eso.

Ella no podía ser eso.

— ¿Por qué te molestaste en salvarme? — pregunte con toda la frialdad que pude.

No me contesto de inmediato pero por un instante su rostro bellísimo con esos lindos labios de coral fue inesperadamente vulnerable.

— No lo sé — susurro bajando la mirada entonces se dio la vuelta alborotando sus rizos en el aire y se marchó dejándome una sensación extraña en pecho.

Camine pateando de mala gana y cuando llegue a la sala de espera me empecé a patear mentalmente era pero de lo que imaginaba Anthony llego casi corriendo pero le asegure que estaba bien y a mis amigos también.

Viajamos en silencio y estaba tan ensimismado en mis propias mierdas que apenas note la presencia de Anthony, estaba seguro que esa aptitud de perra coñuda de Isabella en el pasillo no era sino la confirmación de unos sucesos tan extraños que no hubiera creído de no haberlos visto con mis propios ojos.

Cuando llegamos a casa Anthony hablo por fin:

— Uh… esto… tienes que llamar a Elizabeth — agacho la cabeza por la culpa y me espante sintiendo el corazón en la garganta.

— ¡Se lo dijiste a mamá! — grite aún más furioso saliendo del auto y cerrando de un portazo vagamente lo escuche pronunciar un lo siento pero que le den, ¿Cómo pude decírselo a Lizzi? ¡Este jodidamente loco!

Mi madre se había puesto histérica y tuve que asegurarle que estaba bien por lo menos unas treinta veces antes de que se calmara me rogo que volviera a casa olvidando que ella en estos momento se encontraba en el Mediterráneo pero resistí las suplicas mucho más fácil de lo que penaba.

El misterio de Isabella Cullen me consumía y aun pero ella se había convertido en mi obsesión.

Idiota… idiota… idiota… me repetí mentalmente una y otra vez.

No tenía tantas ganas de huir de Forks como una persona cuerda habría hecho, me fui a dormir temprano, Anthony no dejaba de mirarme como si estuviera a punto de sufrí un ataque epilepsia y me estaba sacando la piedra, me tome tres pastillas de Tylenol que calmaron el dolor y me lance a la cama cerrando los ojos.

Esa fue la primera vez que soñé con Isabella Cullen.

¿REVIEWS?

Nos leemos pronto..

Les deseo lo mejor como que tengas que salvarle la vida a Edward Mesen.

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