Como ya sabrán los personajes no son míos y la historia de un 100% un 40% es de mi invención y lo demás es de la autora Stephenie Meyer.

Capítulo 6

No esperaba el viernes con especial entusiasmo, solo consistía en resumir mi vida sin expectativas.

La colmena de chismes estaba en su mejor zumbido, por supuesto.

Mike había intentado sacarme algo de todo lo que ocurrió ayer y no me dejo en paz en clase de Trigonometría y le grite entonces él me grito de vuelta y por ultimo nos mandaran al aula de castigo, ya para la hora del almuerzo estábamos bien de nuevo y siguió con las malditas preguntas:

— ¿Qué pasa con Bella Cullen? —

— ¿Qué pasa de qué? —

— ¿Qué quería Edward? ¡Vamos hombre, responde! — bufe maquinando algo que pudiera decirle.

— No lo sé — dije al fin — en realidad no fue al grano —

— en el almuerzo parecías cabreado —

— ¿Si? — Mantuve el rostro inexpresivo — pues no le gusta Social Distorsión y le pareció gracioso molestarme — me encogí de hombros restándole importancia y él parecía frustrado porque no le daba detalles.

— ¿Qué quería cuando te fue a buscar al gimnasio? —

— hay tampoco fue al grano —

— ¡Pero si te siguió hasta afuera! — se quejó haciendo que me fuera difícil no preguntarle nada yo en realidad no me había dado cuenta que me había seguido hasta afuera, quizás porque estaba más al pendiente de buscar algo donde meter la cabeza por si vomitaba…

— Oh, uh, se disculpó — farfulle sin interés.

— ¿Solo eso? —

— También le gusta Claro de Luna— volví a encogerme de hombros y soltó un gritito nada masculino lleno de frustración.

Me obligue a no reírme porque me delataría.

Albergaba esperanzas de que pudiera verla así supiera que no estaría en el pueblo ni siquiera cerca de sus alrededores cuando entre a la cafetería en compañía de Mike y Jessica mire hacia la mesa donde suele sentarse y gemí decepcionado al ver que solo estaban Jasper y Emmett con las cabezas juntas y hablándose entre sí.

Se acabó el almuerzo y aparte de que me sentía terriblemente irritado las miradas nada agradables que me andaba Tyler no me dejaban si quiera pasar la irritación con el tema de la excursión de mañana, no sabía que andaba mal con él, solo lo ignore hasta que lo oí murmurar algo a Jessica:

— ¿Por qué Eddie se sienta con los plebeyos? — Dijo con desdén — debería sentarse con los Cullen de ahora en adelante — era claro que me detestaba y como no lo conocía lo suficiente para decirle unas cuantas cosas un poco más insultantes me limite a ignorarlo.

— es mi amigo y se sienta conmigo… digo con nosotros —le replico Jessica con algo más que posesividad me sorprendió su lealtad y quizás debería ser menos brusco con ella.

Anthony parecía emocionado porque fuera de excursión y creo que se sentía culpable por dejarme solo pero ya sabía yo que eran demasiados años formando los mismo hábitos ¿Por qué tendría que cambiarlos? Además no es como si yo quisiera que los cambiara.

— Anthony —

— dime Eddie —

— ¿Conoces los bosques de Chicago? — pregunte por casualidad.

— algo, tengo unos colegas por haya ¿Por qué? —

— Algunos amigos hablaron de eso, por todo el tema de la excursión — me encogí de hombros.

— Oh pues… no sé porque relució ese bosque — se pasó la mano por los cabellos — no se acampa mucho mayormente es bastante espeso y abundan todo tipo de animales, incluso pumas y osos —

— ¿Pumas y osos? —

— Sí, hay unos cuantos pumas por ahí, no es un sitio muy recomendable a menos que haya algo turístico con instructores y esas cosas —

— ¿Cómo posadas? —

— Aja, como eso mismo — asentí y cambio de tema a un juego muy importante que había mañana.

Eso era de lo que más soltura hablábamos, sobre deportes, jugadores y resultados en los que no todo el tiempo coincidíamos ya que para un poco más de mala suerte Anthony le iba al Real Madrid y yo al Barcelona a veces me pregunto que fuera hecho mi papá de haber tenido una hija…

Me puse una almohada en la cabeza.

Pretendía dormir más pero unos brillos amarillos me obstruían el paso para caer de nuevo en la inconsciencia… abrir los ojos de golpe ¿Brillos amarillos? Me levante, abrí la ventana y efectivamente, allí estaba el sol.

Era muy bajo y no tan cercano como lo recordaba pero era una enorme pelota de fuego amarillo que despedía calor y con eso me conformaba.

Me puse mi gorra de los Lakers hacia atrás, me encarame encima de una silla para bajar mi esqueí de arriba del closet y salí al encuentro de una de mis cosas más favoritas.

El sol.

Tenía tanto tiempo sin andar en un esqueí que me pareció algo lejano sentí un pinchazo de nostalgia por mi vida anterior pero rápidamente lo supere y me concentre en el viendo azotando mi cara.

La tienda deportiva del papá de Mike quedaba al extremo norte del pueblo pero no me importaba recorría distancias mucho más lejos en L.A cuando llegue reconocí a muchos de los chicos que iban como a Dina y Conner que estaban al lado Angela, Mike estaba flaqueado por Erick y Tyler y otros tres chicos al cual uno se fue de golpe al piso porque intento quitarme el balón ayer y no me fue difícil esquivarlo.

— ¡Viniste! — grito Jessica encantada atrayendo la atención de todos que alzaron las cejas al ver donde iba montado.

Pero Tyler y el tipo ese me miraron con desdén y susurraron algo como estúpidos citadinos haciendo que rodara los ojos y me bajara del esquí para acercarme a Jessica, hoy iba a ser uno de los días en que tendré que buscar mi paz interna.

— te dije que lo haría — le recordé con una sonrisa.

— ¿No te dije que aria sol? — Asentí — me gusta tu squeivor, está bastante mono ¿Me enseñaras a montarlo algún día? —

— Claro cuando quieras — sonrió satisfecha y me reí de lo fácil que era hacer feliz a Jessica.

— Solo falta Lee y Samantha — ahora ya recuerdo el nombre de su novia — a menos que, tú hayas invitado a alguien — agrego.

— No — mentí.

Aunque albergaba las esperanzas de que Isabella se apareciera por aquí, como veía a Mike mirándonos ceñudo me fui hasta ellos y los salude Mike quiso lucirse en que también podía montarlo (sospechaba que era más por impresionar a Jessica) consiguiendo caerse al piso de culo y golpearse la cabeza con el esquí, todavía no sé cómo logro eso.

Todos los que estábamos ahí nos partimos de la risa.

Entramos a La Push y me quede impresionado ante semejante paisaje tan bonito, baje la ventanilla y la brisa soplaba con fuerza trayendo el familiar olor a saldo, todo me resultaba tan terriblemente familiar que me dio un ataque de ansiedad y saque la cabeza para llevar aire y poder calmarme (puse como excusa que la Suburban resultaba un tanto claustrofóbico) en cuanto vi las olas enormes y majestuosas la necesidad de llorar como un idiota hizo acto de presencia realmente no sabía cuanto extrañaba el mar hasta ahora que vuelvo tener algo parecido.

Llegamos donde siempre se sentaban y todos los chicos nos fuimos a recoger leña para el fuego.

—supongo que ya has visto una fogata de madera varada en la playa — comento Jessica.

— miles de veces, pero eso nunca le ha quitado la magia que produce — sonreí y encendí la fogata con un encendedor que me presto Erick.

Las llamas comenzaron a lamer con rapidez y un hermoso color azul salió despedido de la fogata en forma de tipi, todas las chicas se sentaron aparte a chismorrear y como Jessica lo había prometido había traído las tablas para surf sin esperar a nada me quite la camisa y los jeans y cogí una pero antes de que corriera directo al mar alguien me agarro del brazo, gire mi rostro y era Jessica.

Su expresión me hizo cohibirme un momento y luego asustarme.

— ¿Qué pasa? — pregunte desconcertado abría y cerraba la boca sin habla mire hacia atrás y las chicas estaban igual que ellas pero los chicos ya se me habían adelantado y veía a Mike tratando de montar una ola.

Rodé los ojos.

Novato.

— tu… tu… — balbuceo.

— ¿Yo qué? — insistí saltando en mí mismo sitio.

—Tu gorra — logro decir y por primera vez alzo sus ojos a los míos —se te va a dañar creo que deberías dejarla junto con... el resto de tu ropa — negué con la cabeza.

—no te preocupes nunca se me perdió y está en definitiva no será la primera vez —sonreí y me solté con un poco más de esfuerzo y antes de que me dijera otra cosa salte al agua.

No sé porque se sorprendían tanto ¿Es la primera vez que ven a un chico con el torso al descubierto? Realmente era espeluznante la manera en que me miraban este pueblito puede resultar tan mojigato y con bastantes tabús.

Como estaba fuera de forma me canse un poquito en remar hasta donde estaban los demás chicos todos con trajes de buzos tan pegados que no dejaban casi nada a la imaginación reprimí una sonrisa y Mike me miro con irritación.

— ¿Qué hay con tu traje? — pregunto bruscamente.

— ¿Mi traje? — pregunte desconcertado sentándome en la tabla y esperando al pendiente de una ola para surfear.

— Si, uno iguales a estos — señalo lo que cargaban todos los chicos incluyendo a un amigo de Lee — ¿Por qué no tienes uno? — no pude más y me reí.

— ¿De verdad piensas que en L.A usamos esos? — Todos fruncieron el ceño y Tyler casi me asesina con la mirada — eso es para algunos que se les da la gana usarlo ni siquiera en las competencias los piden y realmente yo no me iba a tapar del sol estando como está ahorita… pido esa ola que viene ahí —salí en busca de la ola para montarla cuando escuche algo que me hizo tapar la boca para no reírme:

— ¡Todo es por tu culpa Mike! — Chillo Tyler — ¿En que estaban pensado cuando nos escribiste ese correo? ¡Él se ve jodidamente normal y nosotros parecemos sushi! —

Había una sola palabra para describir el día de hoy.

¡Perfecto!

A pesar que el agua estaba un poquito más fría de lo que estaba acostumbrado no le di importancia el flujo de adrenalina que me recorría cada vez que montaba una ola hacia alguna pirueta o pasaba mis manos por un túnel era algo que me hacía calentar la sangre.

Los chicos eran un tanto buenos, se defendían sí, pero no llegaban a mi nivel por mucho que Tyler intentara joderme con sus comentarios ácidos, Erick era bastante agradable y fue el único que no se creó una competencia y me pido unos consejos logrando mejorar solo un poco, el amigo de Lee también era bueno y dio caso omiso a los demás y se me acerco a hablarme también para pedirme consejos.

Nos dio hambre y a pesar que no tenía ganas de salir del agua mi estómago gruñía sin parar, las chicas ya habían llegado de su caminata por los bosques y se habían traído compañía, al acércanos pude ver el lacio y reluciente cabello negro y la piel cobriza de los recién llegados, como yo, algunos andaban solo con bermudas haciendo que los chicos bufaran y se quejaran.

Angela no los presento a todos y Erick y yo nos echamos en la arena alrededor de la fogata y me di cuenta que una chica (que parecía bastante joven para andar sola) alzo la vista en cuanto nuestros nombres se pronunciaron.

— ¿Otra admiradora? — codeo Erick burlón mientras se reía le di un zape y le quite el sándwiches de pavo por primera vez estaba apenado en vez de furioso que fuera resultado en el caso de que lo dijera Mike.

Erick realmente me caía bien.

Todo lo que pude comprender que había otra chica que se llamaba Jessica y que la chica joven respondía al nombre de Maggie, resultaba relajante estar con Erick no era uno de los que sentían la necesidad de llenar el espacio así que me dejo vagar en mi mente de forma tranquilo.

Resultaba inquietante pensar en Forks ahora que me encontraba como en algún tipo de sueño solo que con un poco menos de color, algunas imágenes sobresalían con mayor claridad que las demás mientras que en otras ocasiones cada segundo era relevante y se graban de forma permanente en mi mente.

Sabía porque la diferencia y eso me perturbaba.

Después de comer todos se esparcieron yo entraría de nuevo al agua así que tenía que esperar como unos veinte minutos, los demás se fueron a otra expedición por el bosque, Jessica con Mike como su sombra, se fueron a la tienda de la aldea con algunos nativos y el resto de paseo o hacían cabrilla en la orilla de la playa.

Para cuando mire de nuevo a mí alrededor solo me había quedado con Lauren y Tyler que jugueteaban con un reproductor de música, tres adolescentes de la reserva incluyendo a la jovencita llamada Maggie y al más adulto que había actuado de portavoz.

A los pocos minutos vi a Maggie caminar hasta mí y sentarse en el espacio donde estaba Erick, a pesar de su edad (que no le calculaba más de quince) tenía una belleza exótica digna de una nativa de los cuentos de Phocahontas, su piel era sedosa de un lindo color rojizo y sus ojos a pesar del color negro eran muy brillantes y grandes increíblemente bonitos, su cabello era largo negro azabache hasta la mitad de la espalda y sus labios carnosos y finos.

Ella realmente era una linda chica nativa.

— tu eres Eddie Mesen ¿Cierto? — suspire torciendo la boca aquello había estropeado la primera impresión que me había dado la jovencita.

— Me llamo Edward y solo Edward — corregí sintiéndome como en el primer día.

— Me llamo Maggie Black — me tendió una de sus delicadas manos con un gesto amistoso — tu compraste el auto de mi papá —

— Mmm…— musite aliviado mientras le estrechaba la mano — eres el hija de Billy creo debería acordarme de ti —

— Oh no, no — negó con la cabeza — no lo creo yo soy el Benjamín de mi familia pero quizás si deberías acordarte de mis hermanas Rebecca y Rachel —

— ¡Ah sí! ¡Ya las recuerdo! — dije de pronto.

Anthony y Billy nos habían abandonado juntos muchas veces para mantenernos ocupados mientras pescaban esa era una de las ideas más estúpidas que se le podían haber ocurrido a Anthony, así que para vengarme por dejarme con niñas que me miraban feo y me amenazaban con maquillarme y córtame el cabello las convide a jugara la guerra solo que fui un poco brusco con ellas ya que una resulto mi caballo y la otra mi enemiga.

Desde ese entonces Anthony no me llevo más de pesca.

— ¿Han venido? — inquirí viendo a las chicas que estaban al borde del mar a ver si podía reconocerlas.

Ese día fue la última vez que las vi, no estaban muy contentas conmigo (de hecho sus sacadas de lengua fueron muy crueles) temía que me arrojaran algo o que les dijeran a los nativos para que me patearan hasta morir.

— No, Rachel está estudiando en la universidad de Washington y Rebecca se casó con un surfista samoano y ahora vive en Hawái — ¡Vaya que suerte, Hawái! Pero estaban un poco atónito, las gemelas apenas tenían un año mayor que yo — ¿Y si les funcia el monovolumen? — pregunto cambiando de tema.

— va genial me gusta mucho — estrecho los ojos como si intentara ver si miento pero a la final rio.

— Como digas, pero es bastante lento — volvió a reír — salte en mi cama y anduve todo el día cantando cuando Anthony lo compro, mi papá no me fuera dejado construir otro auto mientras tuviéramos ese — ladee la cabeza confundido.

¿Acaso dijo construir? Ella pareció notar mi confusión porque las comisuras de sus labios se alzaron y bajo la vista con un suave color rosáceo en las mejillas que fuera sido un poco difícil de notar de no haber estado tan al pendiente de ella.

— Yo fabrico autos — se cruzó de brazos y sonrió por lo bajo — es bastante entretenido cuando dispongo de tiempo libre — se encogió de hombros pero estaba verdaderamente asombrado.

— Me parece muy genial de tu parte — dije al fin con una sonrisa — no todas las chicas les gusta la mecánica —

— ¡Y no sé porque! — Se quejó haciendo un mohín bastante cómico logrando que riera — ¿No sabrás por casualidad donde puedo conseguir un cilindro maestro para un Volkswagen Rabbit del ochenta y seis? — pregunto jocosamente luciéndose un poquito.

Sonreí negando con la cabeza.

— un modelo muy bonito… — mire lo delicada que era y supe que ese auto se le vería muy mono —… pero no el ultimo cilindro que vi fue el de mi amigo Ethan haya en L.A tenía un Fork se lo ayude a colocar justo antes de venirme aquí —

— vaya que lastima…—

— Pero si consigo uno te avisare… así que puedo llamarte por si me da flojera de arreglar mi camioneta — comente a modo de broma.

— ¡Claro! —Exclamo entusiasta — ¿Quién crees que mantenía al monovolumen como está ahora? No me fuera desecho de él si tan solo pasara los cien kilómetros —

— Oh vamos no es tan lento — objete sabiendo que era mentira pero ella me miro entre divertida e irritada y me dio risa.

— ¿Has intentado pasar de los setenta? —

— No —

— Pues bien no lo hagas — esbozo una amplia sonrisa que a regañadientes le devolví sin duda la chica sabía lo que decía tenía que reconocérselo pero no podía dejarme ganar.

— Eso lo mejora en casos de accidentes — alegue en defensa de mi auto y por la satisfacción de tener la última palabra.

— Vale tienes algo de razón — admitió entre risas — dudo que un tanque pueda contra ese viejo dinosaurio —exhibió una sonrisa radiante y me contemplo más fijamente.

De nuevo me sentí cohibido por la mirada que me dedico (haciéndome pensar que debería colocarme una camisa) y no fui el único que se dio cuenta.

— ¿Conoces a Eddie, Maggie? — pregunto Tyler desde el otro lado del fuego siendo muy insolente.

Fruncí el ceño.

— Hemos sabido uno del otro desde que nací — comento entre risas y volvió a sonreírme pero esta vez no se la devolví Tyler realmente se estaba luciendo en agotar mi paciencia.

— ¡Qué bien! — Dijo con hipocresía — Eddie — me llamo con sorna y gruñí — le estaba contando a Lauren que es una lástima que ninguno de los Cullen haya venido ojala alguien los fuera invitado — su expresión preocupada no era nada convincente.

— ¿Te refieres a la familia del doctor Cullen? — pregunto el mayor de los chicos de la reserva Tyler bufo irritado y yo sonreí burlón era obvio que quería que lo insultara o que le siguiera la corriente.

¡Ja! ¡Idiota!

— ¿Los conoces? — le pregunto en gesto condescendiente claro porque era obvio que podían patearle el trasero mucho mejor que yo sin contar que ese idiota solo le llegaba por el hombro al enorme tipo ese.

— Los Cullen no vienen aquí — respondió en tono que daba el tema por zanjado ignorando la pregunta de Tyler, que quito su vista de él para darle toda su atención a Lauren que le decía algo sobre un CD.

— ¿Aun te sigue volviendo loco Forks? — pregunto Maggie.

— yo no quisiera escuchar eso si fuera tu — hice una mueca y me sonrió con comprensión.

La aptitud de ese chico me dejo una extraña impresión que intente ignorar.

Decidí que era hora de volver al agua, me levante haciendo un ademan de despedida y cogí la tabla para correr al mar, hice unas cuantas piruetas pero seguía dándole vueltas al breve comentario de los Cullen.

Me senté en la tabla (ya que estaba acostado mirando el cielo) y estreche los ojos hasta ver al tipo que estaba sentado frente a la hoguera pero no parecía mirar a las personas con quien hablaba, él había dicho que los Cullen no venían aquí y eso en otras palabras significaba que tenían prohibido hacerlo.

¿Por qué?

Barajeé varias posibilidades mientras volvía al ataque de una ola y a juzgar por las demás que había surfeado esta era la más agresiva y grande.

Sonreía con excitación.

Remaba fuerte y rápido y cuando me fui a quitar el agua de la cara descubrí a alguien queriendo robarme la ola, fruncí el ceño y un gruñido se escapó de mis labios mientras remaba con más fuerza y confirmaba que el tipo efectivamente ¡Se estaba robando mi ola! Eso no podía permitirlo ¿Cómo se atrevía? ¡Era tan jodidamente idiota! Todo surfista así sea novato sabía que cuando una ola le partencia a alguien no podía surfearla ¡Era la única maldita regla de oro!

Y si él no seguía las reglas entonces yo tampoco.

Me puse de pie tan rápido como calcule en la dirección que se dirigía me fui contra él y me incliné un poco más para agarrar más velocidad, me desconcertó un poco la finura de su cuerpo, el agua no me dejaba ver bien y estaba tan cabreado que tampoco me intereso lo que si podía distinguir es que miraba para todos lados menos lo que estaba haciendo y justo cuando me lanzaba para tumbarnos de las tablas… descubrí que no era un él.

Caímos al agua.

Sentí como mi gorra se desprendía de mi cabeza vagamente la vi dar vueltas y alejarse justo como estaba haciéndolo yo, empeche a botar el aire que tenía y presione los labios con firmeza para no expulsar más aire deje que la ola pasara y cuando fui a subir, no pude.

¡Mierda!

Baje la vista y el cordón que me sujetaba al tobillo (y la que permitía que la tabla no se me fuera lejos) se había atorado en una piedra, mantuve la calma y baje para tratar de sacarla.

En mi forcejeo había puesto la mano en la piedra y había tirado logrando cortarme gemí botando todo el oxígeno que me quedaba pero ya me había liberado y subí a la superficie con rapidez, alce la mano mientras nadaba hacia la tabla, me acosté limpiándome la sangre que chorreaba y empuñándola dándole unos minutos para que se cerrara la herida.

Volví a gemir.

Ardía hasta la madre.

— ¡Lo siento! — grito ella.

— ¿Qué mierda sientes? — Le grite de vuelta sentándome de golpe — ¿Casi haberme matado? ¡Estas jodidamente loca si piensas…! — y me calle al ver a Maggie flotando con una tabla de las de Jessica su cabello estaba amarrado en una coleta y cargaba la parte de arriba de su bikini… con mi gorra en su cabeza.

Ella sonreía con evidente diversión y yo fruncí el ceño recordando mi cólera y mirando mi gorra que le quedaba bastante bien para ser una mujer además que casi nunca me había gustado que una mujer tuviera gorra, pienso que no deberían usarla y no es por ser machista pero a la mujer uno de sus atractivos más sobresalientes tiene que ser el cabello.

— Lo siento — repitió mirando hacia arriba como si pudiera ver la gorra y volviendo sus ojos a mí —no vi que esa ola debió ser solo tuya—

— Exacto esa ola debió ser solo mía— sonrió radiante y se acercó a mi extendiendo su mano.

— ¿Tregua? —

— ¿Por qué debería? — estreche los ojos con recelo.

— Porque al contrario de ti yo lo hice sin intención y tu si quisiste matarme así que debemos estar a mano — ¡Rayos! ¡Es una chica lista!

A regañadientes se la estreche.

— surfeas bien para ser tan amargado — comento burlona.

— tu también surfeas bien para ser una niña — ella rio negando con la cabeza y bufe al no conseguir lo que quería y eso era cabrearla.

Suspire.

Nos quedamos en silencio, solo flotando en el agua, ella me había traído de vuelta lo que dijo el tipo enorme y que quería ignorar a toda costa, mire hacia abajo, para ser tan profundo era bastante cristalino y podía observase la diversa vida marina que había en el fondo.

Era todo un acuario natural.

Una estrella dorada estaba agarra, inmóvil, a una roca y la luz la hacía incluso más refulgente y brillante de lo que ya era, suspire con pesar y me pregunte que estaría haciendo Isabella si estuviera en estos momentos aquí tratando de imaginarme que me diría.

— Enserio lo siento Edward — se disculpó de nuevo y salté por lo cerca que había sonado — solo surfeare una más y me voy lo prometo —

La mire y tenía un leve puchero de disculpa incluso la hacía parecer mucho más chica de lo que debería ser y entonces como si fuera una iluminación me llego un plan que puede que sea estúpido pero deseaba que esta niña no tuviera muchos pretendientes a pesar de lo bonita que era.

— ¿Quieres quedarte un rato solo flotando? — Pregunte mientras intentaba imitar la forma en la que Bella me miraba a través de las pestañas — para que me compenses por lo obvio — sabía que no iba a causar el mismo efecto pero ella abrió mucho sus ojitos negros y asintió.

Me acerque más y nuestras tablas se tocaban, la temperatura estaba descendiendo y tenía que darme prisa.

— ¿De modo que tienes tus dulces dieciséis?— sonreí de lado y clave mis ojos en los de ella.

— acabo de cumplir quince — confeso adulada.

— Oh que bien —mi rostro se llenó de una falsa expresión de sorpresa — ¿El vestido era lindo? — negó con la cabeza y un color rosáceo se instaló en sus mejillas

— Nuestras celebraciones son un poco diferentes — rodo los ojos con fastidio — y más para mí — quise preguntar por qué pero estaba demasiado urgido por información.

— ¿Subes mucho a Forks? —

Frunció el ceño y sus ojos brillaron molestos.

Temí que haya dejado salir demasiada malicia y ofendida empezara remar hacia la orilla donde estaban unos cuantos chicos mirándonos curiosos y con algo de tensión, sobretodo el mayor.

Como no los conozco puedo deducir que estaban vigilándola o protegiéndola.

— No demasiado como quisiera — bufo — no me dejan salir mucho de la reservación además que tampoco tengo auto… quizás cuando lo haya terminado pueda escaparme y… uh, bueno también cuando obtenga el carne — añadió.

— ¿Quién era ese chico con el que hablaba Tyler? Parece bastante mayor para andar con nosotros — me incluí a propósito entre los más jóvenes para dejarle claro que la prefería a ella.

— Es Jacob y tiene diecinueve años — me informo — es uno de mis amigos y… niñera — soltó a regañadientes con un gesto muy infantil no pude evitar reírme.

— ¿Niñera? —

— ¡Oh sí!—

— ¿Tu papá? —

— Mi papá — dijo como si fuera una blasfemia.

— ¿Y que era toda esa cháchara sobre que los Cullen no vienen aquí? — pregunte con toda la inocencia que me salía.

— Se supone que no deben acercarse a la reserva — desvió la mirada hacia la orilla de la playa y saludo a Jacob como tratando de tranquilizarlo.

Eso confirmaba lo que había oído.

— ¿Por qué no? —

— Se supone que no debo decir nada — se mordió el labio y me devolvió la mirada dudosa.

Me aferre a esa duda.

—Oh, no te preocupes, no se lo voy a decir a nadie — esbocé una sonrisa que se supone que debe ser coqueta y me pase las manos por el cabello eliminando el agua.

Creo que me estaba pasando ya que sus ojos se fueron a mi cuerpo, se abrieron más de lo normal y sus mejillas brillaron con un color rojo.

— ¿Te gustan las historias de miedo? — pregunto subiendo sus ojos y clavándomelos en los míos, su vos sonó un poco más profunda de lo que era.

— Me encantan Maggie — replique con entusiasmo esforzándome para engatusarla.

Empezó a jugar con el agua mientras movía sus manos y pies una sonrisa pendía de las comisuras de su boca y supe que iba intentar hacerlo lo mejor que pudiera.

Me esforcé para que se notara todo el interés que sentía en mis ojos.

— ¿Conoces nuestras leyendas ancestrales? —Comenzó— me refiero a nuestro origen, el de los Quileutes —

— en realidad no — admití.

— una de nuestras leyendas afirma que descendemos de los lobos y que estos siguen siendo nuestros hermanos, la ley de nuestra tribu prohíbe matarlos —

» Y luego están la historia de los fríos.

— ¿Los fríos? — pregunte con curiosidad.

—Sí, la historia de los fríos es tan antigua como las de los lobos y algunas son mucho más recientes, de acuerdo con la leyenda, mi propio tatarabuelo conoció a algunos de ellos, fue él quien sello el trato que los mantiene alejados de nuestras tierras — entorno los ojos y jugueteo con el agua subiendo y bajando un pierna.

— ¿Tu tatarabuelo? — le anime.

— era el jefe dela tribu, como mi padre y ya sabes…—

— ¿Tu papá es jefe de la tribu? — estaba muy sorprendido sabía lo que eso significaba Anthony me contaba algunas cosas vagas sobre ellos y su amigo Billy… ella alzo sus ojos y asintió temerosa — O sea que técnicamente… tu eres… ¿La princesa de la reserva Quileute? —se mordió la boca y asintió entonces entendí porque tenía niñeras, no la dejaban salir casi de la reserva y su cumpleaños era diferente.

— ¿A qué esperas? — pregunto bruscamente.

— ¿Esperar qué? — inquirí desconcertado.

— Hacerme reverencia y tratarme de forma estúpida — movió sus manos de forma molesta y ladee la cabeza divertido.

— Yo no are eso — prometí pasándome las manos por el cabello aunque si me daba curiosidad y era algo intimidante estar ante una princesa— seguirás siendo una chica normal si te gusta así —dije con la desenvoltura que fuera querido que me trataran cuando llegue.

Entendía porque actuaba a la defensiva.

Al menos yo tengo un consuelo de que lo mío se pasaría en unos cuantos días pero lo de ella es de por vida o sea ¡Una princesa! ¡Demonios con Forks! Como que si tiene sus cosas interesantes…

— no sabes cuánto —animo sonriendo.

— Pero tengo solo una pregunta —

Me miro con recelo.

— dispara —

— ¿Dónde está tu corona? — sonreí inocentemente y ella se rio negando con la cabeza.

— supongo que en alguna gaveta o en mi armario debo llevarla por ley y no me gusta de por sí ya es difícil que me traten normal— se encogió de hombros y asentí satisfecho.

— ¿En que estábamos? — pregunte tratando de retomar el hilo de la conversación anterior.

— En mi tatarabuelo — me recordó.

— Uh, ya — asentí.

— los fríos son los enemigos naturales de los lobos, bueno, no de los lobos en realidad, sino de los lobos que se convierten en hombres, como nuestros ancestros, tú los llamarías licántropos —

— ¿Tienen enemigos los hombres lobo? —

— Solo uno — lo mire con avidez convirtiendo mi impaciencia en admiración pero creo que no lo noto sus manos jugaban con el agua y sus ojos parecían lejanos — los fríos han sido tradicionalmente enemigos nuestros, pero el grupo que llegó a nuestro territorio en la época de mi tatarabuelo era diferente —

» No cazaban como lo hacían los demás y no debían de ser un peligro para la tribu, por lo que a mi antepasado llegó a un acuerdo con ellos, no los delataríamos a los rostros pálidos si prometían mantenerse lejos de nuestras tierras.

Me guiño un ojo.

— Si no eran peligrosos ¿Por qué…? — intente comprender al mismo tiempo que intentaba ocultar que me lo estaba tomando todo al pie de la letra.

— Siempre existe un riesgo para los humanos que están cerca de los fríos, incluso si son civilizados como ocurría con este clan — sonrió con maldad — nunca se sabe cuándo van a tener demasiada sed como para soportarla — su vos sonó mas amenazadora y con un matiz oscuro.

— ¿A qué te refieres con '' civilizados ''? —

— sostienen que no cazan hombres los sustituyen con animales —

Contaba hasta cien lentamente mientras que prestaba atención a la historia.

— ¿Y cómo encajan los Cullen en todo esto? ¿Se parecen a los fríos que conoció tu tatarabuelo? — mis vos sonaba causal.

¡Benditos sea contar los números!

— No — hizo una pausa dramática y ya yo andaba por el cincuenta y dos — son los mismos

¡Setenta y cinco!

— ahora son más, un macho y una hembra nueva, pero el resto son los mismos, la tribu ya conocía a su líder, Carlisle, en tiempos de mis antepasados, él iba a y venia por estas tierras incluso antes de que llegara tu gente — reprimió una sonrisa.

¡Ochenta y ocho!

— ¿Y qué son? ¿Qué son los fríos? — sonrió sombríamente y sus ojos brillaron con una diversión terrorífica haciendo que por primera vez su rostro aniñado no lo fuera tanto.

— Bebedores de sangre — replico con vos estremecedora — tu gente los llama vampiros

¡Cien!

Permanecí quieto solo moviéndome porque la marea lo hacia veía el mar sin terminarse y el cielo encapotarse lentamente sabía que de un momento a otro teníamos que salir del agua.

No sabía lo que reflejaba mi rostro pero la pequeña princesita soltó una carcajada encantada.

— ¡Se te ha puesto la carne de gallina! — acuso riendo todavía mas.

— eras perfecta narrando historias princesa — le felicite sin apartar la vista del mar y moviendo los pies.

— bueno el tema es bastante fantasioso ¿No? — su vos demostraba el poco crédito que le daba a toda la historia —me pregunto porque papá no quiere que hablamos de ello —

No podía controlar la expresión de mi rostro pero quise bromear.

— ¿Siempre rompes las reglas? — sonreí un poco.

— Mayormente — admitió con orgullo.

— ¿Princesa rebelde? —

— el término que suelo emplear es adolecente común y corriente— nos reímos y el sonido de una enorme ola rompiéndose me distrajo.

— no te delatare, no te preocupes, me llevare el secreto a la tumba — le prometí e inevitablemente un estremecimiento me recorrió el cuerpo.

— ¿Crees que somos un puñado de nativos supersticiosos? — pregunto juguetona empujando levemente mi hombro con una de sus manos.

Yo aún no había apartado los ojos del mar por lo que me gire y le sonreí con la mayor normalidad posible.

— No, para nada — negué con la cabeza con una leve sonrisa — eres muy buena contando historias de miedo, todavía tengo los pelos de punta —

— ¡Genial! — aplaudió dando saltitos pero desestabilizo la tabla y se cayó al agua, solté una risita y se la sostuve mientras intentaba montarse de nuevo — ¡Ugh! Trague agua salada — volví a reír y me sonrió divertida.

Era tan fácil hablar con Maggie.

— Creo que deberíamos irnos — le comunique una vez estaba encima de la tabla.

— ¡Oh! — Miro alrededor y asintió — tienes razón pero nos alcanza para unas cuantas olas más ¿Te animas? —

— Claro — empecé a remar pero me agarro uno de los pies haciendo que me girara a verla estaba de nuevo enfada — ¿Qué pasa? —

— ¿Me dejaras ganar? —

— ¿Qué? ¿Por ser una princesa? — estrecho los ojos y asintió, sonreí ampliamente — lo iba a hacer pero no porque fueras una princesa sino porque eres una chica soy un caballero que no se te olvide — soltó una risita — pero como eres la única chica que surfea por aquí no te dejare ganar ¿Qué pensare de este día cuando me acueste? — bromee pero sabía que esa pregunta iba totalmente en serio.

Satisfecha comenzamos a remontar las últimas olas del día.

Cuando el cielo estuvo encapotado decidimos que ya era hora de regresar a la orilla, salimos discutiendo quien había sido más rápido en pasar por los túneles y estaba a punto de golpearme con la tabla cuando le dije que después de todo era toda una princesa si no fuera por Jessica:

— ¡Edward! — Grito aliviada mientras movía el brazo por encima de su cabeza — ¡Ahí estas! ¡Ven aquí! — enarque una ceja por lo demandante que sonaba.

— ¿Es tu novia? — pregunto Maggie alertada por los celos de la vos de Jessica, me sorprendió que resultase tan obvia.

— no, en definitiva, no — susurre guiñándole un ojo y comenzado a caminar en su dirección.

Sonrió encantada.

Le estaba tremendamente agradecida a Maggie y deseoso por hacerla feliz, me sentía culpable por haberla utilizado, pero ella en realidad me gustaba resulta fácil que Maggie Black fuera mi amiga.

— cuando tenga el carne…—

— y puedas escaparte deberías verme a Forks quizás podríamos salir alguna vez — anime sintiéndome miserable.

— Claro y cuando haga sol podrías pasearte por aquí y surfear —

— eso sería genial y ya tengo el permiso real no podrán echarme — bufo rondando los ojos y me reí jalándole un mechón de cabello.

Jessica llego hasta nosotros impaciente por reunirnos y Mike venía a paso más lentos detrás de ella, sus ojos estudiaron a Maggie y parecía satisfecha de que fuera solo una niña.

— ¿Dónde has estado? — demando a pesar de lo obvio, Maggie rio con burla y me aguante en darle otro jaloncito de cabello y eso obviamente no le gusto a Jessica.

— Maggie me contaba como aprendió surfear — le dije voluntariamente — ha sido muy interesante — sonreí a Maggie con afecto y ella me devolvió la sonrisa.

— Bueno — medito Jessica al ver nuestra complicidad — estamos recogiendo y lloverá pronto —

— De acuerdo — suspire cambiando la tabla para el otro brazo — voy —

— Ha sido genial volver a verte Edward — dijo Maggie picando a Jessica que casi la pulverizo con solo sus ojos.

— La próxima vez que baje Anthony a ver a Billy le prometo que iré a visitar su castillo, su alteza — moví la mano a modo de reverencia y me golpeo con la tabla gemí y ella sonrió satisfecha.

— ¿Eres la princesa? — chillo Jessica con los ojos como platos Maggie asintió mirándola raro — ¡Genial! — pateo el suelo y se giró para caminar a grandes zancadas.

Creo que la escuche murmurar algo como: Primero una Cullen y luego una princesa, genial jodidamente genial.

Mike la miro raro también cuando lo tomo del brazo y lo jalo para que caminara de regreso soltó un suspiro y la siguió como buen perrito faldero.

— Adiós Maggie — me despedí cogiendo su tabla.

— Adiós Edward —

— Uh… esto es mío — le quite mi gorra y le alborote los cabellos mientras soltaba risitas — gracias — dije de corazón me despidió con la mano y corrió hacia donde estaban sus amigos o mejor dicho niñeros esperándolas para entrar a un sendero del oscuro bosque.

Me coloque mi ropa y me puse la gorra de frente ocultando mis ojos, me senté en medio de Eric y Lauren anunciando que ya había gozado la ventanilla (pero en realidad había comenzado llover y no quería verlo) Erick solo escuchaba música con su ¡Pod y Tyler se removió en el asiento delantero para captar la atención de Lauren.

Solo me quedaba una cosa.

Recline mi cabeza, baje más la gorra y luchaba para no pensar en nada con todas mis fuerzas.

¿Qué tal?

¿Les gusto?

Espero que se hayan divertido… en particular me encanto que nuestra Maggie sea una pequeña princesita ¿Y que onda con Jessica? Pobrecita primero le toca una perfecta Cullen y luego una hermosa princesa la entiendo el porque debe de estar bastante frustrada… jajaja…

¿Reviews?

Nos vemos luego…

Les deseo lo mejor como que Edward Mesen se quite la ropa delante de ti y le guste como se te vea una gorra.