Como ya sabrán los personajes no son míos y la historia de un 100% un 40% es de mi invención y lo demás es de la autora Stephenie Meyer.
Capítulo 16
Me senté en la mesa al lado de Bella solo con cuatro integrantes de su familia, en mi visión no ocupaba tanta comida por lo que tenía que pasar la vista por la mesa unas dos veces como mínimo, había de todo desde Enchiladas Picantes hasta Tacos, realmente todo se veía delicioso y no sabía por dónde empezar además su mirada penetrante en mis movimientos me tenían nervioso, de repente una risita nos llamó a todos la atención y cuando alzamos la vista Alice se había puesto de pie (sin hacer ningún ruido) sonriendo angelicalmente.
— Creo que es mejor que le demos espacio a Edward para decidir — me guiño un ojo y le agradecí internamente, todavía no me dejaba de sentir sorprendido por la confianza en que envolvía mi nombre y la soltura con la que me hablaba.
Carlisle se rio entre dientes y asintió de acuerdo.
— Pasa a despedirte Edward — dijo antes de levantarse agarrado de manos con Esme, asentí en su dirección y antes de desaparecer por la puerta ella me regalo una dulce sonrisa llena de adorables hoyuelos.
— Espero que disfrutes la comida, nos vemos en un rato — sus ojos se desenfocaron por un segundo — ¡Oh! — Murmuro concentrando su atención en mi de nuevo — Acuérdate de llevarle algo a Anthony — satisfecha consigo misma empezó a caminar hacia la puerta de salida junto a Jasper.
Nos despedimos con un asentimiento de cabeza y solo por un fugaz momento le dirigió una intensa mirada a Bella (con un significado importante) y ella asentía con el rabillo del ojo, mire hacia la comida intentando que no se notara nada y empecé a servirme, ahora con más tranquilidad que antes… me decidí por los Tacos.
— se cómo desalojar una habitación entera — murmure antes de morder mi Taco ¡Estaba delicioso! Crujiente por fuera y suave por dentro ¡Uau! Gemí extasiado y mi estómago gruño por más, de nuevo agradecí a Alice, esto sería vergonzoso considerando el afinado oído de todos los habitantes de esta casa.
— ¿Esta bueno? — pregunto con una sonrisita.
Asentí, esto no solo estaba bueno, estaba delicioso.
Sorprendente para personas que no comen.
— mándale mis felicitaciones a los chefs —
— Estarán encantados — me sirvió un vaso de coca y me lo paso — les gustas mucho y lo sabes… sobre todo a mi madre —
Suspire.
— Eso está bastante bien pero Rosalie y Emmett…— deje mi frase sin concluir porque no deseaba recordar eso en este momento, esto estaba muy bueno como para que me quedara sin ganas de comer.
Bella hizo una mueca.
— Ella estará bien — me miro con aparente seguridad para tratar de trasmitírmela — cambiara de opinión, no se volverá a meter contigo o al menos ya no lo planea después de ver cómo le hacías frente — me sonrió con orgullo — eso fue genial —
— no me llevo el mérito fue fallo de cerebro-boca — se rio y rodé los ojos agarrando el segundo Taco — ¿Y Emmett? — esta vez su risa burbujeo más fuerte y eso me dio una esperanza.
— Opina que estoy loca, lo cual es cierto pero está encantado contigo, le resultas muy gracioso — al menos mi estupidez sirve para entretener al alguien — de hecho fue difícil mantenerlo alejado de ti, está encantado de que haya otro chico en la familia pero ahora debe de estar razonando con Rosalie — torció la boca con irritación.
Ladee la cabeza confundido.
— ¿Qué le pasa conmigo? — pregunte no muy seguro de querer saber la respuesta.
— Rosalie es la que más tiene prejuicios en ser… en ser lo que somos, le resulta ofensivo que alguien fuera de la familia sepa de nosotros — suspiro profundamente — Oh, y también esta celosa — me atragante con un pedacito de Taco y empecé a toser mientras sentía las palmaditas de Bella en mi espalda — ¿Estas bien? —
— ¡¿Esta celosa?! — exclame alarmado.
Intente recordar mis miradas hacia Emmett Cullen ¡Y juro por Dios que no eran muchas! Francamente el tipo me sigue asustando y solo tenía curiosidad, empecé a asustarme de verdad ¿Y si enserio Anthony tenía motivos para preocuparse?
¡¿Parezco del otro bando?! ¡¿Yo?!
Sentía mi nivel de chico malo extinguirse… ¡Santa cachucha! ¡Pero si salgo con Isabella joder!
— Eres humano — dijo Bella sacudiéndome levemente para que la mirara — eso es lo que ella desearía ser — mis ojos se dilataron ante el alivio y asentí dejándome caer en la silla.
Ella debería aprender a soltar todo de una vez.
— ¿Solo por eso? — inquirí para asegurarme de que desprendía testosterona por cada poro de mi cuerpo y de que solo eran ideas de Anthony.
— ¿Tendría que haber otra razón? — pregunto parpadeando confundida, negué rápidamente con la cabeza buscando la coca y de reojo la vi estrechando los ojos con sospecha.
— ¿Y Jasper? — solté volviendo a mi comida.
— Uh, bueno, eso fue mi culpa — se hecho los cabellos hacia atrás y por un momento se mordió la boca como queriendo no reírse, sospechaba que me estaba ocultando algo — es el que menos ha estado dentro de nuestra dieta y le previne que mantuviera las distancias — me tense por un segundo por la razón de esa instrucción y aborte ese pensamiento de inmediato.
— ¿Y Carlisle y Esme…? —
— están felices de que yo sea feliz, de hecho no les importaría que tuvieras un tercer ojo y que seas de color azul, estaban preocupados porque tenían miedo de que se hubiera perdido alguna parte de la esencia de mi carácter ya que era muy joven cuando me convirtió mi padre… están entusiasmados — me regalo una sonrisa deslumbrante — mi madre se ahoga en satisfacción cada vez que me tocas y mi padre — soltó una risita — esta entretenido imaginándose en cómo sería una charla de suegro-yerno contigo ya que soy la única nena que le quedaba para realizar su muy humana fantasía — rodo los ojos pero supe que eso también le gustaría a ella, sonreí con nerviosismo y de la nada desearía no haberme comprometido a pasar por su despacho antes de irme.
— Alice parece muy… hospitalaria —
— Ella tiene su propia forma de ver las cosas — murmuro y jugueteo con un mechón de su cabello.
— No me lo dirás — siguió jugueteando con su cabello, ella sabía que estaba enterado de que me ocultaba algo y yo que no me lo iba a decir, suspire, al menos no ahora.
Nos sumimos en un silencio cómodo (bueno no tan cómodo) mientras que ella taladraba todos mis movimientos ¿Por qué me moleste en pensar en su familia? Isabella fácilmente tenía la intensidad de un millón miradas.
Cuando suspire echándome hacia atrás en el asiento decidí que ya era suficiente, me sentía realmente bien y lleno hasta casi vomitar pero era todo culpa de los peculiares vampiros con habilidades culinarias que hacían la mejor tarta de coco del mundo.
— ¿Lleno? — pregunto Isabella con una sonrisa de oreja a oreja.
— ¿Qué es tan gracioso? — masculle sobándome la barriga.
Lizzi odiaba mi forma de comer y odiaba más cuando hacia esto pero era inevitable, es algo así como el sello patentado de los Mesen.
— Tu —
Se rio.
— ¿Yo? —
Sus ojos parecían dos focos de luz en medio de la oscuridad.
— Oh, sí… tu — se mordió la boca y estiro la mano suavemente hasta que su dedo índice toco la comisura de la mía, con suma delicadeza lo arrastro hasta que sorprendiéndome lo puso en mis labios.
Mi pecho se quejaba por mi acelerado latir.
Abrí la boca sabiendo que jamás podría presenciar algo más sexy en toda mi vida, pase mi lengua por debajo de su dedo quitando el exceso de crema de coco que estaba en él y juro que en sus ojos apareció una mirada hambrienta… realmente hambrienta.
Entonces se levantó.
— Falta una habitación más que deberías ver — dijo truncando mi muy natural respuesta de abalanzarme encima para comerme su boca.
Suspire contando hasta diez.
¿Por qué me torturaba de esta manera? ¿No se da cuenta que solo soy un pobre chico locamente enamorado de ella?
— Vale — a regañadientes me levante y comencé a seguirla, sentí su mano en la mía de nuevo y la entrelace con la de ella… se sentía tan natural.
Comenzamos a subir las escaleras de nuevo y me queje internamente, después de comer como lo hice no se me antojaba nada más que tirarme en un sofá (y si mi suerte era relativamente buena) con Isabella en mis brazos.
— ¿Qué era eso que te decía Jasper cuando salía? — pregunte recordando su intercambio de miradas.
— ¿Te diste cuenta? —
Me encogí de hombros.
— naturalmente —
Su gesto se tornó pensativo.
— quería informarme de ciertas noticias —
— ¿Cuáles? — Se mordió la boca y estaba seguro que se está debatiendo si es algo que debería compartir conmigo — ¿Me la dirás? — insistí.
— Tengo que hacerlo — hizo una mueca — durante las próximas semanas seré una novia bastante hee… bueno ¿Cómo llamarlo? ¿Intensa, loca, mandona? — se encogió de hombros restándole importancia — y no quisiera que pensaras que no te dejo respirar —
No me molestaría en nada si lo hicieras con la fórmula de boca + boca = no respiración.
— ¿Por qué? — balbucee atontado con esa imagen.
Cuando mi nivel de chico malo este en el tope le plantare la idea.
— Alice vio que tendríamos visitas —
— ¿Visitas? —
— Sí, bueno… los visitantes se parecen a nosotros en hábitos de caza, lo más probable es que no entren al pueblo pero aun así no dejare que estés fuera de mi vista hasta que se hayan marchado —
Mis pies se plantaron en el escalón a consecuencia de mi estremecimiento.
— ¡Por fin una reacción normal! — Murmuro — pensé que no tenías instinto de supervivencia — inspire por la boca y agite mi cabeza.
Deje pasar el comentario mientras comenzaba a caminar pero una cosa llamo mi atención, contemplé con incredulidad el ornamento que estaba a un lado de las escaleras y levemente ladeado como si lo hubieran dejado olvidado ahí pero aun así lucia parte de la decoración de la casa.
— puedes reírte es una especie de ironía — se rio entre dientes ante mi cara de asombro, no lo hice, pero involuntariamente extendí mi mano para tocar la cruz de color oscuro.
Me pregunto si es tan suave como se ve…
— debe ser muy antigua —
— Es del siglo XVI — se encogió de hombros — a principios de la década más o menos — aparte los ojos de la cruz con mi pregunta reluciendo en mis ojos — perteneció al padre de mi padre y la conservamos por nostalgia, la tallo él mismo para colgarla en la pared encima del pulpito de la vicaría en que la predicaba — no estaba seguro que delataba mi cara pero solo por si acaso (y para no disparar las alertas de mama gallina) seguí mirando la sencilla cruz de madera.
— ¿Cuántos años tiene Carlisle? — pregunte al mismo tiempo que efectuaba el cálculo en mi mente, la reliquia al menos tendría unos trescientos setenta años.
El silencio se prolongó y por el rabillo del ojo supe que mi táctica no estaba siendo muy efectiva de hecho podía ver que luchaba por la idea de buscar una salida fácil que implicaba no responderme.
— Respóndeme — susurre con firmeza frunciendo el ceño.
Suspiro resignada.
¡Vaya! ¡Esto se siente bien! Ahora ya sé porque a Bella le gusta tanto imponerse.
— Acaba de celebrar su cumpleaños tricentésimo sexagésimo segundo — contesto haciendo un morrito — Edward eres un idiota — gruño supongo yo cuando vio mi sonrisa de labios cerrados.
Ding… ding… ding… sonaba atronadoramente mi nivel de chico malo.
— supongo que quieres escuchar toda la historia —
— Sí que puedes leer mentes — me burle riendo entre dientes.
— Es fácil leer tu mente cuando lo gritas con tus ojos — rodo los suyos y aún más divertido por nuestro pequeño duelo de poder rodee sus hombros y bese la coronilla de su cabeza — y como tienes unas cuantas de millones de preguntas, vamos, te mostrare algo —
— Que bien me conoces —
Tuvimos que bajar las escaleras y aun enroscada en mi cuerpo nos detuvimos frente a la puerta donde según recuerdo era el despacho de Carlisle, cuando me tense tratando de librarme de su agarre no me lo permitió.
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!
Sé que es estúpido pero tener al padre de tu novia en una misma habitación ponía nervioso a cualquiera, recuerdo la vez que a Ethan tuvo su primera (y única) novia llamada Camill y le toco conocer a sus padres, me partí de la risa al ver su cara mientras me contaba que casi ni miro a Camill porque sentía que el padre de ella tenía una línea directa con sus pensamientos, dijo que era una cosa que tenían todos los padres.
Y Dios sabe cuánto no quiero que eso aplique también a los padres vampiros.
— Adelante — nos invitó la voz de Carlisle.
¿Oh, porque, señor Jesús me haces esto?
— ¿Qué tal padre? — saludo Bella alegremente mientras me empujaba (sin hacer esfuerzo alguno a pesar que estaba resistiéndome tantito) hacia dentro del despacho.
Carlisle se sentaba en un sillón de cuero detrás del enorme escritorio de caoba, todo su despacho era lo que mi imaginación pudo recrear a excepción del viejo regordete con traje de general del ejército y miles de medalla enganchadas que se supone que debería estar en el asiento de mi suegro, sinceramente estaba impresionado, todo era grande y muy luminoso lleno de cuadros y libros incluso podrían competir con una biblioteca, bueno, quizás una que pertenezca a la de la reina de Inglaterra porque estaba seguro como el infierno que eran libros de primera edición.
Contuve un silbido por lo bajo.
— ¿Qué puedo hacer por vosotros chicos? — nos preguntó con tono agradable mientras se levantaba del sillón.
— Quería enseñarle a Edward un poco de nuestra historia… en realidad de tu historia — contesto Bella con las comisuras de los labios hacia arriba.
Carlisle asintió con su mirada fija en nosotros… uh, bueno, quedaría mejor en nuestro abrazo.
— No pretendía molestarte — murmure con un nudo en la garganta.
— En lo absoluto — sonrió haciendo un gesto con la mano — ¿Por dónde comenzaran? — nos encaminamos hacia donde estaba la pared llena de cuadros, unos coloridos y otros en tonos apagados y monocromos.
— Por los cuadros — anuncio.
Sentí como Bella me arrastraba por toda la habitación pero no preste atención a nada más que encontrar un motivo oculto para la desconcertante colección.
No encontré ninguno.
— Aquí — dijo ella y alce la vista por encima de su cabeza para observar la colorida y abstracta pintura, ladee la cabeza confundido y los dos soltaron risas — aquí Edward — con suavidad enrollo sus brazos en mi cintura y nos giró para quedar frente a una pintura que ahora si tenía coherencia con lo que hablábamos, era una ciudad con colores sepia que tenía casas con tejados inclinados, torres, junto a un rio muy caudaloso que era cruzado por un puente como dominio principal del plano.
Recostó su cabeza en mi pecho.
— Londres hacia 1650 — murmuro distraída.
Es simplemente imposible no reaccionar cada vez que ella me tocaba pero mi corazón saltaba al maratón sin importarle '' en donde '' y '' con quien '' estaba yo, me mordí la boca, era embarazoso y más considerando que Carlisle podía escuchar tan perfectamente como ella sin tener que estar pegado a mi pecho.
— Londres de mi juventud — añadió Carlisle a cinco pasos de nosotros, di un respingón al igual que la última vez y Bella me apretó más contra ella.
Por el rabillo del ojo lo podía ver mirándonos con una sonrisa.
— ¿Le contaras la historia papá? — inquirió Bella batiendo sus pestañas desbordando encanto por todos lados, Carlisle se rio agachando la cabeza, como queriendo no caer en sus juegos.
Suerte con eso.
— Lo haría pero no puedo — me retorcí un poco para poder estar frente a él dejando un brazo por los hombros de Isabella — llego tarde, han telefoneado del hospital esta mañana, el doctor Snow se ha tomado un día de permiso — ella puso mala cara y los ojos de Carlisle brillaron — no hagas pucheros querida, además, te sabes la historia mejor que yo — añadió sonriendo con una de esas sonrisas de oreja a oreja que a Isabella le fue difícil no responder.
Ya sé de donde aprendió Bella a engatusar a la gente.
Oficialmente Carlisle Cullen es mi nuevo superhéroe, es verídico, ni Batman podría resistirse a los encantos de Isabella así que no merece el trono, tendré que hablar con él algún día ¡Infiernos que tiene que ayudarme a ser inmune!
Y como si leyera mi mente sonrió hacia mí con gran afecto y abandono la habitación a paso humano de la misma forma silenciosa, estaba seguro que solo fue cordial pero como que ahora estaba entendiendo que era eso a lo que se refería Ethan (al menos no fue tan aterrador como me lo imagine) incluso ahora que miraba la puerta cerrarse resultaba difícil asimilar una combinación tan extraña como la que Carlisle presento: las preocupaciones del día a día de un médico de pueblo en mitad de una conversación sobre sus primeros días en Londres del siglo XVII.
No es algo que se ve todos los días.
— Cuéntamelo todo — pedí con la curiosidad burbujeando por mi piel.
Desde que vivió en un mundo donde las criaturas de la noche tenían que ser destruidas hasta el cierre del círculo que fue cuando encontró a Isabella, la historia de Carlisle me pareció fascinante y terriblemente irónica, nadie menos que él para convertirse y nadie más que él para darle un lado bueno a todo el asunto de ser vampiro, mi mente vago por cada palabra que me decían imaginándome las calles, las cloacas, los varios intentos de homicidio y su revelación cuando encontró a los ciervos, obviamente no pude contenerme a preguntar y termine con Bella tapando mi boca para que ella pudiera continuar con la historia
Pero ella simplemente no podía soltar que no es necesario respirar así que tenía razón de preguntar, me mostro varias pinturas mientras relataba la historia y la que más me llamo la atención fue la de la tres mujeres vampiresas según las llamo Francesco Solimena eran las patronas nocturnas de las artes o en su defecto unas diosas.
Tenían bastante para que él tuviera razón.
Tanya, Irina y Kate eran tan hermosas como se supone que deberían ser unas vampiras, las tres rubias hasta lo inverosímil mirando desde el balcón el caos reinante que había abajo, riendo reconocí a Carlisle entre mucha gente, pero las tres perfectas pinturas de las vampiresas llamaban mi atención porque demostraban poder y frialdad por cualquier ángulo donde las miraba… casi parecían crueles.
Con un estremecimiento supe de alguna manera que lo eran, a pesar de que Isabella me contara cuan amables y refinadas fueron con Carlisle y lo curiosas que se mostraron por '' su fuente natural de alimento '' no me convencían de que ellas eran, uh, bueno, eran algo por lo que ponerse la piel de gallina, de ahí Carlisle se embarcó al Nuevo Mundo sintiéndose solo y entonces acabo… como comenzó la historia termino de forma grandiosa porque Isabella había cerrado el circulo, estaba tan agradecido de que estuviera solo cuando la vio a ella que tuvo la necesidad de convertirla.
De nuevo Carlisle sigue estando de número uno en la lista de mis superhéroes favoritos.
Con una sonrisa angelical se volvió hacia mí.
— ¿Cómo estás? — pregunto mirándome con las alertas de mama gallina.
— un poco alucinado pero bien — me pase las manos por el cabello mientras miraba todos los cuadros — ¿Así que cada uno tiene una historia? —
— sep —
— ¿Así que siempre has estado con Carlisle? —
— casi siempre —
Me tomo de la mano y caminamos fuera del despacho de Carlisle, me volví para mirar el resto de los cuadros y me pregunte si algún día llegaría a saber todas las historias que habían detrás, Bella no dijo nada mientras caminábamos de vuelta a las escaleras de modo que pregunte:
— ¿Casi? —
Suspiro.
— ¿Bella? — presione.
Parecía renuente a responder.
— ¿Por qué siempre me haces sacarte palabra por palabra? — me queje frunciendo el ceño e involuntariamente mi boca formo un puchero, me miro de reojo y sonrió con ternura.
— Bien — se acercó más a mí y me apretó más la mano — uh, bueno, tuve el típico brote de rebeldía adolecente — bajo la mirada luciendo avergonzada — unos años después de que mi padres me convirtiera no me resignaba a llevar su vida de abstinencia y estaba resentida con él por refrenar mi sed por lo que me marche a seguir mi camino durante un tiempo —
Mis ojos se abrieron como platos.
— ¿De verdad? — estaba más intrigado que asustado y ella lo sabía.
— ¿No te causa repulsa? —
— en lo absoluto —
— ¿Por qué? —
— Suena… razonable — me encogí de hombros.
Soltó una carcajada echando la cabeza hacia atrás haciendo mover todos sus rizos, ahora nos encontrábamos en un pasillo que no había visto, ella todavía seguía riéndose y con ojos enloquecedoramente llenos de preguntas puso ambas manos en mi brazo.
— cómo podía saber todo lo que pensaban a mi alrededor eso me detenía a desafiar a mi padre, podía ver sus sinceras intenciones y comprender su forma de vida — se quitó un mechón de cabello de la cara — apenas tarde unos pocos años en volver con él y comprometerme con su visión, creí que podía librarme del remordimiento de conciencia si perseguía a bestias sin corazón y delincuentes — hizo un morrito disgustada mientras yo me hacia una imagen de lo que describía.
El callejón oscuro, la persona que cruelmente estaba siendo atacada o robada y Bella de caza, terrible y gloriosa como una diosa imparable.
¿Qué sentimiento seria el correcto, alivio o pánico?
— Pero con el paso del tiempo empecé a verme como un monstruo y tuve que regresar con mi única familia, Carlisle y Esme me acogieron como su hermosa nena — puso los ojos en blanco ante el apelativo — y era más de lo que yo merecía — resople disgustado.
— Mereces más — murmure cuando nos detuvimos frente a una puerta que no había visto en mi recorrido anterior.
¿Por qué es tan negativa consigo misma?
No estaba prestando atención a mis expresiones pero algo en ella que le ensombreció el ánimo, sus manos se quedaron inmóviles en mi brazo y sus ojos me miraron con gran intensidad, el silencio se prolongó y con cuidado me gire para poder tomar su rostro en mis manos.
— ¿Qué ocurre Bells? — susurre acariciando sus majillas con mis pulgares.
— sé que en algún momento habrá algo que haga o diga y será demasiado y entonces tomaras el primer avión de vuelta a L.A — esbozo una media sonrisa pero sus ojos lucían serios y concentrados — no te detendré porque quiero que suceda quiero que estés a salvo pero aun así quiero que te quedes ambos deseos son tan potentes que es imposible de conciliar… — dejo la frase en el aire mientras me miraba a los ojos.
Suspire acariciando sus largos cabellos.
— no me iré a ninguna parte —
En un movimiento rápido la atrape en mis brazos y la rodee con ellos.
— Ya lo veremos — soltó una risita contra mi pecho y gruñí irritado mientras le besaba la sien — bueno, esta es mi habitación — alzo la cabeza lo suficiente para que pudiera mirarla — ¿Quieres entrar? — asentí atontado porque el movimiento de su boca me nublo la mente.
Estaba tan cerca, podría darle un beso, solo un roce de esos dulces y rojos labios…
Pero se apartó para abrir la puerta.
Gruñí.
¿Es que tiene una maldita alarma para saber cuándo pretendo besarla? ¿Debería ponerme lentes o alguna mierda? No puede ser que ella siempre este un paso delante de mí.
— ¿Edward? — Llamo — ¿Qué te parece? — nos hizo entrar y olvidando mi irritación mire hacia el frente.
Por superpuesto estaba inmaculadamente limpio, las dos únicas paredes que habían eran de un dorado oscuro acompañado de rosa vieja, las demás estaban hechas de vidrio dejando ver un impresionante paisaje con el rio Sol Duc, me pareció estar dentro de la habitación de la reina Victoria sobre todo con esa enorme y despampanante cama de cuatro postes y cabecera tallada a mano, había un vaporoso mosquitero en dorado que cubría toda la parte de arriba de la cama y combinaba con las sabanas color hueso y detalles doradas junto a muchas, en realidad, muchísimas almohadas.
Lo único que se parecía a este siglo era la impresionante colección de CD que había en toda una pared completa y que podía fácilmente ganarle a una tienda de música también tenía un sofisticado reproductor de música que hasta a mí me dio miedo usarlo.
Su habitación era todo lo que yo esperaba pero no podría imaginármelo a pesar de siempre saber que Bella es tan… extravagante.
Sonreí un poco.
Todo en este sitio es igual a ella… capaz de dejarme sin aliento.
— Uau — susurre caminando hasta su alucinante colección de música.
De reojo podía verla agarrar un mando a distancia y encendió el equipo, Claro de Luna se escuche a un volumen bajo en la habitación mientras yo miraba cada CD pasando un dedo por cada uno.
Trataba de averiguar cómo estaban ordenados pero nada llegaba a mi mente.
— ¿Cómo los clasificas? — pregunte rindiéndome.
— ¿Uh? — No me estaba prestando atención — esto… por año y luego por preferencia dentro de ese año — dijo con aire distraído.
Al darme la vuelta me estaba mirando con un brillo peculiar en los ojos.
— ¿Qué? — pregunte ladeando la cabeza.
— Contaba con sentirme aliviada después de habértelo explicado todo, de no tener secretos para ti, pero no me esperaba sentirme más que eso, me gusta — se encogió de hombros al tiempo que sonreía — me hace feliz —
— Me alegro — le devolví la sonrisa aliviado de que no se sintiera presionada por contarme todo aquello y que le haya gustado compartirlo conmigo.
Pero entonces su expresión cambio, se mordió la boca y frunció el ceño.
— ¿Aun esperas que corra a L.A? — Pregunte en un suspiro exasperado — cambiándome el nombre y tiñéndome el cabello ¿Verdad? — una ligera sonrisa curvo sus labios.
— Cualquier color menos negro — su sonrisa creció.
— Lamento estropearte la ilusión de verme rubio pero no me inspiras tanto miedo — me cruce de brazos alzando el mentón — de echo me asusta más Freddy Krueger que tu — arqueo una ceja con manifiesta incredulidad.
Presiento que me arrepentiré de esto…
Una ancha y traviesa sonrisa cruzo su rostro con sus ojos llenos de malicia.
— ¿Eso crees? — reto.
— Completamente — replique orgulloso.
— No deberías haber dicho eso — sus brazos se elevaron con sus manos convirtiéndose en garras y se agazapo emitiendo un gruñido gutural desde el fondo de su garganta.
¡Santa cachucha! ¡Sabía que me iba a arrepentir! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!
Sus labios se curvaron hacia arriba mostrando unos perfectos dientes mientras que su cuerpo se tensaba como una pantera a punto de atacar.
— Corre Eddie — susurro atreves de sus dientes.
Me quede obstinadamente quieto en mi sitio sabiendo que quería intimidarme y preparándome para… fue inútil ya que no le vi saltar hacia mí, fue demasiado rápida, de repente me encontré contra la puerta a medio metro de distancia del suelo con Isabella sosteniendo mis brazos y sonriendo maliciosamente, estaba a punto de abrir la boca para gritarle cuando de nuevo estuve en el aire y caí de golpe en la cama y la cabecera impacto contra la pared en un golpe seco, incluso algunas almohadas se cayeron al suelo, yo no sufrí daño alguno pero estaba jadeando por el zarandeo.
— ¿Qué dices ahora? — Pregunto juguetona encima de mí, le gruñí en respuesta — ¿Me estas ronroneando? — se burló con sus ojos reluciendo de diversión.
— ¡Eres un monstruo! — exclame haciendo pucheros.
Ella se rio con todas sus fuerzas y sus cabellos empezaron a hacerme cosquillas.
— mucho mejor mi dulce y tierno gatito — ronroneo en mi oído provocando que me estremeciera.
Así que con el poco orgullo que me quedaba, resople exasperado e intente quitármela de encima para gritarle unas cuantas cosas que no me harán ver como un dulce y tierno gatito pero no pude.
— ¿Puedes… — la tome de la cintura mientras intentaba levantarme —… soltarme ya? — forcejee varias veces pero me tenía atrapado con sus piernas y brazos formando una jaula.
— Pensé que te gustaba tenerme así — susurro con sus ojos relucientes, sabía que estaba jugando sucio porque estaba cabreado con ella así que no me deje engatusar.
— Te equivocas, me gusta más encima — replique frunciendo el ceño y tomándola por los brazos para intentar echarla hacia atrás.
Me sentí de nuevo en el aire y cuando fui a darme cuenta era yo quien estaba encima de ella.
Quizás fui yo el que cocho contra la pared porque esto no es real.
— Eres libre — dijo sonriendo abiertamente mientras extendía los brazos encima de la cama haciendo caer más almohadas al piso.
— ¡Maldición! — masculle abalanzándomele encima.
Ella tenía toda la maldita culpa de hacerme un ser no sensato y no racional, pero como que eso era lo que quería ya que su boca se movió con la mía y sus brazos se enrollaron en mi cuello con sus manos enterrándose en mi cabello, sentí unos cuantos jaloncitos y suspire mientras mi lengua se habría paso por sus labios, mis costillas eran golpeadas de forma alarmante por mi corazón y sentía mi cabeza dar vueltas, esta era mi retirada, tome su rostro con una mano y mordí su labio para luego liberarla… necesitaba respirar.
Caí a su lado jadeando con mis ojos viendo fuegos artificiales.
— ¿Sigues molesto? — pregunto con la respiración irregular.
— si te digo que si… ¿Me dejaras besarte de nuevo? —
— no, pero es un buen intento —
— ¡Demonios! —
Su risa volvió a resonar en la habitación y ladee el rostro abriendo los ojos para encontrarla con las manos en el rostro riéndose todavía más fuerte, no sabía si era de alegría o de euforia, pero su risa era contagiosa por lo que termine riendo con ella.
Se escucharon unos golpecitos en la puerta al mismo tiempo que una voz procedente del otro lado decía:
— ¿Se puede? —
Me senté pasándome las manos por el cabello y para mi mayor sorpresa Bella se sentó en mis piernas y me hizo rodearla con mis brazos, intente alejarme pero me sonrió pareciendo a gusto.
— Adelante — contesto Bella aun riéndose.
Alice abrió la puerta y entro ignorando el modo en que estábamos sentados, camino (más bien bailo) hacia el centro de la habitación y se dobló de forma sinuosa para sentarse en el suelo, Jasper se detuvo en el umbral luciendo sorprendido y sus agudos ojos (que me parecían a un felino asechando) se clavaron en Isabella con una ceja alzada, ella se mordió la boca y soltó una risita, me pregunto que habrá encontrado en el clima reinante con su inusual sensibilidad para que… ¡Oh!
Me removí inquieto y avergonzado.
— Parecías que te iba almorzar a Edward — anuncio Alice — y veníamos a ver si la compartíamos — me puse rígido durante un instante hasta que Bella soltó otra carcajada negando con la cabeza y alborotando sus risos.
— Lo siento pero es solo mío — me rodeo con sus brazos demostrando su punto y Alice se rio sacándole la lengua.
— De hecho — dijo Jasper sonriendo a su pesar cuando entro en la habitación — Alice anuncia una gran tormenta para esta noche y Emmett quiere jugar a la pelota ¿Te apuntas? — ladee la cabeza confundido.
Las palabras eran bastante comunes pero el contexto era desconcertante a pesar de que Alice era más fiable que el tipo del tiempo, los ojos de Bella se iluminaron pero aun así vacilo.
— Traerías a Edward por supuesto — añadió Alice jovialmente, habría creído atisbar la rápida mirada que le lanzo Jasper a ella.
— ¿Quieres ir? — me pregunto Bella con la expresión de una niña entusiasmada.
— Claro — no podría decepcionar un rostro como ese — este… ¿A dónde vamos? —
— tenemos que esperar hasta que truene ya verás la razón — me prometió.
Asentí pensativo.
— ¿Necesitare paraguas? —
Los tres rompieron a reír.
— ¿Lo ara? — pregunto Jasper a Alice sonriendo.
— No, la tormenta va a descargar en el pueblo, el claro del bosque debería estar bastante seco —
— ¡Perfecto! — anuncio Jasper.
Su entusiasmo era contagioso por lo que me encontré curioso.
— Vamos a ver si Carlisle quiere venir — Alice se levantó y cruzo la puerta de un modo en que hubiera roto el corazón de una bailarina.
— Como si no lo supieras — le pincho Jasper riendo.
Cuando cerraron la puerta detrás de ellos Bella con su rapidez de siempre se sentó a horcadas encima de mí, sus manos descansaron en mis hombros y sonreía sin parar.
Estaba realmente entusiasmada.
— ¿Qué jugaremos? — quise saber.
— Tú vas a mirar — aclaro Bella — nosotros jugaremos al beisbol —
— ¿A los vampiros les gusta el beisbol? —
— Es el pasatiempo americano — replico sonriendo.
— Lo sé, por eso me gusta — le sonreí de vuelta.
— creía que eras un chico de básquetbol —
Sintiéndome atrevido le lance una mirada lujuriosa.
— Soy un chico de muchas cosas Bells — su boca se abrió impresionada y caí en la cama riéndome alegremente.
¿Quién hubiera dicho que sabía filtrear tan bien?
holaaaaaaaaaaaaaaaa volviiiiii...
Lamento si me ausente mucho pero pronto me tendrán de vuelta por aquí con otro cap que esta ya a la mitad.
¿No es una ternurita nuestro gatito? ¡Hasta ronronea! jajajaja... ¿Les gusto?
Diciendo NOTICIAS IMPORTANTES:
Quería decirles que estamos en la recta final de este bonito fic que se me ocurrió mientras me imaginaba a un Edward lujurioso y sonrosado lleno de hormonas enamorada de una Bella vampira y que lo voy a extrañar mucho después de todo no se ven todos los días un Edward así ya que en el 99% de los fic que he leído Edward es un idiota promiscuo que cambia con la niña buena que es Bella así que pues... espero conseguir más como este a pesar de ser una repetición de Crepúsculo original por eso me preguntaba siiiii ¿Quieren que haga Luna Nueva de este modo?
Porque si lo quieren solo tienen que avisarme o sino entonces pásenme sus capítulos favoritos de toda la saga y yo los acomodo desde este punto de vista... estaba pensando en que si no les parece hacer Luna Nueva entonces me pasan solo los cap que les guste (Tanto de Eclipse como de Amanecer) y yo los hare para saber que tal es nuestro hormonal Eddie envolatado con dos chicas o haciéndola de papa jajajaja..
Así que ya saben dejen sus REVIEWS para saber si les antoja continuar... miles de besos y muchísimas gracias a todas.
Ya saben (no hagan llorar a la escritora) Reviews reviews reviews reviews... ¿Porfis? ¿Porfis? ¿Porfis? (Carita con un puchero)
¡GRACIAS!
Les deseo lo mejor como que Eddie-gatito-Mesen filtree contigo descaradamente.
