Como ya sabrán los personajes no son míos y la historia de un 100% un 40% es de mi invención y lo demás es de la autora Stephenie Meyer.
Capítulo 18
Aparecieron en la linde del bosque como a doce metros de nuestra posición, el primero se apartó de inmediato para dar paso a uno alto de pelo negro que claramente era el líder y el tercer integrante era una mujer, los tres rostros desconocidos mostraban recelo ante la numerosa familia de Isabella y no era para menos.
Los Cullen al igual que ellos cerraron filas con Carlisle adelante como cabecilla y con Jasper y Rosalie detrás de él, Esme y Alice estaban del otro lado de Jasper y Emmett, Bella y yo al lado de Rosalie, quizás estaba preso del pánico o seguramente estaba alucinando pero me dio la sensación de que aparte de que querían no hacerme notar también trataban de hacer creer que era igual de fuerte que Emmett y Jasper o hasta el mismo Carlisle.
La mierda era que estuvieran dispuestos a confirmarlo.
Ya estando más cerca descubrí que su paso era gatuno, casi que felinos al acecho, se vestían con el típico equipo de excursionistas: vaqueros y camisetas mangas largas, se notaban que tenían mucho tiempo de uso y los tres iban descalzos, los hombres no se parecían en nada, eran dos polos totalmente opuestos, el líder tenía el cabello de color negro, con una compleción musculosa pero ni de cerca podría rivalizar con Emmett (y dudaba seriamente que alguien pudiera hacerlo) mientras que el otro tenía el cabello lleno de escandalosos rizos anaranjados, con el rostro llenos de pecas y una compleción desgarbada.
La mujer era la que más me llamaba la atención ya que revoloteaba por ambos vampiros dejando caer ramas y hojas incrustadas en su desordenada melena color arena, sus ojos eran los más atentos y solo les faltaba el iris de forma vertical para hacerme creer que era mitad felina.
Los ojos de los recién llegados eran diferentes a lo de los Cullen, ya que no eran dorados o negros, sino de un intenso color borgoña con una tonalidad perturbadora y siniestra.
El moreno dio un paso en dirección a Carlisle y sonrió haciendo relumbrar unos deslumbrantes dientes blancos y filosos.
— Creíamos escuchar jugar a alguien — dijo con acento francés — me llamo Laurent y éstos son, Victoria y James — señalo a los otros vampiros con un gesto de la mano.
— Yo soy Carlisle y esta es mi familia: Rosalie y Alice; Jasper y Esme; Emmett, Edward y Bella — di un respingón en cuanto me nombro y supe que nos identificaba en grupos tratando de no llamar la atención hacia ninguno en específico.
Especialmente en mí.
— ¿Hay lugar para unos pocos más? — inquirió Laurent con afabilidad.
— Bueno lo cierto es que acabamos de terminar el partido — comunico en el mismo tono de amistad que utilizo el moreno — pero estaríamos verdaderamente encantados en otra ocasión ¿Pensáis quedaros mucho tiempo? —
— estábamos de paso, vamos hacia el norte y habíamos sentido curiosidad por lo que había aquí, aunque no hemos tenido mucha compañía —
— No, esta región suele estar vacía, solo nosotros y algún visitante ocasional como ustedes —
La tensa atmosfera había evolucionado hacia una conversación distendida y supe que Jasper estaba metiendo sus influencias para controlar la situación.
— ¿Cuál es vuestro territorio de caza? —
— los montes Olympic y algunas veces Coast Ranges de una punta a la otra, tenemos una residencia permanente aquí y también hay uno como el nuestro en Denali —
— ¿Residencia permanente? — Pregunto con curiosidad balanceándose en los talones — ¿Cómo consiguieron eso? —
— ¿Por qué no nos acompañan a nuestra casa y nos ponemos más cómodos? — los invito haciendo que James y Victoria intercambiaron una mirada de sorpresa cuando Carlisle mención la palabra casa pero Laurent controlo mejor su expresión — es una larga historia —
— Es muy interesante por vuestra parte, hemos estado de caza y no hemos tenido ocasión de asearnos un poco — su sonrisa era totalmente encantadora.
Carlisle asintió.
— les mostraremos el camino si queréis venir con nosotros, Alice ve con Emmett, Bella y Edward a recoger el Jeep — añadió sin darle importancia.
Mientras Carlisle hablaba ocurrieron tres cosas a la vez, la brisa azoto pegando la beisbolera a mi espalda, Bella se envaro y la felina llamada Victoria movió repentinamente su cabeza de una lado a otro provocado que mucha basura se soltara de sus mechones hasta que por fin concentro su escrutinio en mí con las aletas de la nariz dilatadas, se adelantó un paso y se agazapó, Bella de inmediato dio un paso hacia atrás empujándome junto con ella y adopto la misma postura alzando los brazos al tiempo que emitía un rugido que parecía desgarrarle la garganta.
Solo podía verle la espalda y las manos formadas en garras pero comparándola con la forma juguetona en la que estaba esta mañana no tenía ni una pizca, lucia amenazante, peligrosa y letal, me estremecí de los pies a la cabeza.
— ¿Qué ocurre? — exclamo Laurent, sorprendido.
Isabella y Victoria no relajaron sus agresivas poses, la primera finto hacia un lado y Bella respondió al movimiento encajando sus piernas en medio de las mía con otro rugido amenazador, estaba seguro que cuando se irguiera todo su cuerpo quedaría unido al mío.
— Él está con nosotros — desafío Carlisle a Victoria.
Laurent parecía percibir mi olor con menos fuerzas que Victoria pero pronto se dio cuenta y el descubrimiento se reflejó en su rostro.
— ¿Nos habéis traído un bocadillo? — pregunto incrédulo y sin darse cuenta dio un paso hacia delante.
Isabella rugió con más ferocidad y fuerza exponiendo sus peligros y afilados dientes provocando que Laurent diera un paso hacia atrás con las palmas hacia arriba.
— he dicho que él está con nosotros — explico Carlisle con sequedad.
— Pero es humano — protesto y no había agresividad en sus palabras solo estaba atónito.
— Si…— empezó Emmett haciéndose notar.
— ¡Y es mío! — rugió Bella interrumpiéndolo.
Me quede en estado de shock ante esa declaración tan apasionada, repetía esas palabras en mi mente y no hubo forma de interpretarlo salvo como una amenaza latente de que si alguno de ellos se acercaban les arrancaba la cabeza.
— Parece que tenemos que aprender mucho uno de otros — decía Laurent en tono tranquilizador mirando entre Carlisle y Emmett tratando de suavizar la hostilidad.
Victoria miro a Carlisle y luego a Emmett supongo que pensó que estaría en su suicidio si intentaba atacarme por lo que se irguió lentamente aun con las aletas de la nariz dilatadas, no me perdía de vista a pesar que Isabella estaba a un pastelito de querer lanzársele encima.
— Aún nos gustaría aceptar vuestra invitación — sus ojos se movieron rápidamente a mí y luego hacia Carlisle — y claro, no le haremos daño al chico humano, no cazaremos en vuestro territorio, se los aseguro — cuando acabo de hablar Victoria miro a Laurent con irritación e incredulidad.
James y Victoria intercambiaron otra larga mirada, cuyos ojos del primero erraban entre todos los rostros de los Cullen.
— Os mostraremos el camino — comunico Carlisle después de evaluar la franca expresión del vampiro — Jasper, Rosalie y Esme — llamo y se reunieron a mí alrededor ocultándome de la vista de los recién llegados.
Alice se puso a mi lado tomándome de la mano mientras que Emmett me colocaba una mano en el hombro cubriendo mis espaldas, ambos con sus ojos trabados en Victoria mientras esta retrocedía.
— Vámonos Edward — ordeno Isabella con voz baja y sombría.
No voy a mentir, estaba tan putamente asustado que me quede petrificado en mi sitio, Bella tuvo que agarrarme del codo y tirar bruscamente de mi para sacarme del trance casi estuve a punto de caerme si no fuera por Alice que aún me sostenía la mano, Emmett seguía muy cerca de mi espalda tratando de ocultarme con su apabullante figura.
La impaciencia de Bella casi se podía palpar mientras que caminábamos a paso humano hacia el bosque, uh, bueno, eso de caminar no era tan cierto ya que quería mejor arrastrar, estaba tan asustado que no podía concentrarme en otra cosa que de evitar quedar estampado en su espalda.
— Salta — ordeno de nuevo Bella y sin dejar de caminar salte hacia ella enganchándome como si fuera un changuito en su espalda y amarrándome fuertemente.
En estos momentos me importaba un pito tirármela de machote.
Los Cullen se zambulleron como espectros en el bosque, no pude cerrar los ojos ya que los tenía dilatados por el pánico pero mantuve la cabeza baja y esta vez me di cuenta que Bella no solo corría sino que saltaba de rama en rama superando a sus hermanos por una distancia de diez a quince metros, la sensación de júbilo que habitualmente embargaba a Bella al correr no estaba y era sustituida por furia que la consumía volviéndola mucho más rápida que cualquiera.
Incluso conmigo a las espaldas los otros le perdieron de vista.
Llegamos al Jeep en un tiempo inverosímil y apenas se detuvo para echarme en el asiento trasero.
— Sujétalo — le ordeno a Emmett que se deslizo a mi lado.
Alice se había sentado en el asiento delantero y ella puso en marcha el auto haciendo rugir el motor, dio un giro y encaro el camino con una velocidad apta para reventar un velocímetro mientras que gruñía demasiado rápido para poder entenderle pero sonaba bastante parecido a una sarta de blasfemias en… ¿Latín? O era ¿Griego?
Llagamos a la carretera principal y entonces pude ver mejor por dónde íbamos, había aumentado la velocidad y se dirigía al sur en dirección contraria a Forks.
— ¿A dónde vamos? — pregunte.
Ninguno contesto… ¡Ni siquiera me miraron!
— ¡Carajos Isabella! ¿A dónde putas me llevas? — grite.
— lo más lejos posible de aquí —
— ¡No puedes! — grite de nuevo y luche contra el maldito arnés tirando de las hebillas.
— ¡Emmett! — advirtió Bella y él paso su brazo frente a mi pecho colocándolo estratégicamente al nivel de mis codos, inmovilizándome completamente.
— ¡No Isabella! ¡No puedes hacer eso! —
— he de hacerlo Edward, ahora por favor, quédate quieto —
— ¡No puedes! ¡Anthony te culpara que me haya fugado, se echara encima a toda tu familia y se tendrán que ir! ¡Tienes que devolverme! — luchaba contra el brazo de Emmett pero era inútil, solo conseguía revolverme en el mismo sitio y que las hebillas me molestaran.
— Tranquilízate Edward — su vos era fría y mecánica — ya lo hemos hecho otras veces —
— ¡Pero no por mí! ¡No arruines todo por mí! —
— Isabella, dirígete al arcén — Alice hablo por primera vez, ella le dedico una fulminante mirada y piso más el acelerador — vamos a hablar de esto hermana —
— ¡No lo entiendes! — Rugió frustrada y su voz resultaba ensordecedora dentro del Jeep — ¡Es una rastreadora Alice! ¿Es que no te das cuenta? ¡Es una maldita rastreadora! — sentí como Emmett se tensaba a mi lado y me pregunte que significaría esa palabra para ellos, quise preguntar pero no podía.
— Para en el arcén Isabella — el tono de Alice era razonable pero había algo de autoridad que yo no había escuchado antes y el velocímetro rebaso los doscientos veinte.
— Escúchame Alice, le he leído la mente, el rastreo es su pasión, su obsesión, es salvaje y descontrolada al igual que un animal en celo… y lo quiere a él antes de matarlo — sus últimas palabras hacían alusión a otra cosa y eso me petrifico por completo.
¿Qué esa loca vampira quería que?
Emmett miro a Isabella con los ojos abiertos como platos y luego me miro a mí sonriendo de oreja a oreja.
— ¿Así que eres un levanta pasiones, eh? — se burló moviendo las cejas y riéndose entre dientes.
— ¡Emmett! — le chillo Bella con furia.
— Isabella — dijo Alice ignorando por completo a Emmett — Victoria no sabe dónde…—
— ¿Cuánto tiempo crees que le tomara captar su olor en el pueblo? Laurent ya había trazado un plan en su mente antes de decir lo que dijo — mi cabeza comenzó a procesar sus palabras y me tense al darme cuenta de lo que eso implicaba.
— ¡Anthony! — Grite reaccionando de pronto y comenzando a patalear — ¡No podéis dejarle allí! ¡No podéis abandonarlo! —
Mi cabeza palpitaba de furia.
— Edward tiene razón — observo Alice.
— ¡Claro que la tengo! — chille furioso.
El auto redujo la velocidad ligeramente.
— No tardaremos demasiado en considerar todas las opciones — intento persuadirla Alice.
El Jeep redujo la velocidad tan rápidamente como la había subido y freno de pronto con un chirrido de llantas, no salí disparado hacia delante porque el infalible brazo de Emmett estaba cruzado por delante de mi pecho.
— No hay ninguna opción — susurro Bella.
— ¡No voy a dejar que maten a Anthony! — chille de nuevo.
— ¡Cállate Edward! — me grito empuñando las manos.
— ¡No! ¡No lo hare! ¡Tienes que llevarme a mi maldita casa! — exigí y quise tener la libertad de moverme para poder agarrarla y hacer que me mirara a la cara.
— Edward, enserio, cállate — advirtió en un susurro.
Estaba a punto de abrir la boca cuando Emmett me interrumpió:
— Tienes que llevarlo a casa — dijo echándose ligeramente hacia adelante.
— No — rechazo de plano.
— Victoria no puede compararse con nosotros Bella, no podrá tocarlo —
— Esperará —
Emmett sonrió.
— Yo también puedo esperar —
— ¿Es que no lo entienden? No va a parar una vez se haya entregado a la caza, tendremos que matarla —
Al grandote no pareció molestarle la idea.
— es una opción —
— Y también tendremos que matar al otro varón, esta con ella y si luchamos el líder del grupo también los acompañará —
— somos suficientes para ellos —
— Hay otra opción — dijo Alice con serenidad.
Isabella se giró hacia ella furiosa.
— ¡No-hay-otra-opción! — rugió haciendo que mis tímpanos se quejaran.
Emmett y yo le miramos aturdidos pero Alice no parecía sorprendida, el silencio se prolongó durante más de un minuto, mientras Isabella y Alice se miraban fijamente la una a la otra.
¡Y justo en este momento es que hacen su concurso de ceños!
Decidí romperlo.
— ¿Querría alguien escuchar mi plan? —
— ¡No! — gruño Isabella y Alice le clavo una mirada fulminante, sin duda estaba cabreada.
— ¡Pues te jodes porque me escuchas! — Le mire fijamente ignorando la incrédula mirada que me daba Emmett — llévame a casa y…—
— No — dijo de nuevo.
La ignore.
—… le digo a mi padre que quiero irme a L.A, hago las maletas, esperamos a que la rastreadora este escuchando y entonces huimos, nos seguirá y dejara a Anthony tranquilo y él no se lanzara sobre tu familia y entonces ¡Podrás llevarme hasta el maldito polo sur si te da la gana! —
Los tres me miraron sorprendidos.
— Pues realmente no es una mala idea — dijo Emmett y que siguiera mirándome de esa forma comenzaba a insultarme.
— podría funcionar y desde luego no podemos dejar desprotegido al padre de Edward, tú lo sabes — dijo Alice.
Todos mirábamos a Bella.
— es demasiado peligroso… y no lo quiero cerca de él ni a cien kilómetros de distancia —
Emmett rebozaba autoconfianza.
— Isabella, ella no lo va a tocar con nosotros ahí —
Alice se concentró durante un minuto.
— No la veo atacando, va a esperar a que lo dejemos solo —
— No le llevara mucho tiempo darse cuenta de que eso no sucederá —
— Exijo que me lleves a casa — dije con los dientes apretados, Isabella se apretó las sienes con los dedos y cerró los ojos con fuerza — Por favor Bells — susurre más suavemente.
— te marcharas esta noche tanto si la rastreadora te ve como si no — dijo como si las palabras salieran contra su voluntad — le dirás a Anthony que no puedes estar ni un minuto más en Forks, cuéntale cualquier historia con tal de que funcione, guarda lo primero que veas en una maleta y metete después en tu camioneta, me da exactamente igual lo que él te diga y dispones de quince minutos ¿Me has escuchado? ¿Entiendes lo que son quince minutos desde el mismo minuto en que pises el umbral de la casa? —
— Si — dije cuando el Jeep volvió a la vida con un rugido y las ruedas chirriaron dando un brusco giro — ¿Emmett? — pregunte frunciéndole el ceño.
Él se miró el brazo.
— Oh, perdón —
Transcurrieron unos minutos antes de que Isabella volviera a hablar:
— Lo aremos de esta manera, si Victoria no está allí entrare con él a la casa, Alice tu llevaras el Jeep mientras que Emmett controlara el exterior después cuando yo salga van y se lo cuentan a Carlisle —
— De ninguna manera — le contradijo Emmett — iré contigo —
— Piénsalo bien Emm — empezó Bella con tono persuasivo — no sé cuánto tiempo estaré fuera — lo miro con una súplica en los ojos y él negó tercamente con la cabeza.
— hasta que no sepamos en que puede terminar este asunto estaré contigo Isabella —
Ella suspiro.
— Si la rastreadora está allí — continúo inexorablemente — seguiré conduciendo —
— vamos a llegar antes que ella — dijo Alice con confianza y ella pareció aceptarlo fuera cual fuera el roce que había entre las dos Bella no dudaba de su hermana ahora — ¿Qué vamos hacer con el Jeep? — su vos sonaba dura y afilada.
— tú lo llevaras a casa —
— No, no, no de ninguna manera — repuso con calma.
La nueva sinfonía de blasfemias volvió a comenzar y esta vez sí las entendí.
— Creo que deberían dejarme ir solo — murmure con paciencia.
— Edward por favor, hagamos esto a mi manera — dijo Bella con los dientes apretados.
— Escucha, Anthony no es ningún imbécil — replique — si mañana no estás en el pueblo sospechara que me fugue con la hija del inminente doctor por haberla dejado embarazada —
— ¡Eso es una estupidez! — Resopló indignada — le mandaremos fotos y ya está, lo mantendrán seguro, es lo único que importa —
— Se te olvida una cosa — me lanzo una mirada fulminante — fue a la rastreadora a la que le proclamaste que era tuyo, sabrá que estás conmigo, estés donde estés — Emmett me miro insultantemente sorprendido otra vez — ¡Joder hombre! ¡Deja de mirarme así! —
Emmett se rio entre dientes.
— Lo siento — se giró hacia Isabella — escúchalo, creo que tiene razón —
— Sí, estoy de acuerdo — comento Alice.
— No puedo hacer eso — aclaro Bella.
— Emmett podría quedarse aquí también — continúe — sabe que podrá machacarla con una sola mano —
— ¿Qué? — pregunto volviéndose hacia mí.
— si te quedas tendrás mas posibilidad de ponerle las manos encima — acordó Alice y mi exasperante novia la miro con incredulidad.
— ¿Tu, si quiera piensas, que lo dejare irse solo? —
— Claro que no — dijo Alice rodando los ojos como si fuera lo más evidente — lo acompañaremos Jasper y yo —
— No puedo hacer eso — repitió Bella con signos de evidente derrota.
Pequeña vampira testaruda a veces la lógica puede ser muy cruel.
Intente facilitar las cosas.
— Déjate ver por aquí durante una semana — su mirada fulminante me traspaso y en otras circunstancias estuviera saltando de emoción por no querer despegarse de mi pero, hombre, esta mujer es terca — unos cuantos días — rectifiqué rodando los ojos — deja que Anthony vea que no te he secuestrado o algo peor y que Victoria se vaya de caza inútilmente, cerciórate por completo de que no tenga ninguna pista y luego te vas a buscarme para que Jasper y Alice puedan volver a casa — lance la cabeza hacia atrás sosteniéndome el cuello.
Mi cabeza palpitaba peor que antes pero al menos ella empezaba a considerarlo.
— ¿Dónde te irías? —
— L.A — respondí automáticamente.
— no, ella sabrá que estas haya — replico con impaciencia.
— Y tú le harás creer que es un truco, claro — rodé los ojos — es consciente de que sabemos que nos está escuchando, jamás creerá que me dirija de verdad a donde anuncie que voy —
La atronadora risa de Emmett resonó en el Jeep.
— ¡Genial! ¡Edward eres diabólico! — exclamo Emmett con ojos brillantes.
— ¿Y si no funciona? —
Resople fulminándola con la mirada.
— Hay miles de personas en L.A — le informe exasperado — ¡Por el amor de Dios Isabella! — troné quitándome el gorrito y pasándome las manos por el cabello.
Ah, que vampira tan frustrante.
— no es difícil usar una guía telefónica —
— ¡Joder! ¡No iré a casa! —
— ¿Ah, no? — pregunto con una nota peligrosa en la voz.
— ¡Eres tan jodidamente desesperante mujer! — tironee de mis cabello y Emmett soltó una risita haciendo que le mostrara mi hermoso dedo medio — puedo buscarme un sitio por mi cuenta — le gruñí estrechándole los ojos retándola a que preguntara otra estupidez.
— Isabella, estaremos con él — le recordó Alice.
— ¿Qué harás tú en L.A? — le pregunto mordazmente.
— Quedarme bajo techo — sonrió con suficiencia.
— ya creo que voy a disfrutar con esa cabeza de zanahoria — decía Emmett en voz alta seguramente pensado sus posibles ataque contra James.
— ¡Cállate Emmett! — trono Bella.
Siguió balbuceando cosas que no entendí y que francamente no me interesaban saber porque yo había tenido razón, el Jeep comenzó a avanzar más lentamente conforme entrabamos al pueblo y agradecí de que Jasper no estuviera aquí porque a pesar de mis palabras valientes (que me hicieron subir puntos permanente en mi orgullo de chico malo) sentí como se me ponía el vello de punta.
Pensé en Anthony, solo en la casa, e intente hacer acopio de valor.
— Edward — dijo Bella en voz baja — si te pones en peligro y te pasa cualquier cosa, te hare firmemente responsable ¿Lo has entendido? —
— Sí — dije pasándome las manos por el cabello.
Se volvió hacia Alice.
— ¿Va a poder resistirlo Jasper? —
— Confía un poco en él, Isabella — estrecho los ojos — lo está haciendo bien, muy bien teniendo todo en cuenta —
— ¿Podrás manejarlo tú? — pregunto ella.
La pequeña Alice echo hacia atrás sus labios en una mueca horrorosa y dejo salir un gruñido gutural que me hizo dar un respingón en el asiento.
Aparte la vista hacia la ventanilla.
— Pero mantén tus pensamientos solo para ti — dijo Bella y podía escuchar una sonrisa en su voz.
No quise comprobar si estaba en lo correcto, tenía suficiente con la maldita vampira que quería cogerme y luego matarme como para que a eso se le sume Alice o Emmett o hasta la misma Isabella… así que mejor me quede mirando por la ventana.
¡Uf! Las cosas se pusieron color de hormiga…
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