Como ya sabrán los personajes no son míos y la historia de un 100% un 40% es de mi invención y lo demás es de la autora Stephenie Meyer.
Capítulo 19
El motor se paró y me quede inmóvil, sentado, a la escucha de un posible sonido a pesar de que mis sentidos humanos no podrían captarlos, se detuvo bastante lejos detrás del mío y ellos al igual que yo estaban atentos a cada cosa que se pudiera ver, oír, escuchar e incluso oler fuera de la seguridad del Jeep.
Anthony me esperaba con las luces encendidas, me quede en blanco mientras pensaba que le iba a decir pero por más que busque y busque no pude hallar nada que resultara agradable.
— No está aquí — anuncio Bella muy tensa — andando — asentí y comencé a desabrocharme el arnés pero iba demasiado despacio lo que impaciento a Emmett y me ayudo.
— No te preocupes Eddie — susurro con jovialidad a la vez que mostraba sus hoyuelos — solucionaremos las cosas lo antes posibles — termino de desamarrarme el arnés y me mostro el puño con una gran sonrisa.
Se lo choque con un nudo en el estómago.
— Emmett, cuida a Bella por mí — le pedí bajando y él asintió solmene mientras me revolvía el cabello.
Apenas lo conocía y sin embargo me angustiaba el hecho de no volverlo a ver después de esta noche, suspire sabiendo que esto apenas era el preludio de una larga hora de despedidas.
— Alice, Emmett — espeto Isabella con autoridad y los dos desaparecieron en un pestañeo.
Caminamos hacia la puerta y Bella me dio una mirada que decía claramente quince minutos, asentí con las manos temblorosas y cuando llegamos al umbral me gire en mis talones y la tome del rostro.
— Te amo — dije con intensidad — siempre te amare, no importa lo que pase, eres la luz de mis días —
— No te va a pasar nada Edward — me respondió con igual ferocidad y me rodeo con sus brazos mis hombros — y yo también te amo —
— mantén a Anthony a salvo por mi ¿Vale? No le voy a caer muy bien después de esto y quiero una oportunidad de apelar a mi castigo —
Me dio una sonrisa triste.
— entra Edward, tenemos prisa —
— una cosa más — susurre apasionadamente — sígueme y detenme solo dos veces… diga lo que diga no creas nada — asintió y antes que entrara a la casa estampe mis labios con los suyos y la sostuve dentro de mis brazos.
Luego la solté y abrí la puerta de una patada.
— ¡Vete Isabella! — le grite ante su cara aturdida.
Anthony estaba bajando las escaleras por lo que todo estaba estratégicamente bien posicionado a mi favor.
— No hagas esto Edward — dijo ella interponiendo una mano en la puerta con una expresión que sería suficiente para convencer a Anthony — no sabía que te sintieras así —
— ¡Déjame en paz! ¡Vete! — volví a tratar de cerrar la puerta.
— ¡No! — se interpuso dando un paso.
— ¡Sácala de aquí Anthony! — le chille golpeando la puerta contra la pared y corriendo hacia las escaleras sin mirar si él hacía o no lo que le pedí.
Entre a mi habitación y cerré la puerta de golpe echándole el pestillo, me abalance hacia la cama y me arroje al suelo sacando la maleta, lo primero que metí fueron mis ahorros que estaban debajo del colchón donde dormía, me volví hacia el armario pero Bella ya estaba allí recogiendo un monto de vaqueros y camisetas.
— ¿Edward? — llamo Anthony aporreando la puerta.
— ¡Déjame en paz papá! — grite vaciando mi mochila del colegio para llenarlas de mis cosas personales que estaban en el baño.
Salí sin que Isabella pudiera ser descubierta.
— ¿Te encuentras bien? — inquirió asustado.
— ¡No! — arroje un monto de cosas a la mochila.
— ¿Qué está pasando? —
Luche con la cremallera hasta que se cerró.
— Me voy a casa — se me quebró la voz justo en el momento exacto en que le cerraba la puerta en la cara.
Termine de meter dentro de la maleta un par de gorras y cuando trate de cerrarla no pude, tironee hasta que Bella me aparto con cuidado y sus capacitadas manos la cerraron con suavidad, me puso la mochila en el hombro y me acaricio la mejilla apoyándome.
— Yo puedo con esto — le susurre.
Ella asintió.
— Estaré en la camioneta ¡Venga! — me empujó hacia la puerta y se desvaneció por la ventana.
Abrí la puerta y empuje a Anthony al pasar sosteniendo la maleta en una mano y con la otra la mochila, él me seguía a poca distancia.
— ¿Ha roto contigo? — pregunto perplejo.
— Si — le dije sacudiéndome su mano del hombro.
— ¡Pensé que le gustabas! — exclamo confundido agarrándome por el codo de manera firme antes de que pudiera llegar al final de las escaleras.
Me obligo a darme la vuelta para que lo mirara y leí en su rostro que no tenía intención de dejarme marchar, únicamente había una sola forma de lograrlo y eso implicaba hacerle mucho daño, me odiaba a mí mismo solo de pensarlo.
Se me acaba el tiempo y lo estoy poniendo en peligro.
— Ese es el problema — dije sacudiéndome su mano de mi brazo — le gustó mucho y ella me gusta demasiado y yo no estoy dispuesto a echar raíces aquí, ha roto conmigo porque le dije que no quiero terminar atrapado en este maldito pueblo estúpido y aburrido como Liz — se apartó como si le fueran dando un golpe en el estómago y me obligue a escupir un puñal más para clavárselo en el corazón a mi padre — no cometeré el mismo error que ella, odio Forks y no quiero permanecer ni un minuto más en este puto mundo verde —
Termine de bajar las escaleras como una excusa para no ver su rostro herido y consternado, por un momento odie a Victoria con toda mi alma.
— Edward no puedes irte ahorita, es de noche — susurro a mis espaldas.
— Conduciré hasta Vancouver, me ayudara a pensar y si me canso me quedare en un Motel, te lo prometo — inspiré hondo abriendo la puerta — ya había comprado los boletos de avión para L.A así que no te preocupes por eso —
— ¿Los tenías? — pregunto dolido.
— Sabes tan bien como yo que no puedo ni quiero ser como tú — me gire para darme cuenta que tenía los ojos aguados — no puedo conformarme con una simple vida de pueblo, soy más que esto —
— Espera solo una semana más — dijo aturdido — sé que vivir conmigo no es divertido, que no tienes todas las cosas que te daba Charlie… —
— ¡Charlie no me compro! — le grite fulminándolo con la mirada.
Me ignoro.
—… que no tienes a tus amigos o tu océano pero podremos hacer más cosas juntos — continuo balbuceando con nerviosismo — si quiere salimos los fines de semana, vamos más a la playa de haya abajo o lo que tú quieras pero solo espera una semana a que al menos le dé tiempo a Elizabeth para llegar a casa —
Negué con la cabeza.
— Tengo una llave de la casa — murmure girándome para irme porque estaba perdiendo demasiado tiempo, solo que esta vez me sujeto con ambas manos y me jalo hacia adentro de la casa.
Eso me desquicio.
— ¡Déjame ir Anthony! — Dije soltándome de su agarre y cruzando la puerta como una vez lo hizo mi madre — No ha funcionado ¿Vale? De veras lo intente pero no lo soporto, odio Forks con toda mi alma — un último puñal y me dejaría ir — no estoy dispuesto a dejar que este maldito pueblo me consuma como te paso a ti ¡Merezco mas que esto! —
¿Quién diría que podía ser tan venenoso?
Mis crueles palabras terminaron de hacer papilla el corazón de mi padre que lucía atónito y herido mientras que me veía correr hacia mi camioneta, metí todo de golpe al visualizar una sombra oscura y corrí a la puerta del piloto metiendo la llave con rapidez.
— ¡Te llamare mañana! — le grite encendiendo la camioneta y arrancando con rapidez.
No había nada en el mundo que deseara más que explicarle lo que está pasando.
Isabella me toco la mano.
— Detente en el bordillo — ordeno en cuanto Anthony y la casa desaparecieron a nuestras espaldas.
— Puedo conducir — asegure arrancándome con el dorso de la mano una lagrima solitaria que bajaba por mi mejilla.
— No podrás encontrar la casa — me explico dándome una mirada enloquecida, seguro estaba preguntándose cómo demonios podía consolarme pero nada podía, nada hasta que haya pasado todo esto y le pida disculpas a mi padre.
Cansado de pelear le done el puesto de piloto y coloco su mano libre en mis cabello mientras lo acariciaba dulcemente, un destello de luces alumbro detrás de nosotros y di un respingo cuando la camioneta sufrió una sacudida y una sombra oscura surgió en mi ventana trasera, salte hacia un lado pataleando y Bella me tomo del hombro para detenerme.
— ¡Es Emmett! — Me aviso tratando de tranquilizarme — y en el auto esta Alice — asentí mordiéndome la boca y acomodándome de nuevo en el asiento.
— ¿La rastreadora? — pregunte con la imagen de Anthony todavía en mi mente.
— Escucho el final de tu puesta en escena — comento con desaliento — nos está siguiendo, de echo está corriendo detrás de nosotros — suspire al saber que Anthony estaba seguro por el momento.
— ¿Podemos dejarle atrás? —
— No — replico acelerando mientras hablaba y el motor del monovolumen se quejó con un estrepitoso chirrido — todo va a estar bien Edward — me prometió — vas a estar a salvo — me hizo que me pegara a ella y rodee su cintura con mi brazo mientras descansaba mi frente en su sien.
Duramos así unos segundos y me concentre solo en su caricia en mi cabello.
— no me había dado cuenta que la vida de una pequeña cuidad de provincia te aburría tanto — comento tratando de entablar conversación.
Supe que estaba intentando distraerme.
— Te dije que no creyeras nada de lo que dijera — murmure con sequedad.
— Me pareció que te estabas integrando bastante bien, sobre todo en los últimos tiempos, incluso me sentí un poco… uh… bueno… en realidad bastante halagada al pensar que había conseguido que la vida te resultara un poco más interesante —
— No pretendía ser agradable — masculle.
— Anthony no quiso decir lo que dijo de Charlie —
— Lo sé — suspire pasándome las manos por el cabello — no es de los que juzgan porque alguien tenga o no dinero, solo esta martirizado porque Charlie y Lizzi tienen todo para hacerme volver cuando ellos quieran — oculte mi ojos de los suyos — siente que no es suficiente para mantenerme a su lado —
Parece que no soy tan diferente a mi padre, siempre con el temor de no ser suficientes.
— Su mente recordó una cabellera rojiza bailando en la noche — frunció el ceño confundida — o quizás eras tú — balbuceo en voz baja.
— Era ella la noche en que lo abandono — confesé — le dije lo mismo que mi madre le dijo, se podría decir que fue un golpe bajo —
— No te preocupes, te perdonara — la mire con desesperación para encontrarla con una sonrisa pero esa alegría no le llego a los ojos.
De inmediato se enserio.
— todo va a salir bien gatito —
— No ira bien sino no estamos juntos — susurré apretándola contra mí.
— Estaremos juntos dentro de unos días — me beso el cuello con dulzura — y no olvides que fue tu idea —
— ¡Claro que fue mía! ¡Era la mejor! — me respondió con otra sonrisa tristes que desaprecio de inmediato.
Suspire.
— ¿Por qué a mí? —pregunte en voz baja.
— Es por mi culpa — comenzó dirigiendo toda su rabia hacia ella misma — no debí exponerte de ese modo fui una estúpida…—
— No me refería a eso — la ataje colocando mi mentón en su cabeza — yo estaba allí, vale, mira que bien, pero eso no enloqueció a los otros ¿Por qué la tal Victoria decidió matarme a mí? Si había un montón de gente, no, corrección, si estaba Carlisle, Jasper y Emmett… ¿Por qué yo? — me estremecí luchando porque esa grotesca imagen no llegara a mi mente.
Los ojos de Isabella se encendieron de furia volviéndose totalmente negros, su cuerpo se puso rígido y apenas fue consciente como su labio se curveaba hacia arriba antes de que empleara sus fuerzas para calmarse.
— Inspeccione a fondo su mente en ese momento — dijo en voz baja pero afilada como una navaja — una vez que te vio dudo que yo hubiera podido hacer algo para evitar esto esa es tu parte de culpa — su voz adquirió un punto irónico — no se habría alterado si no olieras tan fatídicamente delicioso, pero cuando te defendí… bueno eso lo empeoro bastante — gruño apretando su mano en un puño — Victoria se considera a sí misma como una cazadora, no hay nada que le apasione más y luego se encuentra con nosotros un clan de fuertes luchadores con un precioso trofeo —
Me lanzo una mirada inquietante.
— un trofeo que se sonrojaba, con un exquisito corazón caliente, dueño de un par de esmeraldas brillantes rodeado de espesas pestañas oscuras — resoplo con fuerza — no quedo cautivada solo por tu olor —
— Oh — dije al no saber que decir.
¿Debería sentirme halagado o aterrorizado? ¿O quizás preguntarle si a los vampiros podría fallarle tantito la vista?
— no está acostumbrada a no salirse con la suya por lo que le parece fascinante que todos estemos dispuestos a protegerte, esta que flota de la euforia que le recorre el cuerpo, este es su juego favorito y lo hemos convertido en el juego más apasionante de su vida, se idealiza dándonos doble derrota — su voz se volvió oscura — una para mi familia…—
— Y la otra para ti — complete.
— Sí, la otra es exclusivamente para mí, ya que de no haber estado yo te habría matado en ese mismo instante —
— creía que no olía igual para los otros… que como huelo para ti — comente dubitativo.
— Eso no quiere decir que no seas una tentación para todos… y al parecer de todas las formas posibles — me estremecí por sus últimas palabras — se habría producido un encuentro allí mismo si hubieras atraído a la rastreadora, o a cualquiera de ellos, como a mí — la comisura de su boca se elevó solo un poco — no hay otra opción que matarle aunque a Carlisle no le va a gustar —
No quise ondear en el tema del porque parecía casi tan a gusto como Emmett de darle muerte a esa loca vampira, las ruedas hicieron un sonido cuando cruzamos el puente por lo que tuve que preguntar en ese momento.
— ¿Cómo se mata a un vampiro? —
Me lanzo una mirada inescrutable.
— la única manera segura es cortarla en pedazos y luego quemarlos — respondió con voz áspera.
— ¿Van a luchar los otros dos? —
— la mujer sí, aunque no estoy segura de Laurent, el vínculo entre ellos no es muy fuerte además, Victoria lo avergonzó en el prado —
— Pero Victoria y James… ¿Intentaran matarte? — mi voz también se había vuelvo áspera al hablar.
De pronto me separo de ella y me tomo el rostro para que fijara mi mirada en la suya.
— Edward Mesen no te permito que malgastes tu tiempo preocupándote por mí, tú lo único que tienes que hacer es mantenerte a salvo y por favor intenta no ser imprudente — me eche hacia atrás soltándome de su agarre y volvió su vista al camino con las dos manos en el volante.
— ¿Todavía nos sigue? —
— Sí, aunque no va a asaltar la casa, al menos no esta noche — doblo por un camino invisible con Alice siguiéndonos.
Nos detuvimos frente a la casa que tenía todas las luces encendidas y Emmett abrió mi puerta, me tomo como si fuera un balón de futbol debajo de su brazo y echo a correr hacia la adentro, irrumpimos en la gran habitación blanca con Bella y Alice flaqueándonos.
Todos estaban allí, incluyendo a Laurent que estaba en el centro, Emmett me puso en el piso y se posó delante de mí gruñendo desde lo más profundo de su garganta inclinándose hacia delante levemente, como si quisiera agazaparse.
— Tranquilo Emm — susurro Bella colocándose a su lado y tomándole la mano, tratando de todo lo posible de taparme de la vista del recién llegado — nos está rastreando — anuncio mirando ceñuda al moreno.
— me temo que sí — dijo y no parecía satisfecho.
Alice se deslizó junto a Jasper y le susurró al oído, los labios le temblaron levemente por la velocidad de su silencioso monologo, él asintió y juntos desaparecieron por las escaleras, Rosalie los observó y se acercó a rápidamente al lado de Emmett tomándole la otra mano y por un instante sus bellos ojos se concentraron en mí y se llenaron de furia.
— ¿Qué crees que va a hacer? — le pregunto Carlisle en un tono escalofriante.
— Lo siento — contesto — ya me temí que esto pasaría en cuanto tu chica lo defendió —
— ¿Y qué querías que hiciera? — Lo desafío Isabella con furia — ¿Entregarle a mi novio solo porque se le antojo? — se inclinó levemente hacia delante y quedo a la par de Emmett.
Laurent sacudió la cabeza incrédulo.
— ¿Puedes detenerle? — pregunto Carlisle.
— una vez que ha comenzado nada puede detenerla — dijo en tono sombrío — no podrán con ella, es una experta en lo que hace, no he visto nada semejante en mis trescientos años, es absolutamente letal, certera y peligrosa, por eso me uní a su aquelarre —
Su aquelarre… entonces en el prado todo fue una pantomima.
— nosotros lo haremos — aseguró Emmett.
Me miro de nuevo lleno de perplejidad y luego miro a Carlisle.
— ¿Seguro que vale la pena? —
Carlisle abrió la boca pero el rugido de Isabella resonó en toda la casa mientras se inclinaba hasta casi adoptar una posición agazapada, estaba furiosa y a un pastelito de matar a alguien, yo siendo un vampiro de trescientos años (que se supone que debe de tener inteligencia) pensaría mejor las cosas antes de provocarla.
Laurent dio un paso hacia atrás.
— Me temo que tendrás que escoger — dijo Carlisle con gesto grave.
El vampiro lo meditó durante unos instantes con sus ojos recorriendo cada rostro en la sala y finalmente recorrieron la rutilante habitación.
— Me intriga la forma de vida que haber construido pero no puedo quedarme atrapado aquí dentro, no siento enemistad por vosotros pero no actuare en contra de Victoria o de James así que me marchare al norte donde está el clan Vulturis — dudo un momento — sus sentidos son inigualables y tiene una mente brillante, no atacara de frente y no la subestimen, siento que se haya desencadenado aquí… lo siento de veras — inclino la cabeza y me lanzo una mirada incrédula.
Supongo que no es un buen momento para enseñarle mi hermoso dedo medio.
— Ve en paz — fue la respuesta formal de Carlisle, este asintió y se precipito hacia la puerta.
El silencio duro solo un minuto antes de que comenzaran a repasar el plan que ya se había previsto, Esme toco el invisible control remoto que había en la pared y con un chirrido, unos grandes postigos metálicos comenzaron a sellar la pared de cristal.
Me sentía dentro de una película.
Estaba boquiabierto y reaccione en cuanto Bella me nombro.
— Rosalie sube arriba a Edward y metete en la habitación de Jasper, intercambia su ropa y trae la de él para meterla dentro de la camioneta — le ordeno — así podremos confundir el olor por un corto periodo de tiempo — dijo girándose hacia Emmett que asintió de acuerdo.
Rosalie le dedico una mirada furibunda.
— ¿Por qué debo hacerlo? — Le riño la rubia con hostilidad y en voz baja — ¿Qué es él para mí? Nada, salvo una amenaza, un peligro que tú misma te has buscado y ahora tenemos que sufrir todos nosotros —
Había tanto veneno en sus palabras que me encogí.
— Rosa…— murmuro Emmett tomándola del brazo para que lo mirara, pero se la arrebato de golpe con sus preciosos ojos concentrados en los espectacularmente ojos oscuros de Isabella.
No podía evitar compararlas entre sí, las dos eran dos polos opuestos y sin duda eran tremendamente bellas pero Isabella tenía algo que le hacía pasar por encima de Rosalie volviéndola mucho más hermosa… y presentía que la egocéntrica rubia estaba al tanto de eso.
Y no lo digo porque sea mi novia.
Sin embargo como estaba todo en estos momentos (y conociendo el precario temperamento de Isabella) temía que fuera a explotar ahora mismo.
— ¿Jasper? — pregunto sorprendiéndome no solo porque no hizo bum sino también por a quien me entrego voluntariamente.
Ella simplemente había apartado vista de ella como si no hubiera dicho nada, como si fuera solo un espacio vacío y presentía que la rubia fuera querido la opción del bum.
— Por supuesto — dijo el aludido y gire mi cabeza para encontrarlo al final de las escaleras.
Estuvo a mi lado en menos de lo que dura un latido y me echo el brazo por encima del hombro rodeando mi cintura con un brazo, Jasper y Bella intercambiaron silbantes palabras que no entendí y el primero con una pequeña sonrisa asintió.
En los ojos de Bella había un brillo que no supe identificar.
Jasper se lanzó escaleras arriba antes de que comenzara a jadear del susto y me dejo en medio de la habitación mientras se metía en el enorme armario.
— ¿Qué te decía Bella? — le pregunte quitándome las camisas.
— Que a este paso probablemente me quede sin ropa — se rio entre dientes y apareció con una muda nueva en las manos.
Estaba tan seguro que la Tierra es redonda como que lo que me dijo era mentira.
Jasper enarco una ceja tendiéndome una camisa manga larga de seda color azul y abrí mucho los ojos al comprender que él podía descifrar mis pensamientos de manera tan eficiente como Isabella.
— ¿No tendrás una camiseta? — pregunte mirando la prenda y sabiendo que lucharía con ella hasta el ultimo botón.
— Esto es una camiseta — murmuro ladeando la cabeza.
Para ti.
— uh… bueno… — asentí y comencé a pelear con la delicada tela de la camisa, él comenzó a desabrocharme los vaqueros y a bajarlos pero me retire de inmediato con los ojos abiertos de vergüenza.
¿Por qué la primera vez que me desnuda otra persona aparte de mi madre es un hombre, o mejor dicho, es el hermano de mi novia?
Jasper se alejó un paso y puso las manos detrás de su espalda con ademan de darme espacio, le sonreí en agradecimiento y él asintió manteniéndose completamente quieto… incluso podría jurar que no respiraba.
— Listo — anuncie en cuanto termine de darle varia vueltas a la bota de los vaqueros ya que me quedaban demasiado largos, Jasper asintió, hecho un brazo por sus hombros y me llevo hacia las escaleras donde me esperaba Esme y Alice.
Me entrego a ellas y Jasper salió disparado escaleras abajo con mis ropas en sus manos, ambas me tomaron por ambos codos y bajamos en volandas hacia donde estaban todos que parecían que hubieran resuelto todo en mi ausencia (porque quizás así era) Bella y Emmett estaban preparados para irse y el ultimo tenía una mochila de aspecto bastante pesado sobre el hombro, Carlisle le tendió un aparatito plateado a Esme y luego se volvió y se lo dio a Alice donde me di cuenta que era un teléfono celular.
— Esme y Rosalie se llevaran tu camioneta Edward — me dijo al pasar por mi lado, asentí y mire de reojo a Rosalie que contemplaba a Carlisle con expresión resentida — Alice y Jasper llevaos el Mercedes, en el sur necesitaran vidrios tintados — ellos asintieron también — nosotros nos llevaremos el Jeep —
Agradecí que Carlisle se fuera con Isabella pero me dio una punzada de miedo al saber que ella estaba metida en la partida de caza.
— Alice — pregunto Carlisle — ¿Morderán el cebo? —
Todos la miráramos a Alice, que cerró los ojos y permaneció inmóvil, finalmente los abrió y dijo con voz segura:
— Ella te perseguirá y el varón seguirá la camioneta, debemos salir justo detrás —
— Vámonos — ordeno Carlisle y empezó a andar hacia la cocina.
Isabella se acercó a mí enseguida, se lanzó a mis brazos al mismo tiempo que yo los abría, descansé mi frente en la suya y me sumergí en sus profundos y esplendidos ojos oscuros tratando de transmitirle todo lo que sentía en este momento.
— Te amo — susurre estrechándola con mi cuerpo, tratando de fundirla dentro de mi como lo está en mi corazón.
— Yo también — susurro ella y en un suspiro pego sus labios a los míos y los movió insistentemente contra mi boca, puse mi mano en su nuca y presione un poco más hasta que pude sentir la sal en su lengua.
¿Ven esas gotas mojadas que salen de mis ojos?
Se llaman lágrimas y sí, efectivamente, estaba llorando… mucho… por ella… porque no quiero que se vaya… porque la amaba… se separó de mí y sus ojos que antes se habían fundido con los míos ahora me parecían curiosamente inexpresivos y apagados, mientras que por mi rostro no dejaban de deslizarse gotas, una tras otras, sin poder contenerlas.
Se dio la vuelta y se marcharon.
Cuídate.
Solo cuando los cuatro que habían quedado en la estancia desviaron las mirada, fue que note que su presencia, baje la cabeza limpiándome las silenciosas lagrimas que corrían por mi rostro.
Cuando pensé que el silencio parecía prolongarse, el teléfono de Esme sonó y se lo llevo a la oreja con la velocidad de un rayo, le hizo una señal a Rosalie que acechaba la puerta frontal sin dirigir una sola mirada en mi dirección.
Tampoco me importaba ya era suficiente como me veía.
— Cuídate Edward — susurro Esme quitándome una lágrima de la mejilla y dándome un abrazo.
Luego desaparecieron ellas también.
Oí el ensordecedor arranque de la camioneta y como el ruido del motor se desvanecía en la noche, Jasper y Alice esperaron y ella pareció llevarse el móvil al oído antes de que sonara.
— Isabella dice que el tal James está siguiendo a Esme, voy por el auto — asentimos en su dirección y me limpie el rostro con ambas manos e inspiré hondo para calmarme.
Jasper y yo nos miramos el uno a otro hasta que comenzamos a caminar a lo largo del vestíbulo… podía sentir su mirada vigilante.
— te equivocas, ya lo sabes — dijo con calma.
Torcí la boca.
— No sé de qué me hablas — replique bruscamente.
— Así que eres uno de esos — fruncí el ceño y metí mis manos en los bolsillos del vaquero — sé que no quieres una audiencia a tu dolor, pero se lo que sientes en estos momentos y tu si lo mereces —
— No — murmure entre dientes — si les pasa algo, será por nada — trague saliva pesada y di el tema por zanjado.
— Te equivocas — repitió colocándome una mano en el hombro que tuve la imperiosa necesidad de sacudírmela de encima.
Es exactamente como él dijo… no me gustan las audiencias a mis mierdas porque son exclusivamente mías.
— ¿Puedo? — pregunto señalando mi brazo.
Sin poder evitarlo le sonreí irónicamente.
— Es la primera vez que me piden permiso — se rio entre dientes y me puso el brazo encima de sus hombros y rodeo mi torso con uno de los suyos.
Entonces salimos precipitadamente de la casa.
Bueno yo también estoy a un pastelito de lánzamele encima a Victoria ¿Me apoyan? ¿Qué dicen? Admito que llore un poco viendo a mi gatito hermoso llorando… ¿Quién se ofrece a regalarle un pañito?
¿Les gusto el cap? Espero que sí y que estos tres me den un tiempo para saciar su sed de lectura y poder hacer los otros cap que me faltan, probablemente a finales de mes termine con este fic y como ustedes lo pidieron comenzare Luna Nueva.
ATENCION: si recibo suficientes reviews dejaré el nombre que le daré al Fic de Luna Nueva contada desde este punto de vista así que MUEVAN SUS LINDOS DEDITOS.
Me tengo que ir pero espero pronto volver…
XOXOXOXOX
Les deseo lo mejor como que Edward-gatito-Mesen bote algunas de sus preciosas y cristalinas lagrimas porque no quiere alejarse de ti.
