Como ya sabrán los personajes no son míos y la historia de un 100% un 40% es de mi invención y lo demás es de la autora Stephenie Meyer.
Capítulo 20
Observe extrañado como Alice se sentaba en el asiento trasero y me miraba pidiendo permiso, no sé qué fue lo que vio en mi cara pero eso le pareció suficiente para sentarse junto a mí, el motor corría a doble de la velocidad permitida y aun así nunca se escuchó.
— Duerme Edward — susurro ella con las esquinas de la boca hacia arriba, me recosté en el asiento y negué con la cabeza.
Las malditas lágrimas volvieron a hacerse presentes, me tape la cara con las manos sintiéndome aterrorizado, impotente, frágil, el amor de mi vida (aunque sabía que eso no era un término suficiente) corría en un bosque poniéndose en peligro para salvar mi patética vida y yo estaba aquí, solo pudiendo llorar como un jodido mariquita porque era demasiado débil para poder ayudarla.
Estaba desesperado.
— Edward…— dijo Jasper en un suspiro.
— Déjame tranquilo Jasper — masculle entre dientes — solo déjame — rogué dejando escapar un lastimero sollozo.
En algún momento de la noche ya me había quedado totalmente seco, tuve la sensación de que Jasper estaba metido en eso porque la última vez que me sentí así fue cuando decidí venirme y necesite más de tres horas para quedar como me sentía ahora, cuando los rayos del sol se asomaron a través de los espesos tintes de los vidrios me oculte de ellos acurrucándome más en el regazo de Alice.
No sé cómo paso pero me hallaba con la cabeza en sus piernas mientras que ella dulcemente me acariciaba el cabello, mi cercanía no pareció alterarla incluso podría decirse que estaba tan a gusto como yo su piel era fría y dura pero aun así me parecía… cómoda.
Una que otra vez me dijo que durmiera pero no era capaz.
Diapositivas de mis últimas imágenes se presentaban detrás de mis ojos de manera muy vivida y dolorosa, las lágrimas no derramadas de Anthony, la brutal posesión que se escuchaba en los rugidos de Isabella, la mirada resentida de Rosalie, el enloquecedor escrutinio de los ojos repugnantemente rojos de la rastreadora, la mirada apagada de los ojos de Bella después de besarme por última vez… no soportaba esos recuerdos, por lo que luche contra la fatiga mientras que el sol se alzaba en el horizonte.
No quise mirar por la ventana, la luz del sol hería mis ojos adoloridos e hinchados y a pesar de eso no sentía ningún alivio, quien sabe, pudieron pasar días o tal vez horas, solo que en algún punto del viaje donde Alice estaba distraída quitando mechones de cabello de mi frente empecé a escuchar el familiar sonido del mar rompiendo con las rocas y aun así no sentía una sensación de bienvenida.
Me desperté sobresaltado, mis pensamientos eran confusos y perdidos llenos de imágenes de sueños y pesadillas por lo que me llevo un tiempo reconocer donde estaba.
La habitación era demasiado impersonal como para pertenecer solo a un hotel, mi último recuerdo fue algunas que otras palmeras ondeando en el aire, supongo que fue en el momento en que me quede dormido, a pesar de eso tenía la vaga impresión que Jasper tuvo que ser de canguro y bajarme del auto para entrar con mis pies tropezándose unos con otros hasta lograr conseguir sombras calidad y secas.
Sentí mi cuerpo entumecido mientras me levantaba y miraba el reloj, daban las tres aunque no sabría decir si era de día o de noche por lo que me aproxime a la ventana y abrí las pesadas cortinas, era de noche por lo que eran las tres de la madrugada, estábamos en un piso bastante alto pero no me importo porque abrí una de las ventanas y me quede uno segundos viendo la luminosidad de la cuidad dándole vida a la noche.
Vidas comunes y corrientes.
Me sentía incómodo y sucio, deseaba un buen baño, estaba consiente de que seguía llevando las ropas de Jasper, que por cierto su estilo no me quedaba nada bien presentía que era un tipo antiguo, no tanto como para hacerle competencia a Carlisle pero si lo suficiente como para darme la sensación que estuvo por encima de ser un adolecente común, suspire quitándome la ropa con delicadeza de no romperla (algo que quería por pura frustración) y rogando internamente recorrí la habitación hasta que… ¡Gracias a Dios!
Mi mochila junto a mi maleta estaban al lado de la mesita de noche cerca de la ventana, cuando abrí donde estaban las cosas de baños descubrí jabón, cepillo y pasta de dientes sabor a canela.
Justo lo que necesitaba por ahora.
Unos golpecitos en la puerta me hicieron dar un respingón, me abroche los jeans por si era Alice y quise ponerme la camisa pero era demasiado trabajo, por lo que para no importunarla estaba a punto de decirle que nos viéramos afuera cuando Jasper dijo:
— ¿Puedo pasar? —
Respiré hondo.
— Sí, claro —
Entro asomando primero la cabeza con los ojos cautelosos pero amigables, recorrió a habitación rápidamente y sus ojos se clavaron en la ventana mientras terminaba de entrar y se iba hacia ella con pasos lánguidos.
Se recargo apoyando los codos en el marco de madera negra.
— Tienes aspecto de necesitar dormir más — negué con la cabeza y rodo los ojos restándole importancia — debemos quedarnos dentro — me aviso girándose para mirar fuera de la ventana.
— Vale — acepte con mi voz sonando ronca y áspera.
— Sigue en lo tuyo — pero no lo hice.
Justo como estaba ahora Jasper, con la luz golpeando su rostro, el viento soplando sus cabellos y una expresión de indiferencia mientras miraba hacia abajo, donde estaba el resto del mundo permanecía ajeno a todo, me hizo sentir exactamente como Rosalie quería.
Intruso.
Se supone que no debería mirar esa expresión nunca en mi vida y aquí estoy… observándola con morbosa curiosidad.
Isabella tenía razón, él era una criatura extraña.
— ¿Sucede algo? — pregunto mirándome de reojo al ver que no me había movido de donde estaba y peor aún me le había quedado mirando fijamente.
Volví a negar con la cabeza.
— ¿Seguro? — Las comisuras de sus labios se fueron hacia arriba — ¿Te intimido, acaso? — mis ojos se abrieron como platos y rápidamente mi expresión paso a ser una ceñuda.
Cotilla.
— ¿Isabella y tu son familia, acaso? — pregunte con sarcasmo y él se rio entre dientes.
— No puedo evitarlo — se encogió de hombros con indiferencia — me resultas interesante —
Hice una mueca.
— no sé cómo debería tomarse eso Bella —
Jasper con las cejas alzadas me miro con detenimiento.
— Emmett tenía razón — comento ladeando la cabeza — eres un sabelotodo — rodé los ojos, no era la primera vez que me lo decían, y, claro estaba, no a modo de cumplido.
— ¿Necesitabas algo o solo viniste en plan psicólogo emocional? — no podía evitarlo, pero estaba irritado y en estas circunstancias mi temperamento estaba pendiendo de un hilo.
Lo que es irónico porque estaba frente al único capaz de controlarlo.
Se giró rápidamente como si le hubieran dado un puñetazo en el estómago que no se esperaba.
— ¿Me estas corriendo? — la incredulidad estaba impregnada en cada palabra.
— Si — sus ojos se entrecerraron con inquietud y me pase las manos por el cabello — solo quiero darme un baño — trate de arreglar el asunto pero era demasiado tarde.
La había cagado con Jasper.
— Tienes comida esperando afuera — se incorporó rápidamente y camino hacia la puerta — ¿Tienes sed? Porque Alice no sabía que te gustaba y pidió un montón de cosas —
— Agua estaría bien — dije sintiendo mi garganta seca — Jasper — lo llame antes de que cerrara la puerta y alzo la vista con sus ojos repentinamente distantes y fríos — ¿Y tú como te encuentras? — de la nada parpadeo confundido, frunció el ceño a pesar que su boca luchaba por formar una sonrisa.
— Nada que no pueda sobrellevarse — a regañadientes sonrió y supe que me había disculpado — apresúrate, Alice está preocupada por ti ya que Isabella nos recordó que comes con más frecuencia que nosotros, la convencí de que la regla de cada dos horas solo se aplicaba a recién nacidos —
¿Quién diría que podía tener al más reciente miembro de la familia bromeando sobre dietas y esas mierdas con un humano?
— dile que salgo en unos minutos… ¡Oye! — Lo volvía llamar dándome cuenta de algo, me miro con detenimiento, esperando que mi pensamiento pasara a ser palabras — ¿Isabella ha telefoneado? —
Preste más atención a eso.
— No — confesó — fue antes de que saliéramos — asentí y dándome una mirada amable cerró la puerta para dejarme privacidad.
Solo entonces fue que la desilusión hizo acto de presencia.
Cuando salí al saloncito de la suite, duchado y en pijama de monos y camiseta sin mangas vi a Jasper que estaba sentado en el sofá frente al televisor y miraba fijamente la pantalla pero sin prestarle atención alguna a las noticias, me senté en el suelo y alce la vista cuando Alice mágicamente apareció a mi lado tendiéndome un vaso de jugo de naranja, le sonreí y ella hizo lo mismo para después sentarse en el brazo del sofá clavando la vista en la pantalla.
Comí lentamente sin detenerme a saber qué diablos estaba comiendo, solo podía mirarlos fijamente y me percaté de que estaban demasiado quietos, no apartaban la vista de la pantalla a pesar de que habían aparecido los anuncios.
Suspire y empuje la bandeja a un lado atrayendo la atención de Alice.
— ¿Qué pasa? — pregunte frunciendo el ceño.
— Todo va bien — abrió los ojos con sorpresa, con expresión sincera y le sonreí con dulzura porque… no me creí ni una mierda.
Vagamente vi como Jasper elevaba la comisura de sus labios.
— ¿Qué hacemos aquí? —
— esperar que nos llamen Carlisle y Bella —
— ¿Y no deberían haberlo hecho ya? —
Alice se tensó y me pareció estar llegando al meollo del asunto, los de la pequeña hada revolotearon desde los míos al teléfono y luego volvió a mirarme.
Gruñí.
— ¿Qué significa eso? —
— Edward…— murmuro Jasper.
Lo ignore.
— ¿Qué quieres decir con que no han llamado? —
— Simplemente no tienen nada que decir — su vos sonó monótona y el aire se me hizo más difícil de respirar, me levante con los puños apretados y comencé a caminar en círculo como león enjaulado.
Jasper se levantó y me atajo en la sexta vuelta empujándome para que me sentara en medio de los dos.
— Edward — comenzó de nuevo con vos sospechosamente tranquilizadora — no tienes que preocuparte — me empujo levente con su hombro — aquí estas completamente a salvo —
Me cruce de brazos recargando mi espalda en el sofá.
— Lo sé — me pase las manos por el cabello mientras que sus ojos me miraban confundidos.
— Entonces ¿De qué tienes miedo? —
— Ya oíste a Laurent — puse mi cabeza en las rodilla con las manos en mi cabello — dijo que Victoria era mortífera — mi mente viajaba por miles de imágenes que me hacían poner los pelos de punta — ¿Qué pasa si algo va mal? Si alguno de ellos sufriera algún daño, Carlisle, Emmett… Bella — se me quebró la voz y tuve que tragar saliva pesada — ¿Y si le pasa algo a Esme? ¿Cómo podré vivir sabiendo que fue por mi culpa? Ninguno debería arriesgarse por mí…—
— Eddie, Eddie, Eddie, detente… cálmate — me puso una mano en el hombro y Alice hizo lo mismo, estaba tan hundido que no me importo reñir el patético apelativo — pequeño Eddie te preocupas por lo que no debes, confía en mí en lo que te voy a decir porque es completamente cierto —
Ladee la cabeza para mirarlo a los ojos y saber si me miente o no.
— ninguno de nosotros saldrá herido y tampoco está en peligro, ya soportas demasiada presión como están las cosas, no hace falta que le añadas todas esas innecesarias preocupaciones… ¡Escúchame! — me ordeno cuando me volví a tapar la cara.
— No lo entiendes — critique levantándome de golpe y caminando hacia la habitación.
— Lo aria si me lo explicaras — dijo con paciencia — puedo sentir tus emociones pero no puedo saber el motivo —
— ¡Fácil! — Exclamé con histeria girándome para verlos — imagínate que tengas una posibilidad de no tenerla — señale a Alice con el mentón y Jasper abrió levemente los ojos y asintió lentamente.
La sola idea de que algo le pasara por mi culpa a Isabella me enfermaba de sobremanera pero no era nada en comparación con el odio que sentía cuando pensaba que no podía hacer nada para ayudarla ¿Qué tan difícil es entender eso?
¿Qué tan difícil es entender mi condición jodidamente humana?
— Te entiendo… — miro de reojo a Alice y supe que se estaba colocando en mis zapatos.
— ¡Aleluya! — chille alzando los brazos.
—… pero lo que tú no puedes entender es que nuestra familia es fuerte y nuestro único temor es perderte —
Eso me dejo descolocado.
— pero… pero… ¿Por qué-e…? — tartamudee estúpidamente y Alice se levantó del sofá y estuvo a mi lado en menos de un segundo, me tomo del brazo y estiro la mano para acariciar mi mejilla con dulzura.
— Isabella lleva sola casi un siglo y ahora te ha encontrado — me sumergí en sus bellos ojos oscuros — no sabes cuánto ha cambiado pero nosotros si lo vemos, después de llevar tanto tiempo juntos ¿Cómo podríamos mirarla a la cara los próximos cien años si te pierde? — la culpa remitió mi cuerpo para dar paso lentamente a una aparente calma pero no podía confiar en mis sentimientos teniendo a Jasper en la misma habitación.
Había sido un día espantosamente largo.
Al final me quede en la habitación con ellos aunque por supuesto ellos soportaban mejor que yo la incertidumbre, no sabía cuántas veces recorrí el mismo trecho del saloncito, cuantas figuras busque en las láminas abstractas o cuantas series conté en mi mente hasta llegar al cien, ellos parecían incluso más inmóviles que antes.
Me aburrí de mis niñeros y me encerré en la habitación con la esperanza de que el pánico que albergaba merodeando en el umbral de mi consciencia (incapaces de burlar la estrecha vigilancia de Jasper) apareciera en todo su esplendor si permanecía solo en la penumbra.
No tenía ganas de acostarme por lo que busque un sofá, lo moví hasta la ventana y me senté de frente solo admirando el paisaje de la tarde al morir… unos minutos después hizo acto de presencia el pánico que se había mantenido a raya en presencia de Jasper, gemí suavemente y me negué a cerrar los ojos, rápidamente me lleve las rodillas al pecho y coloque mi mentón sobre ellas.
Cuando estaba en el numero cincuenta de la seria tres escuche la puerta abrirse, no supe cuál de los era hasta que una mano fría acaricio mis cabellos.
— ¿Te aburriste Alice? — murmure en voz baja sin voltear a mirarla, empezaba a preguntarme qué clase de instrucciones le habrá dado Isabella.
No me contesto y sin pedir permiso (como usualmente lo hace) se sentó en el brazo del sofá enterrando su mano en mi cabello justo detrás de la oreja, le agradecí internamente por tratar de consolarme así que hice un esfuerzo por aparentar que estaba funcionando.
— ¿Alice? —
— ¿Si? —
Me conto lo que habían planeado mientras que me estaba cambiando sobre dividirse en grupos y tratar de emboscar a la rastreadora, sentí que era sincera y mirándola directamente a los ojos le pregunte:
— ¿Siempre serás sincera conmigo? — sonrió ligeramente por el rabillo del ojos vi que asintió, le creí, pero quise ponerla a prueba — entonces dime ¿Cómo se convierte uno en vampiro? — su mano se detuvo y me gire a verla, estaba sorprendida y supe que la haba agarrado con la guardia baja.
Su expresión se volvió vacilante.
— Bella no quiere que te lo cuente — respondió con firmeza — aunque no estoy de acuerdo con eso — hizo un precioso mohín y salto con gracia del brazo del sofá hacia la cama, con pereza la imite (aunque claro sin la ligereza de sus movimientos) y apoye mi espalda en el cabecero.
— Eso no es jugar limpio— asintió totalmente de acuerdo conmigo — tengo derecho a saberlo — murmure con sequedad.
— Ya lo sé — resoplo delicadamente y la mire expectante — se enfadara muchísimo — se incorporó para sentar con las piernas cruzadas y las manos en el hueco jugueteando con los pulgares — si no me deja escoger más su guardarropa te hare fielmente responsable — me señalo con un dedo y sus ojos amenazadores.
Trague saliva.
— No es de su incumbencia esto es entre tú y yo — le clave la famosa mirada de que a Lizzi le gusta tanto — te lo estoy pidiendo como amigo — sus ojos se abrieron sorpresivamente y luego soltó una risita divertida.
— Algún día tendrás problemas por esa mirada…— sus palabras se perdieron en un suspiro y clavo sus mirada sabia, esplendida mientras se disponía a relatarme todo — te contare como se desarrolla el proceso, pero no recuerdo como sucedió, no lo he hecho ni he visto hacerlo a nadie, solo te puedo decir la teoría — asentí obedientemente.
Me sentí como en una clase de biología donde explicaban las ventajas de una especie y el método de reproducción, lógicamente ellos eran perfectos por donde se les viera pero habían casos (como los de Carlisle) que pudieron escaparse logrando así que la ponzoña se le extendiera, morder era la única manera de convertirse en vampiro, aunque claro como toda ventaja tiene una desventaja, para ellos es difícil no alimentarse una vez hayan mordido, son como tiburones… solo que más peligrosos.
Después de eso estuvimos tumbados sin hacer ruido, cada uno en nuestras ensoñaciones estaba a punto de quedarme dormido cuando Alice de un salto imposible de ver ya estaba de pie, me incorpore de inmediato haciendo que la cabeza me diera vueltas.
— ¿Qué pasa? — farfulle pasándome las por el cabello.
— Algo cambio — estaba a punto de dar un paso pero Jasper entro a la habitación, le puso las mano en los hombros y la sentó en la cama.
— ¿Qué ves? — pregunto mirándola a los ojos que todavía estaban concentrados en algo muy lejano, me arrastre hasta la orilla y me puse a su lado para escuchar su voz baja y rápida.
— V-veo un gran jardín con arbustos secos y cercas de color azul, Victoria se encuentra allí repicando una pelota de básquet, está esperando algo —
— ¿Dónde está ese jardín? —
— no lo sé, aún falta algo, una decisión que no se ha tomado —
— ¿Cuánto tiempo queda para que eso ocurra? —
— Es pronto, estará en el jardín hoy o quizás mañana por la noche, se encuentra a la espera y ahora permanece en la penumbra —
Los ojos se Jasper lucían concentrados en el rostro de Alice, su voz era metódica y tranquila de quien tiene experiencia en este tipo de interrogatorios.
— ¿Qué hace ahora? —
— Tiene otra cosa en las manos — frunció ligeramente el ceño — una cosa cuadrada que se ilumina... ¡Una Tablet! — exclamo haciéndome dar un respingón.
— ¿Puedes ver donde se encuentra? —
— como en una especie de vecindario o quizás es un parque abandonado no lo sé, todo está demasiado vacío y sucio —
— ¿Ves algo más? —
— solo veo arbustos secos y un árbol grande que de una rama cuelga un neumático dando vueltas de un lado a otro, esta parada en medio del jardín ya no tiene la pelota solo sostiene la Tablet con las dos manos — sus ojos erraron sin rumbo fijo y luego se centraron en Jasper — es ahí donde está esperando —
— ¿Nada más? — ella negó con la cabeza.
— ¿Qué pasa? — Pregunte — ¿La rastreadora ha cambiado de rumbo? — Ambos asintieron y me rasque la cabeza un poco confundido — ¿Qué quiere decir eso? —
— Que no le están persiguiendo en las montañas de Washington, se les escapara — concluyo Jasper lúgubremente.
— ¿Entonces que estamos esperando? — Me levante de la cama decidido — ¿No deberíamos llamarlos? — ellos intercambiaron miradas serias, indecisos.
El teléfono sonó en ese momento y Alice se levantó como un rayo incluso antes de que pudiera girar el rostro, la seguimos hacia la pequeña salita (bueno yo porque Jasper ya estaba con ella) y vi pacientemente como ella hablaba sin estar sorprendida o aliviada.
— Si Carlisle — dijo sin dejar de mirarme permaneció a la escucha un buen rato por lo que me recosté en la pared — acabo de verlo — afirmo y le describió la reciente visión — fuera lo que fuera que le hizo tomar ese vuelo seguramente la conducirá a ese jardín — hizo una pausa — de acuerdo… Edward es… — alargo el teléfono mirándome dulcemente y corrí antes de que dijera la frase completa.
— ¿Bueno? —
— Edward — dijo Bella.
— ¡Isabella! — Chille lleno de alivio — ¡Dios mío! Estaba tan preocupado ¿Cómo estas mi amor? —
— ¿Cuántas veces te eh dicho que es Bella? — Suspiro frustrada — además ¡Te dije que no tenías que preocuparte! Solo preocúpate por ti mismo aquí estamos todos bien, estoy muy bien y lo siento gatito se nos escapó, sospecho de nosotros y…— mientras ella hablaba solo podía sentir como la nube de desesperación que planeaba sobre mi ascendía y se disolvía —… creemos que se fue a Forks para empezar de nuevo la búsqueda —
— lo sé, Alice vio como se había marchado —
— no te preocupes no encontrara nada que te lleve a ti, solo tienes que estarte quieto hasta que nos encontremos, Anthony está perfectamente cuidado con Esme y Rosalie, el hombre ha estado merodeando tu casa incluso entro una vez pero fue cuando no estaba tu padre seguramente intenta conseguir pistas… estará rebuscando por todos lados pero no encontrara nada Edward —
Suspire asintiendo.
— Te echo de menos — murmure.
— ya lo sé Edward, créeme que lo sé, es como si te hubieras llevado la mitad de mí contigo —
— ven y recupérala entonces — la reté.
— Pronto gatito — suspiro — primero tengo que asegurarme de que estas a salvo — se quedó en silencio por un momento seguramente debatiéndose si decirme o no lo que está pensando.
Sonreí.
— dímelo —
— ¿Me creerías que a pesar de lo que te hago pasar, te quiero con locura? — sentí mi corazón revolotear.
— claro que sí, yo también te quiero así y más —
— Estaremos juntos más temprano que tarde —
— Te estaré esperando — la línea se quedó en silencio indefinidamente y la nube de abatimiento volvió a cernir sobre mí en cuanto caí en cuenta de que había cortado.
Me gire hacia Jasper y Alice que hace un rato estaban hablando en susurros con la rapidez de la luz provocando que fueran zumbidos, para encontrarlos sentados en la mesa mientras que ella dibujaba algo en un papel.
El jardín era demasiado familiar para mí, al igual que el neumático colgando de una rama y la pelota que incluso tenía un parche negro, la mano de Alice empezó a moverse con más rapidez incorporando más detalle.
— Creo reconocer ese jardín — dije de pronto al ver los arbustos resecos donde alguien intento plantar rosas sin tener éxito — se parece al de la casa donde mi madre y yo no quedamos por un tiempo cuando trataron de estafarnos — los dos me miraron sorprendidos.
— ¿Conoces este jardín? — pregunto Jasper aparentemente tranquilo pero debajo de esa mascara fluía una corriente de algo que no supe identificar.
— Tiene mucho parecido al jardín de esa vez — me incline para ver mejor el dibujo — se ve mucho más abandonado que antes, tenía un neumático igual que aquí aunque nunca me monte por miedo a que las cuerdas estuvieran podridas y la pelota tiene el mismo parche en forma de estrella y recuerdo que no la use porque pensé que fue de una niña y no me caían bien las niñas para ese entonces —
Los dos me miraban fijamente.
— ¿Estás seguro? —
— solo fue una etapa, desde que tenía diez años las niñas empezaron a merodearme… era escalofriante — hice una mueca de desagrado al recordarlo.
Jasper negó con la cabeza.
— El jardín — su voz todavía sonaba tranquila aunque con un toque de diversión — ¿Estás seguro que es ese? — me pase las manos por cabello avergonzado al comprender bien la pregunta y mire fijamente el boceto.
— No, no del todo, no vivimos ahí más que un mes, solo me parece por el neumático y la pelota, bueno, quizás también por la cerca — agarre el papel y me lo acerque a la cara — la casa tenía una cerca igual a esta, aunque no recuerdo de qué color, donde todos los días un chico solía practicar tiros con una pistola de perdigonazos —
— ¿Tendría sentido que quieras ir allí? — pregunto Alice mirándome inquietantemente.
— No para nada — dije rascándome por detrás de la oreja — tengo como cuatros años desde que deje esa casa, ya se los dije, solo fue temporal —
— ¿Recuerdas donde quedaba? —
— Hollywood, recuerdo que podía ver el letrero cada vez que salía al medio de la calle… ¿Alice es seguro este teléfono? — pregunte señalándolo con una mano e ignorando el intercambio de miradas.
— sí, si lo rastrean los llevara a Washington —
— ¿Puedo llamar a mi madre? —
— ¿No se supone que se encontraba en Europa? —
— dejare un mensaje en la contestadora, mi mama siempre lo está comprobando y no quiero que vaya a casa mientras… — la voz se me quebró y no pude seguir.
No dejaba de darle vueltas al asunto que Bella me había comentado, el pelirrojo estuvo en la casa de Anthony y en la escuela donde fácilmente pueden encontrar mis datos.
— ¿Jasper? — pregunto Alice, el aludido lo pensó y luego se encogido de hombros.
— Mientras que no diga donde esta no veo cual puede ser el peligro — respondió con fingida indiferencia.
Me acomode en un sofá con el móvil en mano y después de cuatro repiques sonó la inconfundible voz de mi madre pidiendo que dejaran un mensaje.
— Lizzi soy Edward, escucha necesito que hagas algo, es importante así que llámame a este número en cuanto oigas el mensaje — Jasper se acercó a mí con una nota escrita por detrás del dibujo — no vayas a ninguna parte hasta que hablemos, estoy bien así que no armes ningún escándalo, no te preocupes, llámame enseguida no importa lo tarde que sea, adiós te quiero má — corte la llamada y me recosté en el sofá extendiendo la piernas hacia adelante.
Cerré los ojos cuando sentí que los dos se sentaban a mi lado, la inmortalidad debe de ayudar en mucho a ejercitar la paciencia ya que ninguno de los dos sentía la necesidad de pasearse o salir corriendo de la habitación como me ocurría a mí, lo más seguro es que en algún punto me tuve que haber quedado dormido.
— ¿Eddie? — Susurro Jasper haciendo que abriera los ojos y los volviera a cerrar por pereza — te llevare a la cama Alice salió… — estaba en medio de la inconciencia por lo que no le entendí muy bien —… comida y no se…— sentí las frías manos de Jasper mover mi cuerpo del sofá a la cama —… pequeño hermanito tú… — no supe si lo dijo, me lo imagine o lo soñé, solo sé que la inconciencia me volvió a tragar cuando toque la almohada.
¿Reviews? ¿Porfis? No sé ustedes pero Jasper es hermosamente adorable.
