Como ya sabrán los personajes no son míos y la historia de un 100% un 40% es de mi invención y lo demás es de la autora Stephenie Meyer.
Capítulo 21
Abrí los ojos y supe que era demasiado temprano por lo que me quede tumbado escuchando las voces tranquilas de Jasper y Alice lo que resultara extraño que hablaran lo bastante alto como para que yo los pudiera oír, Lizzi tenía razón con eso de que las mañas eran contagiosas.
En algún momento terminare por dormir de día y despertar de noche.
Me levante viendo el reloj que marcaban las dos de la madrugada y cuando salí me encontré a los chicos sentados en el sofá tan absortos en lo que estaban haciendo que ni siquiera me miraron cuando entre.
— ¿Ha visto algo más? — pregunte en voz baja mirando por encima de hombro de Jasper.
— Sí, una habitación completamente diferente — rodee el sofá y me senté a su lado mirando con detenimiento el nuevo dibujo.
Las paredes eran de un rojo oscuro y todas las ventanas del lugar estaban abiertas haciendo entrar claridad, me atragante con aire y le arranque el dibujo de las manos a Alice.
— Esta es mi habitación — me fije en los detalles — aquí está mi afiche de Megan Fox y el armario, también el perchero lleno de gorras — recorrí todo dos veces por si se me escaba algo que quizás lo haga parecer pero no todo está donde se supone que debería estar y más aún que esta ordenada seguramente porque Lizzi lo haría después que me fui.
Alice ya se había levantado del sofá y tecleado lo más rápido posible con el móvil, abrí la boca para decir algo pero Jasper me rodeo los hombros con su brazo, el contacto físico acentuó la droga emocional que me estaba inyectando haciendo que el pánico disminuyera lentamente.
Mire atontado como la pequeña duende hablaba a toda velocidad provocando un zumbido ininteligible… sentía mis parpados pesados.
— ¿Edward? — Me llamo ella y mis atontados sentidos trataron de enfocarla — Edward, Bella ya viene a buscarte para esconderte por un tiempo —
— ¿Viene Isabella? —
— sí, va a tomar el primer vuelo que salga de Seattle, la recogeremos en el aeropuerto y te iras con ella —
— ¿Y mi familia? — A pesar de Jasper mi voz sonaba histérica — ¿Qué pasa con mi familia? ¡Está en la casa de Charlie! —
— nosotros nos encargaremos —
— No pueden ganar a la larga — trate de separarme del abrazo mortífero de Jasper pero me fue imposible — Alice, Jasper ¿No ven lo que está haciendo? No me persigue directamente a mí pero esta atacando a las personas que yo amo —
— Tranquilo Edward — aseguro Jasper — la atraparemos — negué con la cabeza queriéndome liberar o al menos separarme de para poder pensar con claridad.
— ¿Crees que solo me puede hacer daño a través de mi familia humana? — luchaba para mantenerme despierto, para mantenerme consiente — ¿Si te hace daño duende? ¿Crees si quiera que podre vivir con eso? — balbuceaba de forma estúpida.
Los dos intercambiaron miradas llenos de ocultos significados y sentí que la dosis de droga emocional que me inyectaba Jasper se intensificaba, mis parpados se cerraron mientras que mi mente luchaba por mantener la droga fuera de mi sistema.
— ¡No quiero dormir! — proteste y lo último que recuerdo es caer contra el respaldo del sofá.
Me levante de golpe sintiendo el pecho que me martillaba, mire el reloj y eran las cinco y media de la mañana, los sucesos recientes me golpearon de lleno y mi mente vagabundeaba por miles de posibilidades tratando de salir de esta pesadilla, solo veía un único y sombrío final que se avecinaba en mi futuro.
¿Cuánta gente resultara herida hasta que eso ocurra?
Regrese al salón dispuesto a reclamarles por drogarme cada que a ellos se les antoje y a prohibirle que lo volvieran a hacer cuando sonó el teléfono, procure calmar mi cólera para no necesitar de Jasper por lo que me senté en el sofá esperando que Alice terminara su conversación súper sónica.
Por primera vez Jasper no estaba en los alrededores por lo que mi discurso de mierda (que presentía que sería ignorado de todas maneras) paso a un segundo plano.
— Acaban de subir al jet — me aviso Alice en cuento se giró a verme — estarán aquí hoy mismo — asentí teniendo en cuenta que mi único consuelo era que vería a Isabella hoy mismo.
— ¿Dónde está Jasper? —
— fue a reconocer el terreno —
— ¿No se quedaran? —
— no, queremos estar más cerca de tu antigua casa — sentí nauseas al escuchar esas palabras pero el móvil sonó de nuevo, lo que hizo que mi mente se olvidara de la preocupación.
Alice estaba sorprendida.
— ¿Diga? — Contesto — no, está aquí — me paso el teléfono avisándome que era mi madre.
Sonreí.
— ¿Lizzi? —
— ¡Edward! ¡Edward! — era la inconfundible voz de mi madre que siempre había escuchado cuando me veía practicar esqueí o como cuando era pequeño y me alejaba demasiado de su vista en un lugar lleno de gente… una voz llena de pánico.
— tranquilízate Lizzi — dije aunque me esperaba esta reacción a pesar de que trate de que mi mensaje no fuera tan alarmante — todo va perfectamente ¿De acuerdo? Dame un minuto y te lo explico — me aleje un poco de Alice intentando mentir de forma convincente cosa que era imposible con sus ojos fijos en mi cara.
Hice una pausa sorprendido de que no me hubiera interrumpido.
— ¿Mamá? —
Algo no encaja aquí.
— Ten mucho cuidado con hablar algo que yo no te haya mandado a hacer — la voz que acaba de escuchar me fue muy poco familiar como inesperada juraría que el auricular lo cargaba un niña pero a pesar de eso se escuchaba tranquila y muy racional — bien, no tengo porque hacer daño a tu madre, así que por favor haz exactamente lo que yo te digo ¿Me entiendes bomboncito? — Hizo una pausa mientras me quedaba mudo del horror — ¡Así se hace! — Me felicito entusiasmada — ahora repite lo que yo te diga, por favor di: No, mama, quédate donde estas —
— No, mama, quédate donde estas — susurre.
— Empiezo a darme cuenta que esto no será fácil — la voz de niña parecía divertida, todavía agradable y amistosa — ¿Por qué no entras en otra habitación para que expresión no te delate? No hay motivo para que tu mama sufra, por favor di: mama, por favor escúchame —
— Mama, por favor escúchame — lo dije mientras caminaba hacia el dormitorio sin dejar de sentir la mirada de Alice clava en mi espalda.
Cerré la puerta intentando pensar con claridad a pesar del pavor.
— ¿Hay alguien contigo? Contesta sí o no —
— no —
— pero todavía pueden oírte, estoy segura —
— sí —
— Está bien — Continúo con voz amable — repite: mama, confía en mí —
— Mama, confía en mí —
— esto ha sido mejor de lo que esperaba ¿No crees? — soltó una risita que me hizo imaginar a una niña con coletas rosadas — quería esperar para que nuestra primera cita fuera mucho mejor que esto pero tu madre llego antes de lo previsto por una llamada angustiada que recibió de tu padre — suspiro con pesar — lastima, me fuera encantado toparme con tu padrastro aunque es más fácil de este modo así no tengo tentación de matar — mi corazón martillaba en mi pecho de forma alarmante.
Tuve que recostarme contra la puerta y buscar oxígeno para mis pulmones, el pánico era ensordecedor por lo que me concentre en escucharla.
— ahora quiero que me escuches con mucho cuidado, necesito que te alejes de tus amigos ¿Podrás hacerlo? —
— no —
— Lamento mucho oír eso — el pitido de mis oídos era ensordecedor — esperaba que fueras mucho más creativo teniendo en cuenta que la vida de tu madre depende de ello — sentía el cuerpo caliente y mi cerebro trabajar a mil por hora.
— ¡Espera! — farfulle encontrando una idea, recordé que íbamos al aeropuerto y siempre estaba atestado de gente, era fácil perderse ahí.
— solo contesta sí o no bomboncito — me regaño cortésmente.
— si —
— ¡Oh! ¡Eso es estupendo! — Exclamo maravillada con su voz de soprano — estoy segura de que no será fácil pero si tengo la más mínima sospecha de que estas acompaña, bueno, eso no será agradable para tu madre — prometió aun siendo cortes — ¿Entiendes bomboncito? Y necesito que lo hagas antes del anochecer ¿Si? —
— si —
— de acuerdo ahora presta atención a las siguientes instrucciones, cuando consigas escaparte busca el teléfono público más cercano que tengas y llama a este número — me dicto el número y rápidamente corrí a la mesita y saque un rotulador — repetiré el numero una vez mas ¿De acuerdo? —
— Si — conseguí anotarlo en mi antebrazo aunque presentía donde terminaría el asunto — ¿Dónde está Charlie? —
— ¡Ah-ah! Ten cuidado solo di lo que yo te diga, por favor bomboncito — espere y ella se rio llena de gozo — es muy importante que no hagas sospechar a tus amigos ¿Si? Dile que has podido convencer a tu madre de que no puedes ir a casa, ahora repite después de mi: Gracias mamá, —
— Gracias mamá — farfulle con la respiración estrangulada.
— ahora di: Te quiero mamá, te veré pronto —
— Te quiero mamá — obligue a mis pulmones a soltarlo que faltaba — te veré pronto —
— Adiós bomboncito — ronroneo con esa vocecita de niña — estoy deseando verte pronto —
Colgó y el pánico se apodero de mí haciéndome caer al suelo, me abrace el torso sintiendo como mi cuerpo trataba de destrozarse en varios pedazos, transcurrieron varios segundos antes de poder tomar el control.
¡Planes! ¡Tenía que hacer planes!
Con cuidado y muy despacio me gire para que mis ojos miraran el techo y me pudiera concentrar en otra cosa que no sea el espeso muro del dolor que me travesaba, no me quedaba más opción que ir al jardín abandonado y morir, no había otra garantía y mi única esperanza era que Victoria se diera por satisfecha conmigo y dejara ir a mi madre, que derrotar a Isabella fuera suficiente.
Situé el pánico en segundo plano ya que había tomado la decisión y no tenía caso seguir dándole vueltas al asunto, debía pensar en cómo demonios me escaparía de Jasper y Alice, lo que es una suerte que el primero no estuviera aquí ya que hubiera notado el flujo del pánico ahogarme los últimos cinco minutos.
Me arrastre hasta poderme acostar en la cama, agite mi cabeza para aclarar mis pensamientos y me concentre en la fuga para que mis emociones se sosegaran por un rato, confiaba en mi conocimiento del aeropuerto era prioritario alejar a Jasper de mí como fuera…
Sabía que Alice me esperaba en la otra habitación pero tenía que resolver otra cosa más privada y desgarradora antes de que volviera Jasper.
No volveré a ver a Isabella nunca más.
Con solo ese pensamiento el dolor se convirtió en algo desgarrador y me tape la boca para evitar que saliera algún sonido, mis lágrimas nublaron mis ojos y mi respiración era superficial, nada se compraba con la idea de que ya jamás la vería, ni siquiera podría hacerlo como una última vez antes de ir a ese jardín abandonado, iba a herirle profundamente y eso no puedo perdonármelo.
No sé cuánto tiempo paso pero bloque las oleadas de angustia y desesperación para poder encontrarme con Alice haya afuera, la única expresión que podía adoptar era la de un zombi, cuando entre a la pequeña salita sus ojos se alarmaron de inmediato y hable antes que ella:
— Lizzi estaba preocupada, quería venir de nuevo al país pero la tranquilice — repetí el dialogo que había memorizado — ya la he convencido de que se quedara con Charlie —
— Estará bien Edward — las comisuras de sus labios se levantaron torpemente — no te preocupes por eso —
Le di la espalda empezando a caminar hacia el dormitorio de nuevo, mi cabeza seguía trabajando en un plan en cuanto vi un sobre encima del escritorio.
— Alice si escribo una carta ¿Se la darías a mi madre? — Mi voz sonaba impersonal — digo, podrías dejársela a en la casa —
— Por supuesto Edward — respondió con voz cautelosa, seguramente porque veía que estaba destrozado.
Necesitaba controlar mejor mis emociones.
Cerré de un portazo y me arrodille en la mesita al lado de la cama, me temblaba la mano tanto que las letras eran apenas legibles, en algunas ocasiones las gotas de lágrimas caían en la página y nublaban mi vista por lo que fue difícil escribirla rápido.
Bella Cullen… te amo, te amo, te amo y lo siento mucho, muchísimo, tiene a mi madre en su poder y he de intentarlo a pesar que no funcionara, lo siento mucho, muchísimo.
No te enfades con la pequeña duende y el administrador de droga emocional, si consigo escaparme será de pura suerte, todo un milagro de hecho, dale las gracias de mi parte en especial a Alice.
Y te lo suplico, por favor no le sigas, creo que eso es lo que quiere y no podría soportar que alguien saliera lastimado por mi culpa en especial tu mi amor, es lo único que te pido, hazlo por mí.
Lamento no ser más romántico que esto pero estoy en pánico y mi cabeza no da para nada más que para decirte cuanto de te amo y pedirte perdón por todo esto que te hare pasar.
Te amo… perdóname.
Tu Edward.
Doble la carta con cuidado y la metí dentro del sobre, algo en mi interior estaba seguro que la encontraría solo podía desear hasta que llegara al jardín que me hiciera caso (al menos por esta vez) y que no fuera detrás de esa vampira psicótica.
Sellé el sobre y junto con él sellé mi corazón.
¿Reviwes?
¿Porfis?
¡No hagan sufrir a la escritora!
