Como ya sabrán los personajes no son míos y la historia de un 100% un 40% es de mi invención y lo demás es de la autora Stephenie Meyer.

Capítulo 22

Estaba en crisis, lo bueno es que Jasper todavía no había regresado, no sabía que hacer no soportaba estar en la misma habitación con Alice por dos razones, tanto por si descubría todo mi plan con sus dotes de adivina y por exactamente lo contrario, si la rehuía podía sospechar que algo no andaba bien.

Creía que mis pensamientos torturados y volubles harían que fuera incapaz de sorprenderme por nada, pero me sorprendí cuando cayó al suelo sosteniéndose el estómago fuertemente con los dos brazos.

— ¡Alice! — grite asustado saltando para llegar hasta ella, me arrodille y la tome por los hombros, movía la cabeza de un lado a otro y su expresión era vacía y sus ojos aturdidos.

De inmediato pensé en Lizzi ¿Era demasiado tarde? ¿No lograría salvar a mi madre? Estuve tentado a preguntárselo pero me mordí la lengua hasta casi hacerme sangrar.

— ¡Alice! — exclamo Jasper con vos temblorosa.

Cuando se arrodillo rodeo los hombros de ella y escuche como la puerta se cerraba con un suave chasquido, de inmediato la pequeña vampira se hecho hacia atrás y Jasper con toda su estatura la abrazo, lo más extraño de todo es que no se veía la diferencia era más como si uno fuera la extensión del otro… ¿Así nos veríamos Bella y yo? ¿Encajábamos tan bien el uno con el otro?

— Edward — dijo Alice.

— dime Alice — replique sentándome en mis talones, alzo su rostro a mí con expresión ausente y supe que no me hablaba a mi sino había respondido la pregunta de Jasper.

— ¿Qué has visto? — pregunte con vos apagada.

Jasper me estudio con atención, sus ojos se estrecharon entre Alice y yo mientras sentía el caos, mi rostro se mantuvo siempre ausente a la espera de la respuesta que yo ya había adivinado, aun confuso mando un remanso de tranquilidad que me ayudo a mantener bajo control mis emociones.

Alice también se recobró y al final, con voz sosegada y convincente contesto:

— Nada, lo mismo que ya sabemos — me miro con expresión dulce y retraída — ¿Quieres desayunar? —

— Tomare algo en el aeropuerto — asintió y algo enloquecido y desesperado en sus ojos que solo duro una fracción de segundos me hizo apartar la vista de ella.

Unos minutos después me fui al baño y tome una larga ducha, esa extraña mirada ocultaba algo, lo sé, lo presentí, y no sé si Jasper puede compartir el don pero la desesperación de Alice porque me largara de la habitación la pude entender perfectamente, seguramente Jasper debe de estar enterándose que al final estaban equivocados, que al final fracasaran...

Enrolle la toalla alrededor de mi cintura y me apresure a salir del baño, gracias a la droga emocional pude pensar tranquilamente y mi plan estaba casi armado, casi, solo me faltaba un par de cosas y la suerte que Dios sabe dónde me la tiene escondida para que no me descubran.

Me coloque unos vaqueros y una camiseta sin mangas de color blanca, rebusque en mi maleta hasta encontrar mis ahorros la metí dentro de la gorra y me la puse con la visera hacia adelante tapándome el rostro.

Quería llegar rápido al aeropuerto, ardía en ganas y estaba de buen humor considerando que hoy sería mi final, no tenía hambre por lo que me había saltado el desayuno, Alice estaba preocupada pero la tranquilice diciendo que no me mataría saltarme una comida, me reí levemente después de eso y ella me lanzo una mirada fugaz provocando que me callara de inmediato, Isabella tenía razón, tenía un sentido del humor bastante morboso.

Después del medio día nos fuimos y en esta ocasión me senté solo en el asiento trasero con Jasper como conductor y Alice apoyada en la puerta y lanzándome miradas de vez en cuando detrás de sus gafas de sol.

Tentativamente le pregunte sobre sus visiones y me respondió cautelosamente, tampoco quise ser muy curioso, me aclaro que solo ve el curso que van a tomar las cuando están sucediendo y que si la decisión cambia la visión igual lo hace, por eso fue que no vio a Victoria en L.A hasta que ella lo decidió o no me vio a mí en el jardín abandonado hasta que yo decidí asistir, ignore todas las demás cosas que Alice pudo haber visto no quería que el pánico colocara a Jasper mas en guardia de lo que ya estaba, sospechaba que la vigilancia que me tenían era imposible calcularla en mi mente por lo que todo se estaba volviendo más difícil.

Cuando llegamos al aeropuerto la suerte estaba de mi lado, Isabella iba a aterrizar en la terminal 1 que era la más grande y la que ofrecía mayor confusión, yo los guie ya que por primera vez conocía mejor el entorno que ellos hasta que nos detuvimos frente al panel de salida de los vuelos, Jasper y Alice estaban discutiendo las ventajas e inconvenientes de Nueva York, Chicago, Atlanta, lugares a los que nunca había ido y lo más seguro que es nunca vaya.

Nos sentamos en una de las largas filas de sillas, cerca del panel, esperaba mi oportunidad con impaciencia y mi pie rebotaba a cada tanto sobre el suelo, mis niñeros vampiros fingían que miraban a las personas pero yo sabía que no, tenía a cada uno por ambos lados y de reojo seguían todos y cada uno de mis movimientos, me sentía sofocado.

Estaba a punto de entrar en pánico.

Para evitarlo mi mente me trasporto a oleadas y túneles enormes, había pasado una hora y solo quedaba una para que Isabella llegara me recosté en la silla deslizándome hasta casi estar acostado, uno de los pasajeros que iba caminando se quejó por mis pies estorbándole el camino por lo que para no mostrarle mi dedo medio metí las manos en los bolsillos entonces me acorde de la carta.

La saque y se la entregue a Alice, ella me miro interrogante.

— Mi carta — le explique, asintió y la guardo debajo de la solapa de modo que Bella podrá hallarla pronto.

Me baje la gorra hasta los ojos para que no pudieran ver lo loco y desesperado que estaba por encontrar una salida que no me delatara tan rápido, los minutos transcurrían y Bella se acercaba cada vez más, me sorprendía como cada una de mis células parecía ser consciente de eso y mi cuerpo dolía por la anhelación, esa sensación era peligrosa porque me encontraba tratando de buscar excusas para quedarme y ver por última vez el rostro de mi amada, pero sabía que sería imposible, no podría escapar con Isabella guindada en mi brazo, volví a ver el panel y solo quedaba treinta minutos para el aterrizaje y lo peor de todo es que iba a llegar con diez minutos de anticipo.

¡Era ahora o nunca!

— Quiero comer — dije de pronto incorporándome en el asiento y subiendo mi gorra.

Jasper se puso de pie.

— iré contigo —

Negué con la cabeza.

— ¿Te importaría que fuera Alice? — pregunte mirando mis manos y mordiéndome la boca.

— quiero estirar los músculos —

— Alice ¿Podrías…? — la mire y ella se levantó de inmediato.

Había decidido dejarme llevar un poquito y que mis ojos se aguaran, provocando que Alice entendiera que no quería llorar frente de Jasper (mejor dicho frente de nadie) me puse de pie y por lo bajo mire a Jasper que se había quedado confundido por mi rápido cambio de humor.

Enrosco su brazo en el mío y caminamos como si me estuviera guiando y a la misma vez reteniendo, simule falta de interés por la primeras cafeterías hasta que nos alejamos del campo de visión de Jasper, miraba para todos lados y aun si me era imposible escaparme en serio estaba empezando a entrar en pánico, mi respiración se atoro y sentía mis músculos tensos como piedras.

— ¿Estas bien? — Me pregunto Alice apretándome levemente el brazo — ¿Edward? — insistió cuando no le respondí, sentía que si abría la boca gritaría.

El letrero del pasillo de los servicios llamo mi atención, en estos momentos necesitaba volver a trazar un plan y con Alice cerca no podía.

— ¿Te importa? — Señale los baños — ¿Podrías pedir un sándwich de atún para mí? — susurre.

— Adelante — asintió pero comprobé con alivio que no sospechaba nada, seguramente porque mis ojos deben de estar lo suficientemente enloquecidos como para ser convincentes.

Quizás también porque no se esperaba una traición de mi parte.

Cuando entre al baño sabía que solo disponía de unos pocos minutos, camine de un lado a otro pasándome las manos por el cabello como un loco, no sabía cómo salir porque la única manera era por el frente y Alice me vería enseguida, me gire a echarme agua en cara, listo, necesitaba calmarme para ser posible correr, estaba pensando que quizás Alice no empleé sus súper poderes vampíricos en medio de un aeropuerto cuando note una cosa que me dio esperanzas.

Una ventana en la pared, no muy grande pero si lo suficiente como para que yo pudiera salir por ella empleando las más locas maniobras de contorsión, corrí al retrete que quedaba justo debajo y me monte, lo bueno es que no era muy alta por lo que de puntitas alcanzaba a ver que me daba para salir lo suficientemente lejos de Alice e incluso mucho más lejos de Jasper.

Suerte que LAX se parecía a una enorme U.

Como pude enganche mis brazos en la ventana y me impulse hasta sacar la cabeza y un hombro, mucho de los que pasaban me miraban raro, supongo que no era común que un chico saliera por aquí pero esto era un caso de emergencia, puse mis pies en la pared y la goma de las converse me ayudo a sostenerme mientras sacaba el otro hombro, casi chille de felicidad, la caída no me asustaba tanto hasta que tuve que caer y me jodí la muñeca y la cadera, provocando que me mordiera la boca para no soltar un grito.

Mucha gente se asustó, estuvieron a punto de irme a ayudar cuando, recordando que había salido con éxito, me levante como una bala y salí corriendo hacia las escaleras eléctricas baje como torpedo haciendo que las personas me chillaran sobre tener más cuidado, me detuve mirando para todos lados hasta que recordé la salida más cercana.

Corrí, corrí, corrí, tan rápido que la gorra estuvo a punto de caerse, deje a muchos pasajeros molestos atrás, incluso hice caer a una niña pero no podía detenerme a pedir disculpas quien sabe si Alice ya se habrá dado cuenta de que me escape y haya alertado a Jasper, solo bastaría con que siguieran mi olor o quizás la fila de gente irritada detrás de mí.

Estuve a punto de estrellarme con los cristales de las puertas corredizas que se abrieron con excesiva lentitud, corrí afuera dándome cuenta que no había ningún taxi, por suerte un autobús de turistas estaba a punto de salir y corrí interponiendo mis manos antes de que cerraran las puertas.

— ¡Espere! — grite haciendo que el señor abriera las puertas.

— Este es un autobús turístico — dijo confundido pero ya yo me había montado.

— Solo quiero que me lleve al centro — dije con la respiración entrecortada, el conductor se encogió de hombros y cerró las puertas.

Me senté en los últimos asientos que estaban vacíos de turistas emocionados y con cámaras, mire como se iba alejando el aeropuerto, no pude evitar imaginarme a Isabella de pie en el borde de la calzada en el lugar exacto donde se perdía mi vista.

Subí mis piernas al asiento y las rodee con fuerza, sentí la molestias de la muñeca y presentía que se estaba empezando a hinchar pero no me importo solo quería lograr una cosa… no llorar.

No puedo llorar… no puedo llorar… no puedo llorar…

Todavía me faltaba mucho camino por recorrer, no más el autobús se detuvo corrí a la puerta, buscaba por todos lados un teléfono público pero no lo encontraba, mis piernas quemaban a la quinta cuadra cuando divise uno cruzando la calle, por poco y me lleva un auto por delante pero no pasó nada más que volver a lastimarme la muñeca, me quite la gorra y entre los billetes saque el papel donde estaba el número.

Me equivoque dos veces por lo que tuve que tranquilizarme y marcar uno por uno con paciencia.

— Hola bomboncito — susurro Victoria con su voz de niña — lo has hecho más rápido de lo que pensaba, estoy impresionada — apreté el auricular del teléfono porque mi mano temblaba y estuvo a punto de caerse al suelo.

— ¿Cómo está mi madre? —

— perfectamente, no te preocupes Edward no tengo nada contra ella, a menos que no vengas solo —

— estoy solo —

Con un estremecimiento recordé que nunca había estado más solo en mi vida.

— ¿Dónde estás? —

— en el centro —

— ¡Maravilloso! — Exclamo divertida — muy bien Edward, ahora bien, ¿Sabes dónde queda Hollywood? —

— sí, se cómo llegar —

— Perfecto la dirección es esta… — no necesitaba escuchar la dirección en medio del pánico y la corredera mi subconsciente había recordado la dirección de la casa donde nos habíamos quedado — te espero entonces bomboncito —

Colgué.

Deje el teléfono y corrí hacia el primer taxi que estuviera disponible, lamentablemente se había parado para tres chicas con bolsos y sombreros playeros, pero me lancé hacia dentro del taxi y cerré bajando el seguro.

— ¡Oye! ¡Idiota! — chillo una golpeando la puerta.

— Amigo no puede hacer…— me quite la gorra y le lance un monto de billetes de veinte, se calló de inmediato — ¿A dónde lo llevo? —

— Hollywood — susurre con la respiración acelerada — lo más rápido posible — asintió y se incorporó en la vía.

Me recliné en el asiento cruzando mis brazos sobre el pecho, quería que mis pulmones tuvieran un descanso por un periodo suficiente de tiempo hasta que me tocara correr de nuevo, la ciudad que tanto amaba, las calles que tanto recorría y el sol del atardecer no lograban si quiera en lo más mínimo llamar mi atención, no mire por la ventanilla, quería mantener el control e hice un gran esfuerzo ahora que había completado mi plan con éxito, no merecía la pena permitirme más miedo o pánico el camino ya estaba trazado y solo había que seguirlo.

En cambio cerré mis ojos y me imagine con Isabella.

Si me fuera quedado en el aeropuerto no más aterrizara el jet, fuera mirado para todos lados buscándola aunque no fuera echo falta ya que todo el mundo se giraría a verla y le harían espacio, impresionados con su belleza, como siempre de impaciente correría hasta su lado y la tomaría en mis brazos hundiendo la nariz en su cabello.

Me pregunto a donde iríamos, lo más seguro es que a algún lugar del norte para que ella pudiera salir con libertad o quizás un lugar donde haya playas, quizás hasta supiera surfear y lo haríamos juntos, también me la imagine en un biquini de color azul, su nívea piel salpicada por esos millones de diamantes, su cabello flotando alrededor y sus sonrisa cegadora como el sol brillando intensamente mientras me decía algo inteligente.

En realidad no me fuera importado quedarme atrapado solo en una habitación con ella, sería como una especia de paraíso, con la cantidad de preguntas que todavía tenía que hacerle, podría estar con ella para siempre, sin dormir nunca, sin separarme de ella jamás.

Vislumbre su rostro con tal claridad que casi podía oír su voz, casi podía sentir su tacto en mi cabello y a pesar del horror y la desesperanza, me sentía feliz.

— ¡Amigo! — me llamo el taxista, levante la cabeza desorientado por estar tan inmerso en mi sueño escapista — ¿Qué calle me dijo? — pregunto confundido, mire para todos lados y esta era la calle, solo tenía que correr hasta el final.

— Aquí es — susurre con vos estrangulada.

El miedo sombrío y oscuro estaba esperando ocupar el lugar que mis bellas fantasías vacías habían dejado dentro de mí.

Eche a correr de nuevo, sentía mis piernas quemarme pero no me importaba aunque mis pies se sentían pesados como si estuviera corriendo sobre la arena mojada, el sudor chorreaba por mi frente y sentía el cabello empapado, mis pulmones quemaban y jadea por aire, el sol chocaba contra mis ojos demasiado brillante y me cegaba, me sentía peligrosamente vulnerable.

Añoraba Forks, añoraba mi casa y los bosques verdes, profundos y frondosos.

Al cruzar la calle me detuve frente a la casa que evidentemente seguía abandonada, su fachada estaba descuidada y en algunas partes tenía la pintura abombada, el porche tenía una vieja mecedora que le faltaba los posa brazos y las ventanas estaban llenas de polvo y mugre.

No tenía fuerzas para correr por lo que camine lo más rápido posible y gire el pomo de la puerta, estaba abierto me esforcé por respirar tranquilamente y abrí la puerta, no habían muchos muebles y los pocos que quedaban estaban cubiertas por sábanas curtidas de polvo que en su tiempo fueron blancas, no se podía oír nada y el olor era desagradable, como quedaban los últimos rayos del sol de la tarde la casa de hallaba medio a oscuras.

Mi corazón empezó a rugir y el miedo se apodero de mí.

— ¿Edward? — Me llamo mi madre en ese mismo timbre de pánico e histeria, me precipite hacia el segundo piso pero las maderas estaban tan viejas que mi pie se atoro en una y caí, esta vez el dolor en la muñeca se hizo insoportable y gemí levantándome.

— ¿Mamá? — la llame metiéndome en la primera habitación pero no había nada — ¡Mamá! — grite de nuevo en ningún de las otras dos estaba, empecé a marearme.

— ¡Edward! — la escuche de nuevo pero abajo, en el patio y sin pensarlo dos veces corrí escaleras abajo.

La puerta de atrás choco contra la pared con tanta fuerza que se dañó cayendo al suelo llegue al medio del patio y me detuve abruptamente.

— ¡Edward me asustaste! — Dijo riendo alegremente — ¡No lo vuelvas a hacer! — y allí estaba ella, mi madre en la pequeña pantalla de una Tablet sonriéndome a mí cuando tenía seis años y quería salir corriendo precipitadamente hacia el agua de la playa.

El neumático iba y venía en todas las direcciones por lo que supuse porque su voz primero me había llegado desde el piso de arriba, el video se acabó y la pantalla se puso negra.

Pude ver algo moviéndose encima del neumático y me encontré con la mirada de Victoria, estaba parada sobre la rama con sus brazos cruzados sobre su pecho, su cabello seguía lleno de hojas y ramas, pero esta vez no tenía ropa de excursionista, sorprendentemente reconocía esos vaqueros que eran de Lizzi y ese camiseta… que era mía.

Un escalofrió me recorrió la espalda cuando me sonrío.

— Lamento esto bomboncito pero ¿No es mejor dejar a tu madre fuera de esto? — dijo con voz amable soltó una risita divertida y se escuchó igual que una dulce niña.

Se dejó caer con gracilidad hacia el piso y se fue acercando a mí con una sonrisa cortes y amable, como si quiera hechizarme en alguna case de brujería para lograr que confiara en ella.

De repente caí en la cuenta, ella no tenía a mi madre, estaba a salvo, mi madre estaba a salvo al otro lado del mundo y nunca había oído mi mensaje, esa loca vampira psicótica no la había aterrorizado como a mí.

Estaba a salvo.

— Si, tienes razón — conteste lleno de alivio.

— no pareces enfadado porque te haya mentido —

— Tranquila — murmure en un suspiro — no lo estoy — la euforia repentina me había llenado de coraje.

¿Qué importaba ya todo?

Pronto habría terminado y nadie saldría herido, ni mamá ni Anthony, no tendrían que pasar miedo y era incluso mucho más de lo que yo esperaba, me sentía casi mareado, la parte más racional de mi mente me aviso que estaba a punto de derrumbarme a causa del estrés.

— ¡Eres muy extraño! — Sus ojos oscuros me recorrieron con interés — lo piensas de verdad — estaba sedienta mientras sentía su mirada moverse por todo mi cuerpo.

Desearía tener una armadura de hierro.

— He de reconocer a vuestro extraño aquelarre que vosotros, los humanos, pueden resultar bastante interesantes, supongo que observaros debe de ser toda una atracción y lo más extraño es que mucho de ustedes no parecéis tener conciencia de lo interesantes que son —

Estaba muy cerca de mí, pero no lo suficiente (un punto de suerte para mí) tenía una mano en la cadera y la otra movía su cabello de vez en cuando, nada en Victoria me parecía amenazante lo que me pareció sorprendente.

— Supongo que me dirás que tu novia te vengara — aventuro casi esperanzada.

— no, no lo creo — me pase las manos por el cabello y ella siguió todos mis movimientos — de hecho, le dije que no lo hiciera —

— ¿Y qué te ha contestado? —

— No lo sé — resultaba extraño, fascinante y sencillo conversar con un cazador tan gentil — le deje una carta —

— ¿Una carta? ¡Que romántico! — Dijo en forma sarcástica aunque intento no hacerlo — ¿Y crees que te hará caso? —

— Eso espero — suspire deseando porque así fuera.

— bueno… bueno…— se balanceo en sus talones y colocó sus manos detrás de la espalda, parecía una niña esperando por un helado — como ves, esto ha sido demasiado fácil, demasiado sencillo, para serte sincera esperaba algo más de reto o un desafío mucho mayor… y después de todo solo eh necesitado un poco de suerte —

Espere en silencio hasta que me conto todo su horrible y sin embargo suertudo plan macabro, solo tuvo que pensar un poco, coger mi dirección y de suerte se encontró con mi mensaje, el resto del trabajo lo hice yo, cuando por fin termino de regodearse en su vitoria me quede callado, la valentía me había abandonado.

— ¿Te molestaría mucho que yo también le dejara una cartita a tu bella novia? — en un parpadeo ya tenía la Tablet en las manos y ajustaba un ángulo donde se pudiera ver todo el jardín, la volvió a colocar en el neumático y lo detuvo para que no se moviera de un lado a otro.

Supe que ya estaba grabando con saludo y sonrió a la cámara soltando una de esas risitas de niña con dos coletas, la mire horrorizado cuando estuvo de nuevo frente a mí.

— Lo siento — dijo sonriendo dulcemente — pero dudo que se resista a darme caza después de que vea esto y no quiero que se pierda nada, total, todo esto es por y para ella — de la nada ya la tenía rodeando mi cuello con sus brazos y su cuerpo pegado al mío — tu solo eres estabas en el momento equivocado, con las gente equivocada y podría añadir claro, que tú, con ese olor y esos ojos también estabas en el sitio equivocado —

Sentía la necesidad imperiosa de arrancármela de encima pero sabía que sería imposible, sentía sus brazos como acero solido en mis hombros me miraba intensamente por lo que pude notar que el iris de sus pupilas era casi negro, pero había una chispa de color rubí justo en el borde.

— Bésame — susurro colocándose de puntitas y llegando a mi altura.

— No — masculle.

— ¿No te gusto? — Su cuerpo se restregó contra el mío y solo sentí náuseas y mareo, como que se dio cuenta porque me soltó furiosa — ¡Imposible! — Rugió indignada — ¿Cómo puede ser posible que no te guste? — dio un salto hacia atrás y se agazapo en un postura que yo conocía muy bien.

No pude evitarlo, la adrenalina fluyo dentro de mí e intente correr hacia adentro de la casa, aun sabiendo que sería inútil y que mis piernas estaban muy cansadas.

La tuve delante de mí en un abrir y cerrar de ojos, actuó tan rápido que no supe si había usado los pies o las manos, un golpe demoledor impacto en mi pecho y me sentí volar hacia atrás, caí en el suelo golpeándome la cabeza.

— ¿Ahora te gusto menos? — Se burló colocándose encima de mí con una sonrisa llena de dientes afilados y relucientes — apuesto que cambiaras de opinión… — escuche algo rasgarse y el frio calo en mis huesos.

Era mi camisa, Victoria estaba sonriendo como una niña mientras hacía girones la tela con su manos, como si fuera una niña con hojas de papel, inútilmente trate de luchar pero me dio una bofetada que nublo mi visión.

— ¡Oh! — exclamo dando aplausos entusiastas — ¿Ves Isabella? Yo tengo lo que tú no, apuesto que debes de estar ardiendo en rabia, me alegra — sentí su fría boca en mi cuello y después su asquerosa lengua en mi clavícula — de lo que te perdiste Isabella, por estúpida —

— ¡Cállate! — Masculle revolviéndome — ¡Eres una loca! ¡Una maldita bruja loca! ¡No le hagas caso Bella! —

— ¿Ah sí? — se levantó rápidamente y me gire arrastrándome por el piso ignorando el hecho de podía ver borrosamente como se estaba quitando la camisa — ¡Deberías estar agradecido! ¡Nunca me había gustado un humano! — mí respiración era errática y sin poder evitarlo me reí — ¿Te burlas de mí? — pregunto sorprendida.

— Si — dije sabiendo que posiblemente sería lo último que diría — tú no eres nada en comparación con Isabella Cullen —

Creo que eso le dolió tantito en el orgullo ya que sentí una patada en las costillas tan fuerte que volé un trecho bastante ancho, solté un grito de dolor y cuando trate de retorcerme porque mi cuerpo me lo exigía no pude, de nuevo la tenía encima de mí solo que esta vez tenia uno de mis brazos por encima mi cabeza.

— ¿Te duele? — Grito eufórica — ¡Dile a Isabella como te duele! ¡Dile! —

— ¡NO! — grite desde lo más profundo de mi pecho.

Se rio encantada y fascinada con este juego macabro, me asquee al sentir su piel de granito fría y dura sobre mi pecho, fue entonces cuando me alegre de sentir más dolor que su cuerpo encima del mío.

— Hay una última cosa que me gustaría restregarle a un noviecita antes del fin de este delicioso juego — sus uñas rasgaban la piel por donde pasaban me mordí la boca para evitar gritar, eso era lo que ella quería y no lo tendría — la solución fue obvia desde el principio y siempre temí que Isabella fuera a enterarse y echara a perder mi diversión — con la mano libre rasgo los vaqueros con fiereza y sonreía mientras lo hacía.

Gruñí en respuesta.

— ¡Puta! — grite pero me ignoro sonriendo.

— Me paso una vez hace siglos… — de la nada se calló y sus ojos se perdieron en algún punto de mi cuerpo, lentamente su mirada fue subiendo hasta que se encontró con la mía — bésame — ordeno con ojos brillosos.

— ¡Nunca! —

— Me besaras por la buenas o por las malas — le enseñe mis dientes a modo de reto y gruño fastidiada — tú lo pediste…— me tomo del rostro con fuerza y de pronto oí el chasquido antes de sentirlo.

Luego lo sentí.

No pude reprimir el grito de agonía, me retorcí tratando de liberar mi brazo pero fue inútil, fue entonces cuando sentí su asquerosa y sucia boca sobre la mía y su lengua dentro como miles de gusanos babosos.

— ¿Te gusto? — soltó una risita triunfante y golpeo mi brazo contra el piso haciendo que soltara otro alarido de dolor — como te seguía diciendo la primera y única presa que se me ha escapado… —

El dolor era insoportable, sentía ganas de gritar y gritar, estaba en estado de shock, ni siquiera podía prestar atención a lo que me estaba diciendo solo oía balbuceos y unas que otras palabras, tenía un nudo en el estómago a causa del dolor.

— ¿Me estas escuchando? — Pregunto palmeando mi cara aturdida — esa amiguita tuya, me sorprendió verla en el claro pero eso ya no importa, yo te tengo a ti y ellos la tienen a ella, la única que se ha escapado es todo un honor para ellos, la verdad —

— Alice — susurre dándole coherencia a mis pensamientos, traduciendo lo que mi mente apenas si logro entender, ella quiso a Alice, la quiso pero no la obtuvo.

Creo que sonreí pero no supe si lo hice o no, no sentía mi cuerpo.

— ¿Sigues sin querer que Isabella me encuentre ahora sabiendo lo de tu amiguita? — borrosamente negué con la cabeza con los ojos viendo puntos rojos en todos lados.

— No Bella… no lo hagas — dije con vos ronca — eso es lo que quiere esta puta — me costaba respirar — no le des el gusto — escuche como rugía de impotencia al ver que no doblegaba mi voluntad.

Creo que esta vez sí pude sentir mi sonrisa en la cara.

Me sentí volar de nuevo y en medio de una nube borrosa vi como su rostro estaba desfigurado en ira e impotencia, solo cuando me lanzo de nuevo por los aires me di cuenta que era ella la que me sostenía con sus manos a ambos lados de mis brazos.

Caí justo donde la puerta estaba tirada y sentí el filo cortante de un pedazo de madera rasgar mi cuero cabelludo, un líquido caliente y húmedo empezó a extenderse por todo mi cuerpo y el piso a una velocidad alarmante.

A través del dolor y el aturdimiento atisbe algo que me dio un hilo de esperanza, los ojos de Victoria que poco antes solo mostraban diversión y crueldad ardían con una incontrolable locura, la sangre roja como el carmesí se extendía por todo mi cuerpo bañándome completo y haciendo un enorme charco provocando que enloqueciera de sed y no importaba cuales fueron sus intenciones desde el principio no podía refrenar su naturaleza.

Lo único que deseaba que fuera rápido y que la pérdida de sangre se llevara mi conciencia con ella, oí el gruñido final de la cazadora como si proviniera de debajo del agua y a través del túnel en que se había convertido mi visión pude ver como su silueta desnuda caída sobre mí, sentí que me colocaba boca arriba con fiereza y como sus cabellos caían por mi cuello.

Con un último esfuerzo cerré mis ojos y me abandone al vacío.

Holaaaaaaa volviiiiiiii…

¿Cómo están todas ustedes? ¿Me extrañaron? Yo las extrañe muchisisisimo perdón que no hayan cumplido mi promesa de subir a finales de mes, es que comencé a estudiar medicina y es una carrera muy adsorbente, así que de verdad discúlpenme no es porque no quiera sino porque no puedo, solo faltan tres para terminar y espero hacerlo lo más pronto posible espero que me tengan paciencia mis queridas lectoras.

¿Qué tal les pareció los caps? ¿Bueno, loco, exagerado, justo en el blanco? Jajaja espero les haya gustado se los hice en medio de una guardia nocturna y casi me acribillan por eso jajaja.

ATENCION: ya que ustedes son lo máximo pude observar que tenía muchos reviews que decían cosas lindas, graciosas y alentadoras, miles de gracias chicas, de verdad son lo máximo y como lo prometido es deuda aquí les dejo el nombre del libro de Luna Nueva desde esta adaptación que salió de mi mente al querer un Edward vulnerable y sonrojado.

¡Tam!... ¡tam!... ¡tam!... y el nombre es… ¡AMANTES INOCENTES!

Sé que el titulo da mucho de qué hablar y bueno… a fin de cuentas Maggie en mi adaptación es medio humana, hermosamente exótica y con las locas hormonas de una adolecente… no diré nada más solo espero no decepcionarlas.

Miles de gracias por su paciencia chicas son un regalo de dios y espero con ansias sus reviews para saber que tal les va.

Muchos ronroneos de gatitos para ustedes.

¡GRACIAS!

Les deseo lo mejor como que Edward Mesen este tan locamente enamorado de ti que no le importara estar frente a una vampira semidesnuda.