Holaaaa
Es 15 de Mayo, el cumpleaños de Sawamura -w-
No pude evitar hacer esto xd tenía pensado otras cosas, pero al final es otro misawa xd
Espero no haya quedado muy ooc.
Gracias por darle oportunidad!
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Otro 15 de Mayo había pasado. Solo quedaban un par de horas para que acabara el día, él se sentía bastante confortado y algo conmovido.
Se había quedado junto a la máquina expendedora con su celular en ambas manos, mientras revisaba los mensajes de sus amigos y familia en Nagano. Al parecer ellos, por cuenta propia, habían decidido celebrar su cumpleaños en su nombre, le habían enviado fotos de un pastel y todos juntos. Sawamura rió con nostalgia, sintiéndose genuinamente agradecido.
»Estoy rodeado de personas grandiosas.« pensó feliz, recordando su día.
A diferencia de su año anterior en Seido esta vez su cumpleaños no había pasado desapercibido. Suspiró con nostalgia, recordando.
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»Había despertado más temprano de lo habitual. Una lluvia de mensajes llegaban uno tras otro desde muy temprano. Poco a poco los respondía, aún somnoliento mientras oía las quejas del de segundo.
‒ ¡Qué le ocurre a tu novia hoy! ‒ gritó comenzando a alistarse para el entrenamiento matutino. Ya no podría seguir durmiendo.
‒ Debe ser su aniversario-‒ agregó el mayor con un aura profunda y misteriosa.
‒ ¡Claro que no, Masuko-senpai!‒ gritó Sawamura saliendo de la cama también.‒ ¡Y ya les dije que no es mi novia!‒ alegó en dirección al peliverde, que lo ignoró por completo. Dejó su celular a un lado, yendo por su ropa también, uniéndose a los mayores.
‒ Pues hoy empezó desde muy temprano.
Sawamura no dijo nada más. Era cierto que la mayoría de los mensajes eran de Wakana. Se preguntó si sería lo correcto decirle a sus compañeros sobre su cumpleaños, pero luego decidió no darle importancia, después de todo, había mucho trabajo por hacer, no tenía tiempo de relajarse. La imagen de Furuya llegó a su mente, sacándolo ligeramente de quicio.
‒ ¿Ya te vas?‒ preguntó Kuramochi.‒ Aún es temprano.
‒ Necesito correr un poco antes de comenzar.‒ respondió desde la puerta.‒¡Con permiso!‒ gritó antes de cerrarla tras de sí. Ahora se sentía algo frustrado, pero bastante motivado.
Luego de dar unas cuantas vueltas junto a su neumático, los demás comenzaron a llegar al campo. El entrenamiento transcurrió de forma normal, todos estaban bastante animados, como de costumbre. El ambiente estaba lleno de espíritu. Se sentía bastante agradable. ¡Hasta le había bateado a Furuya en la práctica de bateo! Pasarían un par de días hasta que se aburriera de recordárselo (a pesar de que el hit fue directo a los jardineros y no logró llegar a base).
Sus clases transcurrieron de forma habitual...o eso creyó: no pudo evitar dormirse en todas.
Estaba preparando sus cosas para salir del aula: la clase de álgebra había acabado hace unos minutos, y aunque estaba exhausto mentalmente, quería ir al campo cuanto antes.
‒ ¡Sawamura-kun!‒ oyó cuando se puso de pie.
‒ Ah, Haruno‒ saludó sonriendo.‒ ¿Nos vamos?‒ preguntó ansioso. Desde hace algunas semanas que iban juntos a la práctica de la tarde.
‒ Sí, pero, antes de eso...‒ dijo esculcando su bolso.‒ Ten esto.‒ dijo extendiendo un pequeño paquete entre sus manos.‒ Felicidades por tu cumpleaños ‒ agregó sonriendo.
‒ ¿Cómo lo sabes?‒ dijo sonriendo sorprendido y emocionado. Tomó entre sus manos lo que parecía ser chocolate.
‒Soy una de las manager después de todo.‒respondió sonriendo con ternura.
Sawamura se sintió conmovido. Hasta entonces no había pensado que era su primer cumpleaños lejos de su hogar y apreció con gratitud el gesto. Haruno era una buena amiga.
Sonrió y ambos se fueron a los vestidores para comenzar la práctica, la cual sería más dura de lo normal.
No se dió cuenta en qué momento había comenzado a atardecer, cada vez estaba más oscuro. Había estado muy concentrado en el partido que estaban teniendo. Su equipo había perdido, contra el de Furuya. Se sintió algo irritado, pero lo dejaría pasar por hoy.
Iba camino a las duchas, Haruichi lo seguía de cerca. Suspiró dándose ánimos y sonriendo decidido con la vista al frente.
‒¡Sawamura!‒ oyó a lo lejos. Sintió un escalofrío involuntariorecorrerlo de pies a cabeza. Se detuvo y volteó sintiéndosealgo nervioso. No entendía porqué estaba ocurriendo eso cada vez que hablaba con el catcher de segundo.
‒ Miyuki...‒ murmuró.‒ ¿Qué sucede?‒ preguntó alzando la voz.
‒ ¿Tienes un momento?‒ preguntó de forma directa. Sawamura se sorprendió más de lo necesario.
‒ Ve.‒ murmuró su compañero, que se había detenido lcon él.‒ Nos vemos.‒ dijo sonriendo de forma misteriosa. Eso solo lo inquietó más.
Caminaron hasta la parte trasera del campo techado, en silencio. Sawamura no entendía bien por qué, pero tenía un extraño presentimiento en su pecho.
Una vez que el más alto se detuvo y volteó a verle, su cuerpo se tensó por completo.
‒ Pues...‒ empezó a hablar algo trémulo, con actitud despreocupada llevando la diestra a su nuca mientras veía algún punto en sus pies. Suspiró brevemente ante la expectación del menor. Se acercó a él con pasos torpes y una expresión algo frustrada y avergonzada. Y aunque, el mayor evitaba el contacto visual, Sawamura poco a poco se convertía en un manojo de nervios, con cada paso.‒ Kuramochi me dijo que hoy era tu cumpleaños, así que...‒ dijo, por fin dirigiéndole la mirada. Tomó las manos del mayor de forma calmada, y le entregó un pequeño obsequio.
Sawamura no reaccionó después de sentir las manos del Miyuki sobre las suyas. Era la primera vez que lo sentía tan cerca, se sintió algo mareado, tomó aire y suspiró, sin deshacer el contacto. Por un momento sintió como si pudiera perderse por siempre en la mirada del castaño, había algo hipnotizante al tenerlo a tan corta distancia, sumando la agradable calidez que le proporcionaba el agarre. Entreabrió los labios sin saber bien qué decir, de pronto se le había cortado el aliento. Simplemente se dedicó a contemplarlo: el cobrizo del cielo le daba una perspectiva aún más atrayente.
‒ Ten.‒ murmuró finalmente, separándose y regresando a la realidad al zurdo. No había notado en qué momento se habían acercado más de la cuenta y enrojeció. Entonces se percató de lo que había en sus manos.
‒ ¿Un obsequio?‒ murmuró sin comprender‒ ¿Qué...?‒ empezó a balbucear.
‒ Es tu cumpleaños, ¿no?‒ alegó.
‒ ¿¡Cómo lo sabes!?
‒ Te lo dije: Kuramochi me lo dijo.
‒ ¿Cómo lo sabe él?‒ murmuró para sí mismo.‒ Entonces...‒ habló llevando su vista a sus manos.‒ Cuál es el truco.‒ dijo hastiado, esperando lo peor.
‒ No hay truco ¿qué clase de persona crees que soy?‒ respondió algo ofendido y avergonzado. Extraño.
Sin embargo no lo cuestionó demás, y se sintió agradecido y conmovido. Sonrió radiantemente.
‒ ¡Así que hasta tú puedes ser un buen tipo! ¡Qué sorpresa!‒ exclamó riendo.
Miyuki iba a replicar, pero al parecer se arrepintió y sonrió también, observándolo con termura.
‒ Gracias.‒ agregó con sinceridad volviendo a verle. »No logro comprenderlo...« pensó algo frustrado. »No lo comprendo, pero...«
Miyuki volvió a acercarse, esta vez con un aura totalmente diferente a la anterior. Llevó su diestra a la nuca del menor y depositó un suave y sutil beso sobre su cabeza, entre sus cabellos castaños.
Sawamura sintió como si su cuerpo hubiera hecho cortocircuito por un momento. Luego el calor llegó a su rostro de golpe y dejó de respirar.
‒Espero seguir sorprendiéndote, Sawamura.‒susurró. El aludido lo buscó con la mirada; confundido y con muchas preguntas. El mayor sonreía de una forma que no pudo identificar, sin embargo, le provocó escalofríos y varios estragos más en su cuerpo. La mano que seguía en su nuca llegó hasta su hombro, dejando una suave e imperceptible caricia.‒Felicidades por tu cumpleaños,idiota.‒ murmuró bastante cerca de su oído antes de retirarse.
Para cuando recuperó el control de sí mismo, Miyuki ya estaba varios pasos más allá. No quiso alcanzarlo, era un lío en esos momentos. Le vio alejarse, sin moverse de donde estaba. No comprendía todo lo que estaba sintiendo...además... »¿Qué fue...?« trató de preguntarse.
La mayoría del equipo ya se encontraba en el comedor y unos cuántos más debían seguir en los vestidores. Caminó despacio, sin mirar nada en particular, sintiendo como si algo fuera a explotar dentro de él en cualquier momento. Llegó hasta su habitación para abrir su obsequio y procesar mejor la última media hora. Suspiró sonriendo commovido.
Más tarde se enteraría de que su celular lo había delatado, y después de un par de regaños por parte de sus compañeros, celebrarían bebiendo jugo y jugando videojuegos.
Bueno, no era exactamente una celebración, pero luego harían algo más elaborado. Después de todo, también se enteró de que Kuramochi estaba de cumpleaños un par de días después.«
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Desde ese día algo había empezado a cambiar entre ambos. Sawamura ahora lo comprendía, pero se esforzaba por ignorar sus sentimientos lo mejor que podía. Diariamente se convencía a sí mismo de que cada mirada, cada roce, cada caricia perdida entre ambos, no eran más que coincidencias, y de que no debía disfrutarlas, ni mucho menos, esperarlas. Aquello era una tarea agotadora y bastante difícil, pero en general, podía lidiar con ello.
Sin embargo, algo le preocupaba...
Este año había comido pastel con la mayoría del primer y segundo equipo, había sido un día agitado lleno de buenos deseos y obsequios. ¡Hasta el chico lobo lo había felicitado! Se sentía feliz...pero cada vez que hacía la comparación entre un año y otro la imagen del capitán llegaba a su mente. Y es que sí había pasado gran parte del día con él, pero a penas habían platicado directamente.
Suspiró volviendo a la realidad. Volviendo a sepultar ese mar de sensaciones en lo más profundo de su ser. No debía darle importancia, ahora debía volver con las bebidas para Asada y Kuramochi, que le esperaban para terminar el día jugando videojuegos, los demás se habían ido hace unas horas. Tomó las latas de jugo y volteó para volver a la habitación, pero no pudo dar ni un solo paso.
‒¡M-Miyuki Kazuya!‒ gritó de forma inconciente, dejando caer las bebidas y enrojeciendo instantáneamente.
‒ Pensé que nunca dejarías de mirar a la máquina.‒bromeó acercándose.
‒¡Hace cuánto estás aquí!‒ preguntó recogiendo todo.
‒Unos cinco minutos.‒ respondió ayudándolo. Ambas manos se encontraron en el proceso, a lo que el menor retrocedió instintivamente, dándose un regaño mental por sentirse tan vulnerable.‒Ten.‒ Sawamura tomó la lata mientras quedaban frente a frente.
‒ Gracias.‒ murmuró.‒ ¿Qué ocurre? ¿Olvidaste algo en la habitación?‒ preguntó tratando de olvidarse de todo lo que pasaba por su mente.
‒No, ‒ respondió arrebatándole sutilmente las bebidas que tenía entre sus brazos para dejarlas a un lado, ante la atenta mirada del zurdo.‒ Verás...‒ llegó frente a él nuevamente. Sawamura podía sentir su mirada, siempre que estaban a solas podía sentir como si atravesara su alma con una sensación cálida y embriagadora. Volvió a perderse en sus ojos mientras esperaba que se explicara. Miyuki tomó ambas manos entre las suyas y las entrelazó sin dejar de observarlo a los ojos. Sawamura se sobresaltó llevando su vista rápidamente hacia el agarre.
‒¿Qué...?
‒Aún no te he dado mi obsequio.
‒¿Eh? ¡Eso no es necesario! ¡No tienes que molestarte! ¡No te preocupes!‒ respondió trastabillando y soltándose para negar con ambas manos frente a él. Podía sentir los constantes y potentes latidos en su pecho. Tenía las mejillas arreboladas y respiraba con algo de dificultad. La luna llena y las estrellas no ayudaban en nada, así como tampoco lo hacía el titilar de la única luz que tenían cerca.
Miyuki volvió a acercarse, esta vez llevando ambas manos hacia el rostro del pitcher, quien dejó de hablar al instante.
‒Creo que después del año pasado debo felicitarte apropiadamente ¿no crees?
‒A-a-a q-qué te refieres...‒ habló despacio sin quitarle la mirada de encima. Podía sentir ambos pulgares acariciando sus pómulos de forma sutil. »¿Es en serio? "a qué te refieres" ¡es obvio! ¿qué hago ahora?« pensó casi desesperado, con todas sus emociones a flor de piel. »¿Dejo de ocurra? ¿lo detengo? ¿¡esto es en serio o solo es una broma de este sujeto!?« pensó siendo presa de sus instintos.
Uno de sus pulgares llegó hasta sus labios. Dio un suspiro entrecortado ante la atenta mirada del mayor, que parecía disfrutar de las reacciones del más bajo. Sintió una corriente eléctrica de pies a cabeza con la que no pudo resistir. Entrecerró los ojos perdiendo el aliento. Y se rindió.
Lentamente llevó ambas manos a la cintura del mayor, acercándolo suavemente, sin dejar de hacer contacto visual. Como si hubiese sido una señal, Miyuki entreabrió sus labios acercándose lentamente hasta que por fin se encontraron en un beso lento y sosegado del que ambos participaron por igual.
Fue como si el tiempo se hubiese detenido. No importaba nada ni nadie más. Sawamura suspiró en medio, gimoeteando débilmente, con lo que se ganó un efímero jadeo.
Se separaron lo suficiente como para recuperar el aliento. Aún estaban lo suficientemente cerca como para sentir el roce de sus labios. Se observaron en silencio por unos segundos, hasta que el catcher sonrió.
‒Felicidades por tu cumpleaños, Sawamura.‒susurró contra él y volvió a atrapar sus labios con parsimonia. Sawamura no protestó. Se sentía embriagado por todo lo que provocaba el castaño en él. Cerró los ojos, entregándose, y deseando más. Lo abrazó por completo sintiendo como el más alto lo rodeaba por los hombros acercándolo a su vez. Se sentía envuelto en un torbellino de cálidas sensaciones, como si fuese otro de esos sueños.
Él volvió a separarse, buscándolo con la mirada.
‒¿Qué significa esto?‒murmuró despacio. La pregunta pareció tomar desprevenido al mayor.
Hubo una pequeña pausa, donde ninguno pronunció palabra alguna. Sawamura temió lo peor y sonrió amargamente, pero antes de que pudiera malinterpretarlo todo, Miyuki volvió a besarlo con más fervor. Y él volvió a rendirse, siendo presa de sus propios instintos, olvidando todo por un momento.
‒...significa que me gustas ¿no es obvio?‒ agregó luego de separarse, con una sonrisa algo apenada que cautivó por completo al de segundo.
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Pasaban de las dos de la mañana, y Sawamura aún no podía conciliar el sueño. Había sucedido mucho ese día y él aún se sentía en una nube. Se sentía avergonzado, pero al mismo tiempo, la felicidad se apoderaba de él por completo.
Estaba boca abajo, observaba con dulzura el colgante que había recibido hace un par de horas: ahora tenía otro significado. Rió por lo bajo, aún sin creerlo. Había sido un buen cumpleaños después de todo.
‒¡Ya duérmete! ¡Eres muy ruidoso! ¡Asada tampoco puede dormir, verdad!
‒...s-sí.
‒¡Lo siento!
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Gracias por llegar hasta acá!
Espero que no haya sido muy latoso de leer
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