¡Hola!

¿Cómo estáis? Espero que la situación de pandemia causada por el COVID-19 os haya afectado lo menos posible.

¡Aquí vengo con otra traducción de WickedlyAwesomeMe! Como las otras dos traducciones que hice de ella os han gustado tanto, pensé que esta también os gustaría. Esto va a ser un One-Shot que introducirá un fic Multi-Capítulos que también traduciré.

A lo mejor se os hace un poco extraño al principio porque es una historia de cambio de género, por lo que Hermione aparecerá como hombre (Hermes) y Draco como mujer (Iris). Pero os aseguro que resulta muy gracioso de leer y se puede ver cómo la autora ha podido captar completamente las esencias de los dos y mantenerlas a lo largo del fic a pesar del cambio de género.

La autora y yo esperamos que os guste el fic y que nos lo hagáis saber con reviews :)

Nos leemos abajo, un beso fuerte.


Disclaimer: todo lo que reconozcáis pertenece a la grandísima JK Rowling, y la trama a WickedlyAwesomeMe. Yo sólo me encargo de traducir.


Nota de la Autora: ¡UN ONE-SHOT DRAMIONE! Como podéis ver, ¡este es un fic de cambio de género! ¡Hermione hombre y Draco mujer! He leído muchos fanfics en los últimos días (porque… ¿hola? Estamos en cuarentena, así que…) y me dije a mí misma: "Oye, ¿y si Hermione es un hombre y Draco una mujer?" Busqué en fanfiction, pero lamentablemente no encontré ningún fic decente de cambio de género, así que decidí hacer uno por mi cuenta.

Elegir el nombre de Hermione fue terriblemente fácil. Pero encontrar un nombre para la versión femenina de Draco fue extremadamente difícil. "Draco" como nombre es maravilloso y le queda malditamente bien, pero no me gustó intercambiar su nombre por equivalentes femeninos. Lo siguiente en lo que pensé fue en nombrar a su contraparte femenina con constelaciones; pero luego, pensé que Narcissa es la única Black no nombrada como una constelación. Creo que si hubiese tenido una hija, le habría querido poner el nombre de una flor (como ella), de ahí el nombre de Iris. Dato curioso: los iris morados simbolizan la realeza y la sabiduría que se adaptarían a la versión femenina de Draco.

En fin, ya he divagado bastante. ¡Dadle una oportunidad a este fic y contadme qué pensáis!


Título: Library Rendezvous (traducción)
Autora: WickedlyAwesomeMe

Traductora: Pabel Moonlight
Idioma original: Inglés

Tipo: One-shot
Género: Romance/General
Rating: T, uno enorme
Aviso: Insinuaciones
Parejas: (¡Hombre!)Hermione Granger/(¡Mujer!)Draco Malfoy
Summary: Hermes Granger solo quería acabar su tarea escolar con calma; pero, por supuesto, ella siempre arruinaba sus planes.


Library Rendezvous (Traducción)


Un Hermes Granger de octavo curso frunció el ceño mientras releía otro artículo (que no tenía sentido) para su tarea de Runas Antiguas. Dando palmaditas en la parte superior de la mesa de la biblioteca, volvió a leer la oración, esta vez lentamente, tratando de digerir cada número rúnico en caso de que se hubiera perdido algo.

Mientras hojeaba rápidamente su libro de texto, podía imaginar a Harry y Ron riéndose locamente de él, diciéndole por enésima vez que era ridículo que hubiese vuelto a Hogwarts cuando tenía las puertas del Ministerio completamente abiertas. Sus dos mejores amigos habían iniciado el entrenamiento de Aurores, pero él había decidido volver a Hogwarts para, al menos, ganarse sus ÉXTASIS. Sus amigos habían intentado convencerle para que se uniera a ellos en el Ministerio, pero sabían que una vez Hermes Granger tomaba una decisión, nadie podía hacer nada para cambiarla.

—Ajá —exclamó suavemente, habiendo averiguado dónde se había equivocado. Extendió la mano hacia su tintero rojo, aún sin levantar la vista de su pergamino.

De repente, un fuerte ruido sobre su mesa le sobresaltó, logrando derribar el tintero. Frunciendo el ceño, observó cómo la tinta roja se filtraba por las grietas de su mesa y miró a su ruidosa visitante.

Iris Malfoy, todavía vestida con su equipaje de Quidditch de Slytherin, le saludó con una mirada fulminante. Su glorioso cabello largo y rubio estaba bien peinado en una trenza francesa y, durante unos instantes, Hermes la miró. Normalmente Iris llevaba el cabello suelto (que, por cierto, casi le llegaba a la parte baja de la espalda). Era un cambio agradable.

»Hola —saludó amablemente después de superar su irritación inicial. Cogió su varita de la mesa y la agitó para limpiar el desastre. La tinta roja volvió a su tintero y la mesa quedó como nueva.

—No estabas en el partido de Quidditch —gruñó ella.

Hermes alzó una ceja ante su ira.

—Te dije que no iba a ir —le recordó con calma, sin inmutarse de su mirada fulminante.

Merlín, había sido el receptor de sus berrinches durante los últimos años. A decir verdad, se estaba volviendo un poco inmune a sus pequeños arrebatos. Era cierto que en el pasado le provocaba una ira enorme, pero últimamente... bueno, cuando se ponía así la veía un poco adorable.

Sonriendo silenciosamente para sí mismo, supo que ella tendría un ataque de ira si supiese que él la había descrito de esa forma. Hermes le dijo en una ocasión que le recordaba a Crookshanks. Ella era irritable y gruñona, pero cuando él le daba sus famosos abrazos cálidos, pronto se calmaba. A Iris Malfoy no le gustaba ser comparada con su feo gato. Aún así, el parecido era estúpidamente extraño.

—¿Por qué estás sonriendo? —espetó ella, frunciendo el ceño ante la expresión del Gryffindor.

La sonrisa cayó de su rostro mientras Hermes suspiraba.

Iris —dijo.

Las comisuras de sus labios se crisparon por la forma en que ella se tensó cuando él usó su nombre de pila. Ella siempre había sido "Malfoy" para él hasta hacía poco, por supuesto. Pero, ¿cómo podía seguir llamándola "Malfoy" después de todo lo que habían vivido en los últimos meses?

»Ya te he dicho mil veces que no me gusta el Quidditch.

—Granger —se quejó—, deja de ser tan tonto y ten un poco de espíritu de Casa.

—¿Y ese espíritu lo manifestaré viendo un partido de Quidditch? —preguntó, alzando una ceja.

Había otros métodos para mostrar el espíritu de Casa, como ganar puntos por responder correctamente una pregunta.

Malfoy le dirigió una mirada fulminante.

»Gryffindor ni siquiera ha jugado —señaló con naturalidad.

—Entonces al menos apoya a Slytherin, a mí, por el bien de Morgana —gruñó ella.

Hermes resopló.

—Estoy seguro de que las serpientes me habrían matado con sus miradas si hubiera decidido sentarme a su lado y animar a mi novia secreta —respondió casualmente.

Sin embargo, en su interior su corazón se aceleró un poco, preguntándose si ya tenía permiso para llamarla de esa forma. Por supuesto, después de todo lo que les había sucedido, pensó que se había ganado el derecho a llamarla así, pero Hermes siempre lo hacía en silencio. Nunca habían hablado sobre este tema, ya que sabían que, cualquiera que fuese su relación, todavía era demasiado vertiginosa. Después de la Guerra, con el mundo reconstruyéndose lentamente, era comprensible que tuviesen otras cosas en las que centrarse: Hermes en sus ÉXTASIS e Iris en demostrarle al mundo entero que era una Malfoy diferente, una Malfoy mejor.

Su relación estaba destinada a suceder. Hermes siempre supo que había algo, incluso antes de que estallase la Guerra. La reacia amistad que surgió entre ellos fue refrescante, incluso emocionante, y Hermes se preguntó si podrían haber sido algo más si no hubiesen pertenecido a diferentes bandos y la sangre no hubiese sido un problema. Que McGonagall les hubiese convertido en Premios Anuales fue el empujón que necesitaban.

El Gryffindor exhaló un pequeño suspiro de alivio al notar que Iris no había percibido su momentáneo desliz.

—Podrías haber observado el partido desde las gradas de Ravenclaw —se quejó, cruzando los brazos sobre el pecho.

Su garganta se sintió un poco seca por la forma en que sus pechos se alzaron tentadoramente con su acción.

A veces odiaba su cerebro masculino.

Era totalmente injusto.

—De todos modos, me habría llevado un libro e ignorado el partido —señalo una vez se hubo compuesto.

Iris hizo un sonido de irritación en el fondo de la garganta.

»Mira, Malfoy —comenzó.

Echó un vistazo a su tarea de Runas Antiguas e hizo una mueca. Tenía intención de terminarlo ese día, pero por supuesto, Iris Malfoy siempre arruinaba sus planes.

(Prueba A: se suponía que no debía enamorarse de ella, pero lo había hecho de todos modos. Maldita sea.

Prueba B: Se suponía que debía empezar su tarea de Pociones al acabar la de Runas Antiguas, pero ella había elegido ese mismo momento para tener un berrinche solo porque él no había ido a su partido. Maldita sea.)

»Sabes que tengo un miedo atroz a volar —continuó, manteniendo sus ojos color miel conectados con los de ella—. Aunque esté sentado en las gradas, me marea ver puntos volando por el cielo. No ayuda que mi novia sea una maldita Buscadora del equipo de Quidditch de Slytherin. La idea de verte acercándote al cielo sin descanso no va conmigo.

Había vuelto a usar esa palabra. Otra vez.

Deseó que Iris no se hubiese dado cuenta.

—Bueno, a tu novia —respondió suavemente—, le encantaría ver a su novio apoyándola, incluso si su nariz está detrás de un estúpido libro o si él está sentado aferrándose a las gradas o... o... al menos solo... —respiró hondo y frunció—. Me habría hecho muy feliz que estuvieras allí.

Sus ojos se abrieron enormemente al escuchar esa palabra, no habiendo pasado por alto que le había llamado su "novio".

Bien.

Sus mejillas enrojecieron, preguntándose si finalmente iban a hablar de eso.

»Deja de mirarme así, Granger —espetó ella, sus ojos grises brillaban con molestia y vergüenza—. Pareces un maldito idiota.

—Cierto —dijo, deseando que su corazón se desacelerara.

Sonriendo ampliamente (porque, ¿de qué otra forma se suponía que iba a reaccionar a eso?), Hermes extendió la mano y cogió la de ella.

Iris se sobresaltó un poco ante su muestra pública de afecto y miró a su alrededor disimuladamente.

»Esta mesa es una de las más apartadas de la biblioteca —aseguró—. Lo sabrías si vinieses más por aquí.

—A diferencia de ti —comenzó—, no soy una empollona.

—Por supuesto —resopló, recordando todas las veces que había visto a la rubia con la nariz metida en los libros en su Sala Común. Iris le había dicho una vez que, como Malfoy, la imagen de empollona no le venía bien. Él había insistido en que estudiase con él, pero ella se negaba, acusándolo de que si hacía lo que él le decía, Hermes la Grangerificaría.

Sonriendo con cariño a la bruja que extrañamente había atrapado su corazón, continuó:

»Lo siento, amor —dijo, pasando el pulgar por sus nudillos—. Intentaré ir la próxima vez, pero no prometo nada.

Ella estaba empezando a tranquilizarse y Hermes intentó no sonreír.

—Estudiaré contigo en la biblioteca si empiezas a ir a mis partidos —regateó. Cuando Hermes arqueó una ceja, ella levantó en alto su barbilla y continuó—: Pero solo una vez. No quiero que me Grangerifiques con lo empollón que eres —ella hizo una mueca—. Sino, acabaré dando abrazos grandes y cálidos a cualquiera que lo necesite.

Él se rio de buena gana.

—Eso es algo que me gustaría ver —respondió descaradamente con una amplia sonrisa.

Para su sorpresa, Iris no le arrancó la cabeza por ese comentario. La rubia colocó su barbilla sobre la palma de su mano y le sonrió juguetonamente.

—¿Sabes? —comenzó, bajando los ojos y batiendo sus pestañas—, tal vez me gustaría que me dieses uno de esos "abrazos grandes y cálidos" tuyos.

Sus ojos se abrieron y antes de que pudiera responder, Malfoy ya estaba de pie en su silla y balanceó una pierna sobre su regazo. Hermes se puso rígido y se tornó de un brillante tono rojo. Su cuerpo comenzó a reaccionar con su proximidad y ante sus ojos empezaron a parpadear los pensamientos de sus momentos íntimos en la Sala Común, un armario de escobas y las aulas abandonadas. Era cierto que había pensado en ellos haciendo... ehh, cosas no académicas en la biblioteca, con libros esparcidos por el suelo e Iris acostada sobre la mesa...

—Ya —dijo Hermes, tratando de alejar sus ridículas fantasías.

Hermes Granger era un joven racional y brillante. No cedía a sus impulsos básicos (a diferencia de los otros chicos de su curso). No pensaba con su pene, y puede que eso contribuyese a que fuese considerao como el mago más brillante de su generación. Pero, por supuesto, como se había dicho a sí mismo anteriormente, Iris Malfoy arruinaba todo.

»E-estamos en la biblioteca —señaló Hermes patéticamente, aclarando su voz.

Iris sonrió como la verdadera Malfoy que era. Él siempre había pensado que esa expresión era muy molesta, pero que Merlín le ayudase, ahora su sonrisa hacía que su corazón diese un vuelco.

—Tal y como ha dicho mi empollón favorito hace un rato —ronroneó, bajando la cabeza para colocar sus labios contra su oreja—, este lugar está muy aislado.

Su nuez se balaceó nerviosamente en su cuello.

Ella depositó un beso tentativo en el lugar que siempre le debilitaba. Iris se apartó y lo miró a sus ojos color miel. Su sonrisa ladeada se había transformado en esa tierna sonrisa que tanto amaba.

»He atrapado la Snitch, ¿sabes? —susurró, con los ojos llenos de felicidad y orgullo—. Esos tontos de Ravenclaw se lo merecen —ella apoyó su frente contra la de él y suspiró—. Al menos no he arruinado el partido de Quidditch, teniendo en cuenta que siempre suelo echarlo todo a perder.

Él levantó la mano y colocó un mechón rebelde detrás de su oreja.

—No lo arruinas todo —respondió suavemente, pero con firmeza.

Lentamente se apartó y colocó su mano con una perfecta manicura contra su mejilla.

—No todo —murmuró, sonriéndole cálidamente.

Hermes sintió que su corazón latía con fuerza, sabiendo que esa sonrisa estaba reservada para él y solo para él.

—Te quiero —espetó antes de poder detenerse.

—No deberías —respondió ella, pero su sonrisa seguía en su rostro. Ella miró sus labios y suspiró—. No soy buena persona, Hermes.

—Sí lo eres —respondió apasionadamente—. Definitivamente estás un poco desorientada. Pero mala persona... no. Nunca.

Sus ojos brillaron bajo las luces parpadeantes de la biblioteca, bajando sus labios esta vez para finalmente cerrar el espacio entre ellos.

Un fuego rugiente se extendió por su corazón hasta la punta de los dedos de sus pies. Los besos de Iris tenían una calidez que era diferente a la persona que ella mostraba a los demás. Sabía a verano y promesas, a vainilla y caramelo y le hacía sentir... le hacía sentir en paz.

»Te quiero —murmuró de nuevo, inclinando la cabeza para besarla profunda y desesperadamente.

Ella sonrió contra sus labios, sus dedos ahora agarraban esos rizos salvajes que antaño le habían recordado al nido de un pájaro.

Aunque él le había murmurado esas palabras en incontables ocasiones, ella nunca le respondía. Pero a Hermes no le importaba, porque sabía que ella aún no estaba segura de que él fuese a continuar a su lado. Sabía que ella todavía dudaba de que él realmente estuviese pasando voluntariamente su precioso tiempo con ella porque simplemente quería hacerlo. Sus sentimientos por él eran indudables, y aunque nunca le contestaba, la pequeña y breve sonrisa que aparecía en su rostro, el tierno apretón de su mano y el brillo de sus ojos le decían lo que había en su corazón.

Un día, él conseguiría que ella le respondiese. No le importaba cuánto tardase, pero estaba muy seguro de que se quedaría a su lado durante mucho tiempo hasta que llegase ese día.

Abandonando todos los planes de terminar su tarea esa noche, Hermes agarró sus caderas y la atrajo hacia sí. Iris lanzó un suave maullido, separándose de su beso para poder plantar sus cálidos labios contra su cuello.

—¿Sabes? —respondió ella con la respiración entrecortada—, el Quidditch me ha cansado mucho. Tal vez deberíamos... —respiró hondo cuando él le lamió la clavícula—. Tal vez deberíamos volver a nuestra Sala Común.

Él agitó su varita silenciosamente, sus labios aún presionados contra su piel, y solo se separó cuando todas sus cosas estaban bien escondidas dentro de su mochila.

—Bueno —dijo, con una sonrisa en su rostro—, conozco un lugar aquí en esta biblioteca que definitivamente está aislado. ¿Quizás deberíamos revisar algunos libros antes de volver a la Sala Común?

Oye, ya que estaban en la biblioteca, ¿por qué no hacer realidad sus fantasías?

—Idiota —susurró, deslizándose de su regazo.

Hermes sonrió ampliamente y se puso de pie, la cogió de la muñeca y la arrastró al área aislada que había mencionado.

—Pero me quieres —dijo con un brillo especial en sus ojos.

Por un momento, pudo verla debatiendo qué responder. Contuvo el aliento, los latidos de su corazón se aceleraron una vez más, pero Iris simplemente negó con la cabeza y dijo:

—Cállate, Granger.

Hermes se rio entre dientes y finalmente la empujó contra una estantería y capturó sus labios.


FIN


Nota de la Autora: ¡Eso es todo! ¿Qué pensáis? ¡Contádmelo en vuestros reviews!

Leí en alguna parte que la versión femenina de Draco podría parecerse a Saoirse Ronan y he visto fotos de ella como rubia y, Merlín, creo que podría lograrlo. Sin embargo, una versión masculina de Hermione… realmente no se me ocurre nadie jajaja. ¿Tenéis alguna persona en mente?

Sé que es terriblemente corto, pero tal vez escriba una fic corto de varios capítulos con Hermes e Iris. Énfasis en tal vez porque todavía estoy tratando de encontrar una trama decente y tal. Pero ya sabéis, con la cuarentena y tanto tiempo entre mis manos podría terminar haciendo algo... Si tenéis sugerencias sobre cómo seguir su historia, me gustaría escucharlas jajaja.

¡Eso es todo! ¡Espero que estéis bien!


Bueno, este ha sido el One-Shot. ¿Qué os ha parecido? ¿Os apetece seguir descubriendo más sobre la relación entre Hermes e Iris? Ya sabéis que nos lo podéis comunicar mediante reviews.

Con cariño,

WickedlyAwesomeMe y Pabel Moonlight.