-¡Nick, despierta! -espetó Judy mirando al zorro acostado sobre la cama, roncando.
Nick gimió y rodó sobre su costado, enredando sus sabanas alrededor de su cintura. Apretó la cara contra la almohada y apretó sus ojos, negándose a abrirlos. Judy resopló impaciente.
-Nick, vamos levantate-exclamó-Me tope con una pista, descubrí que los mapaches... ¿Me estas escuchando?
-Mph-articuló aun con la cara pegada a su almohada.
Judy impaciente comenzó a zapatear. Tomó la camisa que estaba sobre el respaldo de una silla y se la lanzó.
-¡Pontela y vámonos!
El zorro hizo un sonido perezoso y vio el reloj sobre la mesita de noche.
-Son las seis de la mañana-refutó incrédulo-¿Además como entraste?
-Una policía tiene sus trucos.
-¿Utilizaste una ganzúa?-ella no contestó-Deberían arrestarte por invasión de propiedad-una sonrisa ladina se oculto detrás de la almohada.
-Esto es importante, Nick-dijo-No lo hubiera hecho sino lo fuera.
-Cariño es muy temprano-alego, a pesar de que esa charla le estaba quitando el sueño-Vuelve con un café y hablamos pelusa-dijo somnoliento- Yo me despierto con un café.
Judy entrecerró los ojos hacia él.
-Nick, no puedes evadir tus responsabilidades policiales- dijo la coneja con clara irritación en su voz.
-Si puedo-aseguró-No estoy en horario laboral. Hablame después de unas horas.
-El crimen no descansa.
-Yo si.
-¡Nick!
El vulpino refunfuñó ininteligiblemente. Se cubrió su pecho con las mantas y se cubrió la cara con el brazo. Judy lo miró severamente.
-Nick, despierta-dijo-Tengo que mostrarte lo que he descubierto-mientras sacudía su hombro bruscamente-Es importante.
Rodó sobre su espalda y abrió los ojos para mirarla.
-Si solo-empezó aun dormido-Dame una horas- declaró, cerrando los ojos de nuevo. Judy se enderezó y plantó sus patas en sus caderas. Su boca estaba abierta, no lo podía creer.
-Si no te levantas en este momento, te voy a sacar de la cama -le advirtió la coneja.
-Quiero verte intentarlo- bostezó Nick.
Judy entrecerró los ojos ante el desafío. Ella se agachó y tiró bruscamente de sus sábanas.
La pata del zorro la agarró justo antes de que pudieran deslizarse más allá de su cintura. Él la miró fijamente, completamente despierto ahora y medio sentado.
-No lo hagas -dijo, la advertencia en su tono de voz.
-¡No lo haré si te levantas!
-Me levantaré en unos minutos. Sera mejor que te vayas -le dijo, tirando la sabana hacia él.
-No me iré-dijo-No te daré la oportunidad para que vuelvas a dormir-espetó, tomando la sabanas con las patas y tirándola hacia ella.
-Realmente no quieres hacer eso -le dijo el vulpino, tirando de la tela hacia atrás para estar cubierto. La sabana estaba apretada entre ellos, estirándose por la presión de ambos lados que la tironeaban.
Judy lo ignoró. Tirando de la tela de nuevo, pero el zorro la mantuvo firmemente sujeta.
-Detente, Zanahorias -dijo con el tono de advertencia latente en su voz, tratando de mantener la sabana en su lugar. Pero, ella estaba impaciente e irritada.
En cuestión de minutos, los dos estaban participando en un tira y afloja.
-¡Sal de la cama y te dejaré en paz!
-¡Necesito unos minutos! -él gruñó. En ese ínterin, Judy tironeó de la sábana tan fuerte como pudo. Fue arrancado de las patas de Nick y antes de que el zorro pudiera atraparlo, ya estaba al descubierto, dejando todo su cuerpo, al desnudo.
La coneja se congeló, su pelaje se coloreo de un profundo color carmesí. Ella trató de alejar sus ojos, pero no pudo dejar de mirar el espacio entre sus piernas, completamente desconcertada.
-Um ... sí, puedo esperar, algunos... eh... -su voz se apagó en un susurro, estaba demasiado avergonzada por lo que veía y no dejaba de ver.
Nick se movió, haciendo que su desnudez fuera más obvia de lo que había sido antes, y poniendo los dos brazos cruzados detrás de la nuca, la apoyó sobre la almohada, sin parecer en absoluto avergonzado.
-Pensé que habías dicho que era importante y no podías esperar -sus ojos, le sugirieron picaronamente como esa sonrisa traviesa- ¿O te gusta lo que ves y quieres hacer algo mas?
Judy emitió un sonido que era como la combinación de un chillido y un jadeo. De inmediato, ella salió corriendo, la risa de Nick no tardo en escucharse.
