Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto.

Diálogos y narración pertenecen a mi autoría.

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Sexto one de la serie Complacencias.

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Clasificación: T

Pareja: SasuSaku

Categoría: Romance/Drama

Lady Alraune: "Hey que tal? Aun estas aceptando sugerencias? Porque me gustaría que hicieras uno sobre Sasuke y Sakura siendo padres adolescentes, un Sasuke un poco frío ante la noticia del embarazo de Sakura, y una Sakura entusiasmada por su retoño, por supuesto que haya un poco de lemmon xD no sé si es mucho pedir, pero ojalá lo puedas hacer, sino bueh, al menos lo intenté hahaha, saludos nena n_n/".

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"Crecer o perecer"

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Sobre el amplio sofá marrón de la casa de los padres de su "novio", Sakura se debatía internamente si dar o no el siguiente paso en su relación. Tarde se había percatado de las indirectas muy directas de Sasuke. Era más que claro, que su pelinegro amor, estaba impaciente por que ellos tuvieran relaciones. Sólo que ella, en su infinita ingenuidad, se dio cuenta hasta que prácticamente él se lo gritó a la cara minutos atrás.

Por supuesto que como buena muchacha incauta y asombrada, su capacidad de respuesta fue nula, lo que le ocasionó quedarse muda y con los ojos abiertos de par en par, mientras él, brutalmente ofendido y hastiado, desaparecía escaleras arriba para internarse en su habitación.

Se masajeó las sienes con fuerza, intentando paliar el insistente dolor de cabeza que la aquejaba. Recordando como inició aquella noche, no pudo evitar lanzar un gemido frustrado. Sasuke había evolucionado de simples besos, a caricias más profundas y demandantes, haciéndola estremecerse respondiendo con total entrega, claro que cuando intentó desvestirla, y ella le preguntó que para qué, todo el ambiente erótico se esfumó por arte de magia. Se sentía tremendamente estúpida.

Si bien Sasuke y ella tenían escasos seis meses juntos, a sus dieciséis años esta era la relación más larga y seria que ambos llevaban. Por lo que no podía culparlo por desear algo que era normal, si hasta ella misma se había planteado la posibilidad de entregarle su virginidad al primer amor de su vida.

Se alisó los pliegues de la falda escolar y soltó un suspiro. Le quedaban dos alternativas: subir y hacer el amor con Sasuke, aprovechando la libertad que les daba tener la casa sola para los dos. O, darse la vuelta, correr a su hogar, y llorar desconsolada, hablando con Sasuke después para arreglar la situación.

Mordiéndose el labio inferior y acomodándose un poco la corta melena, se condujo con pasos seguros hacia la escalera. Al llegar a la puerta del azabache, se desabotonó los primeros tres botones de la blusa del uniforme, tal vez no tenía el valor de decirle a Sasuke que tuvieran relaciones, pero sí que tenía la audacia de insinuárselo con sutiles señales.

Llamó una vez y enseguida entró, no quería esperar a que él le diera el pase, distinguir el enfado o la tensión en su exquisita voz haría que se echara para atrás.

— ¿Sakura? —su atractivo novio salió del baño con el cabello mojado y una toalla cubriéndole la cadera.

Pobrecito, al parecer venía de una ducha muy fría.

—Sasuke-kun…yo…

— ¿Tú qué? —cuestionó tenso, manteniéndose a raya.

«No quiere presionarme», sonrió enternecida.

—Yo quiero… hacerlo… con… tigo —soltó por fin, cerrando la puerta y encerrándolos.

Sasuke bajó la mirada por su cuerpo, deteniéndose en el escote de su blusa. No necesitó más indicaciones. Se acercó con cuidado hasta ella y la tomó por la barbilla.

— ¿Segura? —preguntó con un brillo de excitación en los ojos.

—Muy segura —confirmó acariciando su desnudo torso.

—Hn —la atrajo hacia su cuerpo y la besó apasionadamente.

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—…y por eso es que les digo que no sé si animarme a dar el paso con Shikamaru, ¿ustedes qué me aconsejan?

—Deberías de preguntarle a Sakura, después de todo, nada me quita de la cabeza que ella y Sasuke ya se acostaron, ¿cierto Sakura?, ¿vas a decirnos por fin cómo fue? —picó Ino al lado de la de ojos verdes.

Sakura miró a sus amigas con una expresión que no delataba mucho. Por supuesto que ella y Sasuke ya no eran vírgenes, de hecho, desde hacía más de dos meses que tenían relaciones sexuales continuamente, pero eso no tenían por qué saberlo las chismosas de sus compañeras. Seguro le exigirían todos los detalles, ya se las imaginaba preguntándole toda clase de tonterías:

¿Qué tal estuvo?

¿Te dolió?

¿Te gustó?

¿Qué tan dotado está?

No quería decirles que tanto ella como Sasuke habían tenido algunas fallas, cómo no tenerlas si los dos eran unos inexpertos. Aun así, la primera vez de ambos había sido maravillosa.

Solo acordarse, la piel se le erizó de nuevo.

Sasuke recorrió con hambre desmedida su cuerpo, besando su cuello, lamiendo y mordisqueando con delicadeza sus pechos. Desnudarse fue fácil después de que se dejaron envolver por la pasión. Ella estaba tan excitada, que su vergüenza quedó apaciguada y únicamente se concentró en dejarse llevar. El calor que abrasaba su interior, fundió su cerebro y las pocas neuronas que le quedaban al momento que Sasuke la besaba.

Sus mejillas coloreándose de un intenso carmín cuando él se metió entre sus piernas, preparándola con sus labios y su lengua, sus incontenibles gemidos, y los movimientos provocativos de sus caderas, danzaban en su cabeza como exquisitos recuerdos.

Ella también había hecho su parte. La boca se le hizo agua y tuvo que morderse los labios, para disimular la turbación que sintió al visualizarse acariciando y succionando el miembro de su enfebrecido novio. Rememorar la manera tan desinhibida en la que él se deshizo en murmullos vulgares tan ajenos a su personalidad, la hacía excitarse de nuevo.

Después de varias caricias de juego previo y preparación, habían pasado al evento principal. Sintió un conocido cosquilleo entre sus muslos, la imagen de Sasuke deseoso sobre ella, penetrándola hasta su núcleo…

Apretó los labios con fuerza, temía comenzar a gemir si seguía pensando en eso.

—Sasuke-kun y yo no hemos tenido relaciones sexuales, no tengo nada que comentar. Lo siento, pero tengo que irme, mi mamá espera que regrese temprano para ayudarla en casa —tomó su mochila y se la colgó al hombro, las otras chicas obviamente no se creyeron sus palabras, ya que entrecerraron los ojos ante su intempestiva huida.

—Qué raro. Bueno, ya nos contarás cuando suceda, ¿verdad? —Ino no dejaría pasar el tema con facilidad.

—Por supuesto, adiós —corrió hacia la salida de la cafetería.

Era una tonta, ¿Cómo se le ocurría seguir escondiendo que ya no era virgen?, mas, cuando próximamente, todos en la escuela notarían que mentía. Negó cansada, era cuestión de meses para que las consecuencias de su prematura vida sexual, salieran a la luz.

Se dirigió con lentitud hacia el campo de fútbol, Sasuke estaría terminando sus prácticas, no quedaron en verse, pero ella necesitaba hablar con él, no podía seguir postergando la noticia que tenía que darle.

Lo encontró rápidamente, él y sus amigos conversaban amenamente, era claro que el entrenamiento había finalizado. Él la miró acercarse, por lo que se despidió de los otros y la encontró a medio camino.

— ¡Hola Sasuke-kun! —saludó con una sonrisa, no importaba lo serio de las circunstancias que tuvieran que afrontar, ella siempre estaba contenta de verlo.

—Hn —le regresó el saludo y la besó en los labios, atrayéndola a su cuerpo para que se percatara de lo excitado que se ponía solo con verla.

—Necesitamos hablar —pidió con debilidad, los besos de Sasuke lograban diezmar sus fuerzas.

—Tú dirás —la observaba interesado, era una de las cosas buenas de la relación, como él no era muy hablador, le gustaba escucharla a ella conversar.

—No, aquí no. ¿Puedes llevarme a mi casa?, mi mamá llegará tarde, nadie nos molestara ahí —se sonrojó al verlo sonreír con premeditación.

—Por supuesto, ¿por qué no lo dijiste antes?

Sasuke estaba por demás de contento, obviamente malinterpretando las cosas. Quiso aclararle que en realidad necesitaban hablar, pero prefirió guardarse su aclaración, ¿para qué quitarle el buen humor?, así se tomaría mejor las buenas nuevas, ¿no?, pensó optimista, dejándose arrastrar por él.

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—Bueno, lo que te quería decir es que-mphf —acalló a su dulce novia con un demandante beso.

Cuanto antes se la llevara a la cama, mejor. No había tiempo que perder, la madre de Sakura llegaría en menos de tres horas, debía apresurarse a comenzar, si quería que le alcanzara el tiempo para hacerle a Sakura todo lo que tenía en mente.

—Sasuke…de verdad tengo algo que… mmnn —mordió sus jugosos labios haciéndola gemir, sus dedos eran rápidos al desabotonar la blanca blusa escolar.

—Después —ordenó dejándola desnuda de cintura para arriba.

—Bu... bueno —asintió ella cayendo a la cama con él encima.

Sabiendo que no lo interrumpiría con más peroratas, se dirigió directamente a sus senos. Ella se arqueó excitada, sus manos halaban torpemente sus cabellos negros, incentivándolo a succionar sus rosados pezones. Se separó de ella con una repentina idea, cogiendo la desechada corbata de ella, y tomando la suya propia —que todavía permanecía en su cuello—, se acercó de nuevo a la cama. Tomó las muñecas de Sakura, ella abrió los ojos sorprendida al comprender lo que intentaba hacer, pero no le impidió dirigirla hacia el extremo de la cabecera.

La ató sin problemas, colocándose de pie frente a ella, la observó de pies a cabeza. Retiró los zapatos uno a uno, luego desabrochó la tableada falda, bajándola al mismo tiempo que su ropa interior de encaje, por fin la tenía desnuda. A excepción de las calcetas, que decoraban sus largas piernas.

Continuando erguido, comenzó a desabotonar su camisa. Sonrió arrogante al verla lamerse los labios, sus bellos ojos verdes fijos en su torso ahora descubierto. Con lentitud, retiró también su cinturón, ella se retorcía, claramente desesperada por que se diera prisa y la acariciara.

— ¡Sasuke-kun! —lloriqueó luchando contra las restricciones.

Él se deshizo de los pantalones, su palpitante miembro sobresaliendo de sus bóxers. Llevó sus dedos hacia la pretina de los mismos, bajando solo un lado y dejando expuestas sus delgadas caderas, rió divertido cuando ella resopló al verlo subir de nuevo la prenda a su lugar.

—Deja de jugar, por favor… Sasuke —gimió mordiéndose el labio.

Aquel ruego lo hizo estremecerse, Sakura era sexo puro. Estaba luchando consigo mismo para no simplemente abrirle las piernas y penetrarla, temía que acabaría en menos de un minuto, su inocente y exuberante novia lo provocaba como ninguna otra podría.

Concentrándose en respirar, liberó por fin su henchido pene. Separó las rodillas de Sakura y cayó entre ellas, su rostro a pulgadas de los —notó ahora— más grandes pechos. No sabía si era por el efecto de los brazos levantados, pero la vista de aquellos senos lo desconcertó, tomó uno entre sus manos, sopesándolo y sintiéndolo más pesado de lo normal. La aureola era más redonda y oscura, no era el mismo tono rosado claro de siempre.

— ¿Te crecieron los pechos? —preguntó complacido, dándole una superficial lamida a la respingona punta, Sakura no contestó, pero gimoteó llena de placer—, y parecen más sensibles también —acotó proporcionándole un ligero pellizco, oyéndola lloriquear avivada.

Restregó la cara entre ellos, cogiéndolos y apretándolos a voluntad. Lamió, mordió y succionó hasta que se cansó. Menos mal habían mejorado mucho después de su primera vez, los gemidos de Sakura le aseguraban que se estaba convirtiendo en un experto amante.

Saqueó su boca con besos húmedos y profundos, al tiempo que sus manos recorrían cada curva del voluptuoso cuerpo de su novia.

— ¿Estás lista para mí, Sakura? —preguntó con voz ronca, sus dedos sondeaban la cálida entrada que aguardaba por él.

—Si… por favor —pidió separando más los muslos.

— ¿Aun no entras en tus días fértiles cierto? —cuestionó con lo poco que le quedaba de cordura, los preservativos se hallaban en su mochila, una distancia que en ese momento le parecía inalcanzable.

—Yo…no sé…sí…no importa —argumentó su bella pelirosa con la mirada perdida.

—Bien, tengo el control —masculló antes de penetrarla. No le gustaba eyacular fuera, de hecho pocas veces lograba salir de ella antes de hacerlo, pero esperaba conseguirlo esta vez. Según las clases de educación sexual, esos métodos eran muy poco confiables, pero en ese momento en el que entraba y salía de Sakura, no podría importarle menos.

Arrojando sus preocupaciones al viento, la tomó del trasero, montándola rápido e intensamente. Ella gritaba, sus senos brincando arriba y abajo lo estimularon hasta el punto de casi hacerlo acabar. Se conducía en su interior con abandono, rotando un poco las caderas y golpeando el lugar que la volvía loca, el orgasmo los arrasaría duro y fuerte.

—Te amo —la escuchó murmurar cuando sus paredes vaginales lo exprimieron.

—Hn —la besó de nuevo, mostrándole con su pasión que él también, a la vez que se vaciaba completamente en su interior.

Se quedó encima de ella por largos minutos, hasta que ambos recuperaron la respiración. Desató sus muñecas con cuidado, besándolas después, probablemente le quedarían algunos moretones. Se dejó caer a su lado, ella inmediatamente se abrazó a su pecho.

—Sasuke…ahora sí tenemos que hablar —advirtió besando su cuello, sus uñas rastrillaban suavemente sus tetillas.

— ¿Qué sucede? —acarició su cabello, tomando su mejilla y haciendo que lo mirara.

—Tiene que ver con los cambios en mi cuerpo…Sasuke yo…nosotros…

Arqueó la ceja al verla titubear, ¿los cambios en su cuerpo?, dirigió la vista a sus pechos, los cuales continuaban luciendo igual de grandes, descubrió que no era un efecto por las ataduras. Que él supiera, no había muchas opciones para esos "cambios en una mujer", más que…

—Sakura… —tragó con dificultad. Negando despacio con la cabeza, se sentó de golpe en la cama, alejándose físicamente de ella, erigiendo inconscientemente una barrera, intentando evitar lo que sabía que estaba por venir.

—Sí Sasuke… vamos a ser papás, estoy embarazada —confesó en un murmullo, agachando la mirada cuando los ojos de él se abrieron con horror.

— ¡Maldita sea!, tienes que estar equivocada… ¡joder! —se levantó de la cama.

Verla encogerse y estremecerse le hizo sentir como un canalla por hablarle así. Pero no conocía otro modo de reaccionar. ¿Embarazada?, golpeó la pared liberando su furia y frustración. Solo que los nudillos adoloridos no fueron suficientes, por lo que su ira se volcó directamente hacia la delicada joven que ahora se cubría con la sábana.

— ¡Y yo preocupándome por tus malditos días fértiles!, ¿Por qué no me lo dijiste antes de follar?, ¿Por qué estabas tan malditamente tranquila y excitada? ¡Deberías estar igual de preocupada y aterrada que yo!, ¡Sakura, nuestras vidas acaban de irse al demonio, y lo único en lo que piensas es en seguir abriendo las piernas! —la insultó sin piedad. Estaba tan descontrolado, que poco le faltó para empezar a arrojar cosas por toda la habitación.

— ¡No me hables así, yo no fui la que te saltó encima apenas cruzar la puerta! —se defendió ella conteniendo las lágrimas.

Quería comprender a Sasuke, ella había tenido más tiempo para adaptarse y aceptar la noticia, era comprensible que su novio reaccionara tan exageradamente, seguro pronto se calmaría.

—No, pero nunca me pones un alto, por eso estamos en esta situación, porque te encanta que te lleve a la cama —espetó tomando su ropa y comenzando a vestirse.

—Eso es muy injusto Sasuke-kun, sabes que yo te amo, que no puedo negarte nada. La responsabilidad es de los dos, no solo mía.

—Es completamente tu culpa. Te dije que tomaras la píldora, pero no quisiste ir a la clínica de planificación familiar porque te daba vergüenza, preferiste seguir esos métodos obsoletos en los cuales nos advirtieron no confiar en la escuela. Fue tu decisión, ahora carga tú con las malditas consecuencias —sentenció colgándose la mochila al hombro.

— ¿Estás insinuando lo que yo creo?... Sasuke… ¿no vas a apoyarme con nuestro bebé? —musitó temblorosa.

—Es tu bebé ahora. No podría interesarme menos el ser padre, y estoy seguro que no abortarás, es más, casi veo girar las ruedas en tu cabeza, apuesto a que estarás encantada. Pero yo no Sakura, no quiero a ese hijo —replicó impulsivo, cegado aun por el miedo y el enfado.

—Eres un idiota, no sé cómo pude pensar que me querías, debí sospechar algo ya que nunca me lo has dicho. Únicamente buscabas lo que todos, ¿verdad?, eres un egoísta. ¡Lárgate!, tienes razón, mi bebé y yo no te queremos tampoco… no te necesitamos —su voz salía inestable por el nudo que se formó en su garganta, se llevó la mano al vientre y se lo acarició tiernamente—, yo seré suficiente, no te quiero volver a ver —se negó a mirarlo mientras él salía de la habitación.

Le dolió que le hablara de esa manera, que no le importara su situación. Pero más le dolió que él no negara sus acusaciones. Podía entender sus reproches, su miedo, su desesperación, pero había esperado que su amor los ayudase a arreglar todo, ¿Cuál amor?, ahí la única enamorada fue ella, descubrió con pesar. Ahora que la diversión terminaba, él corría hacia las colinas. Sasuke era un imbécil que renegaría de su hijo, un inmaduro que no era capaz de enfrentarse a las consecuencias de sus actos, un cobarde que la dejaba sola cuando más lo necesitaba.

— ¡Estúpida! —se recriminó con dureza.

Sí, Sasuke era todo eso y más, pero a fin de cuentas, fue ella la que lo escogió como su pareja, así que sí, Sasuke tenía razón, la culpa de todo aquello, era solamente suya, por confiar en quien no debió. Comenzó a llorar con fuerza.

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—Sasuke, hijo, tu cena se va a enfriar —su madre lo miró preocupada.

Desde que se sentó a la mesa, no logró hacer otra cosa que mirar su plato frente a él. Las palabras de Sakura resonaban una y otra vez en su cabeza. Después de la tremenda impresión inicial, comenzaba a calmarse. Sakura iba a odiarlo toda la vida, y con justa razón. Él mismo se aborrecía en ese momento.

— ¿Qué pasa Sasuke, no tienes hambre? —su hermano lo observaba con interés, estudiándolo en silencio.

Itachi lo conocía a la perfección, sabía que algo le ocurría.

—No mucha —admitió desganado.

— ¿Y qué tal está Sakura?, me sorprende que hayas regresado tan temprano de verla, ¿no se pelaron verdad?

—Si me disculpan no me siento bien, prefiero acostarme temprano, con permiso —cogió su plato para llevarlo a la cocina.

— ¿Dije algo malo?

—No te preocupes madre, ya conoces a Sasuke, no es muy hablador, iré a cerciorarme que esté bien —se levantó también.

—Hmp, están en esa edad en donde todo les molesta. Deja de preocuparte Mikoto —habló por primera vez el patriarca de la familia.

—Espero que tengas razón Fugaku, no me gusta ver esa expresión de tristeza en el rostro de mi hijo.

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— ¿Qué sucede? —Itachi se dejó caer en la silla frente a su cama—. ¿Peleaste con tu novia?

Suspiró audiblemente, considerando si decirle la verdad o no. No quería que nadie lo supiera, pero necesitaba de su sabio consejo, ¿Quién mejor que su maduro hermano mayor, para ayudarlo con sus inesperadas circunstancias?

—Hmp, Sakura y yo terminamos —comenzó cauteloso.

— ¿Qué, por qué?, ella te adora, y tú no frunces el ceño cuando ella te abraza, por lo que debo suponer que también debes de apreciarla un poco, ¿no? —bromeó Itachi intentando aligerar el ambiente.

—Lo dirás para burlarte, pero sí, Sakura es la única que me ha interesado.

— ¿Entonces por qué terminaron?, ¿ella descubrió que no eres tan buen partido y te dejó? —pinchó con humor, seguro la separación de su hermano con Sakura era una pelea pasajera, ellos eran el uno para el otro, se arreglarían de inmediato. La seca contestación de Sasuke lo desconcertó.

—Cerca. Después de como tomé las noticias que me dio, sí, ella se dio cuenta que no valgo la pena. Itachi… embaracé a Sakura, y no conforme con culparla de todo a ella, le dije que no pensaba apoyarla con el bebé —se cubrió el rostro con las manos.

— ¿¡Qué!? —se puso de pie estrepitosamente, la silla cayó al suelo—. ¿Y sigues aquí, como si nada?, ¿Por qué diablos no has corrido a arreglar la situación?, ¿¡Qué te pasa por la cabeza Sasuke!?

— ¡No supe cómo reaccionar!, ¿de acuerdo? Me dio…miedo, ¡no quiero que mi futuro se vaya por la borda!, ¡ella debió cuidarse!

— ¡Cállate!, aquí la víctima no eres tú. Me acabas de decir que prácticamente abandonaste a tu novia al saber que está embarazada, y tienes la desfachatez de hacerte el ofendido cuando te reprendo. ¡Lo único que tenías que hacer era ponerte un maldito preservativo, ni siquiera tenías que comprarlos, yo te regalé un montón de paquetes! No eres un niño, era tu obligación protegerla, y no lo hiciste. Y ahora, que debes comportarte como un hombre y afrontar las consecuencias, apoyándola, ¡tampoco lo haces!

—No quiero ser padre —respondió débilmente.

— ¿Y solo te darás la vuelta y la dejarás cargar con todo? Me decepcionas Sasuke, si no estabas preparado para asumir el peso de tus decisiones, no debiste tener relaciones sexuales. Dices que no quieres ser padre, ¿crees que ella quiere ser madre, y soltera además?

—Pues no lucía tan asustada como podrías esperar, creo que hasta estaba contenta. Tal vez hasta lo buscó, ¿Qué tal si quería atraparme con ese hijo?

—Eso solo demuestra que ella tiene más valor que tú. ¿Y atraparte?, por favor. Creo que si en algo todos estamos de acuerdo, es en que no eres el gran partido que piensas que eres.

—Pensé que tú me apoyarías —lo miró resentido.

—No voy a solapar tu inmadurez. Comprendo que tengas miedo, incluso que te hayas enfadado y renegado de la situación, pero esa no es la manera de tratar a la madre de tu hijo, a la mujer que quieres, porque sé que la quieres, te conozco, si no lo hicieras, no la hubieras hecho tu novia. No es el tiempo, ni el momento, pero Sasuke, tú y Sakura han creado una vida, eso es algo maravilloso, en serio ¿vas a perdértelo?, Sakura jamás te perdonará, ¡tú no te lo perdonarás!... ¿es lo que quieres hermano?, ¿alejarte de ella y de tu hijo para siempre?

—No —negó sintiendo por fin el peso de sus acciones. Por supuesto que no, amaba a Sakura, aunque fuera tan inepto a la hora de demostrarlo.

—Sé el Sasuke que conozco, el hermano que ayudé a educar. Habla con ella, recupérala. No será fácil lo que se les viene encima, pero juntos es mejor. Yo los apoyaré en lo que pueda, mamá también, apuesto a que nuestro padre se decepcionará al principio, pero él también comprenderá.

—Gracias Itachi…yo…espero poder arreglar lo que hice. Ojalá Sakura comprenda…ojalá pueda perdonarme…

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Había ocultado hábilmente con maquillaje los signos de fatiga y los ojos hinchados. Llorar toda la noche no era una buena idea cuando tenía que levantarse temprano para ir a la escuela. Podía haber faltado a clases, su madre le hubiera creído que se encontraba enferma, porque sin duda así lucía y así se sentía. Pero no le daría a Sasuke la satisfacción de saberla deprimida y derrotada por él.

Se pasó las clases ignorándolo, mirando a todos lados menos en su dirección. Percibía sus ojos en su espalda, siguiendo cada uno de sus movimientos. No lo comprendía, ni quería hacerlo, Sasuke ya no era su asunto. Lo único que importaba era su hijo, y lo que haría para salir adelante con él. Su madre la apoyaría cuando se enterara, ellas tenían una muy buena relación, pero no podía depender completamente de ella, menos mal era su último año en la escuela, en solo unos meses, podría obtener su certificado y buscarse un trabajo.

El estridente timbre sonó, anunciando el fin del día escolar. Se puso de pie rápidamente, su intención era salir de ahí antes de que sus amigas la cuestionaran acerca de su extraño comportamiento, a ellas las mantuvo lejos también. Una mano la sostuvo por la muñeca cuando estaba a punto de tomar su bolso y correr.

—Suéltame —demandó entre dientes, no pensaba hacer una escena en el salón, todavía quedaban algunos alumnos.

—Tenemos que hablar —la calma con la que Sasuke le habló, hizo que le dieran ganas de abofetearlo.

¿Cómo se atrevía a dirigirse a ella con esa normalidad?. Después de haber barrido el suelo con ella, haciéndola sentirse culpable y miserable por su embarazo, ¿ahora si quería hablar?. ¿Para qué?, ¿para gritarle más insultos, para hacerla sentir peor?

—No tengo nada que hablar contigo —desvió la mirada a la salida, estaban a punto de quedarse solos.

—Estás molesta, lo entiendo. Tuve tiempo para pensar las cosas…

— ¿Molesta? —se atrevió a mirarlo—, prácticamente me dijiste que me fuera al infierno junto con mi hijo… ¿crees que estoy simplemente molesta? —parpadeó para eliminar las lágrimas.

—Tienes razón, no es que quiera minimizar lo que hice —reconoció tomando su mano y apretándola cariñosamente—, pero entiéndeme, ¿sí?. No pensé que fueses a soltarme algo así, tenemos dieciséis, ¿sabes lo que significa un embarazo en este momento?

— ¿Qué si lo sé? ¡Por supuesto que lo sé, soy yo la que va a tenerlo! ¿Crees que es difícil para ti?, intenta imaginar tu cuerpo engordando sin parar para dar cabida al bebé, detente a pensar un momento en los posibles problemas de salud que esto puede acarrear, mi organismo no está listo, puedo tener muchas dificultades. Eso sin contar el impacto social que tendrá mi vida, en algunas semanas se me comenzará a notar, todos en la escuela se van a dar cuenta, hablarán cosas feas de mí, mientras que lo más seguro es que tú recibas alabanzas. También puedo ser expulsada. Deberé encontrar un trabajo, porque mi mamá no podrá con todos los gastos, además es mi responsabilidad encargarme de mi hijo, no suya. Mis planes de ir a la universidad y estudiar una carrera, tendrán que quedar olvidados, mi prioridad ya no son mis sueños, sino el bebé —finalizó con expresión desolada.

La atrajo a sus brazos y se alegró de que le permitiera abrazarla. Desde que conoció a Sakura, había admirado su inteligencia, ella era la número uno de la clase, siempre bien portada, siempre sobresaliente, aunque bastante ingenua, motivo por el cual estaba sucediendo esto. Por supuesto que Sakura habría pensado ya acerca de cómo cambiaría su futuro. Ella tenía razón en todo, el escenario con el que ella se enfrentaría, sería más duro de lo que le aguardaba a él.

—Estaré ahí para ayudarte.

—No te creo —se separó de él limpiándose el llanto.

—Me merezco tu desconfianza —admitió humildemente—, nunca debí hablarte ni tratarte tan mal. Quiero que sigamos juntos Sakura, quiero hacer lo correcto, estar contigo y con el bebé —acarició su pálida mejilla.

—No quiero que estés con nosotros por deber, quiero que estés porque me quieres, porque nos quieres —se dejó tranquilizar por sus fuertes manos.

—Quiero estar… sólo que… me tomará un tiempo acostumbrarme a la idea de él —quería ser sincero con ella, por supuesto que la quería y estaría con ella apoyándola, pero aún se hallaba algo resentido por las dificultades que se les venían encima, le era muy difícil pensar en su futuro hijo como algo bueno.

—O ella, puede que sea niña —tal vez eso ayudaría a ablandarlo más rápidamente. Conocía a Sasuke, él era introvertido y sobrio, por supuesto que no esperaba que saltara de gusto y gritara feliz, pero verlo tan contenido tampoco le gustaba.

Ella entendía perfectamente su hosca personalidad y así lo amaba. Se llevaban tan bien, precisamente porque podía aceptar que no expresara tan a menudo sus emociones, que incluso fuese tan controlado con ella a la hora de demostrar sus afectos —a menos que estuvieran haciendo el amor, ahí sí él se volvía bastante atrevido—, pero no soportaría que se comportara igual de frío con su bebé, el pequeño no lo entendería y se sentiría rechazado.

—O ella —concedió, relajándose un poco al verla más dispuesta a arreglar las cosas —. ¿Entonces… me perdonas?

—Me dolió mucho como me hablaste, pero siendo justos, yo debí buscar una mejor manera de confesártelo. Te amo mucho Sasuke-kun, quiero compartir contigo esto —cogió su palma y la llevó directamente hacia su todavía plano vientre— me sentí tan angustiada cuando te diste la vuelta y me dejaste sola… no quiero volver a sentir eso nunca más.

—Te aseguro que estaré a tu lado —volvió a estrecharla contra su pecho. No podía prometer que serían felices siempre, mucho menos que todo saldría bien y la vida sería color de rosa.

Pero podía comprometerse a jamás dejarla desamparada de nuevo. A estar ahí cuando lo necesitara para sostenerla y cuidarla.

— ¿Ya lo sabe tu madre? —frotaba su espalda buscando darle confort.

—No… pero seguro que nos apoyará. Desde que nos quedamos solas, nuestra relación se ha estrechado, tal vez se ponga triste al principio, pero después le va a encantar la idea de tener un nieto o nieta. Me gustaría que estuvieras conmigo para decírselo —pidió besando su cuello, oler el inconfundible aroma de Sasuke la relajaba enormemente.

—Hn, ahí estaré. Se lo diré a mis padres esta misma noche, Itachi me ayudará a hablar con ellos.

— ¿Tu hermano lo sabe?

—No pude ocultárselo, fue lo mejor, gracias a él comprendí mi error más rápido.

—Siempre me ha caído bien. ¿Ves?, nuestras familias nos apoyarán, no será tan difícil Sasuke, estaremos bien —sonrió radiante, sintiéndose por primera vez contenta desde que todo aquello había iniciado.

«Eso espero», pensó él, deseando ser tan confiado como ella.

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Los padres de ambos se tomaron la noticia sin mucha sorpresa. A la madre de Sakura no le asombró que su enamorada hija hubiera aprovechado que ella trabajaba casi todo el día, para poder estar a solas con su novio en casa. Fugaku y Mikoto estuvieron de acuerdo en que Sakura y Sasuke se habían tardado en meterse en líos. Por la forma tan intensa en la que los dos adolescentes llevaban su relación, más temprano que tarde se iba a dar un resultado como el que tenían. El patriarca Uchiha hubiese querido que sus hijos fuesen más inteligentes, pero no podía condenar a Sasuke, no cuando él también se había casado muy joven con su embarazadísima mujer.

Después de un largo discurso acerca de las tremendas responsabilidades que se les venían encima, los futuros abuelos estaban encantados. Mebuki Haruno estaba más tranquila, al saber que la familia Uchiha quería y aceptaba a Sakura. Los Uchiha a su vez, agradecían que la madre de Sakura no odiara a Sasuke por "arruinar" la vida de su hija.

Se acordó que la joven pareja terminaría sus estudios de preparatoria, sin embargo, en sus horas libres Sasuke comenzaría a trabajar en el negocio familiar para proveer a su futura familia todo lo que pudieran necesitar. No tenían planes de boda hasta que ambos fuesen mayores de edad, pero querían estar juntos, sus padres no se encontraban tan convencidos de dejarlos vivir en unión libre, pero convinieron que era buena idea para que los chicos empezaran a comprender la vida en pareja. Permanecerían en casa de Sakura, ella no quería dejar sola a su madre, además Mebuki estaba fuera todo el tiempo, por lo que ellos no se sentirían molestados.

Sakura quería dedicarse un año entero por completo al bebé, después, cuando su hijo o hija ya estuviera más grande y no dependiera al 100 por ciento de ella, retomaría su plan de asistir a la universidad. Sasuke por su parte, estaba de acuerdo, él no abandonaría el trabajo con su padre, ya que esos habían sido sus planes desde siempre, estudiaría una carrera los fines de semana, así podría concentrarse buen tiempo en Sakura y su hijo.

—Ya comienza a notarse —Sakura se pasó la mano por la pequeña protuberancia en su estómago, antes de colocarse encima el ancho suéter.

Por supuesto que todo el colegio sabía ya de su condición. Habían tenido que confesarlo ante sus amigos y al personal de la escuela. Pero no por eso le gustaba que la señalaran y hablaran a sus espaldas, por lo que prefería no hacer tan evidente su avanzado estado todavía.

—Por cierto, la cita para mi ultrasonido es a las cinco, tu madre pasará por mí. ¿Podrás librarte unas horas del trabajo para alcanzarnos allá? —cuestionó a Sasuke que terminaba de anudarse la corbata del uniforme.

—No lo sé, hay muchos pedidos que entregar —se alzó de hombros, la distribuidora de su padre trabajaba con varias tiendas de autopartes en la zona—. Debo coordinar los itinerarios.

—Sí, comprendo…pero —se mordió el labio como hacia siempre que estaba nerviosa— hoy podremos escuchar su corazoncito, ¿no te hace ilusión saber cómo suena? —se acercó hasta su pareja.

—Ya lo escucharé después en el disco que te den, se supone que te dan una copia ¿no? —cogió sus cosas dirigiéndose hacia la puerta—, vamos a desayunar o se hará mas tarde.

Salió de la habitación dando por terminado el tema.

—No lo tomes a mal chicharito —acarició con amor su duro vientre—, papi es un hombre muy ocupado, él siempre trabaja mucho para que no te falte nada. Pero aunque no sea en vivo, escuchará tu corazoncito cuando le traiga la copia —sonrió comprensiva.

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— ¡Gracias!, Hinata, Temari, no se hubieran molestado.

Sus amigas acababan de darle el primer regalo para su bebé. Se trataba de un hermoso mameluco de color verde con rayas blancas, y unos zapatitos a juego. Era perfecto tanto si su bebé era niño, como si nacía niña.

—No tienes nada que agradecer, estábamos de compras y no nos pudimos resistir a buscar algo para ti —confió su tímida amiga muy entusiasmada.

—Sakura —Sasuke llegó hasta donde se encontraban ellas en el estacionamiento de la escuela—, es hora de irnos, mi madre llamó, será mejor que te deje en su casa a que ella te recoja.

—Oh, está bien. ¡Pero antes mira Sasuke-kun!, Hinata y Temari le compraron esto al bebé, ¿no son preciosos? —le mostró los objetos.

—Supongo —asintió dándoles una mirada rápida—, vamos Sakura, llevarte a casa de mis padres me retrasará, no quiero entretenernos más —se dio la vuelta en dirección a su auto.

—Bueno, las veo mañana. De veras gracias —se despidió de las chicas.

—Que te vaya muy bien en tu cita con el tocólogo Sakura, ya nos platicarás los detalles mañana —la abrazaron rápidamente.

Alcanzó a Sasuke cuando ya tenía el auto encendido, él esperó a que se abrochara el cinturón para poder irse por fin.

—Ni siquiera agradeciste a mis amigas —apuntó, apretando la bolsa de regalo.

—Ya lo habías hecho tú.

—Sí, pero es el primer detalle de nuestro hijo, pudiste haber sido más amable, fingir un poco de interés…

—Tengo cosas más importantes en las que pensar. Además, seguro continuarán regalándole tonterías, no esperarás que me vuelva loco cada vez que te hacen un presente. ¡Maldita sea! —masculló cuando el semáforo se puso en rojo antes de que él cruzase.

— ¿Por qué la prisa? —decidió dejar de insistir con lo mismo, era evidente que no llegaría a ningún lado discutiendo con Sasuke.

—Porque al menos uno de nosotros tiene cosas que hacer, sé que tu única ocupación es disfrutar y descansar, pero yo tengo que llegar a tiempo a trabajar, no me gusta que los otros empleados se quejen con mi padre de que soy un irresponsable niño mimado.

Abrió la boca dispuesta a debatirle su injusta acusación, pero no quería pelear con él mientras conducía. Asimismo, tal vez Sasuke tenía un poco de razón, ella estaba siendo muy consentida por todos, despreocupándose por todo excepto por llevar un buen embarazo, él por el contrario, debía encargarse de trabajar y mantenerla.

—Que tengas un buen día —le dio un beso en la mejilla, él no giró su rostro para rozar sus labios.

—Hmp —asintió sin apagar el motor, obviamente pisaría el acelerador a fondo apenas tocase ella el pavimento.

Suspiró cansada caminando a la casa de sus suegros. Itachi la recibió con una sonrisa y un escandaloso beso en la frente.

— ¿Cómo están mi cuñada y sobrino favoritos? —la abrazó con cuidado de no aplastarla y la llevó por los hombros hacia el sofá más cómodo.

—Soy tu única cuñada, y chicharito es tu único sobrino. Al menos espero que así sea, por el bien de tu hermano —rió risueña.

—Es así. Eres la única mujer a la que Sasuke ha mirado. Pero pasando a temas más importantes, ¿sabes lo que tengo para ti? —preguntó juguetón.

—No… —negó de inmediato—, ¿¡Qué!? —sonsacó curiosa.

— ¿Recuerdas que me dijiste que tenías antojo de tarta de zarzamora con fresa, de las que solo preparaban en una cafetería de tu antiguo vecindario…?

— ¿Las que no he probado desde que tenía diez años? —abrió la boca impactada—, no es posible que las hayas conseguido —comenzó a reír asombrada.

—No subestimes mis poderes, espera aquí —salió de ahí, pero regresó en menos de un minuto con una bandeja repleta de sus pequeñas tartas favoritas—, apuesto a que seré tu hombre favorito en este momento —las colocó en la mesita frente a ella.

—Itachi… —sus ojos se empañaron, era muy llorona, pero ahora con las hormonas revolucionadas por el embarazo, era peor.

La conmovió inmensamente el gesto de su cuñado, había estado hablando con él de sus constantes antojos, ya que Sasuke jamás se hallaba disponible para cumplírselos. Itachi nunca la defraudaba, si quería helado de algún extraño sabor, él lo conseguía, si necesitaba un asqueroso platillo que solo existía en su imaginación, él lo preparaba.

—Sí, eres el mejor —alcanzó una de las tartas y se la llevó de inmediato a la boca—, ¡mmnn, tan deliciosa como recordaba! —se lamió los labios con deleite—, gracias, no debiste molestarte.

—No es molestia. No quiero que mi sobrino nazca con cara de tarta, anda, disfrútalas todas que son para ti.

—Voy a ponerme como una pelota —murmuró con la boca llena.

—Tal vez, pero serás una hermosa y radiante pelota. ¿Qué es esto? —cogió la bolsa de regalo que permanecía a su lado.

—Oh, es un obsequio de mis amigas, míralo, es hermoso.

—Sin duda lo es, chicharito se verá precioso o preciosa —coincidió estudiando el mameluco y los zapatos—, son tan tiernos.

— ¿Por qué Sasuke no puede ser como tú? —susurró, pero Itachi alcanzó a escucharla.

— ¿Sigue sin mostrar su lado sentimental?, no lo juzguemos tan duramente, él se ha criado cerca de mi padre, y él es más serio y formal —resaltó conocedor, Sakura se desahogaba a veces con él, ya que tenían muy buena relación.

—Ni siquiera quiso ir conmigo a la cita de hoy… sé que puede llegar a ser algo indiferente a veces, pero me preocupa que nunca llegue a querer a nuestro bebé. Me da la impresión de que se siente atrapado con nosotros, no quiero que nos odie Itachi.

—No llores Sakura. Sasuke no los odia, para él es más sencillo comportarse como un robot. Verás, si no siente, no sufre. Si no se preocupa porque algo vaya a salir mal, eso hará que no tenga miedo. Pero en su interior es blando, quita poco a poco las capas, no te desesperes —se sentó junto a ella y la atrajo a su cuerpo, envolviéndola afectuosamente.

— ¿Interrumpo algo?

— ¡Sasuke!, ¿Qué haces…qué haces aquí? —se separó inmediatamente de su cuñado al ver la fría expresión de su novio.

—Mi padre me llamó a mitad de camino, quiere que te acompañe al médico, por lo que me obligó a tomarme la tarde libre —explicó con sencillez.

Entrecerró los ojos con sospecha. No le parecía extraña la camaradería de Itachi y Sakura, sin embargo, eso no quería decir que no le molestara. Si su hermano no fuese mayor que ella por cinco años, apostaría a que serían la pareja perfecta, ambos tan expresivos y cariñosos. A veces le daban celos, no por ella, porque sabía que Sakura lo amaba y jamás lo traicionaría, pero envidiaba a su hermano. Le encantaría ser tan desenvuelto como él, así no tendría que sentirse defectuoso ni inapropiado al lado de su pelirosa.

— ¡Eso es maravilloso! —su tensión se esfumó por arte de magia cuando ella se lanzó a sus brazos—. No quería presionarte para ir con nosotros, pero me moría de ganas de que estuvieras ahí —confesó ilusionada, dándole un candoroso beso.

Y solo así, ambos se olvidaban de todo lo demás.

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Sakura apagó el televisor cuando al fin se cansó de hurgar entre los canales por algo que llamara su atención. Tomó un libro que tenía en la mesita de al lado e intentó distraerse de esa manera. Se hallaba bastante herida, pero no quería dejarse arrastrar por emociones deprimentes en ese momento, su doctor le había aconsejado que se tomase las cosas con calma, su embarazo marchaba bien, aun así tendrían que ser precavidos debido a su edad. Ella intentaba estar tranquila, el inminente nacimiento llegaría para mediados del siguiente mes. Con la escuela por fin acabada, lo único que debía hacer era terminar de decorar la habitación de su hijo y descansar.

La puerta se abrió lentamente, ella no separó la vista de su libro, aunque las oraciones le parecían confusas y sin sentido. No quería ver el rostro de Sasuke, estaba lo suficientemente enfadada con él como para que el enojo le durara toda una vida.

—Hola, ya llegué —lo percibió de pie al lado de la cama—. ¿No estás molesta o sí?

—Dijiste que me acompañarías a la última revisión, esperé por ti casi dos horas, al final tuve que entrar sola —cambió de página, aparentando estar compenetrada en la historia.

—Dije que trataría de llegar, obviamente no pude, te habría avisado, pero estuve muy ocupado.

—Bien. ¿Algo más?, estoy llegando a la parte más interesante de mi novela.

—Sakura…

— ¡No Sasuke! Hoy no… lo único que quería, que esperaba…es que demostraras un poco de interés por el bienestar de tu bebé, has tenido incontables ocasiones para hacerlo, pero simplemente no te importa, ya por fin lo comprendí.

—No hables como si jamás hubiera asistido a alguna de tus citas, fui contigo al primer ultrasonido, ¿ya lo olvidaste?

— ¡Fuiste porque tu padre prácticamente te obligó!, si por ti fuera, jamás saldrías del trabajo, y eso no es por otro motivo más que porque no quieres estar aquí, con nosotros…

—No sabes lo que dices. Tú sabes que te quiero… —aceptó con dificultad.

—A mí tal vez sí, pero a él no —acarició el amplio vientre—. Ni siquiera has preguntado por su sexo.

—Dijiste que no querías saberlo hasta que naciera —se excusó impaciente.

Por eso prefería estar encerrado en el trabajo, no sabía cómo tratar con Sakura y su volubilidad, aunque reconoció interiormente que varias de sus quejas eran ciertas, no entendía por qué, pero a estas alturas él era incapaz todavía de conectarse con el bebé en su vientre.

—Y a ti no te importó, ¿Qué clase de padre no tiene curiosidad por su futuro hijo? —sollozó derrotada.

—Uno malo como yo, al parecer —reconoció también cansado.

—Ya no tienes que intentar aparentar…

— ¿De qué hablas? —discutió súbitamente intranquilo.

—Al inicio de todo esto te dije que no quería que estuvieras con nosotros por obligación. Te libero Sasuke, ya no es necesario que finjas querer seguir aquí, puedo ver a través de ti. Eres infeliz…

—Sakura no…

—Y me estás haciendo infeliz a mí también. Te amo, pero amo más a mi hijo. Vete Sasuke, no puedo ni quiero seguir contigo —finalizó con los ojos anegados de lágrimas.

— ¡No puedes echarme!, no después de todo lo que he hecho, lo que he trabajado por ustedes… ¡no te falta nada!

— ¡Me falta amor!… atención… sentirme importante para ti. Has dormido a mi lado cada noche, pero siempre me siento sola.

—Itachi y mi madre han estado a tu lado…

—Sí, y no sabes lo agradecida que estoy con ellos. De no haber sido por tu hermano, me habría pasado el embarazo muriéndome de antojos, pero no era la responsabilidad de Itachi mimarme, masajearme los pies cuando no soportaba la hinchazón, ni tolerarme cuando me daban ganas de reír y de llorar a la vez. Tampoco era tu madre la que debía dejar sus tareas de lado para llevarme al hospital, ni confortarme en los continuos malestares.

—Tú me conoces Sakura… no soy ese tipo de hombre, el tierno y cariñoso que necesita estar pegado a ti para demostrarte lo que siente —explicó con franqueza.

Aquel debía ser otro de los arranques de Sakura, no podía estar terminando con la relación, ella era la única que lo aceptaba, que lo amaba incondicionalmente.

—Te entiendo Sasuke, y antes saber que me amas a tu modo, habría sido suficiente para mí. Pero para él o ella no. Merece más, tal vez así, separados… sea más fácil para ti quererlo —se le estaba partiendo el corazón, pero era lo mejor, si seguían en la misma situación, Sasuke acabaría aborreciendo su vida, aborreciéndolos a ellos.

— ¿Es esa tu decisión entonces? —inquirió resentido.

¿Tanto para nada?, al final Sakura no lo amaba como miles de veces le había jurado, si lo hiciera, no lo arrojaría de su lado con tanta facilidad. Sí, él no era precisamente un dechado de virtudes, pero habría jurado que ella lo comprendía, que entendía las limitaciones emocionales que le impedían actuar como el resto del mundo.

—Sí. Te veré cuando nazca el bebé, eso si quieres estar ahí…

—Ahí estaré. A pesar de lo que puedas pensar de mí, no quiero perderme ese momento.

Sakura apretó los labios y ocultó su dolor enterrando otra vez la cara en el libro. Sasuke no tardó más de diez minutos en empacar sus pertenencias, era claro que estaba desesperado por desaparecer. Sabía que lo había lastimado con sus palabras, quería retirarlas y pedirle perdón, no obstante la helada expresión que le dedicó, le advirtió que era mejor dejarlo ir. Ambos necesitaban espacio, repensar y reacomodar bien sus prioridades.

—Adiós Sakura, llámame si necesitas algo —sus ojos volaron a su estómago, antes de permitirse titubear, caminó hacia ella, agachándose para quedar a su altura—. Cuídate —acarició su mejilla, luego la sorprendió enormemente cuando acercó los labios a su vientre y le colocó un beso en la punta.

Desde hacía meses el bebé se movía bastante, por lo que la fuerte patada que le proporcionó no la alteró, pero a Sasuke pareció conmoverlo, ya que abrió los ojos impactado.

—Ahora comprendo, tienes razón, me he perdido mucho —dejó su palma unos instantes más, disfrutando de los golpecitos que venían del interior—, se hace tarde, mejor me voy —sonrió tristemente—, nos vemos después.

Asintió sin poder decir nada, viéndolo marchar sin mirar atrás.

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Sasuke miró al reloj digital, el sonido de su móvil lo despertaba a las tres de la madrugada. Contesto al instante, el sueño abandonando su cuerpo inmediatamente. Sus sospechas se confirmaron al escuchar la preocupada voz de la madre de Sakura, avisándole que su pelirosa iba directo al hospital, su hijo estaba por nacer.

Se movilizó rápidamente, su familia entrando en acción al igual que él. En menos de cuarenta minutos ya se hallaban en la clínica.

— ¡Sasuke! —Mebuki los interceptó cuando se dirigían al área de maternidad.

— ¿Cómo está? —su madre se le adelantó a preguntar.

—Ella no…no está bien —la mamá de Sakura hacía un esfuerzo enorme por ocultar su angustia, pero era claro que se encontraba extremadamente alarmada—. No ha estado bien desde que te fuiste —confesó con gesto adusto.

—Yo no me fui, ella me echó —contradijo al instante, sería muy injusto que la madre de Sakura lo culpase por lo que iba mal.

—Sasuke —su padre lo reprendió con una seria mirada.

—No, no… tienes razón, Sakura no debió pedirte que te fueras, no cuando más te necesitaba. Estas semanas han sido muy arduas para ella, se la ha pasado deprimida, apenas retiene lo que come, no duerme bien… el doctor le dijo que su estado emocional estaba estresando al bebé…

— ¿Por qué no me dijo nada? —su temperamento a segundos de estallar, él había hablado con ella a través del teléfono, ya que Sakura insistía en que no se viesen.

La llamaba a diario, la conversación lo más educada posible, ella concentrada en decirle que todo iba bien con el bebé, él escuchando calladamente sin hacer mayores comentarios. Sin decirle que la extrañaba… sin confesarle que quería intentarlo de nuevo, que mejoraría por ella y por su hijo… que los amaba.

—Por orgullosa… por tonta… porque no quería que volvieras con ella únicamente por tu sentido del deber… Sakura siempre ha sido insegura, estar embarazada solo lo empeoró. Yo sé que los quieres, se te nota. Todo va a salir bien, ya verás, el medico dijo que tenían que hacerle una cesárea, en cualquier momento vendrán a informarnos que ambos lo han logrado, estoy segura.

Sasuke recibió el abrazo de su suegra con mucha disposición, la señora necesitaba consuelo, y él también. No les quedó opción que esperar, su madre y Mebuki permanecían sentadas en la sala de espera, conversando y dándose ánimos. Su hermano y su padre habían traído cafés para todos, pero él no conseguía hacer otra cosa que no fuera caminar de un lado para otro como un león enjaulado. Necesitaba que el médico apareciera y le dijera que ya podía respirar de nuevo, que Sakura y su hijo estaban perfectamente bien. Después de lo que le pareció una eternidad, el ginecólogo hizo por fin su entrada.

—Buenas noticias —sonrió dirigiéndose a ellos, la madre de Sakura en particular—. Después de sacar a la bebé, se presentaron algunas complicaciones, pero logramos estabilizar a Sakura y ya se encuentra fuera de peligro.

— ¿La bebé? —repitió sintiendo que sus piernas cederían en cualquier momento.

—Fue niña, una pequeña, ya que midió 45 centímetros y pesó 2 kilos 600, pero muy hermosa y muy sana, idéntica a usted —apretó el hombro del asombrado joven—. ¡Felicidades!, podrán verla en unos momentos. Sakura por su parte despertará en unas horas.

—Tranquilo Sasuke, Sakura se repondrá, tu hija nació perfecta —la voz de su padre lo sacó de su trance, notando que estaba hiperventilando.

— ¡Oh hijo! —Mikoto lo atrajo a su pecho, él enterró la cara en su cuello y trató con todas sus fuerzas no llorar. El alivio era desgarrador y reparador a la vez.

Una niña, una hermosa mujercita. Recibió con agradecimiento las felicitaciones de todos, minutos después una enfermera lo dirigió hacia los cuneros, donde podría conocer a la bebé. Ataviado con la típica ropa esterilizada del hospital, pudo entrar a sostenerla en sus brazos. Ni siquiera reparó en el resto de bebés que lloraban a su alrededor, su hija por supuesto era la más bonita. La cargó cuidadosamente, su inexperiencia haciéndose evidente, la enfermera lo miró con comprensión, indicándole amablemente sostenerle la cabecita y no apretarla demasiado.

Ya era real, por fin todo caía en su sitio. Tomó su delicada manita, permitiendo que la preciosa nena de cabello y ojos negros, apretara su pulgar con confianza. Su niña era fuerte, «justo igual que su madre», pensó orgulloso. Besó su frente y la arrulló con amor, prometiéndole en silencio que sería el mejor padre para ella, que la querría y la cuidaría por siempre.

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Abrió los párpados lentamente, preguntándose enseguida dónde se encontraba. « ¿Un hospital? », reconoció en segundos al ver lo que la rodeaba.

— ¿¡Mi bebé!? —se removió inquieta llevándose las manos a su vientre.

—Shh, Sakura todo está bien —Sasuke estaba a su lado de inmediato. La silla donde él estuvo sentado descansando, resbaló por el piso ante su rápida reacción.

—Chicharito… ¿Dónde está, cómo está, qué fue?... Sasuke —comenzó a llorar cuando él subió a la cama y la abrazó.

—Está en los cuneros, la traerán en unos minutos para que la conozcas, está perfectamente bien. Es una niña.

— ¿Una niña? —sonrió emocionada—, ¿¡me juras que está a salvo!?, yo… no me sentía bien… fui descuidada, Sasuke yo…

—Shh —la besó en los labios distrayéndola—, sí, te juro que se encuentra sana. Ya todo acabó, podremos irnos pronto a casa.

— ¿Juntos? —preguntó dudosa.

—Juntos —su tono serio, no admitía discusiones—, tú, la bebé y yo.

—No quiero obligarte a…

—Solo cállate Sakura, deja de pensar, deja de suponer. Ah, justo a tiempo —la puerta se abrió, dejando ver a una joven enfermera empujando un carrito.

—Buenos días, alguien estaba inquieta por entrar —sacó el pequeño bulto y se lo pasó a Sasuke, quien no perdió tiempo en darle un beso y colocarla en sus manos.

—Mírala Sakura, nuestra hija.

Sakura parpadeó rápidamente para controlar las lágrimas, pero no pudo hacerlo. Apretó a su nena y la acercó a su pecho, el regordete y animado rostro de su niña, era perfecto. La viva imagen de Sasuke. Simplemente la bebé más hermosa que había visto en su vida.

—Mi bebé —sollozó de felicidad, Sasuke rodeó sus hombros, atrayendo su barbilla para darle otro beso en los labios.

La certeza reemplazando completamente a la desconfianza. Sasuke adoraba a su hija, tendría que ser ciega para no ver la expresión de devoción que reflejaba en su cara.

—Perdóname —pidió humildemente. Él la observó durante unos instantes, asintiendo comprensivo.

—Solo no vuelvas a hacerlo, no me pidas alejarme otra vez —el miedo escuchándose por encima de su súplica.

—Lo prometo, no pasará de nuevo… te amo —juntó su frente con la suya.

—Hn, y yo a ustedes —lo escuchó susurrar en su oído.

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— ¡Mamá!, ¡anda, repite mamá, Sarada!

— ¡Papá! —gritó la niña de un año con diversión.

—Sasuke, nuestra hija no me quiere —lloriqueó vencida cuando él se dejó caer en la alfombra al lado de la bebé.

—Échale de la casa y que vuelva arrepentida. A mí me sirvió…

—Nunca vas a olvidarlo verdad… —bufó exasperada, la sonrisa de Sasuke burlándose de ella.

Comenzó a carcajearse junto con él, adoraba a su familia. Sasuke aprendió a ser más expresivo, cómo no serlo si su hija era la luz de sus ojos, la consentía y amaba enormemente, prueba de ello era que Sarada lo idolatraba. No volvió a sentirse ignorada, él pasaba bastante tiempo con ellas. Ambos avanzaban en sus estudios, madurando y creciendo junto con Sarada.

Un embarazo no planeado, no era la mejor manera de aprovechar la adolescencia, pero habían aprendido a sortear y a disfrutar de aquel cambio en su vida. Sabían que era solo el comienzo, su amor fortaleciéndose a cada día, al igual que su hija.

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Buenas, ¡saludos \®.®/!

Una complacencia más. No se que tan frío habrán sentido a Sasuke, yo estaba a punto de entrar al fic y golpearlo por insensible, pero bueno, así me lo pidieron, yo obedezco. Pude haber puesto más situaciones tensas, pero ya de por si quedó largo el one (como casi todos los anteriores, hehe), así que espero que haya sido suficiente. Ojalá te haya gustado Lady Alraune, si es que sigues por este sitio de Fanfiction, ya que me he tardado bastante en aparecer por aquí =$.

Tengo varias complacencias a la mitad, ésta de hecho, llevaba más de dos años (creo) ahí empolvada, es que llego a un punto en que me atoro, en cuanto voy trabajando de a poco. Pero ya saben que vuelvo.

Gracias por sus comentarios, hay unas reviews de guest, o de seudónimos que no tienen realmente una cuenta aquí, por eso aprovecho para agradecerles en esta nota. HARUMI es una de ellas, es muy bonito saber lo conmovida que te sentiste por el anterior one, también es uno de mis favoritos =´). De veras mi agradecimiento y un abrazo para ustedes.

En fin, cualquier cosa que deseen plasmar, ya sea crítica, saludo, sugerencia, incluso idea para complacencia, aquí las/los leo. Siéntanse libres para expresar lo que gusten.

Les mando un abrazo, cuídense mucho, mis mejores deseos. ¡Nos leemos pronto!

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¡SasuSaku CANON!