Naruto y personajes propiedad de Masashi Kishimoto
Diálogos y narración pertenecen a mi autoría
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Octavo one de la serie Complacencias
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Clasificación: K+
Pareja: SasuSaku
Categoría: Drama/Romance
ohanaguadalupe . aguileraperez: "Me gustaría que hiciera un chapter donde Sakura es la nueva en el último grado de preparatoria y no le vaya muy bien en socializar, culpa por un triste pasado y hay alguien que la pudo sacar de ese pozo llamado soledad a partir de ahí que su imaginación se encargue.
Sayonara..."
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"Invisible"
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— ¿Tienes todo listo?, Sakura —la dulce voz de la directora de la casa hogar la sacó de sus pensamientos.
—S-si —asintió mansamente abrazándose del usado oso de felpa.
—Bien, los Senju estarán aquí en cualquier momento para recogerte.
La señora de aspecto pulcro y eficiente tomó su mano con cuidado, mientras que levantaba la desgastada y ligera maleta con la otra. La dirigió por los amplios pasillos del edificio hasta llegar a la deficiente sala de espera. Solo dos viejos sofás y un escritorio con una joven recepcionista detrás, adornaban el deprimente panorama.
—Nobunaga-san —jaló con cuidado el planchado saco de la madura mujer.
— ¿Si Sakura? —sus comprensivos ojos cafés la miraron con interés.
Se encogió en su sitio intentando parecer más pequeña y pasar desapercibida, miró hacia el suelo, no le gustaba cuando los demás fijaban su atención en ella, pero la directora simplemente estaba atendiendo a su llamado, así que comprendió que debería continuar y preguntar la duda que le corroía la mente desde hacía días.
— ¿Ellos… —mordió la enorme oreja de Mister Teddy con nerviosismo— van a traerme de vuelta?, ¿mis nuevos papás… van a regresarme cuando consigan un nuevo hijo?, como hicieron los anteriores.
—Sakura…
Era muy pequeña en ese momento, por lo tanto no sabía que los ojos de la agradable mujer se habían humedecido por la lástima que le dieron sus palabras.
—Los Senju son una pareja maravillosa. Ellos no pueden tener hijos propios, como los Cross. No te regresarán, te quedarás con ellos siempre, ¿eso te gustaría, verdad? —acarició su largo cabello rosa acomodándolo detrás de sus orejas.
—Quiero volver a tener una mamá y un papá. Mister Teddy dijo que estaba bien, que mis papis del cielo no se enojarían —aceptó con una tímida sonrisa.
—Los tendrás Sakura, los tendrás y serás muy feliz —le aseguró con confianza.
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— ¡Mamá, mamá! —clamaba desesperada.
A pesar de que se tapaba los oídos con fuerza, podía escuchar los gritos de dolor y de angustia. Su mamá le ordenó permanecer dentro del armario, la había cubierto con mantas y ropa, intentando esconderla. También le advirtió guardar silencio.
¡Mamá, mamá!
Su angustioso llamado provenía de su cabeza. Ella era buena niña, nunca desobedecía. Apretó con fuerza al señor Teddy, mordiendo fieramente su oreja. Las voces roncas, espetando palabras feas, groserías prohibidas, se volvieron más ruidosas.
¡Mamá, mamá!
Cerró los ojos, su pequeño cuerpo se balanceaba hacia adelante y atrás. Cosas caían y se quebraban. Más lamentaciones. Risas burlonas. Golpes. Alguien lloraba y suplicaba, era ella, era su voz en su cabeza.
¡Mamá, mamá!… por favor…no.
Señor Teddy… protéjame.
Un disparo la sobresaltó arrasando con los sonidos y la oscuridad a su paso.
— ¡Mamá! —despertó cubierta de sudor y lágrimas.
—Tranquila hija —su madre la abrazó y arrulló entre sus amorosos brazos.
— ¿Está bien? —la voz de su padre resonaba preocupada a su lado.
—Solo fue una pesadilla Sakura, todo está bien… estás a salvo hija —Tsunade acarició sus mejillas, llevándose en sus cálidas palmas las saladas gotas de desesperación.
—Hacía mucho que… no soñaba con eso —articuló cuando pudo tranquilizarse por fin.
—Le pediré a Shizune que te prepare un té, tranquila bebé —Jiraiya besó su frente con amor.
—No papá, no la molestes, ya estoy mejor. Debe ser por el estrés de iniciar la escuela —se recargó en la cabecera, estiró la mano para alcanzar su viejo oso, luego lo estrechó fuertemente.
Sus padres adoptivos se miraron entre sí, luego volvieron su atención hacia ella. Conocía esas expresiones a la perfección, lo que estaban por decirle no le iba a gustar.
— ¿Qué pasa? —preguntó inquieta.
—Sakura, tu madre y yo no queremos verte mal. Si ingresar a la escuela te pone así de angustiada, tal vez lo mejor sea que continúes con tu educación en casa, como hasta ahora —la voz de su padre era comprensiva y cuidadosa.
— ¡¿Qué?, no! Estoy lista. Esto fue… un episodio. Mamá, papá, por favor… he esperado esto toda mi vida. Quiero ser normal, quiero tener amigos —rogó estrechando a Mister Teddy.
Cuando fue formalmente adoptada a la edad de ocho años, los Senju se volcaron completamente en su bienestar. Era una niña retraída, asustada y demasiado tímida. ¿Cómo no serlo? Su pasado estaba ensombrecido por el trauma de la muerte violenta de sus padres. Ellos creyeron que la mejor terapia para ella, era permanecer protegida bajo sus amorosos cuidados en casa.
Después del asesinato de su familia y de ser colocada en el sistema, no volvió a asistir a la escuela como una niña común. Le ayudó, ya que su inseguridad le impedía socializar con cualquier ser humano. Los mismos Senju tuvieron que abrirse camino hacia ella poco a poco. Era una niña solitaria, que prefería jugar con su oso y crear amigos imaginarios. La terapeuta no puso objeción, sobre todo cuando ella era víctima constante de ataques de ansiedad al ser sometida a cualquier estimulo social, estar en el mismo lugar con más de tres personas, hacía que entrara en pánico y le dieran ganas de gritar.
Durante años ese modo de vida fue práctico y sencillo. Escapar de las atemorizantes situaciones estresantes era necesario para la niña dañada y traumatizada que fue en el pasado. Sin embargo, no era lo que deseaba en la actualidad. Tenía dieciséis y tristemente ningún amigo real. Amaba a sus padres y a Shizune, la empleada de más confianza de la casa, también a su tío Kakashi y su esposa Rin, amigos de sus padres. Pero fuera de su familia, no había nadie más.
Miró a su regazo, el gran oso de peluche que descansaba en sus piernas, ya no era suficiente. Mister Teddy estaba de acuerdo, él ya era un oso muy viejo y cansado, incapaz de seguirle el ritmo. Lo adoraba, había estado con ella desde que tenía tres años de edad, era el único recuerdo físico que tenía de sus padres, por eso le creó una personalidad propia.
Él le hablaba al oído secretamente, estimulándola a abandonar por fin su cascarón, a conocer amigos nuevos, a personas. Que le dieran conversación, que la acompañasen al cine, a comer, a la playa, que la hicieran sonreír y por qué no, también que la hicieran llorar. Mister Teddy decía que era hora de enamorarse, de poner a trabajar su maltrecho, pero a la vez intacto corazón.
Quería desesperadamente eso. Una vida con emociones, algo que sólo se conseguiría si salía de su casa y empezaba a convivir con los demás.
—Por favor —susurró, incapaz de controlar la consternación en su voz.
—Jiraiya… —Tsunade observó nuevamente a su marido.
Ambos eran una pareja mayor, aunque se conservaban muy bien para su edad. Nunca pensaron tener a su cuidado a una niña tan tierna y especial como Sakura, pero su buena posición económica hizo posible su adopción. Los dos amaban a su preciosa hija, para ellos no importaba que biológicamente no tuvieran relación con ella. Por eso se les hacía tan duro dejarla luchar por su cuenta. Por supuesto que entendían la importancia de que se volviera independiente, de que madurase y por fin perdiese el miedo a asistir a la escuela. Algo que en cualquier otra circunstancia no tendría mayor relevancia, pero en las de su hija, era un paso muy difícil.
Sin embargo, veía en sus verdes ojos la determinación. Debían apoyarla, si lo habían hecho durante todos esos años, con sus pesadillas, con sus ataques, con sus manías de hablar sola con sus amigos invisibles… ¿Cómo no hacerlo ahora que más los necesitaba? Era por su bien, su hija se sentía lo suficientemente sana, necesitaban demostrarle que lo era, que su sueño de normalidad estaba a su alcance.
—Bien, siendo así, es hora de dormir señorita. No habrá excusas para no levantarse temprano.
— ¡Gracias, gracias, gracias! —su emocionada respuesta fue suficiente para ellos.
Los abrazó y besó. Luego se recostó otra vez, sus padres permanecerían ahí hasta que lograra conciliar el sueño. Quedándose a su lado como siempre después de una pesadilla.
…
— ¿Quién es esa que parece sacada del preescolar?
Sasuke levantó la cabeza de su celular para ver hacia la entrada del colegio, Karin señalaba a una joven en la puerta, acompañada de dos adultos que seguro eran sus padres, aunque no se parecían nada a ella. Recargado en el tronco del árbol se irguió en toda su estatura para contemplarla mejor. Era una chica muy singular sin duda. Su largo cabello rosado corría lacio por su espalda, un listón rojo en el a modo de diadema, permitía detallar perfectamente su rostro. Tenía grandes ojos verdes, pestañas espesas y largas, nariz pequeña y simétrica, labios rellenos y medianos. Recorrió su cuerpo con interés, su figura delgada pero con curvas muy femeninas, las largas piernas torneadas y pálidas haciendo juego con el resto de su tersa piel.
—No lo sé, ¡pero qué horror ser traída por tus papás como si fueras un bebé! —la escandalosa crítica de Ino hizo reír a los demás.
Rodeado de su grupo de amigos, no tuvo más opción que asentir en acuerdo. A pesar de que lo que menos le apetecía era burlarse de la nueva chica.
—Pues a mí me parece muy bonita —Naruto aportó con sencillez, obviamente aprovechando que su novia no llegaba aun y podía oírlo.
— ¡Y los despide de beso frente a todos! —Temari soltó una risa mordaz—. ¿Te imaginas hacer eso con nuestros padres Gaara?
— ¡Pff, no! —negó el pelirrojo también concentrado en la escena.
—Yo me moriría de vergüenza si los míos me trajeran a la escuela —Tenten contribuyó con disgusto.
—No la había visto nunca. ¿Será alumna de primero?, no me molestaría darle la bienvenida —Suigetsu se lamió los labios.
Los halagos apreciativos de Naruto y de Suigetsu sólo lograron que las chicas hicieran más comentarios insidiosos acerca de la nueva alumna. Obviamente se daban cuenta de que era una mujer muy hermosa y les daba envidia. La chica se quedó sola por fin, girando hacia los jardines y contemplando a los demás estudiantes ir y venir, parecía abrumada e intimidada mientras examinaba el gran edificio frente a ella.
— ¿Me acompañas Sasuke? —invitó su amigo alzando las cejas juguetonamente.
— ¡Ash, cállate Suigetsu!, a Sasuke-kun no le llaman la atención las insípidas, y a esa tipa se le nota lo insignificante a kilómetros, ¿verdad Sasuke-kun? —Karin se acercó hasta él, colgándose de su brazo. Él no la apartó, estaba acostumbrado a que siempre lo acosara, además tenerla cerca alejaba a las demás fanáticas que lo seguían.
—Ni las insípidas ni las interesantes, cualquier mujer te da igual, ¿cierto teme? —se rió el rubio, conocedor.
Sí, en otras circunstancias habría asentido de inmediato. Sus molestas admiradoras lo sacaban de sus casillas. Debido a su buen cuerpo, su cabello negro y sus facciones perfectas, era un joven muy atractivo. Aunque su popularidad no era algo que le pareciera importante, por lo regular era más bien una carga. Odiaba ser el centro de atención, ser el objetivo de los afectos de cualquier chica superficial que se dejaba llevar por su apariencia. No obstante, en esta ocasión era diferente, la chica a la que miraba, era diferente.
La observó caminar con cuidado, perdiéndose de su vista al entrar por fin a la escuela. Intuyó que la conocería pronto, al menos, eso esperaba.
…
Sakura se sorprendió un poco al encontrar vacío el salón en el que recibiría sus clases. Una joven empleada de servicios escolares —llamada prefecta— la había llevado hasta ahí, diciéndole que fuese escogiendo un lugar y que esperase a que sonara el timbre. Hubiera preferido seguir descubriendo los alrededores del jardín, pero ver tantos jóvenes juntos fue atemorizante. «Pasos de bebé», se recomendó en silencio. No tenía por qué abarcar todo lo desconocido en un solo día. Ya tendría tiempo para ir aprendiendo y disfrutando de cada nueva experiencia.
Escogió un escritorio de la fila que quedaba cerca de las ventanas, así no se sentiría atrapada. Había cuatro lugares delante de ella y tres detrás, no quería sentarse al frente, su vista era magnifica, les dejaría esos asientos a quienes necesitaran estar cerca del pizarrón. Colocó su bolso encima de la mesa, lo abrió con cuidado y extrajo su carpeta y una pluma, debía estar preparada. Al tomar sus cosas una gran oreja escapó del interior.
—Mister Teddy, salga a dar un vistazo —se apresuró a descubrir la cabeza del oso y mostrarle todo a su alrededor.
El señor Teddy vestía una corbata roja que hacía juego con la suya y la diadema en su cabeza. Sus ojos de botón en verdad parecían asimilar la superficie del aula.
— ¿Qué dice?, que son pocos pupitres. Sí, este es un colegio muy reconocido, papá me dijo que únicamente lo mejor de la comunidad asiste aquí, que ahora soy una estudiante de élite. Así será más fácil que haga amigos. ¿No lo cree?. Por supuesto que voy a sonreír, voy a seguir todos los consejos que usted me dio. Bien, bien, regrese a su escondite, no lo molestaré más —guardó con cuidado a su preciado amigo, cuando se escuchó por fin el timbre y él le dijo que le molestaba el sonido y prefería irse a dormir.
No pudo refrenar el impulso de arrastrar con ella a Mister Teddy, él era su amuleto, con él a su lado podía dominar mejor sus miedos. Saber que la acompañaba y la apoyaba desde su mochila, era suficiente para brindarle seguridad.
Su espalda se puso tensa al ver entrar a un puñado de chicos. Sus apariencias eran muy variadas, no pudo resistirse a mirarlos directamente. Las chicas lucían tan llamativas, sus uniformes a pesar de ser idénticos al suyo, no se veían igual. Las faldas que ellas vestían eran más cortas, sus blusas casi completamente desabotonadas, mostrando coloridas y escotadas camisetas debajo. Eran muy altas, «oh, debe ser por sus zapatos», parpadeó al ver sus enormes tacones.
—No. Es. Cierto. La bebé está en nuestro grupo —una rubia de ojos azules reparó en ella, haciendo que los demás la mirasen también.
Al darse cuenta que todos la observaban atentamente, comenzó a frotarse las manos entre sí. Recordó las recomendaciones de su doctora, por lo que reguló su respiración hasta que su cuerpo se fue relajando. Luego plasmó la mejor de sus sonrisas, la que había ensayado miles de veces frente al gran espejo de su habitación. La que su tío Kakashi alababa, haciendo alusión a que era como ver salir el Sol.
—Ho-hola, me llamo Sa-Sa-Sakura —lanzó con torpeza a través del nudo en su garganta.
—Pues Sa-Sa-Sakura, a nadie le importa —respondió la rubia con mofa—, ¡ahora largo de mi lugar, estás en el! —demandó altanera.
Su mirada cayó hasta el piso cuando sus compañeros comenzaron a reírse de ella. Se encogió un poco, regresando a los tiempos en que le gustaba hacerse una bola y pasar inadvertida. ¿Por qué tuvo que tartamudear?, aquel era un viejo hábito que surgía cuando algo le daba miedo o vergüenza, pero pensó que lo tenía superado, hacía años que no le pasaba.
— ¡Hey, ¿eres retrasada o algo así?, muévete tarada! —su compañera comenzó a chasquear los dedos.
—Yo, no lo sabía —se levantó con cuidado, con la vista clavada todavía en el suelo—, cre-cre-creí que era el primer día. No pensé que ya tuvieran los lugares asig-asignados, la prefecta me dijo que…
—No me interesa lo que te hayan dicho, nosotros siempre escogemos esta zona.
— ¿Do-dónde me siento? —preguntó confusa, cogiendo sus cosas.
—Por mi siéntate en el piso, a mí que diablos me importa. ¡Ash, ahora tendré que desinfectar la silla, se me pegará lo estúpida!
— ¿Empezarás a ta-ta-tartamudear tú también Ino?
— ¡Cállate Sai! —rieron otra vez, incluida la rubia.
Se mordió el labio con fuerza, a la vez que comenzó a caminar a ciegas. Esperaría en el frente a que todos tomaran sus lugares, luego buscaría donde acomodarse. Al ir concentrada en la punta de sus pies, no se percató que no tenía el camino libre. Chocó contra un cuerpo más grande que el suyo, sus pertenencias cayeron al suelo, pero a ella lo único que le importaba era disculparse. Levantó la cabeza y se encontró con unos desconcertantes y serios ojos negros. El chico de cabello largo y oscuro apretó los labios, seguramente molesto por su golpe.
—Pe-perdón, yo no… no me fijé —su voz se apagó al sentir sus manos sosteniéndola por los brazos, él la había cogido para que no cayera por el impacto.
Sus mejillas se sentían calientes, como si tuviera fiebre. Probablemente estaría ruborizada. Tragó saliva con dificultad, él no dejaba de mirarla. Sus dedos estaban fríos, haciéndola más consciente de su propio calor corporal.
— ¿Cómo ibas a fijarte si ibas tan concentrada en tus feos y ridículos zapatos?, ¡idiota! —una joven pelirroja espetó al lado del chico—. ¿Estás bien Sasuke-kun?, ¿esta torpe no te hizo daño? —tomó su barbilla haciendo que girara a verla.
Su compañero, Sasuke, la soltó por fin, concentrándose en negar con su cabeza a la pregunta de la indignada chica. Agachándose para no dejar ver más su vergüenza, se ocupó en recoger sus cosas. Una mano tendida frente a ella la sobresaltó. Miró hacia arriba, encontrándose con los mismos ojos que la habían dejado sin palabras minutos atrás. La tomó con lentitud, permitiendo que la ayudara a levantarse.
—Gracias Sa-Sasuke-kun —murmuró con educación. Un jadeo colectivo la hizo mirar a los demás.
Cada estudiante la fulminaba con desagrado. ¿Había hecho algo incorrecto?, ¿estaba mal que se refiriera a él por su nombre, sólo la otra chica podía llamarlo así?. Por lo visto iba a pasarse todo el día pidiendo disculpas, debió leer un manual de cómo comportarse en la escuela, todo lo que hacía parecía estar equivocado.
—Hmp —asintió él soltándola con cuidado, sus dedos rozándose al separarse.
Él no lucía para nada enfadado, por lo que pudo respirar de nuevo. Sorteándolo con cuidado de no tocarlo e incomodarlo de nueva cuenta, llegó por fin al frente. La mayoría murmuraban y la señalaban. «Mister Teddy, ¿Qué hago?, ¿sonreír?»
Aguantar. Mantente firme. Mantente fuerte.
Cerró los párpados y se centró en tratar de seguir las instrucciones.
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Los ojos de Sasuke se desviaron a la esquina de enfrente por centésima vez. Sentado en la última banca de la fila, el único ángulo visible de la nueva alumna, de Sakura, era su llamativo cabello. Permanecía alejada del resto, concentrada en la clase, apuntando cada cosa que el maestro Sarutobi explicaba. Lo más extraño, es que parecía feliz. Cuando el profesor caminaba entre las bancas y los verdes ojos de ella lo seguían, alcanzaba a distinguir su asombro ante cada nueva información que escuchaba.
Apretó la mano y la llevó hacia sus labios, su nariz recogió la esencia a moras que persistía en su palma. Ella olía delicioso. ¿Qué le sucedía?, él jamás se interesaba en nadie, menos en sus compañeras de clase. Comprendía porqué los demás lo habían mirado como si le hubieran crecido dos cabezas cuando la ayudó a levantarse, su naturaleza indiferente era bien conocida por toda la escuela. Pero verla ahí, tan frágil, tan desconcertada, tan atacada, removió algo en él. Claro que no pensaba hacer más, ella podía ser muy bonita, pero él no era de los que se preocupaban por las relaciones, menos con una chica tan inocente, que de lejos, se notaba no sabía mucho de la vida. No sabría cómo acercarse, aceptó pesaroso. Regresó la vista a las ecuaciones del pizarrón, era hora de dejar de fantasear.
…
— ¡Hey, nueva, por aquí! —un chico de su grupo la invitaba a sentarse en su mesa.
Sonrió agradecida dirigiéndose hasta allí con su bandeja. Todos los demás la habían ignorado cuando intentó acercarse y tomar un lugar para comer. Incluso algunas chicas la corrieron directamente diciéndole que ni se le ocurriera pararse cerca de ellas. Nunca hubiera imaginado que la escuela era tan complicada.
—Hola, gracias —se dejó caer en medio del joven que la llamó y de un pelirrojo. Pronto se dio cuenta que la mesa estaba llena únicamente de varones, todos compañeros de su salón.
—No tienes nada que agradecer, queríamos darte la bienvenida, ¿cierto, chicos? Soy Suigetsu.
—Mucho gusto Suigetsu, soy Sakura Senju —le tendió la mano para un amistoso apretón, pero él aprovechó y la acercó a su cuerpo, el estruendoso beso en su mejilla la sorprendió.
—Lo sabemos —le rodeó los hombros con un brazo y comenzó a señalar a los demás—. Mira, él es Gaara Sabaku, —nombró al pelirrojo a su lado—, esos de ahí son Shikamaru Nara y Chouji Akimichi —un moreno y un fornido chico la saludaron desde el otro extremo—, Naruto Namikaze.
— ¿Qué hay? —rió el joven rubio de ojos azules.
—A Sasuke Uchiha, seguro que lo recuerdas.
—S-sí —les sonrió a todos, pero en especial a él. La expresión de su compañero se ablandó pero no le correspondió de vuelta.
—Sai y Neji están con sus novias, en aquella mesa de allá —punteó al centro, ahí estaban reunidas las chicas de su clase—, después te los presento. Ah, y Juugo está en el jardín, prefiere comer al aire libre.
—Me alegra conocerlos —expresó con sinceridad.
—Pero cuéntanos, ¿Cómo es que caíste en nuestra prestigiosa escuela?, nunca te habíamos visto por los alrededores, ¿acabas de mudarte?
Dejó su sándwich y fruta de lado, renunciando a comer para poder responderles, además no poseía apetito. Sus nuevos amigos la miraban con atención, esperando por su respuesta.
—Yo… no. He vivido aquí desde los ocho, pero me educaron en casa —platicó con facilidad—, fue hasta ahora que me dieron ganas de asistir a clases en una escuela normal, para ver lo que se siente y hacer amigos.
—¿Estás… es en serio?. ¿Nunca habías asistido a una escuela? —los ojos de Naruto estaban muy abiertos.
—Lo hice de pequeña, pero… tuve algunas complicaciones y lo dejé.
— ¿Entonces si tienes algún tipo de retraso como sugirió Ino?
—Cállate Gaara.
Sakura no tomó a mal el comentario del pelirrojo, no parecía haberlo dicho para insultarla. Lo que la asombró fue la molesta voz que provino después. Observó con desconcierto a Sasuke, él lucía enfadado. Sus miradas se encontraron, nuevamente cayó presa de sus magníficos ojos.
—Hey, vamos a calmarnos todos. Termina de contarnos Sakura, ¿puedo comerme tu manzana y tus uvas?, lucen deliciosas —distraída por las jocosas palabras de Suigetsu, rompió el hechizo que la mantenía cautiva de Sasuke. Acercó su bandeja hacia su amigo de ojos violetas, él comenzó a comer gustoso.
—No tengo problemas de aprendizaje —continuó por fin—, sólo para socializar. Soy… algo tímida.
—Oh, ya veo. Ahora comprendo que te hayan acompañado a tu primer día de clases. ¿Esos señores que venían contigo en la mañana son tus papás? —Naruto cuestionó.
—Si —asintió orgullosa.
—No te pareces mucho a ellos —apuntó el más gordito.
—No, es que soy adoptada —aclaró con espontaneidad.
Todos comenzaron a carcajearse. Ella se les quedó viendo, no comprendiendo el chiste. Solamente Sasuke permanecía serio, estudiándola a detalle.
—Ella en realidad es adoptada, estúpidos —espetó al fin eliminando las risas.
— ¿Se ríen de mí porque soy adoptada? —indagó confusa, ¿Por qué algo así seria gracioso?
—No, ellos se rieron porque pensaron que bromeabas —le aclaró Sasuke.
—No entiendo —le respondió abrumada, los demás tuvieron el detalle de verse avergonzados.
—Discúlpanos Sakura, es que lo dijiste con tanta sencillez que pensamos que estabas siendo graciosa.
—Para mí no es un problema serlo, nunca ha sido un secreto. Los Senju me quieren mucho, y yo los quiero a ellos, no importa que no sea su hija biológica.
—Es que no cualquiera admite eso ante desconocidos —explicó Shikamaru extrañado.
—Pero… ustedes no son desconocidos, son mis nuevos amigos, ¿no? —cuestionó esperanzada.
— ¡Claro! —Suigetsu tomó su mano y la apretó cariñosamente—, incluso más si tú quieres.
—Senju, Senju… ¡ah, ya recordé!, mi papá tiene negocios con Jiraiya Senju, ¿él es tu papá adoptivo?, no lo conozco, pero mi padre siempre dice que lo respeta y admira mucho.
—Sí, yo lo llamo sólo papá —esclareció con ingenuidad el comentario de Naruto.
— ¿Y de dónde te adoptaron?, ¿eres de otro país o algo así?, tu cabello es algo singular —Gaara jugó con un mechón entre sus dedos.
—No…
— ¿Vivías en un orfanato porque tus padres te abandonaron, así como en las novelas? —Chouji la escrutaba con desagrado.
—Tampoco…
Sintiéndose muy incómoda de repente, comenzó a frotarse las manos. Agachó la cabeza y fijó su vista en la mesa. No es que no quisiera conversar con ellos y conocerlos mejor, pero sus preguntas la hacían sentirse rara y juzgada.
— ¿Entonces qué les pasó?
—Mu-mu-murieron… —susurró con tristeza.
— ¿Cómo, qué les sucedió? —no era interés, sino morbo mal disimulado, comprobó Sakura al ver el rostro de Chouji.
—Tsk, ¡ya déjenla en paz! Ven Sakura, ¿no te gustaría conocer la escuela?, vayamos para que te la muestre.
—Sí. Gra-gracias… Sasuke-kun —se puso de pie con su ayuda, él se había trasladado detrás de su silla y la esperaba con su palma extendida hacia ella.
Caminó dócilmente tras él, colgada de su mano permitiendo que guiara el camino. La cafetería se quedó muy silenciosa de repente, por lo que levantó la cabeza para ver qué sucedía. Un escalofrío la recorrió al comprobar que ella y Sasuke eran el centro de toda la atención. Continuó andando, cuidando de no tropezar, Sasuke no se detuvo en ningún momento hasta que por fin la sacó del edificio.
Cuando estuvieron lo suficientemente alejados de la multitud, Sasuke consiguió calmarse. De nada sirvió que se jurase y prohibiese a sí mismo no tener nada que ver con Sakura, al instante de verla siendo asediada por los otros no se pudo contener. Comenzando con los atrevidos toqueteos de Suigetsu y de Gaara, para seguir con las indiscretas y maliciosas preguntas que le hicieron los demás. Ahora comprendía mejor su forma de ser y de actuar tan confiada, con esa inexperiencia cómo no resultar un blanco fácil. Era tan crédula y cándida, si no la ayudaba, sus compañeros se la comerían de un bocado.
—Es muy bonito este jardín —comentó ella encantada sentándose en el pasto—, ¿te molesta si nos quedamos aquí?, sé que querías mostrarme la escuela, pero me gustaría más conversar contigo Sasuke-kun.
Odiaba que todas las chicas se refirieran a él con tanta familiaridad. Esta vez no obstante, escuchar a Sakura llamarlo por su nombre con fluida alegría, le gustó. Ella no hacía pucheros infantiles, ni sensuales o estudiadas poses para atraerlo, simplemente lo miraba con sus enormes ojos verdes y le sonreía con naturalidad.
—No soy muy bueno en eso —admitió dejándose caer frente a ella.
—Ya somos dos —rió nerviosa—. No quería decirles, ¿sabes?. A pesar de los años sigue siendo doloroso —no tuvo que explicarle a qué se refería, Sasuke comprendió inmediatamente.
—Pueden ser unos verdaderos idiotas, no dejes que te presionen, si no quieres hacer algo que te incomode, no lo hagas —se alzó de hombros.
—Es fácil para ti decirlo… quiero encajar. Quiero caerles bien, no te invitan a salir o a fiestas si no les caes bien. Pensé que con sonreír sería suficiente, Mister Teddy dijo que lo sería —se escuchó decepcionada.
— ¿Mister Teddy… quién es ese? —arqueó la ceja, ¿Qué no era ese el típico nombre de los osos de peluche?, ella hablaba con acertijos.
—Mi mejor amigo, ¿quieres conocerlo?, has sido bueno conmigo, le caerás bien —auguró oyéndose contenta nuevamente.
—Hn, ¿Por qué no? —no pudo evitar sonreír al ver su entusiasmo.
—Ven entonces.
Cogiendo su mano lo arrastró de vuelta al salón. Le extrañó que sostenerla no se volviera incómodo todavía, más raro incluso, que él hubiera comenzado e incitado aquellos acercamientos. No soportaba mucho el contacto físico, incluso que invadieran su espacio personal le generaba aversión, de Karin lo toleraba porque se había rendido de alejarla constantemente y que no le hiciera caso. Pero tener a Sakura tocándolo, no traía los mismos efectos desagradables. No, sus dedos entrelazados le provocaban una sensación graciosa en el estómago. Cosquillas y algo más. El contacto con Sakura era como rodearse de molestas y furiosas hormigas que recorrían su interior.
El aula se encontraba vacía, los estudiantes todavía en la cafetería o vagando por los alrededores de la escuela.
— ¿Qué buscas? —la vio tomar su gran bolso y abrirlo.
Sus ojos se alzaron con incredulidad, Sakura sacó un oso de juguete y se lo puso por delante. El gastado muñeco portaba una elegante corbata, era lo único que lucía nuevo. El oso estaba en pésimas condiciones, su pelaje que adivinaba en un inicio fue café, era opaco casi mostaza —por las continuas lavadas supuso—. Sus despintados ojos de botón, parecía que habían sido negros en un pasado muy lejano y, sus orejas… sus orejas tenían marcas profundas maltratando las orillas, ¿de dientes?.
—Conoce al señor Teddy, o como yo lo llamo más informalmente, Mister Teddy —tomó la ¿mano/pata? del oso y se la extendió.
— ¿Él es tu mejor amigo? —la observó contrariado.
—Y antes de ti, el único —asintió ella mordiéndose el labio con vacilación.
Sasuke la miraba como si ella estuviera loca. Abrazó a Mister Teddy y ocultó el rostro. No quería que volviesen a dedicarle esa expresión, no Sasuke. Se dio la vuelta y se sentó en su lugar. Sería mejor guardar silencio para no decir algo que la hiciera ver aún más desequilibrada.
—Es… algo viejo, ¿no?. ¿No temes que se rompa, que algo pueda pasarle aquí?
Ella no le respondió, ni siquiera parecía haberlo oído. No perdió de vista como acercaba su cara al oso, tampoco como sus labios se abrieron y tomaron la oreja derecha «así que sí son dientes».
— ¿No le duele? —nunca sabría cómo se las ingenió para que su voz sonase tan tierna—. Aunque siendo tu mejor amigo supongo que te permite eso y más. ¿Es algo que haces a menudo, una costumbre o tipo de saludo especial entre amigos?, ¿debo prepararme yo también para que me des un mordisco? —sonrió bromista inclinándose a su lado, «ahí está, lo conseguí», suspiró al verla ruborizarse y reír.
—No… —se recargó en la silla y lo contempló con ánimos renovados.
—Bien, no creo que mis orejas sean tan resistentes como las de él —acarició la esponjosa cabeza del paciente Mister Teddy.
— ¿Te parezco rara?
— ¿Rara?, no. ¿Diferente… única?, definitivamente —admitió, por suerte logró comprender su infantil comportamiento a tiempo, antes de lastimarla. Sakura no era más que una chica sobreprotegida e inexperta de las normas y preceptos sociales
—No estoy loca, tampoco soy tonta. Sé que Teddy es un oso de peluche, que es un objeto inanimado. Pero siempre ha estado conmigo, con él a mi lado me siento menos sola. Él es el único recuerdo que tengo de mis verdaderos padres, me lo regalaron para mi cumpleaños número tres. Por eso me gusta pensar que él me habla, que me comprende cuando yo le hablo. Que me abraza cuando yo lo abrazo. Si estoy muy angustiada o asustada, morder sus orejas es lo único que me tranquiliza. Por favor no te rías de mí —pidió mirándolo con seriedad—. De verdad lo considero un verdadero amigo.
Sasuke se quedó quieto, asimilando la increíble confesión. La vio guardar con amoroso cuidado al oso. Tal vez después, cuando pensara detenidamente en lo que sucedió a continuación, entendería porqué lo hizo. Pero en ese momento su cerebro se desconectó. Su cuerpo actuó por puro reflejo. La tomó de la muñeca y la hizo levantarse, luego la atrajo hacia su pecho. Sus brazos la rodearon inmediatamente, apretándola contra su torso.
—Probablemente nunca llegue a ser tan buen amigo como él —admitió sonando ligeramente ronco—, pero también sé dar abrazos.
Se percató que estaba haciendo lo correcto, ella se sostenía firmemente a él con su rostro escondido. Cuando su camisa y corbata comenzaron a sentirse húmedas, convenientemente ignoró el hecho. El silencio era bienvenido, permanecieron ahí largos minutos, hasta que el sonido que anunciaba el final del descanso los hizo separarse.
—Gracias, Sasuke-kun.
El mundo exterior se abrió paso entre ellos. Se alejó de ella con lentitud, pero no iría muy lejos. No permitiría que se sintiera sola otra vez.
…
—… y entonces Sasuke me abrazó mamá, ¿lo puedes creer?
Sentados a la mesa del elegante comedor, Tsunade y Jiraiya observaban contentos a su feliz hija narrarles su primer día.
—Momento, ¿cómo que te abrazó? —Jiraiya ya no se reía.
—Luego a la salida, él, Naruto y la novia de Naruto, Hinata, que es una muchacha muy bonita, se quedaron conmigo hasta que Iruka llegó a recogerme —explicó rápidamente, el plato frente a ella enfriándose sin ser tocado.
— ¿Cómo dices que se apellida ese muchacho?, voy a tener que investigarlo —advirtió Jiraiya suspicaz, sabía que su nenita atraería la atención de los chicos apenas pusiera un pie en la escuela, debía cerciorarse que aquel joven fuese alguien bueno para ella.
—Uchiha. Pero no necesitas investigar nada papá, Sasuke es la mejor persona que he conocido después de ustedes. ¿No escuchaste que se portó muy bien conmigo?, ni siquiera se rió de mí al presentarle a Mister Teddy.
—Jiraiya ya oíste a tu hija —advirtió su mujer con tono sedoso, no le gustaba que instalaran en Sakura aquella desconfianza. Bastante había sufrido de pequeña como para que ellos fomentaran más inseguridad en ella.
—Conozco a su padre —examinó más tranquilo, los Uchiha eran una familia respetable. Fugaku, el patriarca, era un hombre honesto y responsable.
— ¿Entonces si puedo ser su amiga?, ahora que recuerdo, Naruto dijo que su papá hacía negocios contigo, así que también puedo ser amiga suya, ¿verdad?
—Puedes tener todos los amigos que quieras, hija. Ahora por favor come, sé que estás muy contenta, pero puedes seguir contándonos mientras disfrutas tu filete.
—Si mamá —tomó el cuchillo y su tenedor cortando el pescado y llevando un trozo a su boca.
—También los vegetales —ordenó su padre—, y sí, puedes ser amiga de tus compañeros hija.
Sakura saboreó su comida, agradecida con su familia. La inmensa sonrisa no desaparecía de su rostro. Después de todo, su comienzo en la escuela había sido increíble. ¿Qué le esperaba al día siguiente?, ¿conseguiría mas amigos?, ojalá que sí. No podía esperar a que ya fuera mañana.
…
.
— ¿Estás segura que quieres que hagamos eso Karin? —Ino la miraba boquiabierta.
—Muy segura, vamos a ver cuánto le dura el gusto a Anita la huerfanita cuando Sasuke la mande al demonio —rió con malicia.
Temari les había contado todo lo que necesitaban saber de Sakura Senju. La rubia logró sonsacarles con facilidad la información a su hermano Gaara y a su novio Shikamaru. Todas estaban extremadamente sorprendidas y divertidas, con razón la nueva actuaba como idiota. Karin no toleraba a las mustias como la huérfana, menos después de que Sasuke demostró tanto interés hacia ella. Pero a pesar del extraño comportamiento de Sasuke con esa tipa, ella sabía que el azabache no soportaría a Sakura después de que las otras pusieran en marcha su plan. Sasuke odiaba a las fanáticas que corrían tras él, y Karin estaba dispuesta a convertir a Sakura en una gran molestia que acabaría con el temperamento de Sasuke. Cuando su amado Sasuke-kun renegara de la nueva, todos los demás lo harían. Así se convertiría en la paria social que estaba destinada a ser desde un principio.
—Entonces, que empiece el show —Tenten propuso y se dirigió junto con Ino y Temari directo al lugar de la inoportuna pelirosa.
Sakura limpió su escritorio con un pañuelo desechable, alguien había pegado un chicle ahí. No creía que fuese más que un accidente, tal vez un compañero o compañera quiso arrojarlo al basurero y cayó allí. Las clases comenzarían dentro de algunos minutos, varios chicos y chicas estaban ya en sus lugares. Observó la entrada con expectación, Sasuke era uno de los que faltaban, no quería perderse verlo llegar.
—Hola, ¿Sakura, verdad?. Yo soy Temari —una rubia alta, extendió su mano hacia ella.
—Ho-hola —asintió a la vez que cuidadosamente respondía al saludo.
—Ellas son Ino y Tenten —señaló a las otras dos tras ella—, probablemente recuerdas a Ino, ella está muy arrepentida por cómo te habló ayer.
—Ah sí, es que no me gusta que se metan con mi lugar —expresó la de ojos azules, muy sonriente—, espero que puedas perdonarme para que podamos ser amigas —pidió con tono dulce.
—Claro. Discúlpame tú a mí, no quise quitarte tu lugar —Sakura no podía creer aquello, las tres preciosas jóvenes querían ser sus amigas, sin duda aquel también era su día de suerte.
—Todo olvidado. No hay rencor —Ino se aproximó más a ella, tomando sus manos—, y para demostrarlo, estamos planeando una reunión en la playa este sábado, nos encantaría que asistas, obviamente tienes que llevar a tu novio Sasuke. ¡Incluso puedes verlo como tu bienvenida! —aplaudió entusiasmada como si acabara de ocurrírsele la idea.
— ¡Me encantaría! —aceptó de inmediato—, pero… Sasuke no es mi novio —aclaró confusa, ¿Por qué ellas pensaban que Sasuke-kun era su novio?, a ella le encantaría claro, reconoció sonrojándose furiosamente. Pero no era así.
—Por supuesto que lo es —la contradijo Temari.
—Oye, tal vez Sakura no lo sepa porque nunca ha estado antes en la escuela —Tenten intervino con cortesía.
—Oh cierto. Seguro no tienes idea de lo que sucede, pobrecita. Mi hermano nos contó un poco por lo que has pasado. Lo bueno es que ya nos tienes a nosotras para explicarte todo. Con nuestra guía, en unos días te sentirás como si pertenecieras aquí desde siempre —Temari ofreció comprensiva.
— ¿Qué necesito saber? —preguntó entre desconcertada y aliviada.
—Bueno, primero lo primero. Si un chico te toma de la mano delante de todos, eso significa que eres su nuevo interés amoroso. Es una proclamación. ¿Ya comprendes? Sasuke hizo eso contigo, así que prácticamente pregonó ante toda la escuela que tienen una relación —Ino soltó con simpleza.
— ¿En serio, por tomarme la mano... Sasuke-kun y yo somos…? —ni siquiera podía decirlo.
Una inmensa alegría brotó de su interior. Desde el primer momento se sintió atraída por él, por su atenta y centrada actitud, sólo que jamás pensó que Sasuke se interesaría por ella de aquella manera. ¡Su primer novio!. En sus dieciséis años ningún chico había llamado su atención de esa forma. Por supuesto que le gustaban algunos actores y unas bandas masculinas de pop, pero nada que tuviera que ver con algún enamoramiento más allá de lo platónico. Era tan ignorante en esos temas, menos mal que sus nuevas amigas estaban ayudándola.
—Sí, lo son, ¿Por qué crees que Karin no quiso venir a conocerte? —señaló a la pelirroja que se mantenía pegada a Sasuke.
— ¿Por qué? —desvió la mirada cuando la mencionada la fulminó con odio.
—Pues porque ella siempre ha estado interesada en él, y ahora que vio que Sasuke te anunció como su novia, no le pareció. Esta que se retuerce de celos —Tenten le confesó cerca del oído.
—Pero no te preocupes por ella, ya se le pasará. Lo importante es que reafirmes tu relación con Sasuke, así sabrá que sí lo aceptaste como tu pareja. Cuando llegue deberías recibirlo con un beso y un fuerte abrazo, es lo que hago yo cuando veo a mi novio Sai —propuso Ino, escondiendo la sonrisa calculadora mientras Sakura miraba hacia la puerta.
—Sí, coméntale también que estás muy contenta de que él te haya elegido, ¿Por qué lo estás, no?
— ¡Sí!
No sabía nada de amistades, menos de noviazgos, pero estaba más que dispuesta a comenzar a aprender. Vaya que las cosas marchaban demasiado rápido en la escuela, pero ella se adaptaría. Era su sueño desde hacía mucho, ahora que se cumplía, no lo desperdiciaría.
—Él nunca escoge a nadie de aquí, debes sentirte honrada. Permíteme —Temari acomodó su corbata y peinó su cabello rosado—, eres tan bonita. Lista.
— ¡Ahí viene ya, anda Sakura! —Tenten la jaló por las muñecas y le dio un empujoncito en la espalda—. Apresúrate a saludar a tu novio.
Corrió hacia donde Sasuke entraba junto con Naruto, Suigetsu y el chico callado al que llamaban Juugo. Se concentró solamente en él, colocándose enfrente antes de que llegara a su lugar. Su entusiasmo se hizo cargo, se abrazó a él emocionada y besó su mejilla con timidez.
— ¡Hola Sasuke-kun, gracias por escogerme para ser tu novia, estoy muy feliz!
Sasuke se tensó de inmediato. ¿Había oído bien, Sakura le dijo que era su novia?. Ella continuaba colgando de su cuello, su radiante y sincera expresión le indicaban que no era una broma. Entrecerró los ojos, percatándose como todos en el salón los miraban con indiscreción. Algunos reían, otros más cuchicheaban y lanzaban burlas.
—Sakura… —la llamó molesto, ¿Por qué ella le hacía esto?, pensó que no era como todas las psicóticas que iban detrás de él, la decepción era una amarga sensación que nunca imaginó relacionar con ella.
—Perdón por no haberme dado cuenta, no sabía que el que me tomaras de la mano significaba que estábamos juntos, pero las chicas ya me explicaron. No sé qué debe hacer una novia, pero por ti voy a aprender —lo miró con una cara de completa concentración.
No se le pasó por alto que Karin y compañía eran las más interesadas en la escena. Al escuchar la ingenua declaración de Sakura lo comprendió todo.
—Sasuke, ella no… —Naruto lo tomó del hombro, probablemente con el propósito de que no volcara su ira contra Sakura.
—Lo sé Naruto —su furia desapareció, dejando únicamente una enorme ola de protección—. No te preocupes Sakura, yo tampoco sé cómo ser un buen novio para ti —acarició su suave y ruborizada mejilla—, aprenderemos juntos, ¿te parece? —propuso encerrándola entre sus brazos, sus manos acariciaron distraídamente su espalda.
— ¡Sí, me gusta la idea, Sasuke-kun!
—Hn —besó su frente.
Con sus profundos ojos negros contempló al cuarteto de brujas que habían querido hacer de Sakura su burla. Sus rostros desencajados por la incredulidad y la contrariedad, las hacían mostrar lo horribles que realmente eran. El fiasco que acababan de llevarse era una recompensa razonable para sus maliciosas tretas.
Acompañó a Sakura hasta su lugar, luego se sentó tras ella. No la avergonzaría contándole la verdad, preservaría todo lo posible su inocencia. Sakura no tenía por qué enterarse que su noviazgo no era más que un juego de niños, total, ¿Qué daño podía hacerle que estuviera cerca de ella?. Probablemente el sería su único amigo verdadero, era su responsabilidad velar por su felicidad, y si un falso novio era lo que necesitaba, un falso novio le daría.
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Sakura peinó su cabello hasta que quedó brillante y sin nudos, ya casi estaba lista para su paseo con Sasuke. Su novio pasaría por ella para llevarla al cine, ¡jamás había ido a una cita!, si no fuera porque Sasuke le pidió ser discreta acerca de su relación, estaría gritando por toda la casa como loca. Sus padres pensaban que era una simple salida de amigos, y estaban muy felices por ella. No le gustaba mentirles, sin embargo era lo mejor, ¿Qué tal si le prohibían andar con Sasuke?, recordó que en una ocasión, cuando ella les preguntó a qué edad podía tener novio, ellos le habían dicho que tratara de concentrarse en sus estudios, que era muy pequeña para pensar en esas cosas. Sí, sin duda podía esperar para decirles, además era una simple omisión.
Se puso un poco de brillo en los labios, no acostumbraba a usar maquillaje, pero la ocasión lo ameritaba. El timbre sonó por toda la mansión, salió corriendo hacia la puerta. Cuando bajó, Sasuke ya se hallaba esperándola en la sala y Shizune iba en su búsqueda para avisarle.
—Veo que no será necesario subir hasta tu habitación para decirte que tu amigo ya está aquí —sonrió la morena con mirada cómplice.
—Gracias Shizune. ¿Y mis papás? —cuestionó impaciente, quería irse a su cita cuanto antes, pero sus padres le habían advertido que querían conocer a su amigo y esperaban que se los presentara.
Justo cuando Shizune iba a responderle, Tsunade y Jiraiya entraban por las puertas del jardín, al parecer venían de disfrutar de una soleada tarde.
— ¡Papá, mamá, vengan a conocer a Sasuke! —corrió hasta ellos, tomándolos de la mano y atrayéndolos hasta donde el azabache esperaba.
—Señor y señora Senju, mucho gusto, soy Sasuke Uchiha —hizo una pequeña reverencia y esperó a que los padres de Sakura le dieran el visto bueno.
Los Senju lo evaluaron discretamente, la sonrisa de la madre de Sakura lo relajó un poco, pero el ceño fruncido de Jiraiya no auguraba nada bueno. Sabía que debía pasar la prueba si quería llevar a Sakura al cine, nunca habría propuesto aquella salida de sábado, pero las circunstancias lo obligaron. Sakura había rogado toda la semana para asistir a la playa a la que sus "nuevas amigas del salón" la invitaron, no tuvo corazón para decirle que aquellas arpías no eran sus amigas, y que por el contrario, seguro estaban buscando la manera de hacerle alguna otra maldad. Por lo que mejor la convenció de ir al cine junto a Naruto y Hinata. Ella aceptó encantada el intercambio.
Estaba sorprendido de no estar cansado de ella. Los días anteriores, tuvo que estar prácticamente pegado a su lado, era la única manera de impedir que se le acercaran las cómplices de Karin, y los abusivos de sus compañeros. Pensó que se aburriría, pero nada más alejado de la realidad. Disfrutaba bastante de comer y pasear con ella durante los descansos, además de conversar entre clases. A ojos de los demás, en verdad lucían como una pareja, lo único que faltaban eran los besos. Entre él y Sakura no había más que tomadas de mano e inocentes abrazos.
—Igualmente Sasuke, mi nombre es Tsunade, puedes llamarme así —ofreció su mano y él la tomó dándole un beso en el dorso—, que caballeroso —halagó la rubia con aprobación.
— ¿A dónde llevarás a Sakura? —preguntó el padre de la pelirosa no tan encantado.
—Iremos al centro comercial que queda a veinte minutos, nos encontraremos con otros amigos para ver una película, y después iremos a comer algo —explicó sin perder los nervios.
—Hmn, ¿modo de transporte? —inquirió con una ceja alzada.
—Traje mi auto.
— ¿Tienes permiso para conducir?, muéstramelo. ¿Alguna vez te han infraccionado?
—Jiraiya, basta. Deja que Sakura y su amigo se vayan ya, o no llegarán a tiempo.
—Pero…
—Déjalos ir. Anden, pásenla bien y diviértanse.
La madre de Sakura fulminó a su esposo con autoridad cuando quiso alcanzarlos. Jiraiya no tuvo opción más que de apretar los labios y asentir. La sonrisa que su nenita le dedicó al salir, terminó de desbaratar sus objeciones.
—Lucía tan contenta… siempre quise verla así de feliz —abrazó a su esposa cuando comenzó a llorar.
Él sentía exactamente lo mismo, por fin su hija empezaba a disfrutar de la vida.
…
Sakura apenas podía contener su entusiasmo. Había estado muchas veces en el centro comercial, no obstante, jamás acompañada de chicos de su misma edad. La película iniciaría pronto, basándose en la elección de Naruto y Sasuke, optaron por un filme de acción, a Hinata y a Sakura no les importaba, mientras pudieran estar con sus parejas.
La novia de Naruto era algo callada, sin embargo el entusiasmo de Sakura compensaba la tímida personalidad de la morena. Hicieron buena relación, le sorprendía que Hinata fuese un poco como ella, a la vez que le agradaba, así no se sentía como un bicho raro entre ellos. Al sentarse a esperar la proyección de la película, vio fascinada como Naruto abrazaba a su novia, ella miró al lado, esperando a que Sasuke hiciera lo mismo, no obstante, el azabache se limitó a sonreírle y a concentrarse en la pantalla.
Decidió que no se sentiría decepcionada, Sasuke era muy caballeroso, además él siempre insistía en que no le gustaban las muestras públicas de afecto, por lo que suponía era normal que no la besara o la abrazara todo el tiempo, como varias de las parejas que ella había visto. Eso en cierta manera le daba tranquilidad, porque le aterraba profundamente no saber cómo responder a algún gesto tan íntimo, sin duda conocía a la perfección la teoría, leía y veía incontables novelas románticas, así que en su cabeza tenía la imagen ideal de lo que un beso debería ser, aun así, en la realidad, admitía que probablemente cuando se llegase el momento, no sería tan sensacional por su torpeza e inexperiencia.
La película término muy rápido a su parecer, a ella le encantaría seguir ahí, al lado de su novio disfrutando de su cercanía. La comida que siguió fue igual de agradable, sobre todo por la personalidad efervescente y cómica del rubio. Sakura no quería que la tarde terminara tan temprano, sin embargo, el anuncio de Sasuke la sacó de su ensoñación.
—Bueno, ya casi son las nueve, vamos Sakura, es hora de llevarte a tu casa —se puso de pie en la atestada cafetería.
— ¿No podríamos quedarnos unos minutos más? —pidió esperanzada.
—Lo siento, pero no es posible.
—Oh —no le quedó más que aceptar y asentir.
—Pensé que llevarías a Sakura a la fiesta de Itachi —intervino Naruto desconcertado.
—Naruto —Sasuke apretó los labios con tensión.
— ¿Fiesta? —Sakura sonrió y miró de inmediato a su novio, que lucía más serio de lo normal.
—Mi hermano tendrá una reunión en la casa. No es que no quisiera invitarte, pero como es la primera vez que salimos, no creí que tus padres te dieran permiso…
—No creo que sea problema —aclaró rápidamente—, los llamaré y les preguntaré, ellos están encantados de que tenga amigos, además conocen bien a tu familia. Espérenme aquí, iré a pedirles permiso —se dirigió a los baños para hacer la llamada y tener más privacidad.
Naruto le hizo una seña a Hinata, quien entendió de inmediato y siguió a la de ojos verdes para dejarlo hablar con Sasuke.
— ¿Lo arruiné verdad? —cuestionó Naruto rascándose la nuca, era obvio que por la mente de Sasuke jamás pasó la idea de invitar a Sakura.
—Tsk. Debiste cerrar la boca, Sakura no está acostumbrada a esos ambientes —murmuró dando un suspiro—. Es como una niña, no dudo que se esté imaginando que va a una fiesta con globos y pastel.
—Lo siento, es que se les ve tan bien juntos, que por momentos olvido que es una farsa. Debí suponer que después de cumplir con el compromiso de traerla a una cita, no querrías seguir invirtiendo más de tu tiempo jugando al novio feliz.
—Da igual. Ella se veía muy contenta, así que supongo que solo tendré que extender mi horario de cuidador —sonrió sinceramente al verla regresar casi dando brincos, evidentemente obtuvo el permiso.
—Mamá consiguió que papá me dejara llegar después de medianoche —se dejó caer en su silla con una radiante expresión—, ¿nos vamos?
—Hn, andando.
Sakura ciñó la mano que Sasuke le tendió, más que excitada por la fiesta, se hallaba feliz de no tener que despedirse aun del azabache, además, estaría en su casa y seguramente le presentaría a su familia, no podía esperar para conocer a sus suegros y su cuñado.
…
Los párpados de Sakura estaban incrédulamente abiertos, seguro sus ojos lucirían enormes, pero no podía hacer otra cosa que asombrarse ante el panorama frente a ella.
Pensó que el tipo de fiesta en el que ahora se encontraba, solo ocurrían en la ficción, había muchas personas. Entre chicas y chicos, luces, música, el ruido abrumaba sus sentidos casi haciendo estallar su cabeza. Todo el revuelo se daba en el jardín, algunos bailaban, otros nadaban o jugaban en la inmensa piscina, más correteaban en la arena de la privada playa que quedaba detrás de la hermosa mansión de los Uchiha.
— ¿Divertido, no? —Naruto le palmeó el hombro a la vez que se dirigía junto con Hinata a donde un grupo de chicos charlaban y reían.
—Ven, te presentaré a mi hermano —la animó Sasuke caminando detrás de Naruto.
Los cinco jóvenes que bebían y bromeaban se giraron al oír el saludo del rubio. Sakura reconoció de inmediato a Itachi, era muy parecido a su novio.
— ¡Hey, ya era hora! —Itachi chocó puños con Naruto y Sasuke—, pensé que no vendrían.
—Vivo aquí Itachi, ¿Cómo podría perdérmelo? —Sasuke estiró su brazo y tomó la cerveza que su hermano había dejado en su mesa.
Sakura miró extrañada como Sasuke bebía casi toda la botella. Su sonrisa cambió, ya no lucía tierno o paciente, como siempre que charlaba con ella, ahora tenía una mueca torcida que lo hacía parecer arrogante y algo cínico.
— ¿Quién es la chica pegada a tu lado? —preguntó el mayor mirándola fijamente.
— ¿Eh?, oh si, ella es Sakura mi… novia —parecía haberse olvidado de que estaba acompañándolo, ya que dio un respingo cuando ella se acercó más a él—. Sakura, él es Itachi, mi hermano mayor. Ellos son Yahiko, Konan, Deidara y Hidan.
—Hola —saludó escuetamente, sintiéndose extremadamente fuera de lugar de repente.
—Bueno, pasen y diviértanse. La noche apenas empieza —invitó Itachi regresando su atención a sus amigos.
Sasuke la dirigió con una mano empujando su espalda, animándola a caminar. Se detuvieron varias veces, todos lo saludaban y conversaban con él sobre temas intrascendentes. Sakura se percató que ahí únicamente había gente mayor de edad; ella, Hinata, Naruto y Sasuke eran la excepción. Se establecieron en una mesa vacía, Sasuke se dejó caer a su lado mientras el rubio y su novia iban a bailar.
— ¿Bailamos? —se atrevió a sugerirle, era una fiesta así que por qué no divertirse.
—No me gusta bailar.
—Ya. Entonces conversemos —resolvió con rapidez—. Por lo que vi te llevas muy bien con tu hermano, ¿verdad?
—Hn —asintió—. Itachi es mayor por solo cuatro años, por lo que tenemos algunas cosas en común.
—Me hubiera gustado tener hermanos.
— ¿De sangre, o adoptivos? —preguntó interesado.
—Ambos. Aunque, considerando lo que le sucedió a mi familia, es mejor que mis padres solo me hayan dejado huérfana a mí, nunca desearía que alguien más pasara por lo que pasé.
Él se acercó a ella y tomó su mano, apretándola en un reconfortante signo de apoyo. Sakura sonrió conmovida, Sasuke podría parecer frío e insensible por fuera, pero con ella era un chico muy atento. Para aligerar el ambiente, él comenzó a hablarle de su familia, de sus hobbies, su vida. Sakura comprobó una vez más la admiración que Sasuke sentía hacia su hermano mayor, cuando duró casi una hora hablando de él y de todas las travesuras en las que se metían de niños. Ella estaba encantada escuchando su voz, que se oía a pesar de la estruendosa música.
—Debes estar aburrida, no he parado de parlotear —se disculpó al percatarse que eran casi las once de la noche.
—Para nada, me encanta saber más de ti.
— ¿Quieres algo más de beber? —ofreció al verla terminarse la botella de agua que Naruto le había traído minutos antes.
— ¿Tendrás zumo?
—Claro, ahora vuelvo.
— ¿Puedo acompañarte?, así me indicas dónde está el baño —pidió, quería estirar las piernas y refrescarse el rostro, la humedad del mar hacía sentir su piel pegajosa.
—Seguro.
Entraron a la casa, después de unas simples indicaciones, ella partió rumbo al lavabo y él a la cocina. Sakura tardó solo unos minutos, el interior de la casa estaba exento de invitados, la fiesta se concentraba afuera. No sabía si Sasuke había vuelto ya a su mesa, decidió primero buscarlo adentro, por si continuaba en la cocina. Antes de llegar, escuchó risas y voces, sonrió al reconocer el tono ronco de Sasuke. Iba a entrar pero cuando escuchó su nombre se detuvo en seco, ¿estaban hablando de ella?
—Así que tu novia se llama Sakura. ¿Por qué no me habías dicho nada de ella?
El timbre de voz era muy parecido al de Sasuke. Itachi, reconoció de inmediato.
—No hay nada que decir —Sasuke respondió con tensión.
—Oh por supuesto que sí. Nunca has tenido novias, de hecho te fastidian la mayoría de las mujeres. De repente llegas a mi fiesta con una chica que parece un pequeño ratoncito y me dices que es mi cuñada, quiero saber cómo te conquistó. No es que no sea bonita, porque lo es, simplemente sé que no es tu estilo.
—Déjalo ya Itachi.
—Si tú no me lo dices se lo preguntaré a ella…
—Tsk, cuando quieres ser un incordio no hay nadie que te supere. No te le acerques —ordenó molesto.
—Entonces explícame. Hay algo raro, ¿qué es?, ni siquiera te he visto besarla.
—Bien, pero es entre tú y yo —su hermano era su modelo a seguir, si había alguien que pudiera hacerlo hablar, era Itachi—. Sakura no es realmente mi novia, al menos, no en el sentido estricto de la palabra —¿Por qué no se sentía bien aclararlo?, esa era la verdad, sin embargo, admitirlo le generó disgusto.
— ¿A qué te refieres?
A pesar de la pesada sensación, continúo explicándole todo a Itachi.
—Ella no es muy sociable, no sabe mucho del mundo. Cuando entró a la escuela fui uno de los pocos que la trató bien, las arpías del salón le hicieron creer que por tomarla de la mano y haberla acompañado, teníamos una relación. Esperaban que yo explotara contra ella y la humillara frente a todos, no lo hice. Pero tampoco tuve el valor de decirle que no somos nada, que todo fue un estúpido cuento que inventaron Karin y compañía.
— ¿Entonces es como una especie de labor social?, finges que eres su novio para que ella no se sienta mal, a pesar de que no te gusta ni un poco. Vaya, que noble corazón tienes hermanito, no sabía que en tus ratos libres te dedicabas a la caridad —comenzó a carcajearse, Sasuke resopló malhumorado, su hermano ya se encontraba algo ebrio.
—Sakura es muy sensible e inocente, además no me cuesta trabajo, la considero mi amiga. ¿Pararás de molestar ahora? —tomó el zumo de Sakura y su cerveza, dejando atrás los comentarios burlones de Itachi, las pullas no le sentaban nada bien.
Se dirigió hacia la mesa donde seguramente ya estaría la pelirosa.
Pero Sakura no estaba ahí, y tampoco se veía por ningún sitio. ¿Seguiría en el baño?, decidió esperarla. Cuando pasaron más de diez minutos, comenzó a inquietarse. No creía que ella se hubiera extraviado, la casa era grande, pero no como para perderse en ella. Se encontró con Naruto y Hinata, quienes negaron en seguida saber algo.
Veinte minutos de búsqueda infructuosa después, su ansiedad había escalado a niveles insoportables. No ayudaba el hecho de que ella no contestaba sus llamadas ni mensajes; tampoco de que miles de imágenes llegaran a su mente, suponiendo lo peor. ¿Y si alguno de los invitados le hizo algo?, se estrujó el cabello e intentó calmar su agitada respiración. ¿Qué si se había ido a casa y ya estaba durmiendo plácidamente?, y él ahí angustiándose por nada. ¿Pero por qué ella haría eso?, estaban pasándola bien, Sakura no era tan desconsiderada como para irse de esa manera, sabía que él se preocupaba por ella.
Agobiado al borde de la desesperación, se dirigió a la playa, no creía que estuviera por ahí, pero era el único lugar donde le faltaba buscar antes de volverse loco. La costa estaba casi desierta, a excepción de algunas parejas que jugueteaban en el mar haciéndose arrumacos. Caminó algunos metros, sabiendo que pronto llegaría al área rocosa que delimitaba su casa. Su corazón casi se detuvo al ver una solitaria figura sentada en la lejanía.
Sakura.
Llegó corriendo hacia ella, levantándola de donde se hallaba sentada y gritándole enfadado. No pudo ni quiso contener su temperamento.
—¡¿Qué diablos haces aquí?!, ¿tienes idea de lo que he pasado todo este tiempo?, ¡buscándote como un idiota, ¿Cómo se te ocurre venir sola a este lugar?!, además de no contestar tu móvil… yo… estaba tan preocupado… —su diatriba disminuyó al encontrarse con su triste mirada—. ¿No vas a decir nada?, ¿ninguna explicación, mínimo una disculpa? —la indignación se apagó al sentirla temblar.
—Lo siento, había mucho ruido, quería un poco de silencio —explicó regresando la vista al mar.
—Si me hubieras esperado te habría acompañado —completó extrañado, Sakura lucía retraída.
—Necesitaba pensar, lo hago mejor cuando estoy sola. Por favor discúlpame Sasuke, no fue mi intención preocuparte —comunicó dócilmente, gracias a sus sentidas palabras, Sasuke se percató de su sinceridad, lo cual desapareció su enfado de inmediato.
—Está bien, solo no lo hagas de nuevo —pidió dejándose caer en la arena con cansancio, sus fuerzas drenándose por fin.
—Claro —ella se acomodó nuevamente en la piedra en la que estuvo descansando, hasta antes de que él hiciera su explosiva aparición.
—Hmp. Casi es hora de llevarte a tu casa.
—Si —asintió escuetamente, perdida en las estrellas.
—Sakura… ¿te sucede algo? —no era normal que ella estuviese tan seria.
—Todo está bien —volteó a mirarlo, regalándole una pequeña sonrisa que no lo convenció mucho.
— ¿Qué te pareció la fiesta?
—Fue… reveladora —aportó con simpleza—. ¿Podemos irnos ya?, estoy agotada.
Sasuke se irguió con rapidez, lo cierto es que Sakura parecía bastante acabada, lo más seguro es que no estuviese acostumbrada a desvelarse. Cuando extendió su mano para avanzar juntos hacia la casa, Sakura lo ignoró, adelantándose y caminando rápido con pasos largos.
— ¿Por qué la prisa? —la alcanzó metros después, ella llevaba los brazos cruzados por lo que no pudo sostenerla como estaba acostumbrado.
—No quiero que papá se moleste por no cumplir con la hora acordada —justificó sin disminuir la velocidad.
—Tienes razón, después no querrá darte más permisos. Sobre eso, el próximo viernes es el estreno de una película que Naruto y yo queremos ver. ¿Te gustaría ir conmigo?, iremos en parejas, como esta tarde.
—Ya tengo un compromiso con unos amigos de mis padres —explicó sin mirarlo a la cara.
—Oh, bueno, entonces podemos dejarlo para el sábado —le gustaba la compañía de Sakura, asimismo, era agradable convivir con Naruto sin hacer mal tercio, Hinata siempre estaba pegada al rubio, era bueno que él llevase a su propia compañera.
—Tampoco puedo. Lo mejor será que vayan sin mí —Sasuke comprobó ahora sí, que algo raro pasaba. Sakura jamás se negaría a pasar el rato con ellos, lo único que anhelaba era tener amigos, así que se aseguraría de no defraudarlos rechazándolos.
—Pero…
—Tal vez para la próxima —completó con una cálida sonrisa, haciéndolo olvidarse de su réplica. No había nada más hermoso que verla sonreír.
—Bien.
Durante el corto trayecto a casa de ella, se mantuvieron en un agradable silencio, Sasuke porque no era nada parlanchín, y ella porque iba concentrada en observar el camino.
—Listo —aparcó fuera de la casa y apagó el motor. Bajó del vehículo abriéndole la puerta caballerosamente.
—Gracias. No solo por hoy, sino por todo Sasuke —ella lo miró a los ojos, y él no pudo hacer otra cosa que inclinarse directo a sus labios.
El beso de buenas noches era algo tradicional de las primeras citas, ¿no?, se dijo a sí mismo mientras rozaba su boca. Sakura se tensó, girando el rostro de inmediato e impidiéndole profundizar el gesto, como tanto había deseado hacer.
—No —la oyó susurrar.
—Yo… lo siento, pensé —se alejó apenado— no sé qué diablos pensé. Por favor discúlpame —retrocedió dos pasos, abochornado ante el rechazo de Sakura.
—No tengo nada que disculparte. Solo que, no es necesario Sasuke —Sakura miraba en todas direcciones menos a él.
— ¿A qué te refieres con que no es necesario? —arqueó la ceja desconcertado por las extrañas palabras.
—Únicamente a que esta noche ha sido una de las mejores y… con tu compañía fue suficiente, no necesito mas —ella aprovechó su confusión para darle un beso en la mejilla y correr desapareciendo dentro de la residencia.
Respiró más relajado, Sakura no lo había rechazado porque no le gustase, sino porque obviamente estaba nerviosa y avergonzada. Era un estúpido por intentar presionarla así, conociendo su historia, ella ni siquiera había dado ya su primer beso. Sakura le fascinaba, no podía seguir negando la clara verdad, sin embargo, lo más adecuado sería seguir tomando todo con calma. Al ritmo de ella. Con una sensación de tranquilidad, subió de nuevo a su auto. A excepción de la pequeña desaparición de su "novia", las cosas habían salido muy bien esa noche y, seguramente, se pondrían mejor.
…
—Necesitas comer más, últimamente siempre estás dejando tu almuerzo en la bandeja —Sakura viró el rostro, encontrándose con la expresión concernida de Sasuke.
Sabía que su comportamiento todos aquellos días, les parecía extraño a "sus nuevos amigos". Sin embargo, no podía hacer nada por ocultar su tristeza. Saber que Sasuke únicamente estaba cerca de ella por piedad, si no es que lastima, dolía demasiado, no obstante, no quería decirle que sabía todo. En el fondo sospechaba que no serviría de nada, más que para avergonzarse a sí misma.
Desde la noche de la fiesta, hacía lo posible por no relacionarse tanto con él, dándole libertad para que estuviera con sus amigos, o donde sea que él quisiera estar, y de esa forma no acaparar su atención, pero Sasuke no se alejaba, por el contrario, al presentir sus barreras, se acercaba mas. Sakura no sabía qué mas hacer, a él comenzaba a parecerle sospechoso que rechazara sus invitaciones y que conversara muy poco, cuando con anterioridad, ella había estado ávida de todo eso.
Y qué decir de su constante cercanía, ella tenía que hacer un gran esfuerzo para no corresponder sus tomadas de mano o sus fraternales abrazos. Si no supiera que aquello era falso, juraría que a Sasuke le gustaba tocarla tanto como le gustaba a ella tocarlo a él. Su cuerpo se había familiarizado a su roce con demasiada facilidad. Pero no quería más de aquello, seguir alimentando la ilusión de que existía algo entre ellos, solo conllevaría más sufrimiento después.
—Es que no tengo hambre.
— ¿Estás enferma?, ¿te sientes mal? —colocó su enorme palma en la tersa y cálida frente.
—No, es que no tengo apetito —sin parecer grosera se alejó de su contacto.
—Hmp, no me convences. ¿Será que no te gustó? Cuando la escuela termine te llevaré a un lugar cerca de la playa, la comida que preparan es deliciosa —prometió pasándole el brazo por los hombros.
—No puedo, es que…
— ¿Qué pasa Sakura?, ¿Por qué últimamente, siempre que te invito a algún lado, o que quiero pasar tiempo contigo, pones excusas? —al percibirlo tan decaído y frustrado, se sintió mal por rechazarlo.
—Yo… es que… lo siento, no quiero avasallar tu tiempo, sé que tienes otras cosas que hacer y…
— ¿Cómo cuáles?
—No sé, salir con tus amigos, dijiste que querías entrar al equipo de fútbol del colegio, ¿no?, tal vez estudiar…
—No te preocupes por eso, no me avasallas, al contrario, estar contigo es mucho más entretenido y agradable que todo lo que has mencionado, así que… ¿vamos a comer después de la escuela?
—Bueno… está bien —se reprendió mentalmente por ceder así de rápido, la sonrisa de Sasuke apagó aquellas quejas—, hay que decirles a Naruto y a Hinata que…
—No, esta vez, vamos solo tú y yo, ¿sí? —pidió sonrojándose, algo no muy usual en él.
—S-si cla-claro.
—Hn —se acercó con confianza y le dio un beso en la mejilla—. Avísales entonces a tus padres. El receso está por terminar, camino al salón puedes llamarlos —la tomó de la mano, dirigiéndola sin que ella pusiera objeción.
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Karin observó con rabia a Sasuke mientras salía del comedor con la estúpida de Sakura a su lado. Aun no comprendía cómo su plan desembocó en una situación tan desastrosa. Se suponía que Sasuke odiaría a la huérfana, no que alimentaría sus delirios jugando al novio modelo, paseándose con ella por todo el instituto y luciendo como una pareja feliz. Pero si es que no se le despegaba ni medio segundo, impidiéndole a ella y a sus amigas, acercársele y arruinar la farsa de relación que seguramente tenían.
Conocía a Sasuke, intuía que hacía aquello solo para fastidiarla, Karin no era imbécil, sabía que Sasuke no sentía nada por ella, y que si llegó a permitir las libertades que antes se tomó con él, fue únicamente por su insistencia y el cansancio de rechazarla. Eso no impedía que él continuara siendo su obsesión. Sasuke era el alumno más atractivo de la escuela, si no iba a estar con ella, tampoco con la mosca muerta de la nueva, se aseguraría de ello de una u otra manera.
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Los ojos de Sakura casi saltaron de sus cuencas. Sasuke se había tomado muy en serio su misión de alimentarla. Sobre la mesa estaban una variedad exquisita de entremeses y platillos típicos de la región, así como varios postres que iban desde tartas y helados hasta chocolates artesanales.
—Recuerdo que me dijiste que te gusta mucho el marisco, empieza por este —tomó una brocheta de camarones y se la acercó a los labios.
Sakura abrió la boca, degustando la comida y gimiendo ante el delicioso sabor. Sasuke la observaba satisfecho, disfrutaba verla masticar y engullir todo con aquel deleite. Continuaron comiendo, probando de todo un poco, conversaban de cualquier tema, desde libros hasta películas. Sasuke aprendió la música que Sakura escuchaba, incluso que tocaba el piano y que era muy buena en los vídeo juegos, ya que su tío Kakashi la había introducido a ese mundo desde niña. Entre más la escuchaba, más intrigado se sentía por ella.
Cuando la llevó a casa, se las arregló para que aceptara invitarlo a contemplar el mar desde ahí, él no quería dejarla todavía y ella tampoco quería que se fuera. Después de varios minutos en silencio, disfrutando de ver el Sol ocultarse, tumbados en un banco mecedora, Sakura recargó la cabeza en su hombro y comenzó a hablar.
—Quisieron hacerlo ver como un robo, pero fue algo premeditado —expresó mirando al cielo—. Un ex socio de papá necesitaba quitarlo del camino, porque descubrió que estaba cometiendo un gran fraude en la empresa, su intención era silenciarlo. Se suponía que él sería el único en la casa, yo había estado enferma de las amígdalas y mamá pasaba las noches conmigo en el hospital. No sabían que para ese entonces ya había sido dada de alta… por eso no me buscaron, mamá dijo que mientras no hiciera ruido, ellos no se darían cuenta que estaba escondida en el armario…
—Oh Dios —susurró Sasuke apretándola contra su pecho—, no tienes que decirme nada. No tienes que recordar algo tan doloroso.
—No es como si pudiera olvidarlo —aspiró fuertemente, encontrado consuelo en su masculino olor—. Oí ruido, y de repente ella estaba ahí, sacándome de la cama y metiéndome en ese lugar oscuro y pequeño, cubriéndome con ropa. Le pedí que se quedara conmigo, que tenía miedo, pero ella dijo que necesitaba estar con papá, que ese era su lugar, me dio a Mister Teddy, me prometió que él me cuidaría, que sólo cerrara los ojos y lo sostuviera fuerte, que todo estaría bien… —las lágrimas empañaron sus ojos y enterró el rostro en la camisa de Sasuke, él la acunaba con ternura,
Se sentía tan protegida y confiada junto a él, por eso quiso liberarse y contarle su verdad. A nadie le había confesado aquello, la policía había hecho una buena investigación, por lo que no se necesitó de su testimonio para meter a los asesinos y al responsable de la muerte de sus padres a prisión. Los Senju jamás la presionaron para que les contara algo, ellos sabían que no quería revivir tan tormentosos momentos. Sus terapeutas fueron muy cuidadosos y discretos, ayudándola a expresar de otras maneras su dolor. Por eso era tan importante para ella sacar aquellas palabras que desde hacía mucho tenía atoradas en el pecho, Sasuke le daba paz, él significaba que por fin podía dejar ir aquel sufrimiento.
—Pero nada estuvo bien Sasuke. Ella y papá no regresaron por mí. Estuve horas escondida ahí, hasta que un policía me encontró a la mañana siguiente. Yo no hablaba, ni comía, sólo me quedaba abrazada de Teddy hasta que me dormía, pero las pesadillas me despertaban llorando. No tenía más familiares cercanos, así que estuve al cuidado del gobierno durante algún tiempo. Una pareja, los Cross, me llevaron a casa, decían que les gustaría adoptarme formalmente. Pero me regresaron en cuanto ella se quedó embarazada. Pensé que pasaría toda mi vida ahí, yo era muy pequeña y no entendía mucho, sin embargo soñaba con tener de nuevo una familia, alguien que volviera a quererme y cuidarme como hicieron mis verdaderos padres.
—Siento mucho que hayas sufrido tanto —susurró contra su cabello, él sonaba muy afectado.
—Fue muy triste, pero dentro de todo fui afortunada, los Senju aparecieron, cuando me vieron se enamoraron de mí —rió recordando las dulces palabras de su padre—, dijeron que era la niña más hermosa y tierna que habían visto en su vida. Me adoptaron casi de inmediato, el periodo de prueba no significó nada para ellos, me prometieron que serían los mejores padres, y lo han sido. Creí que no podría volver a ser feliz, fueron tan pacientes y amorosos conmigo, nunca me exigieron nada, ni siquiera que los llamara papá o mamá, eso llegó a su tiempo, cuando lo hice, los hubieras visto, lloraban sin poder creérselo…
—Me alegro que ellos te hayan encontrado, que te trajeran aquí, que nos hicieran conocernos… que estés hoy conmigo —externó sincero, separándose un poco para darle un beso en la frente—. Eres tan especial, tan única y hermosa, tan fuerte y valiente…
—Gracias —se sonrojó avergonzada—. Te quiero Sasuke —necesitaba decirlo. Aunque él no sintiera lo mismo y la viera solo como una amiga.
—Sakura yo…
—No digas nada ¿sí?, solo sigue abrazándome —le propuso todavía sonriente, no era amor romántico el que obtendría de él, y no le importaba. Con tenerlo a su lado, demostrándole su amistad, apoyándola y protegiéndola con su calidez, bastaba.
Sasuke no tenía palabras, por lo que se aseguró de externarle de otras maneras sus sentimientos. Ya se había preguntado con anterioridad cómo habría sido la vida de Sakura antes de conocerla, pero jamás se atrevió a tocar el tema, tampoco se imaginó que su historia fuese tan horrible y triste. Ahora con más empeño cuidaría de ella, no sólo para compensar su pasado, también porque no podía seguir engañándose a sí mismo. Sakura le importaba. Más allá de eso, estaba enamorado de ella. De su ternura, su inocencia, su fortaleza, y por qué no admitirlo, su belleza. Ella era la mujer más hermosa que había conocido hasta ahora.
Estaba decidido a hacer realidad su falso noviazgo. Sakura y él tenían una verdadera conexión, una que se consolidaba entre más tiempo pasaba a su lado. Su primera novia. Le costó trabajo, pero al fin lo asimiló, Sakura era, su primer amor.
…
—Si nos descubren nos meteremos en problemas —Ino intentó en vano convencer a Karin.
—Pues por eso vigila bien la puerta para que nadie lo haga —cortó la pelirroja con autoridad.
Concluyendo que no podía atacar directamente a Sakura, ya que Sasuke siempre estaba pegado a ella como un guardián, Karin planeó golpear de manera sucia. La mustia de Sakura era una gran alumna, sabía que era infantil robarle sus trabajos y tareas para hacerla quedar mal ante los profesores, pero de algún modo necesitaba fastidiarla.
Temari, Ino y ella entraron a escondidas al salón, aprovechando que los demás estaban en la hora del almuerzo. Su idea era infalible, saquearía el bolso de aquella advenediza y extraería todo lo que fuera importante para arruinar sus calificaciones.
—Entonces apúrate —la urgió Temari, vigilando junto a la otra rubia.
Karin cogió el gran bolso de la pelirosa, estaba muy pesado, ¿Qué cargaba esa tonta, ladrillos?. Al abrirlo se sorprendió un poco, pensó que se trataba de un regalo ridículo que le había dado Sasuke, un oso. En sus celos, casi arrojó las cosas por la ventana, pero se detuvo al inspeccionar bien el peluche. Era un oso viejo, por lo tanto descubrió que no era un obsequio reciente, estaba muy usado, aunque olía limpio.
— ¿Qué diablos es eso? —preguntaron sus amigas con el ceño fruncido.
—No lo sé, pero creo que esto vale más que las tareas de esa estúpida —externó con malicia.
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Sakura de inmediato supo que algo iba mal, sus cosas no estaban como las había dejado, empezando por su bolso semi abierto, como si alguien lo hubiera revuelto y aventado ahí rápidamente antes de huir.
— ¡No está!
— ¿Qué pasa Sakura? —Sasuke se colocó a su lado.
— ¡Teddy no está! —respondió frenética, mirando para todos lados.
— ¡Qué! —Sasuke cogió el bolso que ella había dejado caer y buscó al no tan pequeño oso.
Sabía que Sakura continuaba cargando con su amigo, a pesar de que él se esmeraba por hacerla sentir segura, ella aun no se adecuaba completamente a la escuela para prescindir de su esponjoso talismán. Él respetaba su decisión, Sakura no quería verlo como su muleta emocional, prefería depender del oso, que darle esa carga a él.
—Alguien debió haberlo tomado…
— ¿Pero quién… por qué? —Sakura comenzaba a hiperventilar.
—Cálmate, lo encontraremos. Ahora vuelvo.
Aprovechó que Naruto y Hinata entraban al salón para pedirle a su amigo ayuda, el rubio accedió a acompañarlo y buscar por todo el colegio mientras Hinata se quedaba con Sakura, Sasuke no quería dejarla sola en esas condiciones.
—Tranquilízate Sakura. Sasuke encontrará a tu oso —la morena no sabía qué hacer para ayudar a Sakura, que cada vez respiraba con más dificultad—. ¿Quieres que te lleve a la enfermería?
Sakura negó con la cabeza, sabía que estaba a nada de sufrir un ataque de pánico. Hacía mucho que no le sucedía, pero no había olvidado las señales. Su pecho dolía, sus pulmones cada vez más pesados, comenzó a sudar, su piel se sentía helada y su vista comenzaba a ser borrosa por las lágrimas.
— ¡Iré por la enfermera! —anunció Hinata cuando la vio estremecerse y jadear agitada.
Aprovechó que algunos alumnos entraban y corrió a buscar ayuda, sabiendo que Sakura necesitaba atención médica de inmediato.
—Pero ¿qué te sucede? ¿No me digas que te has puesto así por ese viejo y horrible oso?
Sakura giró para ver directamente a la pelirroja que acababa de entrar.
—Tú sa-sabes do-donde está —acusó viendo la sonrisa burlona de Karin.
Era muy difícil para ella comprender por qué Karin la odiaba, sin embargo sabía que así era. Ella no tenía la culpa que Sasuke prefiriera su compañía a la de la pelirroja, si las cosas fuesen a la inversa, Sakura no le guardaría rencor a Karin, por eso era tan desconcertante recibir su furia.
—Sí —admitió la pelirroja con satisfacción, sus manos detrás de su espalda.
— ¡Dámelo! —exigió desesperada. No respiraría de nuevo hasta recuperar el amado regalo de sus padres.
—Eso no será posible. Lamento decirte que tu patético oso ha sufrido un trágico accidente —sonrió a la vez que revelaba lo que escondía tras ella.
Sakura lanzó un gemido de dolor y angustia cuando Karin le mostró la pata de Mister Teddy. Más compañeros de clase comenzaron a aparecer, uno a uno se quedaban sorprendidos al encontrarse con tan extraña situación. Karin riendo a carcajadas, y la nueva alumna llorando inconsolable frente a ella.
—Esto es solo el principio, si sigues empecinada en entrometerte entre Sasuke y yo —susurró Karin acercándose a Sakura—, te irá peor. Agradece que en esta ocasión nada más fue una advertencia, y la víctima tu destartalado juguete. No deberías estar aquí Sakura, aquí solo hay gente normal. La lastima de Sasuke tiene un límite, cuando vea lo trastornada y dañada que estás, hasta él te dará la espalda. Toma mi consejo y sigue estudiando en casa, salva un poco de tu dignidad evitándonos tu lacrimógena presencia.
Sakura miró a su alrededor, Karin era un ser despiadado, pero al parecer tenía razón. Los demás la escrutaban con atención, la mayoría reflejando rechazo y burla. Fue muy ingenua al pensar que podría encajar, que aún quedaba un rastro de normalidad en ella. El ataque comenzó a remitir, pero la sensación de opresión se acrecentó cuando su mirada se encontró con la de Sasuke. ¿Habría escuchado todo lo que dijo Karin?, su inescrutable expresión le sugirió que probablemente lo hizo, ya que comenzó a acercarse a ella.
— ¡No!, todo esto es tu culpa —recriminó con un rencor que no sentía—. Déjame en paz, tú y yo terminamos, he terminado con esto… no vale la pena —finalizó escapando de ahí, no podía soportarlo más.
Era mejor alejarlo ahora, Karin le había dado el pretexto que estuvo buscando desde que se enteró del por qué Sasuke fingía ser su novio. No lo arrastraría en su caída. Sasuke era un chico magnifico, inteligente, popular, con un futuro brillante… si seguía a su lado, lograría convertirlo en un rechazado al igual que ella.
—Sakura… —lo escuchó tras ella—. Karin es una bruja, no puedes escucharla, ella…
—Ella tiene razón. Yo no pertenezco aquí. Nunca debí venir, quería hacerlo porque necesitaba sentirme como cualquier adolescente de mi edad, experimentar la vida como ustedes lo hacen… lo cierto es que no soy como ustedes.
—Claro que no lo eres, tú eres diferente sí, pero es porque eres mejor. Tú eres inocente, espontánea, buena… yo…
—Gracias, pero he tenido suficiente de tu piedad —se alejó cuando él quiso acariciar su mejilla.
— ¿Qué dices?, Sakura yo no siento piedad por ti, yo te…
—Te escuché Sasuke. Oí cuando le decías a tu hermano la verdad sobre nuestro noviazgo. Nuestra relación no fue más que una imposición para ti, un bonito, pero obligado favor que me hiciste para no dejarme en ridículo frente a todos. Eres un buen amigo, el único que realmente ha querido serlo, por eso te pido que no me sigas mintiendo —pidió con la voz estrangulada.
Sasuke apretó la mandíbula, así que Sakura lo escuchó confesarle todo a Itachi. Ahora comprendía el cambio inexplicable que ella sufrió desde esa noche. Intentando alejarse y alejarlo lo mas posible. Menos mal que eso no resultó.
—Yo… no hubiera querido que escucharas eso… en ese momento no tenía claro lo que pensaba y sentía, además sé que no es excusa, pero al lado de Itachi siempre consigo comportarme como idiota, tal vez porque quiero verme más interesante de lo que realmente soy. Sin embargo, Sakura te juro que estoy madurando, lo que siento por ti ahora…
— ¡No!, no lo digas.
—Yo te quiero.
— ¡No!, no puedes querer a alguien como yo. Es compasión, cariño o amistad, como desees llamarlo, pero no es amor…
—Sakura, tú también me quieres…
—¡No, no lo hago, por tu culpa Karin destruyó el único recuerdo que tenía de mis padres!. Hubiera preferido que no te acercaras a mí jamás —su plan de ser sincera con él y alejarlo de esa manera no estaba funcionando, así que tuvo que retomar su falso enojo, necesitaba deshacerse de Sasuke, negar sus sentimientos porque si los aceptaba, él no se apartaría y ella acabaría arruinándole la vida—. Pero tenías que hacerlo, ¿verdad?, darle su merecido usándome a mí para enfadarla. Déjame en paz Sasuke, búscate a otra tonta que como yo no te exija nada y te espante a tus admiradoras. No te quiero volver a ver —huyó antes de que él pudiera detenerla.
Sasuke la dejó ir, pudo ver que Sakura estaba al borde de otro ataque. No creyó una sola de sus palabras, la conocía demasiado bien, como para saber que detrás de aquella furiosa declaración, Sakura intentaba protegerlo porque no se creía digna de aceptar y devolver sus sentimientos. Las acciones de Karin habían logrado herirla profundamente, reviviendo todos sus antiguos miedos, haciéndola sentir inadecuada y poco valiosa.
La desesperación de alcanzarla y abrazarla latía con fuerza, no obstante pudo controlarse, ella no le permitiría tocarla, además, primero debía ajustar cuentas con Karin y el resto de sus insensibles compañeros.
— ¿No crees que esta vez fue demasiado Karin? —cuestionó Temari con remordimiento.
—Para nada, esa mustia debía saber que-
—Si crees que con esto ibas a lograr que yo te pusiera atención, es que estás más loca de lo que pensé. No solo me demostraste lo miserable y malévola que puedes ser, también que no tienes una pizca de sensibilidad ni de consideración por los demás —Sasuke la fulminó con la mirada—. Nunca te puse un alto porque realmente no te di importancia.
Sonaba arrogante, probablemente incluso estuviera lastimándola —al menos su vanidad, porque era claro que una mujer que se atrevía a causar tanto sufrimiento a un ser indefenso y puro, no tenía corazón—, pero no le interesaba, Karin necesitaba ser detenida de una vez.
—Te lo pongo ahora. Hablaré con el director, si es necesario incluso con tus padres —ella abrió la boca pero no le permitió interrumpirlo—, no para que te disculpes, sino para que te saquen de aquí, eres tóxica y lo único que sabes ocasionar son problemas. No te quiero cerca de mí, mucho menos de Sakura. Tienes exactamente cinco minutos para traerme al oso, porque si no lo haces, te prometo que la expulsión será el menor de tus problemas —amenazó fríamente, podía ser vengativo cuando se necesitaba.
Karin lo miró como si no lo conociera, y tal vez no lo hacía, jamás se había sentido tan furioso ni protector. Al ver que no estaba jugando, asintió y salió corriendo, seguramente a traer los restos de Mister Teddy. El silencio era atronador, aprovechó que todos sus compañeros estaban ahí, contemplándolo estupefactos, le faltaba otra cosa más por hacer.
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—Sakura, cariño… Sasuke está aquí otra vez, espera que hoy si puedas recibirlo —Tsunade entró a la recamara de su hija.
Era la sexta vez en la semana que el amigo de su hija la visitaba. El paciente joven siempre llegaba con una sonrisa, y se iba con una mueca triste cuando Sakura se negaba a verlo.
Su preciosa pero decaída hija ni siquiera parpadeó. Desde el día en que Sakura les dijo que no pensaba volver al colegio, los Senju habían estado muy preocupados por ella. Sakura casi no comía, ni dormía, las pesadillas regresaron con más intensidad, y sin Mister Teddy a su lado, ella no lograba encontrar consuelo. Tanto ella como Jiraiya hacían todo lo que podían, acompañándola por las noches abrazándola y cuidándola, sin embargo sospechaban que había algo que ella les ocultaba, algo que suponían se relacionaba directamente son Sasuke Uchiha.
—Presumo que es un no. Bien, le diré que estás indispuesta —salió sin obtener respuesta.
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—Lo siento, hoy tampoco…
Sasuke asintió entendiendo de inmediato que Sakura no bajaría. Tomó el gran paquete con el que cargaba desde hacía cuatro días. Esperanzadamente anheló ser el que le entregara aquel regalo a Sakura, después de sus rechazos, por fin comprendía que eso no sería posible ya que ella se negaría siempre a verlo.
—Puede por favor darle esto. Dígale que hice mi mejor esfuerzo, incluso tiene algunas añadiduras. Gracias —hizo una educada reverencia después de entregarle la enorme caja de regalo.
—Claro —asintió Tsunade viéndolo salir cabizbajo y derrotado por sexta ocasión.
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—Sakura, únicamente vengo a dejarte esto.
Su madre entró sin llamar a la puerta, no es como si de todas formas ella le respondiera cada vez que lo hacía.
—Sasuke lo trajo. Dijo que hizo su mejor esfuerzo, y que tiene algunas añadiduras. Iré a ayudarle a Shizune con la cena —le dio un beso en la frente y desapareció cerrando silenciosamente la puerta.
Sakura se removió apesadumbrada, lo que menos pretendía era hacer sufrir a sus padres de esa manera, pero no lograba encontrar las fuerzas ni la motivación para volver a sentir la alegría de antes.
Algo curiosa acercó la envuelta caja, rechazar las visitas de Sasuke era igual de doloroso que preocupar a sus padres, pero era algo que debía hacer. Era por el bien de su amigo.
Retiró con cuidado el colorido y hermoso papel, luego abrió la caja. Lo primero que encontró fue un sobre tamaño carta, al abrirlo, descubrió que contenía varias notas coloridas. Comenzó a leer los escritos uno a uno, una pequeña y emocionada sonrisa se fue dibujando en su rostro.
¿Cuándo volverás?, te extraño mucho. Eres la única amiga mujer que tengo en el colegio. Quiero a Naruto, pero a veces necesito un respiro de sus locuras. Regresa pronto, ¿quieres?, prometo ser más extrovertida y fuerte para defenderte si alguien te molesta (aunque no lo harán, no quieren problemas con Sasuke)
Te estaremos esperando, danos otra oportunidad.
Tu amiga que te quiere, Hinata Hyuga.
Sakura, mis comidas no son lo mismo sin tu fruta. Linda, ya no te hagas del rogar, sé que se comportaron como unos idiotas, pero así es la escuela, ¡bienvenida! Siempre habrá estúpidos provocando problemas, no lo tomes personal, los demás te apreciamos. Además, desde que entraste, no necesito mirar por la ventana para distraerme, eres muy hermosa ;).
P.d. No se lo muestres a Sasuke, no quiero que me golpeé (otra vez)
Tu admirador número uno, Suigetsu H.
Sakura, sólo queremos pedirte disculpas, sabemos que fuimos muy desagradables contigo, no hay excusas, tú siempre trataste de ser nuestra amiga. Lo único que podemos decir, es que somos tontas por no apreciarlo. Karin ya no estará cerca de ti, así que no decidas irte por miedo a enfrentarte a ella. Nos gustaría que nos dieras la oportunidad de acercarnos de nuevo, esta vez con buenas intenciones. Por favor, regresa, no permitas que arruinemos tu sueño.
Atte: Tenten, Ino, Temari.
Sakura, el plazo que le di al teme para convencerte está a punto de expirar. Tendré que ir yo mismo y sacarte de tu casa, ¡de veras!. Mi Hinata-chan te extraña, Sasuke te extraña, yo te extraño, todos te extrañamos =(… Hay una nueva película, pero no la veremos hasta que vayas con nosotros. Si no lo haces, quedará en tu conciencia arruinar las citas en parejas, espero que puedas vivir con la culpa.
Tu súper amigo Naruto N.
Pd. Devuélvele la sonrisa al teme, esa que no sabía que tenía hasta que te conoció.
Cuñada, lamento no haber hecho el esfuerzo de conocerte mejor, lo siento, ese día bebí de más, en mi defensa diré que no lo hago muy seguido, créeme, no es una costumbre que compartamos Sasuke y yo, intento darle buen ejemplo, aunque él pensaba que debía ser una especie de copia mía para hacerme sentir orgulloso, menos mal ha dejado esa idea olvidada. Lamento que hayas malinterpretado la conversación que tuvimos él y yo. Supe que eras especial porque cuando empezó a hablar de ti le brillaron los ojos, y eso jamás le había sucedido.
Pasa pronto por la casa, te daré el verdadero recibimiento Uchiha, mamá siempre quiso una hija, así que está loca por conocerte.
Atte. Tu apuesto cuñado, Itachi.
Sakura limpió las lágrimas, se hallaba sumamente conmovida, siguió leyendo hasta que los mensajes de sus conocidos y compañeros se terminaron, todos le habían escrito algo, incluso aquellos con los que nunca conversó. Todos excepto el que más le interesaba, Sasuke.
Aun conmocionada, continuó registrando la caja, después de retirar pliegos y pliegos de papel que cubrían lo que había debajo, por fin el contenido se le reveló. Su rostro se desencajó por el asombro, ¡no podía ser!
La esponjosa cabeza de un reconocido oso saltó a la vista.
— ¿Mister…Teddy? —sacó con lentitud el ablandado y terso juguete— ¡Mister Teddy! —gritó feliz. Abrazando de inmediato a su viejo guardián—. Oh Sasuke… —su llanto volvió a desbordarse.
Observó al oso detenidamente, las costuras parecían recién hechas, lucía igual de descolorido, pero parecía más gordo y pachoncito, como si hubiera sido rellenado. Vestía una camisa nueva que decía: abrazos ilimitados. Sakura rió entre las lágrimas. En el pecho del oso, en el área del "corazón", tenía una nota con la palabra presióname. Mordiéndose el labio, apretó con el índice sintiendo algo duro, parecido a un botón. Una grabación comenzó a reproducirse inmediatamente después.
—Te quiero Sakura… me enamoré de ti desde la primera vez que te vi, tus ojos, tus labios, tu sonrisa… te quiero… por favor, se mi novia
—Sasuke —susurró reconociendo la profunda y sincera voz—. Mister Teddy, ¿usted cree…?... —miró con atención los oscuros ojos de botón—. Debí suponer que estaría de su parte —sonrió al escuchar la respuesta de su querido compañero de infancia—. Tiene razón. No voy a esconderme más —sin desperdiciar tiempo corrió a buscar a quien hacía posible que su corazón latiera.
— ¿Sakura?, ¿Qué sucede hija, a dónde vas corriendo así? —la interceptó su madre—. ¿Es Mister Teddy? —preguntó con sorpresa cuando Sakura le pasó al oso.
—Mamá, ¡ahora no puedo hablar, debo alcanzar a Sasuke!
—Pero, hace minutos que se fue, no creo que…
Sakura abrió la puerta, dándose casi de frente con el azabache.
—Sakura yo… tenía la esperanza de-
— ¡Sí! —exclamó saltando a sus brazos.
Sasuke no se detuvo a pensar si era apropiado devorar la boca de Sakura con aquella intensidad frente a las narices de los padres de ella. Simplemente se dejó llevar, disfrutando del primer beso que se daba con su novia, una caricia inolvidable, tierna y romántica, un poco inexperta pero no por eso menos devastadora. Ni siquiera se inmutó cuando escuchó el sonido de una cámara. Sakura dominaba cada uno de sus pensamientos.
— ¿¡Pero qué!?
—Acostúmbrate Jiraiya, este será el primero de muchos —advirtió una sonriente y aliviada Tsunade sosteniendo su celular en alto e inmortalizando el primer beso de su amada niña.
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— ¿Sabes qué, Hinata-chan?, a la próxima vendremos solo tú y yo. El teme no me deja escuchar con sus escandalosos ruidos de succión, para ser un tipo al que no le gustan las muestras de afecto en público, se la pasa pegado a la boca de Sakura-chan —exclamó harto el rubio.
Hinata ocultó la sonrisa, era divertido que por primera vez, fuese Sasuke quien sacaba de sus casillas a Naruto. Continúo con la vista al frente, intentando disfrutar de la película a pesar de las quejas de su novio.
Sakura sabía que estaba ruborizada hasta las orejas, menos mal en la sala oscura no podía percibirse su sonrojo. Sasuke la abrazó y la sostuvo contra él, ella suspiró disfrutando de la cercanía. ¿Cuándo iba a imaginar que Sasuke se convertiría en un novio tan cariñoso?
Aunque no sólo él estaba mostrando su verdadero ser, ella también se había convertido en una chica más segura y madura.
Escuchó la risa de Sasuke y observó qué lo tenía tan alegre, le dio un golpe cuando entendió que se reía del refunfuñar de su amigo Naruto.
Sakura se quedó suspendida en aquel pensamiento. Sus amigos.
No más soledad.
No más seres imaginarios.
No más invisibilidad.
Comenzó a reír también. La vida podía ser dura y difícil a veces, dolorosa y triste en ocasiones. O absoluta felicidad como en ese momento. Era el precio de sentir, de arriesgarse, de existir.
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Hola, pasando por aquí con una nueva y larga complacencia.
Regresando al SasuSaku como debe ser XD. Muy tierna y sensiblera historia tal vez, espero que les haya gustado. Ya me platicarán sus impresiones.
Me da mucho gusto saludarles, comentarles que estoy bien, que aquí sigo, trabajando en sus ideas. ohanaguadalupe . aguileraperez , si lees esto, que sepas que lo escribí con mucho cariño, ojalá te deje satisfecha, gracias por participar en la dinámica de los fics complacencia.
Faltan muchos fics mas, disculpen la demora, hago lo que la inspiración y el tiempo me permiten. Muchas gracias por pasarse por aquí, por el apoyo que me dan, sin ustedes pues no habría historias que escribir.
Les mando un gran saludo y un fuerte abrazo. Mis mejores deseos, cuídense mucho. Seguimos leyéndonos aquí o en otro de mis fics.
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¡SasuSaku CANON!
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