Advertencias

Los personajes, salvo excepciones, no me pertenecen

La historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.

NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.

No todos sale de mi imaginación, con lo que es posible hallar diálogos, escenas, etc inspiradas o tomadas de la serie u otros lugares. Igualmente, el hilo argumental de la historia coincide con algunas cosas de la serie, pero otras son modificadas o inventadas.

Capítulo 13

Sookie bajó despacio las escaleras de la casa, tal y como había salido de su cuarto para tratar de no hacer ruidos que pudieran despertar a su compañera de piso, pero en mitad de la bajada escuchó sonidos en la cocina, con lo que supo que aquello ya era inútil.

Al entrar en la amplia estancia vio a Lil sentada a la mesa con la mirada perdida en el oscuro café de su taza. Tenía aspecto de haber sufrido su misma suerte al intentar dormir, e igualmente se la veía preocupada, aunque suponía que por otras circunstancias diferentes a las suyas.

-Buenos días. –Saludó la rubia con una pequeña sonrisa, sentándose tras servirse algo de café. -¿Has podido dormir algo?

-No mucho. Llevo aquí desde las 9, que fue cuando me rendí definitivamente de intentar dormir. ¿Tú qué tal?

-Me temo que igual de mal. No puedo dejar de pensar en Bill. –Confesó la mujer con tristeza y miedo.

-Lo siento mucho, Sookie. Quizás se pueda hacerlo volver y las cosas se arreglen. Debes tener esperanza.

-Sí, tienes razón. Gracias, Lil. –Sookie respondió regalándole una leve sonrisa que la morena devolvió con cariño, pasando a hablar tras pensárselo unos instantes.

-Sookie, ¿puedo preguntarte algo?

-Claro, adelante.

-¿Cómo descubriste que tienes sangre de hada y todo eso que me contaste que te hace tener poderes?

-Encontré unas cartas de mi abuela sobre cómo había tenido sus hijos con un hombre que en realidad no era mi abuelo, sino con otro antes que él que resultó muerto poco después de que naciera él, por culpa de una guerra de su mundo. Aquello era muy raro y empecé a investigar, hasta que finalmente di con mi bisabuelo, que resulta que es el rey del mundo de las hadas, y me contó toda la historia; Qué soy, de dónde provengo.

-Yo no tengo ni idea de por dónde empezar a investigar, y necesito saber qué coño pasa antes de que me vuelva loca.

Sookie comprendió la angustia que la joven debía sentir ante tantas incógnitas sobre su vida, puesto que ella misma había sufrido lo mismo no hacía tanto, y para colmo toda aquella intriga sobre su vida se le unía con problemas enormes y peligrosos por haberla introducido en su círculo de catástrofes sobre naturales. Aquello le hizo sentir una punzada de culpabilidad, que trató de mitigar al hablar de nuevo, tratando de ayudar.

-Te ayudaré en todo lo que pueda para que descubras qué eres y cuál es la historia que no te han contado. Al final todo se acaba sabiendo, te lo digo por experiencia. ¿Tu hermano no tiene poderes, no sabe nada?

-Nunca ha dicho nada, así que no, sólo me pasa a mí. En realidad nunca le he contado formalmente que puedo escuchar los pensamientos de los vampiros y eso, pero sabe que tengo algo raro.

-Deberías contárselo, puede que sepa algo aunque ni siquiera él lo sepa, algo que te pueda ayudar a llegar a una pista que investigar. Además, seguro que te sientes mejor pudiendo ser franca con él.

-Tienes razón. Hablaré con él. Mañana aprovecharé el turno de mañana para visitarlo por la tarde. Gracias, Sookie.

-No hay de qué. –Agregó al rubia con una cálida sonrisa, observando después como la chica perdía la mirada de nuevo en su taza, manteniendo un rostro demasiado serio que la instó a hablar de nuevo. -¿Te ocurre algo más? Estás demasiado ausente, y lo siento pero aunque estoy bloqueándolo todo, hay mucho movimiento en tu cabeza.

-No, es sólo todo esto de los poderes y mi procedencia, tranquila. Voy a prepararme para ir al trabajo.

-Si Sam nos dio el día libre. –Dijo la rubia mientas la observaba ponerse en pie para marcharse, sabiendo que en realidad sí le preocupaba algo más.

-Ya, pero hablé con él pronto y le dije que podía ir, y lo prefiero para tratar de mantenerme ocupada, así que te veré para la cena.

Lil le regaló una tenue sonrisa antes de desaparecer de la cocina para subir las escaleras, y darse una ducha antes de prepararse para ir al Merlotte, poniendo todo su empeño en bloquear los pensamientos sobre lo que no entendía, sobre todo en lo que había sucedido con Eric la anterior noche.


Sookie levantó la vista del libro que leía tranquilamente en el sofá al escuchar el sonido de alguien llamar a la puerta.

Rápidamente se levantó con un pequeño nudo en la garganta ante la posibilidad de que hubiera noticias sobre Bill, y no precisamente esperanzadoras, pero trató de no adelantarse a los acontecimientos antes de recibir a quién estuviera al otro lado.

-Eric, ¿se sabe algo? –Preguntó al encontrar al vampiro, dejándolo pasar al instante.

-Jessica dice que no ha pasado por casa ni sabe nada, yo tampoco lo he localizado, pero he estado investigando sobre la sangre de Lilith y en cómo poder parar a lo que ahora es Bill. He hablado con una bruja.

-Creía que las brujas y los vampiros no os llevabais bien en absoluto. Al menos la última vez no acabó nada bien. –Agregó rememorando lo pasado hacía un par de años, aunque Eric ni se inmutó.

-Cuando hay el suficiente dinero de por medio nadie tiene enemigos; No obstante, esa mujer me debía un favor por dejarle usar mi sangre para curar la leucemia de su hija. Que alguien poderoso te deba un favor siempre es una ventaja.

-¿Y qué sabe una bruja sobre Lilith y su poder?

-Al parecer hace siglos ocurrió lo mismo que ahora, pero lo llevaron en un estricto secreto y nadie salvo el linaje de esa mujer lo sabe. Los ancestros de esa mujer pararon a la vampiresa que bebió la sangre de Lilith. Las brujas tienen hechizos para todo, ¿no es maravilloso?

-¿Pero cuánta sangre de esa maldita diosa hay? –Preguntó Sookie con fastidio, sentándose en el sofá frente a Eric.

-Según la bruja creyeron destruir todos en el siglo XVII, cuando ocurrió por última y primera vez, así que entendemos que el de Bill era el último que quedaba.

-Esperemos. ¿Y ahora qué entonces?

-Hay que encontrar a Bill y que esa mujer haga su hechizo, y hay que hacerlo cuanto antes. Puede ayudarnos a encontrarlo también con su magia. Le he dicho que mañana por la noche iríamos a verla para empezar.

-Sí, claro. Mañana salgo del trabajo a las 12, puedes recogerme con Jessica y nos iremos.

-Lil también debe venir. –Habló con firmeza el rubio, centrando su ojos en los de Sookie, quien sabía que a Lil no le haría gracia aquello.

-¿Por qué? Ya no necesitamos que nos ayude, es exponerla para nada.

-Creo que es bruja.

Sookie cambió la expresión de su cara al escuchar el comentario cortante de Eric, quien guardó silencio esperando la reacción de la chica, la cual no se hizo esperar, tal y como sabía.

-¿Cómo lo sabes? ¿En qué te basas para afirmarlo? Ella no tiene ni idea de qué poderes tiene ni siquiera.

-Viste aquello que hizo, puede paralizar a los vampiros a su antojo, aunque no sepa manejar el poder. Eso lo hacen las brujas. He hablado de ello con mi nueva amiga. Si quiere saber qué es exactamente es una buena manera de empezar.

La mujer lo pensó unos instantes, y acabó concluyendo que el vampiro tenía razón, y además era muy probable que perteneciera a una estirpe de brujas viendo la coincidencia de poderes.

-Está bien, hablaré con ella. Tú mantente al margen, ¿de acuerdo? Tiene demasiado en la cabeza ahora mismo y necesita comprensión.

Antes de que Eric pudiera intervenir, escucharon como la puerta de la calle se abría, anunciando la llegada de Lil al hogar. La joven dejó sus llaves en la entrada y avanzó hacia el salón mientras hablaba.

-Sook, ya estoy aquí; ¿Has sabido algo de...

La morena calló súbitamente al observar que su amiga estaba con Eric en la estancia, y no pudo evitar que su corazón se acelerara, empeorándolo más si cabía al tratar de fingir indiferencia al saber que él estaría sintiendo su nerviosismo por el vínculo de sangre.

-Hola, ¿fue bien la noche? –Habló Sookie en primer lugar, tratando de sonreír, pero Lil no la respondió.

-Sí, todo bien. Estoy cansada. Os dejaré para que habléis de vuestras cosas.

Antes de que la dueña de la casa pudiera intervenir de nuevo, Lil desapareció velozmente del umbral de la puerta, sintiendo un gran alivio al dejar de sentir los ojos del vampiro en ella. Sookie notó aquello claramente, y volvió la vista hacia Eric para hablar de nuevo.

-¿Me he perdido algo? ¿Qué has hecho?

-Mejor dicho, qué hizo ella. Me besó y se siente culpable por desearme.

-Beber tu sangre está provocando todo esto, no seas cruel y deja de intentar liarla.

-Sabe la verdad sobre cómo funciona el vínculo, igual que tú. No me culpes porque ella misma se contradiga. Te recogeré a las 12 en el bar, y a Lil. –Dijo mientras se levantaba, dirigiéndose a la salida sin despedirse, dejando a Sookie sentada en el sofá pensando sobre cómo manejar la situación que se venía encima en tantos aspectos.