Buen día, espero que esten bien.
Prometí que subiría una historia por la celebración del cumpleaños de Maki, y por fin, después de tanto tiempo, la pude traer. Espero que la disfruten. Se que ya paso mucho desde su cumpleaños, pero... Oh, sentí un Deja vu
Disfruten la lectura y, como siempre acostumbro para la posteridad... ¡Feliz cumpleaños Maki!
Ambivalentidea
«Así como la fría nieve puede consumir una cálida playa, su corazón también estaba envuelto en contradicción.
»En el corazón de esa chica había un deseo y una canción. Pero su débil cuerpo no dejaba que su voz brillara. Se desmoronaba apenas una nota de su mortuoria tonada resonaba desde su ronco pecho y descomponía todo dentro de ella. Como un veneno que la devoraba desde adentro. Un dulce veneno que se negaba a no probar.
»Pero el antídoto a tal veneno se encontraba dentro de ella, en un lugar donde nadie más podía llegar. La cura de su desagracia solo se hallaba en sus sueños, esperando a ser tomada, y esperando que todo el veneno se consumiera… Devorándola a ella desde dentro o desde afuera…
»Sin embargo, la medicina que la mantenía soportando aquella corrosión, era la flor floreciente de su canción. La cual hablaba de su primer amor, y del deseo de permanecer siempre a su lado. Del deseo de una chica que encuentra ese sentimiento por primera vez y explota con devoción… Aquella canción llena de…»
…
Fue el fuerte viento que azotaba las ventanas de su oficina la que terminó por despertar a la chica que dormía dentro. Sus ojos se abrieron despacio y con fastidio; se notaba que le costaba mucho separar sus párpados, revelando así esos hermosos orbes de color violeta. Sus respiraciones constantes y lentas hacían que su pecho se expandiera y golpeara contra su escritorio, en el cual estaba recargada; no era la mejor forma de dormir, pero era lo único que tenía para pasar el tiempo después de trabajar tanto en el hospital.
Despacio, se desperezó mientras estiraba sus extremidades y adecuo su mirada a la luz grisácea que entraba por la ventana de la oficina. Algunos mechones de su cabellera color escarlata aún permanecían en su visión. Desmarañada y cansada, se levantó despacio de su asiento.
Bostezo una y más veces, hasta que por fin pudo poner en marcha su cerebro después de haber permanecido la mayor parte del tiempo dentro de sus sueños. Tenía que volver al trabajo, eso lo sabía muy bien, ya que, si no lo hacía…
[Doctora Nishikino, el director solicita su presencia en su oficina. Doctora Nishikino…]
La repentina e inoportuna voz de las bocinas que la llamaban, la hizo despertar del todo y, sin siquiera esperan un segundo más, salió de su oficina con paso seguro mientras soltaba un par de bostezos que se le escapaban involuntariamente.
La doctora caminó por los pasillos del monótono hospital que ya muy bien conocía. No le presto siquiera atención a su entorno: a esas paredes blancas que la hacían sentir encerrada, o a las luces de los reflectores que la dejaban ciega por tanta luminiscencia. No, simplemente siguió su camino hasta la oficina del presidente del hospital Nishikino; la oficina de su padre.
Al llegar a su destino, la joven doctora pasó a lado de la mesa de la secretaria, que revisaba atenta algunos documentos, y, sin siquiera anunciarse, abrió la imponente puerta de madera oscura que la llevaría a la oficina principal del director.
—¡Maki! —Se sorprendió el hombre al verla entrar, así como si nada, sin ningún reparo de respeto hacia él—. ¡Podrías haber llamado al menos a la puerta! —La potente voz del hombre concordaba a la perfección con su complexión física: fuerte e intimidante—. ¡¿Me estas escuchando?!
—Escuché que me llamaron para hablar… —Dijo Maki eludiendo a la pregunta de su padre—. ¿Pasa algo? —Maki, instintivamente en el momento, lanzó un bostezo.
—¿De nuevo estás durmiendo en horas de trabajo? —Sin prestar mucha atención a las palabras de su propio padre, simplemente desvió la mirada—. ¡Maki!
—He estado trabajando toda la maldita semana sin descanso alguno. ¿Acaso no merezco dormir un poco por lo menos? ¿O es así como tratas a tus empleados? —El hombre dejó salir un bufido de irritación ante la insensatez de su hija.
—Maki, no creo que estés en situación de pelear conmigo en este momento. Y menos por lo que hiciste el otro día en cirugía.
—¿A qué te refieres? —Dijo Maki con aire pensativo, aunque la verdad solo pensaba en como contrarrestar las palabras de su padre de una manera "sutil"—. Oh, te refieres a que gracias a mi pudimos salvar a un paciente que no me correspondía.
—¡Qué descaro! —Gritó con fuerza el hombre—. No puedo creer que olvidarás que por tu culpa afrontamos problemas legales por practicar una cirugía de emergencia que no estaba concientizada por el paciente —El hombre lanzó una risotada, sin embargo, esta tenía un sentimiento de decepción—. Y, hablando de eso, esa es precisamente la razón por la que te hice venir… —El hombre rodeó su escritorio y se sentó en su silla al frente de Maki. Con un ademán de la mano, la invitó a que se sentara también—. Siéntate, seguro que esto tomará tiempo si vienes con un estado inestable e irritable.
—Me conoces muy bien, padre —Dijo Maki con desinterés mientras se sentaba frente al escritorio de su padre.
—Maki. Lo que ocasionaste con esa cirugía no nos trajo más que problemas —Maki apoyó sus manos en el escritorio, como si quisiera empezar a reprochar—. No te molestes por hablar, aún no termino —Maki desistió y volvió a su posición calmada—. Si bien, salvaste una vida, dañaste la reputación de cientos de personas —El hombre entrelazo sus dedos y, de manera vulnerable, escondió su mirada entre sus nudillos—. El paciente no levantará ninguna demanda legal contra el hospital o contra los involucrados en la operación. Al contrario, él está muy agradecido de que lo hayas salvado. —La mirada de Maki se fue apaciguando, aunque era muy pronto para cantar victoria—. No obstante, los otros doctores… —El hombre suspiró con decepción—, no quieren volver a tenerte cerca de los pacientes en estado crítico.
—¡Pero! —Maki se levantó llena de cólera—. ¡Pero dijiste que podía hacer lo que quisiera! ¡Yo solo hago mi trabajo! Salvamos vidas, padre, ¿o acaso lo olvidaste?
—Lo sé, los sé —El hombro apretó los párpados—. Estoy de acuerdo contigo en eso. Pero entiende que la opinión popular de los demás doctores es importante. Todos ellos hablan de cómo te entrometiste en el trabajo y te llevaste toda la gloria.
—Esa es una estupidez poco ética —El padre esbozó una sonrisa al escuchar a su hija expresarse de manera tan contradictoria.
—Es gracioso que uses esas dos palabras en una misma oración —El enojo de Maki se acrecentó al escuchar a su padre reír—. Ya que, a pesar de que lo digas una y otra vez, yo no puedo ir en contra de mis empleados. El hospital Nishikino pasa por una crisis de personal y no puedo dejar que por peleas absurdas uno de ellos renuncie a su puesto.
—¿Y qué piensas hacer con eso? Yo no tengo la culpa de su incompetencia —El padre agachó la cabeza y esperó unos segundos, donde un suave silencio colmo la habitación—. No… —Maki titubeo entre palabra y palabra—, no les iras a hacer caso.
—Lo siento, Maki… —El padre levantó la mirada—. Pero no puedo arriesgarme a que una estúpida disputa fragmente lo que queda del hospital. —Decepcionado, mas sin embargo de sí mismo, el hombre se levantó de su asiento; no podía negar que comprendía el enojo de su hija—. Perdóname, Maki, pero te tendré que reubicar de puesto.
—¡Pero! —Maki gritó con fuerza—. ¡No puedes hacer eso! ¡Estudie para ser medica cirujana! ¿Pase años envuelta en libros y métodos absurdos solo para que mi propio padre me diga que me sustituirá por unos incompetentes?
—Sabes que yo no puedo tener preferencia por nadie en el hospital, ni siquiera por ti que eres mi hija. Solo yo sé cuánto has estudiado y cuanto te has esforzado por estar donde estás. Solo yo sé cuánto has sacrificado…
—No, no lo sabes —Frustrada, Maki apretó con fuerza sus puños, haciendo que las uñas de sus dedos lastimaran su piel—. No tiene ni la más mínima idea.
—Perdóname, Maki… —El padre le dio la espalda a su hija—. Desde hoy empezarás a dar consultas normales en la clínica —El hombre volvió la mirada hacia la ventana de su oficina, solo para ver las reacciones de su hija reflejadas en el cristal—. Te prometo que esto será temporal, al menos hasta que la situación en cirugía se calme. Mientras tanto, hasta que llegue ese momento, por favor, Maki, te pido que aguantes un poco.
—Ya he aguantado lo suficiente… —Susurró con molestia.
El silencio colmó de nuevo el espacio entre los dos. La tensión entre ambos era notablemente peligrosa, haciendo parecer esa pequeña oficina un campo de concentración. Sin embargo, eso acabo cuando el padre de Maki suspiro cansado mientras se acercaba de nuevo a su escritorio y trataba de quitarle importancia al enojo de su hija.
—Este es tu primer paciente —El hombre tomó un documento con la información requerida para Maki, no obstante, ella ignoro el documento que su padre le acercaba—. Es una chica, con indicios de problemas pulmonares. Aún no se sabe las razones de este problema crónico, pero ha vivido con él desde que tiene memoria, o al menos fue lo que le dijo a la última doctora que estuvo con ella.
—¿La ultima? —El padre miró a Maki directo a los ojos—. ¿Qué pasa con ella?
—La doctora no pudo con el temperamento de la paciente, así que desistió en ayudarla.
—Que poco ético, ¿verdad? —Maki esbozó una sonrisa cruel y burlona—. Deberían de reasignarla a otro puesto…
—Ya me encargué de eso —Dijo el padre sin tomarle importancia a las palabras de Maki—. El caso es que esta paciente es un tanto especial.
—Así que, me sacaron del área de cirugía para lidiar con una mocosa malcriada —Maki tomó los documentos con la información—. Bueno, supongo que podría ser peor. —Dijo sarcásticamente.
Maki, sin otra cosa más que decir, caminó hacia la puerta, tomó el picaporte y lo giro para abrir la puerta. Sin embargo, su padre la detuvo una última vez.
—¡Maki! —Su voz potente resonó en la pequeña habitación—. Una última cosa. Esta paciente es alguien importante.
—¿Importante? —Maki giró sobre sus tobillos y encaró a su padre—. A mí no me importa lo importante que sea, o el dinero que tenga, o el estatus. Tú mismo lo dijiste ¿verdad, padre? Sin distinciones.
—No me refería a eso —El doctor Nishikino le dio la espalda a Maki y, después de un rato en silencio, volvió a hablar—. Esa niña es la hija de un antiguo trabajador del hospital —Maki hizo cara de desinterés y terminó de abrir la puerta—. Trátala bien, por favor.
—No me digas como hacer mi trabajo.
Maki miró cabizbaja a su padre y, sin decir nada más, salió de la oficina, azotando la puerta detrás de ella. El doctor Nishikino solo pudo resignarse mientras veía el cielo al otro lado de la ventana; rememorando inevitablemente aquellos días que pasó con su camarada.
La doctora Nishikino, con la molestia e irritación marcada en su rostro, fue directo al consultorio que le habían asignado para atender a su primera paciente. Esperó unos minutos, que le sirvieron para que el enojo y la irritación, por ser destituida de su puesto, se fuera pasando; no quería recibir a una paciente de esa forma, y no porque su padre le había dado la orden de tratarla bien, sino que sabía que la paciente no se merecía que estuviera enojada con ella.
Al poco tiempo, una enfermera hizo pasar a dos chicas al consultorio. Maki, frente a su escritorio, dejo el expediente que tenia de la paciente y vio detenidamente a ambas.
Era imposible no darse cuenta de quién de las dos era su paciente. Las dos parecían estudiantes de preparatoria, incluso la que acompañaba a la chica enferma llevaba puesto su uniforme, el cual Maki no tardó en reconocer; y cómo no reconocer el uniforme de la que una vez fue su escuela. A diferencia de la chica de preparatoria, no sabría decir si la chica enferma estudiaba o no, ya que, en vez de uniforme, sólo usaba un cárdigan rosa y una falda larga. Además de que de su nariz salían dos tubos de plástico conectados a un tanque de oxígeno.
—Disculpe la intromisión —Dijo la chica de preparatoria, mientras hacía una reverencia hacia Maki.
Maki, con un ademán de su mano, hizo sentar a las dos chicas frente a ella. Sus ojos permanecían viendo meticulosamente a la chica enferma, como una forma de analizarla antes de que pudiera decir algo de sus síntomas. La vio de arriba abajo, desde su común cabello atado en dos coletas, hasta sus profundos y vacíos ojos carmesíes.
—Disculpe… —Maki volvió la mirada hacia la chica de preparatoria, la cual la veía impaciente con sus dos cristalinos ojos color esmeralda—. La consulta…
—¡Ah, sí! Díganme ¿en qué le puedo ayudar?
—Lo de siempre —La voz de la chica enferma llamó la atención de Maki; hablaba despacio y muy bajo—. ¿La ultima doctora que me atendió no se lo dijo? Claro, seguro que no lo hizo ya que ni ella supo lo que tenía.
—Disculpa… —Maki frunció el ceño—, ¿cuál es tu nombre?
—De nuevo desde el inicio ¿verdad? —La chica se acercó al escritorio—. Sabe, no tengo tiempo para esto, solo quiero ir a casa rápido.
—¡Es Nico! —apresurada, contestó la otra chica—. Yazawa, Nico.
—¿Y tú eres? —La chica sonrió ante la pregunta.
—Nozomi, Tojo Nozomi —inmediatamente hizo una cordial reverencia hacia Maki. Al menos parecía amable a comparación de la otra chica—. Soy la acompañante de Nicoch…, quiero decir…, de Nico.
—¿Es su amiga? ¿Dónde están sus padres? —Nico suspiró con fastidio ante las preguntas de Maki.
—Vinimos aquí a que me desechen de nuevo por ser lo suficientemente inútil y no conocer lo que tengo, no para que me hagan tontas preguntas.
—Oh, su madre está en el trabajo —Contesto rápido Nozomi, antes de que Maki reprochara ante la impertinencia de Nico—. Ella trabaja todo el día ya que venir a un hospital es muy caro.
—¿Y su padre?
—Oh, él…
—Murió hace mucho —Nico vio de reojo a Maki, la cual no mostró interés alguno por sus palabras—. ¿Acaso importa eso para que me diagnostiquen?
—No, no importa —Maki volvió su mirada al escritorio y tomó el documento con el expediente de Nico—. Según el diagnóstico pasado, tiene problemas respiratorios crónicos y, juzgando por el tanque de oxígeno, son graves. ¿Alguna otra cosa que no sepa?
—Me quiero morir constantemente y sería mejor que esta tonta dejara de insistir en venir al hospital como si no tuviera algo mejor que hacer.
—¡Nicochi! —Gritó Nozomi con frustración—. No digas eso.
—Qué más da, en cuanto al doctorcita esta se canse de mí, también me dejara botada. ¿Cuantas van qué hacen lo mismo? Quizás una docena de doctores me han dicho lo mismo. Que mi enfermedad es incurable y que sería mejor rendirme con ella.
Nico terminó de hablar y ni siquiera Maki se atrevió a contestar, y no era porque sintiera que tenía la necesitada de reconfortarla, sino que dentro de ella las palabras de esa chica se mezclaban con el enojo que ya de por si tenía desde hace un rato.
—¿Terminaste de lamentarte? —Dijo Maki indiferente—. Porque déjame decirte que me importa muy poco como se haya manejado tu caso antes. ¿Sabes qué? No siento ni un poco de pena por alguien que ni siquiera hace el esfuerzo por que la ayuden.
—¿Pena? —Nico esbozo una sonrisa—. ¿Crees que hago esto para que sientas pena por mí? Es conmovedor, pero, déjame decirte, doctora, que si por mi fuera le hubiera hecho caso a la última doctora que dijo que sería mejor que me diera por vencida.
—Yazawa-san, si de verdad no quisieras darme pena, simplemente te hubieras quedado calladita mientras que tu amiga seguía hablando por ti; al menos así hubiera sentido un poco de inquietud por tu situación. Pero al escuchar que tiene la boca suelta y solo buscas un poco de atención, no tengo por qué sentir compasión por tus afiladas palabras.
—¡Eso no…! —Nico, desesperada, soltó una potente voz que no llegó a ser un grito debido a que una tos seca y profunda se lo impidió.
—¡Nicochi! —Nozomi se acercó a ella y le tocó cariñosamente la espalda—. Te he dicho que no te esfuerces de esa forma.
—¡Cállate! —gritó de nuevo, entre tos e irritación—. Déjame en paz.
—Esperare a que termines, Yazawa-san, tengo todo el día para esto.
—Tú… —Nico volvió la mirada a Nozomi—. Quiero irme, no la soporto, quiero a otra doctora que no sea ella.
—Pero…
—Para tu desgracia, tú y yo estamos atrapadas en este consultorio por un poder más grande del que podrías imaginar. Así que, en cuanto dejes de ser una niña malcriada, podremos comenzar con el diagnóstico.
La mirada llena de ira de Nico permaneció fijamente entrelazada con la desinteresada que Maki le mostraba. Ninguna de las dos parecía ceder en ese duelo psicológico. Era tal el enojo de Nico que le quemaba por dentro, que no podía siquiera pensar en perder contra ella.
—¿Te sientes más tranquila? —Preguntó Maki tratando de ser comprensiva; sabía que parte de lo que le dijo se debía a lo enojada que estaba antes. Se sentía un poco culpable por depositar su enojo en esa chica—. ¿Quieres comenzar con el diagnóstico? —Nico, muy a su pesar, asintió.
—Que sea rápido.
—Bien. ¿Puedes decirme especificamente que es lo que te pasa? —Nico apretó los dientes al escuchar la pregunta
—¿No es obvio? —La chica señalo con sus manos hacia los tubos de plástico que salían de su nariz—. ¿Hay algo más que deba decirle? Cómo que mis pulmones no funcionan o que he vivido en un infierno desde que tengo memoria.
—Sabes, no me estas ayudando en nada —Maki, ignorando por fin a la chica que había terminado con su poca paciencia, se dirigió a Nozomi—. ¿Me podría decir lo que tiene esta mocosa?
—¡Oye! —Nico levantó la voz y la acompañó otra ola de tos.
—Bueno… —Sonriendo con tristeza, Nozomi se acercó al escritorio—. Nicoch… quiero decir, Nico tiene una afección pulmonar desde que era pequeña. Desde entonces, los doctores dijeron que le iba a ser imposible vivir porque sus pulmones no producían el suficiente oxigeno como para distribuirlo por su cuerpo.
—¿Tiene problemas para respirar? —Nozomi asintió
—Bastante, y es por eso que siempre debe de estar pegada a ese tanque de oxígeno.
—Supongo que sufre de migrañas constantes, debido a que la sangre no circula adecuadamente por su cuerpo, además de déficit de atención, problemas cardiovasculares, tos interminable y dificultad para poder hablar —Maki sonrió maliciosamente—. Además de un horrible temperamento —El cabello negro de Nico se erizó como el de un gato al escuchar a la doctora.
—Me quiero ir de aquí —Musitó Nico con molestia—. Vamos, Nozomi, esta mujer solo se está burlando de mí.
—Pero, Nicochi.
—¡Dije que me quiero ir!
—Vete si quieres, pero inevitablemente tendrás que volver tarde o temprano. Te lo dije, ¿cierto? Yo no pudo dejar de ser tu doctora en lo que resta de tu enfermedad. Y créeme, que, si por mi fuera, también saldría de este consultorio de una vez por todas.
—Lo dices como si te obligarán a estar aquí conmigo.
—Así es… —Dijo Maki sin titubear, sin pensar en la mirada de decepción que ponía Nico—. Sabes, no soy como los demás doctores que has tenido. A mi si me obligan a ser tu doctora, aunque me oponga. Realmente no me importa todas las cosas que digas o pienses de mí, estaré contigo un buen rato. Así que espero que pongas un poco de tu parte si quieres que ambas salgamos de esta rápido.
La mirada de Maki era juiciosa, incluso llegó a intimidar y menguar el temperamento de Nico. La chica se había quedado sin habla, nadie en toda su vida le había hablado de esa forma tan… humana. No era como si disfrutara que esa mujer la insultara, pero en todos sus años con esa enfermedad desconocida que carcomía sus pulmones y la dejaba en un pobre estado de desesperación, ninguna doctora le había hablado con tanta franqueza.
—¿Quieres empezar de nuevo? —Nico, muy a su pesar, y con las mejillas rojas por vergüenza, asintió débilmente.
—B-Bueno… —Nozomi, su amiga, abrió grandes los ojos, por la sorpresa de escuchar a Nico de esa manera tan dócil—. La mayoría de las cosas ya las dijiste. Son básicamente problemas para respirar, tos, dolor en mi pecho cada que hablo mucho, dolores de cabeza constantes y… —Nico miró cabizbaja, ocultando su mirada de la doctora— ya, creo que es todo.
—Nicochi… —Nozomi habló ensoñadora—. Nunca pensé que…
—Cállate. Lo único que quiero es que esto termine pronto.
—Y lo hará… —Tras esbozar una fugaz sonrisa, Maki se concentró de nuevo en el rostro de Nico—. ¿Te han hecho estudios anteriormente?
—Nunca a profundidad.
—Bien, parece que estamos en un lugar lleno de incompetentes —Al escucharla musitar con desdén, Nico inevitablemente dejo salir una suave risita—. Oh, lo siento, no lo decía por ti, y seguro que no es algo que te importe.
—No, no, está bien… —Nico volvió a reír ante lo dicho por Maki—. He sabido que este hospital está lleno de incompetentes desde la muerte de mi padre —Maki sonrió ante lo dicho por Nico. Por fin concordaban en algo.
—Bueno, al ser tus primeros análisis, los tendrás rápido y yo me encargare de practicarlos —Maki la miró a los ojos—. Sabes que no hago esto por ti, pero tú misma lo dijiste, y me alegro que concordamos en algo: este hospital está lleno de inútiles —Nico volvió a sonreír al igual que lo hizo su amiga; toda tensión, cual mínima que fuera, había desaparecido entre ellas.
Maki hizo todo el papeleo para mandarle los análisis básicos a Nico y la despidió en la puerta del consultorio; un poco más calmada. Al verla marcharse, pensó que sería más sencillo lidiara con ella de lo que pensaba; lo difícil había sido lidiar con la incompetencia de los doctores anteriores que no supieron diagnosticarla bien. Bueno, pasado eso, al menos Maki se sentía de mejor humor.
Antes de que las dos chicas salieran, Nozomi se detuvo en la puerta, apartándose bruscamente de lado de Nico y dejando que se adelantara.
—Doctora —Nozomi se acercó un poco para ver el gafete en la bata de la doctora—. ¿Nishikino? —Nozomi la vio con sorpresa—. Oh, ¿acaso es usted la hija del señor Nishikino? —Avergonzada y un poco confundida por la pregunta, Maki solo asintió—. Bueno, eso no importa… —Extrañada por la contestación de Nozomi, Maki la vio con sorpresa. Todas las personas solo la reconocían por el prestigio del hospital que había creado su padre, y siempre buscaban algún beneficio al acercarse a ella—. Sabe, el día de hoy pude ver un milagro gracias a usted.
—¿Milagro? Lo siento, pero no sé a qué te refieres.
—¡Sí! Es decir, Nicochi nunca había hablado con un doctor de la forma en la que lo hizo con usted. Sé que ella se molesta con facilidad y suele ser irritable, es por eso que muchos doctores la abandonaron. Pero entiéndala, eso lo hace solo porque no tiene idea cómo comportarse después de haber vivido toda su vida con su enfermedad. N-No es como si le esté dando la razón a su comportamiento, es solo que le cuesta mucho hablar con la gente —un sentimiento disperso era el que se percibía en la sonrisa de Nozomi—. Pero sabe, presentía que hoy pasaría algo sorprendente, es por eso que la obligue a venir de nuevo al hospital. Hoy por fin pudo conocer a alguien que seguro la salvará…
—¿Salvar? —Nozomi asintió animada—. Lo siento, pero eso yo no lo puedo hacer.
—¿Eh? Vamos, doctora, no sea tan modesta. Sé que lo hará. Confió en que lo haga —La sonrisa de Nozomi se hizo más grande, pero el sentimiento que expresaba era todo lo contrario a felicidad—. Confió en que usted será la luz que la hará salir de su profundo abismo.
—¡Nozomi! —Nico llamó a la chica repentinamente, sin darle oportunidad a Maki de contradecir sus palabras.
—Confió en que será usted alguien importante para la vida de Nicochi —Sonrió de nuevo, esta vez de manera genuina—. Me lo dijeron las cartas —Sin esperar la contestación de Maki, Nozomi salió corriendo hacia donde la esperaba Nico.
—No deberías de confiar tan ciegamente en alguien —Musitó Maki, con la mirada perdida en las dos amigas. Con sus ojos llenos de incertidumbre por lo que fuera a pasar de ahora en adelante con la chica enferma, y con las palabras de su amiga ahora en sus pensamientos.
Espero que les haya gustado. Como ven ,esta historia tendrá otra parte la cual subiré apenas termine de corregir. Si les gusto la historia, agradecería mucho que me lo hicieran saber en los comentarios.
Cosas que aclarar. Bueno, primero que nada, esta historia será un Songfic. Además, el título de la misma la saque de una canción que me gusta mucho de Yanagi Nagi con el mismo nombre: Ambivalentidea, pero no es la canción principal del fic. Por otra parte, esta podría considerarse un Spin Off de la historia publicada el año pasado por el cumpleaños de Maki llamada "Oniria"; en ella se retoma el tema de los sueño y quise que siguiera con esta historia en las partes en las que Maki pasa a narrar; ósea, en el principio de esta historia. Además de tratar lo de la enfermedad de Nico. No es necesario que lean Oniria, pero los invito a que lo hagan si quieren. Por último, el nombre de ambivalentidea, o mejor dicho la palabra ambivalente (sin tomar en cuenta el campo químico), tiene que ver con contradicción
Y bueno eso es todo, como siempre, lamento la demor, me costo mucho, y me sigue costando, escribir esta historia, así que me atrase con las demás actualizaciones, pero, si todo sale bien, la próxima semana, o la siguiente, habrá actualización masiva de mis fics.
Sin Más, Muchas Gracias Por Leer y Por su Amable apoyo. Nos leemos luego.
