Buen día. Espero que todos esten muy bien.

Les comparto, por fin, la segunda parte de esta historia de Maki. Este capítulo va acompañado de una canción llamada "Chaleur". No es necesario que la escuchen, pero es bonito escucharla en ciertas partes, además que esta canción tiene variaciones con solo piano o violín para darle más ambiente al capítulo. La canción la pueden encontrar si ponen en Youtube: Flowers Chaleur, pero, si no al encuentras, la publicare en mi facebook para más comodidad

Disfruten y lloren con el capítulo


II

Chaleur


«Todo el mundo tiene mentiras por decir y, precisamente, el hecho de pensar que lidiar con ella fue fácil sería una de ellas.

»Los días pasaban y, entre su terquedad y arrogancia, supe que se encontraba alguien desesperada. No la culpaba en lo absoluto, se notaba que buscaba ayuda. Pero, entre más gritos ahogados daba, menos la escuchaban.

»Por más que le tendiera la mano para impedir que cayera a un lúgubre y profundo abismo, por más que ella luchara por sostener mi piel, mis dedos no se aferraron a los de ella. Yo no intervendría más de lo que profesionalmente podía. Sostendría su mano todo lo que pudiera, pero no la ayudaría a salir de ese profundo precipicio lleno de desesperación y deseos.

»Solo el hecho de sostener su mano ya era suficiente, solo eso me reconfortaba de que podría salir por su cuenta. Pero no contaba con que, por cada momento que pasaba a su lado, por cada vez que la veía directo a los ojos, su sonrisa permanecía esbozada en sus labios. Esa sonrisa me incitaba a ir con ella, a tomarla con todas mis fuerzas; acercándome más y más a su oscuridad. Su sonrisa, aunque irradiaba un cálido sentimiento, lo único que hacía era invitarme a permanecer a su lado; haciendo que las dos tendiéramos de ese horrible abismo… Era una bella sonrisa con la que me recibía cada que estaba con ella. Era una hermosa sonrisa con la que sus sentimientos explotaban uno a uno, como los fuegos artificiales en verano. Era una bella sonrisa que inevitablemente ya no podía dejar de ver.

»Sin embargo, aún podía guardar la compostura cuando la veía, cuando la veía sonreír radiante bajo los cálidos rayos de sol de abril. Aún podía mantenerme firme en mi decisión: La curaría, pero no la salvaría… Me hubiera gustado mantenerme tan firme, y no caer junto con ella a su abismo cuando, de su boca, salió en armonía su mortuoria y melancólica canción. Esa cautivadora canción que, desde su ronca y pausada voz, me incitaba a descifrar; cada estrofa, cada tono, cada armonía que con el viento se acompasaba detrás de la ventana…

»Aquella canción llena de… Aquella canción de su primer…»

Mientras los días avanzaban, la enfermedad de Nico empeoraba también. Maki no podía comprender el porqué del avance tan precipitado en su enfermedad, si hasta ese entonces se había mantenido estable; era eso o quizás solo quería ignorar el hecho de que conocía la verdadera razón.

Nico tuvo que ser internada en el hospital debido a que su estado empeoraba día a día. Ella se había vuelto la prioridad de Maki, así que la quería tener lo más cerca de ella esperando a que lo peor no ocurriera. Si Maki le podía dar un poco más de tiempo, al menos hasta averiguar lo que le pasaba, ella haría cualquier cosa. La doctora estaba completamente envuelta en el caso de Nico, y, llegados a un punto tan lejano, sabía que no podía abandonarla.

Lejos se había quedo aquella mirada antipática cuando Nico veía a Maki, ahora, cada que sus ojos se encontraban, Nico la saludaba con una sonrisa que desaparecía tan rápido las dos se miraban a los ojos. No sabía el significado de ello, pero incluso Nozomi, la amiga de Nico, parecía más entusiasmada que nunca cada que tenían una cita con Maki para hablar de cómo avanzaba la enfermedad de su amiga.

Maki trataba de ocultar lo preocupada que estaba por el avance en su diagnóstico. Ella sabía que si alteraba esa felicidad que tenían Nico, podría causarle una gran conmoción, ya que, la razón por la cual su enfermedad se había comenzado a acelerar, era simplemente porque por fin alguien le tendía la mano y quería ayudarla sinceramente, era porque por fin podía sonreír con sinceridad, entusiasmada de que al fin se desprendería del veneno que la corroía por dentro. Maki se sentía culpable por darle esperanzas.

Reprimiendo lo que sentía, Maki la veía siempre con la mayor tranquilidad posible, sin dejar que sus sentimientos, esos de desesperación que últimamente la acosaban, se vieran reflejados en su rostro. Pero ni ella misma podría controlar lo que sentía muy dentro de ella, en su corazón, donde una hermosa flor floreciente se cosechaba. La cual brotó cuando escuchó por primera vez aquella bella canción.

—Escucha… Ese día aún no lo entendía…

Una suave y entrecortada voz hizo que Maki se detuviera en abrir la puerta de la habitación donde se internaba Nico. Se quedó estática con la mano en el picaporte, mientras la amarga y ronca voz de Nico salía desde el otro lado. Maki no sabía cómo entrar ahora en la habitación; sentía que no debía de haber escuchado a Nico cantar.

—Este sentimiento, sí, un brote que aún no se ha abierto.

La voz de Nico iba en decremento y, entre más avanzaban sus palabras, una tos seca y horrible iba acompasando su canción. Preocupada por ella, Maki se apresuró a abrir la puerta y, cuando lo hizo una sublime imagen la dejó desconcertada y cegada.

—Nuestras palabras se cruzan de nuevo, pero nuestro sentimiento sigue creciendo.

Al otro lado de la habitación, apoyada sobre el alféizar de la ventana, estaba Nico, viendo con vehemencia hacia el cielo del crepúsculo, dejando que el tibio viento de la tarde le acariciara el cabello suelto y dejándolo volar libre y suavemente. Los ojos de Maki se abrieron grandes al ver tal imagen frente a ella. Las luces del atardecer iluminaban las facciones de Nico mientras que la luz más hermosa, esa que en el rostro de Nico se encontraba, se ensanchaba más y más para esbozar una dulce y esperanzadora sonrisa. Ella no parecía haberse dado cuenta de la presencia de Maki, no aun…

—Estoy enjaulada entre las espinas de una rosa mientras duermo profundamente.

Estática en su lugar, Maki optó por interrumpirla antes de que las cosas siguieran avanzando, así que, con sus nudillos, tocó la puerta de madera para anunciar su presencia. Al instante, Nico volteó a verla y se quedó en silencio. Un claro rubor color rosa apareció en sus mejillas. Muy avergonzada de la situación, Nico se apartó del alféizar y despacio volvió hacia su cama.

—Es hora de tu revisión —Maki se acercó despacio hacia la cama de Nico, viendo como el rubor en su rostro se hacía un poco más intenso bajo la luz artificial de la habitación—. ¿Cómo te sientes el día de hoy, Nico-chan?

Nico no contesto, solo trato de desviar su rostro del de Maki, al sentirse bajo la presión de su mirada. El pecho de Nico se expandía y contraía con velocidad, como si antes hubiera estado corriendo durante mucho tiempo. Sus cristalinos ojos carmesíes se dirigieron de nuevo hacia el exterior de la ventana, viendo los últimos rayos del atardecer que iluminaban misteriosamente la habitación.

—Nico —Maki lanzó un suspiro—. ¿Ya tomaste tu medicina? —No hubo respuesta—. ¿Atendiste a las indicaciones que te hice ayer? —Nico ni siquiera se movía—. Sabes que no tengo tiempo para esto, ¿verdad? Si no quieres hablar ahora, es mejor que venga dentro de un rato.

—Lo escuchaste… —un suave susurro salió repentinamente de sus labios.

—¿A qué te refieres?

—No te hagas la tonta —Nico frunció el ceño con molestia, sin embargo, a juzgar por el rubor de sus mejillas, no se podría decir si de verdad estaba enojada o sumamente avergonzada—. Sé que me escuchaste. Sé que lo hiciste.

—Sabes, no tengo idea de lo que estás hablando —Maki se llevó un dedo índice hacia su cabello y comenzó a enrollarlo en uno de sus mechones—. Y si estas de tan mal humor, será mejor que…

—¡No te hagas la tonta! —Exclamó Nico con una voz aguda y que provocó que comenzara a toser. Preocupada, Maki se acercó a ella y puso una de sus manos en su hombro—. ¡Suéltame!

—Tranquilízate, Nico-chan —Sabiendo que de nada serviría ocultar el hecho de que sí la había escuchado, lo único que le quedaba a Maki era decir la verdad para que Nico no se alterará más de lo necesario—. Sí, tienes razón, te escuche cantar —El rubor en las mejillas de Nico se hizo más fuerte, al punto de pintarle todo el rostro de carmín.

Silencio, todo quedó en silencio de un momento a otro. Nico miraba atónita a Maki mientras que ella, nerviosa, buscaba no verla a los ojos. Inquieta por la sorpresa que mostraba Nico, la joven doctora buscó simplemente ignorarla, tratando de actuar normal.

—Creo que es mejor que venga en otro momento —Maki desvió su mirada de ella, buscando entre sus pensamientos una excusa que pudiera sacarla de esa situación—. No quiero que te alteres…

—¿Por qué no? —Nico apretó los dientes—. ¿Por qué temes que me pase algo? ¿Temes que mi situación empeoré más de lo que ya está? Si lo que quieres es burlarte de mí, pues hazlo, no me importa, no es la primera vez que alguien lo hace.

—No pretendía… —Los ojos de ambas, inevitablemente, terminaron encontrándose una vez más. Perdida en el profundo carmesí, Maki no pudo evitar sentirse nerviosa ante la insistente mirada. Un suave rubor escaló por sus mejillas—. No es como si yo… —Ordenando sus pensamientos, Maki intentó tranquilizarse—. Yo no quería burlarme de ti ni nada parecido, ni siquiera se me había pasado por la cabeza.

—¿Entonces por qué me mentiste? Simplemente hubieras dicho que me escuchaste y que luzco patética por siquiera intentar hacer algo así.

—No, Nico-chan… —Maki negó con su cabeza, nerviosa. Nico le estaba ganando esa batalla, aunque su orgullo no lo permitiría—. No es que me importe lo que hagas. Sabes que puedes hacer lo que quieras solo si no presenta un inconveniente con tu salud —Maki suspiro, cansada por las cosas sin sentido que decía—. Sabes que… —Mordió sus labios, mientras sentía como el rubor de sus mejillas se expandía más y más, calentándole el rostro—, s-solo estaba preocupada.

—¡¿Preocupada?! —Los ojos de Nico se abrieron con sorpresa—. Mientes —Dijo Nerviosa—. C-Claro que no te preocupabas por mí, solo te estás compadeciendo.

—¡No tengo porque hacerlo! —Maki ya no podía verla a los ojos, era difícil incluso respirar el mismo aire que ella—. No me importa lo mucho que te esfuerces, con tal de que no arruines mi trabajo…

—¡Tu trabajo es lo único que te importa! —Maki, molesta, se acercó a Nico con premura y sorpresivamente la tomó de las manos.

—Eres una idiota si llegas a pensar eso —Las mejillas de Nico se encendieron de color escarlata. Desde el lugar donde Maki la tomaba de las manos, una suave sensación escaló hasta su pecho, donde su corazón comenzó a latir peligrosamente rápido—. ¿Sabes cuánto he sacrificado por ti? ¿Sabes todo lo que he hecho para poder ayudarte? Que digas que solo lo hago por trabajo, es…

—Pero tú lo dijiste cuando nos conocimos, solo estás conmigo porque te asignaron a la fuerza, no porque tú de verdad querías.

—Pero ahora es diferente —Maki la vio con vehemencia, dándose cuenta de lo que decía, de esas palabras que nunca imaginó decir en el pasado. Su mirada se llenó de sorpresa, y sus manos tiritaron de impotencia, ya ni siquiera ella recordaba ni tenía claro por qué estaba con Nico en ese momento o porque sus palabras no dejaban de fluir—No espero que me creas, ni espero que pienses que lo que he hecho no ha sido solo por ti. Pero escúchame bien, Nico-chan, no tolerare que desperdicies todo lo que hemos avanzado juntas solo por uno de tus estúpidos caprichos.

Silencio. En la habitación comenzó a reinar un silencio tan denso que era pesado siquiera estar ahí. Maki veía fijamente a Nico a los ojos, aquellos ojos opacos que le causaban algo en el corazón. El cuerpo de Nico temblaba con suavidad, mientras que las manos de ambas seguían unidas. Sus labios se esforzaban por permanecer cerrados, sin embargo, parecía que quería decir algo más, pero las palabras se le atoraban en la garganta; en un nudo fuertemente atado compuesto por incertidumbre. Pasaron los segundos, los minutos en ese profundo silencio, hasta que por fin las palabras fluyeron de nuevo:

—P-Perdón… —Nico no miró a Maki a los ojos al decir eso—. Es solo que… ¡No lo sé! Es solo que no sabía cómo sentirme al darme cuenta de que me estabas escuchando, y después lo intentaste ocultar… Estaba confundida y me sentía furiosa, y no sabía porque… —El cuerpo de Nico tembló un poco.

—¿Por qué te importa tanto si te escuché o no? —La mirada de Nico decayó hacia las sabanas—. ¿Te gusta hacerlo? —De nuevo el cuerpo de Nico tiritó, como si un aire glacial la golpeara violentamente—. Entonces ¿por qué? —Nico se llenó de valor y, con angustia, gritó:

—¡Por qué me duele! —Exclamó Nico—. Me duele hacerlo. Por más que lo intenté, me sigue doliendo —Nico se llevó una mano hacia el pecho—. No importa si deseo hacerlo. Si pienso que podré verme como las artistas famosas que salen en televisión y que hacen sonreír a todos. Yo no puedo ser igual; yo no puedo hacer sonreír a nadie. Solo hago que se entristezcan, que me miren con pena, como si fuera un ser extraño que nunca debió de existir. ¡Y ya no lo soporto! Ya no soporto esas miradas. Yo solo quiero que sean felices a mi lado. Pensé por un momento que yo podría ser diferente… ya que por fin hay mejoría con mi enfermedad… Pensé en poder cantar por fin haciendo que todos me miren con una sonrisa y no con tristeza… Pero me equivoque… Yo estaba…

Maki la vio comprensiva, pocas veces había visto a Nico tan vulnerable como ahora, eso solo hizo querer acercarse a ella y tenderle una mano para que se apoyara. Pero tenía miedo de hacerlo, tenía miedo de seguir con la farsa y darle aún más esperanzas de las que ya no existían. Pero no podía dejarla así y simplemente quedarse como espectadora viendo cómo Nico se derrumbaba sola en ese horrible y aterrador abismo… Ella iría con ella.

—¿Te gusta cantar? —Fue lo único que Maki pudo preguntar, fue lo único que salió de su boca, como un susurro momentáneo. No sabía ni porque lo había preguntado, pero cuando menos lo pensó, esas palabras ya se deslizaban en el aire, sellando el camino de ambas.

—Es ridículo, ¿verdad? —una sonrisa triste apareció en los labios de la chica—. Que alguien como yo, que vive conectada a esto… —señaló el tanque de oxígeno que estaba siempre a su lado— piense siquiera en cumplir un sueño roto como el mío.

—No, yo no creo… —El cuerpo de Nico tembló, parecía que se iba a quebrar en cualquier momento. La joven chica apretaba los párpados con fuerza, y los dientes de igual manera. Maki sabía que, si continuaba la conversación, no haría más que arruinar las cosas—. Si tú lo dices… —Maki trató de fingir desinterés, trató con todas sus fuerzas que el sentimiento de reconfortarla se quedara solo dentro de ella… Más, sin embargo, no lo consiguió—. ¿Me quieres decir por qué crees que es un sueño roto? —Nico la vio directo a los ojos y sus sentimientos, que le quemaban por dentro en ese momento se fueron apaciguando poco a poco.

—Sabes, Maki-chan —Una suave voz salió de los labios de Nico—, yo nunca he pensado en el futuro. He vivido siempre envuelta en el pasado y en esta enfermedad que me consume día con día. ¿Sabes lo difícil que es darme cuenta, sin que nadie más me lo diga, que podría no despertar el día de mañana? —Nico agachó la mirada y guardó silencio. Maki no se atrevió a contestar a la pregunta—. Tengo presente siempre eso… No mentía al decir que consideraba las palabras de la última doctora que me dijo que me diera por vencida. —Maki trató de acercar su mano hacia ella, pero se detuvo al escuchar de nuevo su voz— Pero incluso, sin la necesidad de pensar en el futuro, lo único que he querido en mi presente, es hacer que alguien me escuche; lo único que quiero hacer es cantar… Cantar con todas mis fuerzas para que todos puedan escucharme… Ya que no puedo gritar mi desesperación, al menos quiero cantar una dulce canción —Decepcionada por lo que decía, Nico agachó la mirada—. Pero ese es un estúpido sueño infantil que sé que nunca se cumplirá…

Lágrimas comenzaron a aparecer en los ojos de Nico y, despacio, se deslizaron por sus mejillas como si fuera un pequeño río que empapaba su piel. Sin saber por qué lo hacía, Maki levantó las manos y acunó el rostro de Nico entre ellas, mientras que con sus dedos le limpiaba las lágrimas. Al instante de sentirla cerca, Nico se abalanzó hacia su cuerpo y la atrajo hacia ella con un apresurado abrazo. Asombrada por eso, Maki cubrió a Nico entre sus brazos y despacio, sumamente despacio, acarició su cuerpo tembloroso y sollozante.

—Sabes, Nico-chan… —Las palabras de Maki salieron casi en un susurro—, no creo que tu sueño infantil sea algo que debas olvidar —Maki podía sentir como le pecho de Nico presionaba suavemente contra el suyo; era una cálida sensación que la colmaba por dentro—. Si tanto deseas cantar, puedes hacerlo…

—Eso no es cierto… —Nico abrazó con más fuerza el cuerpo de la doctora—. No me mientas de esa forma, por favor…

—No es una mentira… —Maki levantó la mirada, viendo hacia el techo de la habitación—. No estoy mintiendo… —Suaves sollozos inundaron la habitación, Nico había comenzado a llorar con más fuerza.

Ninguna se separó del abrazo después de un tiempo. Maki disfrutaba sentir a Nico cerca porque, de alguna forma, sentía que Nico dependía más de ella; y en ese momento no le molestaba en lo absoluto soportar su peso.

—Nico-chan… —Maki musitó suavemente, tan bajo como para no romper el ambiente que se había creado entre las dos—, yo también he tenido un sueño infantil como el tuyo… —Despacio, Nico se separó de lado de su doctora, solo lo suficiente como para poder verla a los ojos—. Yo deseaba con todo mi corazón, que algún día pudiera ser pianista y concertista de una gran orquesta —Maki sonrió y vio con vehemencia hacia la nada—. Amaba tanto la música como para dejarlo todo por ella.

—Pero, tú no… —La sonrisa de Maki desapareció despacio, dejando solo una mueca de tristeza la cual Nico capto al instante—. L-Lo siento, yo no…

—Está bien —Maki la vio directo a los ojos, viendo un brillo hermoso que adornaba sus pupilas con un sentimiento puro y desconocido para ella—. Digamos que yo también estaba enferma de alguna forma, y por eso no pude cumplir mi sueño infantil.

—¿Enferma? —Nico la miró extrañada—. ¿Algo como lo que yo tengo?

—No, no puedo comparar mi enfermedad con la tuya; ni siquiera me lo imaginaria. La mía no era dolorosa físicamente, pero me escocia aquí —Maki se señaló el pecho—. Me hacía sentir inútil porque sabía que tarde o temprano, mi vida con la música terminaría —Maki trató de sonreír—. Tú dices que nunca has pensado en el futuro, ¿verdad? —Nico asintió—. Pues yo tampoco tuve la necesidad de hacerlo, porque todo mi futuro, incluso mi vida entera, ya la habían decidido por mí. —Nico, sin comprender, fue alejándose de lado de Maki—. Mi enfermedad era el propio destino que ya había elegido como se iba a manejar mi vida. Y fue ese hecho él porque me aleje de lo que más amaba, de mi sueño infantil…

—¿Te arrebataron todo? —Maki esbozó una rápida sonrisa.

—Bueno, no es como si me lo hubieran quitado todo. Simplemente sabía que cada acción, cada decisión que tomara por mi cuenta, no serviría de nada en el futuro, porque yo tenía una tarea específica que cumplir.

—E-Entonces si… —Nico apretó los labios y frunció el ceño—. Entonces si tú sufriste de esa manera, ¿qué me hace pensar que algo me ayudara a mí a cumplir mi sueño? Yo solo soy una carga para las personas que me rodean; para mi madre que trabaja sin descanso, o para la idiota y entrometida de Nozomi que se preocupa tanto por mí… ¿Que me hace pensar que yo podré siquiera cumplir lo que quiero? —Maki sonrió

—Es por el hecho de que eres una chica tan egoísta, por lo cual estoy segura de que podrás cumplirlo —El rostro de Nico se volvió a poner rojo por la vergüenza—. Vives lamentándote sin querer darte cuenta de que las personas hacen lo que hacen por ti, no porque sientan la obligación de hacerlo, o porque sea su responsabilidad cargar contigo detrás de su espalda. Todas las personas que te ayudan, que te sostienen, lo hacen porque lo quieren hacer y ya… Lo hacen porque te aman y, de alguna forma, les has dejado una huella en sus corazones… —Maki llevó un dedo a la barbilla de Nico y, despacio y tiernamente, hizo que la viera directo a los ojos.

—¿Tú me amas? —Se atrevió a preguntar Nico, mientras las dos se veían fijamente a los ojos, mientras que un brillo hermoso y lleno de sentimientos iluminaba las pupilas de ambas chicas. Maki sonrió al escuchar la pregunta, porque estaba segura de la respuesta a pesar de no querer contestar.

—Haré todo lo posible, créeme, Nico-chan, para que tu sueño infantil se cumpla… —Nico la vio desconcertada—. Hare hasta lo imposible para poder escuchar de nuevo tu canción…

«Para ella, el deseo desesperado por entonar su canción le ayudó para poder deshacerse de lo que la mataba por dentro. Ese sueño infantil, como ella lo llamaba, era lo que necesitaba para deshacerse de lo que corrompía su cuerpo.

»Para mí, el hecho de soportar ese deseo de ayudarla, de sostener firmemente su mano, me hizo darme cuenta de lo que de verdad importaba. Querida escuchar una vez más su canción, que terminara cada estrofa hasta el final, hasta descubrir el significado de su letra, hasta saber el sentimiento que envolvían sus palabras; quería cantarla a su lado. Pero… no sabía si podría cantar junto con ella hasta el final, no sabía por cuánto tiempo más mis manos se afianzarían a las de ella, no tenía idea de por cuánto tiempo soportaría el peso de sostenerla. Lo único en lo que podía pensar, era en esa canción llena de… Esa canción de su primer… Esa canción de su último…»

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—Y dime, Maki —Aquella voz, llena de confianza y firmeza, llamó repentinamente la atención de Maki. Su mirada se levantó, encarando a su padre que la veía atenta desde el otro lado de su escritorio—. ¿Cómo van las cosas con Yazawa-san?

—¿No es tu trabajo enterarte de todo eso? —Maki volvió la mirada hacia la ventana de la oficina, viendo el cielo despejado y lleno de nubes blancas y esponjosas.

—Es cierto que tengo conocimiento de lo que pasa con ella, he revisado todos sus diagnósticos y parece que…

—Si ya lo sabes, no hace falta que siga aquí —Maki se levantó de su silla, ignorando, o tratando de ignorar a su padre—. Si me disculpas, tengo trabajo que hacer.

—¡Espera! —El hombre apoyó sus codos sobre su escritorio y juntó los dedos de sus manos frente a su barbilla—. Todavía no he terminado de hablar. ¿Puedes escucharme un poco más?

—Realmente no —Maki lo miró a los ojos. Pocas veces veía esa mirada en él, eran tan pocas que ni siquiera recordaba cuando fue la última vez que lo había hecho… Oh, sí, ya lo recordaba, fue hace tiempo cuando…

Maki se sentó de nuevo frente a él, esperando a que siguiera hablando. Los párpados del hombre se apretaron con fuerza, como si estuviera soportando o aguantando un gran peso que caía repentinamente sobre sus hombros.

—¿Te conté alguna vez quien fue mi camarada Yazawa? —Maki liberó un bufido. No esperaba que esas fueran las palabras de su padre.

—Esto no tiene nada que ver con trabajo, ¿verdad? —Maki se cruzó de brazos y volvió de nuevo su mirada hacia la ventana—. No tengo mucho tiempo, así que espero que termine rápido —Ignorando la antipatía de su hija, el hombre continuó.

—Él era un buen empleado aquí, en el hospital. Era competente como enfermero y responsable con su trabajo. Él era un buen hombre, dedicado cien por ciento a su familia… Le dio a su hija todo lo que yo no te di —Maki, extrañada de lo que escuchaba, puso más atención a lo que le decía su padre—. Quizás el puesto con el que laboraba en el hospital no le dejaba muchas ganancias, pero, aun así, hacia todo por su esposa y por su hija enferma.

—Ella ha estado enferma desde hace tanto tiempo…

—Es un problema crónico respiratorio. No sé más que tú, realmente. Pero, como ya sabes, esa niña ya ha sufrido demasiado —El hombre guardó silencio, un silencio que se sentía nostálgico—. Pero su enfermedad era controlable al menos hasta que… —Las manos del hombre se contrajeron más— bueno, ya lo sabrás. —El doctor tomó un profundo suspiro, y continuó:

»Yazawa era mi paciente, y tenía la responsabilidad de hacer que volviera con su familia. Tenía la responsabilidad de hacer que volviera a ver a su niña…—El corazón de Maki se estremeció—. Pero yo no…

—No pudiste hacer nada —Maki habló con una voz seca y sin vida—. Te sientes culpable y por eso hiciste que yo…

—No, te equivocas, no es por eso… —El hombre, derrotado, bajo la mirada— Me gustaría decir que no fue esa la razón por la cual te asigne al caso de Nico, pero ya ni siquiera yo sé porque lo hice.

—Supongo que hiciste todo lo posible para salvarlo —Fue inevitable no recordar todo el tiempo que había compartido con Nico al escuchar a su padre hablar. No quería admitirlo, pero al recordarlo, no pudo evitar sentir pena, por primera vez, de su padre—. Creo conocerte lo suficiente, y sé que hiciste todo lo que estaba en tus manos para poder ayudarlo.

—Pero no fue suficiente… Yo le arrebate la vida de su padre a esa niña.

—¿Seguirás compadeciéndote por el pasado? —Maki se levantó de repente del asiento sin quitarle la mirada de encima a su padre—. Las cosas no son iguales conmigo. Yo he hecho todo lo que he podido por ella. No veas en su hija lo que piensas que pasó con su padre. No son iguales…

—¡Pero ella está…!

—¡Suficiente de esto! —Maki se dio la vuelta, dándole la espalda a su padre—. Ella está bien, estable y puede tener algo de esperanza —Maki apretó los labios, con frustración—. Yo le conseguiré todo el tiempo que sea necesario. Le conseguiré la vida que necesita si eso significa que me arranque un poco de la mía.

—Las personas no pueden hacer eso, Maki —El hombre, repentinamente, se levantó de su silla y, lentamente, se acercó a su hija. Su mano se posó en su hombro tiernamente—. Es difícil soportar el peso de una vida que no te pertenece. Yo mejor que nadie lo sé… Así que, por favor… —El doctor suspiró, dejando que todo lo que sentía saliera desde lo más profundo de su ser—, no te hagas responsable de todo ese peso. Es difícil seguir adelante después de eso…

—Tú no me dirás eso después de que me pusiste a cargo de Nico —Molesta, Maki volvió su mirada hacia su padre. Lágrimas caían desde sus ojos, dejando un rastro en su piel roja por la frustración, ira, o impotencia, ni quiera ella sabía definir lo que sentía en ese momento—. Yo voy a cargar todo lo que pueda con ella sin importar si me cuesta a mí la vida… Le daré una oportunidad más y…

[Doctora Nishikino, se le solicita urgentemente… Doctora Nishikino…]

Tanto Maki como su padre se vieron fijamente. Al escuchar las palabras que provenían de las bocinas del hospital, el corazón de Maki se comprimió dolorosamente. El doctor vio el rostro de su hija, sus ojos estaban llenos de incertidumbre y angustia.

—Es Nico, ¿verdad?

Maki, inmediatamente al escuchar las palabras de su padre, salió corriendo de la oficina, con su padre detrás de ella. No quería dejarla sola después de que el peso de la vida de Nico se le había derrumbado en sus hombros.

—No lo sé… —musitó la doctora. Desesperada comenzó a correr más rápido, apartando de su camino a doctores y enfermeras que, desconcertados se apartaban del pasillo—. No lo sé…

—Te asistiré en lo que sea que pase, Maki. ¿Me dejarías hacerlo? —El padre le seguía el paso sin mucha dificultad, igual de angustiado que su hija.

—Haz lo que quieras, yo solo…

Por fin llegaron a la habitación donde estaba internada Nico. Sin esperar un solo segundo, Maki abrió la puerta con violencia, encontrándose con la imagen que más temía frente a ella.

Intentando respirar, intentando que el aire entrara a su cuerpo, Nico abría desesperada la boca. Inhalaba violentamente el aire que no conseguía entrar a sus pulmones. Su rostro estaba rojo y lleno de sudor, y, al ver a Maki entrar por la puerta, la desesperación comenzó a consumirla. Se agitaba con violencia en la cama, tratando de apartar a las dos enfermeras que estaban a su lado, intentando con ímpetu acercarse inútilmente hacia donde estaba Maki; suplicándole con su gritos ahogados y agudos que apenas salían desde su garganta, que la ayudara, que la salvara. Maki no se había dado cuenta de las dos enfermeras, solo estaba concentrada en la desesperación y dolor de Nico; solo estaba parada viendo como gritaba silenciosamente.

Con pasos lentos que pronto se convirtieron en una carrera hacia donde estaba Nico, Maki se acercó a su cama y la sujeto repentinamente de los hombros. Su corazón golpeaba violentamente su pecho, haciendo que un dolor punzante consumirá todo su cuerpo. Se sentía incapaz de hacer algo por Nico, se sentía angustiada por no poder salvarla. Pero no podía dejar que esos sentimientos pesimistas la consumieran; y menos cuando Nico estaba sufriendo más que ella.

—¿Que le paso? —Dijo Maki, tratando, inútilmente, de guardar la compostura al no escuchar la respuesta inmediata de las enfermeras—. ¡¿Qué fue lo que le paso?! —Gritó con fuerza.

—E-Estábamos a punto de darle su dosis diaria de tratamiento cuando… —La chica se quedó callada repentinamente

—Ella estaba parada a un lado de la ventana cant… —La otra enfermera, que había decidido terminar lo que la otra comenzó, se detuvo al ver la mirada furiosa de Maki.

Maki, con premura, tomó su estetoscopio y lo acercó al pecho de Nico. Sus manos temblaban contra la piel desnuda de Nico la cual estaba fría y sudaba a mares.

—¿Qué tiene, Maki? —El padre se acercó a su hija, mientras Maki, despacio, sumamente despacio, alejaba el metal frío del estetoscopio de la piel de Nico—. ¡Maki!

—Preparen el área de cirugía… —Dijo en voz queda—. Ahora… —Se dio la vuelta hacia su padre, viéndolo con lágrimas desbordándose por sus mejillas. Su rostro estaba rojo, de ira, de frustración o de desesperación.

—N-No puedes… —El padre la miró directo a los ojos, a esos ojos que denotaban un sentimiento de desesperación—. Sabes que no puedes regresar al área de cirugías.

—¡Pero…!

—Pero haremos una excepción —Maki se acercó de nuevo a la cama de Nico apenas escuchó las palabras de su padre. El doctor se volvió hacia las dos enfermeras—. Ustedes, háganme el favor de preparar el quirófano para…

—Tiene líquido en sus pulmones —Maki se acercó hacia Nico y la tomó de los hombros—. Su ritmo cardiaco es irregular, su corazón está soportando todo el peso para poder llevar la sangre a sus pulmones… Si no nos apuramos, comenzará una taquicardia, y luego… —Repentinamente, tomó a Nico de la cintura y, haciendo fuerza, levantó todo su cuerpo en brazos; era más liviana de lo que parecía, estragos de su enfermedad—. Si no nos apuramos…

—¡Espera, es peligroso que la lleves así! —El padre se acercó preocupado a su hija, pero ella lo miró con determinación—. Maki…

—¿Me ayudarías con el tanque de oxígeno? —Un manantial de lágrimas se desbordaba de sus ojos, y una triste sonrisa se esbozó en sus labios. El doctor comprendió inmediatamente la situación al verla directamente a los ojos.

El rostro serio de Maki hizo retroceder al hombre, el cual, de inmediato, tomó el tanque de oxígeno y los dos salieron a paso veloz de la habitación, con las dos enfermeras frente a ellos guiándolos hacia el área de cirugías.

.

Pasaron los minutos, las horas, y fuera de la sala de cirugías, dos personas esperaban el diagnóstico de la paciente que atendían de emergencia. Una era una mujer mayor, muy parecida en todo a su hija, y la otra era su mejor amiga, Nozomi, la cual se estrujaba con desesperación los dedos y lagrimeaba con ímpetu.

La madre solo veía el letrero en el monitor de cirugías, con el nombre de Nico en él y con la luz encendida en rojo con las palabras que odiaba volver a ver: "Cirugía de emergencia". La mujer se lamentaba en silencio, pero ni una lágrima salía de sus ojos, no podía llorar por más que quisiera, porque no sabía ni siquiera que sentir en ese momento, ese momento en el cual su hija estaba en la misma situación que su difunto esposo.

—Va estar bien… —Nozomi musitaba tranquila, sin siquiera percatarse que la madre de Nico la escuchaba—. Ella va a estar bien… Porque estaba sonriendo… —Lágrimas desbordaban por las mejillas de la chica de preparatoria—. Nunca la había visto sonreír así y por eso… —La luz del área de cirugías se apagó de pronto—. Ella va a estar bien.

De inmediato, la puerta que llevaba al área de cirugías se abrió y detrás de ella apareció Maki, con la bata aún sucia por la operación, y el doctor Nishikino detrás de ella, el cual, al ver a la madre de Nico, solo consiguió apartar la mirada.

Inmediatamente al ver a Nozomi, Maki se acercó a ella, despacio, como si estuviera poseída por una fuerza extraña que controlaba todo su cuerpo como si fuera una marioneta.

—¡Maki! —Nozomi se acercó corriendo a su lado, seguida de la madre de Nico—. Ella está bien, ¿verdad? —Maki apartó los ojos de Nozomi—. Está bien ¿verdad? —Nozomi lloro con más desesperación—. Por favor, di algo.

—Doctor Nishikino —La madre de Nico se acercó al padre de Maki—. Dígame la verdad, por favor. ¿Cómo está Nico?

—Perdóneme, señora Yazawa —El hombre tomó una bocanada grande de aire—. Pero ella no es mi paciente. Mi hija es la que ha atendido a Nico durante todo este tiempo, así que es su responsabilidad el hablarle con franqueza —Maki miró a la madre de Nico a los ojos. Ambas permanecieron viéndose por un instante, esperando a que alguna dijera algo. Los labios de la madre de Nico temblaban, su ceño se frunció al sentir el pesado silencio de Maki caer sobre ella.

—Nico… —Maki trató de esbozar una sonrisa, trato mas no lo consiguió, porque una mueca de incertidumbre ocupó sus labios—. Ella está estable.

—¡En serio! —Gritó Nozomi mientras se enjuagaba las lágrimas de su rostro—. Gra…

—Aún no es todo ¿verdad? —La madre permanecía viendo a Maki a los ojos. La doctora ni siquiera podía continuar viéndola a ella, sentía la presión de sus palabras y de su mirada que parecía ver dentro de ella—. Dime la verdad, Maki. Por favor…

—Es la verdad —Maki levantó la mirada, dejando que un par de lágrimas se deslizaran por sus mejillas—. Ella está estable por ahora. Pero no estamos… —Maki negó con la cabeza—. No estoy segura de por cuanto tiempo…

—¿Qué? —Nozomi la miró, atónita—. ¿A qué te refieres? Nicochi se pondrá bien, ¿verdad? —Maki desvió la mirada—. ¿Verdad? —un súbito sollozo salió desde lo más hondo de su ser—. Le hiciste una promesa… —Nozomi comenzó a llorar de nuevo—. ¡Lo prometiste! —Maki presionó los párpados, dejando que las lágrimas acumuladas en sus ojos se deslizaran por sus mejillas. Frustrada, apretó los dientes, sintiendo como las palabras de Nozomi le escocían el corazón.

—E-Esto es algo que ya sabía y que les estaba ocultando para no dañar a Nico —Musitó Maki, sintiendo como las palabras se le atoraban en la garganta—. Desde que comencé con su diagnóstico, supe que a Nico no le quedaba mucho tiempo… —Un amargo sollozo salió desde lo profundo de su garganta—. Y-Yo le quería dar todo el tiempo que ella necesitaba, aunque me costara mi propia vida; quería que siguiera sonriendo. P-Pero su enfermedad empeoraba porque por primera vez era feliz… —Maki volteó ver a Nozomi—, por primera vez estaba sonriendo con sinceridad… —El cuerpo entero de Maki tembló—. Lo siento, siento no haberlo dicho antes, es solo que yo… Pensaba que podía lograrlo… Pensé que…

—No te culpes por eso —Repentinamente, Maki sintió calidez envolviendo su cuerpo y, al abrir los ojos, se dio cuenta que el calor provenía de la madre de Nico, la cual la abrazaba con tranquilidad—. No era tu responsabilidad garantizar que todo saldría bien.

—Pero yo…

—Las promesas son un peso muy grande que se guarda en el corazón… —El cuerpo de la mujer comenzó a temblar— Pero no por eso todas las puedes cumplir. Son demasiado pesadas como para cargarlas por tu cuenta.

—Pero yo solo quería que ella pudiera… —Lágrimas cayeron en el hombro de la mujer.

—No te sientas responsable por lo que hiciste o no… —Despacio, se apartó de su lado y vio a Maki directo a los ojos—. Lo importante es que conseguiste que ella volviera a sonreír... —La señora Yazawa comenzó a sollozar—. Y eso es suficiente para ella… Eso es lo que más deseaba en el mundo, ser alguien normal y que la trataran como tal. Y solo tú pudiste lograr eso. Solo tú le brindaste la esperanza y el cariño que tanto había estado negando.

Maki comenzó a sollozar con más fuerza, mientras que escuchaba los lamentos amargos de la mujer frente a ella y de Nozomi, la cual, conmovida por las palabras de la señora Yazawa, corrió a abrazar a Maki y se puso a llorar en su hombro.

—Lamento interrumpir este momento —Repentinamente, el doctor Nishikino se acercó a ellas y se aclaró la garganta para llamar su atención—. Señora Yazawa, ¿me podría permitir hablar con usted? —La mujer, mostrando clara confusión en su rostro, miró fijamente al doctor Nishikino. Sin soportar la forma en la que lo veía, el doctor volvió su mirada hacia su hija—. Mientras tanto, Maki, sería conveniente que revises a Nico y le hagas saber los últimos acontecimientos —El hombre dio un par de pasos hacia la señora Yazawa, la cual le esbozó una forzada sonrisa—. Si nos disculpan —Claramente nervioso, el doctor caminó frente a la mujer y ella, un poco desconcertada, lo siguió a su lado.

Cuando se fueron ambos adultos, solo quedo la chica de preparatoria y Maki a solas, en el frío pasillo de recepción, en un silencio apenas opacado por el sonido del hospital casi vacío. Nozomi, sin saber bien cómo actuar, dolida se tomó del codo y miró cabizbaja al suelo.

—L-Lamento lo que dije… —Dijo Nozomi, en una voz casi imperceptible—. Lamento que…

—No te tienes que disculpar por eso… —Dijo Maki, más tranquila que antes—. Estabas dejando salir las palabras desde el fondo de tu corazón. No te culpo en absoluto que me odies, o que pienses que no cumplí mi promesa… —Maki le esbozó una sonrisa—. Solo Nico y yo sabemos cuánto nos hemos esforzado…

—Pero aun así… —Nozomi la vio directo a los ojos—. Yo no debí de haberte gritado de esa forma —Nozomi, apenada, apretó los párpados con fuerza—. Es solo que Nicochi es mi mejor amiga, es como mi hermana, alguien con quien podía estar tranquila en mi soledad —Lágrimas se desbordaron de nuevo de sus ojos—. El solo hecho de pensar que los días a su lado podrían terminar…

—Te entiendo… —Interrumpió de pronto Maki—. Es difícil pensar en eso —Cariñosamente, Maki acercó su mano al hombro de Nozomi—. Es difícil siquiera pensar que esa niña haya causado esto en nosotras, ¿verdad?

Las palabras sobraban ya en ese momento. Con solo mirarse a los ojos, ambas ya expresaban lo suficiente como para descifrar lo que en su mente explotaba con cientos de sentimientos. Nozomi miraba a la doctora con sorpresa, mientras que Maki mantenía su mirada serena y calmada.

Después de un rato en silencio, Maki dio un par de pasos hacia atrás y le dio la espalda a Nozomi. Su corazón comenzó a doler con cada paso que daba hacia la puerta que la llevaría al área de cirugías; al lugar donde estaba Nico. La doctora podía escuchar sus pisadas reverberando dentro de su cabeza y el sonido de su corazón golpeado violentamente su pecho.

—¡Maki! —Gritó de pronto Nozomi. Maki se detuvo, pero no volvió a verla a los ojos—. Gracias…

Incapaz de responderle, Maki siguió su camino dejando a Nozomi atrás, desapareciendo detrás de la puerta del área de cirugías. Derramando lágrimas, Nozomi se dejó caer al suelo y comenzó a sollozar con fuerza, hasta que el llanto desapareció y las lágrimas ya no salían de sus ojos.

Maki caminó despacio por el pasillo que la llevaría a la habitación donde estaba internada Nico. El corazón le latía apresurado, era doloroso sentir como la presionaba por dentro, como si se estuviera comprimiendo a tal punto que se estrujaba como un paño mojado. Sus pasos eran débiles y discordantes; poco faltó para que cayera al suelo en más de una ocasión. Su mirada era distante y vacía, aún no sabía cómo le daría la cara a Nico para decirle lo que había mantenido oculto desde hace tanto tiempo; del error que había cometido por no haberle contado la verdad. Todo el peso del mundo caía sobre sus hombros en ese momento; el peso de sostener una vida que no le correspondía.

Maki, ahora frente a la habitación donde estaba Nico, veía el cuerpo de la chica al otro lado de la puerta de cristal, y sentía como todo se le derrumbaba encima en ese momento. Frustrada, molesta y angustiada consigo misma, apretó con fuerza los párpados, las manos en dos puños y se derrumbó por fin. Lágrimas salieron de sus ojos una vez más en ese día. Sollozos ahogados resonaban como un lamento espectral y adolorido. El hecho de recordar su promesa, de no poder cumplirla, era más doloroso que nada. El hecho de ver a Nico tendida en una cama de hospital, débil, pálida, con la vida tendiendo de un hilo muy delgado, era lo más doloroso que jamás hubiera experimentado.

Despacio, Maki entró a la habitación. El silencio golpeó su cuerpo; era doloroso e insufrible ya que ese silencio iba acompañado por el sonido del monitor de signos vitales que, constantemente marcaba el tiempo en pitidos agudos y pausados.

Maki se acercó a la cama de Nico. Aun dormía profundamente, tan profundamente que parecía que jamás iba a despertar. Todavía vestía la misma ropa con la que la habían sacado de la habitación cuando sufrió su ataque; ni siquiera tiempo les había dado de cambiarla para que entrara al área de cirugías.

Sin importarle mucho, Maki acercó una silla y se sentó a su lado. Veía su rostro, pálido y casi demacrado, los tubos que salían por su cuerpo, los cuales se habían multiplicado de un momento a otro y los suaves suspiros que salían de su boca entreabierta al otro lado del respirador en su rostro. Preocupada y frustrada al verla, Maki frunció el ceño y se mordió el labio inferior; adolorida por verla en esa situación.

—Siento… —Musito suavemente, dejando que su voz llenará ese espacio silencioso—. Siento no haber podido cumplir mi promesa, Nico-chan —Maki, suavemente, golpeó la cama con su mano—. No sé cómo me podrás perdonar ahora… Tan solo quería… —Maki dejó salir un sollozo lleno de dolor—. Quería que te sintieras normal por una vez en tu vida… Quería que cumplieras tu sueño infantil… Nunca debí de haberte dado esperanza… —Molesta con lo que decía, Maki volvió a golpear la cama—. Nunca debí de haberme involucrado tanto contigo… —Dio otro golpe, haciendo que las sábanas que cobijaban a Nico se deslizaran un poco.

Cuando las sábanas se deslizaron por el cuerpo de Nico, y Maki volvió a abrir los ojos, a pesar de que su mirada estaba nublada por las lágrimas que derramaba, aún pudo ver claramente como, de la bolsita del pecho que había en la camisa que Nico utilizaba, un pedazo de papel sobresalía de ella.

Despacio, Maki acercó su mano al pecho de Nico, sintiendo las palpitaciones de su corazón golpear suavemente su piel. Tranquilamente, tomó el pedazo de papel y lo miró detenidamente.

Sus ojos se llenaron de sorpresa al ver cómo, con una dulce caligrafía, estaba escrita una canción que muy bien conocía; o al menos la primera estrofa. El papel comenzó a llenarse con gotas de lágrimas que desaparecían y difuminaban la tinta negra del bolígrafo. Maki no podía detener su llanto al leer cada letra, cada párrafo de aquella canción. Esa canción en la que Nico había puesto todo su corazón.

—Ese día aún no lo entendía. Este sentimiento, sí, un brote que aún no se ha abierto —Involuntariamente, la voz de Maki salió mecánicamente, mientras repasaba su mirada por la letra de la canción de Nico—. Nuestras palabras se cruzan de nuevo, pero nuestro sentimiento sigue creciendo —Era como un suave susurro que envolvía el silencio, un susurro dulce y lleno de sentimiento—. Estoy enjaulada entre las espinas de una rosa mientras duermo profundamente. Pero tu gentil calidez, seguramente me despertara algún día. —Las lágrimas de Maki no paraban de salir de sus ojos, pero no había sollozo alguno, solo esa agradable tonada que con su voz salía como el ulular del viento.

Era como si la letra colmara ese espacio de tranquilidad, era como si la voz de Maki se escuchará fuerte y clara y rellenará los espacios vacíos en ese inmenso mar de incertidumbre. De pronto, el acompasado cantar de Maki fue acompañado por los pitidos discordantes del marcador de signos vitales; se habían vuelto más acelerados y constantes.

Maki levantó la mirada del papel que tenía firmemente sujetado entre sus temblorosas manos, y se dio cuenta que un par de ojos, hermosos y que aún brillaban como una llama carmesí, la veían atentamente.

—Nico —Dijo en un susurro, mientras, despacio, sea acercó a ella y la atrajo a su cuerpo, envolviéndola con sus brazos tierna y delicadamente—. Nico… —Susurro su nombre, haciendo que su corazón se acelerara—. Lo siento, Nico… —Cada que el nombre de la chica salía de la boca de la doctora, era inevitable que no sintiera como su corazón se oprimía dolorosamente—. Siento haberte ocultado todo esto. Siento no haberme dado cuenta de cuanto estabas sufriendo.

—N-No… —Maki, sorprendida al escuchar la inoportuna voz de Nico, se apartó de su lado. No pensaba que pudiera hablar después de la cirugía, no esperaba siquiera que le contestaría; estaba dispuesta enfrentar toda su culpa, y el silencio de Nico le serviría como un castigo que estaba dispuesta a afrontar—. No es…

—¡No te esfuerces! Por favor —Maki la atrajo un poco más hacia su pecho y le acarició tiernamente el cabello—. Por favor, no quiero que sufras más…

—No… es… —La voz de Nico era pausada, se notaba que luchaba mucho por hablar, se notaba que le costaba continuar— tu… culpa… —Maki, atónita, se separó un poco de su lado—. Yo… lo sabía… —Detrás del respirador, Maki pudo ver como la chica esbozaba una dulce sonrisa—, sabía muy bien que no me encontraba bien… —Dijo con pausa entre cada una de sus palabras—. Sabía que todos los días me mentías diciéndome que estaba mejor —Lágrimas comenzaron a salir de los ojos de Nico—. Pero no me importaba… No me importaba porque cada día olvidaba un poco mi sufrimiento y me refugiaba en tus palabras… Cada día era muy feliz a tu lado y podía sonreír.

—Lo lamento… —Maki apretó con fuerza el papel con la canción de Nico y se acercó a ella una vez más—. Es mi culpa…

—¿Por qué? —Nico la vio directo a los ojos—. ¿Por qué dices eso? —Nico intentó sonreír de nuevo—. Lo único que hiciste fue hacerme feliz… Después de vivir un infierno, contigo fui… muy, muy feliz…

—Pero tu sueño, y nuestra promesa…

—Las promesas se pueden romper, y lo sueños no son más que eso… —Musitó Nico—. Deseos del corazón que no sabemos si podremos cumplir… —Nico trató, con todas sus fuerzas, sentir a Maki con sus dos manos—. Pero, aunque no lo creas, mi sueño si se hizo realidad… —El cuerpo de Maki tembló súbitamente—. Mi canción fue cantada por una dulce y hermosa voz, Maki… —Un suave silencio envolvió a ambas chicas, parecía que todo a su alrededor había desaparecido repentinamente, y ahora se encontraban en un lugar vacío y limpio de cualquier dolor—. ¿Me dejarías cantar contigo una última vez?

Maki comenzó a sollozar con más desesperación, al punto de rellenar el espacio vacío con solo sus lágrimas. Nunca se había sentido así, nunca en su vida se imaginó sentir ese sentimiento que le quemaba por dentro, en el que los sentimientos dentro de ella explotaban como fuegos artificiales y eran difíciles de identificar. Despacio, la doctora retrocedió y, con lágrimas aún en las mejillas, vio a Nico a los ojos. Solo por ella cumpliría una de sus promesas inconclusas, cantaría esa canción llena de amor; esa canción de su primer amor.

—Junto con el tiempo acumulado que hemos pasado juntas, este sentimiento se vuelve más fuerte. —La voz de Maki temblaba entre palabra y palabras, y sus manos apretaban con fuerza el papel, haciéndolo crujir de vez en vez—. Incluso si eventualmente llegó a cambiar, quiero seguir protegiendo el sentimiento que nos conecta. —Maki volvió la mirada a donde estaba Nico, la chica sonreía amablemente, mientras las lágrimas seguían deslizándose por sus mejillas.

—La primera cosa que vi después de aquel largo sueño fue tu sonrisa y una flor bellamente florecida —Nico, con una voz ronca y pausada, débil y casi silenciosa, comenzó a musitar su canción—. Fue entonces cuando yo la abrace por completo. —Al escuchar la ronca y débil voz de Nico, Maki no pudo hacer otra cosa que, por primera vez, sentir pena y desdicha por ella.

El corazón enjaulado dentro de mí se ha despertado. Algún día sostendré esa mano y quiero contarte mi preciado sentimiento, que nunca desaparecerá —Maki, entre angustiosos sollozos, terminó de cantar la canción, dejando después de eso un profundo silencio, envuelto entre sollozos y sentimientos.

—Gracias… —Nico cerró tranquilamente los ojos—. Maki… —La chica, esforzándose, esbozó una dulce y amable sonrisa—. Gracias por ser mi primer amor… Gracias por cumplir tu promesa para mí… Gracias por dejarme escuchar la canción de mi último amor.


Espero que les haya gustado. Para serles sinceros, al corregir esta historia, no dejaba de lagrimear de vez en cuando, de verdad me llego la historia y me gustó mucho escribirla, a pesar de que tarde mucho y me retraso en las demás actualizaciones, estoy contento de haberla terminado. Por cierto, deje un final abierto para que ustedes piense si termino con un final feliz; siendo que Nico se salva de su enfermedad y permanece a lado de Maki, o si no pues... ya saben lo que podría haber pasado con la pobrecita Nico. Espero que me hagan saber sus opiniones de que les pareció esta historia, que vi que a muchos les gusto y eso me hizo muy feliz. De verdad, gracias por leer esta pequeña historia que de verdad disfrute escribir.

Isidora08: Pues muchisimas gracias por tu comentario, de verdad lo aprecio. Siento que aun me falta mucho para poder decir que escribo bien, pero vamos poco a poco aprendiendo y mejorando. Espero que te haya gustado el final de la historia y muchas gracias por regalarme algo de tu tiempo en leerla. Cuidate mucho.

andre-chan: Los siento, de verdad siento no cumplir lo del final feliz, aunque si piensas que Nico siguió viviendo a lado de Maki pues si es feliz y todo, pero eso ya lo dejo a tu consideración. La mayor parte de la historia fue triste, y ya tenía planeado el sufrimiento de ambas porque la canción recomendaba se prestaban un poco a eso. Me alegra escuchar que te haya gustado y espero que estes muy bien.

Robin Schultz: De hecho, con tu comentario me di cuenta de que tienes razón, todos mis personajes están enfermos: Nozomi en linda locura, Nico en Hechizo y aquí otra vez Nico, chale a lo mejor es la sugestión de lo que pasa ahorita en el mundo, ya ni yo lo sé. Te agradezco mucho que hayas dicho que te gusto la historia y más por el alago hacia mi persona, siento que no lo merezco tanto pero lo aprecio como no tienes idea de verdad, gracias. Además, te entiendo cuando dices que te gustan las historias en hospitales, a mi tambien se me hacen muy interesantes, aunque, al menos para mí al escribirlas, me cuestan más trabajo porque tengo que investigar un poquito acerca de síntomas o cosas médicas; razón por la cual tardó más en escribir esta y demás historias. Igualmente te deseo lo mejor en estos dias, cuidate muchisimo.

SilentDrago: Se lo del dato que me compartes Silent, lo investigue pero no lo puse porque se me haría muy técnico en una historia como esta, al igual que se cual es la enfermedad de Nico, la cual es Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, pero no la puse porque me parecía pesado de incorporar y de leer luego, muchas gracias por darte cuenta de esos detalles, se aprecian bastante las referencias. Me alegra que te dieras cuenta de la discordancia entre opiniones entre Nico y Maki, pero curiosamente, algo que casi todos pasan por alto, es que en realidad casi siempre esas dos están de acuerdo entre sí; siempre que en la serie alguien daba opiniones, Nico y Maki decían estar de acuerdo, pero eso no les quita lo tsunderes jajaja. Espero que te guste este capitulo y gracias por leerlo. Cuidate mucho.

Love live: Oh, que gusto volverte a ver por aquí, bueno, espero que seas la misma persona que me comentaba con ese Nickname, de verdad se te extrañaba y me acuerdo mucho de ti por tu apoyo. Y pues bueno, pasando a la historia, pues no se si termino triste, o ambiguo o feliz, o no se, es que senti que habian tantos sentimientos que me confundí incluso yo al escribir el final. Si bien toda la historia es triste, al final me queda la duda, por eso espero que me digan cual fue su reacción con la historia o cómo se sintieron. Muchas gracias por tu tiempo y cuidate mucho.

ARAMARU-CHAN 26: Hola de nuevo, yo también espero que estes muy bien de salud y de todo, es difícil decir que estos días han sido fáciles, pero ahi vamos poco a poco, gracias por la preocupación. Oh, espero que hayas podido leer de nuevo Oniria, porque si que guarda varios secretos que conectan con esta historia. Con respecto al padre de Maki, no lo culpes, son malas deciciones de un humano cegado, espero al menos que se haya redimido en este capítulo. Me gusto mucho como describiste las enfermedades en mis historias: No creo que sean lindas del todo pero si tiene mucho misterio. Y pues bueno, si tu quieres que la enfermedad de Nico sea Coronavairus pues puede ser, por esa razón no puse el nombre para no hacerlo tan técnico jajaja. Peor bueno, muchisimas gracias a ti tambien por leerme y gracias por regalarme un poquito de tu tiempo. Cuidate mucho.

Sin Más, Muchas Gracias Por Leer y Por sus amables Reviews.