Advertencias
Los personajes, salvo excepciones, no me pertenecen
La historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.
NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.
No todos sale de mi imaginación, con lo que es posible hallar diálogos, escenas, etc inspiradas o tomadas de la serie u otros lugares. Igualmente, el hilo argumental de la historia coincide con algunas cosas de la serie, pero otras son modificadas o inventadas.
Capítulo 21
Lil casi entró derrapando en la propiedad de Madeleine, con un pequeño coche de sustitución que su seguro le había ofrecido hasta la reparación del suyo, saliendo del vehículo con el corazón totalmente acelerado ante la hora de hacer aquella conexión con el más allá, en busca de su abuela.
Recordaba que la mujer le había dicho el día anterior, cuando fue a buscarla tras la conversación con Niall, que podrían hacer la llamada justo al día siguiente casi a la media noche, puesto que su amigo médium salía de trabajar a esas horas y había accedido, así que allí estaba, casi a las doce y media y con la ropa del Merlotte, pues había ido directamente después de terminar su turno.
La muchacha llamó a la puerta con algo de efusividad, siendo abierta un instante después por alguien que desde luego no esperaba allí.
-¿Lafayette?
-No me jodas que eres tú la medio bruja, cabrona –Habló el hombre con total sorpresa, siendo respondido con la misma mirada incrédula.
-¿Y tú eres médium? Joder, estoy flipando.
-Pues entonces espera a ver lo que viene ahora, monada. –Agregó él mientras la hacía pasar, vislumbrando que Madeleine bajaba de la segunda planta con varias velas blancas.
-No sabía que os conocíais. Venga sentaos y yo prepararé esto.
-Madeleine, este pueblucho es tan pequeño que acaban casándose entre primos. Lo raro hubiera sido que no nos conociéramos, ahora que lo pienso.
Lil sonrió ante el comentario de Lafayette, observando como la pelirroja encendía las velas que había puesto en el centro de la mesa, creando un círculo, sentándose después entre los dos compañeros de trabajo, y ofreciéndoles las manos para agarrarse todos.
Madeleine habló la primera.
-A veces los muertos se manifiestan por sí solos, se dejan ver, y otras poseen al médium. No sabemos cómo será, pero con toda esta energía tu abuela aparecerá, cielo. Cuando quieras, Lafayette.
-Vamos allá –murmuró el hombre moviendo el cuello en semi círculos, para después empezar a invocar-. Espíritus del más allá, invocamos a Denna Sandford. Señora Sandford, su nieta quiere hablar con usted. Por favor, venga a nosotros. Manifiéstese.
Lil contempló las caras concentradas de la pareja, y decidió hacer lo mismo y cerrar los ojos, escuchando a Madeleine susurrar que sentía a alguien ya, y después a Lafayette decir que había llegado. La morena abrió los ojos y encontró a su abuela en un extremo de la sala, vestida igual que en su entierro, y no pudo sino apartar las manos y gritar de la impresión.
-¡Joder, la estoy viendo!
-Nosotros también. Está aquí. Venga, habla con ella. –Instó Madeleine, volviendo a cogerla de la mano, como el hombre.
-Lil, sé por qué me has llamado. –Habló Denna, haciendo que la chica sintiera un escalofrío, y una emoción inconmensurable.
-¿Abuela, por qué nunca me contaste nada? ¿Todo mi pasado y el de Will es una mentira? –Sollozó la joven con dolor en el corazón.
-Lo siento mucho, cariño. Sé que debí habértelo contado, al menos lo que heredaste de mí, pero tuve demasiado miedo y al final morí antes de tener valor. Ahora me arrepiento, porque necesitarás todo ese poder de mi estirpe para luchar en lo venidero. Tiempos oscuros, Lil. Pero gracias a esta mujer y a tu amiga puedo estar tranquila.
-Abuela, ¿ayudaste a encerrar a Earl, el hermano del abuelo?
-Sí, y no debe abandonar su prisión o todo se repetirá. Es tu misión retenerlo. Eres una Trasmoz, Lil. Madeleine tiene razón en todo lo que te dijo. Esfuérzate, cariño. Debes prepararte.
-¡Para qué abuela!? ¡Me estás asustando! –Sollozó con un eje de enfado, mirándola fijamente.
-No puedo hablar de esas cosas. Tú recuerda mis palabras y escucha a los que te quieres. Aléjate de los vampiros, Lil. No se puede confiar en ellos, son engañosos y cautivadores. Ese vampiro no te quiere. Es cruel. Cuida de William, cariño.
-¡No te vayas, espera!
Lil se levantó a la vez que alzaba la voz con el último comentario, acercándose al espectro hasta que se desvaneció en segundos, dejándola anclada en mitad de la estancia. Pronto Madeleine y Lafayette se acercaron.
-Tranquila, cielo. Todo estará bien. –Susurró Madeleine frotando su espalda, mientras el cocinero susurraba por lo bajo que iría a traerle algo fuerte para beber.
El Fangtasía estaba hasta los topes, como acostumbraba a esas horas de la madrugada normalmente, por lo que Lil tuvo que ir esquivando gente hasta acercarse a la barra, donde vislumbró a Pam. No le apetecía especialmente hablar con la vampiresa, porque aunque la había visto pocas veces, sabía ya de su ácido carácter, pero no tenía otra. Al otro lado de la barra divisó a la vampiresa llamada Tara, la ex amiga de Sookie, quien no perdió detalle al verla acercarse a su creadora.
-Hola, Pam. –Alzó la voz la morena, haciendo que la vampiresa se girara dejando la botella que sostenía, mirándola con su típica indiferencia.
-Vaya, si es el incordio humano número 2. Dime, guapa, ¿qué te trae por aquí?
-Estoy buscando a Eric. ¿Está aquí? –Preguntó ignorando el comentario, viendo como la mujer se cruzaba de brazos y empezaba con su rollo lleno de perífrasis.
-Depende de para qué. ¿Qué quieres? Está ocupado.
-Sólo quiero darle las gracias por lo de la otra noche, no fui capaz cuando ocurrió todo, y no está bien. Además tengo un mensaje de Madeleine sobre lo de Bill de mañana. –Respondió con exasperación, observando a Pam con el mismo semblante frío.
-Como te he dicho, está ocupado. Aunque si quisieras darle las gracias de otra manera menos... verbal, seguro que para y te recibe, viendo lo que le gustas, aunque sea algo incomprensible.
-Muchas gracias por el consejo, pero nadie te ha pedido tu puta opinión. –Respondió Lil, siguiendo su mismo juego, haciendo que la mujer alzara una ceja ante su descaro. Sabía que aquello le gustaba, y eso le ponía más de los nervios, porque no lo pretendía.
-Está en el despacho. Pasa e interrúmpele, yo no voy a hacerlo, cielo.
Lil rodó los ojos con exasperación y murmuró un irónico gracias, dirigiéndose al lugar y abriendo la puerta tras llamar y que no le hicieran caso. Se arrepintió de inmediato al ver la escena.
Eric estaba teniendo sexo con una mujer, quien se hallaba tumbada en el escritorio dejando que la penetrara con violencia mientras gemía con el mismo entusiasmos.
El vampiro se percató de la entrada de la chica y paró, sonriendo antes de girarse con total tranquilidad.
-Lil, qué grata sorpresa. ¿Te gustaría unirte?
-No, muchas gracias. –Agregó mirando hacia otro lado, aplacando el impulso de observar su perfecto cuerpo desnudo. Aquel deseo por él hizo que se sintiera fatal consigo misma, y recordara las palabras de su abuela de hacía apenas unas horas. –Por una vez tenía que haber hecho caso a Pam. Esperaré fuera.
-Has venido hasta aquí para verme, no soy tan descortés. Esto puede esperar. Fuera. –Dijo a la mujer del escritorio, quien se levantó y cogió su ropa del suelo, poniéndose el vestido corto para salir.
La camarera siguió mirando a otro lado hasta que el hombre se puso los pantalones, entonces pudo mirarlo y empezar a hablar con frialdad.
-Madeleine dice que el hechizo, como tarde, debe ser ejecutado un poco antes del atardecer de mañana. Así que a ver cómo hacemos esto.
-Aún sedado, es peligroso que Sookie y tú lo trasladéis hasta allí, meter a gente ajena a todo esto no es una opción, así que sólo queda que alguno de nosotros os ayude, y cuando digo alguno me refiero a mí.
-Pero será de día, no puedes exponerte al sol. No aguantarías el viaje.
-Sí, si puedo beber de vuestra sangre de hada. Este sería un buen momento para agradecerme mi ayuda. –Dijo mirándola fijamente, con rostro serio.
-Vale, está bien. Podrás beber mi sangre si eso hace que no te quemes. –Accedió la chica tras pensarlo un segundo, sabiendo que no era una idea muy buena, pero no había otra. ¿A que hora venimos? Mañana tenemos las dos el día libre en el Merlotte.
-Estad aquí a las siete. Dejad el coche en la puerta y llevaremos un furgón donde meteremos a Pam y Tara y nos iremos. Vamos a necesitar ayuda.
-Está bien, se lo diré a Sookie y a Madeleine para que hable con sus amigas.
-¿Entonces se confirma que eres mitad hada y bruja? –Cambió de tema Eric cuando pudo, volviendo a lo que le interesaba.
-Sí, y resulta que soy de la misma familia feérica que Sookie, así que somos primas segundas o algo así. Ya está todo confirmado. Lo que le conté a Sookie la otra anoche delante de ti era todo verdad.
-Esto se pone interesante. Vas a ser una máquina de matar si sabes sacarle provecho.
-No quiero eso. –Dijo la chica con el ceño fruncido y exasperación ante tanta brutalidad.
-Tú te lo pierdes. ¿Algo más, Lil?
La camarera tragó saliva y se lo pensó un instante. Después de aquello la situación le parecía violenta, y había perdido la buena fe que la había conducido hasta allí al ver la verdadera cara de Northman de nuevo, pero aún así le debía la vida.
-Sí, quería darte las gracias por salvarme la otra noche. Me quedé tan en shock que fui incapaz. Muchas gracias, Eric.
-Es un placer, pero ya nos conocemos lo suficiente para ser tan formales, Lil. ¿Has meditado agradecérmelo con algo que realmente me gustaría? Tengo varias ideas en mente.
-Ni en tus sueños, Northman. –Agregó ella mirándolo fijamente, manteniendo los brazos cruzados, haciéndolo sonreír.
-No, mejor en los tuyos, cariño.
Lil lo fulminó con la mirada, cabreándose más al ver como el vikingo ensanchaba su sonrisa, con lo que giró sobre sus talones y salió del lugar sin decir nada, murmurando por lo bajo un cabrón.
