Advertencias

Los personajes, salvo excepciones, no me pertenecen

La historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.

NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.

No todos sale de mi imaginación, con lo que es posible hallar diálogos, escenas, etc inspiradas o tomadas de la serie u otros lugares. Igualmente, el hilo argumental de la historia coincide con algunas cosas de la serie, pero otras son modificadas o inventadas.

Capítulo 22

Lil volvió a luchar contra la marea de gente dentro del bar para dirigirse a la salida y perder de vista aquel antro y todo lo que conllevaba, pero antes de alcanzar la puerta, sintió como alguien la agarraba de un brazo y la empujaba contra una de las paredes del local de forma super veloz.

Alfred sonrió abiertamente mientras se apoyaba en la pared para acorralarla, desplegando sus colmillos sin poder remediarlo ante aquel olor exquisito.

-Joder, Lil qué coño eres. Nadie sabe como tú. No puedo olvidarte, cariño. Quiero que seas mía, mi humana. Todo puede cambiar y ser la hostia. ¡He venido a este pueblucho por ti!

La mujer sintió más enfado que temor y lo empujó con fuerza, sintiéndose más segura que en la calle. Estaban en público, no sería tan idiota.

-Vete a la puta mierda, Alfred. ¿Crees que soy idiota? No valías una mierda como humano, mucho menos como vampiro. Como no me dejes en paz de una jodida vez vas a terminar muerto, pero muerto de verdad. ¡Ni en putos sueños sería nada tuyo!

El vampiro castaño la agarró del cuello con enfado y volvió a hablar con chulería.

-Soy mucho más fuerte que tú, joder. ¿Quién coño va a matarme? porque tú, cariño, estás muy lejos de poder.

-Yo. Yo te mataré como vuelvas a acercarte a ella. –Gruñó Eric con los colmillos desplegados, agarrándole del cuello y haciendo que la soltara para alejarlo, pero Alfred no se achantó.

-¿Y quién coño eres tú? ¿Quién te crees que eres?

-En primer lugar, un vampiro que te saca mil años, y en segundo lugar el dueño de este bar, y como te vea por aquí de nuevo, voy arrancarte la piel para después ponerte al sol.

-Ella es mi novia, y que seas el dueño de esto o tengas los años que sean no tienen nada que ver para que te metas en mis putos asuntos, rubito.

Alfred iba a empujar a Eric y comenzar una pelea cuando Lil intervino, a la par que se acercaba al vikingo y hacía que lo soltara, alejándolo de su ex.

-Ahora soy suya, así que sí tiene por qué meterse en esto, gilipollas.

El vampiro castaño gruñó ante lo que la mujer dijo, dispuesto a ir a por ella, pero Eric lo empujó con violencia, lanzándolo al otro extremo del bar mientras la gente empezaba a gritar y huir, aunque a él no le importó, y gritó con saña a Alfred.

-¡Ella es mía! ¡Acércate y te mataré!

El castaño los fulminó con la mirada lleno de odio y rabia, saliendo después del Fangtasía a toda velocidad.

El bar había quedado casi desierto, y mientras Tara se quedó inmóvil en la barra, Pam salió con cabreo para acercarse a Eric.

-Cojonudo, Eric. Excelente día de caja el de hoy con el local vacío a las 2 de la madrugada.

-Cállate, Pam. Ya has visto que me ha provocado.

-Lo que he visto es que tú te has inmiscuido como siempre que pasa algo con Sookie o Sookie 2. Podrías haberlo echado siendo elegante y feroz, sin espantar a toda nuestra puta clientela, pero tenías que salir a defender al hadita medio bruja de los cojones, que como pasó con la otra hadita, te tiene medio gilipollas. –Espetó la vampiresa con enfado y un deje de celos, haciendo que Eric volviera a intervenir, esta vez gritando con furia.

-¡He dicho que te calles! –Después del grito, se giró para mirar a Lil, quien lo observó tratando de ocultar su miedo. –Te acompañaré hasta casa por si sigue por ahí fuera. Vamos.

Lil se dejó guiar hasta la salida, sintiendo la fría mano del rubio en su espalda mientras Pam los fulminaba echando fuego por la mirada hasta que salieron del local.

Una vez dentro del coche, la camarera arrancó y se puso en camino en medio de un incómodo silencio que rompió con algo de inseguridad por sentir la ira del hombre. Estaba enfadado porque parte de lo que Pam había dicho era verdad. Aquello parecía provocarle una especie de temor que Lil no quiso seguir indagando.

-Pam quizás tiene razón sobre las formas. Es tu negocio. Igualmente ya has hecho mucho por mí con esto de Alfred. Estaré bien con mis poderes, Eric.

-La otra noche no te sirvieron de mucho. No obstante, te hice una promesa, así que no, Pam no tiene puta razón. Le encanta entrometerse en mi vida.

-Bueno, en eso no me voy a meter, desde luego –agregó la chica con cuidado-. Pero en cuanto a lo de Alfred, en serio, puedo arreglármelas. Estoy aprendiendo a controlar mi poder y no quiero molestarte ni causarte problemas.

-No tienes que intentar alejarme por lo que ha dicho Pam. Si está celosa tendrá que aguantarse. Tú y yo tenemos un trato. Ese vampiro te asusta, va a por ti y ahora está muy cabreado, y en parte por mí.

-No me da miedo. Bueno, vale, un poco sí –rectificó al observar la mirada que le lanzó el vikingo, volviendo a centrarse en la carretera-. Está frenético por haber probado mi sangre. Eso asusta.

-Si fueras mía de verdad no tendrías por qué tener miedo. Nadie te tocaría.

Lil no pudo evitar mirar a Eric con sorpresa y un deje de enfado, respondiéndole con tono duro.

-Tendría el mismo porque eso no puede garantizar que estarás a todas horas cuidando de que nadie con malas intenciones se me acerque. Eso es algo que los vampiros os habéis inventado para tenernos como esclavos y usarnos a vuestro antojo. Si fuera tuya lo único que cambiaría es que tú podrías follarme y beberte mi sangre a tu antojo. No voy a ser esclava de nadie, Eric, ni siquiera por mucho que tenga que agradecerte que me salves la vida.

-Eso puede ser algo más profundo, depende de cómo se lo tomen las partes. No tiene por qué ser sólo sexo, ¿sabes? -Respondió el vikingo indiferentemente, haciendo que la morena riera de forma irónica.

-Venga, ya. Tú no compartirías un vínculo especial con un humano, ni ser sobre natural que no fuera progenie tuyo o familia de algún tipo. No quieres a nadie salvo a ti mismo, y a tu descendencia. No hay sentimientos para nadie más.

-Yo amé a una humana. Amé también a Sookie.

-Estabas embrujado, eso no cuenta. –intervino Lil veloz, haciendo que él volviera a hablar, casi pisándola.

-La tengo afecto igualmente aunque ya no la quiera de se modo. Aunque no te lo creas o prefieras no creerlo, podría amarte, Lil. No estaba vacilándote cuando te dije lo de la química, y no me refería a puramente sexual, que seguro que también.

Lil lo miró de soslayo un instante con una sensación interior que le dificultaba respirar, pero pronto se obligó a alejar aquello y hablar, fingiendo que todo eso no le importaba.

-Venga, déjalo ya, Eric. No voy a acostarme contigo. No cuela. –Comentó bromeando, sonriéndole levemente, haciendo que respondiera de igual forma, con picardía.

Nadie volvió a hablar hasta llegar a la casa, donde la chica aparcó junto al coche de Sookie. La pareja entonces salió del vehículo y Lil habló mientras se encaminaba a la puerta, con Eric detrás a unos pasos.

-Gracias otra vez. Tenedlo todo preparado para mañana cuando lleguemos.

-Lo haremos. Ginger os recibirá.

-Bien, pues nos vemos en unas horas. Buenas noches.

-Buenas noches, Lil. Sueña cosas bonitas. –Se burló el rubio con una torcida sonrisa.

La chica le respondió de inmediato con una peineta tras abrir la puerta, lo que hizo que Eric sonriera divertido, contemplando como la puerta de la casa Stackhouse se cerraba unos segundos después. Rápidamente desapareció volando para volver al Fangtasía.

El bar seguía casi igual de vacío cuando regresó, aunque algunos clientes habían vuelto y bebían cerca de la barra, visiblemente preocupados mientras Tara recogía el desastre resultante de la bravísima pelea, y Pam miraba la nada totalmente pensativa desde detrás de la barra.

Eric trató de ignorar su mirada cuando lo vio entrar, y se dirigió hacia el despacho, sintiendo que poco después la vampiresa lo seguía, cerrando la puerta tras ella.

-Vale, eres un hombre de palabra y prometiste ayudarla y protegerla por todo lo que hizo con Nora y eso, pero ya le has devuelto el favor a esa medio humana. ¿Qué está pasando, Eric?

-Esto aún no ha acabado, Pam. Es valiosa; Ponerla en nuestra contra no nos compensaría. –Dijo mirando a la vampiresa, quien buscó la verdad en sus ojos fríos.

-No me mientas, sabes que no puedes. Hay algo más, lo sé.

-Sorpréndeme, ¿el qué? ¿qué crees que pasa?

La mujer se pensó un segundo sus palabras mientras se miraban fijamente, pero al final habló con sinceridad.

-Creo que está empezando a gustarte de verdad, y eso no puede traer más que problemas, sobre todo porque como Sookie, va a ser un puto imán para los problemas.

-Te equivocas, Pam –intervino el rubio cuando ella se calló, hablando firmemente, a pesar de que dudó un segundo-, no es nada para mí, sólo son negocios. Mañana antes del atardecer vendrán aquí para que vayamos a casa de la bruja. Hoy habrá que acostarse antes.

La vampiresa iba a preguntar sobre aquello, pero Eric abandonó el despacho rápido, haciendo que tuviera que resignarse. No era buena idea volver a discutir con él.