Advertencias

Los personajes, salvo excepciones, no me pertenecen

La historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.

NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.

No todos sale de mi imaginación, con lo que es posible hallar diálogos, escenas, etc inspiradas o tomadas de la serie u otros lugares. Igualmente, el hilo argumental de la historia coincide con algunas cosas de la serie, pero otras son modificadas o inventadas.

Capítulo 23

El sonido de aquella canción de pop de una de las pocas emisoras que cogía el coche de Sookie era lo único que se escuchaba dentro del vehículo amarillo en el que viajaban ella y Lil, al fin camino del Fangtasía para comenzar con la primera parte del plan de acabar con Lilith. Ambas mujeres estaban demasiado ocupadas pensando en todo lo que podría suceder, lo que hacía que sus nervios estuvieran más que a flor de piel, impidiéndoles concentrarse en tener una conversación.

Finalmente la rubia habló, aunque sin quitarle ojo a la carretera.

-Si quieres no tienes por qué darle tu sangre a Eric, puedo hacerlo yo.

-No me importa, Sook. Eso no me preocupa.

-No esperaba verte tan preparada mentalmente, la verdad.

-Yo tampoco –agregó Lil tras un suspiro-. En realidad estoy tan nerviosa por lo que pueda pasar que eso es lo que menos me importa.

Sookie asintió para darle la razón a la joven, sintiendo su propia preocupación, sobre todo por lo que pasaría con Bill. Tenía miedo de que pudiera morir, y ciertamente se sorprendió de tal magnitud de sufrimiento. Se suponía que quería dejarlo tras, olvidarse de él por todo lo ocurrido, y sobre todo por lo último pasado que había vuelto a Bill totalmente idiota e inhumano.

El coche se detuvo ante el bar de vampiros, y aquella visión a la luz del sol les pareció extraña, no obstante avanzaron hasta la entrada con velocidad, donde Sookie llamó con los nudillos. Poco después Ginger abrió la puerta.

-Eric está abajo. Dijo que bajarais a despertarlo. –Habló la enjuta camarera con algo de tensión, mientras las recién llegadas contemplaban fugazmente los dos ataúdes de la estancia donde debían estar Pam y Tara. Un segundo después se encaminaron al sótano.

La rubia fue la primera en acercarse al ataúd, llamando levemente en la tapa mientras hablaba.

-Eric, vamos. Es la hora.

El vikingo abrió al instante, mostrando su sonrisa ladeada antes de salir con su característica parsimonia.

-Bien, llega mi momento favorito. ¿Quién hará los honores?

Lil ignoró la lujuria en su mirada para no darle la satisfacción de mostrarse irritada, ofreciéndole sin más su muñeca izquierda. Eric no dijo nada, y sin quitar los ojos de los de ella sacó los colmillos, acercándose despacio hasta poder morderla. La morena se sorprendió de la suavidad con la que hizo el proceso.

-Tomemos el sol, chicas. –Se burló tras guardar los colmillos, siguiéndolas a la planta del bar.

-¿Seguro que esto funciona? –Susurró Lil a Sookie mientras el vampiro cogía el primer ataúd, girándose al escucharla.

-No sufras por mí, Lil. Nuestra historia no va a acabar aún.

La mujer trató de disimular su vergüenza y pensar rápidamente un comentario frío e indiferente, pero al no hallarlo y callar, Eric sonrió, saliendo del bar para cargar los ataúdes con su velocidad vampírica en el coche fúnebre que habían alquilado.

-Voy a por Bill. Meteos en el coche.

-¿No necesitas ayuda? –Intervino Sookie mientras se acercaban a la puerta de salida.

-Está muy sedado, y aunque agradezco la oferta, no creo que pudieras ayudar mucho. Esperad dentro.

La pareja de camareras obedeció y esperó dentro del vehículo, observando por los espejos retrovisores el rapidísimo trabajo del vampiro, quien se metió en la parte trasera con Bill inconsciente, ocultos ambos por los cristales tintados.

Sookie entonces aceleró y condujo con rapidez rumbo casa de Madeleine, pero tan solo unos minutos después se escuchó a Eric gemir levemente al comenzar a quemarse. El rubio se sorprendió cuando Lil se giró con levedad y le ofreció su brazo sin decir nada.

-Gracias.

La morena le devolvió una pequeña sonrisa ante el agradecimiento, apartando después su mirada.

La casa de Madeleine se hallaba a oscuras. Persianas bajadas completamente, cortinas echadas y luz de velas blancas en el suelo creando un círculo, rodeado a su vez de sal.

Eric entró el primero, dejando así de sentir quemazón en la piel, y tras él las chicas. Eric miró a Lil dejando salir sus colmillos para herirse un dedo, cerrando la herida de la morena tras pasar su sangre por la mordedura. Finalmente miró a Madeleine, hablando.

-Voy a traer a Bill y despertar a la chicas.

Todos callaron hasta que los tres vampiros entraron con Bill aún inconsciente. La anfitriona señaló al vikingo el centro del círculo, donde lo ató con plata a la silla del medio.

-Bueno, ahora que estamos preparados, os presento a Martha y Betty, amigas y compañeras del aquelarre de Nueva Orleans. Empecemos antes de que comience a atardecer.

Las brujas se colocaron frente a Bill, mientras Madeleine preparaba los recipientes debajo de sus brazos, cortándole con profundidad para recoger la sangre, saliendo después del círculo para unirse a sus amigas mientras el resto de los presentes las observaban desde el otro lado en silencio.

-Creía que era necesario desangrarlo del todo. –Murmuró Lil antes de que comenzaran el ritual, haciendo que la pelirroja hablara.

-No es necesario dejarlo seco para el hechizo. Además, no queremos matarlo, ¿cierto?

Sookie y Lil asintieron en silencio, para después ver como las bruja empezaban a murmurar el hechizo, haciendo que al instante las velas alzaran sus llamas abruptamente.

El grupo siguió la escena con atención, tensos mientras las brujas alzaban sus voces más a cada minuto pasado, hasta que prácticamente gritaban cuando la sangre de Bill dejó de manar, y despertó.

Las dos camareras se asustaron cuando el vampiro abrió los ojos y gritó de dolor, pero Lil se repuso rápido para agarrar a Sookie de un brazo al verla instintivamente ir hacia el hombre, quien parecía sufrir muchísimo.

Pronto Bill dejó de gritar de dolor para empezar a hacerlo de forma furiosa, mostrando que Lilith volvía a adueñarse de su cuerpo y trataba de zafarse de aquel agarre, pareciendo que incluso comenzaba a poder liberarse de las cadenas.

Eric fue el primero en tratar de ir a detenerlo cuando consiguió liberar uno de sus brazos, pero Madeleine intervino, dejando su mantra.

-¡No! ¡No entres en el círculo o podrá poseerte a ti! ¡Lil ven con nosotras, necesitamos más poder para expulsarla!

La mujer soltó a Sookie tras mirarla fugazmente y comprobar que no haría nada, corriendo al lado de Madeleine para agarrar su mano, sintiendo al instante una gran energía que casi le dolió, pero la joven se abstrajo de aquello para seguir el conjuro que recitaban una y otra vez.

Eric contemplaba impotente a Bill desatarse lentamente, entre terrible esfuerzo, pero terminó deteniéndose y volviendo a chillar de forma desgarradora hasta que calló y el cuerpo del vampiro empezó a convulsionar.

Las brujas continuaron con el último esfuerzo hasta que el cuerpo de Bill se detuvo de repente, entonces callaron y Madeleine rompió el círculo para coger la sangre y prenderle fuego con el encendedor de velas.

Lil corrió a parar a Sookie antes de que llegara a Bill, que parecía disecado ante tal quietud, pero la rubia pudo soltarse del agarre de su amiga debido a su debilidad, pudiendo llegar hasta el vampiro entre un doloroso llanto lleno de miedo, empezando a desatarlo y nombrarlo con desesperación para que volviera en sí.

-La diosa se ha ido, pero no sé qué le pasa a él, o cómo solucionarlo.

-Intentaré averiguar algo. Gracias. –Susurró Eric a la pelirroja en respuesta, observando la escena con semblante más que serio. ¿Qué iba a ocurrir ahora con Bill?

Antes de que el vikingo pudiera plantearse algo, el grito de Sookie lo alarmó, tal y como hizo con el resto. Bill estaba mordiendo a la chica en el cuello de forma salvaje, bebiendo su sangre. Un segundo después, Tara, Eric y Lil trataban de parar aquello.