Advertencias

Los personajes, salvo excepciones, no me pertenecen

La historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.

NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.

No todos sale de mi imaginación, con lo que es posible hallar diálogos, escenas, etc inspiradas o tomadas de la serie u otros lugares. Igualmente, el hilo argumental de la historia coincide con algunas cosas de la serie, pero otras son modificadas o inventadas.

Capítulo 28.

Lil y Alcide acabaron sus primeras cervezas, iniciando la segunda ronda tras una sorprendente hora transcurrida entre una amena charla, aunque algo rígida, repleta de trivialidades mientras ambos cogían más confianza y se relajaban. Finalmente acabaron por concretar el lugar y la hora para acudir a la reunión de manada, de lo cual apenas acabaron hablando.

Alcide se aventuró a saciar su curiosidad sobre la vida de la chica, y su repentina mudanza al pueblo vecino, de la cual había oído por el hermano de esta, pero sin detalles, con lo cual Lil tuvo que contarle la causa real del fin de su relación con Alfred, y el nuevo problema que su conversión a vampiro le estaba creando, sobre todo después de haber probado su sangre con tintes de hada.

-Lo siento –Dijo el hombre solemnemente, hablando tras una pausa pensativa. –Si tienes problemas y necesitas ayuda, puedes recurrir a mí. Supongo que tiene que ser muy duro no hablar con Will de esto.

La chica sonrió tiernamente antes de responder, tras asentir con un suspiro.

-Gracias, eres muy amable, pero al igual que con Will, no me gustaría meterte en movidas de vampiros, Alcide. De todas formas no estoy sola con esto, está Sookie.

-Pero ella no es que pueda ayudarte demasiado en este caso. –Agregó con cuidado para no ser malinterpretado.

-Bueno, en realidad es Eric el que me está ayudando con esto sobre todo.

-¿Eric Northman? –Preguntó el hombre lobo, extrañado al conocer la naturaleza del vampiro, egoísta e indiferente de cara al resto.

-Sí, él. Les ayudé cuando pasó lo de Bill y esa diosa vampírica lo poseyó. Yo le salvé la vida, y él a mí, luego intenté ayudarle a sacar a su hermana de la Autoridad, así que está en deuda conmigo. Ahuyentó a mi ex cuando volvió a molestarme siguiéndome al Fangtasía. Fue demasiado posesivo quizás, pero he de admitir que ha funcionado.

-Me sorprende que esté comportándose de ese modo. Es un cabrón egoísta por definición. No me fiaría de él.

-Oh, y ciertamente es un cabrón egoísta, a menos la mayoría del tiempo, pero también es noble y tiene palabra. Eso también lo ha demostrado. Creo que en el fondo, muy fondo, es buen tipo.

Alcide gesticuló con escepticismo mientras tomaba su botellín, a la par que Lil se sorprendía al hallarse defendiendo a Eric Northman, así como sintiendo una especie de simpatía y hasta cariño al pensar en él. Tenía algo aquella personalidad que atrapaba.

La camarera volvió a la tierra cuando Alcide habló nuevamente, preguntándole con un deje de incomodidad en la voz.

-¿Has tenido algo con él?

-No, no por Dios. Nuestra relación es meramente laboral, por así decirlo. Ahora me toca a mí hacer la pegunta indecorosa. ¿Has tenido algo con Sookie?

-No –respondió con una sonrisa torcida él, negando con la cabeza-. Al principio había conexión y esas cosas, pero nunca llegamos a tener nada. Ni un triste beso siquiera. Las cosas se complicaron.

Lil notó la oscuridad de su voz, y no pudo evitar indagar en su mente la causa, sorprendiéndose enormemente al hallar la respuesta, aunque aún así preguntó el motivo, escuchando atentamente.

-Mi ex, Debbie, fue a por Sookie e intentó matarla. Ella la mató en defensa propia, y más tarde pasó lo del hechizo de Eric y nos distanciamos.

-Lo siento mucho, Alcide –agregó Lil mientras agarraba su brazo, apretándolo levemente. Él esbozó una leve sonrisa en señal de gratitud. –Es curioso, la quería, siempre lo he hecho, incluso cuando se largó con otro. Debbie fue el amor de mi vida, pero perderla fue en parte un alivio. No sé si debo sentirme como un cabrón por ello.

-Claro que no, es lógico. Has sufrido mucho con esa relación, necesitas encontrar paz. No te tortures, Alcide, eres un buen tío; Y tengo otras opiniones que lo corroboran. Recuerda que leo la mente y no me pueden mentir.

Alcide ensanchó su sonrisa ante el comentario de Lil, quien alzó su cerveza para brindar por él hombre lobo.


La camioneta de Herveaux paró lentamente ante la casa Stackhouse pasada la medianoche, y cuando el motor se detuvo, el silencio lo invadió todo hasta que Lil habló, tratando de acabar con aquella tensión.

-Me lo he pasado muy bien. Casi había olvidado lo que era salir por ahí sin preocupaciones. Gracias, Alcide.

-A ti por aceptar. Supongo que tendré que sacarte más de casa para que no vuelvas a olvidarlo. –Agregó con una sonrisa afable que ella le devolvió, a la par que respondía.

-Te tomo la palabra, que lo sepas.

-Genial, te veré mañana entonces. A las once pasaré a por ti. Llámame ante cualquier problema.

La joven asintió y le dio las gracias, observando que el hombre parecía algo nervioso, pensativo, con lo que curiosa ante el hecho, indagó en su mente encontrando que él se debatía internamente entre besarla o no hacer nada, riñéndose internamente por no ser valiente, ya que ella le gustaba mucho.

Lil no lo pensó, y antes de que Alcide hablara de nuevo, la joven se giró y buscó sus labios para besarlo despacio, llevando las manos a su rostro.

Tras un breve beso ella rompió la distancia y lo miró a los ojos, viendo en ellos sorpresa, la cual respondió con una sonrisa para hacerle conocer que había leído sus pensamientos.

-Te veo mañana. Buenas noches, Alcide. –Se despidió para después abandonar el vehículo, haciendo que el hombre lobo finalmente reaccionara, deseándole buenas noches con una gratificante sonrisa.


Sookie caminó por el pasillo de la segunda planta, llegando hasta el umbral de la antigua habitación de su abuela, viendo como Lil se maquillaba ante el espejo, ya vestida con unos vaqueros y una camiseta oscura de tirantes gruesos.

-¿Estás lista? –Preguntó la rubia, apoyándose en el marco de la puerta.

-Casi, dame un segundo… Ya está. –Concluyó tras pintarse los labios con un leve granate, girándose hacia su amiga. –No sé si voy bien vestida para una reunión de manada de lobos. Estoy perdida en estos casos.

-Oh, vas genial, no te preocupes. ¿Estás preparada para esto? ¿Puedo hacer algo por ti?

-Bueno, nunca se está preparada del todo para algo tan raro y peligroso, pero estoy bien, Sook. Gracias. Me consuela saber que Alcide estará conmigo.

-Desde luego, y a mí. Es de total confianza.

El sonido del timbre anunciando la llegada del hombre hizo que ambas se miraran un segundo, haciendo que Sookie fuera a abrir, seguida más tarde de Lil, tras coger su bolso.

-Pasa, Alcide. Lil está bajando ya. ¿Hay alguna novedad? –Inició la conversación la rubia.

-No, todo sigue igual. Con suerte esta noche puede ser muy productiva, lo suficiente como para no tener que arriesgar más de la cuenta.

El murmullo de la chica deseando que así fuera, fue cortado por el saludo de Lil, quien bajaba la escalera bajo la atenta mirada del hombre. Sookie notó aquella atmósfera especial y su nerviosismo, y casi su voz salió inconscientemente.

-¿Me he perdido algo?

-No.

-Anoche le besé. –Respondió Lil a la vez que el licántropo, haciendo que este saltará al instante, mostrando su vergüenza.

-¡Lil!

-No pasa nada, somos todos adultos, estamos solteros y vamos a fingir que somos novios ahora mismo; Hay que romper el hielo. –Habló la morena mientras Sookie los observaba con sorpresa, hasta que intervino para quitarle hierro al asunto.

-Bueno, sea lo que sea que pueda pasar entre vosotros, tenéis mi bendición, pero centraros en lo que vais a hacer ahora, porque si os pasa algo a alguno sería horrible.

-Tranquila, si veo algo raro saldremos de allí enseguida. ¿Nos vamos?

Lil asintió ante la pregunta de Alcide, y ambos se dirigieron a la salida, despidiéndose escuetamente de la dueña de la casa. Todos sintieron la tensión ante el peligro venidero, olvidando el momento sucedido en el interior de la casa hasta que la pareja se puso en marcha en la furgoneta del moreno.

-Siento si te ha molestado que se lo contara a Sookie. Y quiero que sepas que no lo hice por reírme de ti, ni vacilarte. No quiero herir tus sentimientos, o que pienses que podría hacerlo. Lo hice porque quise, y porque vi que no te decidías y lo pasabas mal. Perdón.

-Tranquila, sé que no fue así. Te agradezco que te lanzaras, eso me va a facilitar las cosas. –Agregó con una sonrisa, haciendo que ella le devolviera el gesto, sintiendo lo contento que él se sentía al saber que podía tener posibilidades.