Advertencias

Los personajes, salvo excepciones, no me pertenecen

La historia contiene escenas explicitas de sexo, violencia y lenguaje soez.

NO soy escritora, esto es por diversión, estoy abierta a cualquier duda o crítica fundamentada y respetuosa.

No todos sale de mi imaginación, con lo que es posible hallar diálogos, escenas, etc inspiradas o tomadas de la serie u otros lugares. Igualmente, el hilo argumental de la historia coincide con algunas cosas de la serie, pero otras son modificadas o inventadas.

Capítulo 32

Eric subió las escaleras del escondite Stackhouse despacio, aún pensando en lo ocurrido la noche anterior, cosa que hacía que se sintiera muy extraño por los sentimientos hallados en su interior.

El vampiro anduvo por la casa, escuchando la leve respiración de alguien en el salón. Antes de llegar al umbral ya sabía que era Sookie.

La mujer alzó la vista del libro que leía, y abandonándolo en la mesa cercana, se incorporó hasta queda sentada en el sofá. Eric detectó en su mirada algo extraño que no supo identificar, pero pudo deducir rápido a qué se debía.

-He pasado aquí la mañana. Anoche…

-Sí, lo sé. Lil me lo contó. -Le interrumpió la chica, manteniendo aún aquella rigidez en el rostro, fruto de la incomodidad. Desde luego que su compañera le había explicado todo.

-¿Dónde está ella?

-Trabajando, tiene turno de noche. ¿Quieres que le dé algún recado? Por aquí no ha habido ninguna novedad sobre nada.

-No, está bien. Tened cuidado y avisad si hay algo nuevo.

Sookie asintió y lo contempló abandonar la casa, sintiéndose sorprendida por la forma en la cual lo había visto; Inseguro, dubitativo. No parecía el Eric de siempre, pero desde luego no era buena idea meterse en aquel terreno, sólo quedaba dejar que el tiempo actuara en ambos.


Lil salió del bar tras acabar su jornada, suspirando mientras se deshacía la coleta alta que llevaba, sintiendo rápidamente el calor que aún perduraba en el exterior a pesar de la hora. Caminó hasta su coche mientras se atusaba el cabello, sorprendiéndose de encontrar apoyado en el capó del mismo a Alcide, quien sonrió levemente al verla.

-Hola, ¿qué haces aquí a estas horas? -Preguntó la morena con una sonrisa amable, viendo que el hombre se ponía en pie, hablando con un deje de nerviosismo que delataba su lenguaje corporal.

-Bueno, tengo novedades. Hablé con Sookie y he quedado con ella ahora en casa, como me dijo que salías de trabajar a esta hora, he parado primero aquí.

Lil le devolvió la sonrisa, sintiendo al igual que él la incomodidad por la situación. Trató por todos los medios de no leer su mente ni captar emociones, ya que estaba demasiado ocupada evitando indagar en sus propios sentimientos. La pregunta de Alcide sobre si estaba bien la trajo de vuelta, haciendo que contestara tras un suspiro.

-Bueno, estoy recuperándome de las últimas novedades que ha habido. Anoche mi ex convertido en vampiro me intentó secuestrar por orden de alguien, y después de lo ocurrido no me cabe duda de que ese alguien es Earl. El muy cabrón le robó el móvil a Will y me hizo pensar que lo había secuestrado. Caí como una tonta.

-Santo Dios, ¿te hizo algo?

-Nada importante gracias a que Eric apareció. He matado a Alfred, en defensa propia, bueno, en la de Eric en realidad, pero lo he hecho. -Soltó tras un breve silencio, que el hombre lobo alargó mientras observaba su congoja.

-Lo siento, no es algo agradable a pesar de todo, pero si no había más opción era lo correcto.

Alcide puso su mano sobre el hombro de la mujer, quien sonrió y le dio las gracias. Lil sugirió ponerse en marcha hacia la casa Stackhouse para no hacer esperar mucho a Sookie, con lo que cada cual se metió en su coche e iniciaron el viaje, especialmente corto para los dos al estar enfrascados en sus pensamientos.

-¿Estás bien? -Preguntó Alcide cuando estuvieron ante la puerta de la casa, antes de que Lil abriera.

-Sí, gracias. Como siempre, no le digas nada a Will, por favor.

-Claro. Está hecho.

Tras una sonrisa cálida, la camarera abrió la puerta, adentrándose junto con el moreno detrás. Avanzaron hasta el salón mientras la chica anunciaba que habían llegado, pero se quedaron de piedra, anclados antes de entrar al salón al ver a Sookie sentada en el salón frente a Earl.

-¿Qué cojones haces tú aquí? -Se adelantó Alcide, clavando sus profundos ojos oscuros en el rubio, quien se levantó para encararlo, con aquella leve y taimada sonrisa de hielo.

-Tranquilo, señor Herveaux. He venido en son de paz, estaba aquí charlando con la señorita Stackhouse. Me alegra ver que aún queda una pequeña parte de mi familia feérica. Seguí la pista de tu novia gracias a ti.

-¿Y qué es lo que quieres de nosotras? -Intervino Lil, tratando de bloquear su mente, a sabiendas que podría leerla.

-Tú ya lo sabes, lo escuchaste la otra noche. Busco alianzas para ir contra los vampiros. Nosotros, las hadas, debemos enfrentarnos a ellos especialmente. Debemos ser ahora nosotros los que vivamos sin escondernos y sin miedo.

-Earl tiene razón -habló Sookie por primera vez, fijándose en la cara atónica de la pareja, aunque Lil pronto supo su intención-, los vampiros sólo nos han traído problemas, ya le he contado mi horrible experiencia. Nosotras sabemos en qué bando debemos estar. Aunque entenderás que queramos estar al margen y debemos meditar sobre tu propuesta, son demasiadas cosas de repente. ¿Verdad, Lil?

-Sí, desde luego que sí. No sabía ni siquiera hasta hace días que era medio hada. No queremos ser amigas de los vampiros.

-Bien, me alegra oír eso. Os dejaré pensar en todo esto, y ya nos veremos para hablar con más calma cuando se avecine el comienzo del plan. Oh, he conocido la muerte de mi padre, y bisabuelo vuestro. Toda una lástima, pero ahora me tenéis a mí, queridas. Buenas noches.

El rubio sonrió con su característica calma, desviando sus ojos claros de las chicas para abandonar la casa después, dejando solo al trío, en silencio hasta que supieron que el hada se había ido.

-¿Pero de qué coño va esto, Sookie? -Preguntó Alcide, sin entender nada. La rubia se levantó del sofá y habló con energía.

-Tenemos que intentar engañarlo, Alcide, y meternos dentro de esto es la única forma de hacerlo, y de tratar de arreglarlo todo sin que haya una masacre. Es imposible leer su mente, lo bloquea todo, pero él seguro que puede leernos como un libro. ¿Crees que has podido cerrarte a él, Lil?

-Lo he intentado, desde luego.

-Eh, -agregó el hombre lobo para tener de nuevo atención-; ¿Creéis que ese tío es tonto? Va a pillarnos enseguida, intentará probar vuestra lealtad a su causa, ¡es un puto sociópata!

-Está claro, desde luego, pero hay que intentarlo. ¿De qué nos valdría declararle la guerra abiertamente? De esta forma al menos podremos ganar algo de tiempo de información, aunque sea poca. Necesitamos saber cómo encerrarlo de nuevo.

-Hablé con Madeleine, y me dijo que podemos hacer mañana otra sesión con Lafayette para hablar con mi abuela. -Respondió la morena al comentario, viendo a la rubia asentir.

-Perfecto, pues iremos. Ahora tu turno, Alcide; ¿Qué pasa?

-La manada, como ya esperábamos, va a darle el visto bueno al plan de Earl. Han quedado en reunirse todas las del estado este viernes para empezar lo que sea que tenga en mente ese pirado. Volverán a reunirse en el mismo sitio que el viernes pasado.

-Bien, pues habrá que esperar. Veremos si para ese entonces tenemos algo sobre cómo encerrarlo de nuevo.

-Tenemos que pensar qué hacer si eso se retrasa. -Alcide y Sookie se miraron seriamente antes de que él continuara. -Está claro que esto es raro, que va a por vosotras. Ha intentado secuestrar a Lil y os ha encontrado en dos días. Seguro que sabe que es medio bruja, y se imagina el resto.

-No tenemos más opciones que seguir adelante y ver quién marca primero.

Los presentes volvieron la vista a la morena, quien tras intervenir se dejó caer sobre el sofá con un suspiro cansado. Todos sabían que era así, y aquello hacía que una amarga sensación los invadiera cuando pensaban en todo lo que podría salir mal.

-Llamaré a Eric para contarle las nuevas. Voy a proponerle que guardemos las distancias por si acaso Earl nos vigila, pero no sé yo si aceptará.

Sookie se levantó del sofá para coger su móvil, cruzando una fugaz mirada con su compañera, encontrado en sus ojos aquel destello de desesperación. Entendía que no quisiera encontrarse con él tras lo ocurrido, viendo su caos sentimental respecto a Northman, no obstante, Lil fingió indiferencia ante la presencia del jefe de su hermano.

Guardaron silencio en la estancia mientras la rubia hablaba muy brevemente, callando de forma súbita tras unos instantes para después colgar y girarse a la pareja.

-Dice que viene para acá, y que tiene nuevas de Bill.

-Genial. -Susurró Lil muy irónicamente, para después llevarse las manos a la cara.

Alcide miró a Sookie tras aquello, y la camarera no hizo sino encogerse de hombros con una leve sonrisa, para después ofrecerle algo de beber.