Capítulo 2

—Teddy, ¿estás listo? —gritó su padrino desde el piso de abajo.

—Casi, estaré ahí en un minuto —replicó como respuesta, y se miró en el espejo. Estaba decidiendo qué color elegiría para esa noche. Cuando su padrino le recogió ayer, había notado que parecía estresado. Cuando preguntó el motivo, su padrino le dijo que irían a cenar con Draco Malfoy y su hijo Scorpius, ya que habían decidido ser amigos. Teddy no sabía cómo sentirse. Por las historias que le contaba algunas veces tío George, tenía entendido que su padrino y Malfoy no podían soportarse el uno al otro. ¿Y ahora eran amigos?

Se decidió por un revoltoso cabello negro; iría bien con sus ojos verdes. Era consciente de que ahora lucía como Harry, justo lo que quería lograr. Sabía cómo habían sido sus padres porque a menudo su padrino le mostraba sus fotos mientras les hablaba de ellos, pero el punto era que él no los conocía. Siempre había tenido a Harry como padre sustituto. Recordaba que cinco años atrás pensaba que Harry era su padre; incluso le llamaba "papá", hasta que su abuela le dijo que eso no era correcto y que Harry era su padrino y no su padre. Se le había hecho difícil creerlo. Después de todo, Harry era el único que vivía con él, y quien le cuidaba como a un hijo. Pero como no quería que su abuela estuviera triste, había dejado de llamar a Harry "papá". Aunque siempre se había preguntado si a Harry le importaba que le llamara así.

Satisfecho con la forma en que se veía, Teddy bajó las escaleras y resbaló hasta detenerse justo delante de Harry.

—Hola, mini-yo —bromeó Harry.

Teddy sonrió de oreja a oreja.

— ¿Te gusta?

—Sabes que no me importa cómo luzcas, Teddy, pero me gusta —Harry le sonrió. Luego respiró profundo—. Muy bien, creo que estamos listos para irnos —abrió la puerta y salió, Teddy le siguió. Comenzaron a caminar hacia el punto de aparición.

Teddy llevó su mano a la de Harry furtivamente.

— ¿Qué edad tiene Scorpius?

—Seis años —respondió Harry.

—Oh —Teddy dio un asentimiento.

Llegaron al punto de aparición (un retazo de hierba que se encontraba bajo un viejo árbol) y Harry tomó a Teddy antes de aparecerse.

Se encontraron frente a una puerta blanca, a través de la cual se veía una enorme villa con un jardín, lleno de flores y árboles. Un elfo doméstico se apareció.

—¿Señor Potter y señor Teddy? —preguntó el elfo doméstico.

—Sí —asintió Harry y dejó a Teddy en el suelo.

—El amo Malfoy y el pequeño amo Scorpius están esperando al señor Potter y al señor Teddy. Sigan a Twinky, señor Potter y señor Teddy —dijo, y les guió en el camino a la villa.

Cuando llegaron al hall de entrada con revestido de mármol, fueron recibidos por Draco, que estaba parado frente a las escaleras.

—Harry, encantado de verte de nuevo —Draco sonrió. Se giró hacia Teddy—. Y tú debes ser Teddy Lupin. Es un placer conocerte finalmente.

—Es un placer conocerle también, señor Malfoy —farfulló Teddy sintiéndose un poco incómodo.

—Llámame Draco, por favor, después de todo somos familia. Pero pensé que te parecerías a tus padres y no como Harry —dijo Draco, confundido.

—Teddy es un metamorfomago. Decidió lucir como yo esta noche —explicó Harry y alborotó el cabello de su ahijado.

—Entiendo. ¡Scorpius! ¡Harry y Teddy están aquí! ¿Vienes? —llamó Draco.

En este instante, Harry sintió algo golpear sus piernas y tuvo que mantener el equilibro contra la pared.

—Uff —cuando miró hacia abajo vio al pequeño Scorpius observándole con una cara radiante y una gran sonrisa.

—¡Harry, te extrañé! —exclamó Scorpius.

—¿Sabes? A mí nunca me abraza de esa manera —dijo Draco con sequedad, mirando con diversión la escena frente a él.

Harry se agachó y cargó a Scorpius. El pequeño tomó ventaja de ello y le abrazó.

—Es un placer verte también, Scorpius —Harry rió bajito y lo bajó de sus brazos—. Scorpius, este es mi ahijado Teddy.

Scorpius miró a Teddy y pareció sorprendido.

—¿Por qué se parece a ti si es tu ahijado, Harry?

—Teddy puede cambiar su apariencia cuando quiere, Scorpius, y hoy ha elegido esta. —explicó Harry tan bien como pudo—. Teddy, él es Scorpius.

Teddy entrecerró sus ojos y tomó la mano de Harry de nuevo.

—Hola —dijo secamente, sin gustarle la forma en la que Scorpius miraba a su padrino. ¿Quién se creía ese niño para abrazar a su padrino como si le conociera desde hace años? Sólo Teddy podía hacer eso.

—Hola, Teddy —saludó Scorpius con timidez.

—Espero que tengáis hambre —dijo Draco mientras les guiaba por la puerta de la derecha. Parecía ser el comedor. La mesa estaba puesta para cuatro personas, con una vajilla que brillaba como el cristal (de hecho, Harry tuvo la sensación de que era realmente de cristal).

—Les dije a los elfos domésticos que sirvieran la mesa para cuatro, ¿a no ser que tu novia venga también? —preguntó Draco cuando tomaron asiento. Inmediatamente apareció un elfo doméstico con dos copas de vino y zumo de manzana para los chicos.

—¿Una novia? ¿De qué estás hablando, Draco? No tengo novia —dijo Harry sorprendido. Teddy estaba sentado a su derecha y Scorpius a su izquierda, mientras Draco se encontraba enfrente.

—Pensé que seguías con la chica Weasley —aclaró Draco.

—Oh no, Ginny y yo terminamos cuando Teddy tenía cinco —respondió Harry ligeramente.

—¿Por qué? —preguntó Draco sorprendido. Había pensado que Harry se casaría con la Weasley pronto.

—Porque esa perra engañó a Prongslet muchas veces —Teddy les sorprendió con un gruñido.

—¡Teddy! ¡No debes llamar "perra" a nadie! —regañó Harry.

— ¿Qué? ¡Es cierto! —Teddy frunció el ceño.

Harry suspiró y se frotó los ojos.

—Sólo porque sea cierto, no quiere decir que puedas llamarla así.

—Y yo que pensé que la Weasley te adoraba. —dijo Draco con ligereza. Engañar a Harry Potter; no imaginaba a muchas mujeres haciendo eso.

—Sí, bueno, aparentemente no —dijo Harry con sequedad.

—Ella estaba con Prongslet sólo porque es famoso y tiene dinero. La oí decírselo a alguien hace algunos años. También dijo que era divertido que las otras chicas le tuvieran envidia, porque ella lo tenía y las demás no —gruñó Teddy, pareciendo enojado.

Harry rascó su cabeza.

—Ah, bueno, lo hecho, hecho está. No se puede cambiar el pasado.

—Esa chica fue muy mala. —Scorpius frunció el ceño.

—¿Cómo reaccionaron la comadreja y Granger? —preguntó Draco después de tomar un sorbo a su vino.

Harry se agarrotó un poco.

—Ya no estoy en buenos términos con ellos —dijo, algo rígido.

Draco se enderezó, a todo oídos ahora. ¿El trío dorado se había disuelto?

—¿Me permites preguntar por qué?

—Bueno, Ron no estaba de acuerdo con el hecho de que me enojara con Ginny; dijo que yo no tenía ninguna prueba de que su hermana estaba engañándome. Me pareció que encontrarla con otro hombre en la cama era suficiente prueba para mí —Harry resopló—. Y Hermione, bueno, ella es la esposa de Ron ahora y pensó que estábamos siendo ridículos. Sin embargo, intentó hacernos volver a mí y a Ginny muchas veces, hasta que me cansé. La última vez que oí de ellos, era que estaban viviendo en Francia. El único Weasley con el que tengo un buen trato es con George.

—Pero ahora nos tienes a mí y a papá como amigos. ¿No es mejor? —preguntó Scorpius, casi haciendo un mohín.

—Supongo que sí —dijo Harry, divertido.

—Sabes, Harry, puedes beber vino. No lo envenené —Draco sonrió.

Harry parpadeó al ver a Malfoy sonriéndole, pero no con suficiencia, (era una expresión extraña, pero se adaptaba al ex-Slytherin) y rió por lo bajo.

—Gracias por tranquilizarme —tomó un sorbo de vino y tuvo que admitir que sabía bien, aunque no tenía ni idea de qué tipo de vino era. Su conocimiento en vinos estaba limitado a reconocer la diferencia entre el tinto y el blanco.

Poco después, la comida fue servida por los elfos domésticos. Era asado de pato en salsa de naranja, con patatas especiadas y espárragos al vapor, y para los dos niños puré de patatas con pollo asado y ensalada.

—¿Os gusta la comida? —Preguntó Draco sonriendo.

—Está muy buena —Harry le devolvió la sonrisa.

—Sabe bien, pero me gusta más la comida de Prongslet —admitió Teddy.

—¿Puedes cocinar comida riquísima? —preguntó Scorpius, emocionado.

«Por favor di que sí, por favor di que sí —pensó Scorpius.»

—¿No has oído lo que dije? Prongslet es el mejor cocinero que hay —dijo Teddy irritado. Ese niñito estaba comenzando a sacarle de sus casillas.

Otra cosa que podía eliminar de la lista. Ahora Scorpius sólo tenía que averiguar si Harry estaba dispuesto a jugar con él.

Harry se ruborizó ligeramente, pero no hizo comentarios; mientras, Draco sonrió con suficiencia por un momento.


Después del postre (crème brulée para los dos adultos y helado de chocolate y vainilla para los pequeños), fueron a la sala de estar.

Harry y Teddy estaban sentados en un sofá cerca del fuego y Draco se había situado en una cómoda silla. Scorpius había ido a la habitación para recoger algunos juguetes para jugar.

—¿En qué trabajas, Harry? —preguntó Draco con curiosidad. Esa pregunta había estado ardiendo en su lengua la noche entera, pero no había encontrado un buen momento para preguntar.

—Soy Auror.

—¿Por qué no estoy sorprendido? —Draco sonrió—. Siempre has tenido un impulso de "tengo que salvarlos a todos".

—No tengo tal cosa —protestó Harry.

—Sí, lo tienes —dijo Draco en un tono definitivo.

—Harry, Harry, ¿quieres jugar conmigo? —Scorpius entró corriendo a la habitación con una caja en sus manos.

—Scorpius —suspiró Draco.

—No me importa jugar con él —Harry sonrió y se sentó en el piso—. Teddy, ¿te nos unes?

Teddy negó y cruzó sus brazos.

—No, gracias, no quiero.

—Tengo algunos libros, por si quieres leer —le ofreció Draco.

Teddy pensó un momento y asintió con reticencia.

—Sí, está bien.

Draco sonrió y se levantó para buscar un libro para niños.

—Vamos a construir Hogwats —anunció Scorpius.

—Hogwarts —le corrigió Harry, sonriendo.

—Sí, eso —Scorpius asintió.

—Bien, ¿cómo vamos a hacerlo? —preguntó Harry cuando Scorpius comenzó a vaciar su caja.

—Primero, vamos a construir los muros porque así es como el castillo se mantiene firme —le instruyó Scorpius.

Draco estaba sonriendo ante la escena frente a él, pero Teddy estaba que echaba chispas, callado. Scorpius no tenía derecho a jugar con su padrino. Harry era su padrino, no el de Scorpius.

Jugaron una hora entera hasta que Draco avisó a Scorpius que ya era hora de ir a la cama.

—Pero papá…—Scorpius gimoteó un poco. No quería despedirse de Harry. ¿Quién sabía cuando le vería otra vez? Además, le gustaba jugar con él.

—No, Scorpius, ya son las nueve. Tienes que ir a dormir ahora —le dijo Draco con severidad.

—Además, Teddy y yo nos vamos. Casi es la hora de acostarse de Teddy también —dijo Harry con calma y con un gesto de su mano, los bloques con los que habían estado jugando volaron hasta dentro de la caja. Se puso de pie y se estiró.

—Está bien, pero quiero que Harry me lleve a la cama —exigió Scorpius y le extendió sus manos a Harry.

Harry miró a Draco, dudoso.

Draco suspiró.

—Bien, si eso quiere decir que te irás a dormir, entonces no tengo objeción. Pero primero anda a cepillarte los dientes y a ponerte tu pijama.

—Sí, papá —dijo Scorpius con emoción y corrió escaleras arriba.

—¡Y ten cuidado al subir las escaleras! ¡No quiero que te caigas! —gritó Draco a su hijo.

—Espérame aquí un momento mientras llevo a Scorpius a la cama, ¿de acuerdo? Regresaré rápido —le prometió Harry a Teddy.

Teddy hizo un mohín, pero asintió, ya que no tenía elección.

Un minuto después, Scorpius apareció en la puerta vestido con un pijama verde, levantando sus brazos para que Harry le cargara. Harry lo hizo, apoyándolo en su cadera y junto con Draco subió las escaleras hasta la habitación de Scorpius. Scorpius suspiró satisfecho y apretó el agarre en el cuello de Harry. Eso era como se suponía que debía ser: Harry y su papá llevándole a la habitación para acostarle.

Harry llevó a Scorpius a su cama (después de notar cuán grande era la habitación del niño) y le acostó.

—Buenas noches, Scorpius —dijo Draco y le dio un beso a su hijo en la frente.

Harry sonrió.

—Buenas noches, Scorpius —se giró para marcharse, pero fue detenido por una pequeña mano sobre su muñeca.

—Tú también tienes que darme un beso —le exigió Scorpius tirándole de la manga.

Harry pareció sorprendido, pero se inclinó y le dio un beso al niño en la cabeza.

—¿Así está bien?

—Sí —Scorpius suspiró contento y se acurrucó aún más en las sábanas.

—Dejaré que te vayas —escuchó Scorpius que le dijo su padre a Harry y luego ambos bajaron.

Scorpius tomó un papel doblado que estaba bajo su almohada y lo abrió. En ese papel había escrito la lista de cualidades que debía tener su segundo papá. Tomó un crayón y tachó algunas cosas.

Mi segundo papá tiene que ser:

Agradable

Amable

Tiene que cocinar bien

Guapo

Tiene que jugar conmigo

Divertido

Tiene que darme un hermano o una hermana.

Scorpius tachó las primeras seis cosas. Pensó que no podía comprobar la última hasta que su padre estuviera junto a Harry, pero que no pasaría mucho tiempo antes de que eso pasara. Scorpius se quedó dormido con una sonrisa en la cara.


Mientras tanto, Harry y Teddy se aparecieron en casa y Harry envió a Teddy al baño para que se cambiara.

Harry metió a Teddy en su cama y cuando estaba a punto de salir la vocecita de Teddy preguntó:

—Tú me quieres, ¿verdad, Harry?

Harry se percató del cambio de nombres: de Prongslet a Harry.

—Claro que te quiero, Teddy. ¿Qué te hace creer que no?

Los ojos de Teddy estaban fijos en las sábanas de su cama y su cara estaba roja.

—Porque no me prestaste mucha atención esta noche. Siempre estuviste hablando con Scorpius o Draco.

Harry se sentó en la cama y abrazó a Teddy.

—Teddy, sólo porque estuve jugando con Scorpius o hablando con Draco no quiere decir que yo no te quiera. Siempre te voy a querer, lo juro. Nada puede cambiar eso —le calmó Harry y acarició su cabello.

—Está bien —susurró Teddy y dejó que la suave mano en su cabello le acariciara hasta quedarse dormido.