Capítulo 4
—¿Snape? ¿Aún está vivo? —espetó Harry, pareciendo impactado.
—Por supuesto que sigue estando vivo. ¿Por qué no lo estaría? —preguntó Draco, arqueando sus cejas.
—Pero…pero yo le vi en la Casa de los Gritos. Fue mordido por Nagini. Envenenado. No había forma de que pudiera sobrevivir a la mordida de la serpiente —Harry pensó que se desmayaría por la impresión. ¿Snape estaba vivo? ¿Había sobrevivido al veneno de Nagini? ¿Cómo era posible? Había visto a Snape muriendo; había estado ahí cuando exhaló su último aliento. Y ahora escuchaba que su viejo profesor sobrevivió. ¿Por qué nadie le había contado nada? A pesar del hecho de que Snape y él nunca se habían llevado bien en la escuela, le había respetado al final, cuando oyó lo que había sufrido el hombre. Como él, a pesar de su odio hacia James Potter, había rescatado a Harry muchas veces. Harry quiso agradecerle por ello, pero después de verle morir en la Casa de los Gritos, había pensado que nunca tendría oportunidad de hacerlo.
—¿De verdad piensas que Snape iría a algún lugar junto al Señor Oscuro sin tener un antídoto para veneno de serpiente? Siempre se tomaba uno cuando iba a reunirse con él. Fue una sabia decisión, dado que fue mordido por ella. Ahora está viviendo en la Mansión Snape. Tuvo suficiente con enseñarles a "mocosos revoltosos que no aprecian el arte de las pociones". Pero aún sigue haciendo pociones. Lo visito cada semana. Si quieres puedo llevarle ese veneno y ver si averigua cuál es el último ingrediente; si no puede averiguarlo, entonces nadie puede.
Harry se mordió el labio. Era la oportunidad de agradecerle al hombre que había salvado su vida múltiples veces y quizá de resolver el caso.
—Es una buena idea, pero yo quiero llevarle la poción.
—¿Por qué? ¿No confías en mí? —preguntó Draco molesto.
—No es eso; es sólo que quiero ver a Snape —respondió Harry.
—¿Por qué? Nunca te llevaste bien con él. ¿Por qué querrías verlo? —preguntó Draco confundido.
—Quiero agradecerle por salvar mi trasero todos estos años —respondió Harry—. ¿Cuándo vas a visitarlo?
—En dos días.
—Bien, entonces iré contigo —Harry asintió enérgicamente y se giró—. Iré a tu casa, ya que no sé dónde está la de Snape. Te veo dentro de dos días.
Draco había examinado todo el tiempo a Harry mientras estuvieron hablando y se preocupó (contra su voluntad) cuando vio lo mal que se veía Harry. El cabello estaba más rebelde que nunca, su piel estaba muy pálida, sus ojos perdieron su brillo y tenía ojeras. Incluso parecía que había perdido peso. En conclusión, lucía terrible, como si estuviera a punto de desmayarse. Incluso se tambaleaba al caminar.
—Harry, detente —llamó Draco, antes de poder contenerse a sí mismo.
Harry le miró para encararle.
—¿Qué?
—¿Cuándo fue la última vez que dormiste decentemente?
Harry le miró sorprendido.
—¿Por qué quieres saber eso?
—¿Por qué siempre respondes con una pregunta? —preguntó Draco irritado—. Sólo responde la maldita pregunta, por Merlín.
—No te incumbe, pero dormí anoche como cualquier otra persona normal —espetó Harry. No mintió: había dormido unas pocas horas, pero si alguien podía llamar a eso una siesta decente…
—Pregunté cuándo fue la última vez que tuviste un sueño decente. Un buen descanso, como en esos cuando descansas de verdad y no estás listo para colapsar en cualquier momento —Draco se mordió la lengua.
Harry levantó sus manos en el aire, realmente frustrado.
—¿Qué te importa si duermo bien o no? Te prometí que visitaré a tu hijo pronto, pero ahora tengo que ir a casa y buscar otra forma de encontrar al culpable antes de que se las arregle para conseguir más víctimas.
—¿Y cómo vas a hacerlo? Acabas de admitir que no tienes ninguna pista de cómo buscar más. Lo único que puede ayudarte es descubrir cuál es el último ingrediente y Snape es tu única oportunidad de hacerlo. No puedes investigar más hasta que visitemos a Severus. Por una vez en tu vida usa la cabeza y duerme bien antes de que te lleven a un hospital —espetó Draco, sus ojos grises resplandecían, furiosos.
—¡Por Merlín! Descansé lo suficiente y no me llevarán al hospital. Ahora si me disculpas, voy a visitar a Teddy y a su abuela y luego iré a casa. Te veo en dos días —trajinó Harry enojado y se giró. Dios, había olvidado cuán irritante podía ser el rubio ex Slytherin.
Draco suspiró y apuntó su varita a la espalda de Harry.
—Sigues siendo tan testarudo como siempre. No me dejas opción —murmuró un hechizo y antes de que Harry pudiera levantar un escudo, fue alcanzado por una luz azul.
Su último pensamiento antes de perder la conciencia fue «voy a matar a Malfoy».
Cuando Harry se despertó, algunas horas después, estaba mirando un techo blanco mientras yacía en una cama de madera oscura con sábanas de seda. Intentó recordar qué había pasado antes de que perdiera la conciencia. Había estado discutiendo con Draco. Le había contado lo del caso… Habían decidido visitar a Snape —quien seguía vivo—, en dos días por la poción no identificada… La mandíbula de Harry se tensó cuando recordó qué había sucedido después de que discutieran acerca de su salud. Malfoy le había golpeado con un hechizo desconocido que le hizo perder la conciencia. Iba a pagar por eso.
Su mano buscó sus lentes en la mesita de noche y se las puso, viendo mejor la habitación. Se sentó y la contempló. Era sencilla, sin embargo, estaba decorada con elegancia. Tenía la cama donde yacía colocada contra la pared más alejada de la puerta, junto a una ventana enorme. El sol ya estaba descendiendo en el cielo, así que Harry asumió que era tarde. Las paredes estaban pintadas de un azul claro y los únicos muebles además de la cama eran un armario y un escritorio con una silla enfrente.
Buscó su varita y la encontró sobre el escritorio. Rápidamente la agarró y abrió la puerta, sin reparar en que vestía un pijama verde esmeralda. La habitación estaba en un pasillo con otras tres habitaciones y afortunadamente Harry lo reconoció, ya que justo dos puertas más allá estaba la habitación de Scorpius.
«Bien, primero mataré a Malfoy, luego esconderé su cuerpo y entonces iré a visitar a Teddy —pensó, severo».
Salió de la habitación con sigilo y escuchó atentamente. Oyó vagamente la voz de Draco diciendo algo desde, lo que supuso, era la cocina.
Bajó las escaleras a hurtadillas y escuchó la voz de Draco mucho más clara. Le estaba diciendo algo a su hijo.
Harry abrió la puerta y vio a Malfoy apoyado contra la barra de la cocina, Scorpius sentándose en una mesa con… Teddy a su lado.
—¿Qué estabas pensando cuando me hechizaste, Malfoy? —gruñó Harry, sobresaltando a los otros.
Scorpius sonrió.
—¡Harry! ¡Te extrañé! —exclamó, y saltó de su silla para caminar hacia Harry, alzando sus brazos, pidiendo en silencio que le cargara.
Automáticamente, Harry se inclinó y apoyó a Scorpius en su cadera, dándole al niño la oportunidad de abrazarle.
—¿Descansaste bien, Harry? —preguntó Draco con calma, arqueando sus cejas ligeramente al ver a su hijo abrazando al otro hombre.
—Responde mi pregunta, Malfoy. ¿Y por qué Teddy está aquí? —gruñó Harry de nuevo, pero no soltó a Scorpius.
—Después de sedarte te traje aquí para que así pudieras descansar y después de una pequeña búsqueda, también a mi sobrino, así podía estar contigo. Me contó que no te ha visto mucho las últimas dos semanas y decidí cambiar eso —respondió Draco tranquilamente, sin lucir ni un poco avergonzado por sus acciones.
—Así que prácticamente nos secuestraste a mí y a Teddy. Es maravilloso. ¿Por qué no estaré sorprendido? —preguntó Harry, sarcástico.
—¿Por qué estás en pijamas, Prongslet? —preguntó de repente Teddy con curiosidad, nunca había visto a su padrino con esos pijamas. Aunque Draco le había llevado allí, no podía evitar estar feliz. Draco prometió que pasaría al menos dos días con Harry, sin interrupciones de su trabajo. Había extrañado a su padrino las dos semanas pasadas y no podía esperar para pasar tiempo con él.
Justo entonces, Harry miró hacia abajo y se dio cuenta, sorprendido, de que, ciertamente, tenía puesto un pijama verde en vez de su túnica de Auror.
—Así que no sólo eres un secuestrador, sino también un pervertido. Esto se está poniendo mejor y mejor —murmuró Harry y bajó a Scorpius—. Ahora dime donde está mi ropa para que Teddy yo y podamos ir a casa.
—No puedo hacerlo.
Harry parpadeó sorprendido.
—Disculpa. Creo que no te escuché bien. ¿Puedes repetírmelo, por favor? —pidió, su voz peligrosamente suave.
Teddy tragó saliva, bajó la vista y jugueteó nervioso con su camisa. Conocía ese tono de voz; su padrino lo usaba cuando estaba sumamente molesto. Un par de años atrás, Teddy había sido víctima de las burlas de unos chicos que se mofaban de su padre y le llamaban "sucio hijo de hombre lobo que debería haber muerto cuando nació". Teddy había estado extremadamente disgustado y cuando su padrino escuchó las mofas y como le habían llamado, entró en un arrebato de rabia. Había ido de inmediato a hablar con los padres de los chicos; Teddy no supo qué hizo o dijo, pero después de ese día nadie se atrevió a molestarlo de nuevo.
—Dije: no puedo hacerlo —respondió Draco calmadamente de nuevo y se cruzó de brazos.
—¿Y por qué no?
—Porque sería una pena si Teddy pierde a su padrino porque este no sabe cuidar de sí mismo.
Harry resopló.
—Oh, por favor, Teddy no me perderá. ¿Que podría pasar?
—Si te conozco, y puedo decir con seguridad que lo hago, probablemente más de lo que tus amigos harían, sé que entonces tendrías que continuar tu investigación durante el fin de semana. Luego, si por algún milagro encuentras al culpable o al menos a un sospechoso, tendrías que ir tras él, como el estúpido héroe Gryffindor que sigues siendo. En el estado en que te encuentras, el culpable no tendría que hacer mucho para derrumbarte y posiblemente asesinarte —dijo Draco con suavidad. Sus ojos nunca apartaron la mirada de los de Harry, quien se había quedado quieto—. Eres un mago muy poderoso, Harry, nadie lo niega, pero incluso tú tienes tus límites. Y me atrevo a decir que estás en tus límites ahora —aunque no vayas a admitirlo—. Ya que la investigación está detenida, pienso que es mejor que tengas un fin de semana para relajarte y descansar. Teddy estaría encantado de tener a su padrino de nuevo y por alguna extraña razón, le agradas a mi hijo y quiere tu compañía, así que aquí lo tienes. Vas a pasar este fin de semana aquí, en Malfoy Manor, con los niños y yo, y el lunes iremos a visitar a Severus. ¿Cómo suena eso?
Teddy no se atrevió a alzar la mirada, sabía que su padrino podía ser muy testarudo, pero por una vez, el niño esperaba que cediera.
Por un momento no hubo más que silencio.
—Bien, me voy a quedar, pero sólo por mi ahijado. Eso sí, encontraré una forma de vengarme de ti por esto —suspiró Harry.
Scorpius rió y se abrazó a las piernas de Harry, emocionado por tener a su segundo papá quedándose en casa con él.
Teddy sonrió ampliamente y se bajó de un salto de la silla, directo a los brazos de Harry y le abrazó fuerte.
—Te sigo odiando, Draco —dijo Harry tranquilamente y con un movimiento de varita, los pijamas se convirtieron en unos cómodos jeans y una camisa negra.
—Lo superarás —respondió Draco con ligereza.
—Aún tengo que ir a casa para recoger algo de ropa para Teddy y yo.
—No es necesario. Traje algo de ropa conmigo para vosotros.
Harry le miró.
—Incluso eres más pervertido de lo que sospeché.
Draco sólo suspiró y negó con su cabeza.
Después de la cena, estaban sentados en el jardín, donde miraban el atardecer mientras Teddy volaba alrededor y Scorpius estaba sentado sobre el regazo de Harry, mirando fotografías en su libro.
—¿Así que vas a darle las gracias a Severus? —preguntó Draco de repente, neutral.
Harry le fulminó antes de mirar al jardín de nuevo.
—Claro que voy a agradecerle. ¿Por qué piensas lo contrario?
—Oh, no lo sé. ¿Quizá es porque vosotros prácticamente os estranguláis el uno al otro cuando estáis juntos en un mismo lugar? —sugirió Draco con sarcasmo.
—Hace un par de semanas me hacías querer darte una paliza constantemente, pero ahora somos algo así como amigos —aunque sigo queriendo golpearte por prácticamente secuestrarme—. ¿Y piensas que no le agradecería al hombre que salvó mi vida en numerosas ocasiones? —bufó Harry ligeramente—. Le gritaré después.
Draco rió por lo bajo, levemente.
De repente Harry sonrió.
—Además, es probable que Snape te asesine primero, o por lo menos te hechice por atreverte a llevarme contigo.
Draco gruñó y manoteó su cabeza. No había pensado en eso.
