Capítulo 7

Un par de semanas más tarde, Draco tuvo un invitado. Severus Snape estaba de pie en su puerta y tenía en el rostro una mueca provocada por sus finos labios.

—Adelante, Sev —Draco sonrió y dejó que el hombre entrara a la sala de estar, donde se encontraba Scorpius dibujando con sus lápices de colores.

Scorpius alzó la mirada y sonrió cuando vio a su tío Sev.

—Hola, tío Sev —sonrió y se abrazó a las piernas del hombre.

Snape le palmeó la cabeza.

—Buenas tardes, Scorpius.

Scorpius volvió a sus dibujos, aunque sus oídos estaban atentos, porque quería saber de qué hablaría su papá con su tío.

Los dos hombres se sentaron en unas sillas que estaban situadas cerca de la ventana.

—Perdóname por preguntar, pero, ¿cuál es el motivo de tu visita? —preguntó Draco sonriendo.

Snape levantó una ceja.

—¿No puedo visitar a mi ahijado y a mi sobrino?

—Los dos sabemos que no haces visitas sociales por el mero hecho de tener una conversación, Sev, así que puedes decirme de qué se trata —Draco sonrió con suficiencia.

Snape suspiró.

—Mocoso impertinente —murmuró. Draco sonrió abiertamente—. Muy bien, he estado pensando en lo que dijiste de Potter hace un par de semanas.

—¿Y? —preguntó Draco curioso.

—He decidido que por tu bien y el de tu hijo voy hacer un esfuerzo en tener una conversación civilizada con Potter y así ayudarle con su caso —dijo Snape rígido.

—¿En serio? ¿Lo dices realmente en serio? —caviló Draco.

Snape lo fulminó con la mirada.

—Sí, lo digo en serio. No me hagas repetirlo otra vez.

Draco rió entre dientes.

—Bien, estará complacido por tu ayuda.

—¿En qué tipo de mundo onírico vives, Dragón? — le preguntó Snape secamente y negó con su cabeza.

Draco se echó a reír.

—Bueno, estoy seguro de que te lo agradecerá, siempre y cuando mantengas tus insultos a raya.

Snape puso los ojos en blanco. Entonces, su mirada se centró en un par de dibujos que había sobre la mesa que estaba junto a él. Draco se había levantado para ver lo que Scorpius estaba dibujando. Los cogió y observó. Alzó las cejas cuando vio lo que Scorpius había dibujado. Todos los dibujos tenían a Draco y a Potter. Había uno en el que se estaban besando con corazones encima de ellos; otra con un niño moreno y de ojos grises en el regazo de Potter y encima del pequeño estaba escrito con letra infantil "mi hermanito" –ante eso, Snape resopló– y otra con Potter en la que tenía el estómago abultado y Draco estaba a su lado. Scorpius había dibujado una pequeña flecha, la cual, apuntaba al estómago de Potter y había escrito "hermano" en la barriga de Harry.

¿Qué significaban esos dibujos? Scorpius había dibujado a los hombres como si fuesen una pareja casada que había tenido un hijo ¿Qué estaba pensando el chico?

—Sabes, es de mala educación mirar dibujos que no son tuyos —la voz seca de Draco interrumpió los pensamientos de Snape.

Hizo caso omiso a la observación y agitó los dibujos en el aire.

—Draco, ¿qué significa esto? ¿Por qué tu hijo ha hecho un dibujo en el que Potter y tú parecen una pareja? Incluso dibujó a Potter embarazado; lo cual es gracioso de ver, tengo que admitir —soltó un bufido.

Draco suspiró y se sentó mientras se frotaba los ojos.

—A Scorpius de alguna forma se le ha metido en la cabeza que Harry y yo nos pertenecemos y que deberíamos casarnos y tener un bebé. He tratado de decirle que eso no pasará, pero es terco y se niega a escucharme. Y en su lugar, sigue haciendo dibujos de Harry y yo juntos. Incluso le ha dado a Harry uno de sus dibujos.

—Hm, ¿y qué dice Potter de eso?

—También ha tratado de decirle a Scorpius que eso no va a pasar, pero tampoco lo escucha a él. En cambio, me ordena darle un beso a Harry cada vez que nos vemos —Draco rodó los ojos.

Snape le miró fijamente.

—¿Estás hablando en serio?

Draco asintió.

—No sé por qué, pero tenemos que hacerlo. Deberías ver la cara de Harry a cada momento —rió por lo bajo.

Antes de que Snape pudiese reaccionar, el timbre sonó. Escucharon a un elfo doméstico abrir la puerta. Tenía que ser alguien que conociese a Draco, porque unos segundos más tarde se oyeron pasos que se dirigían hacia la sala de estar.

Scopius chilló cuando Harry apareció en la puerta, con aspecto agitado.

—¡Harry! —saltó hacia el hombre y levantó las manos.

Automáticamente Harry lo cargó y lo apoyó sobre su cadera, a estas alturas ya estaba acostumbrado. Teddy apareció junto a él agarrando los pantalones de Harry y mordiéndose el labio.

—Draco, necesito tu ayuda —empezó Harry y se dirigió a Draco, pero se congeló cuando vio a Snape sentado a su lado—. Oh, lo siento, no sabía que tenías compañía.

—No importa, a decir verdad Snape tiene algo que decirte —dijo Draco, y le dio un codazo a Snape, ganándose una mirada asesina.

—Lo siento, pero eso tiene que esperar. Draco, ¿te importaría cuidar a Teddy por unas horas —preguntó Harry, pasándose la mano por el cabello.

—Por supuesto que no, pero, ¿ha pasado algo? —preguntó Draco preocupado.

Harry asintió sombrío.

—Otra víctima. Tengo que irme de inmediato, pero Andrómeda no puede cuidar de Teddy porque está de vacaciones. No hay ningún problema, ¿verdad?

—Sí, no hay problema —sonrió Draco.

—¡Gracias a Merlín! —murmuró Harry y bajó a Scorpius al suelo. Se agachó para mirar a Teddy a los ojos—. De acuerdo, vas a quedarte aquí por un par de horas, hasta que yo pueda recogerte. Te veré pronto —Teddy asintió y Harry le dio un beso rápido en la frente.

—Yo también quiero un besito —Scorpius frunció los labios.

Harry sonrió débilmente y le dio un rápido beso también.

—Te veré más tarde, Draco. Snape —añadió Harry en el último momento.

Draco asintió e inmediatamente Harry volvió a desaparecer.

—Así pues, Teddy, ¿qué quieres hacer? —preguntó Draco.

Teddy se encogió de hombros, su pelo de color rosa se volvió negro.

—¿Tienes libros sobre cuentos de hadas? —preguntó con timidez.

Draco asintió, pensativo.

—Creo que tengo algunos libros —se acercó a la estantería y poco después de su breve búsqueda encontró unos cuantos. Volvió y se los entregó a Teddy—. Aquí tienes.

—Gracias —dijo Teddy en voz baja y se dirigió hacia un sofá donde se sentó y empezó a leer.

—¿Así que ese es el ahijado de Potter? —le preguntó Snape con voz neutra.

Draco asintió.

Snape resopló.

—Déjame adivinar, el hijo del lobo.

—Sí—Draco le dirigió una mirada fulminante.

—Es de imaginar que el lobo eligiera a Potter —Snape negó con la cabeza—. ¿Me puedes hablar de ese caso en el que está trabajando Potter y los efectos del veneno?

Entonces Draco comenzó la explicación, después de advertirle a Snape que sólo sabía un poco de ello.

—Hm, así que nadie puede identificar el último ingrediente —reflexionó Snape.

Draco negó.

—Dicen que no lo saben, así que cabe la posibilidad de que sea de otro país.

—Puede ser. Sin embargo, sólo se podría saber a ciencia cierta si pudiese examinar el veneno —murmuró Snape.


Eran casi las siete cuando Harry finalmente apareció. Parecía agotado y estuvo a punto de desplomarse en el sofá.

Scorpius dejó de dibujar y se subió en el regazo de Harry y lo abrazó. No queriendo quedarse atrás, Teddy se acurrucó en el costado de Harry con la cabeza en su hombro.

Draco y Snape se sentaron frente a él en otro sofá.

—Cuéntame que ha pasado —exigió Draco.

Harry miró a los dos niños que se aferraban a él y conjuró una burbuja alrededor de ellos, con el fin de que no escuchasen. No quería que supiesen lo que había sucedido. Casos como ese no eran adecuados para los oídos de los niños.

—Esta vez no ha seguido el patrón —comenzó Harry, todavía temblando por lo que había visto—. Los envenenados en esta ocasión fueron dos. Sólo eran niños; uno de seis años y otro de nueve, eran amigos y estaban jugando cerca de un campo. Les debió ofrecer algo de beber, porque hemos encontrado dos botellas de zumo de manzana. Les había puesto veneno. Ese hijo de puta los dejó allí hasta que fueron encontrados por sus padres, que se preocuparon cuando no llegaron para la merienda. Han sido llevados a San Mungo, pero sin el antídoto no se les puede ayudar. Hoy una de sus primeras víctimas falleció; era una mujer casada que estaba sola en casa. Por lo que tenemos otra pista: las victimas mueren después de tres meses. Los sanadores esperan que para las próximas semanas otras dos víctimas mueran también.

—¿Tienes fotos de los niños? Tal vez pueda ver algo que me diga qué tipo de veneno es —dijo Snape de pronto.

Harry lo miró, pero estaba demasiado cansado para protestar, por lo que buscó en su bolso hasta encontrar las fotos.

Draco se puso pálido cuando vio a los dos chicos. El de seis años tenía el cabello rubio y ojos azules, casi grises, y el otro tenía los ojos y el cabello castaños.

—Se parecen a…

—¿Teddy y Scorpius? Sí, también me he dado cuenta —dijo Harry, sombrío.

—¿Esto es una coincidencia? —preguntó Draco consternado.

Harry respiró profundo.

—Desearía que lo fuera. Pero no, cuando estaba de regreso a la oficina, recibí una carta —con ello, le dio la carta a Draco.

Estimado señor Potter:

Siempre ha sido mi sueño tener tu atención. Y ahora ¡ya la tengo! Sé que me quieres encontrar, pero te puedo asegurar que en una fecha cercana eso no va a suceder. Sólo me encontrarás cuando me muestre ante ti. ¡No puedo esperar para ver tu cara!

Pero no puedo dejar que te acerques a mí antes de que esté dispuesto a dejarme ver. Considera a esos niñitos como una advertencia. Tengo un ojo puesto en ti, Potter y no me ha pasado desapercibido que a menudo te encuentras en compañía de Draco Malfoy y su hijo. Scorpius es un niño tan hermoso, ¿verdad? Y no me hagas hablar de tu ahijado, Teddy Lupin. También es un chico guapo. Sería una pena si algo les sucediera. Un accidente puede ocurrir tan rápido, ¿no lo crees?

Ahora no me importa lo que estés haciendo con el señor Malfoy. Por mí, puedes follártelo tantas veces como desees. Aunque tengo que admitir que seríais una familia encantadora con esos dos niños. Si os mostráis en público cualquiera diría que estáis formando una familia. ¿No sería bonito?

Si yo fuera tú, empezaría a relajarme con todo el trabajo de campo. ¿Por qué no te concentras en tu familia? Siempre he sabido que querías una familia, así que, ¿por qué no tomas la oportunidad?

Espero poder conocerte en persona.

Sinceramente,

Un admirador.

—Esto es repugnante —dijo Draco mirando—. ¿Cómo ha podido caer tan bajo? ¿Amenazar a niños?

—Bueno, ¿qué vas hacer, Potter? —le preguntó Snape y dobló la carta.

Harry suspiró y miró a los niños que estaban cerca de él. Scorpius estaba con la cabeza sobre el pecho de Harry y sus ojos estaban cerrados. Estaba a punto de quedarse dormido. Lo mismo con Teddy. De vez en cuando bostezaba y luchaba contra el sueño. —No lo sé. Ahora que he recibido esto, definitivamente quiero encontrar a esta persona y verlo recibir el beso del dementor, pero no quiero poner en riesgo las vidas de Teddy y Scorpius.

—Sé que esto va en contra de las reglas de un Gryffindor, pero creo que deberías apartarte de este caso —dijo Snape. Mantuvo la mano en el aire cuando Harry fue a protestar—. Piensa en ello, Potter. Esta persona puede parecer un loco y no dudo que lo sea, pero debes saber que este tipo es un asesino de los más peligrosos. Ya te ha visto sin tu conocimiento, y sabe sobre el hijo de Draco y sobre tu ahijado. Si ha podido descubrir todo esto, ¿cuánto tiempo crees que tardará en atacar a los niños?

Harry guardó silencio, mordiéndose el labio.

—Está claro que se ha decidido a atacar a estas personas porque quería tu atención. Bueno, la ha conseguido. Sospecho que envenenará a unos pocos más y luego se detendrá. Y al cabo de poco se pondrá en contacto contigo. Ya te ha dejado saber que no vas a poder capturarlo antes de que él esté dispuesto a dejarse ver. No tienes una sola pista en cuanto a quién es, por lo que no hay ninguna pista a seguir en cuanto a la persecución se refiere. Lo mejor que podrías hacer ahora es retirarte del caso y permanecer en un lugar seguro. Detesto decir esto, pero creo que es mejor si te quedas aquí. La Mansión es el lugar mejor protegido, además de Hogwarts. Si no te preocupas por tu seguridad, piensa en los niños, más concretamente en tu ahijado —terminó tranquilamente Snape.

Harry se mordió el labio y se quedó mirando el techo. ¿Qué debería elegir?