Llegue al capítulo 4. Gracias a todos los que aún siguen esta historia. Es un capítulo de relleno, que sirve para atar ciertos cabos, además de consolidar la trama.

El Rey, La Nube Escarlata, El Caballero Carmesí y La Araña.

Advertencia: La historia se desarrolla en un semi-universo-alterno, alejado de la línea temporal del manga de FT. Los personajes en su mayoría son OoC (Out of Character) además de incluir algunos OC (Original Character). Muertes de personajes en los próximos capítulos. Este capítulo se divide en varias partes. Recibiendo cada una su título. La primera es narrada por Erza Scarlet. Las historias no siguen la línea del tiempo original. Suceden antes de que Natsu pierda su magia, durante e inclusive después de ese suceso.

Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. Escribo sin lucro alguno. El concepto de 'Rey de Espadas' es de mi invención.

Reviews: Al final del capítulo, los que no pude responder por mensaje privado.

"Pensamientos"

—Diálogos

-aclaraciones-

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EL REY IV: Memorias imborrables.

I

"Retrospectiva de un final inminente"

Se removió inquieta en su cama, había dormido durante unos breves momentos. A su lado, yacía Siegran durmiendo apaciblemente, admiró la belleza de su novio, con suma ternura, acarició su rostro. Decidió ponerse de pie, mostrando su desnudez a la Luna. Tomó sus bragas y con lentitud se las acomodó. Su sostén fue el segundo. Y de esa manera avanzó con rumbo a la cocina, a prepararse un vaso de leche.

Desde la cocina tenía la posibilidad de ver la recamara entreabierta, el torso desnudo de Siegran siendo alumbrado por la luz lunar. A su mente llegaron los recuerdos de cómo fue que se conocieron.

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En cierta torre de esclavos… [En su mayoría narrado por Erza]

—Hola —me saludó un chico peliazul, con tatuaje en el rostro—. Mi nombre es Jellal —añadió con una radiante sonrisa.

Sólo quería llorar, con lagrimillas en los bordes de los ojos, me presente, después de todo mi madre siempre me inculcó buenos valores y modales. —Erza —susurré.

—Oye Jellal-nii —un chico exactamente igual al anterior apareció—. No la presiones —dijo. Y ahí estabas tú, tan parecidos entre los dos, pero diferentes. Con tu brazo rodeaste mi cabeza, y me reconfortaste —Llora —escuche, pero ya lo estaba haciendo mucho antes de que me lo pidieras. Ese fue mi primer encuentro con los gemelos Fernández. Dos hermanos tan unidos, que siempre hacían sonreír a los demás, aunque estuvieran peor. "Si lo pienso bien, creo que son demasiados parecidos con el Natsu de antaño".

—Eyyy Erza escapemos —propuso Jellal.

—Ehh —me quede muda, la sola idea me hacía feliz, pero habían muchos riesgos de por medio. —Tú, Siegran y yo —agregó. Tal parece que había tomado la decisión de dejar a los demás, en ese tiempo yo pensaba diferente, pero ahora creo que esa era la mejor manera.

—Me niego a dejar a los demás detrás —interviniste.

—No podemos salvarlos a todos Sieg —argumentó. Jellal tenía un punto.

—Lo lograremos, si hacemos una rebelión, lo lograremos —propusiste. Con pensamientos diferentes, lograste convencer a los demás. Pero no a Jellal.

La rebelión fue un fracaso…

—Atrápenlo —dijeron los guardias, señalándote. Jellal embistió a uno y mordió al otro—. Estúpidos guardias, ni siquiera pueden diferenciar al culpable —él asumió la culpa.

—¡Jellal! —tratamos de llegar hasta él. Pero con una patada, nos mandó a volar. Su mirada lo decía todo. Saldría de esta.

Los gritos no se hicieron esperar, cruelmente, los guardias hicieron pasar toda la tortura por los auto parlantes. Para que quedara como lección, pero fue todo lo contrario, avivo más la llama del deseo de libertad. Nosotros encerrados, sin darnos cuenta que la trifulca empezó en otros sectores. Gracias al mártir: Jellal. Nos dimos cuenta de todo, cuando llegaron a abrir la celda.

—Deprisa, tomen armas, y peleen —ordenó un hombre de mediana edad.

Pero teníamos un asunto más importante que ese, Jellal. Sin siquiera darme una señal, saliste corriendo en busca de tu hermano mayor. Llegue segundos después, y lo pude ver. Jellal amarrando contra un poste, brotando sangre desde varias heridas. —Jellal-nii por favor, aun no —le suplicaste.

La alegría inundo mi corazón, cuando le vi mover la cabeza y sonrió. Con mucha facilidad, rompió sus ataduras y camino hacia mí. —Cuídalo —me susurró. Con un rápido movimiento de su mano, vimos como decapitaba a dos guardias que habían llegado. —Erza, Sieg, adiós —y con magia nos mandó a volar lejos de la prisión. Fue entonces en que lo pude ver, una torre que se usaba como prisión. No recuerdo más…

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Tan sumergida estaba en sus memorias que no se dio cuenta cuando Siegran había llegado cerca. Sólo lo noto cuando él suavemente tocó su hombro. —Hola dormilona —le sonrió—. No deberías pensar en ello —susurró. Después de todo se conocían tan bien, que sin necesidad de palabras se podían llegar a entender.

—Le hemos buscado durante años.

—Y ni una sola pista de la ubicación de la torre, ni siquiera con el poder que tengo en el consejo, he podido encontrarlo —Siegran suspiró con pesar, siempre se lamentó—. Realmente soy alguien malvado —añadió.

—No lo digas… no es así, Jellal nos salvó la vida, y prometimos vivir por él —recordó el pacto que habían hecho hace años, después de buscar a Jellal durante bastante tiempo.

—Pero si yo, si sólo hubiese aceptado lo que mi hermano dijo-

—Dejarías de ser tú, después de todo, fue esa bondad la que me cautivó —rodeó sus brazos alrededor del peli-azul y lo besó suavemente. Se vieron a los ojos brevemente—. Sera mejor que regresemos a la cama.

—Estaré a tu lado cuando las pesadillas lleguen —aseguró, después de todo ella no podía dormir mucho últimamente—. Gracias por todo Sieg.

Los dos juntos decidieron dormir, ella siendo abrigada por los brazos del peli-azul. Y de esa manera se entregó a Morfeo…

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Algo extraño sucedía con ella, que estaba haciendo flotando sobre la gran sala del gremio. Fijó su vista, encontró a Natsu despertando gracias a Happy, a Lissana servirle una bebida. Vio como él tenía su vista fija en un punto, siguió su mirada, y fue cuando se encontró a sí misma, sentada junto a Siegran y Gray. Lo comprendió rápidamente, con velocidad se paró enfrente de Natsu, con la intención de detenerlo. Pero él la atravesó como si fuera un simple fantasma… Fue cuando se dio cuenta, solo era una espectadora, no podía hacer nada, simplemente observar como sucedía una trágica obra. Una tragedia escrita por un demonio sin corazón.

—Eres de rápida comprensión —una voz susurró a su espalda -igual a su propia voz-, se dio vuelta rápidamente pero su vista sólo dio con la oscuridad. Sabía lo que venía a continuación. Se tapó los oídos para evitar cualquier sonido, pero se dio cuenta que de nada servía… La pesadilla era la misma que había tenido desde hace dos noches, unas manos la obligarían a no apartar la mirada, mientras esa misma entidad desconocida relataba cada cosa que sucedería. [La siguiente obra es narrada por alguien desconocido, bien podría ser la consciencia de la pelirroja]

—Bien es hora de comenzar… —la entidad desconocida carraspeó un poco para aclarar su voz—. En esta ocasión seré la narradora…

… —E-E-Erza po-podriamos hablar afuera —escuché como Natsu tartamudeó, vi a Siegran, antes de que él me jalara de la mano sin mediar más palabra o esperar mi respuesta. Salimos del gremio, sin conocer siquiera a donde me llevaba, me deje llevar no me molestaba en absoluto. Llegamos al parque, realmente me sorprendí, después de todo él no me dijo nada durante el trayecto—. Natsu hacia dónde vamos —me detuve, causando que el hiciera lo mismo. Vi como empezaba a respirar de manera extraña, como si hubiese corrido durante una larga distancia. Y cuando quería preguntar si algo malo sucede…

—Tengamos una cita —dijo casualmente.

Me sorprendió, por un instante mi rostro se ruborizo asemejándose a mi cabello, sabía los sentimientos que se involucraban en una cita. Había tenido más de una cita -a escondidas- con Siegran. Me debatí mentalmente lo que debía hacer, la respuesta era clara: No. Pero conocía a Natsu, y sabía lo inocente que era para su edad. Supuse que era pura curiosidad de mi amigo así que decidi seguir, con el 'juego' de mi compañero. "Grave error".

—De acuerdo, Natsu —le di una tierna sonrisa, después de todo debía seguir con el 'juego'.

Vi cómo se sonrojaba, igual como cuando Lissana lo molestaba con que se casaran. Sentí un malestar en el estómago. "Un mal presentimiento" pero preferí ignorarlo.

—Yosh… me encuentro encendido.

Con prisa me llevó al parque de diversiones. —Pensé que temías a los transportes —le hablé.

—No te preocupes, estaré bien —me aseguró. El parque era lindo, estaba acostumbrada a venir seguido con Siegran. Casi me había subido a todas las atracciones, junto a él. El malestar en mi abdomen creció, pero nuevamente lo ignore.

—Grave error.

Gane los peluches con suma facilidad, pero él se veía algo desanimado. Fuimos a golpear la campana con un mazo, y sin querer lo termine averiando. Me llevó al túnel del amor, un lugar a oscuras para poder acariciar a tu pareja, quise negarme pero no pude hacerlo. Mi ego, me lo impidió. Pero sólo para prevenir, cualquier cosa puse una de mis espadas. Lo mismo sucedió en la rueda de la fortuna, fue entonces en que me di cuenta de las verdaderas intenciones de Natsu, me sentí muy mal por él, así que decidí seguir con la cita, para no lastimarlo.

—Gravísimo error.

—¡Quiero regresar en el tiempo! —gritó, con lágrimas de tristeza en sus ojos.

—Eso no solucionara nada, Erza —respondió la voz que provenía de cualquier lugar y a la vez ninguno.

El paseo en el bote fue de lo más lindo, con Sieg, nunca habíamos hecho uno. "Tendremos que venir la próxima vez" pensé. Pero no duro mucho, Natsu mostró síntomas de mareo. Bajamos del bote en forma de cisne, lindo detalle de su parte.

—Detenlo, no sigas más —se imploró a sí misma.

—Es necesario que termines de verlo, después de todo, estas relacionada con el futuro…

—…vamos a comer, tengo hambre e hice reservaciones —mencionó. Me tomó de la mano una vez más, y me deje guiar dócilmente. El restaurante era sumamente elegante, quise detenerlo, pero mi ego me lo impidió. Me deje cortejar. Me gustaba sentirme deseada por un hombre tan guapo, además de Sieg.

—Espérame unos minutos —le dije. Fui al tocador, para cambiar mi traje casual a uno de gala. Uno rojo, de una sola pieza. Me sorprendí demasiado, el vestía un traje elegante como cualquier buen caballero de la alta alcurnia. Comió elegantemente y casualmente me elogiaba. La cena terminó. Hasta ese momento…

….

—Cállalo Erza, que no lo diga —volvió a implorar con impotencia, cerró los ojos fuertemente para no ver lo que seguía. Pero unos dedos impidieron eso.

—Son resultado de tus decisiones, ya nada se puede cambiar.

….

—¡Te amo, Erza! —exclamó con mucho amor, con un hermoso ramo de rosas rojas.

—También te quiero —le respondí, haciéndolo sonreír. —Como mi amigo —agregue.

….

—Por favor para —gritó con el corazón en la garganta. —Lo mataras si sigues —trató nuevamente de intervenir -aunque no pudiera hacer nada-

—No es esa clase de amor… te amo como un hombre ama a una mujer.

….

—No lo digaaaaaass.

—Uyy demasiado tarde —se burló.

—Yo no te amo —esas palabras hicieron que él cayera de rodillas. Deje las rosas sobre el suelo, no me sentía digna de llevarlas. —Nos vemos mañana —le dije.

….

—Ya no más, por favor —rogó en llantos, a nadie en particular.

Giró su cabeza, y se encontró con una desgarradora escena, él tomo el ramo de rosas, con lentitud se puso de pie y a paso tambaleante avanzo hacia el bosque. Quiso regresar a consolarlo, pero sabía que eso no era lo correcto. Comprendió la sensación que tuvo todo el tiempo, concederle una muerte lenta a su querido amigo…..

…..Al día siguiente él se presentó, pero su mirada no era la misma. Triste y apagada. Sin la llama que lo caracterizaba. Hable con Sieg, le conté todo lo sucedido. Optamos por no revelar la relación secreta que manteníamos, no quería hacerle más daño del que ya había hecho. Gray me reclamó con justa razón, no dije nada para defenderme. Y la amistad que manteníamos los cuatro se destruyó. Nos distanciamos, o yo puse distancia entre nosotros. Vi como poco a poco, Natsu lentamente se derrumbaba.

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Erza despertó hecha trizas, llorando amargamente en los brazos de Siegran.

—Calma Erza, solo fue una pesadilla —trató de calmarla.

—Pero le hice tanto daño Sieg —se culpó.

—Shhhh tranquila Erza, duerme mi niña —la arrulló hasta hacerla dormir nuevamente.

[Sucede una noche antes de que Natsu pierda el control de su magia]

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FIN DE LA PRIMERA PARTE. SIGUE DESPUES DE LAS ACLARACIONES

Siegran Fernández: Actual miembro de los magos santos, se unió junto a Erza al gremio. Ambos fueron prisioneros en el sistema R. Amable y de buen corazón, se preocupa por los demás como lo haría cualquier familia. Él es el hermano gemelo de Jellal, para ser exactos, es el menor de los gemelos. Además pertenece al consejo mágico, sólo acude al consejo cuando es convocado. Con una personalidad carismática, se hizo un espacio en el corazón de Fairy Tail. Con Natsu eran amigos desde pequeños, junto a Gray se metían en varios problemas cuando niños. Natsu dejo de confiar en él, sus razones aún se desconocen. Aunque algunos creen que solo son celos.

Gray Fullbuster: Llegó al gremio mucho antes que los hermanos Strauss, Siegran, Erza o Natsu. Tiende a desvestirse en público. De buen corazón, pone a los amigos antes de todo lo demás. En su infancia congenio de gran manera con Erza, Siegran y Natsu. Metiéndose en líos y travesuras alocados con los dos últimos. Le gustó Erza cuando eran niños, pero se dio cuenta que sería un amor imposible y desistió. En la actualidad sale con una maga que sólo Natsu conoce de un gremio fuera de la ciudad, aunque él le ha pedido que se una a Fairy Tail, ella se ha negado con la excusa de que necesita estar en ese gremio un poco más. Cuando se enteró de la relación secreta entre Siegran y Erza, además del daño provocado a Natsu, estalló en rabia y se lio a golpes con Siegran. Ese suceso hizo que se distanciaran.

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II

"Un suceso que quiero olvidar"

Por la noche en una ciudad lejana, se podía ver a un hombre pelinegro caminar tranquilamente, pero lo extraño era que este sujeto poco a poco, se iba quedando sin prendas de vestir.

—¡KYAAAAAA! —gritó una señorita.

Se apresuró a socorrer a la jovencita. —¿Qué sucede?

—¡KYYYYYYYAAAAAAA! —gritó más fuerte que antes. Por casualidad algunos policías pasaban por esa zona. Desde lejos se podía vislumbrar con claridad la escena: Un hombre -quitándose los bóxer- y acosando a una señorita.

—No grites, dime qu- —no pudo concluir la frase. Ya que fue tacleado violentamente y quedó inconsciente.

—No se preocupe señorita —el oficial hizo un ademan con su sombrero.

—Gracias señor oficial —dijo mientras se tranquilizaba.

—No es nada —dijo el otro oficial, mientras colocaba las esposas mágicas al mago inconsciente.

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Una sensación de incomodidad lo molestaba, como si estuviera durmiendo sobre una piedra. Quiso componer la almohada, pero se sorprendió cuando sus brazos no los podía mover libremente. Despertó asustado y gracias a ello, cayó de la segunda litera de la celda. —Mierdaaaaa —exclamó mientras caía y después impactaba en el suelo.

El ruido sordo alerto al oficial -quien dormitaba en una silla, segundos antes- pero cuando fue a ver al prisionero estallo en risas. —¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!

El custodiado se encontraba en una posición muy comprometedora: Cayó de cabeza sobre el retrete de la pequeña celda, y el retrete no soportó el impacto, cediendo. Bañando con una sustancia no agradable al pobre mago, pero la tapa le quedó como collar.

—¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! —el oficial se agarró de donde pudo, ya que la risa era demasiado como para poder aguantar.

—Cállate y ayúdame —masculló molesto.

—QUEEE… No pienso ayudar a un posible violador, y peor si este esta bañado en mierda.

Otro oficial vino a ver lo sucedido, y también estallo en risas —¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!

Se retiró, regresando por donde había venido.

En la entrada de la pequeña comisaria…

Una hermosa señorita de cabello celeste, que caían como una cascada. Usando un abrigo de piel azul marino. Con un gorrito con forma de foca adornaba su cabeza. Esperaba pacientemente a que sacaran a su novio. Ni siquiera había visto al prisionero, pero los cargos lo describían perfectamente: —Exhibicionismo en vía pública y conducta no apropiada hacia el sexo opuesto —explicó el oficial. "Gray-sama deberá explicarme este último cargo".

Su espera no fue mucha, el jefe de policía salía carcajeándose sin siquiera hacer ademan de contenerse.

—Eyyy señorita, creo que no podremos sacarlo hoy… sufrió un pequeño incidente y necesitara un buen baño.

—Lléveme hacia él —exigió, su tono no dejaba espacio a negarse.

Cuando entró, la escena no fue grata, ahí se encontraba un hombre cubierto de excremento, quiso creer que no era su Gray-sama, pero el singular collar -no la tapa del baño- en forma de cruz le dijo que era Gray. Con su magia de agua, lo estrelló contra la pared. Fue limpiado rápidamente.

—Gracias Juvia-

—Ohhh Gray-sama ¿quién lo golpeó? —su vista se volvió diabólica y giró la cabeza en dirección de los policías. Temblaron, puro dolor les esperaba.

—No fueron ellos Juvia —interrumpió salvando a los mencionados.

Juvia pagó las multas de Gray, además del destrozado retrete. Le entregó la ropa a su novio. Salieron de prisión con rumbo a la casa de la peliceleste. El incómodo silencio se hizo presente durante todo el trayecto.

—Recuérdame porque seguimos siendo novios, Gray-sama —le preguntó con impaciencia.

—Primero tomare un baño —se excusó y se refugió en el baño, no quería enfrentarla cuando ella estaba de mal humor, y peor cuando era responsable de eso.

Se tomó el tiempo necesario para limpiar cualquier inmundicia sobre su cuerpo, fue un baño largo, pensando en que debería decirle para bajar su ánimo. Y llegó a la conclusión que lo mejor sería explicarles como estaban las cosas.

—J-Juvia —titubeó, no de miedo, es debido a que ella se encontraba en camisón, haciéndola tremendamente sexy. Tragó seco y procedió a explicarles las cosas.

—Ya veo, no es de sorprenderse viniendo de ti, Gray.

Eso dolió, de seguro ya tenía reputación de pervertido. Pero no se quejaría.

—¿Y bien…? —le preguntó haciendo clara referencia a las heridas que tenía en el rostro.

—Hubo algunos desacuerdos entre Siegran y yo —pronunció, ella hizo un ademan en la mano, haciendo que continuara con el relato.

—Descubrí que Erza y Siegran llevaban un gran tiempo saliendo juntos en secreto-

—¿Aun amas a Erza? —una punzada de celos llegó a su corazón.

—Claro que no

—Entonces ¿cuál es el problema que ellos salgan? —quería saber la verdad.

—Que ese secreto le hizo un gran daño a mi mejor amigo… él está enamorado de Erza, y-

—Pobre Natsu-san… ha de tener el corazón roto —ella conocía a quien era la persona que Gray consideraba mejor amigo.

—Sin duda alguna, no es el mismo desde entonces… lo que me molesta es que Erza dejo que él se ilusionara… no lo soporte y se lo recrimine. También confronte a Siegran, después de todo Natsu le había dicho una vez que a él le gustaba Erza. Inclusive le preguntó si también le gustaba Erza, y Siegran negó rotundamente eso… y ahora me entero que llevan un tiempo saliendo. Sólo le vieron la cara a mi amigo —ella con su magia de agua, comenzó a curar los moretones en el rostro del pelinegro.

—Gracias Juvia.

—Deberíamos hacer algo para alegrar a Natsu-san.

—Tienes un gran corazón Juvia —susurró y lentamente procedió a besarla.

—Usted también Gray-sama —le dijo comenzando otro beso, que duro un par de minutos.

—Y bien, dime cual es la razón por la que sigo siendo tu novia, Gray.

—Pensé que me habías perdonado.

Ella le sonrió gatunamente. —Lo hice, pero quiero escuchar cómo me elogias.

Procedió a besar el níveo cuello de la peliazul. —Porque tu gran corazón, no se atrevería a hacerme daño permanente… lo sabes, sin ti mi vida acabaría —con maestría la despojó del sostén, dejando los bellos senos ser cubiertos sólo por el camisón.

Dulces gemidos inundaron la noche, después de todo eran tal para cual. Ella agua y él hielo, hielo que no podría existir sin el agua.

[Ocurre uno o dos meses antes de que Natsu pierda su magia]

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FIN DE LA SEGUNDA PARTE, SIGUE DESPUES DE LAS ACLARACIONES

Bam otra sorpresa Gray y Juvia juntos… apuesto a que no lo esperaban.

Juvia Lockxar: Maga del gremio Phantom Lord, muy pocos conocen de su relación con un mago de Fairy Tail, a pesar de las constantes peticiones para que se una al gremio de hadas -por parte de Gray- ella se ha negado con el motivo de que el maestro José planea algo contra las hadas, y quiere proteger a Gray a toda costa. Maga elemental de agua, magia ancestral, fuerte candidata a convertirse en maga santa.

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III

"Fin de un tormento"

[Sucesos que ocurren en la mente de Natsu, entre los diez días que esta inconsciente]

Despertó en un paisaje fuera de lo común, lleno de volcanes en plena erupción, el magma bajando por todo el lugar como si fuesen ríos.

—Juraría estar quemándome hace unos segundos —murmuró mientras miraba sus manos para constatar ese hecho, pero estaban intactas. Buscó por todo su cuerpo, pero ni un solo daño—. ¿Qué hago aquí? —se preguntó.

Un fuerte aire caliente le pegó en la espalda y un escalofrío bajó por toda su espina dorsal. —I-Imposible —murmuró atónito, con lentitud giró la cabeza, abrió los ojos sorprendido. —P-Padre —murmuró incrédulo. Frente a él, se encontraba Igneel, el emperador del fuego y su padre adoptivo.

—Yo te traje hasta este lugar, mocoso —mostró sus afilados dientes en un intento de sonrisa, sonrisa que hubiera hecho temblar a un ejército entero. Pero no a Natsu.

—Padre —con alegría se lanzó a abrazar al dragón. Lloró como un niño pequeño, lloró de alegría sin sentir vergüenza de que alguien más lo viera. Igneel no opuso resistencia—. ¿Por qué? —preguntó por fin, aunque eso no era lo que quería decirle, pero su corazón necesitaba una respuesta.

El dragón lo alejó un poco, sabia la respuesta que el chico necesitaba. —Eso estuvo fuera de mi poder… se me dio una misión… —mencionó, repentinamente el paisaje cambio. Ahora era una pradera nevada, pero no era nieve, se fijó bien y pudo ver que eran flores de distintos tipos pero con algo en común, todas eran blancas como la nieve.

—¿Que es este lugar? —miró hacia el horizonte buscando el borde del hermoso lugar, pero tal paisaje parecía no tener fin.

—Estamos en tu mente —esas palabras lo dejaron atónito.

—Has dicho que todo este tiempo has estado dentro de mí —no era una pregunta sólo confirmaba los hechos.

—Para explicar todo eso, es necesario que veas la verdadera esencia de este lugar —lo tomó en una de sus patas y alzó el vuelo.

—¡Wow! —exclamó, realmente el lugar parecía no tener fin, tomando en cuenta que ya estaban lo suficientemente alejados del suelo.

—Este lugar se llama 'El Gran Cierre', funciona como una prisión —cambió de dirección, y empezó a bajar.

—¿Prisión? —estaba realmente abrumado, después de todo, una prisión debería contener muros extremadamente fuertes. Muros coronados por alambre de púas, con una puerta gruesa como única salida. Gris, fría y tenebrosa. No un hermoso lugar, tan apacible y tranquilo. Y si era a una prisión, a quien contenía. —De seguro es algún… —hizo una pausa para analizar lo que iba a decir—. Esta es mi mente… entonces —se fijó en un punto rojo, rodeado de dos columnas.

—Llegamos —le informó Igneel. A Natsu lo invadió una sensación terrible, su cuerpo comenzaba a sudar de frio, sus piernas no querían obedecerlo, y la característica piel de gallina. Miedo. —Imposible —pensó pero siendo su mente, sus pensamientos se podían oír con claridad. Algo en todo su ser le pedía a gritos que se diera la vuelta y echara a correr, huir lo más antes posible de ese lugar.

Fuera de su mente.

Mientras Natsu permanecía inconsciente, las hermanas Strauss se dedicaban a cambiar continuamente los vendajes sucios de Natsu, además de aplicarle medicamento para bajar la fiebre. Al pie de la puerta estaba Erza acompañada de Siegran.

—¡Detente! ¡No avances más! —gimió, presó de sus pesadillas.

—Hay que aplicarle acetaminofén para bajar la fiebre —ordenó Polyushka, mientras Mirajane se dedicaba a cumplir la orden.

Mente de Natsu.

No hizo caso a la advertencia de su cuerpo, y armándose de valor levantó la vista. Sus ojos se abrieron en estupor por la escena en frente suyo: Ahí había alguien de rodillas, con los brazos extendidos y la cabeza gacha. Pero eso no era lo sorprendente, lo asombroso era que el prisionero se encontraba empalado por varias espadas que ascendían del suelo y de esa manera lograban sostener el peso del criminal. Se acercó un paso más. El suelo de ese lugar era carmín, quedando un círculo rojo entre una infinita blancura. Notó el cabello rosa largo y maltrecho.

Fuera de su mente.

—¡ALTTTOOOOOOOO! —rugió con estruendo, mientras su cuerpo contorsionaba, las presentes se lanzaron para poder mantenerlo en la cama.

—Lo voy a sedar —y la anciana del cabello rosa, procedió a sedarlo vía intravenosa.

Mente de Natsu.

Lo espeluznante eran las más de cien espadas enterradas por todo el cuerpo, desde los pies, subiendo por las piernas, llegando al abdomen y tórax, y finalizando en los brazos. No podía verle el rostro pero sabía con quien se encontraría. —Rey… de Espadas —susurró estupefacto. Notó dos cadenas esposando los brazos del Rey. Se fijó bien, y siguió el camino de las cadenas. Dos columnas mantenían cierta tensión en las mismas. Dio un paso y se percató del suelo húmedo. La sangre del Rey brotaba constantemente de cada espada. Corriendo libremente por el suelo, la sangre fluyendo como pintura sobre lienzo y dejando carmesí esa zona. Un círculo que servía como contención de la sangre estaba presente y de ese círculo salían miles de surcos que distribuían el líquido de la vida al inmenso jardín. La sangre usada como agua para mantener vivas las miles de flores.

—No te acerques más —le ordenó Igneel.

La voz pareció hacerlo despertar, y levantó el rostro. Mostrando la sonrisa psicópata que mantenía. Con temor Natsu acercó su mano, no había más dudas, eran como dos gotas de agua. Sólo que el Rey parecía ser unos años mayor. Sus yemas lograron hacer contacto con la frente del Rey.

Fuera de su mente.

—Ya han pasado tres días, y no parece mejorar —Makarov estaba preocupado por uno de sus hijos.

—Tal parece que el problema es algo interno —informó Polyushka.

—¿Podemos hacer algo para ayudarle? —preguntó preocupada Levy, desde una silla.

—Hago lo posible, he usado cada magia o pócima que conozco para curar las quemaduras, pero el cuerpo del joven se niega a responder, rechaza la magia por sí solo… puede ser por su condición de Dragón Slayer.

—¿Cómo puede ser eso un pro- —Mirajane no terminó a pronunciar su duda. Una onda de sonido la sorprendió, no solamente a ella, sino a todos los que estaban presentes en el edificio.

—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! —el grito fue desgarrador. Una energía maligna hizo presencia, llena de una sed de sangre indescriptible, abrumando a los presentes.

Mente de Natsu.

Los recuerdos le golpearon de repente. Igneel quiso intervenir, pero fue alejado por una fuerza abrumadora. La onda expansiva hizo temblar el lugar. Miles de imágenes inundaban su mente, fluyendo como un rio sin control…

Un edificio ardiendo en llamas, mientras se escuchaban gritos de agonía proviniendo del lugar.

Una aldea siendo devorada por bestias sin formas, comiendo todo lo que se cruza por su camino, sin importar edad ni sexo.

Un valle lleno de cadáveres, incontables soldados yacían decapitados.

Una ciudad siendo devorada por la oscuridad, los habitantes huían despavoridos, siendo incapaces de sobrevivir.

Un valiente niño, poniéndose al frente de su ataque sólo para defender a sus hermanos. Y de un solo corte bañaba con sangre a aquellos por lo que fue valiente.

Una aldea siendo masacrada rápidamente, madres corriendo con sus niños en brazos.

Una niña de dulce sonrisa siendo degollada de un tajo, con la mirada estoica sin comprender que fue asesinada.

Miles de muertos, incontables vidas arrebatadas por un sólo hombre.

Las imágenes fluyeron por unos segundos, mientras su rostro adoptaba una risa macabra. Pero esa sonrisa contradecía al rio de lágrimas que fluía en su rostro. Se agarró fuertemente la cabeza para no perderse en el tormento, los recuerdos eran demasiado abrumadores como para poder hacer algo. Con convicción golpeó fuertemente la cabeza del Rey -frente contra frente-.

Las espadas empaladas en el sujeto comenzaron a temblar, las grandes columnas se empezaron a rajar, mientras el suelo comenzaba a cuartearse. Las espadas en los pies comenzaron a desaparecer con una luz dorada. Los pies del Rey iniciaron a despedazarse en pequeñas bolas oscuras. Ingresando al cuerpo de Natsu.

En el cielo aparecieron 5 espadas gigantes con un aproximado de tres metros hechas de un material desconocido con diferentes formas y colores. Platina, blanca, escarlata, celeste y café. Y a una velocidad inhumana se clavaron en el Rey, parando cualquier movimiento.

Fuera de su mente.

El cuerpo de Natsu convulsionaba sobre la pequeña camilla.

—Sosténganlo —ordenó.

Mirajane sostuvo la mano izquierda; Lissana la mano derecha; Cana la pierna derecha; Levy la pierna izquierda y Erza sostuvo la frente de Natsu cuando él intento levantarse. Sintieron como su magia fue drenada a una velocidad sobre humana. Las cinco mujeres cayeron inconscientes. Al mismo tiempo que Natsu dejaba de luchar.

Mente de Natsu.

Los temblores pararon de sopetón, Igneel a una velocidad digna de un rey dragón, tomó a Natsu y echo a volar. "Que diantres sucedió, pensé que ese era un muerto, pero se parecen demasiado", pensó mientras surcaba, haciendo la mayor distancia posible entre su hijo y el 'muerto'.

Fuera de su mente.

Abrió los ojos lentamente, se llevó su mano hasta su cabeza debido al dolor. —¿Que sucedió? —preguntó la morocha.

—Sus magias fueron drenadas de un golpe —le informó la doctora, mientras comenzaba a revisar cualquier anormalidad.

—¿Sus magias? —fue cuando recordó como fuertemente sostuvo a Natsu, pero cuando Erza lo tocó algo sucedió—. ¿Cómo están las demás?

—Despertando al igual que tú —le indicó Gray, mientras observaba como Erza, Lissana, Mirajane y Levy se apoyaban en las camillas.

—¿Cómo esta Tsu-kun? —a pesar de sufrir, su única preocupación era Natsu.

—Desde hace un día, se calmó enormemente, ahora solo esperamos a que despierte —añadió Makarov, quien ingresaba a la enfermería.

—¿Cuánto tiempo estuvimos inconscientes?

—Algo de 30 horas

Mente de Natsu.

Abrió los ojos, se sostuvo fuertemente la cabeza, tratando de calmar el incesante dolor. Trató de ponerse de pie, pero fracaso, Igneel se le quedo viendo, en espera de respuestas.

—¿Qué me sucedió? —preguntó.

—Haz dormido por un tiempo, llorabas como una niñita humana —le comentó como broma.

Las palabras del dragón, hicieron que recordara lo que había sucedido, las incontables muertes, las aldeas masacradas sin razón aparente —¿Qué fue eso?

—Esperaba que tú me respondieras eso —clavó sus ojos amarillentos en el muchacho, buscando algún minúsculo cambio.

—No sé quién soy yo Igneel —se sostuvieron la mirada. Amarillo versus oxidiana. Ninguno retiro la mirada.

—Tú eres tú. Te diré lo que se sobre este lugar —habló Igneel. Mientras Natsu se sentaba.

—El día que desaparecí, fue porque trate de salir del bosque, ya te había enseñado suficiente, sólo era cuestión de esperar que progresaras por tu propia cuenta. Me acerque para dejarte la bufanda, pero en el momento en que te di la espalda, varias cadenas doradas me ataron y no supe más de mi… —hizo una pausa dejando que el muchacho asimilara lo dicho—. Cuando desperté me encontraba en este valle—. Hizo un leve movimiento con su cabeza señalando el valle de volcanes.

—¿Cómo fue que sucedió eso?, es algo que ni yo mismo lo sé con exactitud, pero tengo una teoría —hizo una pausa—. El día que llegue al bosque donde nos encontramos, sentí una magia demasiado fuerte. En ese tiempo no temía a nada ni a nadie, por eso descendí sobre el lugar y lance un rugido sobre el centro del bosque —con su garra señaló la herida en el cuello. —Esto obtuve como respuesta, aunque logre destruir lo que quería.

Hizo una ligera pausa para acomodarse mejor, mientras Natsu permanecía en silencio. —Supongo que destruí un antiguo hechizo, ya que vi como un extraño resplandor desaparecía. Unos minutos después apareció un chico sin recuerdos, completamente desnudo… —miró a Natsu—. Si te preguntas, no, no había ninguna ciudad de humanos cerca, la más cercano era una a un mes de camino humano.

Natsu no respondió nada, solo se dedicó a escuchar. —Ese chico eras tú, Natsu —le confirmó lo que él ya sabía—. Tiempo después de que llegue a este lugar decidí explorar, me encontré con ese sujeto encadenado.

—¿Cómo sabias el nombre de la prisión?

—Lo invente —admitió, haciendo que Natsu se sorprendiera. —Me pareció un nombre que mola bastante —en ese momento Natsu cayó de cara.

—Ahora responde ¿Qué sucedió cuando lo tocaste?

Natsu respiró hondo. —Un torrente de sucesos invadieron mi mente, muerte tras muerte, sólo personas siendo masacradas. Lo malo es que era yo quien los mataba, padre soy un asesino —admitió.

Igneel se sorprendió. —Un vago recuerdo llegó también. Luchaba contra una mujer de cabello rubio, voluptuosa, y parece que perdí, ya que creo que ella fue la responsable de haber sellado al monstruo en el bosque donde nos encontramos.

—Bueno… dejando de lado, tus tendencias sádicas y tu gusto por las voluptuosas —dio un toque de humor, para aliviar el ambiente.

—Oye, no soy ningún pervertido —se defendió.

—No mencione que fueses pervertido —le sonrió.

—Joder —gruñó entre dientes.

—Te diré algo, hay dos posibles opciones, la primera: Ustedes dos son una sola identidad, tus recuerdos fueron sellados y ahora eres un chico que sufre amnesia—con su garra hizo el símbolo de dos—. La segunda: Son dos entidades distintas, tú fuiste creado el día que destruí el bosque y tu deber es ser el carcelero de ese monstruo. Claro todo depende de lo que tú decidas.

Esa información no lo sorprendió, suponía que algo así podía ser. Sopesó las opciones, uno dejarse consumir por su pasado y desaparecer en un remolino de oscuridad. Dos, asimilar sus memorias poco a poco y esperar a lo que suceda. Tres, porque siempre hay una tercera opción, simplemente no hacer nada y vivir con miedo por el resto de su vida. La respuesta era sencilla. —Si somos una sola entidad, prevaleceré sobre él. Si soy el recipiente de semejante asesino, prevalece sobre él y seré su eterno carcelero —respondió con resolución.

Lo miró con orgullo. —Me parece bien, observare el camino que tomas.

El silencio se instaló entre los dos, Natsu se percató de algo muy peculiar, su pecho ya no le dolía.

—Supongo que quieres saber porque te afecta tanto el rechazo de esa pelirroja.

Natsu le vio con incredulidad. —Puedo ver lo que te sucede desde esta lugar… No me digas que pensabas que tu amor era algo común, igual al de los demás humanos —a Igneel le resbaló una gota al ver que Natsu cabeceaba. Suspiró resignado—. Eres un Dragón Slayer. Especial sobre cualquier humano; especial como los dragones. Un DS aumenta su fuerza de distintas maneras, batallando y derramando sangre constantemente —realizo una pausa.

—O a través del amor, si ese amor es correspondido, obtiene un poder más allá de la imaginación, pero si es rechazado… —le sonrió enigmáticamente—. Bueno, sólo le queda dos opciones, morir lentamente o arrancarse el corazón para que la muerte sea rápida —con una de sus garras señalo la 'x' en su pecho.

—Entonces solo la muerte me espera.

—Jajajajaja antes si, pero decidí que no eres digno para ser el portador de la magia DS.

Esa frase lo impactó, su padre le había arrebatado su bendición, lo consideraba alguien indigno, un sentimiento negativo empezó a surgir en su rostro.

—Hay algo que me molesta —comentó con solemnidad.

—¿Qué cosa? —preguntó Natsu, viendo directamente al dragón.

—Esa sonrisa que mantienes, es algo perturbadora para cualquiera que te viese —con duda se tocó el rostro, percatándose de que sonreía de felicidad absoluta.

—Jejejejeje eres alguien interesante mocoso, mi interés en ti ha vuelto. Antes de que te vayas, hay algo que debo decirte…el tiempo en este mundo no es constante, usa la bufanda que te di para recuperarte de las heridas, solamente di Ignis Factus —pero Natsu no estaba poniendo atención, estaba llenándose de oscuridad.

La sonrisa de Natsu se ensanchó más, como la de un depredador. —Me consideras indigno ¿eh?

Se puso de pie tranquilamente, Igneel hizo lo mismo. —Te matare para que sea digno de ser un Dragón Slayer —se lanzó directo al cuello del gran dragón—. ¡IGNEEEELLLLL

El dragón con un movimiento de la cola lo golpeó lanzándolo lejos…. —Te estaré esperando hijo —dijo, y solemnemente volvió a reposar bajo el volcán—. Veremos si eres digno de volver a ser un DS.

Fuera de su mente.

Sintió que alguien se abalanzaba contra él, no lo dudó y atacó tenazmente, pensando que era Igneel, pero un fuerte golpe lo despertó por completo. De ahí la conversación con sus demás compañeros, estuvo llena de mentiras y verdades a medias. Halagar a Igneel por salvarlo. Feliz de que el dolor se fue. En fin, cosas que eran verdades a medias. Vagamente recordó aquello del tiempo discontinuo, comparando diez días en la vida y apenas si unos momentos en su mente. A su mente vino lo de la bufanda, y lo utilizo sin dudarlo. Sus sentimientos eran confusos, su mente era confusa. Sentía un sentimiento de felicidad por ser libre como si hubiese estado prisionero durante tanto tiempo. Necesitaba estar un tiempo a solas, para pensar, pero no lo dejaron. Lo dejo pasar, no quería levantar sospechas, sentía como poco a poco cambiaba su forma de pensar, en algo retorcido y lo comprendió: El Rey de Espadas y Natsu Dragneel eran uno solo, que poco a poco se unirían y formarían a un nuevo ente.

FIN DE LA TERCERA PARTE.

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IV

"Cobardía"

[Narrado por Siegran en su mayoría]

Sobre la orilla del rio que atraviesa la ciudad de Magnolia, en un bello atardecer, se encontraba sentado un peliazul, con cara seria, meditando…

"Mi cobardía siempre me trajo problemas como la primera vez". Sin poder evitarlo, sus recuerdos comenzaron a fluir.

En la orilla del rio que atraviesa la ciudad de Magnolia se encontraban tres chiquillos de más o menos 12 años. Descansando acostados sobre el césped, se notaba el barro en sus ropas, probablemente eran consecuencias de una de tantas travesuras.

—Eyyyy Sieg —habló un chico con una bufanda blanca en el cuello.

—¿Qué? —se limitó a responder el aludido.

—Me gusta Erza, gustar de gustar, no como amigos sino como algo más —habló mientras se sentaba. Los dos chicos se sorprendieron porque el idiota de Natsu dijera algo así de embarazoso como si no le importara.

—¿Y? —recobró la compostura.

—¿A ti te gusta Erza, Siegran? —preguntó mientras observaba el cielo. No le importaba la respuesta, sus sentimientos no cambiarían, sin importar si debía enfrentarse a uno de sus mejores amigos.

Dudó que responder, lastimaría a Natsu la verdad. Conocía a Erza desde hace mucho tiempo, y ella había mostrado un comportamiento inusual hacia el pequeño dragón, muy diferente a como lo trataba. Y una idea equivocada cruzó por su mente, "A Erza le gusta Natsu". Podría echarles una mano, aunque tuviera que sufrir por eso. —A mí no me gusta Erza, Natsu… creo que talvez le gustes —pronunció.

—Ehhh ya veo… —pensó que sus palabras harían saltar de emoción al pequeño, pero no fue así. Guardó la compostura… —Quiero que ella sea feliz —pronunció el pelirrosa con una sonrisa marca dragón.

"Mi cobardía de no responder con sinceridad en esa ocasión, más tarde traería la ruptura de nuestra amistad. La segunda ocasión en que mi cobardía hizo presencia fue…" nuevamente fue arrastrado a sus memorias.

En el puente de Magnolia, el agua tranquila reflejaba los rayos dorados del atardecer, había una pareja de jóvenes.

—Siegran me gustas mucho… por favor se mi novio —dijo una pelirroja sonrojada ligeramente, mientras le entregaba una caja de chocolates en forma de corazón.

Sabía sus propios sentimientos, no tenía duda de ellos, pero también sabía los sentimientos de uno de los dos de sus mejores amigos. —Está bien, Erza —aceptó la caja de chocolates y probó uno —mmm delicioso, tal como me gustan —halagó el obsequio. Ella sonrió complacida. —Me alegra Sieg.

Bajo el último rayo de luz, se besaron por primera vez. —Ya quiero decirles la buena nueva a Natsu y Gray, a todo Fairy Tail también, que compartan mi alegría —pronunció enormemente feliz la pelirroja.

Esas palabras le causaron miedo, como reaccionaria Natsu, y Gray que diría. —Mejor mantengámoslo en secreto —pronunció, confundiendo a la pelirroja. —Como nuestro dulce secreto, sólo nuestro —añadió. Esas palabras convencieron a Erza, quien con un 'Me parece lindo' y una sonrisa enorme aceptó.

"Mi cobardía a la reacción de Natsu me hizo guardar en secreto mi relación. Un mes pasó y no tuve el valor para decirlo, y pasó eso, gracias a mí, Erza sufre, Natsu sufre. Y yo no soy feliz… Erza tuvo el valor de decir la verdad de nuestra amistad… y mi cobardía funciono por tercera vez…"

En la sala del gremio, sobre el escenario se encontraba el peliazul con micrófono en mano, se le miraba nervioso, algo difícil de creer. Erza subió a su lado y tomó la mano del peliazul, pero eso no fue suficiente para darle el valor que necesitaba, probablemente sus palabras le darían el golpe final a su amigo. Aunque Erza no lo consideraba de esa manera, Natsu merecía respeto.

Las miradas expectantes llenas de ansiedad de los magos presentes, entre ellos Natsu le pedían una respuesta.

Erza tomó el micrófono y habló.

—Siegran y yo somos novios desde hace dos meses —esas palabras fueron dichas con seriedad, acompañadas de un sonrojo por parte de la pareja. En el gremio nadie sabía qué hacer, aplaudir felicitándolos o mirar como Natsu se ponía de pie y se marchaba fuera del lugar. Hicieron las dos cosas, aplaudieron con tristeza, como si los aplausos fueran para el dragón, quien se retiraba abatido. Algunos magos negaron la relación entre ellos.

Gray, quien sin mediar palabra le propinó un golpe a Siegran mandándolo a volar lejos del escenario. Gray siguió al caído, con la necesidad de darle hasta quedarse sin fuerzas.

En un principio pensó no meter las manos, si era Natsu quien lo golpeaba, pero fue Gray quien lo hizo. Así que también se defendió. Makarov les detuvo y las palabras de Gray le dolieron: —Has sido un gran hipócrita Fernandez, no quiero volver a tratar contigo —y el pelinegro se marchó con rumbo desconocido.

"En ese momento no tuve el valor para seguir a Natsu, y aun hoy no he hablado con él".

FIN DEL CAPITULO.

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Lo sé, lo se… muy corto, pero tenía que ser de esa manera. Aún no he puesto que es lo que le sucedió a Natsu para que empezara a tener pesadillas, fue un debilitamiento del sello que impuso la mujer voluptuosa quien permanecerá en misterio indefinidamente. Ella tuvo el poder para vencer al Rey de espadas, sellarlo en un bosque con ubicación desconocida hace mucho, mucho, muchísimo tiempo atrás. (Fue mucho antes de que Zeref se volviera famoso). Inclusive se aseguró de que el Rey de Espadas no fuese libre, hasta el extremo de que si el bosque fuese destruido, el Rey no fuese libre. ¿Quién causo la fisura en el sello de la mente del pelirrosa? ¿Natsu un simple recipiente o alguien sin recuerdos? Igneel empezó una catástrofe, sin querer queriendo.

Como lo había dicho antes, había que ver la cita desde el punto de vista de Erza. Estoy seguro que no esperaban muchas cosas, algunos piensan que Erza terminara con Natsu o algo así. Pero sin importar que suceda, Natsu se asegurara de dejar una marca inolvidable e imborrable en la mente de la pelirroja. ¿Qué tendrá planeado? ¿Bueno o malo? ¿Realmente quiere matar a Igneel? Igneel peleara por su vida o será como Vicelogia. Natsu no está siendo consumido por la oscuridad, simplemente se adapta a los sucesos que acontecen en su vida. Regresando a lo que fue en antaño. Aunque aún no tiene todos los recuerdos, solo son flashes, sin continuidad especifica. Algunos van antes otros después. El sello fue reforzado de manera automática, adivinen como será liberado. ¿Sangre? ¿Harem?

Hemos visto los recuerdos de varios personajes, estoy seguro que con eso quedaran muchas preguntas resueltas. Es para que se den cuenta que lo que hago tiene una historia bien fundamentada, y en ni un solo capitulo me he desviado del camino que trace. ¿Trágico? ¿Happy End?

IMPORTANTE

A favor de la Campaña 'Con voz y voto'. Un favorito no expresa en ningún modo lo mucho que te puede gustar una historia.

Creo que para el autor siempre es satisfactorio leer las apreciaciones de la gente que lee uno de sus escritos. No los estoy exigiendo, para nada, pero no cuesta más de un minuto (creo), dejar un comentario sobre que te pareció. Esto no sólo nos motiva, sino que nos ayuda a mejorar cuando nos hacen ver en que fallamos para no volver a cometer el mismo error; siempre con el respeto y la buena onda que esto implica.