El Rey, La Nube Escarlata, El Caballero Carmesí y La Araña.
Advertencia: La historia se desarrolla en un semi-universo-alterno, alejado de la línea temporal del manga de FT. Los personajes en su mayoría son OoC (Out of Character) además de incluir algunos OC (Original Character). Muertes de personajes en los próximos capítulos. Sexo explícito en este capítulo.
Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. Escribo sin lucro alguno. El concepto de 'Rey de Espadas' y su jodida psicosis salió de mi retorcida imaginación.
Reviews: Al final del capítulo, los que no pude responder por mensaje privado.
"Pensamientos"
—Diálogos
-aclaraciones-
Una pequeña aclaración. En los foros DZ, subo esta historia en el apartado de FT, bajo el título 'El Rey'. Sólo aclaro esto para que sea de conocimiento que Killer_Wolf y Nestor In son el mismo usuario. Con eso dicho, ¡HAJIMERUSO!
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EL REY V: Reina.
Varios días después del inicio de la relación entre Natsu y las hermanas Strauss. Un día cualquiera, durante el entrenamiento de Natsu.
Sentadas bajo la protección que les brinda un gran árbol, un grupo de mujeres, se dedicaban a observar a dos personas, quienes combatían en la llanura del prado. Natsu empuñaba dos sables, uno en cada mano. Vistiendo media armadura plateada, de la cintura para abajo, cubriendo sus pies, espinillas y muslos. De la cintura para arriba no llevaba protección alguna, deleitando a las féminas espectadoras.
El combate de práctica, que al principio había empezado tranquilo y con fuerza moderada, ahora era un férreo duelo entre una espadachín experimentada y un joven talentoso. Natsu ataca férreamente a Erza, con la derecha mandó un corte directo al cuello de la pelirroja, ella se agachó a tiempo, con su pierna derecha lanzó una patada baja, patada que él esquivo dando un salto invertido. Algunos cabellos escarlatas fueron recortados.
—Vaya que se lo toman enserio —comentó Lissana, mientras observa como Erza ágilmente lanzaba un espadazo en vertical justo cuando Natsu se ponía de pie e interponía su sable, deteniendo de esa manera el golpe. El chico fue impulsado hacia atrás, pero envió una potente patada a la mujer, quien no pudo hacer mucho para defenderse y recibió de lleno el impacto.
—Natsu es sorprendente, enfrentarse a Erza en las mismas condiciones con tan poco tiempo de entrenamiento —opinó Levy, seleccionando cuidadosamente sus palabras.
Erza reequipo a su armadura de la velocidad. Con su forma gatuna se colocó detrás de Natsu y lanzó un golpe, Natsu movió su sable justo detrás de la espalda. Parando el golpe de la mujer en seco. Se giró y con ambas manos se comenzó a defender de los veloces ataques de la peli escarlata. Ella viendo que era en vano su feroz ataque, retrocedió unos pasos. Comenzó el proceso para cambiar a su armadura del cielo, pero Natsu ya se encontraba frente a ella. Y en ropa interior se defendió como pudo, Natsu atacaba buscando los puntos vitales. Utilizando el estilo de un asesino profesional. "Has cambiado" pensó ella.
—Natsu es como una esponja que absorbe rápidamente todo lo que se le enseña, como si fuera un prodigio con la espada —comentó Mirajane. —Un prodigio en la cama también —pronunció con aire casual, Cana y Levy se sorprendieron.
—E-e-eso significa —habló de manera atropellada Levy.
—¡Mira-neee! —reclamó la albina menor, completamente abochornada.
—Y tu das fe de ello, después de todo puede con las dos —expuso con orgullo. Lissana guardó silencio. Su sonrojó confirmaba lo dicho por la mayor. Cana escupió el contenido de su jarra y Levy rasgó a la mitad un libro, que no era menor a 500 páginas.
Sus espadas se rompieron debido a la fuerza que Natsu había puesto al ataque, él sonrió de una manera feroz. Haciéndola sonrojar un poco. Desliz que aprovechó el pelirrosa para asestar un golpe, no hubo sangre, sólo sus ropas se desgarraron, dejándola desnuda por completo. Se sonrojó en extremo y se agachó cubriendo su desnudez. De inmediato uso su magia, quedando vestida con sus ropas japonesas. Estaba furiosa. Su mirada de demonio lo demostraba.
—Vaya… Erza se lo va a cargar —comentó Cana con una jarra de cerveza en su mano, vacía ya que antes había derramado su valioso contenido. Sin siquiera preocuparse por su amigo.
El ataque fue demasiado rápido como para siquiera intentar defenderse. El resultado muy obvio, sus sables hechos trizas, y un mechón de cabello rosado pendía de la mano de la pelirroja. Ella se contuvo, para su alegría. Las espectadoras se acercaron para felicitarlo y Erza reequipo a ropas casuales. También se acercó a felicitarlo.
Tenía la intención de quitarse el polvo de su media armadura, que con sólo tocarla se hizo pedazos. Dejándolo expuesto tal como vino al mundo. —Jajajajajajajaja —se rio de su propia desgracia. Las cinco mujeres quedaron atónitas.
—¡Grande! —fue la exclamación de Levy.
—Demasiado —susurró Cana, que sintió un pequeño escozor en su intimidad.
—Más grande que el de Sieg —dijo Erza, que de inmediato se tapó la boca debido al desliz.
—A pesar de haberlo visto antes, aun no dejo de sorprenderme —mencionó Mirajane, con una risilla pervertida.
—Y eso que aún está durmiendo —comentó con aire casual el susodicho. Sus palabras hicieron mella en la mente de las tres mujeres sorprendidas "¡Aun se puede hacer más grande!", pensaron al mismo tiempo.
—¡Tsu-kun cúbrete! —le riñó la albina menor.
—Pero de que hablas Liss, si ya lo has visto antes —le comentó con una sonrisa zorruna, haciéndola sonrojar.
Erza por no querer seguir presenciando tan lascivo acto quiso salir de allí lo más antes posible, pero su pie resbaló en una pequeña roca, estaba por caer, por puro reflejo trató de aferrarse a algo. Natsu se movió velozmente a tiempo de capturar a Erza en sus brazos, pero la mano de Erza apretó su hombría por casualidad. "Wow" fue su único pensamiento antes de que la sangre subiera rápidamente a su cabeza y perdiera la consciencia. Erza estaba fuera de combate. "Suertuda", pensaron dos mujeres.
—Vaya, a pesar de mostrarse dura, aún sigue siendo una inexperta —se mofó Mirajane.
—Es tu culpa Tsu-kun, ¿porque diablos no llevas ropa debajo de la armadura?
—Es molesto hacerlo —se defendió, ganándose una colleja por parte de Mirajane y un 'No lo vuelvas a hacer'.
—Claro —dijo. "Que no" pensó.
Minutos antes…
Sus ojos analizaron cada uno de los movimientos de las dos katanas largas de Erza, con maestría hizo que varios de esos ataques golpearan en su armadura inferior, dañándola severamente, sonrió. "Perfecto".
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En una residencia del centro de Magnolia…
Una señorita de cabello escarlata, movía sus caderas al ritmo de 'Dare by Gorillaz', sumergida en su propio mundo. Ella estaba preparando una deliciosa cena, para ser precisos, preparaba estofado de cordero.
*Ding* *Dong*
Sonrió, lo estaba esperando desde hace un tiempo, hoy regresaba su amado de una misión de varios meses. Con prisa se dirigió a la puerta del hogar que compartían, con calma giró el pomo de la puerta, en su mano lucía un bonito anillo de casada.
Abrió la puerta y se sorprendió ligeramente, de pie en el umbral de la puerta se encontraba Natsu Dragneel.
—Na-Natsu ¿Qué haces aquí? —increpó con un suave sonrojo. Él la ignoro y sin permiso entró.
—¡Vaya que huele delicioso! —exclamó. —Sí que eres una excelente esposa, Er-chan —halagó mientras tomaba un plato de la alacena y se servía una porción de comida.
—¡Alto! Esa comida no es para ti —lo detuvo.
—Cierto, Er-chan. Prefiero comer otro platillo —dijo mientras se acercaba a la pelirroja y la tomaba de la cadera, pegándola a su cuerpo. La vio directo a los ojos y la besó.
El beso no era como los que le daba su esposo, tranquilos y sin pasión. Con un movimiento, quitó el anillo de oro de su dedo anular y lo puso sobre la mesa. Con sus brazos rodeó el cuello del pelirrosa. Correspondiendo en intensidad tan voraz beso.
Con un movimiento la elevó a la altura de la mesa y la colocó sobre la misma. Se separaron en busca de aire, ella sudando ligeramente con su vestido de ama de casa y un delantal blanco. —Recuéstate —ordenó y ella sin rechistar cumplió la orden.
Por voluntad propia abrió las piernas, mostrando cuan deseosa se encontraba. —Vaya, mira que tenemos aquí —con un dedo sacó un poco de jugos de amor de la pelirroja. Ella levantó la cabeza, sólo para ver como sus jugos eran degustados con fervor por el pelirrosa. Se sintió más caliente, Siegran nunca antes lo había hecho. —Mmm~ deliciosos —pronunció. Se volvió a recostar, en espera de lo que se avecinaba.
—Ahhhhhhh~ —gimió profundamente, cuando la ávida lengua del muchacho se paseó libremente por sus muslos interiores, llegando poco a poco a donde ella lo necesitaba. —Oooooohhhhh~ —volvió a gemir cuando finalmente la hábil lengua se había encontrado con su sexo goteante, deseoso de atención. —¡Que ricooooo~! —gritó cuando él mordisqueo su botón rosa. —Ohhhh~ mi Diosss~ —ronroneó cuando el chico metió un dedo y comenzó con un ligero bombeo. —Más rápido~ —exigió, y él cumplió su deseo. Se agarró fuertemente del mantel y se dejó absorber por la sensación de un delicioso orgasmo. Ciertamente con Siegran llegaba al orgasmo, una o dos veces en la noche, pero eso palidecía con la cantidad de veces que Natsu la llevaba al cielo.
—Natsu~ —ronroneó de felicidad. —Apúrate que no tarda en venir —imploró. —Hazme tuya~ —añadió con lujuria.
—¿Qué pensaría Siegran si se enterara de que su esposa le es infiel, todo porque no la puede satisfacer sexualmente? —jugó con ella.
—No lo menciones, ahora solo somos tú y yo —aclaró. Quería alejar a Siegran fuera de su mente y disfrutar del sexo sin sentirse culpable.
—Qué mujer tan sucia eres —dijo, mientras con una de sus manos le arrancaba el bello vestido celeste que se había puesto para esperar a Siegran, haciendo añicos el delantal en el proceso. Le dio un pequeño toque a su pezón erecto, enviando electricidad por todo su ser. —Mm~ que afortunada es Mira por tenerte cada vez que quiere —pronunció. "Y yo una tonta por no aceptarte aquella vez", pensó mientras un brillo previno de la mano de Natsu, mostrando un anillo de oro con un rubí, anillo de casado. Con su boca tomó el pezón erecto y lo estiro tanto como pudo, —aaaahhhh~.
Con su mano izquierda tomo el otro pezón, y lo llevó hasta la boca de Erza, ofreciéndoselo. El morbo de la situación le encantaba, así que no dudó en comer su propio pecho. Estaba cerca de otro orgasmo, lo sentía. Un calor invadió su intimidad y supo de esa manera que la dedos de Natsu envuelta en magia la estaba penetrando, no soportó más y con sus jugos apagó la llama del pelirrosa. "Tan bueno", pensó mientras sentía como su cuerpo daba vuelta en la mesa, ofreciendo su culito y conejo pelirrojo al pelirrosa. Un sonido único que hace el cierre al abrirse, le dijo que iba a seguir viendo estrellas.
Hábilmente le dio la vuelta, dejando que sus grandes pechos quedaran contra el frio de la madera -el mantel había sido ya arruinado-. Sacó su herramienta de trabajo y ella con sus dedos abrió su vagina para que se la pudiera meter fácilmente. Sonrió. —Nee, Er-chan —pronuncio, mientras con la cabeza de su pene rosaba la húmeda entrada de Erza.
—Mmmm~ por favor —suplicó.
—¿Qué cosa? —susurró al oído de la pelirroja, mientras retrocedía las caderas.
—Tu… vergaaaaaaaaa~ —gimió cuando la penetró de un sólo golpe. "Me vine solo porque me penetró". Su lengua, salió por si sola y sus ojos casi se pusieron en blanco.
Comenzó a mover las caderas con frenesí poniendo en blanco la mente de la pelirroja. —Dime Erza quien es mejor, yo o el tonto de tu esposo —le preguntó. "Tan grandeee", pensó mientras se mordía el labio negándose a responder, dejándose solamente embriagar por la dulce sensación, pero el chico se detuvo de golpe. —Responde —le dijo al oído, haciendo que ella moviera sus caderas por voluntad propia, pero no conseguía la misma sensación. —Por favorrr —pidió como una pequeña niña a quien le quitan su juguete favorito. —No hasta que respondas —exigió con un tono que no dejaba opción a otra oportunidad.
—Tú lo sabes… sólo tú y tu enorme palo son mucho mejores que mi esposooooooo~ —gritó otra vez cuando Natsu reanudó el vaivén de sus caderas. —Buena niña —mordió el lóbulo derecho. Con pasión empezó a bombear en ella, su mano derecha se hizo camino hasta llegar al lugar que los hacia uno. Pellizcó el botoncito rosa, haciendo que ella estallará de felicidad. —¡AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH! —gritó presa de otro potente orgasmo. —Para —suplicó con la voz cargada de deseo. "No pares por favor" pensó. Sus palabras contradecían lo que realmente deseaba.
Natsu procedió a levantar la pierna derecha de la pelirroja, y las estocadas fueron más profundas. —Mmmmmm~ —. Sus paredes apretaban en busca de aquello que la haría llegar más lejos que antes.
—Tanto lo deseas —dijo antes de comerse uno de sus pezones, lo jaló, estiró y masticó tanto como le era posible. La mente de la pelirroja estaba ya hecha puré. Así que su verdadero ser se comenzó a mostrar. —Siiii… lo deseo, lo quiero en mi útero… embarazameeee~ —le pidió. Natsu no se hizo de rogar, y la llenó por completo.
"Me llena tanto" su mente nublada por la sensación de ser llenada. "Me ha arruinado por dentro" sonreía de felicidad. El olor a sexo intenso llenaba la cocina. Después de unos minutos despertó de su pequeño trance, y con las piernas temblorosas se dirigió al baño. —Limpia este desastre —le ordenó. Natsu no se negó y mientras ella desaparecía en el baño, él se tomó el tiempo para eliminar hasta el más mínimo rastro. Los minutos pasaron, y ella por fin salió lista. Usando una falda que le llegaba hasta por encima de las rodillas color negro, un corsé café y su blusa blanca manga larga, un moño rosa adornando su cuello y zapatos de tacón alto. El mismo traje que uso el día en que se declaró a Siegran.
Lo tomó por la bufanda, admirando los rasgos físicos de su amante. Rostro maduro gracias al tiempo, con esos ojos que la volvían loca, lo besó tiernamente. Un beso que fue cortado por el sonido del timbre. Mantuvo la calma y tranquilamente se volvió a colocar el anillo de oro en su dedo anular. Le sonrió al pelirrosa y se dirigió a abrir la puerta. Saludo a Siegan como lo haría toda buena esposa.
Los tres comieron amenamente, una cena común y corriente, con los dos hombres que ama.
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Lentamente abrió los ojos, su vista se topó con un árbol. Había dormido tranquilamente bajo la sombra del árbol. Sus ojos se abrieron al recordar su candente sueño, se sonrojó de manera escandalosa. "No puede ser… yo y Natsu", notó cierta humedad en su zona íntima y salió como alma que lleva el diablo en busca de un buen baño frio, sin siquiera darse cuenta de su alrededor.
Las tres mujeres -Cana, Levy y Lissana- se sorprendieron al ver como la pelirroja salía corriendo de la nada, pero le restaron importancia. Cana prefirió seguir el interrogatorio hacia Lissana, sobre cómo era Natsu en la cama, y Levy parecía no poner importancia, concentrándose en su libro, pero la verdad era que tenía un ligero sonrojo mientras fantaseaba con cierto joven de cabello rosa.
En el centro del lugar, hecho escombros por ser víctima de tan brutal encuentro…
Mirajane en su forma Satan Soul, atacaba despiadadamente a Natsu, quien se cubría como podía de los ataques. "Ella sí que se lo toma enserio", pensó. Pero la verdad es que ella simplemente estaba celosa por el acercamiento entre la pelirroja y su novio.
—Me rindo —dijo. Aunque podía pelear con más poder, no quería hacerle daño a la albina, además de que prefería mantener oculto sus nuevos poderes.
Ella sonrió complacida. —Espero que te sirva de lección —le dijo con una sonrisa ladina. A lo que Natsu contrataco tomándola de la cadera y besándola salvajemente, trató de zafarse pero simplemente no quería hacerlo. Con una mano se abrió paso por su pantaloncillo corto, llegando hasta su intimidad "OHHHHH que rico", sus gemidos eran acallados por la boca del pelirrosa. "No puede ser… ¿me vendré solo por un beso?", comenzó a rozar sus caderas contra la hábil mano del chico. "Ya casi… …¿eh?" cuando estaba por llegar a su alivio, el beso paro al igual que la mano de Natsu. —Eres una niña mala Mirajane… por lo que necesitas un castigo —se llevó los dedos -que antes estaba en su intimidad- a la boca, degustándolos. —Mmmm deliciosos... al igual que ti… —esa acción la sonrojó enormemente.
—Lo quiero —ronroneó necesitada, haciendo que el chico sonriera de manera ladina. —No debes olvidar que no estamos solos Mira-chan —le susurró al oído. Ella regresó a la realidad y de manera robótica giró su cabeza, observando como las espectadoras tenían sangre saliendo de su nariz.
—Y, hablando sobre el castigo… no lo haremos en una semana —la encaró. —Debes saber… —murmuro a escasos centímetros de los labios de la mujer. —…que no me debes celar, ya que tú y tu hermanita no serán las únicas —le dijo al oído, mordiendo de manera provocativa su oreja. Esa actitud la hacía desearlo más, pero era un juego de dos. —Ya veremos quien no soporta el castigo —le correspondió acariciando el miembro del chico, sobre la ropa.
—Ufufufufufufu —se rio entre dientes, causando que ella se desconcertara y perdiera la confianza que tenía. —No olvides que aún tengo a tu hermana —dijo, mientras se posicionaba detrás de la mencionada.
La albina menor se había acercado a regañar a los calenturientos, por mostrar tal indecente escena, escenas que sólo podían realizar en la intimidad de la recamara que compartían. Que empezaron a compartir unos días después de que empezaran a hacer el amor ellos tres. —Kyaaa —dio un gritito de sorpresa. Sintió como uno de sus pechos era tomado posesivamente y su boca reclamada. Reconoció al instante al dueño de esa mano y de los labios que reclamaban intensamente los suyos, no dudo en corresponder. El beso fue húmedo e intenso, duro unos minutos, se separaron en busca de aire. Ella mostrando un tenue carmín en sus mejillas, con los ojos ligeramente nublados, mostrando cuanto le había gustado.
—Ejem —carraspeó Cana. Regresando a la realidad a las albinas. Aunque quería parecer seria, la morocha tenía las mejillas con un suave rosa. —Ahora es mi turno —mencionó con alegría. Lanzándose hacia Natsu, pero la albina mayor la detuvo. —Moooo que mala eres Mirajane, yo también quiero, es injusto que solo sean ustedes dos —habló como una niña malcriada. Pero la mirada de La Demonio la hizo callar inmediatamente. —Está bien… pero no siempre estarás vigilándolo —advirtió.
—Sera mejor que regresemos al gremio —opinó Levy. Ya tranquila después de ver muchas escenas tan picantes por un día -Natsu semidesnudo, después completamente desnudo. Como Mirajane y él casi hacían el amor en público. La puritana de Lissana cambiando fácilmente-. Lo decidió, lo mejor era mantenerse lejos de su amigo hasta que su corazón se calmara, y sus pensamientos también.
Los demás obedecieron sin pensarlo tanto después de todo ya se hacía de noche.
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En el despacho de Makarov…
—Me he hecho viejo… —suspiró cansado. —…tal parece que lo mejor será nombrar a un sucesor… —meditaba consigo mismo. Mientras analizaba los expedientes de los magos clase S del gremio. Sopesando los pros y los contras de cada uno de ellos. [Gildarts Clive. Erza Scarlet, Mirajane Strauss, Laxus Dreyar, Siegran Fernandez y Mystogan]
—El maestro debería ser el más fuerte —dijo, mientras apartaba el archivo de Gildarts. —Pero también debe estar presente siempre —se contraargumento él mismo. Así que tomó el archivo de Gildarts y el de Mystogan, para segundos después devolverlos a su archivero. Se quedó viendo fijamente un folder en especial, dudó un poco pero lo sacó del archivo. Natsu Dragneel lucía una pequeña etiqueta en la pestaña.
—Realmente tenías un futuro prometedor, posible mago santo, con tu carisma, habrías llevado al gremio a un nuevo nivel… —suspiró resignado. —Sólo si no hubieras perdido tu magia —sin una razón en especial dejó en una esquina el archivo del chico.
Volvió a pensar seriamente quien debería ser el cuarto maestro de Fairy Tail. —¿Sera el momento de que una mujer asuma el cargo? —se dijo, mientras hacia un lado los fólderes de los demás. Dejando al centro el de Erza y el de Mirajane. —Ambas serán magas fuertes en el futuro… —vio detenidamente dichos expedientes. —Pero Mirajane es demasiado compulsiva y con su personalidad, no quiero imaginar a que futuro conducirá a Fairy Tail —resopló y tomó el archivo de Mirajane devolviéndolo a su estante, nuevamente observó el de Natsu por un momento:
Misiones de clase S: 1 a la edad de 10 años.
—Aunque fue de improviso y resultó herido —a su mente llegó el suceso extraño de hace unos días. —…Esa energía oscura me da mucho en que pensar…*suspiro*…lo mejor será vigilarlo…y puede que un milagro le suceda... —y puso el archivo de Natsu junto al de Erza.
—Siegran es un mago santo, carismático y se ha criado desde niño en el gremio, pero las responsabilidades del consejo… —dudó unos segundos —No lo soportara —hizo lo mismo y devolvió a su lugar el archivo de Siegran.
Solamente quedaban tres archivos en su escritorio -Laxus, Erza y Natsu-. —Mi nieto…*suspiro*…un gran mago, con un talento único. Sería el maestro perfecto, pero se ha negado desde el principio… respetare su decisión de no ser el cuarto —y con pesar archivo el folder de Laxus.
Ahora solo había dos archivos. Natsu Dragneel a la izquierda y Erza Scarlet a la derecha.
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Sentada sobre el barandal del segundo piso se encontraba la figura de una hermosa niña que aparentaba tener entre diez u once años. Con su cabello rubio y largo, un mechón rebelde se erguía de pie en su frente, usando un vestido tan largo que llegaba hasta por debajo de sus rodillas. Mecía sus pies al compás de una melodía. Sus pies adornados por unas largas medias negras. Con unos extraños adornos sobre sus orejas tarareaba su canción.
La tercera reina estaba en plena juventud
Como una princesa llegó a un nuevo confín
Seduciendo, deslumbrando y causando inquietud
Consiguió crear un raro y perverso país
Ella era la reina del mal, la reina del lugar
Pero fue embrujada por un buen sueño al dormir
Mientras su cuerpo permanecía durmiendo ahí
Se creó un nuevo gremio sobre las ruinas de su país
—Maldita conejo —murmuró con odio al recordar a cierta rubia voluptuosa.
Pero nadie parecía prestarle atención, era como si ni siquiera existiera. Su mirada verde esmeralda analizaba cada movimiento que se realizaba en el lugar, buscando expectante a aquel que había manifestado el poder, poder que sacó su alma del letargo. Ahora que su espíritu había despertado, sólo hacía falta liberar su cuerpo de esa prisión de cristal. Pero él no se había aparecido en lo que iba del día.
Estaba por perder sus esperanzas, cuando cierto pelirrosa llegó acompañado de un par de albinas, una morocha y una peliceleste. —Extraño… hoy no se encuentra la pelirroja con ellos —dijo para sí misma. Sus esmeraldas lo vieron con intensidad, como si observaran lo que nadie más podía.
Recordó por un momento el día cuando despertó -ella-, el chico yacía sobre una cama sudando a mares y luchando en su interior. Lo observó por los siguientes días, esperando que despertara, a la espera de que volviera a usar el mismo poder. Pero él no lo hizo, decepcionándola por completo. Pero algo en su interior le decía que él era el indicado para despertarla de su sueño de 300 años. Aprovechó el tiempo, y averiguó todo sobre el gremio y sus miembros. Hasta el más ínfimo detalle.
—Natsu Dragneel —pronuncio. Sin dejar de ver como él era reprendido por la albina de cabello corto.
—Sin duda alguna, eres el indicado —una sonrisa de suficiencia se apareció en sus suaves facciones. —Ya va siendo hora de que esta inmunda ciudad recuerde quien es la Reina de Tréboles —y con un plan en mente desapareció.
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Le llevaba observando desde hace unas horas, observando como él meditaba y repensaba cada pequeña cosa, en busca de la respuesta correcta.
...
Siendo ajeno a la persona que lo observa llegó a la conclusión de su dilema. —Se está haciendo tarde, pero ya he tomado mi decisión. Con su excelente sentido de justicia… Erza Scarlet será la cuarta maestra de Fairy Tail —exclamó alegre. Sus instintos le advirtieron del peligro, pero fue demasiado tarde, ya que su vista se nublaba.
…
Le había puesto el expediente del chico pelirrosa, inclusive cuando él estuvo a punto de desecharlo le susurró dulces palabras al oído. Pero al final el viejo tomó la decisión de elegir a la chica. Así que se colocó detrás de él, -el anciano reaccionó muy tarde-. Colocó sus pequeñas manos a los lados de la calva del anciano y procedió a hablar suavemente.
—Natsu debe ser, es mejor darle algo que tenga que proteger. Él resguarda un gran poder… —susurró la pequeña rubia.
—Natsu Dragneel —murmuró hipnotizado el anciano.
—Él será el mejor maestro del gremio —añadió. "Después de todo traerá su destrucción" pensó con una dulce sonrisa. Aunque ella no sabía en realidad la verdadera forma del joven. Por lo que no estaba preparada para enfrentarse a un enemigo demasiado parecido a ella.
…
El anciano aguardó el expediente de la pelirroja, con una sonrisa en el rostro despertó -sin siquiera darse cuenta de lo sucedido-. Estaba tan ensimismado en su propio mundo que no se percató de la presencia enfrente suyo. Hasta que una risilla cantarina lo despertó.
—¡Usted! —exclamo sorprendido.
—¡Hola Ma-chan! —saludó con una sonrisa. El anciano quedó impactado.
—¿Cuándo fue que me morí? —dijo con temor.
—¿Eh?
—Sera acaso cuando me quede dormido… y aún no había anunciado a mi sucesor… —el anciano corría de un lado a otro, desesperado por lo que le había hecho falta de hacer cuando aún vivía.
La pequeña rubia se quedó sin idea de que hacer. —Jajajajajajajajaja que divertido eres Ma-chan —optó por reírse, el mencionado se quedó quieto, como si esperara una explicación. —Aun no has muerto.
—Entonces ¿Cómo? —pronunció viéndola de arriba abajo.
—Deberías dejar de verme de esa manera Ma-chan… o serás tachado de pervertido —dijo mientras hacía como que se cubría sus pechos. Pero cuando se tocó su inexistente pecho se echó a llorar. Maldiciendo a conejas blancas con demasiado busto.
El viejo Makarov hizo lo posible para tranquilizarla. Con ella ya calmada -y él también-. Procedió a sentarse en su asiento, pero de inmediato se bajó del lugar quedando de pie al lado del mismo. Hizo un ademan de ofrecer la silla de maestro a la joven mujer. Cosa que ella negó amablemente.
"Detesto ese lugar" pensó con odio la pequeña. Pero por el exterior negaba dulcemente. —No Ma-chan, ese es tu asiento. Y respondiendo a tu pregunta, mi magia me lo ha permitido.
—Ohhhh era de esperarse de la primera maestra de Fairy Tail, Mavis Vermillion —habló con alegría, aunque en su vida solamente en cuadros la había visto.
Al escuchar que la llamaran maestra del gremio, hirvió en rabia, pero guardó la compostura, su plan debía seguir en marcha, aunque tuviera que soportar un gran insulto. —Dime… ¿qué hacías Ma-chan? —preguntó con curiosidad, viéndolo con sus ojitos llenos de estrellas. "Aunque ya lo sé".
—Eligiendo al cuarto maestro —pronunció con respeto hacia la 'fundadora'.
—Ohhhh… ¿Y quién es él?
—¿Él? —se tocó la cabeza, con un poco de dolor. Pero una magia se activó en su cerebro. —El cuarto será Natsu Dragneel —habló monótonamente. Ella sonrió de manera radiante "Y el ultimo", pensó feliz.
—Ohhhh ha de ser un buen chico.
—Claro que lo es, precisamente esta noche le diré la buena nueva —y con esas palabras salió del lugar, dejando en soledad a Makarov.
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—Ves, te dije que se nos haría tarde —le recriminó Lissana. Al entrar al gremio, fueron saludados por sus camaradas. -Laki, Bisca, Evergreen y algunos más que carecen de importancia-.
—Vaya —se sonrojaron las tres féminas al ver medio desnudo a Natsu. Después de todo era algo atractivo, algo que ellas no podían negar. Aunque era muy diferente el que sintieran algo por el ex-Dragón Slayer.
—Liss no te enfades —la abrazó posesivamente, sonrojando a la mujer.
—O-Ok —dijo algo cohibida. Demostrando que no le negaría nada al varón.
—¡Natsu! —fue llamado por el maestro desde la segunda planta. —Sube debemos hablar —ordenó. El chico no quiso ser renuente ya tenía suficientes problemas con las mujeres a su alrededor así que decidió que lo mejor era ir a ver qué diablos quería el anciano. Se despidió de las chicas, prometiendo ir a casa no más terminara a realizar lo que fuese que le pediría el maestro.
En el despacho de Makarov…
—Jii-san, ¿A qué me has llamado? —preguntó antes de que Makarov le indicara que se sentara.
—Natsu, te tengo una misión sumamente importante —le dijo. Natsu se mostró sorprendido, acaso el abuelo sospechaba algo. —No sería mejor que le pidas a alguien que si sea mago. Y no a mi —respondió renuente. Vio la sonrisa del anciano y supo que había metido la pata.
—Así que el gran Natsu Dragneel se considera inferior a los demás —le picó. El tono empleado por Makarov le molestó en gran manera, pero sabía que lo mejor era controlarse. —No es eso, Jii-san… pero no considero que sean mejores que yo, aunque en mi condición varios serian mejores que yo —dijo de manera taimada.
—Pero esto te pondría fácilmente sobre los demás —anunció sin abandonar su sonrisa.
—Tsk… ya dime que quieres que haga —se rindió.
La sonrisa del abuelo se amplió. —Bien dicho mocoso —hizo una pausa antes de continuar. —Serás el cuarto maestro del gremio —soltó la bomba sin ningún aviso.
Quedó en blanco, asimilando lo dicho por el abuelo. —¡ESTAS LOCO! —gritó, su grito fue escuchado hasta la planta baja. —¡JAMAS ACEPTARE ESE TRABAJO! —volvió a gritar. Enojando al viejo, quien con uno de sus puños lo mando a volar, atravesando la pared.
—¡SUFICIENTE MOCOSO HE DICHO QUE LO HARAS Y ASI SERA! —gritó. Con su mano -agigantada- lo trajo de vuelta a la oficina. Los que aún quedaban en el gremio, no quisieron intervenir, primero por respeto al maestro y segundo era el miedo hacia al viejo gigante.
—El maestro debería ser el más fuerte —dijo más calmado gracias al golpe.
—No es siempre el poder, mocoso… si así fuera, hubiese elegido a Gildarts. Pero él casi nunca se aparece por el gremio —contrarrestó.
—Bien… pero esta Laxus —volvió a responder.
—Él se negó desde un principio.
—Mirajane.
—Sabes cómo es ella, con su carácter, de seguro iríamos a la guerra contra el consejo de Era.
—Vale… pero queda Erza —inclusive él mismo sabia lo impetuosa que podía ser Mirajane.
El anciano sólo se dedicó a negar con la cabeza. —¿Acaso no dijiste que te harías alguien fuerte? Y además te conozco lo suficiente como para saber que ya desde antes tenías una solución a tu falta de magia —afirmó.
Las palabras del tercero no dejaban espacio a una negación. Así que se dedicó a pensar en una excusa. "Pero viéndolo bien… lo de ser maestro me daría poder para hacer lo que quiera… mmmm tendría que repartir misiones a Erza, Bisca, Evergreen, Levy, Laki, Cana, Lissana y Mirajane… ¿eh?... ahora que lo pienso en el gremio hay muchas mujeres bonitas y bien dotadas… ser maestro me dará tiempo para poder seducirlas…" siguió pensando perversamente.
El maestro al ver que el joven no respondía hablo. —Te enseñare cada cosa que debes saber, desde las misiones hasta como debes actuar en las reuniones del consejo —siguió hablando a oídos sordos.
"Y puede que en el futuro se unan otras bellezas…" sonrió complacido. "Aunque primero debo recuperar mi magia de DS para no ser subestimado por los demás gremios… parece que tendré que hacerlo antes de tiempo, aunque no necesito mi magia de dragón para pelear…" levantó la vista, en su mirada se podía notar una pizca de maldad.
—De acuerdo, aceptó Jii-san —se puso de pie, haciendo una pequeña reverencia. —Hare mi mejor esfuerzo —pronunció.
Detrás del asiento del maestro apareció una sonrisa perturbadora flotando en el aire. Pero oculta a la vista de ambos hombres.
—Eso me alegra… —se puso de pie, saliendo de la oficina, con Natsu detrás. —Como primera misión… —tomó una pequeña maleta que tenía preparada. —Debes aprender a limpiar después de un día de trabajo… —saltó del segundo piso. —Nos vemos en una semana… —ya estaba en la puerta del gremio.
Natsu no lo siguió ya que se sorprendió de la suciedad que había en el lugar. Cuando se dio cuenta ya era demasiado tarde. —¡ME VOY DE VACACIONESSS! —escuchó un grito a lo lejos. —Maldito viejo, ya lo tenía planeado —gruñó entre dientes.
—¡Joder es que acaso esto es una pocilga! —la noche se le hizo demasiado larga, pero tendría tiempo para pensar en cada paso que haría de ahora en adelante. "¿Levy o Cana? Erza será difícil, pero no imposible… emmm… creo que comeré una plana primero", pensó con picardía.
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Al día siguiente…
El gremio de Fairy Tail relucía nítido como todas las mañanas, nunca antes se había preguntado cómo diablos aparecía el gremio todo limpio después de una noche de juerga. Ahora sabía la respuesta. Alguien se tenía que matar como burro para limpiar el jodido lugar. [Obviamente se le olvido usar un artefacto mágico, para hacer más fácil la labor]
—Bien, ese jodido viejo se largó y no me dijo que diablos debo hacer —meditó en voz alta. Había llegado una hora antes de lo habitual, para abrir el gremio a la hora correcta. —La sorpresa que se llevaran los demás cuando me vean como el nuevo barman —sonrió complacido. Usando unos pantalones azul marino, su camisa blanca manga larga y el chaleco a juego con los pantalones. Unos guantes blancos relucían en su bolsillo trasero.
—Bueno será mejor que prepare el desayuno —se dirigió a la cocina. Estaba por dar el primer paso, cuando giró repentinamente listo para pelear, en espera de que alguien lo atacara. Estuvo un par de minutos con la guardia arriba. —Sera mejor que salgas —habló a la nada. —No sé quién eres, pero te encontrare y lo lamentaras… —comenzó a desprender un aura sedienta de sangre.
—Jejejejejeje. Aun no es tiempo para que nos conozcamos cuarto —una voz cantarina le susurró al oído. Sintió como unos pequeños brazos le rodeaban el cuello. Todo fue muy rápido, en segundos la barra del gremio se encontraba hecha añicos gracias al ataque fallido del pelirrosa.
"Ni siquiera sentí cuando llego a mi espalda… es alguien peligrosa…" pensó, mientras las extremidades que habían surgido de su espalda baja ondeaban en busca de la víctima. "Parece que se ha largado…o fui demasiado lento para reaccionar, tendré que seguir con el entrenamiento para manejar estas cosas", las 'colas' se comenzaron a retraer.
—Mierda… ahora qué diablos le diré a los demás —masculló observando la barra destruida. Para su sorpresa la barra se comenzó a regenerar como si regresara en el tiempo, de nuevo sus armas salieron a flote. Salió por la ventana y vio como una alfombra mágica se alejaba internándose en el bosque. —Tal parece que es una invitación, lo mejor será que les agradezca —sonrió. Tomó dos sables, los observó fijamente. —Ufffff recién los compre y ya serán usados.
…
—Fufufufufu el lindo pelirrosa es alguien interesante, eso no era magia —afirmó para sí misma. Con una suave sonrisa en su rostro y convencida más que nunca que él era el indicado. —¿Sera como mis habilidades? —susurró al silencio.
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Unos minutos antes…
—Neee Ul-neechan, alguien ha llegado… —dijo una pequeña pelirrosa, mientras observaba como Natsu ingresaba al gremio.
—Parece que nuestro objetivo ha llegado, observémosle un par de minutos —ordenó Ultear. Ambas féminas sentadas sobre una alfombra. Con hechizos que ocultaban su presencia. Ambas mujeres veían como el chico hablaba consigo mismo.
—Nee Ul realmente es ese chico… —cuestionó. —El que el Maestro Hades quiere como uno de los nuevos miembros, parece alguien tonto… pero algo lindo —admitió la pequeña con un pequeño rubor. —Sería perfecto para ti, Nee-chan —comentó pícaramente. Pero la mencionada se mantuvo estoica. La pequeña soltó un bufido de decepción.
—No me gustan los débiles —soltó indiferente.
—Tus estándares son muy altos, inclusive en Grimory Heart solamente eres superada por el maestro y Blue Note —un escalofrió recorrió su espalda al imaginarse a Ultear con cualquiera de los dos. —Es una pena que el chico haya perdido su magia, quien sabe… puede que lo hayas tenido que enfrentar en el futuro. Pero ahora no vale la pena.
—Si ese es, el maestro nos ordenó llevarlo. Al fin lo hemos podido encontrar sin la compañía de esas mujeres. Es que se cree el rey de un harem —soltó indignada. Al parecer llevaban tiempo acosándolo. —Te indicare el momento en que atacamos Meredy —ordenó. Iba a agregar algo más, cuando vieron el extraño comportamiento del muchacho.
—¿Nos habrá detectado? —preguntó Meredy.
—Es imposible —mencionó ella. —Aunque haya entrenado estos días, no lo he visto usar magia. Pero el maestro lo quiere, así que puede ser alguien e-
Se paralizaron sorprendidas al sentir una sed de sangre proveniente del chico, segundos después vieron como una pequeña figura fantasmal se aparecía detrás de él. Y quedaron boquiabiertas al ver como la barra era destruida por unas extrañas serpientes que surgían de su espalda.
Ultear sonrió de felicidad, al ser presa de esa sed de sangre, su corazón comenzó a latir de manera extraña. Un suave rubor apareció en su rostro. Lo observó un poco más, y no le gustó verlo preocupado por el desastre. Así que uso su magia para ayudarlo. —Meredy prepárate, lo capturaremos en el bosque —ordenó. Y Meredy sonreía de manera traviesa. —Sera divertido capturar a alguien tan extraño… —mencionó la pelirrosa. —Dará una gran batalla antes de que lo venzamos —se relamió los labios juguetonamente.
La pelinegra hizo una señal hacia el chico, como si lo estuviera invitando.
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Siguió la alfombra voladora. Ingresó al bosque, analizó el ambiente, en busca de cualquier mínimo detalle. Detectó un peculiar aroma a vainilla. Y siguió el camino.
Salió de entre los matorrales, su caminar era tranquilo, siguiendo el embriagante aroma, llegando a un claro. Vio a dos preciosas damas, una pelinegra usando un jeans negros, blusa corinta con los primeros botones desabrochados debido a su gran escote. Y su cabello negro azabache suelto cayendo en cascada. Sus ojos se concentraron en la otra presencia, una niña un poco más joven que la pelinegra. Dicha niña vestida un vestido largo color pastel, y su cabello rosa hasta el cuello un tono más fuerte que el propio. Con unas cuantas zancadas llegó hasta ellas.
—Hola —saludó con voz segura. —Gracias —añadió, refiriéndose a lo de la barra. Con la guardia totalmente nula.
—Únete a mi gremio- —habló la pelinegra.
—No gracias —se negó sin siquiera escuchar la propuesta por completo.
—Nuestro maestro puede concederte una magia perdida seguramente algo superior a la magia DS que perdiste —agregó la pequeña.
—¿Cuántos años tienes? —pidió el pelirrosa, viendo fijamente a su otrora.
—Quince años, en dos meses cumplo dieciséis —contestó, como si le hablara a un conocido de hace años.
—Mmm me molesta no saber cómo se llaman, supongo que ustedes ya conocen mi nombre, pero aun desconozco los suyos —pidió gentilmente.
—La pelinegra con tendencias sádicas se llama Ultear Engels y mi nombre es Meredy Ilianov —se presentó devolviendo la cortesía. Y segundos después fue reprendida por la pelinegra.
—Ohhh —murmuró sorprendido.
—Bien, será mejor que me retire —hizo una pausa. —Sólo vine a darles las gracias… —con lentitud dio la vuelta. Momento que fue aprovechado por la pelinegra. "Te tengo" pensó la mujer, al tiempo de lanzar un ataque al punto ciego del chico.
Movió la cabeza a un lado esquivando el ataque de hielo. Acortó la distancia con la pelinegra y dio un corte en diagonal. Pero se sorprendió al ver como su arma se hacía añicos.
—La orden que nos dieron es llevarte… aunque deba hacerse a la fuerza —dijo la pelirrosa ya enviando una patada lateral hacia el cráneo de su rival.
Con el reverso de su mano paró la patada, se volvió a sorprender cuando su mano se rompió debido a la fuerza. Retrocedió, haciendo distancia entre él mismo y ellas. Observó su mano severamente lastimada.
—Es una pena que deba matarlas —habló. —Son realmente hermosas —agregó coqueteando con ellas, seguro de su victoria. Su sed se hizo presente, sus armas listas para el combate. —Lamento que mi sed sea saciada con la sangre de dos hermosuras —añadió, antes de lanzar una de las colas hacia la pelirrosa, que con su puño lo detuvo. Iba a lanzar otro ataque, cuando se percató de que sus tres extremidades restantes estaban completamente congeladas.
—Sera mejor que desistas, lamentaría tener que llevarte sin uno de tus brazos —habló la pelirrosa, sosteniendo una espada violeta sobre el brazo derecho del chico.
Solamente sonrió. —Ustedes dos son sorprendentes —en un movimiento, con su cola aun libre atacó las tres congeladas, haciéndolas pedazos.
Las dos mujeres se sorprendieron, pero no tuvieron tiempo para pensarlo, Natsu se había lanzado sobre la pelinegra. La mujer sonrió. —Estúpido —susurró, al tiempo en que dos picos se impactaban en el hombre, parándolo en seco. Incrustándose en su cuerpo, derramando sangre en el proceso y dándole un increíble color al hielo formado por la maga.
—Eso fue muy rápido Ul-nee —. Se acercó hacia el pelirrosa para poder completar la captura, pero dio un salto haciendo distancia. Al igual que su compañera.
—¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! —sus carcajadas eran acompañadas de un poder asombroso, algo que no era común en un no-mago, con parsimonia destruyó la base de los dos picos, quedando las dos puntas aun incrustadas en su cuerpo. Con una rapidez increíble, atacó por un costado a la pequeña. Tomando la pequeña cabeza con su mano derecha, la impactó contra el suelo, pero en su mejilla se encontraba incrustado el puño derecho de la menor. Ella había reaccionado lanzando un puñetazo, haciendo que el ataque recibido fuera débil.
Iba a asestarle otro ataque, pero un muro de hielo lo mando a volar unos diez metros.
—¿Cuánto daño has recibido Meredy? —preguntó sin mirarla, su vista se concentraba en otro punto.
—No mucho, si no lo hubiese golpeado, me hubiera hecho mucho daño —la muchacha de un brinco se puso de pie. —Ultear será complicado pelear contra él sino usamos todo nuestro poder —mencionó la chica, sonriendo de manera divertida. Mientras el muchacho salía desde varios árboles destruidos. Ambas mujeres se lanzaron contra Natsu.
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En el gremio de Fairy Tail ya había empezado otro día de labores, diversión y un sinfín de cosas por hacer. El maestro no se encontraba presente, pero como era la costumbre del maestro llegar cuando se le daba la gana no repararon en su ausencia, ni siquiera la razón del porque el gremio estaba abierto si no había llegado nadie antes.
Hace unos minutos que las hermanas Strauss habían llegado al lugar, tomaron una mesa en espera del chico que se hospeda en la casa, dicho joven había salido temprano del hogar. Para variar la albina mayor se encontraba de mal humor, razón desconocida para los demás, pero preferirían no preguntar y así salvaguardar la salud física. [Natsu la castigó, le dio duro contra el muro a Lissana y a Mirajane no 3,3].
—Nee Mira-chan —habló Cana, pasando uno de sus brazos por los hombros de la albina, haciendo que la misma se enfadara por la acción. —¿Y el papacito peli-chicle? —preguntó observando de un lado a otro en busca del mencionado. —Pensé que vivía con ustedes.
—No lo sabemos… —dio un vistazo rápido a la sala. —Salió temprano para el gremio, dijo que tenía que hacer algo que el maestro le había encargado —habló Lissana comenzándose a preocupar por el paradero de su 'novio secreto'.
—Ese imbécil —masculló la mayor.
Por la gran puerta del gremio entró cierta pareja, Cana los vio desde su ubicación e hizo señas para que se acercaran. —Hola Erza, Siegran —saludó cuando ambos llegaron, pero Erza tuvo un mala sensación en la boca del estómago. —Así que más grande que Siegran ¿eh? —dijo con picardía la morocha. Causando que Erza se sonrojará y que Siegran no entendiera sobre lo que hablaban las mujeres.
Las hermanas Strauss dieron un respingo, los demás les observaron con preocupación. —Mira-nee, mejor busquemos a Tsu-kun. Tengo una mala sensación, como si algo grave le sucediera —pidió la menor. La mayor negó, haciendo a un lado su preocupación. —Esta con el maestro, es imposible que algo malo le suceda —aseveró. Aunque la sensación de que algo malo estaba sucediendo no la abandono.
—Sí, señor —dijo cierto gato mientras terminaba a devorar su platillo favorito.
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La escena en el bosque era difícil de describir, lo que antes era un hermoso claro, ahora sólo era un área devastada. Con varios árboles caídos, algunas partes congeladas, y otras totalmente arrasadas. Señal de una feroz lucha. Un campo invisible cubría el área. Evitando de esa manera que alguien interrumpiera.
De pie estaban las dos mujeres, mientras Natsu se encontraba sentado y con la cabeza gacha apoyándose contra un árbol manchado de demasiada sangre, sangre de un hada. Heridas en partes vitales, detrás de él, se podía observar como las extremidades -rojo y negro- lentamente desaparecían con el viento. Varias partes de su cuerpo estaban hechas añicos, el traje azul marino, ahora solo eran harapos. Una pierna le hacía falta, los brazos apenas si se encontraban en su lugar, pendiendo a duras penas de un trozo de carne. Por su estado, claramente se podía decir que luchó fieramente.
La larga batalla había concluido y el resultado solo uno: Natsu Dragneell había caído.
—Nee Ul… —la pelirrosa se encontraba con barro en la cara, su lindo vestido con varios rasguños, mostrando su ropa interior. Heridas por casi todo el cuerpo, pero aun de pie.
—Lo sé Meredy… —la pelinegra no se encontraba en mejores condiciones. Su cabello anteriormente largo, ahora era corto hasta el cuello. Un labio partido y sus jeans habían desaparecido, dejando su ropa íntima -negra de encaje- al descubierto. —…es una lástima que hayamos tenido que matarlo… —. Con esas palabras ambas mujeres dieron la vuelta, casi por emprender el camino de regreso hacia Grimory Heart.
…
Abrió los ojos con pereza como si estuviese despertando de un largo sueño, movió la cabeza hacia un lado, observando el área a su alrededor, un blanco puro adornaba todo el lugar. —El Gran Cierre —murmuró. A paso lento llegó frente a su residente; lo vio de rodillas, aun encadenado y con las 5 espadas gigantes en su cuerpo. Con lentitud, sin la sensación de hace un tiempo, removió la espada en forma de daga-zigzag y empuñadura albina. Sintió el poder correr por todo su cuerpo, al igual que varios recuerdos inundaban su mente. Estaba por perderse en ese torrente de odio, sangre y deseos de más sangre, recordó a sus dos mujeres, hermosas, sonriéndole con amor. No se dejó ahogar por el pasado, no podía perder su 'yo' del presente. Después de todo quería estar con ellas un poco más.
…..
Un frio recorrió sus cuerpos, no podían describir la sensación, no era miedo. Terror, tampoco era. Excitación más bien, con maestría esquivaron el feroz ataque proveniente del -antes- muerto. Sonrieron, no se dejaron intimidar por la sensación, elevaron su poder mágico al máximo, contrarrestando -a duras penas- el aura del pelirrosa.
Meredy fue la primera en atacar, pero antes de llegar a su objetivo, yacía en un charco de su propia sangre. Ni siquiera fue capaz de ver el momento en que el chico movió una -ya regenerada- mano y con un corte en el aire la hería.
—¿Cómo… si tenías la guardia baja...? —murmuró escupiendo sangre de su boca.
Ultear no perdió el temple con un movimiento de sus manos creo un pilar de hielo, golpeándolo directamente. Sin perder el tiempo se dirigió hacia su compañera, vio la profunda herida en ella, y lo supo, Meredy no lo lograría. Meredy sabia la gravedad de sus heridas, con un movimiento de su mano acaricio a Ultear. La pelinegra acercó sus labios lentamente, la distancia entre ellas fue cerrada.
—No te preocupes Ul —hizo una pausa para tratar de soportar el dolor. —Huye e informa al maestro… —se puso de pie con lentitud. Ambas sabían que solamente la muerte les aguardaba. —Yo te daré tiempo para que escapes, te amo Ultear —susurró.
FLASHBACK
En una ciudad de ubicación desconocida…
Gritos y llantos era lo único que se podía escuchar en la ciudad, los pobladores despavoridos huían con intención de esconderse, se encontraban bajo ataque de magos desconocidos.
—Meredy ven conmigo, nos esconderemos juntas... —la tomó de la mano, echando a correr, sin siquiera esperar un si como respuesta. Llegaron a una pequeña caverna oculta bajo las raíces de un viejo roble. Caverna del tamaño perfecto para esconder a dos niñas pequeñas. La pequeña pelirrosa comenzó a sollozar.
—No llores Meredy —le dijo con cariño, aunque ella misma tuviera que soportar las ganas de acompañar a la menor en lo que se refiere a desahogar las penas. Ella levantó su vista, mostrando sus suaves facciones, sus ojos rojos por haber llorado o debido al humo que inundaba la ciudad. —No puedo evitarlo —hipó.
—Si dejas de llorar, prometo estar juntas por siempre… —le habló con cariño. Aunque fueran palabras de una niña pequeña, llevaban tal seguridad como las de una madre o de una hermana mayor.
—Inclusive en el día más gris —aseguró la pequeña pelirrosa.
—Lo prometo —afirmó ella moviendo su pequeña melena negra en señal de afirmación.
END FLASHBACK
—Moriremos juntas Meredy —. La pelinegra se puso a su lado. El chico apareció detrás de ellas, tomando a ambas mujeres con la guardia baja, el golpe era inminente y el resultado solo uno: Muerte. Cerraron los ojos por instinto…
—¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! —la risa maniaca del pelirrosa las descolocó. Ni siquiera habían recibido daño alguno. Ultear atacó con una espada de hielo, que sin siquiera darse cuenta, fue despedazada.
—Ustedes dos… —lentamente se aproximó a ellas —…son realmente únicas… —con lentitud las nuevas colas desaparecieron. Eran parecidas a miles de ramas -delgadas- que surgían desde su espalda baja.
—Quiero que ambas sean mías, por eso no las matare… —ambas mujeres se sorprendieron por las palabras, pero él cerró la distancia que lo separaba de la pelirrosa. En un movimiento rápido, beso a la niña. Ultear quiso intervenir, pero una energía la envió un par de metros hacia atrás.
La pelirrosa se sorprendió por la acción tan repentina de su homologo, pero se dejó llevar y sin ser consciente de sus acciones, correspondió el beso. Colocó ambos brazos alrededor de él, y se puso de puntitas. Sintió como una extraña energía rodeaba su cuerpo, concentrándose en sus heridas. El beso terminó y ella quedó sonrojada con deseos de más.
—Imposible —murmuró Ultear en shock. Meredy regresó de su ensueño, y se percató de las lágrimas en los ojos negros de la pelinegra. Ella la abrazó amorosamente y volvió a besarla en los labios. Meredy siguió sin comprender que sucedía hasta que se fijó en sus brazos, ni una herida o rasguño en ellos, se asombró y observó su demás cuerpo, en busca de la herida fatal. Pero dicha herida ya no estaba.
—Gracias —pronunció Ultear haciendo una reverencia y dejando de lado su orgullo, sin importarle como o porque había hecho eso Natsu.
—No es nada… —pronuncio, y con lentitud acercó una de sus manos a la barbilla de la mujer. En el dorso de la mano derecha de Natsu se formó una marca carmesí, el sello de picas; hizo que ella levantará su rostro y ella sabía lo que venía a continuación. Cerró los ojos y entreabrió su boca, invitándolo a continuar. Se cerró la distancia entre ellos. Se dejó embriagar por la cálida sensación que invadía su cuerpo, sanando cada una de sus heridas. Tan ensimismada estaba en su mundo, que no se percató que se quedó de pie, con los labios entreabiertos. Causando que Meredy soltará una risilla traviesa, haciendo que Ultear se sonrojara por la vergüenza.
Natsu se sentó sobre el árido suelo, ellas lo imitaron algo sonrojadas por su vestuario. Y la intensa mirada que el joven tenía en ellas. Haciendo que se cubrieran con sus manos y brazos, ganando un aura demasiado sexy.
—¿Por qué? —preguntó al fin la morena.
Natsu la vio con una mirada de confusión. —¿Por qué no debería haberlo hecho? —respondió.
La pelirrosa resopló. —Casi te matamos.
—Es verdad —ellas lo vieron con extrañeza. —Ustedes realmente me dejaron al borde de la muerte —aclaró.
—Pe-pero, entonces como —preguntaron ambas al unísono.
—Ustedes dos son asombrosas… —observó sus brazos regenerados. —…me obligaron a liberar uno de los sellos de mi verdadero poder… —notó su pierna, la que antes no estaba. —…aunque al principio me fue difícil controlarme…—observó con curiosidad su mano derecha, enfocándose en el dorso y el sello. —…pero al ver como ambas se besaban, hicieron que mi libido ganara contra mis ganas de matarlas —explicó con solemnidad, haciendo que sudaran frio por la aclaración. —Y además… las dos son hermosas, así que ¿quieren ser mías? —soltó con una sonrisa marca Natsu.
Ambas se sonrojaron por la petición, estuvieron meditando las palabras del joven. Él al ver como ellas se mantenían en silencio, decidió cambiar de tema. —Y bien, ¿De qué gremio vienen ustedes dos? Además si tanto les incomoda estar en ropa interior ¿Por qué no usas tu magia para reparar lo destruido?
La cara de Ultear se puso roja como tomate y le dieron ganas de golpearse a sí misma, por no habérsele ocurrido antes. Ella activó su magia, reparando la ropa de ellas y exceptuando la de él. —Gracias —agradeció por la caballerosa solución. —Venimos de Grimorie Heart —declaró. —Nuestra misión, como bien sabes, es pedir que te unas al gremio o llevarte a la fuerza —añadió.
—¿Cuál es la historia? —dijo, pero vio confusión en el rostro de ellas. —Bueno me refiero… ¿Cómo fue que terminaron en un gremio oscuro? —agregó haciendo un raro ademan con su mano.
—Nuestras familias fueron asesinadas por magos —suspiró al recordar el pasado. —Tiempo después el maestro Hades nos encontró y nos ofreció poder para tomar venganza —hizo una pausa. —Muchas cosas sucedieron… cumplimos nuestra venganza y al final nos agradó estar en Grimorie Heart —Ultear explicó a grandes rasgos, después de todo, no conocía a Natsu como para darle confianza.
—Y tú ¿Cuál es tu historia? —preguntó con curiosidad la pelirrosa.
Natsu comprendió la pregunta, apoyó las manos en el suelo, e hizo su cabeza hacia atrás, observando el cielo. —No sabría decirlo… no sé quién soy realmente… —ellas se sorprendieron un poco, pero guardaron silencio.—El actual yo es Natsu Dragneel, ex-DS, Igneel me encontró en un gran bosque, y no poseo ningún recuerdo de quien era antes de ese suceso —comentó monótonamente. Algo que no permitía saber si sentía tristeza o algo similar. El silencio inundó el lugar, sólo siendo perturbado por el sonido de las hojas moviéndose.
La pequeña observó uno de sus brazos, le hizo un pequeño rasguño en el y gateó hacia Natsu.
—Oye —habló. Él la observó —Mira —prosiguió señalando su brazo. —Aun no estoy curada por completo —agregó, se sentó en el regazo del hombre -con las piernas abiertas en forma de tijera- y hambrienta procedió a besarlo. Se dejó llevar por la pasión y abrió su boca para darle espacio a la hambrienta lengua del joven, ligeros gemidos escaparon de su garganta. Gemidos causados por las expertas manos del pelirrosa, recorriendo su formado trasero.
Sus dos manos habían hecho su viaje por debajo del vestido, hasta posicionarse y reclamar el joven trasero, lo masajeó, inclusive le dio un par de cachetadas, provocando que ella se mojará. El beso termino por la necesidad de aire, ella con su rostro sonrosado y su mirada nublada, con su boquita entreabierta lo estaba excitando.
Suspiró profundamente. —Algo dentro de mí, me pide que a gritos que sea tuya. Además Ultear estará gustosa de aceptarte… —añadió, mordió su dedo para no gemir, después de todo él aún seguía manoseándola.
—Oye no hables por mí —le recriminó la pelinegra. Aunque no negara lo dicho, tenía un ligero sonrojo por observar como Meredy era manoseada por Natsu. Su mano derecha acariciaba de manera sutil su entrepierna, deseosa de ser besada también. —Además pertenecemos a un gremio oscuro, no podemos estar con alguien que no sea de nuestro gremio. Sólo si tú te unieras —mintió, ahora más que nunca quería llevarlo a Grimorie Heart.
Mordió el cuello de la pelirrosa. "Que bien se siente", pensó la mujer mientras suspiraba excitada, con lentitud ascendió hasta colocarse de nuevo en los labios de la chica. La besó con deseo y necesidad, sólo se separaba de ella para hablar. —Eso no puede suceder *Kiss* dentro de un tiempo seré nombrado como el cuarto maestro de Fairy Tail y *Kiss* en unos días recuperare mi magia —explicó. La morocha quedó sorprendida, en cambio Meredy estaba dejando que la lujuria la consumiera.
—Recuperar la magia DS de fuego. ¿Cómo harás eso? —preguntó con ansiedad. Pero al parecer Natsu se estaba haciendo cargó de otras cosas más importantes. Ignorando la pregunta de Ultear, le dio la vuelta a Meredy dejándola sentada sobre su regazo. Comenzó a besar la nuca de la pelirrosa, hizo a un lado una de las correas del vestido color crema, con una de sus manos comenzó a recorrer su joven cuerpo desde la espinilla ascendiendo con parsimonia por el muslo hasta llegar al muslo interior, enviando pequeños choques de placer a la chica.
Recorrió unos centímetros más, llegando hasta su destino, con cariño pasó la yema de su dedo medio por la superficie de la braga. —Ahhhh~ —causó que ella gimiera sonoramente. —Más por favor —pidió. Como todo un experto, hizo a un lado la braguita y metió un dedo. —¡OHHHHHH! —comenzó un lento bombeo, sin que sus labios abandonaran su recorrido de nuca, cuello y lóbulo. —Ulll~ te necesito~ —suplicó. La pelinegra se acercó y la comenzó a besar. Las manos de la mayor desvistieron a la pelirrosa con lentitud. —Mmmm~ —sus gemidos eran acallado por el beso húmedo de su amada. Comenzó a retorcerse, señal de que estaba por alcanzar el orgasmo. Ultear bajó con rapidez y mordió el botón rosa que se erguía erecto en uno de sus pequeños pechos. —¡AHHHHHHHH! —gritó, desbordando sus jugos en la mano de Natsu.
La pelirrosa comenzó a rozar su trasero contra su erección, haciendo imperiosa la necesidad de poseerla. Removió lo último del vestido y rasgó los restos que quedaban de sus pantalones. Con una de sus manos tomó su erección y comenzó a rozarla contra la húmeda entrada. La chica comprendió la señal tacita, se elevó unos centímetros, el colocó su erección en la entrada, y ella se empaló de un solo.
—Ohhhhhh~ —sus ojos demostraban la sensación que recorría su cuerpo entero. Estuvo así unos segundos esperando que su cuerpo se acostumbrara a la sensación de ser llenada por un hombre por primera vez.
Con ambas manos tomó a su mujer por las caderas, y empezó a subirla y bajarla a una velocidad constante. Marcó el ritmo y la soltó, ya no hubo necesidad de agarrarla, ya que ella subía y bajaba a su propio ritmo. Con sus pequeñas manos apoyándose en las rodillas del varón, subía sus caderas, hasta sólo dejar el glande en su interior, para luego bajarlas de sopetón gozando la sensación.
Ultear observaba con asombro lo atrevida que resultó ser Meredy, aunque se besaban y jugaban con sus cuerpos, en las noches donde sentían esa soledad que les agobiaba, ahora era diferente. Lo podía ver en el rostro deformado de la pequeña le decía que ella se había entregado en mente, alma y cuerpo al pelirrosa. Y sintió una felicidad enorme, feliz de poder ver a su pequeña hermana-novia entregarse con todo su ser a alguien que no fuera ella. "Eres muy cautivador, Natsu Dragneel".
No quiso quedarse atrás y agradeció al pelirrosa a su manera. Quitó lo último que cubría al pelirrosa. Y comenzó a dejar besos por todo el pectoral fornido del chico, pequeños chupones en varias partes. Dio un pequeño brinquito de sorpresa al sentir sus jeans siendo rasgados con fuerza, después un suspiro de felicidad al sentir como su intimidad era atendida por la hábil mano del chico. —Mmmm~ —a pesar de ser manoseada no abandonó su labor y se concentró en el pequeño pezón del hombre, causando que él gimiera.
—¡OHHHHHHHH! —gimió Meredy. "Me llena de leche… que rico se siente", pensó extasiada. "Es demasiado", la sensación de ser llenada por primera vez la llevó al orgasmo y dejándola en la inconciencia. Sobre su piel, el lugar donde reside su útero, una pequeña marca hizo presencia, para ser precisos el número 9 en negro.
Ultear comenzó a rozar su intimidad a lo largo de todo el brazo del pelirrosa, su ansiedad ya no pudo ser saciada así que buscó los labios del ex-mago. Comenzó a besarlo con pasión, mordió uno de sus labios e ingresó su lengua en busca de la de su enemigo, batiéndose en duelo por la dominancia. "No lo soporto más ohhhhhhh", y cubrió con sus jugos el brazo musculoso del chico.
Ultear exhausta se hizo a un lado, momento que Natsu aprovechó para tomar a Meredy, apoyarla contra su pecho y regresarla a la realidad de una estocada —¡OOOOOOOGHHHHHHH —gimió. Su boca fue atrapada una vez más, en un beso de un animal en celo. Su cuerpo subía y bajaba al compás de su rápida respiración. "Me machaca por dentro", sus pechos manoseados por Ultear, era atacada con placer, por arriba y abajo. "Me volveré adicta a su peneeeeee" el orgasmo le llegó hasta la medula.
Ultear con un movimiento hizo que la alfombra apareciera, ambos recostaron a Meredy sobre dicho objeto. La chica se encontraba sudando y con su respiración errática, pero en su rostro se podía apreciar la mirada llena de felicidad. Ultear vio con asombro la marca que lucía ella sobre su entrada. Quiso preguntar. —Mmmmmm —gimió sonoramente, al sentir como el chico empezaba a lamer su conchita. Colocó sus manos sobre el suelo, dejando su cola en dirección al cielo, permitiendo de esa manera un mayor acceso. —¡OHHHHHHH! —soltó, cuando la lengua del chico ingresó en su interior. Ella lentamente comenzó a mover sus caderas en busca de que la penetración fuera más profunda. —Eres deliciosa —le susurró al oído. —¿Quieres ser mía? —le volvió a decir al tiempo en que mordisqueaba su lóbulo. —Si no lo dices *mordisco* no puedo hacerlo —le volvió a decir con voz ronca.
—Lo deseo~ por favor~ hazme tu mujer~ —pidió con voz suave.
—Y solo mía —cerró el pacto.
—Y solo tuyaaaaaa~ —aceptó al momento de convertirse en mujer, mujer del futuro Rey. Una marca apareció sobre su pecho izquierdo, al igual que la marca que había aparecido en Meredy.
De un movimiento la penetró con calma, sonriendo con soberbia, realmente sabía lo que hacía. —Ummmm~ más rápido onegai~ —pidió ella, pero por su voluntad comenzó a mover sus caderas en busca de más fricción. Retrocedió lo suficiente hasta sólo dejar la punta dentro, y de un golpe se insertó hasta lo más profundo.
"mmmm~ tan rico~, hacerlo con alguien especial es lo mejor. Si sigue así me va arruinar con su enorme polla… ohhhhhhh~… que rico~", los pensamientos de la mujer solamente se concentraban en el mar de sensaciones en el cual se ahogaba.
—Tan profundoooo~ —gimió al sentir como la punta rozaba su útero. —Me arruinaraaasss~ —volvió a decir, cuando él la levantó del suelo, incrustándola una y otra vez. —Córrete conmigoo~ —pidió, en la posición en que estaba buscó los labios de su amante, los encontró y se dejó llevar. "Me llenaaaa~ tannnnttooooo~", pensó al sentir como era llenada sin ninguna compasión. "Voy a quedar preñadaaaaaaa~" fue su último pensamiento.
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Ambas mujeres despertaron del dulce sueño, observaron con pereza su alrededor, la sombra les regalaba una suave frescura. Ambas se bajaron de la alfombra, al primer paso que dieron estuvieron por caer si no fuera por los fuertes brazos rodeando sus cinturas de forma posesiva.
—Hola dormilonas~ —les sonrió juguetonamente. —¡JAJAJA! Les tiemblan las piernas graciosamente —añadió.
—De quien crees que es la culpa —habló Ultear. Sonrojada por la cómoda posición. —Además… —señaló su pecho derecho. —Esta marca sobre mi pecho, apareció de la nada —comento la morocha. Señalando el número 8 de color negro.
—Igual a la que yo llevo casi cerca de mi entrada... —añadió la pelirrosa.
—Eh…—hizo una pausa pensando en que decir. —No sé porque surgió esa marca en ustedes, la que llevó en la mano simboliza muchas cosas-
La morocha lo interrumpió. —¿Cómo cuáles?
—Es mejor no saberlo —añadió con un toque de melancolía. Ambas mujeres comprendieron que él no quería hablar, considerando que lo mejor era vestirse.
—¿Es que acaso no se van a quedar conmigo? —dijo adoptando una pose dramática. —Solamente utilizaron mi cuerpo para saciar sus más bajos deseos —añadió, haciendo una pose de señorita recién desflorada. Haciendo sonreír a las chicas.
—Si… —Ultear se acercó a él. —Pero debo marcar que eres mío… —le dijo, segundos después procedió a besarle el cuello, dejando un claro chupetón.
—Moo Ul, él es nuestro —habló, procediendo a besar y marcar el lado contrario.
Dos marcas rojas quedaron impresas a fuego en el cuello del chico. —Realmente eres único Natsu Dragneel, tú y tu siniestro poder, es una lástima que te hayas negado —habló Ultear.
—¿Por qué no se quedan a mi lado? Si es por sus gremio, yo mismo aplastare a aquellos que se atrevan a lastimarlas —habló con convicción, soltando una parte de su energía. Dando a entender que en Fairy Tail nadie las criticaría.
Ultear guardó silencio. —No podemos dejar a Grimorie Heart, así como así —suspiró con tristeza Meredy. —Sólo hay una manera —con sus palabras dio a entender que solamente muertas serian libres.
—Por ustedes dos destruiré a Grimorie y a los demás miembros —las tomó de las manos, besándolas con cariño.
—Sabes que no puedes hacer eso… —las mujeres le vieron con cariño. —…el consejo de Era no te lo permitiría… —Meredy le acarició la mejilla, como si lo quisiera reconfortar. —…no guerra contra gremios oscuros… —hizo memoria Ultear, después de todo ella misma era una consejera. —…y eso solo te traería problemas… —le mencionó la pelirrosa, pensando en lo imprudente que había demostrado ser el chico. —…además, inclusive si logras vencer al maestro Hades, somos magas oscuras que han cometido varios crímenes… —Ultear razonó con él, haciendo énfasis en el pasado.
—Entonces sólo tomare la cabeza del presidente si se niega a mis órdenes —dijo tenebrosamente. Ambas mujeres se estremecieron de felicidad, nunca antes alguien había demostrado tanto amor por ellas.
—Algún día Grimorie Heart ira contra Fairy Tail, cuando ese día llegue; juro ayudarte a vencer a mi gremio… después podremos formar una familia —dijo la pelinegra con convicción.
—Los tres juntos, después de todo somos tus mujeres —añadió Meredy. Se estiró quedando de puntillas y frunció sus labios, Natsu comprendió la señal. El beso no fue candente como los anteriores, este estaba lleno de un sentimiento desconocido para ella.
—Yo te protegeré, a ti y a Meredy —dijo la morena y cerró la promesa con un beso. Finalmente se despidieron y ellas dos partieron con rumbo desconocido.
…
—Nee Ultear. ¿Por qué no reparaste su traje también? —preguntó con su dedo índice en su labio.
Ultear sonrió perversamente. —¿Qué crees que le dirán las otras cuando lo vean así, desnudo y con chupones en el cuello?
—Ahhhh de seguro romperán con él… y será solo nuestro —exclamó Meredy con júbilo. Al parecer estaban de acuerdo en compartirlo, pero solamente entre ellas dos.
De vuelta con el desafortunado…
—Vaya… tal parece que encontré a dos bellas mujeres —se quedó observando como ambas magas desaparecían de su vista. —De un gremio de la alianza Baram, eso facilitara las cosas —pensando a futuro con un nuevo plan en mente. —La fama del gremio cuando este bajo mi mando aumentara dramáticamente… —sonrió con malicia. —Seré conocido como el maestro del gremio más fuerte, aquel que aun siendo joven aplastó a Baram —añadió.
Una corriente de aire pasó por su cuerpo, haciendo que percibiera su casi desnudez -solo ropa interior-. —A Ultear deberé castigarla la próxima vez que la vea —mencionó, dio media vuelta en busca del gremio.
Logró salir del bosque con el traje completamente intacto —¡JAJAJAJ! A parte del candente sexo que tuve con ellas, parece que obtuve una peculiar magia —dijo, y segundos después los sables -que antes fueron destruidos volvieron en el tiempo, justo al estado antes de la pelea.
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En la gran sala del gremio, hace un tiempo que había pasado el mediodía.
—Mira-nee… —la albina menor se acercó con prisa a la mesa donde se encontraba la hermana mayor. —Ya contactamos con el maestro… —con una cara que demostraba fácilmente su aflicción. —Y Tsu-kun no está con él —dijo con preocupación.
—Hace unos minutos Lissana y yo hablamos con el maestro Makarov preguntando por Natsu, pero nos dijo que no sabe nada. Y que regresara dentro de unos días, además la misión que le encargo era aquí, en el gremio… —informó Levy. Los presentes se sorprendieron por las palabras de ambas mujeres.
—Sera mejor que lo busquemos —dijo la morena. Estaban por salir del gremio, cuando cierto pelirrosa se apareció ingresando al gremio, como si nada. Con los sables desenvainados y luciendo un traje formal. Alrededor de él se notaba un ligero cambio, que rápidamente fue ignorado por Lissana.
—Tsu-kun… me habías preocupado… te encuentras bien —no fue una pregunta, más bien una afirmación para ella misma.
—Perdón por preocuparte Liss —susurró con dulzura al oído, mientras se abrazaban con apremio. —Sólo me entretuve en el camino —añadió enseñando la marca carmín sobre su mano derecha. El abrazo fue cerrado con un suave beso. La tomó de la cintura en forma posesiva y avanzó con ella hasta los demás. Algunos estaban sorprendidos, pasar de la preocupación de tener que buscar al pelirrosa para luego ver como besa a Lissana, sólo algunos eran afectados por ello.
Mirajane lo miró enfadada. —¿Qué diablos son esos chupones en tu cuello? —masculló celosa.
Natsu cayó en cuenta, y maldijo entre dientes a un par de mujeres. —Tee-hee me mordieron unas ardillas carnívoras— dijo al golpearse suavemente la cabeza y luego sacar la lengua de manera infantil.
—Nada de tee-hee, busca algo mejor para mentir —la albina le dio la espalda.
—Moo Mira-chan, no seas tan celosa —la abrazó desde atrás, y pegó su mejilla a la mejilla de la mujer. Haciéndola sonrojar de gran manera —¿Me perdonas? —dijo.
—Solo si tú lo haces primero —susurró con un suave rosa en sus mejillas, haciendo referencia al severo castigo de no-sexo.
Sonrió con soberbia. —¿Por qué no lo haría? —respondió, y ella buscó los labios con ansiedad. El chico de reojo observó la expresión de Erza, y sonrió mentalmente al ver cómo le afectaba. "Aun no es suficiente", pensó.
Si antes estaban sorprendidos, ahora no sabían cómo diablos estar. Casi todos estaban sorprendidos por lo que sucedía frente a ellos. Eran testigos de cómo La Demonio -malhablada y peleonera Mirajane- era dócil con el pelirrosado y se sonrojaba como una tierna señorita.
Tomó a ambas mujeres de la mano y con parsimonia subió al escenario en el centro del gremio. En ese punto el gremio quedó en silencio, observando con sorpresa -aquellos que aún no se habían dado cuenta de nada- como abrazaba a ambas mujeres, tomando posesivamente a las féminas.
—Escuchen, Mirajane y Lissana son mías… —procedió a tomar el pecho izquierdo de Lissana y el derecho de Mirajane, los apretó fuertemente, haciendo que ambas mujeres gimieran sonoramente —…y si alguno de ustedes se atreve a molestarlas, pidiéndoles citas u otra cosa… —observó a Macao y Wakaba, los aludidos no se inmutaron -después de todo Natsu no tiene magia- —…lo lamentaran de gran manera… —sonrió como antaño, sonrisa que paralizó al gremio entero —…eso lo aseguro… —el aura que surgió de Natsu -envolviendo a las albinas- era algo aterrador, una aura oscura semejante -pero no igual- a la de hace un tiempo. Pero así como surgió, así se esfumó. Las expresiones eran varias, incredulidad por tal muestra de poder, miedo por presenciar como el alegre Natsu cambiaba a alguien desconocido y felicidad -algunas- por el cambio. No espero más y bajó con sus mujeres quienes estaban sonrojadas furiosamente.
—¡¿COMO?! —fue el grito unísono del gremio entero.
Paso al lado de la pelirroja, sonrió con malicia, y dijo como si nada. —Hoy no dormirán, mis blancas princesas —. Con suficiente fuerza, para que los demás escucharan. Y siguió su camino hacia la casa Strauss. En medio de dos hermosas mujeres. No sin antes de dar un vistazo a la cara de estupefacción de muchos, fijándose en alguien especial. Le guiño. "Aun no es suficiente", pensó sin que nadie supiera sus verdaderas intenciones.
FIN DEL CAPITULO
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Vaya… espero que ahora estén contentos los seguidores de Natsu x Erza. Aunque fue un sueño salvaje de la pelirroja, ¿puede ser que su sueño muestre su verdadero sentir? ¿Insatisfecha? ¿Frustración sexual? El engaño tiene algo de influencia de las novelas eróticas que ella lee, como su hobby secreto. Quise probar la psiquis de la mente humana, para ser precisos el lado más retorcido de un ser humano. Claro esto aún no se compara con lo que se viene en camino.
Levy demostrando cierta atracción hacia el pelirrosa… recuerden que ella lo conoce desde niño, bueno tienen su historia. Me gustaría escribir esa parte como un one-shot del tipo friendship, muy fluffy y tierno. Una amistad pura. Algún día lo hare como un especial.
Mavis la reina de tréboles… bom and bom, sorpresa tras otra. Tal parece que la rubia voluptuosa ha hecho de las suyas con la rubia no tan voluptuosa. ¿Quién es la rubia? Mavis la reina de un país retorcido, y ojo, ella no fue la fundadora del gremio de FT. Pero ¿Por qué Makarov piensa lo contrario e inclusive la misma Mavis le sigue el juego? Mavis en dos lugares diferentes, recuerden, los tréboles tienen más de una hoja. Inclusive los hay de cuatro hojas.
Makarov demostrando su sabiduría, además de su experiencia, pero no fue nada comparado contra la Reina de Tréboles. Así que Erza iba a ser la siguiente maestra. Pero no fue así y ahora Natsu asumirá el papel para ser maestro. ¿Un milagro sucederá?
¿Por qué Natsu trata de seducir a las magas? Bueno, para no dejarse consumir por la maldad y la inmensa sed de sangre del Rey, simplemente -de manera inconsciente- trata de combatir la necesidad de derramar sangre llenando su cuerpo y mente de sexo. Eso hasta que pueda absorber la maldad -que es poca- que el Rey le pasó en sus sueños en el momento cuando se encontraron frente a frente. El ser maestro trae beneficios. Liberó la primera espada que había resellado al Rey, un poder increíble recibió y una marca evidente surgió en su mano. Por un momento pensé en matar a ambas, pero después me dije: No, aun no es el momento en que ellas mueran. Y llego la iluminación, sip en ese arco las matare me dije.
