¡Hola! Néstor In al habla. Me alegra que la historia siga siendo del agrado del público… este es el capítulo 6, ya hubo mucha lemonada en el capítulo anterior, por eso en los siguientes, no habrá. Debo avanzar en la trama y llevarla al momento crucial, así que hay que comenzar.

El Rey, La Nube Escarlata, El Caballero Carmesí y La Araña.

Advertencia: La historia se desarrolla en un semi-universo-alterno, alejado de la línea temporal del manga de FT. Los personajes en su mayoría son OoC (Out of Character) además de incluir algunos OC (Original Character). Muertes de personajes en los próximos capítulos.

Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. Escribo sin lucro alguno. El concepto de 'Rey de Espadas' y su jodida psicosis salió de mi retorcida imaginación.

Reviews: Al final del capítulo, los que no pude responder por mensaje privado.

"Pensamientos"

—Diálogos

-aclaraciones-

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

EL REY VI: Hisashiburi.

Era un día normal en el gremio de las hadas, el bullicio de siempre, peleas aquí y allá. Inclusive se habían acostumbrado a ver a cierta persona atender amenamente la barra del gremio, hacer el papel de cocinero, a veces de camarero y a la cual debían entregar reportes: la actual mano derecha del tercer maestro. Un chico vistiendo un traje de camarero, que le daba un toque de elegancia al lugar.

—Un pastel de fresas por favor, Natsu —habló la pelirroja, con un ligero rubor en su rostro. "Después de todo soy incapaz de verlo sin comportarme extraña… todo por mis sueños", la mujer que comparte el título de la más fuerte no había vuelto a ser la misma desde esa vez.

Después de un par de minutos el delicioso pastel estaba en un plato de porcelana acompañado de una cucharita de plata. Una exquisitez para ella. —Ten Erza, pastel de fresas con crema —entregó dicho manjar, dándole un toque sutil a la mano de la pelirroja. Ella quitó su mano rápidamente y se sonrojó por su torpeza, el platillo estaba por caer, la mano del chico rápidamente cogió el plato antes de que cayera. —Cuidado… Er-chan —dijo con una voz suave, haciendo que la mujer se sorprendiera. —¿Que has dicho? —preguntó atónita. —Que tengas cuidado Erza —aclaró con una suave sonrisa.

—G-gracias —agradeció tomando el pastel y retirándose a una mesa cercana. "Es mi imaginación jugándome una mala broma…", dio un bocado a su postre, regocijándose por la delicia. "…los sueños cada vez son mejor- más peores", meditaba profundamente. —¡Oh delicioso! —exclamó como una niña de siete años. "Si te casas con Natsu podrás tener este glorioso pastel en cada momento, abandona a Siegran" una malvada vocecita se escuchó en su cabeza. —C-c-c-casarnos —pronunció. Comenzó a fantasear en bodas con cierto peliazul, y justo en el momento de la respuesta entraba cierto pelirrosa y la secuestraba. Su cabeza rápidamente echo humo.

—Eyy papacito del pelo teñido, quiero una jarra de mi delicioso néctar —dijo apretando sus pechos contra la madera de la barra. Con la intención de que el chico notara su escote. Él permaneció estoico, y se dedicó a su labor. —Ten Cana —dijo tranquilamente, la morocha no se rindió, procedió a beber su cerveza, dejando derramar algo sobre su escote. —Kya, Natsu me he ensuciado, por favor límpiame —dijo presionando sus pechos entre sí. "Que malo eres conmigo, Natsu".

El chico sonrió tranquilamente, sin seguirle el juego, haciendo que la mujer agachará la cabeza rendida. —Parece que no serás fácil, Natsu —le devolvió la sonrisa, asegurándose de actuar con suma normalidad. "Pensar que debo actuar como que si nada ocurre entre nosotros". Con fingida derrota decidió hacerle compañía a la pelirroja. Justo en el momento en que la chica fantaseaba sobre matrimonio. Sonrió audazmente. —¿Con quién te casaras, Er-chan? —después de todo tenía trabajo que hacer, pero debía confirmar algunas cosas.

—Yo no me casaré con Natsu —exclamó con un rubor igual a su cabello. Hubiese causado sorpresa, pero el gremio estaba en su habitual escándalo. La pelirroja cayó en cuenta de sus palabras, y rápidamente dio un vistazo a su alrededor, la única que había escuchado al parecer era Cana. La morocha iba a exclamar de alegría, con algo para poder fastidiar a Erza, pero fue jalada a una velocidad abrumadora, llevada fuera del gremio.

Estaba mareada por la velocidad. La pelirroja rápidamente la encaró con espada en mano, y una mirada de muerte. —Cana, no has escuchado nada —siseó.

Cana la vio y respiró profundamente, no se dejó intimidar, era hora de que alguien pusiera en su lugar a Erza. —No sé quién mierda te crees… —se soltó del agarre, sorprendiendo a Erza. —… dejaste a Natsu por Siegran y ahora que Natsu ha cambiado vuelves moviendo la cola por él, no eres más que una perra en celo… —Erza abrió los ojos de sorpresa, nunca hubiera esperado que alguien le hablara de esa manera. —…te aprecio, pero debes aclarar tus sentimientos... —la encaró. —¿Quieres a Siegran o a Natsu?... —ambas mujeres se sostuvieron la mirada.

Pero Erza era Erza, no se dejaría sermonear por cualquier persona. —Y tú quien eres para sermonearme, sin ningún pudor andas moviendo tu culo como una zorra detrás de Natsu, ofrecida- —antes de que terminara fue acallada por una sonora cachetada.

—Natsu me gustó desde antes… nunca hice nada, porque él lucia muy enamorado de una perra pelirroja calenturienta por otr- —la cachetada fue devuelta con igual magnitud.

—Estaba confundid- —ahora fue un golpe en el estómago.

—Esa no es excusa, ahora que él cambio, no me rendiré para conquistarlo —contestó la morocha. "Aunque ya soy suya" pensó.

Erza se lanzó contra Cana, era una pelea de mujeres, el acuerdo fue tácito, pelear sin magia.

Erza lanzó un puñetazo a la morena, dándole en la cara, cuando la morocha caía lanzó una patada dándole en la mejilla a la pelirroja. La morocha rápidamente se puso en pie, abalanzándose sobre la otra fémina, se colocó sobre su estómago y le propino dos puñetazos, la pelirroja reaccionó y le dio media vuelta, devolvió los golpes con igual intensidad. La pelea duro varios minutos, concluyendo en un empate.

Ambas mujeres estaban tiradas exhaustas, sangrando de la nariz y respirando dificultosamente.

—Eso ha sido estimulante para aclarar la mente… —sonrió mientras se dedicaba a observar el caminar de las nubes. —Erza, ¿ahora qué piensas realmente? —preguntó tratando de tranquilizar su respiración.

—Soy una estúpida por querer a dos hombres, ese idiota de Siegran se fue a una misión de varios meses, dejándome sola… —tomó una bocanada de aire. —…me gusta la sonrisa de Natsu, y el calor que siempre emitía… —trató de ponerse de pie, pero su cuerpo le dolía a montones. —…ahora que lo he perdido me doy cuenta que realmente… —hubo una pausa —…realmente mataría por estar con el idiota de Natsu.

—El Natsu de ahora ha cambiado demasiado, está con las hermanas Strauss, creo que ellas aceptaran compartirlo con otras mujeres… además el sueño de cualquier hombre es crear un harén —agregó ella cómicamente.

—Jeje. Gracias Cana…

"Sólo porque Natsu me lo ordenó", pensó mientras sonreía tontamente. Por un segundo recordó las palabras de su hombre: "Quiero que Erza sea mía". —Alguien debía darte una buena tunda para que entendieras… —respondió ya de pie. Ofreció su mano, mano que la pelirroja aceptó y uso para ponerse de pie. "Y lo será", pensó segura. La sonrisa de Cana ocultaba a la perfección sus intenciones.

—Será mejor que busquemos a la vieja cascarrabias de Polyushka para que nos cure —y con las palabras de Titania ambas mujeres emprendieron el camino hacia el bosque donde habita la doctora.

—Ummm, pensé que intervendrías mocoso —habló Makarov mientras bebía cerveza. Observando la pelea en el centro de la sala, pero había puesto cierta atención a la pelea de ambas mujeres. Viendo de reojo todo por una ventana. Aunque ninguno de los dos hombres fue capaz de escuchar la discusión de ambas féminas.

Con ojo calculador observó el cristal que tenía en las manos, en busca de cualquier suciedad. —No, realmente iba a intervenir. Pero era una pelea de mujeres, lo mejor fue que arreglaran sus diferencias… —respondió calmadamente. Con amabilidad volvió a llenar la jarra del brebaje amargo.

Dio un trago, dejando que el sabor amargo pasara por su garganta. —Has madurado mocoso, en estos dos meses, has aprendido todo lo que debe saber un maestro, creo que ha llegado la hora de anunciarlo

—Dame tiempo —le interrumpió, ganándose una mirada curiosa por parte del abuelo. —Para recuperar mi magia de DS, sólo necesito unos días —afirmó, haciendo sonreír al anciano.

—Dejare eso en tus manos, cuando vuelvas lo hare público.

"Jejejeje realmente confías demasiado en mí" pensó con malicia. —Gray me dará una mano —con esas palabras salió de la barra con rumbo desconocido.

—Sé que lo lograras, ustedes dos son grandes magos —susurró con una paternal sonrisa.

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

Alguien caminaba tranquilamente por Magnolia, en busca de algo desconocido, visitaba tienda tras tienda y al parecer no lograba encontrar lo requerido.

Salió del gremio en busca de algo en específico, vagó por la ciudad completa, pero nada que lo encontraba. —¡Que rayos, es algo tan simple y no puedo encontrarle! —exclamó molesto. Bien, su paciencia se estaba agotando.

—¡Hey! ¡Nii-chan! —una suave voz le llamó la atención. Observó con interés al sujeto, un muchacho de cabellera negra. Ojos rojos que fácilmente sobresalían en la penumbra, con una sonrisa cálida en su rostro, sentado sobre algunas cajas de madera y con su cabeza descansando sobre su palma derecha. Algo en el muchacho no le agradaba. —Lo que buscas está siguiendo ese callejón —. Natsu siguió con la vista, la dirección que señalaba el pelinegro. Cuando volteó para interrogarlo, el susodicho había desaparecido. Observó con tranquilidad, en busca del desconocido, pero no pudo dar con él. Decidió restarle importancia.

A una distancia considerable.

—Jeje, así que uno de mis juguetes anda suelto —dijo para sí mismo. Estaba tan ensimismado, que no se dio cuenta donde estaba.

—Este no es el lugar adecuado para un flacucho —una voz grave le dijo frente a frente. El olor a cigarro le dio de golpe en la cara. Algo que lo molesto. —Je —avanzó esquivando al hombre. El ebrio se molestó, pero antes de siquiera decir algo se encontraba descuartizado. Todo sucedió tan rápido, que ni siquiera se dio cuenta del momento en que fue asesinado.

De regreso con el pelirrosa.

Recorrió un pasaje más, oscuro y lúgubre. Avanzó casi hasta el final del camino. —Al fin… ya era momento de que te apiadaras dios —actuaba como un pequeño berrinchudo, pero al final había encontrado la armería.

Un lugar que fácilmente sobresale de los demás, una gran tienda de dos niveles, con apariencia oriental, de colores rojos, como si fuera acero recién cocido. Un gran cartel alumbraba el lugar 'Armería de Lii-chan'.

Pasó por el umbral, un lugar hermoso por dentro. Tal como lo indicaba la fachada exterior, el interior tenía un toque oriental, el piso de varios tatamis. Y las paredes adornadas con pergaminos, pinturas y de un sinfín de armas de muy diferentes tipos y de muchos materiales incrustados en las empuñaduras. Desde espadas, naginatas, espadas cortas, arco y flechas, lanzas, escudos, puñales, varias armas de nombre desconocido con formas aún más raras.

—Sera que aquí es donde Erza viene a comprar sus armas —se cuestionó el mismo, comenzando a ver cada cosa que había en la tienda.

La propietaria, había estado en la trastienda, pero el suave tintinear de la campanilla le avisó la llegada de alguien desconocido. Observó a un joven que curioseaba, aunque no podía identificarlo, ya que sólo podía vislumbrar su amplia espalda.

—Ejem, señor cliente, ¿puedo ayudarle en algo? —una suave voz lo sacó de su mundo, volviendo a la realidad.

—Claro, buscó un arma en especial —dijo sin voltear.

"Cabello rosa", pensó. —¿Qué clase de arma señor cliente? —habló ella, ansiosa por ver quién era el susodicho.

—Llámame Natsu D- —pronunció al voltear y observar a la dama, vestida con ropas chinas de tonos azules y bordes dorados, unos moños adornando su cabello. Su rostro, una nariz pequeña, ojos chocolate, cabello castaño y unos delgados labios pintados de un suave carmín.

—¡WOW, NATSU DRAGNEEL! —exclamó, observándolo de arriba-abajo, como si quisiera grabar hasta el mínimo detalle. Se ruborizó por su descortesía y trató de recuperar la compostura. —Ejem. Así que usted es Natsu Dragneel del gremio de las hadas, Sourcer Magazine se quedó corto al describirlo.

—¿Describirme? —preguntó con curiosidad.

Ella se percató de su desliz. —Olvide eso ultimo… puede llamarme Chun Lii —agregó ella abochornada por un error más. —Regresando al asunto, ¿qué clase de arma busca Natsu-sama? —se apresuró a decir.

"¿Sama?", pensó algo cohibido, pero hizo a un lado sus cavilaciones. —Emmm. Bueno, en realidad ni yo sé lo que busco, he visitado cada armería en la ciudad en busca de algo especial, pero ninguna de esas armerías lo tiene —ella pareció meditar seriamente las palabras del joven.

—Bien, le enseñare mis mejores trabajos; además de mis piezas más raras —agregó, saliendo del pequeño mostrador. Los minutos pasaron, ella hizo lo prometido, presentó desde grandes armas ornamentadas por piedras preciosas hasta las más pequeñas pero sumamente letales.

—Es una lástima, pero al parecer no tienes lo que busco —se puso de pie listo para irse, pero sus ojos dieron con una espada enfundada, espada que se situaba sobre el marco de la puerta, imperceptible para cualquiera. —¿Podrías pasarme esa espada? —señaló la misma, ella se sorprendió.

"¿Cómo?... esa espada debería ser invisible para cualquiera", pensó en cada una de las posibles respuestas. Y luego negó rotundamente el pedido. —Lo siento Natsu-sama, esa katana es sagrada y es el deber de mi familia el evitar que caiga en manos de cualquier persona, ya que esa espada puede poseer a su portador y convertirlo en un asesino —finalizó. El tono usado por la dama demostraba la seriedad de sus palabras.

—Ummmm… —turbado por la respuesta, quiso indagar. —Háblame sobre ese deber —regresó a su asiento. Extrañado por el cambio de actitud. Ella ni se movió del lugar en el que estaba.

Con una pequeña inclinación de cabeza, comenzó a saciar la curiosidad de su cliente. —Es una katana especial, el anterior dueño, se dice que fue un genocida; fue entregada a mi familia hace varias generaciones por alguien desconocida… —hizo una pausa para ver al chico. —A cambio de proteger la espada, ella nos brindó un horno mágico que es capaz de producir cualquier arma y esas armas son poderosas —el mismo no parecía mostrar sorpresa alguna por la historia. —…Inclusive es asombroso que alguien ajeno a mi familia sea capaz de verla —explicó con desconfianza.

—Ya veo… es tu día de suerte Lii-san… —habló con parsimonia. —Hoy terminaras con el trabajo de tu familia —añadió. Sonriéndole de manera radiante, haciendo que la mujer se ofuscará y por un segundo bajará la guardia.

Sucedió en un instante, ella desenvainó una espada que estaba a su alcance para defenderse del ataque. —Veo que no eres cualquier herrera… —dijo poniéndose de pie, dándole una mirada desquiciada. Su espada le había salvado de un ataque mortal de una extremidad rojiza con negro, que surgía detrás del chico.

—Cumpliré el deber de mi familia… jamás entregare esa espada —dijo y atacó con unas cadenas al chico. Por sus ojos pasaron cada cosa que hizo en su niñez, el día en que su padre le enseñó a calentar el horno. Cuando forjó con un gran esfuerzo su primera espada. El día en que le heredaron el tesoro familiar y con ello la responsabilidad de proteger la katana maldita. Evitar que cualquiera la codiciara. El día que vio a un chico con cabello de un color raro salir en 'Sorcere Magazine' con una sonrisa radiante siempre en su rostro. Desde esa vez se volvió su fan, siempre le gustó escuchar historias sobre el infame Salamander. Este día, el milagroso día en que al fin pudo conocer al chico que admiraba. Su sentido del deber se opuso sobre sus sentimientos y sonrió con tristeza.

En un rápido movimiento la espada ya se encontraba en sus manos. Y la cabeza de la chica volaba por el aire de un corte limpio, las cadenas fueron atravesadas y el escudo -hecho de acero reforzado- con el que la señorita Chun Lii se defendió estaba partido en dos, justo a la altura del cuello. El cuerpo de la chica hizo un ruido seco al caer, segundos después su cabeza cayó también. La cabeza giró hasta quedar a sus pies, con una sonrisa en ella. La luz de sus ojos se había apagado con lentitud, como si quisiera ver por última vez al chico pelirrosa. —Lastimosamente soy el dueño original de dicha espada —comentó cansinamente.

—Youtou: Shiro Yasha (Espada de la calamidad: Demonio Blanco) —dijo al observar detenidamente la espada, hoja blanca, goteando sangre en la punta curvada, un filo con brillo rosa, y la empuñadura blanca como la nieve, la funda de la katana de un color negro como la oscuridad y detalles en rojo fuego. La envainó como un buen espadachín, con delicadeza la hoja entró suavemente en la funda negra. A paso lento salió del lugar, moviendo la cabeza de forma negativa. —Es una pena que haya tenido que matar a tan bella mujer —dijo con pesar.

Ya fuera de la tienda, hizo un movimiento con la espada envainada, dio un corte en vertical y una fuerza sobrenatural aplastó el local por completo. —Listo es hora del siguiente paso —y con un salto se había alejado del lugar, justo antes de que aparecieran los caballeros del reino.

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

Dentro del gremio de Fairy Tail se encontraba un lugar perfecto para meditar, alejado del bullicio de la gran sala, lejos de cualquier interrupción, perfecto para imaginar un nuevo mundo. Un mundo lleno de fantasía, de conocimiento sin fin, lleno de amor y drama, de alegría y tristeza, de paz y violencia. Y la puerta a ese mundo se encontraba en la gran biblioteca del gremio. Lugar lleno de altos estantes que fácilmente sobrepasan la altura de una persona promedio. Libros sin fin, apilados uno a la par del otro, tan viejos como el gremio mismo, o inclusive mucho más viejo que el reino de Fiore.

En ese sagrado lugar se encontraba una maga de cabello celeste, tez blanca, y de estatura promedio, usando sus gafas mágicas leía libro tras libro, en busca de algo concreto. Cerró un libro más y sonrió alegre, aunque después lo hizo a un lado.

—Mmm, el libro era interesante, aunque no es lo que estoy buscando —dijo a nadie en particular. Cerró los ojos dejando que los mismos descansaran de tanto leer, se recostó sobre una pila de libros, sin incomodarle la posición, y se sumergió en sus recuerdos.

FLASHBACK

Un día como cualquier otro, en el lugar que le brindaba el silencio que se requería para disfrutar de una buena lectura. Tan ensimismada en su mundo, que no se percató de la presencia de su acompañante. Con naturalidad sorbió un poco de té de limón. —Mmm delicioso —pronunció y siguió con su lectura. —Me encantaría tener un príncipe azul —susurró para sí misma.

—¿No preferirías un príncipe de cabello rosa? —esas palabras la sacaron de su mundo, sorprendida se encontró al momento de fijarse en su acompañante. Un rubor se apoderó de sus mejillas por tan vergonzoso momento. Trató de tranquilizarse.

—¿Cuánto tiempo llevas aquí? —preguntó con seriedad. Haciendo sonreír al muchacho.

—Responderé si primero contestas a mi pregunta —contestó.

Recordó las palabras pronunciadas hace menos de un par de minutos y el carmín volvió a hacer presencia. —N-n-no sé de qué hablas —negó torpemente, volviendo a su lectura. "No puedo concentrarme con él aquí", pensó inquieta al ver de reojo como el chico observaba su alrededor.

—¿A qué has venido? —volvió a preguntar sin apartar la mirada del libro, aunque ahora solo aparentara leer.

—Ya te lo dije, no contestare hasta que respondas a mi pregunta, ratoncita de biblioteca —soltó con tranquilidad. Tomó un libro y comenzó a pasar página por página.

—Ya te dije que no me llames así —reclamó ella cerrando el libro que antes leía ansiosamente.

—Es que no te gusta —dijo con un mohín en su rostro. Regresando a su lugar el libro que antes había tomado, sustituyéndolo por otro nuevo.

—No es eso —negó ella sonrosada por verlo. Aunque bien podría ser, por sólo estar en su presencia.

—Entonces —hizo cara de no entender nada. Leyendo. Sacó su rostro de entre el libro y lo desechó, devolviéndolo a su respectivo lugar.

—Me hace sentir infantil —admitió ocultando su rostro carmesí entre sus manos.

—No entiendo cuál es el problema —dijo con una sonrisa, sonrisa que ella no podía ver.

—No soy una niña —murmuró. La sonrisa del chico se ensanchó más. Se acercó hacia ella.

—Entonces para no ser una niña, debes contestar mi pregunta, sólo así demostraras que no eres una niña —dijo mientras removía las manos que cubrían su rostro, sus rostros estaban a centímetros. La tomó del delicado mentón, obligándola a que lo viera. —Responde, mi pequeña —ordenó con un tono suave. La presión de estar sin escapatoria, sumando la sangre que se acumulaba en su cabeza, la hizo alguien irracional. Temerosa de ser rechazada acercó sus labios, no soportó verlo a los ojos y cerró sus ojos color miel. Una corriente eléctrica recorrió su pequeño cuerpo, y una felicidad la inundó, no fue por mucho, ella se separó dolida.

—Tienes a Lissana y a Mirajane… no puedo hacerle esto a ellas —pronunció con tristeza. Agachando la mirada, unas lágrimas comenzaron a correr por su rostro.

—Pero te amo igual que a ellas —habló con seguridad. Limpiando con su pulgar las lágrimas de la chica.

—Eso es mentira —quería creerle, pero sabía lo loco que sonaba todo. Retiró su rostro, ocultando sus ojos.

—Alguna vez te he mentido —de nuevo la obligó a verlo.

—Ya no somos niños Natsu- —soltó dolida.

—Nunca te mentí y ahora tampoco lo he hecho… —acercó su rostro buscando los labios de la chica. Pero ella se negó, asombrando al joven y a la vez haciéndolo sonreír complacido.

Ella hizo distancia entre los dos, cubrió sus labios con un libro como si con eso fuera suficiente para detenerlo. —No seré una de tus concubinas… quiero ser tratada en igualdad de condiciones —dijo con valor, pero luego se sonrojó por la implicación de sus palabras.

—Je quien iba a pensar que la fría Levy sería tan linda, aunque solamente yo he sido capaz de ver cada expresión tuya, cuando te sonrojas tiernamente al leer una escena amorosa, cuando lloras amargamente por una obra de tragedia, cuando sonríes de manera radiante al leer un final feliz, cuando tus ojos brillan al leer un hechizo antiguo… pero aún me hace falta ver tu expresión de amor —dijo, cuando ya había acortado distancias, la arrinconó contra un estante, eliminando el molesto libro.

—No lo hagas —susurró.

—Tienes el poder para detenerme —murmuró mientras su cálido aliento golpeaba los labios entreabiertos de la mujer.

—Prométeme nunca dejar de amarme —pidió, mientras interponía sus brazos entre ellos.

—Nunca te he mentido, y no pienso hacerlo ahora. Por mi vida… —tomó la mano derecha de la chica —… y este corazón que late como caballo desbocado… —colocó dicha mano sobre su corazón, haciendo que ella sintiera lo rápido que latía. —Prometo amarte por el resto de mi vida —selló el juramento con un suave beso.

La tarde pasó llena de besos dulces, exigentes y suaves. Ella experimentando cada cosa que había aprendido de sus libros, él deseoso de convertirla en mujer. Pero ella le negó ese derecho. Con la excusa de que quería ir lento, haciendo carcajear al chico.

—No te enfades pequeña mía, solo pensaba que realmente eres única —con esas palabras la abrazó delicadamente, y ella se volvió a sumergir en su propio mundo -usándolo como silla-, sólo que esta vez algo había cambiado. "No me encuentro sola" sonrió para sí misma.

END FLASHBACK

Con una suave sonrisa en sus labios, retomó su tarea. —Ya ha pasado un mes de eso —se dijo.

Un suave rosa volvió a teñir sus mejillas, al momento de tocarse los labios, recordando la infinidad de veces que sus labios habían sido reclamados por el pelirrosa. —No es momento para fantasear —se reprehendió. "Debo encontrar lo que Natsu me pidió" y con ese pensamiento tomó otro libro, empezando a leerlo rápidamente.

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

Patshe una ciudad ubicada al norte de Magnolia, ciudad dedicada principalmente a la extracción de carbón, con casas una similar a la otra, calles iguales entre sí, debido a eso es fácil perderse, principalmente para alguien que llega a la ciudad por primera vez. Al ser una ciudad dedicada al carbón, casi todo está cubierto por una fina capa de hollín, dándole un toque tenebroso a la ciudad.

—Por Dios —suspiró cansada. —Como diablos puede la gente llegar hasta sus casas, si todas son iguales —comentó molesta. Cabello rubio, facciones estilizadas y hermosos ojos chocolate, usando un pantalón entallado, mostrando su bien formado trasero. En su cinturón un llavero con varias llaves doradas, látigo y una daga larga de aproximadamente veinte centímetros.

—Y si se confunden, y luego los esposos entran a la cama equivocada —comentó cómicamente -a nadie en particular- con ojos de gato, tapándose la boca de la impresión. Sintió un pequeño jalón al final de su blusa negra, fijó su vista en un pequeño.

—Oiga señorita, parece perdida —comentó tímidamente. —¿Puedo ayudarle? —agregó.

Ella se sorprendió, después de todo desde hace cuatro horas que vagaba sin rumbo fijo y nadie parecía molestarse en ayudarla. —Awww, eres un pedazo de cielo. ¿Dime como hago para llegar a Magnolia? —preguntó mientras le regalaba una paleta al pequeño. Los ojos del niño brillaron de alegría, saboreando con lentitud dicho manjar. La rubia sintió tristeza, y pudo imaginarse la triste vida del niño en una ciudad minera, se lamentó por él. "Pero en este mundo el más fuerte sigue con vida" pensó contrariada.

—Señorita, sígame le indicare como salir de Patshe y qué camino tomar para llegar a Magnolia —dijo regalándole una sonrisa, mostrando que le faltaban algunos dientes.

—Gracias pequeñín —mencionó mientras le revolvía el cabello. Se percató de las miradas provenientes de las ventanas, pero decidió ignorarlas. En cuestión de minutos llegaron a su destino. —Señorita debe tomar este camino que atraviesa el bosque, tome el de la izquierda, en el de la derecha asaltan a los viajeros —informó el pequeño.

—Gracias pequeño —revisó en su mochila en busca de algo. —Ten, como pago —le volvió a dar una paleta, emprendió el camino a Magnolia. Dejando en soledad al infante.

—Cereza —degustó el dulce. —Aunque prefiero la de limón… —jugó un poco el dulce en su boca. —La hija de White Rabbit… —observó como la rubia avanzaba por la dirección señalada. —Es alguien demasiado débil en comparación con su madre… —sus ojos rojos observan algo que no podía ser percibido por un humano. —Ha pasado mucho tiempo desde que no me divierto —una sonrisa se dibujó en sus facciones. Mientras a su mente llegaban memorias de tiempos lejanos. —Jajajajaja sólo de recordar la forma en que murió mi conejita — la apariencia del niño cambio drásticamente a la de alguien joven, sin muestras de carbón. —Eso es algo muy divertido.

La rubia volteó para despedirse por última vez del niño que le había ayudado. Se sorprendió al ver a un muchacho entre los veinte, de pelo negro y una especie de trenza detrás de él. Pantalones negros del tipo árabe desde los tobillos hasta la cintura, con una especie de manto blanco en sus hombros y un collarín de oro adornado con un rubí en el centro por todo su cuello. Su estómago al descubierto, observó como el chico le saludaba, parpadeó sorprendida y cuando lo buscó de nuevo el chico había desaparecido en un instante.

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

En un bosque denso, se abría paso una figura a buena velocidad…

—Ahhh pero que lata… —fue el quejido de un joven en medio del bosque. —A pesar de que deje de ser un DS aun siento aberración hacia cualquier cosa que se mueva… —avanzando a paso apresurado con un sable en la cintura, pantalones de tela y con una capa cubriendo el resto de su cuerpo.

—Hubiese traído a Happy, pero no quiero que me interrumpa… —aumentó la velocidad, llegó a una bifurcación, sin detenerse se dirigió por el camino del lado derecho.

—Lo más seguro es que Gray se haya molestado por mi tardanza… —avanzó un buen trecho, dio un salto hacia atrás justo a tiempo para esquivar un par de flechas.

—Eyy nii-chan, no crees que es de mala educación pasar sin detenerte a saludar —habló un tipo fornido, calvo y sosteniendo un hacha en su espalda.

Observó su entorno en busca de la persona que había disparado las flechas para luego desenvainar el sable, separó las piernas y flexionó la pierna derecha, dio un corte en el aire partiendo a la mitad una flecha.

—Vaya tal parece, que nii-chan nos brindara un poco de diversión —dijo el mismo sujeto. Dio una señal y salieron cuatro sujetos del bosque, portando pistolas mágicas.

—Solo estoy de paso, tengo negocios en Patshe… no quiero problemas —habló con tono neutro.

—¡JAJAJAJAJAJAJA! —se carcajearon a coro los más de veinte maleantes. —Si estás dispuesto a dejar todas las cosas de valor no te haremos nada —habló el que aparentaba ser el jefe.

—Ya veo —sonrió mostrando su dentadura blanca. La capa negra ocultaba perfectamente la marca en su hombro derecho, haciendo que los ladrones desconocieran por completo al terrible rival que tenían enfrente. —Ok —su sable comenzó a brillar y cambió a su forma original. —Ustedes son demasiado débiles como para que me tome esta pelea en serio… —dijo con soberbia. Y colocó la katana en el suelo, se quitó la capa y se remangó los mangas de la camisa lo suficiente como para descubrir sus antebrazos.

A los presentes no les gustó para nada las palabras del pelirrosa. Uno de ellos, no más alto que seis pies de largo, disparó directo a la cabeza. Disparo que fue esquivado ágilmente, se molestó y disparó consecutivamente. Cada disparo era esquivado con maestría, tan ofuscado estaba que no se percató de la poca distancia que los separaba.

Se elevó en el aire, propinando una patada directa al cráneo de su oponente, en el aire dio un giro brusco esquivando a tiempo otra flecha. Tomó el arma de su oponente y disparó en dirección a un árbol. No pudo acertar debido a que tuvo que esquivar un golpe del hacha.

—¡Ataquen! —fue la orden del sujeto, e inmediatamente surgieron más personas de lo profundo del bosque. Ahora lo superaban en demasía.

Estiró los huesos de la mano, sus dedos adoptaron una forma como de cuchillas y sus uñas se alargaron de manera peligrosa. Sonrió de manera divertida.

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

Ya llevaba un tiempo caminando por el bosque, llego a la bifurcación y se quedó pensando en las palabras del niño. —Izquierda es un camino seguro —hizo una pausa para meditar su decisión. —Pero derecha será un camino divertido —dijo en voz alta a nadie en particular. —Creo que será derecha, puede que me encuentre con un buen reto —se dijo con seguridad. Sacó una paleta de su mochila, abrió el dulce con lentitud, procedió a meter el dulce rojo en su boca y emprendió su camino. Tarareaba una melodía, haciendo de esa manera más ligera la caminata.

Se puso alerta, más adelante se escuchaban sonidos de un ferviente combate, "los asaltantes" pensó. "De seguro encontraron a una víctima difícil… será mejor que le ayude" y con ese pensamiento salió corriendo en dirección al ruido. Cualquiera hubiese huido pero ella no era de ese tipo, le encantaban las aventuras peligrosas. —¡Solo los más fuerte sobreviven! —exclamó con alegría.

Llego rápidamente y lanzó una patada voladora al primero que se le cruzara en el camino. —¡Lucy Kick! —gritoo mientras mandaba a volar a un sujeto.

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

Esquivó un golpe, dando unos pasos hacia atrás, pero de repente se encontraba volando "¿Are?".

Todos los presentes se quedaron atónitos al ver como la posible victima salía volando y daba directo con un lazo al cuello. Dejándolo aturdido.

—Felicidades nueva, esa fue una gran entrada —se acercó alguien a felicitarla. —Este estaba dando problemas, no se dejaba asaltar —agregó como si nada.

Con esas palabras cayó en cuenta de su terrible error, pero era demasiado tarde, una flecha se dirigía hacia el caído, con un movimiento rápido tomó su látigo y desvió la fatal flecha -según ella-. Rápidamente se posicionó cerca del joven de cabello poco común, y sacó su daga de hoja larga. Un bandido al comprender lo sucedido, atacó con una espada, ella desvió el ataque y le rebano el cuello de un corte limpio.

Tirado debido al impacto recibido, observó como caía, haciendo un ruido seco, el cuerpo inerte de un bandido. Se extrañó de la situación, primero lo atacan desprevenido y su supuesta atacante lo defendía. "Bien, esta perra tendrá que explicarme las cosas después" pensó, prometiendo hacer sufrir a su salvadora.

Los bandidos al ver a su camarada caer, sumándolo a los que ya había acabado el pelirrosa; atacaron con todo, aunque estaban exhaustos aun eran mayoría. El jefe envió un corte en diagonal con su hacha, ella sonrió segura, con un movimiento de su látigo desvió el ataque, haciendo que el mismo diera en otro bandido. Escuchó un sonido silbante atravesando el aire, se agachó justo a tiempo para esquivar una flecha. Tenía la situación controlada. De reojo observó como el sujeto, al cual erróneamente atacó, se ponía de pie.

—Te encuentras bien —le habló la rubia.

—Sera mejor que te expliques luego —mandó una mirada de pocos amigos.

—Fue mi error, perdón por ello —respondió la mujer, restándole importancia con un gesto de mano.

Él se quedó en silencio. —Espero puedas seguir mi ritmo —habló finalmente, haciendo sonreír a la rubia.

—Je al final veremos quien sigue a quien —respondió contenta.

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

En una cueva, ubicada en una montaña nevada, se encontraba una pareja, ambos resguardándose de la terrible tormenta de nieve que azota afuera.

—Ese desgraciado —masculló con molestia. —Como osa atreverse a llegar tarde —añadió.

—Tranquilízate Gray. Natsu-san de seguro ha tenido complicaciones en el camino, bandidos o talvez problemas de faldas" le dijo su acompañante acercándose peligrosamente.

—Juvia, no defiendas a ese cabrán o —amenazó.

—¿O? —le inquirió ella.

—O me pondré celoso —admitió con un tenue rubor rosa, bien podría deberse a la tormenta de nieve, en la cual se encontraban.

—No debes estarlo Gray, Juvia en cuerpo y alma pertenece a Gray-sama, aunque me gusta verte celoso —le dijo, cerrando la distancia entre ellos.

El beso se prolongó, sin incomodarles en absoluto la tormenta de nieve. Con prontitud las prendas comenzaron a volar.

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

—Vaya que hice un poco de ejercicio —suspiró contenta la rubia. Sentada sobre la espalda de uno de los ladrones, vio como surgía su compañero de improvisto desde el frondoso bosque.

—Le encontraste —afirmó, con sus ojos chocolate brillando de curiosidad. Anhelantes de escuchar los detalles.

—El arquero fue alguien escurridizo, pero no imposible de vencer —pronunció con aburrimiento y de sus manos escurriendo un líquido carmín. —Bien parece que tengo que arreglar un asunto pendiente contigo rubia —masculló, dejando salir a flote su hostilidad.

—Vamos Cherry-kun, fue un pequeño error, además si hubieses estado concentrado nada te hubiera pasado —le culpó, haciendo que al otro le pulsará una vena.

—Entonces es mi culpa que una rubia oxigenada con intención de salvarme me lance una patada voladora —dijo con sarcasmo molestando a la mujer por el insulto.

—Eyyy deberías agradecerme que te haya ayudado, y no soy ninguna rubia oxigenada, oye bien, soy Lucy Heartphillia —comentó con cierto aire de alta alcurnia. Haciendo sonreír enigmáticamente al mago.

—Ohhh que sorpresa es encontrarla por esto lares señorita Heartphillia —dijo haciendo un ademán típico de un caballero inglés.

—Ohhh conoces mi nombre —aplaudió con alegría.

Él la vio con cara de burla. —Es como dice el dicho, 'Si rubia es, lista no es' —la chica cayó en cuenta del significado de las palabras y su rostro adquirió un rojo de cólera. Con un rápido movimiento lanzó un ataque con su látigo. Ataque que fue esquivado con mucha facilidad.

—Es mi venganza por el golpe —respondió a una distancia segura. —Dejando de lado los malos entendidos" —mencionó con ironía. —Por la dirección que llevas, supondré que te diriges a Magnolia —agregó tomando asiento sobre una roca.

—Si, eso es cierto… y has de admitir que vienes de Magnolia… ¿A dónde te diriges Cherry-kun? —soltó con una risa ladina.

Extrañado por el mote, se acarició un mechón de su cabello, antes de responder. —Las montañas nevadas al oeste de Patshe, he quedado con alguien —con un movimiento de su dedo índice, la katana surgió de un montón de cuerpos inertes.

—WOW, eres un mago… pero no te vi usar magia.

—Esto no es magia, esta espada solo obedece mis órdenes —respondió enseñándole la katana.

Ella se asombró de la respuesta, iba a comentar algo, pero vio como el chico no mayor a ella, se ponía de pie, con intención de reanudar su viaje. —Sera en otra ocasión, en que nos veamos Lucy Heartphillia —sin esperar siquiera un adiós, salió lo más rápido posible. "Esa mujer me recuerda a alguien", pero hizo a un lado su pensamiento.

—Parece alguien interesante… ¿deberé seguirlo o continuar con mi viaje? —se interrogó a sí misma. Se puso de pie, estiró un poco las piernas y se decidió. —Lo mejor será que me dirija a Magnolia… después de todo quiero unirme a Fairy Tail —exclamó alegre, con esas palabras reanudo su camino. Dejando detrás de ella, varios cuerpos inertes, algunos muertos, otros lo estarían en breves minutos.

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

—Vaya… hasta que te dignas a aparecer —habló el pelinegro. Sin la característica camisa azul. Usual en él, solo usando bóxer.

—No sé de qué te quejas… —dio un saludo con la mano. —Sé que se la pasaron bien los dos solos… tanto que tuve que hacerles tiempo a la intemperie —mencionó el visitante, quitándose la capa que lo resguardaba de la nieve. Sus palabras sonrojaron a la pareja.

—Es tu culpa Natsu —recriminó el pelinegro. Detrás de él, la chica se vestía con lentitud, sin importarle si era vista por el pelirrosado.

—Bueno… —hizo una pausa. —Puede que tengas razón, pero en el camino me encontré con unos bandidos —las palabras sorprendieron al hombre, sintiendo terror de la intuición femenina. —No eran demasiados listos a mi parecer, el problema resultó ser una rubia entrometida —se detuvo al ver la expresión de sorpresa de su amigo pelinegro.

—Vamos Gray, no es para tanto —dijo la mujer, ya completamente vestida. Abrasándolo cariñosamente. —Bueno… dejando de lado tus problemas de bandidos y de faldas —continuó la chica hablando.

—¡Oye! —exclamó molesto el aludido.

—Lo mejor será empezar, la tormenta al fin cedió —habló Gray, caminando hacia afuera del lugar. Rememorando las palabras de su amigo.

FLASHBACK

—Gray necesito tu ayuda —dijo, mientras le servía una bebida helada. —Quiero que tú y Juvia me ayuden a recuperar mi magia —las palabras hicieron que escupiera el contenido de su bebida. No lo dejo hablar y prosiguió. —En las montañas nevadas al oeste de Patshe, llegare en una semana, tiempo suficiente para que llegues con ella y se diviertan un rato… claro que te pagare bien por la ayuda —añadió, al momento de servirle otra bebida.

—No es necesario el pago —dio un buen trago. —Si es por un amigo, iré al mismísimo infierno —añadió tranquilamente haciendo sonreír al joven.

—Jejeje esas palabras quería oír, después de todo no tengo ni un jewel, ayer salí de compras con Liss y Mira, y me quede sin nada —dijo cómicamente.

—Entonces porque mierdas me ofreces dinero si no puedes pagarme —respondió con cara de pocos amigos.

—Quería sonar genial —admitió con vergüenza.

Esas palabras hicieron que se ganará una colleja por parte del pelinegro. —Dejando de lado los problemas económicos… aunque ahora que lo pienso, cuando llevó a Juvia de compras, debo ir forrado… —tomó otro trago de su bebida —me molesta el que pueda entender ese sentimiento.

—¿Para qué quieres que lleve a Juvia conmigo? —preguntó extrañado.

—Para hacer un trio —soltó con una sonrisa malévola. —Gray eres malo… porque me golpeaste —volvió a decir con dos chinchones en la cabeza. Al ver que el pelinegro no respondería, decidió aclarar las cosas —Tú y Juvia son magos poderosos, lo son más si ambos están juntos, y les necesito para recuperar mi magia.

El halago relajó su humor. —De acuerdo, estaremos en siete días en las montañas de Patshe —le dijo antes de marcharse hacia la ciudad donde Juvia vivía.

END FLASHBACK

—Bueno, les explicare las cosas que quiero que hagan —. Ya se encontraban fuera de la cueva. La luz del sol, alumbraba por completo el lugar. Un paisaje totalmente cubierto por nieve, los pinos vistiendo un blanco traje.

—Lo primero será que observen atentamente… —dio unos pasos hasta posicionarse sobre una gran roca que sobresalía de la nieve. —…cuando consideren que mi magia se sale de control… —ellos lo siguieron en silencio. —…usaran su poder para controlar mi temperatura, en mi estado actual soy incapaz de resistir el fuego, y no quiero morir carbonizado —les comentó. Ellos comprendieron inmediatamente la importancia que tenían en esta locura.

—Je, quien iba a pensar que el engreído pelirrosa, necesitaría ayuda —comentó la mujer mientras abrazaba con cariño a Natsu. —Gracias… a los dos —masculló sonrosado. Después de terminado el abrazo. Gray lo sabía, Juvia quería como amigo a su rival.

Natsu procedió a sentarse… —Uyyy que frio… si no recupero mi magia, se me congelara el trasero —adoptó la pose 'flor de loto', colocó la espada oriental sobre su regazo. Los otros presentes, se quedaron de pie, atentos al menor cambio. —No se contengan —advirtió con una mirada indescifrable.

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

Abrió los ojos con lentitud, dio un perezoso vistazo a su alrededor, sonrió mostrando su letal dentadura. Y se puso de pie. —¡JAJAJAJAJAJA! pensé que te tomarías más tiempo antes de venir, mocoso —comentó observando al muchacho frente a él.

—Ha pasado un tiempo, Igneel —saludó sosteniendo la mirada. Frente a él, un dragón de escamas rojas, sonriendo abiertamente, mostrando sus letales armas. Igneel con lentitud se puso de pie.

Movió su cuerpo hacia adelante, sin dar tiempo, desenvainó su espada. Con un rápido movimiento cortó el aire, aplastando el volcán y de paso a Igneel. Con rapidez colocó la hoja de la espada, cubriendo su pecho contra la filosa cola del dragón. —Mierda, no podría esperar menos —la fuerza del impacto lo mando a volar varios metros hacia atrás.

—Jajajajaja… no me subestimes Natsu. No voy a contenerme —desplegó sus alas, mandando una poderosa ráfaga, demostrando que no mentía.

Salió de entre las rocas, sólo para recibir de lleno una poderosa ráfaga, fue alejado varios metros, en medio del ataque -según él- recuperó el equilibrio y enterró la espada para que funcionara de soporte. El viento cesó, y con rapidez, saltó, sólo observando como el suelo era devanado de un corte sencillo.

—Um, pensé que venias preparado mocoso —habló molesto, no le gustaba ser subestimado por los humanos. Sintió como el chico se paraba sobre su cola, usándola como camino para llegar a su espalda. Dio un giro rápido, mandando a volar al mocoso.

Tsk, pensar que tendré que ir en serio… que estúpido fui por no atacar con todo desde un principio —Natsu olvidó que estando en su mente, sus pensamientos podían ser escuchados con total claridad. La letal cola se dirigía velozmente, hizo su brazo hacia atrás y lo regresó con fuerza. El impacto fue brutal, el suelo se cuarteó, debido a la gran fuerza.

Su brazo se adormeció, dejando el característico hormigueo. —¡Joder, de que mierda estas hecho Igneel! —gritó, sosteniéndose el brazo, no hubo tiempo para esquivar, con una velocidad digna de esta batalla, interpuso su espada defendiéndose de una garra del dragón rojo.

—No hay tiempo para lloriqueos mocoso —habló tranquilamente, al lanzar una gran bola de fuego hacia el muchacho. Natsu sonrió, pero eso no sorprendió al dragón. Antes de que el fuego impactara, sus colas salieron a relucir, cubriéndolo de cualquier daño. —Gracias a Meredy y Ultear, llegue a un nuevo nivel —nuevamente pensó.

El fuego cesó. Pero el dragón no desaprovechó ningún segundo, con la pata delantera atacó. —Karyuu Ken (Puño de hierro del dragón de fuego).

—¡Grahgh! —exclamó al ser víctima del brutal ataque. Fue elevado varios metros en el aire, en medio del aire, fue golpeado con la cola, mandándolo directo al suelo. Deformando el terreno.

No tuvo el tiempo para siquiera quejarse por el dolor, rodó por el suelo, esquivando a tiempo otro ataque. Se puso de pie a duras penas. —Si esto continua, ni siquiera seré capaz de hacerle un rasguño —respiró hondo, sintiendo en toda plenitud la gravedad de sus heridas. Sonrió de locura y se dejó llevar por el rio de maldad.

"Tal como lo pensé, su presencia es parecida a la de Zeref. Pero a la vez es más siniestra" pensó. Se puso serio. Observando como un aura oscura comenzaba a surgir del cuerpo del chico. Los rasgos físicos del muchacho cambiaron, al ojo perfecto de un dragón, pudo ver que creció unos centímetros, sus facciones maduraron, sus músculos aumentaron y su cabello se alargó en gran manera. La oscuridad que lo rodeaba comenzó a tomar forma, unas alas surgieron de su espalda media, sus antebrazos se cubrieron por una especie de armadura negra con toques rojos, lo mismo sucedió con sus piernas y espinillas. Sus manos cambiaron de forma, ya no eran las de un humano, semejantes a una bestia. Un faldón hecho del mismo material cubrió su cintura y miembro viril, dejando al descubierto el estómago y pectoral. —Karyuu no Houko (Rugido del dragón de fuego) —. Sin darle tiempo, atacó despiadadamente, se sorprendió al ver como su gran ataque era cortado en dos. Sonrió divertido. Un aleteo de sus alas era devastador, vio como el muchacho desaparecía de su vista, sus sentidos de dragón lo pusieron en alerta, inclinó su cuello, esquivando un feroz ataque del chico. "Es más rápido" sonrió. Embulló su cuerpo por completo en llamas, y volvió al ataque. Dos rugidos fueron lanzados, uno tras otro. Lo logró capturar entre sus dientes, hizo el intento de masticarlo pero de inmediato lo soltó, varias 'ramas' se empalaron por todo su hocico. Haciéndole un gran daño.

Ufff eso estuvo cerca… combinar las magias de Mira-chan y Liss, resultó beneficioso —se puso de pie, se movió un par de metros esquivando un pisotón. Ascendió por la pata del dragón, dando cortes a medida que subía, la 'armadura' demostró ser capaz de resistir las fuertes llamas.

—Shiranui (Fuego Fatuo) —farfulló.

De un golpe tuvo que saltar y hacer distancia lejos de Igneel, observó sus piernas. —La llama azul traspasó mi armadura —de inmediato mandó un potente corte. Las llamas no se movieron de su lugar. Comenzó a volar en círculos alrededor del dragón, mandando despiadados ataques, con la intención de crear una brecha.

—¡Soy el emperador del fuego! —rugió. —¡No hay fuego que no pueda usar! —añadió. Dando un alarido de dolor, las heridas infringidas, lo habían dañado lo suficiente como para sentir dolor sólo por hablar. Miró con orgullo al muchacho.

La mirada del dragón confundió a Natsu. Segundos que Igneel aprovechó. Su cola surgió desde el suelo, empalándolo de lado a lado. Su armadura parecía intacta. —JAJAJAJAJA mocoso, no por nada soy el dragón más fuerte —le dijo, ya frente a frente. Natsu sostuvo la mirada, aun con la cola del dragón cruzando de lado a lado su cuerpo, no bajó la mirada. Estuvieron así durante un tiempo, que bien podrían ser horas o solamente simples segundos.

Sonrió. —JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA —la risa alegre no descolocó al dragón. —Pensar que eras así de fuerte, Padre —dijo mostrando una sonrisa de antaño.

—Perdón por haber sellado tu magia hace un tiempo, pero no iba a dejar que murieras —agregó sonriendo. —Además, gracias a mí, olvidaste a esa pelirroja —añadió afanándose de ese hecho.

Pensó las palabras de su padre, y lo comprendió. —Perdón padre, perdón por no haber comprendido tus razones —se disculpó son sinceridad, sintiendo como su ira y odio desaparecían lentamente.

—No hay porque disculparse, Natsu. Simplemente quería que te hicieras fuerte —añadió. Sin más palabras retiró su cola del muchacho, él por su parte cambio a su forma normal.

—¿Cómo es que puedes hacer eso, hijo?

—Después de que retire la espada que había sellado al prisionero, estuve por ser consumido por tanta locura, si no hubiese sido por Liss y Mira…gracias a eso puedo asimilar la magia de mis mujeres —prefirió sentarse sobre el suelo volcánico.

—Supongo que será algún poder que fue desbloqueado… pero te resulto conveniente —el paisaje cambio a la gran prisión. —Tengo algunas cosas que decirte —respiró un poco. Recuperado de las heridas en su hocico. —Este sujeto, tiene una energía similar a alguien que enfrente hace 400 años —hizo una pausa. El lugar había cambiado hacia el 'Gran Cierre'.

—Zeref es el nombre que le dieron los humanos, algunos le llamaban Rey de Diamantes —observó el shock que había causado las palabras en el muchacho. Permaneció en silencio, meditando lo dicho por Igneel. —¿Estás seguro? —preguntó.

—Sin duda alguna, su nombre verdadero lo desconozco, sólo lo fuerte que era luchando, no usaba magia… si lo pienso bien, las magias de ese entonces eran poderosas, pero estoy seguro que ese muchacho no usaba magia —se acostó aplastando un sinfín de flores. —Mi edad es de 673 años humanos, pero como dragón, aun soy joven —añadió. —Conozco una vieja historia, cuenta de un soñador que creo a un rey, ese rey mató sin compasión y sin motivo a incontables personas, después el rey desapareció —volteó su hocico a un lado, observando al inamovible prisionero. Estuvieron en silencio, mientras el joven meditaba las palabras del dragón. Se puso de pie y avanzó con calma hacia el prisionero, caminó en círculos, observando cada detalle. Las cuatro grandes espadas, las cadenas doradas, las espadas más pequeñas y el rio sin fin de sangre. El cuerpo sin piernas del Rey, su cabello largo maltrecho y de un rosa opaco. Con la cabeza gacha. Acercó su mano, esperando que algo sucediera, pero nada paso. El Rey permaneció estoico. No hubo más recuerdos sangrientos o algo por el estilo. Pero una memoria llegó, se vio a si mismo matando a la joven Chun Lii y sintió un gran pesar por matar a alguien inocente. La muerte de los bandidos era un asunto totalmente distinto.

—Te preguntare nuevamente, ¿Qué piensas hacer? —soltó observándolo detenidamente.

Suspiró, tranquilizando su espíritu. —No sé lo que motivó a mi antiguo yo a ser un asesino, o si sólo era una marioneta… —observó a su alrededor. —…pero el yo de ahora, tiene a personas que proteger, están Lissana, Mirajane, Levy, Ultear, Meredy, Cana… —pensó en cada una de ellas, lo especial que se sentía al estar con cada mujer, independiente de si era un encuentro sexual o simplemente tomarse de las manos, paseos por la ciudad, hablar con ellas. Porque solamente con ellas era dulce, o salvaje si ellas lo querían.

—¿Y la pelirroja?

—…No sé cómo tratar con ella, aun siento algo… es una gran mujer, bien dotada… me gustaría romper su mente, convertirla- —se percató de hacia donde se dirigían sus pensamientos. Recordó la misión que le había dado a Cana. Observó a Igneel, en busca de una respuesta.

—La maldad existe en el corazón de cualquier ser viviente, indistintamente si es un dragón o un humano. No digo que debas ser alguien noble y benevolente- —hizo un ademan con su garra derecha.

—Aplastare a cualquiera que se atreva a hacerle daño al gremio. Y matare sin dudar a todo aquel que haga daño alguno a mis mujeres. Seré el cuarto maestro, protegeré celosamente lo que es mío —afirmó con convicción.

—Esas eran las palabras que quería oír —dijo orgullo. Acercó su garra hasta el pecho del muchacho. —Sólo selle tu magia… es hora de liberarla —con un pequeño movimiento un sello rojo comenzó a desaparecer -sobre el pecho del chico-. El cambio fue abrumador, la sensación de calor lo invadió de inmediato.

—Wow… ahora es diferente —exclamó con alegría. Observando como unas pequeñas escamas se habían formado en sus brazos, la sensación de poder era asombrosa.

—Jajajajaja… pareces un niño pequeño con juguete nuevo —soltó el dragón.

Observó sus piernas, las mismas escamas se presentaron en sus espinillas. —Hey, padre ¿Qué sucede con mi magia?

—Oh, solo ha evolucionado. Un poco de mi sangre bastó para que llegaras a un nuevo nivel. Podrías llamarlo hibrido —las palabras del dragón pusieron su mente a trabajar.

—Tal vez pueda combinar mi magia con la de Mira-chan y la magia de Liss —se puso de pie y procedió a combinar la magia demoniaca de la albina mayor, sus alas surgieron de su espalda. El fuego empezó a surgir, combinándose lentamente. —Casi —pensó confiado.

Su cuerpo repentinamente sufrió varias explosiones mágicas, Igneel intervino rápidamente absorbiendo las llamas del muchacho. Evitando de esa manera un daño más serio. —¡JAJAJAJAJA! —el dragón se echó a reír por el aspecto cómico de su hijo.

—Vamos viejo, no es momento de reírse —reclamó.

—Es culpa tuya por tratar de combinar la magia de un dragón con la magia de simples humanos.

Las palabras del padre hicieron que se diera cuenta de algo importante. —Supongo que los dragones son seres anti-magia, así que no podre combinar mi magia de fuego con otra que no sea del mismo tipo —suspiró resignado.

—Vamos, después de todo sería aburrido ser un ser todopoderoso —le ánimo.

—Cierto, no sería divertido vencer fácilmente a mis enemigos —se puso de pie. Bajo la atenta mirada del dragón. —Será mejor que vuelva al exterior —con esas palabras se despidió.

—Estaré observándote mocoso —sonrió como lo haría un padre. El dragón cerró con parsimonia sus ojos, bajando por completo la guardia. Todo sucedió en cámara lenta, Natsu volteando su cabeza en señal de alerta e Igneel juntando fuego para disparar lo más antes posible. Fueron demasiados lentos. Ninguno reaccionó a tiempo.

Lo que antes era un blanco puro, ahora se había convertido en la más absoluta oscuridad. Oscuridad proveniente de un joven, le observó con asombro. Era el mismo, aquel que le indicó la dirección hacia la armería. Cabello negro, usando un collar de oro formado por varias hilares dorados en su cuello. Su torso al descubierto y un pantalón negro bombacho. Hasta la mitad del tobillo. La oscuridad lo absorbió. Enviándolo a un espacio distinto.

Sin esperar cualquier señal hostil, desenvainó su espada oriental y se colocó en pose defensiva. —¿Quién eres? —siseó con un tono que indicaba hostilidad.

—Hisashiburi pequeño Ali —dijo al momento en que lo abrazaba cariñosamente.

"Es demasiado rápido", se asombró de la velocidad, pero a una corta distancia pudo atacar. Lo apuñaló con demasiada facilidad. La punta de la katana salía fácilmente desde el otro lado, con seguridad había dado en un punto vital. Trató de retirar la espada, pero una fuerza sobre humano se lo impidió.

—Vamos Ali, no te veo desde hace tiempo y es así como me tratas —dijo haciendo una pose dramática, algo espeluznante debido a la espada enterrada en su cuerpo. Natsu lo supo, ya fuese por instinto o algún trauma del pasado, el sujeto frente a él era.

—Invencible —habló el desconocido como si hubiese leído su mente. La espada se desvanecía como simple polvo. —No soy tu enemigo —añadió. —Si lo fuera, hace tiempo que te hubiese matado a ti y al dragón —su mirada cambio.

Natsu liberó su energía mágica, pero el muchacho ni se inmutó; en cambio suspiró decepcionado. Y con una sonrisa ladina sobrepasó con creces el poder de Natsu, haciendo que el pelirrosa se arrodillara por la presión. Aumentó su poder en un vano intento de igualar a su adversario. Hizo lo posible por ponerse de pie y encararlo, pero sólo observó como el pelinegro con un simple movimiento de su dedo ejercía una presión que lo hizo sucumbir.

Sus huesos comenzaron a crujir, siendo incapaz de siquiera luchar. Los recuerdos de las mujeres que amaba llegaron a su mente, trató de no rendirse pero ni siquiera los lazos con sus seres amados le dieron la fuerza para levantarse.

Bufó molesto, al sentir como un poder gigantesco se acercaba a una velocidad espectacular. El dragón hizo acto de presencia, con sus fauces dispuesto a asesinarlo. Negó. Y con su mano libre, hizo un movimiento como si tratara de aplastar algo invisible y el gran dragón cayó al suelo, bajo una presión similar a la que aprisionaba al pelirrosa.

Vanos intentos por ponerse de pie realizó Igneel, pero todo resultaba inútil. Un sentimiento que nunca antes había experimentado lo invadió, miedo, terror, no. —Impotencia —dijo como si nada el sujeto agresor. Haciendo gala del poder -probablemente- de leer la mente.

—Bien, no soy enemigo, tampoco aliado —habló tranquilamente. —Así que tranquilícense —la presión que antes los había aprisionado desapareció. Aturdido trató de ponerse de pie, pero no pudo hacerlo. Resignado, decidió hablar. Pero una mirada lo calló. Se sorprendió, después de todo ningún humano había tenido el poder de callarlo con una sola mirada.

—Mi nombre es In —hizo una pausa. —Solamente quería ver a Ali —señaló con la cabeza al cuerpo sin movimiento alguno de Natsu. —Tsk use demasiado poder en él, pero sé que no morirá —respondió a la pregunta tacita del dragón. —Habla —ordenó.

—Se llama Natsu Dr-

—Su nombre verdadero es Ei Di Bi —con su dedo dibujo tres letras en el aire 'ADB'. —Solo paseaba por los alrededores —agregó con una sonrisa, cambiando a su modo juguetón. —Como prueba de que no soy enemigo… —de su sombra comenzó a surgir una espada. —…le regalare mi adquisición Youtou: Tenbuhourin (Espada de la calamidad: Tesoro del cielo) —. La funda era de un color azul cielo, adornada por partes doradas. La empuñadura era de estilo occidental, de un largo de metro y medio. —Entrégasela cuando se recupere —pronunció mientras el dragón tomaba la espada con sus garras. —Oh —se sorprendió al ver como el pelirrosa se ponía de pie a duras penas.

—Au-n no ha-s res-pon-dido —dijo de manera entrecortada. Era difícil respirar con las heridas que había sufrido en menos de diez minutos.

Hizo un ademan de estar pensando. Luego choco su puño derecho con su palma izquierda. —Oh, supongo que te refieres al vínculo que nos une —no esperó una respuesta y continúo hablando. —Lastimosamente eso es algo que ni tu yo pasado logro descubrir —su mirada observó el cielo del lugar. De un extraño color rosa salmón. Infinidad de cubos flotando alrededor de varios tamaños y diversos colores. Empujó uno de esos cubos e inicio un proceso en cadena.

Las palabras del pelinegro habían hecho mella en su pensamiento. Muchas dudas lo invadieron, preguntas sin fin, la verdad a su existencia estaba a un par de metros frente a él. Pero su vista se comenzaba a nublar, lo último que pudo ver era como el sujeto le daba la espalda. Una trenza negra azabache ondeando por toda la espalda desnuda del pelinegro.

De reojo observó como el chico con lentitud caía, pero no tocó el suelo, la cola del dragón lo había sostenido justo a tiempo. Dirigió su vista hacia el dragón. —Le daré un último regalo —en su mano apareció una esfera de tonos azules. —Sera interesante ver qué sucede —con esas palabras se esfumó como si fuese niebla.

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

En el gremio de las hadas, algunas horas después de la partida del pelirrosa…

—Hola maestro —saludó sonriente la mujer de la tribu Raijinshu.

—Hemos cumplido con éxito la misión —habló de manera educada el peliverde.

—Natsu, una ronda de cervezas —exigió el marionetista.

—No está —contestó mientras se dedicaba a observar el reporte de la misión.

—Es extraño no contar con su presencia, me he acostumbrado a verlo atendiendo la barra —comentó algo triste la chica. —Je —se escuchó la risa socarrona de Bickxlow, haciendo que la mujer lo mirara con extrañeza.

—¡Natsu, hemos regresado! —comentó alegre el gato. Detrás de él, se acercaban los hermanos Strauss.

—El barman no se encuentra en el gremio —informó Laxus. Haciendo que los recién llegados preguntaran por el paradero del chico.

—Salió a una misión importante… —habló el anciano encarando a los demás —…regresara en unos cuantos días, confió en él y sé que lograra cumplir con éxito la misión, además Gray fue con él —no esperó que lo interrumpieran, además de haber aclarado algunas cosas.

—Pero- —murmuró Lissana, pero fue acallada por las palabras del maestro.

—Laxus, te encargo el gremio, debo visitar el consejo mágico y convocar a los maestros de gremio —sin esperar alguna protesta salió con rumbo a Era.

—Laxus, un parfait de fresas —exigió la albina con una sonrisa malvada en ella. —Vamos apúrate, que ahora eres el encargado de la cocina —molestó la albina al ver que el rubio no se movía a cumplir su orden.

—No sé cómo diablos le hace Natsu para aguantarte —dijo con una sonrisa en el rostro, esquivando por poco el puñetazo de la albina.

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

En otro lugar…

—Ahhh, que alivio —suspiró alegre la morocha, al hundir su cuerpo en agua tibia. Segundos después, ingresaba Erza en la misma tina. Al parecer ambas mujeres desarrollaron un extraño vínculo. El baño era extenso, después de todo se encontraban en las termas de Fairy Hills. La calidad del lugar sólo demostraba la riqueza que poseía Fairy Tail al ser el mejor gremio del reino.

El silencio era reconfortante en cierto modo, el agua tibia relajaba sus músculos, además de aliviar el dolor. —Entonces ¿cómo sucedió? —interrogó la pelirroja. La morocha quedó confusa, al no comprender de qué iba el tema. —¿Cuándo te enamoraste de Natsu? —aclaró. La morocha sonrió de manera nostálgica.

Jugó con un poco de espuma antes de contestar. —No me di cuenta, él siempre me trató con cariño, simplemente el chico es muy tonto como para darse cuenta del efecto que causan sus acciones —sopló las burbujas que había hecho con la espuma. Sus pechos cubiertos por una fina capa de vapor. Los recuerdos llegaron a su mente. —Hubo una vez que él, me encontró inconsciente, me cargó hasta su casa y cuidó de mí —mencionó con una radiante sonrisa.

Erza le dio una intensa mirada, con señales de querer saber más. La morocha sonrió divertida. —Ese día había bebido más de la cuenta —se notó un poco de tristeza en su mirada. —Y termine enfermándome… ¿Sabes que hizo él?

La pelirroja negó, aunque tenía una ligera idea, ya que lo conocía desde niño. —Con su magia me reconfortó, aunque le dije que ya me había recuperado, el insistió en cuidarme por unos días, disfrute de su compañía —mencionó sonrojada. —Inclusive cocinó para mí, aunque no era un experto —rio al recordar al chico con un mandil y la cocina echando humo. —Jajajajaja lo hubieras visto, era tan cómico —. La pelirroja sonrió al recordar los momentos en que el pelirrosa la hacía reír por cualquier bobera. Su tierna sonrisa que era sólo para ella. Pero ahora esa calidez, pertenecía a alguien más.

Se hundió en el agua de modo que su mente se ahogara. Los momentos cuando eran niños, él siempre retándola a pelear. Cuando jugaban a los héroes. Los fugaces recuerdos y la tristeza -falta de aire- la obligaron a salir del agua. —Cana… —dudó un poco. —…no puedo hacerlo —la determinación que había mostrado antes, ahora se había esfumado. —No puedo estar con Natsu… —la morocha se confundió por las palabras de la otra mujer. —No puedo buscar a Natsu después del daño que le hice... —dijo soltando suaves lágrimas. La morocha la volvió a cachetear. —¡Mujer! Por Dios, a ti hay que golpearte para hacerte entrar en razón —se acercó a la sorprendida mujer. La abrazó con cariño.

—Natsu dijo que no te guarda rencor, ¿recuerdas? —la morocha le susurró al oído. Reconfortándola en el proceso.

Las palabras de Cana la hicieron pensar en Natsu, sonrió un poco, separándose de la chica por un momento. —¿Qué crees que debo hacer? —le pidió amablemente, después de limpiarse las lágrimas de culpa.

"Jeje, Natsu deberá recompensarme en gran manera" sonrió relamiéndose los labios. —Erza, lo primero será…

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

Algunos días después de la partida de Natsu…

El día era normal en el gremio, claro que para algunos en su mayoría el género femenino extrañaban la presencia del pelirrosa.

—Hey Liss —llamó la mayor con su mejilla sobre la barra en clara señal de aburrimiento. Simplemente jugando con un vaso, para matar el tiempo.

—Dime Mira-nee —respondió la mencionada desde la cocina, ella era la encargada sustituta de la barra y de la mayoría de los quehaceres. Antes solamente ayudaba a Natsu por espacio de un par de horas, ahora lo hacía a tiempo completo.

—¿Cómo soportas estar sin Natsu? —habló viéndola fijamente.

—¿Eh? Lo extraño bastante, pero para aminorar su ausencia lo mejor es mantener la mente ocupada —admitió con una sonrisa la menor, usando un delantal de cocinera y su cabello recogido en una red. —Aunque me hace falta en las noches —admitió ruborizada.

—Jeje perver- —la mayor fue silenciada cuando la puerta del gremio hizo el característico chirrido cuando alguien entra. Con esperanza dirigió su mirada hacia la misma, pero suspiró desilusionada al ver que solo era una rubia.

—¡Hey, ¿Quién es el maestro del gremio?! —exclamó llamando la atención de la mayoría. Los hombres silbaron al ver a la preciosura, usando unos vaqueros negros con una playera que resaltaba su esbelta figura. Entró a paso decidido con rumbo a la barra, donde se encontraban las albinas.

—Hola señorita —saludó alguien cuando la rubia paso cerca de la mesa.

—Hola abuelito —dijo con dulzura, haciendo que Macao se carcajeara al ver como su viejo amigo se deprimía por las palabras. —No soy un abuelo, aun no tengo canas —farfulló en defensa. —¡Jajajajaja! —rio más fuerte Macao, haciendo que Wakaba se enfadara.

—¿Qué quieres? —habló con tono de autoridad Laxus, callando la discusión que se había armado entre los dos amigos.

—Quiero unirme a Fairy Tail —respondió sonriente la chica.

El rubio la examinó con la vista, incomodando a la rubia por la intensa mirada. —Oye no la desnudes con los ojos rubio pervertido —comentó socarronamente la demonio. Haciendo que el susodicho le saliera un tic en la sien. —Hola nueva, el maestro no se encuentra en el gremio, pero no tarda en regresar —dijo pasando un brazo por los hombros de la chica. —Shu shu —hizo un ademan con la mano, como si echara a Laxus. —Vete de aquí perro pervertido —y con esas palabras se armó la guerra. Laxus lanzó un rayo a la albina, electrocutando a la rubia. La albina no se hizo de rogar y con su magia mando a volar al hombre hasta el segundo piso, surgió de entre la madera destrozada y en forma de rayo se mandó al ataque. La pelea inicio en todo el gremio. Quedando la rubia con cara de sorprendida y sin idea de que hacer, por descuidada un vaso le impactó en la frente.

—Jeje —sonrió diabólicamente antes de lanzarse por el desgraciado que se había atrevido a pegarle.

Desde lejos la albina menor observaba todo con una sonrisa. —Esa chica, definitivamente, tiene el espíritu de Fairy Tail —y como si nada grave pasara siguió haciendo sus quehaceres.

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

Una semana después de la partida del pelirrosa… en cierto consejo mágico.

El ambiente era tenso, en cierto modo. El presidente del consejo observaba en silencio como los maestros de los gremios oficiales se miraban entre sí. Todos habían sido llamados por el maestro del gremio más fuerte. Pero el susodicho no se había presentado, así que las ideas de que algo le hubiese ocurrido inundaban la habitación.

Cierta pelinegra miraba divertida como los más viejos se deshacían los sesos, pensando en infinitos problemas. Simplemente se dedica a pasar su bola mágica por la mesa, la destruía para luego regenerarla en un parpadeo.

—Está aquí —mencionó tranquila, al momento en que las puertas de la gran sala se abrían para dar paso a un anciano de estatura baja con una media calva y vistiendo el traje de mago santo.

—Vaya cada vez que te veo, te ves más anciano Makarov —se mofó el mago de cabello violáceo, con aires de gótico.

—Vamos Jo-kun, no molestes a Maki-chan —intervino otro maestro, las palabras del mismo mandaron un escalofrió a la espalda de ambos magos, aunque ninguno de los presentes lo admitiera. Bob era el más peligroso en el salón.

—¿A que nos has convocado Makarov? —intervino con voz fuerte el presidente. Aunque una sonrisa se mantenía imperturbable en su rostro.

—Hola presidente del consejo de Era —dijo al momento de tomar asiento. —El motivo es que anunciare mi retiro como tercer maestro de Fairy Tail —habló con serenidad. Los murmullos no se hicieron esperar, la connotación que significaba esa oración para muchos.

—Silencio —la voz del presidente se hizo escuchar por la sala entera. —Si piensas retirarte, ¿Quién ocupara tu cargo? —hizo la pregunta que muchos obviaron.

—Natsu Dragneel —de nuevo la sorpresa los dejo en silencio por unos instantes.

"Así que era verdad, Natsu" sólo de pensar en él, su excitación comenzó a subir. Se levantó y sin que los demás se dieran cuenta se marchó de la sala.

Dio con un extenso pasillo, adornado por cuadro de famosos magos, uno le llamaba la atención en principal. Un caballero medieval, con un casco de un blanco puro. Cubriendo por completo su rostro, solo unos mechones rebeldes sobresalían, mechones color salmón. Su armadura de cuerpo entero, de toques monocromáticos, dando un toque de misterio. Su espada enterrada en el suelo y el cielo de un color naranja con destellos rojos y nubes negras. Representando la destrucción absoluta.

Decidió avanzar hacia su destino. Llegó al baño del consejo. "¿Por qué no te has comunicado con nosotras?... te necesito", cerró con suavidad la puerta del baño y se mordió el labio inferior, acallando de esa manera sus gemidos. Su mano derecha viajo con necesidad hacia su intimidad, hundió un dedo y comenzó con el suave vaivén como preámbulo. "Sera mejor que vaya a Magnolia", con ese pensamiento se dejó embriagar por sus fantasías, momentos en que Natsu la toma de una y mil maneras.

—¿Estás seguro Maki-chan? —habló Bob viendo fijamente a su amigo, en busca de una señal de que algo anda mal.

—Aún es muy joven —dijo alguien del consejo.

—El chico no había dejado de ser mago —habló Porla. "Aunque es mejor para mis planes", sonrió con malicia.

La discusión se volvió debate, si el chico debía asumir el cargo. Si era digno de ser maestro, muchos argumentos surgieron para evitar que alguien joven y de carácter explosivo liderara al gremio más fuerte.

—Es alguien fuerte, no tengo duda alguna de que será un buen maestro —respondió acallando a los demás. La reunión se alargó hasta largas horas, un poco de cerveza aminoró el ambiente.

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

Dos semanas después de que Natsu se fue del gremio…

El ambiente era de una alocada fiesta. Algunas camareras habían sido contratadas para atender a los magos, así como cocineros y meseros -para las chicas-. La gran sala estaba a reventar, magos de otros gremios habían sido invitados al gran evento. Sobre el escenario brillaba un cartel mágico, de muchos colores: 'Bienvenida Lucy-chan' decía.

Unos días después de que Lucy llegará al gremio, Makarov regresó del consejo y se puso al día. Propuso una fiesta para dar la bienvenida a la rubia. El gremio se sorprendió por ello, pero siendo una orden del tercero, supusieron que algo había detrás de esa fiesta.

—Hijos míos, esta fiesta es para darle la bienvenida a nuestra nueva compañera: Lucy Heartphillia —los gritos de emoción no se hicieron esperar. El maestro con una señal, llamó a la rubia. La chica avanzó con paso refinado hasta subir al escenario. —¿En qué lugar quieres la marca del gremio y en qué color? —dijo con un sello mágico en su mano. La chica pareció pensarlo unos segundos para luego responder:

—En el dorso de mi mano derecha, en color negro —pidió, al extender dicha mano.

El anciano procedió a marcar la mano de la chica. Al finalizar la rubia enseño la marca a los invitados. Los gritos de algarabía sonaron por toda la sala, las jarras de cerveza brindando entre ellos. Celebrando la unión oficial de la rubia al gremio de las hadas. La susodicha vestía de manera elegante. Su caminar era el de una chica adinerada. Algo que causaba cierto deseo por parte del sector masculino.

Las campanas de la catedral comenzaron a sonar, extrañando a los presentes. El maestro sonrió. Unos segundos después alguien ingresaba a toda prisa al gremio. —Señor Makarov. Natsu Dragneel viene en camino, conduciendo una carroza —anunció un niño de cabellera negra, con cierto parecido a Macao.

El anciano sonrió alegre.

Lo que todos dejaron pasar por alto, era el simple hecho de que Natsu estuviera conduciendo un vehículo mágico. Después de todo era un mago con fobia a los medios de transporte.

—Ya era hora —murmuró Mirajane sonrosada, la espera le había afectado y no era la única. Su vestuario consistía en un vestido negro de una pieza, con la espalda al descubierto y un escote que resaltaba su feminidad. Sobre su pecho izquierdo se podía vislumbrar una 'Q' en color negro. Un suave maquillaje adornaba sus facciones, su cabello en canelones caía libremente por su cuerpo. Se recogió el cabello con una mano, colocándolo detrás de su oreja, mostrando un arete con forma de espada de color fuego, regalo de su 'novio'.

—Mira-nee, al fin viene —dijo la menor ansiosa por la llegada de su amante, usando un lindo vestido crema, con unas zapatillas blancas elevándola unos centímetros. Un brazalete dorado adornaba su brazo izquierdo, cortesía del chico. En su brazo izquierdo lucia con orgullo una 'J' negra, clara señal de a quien le pertenecía. Su cabello corto la hacía ver preciosa.

En la mesa, se encontraban cinco mujeres y un varón. Alrededor de la mesa habían varios magos, diciendo tanto halago como fuese posible, las chicas no les ponían la menor importancia.

—Oh hermosa morena, por ti lucharía contra el mismísimo demonio —dijo un hombre bien vestido. Hombre acompañado por otros más.

—Je —la morena sonrió. Se puso de pie, sus largas piernas y su trasero prieto era cubierto en su totalidad por unos jeans azules. Lo encaró, y le sonrió coquetamente. Paseó su dedo por el pecho del chico, ascendiendo hasta su mandíbula. —Ni mil vidas te alcanzarían para vencer a mi amo —le susurró al oído. El pobre chico sufrió una erección por tanto erotismo de la mujer. La morena lo vio a los ojos y le sacó la lengua, mostrando un '5' negro impreso. Se volvió a sentar, y junto sus manos en modo de ruego, apretando sus pechos de manera consciente, la blusa blanca desabotonada de tal manera de que esos manjares, deseados por muchos, no le incomodaran. Un collar incrustado de piedras de muchos colores. —Por favor —pidió a la albina mayor.

Ella bufó impaciente. —Elfman —masculló. Inmediatamente el mencionado se puso de pie y con toda la amabilidad del mundo, entiéndase amabilidad como una mirada espanta muertos, los caballeros optaron por salvaguardar sus vidas.

"Natsu", pensó la pelirroja con una sonrisa. Usando un vestido de una sola pieza, que le llegaba hasta las rodillas. Con su cabello recogido en una cola de caballo. Los nervios comenzaron a llegar a su ser. —¿Qué hago? —susurró. Una suave mano sobre la suya calmó sus inquietudes. Observó como la morena le sonreía. "Quiero mi recompensa" pensó con ansiedad la morocha. Sus pezones se endurecieron de sólo pensar lo que el pelirrosa le daría por un buen trabajo.

La última fémina en la mesa era una chica peliazul con su vista concentrada en su libro, leyendo sobre una escena amorosa. "Wow, creo que esta pose me causara menos dolor", pensó a futuro cuando Natsu la convirtiera en mujer. Permaneció en silencio, pero un suave carmín adornó sus mejillas al escuchar que su amado al fin regresaba. Se puso de pie, dejando ver su elegante vestimenta. Una falda lila y su blusa a juego. El aire de chica seria le daba un toque seductor, un suave maquillaje adornaba sus facciones. Se acomodó sus lentes, y resguardó su tesoro bajo su brazo derecho.

Las demás reaccionaron e hicieron lo mismo que la peliazul. Se pusieron de pie, con dirección a la gran puerta. Ansiosas de que el chico regresara y el tiempo pasara velozmente, hasta llegar a la hora nocturna.

—Ejem —una voz les llamó la atención. El anciano respiró hondo, preparándose mentalmente para dar la gran noticia. —Tengo un anuncio importante que dar —los presentes dejaron de hacer lo que estuviesen haciendo y dirigieron su atención al tercero.

—Hijos míos, hoy anunció mi retiro como tercer maestro del gremio de hadas —silencio fue la respuesta del gremio, sus cerebros estaban procesando las palabras. —Mi edad ya es avanzada como para dirigir a la nueva generación, les he visto crecer, hacerse fuertes y crear sus propia fama como grandes magos —recuerdos de los chicos cuando se unieron. Un pelinegro tsundere, unos hermanos albinos antisociales, una pelirroja fuerte y un peliazul alegre, el hiperactivo pelirrosa. Los recuerdos de cuando era joven -el anciano-, los momentos que disfruto junto a sus amigos. Los altibajos, todo aquello que vivió al dirigir el gremio por cuarenta años.

Murmullos empezaron a surgir, que luego pasaron a suplicas. 'Aun es joven'; 'La llama de la juventud no muere fácilmente' y un sinfín de cosas más. Con un solo propósito, hacerlo desistir de la decisión.

—Silencio —demando. —Mi decisión es irrevocable, ya lo he comunicado al consejo de Era y a los demás maestros —no había espacio. Respiró hondo. —Por eso les pido que le den una calurosa bienvenida al cuarto maestro… Natsu Dragneel —todos quedaron asombrados, sorprendidos. Bueno lo que le pasó al gremio no se podía describir con palabras. Estuvieron de esa manera hasta asimilar lo que había dicho el anciano.

El cartel mágico, que decía 'Bienvenida Lucy-chan' cambio su frase a: 'Bienvenido cuarto maestro'.

En las cercanías a Magnolia…

Un carro mágico se conducía a una alta velocidad, llevaba un par de días a esa marcha, sin detenerse por nada en el camino. Freno de sopetón en las puertas del gremio, observó como sus mujeres salían a recibirlo, detrás de ellas salía el gremio entero y algunos magos que no conocía. No les dio importancia y salió con lentitud del carro -afectado por su particular enfermedad-, que viendo de cerca era una carroza negra.

—¡BIENVENIDO CUARTO MAESTRO! —pronunciaron a coro. Algunos con lágrimas en los ojos.

FIN DEL CAPITULO

=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======

El título de este capítulo, como bien sabes, es Hisashiburi. Lo que significa: Ha pasado tiempo, usado comúnmente entre dos personas que se conocen, pero que no se han visto en bastante tiempo. En este caso viene a referirse al reencuentro entre In y Natsu. Y no al de Igneel.

¿Quién es In? Ciertamente es un personaje todopoderoso, pero su actitud es algo cambiante, venció con suma facilidad a Igneel -aunque este estuviese herido- y dejo mal herido al pelirrosa. Además de que mencionó conocer al Rey, pero aseguró que el Rey nunca le llegó a conocer. In juega el papel de un observador, sólo interviene cuando algo puede tornarse más interesante. Le llamó juguete a Natsu e inclusive habló de la conejita, ¡Sí! White Rabbit es la madre de Lucy. Le pareció divertida la manera en que murió la coneja, claro no fue una muerte linda, más bien diría una muerte lenta y tortuosa.

Cana ¿Qué planeas?

¿Cuál es la encomienda que Natsu le dio a Levy? ¿Erza ya se decidió o aun duda?

No había pensado en la forma en la cual debía introducir a Lucy. Así que deje mi imaginación volar, y quedo de esa manera. Explique la razón del porque Natsu usa las magias de las chicas, algo que me pareció correcto aclarar. No quería hacer demasiado largo y emotiva la escena final, eso vendrá en el siguiente capítulo. ¿Lo dejaran seco las chicas?

¿Juvia debería ingresar al harem? Si la respuesta es SI, ¿Cómo? Y si es NO ¿Por qué?

Natsu - 'As' rojo o carmín. No la 'K' del rey.

Mirajane - Q negra sobre el pecho izquierdo. No sobre el pezón o su aureola.

Lissana - J negra sobre el brazo izquierdo.

Ultear - 8 negro sobre su pecho izquierdo, quedando el pezón entre unos de los círculos del ocho, encajando a la perfección la aureola.

Meredy - 9 negro sobre el monte de venus.

Cana - 5 negro sobre la lengua.

Levy aún no ha sido marcada.

Ah!, In es el último OC que incluyó en la saga del Rey. Y si es el de la imagen. Este será el último capítulo extenso que escribo, los demás será algo más cortos. JAJAJAJAJAJAJA No busquen NALU en mi perfil, confórmense con el canon. Ni en esta historia, ingresa Lucy como parte del harem. Talvez la mamá sí.

Algunas cosas que debo aclarar. END en mi historia no tiene relación alguna con Natsu, ya que Natsu es más viejo que Zeref.

Hablando de END, lo que se me vino a la mente, es que hace 400 años en la lucha contra Acnologia (pintura de un usuario de fuego vrs Acnologia), END fue separado en dos. Su mente (recuerdos y un sinfín de cosas emocionales) fue sellado en forma de libro, y su cuerpo quedó como un cascaron vacío. Así que supongo que END al ser liberado, buscara su cuerpo, y será una lucha interna, donde END gana el control. Sólo teorizó.

El paisaje del Gran Cierre en la mente de Natsu, lo base en el paisaje de la mente de Kaneki Ken. Aunque más bien me hubiese gustado usar el paisaje de las flores blancas, cuando Kaneki lucha contra Arima Kishou, y deviene en la muerte de Kaneki. Un paisaje de calaveras, que Ken confunde con flores. Si se dan cuenta, las colas que salen de Natsu son las mismas de Kaneki. Aunque la transformación del Rey cuando lucha contra los soldados de Prounce, diría que es la versión Kakuja de Kaneki. Solo para que se hagan una idea.

Si llegaron hasta aquí, gracias por los reviews (73), los follows (28) and favs (31).

Es hora de nombrarlos. Un caluroso abrazo a mis lectores, y como siempre es un gusto leer sus opiniones. Principalmente gracias a:

AlanEduardoRR por review (cap 2) y agregar a favoritos.

BlackXwolf por seguir la historia y agregar a favoritos.

Colocolo4178 por review (cap 2,3,4,5).

Daisasuke por seguir la historia.

DarkShison por review (cap 2,5) seguir la historia y agregar a favoritos.

DesertorLink por agregar a favoritos.

DjGuilox-018 por review (cap 2,3,4,5).

Maax Aguilar 7 por review (cap 5)

El angel de la oscuridad por review (cap 3,4,5), seguir la historia y agregar a favoritos.

Issalovee por seguir la historia y agregar a favoritos.

Itzmateo69 por seguir la historia y agregar a favoritos.

Kiaraen Kagamine por seguir la historia y agregar a favoritos.

RAYHACHIBY por review (cap 2,3,) seguir la historia y agregar a favoritos.

Reptilian95 por seguir la historia y agregar a favoritos.

Ririx221 por review (cap 2,3,4), seguir la historia y agregar a favoritos.

Roy-AoiryuuX23 por agregar a favoritos.

Shining One - El brillante por seguir la historia y agregar a favoritos.

TheDarckAngel por agregar a favoritos.

The Demon Forgotten por seguir la historia y agregar a favoritos.

Uzu no Kami por review (cap 5) y agregar a favoritos.

Wolfexgigax por seguir la historia y agregar a favoritos.

XXone196 por review (cap1,3,5) seguir la historia y agregar a favoritos.

aprox por review (cap 2,3,4) seguir la historia y agregar a favoritos.

elMoou por agregar a favoritos.

Fielserans por agregar a favoritos.

Joakiiin-14 por review (cap 2,3,4,5) y agregar a favoritos.

Kaze in the face por agregar a favoritos.

caballero oscuro por seguir la historia.

eudog3 por review (cap 2,4,5) y seguir la historia.

lcsalamandra por review (cap 2,3,4,5), seguir la historia y agregar a favoritos.

miguelpuentedejesus por review (cap 2,3,4,5), seguir la historia y agregar a favoritos.

natsu dragneel354 por review (cap 2,3,4,5) seguir la historia y agregar a favoritos.

Nico2883 por review (cap 2) y agregar a favoritos.

Riohey sawada dragneel por agregar a favoritos.

sanada el tengu por seguir la historia.

Sarkis san por seguir la historia.

Tygerestyl091 por agregar a favoritos.

treeofsakuras por review (cap 2,3,4,5) seguir la historia.

tygerestyl091 por seguir la historia.

walkerxd por review (cap 2,3,4,5) y seguir la historia.

Whiller por seguir la historia y agregar a favoritos.

yayadragneelchan por seguir la historia.

yoshiro-ryu por seguir la historia y agregar a favoritos.