¡Konnichiwa! I'm sorry, but I know. Pensar que este es el octavo capítulo, que problemático. Agradezco los 66 favoritos, los 55 seguidores y los ¡102 Reviews! Algunos se sorprendieron al leer la muerte del GruVia. Pffff jajajaja, ya quiero leer la reacción después de este capítulo. Debo aclararlo, mi favoritismo es sobre el NaZa, tengo una debilidad algo macabra por esta pareja, las ideas que cruzan mi mente -una y otra vez- siempre tratan de tragedias, historias de desamor y engaño. Mi mente es demasiado retorcida. En esta historia, me contengo demasiado para no llevarla a un nivel exageradamente perturbador hasta el punto de ser desagradable.
El Rey, La Nube Escarlata, El Caballero Carmesí y La Araña.
Advertencia: La historia se desarrolla en un semi-universo-alterno, alejado de la línea temporal del manga de FT. Los personajes en su mayoría son OoC (Out of Character) además de incluir algunos OC (Original Character). Muertes de personajes en los próximos capítulos. Sexo explícito en este capítulo.
Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. Escribo sin lucro alguno. El concepto de 'Rey de Espadas' es de mi invención.
Reviews: Al final del capítulo, los que no pude responder por mensaje privado.
"Pensamientos"
—Diálogos
-aclaraciones-
=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======
EL REY VIII: Minerva Dragneel.
La lluvia cesó de manera calmada, bañando con su rocío la ciudad de Magnolia.
El recorrido fue en silencio, excepto por Minerva quien a cada 'Wow' expresaba su sorpresa y emoción de estar en dicha ciudad. —Papá, mira —la pequeña con emoción señaló un televisor que mostraba mil colores. —¿Qué es eso? —mirándolo a los ojos, en busca de una respuesta.
La vio dubitativo, alternando su vista entre los ojos negros y el aparato. Comprendiendo la razón de la pregunta. "Ella ha vivido alejada de las ciudades… es comprensible" —Minerva eso es un televisor-
—¿Tienes uno, Papá? —lo interrumpió.
Natsu se agachó hasta la altura de la pequeña. —No…
…
Sus palabras murieron en ese instante, fue cómo si un rayo golpeara su cerebro. Por un segundo fue capaz de ver a un infante de cabello salmón y ojos verde viendo con expectación su propio reflejo en una vitrina. Los labios del niño se movieron lentamente, pero no fue capaz de escuchar sonido alguno. Parpadeó sorprendido…
…
—…pero compraremos uno —prometió, mientras le acariciaba el húmedo cabello. "¿Qué fue eso?"
—¿De verdad? —sus ojos negros brillaron de alegría. Recibiendo un cabeceo positivo cómo respuesta.
"Wow… realmente parecen padre e hija" Cana observaba con absoluta admiración el cambio drástico del pelirrosa. "Ya quiero darle un hijo… o pueden ser más de uno" pensó entusiasmada. "Aunque aún somos jóvenes… pero, no quiero ser la última". Rápidamente dio un vistazo a las demás mujeres, por sus expresiones comprendió que no era la única con ese objetivo en mente.
—Natsu…
Con la vista buscó a la persona que lo había llamado. —…será mejor apresurarnos… la pequeña se puede enfermar… —habló con su mirada tranquila, aunque se podía vislumbrar un tenue rojo en el borde, seguramente por las lágrimas derramadas. Segundos después se sonrojó levemente. Ocultándose detrás de un libro. "Siempre es lo mismo", pensó para sí misma. Siendo víctima de la intensa mirada verde-ónix.
—Tienes razón Levy —respondió dando una tenue sonrisa.
—¡YAY! —exclamó la pequeña cuando Natsu la colocó sobre sus hombros. —¡Eres cálido, Papá! —pronunció la pequeña al momento de envolver sus brazos en la cabellera rosa y recostarse. Natsu comenzó a emanar un calor de manera leve, secando a la pequeña en el proceso y reconfortándola.
Con esas palabras apresuraron el paso, hacia la residencia Strauss.
=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======
Base flotante de Grimorie Heart - Cuarto de Engels e Illianov - Fecha desconocida
—Um~
Gimió la pelirrosa cuando su pezón fue poseído por los dientes pulcros y labios exquisitos de la pelinegra.
—Aaaahhh~ Ulll~
Volvió a gemir, cuando la mano de la pelinegra comenzó a explorar de manera traviesa la zona entre sus piernas. Su joven cuerpo siendo atendido por las hábiles manos de su amiga, amante, mentora y ejemplo a seguir. Se mordió el labio para acallar su grito de placer.
—¡MMMMMM!
Fue el sonido que logró escapar de su garganta, bañando con sus jugos de amor la hábil mano de la pelinegra, causando que la mayor degustará del intenso sabor para segundos después gemir de gusto.
FLASHBACK
El sonido del agua golpeando contra el piso, siendo amortiguado por el suave tarareo de la pelirrosa, aunado a ello el agradable aroma del shampoo. El agua corriendo libremente por todo el cuerpo juvenil de la muchacha, acariciando cada pequeña parte, cayendo libremente desde el par de montes hasta formar una ligera cascada.
"Ummm ¿Cómo estará Natsu?", se cuestionó.Comenzó a restregar su cuerpo, poniendo el adecuado cuidado para no dañarse en el proceso. —Mmm —gimió con ligereza al frotar sus duros pezones.
"Natsu" sus pensamientos girando en torno al pelirrosa. El agua de manera constante retiró hasta la última burbuja de jabón de su anatomía. Cerró el grifo, dejando que los últimos vestigios del líquido purificador resbalaran por su nívea piel.
—Natsu —pronunció. Sin poder evitarlo, o porque no quería; sus pensamientos comenzaron a girar en torno de aquel hombre que le perdonó la vida. Mismo hombre, en ser el primero, por el cuál sentía algo indescriptible. Al nivel, de haberse entregado sin duda alguna. Un hombre que poseía el poder de dominarla, sin siquiera brindarle la oportunidad para negarse o tal vez no quería hacerlo.
"¿Pasión del momento?" pensó por un segundo. En la posibilidad de que aquel muchacho sólo la viera cómo un mero juguete. Aunque él había prometido amarlas incondicionalmente.
—¡NO! —exclamó con rabia contra sí misma. Negándose a creer en esa ínfima posibilidad. Se vio contra el espejo, específicamente cierta zona, donde un '9' color negro azabache relucía radiante. "Yo soy nueve y Ul es ocho", sin saber el verdadero significado de esos números grabado a fuego en sus cuerpos. Con esa pequeña espina que amenazaba con carcomer su mente, devanándose en un sinfín de probables significados. 'Una especie de top ten', 'Simples trofeos', 'Orgullo masculino'. Suspiró cansada. Pero era una marca hecha por él. Con un golpe ligero a su rostro espantó las dudas.
Sonrió satisfecha, con la idea de pertenecerle una y otra vez. Con una toalla envolvió su cuerpo, y con otra enrolló su cabello color chicle, un color inusual y que a la vez le recordaba a cierta persona. "Todo me recuerda a Natsu" Se sonrojó levemente.
Salió con toda la parsimonia posible del baño, con la toalla pegándose a sus curvas. Un par de pasos hasta el armario, sin preámbulo alguno, se dedicó a buscar su ropa íntima. Hasta el instante en que violentamente fue volteada y sus labios reclamados. Supo al instante de quien se trataba. Segundos después la toalla que la cubría fue retirada por una impaciente pelinegra.
—Ul~ ohh~ —jadeó después de separarse para buscar el tan anhelado oxígeno. Llevaban algunos días sin poder verse, y la ansiedad había hecho mella en la mayor. —Ulll altooo~ —gimió sin control cuando la hábil lengua de la chica se paseó con total libertad por su cuello, hasta aproximarse a sus pechos.
—Mer, te extrañe demasiado —pronunció entre lamidas y chupetones. La arrinconó contra la pared. Cortando cualquier ruta de escape, aunque era obvio que la pelirrosa no escaparía.
Con la intención de saciar su hambre, procedió a engullir golosamente el pezón izquierdo. Con su lengua saboreó el pedazo de carne, lo estiró y mordisqueó. Con sus hábiles manos comenzó a explorar cada centímetro del -aún en desarrollo- trasero de la joven. Lo apretó y manoseó. *PLAF* y con atrevimiento le brindó un par de nalgadas.
—Aahh~ Ul~ también~ te~ extrañe~
Admitió entre suaves suspiros, con su rostro adornado por un leve rosa y sus ojos ligeramente nublados. Con la intención de igualar la situación, deslizó sus manos por la espalda de la pelinegra y con maestría se deshizó de la blusa y desabrochó el sostén, liberando en el acto los bien proporcionados pechos de Ultear.
—Mer~
Pronunció con voz cargada de deseo, dejó su labor por un instante para poder ver a los ojos a la pelirrosa. No pudo evitar sentir cierto cosquilleo en su intimidad, al ver como el joven rostro de Meredy ardía en deseo y sin querer evitarlo, su mano derecha viajó entre sus medias hasta colarse en su propia intimidad, empezando a darse a placer a sí misma.
Se besaron de manera apasionada, sus lenguas hicieron contacto al igual que sus pechos se presionaban entre sí. La pelirrosa rodeó con sus brazos la cintura de la morena, e hizo lo mismo. Palpó, acarició y manoseó el firme trasero de Ultear. El beso duró breves instantes en los que se demostraron el amor que había florecido entre ellas, cuando la necesidad de aire se hizo presente, se separaron dejando un pequeño hilillo de saliva conectando ambas bocas.
—Ul~ cama~ ahora~ —. Ordenó, sin esperar que la morena obedeciera, la empujó sobre la cama. Provocando que la mayor chillará de sorpresa. La sonrisa de la menor se ensanchó al ver de manera vulnerable a su amante. Con picardía se relamió los labios. Y de un brinco se lanzó sobre el apetitoso cuerpo, con voracidad se prendió del pecho derecho de la mujer. Lamiendo, mordiendo y succionando.
—Ummm~ Ahhh~ Ohhh~ Allí Mer~
De manera sensual se mordió el labio para acallar sus gemidos, gemidos provocados por la habilidad de la pelirrosa. Habilidad obtenida con mucha práctica, práctica constante y continua. Se deleitó con los gemidos de la pelinegra, con malicia dio pequeños golpes a los pezones. Juntando sus dedos índice y pulgar para torturarla con dulzura. —Ahhh~ Mer~ —gimió gustosa. Dando una última mordida a tan delicioso manjar, bajó hasta posicionarse entre medio de las piernas de la mayor.
—Ul~ —ronroneó de alegría. Comenzó a acariciar a la pelinegra por sobre su ropa en cierta zona, —Wow esto parece una inundación —añadió con perversidad. Sonrojando a la pelinegra, quien sólo podía apretar con fuerza la sábana de la cama. Con su dedo índice, contorneó de manera lenta y tortuosa los labios exteriores. Soltando pequeñas risitas por cada leve reacción de la morena. Aun por sobre la ropa, acercó su lengua hasta el botón erecto de la mujer. Le dio un pequeño lambiscón, enviando un torrente de placer por el cuerpo de Ultear.
—Ohhhh~ esooo~ sigueee~ ya casi~ Ahhhh~
Con un movimiento brusco y a la vez violento, rasgó de un tajo las pantaletas de Ultear. Observando con maravilla como la intimidad de la mujer mantenía un brillo erótico, coronado por unos minúsculos vellos azabaches. Con ansia comenzó su labor, con un ritmo que iba en aumento.
Un dedo.
—Mmmm~
Dos dedos.
—Ahhh~
Tres dedos.
—Ohhh allí~ meee~ corroo~
Ultear con un rápido movimiento tomó la almohada para acallar su grito de éxtasis. Bañando con sus jugos la mano de la pelirrosa. Quien satisfecha se bajó de la cama, dejando que el cuerpo de Ultear tuviera lentos espasmos de placer. Con paciencia buscó en el gabinete, —Aquí~ está~ —habló con alegría. Volvió a subir a la cama, con una malévola sonrisa procedió a lubricar el vibrador, metiéndolo en su boca y lamiendo la punta con su lengua. "Aunque no es tan grande como el de Natsu" pensó para sí misma. Retiro el apéndice de su boca, reluciente y brillante. —Hay que ver —con sonrisa afable procedió a jugar con la intimidad de la mujer, rozando de manera tortuosa la punta del consolador rosa contra el clítoris.
—Mer… *jadeo* por favor *jadeo* mmm *suspiro*
La mencionada comenzó con un movimiento lento y preciso, acariciando cada punto sensitivo. Con una mano atendía a Ultear y con otra exploraba su interior. Cansada de ser la única en complacer, con un movimiento preciso colocó su húmeda entrada en la boca de la pelinegra [69]. "Ohh que rico" pensó cuando la pelinegra comenzó a besar sus labios exteriores para después devorar los jugos de amor. El sonido de chapoteo inundo la habitación siendo acompañado por pequeños gemidos y en ocasiones por fuertes alaridos de placer.
Deleitándose en un festival de amor lésbico. Antes simple curiosidad infantil, ahora una necesidad insana de entregarse entre ellas. Natsu les había hecho darse cuenta, en el momento en que estuvieron a punto de morir, de que no podrían vivir separadas.
—Ahhh~
Sus piernas se enredaron, chocando en el acto sus intimidades. Un roce que envió un fuerte choque eléctrico por sus cuerpos, con coordinación comenzaron a mover sus caderas en busca de esa fricción que tanto ansiaban y necesitaban. Sus cuerpos ansiando volverse uno, sus mentes en ese momento ya lo eran.
"¡NATSU!", gritaron mentalmente al unisonó cuando alcanzaron el alivio que deseaban. Ambas cayeron cómo pesos muertos, aun con las pocas fuerzas que les quedaban buscaron el calor de la otra. Abrazándose entre ellas, cayeron en el mundo de ensueño. Sueños de una felicidad efímera al lado de cierto pelirrosa.
…..
—Tsk —chistó el rubio. Con su oído pegado a la puerta y una fuerte erección en los pantalones, no era el único. Una cabeza arriba de él, se encontraba un hombre de piel morena y cabello negro, en igual de condiciones que su compañero de gremio. Recostado en la pared del corredor, se encontraba el peligris quien fingía fallidamente no tener interés alguno en espiar la recamara del dúo femenino del gremio.
—Joder. Lo mejor será bajar a un pueblo y coger cuanta mujer aparezca en el camino —sugirió el rubio. Siendo observado por los otros dos. Haciendo el ademan de que lo pensarían seriamente. Teniendo dos opciones. Intentar follar a las dos mujercitas del gremio, corriendo con el riesgo de ser castrados en el proceso. La segunda ir por un viaje tedioso en busca de un pueblo, destruir cuanta vida se aparezca y violar cuanto hoyo sea posible. Sopesaron la primera opción, recordando de inmediato la ocasión en que el maestro Hades los salvó. Negaron efusivamente, intentando alejar el pensamiento de: 'Que hubiera sucedido si el maestro no aparece para salvarlos'. Suspiraron resignados.
—Oye maricón solapado, ¿Irás con nosotros? —cuestionó el peligris al hombre que hacia el vano intento de esconderse detrás de una esquina. Sin esperar alguna respuesta, los tres hombres se alejaron. Segundos después siendo seguidos por un pelinegro de gran robustez y piel pálida.
….
Sollozó en el pecho de la pelinegra. Generando cierto pánico en la mujer. —Esos hijos de puta me las pagarán —aseguró comprendiendo erróneamente. Con un movimiento intentó ponerse de pie, pero la mano de Meredy la haló de nuevo a la cama.
—Nadie del gremio me hizo daño, se defenderme —añadió con una ligera sonrisa a la vez que se limpiaba las lágrimas.
—Enton- —fue acallada por el dedo índice de la pelirrosa, pidiendo silencio. Segundos después procedió con algo de vergüenza a contar sus inseguridades y sentimientos confusos hacia el hombre conocido como Natsu Dragneel. Ambas mujeres desnudas, con una leve capa de sudor en sus cuerpos. Ultear analizaba cada palabra dicha por su amante. Con ternura, como sólo sabe hacerlo una hermana mayor, la abrazó, haciendo pequeños trazos en la espalda de la chica para de esa manera tranquilizarla.
—Shhh tranquila Mer, es normal sentirse de esa forma —aseguró, después de todo la pelirrosa aun poseía el pensamiento lleno de dulces ilusiones, era joven.
—Pe-pero —alegó separándose de la mujer y encarándola, sus palabras enmudecieron al ver la sonrisa afable de Ultear.
—Yo me siento igual —admitió con un leve rubor en el rostro. —Tengo las mismas inseguridades, así que. ¿Qué te parece si le hacemos una visita?
La pelirrosa la vio con alegría, mientras Ultear volteaba el rostro para ocultar el sonrojo que sólo iba en aumento. Se abalanzó sobre ella. —Si Ul, quiero verlo.
—¿Te gusta tanto? —preguntó abochornada, juntando ambas manos con cierta inseguridad.
—No tanto como te amo, pero me gusta —aseguró dándole una radiante sonrisa.
—Por Dios, eso es injusto.
Sin preámbulo alguno embistió a la pelirrosa, tumbándola en la cama. Se las ingenió para atar las manos de la chica, y con malicia reanudó su venganza. Con un beso candente acalló cualquier protesta.
END FLASHBACK
—Delicioso~ —ronroneó con gusto. Habilidosamente volteo a la pelirrosa, dejando su culito al aire. Sonrió. Y con paciencia comenzó a besar los glúteos femeninos, poco a poco ascendiendo a cierta zona. Separó las nalgas de la mujer.
—Ohhh~ Dios~ que rico~ —pronunció entre gemidos. Con la sensación de debilidad gracias a que mantenía sus manos atadas, sólo podía gemir de placer cada vez que la habilidosa lengua de Ultear perforaba su ano. Con impaciencia comenzó a mover sus caderas, en busca de una penetración más profunda. Un 'Mm' escapó de su garganta en el momento en que un dedo comenzó a explorarla. Siendo dulcemente torturada por varios minutos. "Oh Dios me corro por mi ano", pensó en el momento exacto en que sus jugos explotaban con perversidad.
—Sabes Mer~… —pronunció mientras se bajaba de la cama y caminaba en dirección a la puerta. —… no permitiré~… —se agachó con lentitud, mostrando su suculento trasero y esos labios deseosos de atención. —… que Natsu~… —de una bolsa extrajo un objeto extraño. Una especie de cinturón, se lo colocó en la cadera, mostrándole a la pelirrosa lo que era en si dicho objeto. Ella al percatarse de lo que sucedería trató de escabullirse. La pelinegra sonrió divertida, con un movimiento jaló a la chica hasta el borde de la cama, nuevamente le separó las nalgas mostrando el húmedo ano.
—Ul alto~ —pidió sin poder evitar gemir cuando la punta presionaba contra su trasero.
—…tome tu virginidad anal~ —concluyó. Comenzando a penetrar lentamente a la menor, ganando gemidos cada vez que avanzaba. Si bien, el miembro artificial no era tan 'Natsu' era lo suficiente como para hacer gozar a la chica. Colocó ambas manos en la cadera, y comenzó un vaivén, que mientras el tiempo pasaba aumento en velocidad e intensidad.
—Oh~ Ah~ Um~ Más~
Eran las dulces palabras de la pelirrosa, congraciando el oído de la morena. Sin hacerse del rogar siguió embistiendo a la mujer, con su mano tomó un vibrador y lo ensartó sin delicadeza alguna en su interior. "Es injusto que sólo Meredy disfrute" —Mmm~
La escena era perfecta para una película pornográfica del tipo lésbica. Ultear penetrando por el culo a la pelirrosa, haciendo que la cama rechinara por el castigo intenso, mientras vibradores se movían en la vagina de ambas. Como era de esperarse, ambas mujeres llegaron al glorioso clímax convulsionando de placer orgásmico.
—Ul te amo —añadió con su respiración errática.
—Yo también te amo Mer —respondió en igual condición. —Eres más importante que Natsu —agregó buscando los labios de su amante. Dando un beso suave y cálido, disipando cualquier preocupación de su mente y corazón. Transmitiendo amor, cariño y seguridad en un simple roce.
=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======
Centro de la ciudad de Magnolia - Unas horas después del entierro
—¡Señor Dragneel!
El grupo completo giró en dirección de la voz. Una figura cubierta por una sombrilla roja les saludaba animosamente a la vez que se aproximaba. Las mujeres regresaron su mirada al chico, en busca de una respuesta. Obteniendo una mirada de desconcierto.
—¡Oh Gracias a Dios, que fui capaz de alcanzarlo Señor Dragneel!
La alegre voz lo saludó. Confundiéndolo más. Las mujeres silenciosamente con la vista la examinaron, deduciendo que no era un hombre, aunque sus vestimentas dijeran lo contrario.
—¡Señor Dragneel, mi padre necesita hablar con usted! ¡Lo más antes posible! —la chica procedió a entregarle un pedazo de papel doblado en cuatro partes. —¡Soy Lulu Bell! —añadió al ver la mirada de desconcierto que segundos después cambió por una de entendimiento.
—¡OH! Así que tú eres la hija de Lucio, hablaré con el mañana —respondió. Sosteniendo el papel. La chica dio una pequeña reverencia y se retiró.
—Igual que el padre —murmuró observando como la figura desaparecía entre los callejones de Magnolia. Dejando con la duda a las presentes.
—Natsu ¿quién era esa? —la mayor preguntó con un acento extrañamente dulce. Haciendo que los presentes se perturbaran por la dulce y a la vez extraña actitud de la Demonio.
Suspiró cansinamente, con algo de sorpresa por el humor de su amante -una de varias- pero siendo ella la principal entre las demás. —Mirajane mañana te explicare todo —con gentileza le acarició la mejilla, sonrojando a la mujer y generando un sentimiento de envidia en las demás.
—Eh Natsu nosotras también —la morocha del grupo hizo un pequeño mohín para llamar la atención del hombre.
—Claro Cana, mañana verán a lo que me refier-
—No es eso, yo también quiero ser recompensada —aclaró.
—Oh era eso, no hay motivo para que estés celosa Cana —con igual amabilidad brindó un mimo a la mujer, haciendo que la misma ronroneara de alegría.
—Yo también, papá
Dio un vistazo rápido a las demás, una gota bajo por su sien al ver la mirada anhelante en cada una de ellas. Suspiró resignado. Las acarició hasta que su mirada jade chocó contra la avellana de la pelirroja. Teniendo una sola opción en ese preciso momento:
"Provocarla", pensó al ver el ligero nerviosismo de la pelirroja a pesar de la acontecido hace menos de una hora.
…
Por otra parte, ver cómo Natsu mimaba a sus 'novias', le dio sentimientos confusos. Incomodidad. Celos. Envidia. Y la sensación de estar fuera de lugar. Instintivamente cerró los ojos, cuando el chico lentamente acercó su mano. Esperó una palmada en la cabeza, o en el hombro, pero en cambio recibió una caricia provocadora… —Mmm —. Gimió con ligereza, al sentir como el pulgar derecho delineaba el contorno de sus labios. Quemándola con cada momento. Entreabrió los mismos, y tímidamente -con su lengua- degustó el sabor masculino.
Las presentes se enmudecieron y no pudieron evitar sonrojarse, al ver cómo sus hombre derrochaba erotismo en su estado más puro, cada una de ellas sintió un cosquilleo recorrer por toda su estructura física. Mirajane a punto de protestar fue callada con una mirada fría, combinada con un toque perverso de parte de Natsu. Excitandola aún más.
—Erza… —hundió su dedo índice unos milímetros en la boca de la pelirroja. —…será mejor que vuelvas a casa… —sus palabras eran acompañadas de un tono sensual —…Siegran te espera —soltó con desdén. Sin más que eso, dio media vuelta y emprendió el camino a su actual residencia, -una simple llama bastó para secar la saliva de la pelirroja- tomando de la mano a las hermanas Strauss. Levy en silencio les siguió. —Cana —fue el susurro. La morocha dudó por un segundo, mirando a la anonadada pelirroja, los siguió en igual silencio, asombrada por el cambio del chico.
…
Una sonrisa suave y un brillo siniestro en sus ojos jade. "Erza… es hora de un hermoso juego… un juego de tres"pensó mientras de reojo miraba a la mujer.
…
Procesó las palabras, y una ligera lágrima escurrió por su mejilla. Los vio alejarse lentamente, Natsu sonriendo con alegría -tomado de la mano con Mirajane y Lissana-, la pequeña sobre su cabeza y sobre ella Happy. Levy avanzando detrás de ellos, Cana brindándole una mirada de perdón, para después darle la espalda y seguir a Natsu. —Natsu —susurró para sí misma, tranquilamente giró en dirección hacia su hogar. Se tocó los labios, con la sensación de ese intenso calor grabada en su mente y el sabor del hombre en sus papilas.
Ese mismo día, por la tarde-noche. Residencia de la familia Strauss.
—Sera mejor que te de un baño, para que no te enfermes —habló dirigiéndose a la pequeña mientras se agachaba hasta la altura de la niña, Las mujeres quedaron estupefactas al escuchar esas palabras. Natsu la maquina sexual que tenían por novio, amo, marido y muchos apelativos más, ese chico que en varias ocasiones era un cabeza hueca. Ahora mostraba un lado paternal. Entre ellas se vieron, llegando a un acuerdo tácito. "Es el hombre perfecto, y no lo dejaremos ir", pensaron al mismo tiempo.
—Papá, soy fuerte así que no me enfermare —respondió con incomodidad, su madre -cómo toda buena madre- le había advertido de ciertos peligros, infundiéndole algo de temor. Desvió la mirada para de esa manera ocultar su miedo. Lissana comprendió y le sonrió con cariño, después de todo fue niña hace algún tiempo. Y aunque no recordara a su madre, siempre tuvo a Mirajane a su lado. Con consejos de castración.
—Natsu tiene razón, además te enseñare lo divertido de un baño —añadió con dulzura la albina menor. "Supongo que Natsu la trajo por algo, la pequeña será de gran ayuda para tratar de reparar el corazón de mi amor". Las palabras de la albina menor la tranquilizaron, así que tímidamente tomo de la mano a la mujer y asintió. "Ahhh por Dios, es tan adorable". La cargó en dirección al baño de su casa.
—Bien, entonces lo mejor será preparar la cena —habló mientras observaba a Lissana retirarse con su hija adoptiva. —Mira, llévale la ropa de Minerva a Liss. Cana, Levy también deben tomar un baño —, les ordenó. "Así tengo tiempo para pensar lo que les diré", les dio una sonrisa suave casi parecida a las de antaño.
—Ok —la albina mayor tomó una bolsa de ropa y caminó rumbo al baño, seguida por Levy. Cana se quedó atrás observándolo fijamente.
—Oye Natsu, porque rechazaste a Erza, cumplí a la perfección con lo que me pediste. Ella ya está lista para entregarse a ti.
—Sé que lo hiciste bien Cana, me di cuenta de ello. Pero no la he rechazado, Erza será mía, sólo que de diferente manera a lo planeado —le respondió. Viéndola fijamente. "Ahora mi objetivo es vengar a Gray, descubrir el vínculo entre su asesino y Siegran… y si él está involucrado lo destruiré lentamente… aunque igual, ya planeaba hacerlo", con su mano derecha acarició la mejilla de la morena. —Mereces una recompensa por un buen trabajo —sin oposición alguna la arrinconó contra la pared, capturando sus labios de manera exigente y voraz. Por su parte la mujer enrolló sus brazos alrededor de la cabellera color salmón, acariciándolo y respondiendo en igual intensidad. Sin previo aviso fue jalada de manera fuerte por alguien.
—Joder, no quiero que mi casa se llene de gritos que seguramente asustaran a la niña —habló de manera contundente La Demonio.
—Mirajane, no seas aguafiestas —espetó la morocha molesta porque le quitaron la diversión.
—Cana, estas en mi casa —respondió poniendo énfasis en la ubicación. —Ade-
La Demonio fue acallada por los labios del pelirrosa, trató de alejarse pero la fuerza del hombre no se lo permitió. Sin más opción correspondió la exigencia de su novio. —Mm~ —ahogó un gemido cuando sintió como un par de manos agarraban con fuerza su trasero. El beso duró unos segundos, que para la mujer se volvieron eternos.
—Cana, Mira-chan tiene razón. No quiero que Minerva se asuste —. Pronunció después de dejar con ganas de más a la albina.
—Pero, seré silenciosa —murmuró con un berrinche de niña pequeña. Natsu le dio una mirada que daba a entender que eso no era cierto.
—Sólo se paciente —ordenó con voz suave.
—¡Eso es jugar sucio! —exclamó abochornada después de recuperarse del letargo, con el rostro carmín dio media vuelta y llevó a rastras a Cana al baño.
—¿Injusto? Te equivocas Mirajane, mañana no podrás dormir, ni tú ni nadie —. Sus palabras fueron escuchadas por las mujeres. Cana sonrió de manera provocadora y Mirajane no pudo evitar estremecerse de alegría.
…
Durante el tiempo que las mujeres estuvieron en el baño, Natsu se dedicó a preparar la cena de varias personas. Mientras con su oído al 110% pudo escuchar pequeñas risas, carcajadas y muestras de afecto hacia la pequeña. No pudo evitar sonreír, con un sentimiento desconocido floreciendo en su pecho. "Realmente fue bueno haber traído a Minerva, ninguno de nosotros vivió mucho tiempo con nuestros padres", pensó para sí mismo. Recordando las historias de los hermanos Strauss, de Cana, de Levy y la suya misma. "Sin duda alguna, a Minerva no le faltará nada", esa promesa cruzó por su mente al escuchar la sonora risa de felicidad de la pequeña. Siendo seguida por las risas de sus mujeres. "Es bueno volver a tener mi magia de dragón", pensó mientras encendía el fuego de la estufa.
…
—La cena está lista —anunció Natsu observando que el ánimo de cada novia ya no era tan depresivo. Sonrió complacido por ese hecho.
Cada una de ellas lucía radiante después de haber tomado un baño. Mirajane con una toalla rosa alrededor de su cabeza, llevando un camisón transparente color rosa que con suerte llegaba hasta unos centímetros debajo de la cintura y debajo de ello un conjunto de lencería provocador; un sostén con bordado en la orilla y de remate una diminuta braga con tiras al lado.
Cana venia un par de pasos atrás de la mayor -igualmente usando una toalla para secar su cabello-, su traje consistía en un sostén color negro con amarre al frente -para fácil acceso- y bragas del mismo estilo, y bebiendo como era su costumbre. Levy usando un camisón hasta medio muslo, dejando mucho a la imaginación. Su cabello cayendo en cascada con algunas gotas aun bajando por su rostro.
Por último Lissana usando un traje tipo corsé de color celeste, con el tamaño suficiente para cubrir sus bubis y con una braga del mismo color y su cabello albino oculto bajo una toalla verde. De su mano derecha venia la pequeña Minerva usando una toalla alrededor de su cabello y con un pijama -blusa manga larga y pantalones- de estampado de conejos rosas y celestes.
—Levy, deberías ser más cuidadosa —habló acercándose a la mujer. La tomó de la mano y la llevo al sofá, ella sin entenderlo tomó asiento. Removió los lentes y con toalla en mano, se dedicó a secarle el cabello de manera cuidadosa. Acariciando cada mechón con gran delicadeza.
"Parezco una niña… pero me gusta", pensó mientras se dejaba embriagar por las caricias.
"Tsk. Suertuda" Fue el pensamiento de todas ellas, exceptuando a Minerva. Quien sólo miraba curiosa a los demás, alternando su mirada entre Natsu y cada una de las mayores.
—Si señor —pronunció el gato mientras se posaba en los brazos de la pelinegra. —Sólo están celosas —añadió con un tono de burla y con la seguridad de estar protegido en los brazos de la niña.
Natsu concluyó su tarea, para después ser recompensando por la mujer. —I love you, my prince of pink hair —pronunció después de concluir con el suave beso. Natsu sonrió orgulloso, y la besó por segunda vez.
—Wow —exclamó maravillada Minerva con sus ojitos en forma de estrella. —Ella es mi mami.
Las demás se sorprendieron por las palabras de la pequeña, palabras que llegaron al oído del pelirrosa.
—Minerva —pronunció acercándose a ella. —Lissana, Cana, Mirajane, Levy, Ultear y Meredy son las mujeres que amo y por ende cada una de ellas es tu mami.
—Wow, wow, wow, entonces tengo seis mamis —contó con sus dedos. —Pero, sólo hay cuatro
—Sí, Natsu. ¿Quiénes son Ultear y Meredy? —preguntó con dulzura fingida.
—Jeje. Bueno… es una larga historia, pero la cena se enfriará —con agilidad tomó a la niña, esquivó a las mujeres y se sentaron listos para cenar. Las demás suspiraron resignadas y siguieron al hombre.
Como una gran familia degustaron la cena. Entre miradas acusadoras hacia el pelirrosa y exclamaciones de parte de Minerva, quien ocasionalmente elogiaba la comida del chico.
…
La mentira dura, hasta que la verdad sale a relucir.
La pequeña Minerva cayó rendida en el sofá, brindando pequeños suspiros. Lissana comenzó a repartir té, para aligerar el ambiente.
—Bueno, supongo que tienen muchas dudas. Así que resolveré cada una —repentinamente Cana de manera entusiasmada levantó la mano —Debo aclarar: No, no preguntaran sobre sexo —. La morocha bajó la mano decepcionada. —Primero será lo de Minerva.
Natsu respiró hondo. Con todo detalle posible comenzó a relatar desde el momento en que salió volando de Kuruguru pasando por el estado de salud de la pelinegra siguiendo por la relación padre e hija hasta la batalla contra Jiemma quien terminaría perdiendo dicha batalla y después la vida a manos de la niña. Sin olvidar el detalle de que la madre podría haber muerto -algo que no se había confirmado del todo-.
—La adopte por impulso, sin pensarlo demasiado. No me arrepiento de mi decisión, sé que será difícil el camino que elegí, pero con ustedes a mi lado nada me es imposible.
Las mujeres permanecieron pensativas, analizando las palabras del hombre. Suspiraron aliviadas, felices en cierto modo. Natsu les había demostrado que muy en el fondo era el chico idiota e impulsivo del cual se habían enamorado. Felices por la pequeña pelinegra, ahora tenía la oportunidad de una mejor vida. Un sentimiento comenzó a aflorar en el interior de cada una, se vieron entre ellas, en la clásica conversación de miradas.
—Es tarde —acotó. Con la intención de que ellas pudieran consultar con la almohada.
Antes de que siguiera Mirajane lo interrumpió: —No es necesario que hagas eso. No creo que sea tan difícil cuidar a una niña de siete u ocho años.
—Además todas fuimos niñas hace no mucho tiempo —aportó Levy.
—Y creo que mi ropa le quedara bien —opinó Cana.
—Eso ni hablarlo, no dejare que le pegues tus malos hábitos a mi hija —espetó Lissana. Las palabras 'mi hija' iniciaron un nuevo conflicto en la recién nacida familia Dragneel.
Natsu sonrió de manera radiante. Tomó a la pelinegra entre sus brazos, dejando que las mujeres arreglaran ese pequeño asunto. "No quiero meterme en algo tan complicado", en unas cuantas zancadas llegó a su habitación. Dando por concluido el día.
22:00 - Fairy Hills
La habitación a oscuras, iluminada solamente por la luz de la Luna que se filtra por las grandes ventanas. Suspiró. Apoyando su cabeza sobre su palma derecha, intentando disfrutar de su comida favorita. Algo que no era posible con su mente llena de tristeza. —Gray —murmuró, para segundos después tener que enjuagarse las lágrimas. Depositó el tenedor sobre la mesa y poniéndose de pie, colocó los restos del pastel en el refrigerador.
—¡¿Por qué?! ¡Porque ahora ya es demasiado tarde! —exclamó al cielo. —No pude arreglar las cosas contigo —susurró con dolor.
De manera lenta comenzó a despojarse de su vestido, llevó sus manos a su espalda desatando el cordel y dejando que el vestido carmín cayera con total libertad, del mismo modo le siguió el sostén rosa y negro. Los bellos capullos comenzaron a florecer bajo la luz lunar. Sin querer rozó uno de ellos con la yema de sus dedos, enviando un ligero temblor por su cuerpo. Con lentitud se dejó tender sobre las suaves nubes, en el vano intento de acercarse al sol. "Soy Ikaros y Natsu, mi sol", pensó con tristeza. "Estúpido Sieg, no deberías dejarme sola… o al final me volveré cenizas". Por enésima vez -desde esa tarde- se llevó los dedos a sus labios. Cerró los ojos mientras rememoraba ese momento.
—Sieg, Sieg, Sieg, Sieg, Sieg, Sieg—comenzó a repetir como una especie de mantra para alejar al pelirrosa de su mente. Algo en lo cual falló miserablemente.
"Sólo una caricia bastó para provocarme y desearlo más que nunca" sollozó mientras gruesas lagrimas escapaban con libertad, recorriendo su rostro y muriendo en la almohada. Por fin el sueño, hizo presencia. Lo último que vio fue su reloj marcando las 23 horas, sin importarle los minutos.
…
Resguardado por el manto de la noche, logró llegar hasta su destino. Se detuvo un momento mientras olisqueaba el ambiente en busca de un aroma en específico. Con toda la seguridad de no ser descubierto, dio un salto hasta el segundo piso -procurando no hacer ruido- y se coló por la ventana. "Bien, parece que ya está dormida". Sus ojos encontraron una figura tendida sobre la cama.
"Maldición. Esta mujer me está tentando"
Se quedó quieto maravillándose por el sube y baja de esos apetecibles pechos. "Erza", se mojó los labios. Ardiendo en deseo por poseerla. Su vista subió un poco más, llegando a los labios que había delineado hace unas horas. Por mero impulso, los volvió a marcar, con suavidad aunque tuviera que reprimir las ganas de hacerla suya.
—Natsu… —susurró mientras dormía —…por favor… ámame —imploró en sueños.
El corazón se le detuvo por un instante, al escuchar su nombre. Apretó los puños con fuerza, mordiéndose el labio para evitar decir un improperio. Respiró hondo para tranquilizarse. Sonrió como psicópata. —Erza, espera unos días. Sólo terminaré los preparativos para que seas mía...
De su espalda baja surgió una extremidad, delgada y de color sanguinolento. Dicha extremidad tomó cuidadosamente la sábana, cubriendo el cuerpo expuesto de la pelirroja. Se inclinó sobre el rostro de la chica y rozó sus labios con los de ella. Un choque eléctrico sacudió su cuerpo, sorprendido se tocó los labios. —Imposible… sólo fue un roce —musitó. Nuevamente se inclinó en busca de saciar su hambre repentina, los rozó y hubiese continuado, pero la suerte no estaba de su lado.
—Mmm
Apresuradamente se retiró al ver que la chica estaba despertando. Del mismo modo en que entró así salió. Se internó en el bosque, para poder ver -ocultó detrás de un árbol- hacia la ventana que había dejado abierta. —Tsk… —masculló molesto. "¿Por qué mierdas hui?"
…
—Mmm
Se removió inquieta, un calor extraño se posaba en sus labios. Perezosamente posó sus dedos sobre los mismos. "¿Eh? Es como si Natsu me hubiera besado… ahora estoy delirando", desechó ese pensamiento inverosímil. Sintió una corriente colarse por su habitación y se tapó con la sabana de 'Heart Cruise'. "¿Cómo?" Las dudas se arremolinaron en su mente para luego levantarse abruptamente. "Estoy segura de haber cerrado la ventana" con su magia convocó una espada y cautelosamente observó a través de la misma. "Son alucinaciones mías, pero creí haber visto a Natsu… pero eso es imposible, Natsu está con Mirajane", auto convencida de esa afirmación se retiró a dormir, pero antes aseguró el pestillo.
…
—Será mejor que regrese a casa, antes de que ellas noten mi ausencia.
=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======
Lugar y día desconocido - Cueva
La ferocidad de la tormenta aumentó. Siendo apenas calmada por la vida efímera de la fogata. Una persona vigilaba de manera atenta dos figuras que yacían sobre una camilla improvisada de hojas y trapos. A la vez que otra figura relativamente pequeña hacia lo posible por mantener viva la fogata.
—¿Estas segura que es él? —preguntó por enésima vez, la figura que estaba al frente de la fogata.
—Sí, Charle. Es Mystogan-san, pero… —suspiró con tristeza y varias lágrimas resbalaron por sus mejillas, se limpió el rostro tratando de serenarse. Por su mente, pasó el recuerdo del hombre que la salvó cuando su madre adoptiva la había abandonado. Le cuidó y protegió por algunos meses, hasta le enseño a sobrevivir y valerse por sí misma. Inclusive gracias a él pudo conocer a sus amigos del gremio. El pecho del peliazul comenzó a subir y bajar de manera errática, señal para actuar. Colocó sus manos y un brillo verde hizo presencia revelando la figura de una mujer de un inusual cabello rosa, que también respiraba de manera errática.
—¡Wendy! ¡Detente! —exclamó la gata intentando parar a su amiga. —Casi no te queda magia —añadió con el temor impreso en su voz.
—No Charle, Es lo mínimo que puedo hacer —dijo con convicción. Convicción que flaqueó al ver el miedo en el rostro gatuno de su amiga. —Sólo aliviare el dolor, hasta que podamos viajar y que los atiendan en la ciudad —añadió regalándole una sonrisa.
—Ok —respondió no muy convencida
—Estaré bien Charle —aseguró.
=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======
Lunes - 10:00 AM
El gremio estuvo cerrado algunos días como señal de respeto al pelinegro...
El ambiente en el lugar era pesado, acompañado de un aire de melancolía y tristeza. Exceptuando a los miembros relativamente nuevos.
"Por Dios, que mal la están pasando" pensó para sí misma, mientras miraba el más que evidente desánimo en sus nuevos compañeros. Sentada en el gran comedor, degustando del platillo del día. "Moo, hasta la comida sabe mal con este ambiente", de reojo observó a un inusual pelirrosa. Su rostro adquirió un fugaz carmín, al recordar tan vergonzosa confusión ocurrida en el bosque. "Cherry-kun", suspiró mientras hacia lo posible para pasar desapercibida.
...
Las puertas del gremio se abrieron dando paso a un grupo de bellezas acompañando al nuevo maestro, mientras una pelinegra iba agarrándolo de la mano. Había que hacer de relevancia un detalle importante, las mujeres que lo acompañaban irradiaban belleza y felicidad por cada poro. Los murmullos no se hicieron esperar, pero Natsu los ignoró. Con paso taimado subió al escenario central. Tosió un poco para tener la total atención de todos. Tomó una bocanada de aire, y con su voz de antaño habló.
—¡Arriba ese ánimo, celebremos recordando los buenos momentos al lado de Gray! ¡Ya que a él no le gustaría vernos de luto!
El silencio fue breve, para ser espantado por los gritos de alegría mezclados con lágrimas de tristeza. Cada hada estaba de pie silbando y recordando al pelinegro. Dándole la razón al pelirrosa.
—¡Les aseguró que los culpables llorarán sangre! —prometió. Sus palabras brindaron el ánimo necesario, la promesa de que el crimen no quedaría impune los motivó.
—¡QUE VIVA GRAY! —rugió siendo copiado por los demás. El ambiente festivo dio inició, las jarras de cerveza comenzaron a volar, bebiendo y recordando al desnudista del gremio.
Natsu sintió como la pequeña Minerva apretaba su mano con fuerza a la vez que temblaba ligeramente. Le sonrió para tranquilizarla. —Minerva no te preocupes, son buenas personas. Y además, estoy a tu lado.
Después de tranquilizarla, volvió a ver el nuevo alboroto del gremio. Sonrió satisfecho. Por un instante dejó salir su aura mágica, igual a la vez anterior, sólo con una pequeña diferencia. Su poder ya no era igual de espantoso, ahora brindaba una sensación de seguridad.
—Ella es Minerva Dragneel, mi hija adoptiva y desde hoy forma parte del gremio —habló mientras la pequeña daba un paso al frente. Usando un vestido blanco de mangas largas, con una cinta rosa en la cintura y su cabello suelto, saludó tímidamente: —Ho-la
El gremio quedó en silencio por la pequeña, en ese momento recordaron la manera en que ella se interpuso entre Laxus y Natsu. Demostrando coraje y cariño. Los gritos de bienvenida no se hicieron de rogar. 'Es tan linda'; 'Parece una muñeca'; 'Mucha ternura es un pecado'.
—¿Qué magia posees?
Minerva dudó un segundo en mostrar lo que era capaz de hacer. Una sonrisa de Natsu bastó para darle confianza. Activó su magia y de manera paulatina el espacio entre sus manos comenzó a cambiar, —Papá, puedes mandar algo de fuego a mi mano derecha.
Natsu con plena confianza en la niña, creo una pequeña bola de fuego en su mano, e hizo lo que Minerva le había pedido. Todos quedaron estupefactos, sin saber que decir, cuando la bola de fuego llegó a la mano de la pelinegra dicha bola salió por la otra mano. Como si hubiese sido tele transportada. Además eso significaba que la magia de Natsu había regresado.
...
Desde el segundo piso Makarov sonrió satisfecho. "Ciertamente fue la mejor decisión nombrarlo como cuarto" pensó mientras se dedicaba a observar al pelirrosa y su séquito femenino. "A dónde habrá ido Lucy, Natsu aún no la conoce", se cuestionó ya que la susodicha repentinamente había desaparecido. "Diablos, esa niña posee una magia peculiar".
...
Al lado de Makarov, sin que él se diera cuenta, una rubia -sentada sobre la barandilla- con apariencia infantil agitaba sus pies. En su sitio favorito para observar al gremio enteró.
—Vaya, el aura del pelirrosa cambió de gran manera —, habló con voz suave sin preocuparse de ser pillada. Se relamió los labios, con una expresión llena de alegría.
Sus ojos cambiaron de tonalidad, a un rojo carmín sin emociones. "Su aura con un toque de maldad combinada con amor y pasión para ellas. Un poder oculto y siniestro, muy antiguo diría yo". Sus ojos regresaron a la normalidad.
—Por Dios, ahora es más apetecible que antes —. Sus ojos sondearon cada parte del joven, desde los pies hasta la coronilla. —¡Maldita conejo! Sí solamente tuviera mi cuerpo... aunque talvez nunca lo hubiera conocido —pataleó cómo una niña malcriada pensando en un sinfín de situaciones sexuales entre ellos dos.
—Supongo que ya va siendo hora de que me liberen —añadió. Aunque nadie fuese capaz de escucharla. "Wow, Magia de Yakuma de los 18 Dioses de Guerra" pensó incrédula. "Esa niña es especial", por el rabillo del ojo logró ver algo inusual, olvidando a la pelinegra.
—¿A dónde vas? Hija de White Rabbit —. Con un tono mordaz comenzó a levitar en dirección de Lucy, decidida a seguirla.
...
—¡Joder, que suerte la mía. Cherry-kun resultó ser nada más que el nuevo maestro de mí amado gremio. Y además resultó ser mi ídolo, el infame Salamander. Porque diablos no lo reconocí en ese bosque, se llevó una pésima impresión mía —. La desdichada rubia se revolvía el cabello con frustración y vergüenza. —¡Ah! Pero no, Lucy tuvo que ir y abrir su bocota.
—Jejejeje
La rubia espantada sacó su cuchillo de la cintura, con un intenso rubor por haber sido pillada mientras hablaba a solas. Se sorprendió más al notar a la dueña de la risa. Una pequeña niña con el cabello rubio tan largo que las puntas se miraban hasta las rodillas de la niña.
—Kya —exclamó con voz fingida la niña debido al susto, haciendo como si fuera a llorar de manera fuerte. Causando que la rubia mayor aguardará el arma.
"Genial. Ahora asuste a una niña". Un ruido proveniente de la puerta la alertó. Un pensamiento cruzó su mente. Vio al pelirrosa que decía con una malévola sonrisa: 'Aparte de oxigenada y tonta, también una abusa niñas'. Sin mediar palabra o siquiera pensarlo, tapó con su mano la boca de la pequeña y velozmente se escondió detrás de unos arbustos -llevándose a Mavis consigo-.
"Je. Todo marcha según lo planeado, lo mejor fue adoptar mi apariencia de seis años", la rubia menor sonrió internamente. Mientras fingía unas cuántas lágrimas a la vez que la rubia mayor trataba de tranquilizarla. Enseñando una carita que haría que hasta un corazón de acero se derritiera.
—Ya, ya, no fue mi intención asustarte —comprendiendo que no sería fácil tranquilizarla. Decidió darle un dulce de cereza, sonrió aliviada.
—Gracias~
"Bien. Lo mejor será largarme antes de que algo malo suceda"
Con prisa avanzó unos metros, percatándose de que alguien se aferraba a su pantalón. Miró con incredulidad a la niña, quien seguía degustando del caramelo. "No es posible que pueda seguirme el paso".
—Hey pequeña, ¿Dónde están tus padres? —Su intención ahora era encontrar a los padres de la pequeña, deshacerse de ella y cumplir la misión que había tomado antes de salir de manera furtiva del gremio.
—Onee-chan ¿A dónde vamos?
Lucy se palmeó la cara. "Mi suerte no podría ser peor ¿verdad?"
...
—Papá mira, mira —la pequeña pelinegra mostró con entusiasmo la marca color rosa ubicada en su hombro izquierdo. —Mami Liss me la marcó —incapaz de ocultar su alegría y emoción de pertenecer a un lugar no pudo evitar derramar algunas lágrimas de alegría.
Natsu le brindó una caricia, revolviéndole el cabello azabache. —Minerva no llores —con cariño le enjuagó las lágrimas. Le sonrió.
—Moo Tsu-kun la despeinas —la mujer arregló lo que había hecho Natsu.
—Mine-chan, somos una familia —agregó la morena mientras la estrujaba entre sus pechos.
—Así que sonríe, llora y vive —aconsejó Mirajane con los brazos cruzados, regalándole una leve sonrisa.
—¡Que nosotros estaremos contigo! —exclamaron a coro los demás miembros. Una fiesta como antaño dio comienzo.
Horas después…
Natsu sonrió maliciosamente cuando vio a su amada peliceleste, mientras ella estaba absorta leyendo uno de los tantos libros de Fairy Tail. Con todo el sigilo posible se acercó a la mujer. —Levy-chan~ —susurró al oído. La chica respingó de la sorpresa. Momento que Natsu aprovechó para acorralarla y besarla con pasión, con sus brazos acercó más el cuerpo de su mujer. Levy acostumbrada a la espontaneidad de su novio, se dedicó a abrazar al chico mientras respondía el candente beso. Repentinamente recordó algo que había leído hace algún tiempo: 'Besar no es tan simple como parece, no solo tienes que cerrar tus labios juntos. Se trata de ambas partes, probar la saliva del otro; disfrutar del sabor único'. "Besar es lo mejor", pensó mientras el fogoso beso sucedía.
Lo inevitable sucede y el aire, como un mal tercio, los interrumpe. Recuperó la compostura y abochornada por mostrar un lado tan pervertido le reclamó después del beso. —Natsu —dijo con un leve sonrojo y haciendo distancia entre ellos.
—Levy-chan~ —imitó. Acorralándola de nuevo, antes de que ella se alejara, la tomó de la mano y la abrazó cariñosamente. Susurrándole al oído le dijo: —¿Cómo te fue?
La chica sorprendida al principio por la sencillez de sus palabras, no entendió el significado de las mismas y las interpretó de la manera equivocada. —Mi investigación fue difícil, pero encontré lo que me pediste.
"¿Investigación?". A su mente llegó el significado de esa palabra y dulcemente negó. —No pregunte acerca de eso, para mí lo más importante eres tú. Aunque también quiero saber sobre eso —sus palabras hicieron que el corazón de Levy se detuviera por un segundo, para después latir como tambor de guerra. "Ya no hay más dudas en mi", pensó la mujer. —Quiero recompensarte —habló mientras lo conducía a un cuarto mucho más pequeño, una sala privada con un cómodo sillón de tercio pelo justo a la mitad de dicho lugar.
FIN DEL CAPITULO
=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======..|..(-.-)..|..=======
Perdón por la demora, pero tenía una gran pereza. Y además una insatisfacción por lo que había escrito antes, así que lo borré hasta que quedó a mi gusto. Lo mismo sucedía con los capítulos que había escrito antes, eso quiere decir que los capítulos del uno al siete han sido editados. Ortografía y redacción, sin olvidar la narrativa.
¿Cuándo será el próximo capítulo? Ni la más mínima idea, pero seguiré escribiendo. Tengo algunos fragmentos del nueve, pero aún falta demasiado. Wendy se reunió con Mystogan.
Entre los comentarios aparecioo uno que pedia lemon con Lucy, para que eso suceda, Natsu debe recordar quién diablos fue White Rabbit, ya que debe tener un significado profundo llevar a la cama a la rubia.
Termineitors 18/03
Sí, me di cuenta. Hice una revisión y corregí en cierto modo, para que a los nuevos lectores les sea fácil entenderlo, espero que haya funcionado. Gracias por la crítica.
Guest 10/05
Eso no sucederá, Erza es mi personaje favorito de índole femenino de FT, y Lucy es su lado opuesto. Erza seguirá siendo la formidable Titania. Pero Lucy no será una inútil, siendo hija de WR tendrá sus momentos en que se convertirá en el centro del huracán. Gracias por el apoyo.
Guest 10/05
Claro que Erza sufrirá, será algo bastante impresionante. Gracias por el apoyo.
Y para el usuario que comenta con un no me gusta
Mamaita, si vas a comentar con un simple y llano 'no me gusta' que no expresa absolutamente nada, ni siquiera me ayuda a saber en qué puedo mejorar. Por favor abstente de comentar una boludez así. Si no te gusta, se mas especifico.
¡Nuevamente agradezco los 102 reviews, los 66 Favs y 55 Follows! ¡Son alucinantes! Ademas son demasiado para ponerlo en el capítulo. Pero realmente me motivan a seguir.
¡Saludos y hasta la otra!
—Espero que no sea demasiado tiempo —comenta el lector, mientras disfruta de una bebida refrescante a la vez que con un pañuelo se limpia los restos de sangre.
