¡Hola! Al fin llegue al capítulo noveno, y al punto medular de la situación. El arco del Rey casi está por llegar a su desenlace, las relaciones amorosas han sido fundamentadas. Y de seguro, quieren leer lo que hace tiempo estaba planeado.

El Rey, La Nube Escarlata, El Caballero Carmesí y La Araña.

Advertencia: La historia se desarrolla en un semi-universo-alterno, alejado de la línea temporal del manga de FT. Los personajes en su mayoría son OoC (Out of Character) además de incluir algunos OC (Original Character). Muertes de personajes en los próximos capítulos. Sexo explícito en este capítulo.

Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. Escribo sin lucro alguno. El concepto de 'Rey de Espadas' es de mi invención.

Reviews: Al final del capítulo, los que no pude responder por mensaje privado.

"Pensamientos"

—Diálogos

-aclaraciones-

• A favor de la Campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme las bolas y salir corriendo.

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EL REY IX: Silencio en la biblioteca

Gremio de Fairy Tail - Cuarto secreto de la bibliotecaria

"Perfecto para esconderse del mundo" pensó, dedicándose a observar el lugar no mayor a dos metros de lado a lado con una cantidad de libros mucho más insignificante si se le compara con los del cuarto adjunto, pero los suficientes como para dar la sensación de que la persona a cargo cultiva el hábito de leer. Paseó su mano por el sillón de terciopelo sintiendo los finísimos cabellos acariciar su palma, mientras esperaba a su acompañante, quien con un 'Ahorita vuelvo' lo dejó abandonado. Sin mejor cosa que hacer, se dejó caer en el sillón y tomó el primer libro que tenía a la mano.

—El quebrantador —murmuró mientras observaba el curioso libro con un torso humano en la portada. "Es un viejo sobre sus rodillas", pensó después de haber observado con más precisión. Aburrido, regresó el libro a su lugar. Tiró su cabeza hacia atrás mientras cerraba los ojos y se dejaba embriagar por el silencio y el aroma a libro viejo. Se acomodó en el sillón, hundiéndose en sus recuerdos.

FLASHBACK

La gran ventana ubicada detrás del sillón, le brindaba un agradable calor al mismo tiempo que el viento le regalaba frescura a su oficina y nuevo lugar para orquestar su plan de gobernar al gremio. Sumidos en silencio desde hace algunos minutos, el cuarto maestro firmaba formularios y luego sellarlos como corresponde, siendo observado por el tercer maestro. —Natsu dime la verdad —musitó después de un largo tiempo en silencio, viéndolo con su vista apagada.

Natsu suspiró con pesadez, sabía que Makarov no se tragaría aquella verdad a medias. Se reclinó sobre el sillón dejando el bolígrafo sobre la forma que estaba firmando. —Es mejor que no lo sepas, Jii-san —respondió. Vio la figura que tenía al frente, un hombre que había llegado al pináculo de su vida. Ya no era aquel anciano que irradiaba vida y juventud, ahora sólo parecía una flor marchita de la cual pende un último pétalo. —¿Qué harás después de saberlo? —añadió al ver que Makarov no saldría del lugar, comprendiendo que al final el anciano no se retiraría hasta ser convencido con palabras bien elaboradas o al final cedería debido al aprecio que le tiene al abuelo.

—Soy viejo, y talvez no me quede mucho tiempo. Tómalo como mi última voluntad y dime: ¿Quiénes son los verdaderos culpables de la muerte de Gray? —el enojo empezó a aflorar. Tenía ese derecho, y ahora lo reclamaba. Como un padre que lo único que necesita es la sangre de los culpables, para calmar su alma.

—Jii-san no puedo decirte algo de lo que no estoy seguro, vi a los asesinos. Mi sangre hierve de sólo recordarlos, pero hasta que encuentre la verdad no puedo actuar. No quiero que inocentes paguen por algo que no cometieron —a sus palabras debía añadir dramatismo si quería convencerlo. Un suave toque en la puerta interrumpió su conversación. —Pase.

La puerta se abrió dando paso a una hermosa mujer. Cabello albino hasta los hombros y una figura delineada. Con su piel de porcelana y sus bellos ojos celeste como el cielo despejado. —Maestro traje algunas bebidas —anunció.

Instintivamente Makarov se sintió aludido. —Déjalo en la mesa —dijo. Ganando una mirada maliciosa por parte del pelirrosa, debido al desliz. —Jii-san, tal parece que la costumbre es difícil de olvidar.

Lissana hizo lo que se le ordenó. Inclusive ella no se había acostumbrado ver a Natsu en el trono del maestro del gremio, y mucho menos llamarlo por dicho título. —Tsu-kun, no lo molestes —respondió con una sonrisa amable, mientras servía la bebida y el inconfundible aroma inundaba la habitación. Comprendiendo que la conversación era acerca de algo delicado se retiró con un ligero 'con permiso' y una dulce sonrisa para Natsu.

Con su mano empujó la taza de té hacia Makarov. —Jii-san bebe un poco, te tranquilizaras —dijo con tono afable. Dejó que el sabor pasara por su lengua, para después descender por su garganta hasta llegar al centro de su ser. Hubo unos minutos de silencio, en que los hombres se dedicaban a apreciar el agradable sonido de las hojas al ser mecidas por el viento.

—Mocoso, prométeme que cuando hayas despejado tus sospechas, seré el primero en saberlo —su tono tenía esperanza de poder arrebatarle el derecho a Natsu de saldar cuentas con los culpables. Natsu lo vio fijamente, percatándose que la juventud regresaba al cuerpo marchito de Makarov. "La venganza puede reavivar hasta la más débil llama", pensó con gusto. —Jii-san lo haré. Te informaré cuando conozca el verdadero rostro del culpable.

Makarov suspiró satisfecho. —Natsu, cuéntame sobre Juvia Lockxar —pidió. Natsu lo vio extrañado. —Quiero saber qué tipo de mujer era, para enamorar al tsundere de Gray.

—Jajaja. Pensamos igual, Jii-san. Juvia era una mujer sin igual —inicio a narrar lo que sabía de la mujer, así como algunos detalles de la amistad entre ellos tres. Se llevó un gran tiempo explicándole a su abuelo, porque eso era lo que pensaba cada miembro del gremio sobre Makarov, cada uno lo consideraba un abuelo.

—¿Phantom Lord? Hablar con Porla será complicado —musitó para sí mismo. Llamando la atención de Natsu. —En unos días visitare el gremio de Phantom Lord. Yo le explicare las cosas a José —añadió sin dejar opción a algo contrario.

—Entiendo, eso me ahorra tiempo —respondió restándole importancia a que Makarov se hiciera cargo de un asunto que le correspondía arreglar al nuevo maestro.

END FLASHBACK

Su oído captó los pasos de alguien aproximándose, su mente aletargada analizó el sonido. Pasos no muy largos, y sin prisa; suaves y delicados. —Levy —pronunció en un delicado susurro.

Levy realizó un moflete al observar a Natsu desparramado sobre el sillón de color ladrillo. Con un libro entre sus brazos acortó la distancia entre ellos, con suavidad uso al chico como su nuevo sillón. —Sé que no estas durmiendo —pronunció mientras movía su trasero sobre el regazo del hombre, en un intento de excitarlo. "Wow, que grande" pensó mientras sentía la virilidad entre sus nalgas "Y será mucho más grande" aseveró al recordar el encuentro -que había logrado espiar- de Natsu con Mirajane ocurrido la noche anterior. —Escucha, esto es lo que encontré sobre Prounce —añadió recibiendo como respuesta un gruñido.

—Los registros que recabe sobre el reino de Prounce provienen de finales del milenio IX, entre los años 600 a 790. Prounce fue un reino prospero; dedicándose a la extracción de minerales preciosos que enviaba a uno de los tres miembros de la alianza mundial. Dicha alianza tenía el dominio completo del mundo; conformada por el Imperio Kou y su capital Fukai Mori, el Imperio Driver y su capital Fang Snow, y el Imperio Elfico y su capital Elven Garden. El Imperio Driver era liderado por los Driver, el Kou por los Ren y el Elfico por los Tiff. La alianza fue conocida por establecer la paz durante ese milenio —suspiró al sentir como sus muslos eran acariciados con lenta parsimonia como si el chico grabara cada milímetro, enviando una sensación indescriptible por todo su cuerpo. Se removió inquieta.

—Continua —ordenó siendo consciente de lo que hacía, y sin perder ningún detalle de la información. La costumbre y demasiada práctica le habían dado la habilidad de acariciar el cuerpo de una mujer de manera casi automática.

—Cada imperio se componía de pequeños reinos y virreinatos. El reino de Prounce era uno de ellos, como ya había dicho, Prounce era parte del Imperio Driver. Durante ese tiempo, existía un código: La Cooperación, bajo ese precepto esos reinos fueron ricos y poderosos. Ahhh Na-tsu —gimió incapaz de controlarse al ser víctima del fuego que marcaba su piel.

—Continúa —volvió a ordenar.

"Eres muy injusto" —Regresando a Prounce los últimos registros que pude encontrar, cuando el reino aún existía, fueron las me-morias reales; y dichas memorias, están muy dañadas. Con la magia de restauración solo fui capaz de rescatar pe-queños fragmen-tos.

"Tres imperios y Prounce ubicado en IX600 al IX790 hace casi mil años, vaya eso me dice que soy muy viejo. Si supongo que Prounce fue destruido en el año IX790 como máximo y este año es X784, entonces han pasado…" repentinamente Natsu comenzó a emanar humo debido al esfuerzo.

—…ahh uno de ellos dice lo siguiente: 'Temooo que la ayuda del imperio no llegue ahh tiempo. Oh divino Isghar ten misericordia para tu pueblo'. Otro dice: 'Oh Gran Ishgar, te ruego que seas misericordioso con nosotros. Pido tu bendición para mi ejército, que prevalezcan sobre nuestro enemigo' Y el último dice: 'Oh Isghar ¿Por qué nos has abandonado?' —se mordió el labio para parar de gemir. Repentinamente las caricias se detuvieron. Se estremeció cuando el aliento del hombre golpeó su cuello, muy cerca de su oreja derecha.

—Oye Levy, ¿Algún indicio sobre la tragedia que le sucedió a Prounce? Además, ¿Cuántos años han transcurrido? —consultó para después continuar con las caricias. Con maestría, metió sus manos entre los huecos del vestido naranja. Comenzó a palpar sobre la tela acolchonada del sostén. —Desde el ultimo indicio, basándome en el año IX790 hasta hoy, han transcurrido 994 años. Y no puedo decir algo totalmente verídico basándome en información tan escasa, pero me atrevo a decir, que fueron aniquilados por un ejército enemigoooo —su voz cambió cuando sus delicados botones fueron presionados. La mujer comenzó a soltar pequeños gemidos.

"¡994 años! En mi recuerdo parecía que tenía como 20 y algo de años, entonces supongo que tengo más de un milenio", llevó su nariz al cabello parecido al océano. Aspiró su aroma silvestre, y sonrió. "Levy hace unos minutos se dio un baño", con su lengua delineo el delicado cuello de su mujer. Con besos suaves llegó a la apetecible clavícula, ahondo en esa zona, besándola, chupándola y succionándola; marcándola como suya. Sin dejar de manosear los pechos de su víctima. —Continua.

Levy apoyó su peso sobre el cuerpo del chico, dejándose consentir, su temperatura comenzó a subir. —Mm~ Ah~ La naturaleza~ humana siempre~ ha sido~ violenta~ Ahhh~

A cada palabra que su Levy decía, una de sus manos se arrastraba como serpiente hasta la fruta codiciada, mientras la otra seguía entre esos pequeños montes. Acarició sobre la fina tela, haciéndola gemir sonoramente. —OH —gruñó, cuando el suave trasero presionó con fuerza su virilidad ya erecta. No se resistió más, y apretó entre sus dedos el pequeño botón, haciendo que Levy gimiera sin control. Hubo un momento de lucidez en su mente. "Nunca antes me había dejado llegar tan lejos", pensó para segundos después desechar dicho hallazgo debido a que Levy comenzó un ligero vaivén con su melocotoncito.

Era una lucha, ella lo sabía. "Mi fuerza me abandona", pero no podía dar la talla contra un rival experimentado. Una sensación que nunca antes había sentido comenzó a aflorar en su vientre bajo, subiendo por todo su cuerpo, como si fuese un borboteo que en cierto momento explotaría. Se contorsionó con violencia, "Oh, con que esto es un orgasmo" pensó en medio de su éxtasis y con su mente adormitada.

—Amor mío, esto es sólo el comienzo —pronunció con vehemencia. Y fiel a su palabra, siguió con el ataque despiadado al cuerpo inexperto de la mujer; aun en esa posición, ella sentada sobre sus piernas con la respiración entrecortada y dando espasmos, la llevó al orgasmo en un par de ocasiones más. Lo único que la musa pronunciaba eran profundos 'Oh' y ligeros 'Ah'. Aburrido de estar en esa posición, con mucha habilidad, se levantó, con todo y la mujer, del sofá.

La colocó de nuevo sobre la mejor 'cama' en toda la habitación. Maravillándose con la hermosa vista: el rostro deformado de placer de su mujer gracias a las veces que la llevó al orgasmo. Sus pechos, que a pesar de no ser tan grandes como los de Mirajane o los de Cana, subían y bajaban notándose a través del vestido naranja. Se relamió los labios. Colocándose sobre la cintura de la mujer, se dedicó con voracidad a devorar esos labios que incontables veces ya habían sido suyos.

—Natshu~ detenshe~ —dijo en un susurró apenas audible, mientras su boca era explorada. Con un fugaz momento de consciencia, llevó su mano al lado derecho del sofá. Apretó un botón imperceptible y el sofá, con un ligero temblor, cambió a una cama de una sola pieza. Cómoda por completo, abrazó al hombre y lo incitó a seguir. —Natshu~ Ah~ —la joven mujer comenzó a mover sus caderas, ansiosa del contacto tan íntimo entre ellos. — Te~ amo~ Te~ amo~ Te~ amo~ —comenzó a recitar cada vez que sus labios se separaban.

Natsu abandonó la boca de Levy, descendió por el dulce cuello de la mujer, lamiendo y mordiendo todo lo que tocaba. Con habilidad deslizó las mangas del vestido naranja, sacando a relucir los bellos montes que estaba por explorar. Ropa negra de encaje, con el broche al frente para fácil acceso. Cuando se dio cuenta de la ropa que llevaba la mujer se sorprendió, ya que finalmente ató cabos. "Ella me sedujo por completo, primero se bañó y después uso esta hermosa lencería" sonrió complacido. Él no la había llevado a la cama, era todo lo contrario. —Niña mala, sólo has jugado conmigo —le susurró al oído, haciendo que Levy temblará de excitación. Con rudeza tomó el pecho izquierdo, haciéndola gemir roncamente. Con su habilidad casi demoniaca se quitó el cinturón, y antes de que Levy se diera cuenta ya sus manos estaban aprisionadas con dicho objeto.

—Natsu~ —chilló sorprendida. Trató de bajar sus brazos, pero una fuerza extraña se lo impidió. Se contorsionó a la derecha cuando un cálido aliento pegó directo contra el hueco debajo de su brazo izquierdo. —Nooo~ —gimió al sentir la lengua explorando esa delicada zona. "Ese lugar es muy sensible" pensó extasiada.

—Levy eres muy deliciosa —ronroneó. Con sus apéndices cortó en dos el vestido. Comenzó a crear un camino de besos, desde la axila izquierda, pasando por la unión entre los pechos, hasta llegar al vientre plano de la fémina. Con su lengua penetró el sensitivo ombligo, haciendo que ella se retorciera. Mientras con su mano derecha inició un lento bombeo en la más que húmeda entrada inferior. —Wow, esto es una inundación Levy-chan —farfulló, haciendo que la misma se avergonzará. —T-tu eres el culpableeee —su voz se quebró cuando los más que habilidosos dedos del pelirrosa la enviaban al cielo.

Se regodeó mientras observaba la vista nublada y el intenso sonrojo de Levy. Sacó su erección, que desde hace tiempo le pulsaba dolorosamente, y comenzó a restregarla contra los labios externos de ella. Esperando con paciencia que Levy recuperara la cordura. En el momento en que notó que la respiración de ella se tranquilizaba metió el glande en el interior, causando que la mujer se mordiera el labio. —Necesito saberlo, Levy —pronunció con voz ronca, conteniéndose para no empalarla de un sólo golpe y hacerla gritar hasta que se le agoten las fuerzas. El fino filamento que mantenía prisionera las manos de Levy desapareció, pero no el cinturón, permitiendo que ella se incorpora y pasara sus brazos por la cabellera del pelirrosa, viéndolo a los ojos ella pronunció: —No hay nadie más en mi corazón, ni en mis pensamientos. Fui tuya desde el momento en que me besaste. Ahora, no dudes y reclama lo que por derecho te pertenece —no hubo más palabras. Sólo un simple y casto beso, seguido de un movimiento de cadera que arrebató la castidad de la peli-celeste.

Sonrío con presunción. —Buena niña, Levy-chan —enrolló la espalda baja de Levy con sus brazos y empezó a satisfacer la necesidad que había reprimido desde hace tiempo. Con sus dientes desató el cordón que le impedía admirar en todo su esplendor esos montes, de los cuales iba a ser el primero y único en conquistar. Sintió como ella lo apretaba con locura, y con su instinto, casi animal de preservar su línea de sangre, por estallar en ella, hizo lo humanamente posible para seguir aguantando. Mordió uno de los botones rosa, que erectos se imponían como si lo retarán, y acorde a su persona, no huiría de una batalla.

—Ah Natsu más~, más~, más~ —la casi siempre inexpresiva mujer, ahora era simplemente un espejismo de su pasado. Con locura pasional subía y bajaba sus caderas, sintiendo en toda su plenitud con lo que muchas veces fantaseó. "Oh Dios, esto es lo mejor" pensó con la mente obnubilada, mientras nuevamente llegaba al orgasmo. Llevó sus labios hasta la clavícula del hombre, mientras dejaba que él marcará el ritmo. "Esto es lo que ellas sienten cada noche, con razón siempre lo persiguen" meditó con envidia.

—¡Levy! —rugió como animal al momento de estallar, liberando su esencia.

Simplemente cerró los ojos, dejando que su cuerpo disfrutara la sensación de ser llenada hasta el tope. —Natsu~ —murmuró en un suspiro. En medio de la refriega había conseguido liberarse; y después de unos minutos usados para recuperarse procedió con impaciencia a remover la vestimenta del hombre. Deleitándose con lo que veía. Se relamió los labios de manera coqueta, e inició a darle el mismo tratamiento que él le había dado antes. Besos por el cuello, luego por el tórax. Y con la punta de su lengua comenzó a jugar con el pezón masculino. Mientras el chico se dedicaba a pasar de manera lenta y con cariño sus dedos por su espalda desnuda.

—Aca-so e-res una bes-tia —pronunció entrecortadamente al sentir como en cuestión de segundos la erección del hombre volvía con más fuerza. Instintivamente comenzó a mover sus caderas, incitándolo a que continuara. Lo besó con pasión, jugando con sus lenguas en una lucha por el dominio. Se aferró con fuerza, cuando repentinamente fue elevada. —Levy, apenas he comenzado, además como quieres que me calme cuando estoy con una gran mujer.

Levy se sonrojó por el elogio. —Ahh~ —para después gemir profundamente cuando los embistes se reanudaron; su cuerpo bajaba y subía según el deseo del hombre. —Natsu~ no~ te~ detengas~, más~ duro~ —pronto se encontró rogando por más. Natsu sonrió con altanería, con su orgullo creciendo a cada ruego. Amaba oírla. Tomándola con fuerza por el trasero la elevó, parando antes de empalarla. —Natsu por favor~ —suplicó a su oído. —No te detengas~ —musitó con deseo. —Lo necesito~ —dijo mientras intentaba bajar sus caderas, pero sus fuerzas la abandonaron desde hace tiempo. —Quiero tu leche~ —añadió con la voz quebrada y cerca del llanto.

Natsu reaccionó y la dejo caer de golpe, Levy tembló de alegría. —Levy te dije que apenas he comenzado —declaró mientras arremetía con todas sus fuerzas, por lo cual la mujer ya no pudo pronunciar nada más. "¡Si, creo que me volví adicta a su pene!" en su espalda baja se comenzó a formar una figura negra que poco a poco asumió la forma de un '7'.

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Gran mercado de Magnolia - 4:00 PM

Los ciudadanos de Magnolia quedaban boquiabiertos debido a lo sorprendente de la situación: Dos mujeres, una mayor de figura delineada y la otra una niña de cabello negro, paseaban después de un día de compras. Los cuchicheos no se hicieron esperar, pero la albina no se percató de ello, estaba en su mundo, disfrutando el sentimiento de ser madre adoptiva. "Minerva es una gran niña… ahhh Dios, la gente puede pensar que somos madre e hija". De su mano iba agarrada con fuerza Minerva, quien a su vez degustaba del suave sabor a vainilla de su helado.

Mirajane se inclinó sobre sus rodillas, depositando sus bolsas sobre el suelo, y después con un pañuelo limpió los restos del postre que Minerva disfrutaba. —Minerva, debes ser más cuidadosa —pronunció, para después darle un mimo. La pequeña pelinegra usaba un vestido de marinerita, escogido especialmente por su actual madre. —Mami Mira, el helado es delicioso —pronunció con alegría cuando su postre se había terminado. Se movió inquieta, debatiéndose internamente si hablaba o no. Mirajane la vio extrañada, y segundos después comprendió el quid de la cuestión.

—Miner, ¿quieres otro? —preguntó con una sonrisa amable para darle confianza a la pequeña, quien aceptó encantada.

—¡SI! —exclamó alegremente, y se estiró un poco para poder depositar un suave beso en la mejilla de la mujer. —Gracias.

Si antes los magnolianos estaban sorprendidos, ahora eran como un hormiguero que había sido picado por la mano de un juguetón, corrían de aquí para allá; sin ton ni son.

Minerva río por el alboroto, y después la acompañó Mirajane. —Esta ciudad es maravillosa, Mami. "Mi nueva vida también". El resto del día se la pasaron divirtiéndose, comiendo y degustando. Hasta que llegó la hora de regresar a casa.

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7:00 PM

El ambiente nocturno en Magnolia, era como el de cualquier otra ciudad. La cara amable durante el día, y por la noche dar rienda suelta a la depravación. En ese ambiente de pasión y ebriedad, dos mujeres se ganaban las miradas de los transeúntes, en su mayoría del género masculino. Una de ellas era de cabello negro hasta los hombros y de pechos bien proporcionados, con una figura estilizada que quedaba enmarcada con los jeans negros y blusa entallada de color crema. La última mujer con su cabello de un singular color rosa y un poco más joven que su acompañante. Llevando shorts negros, que dejaban poco a la imaginación y una blusa que llegaba hasta el ombligo, con sus pechos del tamaño perfecto. Los hombres silbaban al verlas, y de manera perturbadora se mojaban los labios al imaginarse estar con cualquiera de ellas.

—Ul, esta ciudad es asombrosa —pronunció con una sonrisa. Feliz de reencontrarse con Natsu. La pétrea expresión de Ultear no cambió a pesar del ambiente vivaracho de Magnolia. —Meredy, debemos doblar en esta esquina, para llegar al gremio —respondió mientras ignoraba a varios hombres.

—Y, no sería mejor sorprenderlo en su casa.

—La casa en el bosque.

—Ey preciosuras, si quieren hospedaje, conozco un buen lugar —mencionó uno de los tantos hombres que las rodeaban. Con una pestilencia a alcohol.

Meredy se corrigió segundos después. —No me refiero a esa casa, sino a la casa de esas mujeres —ignoró nuevamente a los acosadores, algo que no les hizo gracia.

—Tienes razón, quiero ver la expresión de ellas —con eso dicho, corrigieron su camino. Y a su paso, varias incautos habían sido congelados.

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Gremio Fairy Tail - 5:40 PM - Sala común

Erza se levantó del lugar donde minutos antes había saboreado el postre que era su mayor debilidad, mientras lo acompañaba de una lectura amena. Bajo su brazo derecho se destacaba el libro color vino que contrastaba con el plateado de la armadura. En la portada del libro sobresalía en letras doradas 'El Retorno de Merlin'. La mujer pelirroja dio un vistazo rápido por el lugar, notando la poca afluencia de sus compañeros de gremio. "Natsu no está por aquí, supongo que siendo el nuevo maestro ha de estar en la oficina". Observó que el equipo Shadow Gear, conformado por Jet, Droy y Max, discutían sobre quién de ellos era el más fuerte. En otras mesas algunos miembros más, pero casi nada comparada con la totalidad de las hadas.

"Iré a devolver el libro a Levy, fue una gran recomendación. No pensé que los magos podían vivir de esa manera" pensó a medida que se acercaba a la biblioteca. Concentrada en sus pensamientos bajó lentamente por la escalerilla que da al lugar de su destino; con su falda azul hasta las rodillas y sus botas de acero, apenas si lograban mostrar la blancura de su piel.

—Levy —susurró para no perturbar la tranquilidad del lugar. —Levy —volvió a decir cuando la mencionada no contestó. —Se ha de haber quedado dormida por algún lugar —mencionó mientras la buscaba poco a poco. Pasó varios minutos en busca de la peli-celeste. —Ah por Dios, donde se habrá metido —pronunció cansada. Se recostó sobre la pared, y abruptamente abrió los ojos de sorpresa. Su corazón comenzó a latir deprisa, acercó su oreja a la pared y con su mano acalló el gritillo de asombro que iba a dar.

—¡Ah! ¡Oh! ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Más duro! ¡No pares! ¡Sí!

El rostro de Erza comenzó a cubrirse de carmín, al reconocer a la dueña de la voz. Aunque ligeramente distinta a la voz habitual carente de sentimientos. "Levy", se alejó de la pared totalmente avergonzada. Comenzó a caminar en círculos, debatiéndose internamente si retirarse o seguir curioseando. "¿Con quién lo estará haciendo? Nunca pensé que Levy podía ser ese tipo de chica", movida por la curiosidad nuevamente pegó la oreja a la fría pared.

—¡Oh my God! ¡Sex is the best of the world!

"No pensé que Levy pudiera hablar así"

—¡Natsu! ¡Natsu! ¡Natsu! ¡Natsu!

Erza abrió la boca sorprendida, no pudo pronunciar palabra alguna. Incredulidad, sorpresa, asombro. Y confusión. "Mirajane, Lissana, Cana y Levy… eso es imposible" movida por la ansiedad emprendió la búsqueda de aunque sea la más ínfima rajadura y cerciorarse de la verdad. Las siguientes palabras que escuchó confirmaron lo que sabía, pero se negaba a creer.

—¡Levy te voy a preñar!

Esa voz, aunque cargada de lujuria, podía reconocerla en cualquier lugar, sin necesidad de ver el rostro. Recordó las palabras de Cana sobre el sueño de cualquier hombre. "En verdad, Natsu está formando un harén". Por azares del destino, su ojo pudo ver un rayo de luz proveniente de la pared. De manera cautelosa se acercó a la hendidura. Algo recóndito en su mente la obligaba a mantenerse en el lugar. "Wow, es increíble" fue su pensamiento después de unos minutos de observar el salvaje y pasional encuentro entre los amantes. Se mordió el labio inferior, y de manera inconsciente abrió sus piernas dejando que su mano derecha viajara hasta su entrepierna. Su dedo índice rozó suavemente por sobre la tela húmeda. Imaginando que era ella, y no Levy, a quien la hacía gemir como animal. A quien la ponía de puntillas por la fuerza de las penetraciones, que eran sus nalgas las rojas como cerezas por cada impactó de pelvis. Que él con sus manos agarraba con fuerza su cadera y comenzaba a empujar con mayor fuerza. Mientras ella apoyaba sus manos en la pared y sus pezones se rozaban contra la dura superficie para dejar que el hombre la hiciera y deshiciera un sinfín de veces.

"Erza te voy a preñar" con voz ronca susurraba a su oído sin dejar de penetrarla como animal salvaje, sus pechos subían y bajaban al compás de las estocadas, rozándose salvajemente.

"Por fa-vor Na-tsu" suplicaba con la voz errática para que esas palabras fueran cumplidas.

"Erza, ¿de quién eres mujer?" con una sonrisa ladina pronunciaba a la vez que le mordía el hombro.

"Tuya Na-tsu, sola-mente tuya" contestaba con sumisión.

"¿Qué quieres?" con malicia bajó el ritmo de las penetraciones. Haciéndola desear aún más.

"Quiero que ah untes mi interior con oh tu espesa y cre-mosa le-che" musitó con un fuerte sonrojo en las mejillas.

"Bien dicho Erza"

Sus dedos se comenzaron a mover de manera frenética en su intimidad, estaba cerca de alcanzar el desahogo que exigía su cuerpo.

"Más, más, más, más" Erza rogaba con exigencia desenfrenada.

"Erza desde ahora en adelante eres mi mujer"

Imaginar que Natsu le dijera esas palabras, la llenó de una dicha indescriptible.

"¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!"

Finalmente pudo disfrutar de la felicidad efímera que le brindo su orgasmo de fantasía.

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Cuarto secreto de Levy

—¡NATSUUU! —gritaba en el momento en que su intimidad era bombardeada con el líquido caliente. "¿Ocho? ¿Nueve veces? Ya perdí la cuenta" antes de que su cuerpo cayera exhausto, Natsu la agarró. Metió su brazo derecho bajo las rodillas de Levy y su brazo izquierdo a través de la espalda alta hasta posicionarse posesivamente en el pecho izquierdo de la mujer. Levy respirando de manera discontinua, dejando que su cabeza colgará y su cabello cayera como cascada; con una leve capa de sudor por todo el cuerpo debido al ejercicio realizado. La depositó sobre la cama observando el cuerpo desnudo de su mujer, regodeándose por su proeza. —Levy-chan ya es tarde —musitó mientras la besaba con amor y cariño, de manera suave y delicada como si temiera romperla —y debemos regresar a cas-

Calló de manera sorpresiva debido a que percibió un sutil aroma, de manera parsimoniosa volteó la cabeza viendo directamente al pequeño espacio en la pared. Se quedó estático, pudo ver un ojo avellana agrandarse de la sorpresa. "La casualidad es aterradora" se acercó con lentitud hasta poder abrir la puerta secreta, cerró los ojos e inhaló con fuerza. Su sonrisa se ensanchó y abrió los ojos, mostrando un iris rojo y pupila negra. Se encorvó de emoción, y uso todas sus fuerzas para no salir en búsqueda de la mujer. "Erza" podía verla desaparecer entre los estantes de las libreras color caoba; su inconfundible cabello rojo, como rosas, ondear por la velocidad de escape; debido a la excitación, de su espalda baja surgieron ramas delgadas que como víboras rapaces se dirigían a una velocidad sorprendente en persecución de la pelirroja. A escasos centímetros de poder alcanzarla, se detuvieron en seco, segundos después se comenzaron a retraer. "Es una pena que Siegran aún no regrese. Y yo debo contenerme para no follarla, hasta hacerla desfallecer… debería ponerle nombre a estas cosas" se dijo al mirar esas especies de serpientes moverse a su voluntad.

Observó el gran reloj que Levy mantenía en lo más alto del lugar, se quedó embelesado viendo el movimiento de las agujas. La más pequeña se movía como un veloz caracol del seis al siete, mientras la más grande a paso seguro llegaba al cinco; y la última veloz como una liebre daba vueltas sin final. Se hundió en sus maquinaciones y planes con un sólo fin: marcar a Titania como su mujer. La aguja pequeña llegó al siete. —Sucoropendura —susurró, era el nombre seleccionado para su magia…

—Natsu —musitó somnolienta. Dejando que su cuerpo fuera acariciado por la textura sedosa de la cama improvisada.

El llamado apenas audible lo despertó de sus cavilaciones. Volteó y sonrió de manera amorosa. Feliz de verla. "Bellísima sin duda alguna". Con su cabello alborotado y un ligero rosa en sus mejillas, gotas diamantinas adornando su cuerpo. Y un sutil aroma a suya. Su sonrisa se ensanchó. Levy se volvió tímida por la intensa mirada, se cubrió sus pechos de manera inconsciente. —Oye Levy, ya te he visto por com-

Un libro en la cara lo silenció, cortesía de una Levy abochornada.

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Se llevó ambas manos a la boca para contener su respiración agitada debido a la veloz huida, oculta detrás de varios libros se quedó quieta a la espera de poder escuchar los pasos del hombre. Con su corazón latiendo a mil por hora, se sentó, con sus facciones de un carmín semejante a su cabello. "Oh, mi Dios ¿me descubrió?" el pánico se empezó a apoderar de su corazón, pero el silencio del lugar la llevaba a creer que sólo había sido imaginación suya el toparse con la mirada jade del hombre. "Si solo… solo yo… no hubiese escapado… tal vez" su mente sobre excitada comenzó a maquinar un escenario en donde la pared se abría revelando a un Natsu con una erección descomunal, le restregaba la polla en la cara y lentamente se dejaba embriagar por el aroma, sin oponer resistencia, era tomada salvajemente una y otra vez… Sin poder evitarlo quedo dormida, con una sonrisa boba en el rostro.

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8:00 PM

Natsu caminaba por la calle poco iluminada de St. Kust y Levy en sus brazos; la mujer siendo incapaz de caminar de manera correcta. La poca o casi nula iluminación brindaba un ambiente tétrico, con las sombras siniestras que surgían sin control, cambiando de forma y en ocasiones desapareciendo, para luego reaparecer.

"Dios… es demasiado guapo" pensó mientras observaba a Natsu siendo iluminado por la luz del astro nocturno, y para remate las estrellas lo rodeaban. Brindándole un aura angelical. "El amor no es como lo describen en los libros" pensamiento acompañado de un suave sonrojo. Sintió un líquido caliente removerse en su interior. "Me llenó demasiado" meditó mientras se tocaba la parte baja del vientre. "Y si quedó embarazada" un cosquilleo recorrió su cuerpo entero con la sola idea de ser madre. Sonrió, con su mano acarició la mejilla, dejando que los bellos faciales acariciaran la palma de su mano.

Por su parte el hombre se dedicaba a recorrer el camino de manera natural, conocía cada palmo de la ciudad. Inclusive era posible que caminara con los ojos cerrados y aun así no se perdiera. "Rayos, desde que salí del gremio, empezó está molesta sensación en la boca del estómago" Natsu caminaba con absoluta seriedad, olvidando por completo que llevaba a Levy en sus brazos. "Un mal presentimiento" pensó. "No, eso sólo son estupideces" a la distancia pudo visualizar la casa de Mirajane. Y la sensación aumentó a medida que se acercaba. "Si, definitivamente algo malo esta por pasar" aligeró el paso. Aunque una caricia en su mejilla derecha lo reconfortó. Sacándolo de sus meditaciones, le sonrió cálidamente.

—Natsu, bájame no quiero que las demás me vean así —pronunció avergonzada.

—No. Quiero que sepan que ahora eres parte esencial de mí familia —con eso dicho, vislumbraron la fachada del hogar. A su nariz llegó el aroma de dos mujeres que desde hace varios días no había visto; y gracias a su oído pudo escuchar algunas palabras "¿Sirvientas?" De su espalda baja surgió su magia cuyo nombre ahora era kakuuja y a una velocidad vertiginosa se arrastraron en dirección del hogar. Suspiró resignado; la sensación molesta desapareció.

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Algunos minutos antes - 7:30 PM

Mirajane con un delantal rosa que marcaba sus senos y su delineada cintura; shorts negros que resaltaban su bien formado trasero y con su cabello amarrado en una clásica cola de caballo preparaba felizmente la cena para varias personas. "Mi familia ahora es más grande", pensó mientras enumeraba mentalmente a cada persona. "Mis hermanos, Cana y Natsu… supongo que Levy también" volteó al escuchar una carcajada infantil. "Sin olvidar a Happy y Minerva".

—Jajajajajaja

Minerva reía descontrolada al ver como Happy hacia caras graciosas. Y sacaba peces de su costal verde.

"Minerva es una buena niña, me alegra que Natsu la haya rescatado de ese malnacido. No quiero ni imaginar que hubiera sido de ella con ese tipo de educación" apretó con fuerza el cuchillo que sostenía. Recordando las cicatrices que marcaban el joven cuerpo de Minerva. Cicatrices causadas por el entrenamiento salvaje al cual había sido sometida. Regresó de su letargo, salteó el guiso que estaba realizando, con habilidad partió los vegetales y los añadió a la deliciosa mezcla. —Mm delicioso.

Minerva repentinamente se puso de pie y corrió a la puerta, siempre bajo la atenta mirada de la albina. Happy ya acostumbrado a ser tratado de forma amorosa por Minerva, se dejó llevar por la niña. —Mami Cana, mami Liss bienvenidas —Minerva se abalanzó para abrazar a las mencionadas cuando cruzaban el umbral de la casa. Quienes a su vez le devolvieron el abrazo y revolvieron su cabello negro azabache. Cana la llevó en brazos y Lissana se encargó de su primer hijo.

Las mujeres ingresaron a la sala-comedor, respirando el delicioso aroma que invadía el ambiente. —Wow que bien huele, sin duda alguna eres una gran madre Mira —saludó de manera jovial la morena. Cana vestía con un pantalón ajustado color blanco y una blusa crema, haciendo que luciera como que si no llevara prenda alguna. Lissana por su parte un falda blanca larga y con una pierna al descubierto, blusa azul con rayas blancas. Ambas mujeres exudando belleza por los poros.

—Mira-nee ¿qué cenaremos?

—Guiso de pollo y papas.

—Oh que bien, traje las bebidas, licor para nosotros y jugo para Miner

—Sólo esperamos a que Natsu y Levy lleguen —antes de que siguiera, el suave sonido del timbre sonó. —Qué extraño pensé que Natsu tiene llave.

—No es mi papi, son otras personas —acotó con cautela la pelinegra. Las mujeres miraron la seriedad de la niña.

—No esperamos visitas y Elfman se fue de entrenamiento —intervino la mayor —Iré a ver.

La puerta se abrió revelando a dos hermosas mujeres. Una pelinegra de mirada seria y la otra una pelirrosa de sonrisa alegre. —¿Quiénes son ustedes? —preguntó con recelo. Haciendo que la pelirrosa sonriera con altanería. Dicha mujer colocó su mano derecha sobre su pecho izquierdo. —Soy Meredy Dragneel, esposa de Natsu Dragneel y estoy aquí en busca de mi esposo —las expresiones de desconcierto en cada una de ellas, le brindo una felicidad abrumadora, riendo interiormente por la broma pesada. Siendo incapaz de contener su risa, estalló en tremenda carcajada.

"Bien jugado Mer. Realmente no saben cómo reaccionar"

Un escalofrió corrió en ambas mujeres. El aura de Mirajane hizo presencia, como presagiando que nada bueno ocurriría. Ambas mujeres saltaron hacia atrás y se pusieron en guardia, el poder de la albina no era nada gracioso. "Vaya creo que se me pasó la mano" pensó Meredy mientras se relamía los labios. "Sera una gran pelea".

"¿Meredy? Supongo que la pelinegra ha de ser Ultear y sin duda alguna, ellas dos ya son mujeres de mi amo… por Dios, él realmente consigue mujeres muy singulares" pensó divertida la morocha al ver a las cuatro mujeres que con la sola mirada se querían matar. Estaba por intervenir para poder calmar los ánimos. Cuando quedo congelada por las palabras de Lissana.

—Mira-nee recuerda que Natsu había mencionado que llegarían dos fulanas como nuestras sirvientas —mencionó con una sonrisa maliciosa. Esas palabras calmaron a Mirajane, quien comprendiendo que las 'fulanas' eran seguramente las mujeres que Natsu se había negado a explicar unos días antes ahora estaban en su puerta, sonrió por la astucia de su hermana.

Pero la sonrisa que Meredy mantenía se esfumó por completo. "Esa perra me ha dicho fulana y sirvienta" la mujer hizo gala de su poder mágico. Lo mismo sucedía con Ultear, quien a pesar de aparentar ser una mujer fría y calculadora, todo cambiaba cuando herían su orgullo o la insultaban tan abiertamente.

Las hermanas Strauss no se quedaron atrás y cada una activó su magia; Satan Soul y Animal Soul respectivamente. Cana tomó a Minerva e hizo distancia entre ellas. Happy poseyendo la astucia de un felino, se escabulló antes de quedar atrapado en medio de la refriega venidera.

—Las sirvientas deben conocer su lugar —añadió la mayor con voz tétrica. Lissana con su forma de tigre se lanzó de manera frontal y directa; Mirajane aprovechó el ataque de su hermana y en un parpadeo desapareció. Meredy se movilizó al frente, siendo su especialidad la fuerza bruta; a la vez que Ultear se alistaba para recibir a Mirajane. El choque de las cuatro mujeres era inminente, pero antes de que la fatalidad sucediera fueron fuertemente aprisionadas por una especie de soga viviente. Las sogas se enrollaron velozmente; estrujando piernas y pechos en el proceso. —Ah —fue el gemido de cada una; imposibilitadas de moverse, mientras flotaba, lucharon por liberarse, pero después pararon al comprender que esa era la magia de Natsu.

••••

Después de unos segundos de forcejeo inútil, Natsu a paso solemne ingresó a la escena. Las mujeres tragaron duro al verlo. Sus ojos mostraban lo molesto que se encontraba. —Regrese a casa —pronunció lo obvio mientras ingresaba al hogar, seguido por las mujeres maniatadas. Cana lo siguió en silencio comprendiendo que no era el momento para bromear, Minerva por su parte no profirió palabra alguna; Happy no se había interesado en el conflicto, dedicando su mente a degustar de su comida favorita. Levy tampoco dijo algo para ayudar a su familia.

••••

Situó a Levy sobre un sofá desocupado, haciendo lo mismo segundos después, brevemente cerró los ojos mientras trataba de serenarse. "Esto es mi culpa" se dijo masajeándose las sienes. "Por lo menos llegue a tiempo antes de que se mataran" se quedó viendo a las mujeres en el aire, con sus cuerpos aprisionados y las bocas amordazadas. —Happy ¿Qué sucedió? —su mirada negruzca con pupila roja había desaparecido.

El mencionado terminó de comer y se quedó viendo a las mujeres, alternando su vista entre ellas y Natsu, sus labios se curvaron en una mueca gatuna. —Natsu ellas están locas. Te aconsejó que las dejes, antes de que te contagien —respondió juguetonamente, ganándose una mirada furiosa de ellas—. Sí señor, ellas son causa perdidaauch —gimió cuando una pequeña estaca de hielo lo puyó en el trasero—. Minervaa —chilló para después lanzarse a los brazos de la pequeña, quien lo mimó para calmarlo.

"No sé si reír o enfadarme" pensó y a Ultear le dio una mirada desaprobatoria.

Pasó su mano derecha por su cabello salmón, haciéndolo para atrás. —Cana, explícame que sucedió —su voz ya no denotaba enojo. Cana quien permanecía de pie sonrió, a paso provocativo se acercó a Natsu y se sentó sobre su regazo. Restregando su firme trasero contra el bulto del hombre de manera provocadora. —Verás~ —canturreó con alegría, sin dejar de excitarlo. "Genial, la convertí en una ninfómana" de su espalda surgió una extremidad que ató a la morena, dejándola en igualdad de condiciones que las cuatro culpables. Suspiró cansado. —Minerva, ¿qué sucedió? —pidió con amabilidad a su última opción, rogando internamente que ella solucionará la cuestión. Minerva siendo una niña con el corazón lleno de inocencia, contó a detalle lo sucedido, sin dejar duda alguna y sin omitir sus impresiones. —Papá, esas mujeres querían hacerle daño a mis mamis —se quejó dando por terminado su relato.

"Si, en otra ocasión lo mejor será preguntarle primero a Minerva que a las demás" pensó mientras le revolvía el cabello. —Entiendo. Pero recuerdas lo que mencione hace algunos días.

Minerva hizo un intento por recordar algo importante, pero después negó tristemente. —Lo siento, no lo recuerdo.

—Saa, no te preocupes —sus colas se retrajeron bajando a las mujeres, asegurándose de colocarlas en lados opuestos. Y que no se intentaran matar otra vez. —Hola Ultear, hola Meredy —saludó con una sonrisa afable. Admirando la belleza de cada mujer: los grandes pechos de Ultear que podían competir en tamaño con los de Mirajane y Cana, seguidos después por los de Lissana y Meredy. Sus ojos dieron en la peli-celeste, y suspiró resignado. —Oye —recriminó Levy.

—Hola Natsu —comentaron las dos, incomodas por el trato frio y severo que Natsu les había dado.

—Antes de que solucione el malentendido. Minerva, ellas son Ultear y Meredy. Al igual que Mirajane, Lissana, Cana y Levy, son mujeres a las cuales amo y adoro —sus palabras aunque se dirigían a la pelinegra, eran para todas, haciéndolas comprender que ahora ellas eran parte de su harén. Ultear y Meredy se emocionaron por las palabras del hombre, palabras que de algún modo habían eliminado la inseguridad en ellas. Minerva lo vio con intensidad, para después ver a las dos mujeres y, con Happy en sus brazos como si fuera un peluche, negó rotundamente a reconocerlas como madres. Natsu suspiró por enésima vez en este día. "Bien, no puedo hacer nada". Antes de que cualquiera hiciera algo, volvió a parlamentar: —Ahora que eso está aclarado, Meredy, Ultear, Mirajane y Lissana hagan las paces —ordenó, "Esto sí puedo solucionarlo" pensó.

—Que, si yo no hice nada —se defendió la maga de hielo.

—Pero no detuviste a Mer. Así que también es tu culpa.

—Ellas empezaron Tsu-kun —dijo con un tono meloso, haciendo énfasis en la cercanía que tenía con el hombre.

—Cierto, sólo nos defendimos —apoyó la mayor.

—Pero, no fue para que ameritara que nos llamaran sirvientas —musitó ofendida la peli-rosa.

Los dos pares de hermanas empezaron a discutir entre ellas, cada una defendiéndose y culpando a las otras por el inicio del conflicto. Haciendo caso omiso de las palabras del hombre. —Veo que no aprenden —dicho y hecho, las que discutían se encontraban de nuevo amordazadas y flotando en el aire. —¡¿Por qué yo también?! —exclamaron al unísono Cana y Levy, antes de que fueran amordazadas. —Ustedes de ahora en adelante son mis mujeres, y no quiero conflictos innecesarios. Además, es como dice el dicho: Todas hijas o todas entenadas.

—¿Yo también? —murmuró Minerva al sentirse aludida por la mención de hijas.

—Eh, claro que no. Sólo es una frase que significa un trato igual para todas.

—¿Igual? Entonces, ¿Por qué no soy tratada en igualdad? —la inocencia de Minerva era superior a cualquier cosa. Viendo el desconcierto en el rostro de su padre, aclaró la cuestión: —Tú siempre juegas con mis mamis todas las noches, ellas parecen divertirse mucho aunque les pegas ahí atrás.

Quedó boquiabierto por las palabras de Minerva, en un silencio sepulcral, mecánicamente giró su cabeza en busca de ayuda, pero sólo recibió una mirada maliciosa de ellas que decía: "Apáñatelas solo", desilusionado encaró a su hija. —¿Eh? Ah, no. Veras… —tragó duro por lo imprevisto de la situación tratando de encontrar una explicación en que la niña no conociera aun un tema de adultos. Un gruñido proveniente de la pequeña lo hizo suspirar aliviado, brindándole la oportunidad perfecta para cambiar de tema. —Minerva, que te parece si cenamos.

La niña sonrió y de manera natural olvidó su pregunta. —Claro —dio un vistazo a las mujeres atadas con la magia de su padre—, pero mis mamis ¿no comerán? —su preocupación era más que evidente.

—Ja, ellas están castigadas por portarse mal —respondió. "Además, a ellas les encanta otra clase de aperitivo, Que mejor manera de hacerlas que se lleven bien, que una candente orgia… aunque a Levy ya le di suficiente por un día". En medio de sus pensamientos se dirigió a la cocina, dedicándose a servir tres porciones de comida. Se tomaron el tiempo para disfrutar de la comida que Mirajane amorosamente había preparado, la pequeña de vez en cuando soltaba halagos por tan deliciosa exquisitez.

••••

Natsu sonrió de lado, consciente del problema de intimidad en el hogar, le ordenó a Levy que se hiciera cargo de Minerva y Happy. La peli-celeste aceptó con gusto, feliz de poder convivir con la pequeña y así enseñarle un sinfín de cosas, ella se había impuesto la tarea de educar a Minerva en muchos aspectos que la pequeña pelinegra carecía.

"Bien, ¿con quien debería iniciar?" pensó, su expresión se tornó seria ya que era una decisión difícil: Las hermanas Strauss, las hermanas que lo asesinaron y la ebria de amor; cada una con un cuerpo de infarto y más que deseosas de satisfacer su libido demoniaco. Si, una decisión difícil de realizar. "Oh, ya recordé porque estamos en esta situación". Su magia comenzó a apretar a cada una de ellas, metiéndose por debajo de la ropa, en busca de prepararlas para una larga noche. Se quitó el pantalón y se sentó en el sofá, con su magia colocó de rodillas a Ultear y Mirajane. —Supongo que tienen hambre —dijo con un tono casual. Ultear no dudó ni un segundo para cumplir la orden, la inanición había hecho mella en su mente, pero Mirajane fue la que tomó la delantera. —No es justo —resopló la pelinegra—, que quieras monopolizarlo.

—Shoi sha prishmesrash (Soy la primera) —respondió la albina, dejando en claro su postura, por extraño que pareciera Ultear logró comprender esos balbuceos.

—Natsu, dile algo —rogó, como lo haría una niña cuando su hermana no quiere compartir el juguete.

"Sorprendentemente, Ultear tiene un lado lindo… demasiado linda…" pensó extasiado. Era su deber, como hombre, hacerlo lo posible para complacerlas, su corazón se llenaba de un sentimiento indescriptible por el mero hecho de hacerlas felices; dio un pequeño vistazo a las otras tres femeninas, llevándose una grata sorpresa. —Deberían aprender de ellas —dijo, señalando a Lissana y Meredy, quienes debido a la excitación habían empezado a manosearse entre sí, primero caricias y luego besos candentes, explorando el cuerpo de la nueva. No hubo necesidad de más palabras: Mirajane finalmente cedió el juguete a la nueva, y la susodicha sin perder ni un ápice, lo devoró con presteza, dejando que el intenso sabor marcara su boca y deleitara su paladar.

—Mmm eshtrush bash (Te extrañe mucho)

—No hables con la boca llena —reprendió la albina mayor, olvidando que ella también tiene la costumbre de hablar cuando se come a Natsu. Con su lengua empezó un camino hacia la mandíbula del hombre, dejando chupetones a su paso. —Me debes muchas explicaciones… pero lo dejaremos para mañana —sentenció. Natsu sonrió de lado y procedió a besarla apasionadamente, con su mano derecha profundizo el beso y con la izquierda hizo lo mismo -profundizar el beso de Ultear-.

"Bueno… parece que será una larga noche" pensó al momento en que Cana chupaba sus bolas, haciendo dueto con la pelinegra.

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A la mañana siguiente…

La habitación perfumada por el aroma del intenso acto amoroso perpetrado la noche anterior y parte de la madrugada, se removió inquieto, causando que alguien bufara de molestia. Prefirió no abrir los ojos, dejando que su mente se deleitara con la sensación que le brindaba una lengua, que con premura limpiaba cada milímetro.

—Wow, ya está duro de nuevo —pronunció con asombro Ultear, dejando que la luz del sol bañara su desnudez, recostada al lado del hombre. Acariciándolo con dulzura.

—Hum, por supuesto, mi habilidad es de primera clase —dijo con orgullo la pelirrosa, deleitando su paladar.

—Después voy yo —pidió Cana ansiosamente, ya lista para ser empalada.

—Ustedes no se cansan —habló Mirajane con una toalla cubriendo su cuerpo, señal de haber limpiado su cuerpo del olor a sexo.

—¿Cómo no hacerlo? Si él es un hombre maravilloso —desde el marco de la puerta, justo detrás de Mirajane, Lissana añadió con una sonrisa, feliz de ver a su persona amada ser amado.

—Y por sobre todo, un semental en la cama —las palabras de Cana sacaron una sonrisa en cada una.

—Una bestia que puede aguantar con todas nosotras —Ultear logró sacar un sonrojo en ellas.

—Oh Dioss que grandeee —musitó Meredy, al empezar a cabalgarlo. Apoyando sus manos sobre el tórax del hombre. A pesar de ser la menor, su libido era casi igual a las demás.

—Y las amo —finalizó el hombre; empezando el coito, tomó con fuerzas las caderas de Meredy. Ultear se encaramó encima de él, y con sus dedos ofreció su intimidad al hombre, quien con voracidad atendió la petición de su pelinegra.

Nuevamente la casa empezó a resonar con gemidos llenos de placer, que minutos después se volvieron alaridos de alegría. Una mañana típica en la residencia Strauss. Con el pasar del tiempo, Levy acompañada de Minerva y Happy hicieron su aparición, encontrándolos en el comedor haciendo un desayuno-almuerzo. Ese día finalizó con risas y otra ronda de alegría para las mujeres, quienes después del tercer día quedaron sin fuerzas para poder seguirle el ritmo al joven dragón. Ultear se las ingenió para sellar la habitación principal y de esa manera evitar un trauma en Minerva y Happy.

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En los grandes bosques y montañas que colindan con Magnolia.

—¡Diosss! ¡Por qué a mí! —exclamó al cielo, maldiciendo su mala suerte desde que salió de Magnolia en lo que debería ser una misión sencilla. Su apariencia, de una señorita de alta alcurnia había pasado a una desalineada; con pequeñas ramitas y hojas adornando su cabello dorado -ahora opaco-; su ropa hecha jirones. Y pequeños cortes por su rostro, brazos y piernas.

—Moo, esa mocosa del demonio. ¡Me las pagaras! —masculló, emprendiendo el camino de regreso al gremio. Maquinando un plan malvado para vengarse de la rubia pequeña, quien había probado ser un huracán fuera de control, con un sinfín de travesuras que sólo dificultaron su misión.

Se revolvió el cabello. —Mi paga se fue con ella…

••••

Sin que Lucy lo supiera, a su alrededor pululaba la razón de su desgracia. Mavis Vermillion con una sonrisa de oreja a oreja, se deleitaba con los quejidos de su víctima. Complaciéndose por sus jugarretas, como haberla desnudado 'accidentalmente' frente a los bandidos o haber colocado insectos en la comida de la rubia mayor o robarle toda la recompensa mientras Lucy la perseguía y cada vez que estaba cerca de atraparla un pequeño 'accidente' le ocurría, si definitivamente divertido.

—Jeje. Hija de White Rabbit, eres demasiado simple. Y ahora no tengo dudas, no heredaste el poder de White Rabbit. No representas ningún peligro, así que es momento de comenzar con mi regreso al mundo de los vivos.

Sus ojos fulguraron con malicia. "Natsu Dragneel, serás mi próximo juguete", entre medio de sus pensamientos, disparó de sus dedos un imperceptible haz blanco, y con ello Lucy tropezó abruptamente.

••••

—Dios, ¿me odias?

Resignada decidió quedarse en esa posición, con el afán de espantar su mala racha. Y de esa manera pasaría varios días, sin dar señales de vida.

••••

Mavis aguardó con paciencia, pasó un día, y después dos, al octavo día su impresión sobre Lucy cambiaria dramáticamente. Primero pensó que había muerto ya que la rubia no mostraba señales de vida, ni respiración ni palpitar alguno, pero al anochecer del octavo día Lucy despertó con una tranquilidad aterradora, como si sólo hubiese dormido por unas horas.

••••

—¡Te tengo mocosa!

Exclamó al momento de agarrar a una persona en el aire, sus ojos chocolate se oscurecieron ligeramente, percibió como su víctima hacia el intento de escapar.

—No sé quién seas, pero no saldrás fácilmente de esta.

Ahora podía observar una figura fantasmagórica combinarse con el ambiente, brindando pequeños destellos cada vez que la luz de la Luna la golpeaba. Dicha niña dejó de luchar.

—A quien le dices mocosa, mocosa.

Lucy la soltó y de un brinco esquivó los feroces ataques de los árboles cercanos, de manera grácil y perfecta, apenas si su pie tocaba el suelo. En medio del aire desenvainó la daga, y con un brillo angelical envió un corte en dirección del espectro. Los árboles se posicionaron como escudos. Sin esperar a que el polvo se disipara, se lanzó al ataque. "Capricornio, bríndame tu fuerza y perfora a mi enemigo" con un brillo singular, varias flechas fueron enviadas en dirección del espectro. "Su poder no es normal, debo tomarla en serio, pensar que esa chiquilla tendría semejante sed de sangre…" mientras Capricornio atacaba por la izquierda, ella se fue en dirección contraria, sin temor alguno a las flechas del arquero. "Urano Metria" algo en su interior le exhortaba a usar toda su fuerza. El ataque a quemarropa impactó en el sitio donde debería estar su enemigo, pero antes de causar daño alguno, las flechas y la magia fueron repelidas. Lucy con majestuosa agilidad esquivó las flechas; Capricornio no corrió con la misma suerte, con un brillo dorado desapareció.

—Craso error. Realmente eres su hija.

La figura de Mavis Vermillion se hizo presente. Sus ojos mostraban absoluto desprecio, acompañada de una sonrisa de superioridad. El aura de poder entró en escena, retumbando por las montañas.

Tragó fuerte, para espantar sus temores. —Entre nosotras, se nota a leguas quien es una mocosa —pronunció, poniendo énfasis en su voluptuosa delantera. Sabiendo de ante mano que está jugando con la muerte hecha persona, rio internamente al ver que sus palabras hicieron efecto en la rubia menor.

—Tú quieres morir joven, cumpliré tu deseo.

Lucy empuño con más fuerza de la normal su daga, y en su otra mano tres llaves empezaron a brillar. "Leo, responde a mi llamado y lucha a mi lado. Aries, calma tu corazón y defiéndeme con valor. Tauro, sosiega tu pensamiento y corta a mi enemigo".

"Vaya, supongo que mi forma etérea será suficiente para vencerla. Tendré que hacer buen uso de toda la montaña, para aplastarla" Mavis se tornó seria, esquivó la primera ronda de ataques combinados de cuatro enemigos y con un movimiento de su mano las raíces surgieron del suelo con la intención de empalar todo a su paso. Aries hizo gala de sus poderes y cubrió a los demás.

—Jajajaja. Pecho plano, solo eres palabras—. De las primeras cosas que aprendió en batalla, era provocar a su enemigo, un enemigo furioso tiende a cometer errores. Y a esa opción apostaba su oportunidad de sobrevivir, pero no contaba con el hecho de que la rubia pequeña tenía un intelecto mayor a cualquiera.

—Je. Pechos de vaca, apuesto que solo están hechos de grasa.

"Creo que no salió como debería" pensó Leo.

"Debería ser la pequeña quien se enfurezca, y no Lucy" meditó Aries, pero no se atrevió a pronunciar algo.

—Muu. Lucy déjame demostrarle que eso es mentira, tus ubres no están hechas de grasa —comentó con la baba escurriendo de su boca, imaginándose tocar ese par de melones, estaba por seguir en su mórbida imaginación pero un golpe de Leo lo tranquilizó.

Lucy empezó a reverberar de ira. —Tú, pecho plano, ahora si te la vas a comer.

La lucha se llenó de insultos, Lucy poseía una gamma de insultos interminable y Mavis no se quedó atrás… en medio de los ataques siempre había espacio para insultar a la enemiga. 'Pecho plano' 'Pechos de vaca' 'Culo gordo' 'Poca femenina' 'Mocosa' 'Rubia oxigenada' 'Descerebrada' 'Enana'.

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Residencia Strauss. (Dragneel Harén)

Meredy le dio un beso suave, transmitiendo sus más profundos sentimientos. —Hasta pronto —musitó con esperanza. Esa esperanza de poder vivir juntos, al lado de su nueva familia, sin temor a su pasado, sin miedo a las represalias que Grimorie Heart por abandonar al gremio. "Para ser feliz, Grimorie Heart debe caer" pensó con resolución.

Ultear no se quedó atrás, sellando sus labios contra los Natsu. —Mi hombre, no importa que, te seguiré hasta el fin —juró mientras se miraban a los ojos, la oscuridad chocando contra el fuego, un fuego que la consumía continuamente.

—Ul, Mer. Llegaré sin importarme la distancia, y aplastaré a aquellos que las lastimen.

Las palabras de Natsu conmovieron sus corazones, aguantando las ganas de llorar se despidieron de la niña con un fuerte abrazo y un beso… emprendieron el camino.

—¿Volverán? —interrogó la pequeña, mirándolo en busca de esa seguridad que necesitaba.

—Sin duda lo harán. Te lo prometieron… y me asegurare de que cumplan esa promesa—respondió el padre adoptivo.

••••

Ambas mujeres se adentraron en medio del bosque, detuvieron su marcha. Conocían de antemano esa presencia mágica, permanecieron en silencio, sin moverse. Una ráfaga de viento movió las ramas de los arboles cercanos y un corte apareció en la mejilla izquierda de Ultear y otro en la mejilla derecha de Meredy.

—Sólo es una advertencia, vuelvan a atentar con la vida de Natsu y las asesino de la manera más cruel.

Después de breves segundos el instinto asesino desapareció.

—Mirajane Strauss es muy fuerte.

—No le importó que nos disculpáramos frente a todas… En serio lo ama con todo su ser… al igual que nosotras —añadió Ultear. Recordando que Mirajane no se pronunció cuando Natsu relató la batalla entre ellos tres, en cambio las demás aceptaron la disculpa que ellas dieron. Con la advertencia recibida se alejaron de Magnolia, en dirección del gremio oscuro. Sería cuestión de horas para que arribaran hasta el barco flotante, habían pasado una semana completa al lado del joven Dragneel.

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Es mejor pasar un rato colorado, que toda la vida descolorida.

[By: Mi mami]

Algunos días después de la partida de Ultear y Meredy…

Los magos de Fairy Tail lucían con un aspecto más animado, aunque aún les dolía la pérdida del pelinegro, pero fieles a las palabras de los maestros del gremio, sonreían y tomaban trabajos. Por ende, el gremio no contaba con la misma cantidad de todos los días. El día transcurrió sin ninguna novedad. El tercero fuera del gremio -visitando Phantom Lord- y el Cuarto revisando, aprobando y sellando las misiones realizadas.

Las puertas del gremio -siempre abiertas- dieron la bienvenida a uno de sus hijos que desde hace algún tiempo se encontraba en misión. Llegó exaltado, cuando arribó a la ciudad uno de sus conocidos le informó rápidamente de lo acontecido, desde un principio se negó a creer semejante tragedia. Buscó al mago de hielo, y eso acrecentó su temor.

—¿Dónde esta Gray? —interrogó a Macao, quien gracias a la experiencia pudo prever esta situación y por eso se había acercado al peli-azul.

Respiró hondo, la situación lo requería. —Siegran, sígueme —el tono empleado no dejaba lugar a replica. Wakaba acompañó a los magos a una mesa apartada.

••••

Natsu vio el momento en que Siegran regresó al gremio. "Se parecen demasiado, y eso me da rabia" el vaso que tenía en la mano se fragmentó dramáticamente, las heridas se empezaron a regenerar con rapidez, por fortuna todas las mujeres del harén estaban de misión o de compras. Natsu desde lejos observó el desarrollo de los eventos, sin perder detalle alguno de Siegran y Erza. Siegran por un lado mostraba una expresión de consternación y tristeza como nunca hubiese imaginado ver en el peli-azul, pero eso sólo hacia hervir su ira. Los recuerdos de los asesinos de sus amigos no podían ser olvidados. Y Erza, su expresión era un poema de emociones: culpa, tristeza, alegría, dolor. "¿En qué piensas?" pensó. Perdido en sus cavilaciones no se percató de la cercanía de su antiguo amigo.

—Natsu, hablemos —pronunció con tono seguro. Las hadas permanecieron inmóviles, atentos a intervenir si se diera el caso, la tensión era palpable.

"Bien, es hora de poner mi plan en marcha" pensó con malicia el joven asesino.

—Claro, Siegran. Hablemos.

FIN DEL CAPITULO

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Hola. Mi más sincera disculpa por la inactividad, siempre sigo vivito y coleando. [Al final dejo un bonus(soborno)]

Bueno. He aquí el capítulo 9, después de mucho tiempo. La falta de motivación siempre es algo que me jode, las ideas las tengo pero no me siento motivado. Se suponía que este capítulo era para el viernes pasado, pero algunas cosas sucedieron y me atrase. ¿Qué tal? ¿Les gustó? ¿Me aman?

Tareas cumplidas y por cumplir:

Edad del Rey [Listo].

Levy para el harén en alma y cuerpo [Listo].

Gajeel x Levy [Destruido].

Encuentro entre Ultear-Meredy con las demás chicas [Listo].

Las chicas se enteran del primer encuentro entre Ultear-Meredy y Natsu [Listo].

Desenlace Lucy Heartphilia, Loke, Aries, Taurus, Sagitario (vencido) versus Mavis Vermillion [Pendiente].

Desenlace del reencuentro de Siegran y Natsu [Pendiente].

Erza para el harén [Pendiente].

RINCON DE REVIEWS:

Agradezco enormemente los 114 reviews, 81 fanfictioneros que agregaron mi historia a favoritos y 75 fanfictioneros que siguen mi historia. Son demasiados para nombrarlos uno por uno. Siempre respondo los reviews por MP y los que no se pueden por ese medio…

Al Guest 10/Junio/2015

Sí. ¡VIVO! ¡VIVO! Muajajajaja. Y volví a revivir. Sé que a todos les dio tristeza lo de Gray y Juvia, y tenía planeado que Juvia no entraría al harén, siempre hubo amistad entre Natsu y Gray, por lo que Natsu jamás le hubiese bajado la novia, por muy rica que estuviera. Buena pregunta. Natsu obtiene los poderes de las mujeres que marcó, eso lo explicare más adelante.

A Luis salamanca 12/Junio/2015

Viejo, gracias por el doble review. Perdón, al final fueron casi cuatro meses. He estado hasta el cuello de la universidad. Hare lo imposible para que eso no vuelva a suceder.

A E.N.D 14/Sep/2015

Erza, Erza, Erza. Muy pronto. Espéralo.

Como siempre, agradezco los reviews. No se olviden del bonus.

Además a favor de la campaña "Con voz y voto", porque agregar a favoritos y no dejar un comentario, es como manosearme las bolas y salir corriendo.

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[BONUS]

Con una toalla empezó a secar su cuerpo. —Ufff hacerlo con todas ellas es agotador.

Se vistió con tranquilidad, quedando con el traje que lo hacía lucir elegante y pulcro a la vista de cualquiera, y deseable a los ojos de cualquier doncella. —Se me había olvidado, pero tengo que hablar con Lucius NacGrow.

Antes de salir del hogar, deleitó sus ojos al ver los cuerpos desnudos de sus mujeres. Ellas dormían plácidamente en la habitación; Ultear sobre Meredy, presionando sus pechos entre sí; Lissana abrazando tiernamente a Mirajane; Cana con una sonrisa de satisfacción y Levy con las piernas abiertas. Satisfecho por su proeza, salió de la casa en busca de privacidad.

De su mano se elevó una pequeña esfera, después de unos segundos una voz comenzó a reverberar.

—Hola, ha pasado tiempo Natsu.

El tono usado era sin duda de un hombre entre sus cuarentas. Un hombre de facciones duras; cabello plateado; piel morena y ojos penetrantes.

—Ciertamente Lucius, perdona por la demora. Algunas cosas sucedieron y se me olvidó llamarte.

—¡Oh! No te preocupes, mi hermosa Belly me contó lo sucedido. Mi más sincero pésame.

—Gracias Lucius… pero, sé que mandarías a Bell si no fuera por cualquier cosa.

—Ciertamente, tengo algunas dudas, aunque ya empecé las preparaciones…

De ese modo comenzó una charla que se extendió por una hora.

••••

En la cocina del hogar una pequeña apoyada sobre un taburete hacia lo posible, moviendo la sartén y el fuego a baja presión. Se movió con cautela y llegó al refrigerador, sacó un galón de jugo y estaba por servir algo de tomar.

—¿Tienes hambre?

La voz masculina la sorprendió, por el susto dejó caer el jugo, a milímetros del suelo la magia de su padre sostuvo el vaso y el galón.

—E-eh perdón. Y-yo no qui-se… intentaba hacer el desayuno para todos —pronunció con pena, por pensar que se estaba sobrepasando.

—Eso es bueno Minerva, así que no debes sentirte culpable. Que te parece si te ayudo.

—Por supuesto, me alegraría mucho.

Y con armonía, se dedicaron a preparar un exquisito desayuno, siendo admirados en silencio por Cana, Ultear y Levy. El corazón de cada una comenzó a latir como loco, emocionadas de ver a Natsu en la faceta de padre y marido dedicado.

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Como siempre, agradezco los reviews. Me motivan a escribir.

Saludos, hasta la próxima.