Capítulo 14

A la mañana siguiente, cuando Harry se despertó, se quedó allí por un momento, mirando fijamente hacia el techo mientras llegaba a una conclusión: había accedido a tener una cita con Draco. No sabía si debía sentirse excitado o temeroso. Pensaba que era hetero; «tener una cita con otro hombre no era la definición de heterosexual». Admitía que Draco era atractivo; «diablos, tenía que ser ciego para no verlo». Pero todo el mundo admitía que, «no significaba, necesariamente, que todo el mundo fuera gay».

«¿Entonces era bisexual o gay? De todas formas, ¿por qué estaba pensando en esto? No tenía que pensar en ello como una cita real. Se lo tomaría como si estuviese pasando el rato con sus amigos. Pero ¿por qué no apartó a Draco cuando le besó anoche? ¿En realidad eso significaba que se sentía subconscientemente atraído por Draco? ¿Era realmente gay?».

Harry gimió. Pensar en eso le dio dolor de cabeza. Mañana se limitaría a ver cómo se desarrollaban los acontecimientos. Sí, no iba a pensar en la posibilidad de que ser gay le deprimiese, ni tampoco el sentirse atraído por Draco.

Levantó la vista cuando la puerta se abrió y vio de pie, en el umbral, a Teddy.

—Buenos días, Teddy. ¿Necesitas algo?—preguntó Harry y se sentó apoyándose en el cabezal de la cama.

Teddy se encogió de hombros.

—Sólo quería ver si estabas bien —murmuró suavemente, mientras sus ojos miraban el suelo.

Harry sonrió y dio una palmadita a su lado en la cama.

—Ven aquí, no muerdo.

Teddy sonrió y cerró la puerta antes de subirse a la cama y acurrucarse al lado de Harry.

—¿Todavía te duele?—preguntó, mientras su cabeza descansaba en el hombro de su padrino.

—No, el dolor se ha ido—respondió Harry y le acarició el pelo a Teddy, que ahora de era de color rojo brillante. En ese momento, sus ojos eran de un verde jade.

—Teddy, honestamente, no te importa dar las clases en casa, ¿verdad?—preguntó Harry sin dudar.

Teddy negó con la cabeza.

—No, no me importa. Además, me dijiste que podía tener amigos.

Harry rió entre dientes.

—Sí, lo hice.

De pronto, Harry recordó cómo reaccionó el niño cuando Scorpius estaba a su alrededor. No había hablado del tema hasta ahora porque no había encontrado un buen momento para ello. Pero ahora estaban viviendo juntos y los niños recibirían la educación en casa, lo mejor era que Harry hablara con Teddy acerca de Scorpius. Le intrigaba saber porqué a Teddy no le caía bien el pequeño.

—Teddy, voy a preguntarte algo y quiero que contestes la verdad, ¿entendido? No me mientas o cambies de tema—Harry comenzó, manteniendo el tono suave y bajo para que Teddy no sintiese que había hecho algo malo.

Teddy se puso tenso al oír esas palabras y su labio tembló. ¿Estaba en problemas? ¿Había hecho algo malo?

—Está bien, te lo prometo, papá—contestó tímidamente. Supuso quera era bueno que su padre lo mimase, ya que eso significaba que no estaba enfadado con él.

—¿Por qué no te gusta Scorpius?

Teddy empezó a revolverse al escuchar esa pregunta. No quería responder a eso; Harry podría pensar que era infantil y favorecería más a Scorpius porque no actuó de la manera correcta.

—Teddy—dijo Harry con tono de advertencia.

—Porque te aparta de mí —murmuró Teddy de forma inaudible.

—¿Qué? No te he escuchado bien—Harry frunció el ceño.

—Porque te aparta de mí —susurró; le ardía el rostro y le escocían los ojos por culpa de las calientes lágrimas. No quería actuar como un bebé, realmente no lo haría. Era sólo… Toda su vida había vivido con Harry. Había tenido la constante atención de Harry. Pero desde que conocieron a Scorpius, su padre no le prestaba demasiada atención, sino que le hacía más caso a Scorpius que a él, y eso le dolía.

Esta vez, Harry lo había escuchado perfectamente.

—Teddy, Scorpius no me aparta de ti.

—Sí, es así. Cuando él está cerca, siempre le prestas más atención a él —respondió, terco y con la voz tensa. Él realmente no quería hacer enfadar a su padre, pero estaba diciendo la verdad—. A veces pienso que lo quieres más que a mí.

Con un movimiento rápido, Harry quitó a Teddy de sus rodillas y lo agarró de los hombros con firmeza, pero sin apretar.

—Teddy, mírame a los ojos—dijo con severidad.

Teddy apartó la mirada.

—Teddy, mírame a los ojos—repitió Harry, su voz ahora más firme y fuerte.

El labio inferior de Teddy tembló, pero obedeció.

—Teddy, escúchame bien: no quiero más a Scorpius que a ti. Siento haberle prestado más atención a Scorpius, pero te garantizo que esa no era mi intención. Te quiero y siempre te querré. Claro, quiero a Scorpius, se pueden querer a muchas personas a la vez. Eso no quiere decir que vaya a perderte. Nunca te dejaré, Teddy—Harry respondió, mirando directamente a los ojos verdes de Teddy.— El tema es que, ahora vivimos aquí, y Scorpius se va a juntar con nosotros más a menudo. Entiendo tus sentimientos, pero ¿me prometes que vas a darle una oportunidad? Sólo quiere ser tu amigo. Te prometo que no te dejaré y de verdad, no estoy a favor de Scorpius sobre ti. ¿Me crees?

Teddy asintió dócilmente.

—Bueno, ¿me prometes que le darás una oportunidad a Scorpius?

Teddy vaciló, pero tras un momento asintió con la cabeza.

—Ese es mi chico. Ahora no vuelvas a pensar que no te quiero o que quiero a alguien más que a ti. Siempre te querré mucho más. Eres mi hijo, ¿recuerdas?—Harry dijo en voz baja.

Teddy asintió dócilmente y se puso a llorar. Harry abrazó más fuerte a Teddy cuando se acurrucó en su pecho. Le susurró palabras tranquilizadoras en el oído y le frotó la espalda. Finalmente, Teddy se calmó y simplemente se quedó allí, escuchando, tranquilamente, los latidos del corazón de su padre.

Fueron interrumpidos por Draco.

—Harry, mañana necesitarás un poco de ropa de ocio y algo decente para la noche. ¿Crees poder conseguir algo?—pidió y se apoyó contra el resquicio de la puerta, sonriendo.

Harry entrecerró los ojos.

—Creo que sí. ¿Dónde vamos a ir?

—Es una sorpresa—sonrió Draco.

Teddy lo miró, confundido.

—¿Qué vas a hacer mañana?—le preguntó, curioso.

—Voy a llevarme a tu padre a una cita. El tío Sev vendrá a cuidar de ti y de Scorpius—Draco le guiñó un ojo y se fue antes de que Harry le pudiera lanzar algo.

«¡Le ponía de los nervios!» Harry estaba de un rojo intenso cuando Teddy le miró sorprendido.

—Papá, ¿es cierto? ¿Vas a una cita con Draco? ¿Pero no te gustaban las chicas? —«¿Por qué su padre iría a una cita con Draco si era un hombre? A Harry siempre le habían gustado las chicas, a pesar de no haber estado con otra mujer desde que rompió con Ginny».

Harry se rascó la parte de atrás de su cabeza, no muy seguro de cómo explicarle eso a su ahijado.

«Me pregunto si ese idiota lo hizo a propósito —pensó sombríamente». No le sorprendería. Los Malfoy siempre habían sido astutos.

—Bueno, verás, Teddy, Draco me pidió una cita porque le gusto —Harry comenzó a explicar levemente—. Accedí a ello, ya que empezó a gustarme mucho.

—Pero ¿estáis juntos entonces?—preguntó Teddy, no muy seguro de cómo se sentía acerca de ello. Si su padre salía con Draco, eso significaba que Scorpius estaría más apegado a ellos. Le había prometido a su padre ser amigo del pequeño, ¡pero no significaba hacerlo inmediatamente! Además, si su padre y Draco estaban juntos, entonces eso significaba que Scorpius y él serían una especie de hermanos. Teddy hizo una mueca ante eso, no sabía si debía estar feliz por poder tener un hermano. Nunca había sentido la necesidad de tener un hermano o una hermana. Obviamente, no podía pedirles un hermano a sus padres, porque estaban muertos y Harry nunca había empezado a tener hijos con Ginny (había sido un alivio para Teddy, nunca le había gustado la pelirroja). Él era feliz con sus amigos.

Harry suspiró, llamando la atención de Teddy.

—No lo sé, cariño. Es por eso que voy a una cita con Draco; para averiguar lo que siento por él—miró a Teddy con precaución—. ¿Me odiarás si salgo con Draco?

Teddy sabía que su respuesta sería determinar lo que Harry haría a continuación. Si decía que sí, entonces su padre renunciaría a Draco y sólo sería su amigo, incluso si le gustaba lo suficiente como para querer estar junto a él. Harry le dijo a Teddy que siempre sería la persona más importante en su vida. Si decía que no, su padre tendría la oportunidad de ser feliz. Teddy comprendía que su padre no podía quedarse solo por el resto de su vida. No sería justo para él. Harry necesitaba a alguien más, aparte de Teddy. Y si Teddy era honesto, tenía que admitir que Draco era lo suficiente capaz de hacer feliz a su padre. Y Draco no era tan malo, le había ayudado a pasar más tiempo con su padre. Teddy sólo quería que Harry fuese feliz, por lo que su decisión no era difícil.

—No, no te odiaré si estás con Draco. Solo quiero verte feliz, papá—contestó Teddy en voz baja, con las manos empuñó la parte superior del pijama de Harry.

Harry sonrió.

—Gracias, Teddy. Me alivia oír eso, pero no te preocupes… sigues siendo la persona más importante del mundo—le susurró y se abrazó a él.

Teddy sonrió aliviado y le devolvió el abrazo a su padre.

Media hora más tarde estaban sentados a la mesa, desayunando. Los elfos domésticos habían traído panqueques para los niños y se pusieron a ahogar los pobres panqueques en sirope de chocolate, mientras que Draco se moría de ganas de limpiar la cara de Scorpius.

—Ah, sí, Harry, he encontrado un profesor particular para los niños—anunció repentinamente Draco.

Harry alzó la mirada de sus tostada con huevos.

—Oh, ¿Quién es?

Draco sonrió nerviosamente y Harry entrecerró los ojos.

—Es Severus.

Harry parpadeó. Y volvió a parpadear.

—Oh —fue todo lo que salió de su boca.

—Es sólo que Sev sabe mucho de diversas materias, así que le pregunté a él primero, ya que era más fácil que contratar un grupo de tutores. Además, Severus es el mejor.—Draco defendió su elección.

—Hey, hey, no estoy enfadado, sólo estoy… sorprendido. Pero tienes razón: Severus es la mejor opción.

Draco suspiró aliviado.

—¿El tío Sev nos va a enseñar a mí y a Teddy?—le preguntó Scorpius, emocionado. Siempre le había gustado tío Sev. Claro, era rígido, pero también podía ser agradable. Y hacía esas cositas interesantes con las pociones. Su tío le había prometido que le podría ayudar con las pociones cuando fuera mayor.

Su padre asintió.

—Sí, comenzará el lunes. Pero tenéis que estudiar mucho, ¿entendido?

Los dos chicos asintieron.

—Papi, ¿todavía te duele?—le preguntó Scorpius preocupado cuando recordó que su papi había estado en el hospital.

—No, Scorpius, estoy bien—Harry sonrió.

Scorpius suspiró aliviado.

Pasaron el resto del día jugando con los niños y contando historias sobre sus tiempos en Hogwarts. Esto dio lugar a una discusión entre Draco y Harry sobre quién era más trasto en la escuela.

Cuando habían metido a los niños en la cama, Draco acompañó a Harry de regreso a su habitación.

—¿Cómo reaccionó Teddy cuando escuchó que te iba a llevar a una cita mañana?— preguntó Draco, apoyado contra el resquicio de la puerta.

—Lo hiciste a propósito, ¿no?—Harry le acusó.

Draco sonrió con descaro.

—No osaría.

Harry entrecerró los ojos, pero respondió.

—Él no tiene problema alguno. ¿Se lo has dicho a Scorpius?

—Si se lo hubiera dicho, ¿no crees que ahora estaría saltando de la emoción?—Draco levantó una ceja, luego sonrió—. Se lo diré mañana, antes de que nos vayamos. Severus puede tratar de calmarlo entonces.

Harry rió entre dientes.

—Pobre Snape.

—Él podrá manejarlo—Draco sonrió y se encogió de hombros.

Por un momento, todo se quedó en silencio.

—Bueno, buenas noches, Draco—dijo Harry en voz baja.

—Hm, buenas noches, Harry—Draco susurró tiernamente y apretó sus labios contra los de Harry, metiendo rápidamente la lengua, antes de separarse—. Dulces sueños —le guiñó un ojo y se fue a su propia habitación.

Harry negó con la cabeza, pero sonrió y cerró la puerta, antes de meterse en la cama. Sí, tal vez una cita con Draco Malfoy no sería tan malo. Algunas mariposas revoloteaban en su estómago.abrazo.