El Rey, La Nube Escarlata, El Caballero Carmesí y La Araña.
Advertencia: La historia se desarrolla en un semi-universo-alterno, alejado de la línea temporal del manga de FT. Los personajes en su mayoría son OoC (Out of Character) además de incluir algunos OC (Original Character). Muertes de personajes en los próximos capítulos.
Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. Escribo sin lucro alguno. El concepto de 'Rey de Espadas' es de mi invención.
Reviews: Al final del capítulo, los que no pude responder por mensaje privado.
Aclaraciones: El Consejo Gremial, es aquel conformado por los maestros de cada gremio legal de Fiore. Cada reunión que ellos sostienen, es vigilada por algún miembro del Consejo de Era. Así que, no son lo mismo. Este capítulo gira en torno a la invocación de Lullaby, busquen en la wikia para tener mayor información de cada personaje.
"Pensamientos"
—Diálogos
-aclaraciones-
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La lluvia de flashes empezó al mismo tiempo que un pelinegro, enfundado en un traje blanco, ingresaba a la escena. Dicho pelinegro era el centro de atención, sin prisa alguna se colocó detrás del podio que había sido previamente preparado. —Ajem, ajem —carraspeó un poco, mientras tomaba el micrófono y con voz segura comenzaba a hablar—. Como todos sabrán, he decidido dar esta conferencia de prensa para aclarar ciertas cosas, agradezco a todos los que se han presentado. Ahora, tal vez algunos no sepan quién soy, así que me presentare, soy Néstor, muchas gracias por estar aquí.
—¡Ohhh!
El público exclamó sorprendido, esperaban a otra persona, pero nunca se imaginaron que sería El Autor quien aparecería como si fuera la cosa más normal del mundo.
—Bien, con eso dicho. ¿Quién empieza?
Instantáneamente se alzaron veinte manos, Néstor sin meditarlo demasiado, señaló a alguien indicándole que empezara.
—Soy Seikova del diario El Clarín, y como muchos, tengo una pregunta de mucha importancia —Seikova, sudaba nerviosamente, preocupado de que su pregunta fuera rechazada o no tener la respuesta que su alma quería, una palmada en la espalda de parte de Guillox le dio el valor que necesitaba, se aclaró la garganta y pronunció—: ¿Habrá loli para el prota? Y si la respuesta es sí, entonces ¿Quién?
La mayoría del público aulló en aprobación, principalmente los adoradores de Kuma-sama, mientras los más cercanos lo felicitaron por el valor demostrado, y otros negaban rotundamente, y Néstor bueno… él comenzó a sudar copiosamente, el público lo miraba con expectación. "Maldición, esa no me la esperaba" pensó. A su lado, misteriosamente, había un hombre de traje negro y aura tranquila, su rostro era cubierto por un mosaico; Néstor y él se miraron durante breve segundos, él asintió y entonces Néstor con firmeza tomó el micrófono, dejando de lado el temor que oprimía su corazón, y con todo el valor del mundo pronunció:
—¡SI HAB-!
—¡!
Repentinamente, debajo de los pies de Néstor se abrió un agujero por donde desapareció con destino incierto, aun se logró escuchar un alarido, que prometía venganza, antes de que la trampilla se cerrara. «¡ONUUUU!» El causante, ONU, negó cansado. —Estos autores… espero que una sesión de «Consecuencias Legales de la Lolimanía» lo haga entrar en razón —murmuró para sí mismo, después tomó el micrófono, y con sus palabras calmó el alboroto que causó la desaparición del pelinegro:
—Damas y caballeros, el Sr. Néstor tuvo una emergencia y por eso se ha retirado, para mientras disfruten del capítulo.
—¡EEHHHH!
¿Continuara?
EL REY XII: Oberon's Forest II
-Reminiscencia-
Después de que Mirajane se uniera a la diversión, las mujeres consensuaron que debían cambiar de hospedaje, y optaron por el más lujoso de la ciudad, todo ello con el único pretexto de que Natsu, como maestro del gremio, se merecía algo mejor. Y para ese entonces ya había pasado mediodía, Natsu salió de la lujosa habitación y de reojo observó cómo Erza, ya que Mirajane le había dicho que era necesario que fuera presentada la nueva, hacia una reverencia y el tiempo de calidad entre hermanas comenzaba. Ultear sonreía con malicia, mientras movía sus dedos con la intención de esculcar el cuerpo de la pelirroja; Meredy también se unió a la diversión.
Treinta y dos horas antes de la reunión
—Vaya, será mejor que averigüe cómo funciona el sello —se dijo, mientras miraba el sello carmín en el dorso de su mano—. Si yo puedo utilizar sus magias, ¿que reciben ellas a cambio?
A partir de esa premisa, en el futuro experimentaría hasta dar con la verdad. Por ahora, simplemente colocó un sello para evitar que cualquier sonido escapara de la habitación, cada una de ellas era apasionada en lo que hacían. A paso calmado bajó las escaleras que lo dirigían al vestíbulo, y se acercó a la recepcionista, una mujer adecuada para llamar la atención del género masculino.
—Oye, esta noche envíen cena para cinco personas a mi habitación, es la 405.
—Como usted ordene, Sr. Dragneel, tenga buen día.
Natsu, que había satisfecho su libido, no coqueteó con la damisela y tranquilamente se retiró del lugar, tenía un plan en mente y era hora de comenzar los preparativos. El sol estaba en su punto más álgido, y pasando desapercibido se mezcló entre la gente. Malva era realmente interesante, el ambiente ajetreado y las distintas razas que habitaban la ciudad le daban un toque único. Durante algunas horas se dedicó a explorar la ciudad, los puntos que serían difíciles de defender y a desarrollar el plan de combate; mientras paseaba, aprovechaba para comprar aperitivos en los puestos callejeros, carne asada en pinchos, dulces, frutas y cualquier cosa para masticar y pasar el tiempo…
Ahora, faltaban unas horas para que el sol se ocultara, y después de haber recorrido una gran parte de la ciudad, giró sobre sus talones. "Mirajane dijo que en los bosques del oeste se ocultaban varios mercenarios, supongo que les hare una visita amistosa" pensó. Pasado un tiempo, frente a Natsu se extendían varios árboles, de tronco grueso y follaje espeso, el cantar de varias aves ambientaba el escenario, se adentró al mismo tiempo que cambiaba su apariencia a la de un infante.
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Los bosques del oeste de Malva era habitado por bestias peligrosas, por eso, los lugareños no se atrevían a entrar debido al peligro… pero eso cambió hace varios días, los mercenarios se apropiaron del bosque, no les importó el peligro y en menos de un día domaron a cuanta bestia se encontraron en su camino e hicieron de la naturaleza su base. Eran mercenarios profesionales, y en esta ocasión el pago era prometedor, hombres de aspecto salvaje, hombres curtidos en decenas de batallas, acostumbrados al derramamiento de sangre…
Veintiséis horas antes de la reunión
Cierto hombre ingresó al claro, que era usado por los mercenarios como base, y la mayoría de ellos se pusieron en guardia, listos y prestos para silenciar al intruso, antes de que se abalanzarán sobre el visitante esté habló: —Así que ustedes son los mercenarios contratados por Erigor —Duk Everlue afirmó, jugando con su singular bigote. E inmediatamente mostró el emblema de Eisenwald tranquilizando a los mercenarios.
—Entonces eres el enviado de Erigor, ya me estaba impacientando en este lugar, muero de ansias de comenzar la batalla.
Los mercenarios apoyaron al jefe con un alarido, ansiosos de derramar sangre, porque a pesar de que les pagaban por realizar los trabajos, también disfrutaban de la batalla, y entre ellos había más de alguno que se complacía con los gritos agónicos de las mujeres violadas, niños torturados... y aunque no les pagaran, atacarían la ciudad. Armados con ropajes de cuero, y yelmos, dispuestos a comenzar el jolgorio, pero las palabras del hombre de baja estatura echaron abajo sus deseos.
—Aún hace falta un día —Everlue aseveró mientras se sentaba en una silla que él mismo creó con magia de tierra. Una gota resbaló por su sien derecha por sólo ver como los mercenarios bajaban la cabeza, deprimidos, como niños que habían sido regañados por la madre. "Ya veo, son el tipo de persona que disfruta matar. Ahh. Realmente una pena que deba luchar al lado de ellos, pero necesito el dinero" pensó, debatiéndose entre el bien y el mal, aunque haya estado en Eisenwald, solamente en un par de ocasiones había tomado la vida de alguien y siempre fue en defensa propia.
Con un ademan de ambas manos, varios montículos de tierra fueron apareciendo y cada persona aceptó de buena gana la oferta.
—¿A qué has venido? —Habló el jefe, alguien musculoso y de gran altura, con guantes para resguardar sus nudillos, braceras y tobilleras para fortalecer ataque y defensa, pechera de acero negro para resguardar la vida, en conclusión: el mercenario más fuerte.
—Afinar algunos detalles —dijo con solemnidad, y comenzó a cumplir su objetivo. El momento en que la batalla comenzaba, el lugar que debía ser el objetivo, la hora de la retirada, el modo de pago, los bonos por matar a cualquier maestro, en fin, cualquier cosa que fuese importante. Estuvieron hablando por más de una hora, hasta que unos ruidos, que poco a poco se aclararon para formar varios gritos, los interrumpieron.
—¡Waaa! ¡Waaa! ¡Mamiii!
Todos los hombres se vieron entre sí, extrañados de que alguien -principalmente un infante- se las ingeniara para pasar por sus detectores. Una simple señal del jefe y tres hombres se adentraron en la espesura, en busca de la inocencia. Pasaron unos minutos y ninguno de los enviados había regresado.
—¡Waaa! ¡Waaa! ¡Mamiii! ¡Mamiii!
Los gritos del infante fueron escuchados nuevamente y otros tres se movieron, como la vez anterior los gritos cesaron, pero ninguno de los enviados regresó.
—¡Waaa! ¡Waaa! ¡Mamiii! ¡Mamiii!
Otra vez escucharon los gritos, ahora cada uno tomó su arma y su escudo. —Tomen posiciones y esperemos.
El Jefe de los mercenarios era alguien que había pasado por varias batallas, alguien con experiencia y con un sexto sentido para el peligro, y en este momento ese sentido le gritaba como loco que se alejara del lugar, que emprendiera la huida sin siquiera mirar atrás. Y todo gracias a un niño. "Cinco o seis, no, talvez cuatro años". No sólo sus compañeros no habían regresado, sino que la causa de que desaparecieran estaba frente a sus ojos. El niño se limpiaba las lágrimas y los mocos, sin dejar de sollozar, todo ese acto resultaría creíble si el pequeño no tuviera sangre en las manos. "Esto no es bueno, ¿se encargó él solo de seis hombres? ¿Alguien lo acompaña?" Después de dar un simple vistazo y agudizar el oído, se dio cuenta que nadie lo acompañaba. Y casi todos los demás también pensaron lo mismo, lo rodearon.
Everlue, que también había pasado por situaciones similares, donde sus compañeros desaparecían misteriosamente, optó por mantenerse en la fila trasera, y contra todo raciocinio, esperó a ver que sucedía.
Natsu había sido rodeado, entonces al comprender que su infantil acto había fallado, principalmente por la sangre ajena que escurría de sus manos, sonrió. —Ustedes serán asesinados —dijo, con un tono de burla en sus palabras, provocando la ira de los más cercanos -simples novatos- quienes sin mediar palabra, se lanzaron para matarlo. Sin siquiera recitar el conjuro, emplearon artilugios para fortalecer el cuerpo: «Aumentar Fuerza», «Defensa Doble», «Piel de Cobre», «Piernas Ligeras». A centímetros de que la primera espada rebanara su cuello, ágilmente se inclinó, y cuando la espada estaba cortando el aire, la magia de Erza hizo aparición: Un sable rebanó el brazo derecho del primer sujeto, rociando sangre por cualquier lugar. El segundo y el tercero, hicieron lo mismo, Natsu giró en el aire y pasó entre las espadas, apenas si había tocado el suelo cuando la siguiente espada se dirigía a sus pies, saltó con ligereza y de un tajó decapito a otro. "Vaya, sólo son simples basuras que apenas si pueden sostener una espada" pensó, mientras veía en cámara lenta como tres espadas se dirigían a él, y un par de hechizos -«Bola de Agua» y «Bala de Tierra»- acortaban distancia.
Everlue estaba impactado, cuando el ataque mágico estaba a punto de golpear al infante, este aumentó la velocidad, uso a dos mercenarios como escudos para frenar los ataques mágicos y mató a otros dos con suma facilidad. En cada movimiento no desperdiciaba nada de energía, o era alguien talentoso o tenía una experiencia mucho mayor de lo que aparentaba. "Esto es malo, sólo necesito saber si viene por los mercenarios o por Eisenwald" pensó.
"¡Ah! ¡Ahí hay uno de los que iban en el tren, no puedo dejar que escape!" Natsu se apoyó en el pecho de un cuerpo que estaba por caer y se impulsó, en pleno vuelo una espada se interpuso, sin duda alguna era un golpe certero, pero abrió la boca, y antes de que siquiera cortara sus labios, cerró la mandíbula, atrapando y rompiendo la espada. "Como supuse… el acero no tiene sabor". Al mismo tiempo que tocaba el suelo, los cuerpos de aquellos cuatro -dos habían sido usados como escudos y el resto decapitados- cayeron con un ruido sordo. Natsu, en su forma de niño, siguió saltando y cortando, esquivando y matando, sonriendo mientras se bañaba en sangre. Los ataques mágicos eran cortados con sus armas, y cuando una se rompía, rápidamente era reemplazado por otra, de tal modo que la batalla no tendría fin.
Los mercenarios, que al principio fueron noventa ahora solamente eran setenta, temblaron ya que en cuestión de minutos varios de sus camaradas habían caído. Los listos que intentaron escapar morían atravesados por espadas que el pequeño empleaba como si fueran lanzas, la fuerza que empleaba para ello era tal que la empuñadura terminaba atravesando el cuerpo completo; desde que se dieron cuenta de que escapar era imposible, comenzaron a coordinarse mejor, sus camaradas. Aquellos camaradas, esos con quienes compartieron bebida, habían muerto; conocían que la posibilidad de morir siempre estaba presente, pero aun así, se negaban a ello.
—¡Estúpidos, acaso no los vengaran!
El temblor no era provocado por el miedo, más bien era ira contenida, los que aún quedaban se empezaron a coordinar de una manera mejor. Los ataques mágicos salían disparados a una velocidad estrepitosa; ahora variaban en elemento e intensidad, se dieron cuenta que las llamas no lo dañaban así que ahora empleaban magia de agua, tierra viento, además de usar hechizo de apoyo. .
Después de varios minutos de pelea, Natsu por primera vez se vio obligado a defenderse, internamente admitió que se había equivocado en la valoración de sus enemigos. Supuso que los primeros en morir habían sido los novatos y ahora los más experimentados se coordinaban como si fuesen uno solo, sumido en sus cavilaciones no se dio cuenta del pilar de tierra que lo impactó desde atrás, y antes de siquiera poder permitirse recuperar la compostura, fue recibido por un mazo. A cámara lenta voló un par de metros, mientras rebotaba varias veces y finalmente impactaba contra un árbol, el mundo se comenzó a mover a un ritmo lento y tortuoso, cada mercenario avanzaba con la intención de rematar al niño lo más antes posible, para cada uno de ellos, la distancia se hizo eternamente larga. Los magos de la última fila, a una velocidad asombrosa, aprovecharon la oportunidad y crearon varios ataques elementales.
Everlue era el que había conjurado el pilar de tierra. Cuando el tiempo pareció ralentizarse, el castaño recordó algo que había pasado hace diez años. "No puede ser, es imposible, sólo recuerdo a un niño con ese cabello y esa apariencia, pero fue hace mucho tiempo". Everlue rememoró el primer encuentro que tuvo con cierto infante de cabello rosa y sonrisa radiante, en una misión donde ambos pelearon del mismo lado y en esa ocasión llegó a pensar que ese niño seria alguien fuerte. Ahora, por algo desconocido para sí mismo, decidió usar su carta o cartas más poderosas. Sacó dos llaves doradas de su bolsillo. "Debo escapar, sin importar el costo". —¡Oh! ¡Doncella de la prosperidad y la batalla! ¡Concédeme tu bendición! ¡Ábrete puerta de Virgo! ¡Oh! ¡Doncella de la justicia y la castidad! ¡Protégeme del mal! ¡Ábrete puerta de Libra!
Ambas llaves brillaron intensamente y dos círculos mágicos hicieron aparición: Una mujer musculosa de cabello rosa y enfundada en un traje de sirvienta salió del primer círculo; del segundo surgió una mujer musculosa de cabello negro, vistiendo un bikini y una mascada. La primera mantenía unos grilletes en las muñecas, mientras la otra un par de pesas encadenadas a sus muñecas. Virgo y Libra hicieron acto de presencia.
—Virgo, el enemigo es aquel de cabello rosa. Es fuerte así que ten cuidado. Libra, usa tu magia para hacerme más liviano y también ataca a ese pelirrosa.
Antes de que ellas asintieran o dijeran algo para que Everlue comprendiera que la orden iba a ser acatada, y un par de segundos antes de que varios ataques impactaran al niño, en un tiempo tan efímero, esos segundos que les salvarían la vida si hubiesen emprendido la huida y evitaran enfrentarlo. En esa escasa cantidad de tiempo, un simple pulso de poder se esparció por el lugar, cada mercenario quedó paralizado, sus cuerpos se congelaron en terror, sus corazones fueron oprimidos: Natsu estaba furioso, furioso consigo mismo, había menospreciado a sus enemigos y pagó el precio, no había sufrido ningún daño, todo gracias a su resistencia inhumana, pero era un error que en cualquier otra ocasión le costaría la vida.
—Los subestime —dijo, liberando el «Take Over» y dejando que su sed de sangre dominara el ambiente—, pero eso no volverá a suceder. Es hora de terminar este juego… y nadie saldrá con vida.
Sus palabras fueron escuchadas por cada uno, y sin duda alguna, se acobardaron. El hombre de cabello rosa frente a ellos emanaba un poder aterrador, siniestro e incomparable. El tiempo volvió a su curso, y cuando los ataques mágicos fueron lanzados, varias serpientes color sangre aparecieron detrás de él y cortaron, desviaron, aniquilaron y pulverizaron cada ataque.
El Jefe, con espada en mano, finalmente llegó con Natsu, y abandonando su vida, comenzó un duelo de espada, el hombre ya había aceptado que no tenía oportunidad alguna de sobrevivir. —¡HUYANNNN! —vociferó, con la esperanza de que tan siquiera alguno lograra escapar. Pero ni uno solo de los mercenarios escapó, no es porque no quisieran, simplemente no lo intentaron, a pesar de haber cometido tantos crímenes, y que la lealtad no debería molestarlos, de alguna u otra forma, con el pasar del tiempo crearon lazos irrompibles. Los que habían escapado al principio sólo eran novatos que no llevaban mucho tiempo en el grupo, pero estos últimos habían estado desde la fundación.
Volviendo con Everlue y compañía, quienes se encontraban a varios metros del pelirrosa.
"¡No me equivoque, es él, Natsu Dragneel!" las piernas de Everlue le comenzaron a temblar, nunca antes en su larga vida como mago y aventurero se había encontrado contra alguien tan absurdamente poderoso. Virgo y Libra ni siquiera asintieron, las dos mujeres quedaron ahí paradas, como si fuesen estatuas; después de breves segundos las lágrimas se comenzaron a derramar de sus ojos, dándoles un aspecto bizarro.
Regresando con Natsu.
Apenas si habían pasado un par de segundos y Natsu se encontraba batiéndose en duelo con el guerrero más hábil de los mercenarios, mientras sus colas «Sucuropendra» combatían contra varios espadachines. El Jefe de los mercenarios era alguien acorde a la posición: la habilidad con la espada era asombrosa, y la flexibilidad -a pesar del cuerpo fornido- era prodigiosa, aunado a ello, la enorme fuerza que ejercía en cada corte, lo hacían alguien entretenido, pero para Natsu eso no significaba algo importante, para Natsu ese sujeto podía ser fácilmente destruido. "Sin duda alguna sería un buen oponente para Erza, pero nada fuera de lo común" pensó, antes de terminar la batalla con un corte limpio, al mismo tiempo que los demás mercenarios caían muertos: partidos a la mitad, en diagonal, decapitados o empalados. En ningún momento dejo de prestar atención a su entorno. "Sólo faltan los magos… ¿Espíritus estelares? creo que son inmortales, supongo que me quedare con las llaves después de terminar con ese idiota" cuando finalmente, había eliminado la distancia y arrebatado la vida de cada mercenario, en un rango de tres metros, en un baño de sangre y vísceras, él se quedó de piedra.
Ambas se agacharon en una posición de sumisión y lealtad, pronunciando en una voz estridente, llena de sentimientos incomprensibles y con ojos llorosos: —¡Mein Gott! ¡Allister Dorian Driver!
Ese nombre, un nombre que había sido olvidado en la historia, y muy pocos conocían, su nombre verdadero. "¡Imposible!"
Ellas no se detuvieron, y siguieron con la demostración de servilismo y devoción.
—¡Mein Gott! ¡Su sirvienta de batalla vive, Vivianne Roux Gott, para servirle! —la Gorila de cabello rosa empezó a cambiar de forma, su cuerpo se redujo de tamaño, hasta convertirse en la definición de doncella o, en este caso, una hermosa sirvienta.
—¡Mein Gott! ¡Su humilde esclava lo reconocería sin importar cuanto tiempo haya pasado! ¡Su esclava, Lilianne Bridgy Aloux, existe para servirle! —la Gorila de cabello negro dijo casi lo mismo, y lo mismo sucedió con ella, su cuerpo brilló hasta transformarse finalmente en una belleza de cabello negro.
Ambas mujeres lloraban profundamente, sus miradas transmitían la felicidad por que el calvario de los últimos mil años había terminado, lágrimas que conmoverían a cualquiera, y Natsu también…
Dos sucesos ocurrieron al mismo tiempo.
Primero: En «El Gran Cierre» una de las espadas, que hace algún tiempo habían re-sellado al Rey de Espadas, se desvaneció en el aire, al igual que parte del cuerpo del Rey de Espadas se fracturaba hasta volverse polvo. Las columnas que sostenían el cuerpo del prisionero comenzaron a agrietarse, deteniéndose en breves segundos.
Segundo: En la mente de Natsu los recuerdos de ellas dos se comenzaron a desbordar, reestructurando las memorias que poseía; en cada masacre que había realizado como Rey de Espadas ambas habían estado presentes; cada lucha -que creía haber hecho en solitario- siempre fue ayudado por ellas dos; las noches que miraba a las estrellas, las tenía en su regazo; y por sobre todo, la recordó a ella: Eralissë Fariel Tiff
No resistió más, y se agarró la cabeza, el ligero dolor de los recuerdos recuperados creció en intensidad. —¡AHHHHH! —liberó un grito agónico, dejando que el poder, manifestado en un aura roja y negra, saliera a borbotones de su cuerpo. Cada criatura del bosque murió, incapaces de resistir el poder avasallador que repentinamente se había liberado, inclusive los pordioseros que habitaban el borde de Malva murieron. Solamente las dos sirvientas permanecieron con vida, sólo ellas eran dignas de ver su magnificencia. En algo más largo que un instante, los magos restantes fallecieron y miles de animales les acompañaron. El grito duró un minuto, y después Natsu calló y toda fuerza abandonó su cuerpo. Antes de que tocara el suelo, fue atrapado por Vivianne.
Vivianne Roux Gott, antes conocida como Virgo, quedó muda al ver la reacción de su Rey, esperaba una sonrisa radiante, y unas dulces palabras de «Me alegra verte, Vivianne» acompañadas de unas palmaditas en su cabeza, pero no esperaba ver a su Rey desplomarse agónico. Casi lo mismo sucedió con Lilianne, le había esperado por más de mil años y esperaba una sincera felicitación por su dedicación y no esperaba ver a su amado rey sufrir ferozmente.
Vivianne salió de su estupor, y atrapó al rey. Su preocupación se esfumó al darse cuenta que Allister simplemente dormía, era surrealista sin duda alguna, pero viniendo de alguien como él, nada era imposible. Un suspiro de alivio salió de los labios de Lilianne, mientras ambas se limpiaban las lágrimas. —Al fin, después de un milenio buscándolo y esperándolo, al fin nos encontró. Hermana, este día será inmemorable.
Y como anuncio, del cielo, cayeron decenas de aves.
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Las piernas de Everlue finalmente cedieron, y él cayó de cara, sin siquiera meter las manos para aminorar la caída. Sin sufrimiento alguno, Duk Everlue falleció. Las llaves doradas que sostenían se empezaron a desvanecer. El ultimo pensamiento, que se sobrepuso por encima del terror, fue la alegre sonrisa de su hijo y la mirada cálida de su esposa. Quienes alegremente le hacían señas para que entrara al hogar.
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—¡AAAGHHH!
Aunque estaban en distintos lugares y aunque estaban separadas por una gran distancia, el vínculo que habían formado con él se manifestó: Levy, Cana, Lissana, Mirajane, Ultear, Meredy y Erza; exclamaron adoloridamente, el dolor que repentinamente las invadió duró un minuto, en ese breve tiempo sintieron que la muerte se acercaba y después que se recuperaron, de algún modo, supieron que era Natsu el que sufría.
Las más cercanas, salieron despepitadas en busca de Natsu, no comprendían y no les importaba, pero sabían dónde estaba él, casi semidesnudas se movilizaron entre los techos de las casas de Malva. Sin siquiera intercambiar palabra, avanzaron mientras la preocupación hacia mella en sus corazones.
"¡Natsu, por favor, no mueras!". Ellas sentían que Natsu estaba sufriendo enormemente, y concentrando más poder en sus piernas, aumentaron la marcha, la luz plateada era la única guía en el manto oscuro de la noche.
Después de un tiempo extenso y tortuoso, y tras haber pasado por el camino del bosque donde varios cadáveres mutilados estaban sobre las ramas, y un sinfín de animales muertos en todo el paraje, llegaron a un claro, donde la muerte se sentía a flor de piel. Lo primero que vieron, porque lo demás carecía de importancia, fue la cabeza de Natsu descansando en el regazo de alguien, ni siquiera importaba la persona y mucho menos la otra presencia, se lanzaron avante, con un grito que desgarraba el alma. —¡NATSUUU!
Las cuatro se movían como si fueran una, tenían que asegurarse que Natsu estuviera sano, y antes de que llegaran con él una presencia, hasta el momento ignorada, se puso en el camino. Ellas no pensaban correctamente, y reconocieron a la presencia como hostil por ende liberaron toda su ansia de matar. —¡Lárgate!
¿Por qué Libra se interponía en el camino? Sencillo, ella que era absolutamente leal a Allister y toda cosa ajena a él y a Vivianne carecía de importancia, las reconoció como enemigas y que serían fácilmente destruidas; además desconocía el nombre Natsu y la asociación con Allister. Lilianne liberó su poder, y casi de manera instantánea, detrás de ella surgió una figura de color negra azabache tan alta que casi parecía tocar el cielo; "Anubis".
Las pocas estrellas que alumbraban el cielo, e inclusive la Luna, fueron eliminadas y la oscuridad se cernió sobre el lugar. En menos de un parpadeo el aire silbó como señal del feroz ataque que venía, por instinto las cuatro se separaron y justo después la tierra, donde antes estaban, desapareció como si nada; ni siquiera habían tocado el suelo cuando el aire, otra vez, silbó; y a milésimas de segundos antes de que las cuatro desaparecieran de la faz de la tierra, el ataque desapareció. Lilianne cayó sobre su rodilla; Erza, Mirajane, Ultear y Meredy perdieron el equilibrio y rodaron en el suelo; Vivianne también soltó un quejido. Bajo la ropa de cada mujer la marca hecha por Natsu brillaba como braza, aunque él estaba inconsciente no iba a permitir que las mujeres que le pertenecían se mataran entre ellas.
Después de que el aviso terminara, Vivianne y Lilianne entendieron que el nombre «Natsu» era igual al nombre «Allister Dorian Driver», y que había sido sus error no comprender algo tan sencillo, ya que las mujeres que estaban al frente demostraban preocupación por él. La sirvienta con cabello de un rosa suave y con una expresión estoica informó: —Perdonen nuestra rudeza, pero no queríamos que nadie interrumpiera el sueño del Rey, Allister-sama o Natsu-sama.
Casi lo mismo sucedió con las otras, después de que fueran castigadas y haber escuchado el estado de Natsu, comprendieron que ellas también eran parte de la familia y sin demora alguna se disculparon sinceramente. —Lo siento, sentí que Natsu estaba en peligro y nada más me importaba —las cuatro dijeron lo mismo, al mismo tiempo y con la misma sinceridad proveniente de sus corazones.
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Natsu al principio estaba rodeado de oscuridad, a pesar de sus ojos súper desarrollados, era incapaz de discernir algo.
—Si me matas, serás libre.
Repentinamente escuchó una voz que lo retaba a una pelea, por el tono, podía adivinar que era un niño.
—Ja. Eso es mentira, después de todo, soy un prisionero de guerra, así que sólo me usaras para divertirte.
Natsu iba a contestar, pero alguien se le adelantó, ahora tenía una idea clara sobre el lugar donde estaba y que la conversación no era con él.
—Eso es cierto, aquí o allá afuera, sólo la muerte te espera, pero si sales, puedes pelear por tu vida y existe la ínfima posibilidad de matarme.
—Está bien… te matare mocoso.
Después de esas palabras, la puerta, con un ruido sordo, se abrió dejando que la luz se filtrara e iluminara el camino, sin duda alguna, era una prisión del tipo medieval. De la oscuridad surgió un hombre con el cabello negro largo y maltrecho, la barba indicaba ser de varios meses, y apenas unos harapos cubrían su desnudez. Casi dos metros de alto, con cadenas en las muñecas y en los pies, unidas de tal modo que impiden correr o caminar a paso veloz.
Al frente de la puerta y resguardado por varios guardias -de armaduras de cuerpo completo, tan negras que apenas por el reflejo de las antorchas se podían distinguir de entre las sombras- estaba un infante, de diez o más años, con el cabello rosa, amarrado en una trenza, hasta los tobillos; con ropas de noble y una corona en la cabeza. —Ve a darte un baño, toma tu última cena y después nos enfrentaremos.
"No. No puede ser. ¡¿Él es Allister?! ¡Maldición!" Natsu sin opción de elegir, siguió al niño pelirrosa. Actuando como fantasma narró todos los eventos sucedidos: Desde el momento en que las sirvientas -de belleza despampanante- lo desvestían, lo bañaban y lo preparaban para la batalla.
—Y el niño pelotudo se divierte masajeando los grandes malvaviscos de la sirvienta, aunque a ella parece no incomodarle. ¡Argh, maldito! ¡Muérete puto afortunado! ¡Eres un pelotudo!… ¡Porque mierdas no recordaba todo esto!
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[Imaginen el Coliseo Romano]
«¡Allister! ¡Allister! ¡Allister! ¡Allister!»
En el centro de un campo abierto, circulado por tribunas llenas de espectadores que vitoreaban a viva voz, dos personas se enfrentaban con una ferocidad abrumadora. El primero de los guerreros era un hombre de cabello negro corto y sin barba, fornido y de una altura aceptable, blandía dos espadas con mucha facilidad, el adulto solo vestía pantalones y dejaba su torso al descubierto.
El segundo de los combatientes era Allister, a pesar de ser de la realeza más importante del mundo, sólo usaba pantalones y una espada, estaba en las mismas condiciones que su oponente.
Por otro lado, Natsu estaba en la tribuna, sabia como terminarían las cosas así que no mostraba interés en la pelea. "El prisionero ataca en diagonal descendente, me escabulló entre el espacio de las dos espadas y cortó levemente la carne, sólo estoy jugando… ¿Por qué? Eso no lo recuerdo". A su lado, puede escuchar los halagos de los espectadores.
—El joven príncipe es asombroso.
—Cómo era de esperarse del heredero al trono.
—Sin duda alguna es hijo de su majestad.
"Mi imaginación es muy poderosa" se recostó aburrido, los espectadores no eran espectadores, sólo eran siluetas sin sexo definido que simplemente vitoreaban: «Oh» «Wow» «Wa» «Uy» «Allister». "Por lo menos, hay nubes para poder distraerme".
Regresando al combate. El pelinegro, sudaba copiosamente, era incapaz de acertar un simple roce; él podía pelear contra cualquier oponente adulto ya que ambos serian casi de la misma complexión, pero este niño tenía una flexibilidad y unos reflejos sobrehumanos. Batió ambas espadas, formando una X, intentando asestar un golpe o tan siquiera rozarlo.
—Eres aburridoo~.
El niño se mofó del hombre, y antes de que las espadas lo tocaran, interpuso su propia espada en el punto donde se unían las otras y como si fuera la cosa más fácil del mundo, detuvo el ataque. El pelinegro esperaba eso, entonces lanzó una patada para desequilibrarlo pero el niño curvó el cuerpo y con la mano libre golpeó los gemelos de la pierna. Causando que cayera.
—Realmente eres débil, ponte de pie y lucha.
El adulto aprovechó la pausa para respirar profundamente y descansar breves segundos, se puso de pie pero su pierna estaba lastimada así que apoyó gran parte de su peso en la pierna izquierda. Con la derecha lanzó un corte vertical, que era una finta, y un corte horizontal con la otra; previendo que el niño detendría el corte horizontal y se haría a un lado para esquivar el vertical entonces lanzaría un escupitajo hacia los ojos. Su plan improvisado resultó perfecto, ahora tenía la oportunidad para terminar el combate, redirigió el corte vertical para rebanarle el cuello. Pero grande fue su sorpresa…
—Jaa. Eso sí que fue una gran estrategia, pero lástima que no haya funcionado.
La mano de Allister estaba detrás de la espada y con los dedos índice y pulgar sostenía con fuerza la hoja a milímetros de que lo degollara.
El hombre irremediablemente tembló de miedo. —Monstruo —musitó, su rostro perdió el color y sus piernas las fuerzas para sostenerlo, soltó ambas espadas y cayó al suelo. Ningún humano tenía los reflejos para detener un ataque de esa naturaleza y mucho menos con los ojos cerrados.
—Ahhh… que mal, rompí tu espíritu de guerrero —aun con los ojos cerrados podía pelear a un nivel casi divino—. Alivia tu corazón, que el juego ha terminado. Y que se alegre tu alma, ya que serás el primer ser humano que elimine.
—Jii-. *Fuosh*
De un corte limpio, que hizo que el aire silbara, decapitó al hombre. Hombre que antes fue general de un reino enemigo y fue considerado un prodigio en su hogar.
El lugar estalló en una gran ovación, la pelea fue un espectáculo digno de la realeza del imperio más grande. La «Prueba de Mayoría de Edad» había terminado. Allister, mientras se frotaba los ojos para aliviar el malestar, caminó al lugar donde le aguardaban.
"Cierto, este fue el primer día que quite una vida, sólo así se me consideraría un adulto... según recuerdo, todo comenzó con un capricho: Nelliem asesinó a un bandido aunque fue en defensa propia, y yo quería probar mi fuerza. Yo soy el mayor, me decía. Y por no ser inferior, asesine por diversión".
A su paso por la tribuna era halagado por la gallardía demostrada, finalmente subió al palco donde las personas más importantes del Imperio Driver lo esperaban. Ese lugar estaba custodiado por la «Guardia Imperial», unos caballeros que eran la elite de todo el Imperio. Ellos inclinaron la cabeza como señal de respeto y permitiendo su entrada.
Allister hizo una reverencia, habían tres personas en el lugar…
[Busquen a Gid Lucione Deviluke en su forma verdadera y Sephie Michaela Deviluke]
—Padre, madre, ¿Qué les ha parecido mi pelea?
Un hombre de cabello negro azabache, mirada alegre y una sonrisa de oreja a oreja. Vestía una polo negra, pantalones negros y un collar de calavera, sentado en un trono majestuoso estaba: Gid Lucione Driver —Felicidades Allister, he de decir que realmente fuiste impresionante desde el principio hasta el final. Calculaste cada movimiento, aunque él hubiese estado en mejor forma, el resultado hubiese sido el mismo.
—Fufufu~. Tienes el mismo espíritu impulsivo de Gid—su voz era tan dulce y suave que aliviaría cualquier herida mortal, además ella era considerada la epitome de la belleza, cabello rosa, piel de porcelana y rasgos de diosa, enfundada en un vestido hermoso: Sephie Michaela Driver—. Allister has sido asombroso, todo el tiempo tuviste a tu oponente en la palma de la mano, y aunque te agarró con la guardia baja, no titubeaste ni un segundo en tomar su vida. Tu ingenio, en el futuro, te hará alguien grande.
Allister sonrió de corazón, las palabras que había escuchado regocijaron su corazón, miró a la última persona.
El ultimo, era como verse a un espejo, la única diferencia serían los ojos de distinto color. —¡Hermano eres asombroso! —Exclamó con sinceridad, para después empezar a narrar las impresiones de la familia durante la pelea—. Y padre decía Wooo; y madre decía Waaa; y yo decía Guauuu.
—Fufufu~. Eso es cierto, Gid siempre se comporta como un niño cuando ve una pelea. Aunque mi corazón también temblaba de emoción cada vez que chocaban las espadas.
Natsu observaba con melancolía la escena familiar, esa ambiente cálido de una familia. "Padre y madre siempre fueron así… Nelliem siempre fue así… él era mejor, aunque nunca pude ganarle, él siempre me adulaba… …que pena que todo eso se haya ido a la mierda por mi culpa".
Gid y Sephie se miraron, después de unos breves segundos ambos asintieron. —Ya que mañana cumplen once años, sus madre y yo preparamos una sorpresa, pero como no quiero esperar a mañana, hoy les entregare sus obsequios.
Con un tronar de dedos, el «Herrero del Imperio Driver» ingresó y detrás de él varios discípulos le seguían. Todos ellos se postraron, mientras daban las salutaciones correspondientes. —Emperador Gid, he traído el encargo que me encomendó hace tiempo. Las katanas gemelas, para su majestad el príncipe Allister…
"Ahh. Cierto, ese día llegó a mis manos Hyakki Yagyō. Y mi hermano recibió la Yomi Jin Ryou". Repentinamente todo se volvió a oscurecer, borrando ese feliz recuerdo. Nuevamente apareció otro recuerdo, y así, durante muchas veces, el recuerdo terminaba y era reemplazado por otro; las memorias aparecían desordenadas. Durante un tiempo que pareció eterno, Natsu en voz alta, como si alguien lo escuchara, relataba cada memoria: desde los cuatro años hasta donde podía recordar.
"Recuerdo este lugar" estaba parado en el balcón más alto del castillo. "Siempre me agradó este sitio, podía ver que tan grande era el mundo y que tan pequeño el Imperio". A su vista periférica llegaron dos personas que conocía bien. "Mi hermano y yo… aquí comenzó todo".
—Hermano, mañana cumplimos quince años.
—Sí, Nelliem… —los dos sonrieron, siempre usando ropa de noble, el mayor se subió al borde y balanceó las piernas—. Nelliem, ves todas esas hormigas…
El menor se apoyó en la baranda de mármol. —… No son hormigas, son nuestros súbditos.
Allister rodó los ojos, no tenían la misma manera de pensar. —Las hormigas son pequeños y fáciles de aplastar, entonces ellos —señaló los puntos que se movían—, son hormigas.
—¡No lo son! —Nelliem negó rotundamente, no es que no entendiera el razonamiento de Allister, sino que no le agradaba la forma de pensar del mayor.
—¡¿Eres idiota?!
—¡No lo soy!
—¡Claro que sí!
—¡Que no, te dije!
—¡Idiota! ¡Idiota! ¡Idio-guhu!
—Vigila tus modales Allister —Gid hizo presencia, le había propinado un coscorrón y antes de que su hijo cayera desde una gran altura lo pescó de la camisa—. No me agrada que insultes a tu hermano.
Allister se sobaba la cabeza, no por nada su padre era el emperador. —Si padre… pero él no entiende que las hormigas son hormigas.
Glid miró al hijo menor. —Eso no es correcto padre, Allister piensa que nuestros siervos son insectos… y madre ha dicho que esa manera de pensar es mala…
"Y entonces padre suelta el sermón sobre los buenos pensamientos, que los lacayos también son seres humanos y que si no cambio mi manera de pensar no seré un buen emperador, que la gente forma el imperio, y que gracias a ellos somos un imperio. Que debo conocer cómo viven los lacayos para comprenderlo, y me castiga con varios días sin salir de mi habitación" Natsu miraba la escena con desinterés. "Y en ese tiempo todo eso me importaba una mierda". Nuevamente el paisaje cambia, y después de unos segundos, Natsu aparece en una habitación lujosa, alumbrada tenuemente por una lámpara sobre el escritorio…
Allister con ambas manos blandía una espada hecha de cromo y plomo, cuyo peso era superior a las cincuenta libras, además llevaba pesas en las muñecas y en los antebrazos. —9997… 9998… 9999… 10000 —tranquilamente dejó la espada por un lado, mientras tomaba una toalla para limpiarse el sudor—. Mañana se termina el castigo, todo porque ese idiota de Nelliem me metió en problemas. ¡Le demostrare a padre que puedo ser un gran emperador!
Fue a la ducha y después de tomar un baño iba a dormir para recuperar la energía gastada en tan extenuante entrenamiento, antes de finalmente llegar a la cama tomó la katana de funda negra y la colocó en su cintura, de tal modo que sea fácil desenvainarla.
—¿Quién eres? —empleó un tono calmado, él conocía a la perfección el lugar y sabía que ingresar a su habitación era imposible ya que había dos de la «Guardia Imperial» custodiando que cumpliera a cabalidad con el castigo, así que debía ser precavido para confrontar a la persona que realizó la gran hazaña—. Viejita.
De las sombras surgió una figura encorvada, usaba un manto negro que la cubría por completo del cual apenas se le miraba el rostro lleno de arrugas y verrugas, caminaba empleando un bordón. Y con voz cálida, como la que emplean las abuelitas con sus nietos, pronunció: —Oh, mi niño bonito. No debes estar tan a la defensiva, he visto tu aflicción y quiero ayudarte —de su capa sacó una manzana de un color carmín y que se le antojaría a cualquiera—. Toma, esto aliviara tus penas.
Allister sonrió de lado. —Abuelita, usted es muy amable, pero ya he leído ese cuento. Así que, si no es mucho abusar de su amabilidad, podría decirme cómo ingresó a este lugar y desde cuándo lleva observándome.
La anciana sonrió cálidamente, y regresó la manzana a su sitio. —Ya veo, a pesar del carácter explosivo heredado de Gid, también adquiriste la sabiduría de Sephie. Umu~. Pase por la puerta principal, frente a las narices de todos los guardias… acaso no te preocupan los soldados.
—Para nada, si han muerto fue por debilidad.
—Oh, esa indiferencia es grandiosa. ¿Alli-chan te unirías al lado oscuro? —La anciana se sentó al borde de la cama y dio unas palmaditas, invitándolo.
Un escalofrió ligero recorrió su espalda por el mote. —Creo que esa frase ha sido robada de algún lugar, y amablemente me niego —permaneció de pie sin quitar la vista de su interlocutora.
—Que mal, que mal. Dejarías que ésta venerable anciana te haga otra pregunta.
—Escucho.
—¿Por qué te tienes miedo?
Allister abrió los ojos sorprendido, al igual que Natsu. "Esto no lo recordaba".
—No crees que es mejor liberarte de esas ataduras y alocarte sin que te importe nada. Darle un nuevo significado a Driver y convertirlo en BloodDriver. Incluso, con tu capacidad, podrías formar un caudal carmín con la sangre de las hormigas.
Allister permaneció en silencio, mientras deslizaba lentamente la vaina de «Hyakki Yagyō» y revelaba una hoja negra. Su mano temblaba, esa anciana había hablado más de la cuenta. Y aunque intentaba negar esas palabras, la oferta era tentadora; pero esos ojos rojos que parecían mirar su interior no le gustaban. —Mi madre, cuando era niño, me contaba la historia del lobo vestido de cordero. No sé quién eres, pero eso no importa. Me has ofendido con tus palabras, yo no le tengo miedo a nada ni a nadie.
La anciana mantuvo la sonrisa. —Vaya, vaya. Entonces, ¿Qué harás? ¿Seguirás recluido en este Imperio? ¿O exploraras el mundo?
Allister, en un tiempo tan extenso como un parpadeo, terminó de desenvainar al mismo tiempo que cortaba el aire donde ella había estado hace apenas un segundo. Y mucho antes de que el corte terminara…
—¡¿Eh?! —Natsu quedó estupefacto—. ¡Y una mierda! ¡¿Por qué ahora?! ¡¿Por qué en la mejor parte?! ¡Eh! ¡Porque mierdas se acabó el recuerdo!
Nuevamente estaba en la oscuridad, haciendo rabietas ya que no sabía el desenlace de lo acontecido. Y aunque hizo el esfuerzo, no podía recordar nada. —…¿Perdí…? ¿Enserio…? No, ahora recuerdo que no recordaba eso. ¡Que surrealista! ¡No puede ser…! ¡Esa anciana de mierda me borró esas horas! ¡Con razón no la recordaba!
Antes de que siguiera en su introspección, el ambiente cambió y ahora estaba -Allister- en el salón del trono, arrodillado frente a Gid y Sephir.
—Padre, seguiré tu consejo y viajare por todo el mundo. Quiero conocer cada cultura y hacer lazos con personas que aún no conozco.
Sephir y Gid sonrieron, sus hijo estaba madurando, y ellos le ayudarían. Le dieron doscientas monedas de oro, cuatrocientas de plata y seiscientas de cobre. Dinero más que suficiente como para sobrevivir un año, además de un caballo y provisiones para una semana.
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Mirajane quería llevarlo al hospital para que fuese revisado pero Ultear se opuso, ya que eso no ayudaría a la reputación de Natsu. De algún modo llegaron a un acuerdo, y Erza recibió la orden de ir en busca de un «Sanador Mágico»; mientras las demás llevaban a Natsu furtivamente al cuarto que tenían alquilado.
Veinticuatro horas para la reunión.
Después de algunos minutos ingresó Erza, acompañada de cierta maga peli-azul. —¡Natsu-san! —Exclamó sorprendida de re-encontrarse con el pelirrosa, sin demora alguna se acercó a la cama—. «Análisis Total»… Sistema circular operando en condiciones perfectas… Sistema respiratorio operando con normalidad… Sistema muscular sin daño alguno… Sistema nervioso ligeramente perturbado… Estado: Sueño profundo… ¡Sistema mágico en expansión!
Las mujeres se sorprendieron, eso sólo significaba que Natsu estaba haciéndose más fuerte.
—¡KYAAAA! ¡MONSTRUOO! —Wendy al principio examinó la parte superior de Natsu e inevitablemente, cuando colocó sus manos sobre la entrepierna del hombre, soltó un grito de sorpresa por el tamaño. Causando que las demás rieran, aliviando esa aura triste que tenían.
—Lo-lo-lo siento —dijo con un intenso rubor después de comprender a que monstruo se refirió—. Sistema inmune en perfectas condiciones… Análisis terminado, despertara en unas doce horas.
Ultear sonrió con picardía, después de que Wendy diera terminado el examen médico, se acercó por detrás y maternalmente la abrazó contras sus pechos, acercó su boca al oído de la niña y susurró unas palabras. Causando que el rostro infantil se tiñera de un carmín similar al cabello de Erza y que la niña balbuceara cosas inentendibles y se desmayara en los brazos de la pelinegra.
—¡Ultear! —recriminó Meredy.
—Upsy~ se me pasó la mano —dijo juguetonamente, depositó a la niña justo al lado del pelirrosa.
—¿Qué le has dicho?
—Algunas cositas que a Natsu le encantaría hacer con ella.
Mirajane le pegó en la frente. —Tonta, Natsu no es ningún viola niñas.
Mientras las mujeres discutían sobre el gusto de Natsu, Vivianne y Lilianne observaban en silencio todo cuanto sucedía, sus propósito principal era servir al hombre que veneraban, y eso significaba estar de pie y simplemente esperar a que él despertara y les diera nuevas órdenes. Durante ese tiempo no perdían detalle alguno de cada movimiento en la habitación: Las cuatro, aunque sabían que él dormía, no se apartaron de la cama. Una vigilia que se prolongaría hasta que él despertara.
"El gusto del Rey por los pechos grandes no ha cambiado" pensó la pelinegra, comparando el pasado y el presente, mientras se miraba y luego miraba a Vivianne. "Además todas tienen caderas anchas, serán buenas para parir vástagos saludables". La expresión facial de Lilianne ni siquiera cambiaba un ápice, aunque horas atrás lloró a moco tendido, sólo sus ojos refulgían con el deseo de cumplir con lo que se le encomendó en el pasado.
Catorce horas para la reunión.
Natsu lentamente abre los ojos, mira a izquierda y derecha, ve a sus mujeres y maldice internamente: "Mierda, hice que se preocuparan… ¿Recibiré un sermón?" se pregunta, después de haberse reincorporado hace una sonrisa como saludo, de esas sonrisas que eliminan cualquier pena. Ellas lo miran con ojos expectantes mientras sueltan suspiros de alivio, alivio porque él sigue siendo el mismo. —¿Qué tal amanecieron?
—¡IDIOTA!
Mirajane se adelanta antes que todas y lo abraza, después se unen las demás…
Vivianne permaneció en silencio, comparando el pasado y el presente. "…Ya entiendo... El Rey, mentalmente, retrocedió a los días en que era un joven simplón y pervertido, pero aún mantiene la característica sed de sangre… además, no sólo fue su mente y personalidad, también su cuerpo es años más joven de lo que recuerdo". Silenciosamente observó al pelirrosa de rodillas en el suelo mientras era regañado como si fuera un niño. "Si fuera como antaño, hubiese decapitado a la mujer en un santiamén… me recuerda cuando era regañado por la Emperatriz… esos días de paz que no regresaran". Ahora, Natsu inclinaba la cabeza varias veces, pidiendo disculpas por haberlas preocupado.
Lilianne, al igual que su compañera, analizaba el comportamiento del pelirrosa "¿El Rey cambió gracias a ellas?". Las mujeres lo seguían regañando, a pesar de las disculpas del pelirrosa. "¿O fue por ella?" a su memoria regresó cierta rubia de pechos grandes y cuerpo curvilíneo, cabello largo hasta los tobillos y un carácter dulce. "¿El Rey sabe la verdad de todo lo que sucedió? El enemigo verdadero… hay muchas cosas que debo informar…"
—…Idiota no lo vuelvas a hacer —Mirajane, como la representante de todas, estuvo a cargo del regaño y con esas últimas palabras lo perdonó—. Debes hablar con Levy, Lissana y Cana, ellas también se preocuparon.
Natsu asiente, aunque no tiene la culpa, sabe que es mejor obedecer sin rechistar. —Antes de eso, dime: ¿Cuánto tiempo ha pasado?
—Menos de un día.
Natsu suspira de alivio. "Bien. Por lo menos no fue como la vez anterior". —Sera mejor que, antes de cualquier cosa, desayunemos, muero de hambre.
—Escucho y obedezco.
Vivianne y Lilianne hablaron al mismo tiempo e hicieron una leve inclinación. En un destello dorado desaparecieron.
—Me había olvidado que ellas estaban aquí —
—Es porque no dicen ni pio.
—Cierto, aun hay cosas que debes explicar.
Las chicas lo miran fijamente haciendo que Natsu riera incómodo. —Jajaja. No las conozco.
—Mentiroso, tienen el mismo tipo de marca que nosotras. Así que también te enredaste con ellas.
—Tee hee~.
—Nada de eso. Habla —demandó Mirajane con un tono de ultratumba.
Natsu sudó frio. Y antes de que hablara, las dos mujeres volvieron a aparecer en un destello dorado.
—Allister-sama la comida está lista.
Alrededor de ellas flotaban varias bandejas con comidas exóticas. Y el olor era tan exquisito que abrió el apetito de cada persona en la habitación, haciéndoles olvidar el tópico de la conversación. Algo que Natsu agradeció internamente. El olor era tan agradable que no pasó desapercibido por los sentidos de la pequeña Dragón Slayer.
—¡Waaa~! ¡Buenos días~! —Wendy despertó, se sobó los ojos para alejar el sueño y su blusa de tiras cayó ligeramente por un lado, sin siquiera notar donde estaba—. ¡! ¡Natsu-san! —Exclamó sorprendida.
Todos comían en una mesa que mágicamente apareció por voluntad de las sirvientas. —¡Ah! ¡Hola Wendy!
La niña se ruborizó con intensidad por la sonrisa deslumbrante del hombre, y además, cuando llegó a la habitación ignoró el aroma que predominaba el lugar gracias a que se preocupó por su amigo, pero ahora sus sentidos percibían esa mezcla que estaba impresa en las sábanas… nuevamente se desmayó.
Las féminas apuñalaron con la mirada al responsable. —¡Yo no hice nada!
—Como era de esperarse de Allister-sama, así como le gusta subir montañas también disfruta caminar por planicies.
—¡!
—¡Lilianne no compliques más las cosas!
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Varios carros propulsados por el sistema de «Inyección de Mana» avanzaban a una buena velocidad dejando una estela de polvo a su paso, llevaban el símbolo de Fairy Tail como estandarte. Cada carro tenía el espacio suficiente para llevar a ocho personas, y en total eran doce…
Levy iba en uno de ellos, sentada en el asiento del copiloto observaba los arboles correr apresuradamente, divagaba en sus pensamientos. "Eso fue aterrador, pensé que me moriría… perder a Natsu sería mi perdición… no sólo para mí, sino que también para las demás…" soltó un suspiro, aunque lo amaba y haría cualquier cosa que él quisiera, no podía evitar querer monopolizarlo. Negó alejando ese pensamiento. "Hay muchas personas que dependen de él, el gremio… e incluso Minerva… ella… no puedo creer que tenga doce años, ese maldito infeliz no supo cuidarla, atrofió su desarrollo… argh… cálmate Levy, ahora tiene a Natsu y una gran familia… y… y… algún día". Acarició su abdomen, y su mirada ardió con convicción. "Es hora que deje de cuidarme, quiero darle un hijo" internamente rogó en su corazón que su nuevo deseo se haga realidad. "Nat-".
*Bishi* *bishi* *bishi*
Tan ensimismada en sus pensamientos estaba que al escuchar el sonido repentino, dio un brinco ligero, botando la «Bola de Cristal», los demás la miraron, logrando que ella se sonrojara. —¿Natsu?¿Qué sucedió? —preguntó después de recoger la bola y de reconocer la radiante sonrisa del pelirrosa.
—¡Natsu! ¿Estás bien?
Lissana se asomó desde atrás, y entre las dos lo interrogaron, expectantes de saber lo que sucedió, aunque gracias a Ultear estaban enteradas que él dormía plácidamente. .
De la bola de cristal se vio sonriendo a Natsu. —Estoy bien, y perdónenme por haberlas preocupado. Cuando regrese a casa les diré todo lo que sucedió. ¿Van camino a Hargeon?
Las dos aceptaron la respuesta simple, si él aseguraba que les contaría, entonces así lo haría, y ellas esperarían esa respuesta. Por ahora les bastaba con verlo bien y sin ningún rasguño.
—En unos minutos llegaremos, y como has pedido, lleve a casi todo el gremio, incluyendo al abuelo.
—¡Papá yo también voy! ¡Y Happy también!
—¡¿Minerva?! ¡¿Happy?!
Los tres exclamaron sorprendidos, a lo que Minerva se tapó la boca; Happy asomó tímidamente la cabeza y bajo la atenta mirada de todos explicó la situación: Minerva no había podido ir con su papi, su mami Mira y su mami Erza, ni tampoco con su mami Cana, así que con su ayuda se colaron para acompañar a su mami Levy y mami Liss.
Natsu maldijo su propia idiotez, le había prometido cuidarla y por culpa de su sed de poder la había dejado de lado y este suceso hizo que se diera cuenta que también estaba haciendo a un lado a su amigo felino. Él había sido niño, y en ese tiempo la repentina desaparición de Igneel lo asustó, así que comprendía el sentir de Minerva.
—Happy cuando regrese iremos a pescar, y Minerva también ira con nosotros.
—¡Aye!
—¡Yay!
El conductor, mascullaba un sinfín de improperios contra el joven maestro, maldiciéndole en el nombre de todo hombre soltero. No solo tenía a una, ni a dos, ni tres, el maldito desgraciado tenía cinco mujeres de las más hermosas de todo el reino; y también tenía dos hijos. Llorando sangre pronunció con la poca fuerza que le quedaba: —Llegamos.
—¡Levy, Liss, cuídense y protéjanlos! ¡Aplasten al enemigo!
—Oki doki.
—Entendido.
—Adiós papa~.
—Adiós Natsu Sir~.
—Cuídense.
*Piinn*
Los doce carros llegaron a las afueras de Hargeon, ya casi era mediodía así que no tenían mucho tiempo. Levy tenía absolutamente todo calculado, gracias a la información que Natsu le había proporcionado pudo trazar un plan que dejaría en alto el nombre del gremio y menoscabar la mala reputación que tenían como «Gremio Legal Destructor de Propiedad Pública».
—¡A todos, detengan la destrucción que está causando el gremio oscuro de Eisenwald. Prioricen la vida propia y la de los inocentes, los culpables deben ser capturados vivos o muertos. Cooperen con las fuerzas del Consejo Mágico!
"Vaya cambio que le ha dado Natsu… o talvez siempre fue así" Lissana sonrió. Y de refilón vio lo emocionada que estaba Minerva. "No puedo permitir que algo le pase, así que iremos a turistear mientras los demás se hacen cargo". —Mine-chan, a Natsu le encantaría que le lleváramos unos dulces, además a Happy le encantaría probar el delicioso filete de tiburón.
Las dulces palabras de la albina convenció a los infantes, Lissana los llevó de la mano, era el deber de la madre alejar a los hijos del peligro y ella estaba más que encantada de jugar ese papel. Tarareando una canción, los tres, se perdieron entre la multitud que ambientaba la ciudad, a lo lejos unas explosiones se escucharon pero ellos tres entraron a una confitería, ignorando el ajetreo que estaba por comenzar.
Levy dio un suspiro de derrota. "Yo quería llevarla a la librería o a comprar ropa… no, mejor la llevo a la cita con Natsu y así seremos una familia". Dejó sus pensamientos por un lado y dirigió al grupo de magos. —¡Hay cuatro puertas! ¡Los grupos liderados por Macao, Wakaba, Alzack y Laky se encargaran de las puertas del norte! ¡Los grupos comandados por Bisca, Reedus, Jet y Droy se harán cargo de las salidas del sur! ¡El grupo de Makarov-jiichan se ocuparan de los que escapen de la estación!
Los magos presentes aullaron en aprobación, se conocían desde hace años y podían confiarle la espalda a cualquiera. Como se había planeado, avanzaron hacia la estación, ubicada al centro de la ciudad… Ese día se completó la aniquilación total de Eisenwald, desde la cabeza del gremio, los magos más fuertes y la plebe. Expropiados de cada tesoro, con la base destruida, sin lugar donde regresar, algunos perdieron la vida y el resto pasarían buen tiempo entre las rejas. En Hargeon ni uno solo escapó, en Blue Rose ni uno quedó con vida y en Malva…
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Ya era de noche en Malva y el ambiente nocturno, lleno de luces mágicas y de un aire seductivo, predecía que sería una gran noche para descansar o disfrutar de los placeres carnales…
Natsu observó el cielo despejado, alumbrado por una hermosa Luna de Plata y las estrellas pequeñas tintineando a su alrededor. —Es hora —dijo sin poder evitar sonreír—, de mostrarle a esos viejos el poder del Cuarto Maestro.
Natsu llevaba una chaqueta manga larga de cuero rojo con detalles de flamas en color naranja, debajo una playera negra que se le pegaba al cuerpo, pantalones cafés y botas. "Gray y Juvia, no crean que he olvidado la promesa. Ya sé dónde se encuentra Ikaruga, sólo falta Jellal. Han pasado muchas cosas, pero nunca olvidare sus muertes…ni lo que hicieron por mi…" —¡Espíritu del Agua, que ascendió a los cielos! ¡Concede mis deseos y que lluevan tus feroces bendiciones! ¡Resonancia de la Tragedia! ¡Juvia! ¡Destruye y barre con todo lo que se interponga en tu camino!
Natsu con los brazos al cielo, desató la magia «Estrato», era una magia que había aprendido de niño y que ahora recordaba… aunque le cambió el nombre para que se adaptara a sus sentimientos. Las nubes se comenzaron a formar y no tardaría en llover, con un control magistral se las ingenió para tener el tiempo suficiente y llegar a la sede del consejo.
—¡Waaauuuhhh! —a su derecha estaba su mujer y futura primera esposa, expresando el asombro que le ocasionaba el pelirrosa. Mirajane lucía un vestido negro que llegaba hasta sus tobillos, destapado de la espalda y como chal usaba la bufanda blanca que él le había dado, sus ojos delineados de un azul que la hacía lucir preciosa, y sus labios de un carmín intenso. En definitiva, era hermosa. Natsu le sonrió, antes de darle un beso suave y tranquilo. —Mirajane, cada día estás más preciosa —dijo después de concluir el beso, ofreció el brazo algo que ella aceptó dichosa.
—¡! —Erza, que estaba al lado izquierdo, boqueó sorprendida. "¡Magia que controla el clima! ¡Sorprendente!". Llevaba guantes blancos que llegaban hasta sus codos, vestido azul con corte en la pierna derecha y destapado de la espalda, el cabello carmín en dos chongos, labios de un color violeta y en el cuello el singular collar que Natsu le obsequió. Un golpe suave en la frente la despertó de su cavilación, Natsu le sonreía de manera radiante. —Er-chan, te ves hermosa cuando no sabes que decir. Vamos, antes de que empiece a llover.
Primero se ruborizó y después tomó el otro brazo de Natsu; ambas mujeres se apoyaron en él, mientras se dirigían a la gran torre en el centro de la ciudad, hablaron de cosas banales, como cuantos hijos quería Mirajane, a lo que Erza respondía con un número más grande a lo que Mirajane contratacaba con un comentario mordaz, y Natsu intervenía asegurándoles que cumpliría sus deseos.
Los tres estaban en un mundo rosa, ese mundo que era formado por parejas, sólo que en esta ocasión era un trio, tan ensimismados estaban en disfrutar la compañía que no se daban cuenta la envidia que causaban en los pocos transeúntes nocturnos. Finalmente llegaron a la torre, y justo después de haber pasado por las grandes puertas de roble, la brisa comenzó a caer, y en cuestión de segundos se volvió un torrencial.
FIN DEL CAPÍTULO
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—¡Hola! —In, flotando de cabeza, dio un saludo jovial—. Como Néstor anda desaparecido, hoy me encargare de los agradecimientos y otras cosas aburridas.
In sacó una hoja de papel, carraspeó y empezó a leer.
—Perdónenme por el enorme lapso de tiempo en que no he publicado, pero aquí está su dosis bimensual del Rey. Gracias a los usuarios que dejaron review y contestare los que no pude por MP.
¡Banzai! ¡Banzai! ¡Banzai! ¡161 Reviews!
Lcsalamandra: No seas perezoso, y espero que en esta ocasión inicies sesión. Saludos, buen hombre.
Fantasma Uzumaki: Gracias por el review, espero que este capítulo haya sido aceptable.
Guest del 27/01: Gracias por el review, ciertamente este Natsu es el mejor que podes encontrar en el mundo del fanfic.
E N D del 28/02: Gracias por el review, y si entiendo ese sentimiento de estar atareado hasta el copete. Y nuevamente volví a las andadas de andar publicando cada varios meses. Y no, no contó, ni modo, suerte para la próxima.
Guest del 20/03: Gracias por el review. Si, Ultear estuvo fantástica en el capítulo anterior. Y no sé si habrá loli para el prota. El harén fue actualizado y seguirá siendo actualizado, precisamente en uno de los especiales entra una de las mujeres que mencionas.
Nuevamente gracias por cada review. Ahora le toca a los que mantienen mi historia como favoritos y follows—In se quedó en silencio, leyendo únicamente con la vista—. ¡Y una mierda! ¡No voy a leer 108 nombres de los followers y mucho menos los 111 nombres de los favoritos! ¡Que le den! ¡Que lo haga él cuando salga de la rehabilitación!
In arrugó algunas hojas y con su magia estas se hicieron polvo, desapareciendo en la nada. Dejó una intacta y volvió a leer.
—Esto si es importante:
Os dejó una pregunta en mi perfil. Con la opción de contestar dos veces. Mirajane embarazada ¿Niño o niña? ¿Quién debería ser la siguiente en quedar preñada?
¡No olviden dejar review, son mi mayor motivación!
Ya escucharon, no dejen de comentar —In comenzó a desaparecer, sonriendo siniestramente—. O destruyó el harén.
