Los comentarios han sido respondidos por PM. Los que no tenían cuenta están al final del capítulo

Gracias por esos 221 comentarios.


Traducción autorizada por FanofBellaandEdward

Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling, Bloomsbury Publishing, Scholastic Inc. y AOL/Time Warner Inc. La historia pertenece a Melissa, yo traduzco por mero entretenimiento.

Resumen: Después de que Draco se divorciara de Daphne, Scorpius se encuentra en la búsqueda de un segundo papá, ya que Draco le contó que sólo le gustaban los hombres. Luego conoce a Harry y está empeñado en conseguirle como segundo papá. ¿Lo logrará?

Traductor: DarkPotterMalfoy

Beta: FanFiker-FanFinal


Capítulo 18

Temeroso, Harry giró la cabeza (ya que su cuerpo estaba firmemente sujeto contra Draco y el rubio no parecía estar dispuesto a dejarlo ir a corto plazo) y vio a Ginny de pie en medio de la tienda. Iba ataviada con un vestido verde sin tirantes que mostraba demasiado su escote.

—Buenas noches, Ginny —dijo Harry cortésmente.

Sus mejillas se encendieron y sus ojos castaños refulgían de furia. Harry había olvidado lo temperamental que podían ser los Weasley y se estremeció al pensar en la pelea que se avecinaba.

—¿Por qué los brazos de Malfoy están alrededor tuyo, Harry?—preguntó Ginny entre dientes.

Harry suspiró y se frotó la frente.

—Porque él es mi novio—respondió Draco con frialdad.

Harry gimió para sus adentros, ¿por qué estaba con alguien que no sabía cuando mantener la boca cerrada?

—¿Estás delirando, Malfoy? —Ginny le preguntó burlona—. ¡Harry no es tu novio!

Draco levantó una rubia ceja

—¿No? ¿Por qué crees que tengo mis brazos a su alrededor? ¿Porque tiene frío?

—Draco, por favor, realmente no estoy de humor para tener una pelea ahora—suspiró Harry, pero no quitó los brazos de alrededor de su cintura. ¡Hey, se sentía cómodo en los brazos de Draco!

—¿Desde cuándo lo llamas Draco, Harry? ¿No me puedes decir, en serio, que esta escoria sea tu pareja?—le preguntó incrédula.

Harry suspiró de nuevo:

—Ginny, por favor, no quiero una pelea. Draco y yo hemos decidido empezar una relación—él se encogió de hombros.

Sus ojos marrones se le salían de las órbitas.

—¿Qué? ¡No puede ser! ¡No puedes ser gay, Harry!

—¿Y por qué no?—preguntó Draco y casi sonó hasta divertido.

—¡Porque estuvo conmigo conmigo! ¡Él no ha estado con nadie más desde que nos separamos, así que no puede ser gay!—Ginny respondió triunfante.

—Hum, ¿alguna vez has pensado en el hecho de que tú lo hayas vuelto gay, comadrejilla? Yo no puedo culparlo —Draco sonrió.

En ese momento Ginny gritó:

—¡Qué te follen, hurón!

—No, gracias. No tengo el deseo de follar con alguien que pueda tener una enfermedad—dijo Draco, mirándola con una mueca de desagrado.

Inmediatamente surgieron lágrimas en los ojos de Ginny.

—Harry, ¿cómo puedes dejar que me diga eso?—gritó, y lo miró con pena.

Harry negó con la cabeza.

—Creo que es mejor que te vayas, Ginny.

—Pero, Harry—su labio inferior temblaba,— ¡Yo quería hacer las paces contigo! ¡Quería que tuviéramos otra oportunidad en nuestra relación! ¡Te prometo que te haré más feliz que él!

—Ginny, no quiero una relación contigo. Rompí contigo hace cinco años, por una razón. Lo siento, pero no quiero volver a intentarlo. Estoy con Draco ahora y hace que me sienta feliz—dijo Harry tranquilo, pero firme. Podía jurar que Draco estaba sonriendo con suficiencia a sus espaldas.

—No me refiero a eso, Harry. ¡Sólo estás confundido! Estoy seguro de que una vez que hayamos hablado, verás que soy mejor opción que Malfoy —dijo Ginny esperanzada.

—¿En serio? ¿Qué te hace mejor que yo? Por lo que he escuchado, Harry te pilló engañándolo —y eso no es de buen gusto, Weasley—. Tuviste tu oportunidad y lo arruinaste —se burló Draco.

Ginny infló sus mejillas, como si estuviese escondiendo comida en ellas, pero dijo, con aire de suficiencia:

—Puedo darte un hijo, algo que nunca podrá hacer Malfoy—sus ojos brillaban triunfalmente.

Draco se puso tenso y quiso informar sobre ciertos tipos de poción que podían provocar el embarazo en los hombres, pero Harry le interrumpió.

—No me importa si no puedo tener un hijo, Ginny, ya tengo dos; Teddy y Scorpius—dijo con firmeza, mostrando una mirada dura en sus ojos.

—¡Oh, por favor! ¿El mocoso Malfoy y el niño empalagoso los consideras tus hijos? Vaya, Harry, no sabía que habías bajado el listón desde que no estás conmigo—se burló, sin lograr ocultar su tono celoso.

—¡Suficiente! No necesito escuchar tus tonterías, te lo dije una vez y te lo digo ahora: no eres más que una puta llorona que no puede entender que el mundo no gira a tu alrededor —Harry siseó y sus ojos verdes refulgieron—. Compadezco a la víctima que elijas como tu próximo novio, Ginny, de verdad —se liberó de agarre de Draco y cogió a Scorpius y a Teddy de la mano que estaban de pie detrás de ellos—. Vámonos muchachos, ¿tenéis los caramelos y los juguetes que os ha dado tío George?

Los chicos asintieron, estaban demasiado asustados como para responder verbalmente. Nunca habían visto a Harry tan enfadado —ni siquiera Teddy lo había visto cuando rompió con Ginny—. Por supuesto, él había estado en su habitación cuando había roto con la muy perra, pero había escuchado sus voces a través de la pared y ni una sola vez había detectado cólera en la voz de su padre. Ahora, no obstante, los ojos ardían de furia. ¿Qué habría dicho Ginny para cabrearlo tanto? Sólo había escuchado la última parte de la conversación en la que Harry había dicho que él y Scorpius eran sus hijos. Harry ya se lo había dicho a él, pero se sentía bien al escucharlo en público.

Scorpius miró a Harry con los ojos muy abiertos. Incluso su padre nunca había estado tan enfadado. Parecía nervioso, cogido de la mano de su papi y él mismo se regañó: su papi nunca le haría daño. Además, le había dicho a esa señora que él y Teddy eran sus hijos.

Dejaron a Ginny atrás, y cuando entraron en el callejón al lado de la tienda, se aparecieron de inmediato.

Tan pronto como estuvieron dentro de la casa, Harry dejó libre la mano de Teddy y se fue a una habitación en la planta superior, su rostro turbio y su mano empuñando la varita.

Teddy y Scorpius quisieron seguir a su padre, pero fueron detenidos por una mano que les puso en el hombro. Se dieron la vuelta y miraron inquisitivamente a Draco.

Draco negó con la cabeza, sus ojos miraron preocupados a la habitación por la que Harry había entrado.

—Muchachos, creo que es mejor que esperéis en la sala de estar hasta que Harry regrese.

—¿Por qué? ¿Papi está enfadado con nosotros?— preguntó Scorpius con un hilo de voz.

—No, por supuesto que no. Está enfadado con la señora de pelo rojo que estaba en la tienda. Tú papá es… —vaciló Draco, tratando de encontrar la palabra correcta.

—¿Se está desahogando? —dijo Teddy.

Draco asintió con la cabeza, sorprendido.

—Papá suele hacer eso cuando algo le ha molestado —murmuró Teddy, y se dirigió a la sala de estar, colocando sus dos bolsas (una llena de golosinas y unos juguetes de bromas que le había dado su tío George) en la mesa de café. Se acomodó en el sofá, quitándose las patas y las orejas. Se preguntó si su padre estaría furioso durante el resto de la noche. Eso ya había sucedido antes un par de veces.

Levantó la vista cuando sintió el calor de un niño pequeño acurrucándose a su lado. Draco había ido a llamar algún elfo doméstico.

—¿Crees que papi va a estar enfadado por mucho tiempo?—le preguntó Scorpius tímidamente después de haberse quitado sus afilados dientes falsos.

Teddy suspiró y dejó caer la cabeza sobre el sofá.

—No lo sé. Depende de cuán enfadado lo haya dejado Ginny.

—¿Por qué esa señora es tan mala con papi? —le preguntó Scorpius, curioso. Pensó que, ya que Teddy no le había espetado nada antes, estaba seguro de poder hacerle más preguntas.

Teddy se sentía demasiado cansado para estar molesto ante la pregunta de Scorpius y decidió contestar.

—Porque esa señora ha tratado de convencer a papá de que ella es mejor que tu padre.

Teddy no pudo contener un resoplido divertido al ver a Scorpius con el ceño fruncido. Era un espectáculo bastante divertido, ver a un niño de seis años tratar de fruncir el ceño con enojo.

—Pero papi pertenece a papá—aseguró Scorpius con terquedad.

—¿Eso crees? —Teddy parecía divertirse.

—Sí, papá solo puede hacer feliz a papi, no esa señora—Scorpius hizo un puchero y se cruzó de brazos.

—Bueno, papá no lo ha negado—Teddy sonrió débilmente.

De repente, Scorpius miró a su alrededor con cuidado, antes de acercarse al oído de Teddy para susurrarle:

—¿Crees que papá va a saber si me como un caramelo ahora?—lo miró con grandes ojos grises.

Teddy no pudo contener una risita, realmente, ese niño podía ser divertido si lo deseaba.

—No, si lo haces cuando no te vea.

—Entonces, voy a esconder mi caramelo —Scorpius gorjeó y saltó del sofá. Agarró sus bolsas, pero antes de que se fuese corriendo a su habitación, se volvió hacia Teddy y se mordió el labio—. ¿No le dirás a papá que he escondido el caramelo en mi habitación?

—Mis labios están sellados —sonrió Teddy. En serio, ¿por qué le importaba lo que el mocoso hiciese?

Scorpius sonrió y subió corriendo a esconder sus caramelos. Teddy negó con la cabeza y esperó que el pequeño no tuviese un subidón de azúcar. Con la suerte que tenía últimamente, el muchacho se convertiría en un mocoso molesto con extra de azúcar.

Se sorprendió cuando vio a su padre aparecer por la puerta.

—¿Todo bien, papá?—preguntó en voz baja.

Harry cayó a su lado en el sofá.

—No te preocupes por mí —sonrió con cansancio y revolvió el pelo, ahora marrón, de Teddy. Miró a su alrededor y enarcó una ceja—. ¿Dónde está Scorpius?

—Ha ido a su habitación un minuto—Teddy se encogió de hombros.

—¿Cuántos elementos de esa habitación tengo que sustituir?—preguntó Draco casualmente y entró en la sala de estar.

Harry sonrió tímidamente.

—Una mesa, dos sillas y un florero. Ese de color marrón oscuro con flores pintadas —agregó.

Draco hizo un gesto con la mano descuidadamente y se las arregló para encontrar un lugar junto a Harry donde sentarse.

—No te preocupes por el florero, nunca me ha gustado, de todos modos —respondió, divertido.

Harry suspiró y comenzó a acariciar el cabello de Teddy. Teddy se apoyó en el hombro de su padre y cerró los ojos, disfrutando de la caricia.

—Lamento que hayas tenido que lidiar con Ginny. Si hubiera sabido que ella habría estado allí, habría esperado para ir a visitar a George —murmuró Harry.

—Pero no lo sabías. Además, nos la hubiéramos encontrado, tarde o temprano de todos modos—Draco resopló.

Levantaron la mirada cuando Scorpius entró en la sala vestido con su pijama.

—Hola, hombrecito, ¿estás listo para ir a dormir? Tío Sev vendrá mañana para continuar con las clases.

Scorpius asintió.

—Estoy listo, papá.

—De acuerdo, te llevaré a la cama—dijo Draco, y se puso de pie, agarrando la mano de Scorpius.

—Es hora de que te vayas a dormir, Teddy—Harry sonrió.

Cuando no recibió respuesta, bajó la mirada y se rió suavemente cuando vio a Teddy durmiendo sobre su hombro.

—Supongo que truco o trato lo ha cansado—Harry susurró divertido. Con cuidado, recostó a Teddy, pero sostuvo su cabeza con su mano para no despertarlo.

Suavemente bajó al chico del sofá y cogió las dos bolsas, sacó la varita del bolsillo de atrás y lentamente levantó su ahijado en brazos.

Con cuidado de no perturbar al muchacho, Harry subió las escaleras, empujando la puerta de la habitación con el pie y puso al niño en su cama. Con un chasquido de su varita, el traje de Teddy fue reemplazado por su pijama verde y Harry lo guardó. Le dio un suave beso en la frente Teddy antes de abandonar la habitación, cerrando la puerta sin hacer ruido.

Luego estuvo a punto de dar un salto cuando se dio la vuelta para encontrarse a Draco de pie detrás de él.

—¿Estás realmente bien, Harry?—preguntó Draco.

Harry frunció el ceño.

—No soy una patética niña asustada por una ex novia, Draco. Claro, Ginny ha sido especialmente molesta hoy, pero no era nada que yo no pudiese manejar. No necesitas preocuparte por mí —dijo, molesto.

—¿Qué clase de novio sería si no me preocupara por ti?—Draco sonrió y le cogió de la mano.

—Alguien que no recibe un puñetazo—Harry sonrió con dulzura.

Draco parpadeó y puso mala cara.

—Eso no está bien, Harry.

—La vida no es fácil, Draco—dijo Harry divertido, y se fue a su habitación.

Draco lo siguió de cerca.

—Harry, te voy a preguntar algo y tienes que prometer que vas a pensar en ello antes de darme una respuesta, ¿de acuerdo?—le preguntó, sonando extrañamente nervioso.

Harry lo miró con recelo, pero asintió con la cabeza.

—Siempre y cuando no se trate de sexo, de acuerdo.

Maldita sea, pensó Draco, interiormente, haciendo pucheros

—No, eso no es lo que iba a decir—dijo, y lo miró esperanzado—. ¿Te importa si duermo en la misma cama contigo esta noche?

Harry lo miró fijamente.

—No habrá ningún tipo de sexo —bueno, a menos que tú quieras—, sólo deseo dormir contigo esta noche —dijo Draco con premura, en caso de que Harry tuviera una idea equivocada.

—¿Por qué de golpe quieres dormir conmigo? ¿Se trata de Ginny o es por alguna otra estúpida razón?—preguntó Harry, confundido.

Los ojos grises se entrecerraron.

—No, no se trata de ella—dijo Draco entre dientes. Si hubiera sido por él, habría hechizado a la puta pelirroja, y estaría pidiendo ayuda a su madre en el momento en que le echase el guante. Y no, no era celoso, él no se sentía amenazado. Simplemente no podía soportar la maldita idea de que la zorra hubiera hecho pasar un miserable rato a su Harry—. Sólo quiero dormir contigo.

Harry lo observó por un momento, pero luego decidió que no había ninguna razón para negarse. Por supuesto, sería un poco incómodo, ya que había pasado mucho tiempo desde que se había acostado con alguien en la misma cama, y era un hombre, pero ¿qué daño podría hacerle? Si Draco no mantenía las manos quietecitas, lo echaría de su cama y lo haría dormir en el suelo.

—De acuerdo, sólo mantén las manos alejadas—Harry negó la cabeza y abrió la puerta de su dormitorio.

—Todavía puedo abrazarte, ¿no?—Draco le pidió confirmación, a pesar de que ya estaba feliz.

—Siempre y cuando mantengas las manos por encima de la cintura, entonces sí, puedes abrazarme—Harry puso los ojos en blanco, pero se divertía secretamente.

—Voy a ser un buen chico—prometió Draco con una sonrisa.

—De algún modo, eso no me consuela—dijo Harry con sequedad—Date la vuelta mientras me cambio.

—Sabes, habrá un momento en el que no querrás darte la vuelta mientras te cambias—Draco dio a entender con suficiencia, pero se giró de todos modos.

—Tal vez, pero no es el momento para hablar de eso—Harry sonrió y se metió en su cama.

Sin ningún tipo de vergüenza, Draco comenzó a desvestirse hasta que se quedó en calzoncillos y Harry rápidamente desvió la mirada, con un rubor en sus mejillas. No, él no estaba avergonzado, sólo quería darle a Draco un poco de intimidad.

El que Draco quisiera o no privacidad era otra cuestión.

Cuando Draco se deslizó en la cama, Harry se sorprendió al tocar la piel desnuda de Draco.

—Draco, ¿Por qué sólo llevas bóxers? ¿No deberías ponerte el pijama? Por la mañana hará frío—Harry dejó entrever.

—Siempre llevo calzoncillos en la cama, o estoy completamente desnudo, pero eso sólo en verano —murmuró, y lo envolvió en sus brazos, apretándolo contra su pecho.

—Draco, te lo juro por Merlín, pero si intentas algo, vas a perder tus pelotas por mucho tiempo—Harry le advirtió.

Draco se rió entre dientes.

—Entendido—le dio un dulce beso en los labios—. Que duermas bien, Harry.

—Buenas noches, Draco —susurró, y sus ojos se cerraron.

Draco sonrió con ternura y le acarició un par de veces la mejilla a Harry. Podría acostumbrarse a eso. No mucho tiempo después, siguió a Harry a la tierra de los sueños.


Al día siguiente, Harry estaba sentando en la mesa de la cocina, mirando su taza de café y se preguntó qué iba a hacer con su vida ahora que había renunciado a su puesto de trabajo. Ayer miró el caso, pero no se le ocurrió nada nuevo. Ahora que el asesino había desaparecido, no podían obtener muchas pistas a menos que las víctimas despertasen. Pero para despertar a las víctimas, tenían que tener un antídoto. A pesar de que ya disponían de una lista con tres posibles ingredientes, sería arriesgado hacer un antídoto con uno de ellos si no se sabía con certeza cuál era el ingrediente idóneo. Si eligiesen el ingrediente equivocado, las víctimas morirían por el antídoto. Por otro lado, ahora estaban muriendo lentamente.

Harry suspiró y se frotó los ojos.

Draco se sentó a su lado, mirándolo preocupado, pero no dijo nada. Los dos chicos ya estaban esperando en la sala de estudio, leyendo un libro mientras esperaban la aparición del tutor.

Harry parpadeó cuando una figura de negro apareció en su campo de visión y cuando levantó la vista, vio a Snape de pie en la cocina, que lo miraba con una ceja levantada.

—¿Qué haces todavía aquí, Potter? ¿Realmente necesito recordarte cada mañana que tiene que ir a trabajar? Ya no eres un estudiante, así que te sugiero que empieces a actuar como un adulto responsable—Snape se burló y aceptó la taza de café que le dio un elfo doméstico.

Harry lo fulminó con la mirada, pero no dijo nada.

Sin embargo, Draco respondió por él.

—Ha dimitido, Sev—dijo en voz baja.

Harry lo miró escandalizado.

—Draco, ¿quién te ha dado permiso para decírselo? ¿Se te ha ocurrido que quería mantener en secreto mi vida privada, al menos, durante un tiempo?—le preguntó irritado.

—Harry, sé razonable. ¿Cuánto tiempo crees que vas poder ocultárselo a Severus? Viene aquí casi todos los días. No es creíble decirle que estás de vacaciones— sostuvo Draco, sin querer dar marcha atrás. No le gustaba tener a Harry enfadado, pero era ridículo pensar que Severus no notaría el hecho de quedase en casa.

—Todavía sigo aquí, mocosos idiotas. Te agradecería que dejases de hablar como si yo no estuviese presente —Snape interrumpió secamente.

Draco tuvo la decencia de parecer avergonzado.

—Lo siento, Sev.

—Hmpf —Snape resopló—. ¿Por qué dejaste tu trabajo, Potter? Pensaba que amabas ser Auror; por lo menos te dio una excusa para jugar al héroe.

—No lo necesito para jugar al héroe, señor—Harry respondió con los dientes apretados. Trató de recordarse por qué exactamente había defendido a ese hombre.

—Porque él te defendió y ha evitado que acabes arrestado.—suspiró Draco.

Si las miradas matasen, Draco estaría muerto.

—Draco, ¿nunca sabes cuándo callar?—Harry gruñó y apretó los puños. Probablemente Snape se reiría de él —bueno, si el imbécil, por lo menos, supiese reír—. Ya podía escuchar los comentarios sarcásticos. "¿Es usted mucho más héroe desde que defiende ex mortífagos, Potter?"

Las mejillas de Harry quemaban cuando Snape lo miró con ojos inescrutables. Siempre había odiado el hecho de no poder leer la cara de Snape. Sería mucho más fácil si pudiera adivinar lo que el ex profesor de pociones pensaba, por lo menos de esa manera sería capaz de armarse contra los comentarios sarcásticos: era famoso por ellos.

Su respuesta, sin embargo, dejó a Harry desconcertado.

—Nunca pensé que tendría que darle las gracias por haberme ayudado, Potter. Supongo que los milagros ocurren, ¿no? —sonrió el hombre—. A pesar de que, en primer lugar, eres un estúpido por ayudarme. Trata de usar tu cerebro por una vez, muchacho.

Ya es oficial: el mundo se ha vuelto loco, Harry pensó asombrado. Snape acaba de darme las gracias a su manera. Lo siguiente que sé, es que estará contándome historias sobre mi madre.

—Mocoso idiota—Snape murmuró y sonó divertido—. No necesito que me ayudes.

—Probablemente no, pero ya está hecho, señor. Nosotros los Gryffindor somos idiotas heroicos que quieren salvar a todos —constató Harry, y se sorprendió al reír.

—Eres un mocoso extraño, Potter—murmuró Snape—. Tal vez no seas tan malo, después de todo.

Tal vez una tregua con Snape, con unas bases determinadas, no sería tan malo, pensó Harry y le dio un sorbo a su café.

Tal vez debería mirar en El Profeta las ofertas de trabajo. Con eso en mente, Harry asintió con la cabeza a Draco y a Snape y se fue a su cuarto a leer el periódico. ¿Quién sabe? Podría encontrar algo interesante.


Gracias por leer y comentar.


Respuesta a los comentarios.

-kasandra potter: Te entiendo, pero Kingsley también está haciendo su trabajo; yo entiendo a ambos. ¿Te gusta un Harry amo de casa? Nunca lo había pensando, pero tiene que tener su cosa. Scorpius es una monada, pero donde se ponga Teddy… y quién es esa persona, bueno, creo que ya sabes la respuesta, ¿no? Un abrazo.