El Rey, La Nube Escarlata, El Caballero Carmesí y La Araña.

¡Hola! Ha sido mucho tiempo desde que aparezco por FF. Primero, antes que todo, sí, lo del abandono y adopción es un hecho… es lastimoso, pero ni modo. Espero que el nuevo escritor, logre orientar esta historia hasta un nuevo plano. Algo que yo no pude realizar. Ahh con lo de la votación, pues, ya le pase los resultados a Xiao y él decidió un nuevo giro.

¡MUCHAS GRACIAS POR TODO!

Nai, nai. Por supuesto que no, ya lo dije al principio y lo he repetido varias veces: ¡No dejare mi historia, sin importar que! Así pueda pasar medio año o un año sin publicar -oren para que no sea así- seguiré escribiendo.

Ahora, lo importante. Perdón. Enserio, perdonen mi tardanza. Como le decía a un amigo. Me quede sin laptop durante unos meses y escribía por el móvil, pero no es lo mismo. Y cuando conseguí otra laptop, borré lo que había escrito -ya que no me agradaba- y puse nuevas ideas, además hubo días en que no tenía nada de inspiración. Además, les diré: yo curso dos carreras universitarias (Ciencias Jurídicas y Sociales y Ciencias Económicas) y la carga es, bueno, sólo un estudiante entendería mi dilema.

Dejando eso de lado, les explicaré un poco lo resultados de mis inspiraciones extrasensoriales en mi -muy- pronunciado retiro:

1. La reunión de gremios es sofisticada, llena de engaños y enredos.

2. Escribí la historia de Oberon´s Forest y las implicaciones que tendrá en el futuro.

3. Un lemon, super, super sexy entre mi chica masoquista favorita y otra que me gustó.

4. Escape de la ONU y ustedes saben lo que eso implica, oh yeah. ¡Loli! ¡Loli! ¡Loli!

5. Y bueno… siempre hay muchos fetiches por explorar… jajaja

Ahora sí, empecemos con lo mismo de siempre.

Advertencia: Semi-universo-alterno; personajes con personalidades y actitudes diferentes al canon; personajes de mi invención. Muertes; lenguaje sucio; contenido explicito -sexo-.

Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. Escribo sin lucro alguno. El concepto de 'Rey de Espadas' es de mi invención.

Reviews: Al final del capítulo, los que no pude responder por mensaje privado.

Resumen de la historia hasta hoy (hecho para XdestroyerS y otros): Hacemás de mil años atrás existió un ser despiadado y sanguinario; temido por las masas; reclamó las vidas de incontables personas y -se dice- creó un río de sangre. Fue conocido por su forma de pelear y el mundo le concedió el titulo: Rey de Espadas. Antes de que destruyera todo, de algún modo éste demonio fue derrotado y luego sellado… mil años después, por azares del destino, Igneel destruye la prisión. De los escombros surge Natsu e Igneel lo entrena. Natsu se une a Fairy Tail. Siente cierta atracción por Erza, y ella por Siegran. Años después sufre un atentado por parte de Jellal Fernández y el sello que contiene al Rey de Espadas se debilita. Erza lo rechaza y… finalmente el sello se rompe. Poco a poco recuerda quien es realmente: Heredero al trono del Imperio Driver, tenia una familia y por motivos desconocidos -In Veliazar- se convierte en el Rey de Espadas.

Esto causa que su personalidad cambie y descubra el lado bueno de la oscuridad. Mirajane lo consuela, Lissana también. Es nombrado Cuarto Maestro. Luego se unen Ultear y Meredy, así comienza a formar un harén. Después Cana, Natsu y ella confabulan para corromper a Erza. Enamora a Levy. Sus mejores amigos mueren ayudándolo. Minerva se vuelve su hija. Se apropia de Erza. Lucy se vuelve su alumna. Se reencuentra con Vivianne y Lilianne (Virgo y Libra).

Waa~ esto es un buen resumen (Claro que faltan algunas sorpresas). Y esperó que mi historia sea comprensible.

PD.: Este capitulo esta ambientado en la invocación de Lullaby y la presentación oficial del Cuarto Maestro, cualquier duda consulten la wikia. A pesar del inicio, aún sigue tratando sobre la reunión del consejo.

"Pensamientos"

—Diálogos

-aclaraciones-

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Esto sucedió hace algún tiempo en los bosques de Magnolia...

Lucius, un hombre sobre los cuarenta años, de tez morena y cabello plateado, dirigía enérgicamente a varios obreros. Su voz denotaba el entusiasmo que sentía al estar cumpliendo esta tarea. Él era el constructor principal, y dueño de «Magics Build». Él y su veintena de trabajadores estaban cerca del lago -y parte que Natsu destruyó- muchos días atrás, ellos talaron todos los árboles que estaban alrededor, en un radio de doscientos metros, y después convirtieron cada tronco en material para la construcción. El siguiente paso fue la excavación, en el cual se demoraron una semana, un metro por día. Él quería que todo el lugar tuviera una base sólida y perdurable, así que estaba haciendo todo de una manera meticulosa y ordenada. Las bases, y las partes que fueron necesarias, tienen piedra caliza como materia prima.

—Padre, he traído la Class Myrddin.

Lulu Bell, la hija de Lucius, llegó al claro, robándole el aliento a la veintena de hombres. Vestía un overol azul, algo sucio debido al trabajo, playera roja y botas negras. Sonreía de oreja a oreja, como de costumbre, ya que había completado exitosamente el encargo. Una caja roja iba debajo de su brazo.

—Lulu, veo que no fue fácil —dijo, haciendo referencia a los rasguños y a la suciedad—. Y has llegado justo a tiempo.

Lulu ladeó su cabeza con confusión, y después de que Lucius señalara una parte del bosque, vio asomarse al joven pelirrosa.

—Io, Lucius. ¿Qué tal Lulu?

—Bien, gracias.

—Natsu, te veo de mejor ánimo.

Natsu estaba solo. Y de manera cordial saludó, un apretón de manos para Lucius y un efusivo abrazo por parte de Lulu, ganando miradas de envidia de parte de los trabajadores. Ella era rara, en ocasiones actuaba fría y distante y en otras era cariñosa y acomedida. También fue a saludar a los demás. Conocía a la mayoría ya que algunas de las misiones que realizó, cuando era más joven, fueron solicitadas por Lucius.

—Graham, Koth, Stev y Nathan, hagan los preparativos para instalar la Class Myrddin. Los demás dejen de hacer lo que están haciendo y coloquen las demás Vigas de Adán que hacen falta.

—¡Si señor!

Todo el mundo empezó a cumplir lo solicitado. Lo que llamó la atención de Natsu, aparte de lo extenso de la construcción, fueron las vigas de madera. Una viga era tan gruesa como un torso y tan larga como un edificio de cuatro pisos. De un color bermellón que brilla con la luz del sol.

Mientras los obreros cumplían con las labores, Natsu no pudo evitar soltar un silbido de asombro. La construcción, que apenas era el armazón, sería grande. Tan grande que incluso superaría Fairy Hills. "Perfecto. Será un buen hogar para mi familia... Aunque no sé cuántas habitaciones tendrá".

Mientras Natsu cavilaba sobre su futura residencia, Lucius giraba órdenes y más órdenes. —Tú también, ve y comienza con los grabados.

Lulu de mala gana, ya que estaba entretenida observando a Natsu, tomó varias cubetas de pintura y se dirigió hacia la armazón. Y con brocha en mano comenzó a pintar runas en las vigas ya colocadas.

Lucius palmeó la espalda de Natsu. —Jajajaja. Veo que te quedaste sin palabras.

Natsu cabeceó. —Cuando te dije que quería una casa nueva, no pensé que sería una mansión —antes de que Lucius dijera algo, Natsu siguió hablando—. Y estoy gratamente sorprendido. Es perfecta para mi familia. ¿Cómo lo averiguaste?

—Jajajaja. Chico, no subestimes mi red de información. Para cualquier constructor es necesario saber quién necesitará una casa... o en este caso, un lugar para su harén.

—Ya veo —Natsu no se sorprendió. Después de todo, hace algún tiempo declaró frente al gremio su propiedad sobre las hermanas Strauss. Además, cualquiera con tres dedos de frente se daría cuenta del comportamiento de Cana y Levy—. Lucius, aun así...

Lucius, según él, había investigado perfectamente y también, casi todo el mundo, conocía lo destructivo que era. Y, como todos, creía que cada centavo de Natsu era para las reparaciones. Antes de que Natsu siguiera, Lucius cruzó su brazo en la nuca del pelirrosa, tal y como lo haría un padre. Y en un tono amistoso y jovial dijo:

—Chico, hace algún tiempo salvaste mi vida y la de mi familia... y aún no he pagado esa deuda.

—Eso no es necesario —respondió. Cuando tenía trece años se vio involucrado con una organización de esclavistas. Y de alguna forma extraordinaria, repartiendo golpes a diestra y siniestra, destruyó a la organización y liberó a todos los esclavos. Entre ellos Lucius y familia. "Ahora que recuerdo, todo empezó porque esos idiotas dijeron que conocían a Igneel... me engañaron… pero eso ya no importa".

—Además, mis chicos siempre han regresado a salvo cuando eres el que se encarga de la seguridad.

—Me pagan por eso.

—Puede ser, pero quiero que pienses de esta casa como tu regalo de bodas. Así que no te preocupes por el dinero —antes de que Natsu aceptara un lujoso regalo, Lucius masculló por lo bajo—. Tsk. Esa niña tonta, ¿acaso no recuerda nada de lo que le dije sobre las runas?

Sin otra palabra, dejó a Natsu y se fue a reñirle a Lulu.

Pasó la mano derecha por su cabello color salmón y suspiró derrotado, tenía su orgullo y quería pagar cada centavo, pero ahora tenía un modo de pensar distinto. —Ni modo, entonces usaré todo lo que tengo para comprar lo que haga falta —se dijo, pensando en los gustos de cada mujer. "Libros, mini bar, muebles, peluches, ropa… definitivamente tengo que comprar muchas cosas".

Supongo que haber sido alguien bueno durante unos cuantos años ha dado sus frutos.

Natsu rodó los ojos. —Igneel, es un mal hábito interrumpir mis pensamientos.

Vamos, este lugar es aburrido.

Natsu negó. Tratar con Igneel era difícil, en ocasiones era caprichoso y egoísta, y en otras se comportaba como un sabio y buen padre. —Está bien. Buscare la forma para sacarte de mi mente.

¿¡En serio!?

Por supuesto —aseguró y después sonrió con malicia—. Ya verás. También te encontrare una dragona para que te entretengas y dejes de ver mis cesiones amorosas.

Sin esperar una respuesta del dragón, abrió los ojos y provocó que Lulu se sobresaltara. Ella cayó sobre su trasero e hizo un puchero cuando Natsu rió.

—Mooo. Eres malo.

—Fue tu culpa —Natsu se acuclilló y miró a la mujer.

—No es cierto —ella le devolvió la mirada.

Natsu mostró una sonrisa radiante y le revolvió el cabello. A ella no le afectaba su mirada. "Supongo que tiene mente de niña". —Perdón —dijo y le ofreció la mano para ponerla de pie. Ella se sacudió el polvo.

—Lulu. ¿Cuán grande será la residencia? —Le entró curiosidad conocer más detalles de todo y Lulu agradeció que Natsu la entretuviera.

—Okey~ Verás, está será la mansión más grandeee que hemos construido. Tendrá cincuenta y dos habitaciones, diecisiete baños, tres estancias, dos comedores, un doble sótano, una biblioteca y muchas, muchas, muchas cosas más que están en los planos…

La mujer llevó a Natsu hasta el lugar donde estaban los planos de la edificación, y durante una hora estuvo hablándole sobre cada escondrijo del lugar. Natsu, extrañamente, estaba complacido con cada detalle. Sería su nueva casa y, en un futuro no muy lejano, su estirpe llenaría el bosque. —…y está será la habitación principal.

—Ya veo —afirmó comprender cada cosa, pero algo nuevo llamó su atención—. ¿Qué está haciendo tu padre? —Cuestionó, viendo a Lucius dibujar una infinidad de símbolos en cada viga y soporte de la estructura. Las vigas bermellón estaban cubiertas por tinta blanca, e incluso la piedra caliza, aunque no se notara, tenía destellos blanquecinos.

Los ojos avellana de la mujer brillaron con emoción, una sonrisa zorruna apareció en su rostro. Se golpeó el pecho con orgullo. —Son runas mágicas, esas son la razón del éxito familiar. Brindan resistencia y mayor duración, nadie puede compararnos. Combinadas con las Vigas de Adán forman un vínculo perfecto…

Natsu asintió varias veces, la familia constructora estaba tomando grandes medidas contra su magia de fuego, y les agradecía profundamente. La madera no sería consumida fácilmente, ni se deterioraría con el paso del tiempo. —Entiendo —dijo con menos interés que antes, principalmente porque su mirada descansaba en algo mucho, muchísimo más interesante. Ella estaba parada al frente, regalándole, aunque de manera inconsciente, una gran vista de su firme trasero apretado por el overol. Natsu sonrió con malicia y, mientras ella seguía con el discurso, inhaló el singular aroma de la mujer. Ella respingó ligeramente y miró al hombre sonriente. Retrocedió un par de pasos viéndolo con ojos acusadores—. Perdón, no pude evitarlo. Tienes un aroma singular.

Los ojos avellana de Lulu volvieron a brillar, pero de curiosidad, y acortó la distancia mientras lo miraba con expectación. Natsu la catalogo como una mujer de trato difícil. —¿A qué huelo? ¿A hojas y sudor? ¿Salado? Yo no huelo nada —la mujer de cabello gris y piel morena comenzó a acribillarlo de muchas preguntas, todas sin mala intención—. ¿O acaso tu súper nariz puede oler algo más?

Natsu mantuvo una sonrisa enigmática y aprovechándose de la situación cruzó su brazo derecho por la delgada cintura y la repego contra su cuerpo. Y al oído le dijo: —A flores, a sol, a hojas, a sudor y…

—¿Y?

—A mujer.

Lulu se sonrojó, pero no hizo el intento de separarse del hombre, Natsu tenía una presencia sobrecogedora y un aura masculina tan fuerte que la hacía querer seguir a su lado. Pero, a escasos milímetros de que la mano izquierda apretara el firme trasero, un carraspeó interrumpió la escena. Lucius ocultaba su furia bajo una sonrisa sutil. —Lulu, ve a ver si tu madre necesita ayuda —la mujer dudó un segundo entre Natsu y su padre, y antes de que rebatiera, una expresión contundente la hizo salir corriendo.

Mientras ambos hombres veían la silueta de Lulu desaparecer entre los árboles, Lucius volvió a sonreír. —Chico, sabias que entre los constructores hay un dicho: Si no vas a construir, no sientes las bases.

Natsu se rascó la nuca, el aura de un padre sobre protector era algo para tener en cuenta. —Perdón Lucius, no volverá a suceder.

—Eso espero.

—Jefe hemos terminado —un pelirrojo de complexión musculosa llegó a salvar el ambiente.

Lucius palmeó la espalda de Natsu. Con una seña le indicó que lo siguiera, y se dirigieron al centro de la edificación. Cruzaron por tablas, y Natsu calculó mentalmente la profundidad que tendría el sótano. "Vaya. ¿Qué uso le puedo dar a un lugar tan grande?"

—Mocoso. Es hora de usar la Class Myrddin.

La voz de Lucius lo sacó de sus pensamientos. Lucius sostenía entre sus manos una piedra negra. —Así que esa piedra es la razón por la cual estoy aquí.

Lucius bufó indignado, esperaba una reacción más efusiva del pelirrosa y no una llana y simple.

—Es tu culpa. Si me explicarás lo grandiosa que es la Class Myrddin entonces es probable que me sorprenda.

—Eres aburrido. Pero tienes razón. Esta piedrita —levantó la piedra y los rayos del ocaso se reflejaron hermosamente— será la defensa de todo. Se volverá el corazón de tu casa y del bosque. Hará posible que todo a su alrededor permanezca oculto para cualquiera que no sea bienvenido. Una barrera impedirá cualquier catástrofe climática —a propósito no dijo algunos detalles, no quería quitarle toda la diversión a Natsu. "¿Cuánto tiempo le tomara darse cuenta de todas las habilidades de esta piedra? Espero que no sea mucho".

—Ahora sí entiendo su grandeza. Y comprendo porque estoy aquí.

—Exacto —Lucius le entregó la piedra. Y Natsu pudo ver, apenas visibles, las palabras «Class Myrddin» impresas en la superficie negra—. Pero antes de eso debes pensar en un nombre. Un nombre que refleje poder y grandeza. ¡Vamos! ¡Que nazca una leyenda! —extendió los brazos al cielo, y detrás era iluminado por la luz del ocaso.

Era una escena que representaba la majestuosidad del momento. La residencia de un rey florecería en la oscuridad e iluminaria todo a su alrededor.

—Lucius. No he pensado un nombre.

Esas palabras resonaron en el lugar, congelando todo a su paso. El ambiente fue destruido fácilmente.

—¡Queeeee! —todos los obreros estaban cerca de la estructura y no pudieron evitar exclamar sorprendidos, aunque Natsu siempre los sorprendía, esta sorpresa no fue grata.

El peligris estuvo a punto de caer pero la magia de Natsu lo mantuvo en el aire. —¡Idiota! ¡Gasté mi tiempo ensayando mis hermosas líneas! ¡Me inspire! ¡Devuélveme mi tiempo!

Natsu rodó los ojos. —Es tu culpa. Me hubieras avisado. Sólo me llamaste porque era algo importante y nada más —y enfatizó su posición debilitando el agarre provocando que Lucius temblara por la altura—. Sabes. Ya es tarde. Mejor tomamos un descanso y vengo mañana con un buen nombre.

Natsu regresó a tierra y bajó a Lucius. Cuando este último se sintió seguro, suspiró y negó. —No puede ser así. Ya he completado los preparativos y se arruinaran antes del amanecer. .

Natsu sonrió de lado con un tic en la sien derecha. —¿Enserio? ¿A quién diablos se le olvida decir las cosas importantes?

—Calma, calma. Sentémonos y pensamos en algo, entre un montón de cabezas tiene que salir algo bueno —Graham intervino y los guió a un área despejada mientras algunos otros comenzaban a preparar la cena. Un estofado acompañado de licor era una gran combinación para aliviar el cansancio del día. Improvisaron una mesa y bastantes sillas.

Con el tiempo como guillotina, los más de veinte hombres comenzaron… a cenar.

—Piensas mejor con el estómago lleno.

Para amenizar el ambiente, el pelirrojo -Koth- sacó un laúd. Afinó las cuerdas y como si jugara con una dama, lentamente su laúd empezó a soltar notas dulces y atrayentes. La música incitó la sed y, gracias al cielo, las jarras empezaron a desfilar al ritmo de «Calderero, curtidor»

Siempre sus deudas paga el calderero:

Paga una vez cuando lo ha comprado.

Paga doble a quien le ha ayudado.

Paga triple a quien le ha insultado.

Paga cuatro a quien lo ha golpeado.

Uno, dos, tres, cuatro

—La inspiración y la música tomadas de la mano están, no puedes tener una sin la otra.

Esas palabras avivaron las llamas de la diversión. Y siguieron cantando hasta que, paulatinamente, comenzaron a caer presas del alcohol y la felicidad. Aunque eran trabajadores, y cada uno tenía una familia que mantener, era por estas ocasiones en que se llamaban hermanos.

"Lucius es un genio. Este ambiente se parece al del gremio… con razón trabajan con un gran ánimo… Vaya, he aprendido algo que había olvidado".

El amanecer estaba cerca…

Durante las largas horas de la fiesta, Koth había cantado historias fantásticas, llenas de emoción y fantasía. Románticas, cómicas, trágicas y terroríficas. Historias de tiempos lejanos y misteriosos. "Lo tengo, ya tengo el nombre". Y en medio de esa baraja de leyendas sacó -Natsu- el comodín que le hacía falta. Con tranquilidad tomó la piedra negra, pero antes se la quitó a Lucius, y se dirigió al centro del edificio. Tambaleaba ligeramente y a pesar de eso, logró pasar por el abismo de oscuridad y destellos blancos. En medio de la maraña de vigas y tinta se alzaba un atril, era pequeño e ideal para el propósito. Le costó breves segundos enfocar el espacio diminuto donde iría la Class. —¡Es hora! —y sin contenerse depositó toda la energía mágica que pudo, mientras hacía eso, pensó en su familia, sus mujeres y sus hijos adoptivos—. ¡Te llamarás -!

Las palabras se perdieron por el sonido del bosque estremeciéndose. El poder se expandió con gran rapidez, iluminando todo a su paso. La escena era similar a una piedra, que al caer a un lago, rompe la serenidad y crea ondas expansivas, una tras otra. Los arboles parecían inclinarse como si reverencia a un ser superior.

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EL REY XIII: Oberon´s Forest III

-Sirenas-

Malva - Sede del consejo gremial – 19:00 horas

La Torre destinada para la reunión media quince metros de alto y por dentro era tan espaciosa como para albergar a cincuenta personas, dividida en tres niveles, de los cuales el primero, que estaba por debajo de la tierra, era destinado como prisión, el segundo eran las barracas de las tropas del Consejo de Era que se encargaban de vigilar la ciudad, y el tercero es la gran sala de reunión. Y este último parecía un anfiteatro circular; las tribunas tenían como espectadores a los acompañantes de cada maestro que asistió a la reunión; y en el centro una mesa circular, de caoba negra, con trece sillas.

Dos personas ingresaron al lugar, cortando el ambiente bullicioso de la mesa y el que provenía de las tribunas. —Hola a todos, el invitado principal finalmente ha llegado —dijo la hermosa pelinegra que era la enviada del Consejo de Era, vestía un kimono blanco de curioso diseño, tenía una sola manga del lado derecho mientras que el brazo izquierdo quedaba descubierto, el kimono le llegaba hasta tres dedos sobre el muslo y un obi dorado en la cintura, contoneaba las caderas de un modo singular—. Seré la moderadora de la reunión.

Natsu, aunque no se notara, apretaba los dientes, tenía que reprimirse, él caminaba detrás de su bella mujer y quería agarrar ese apetitoso melocotón que se bamboleaba, como si lo tentara para devorarlo. Maldijo en su interior, ella lo había convencido de actuar como profesionales y no como amantes, a base de conjeturas concluyeron que el Consejo de Era y el Consejo Gremial tenían agentes infiltrados y ella misma era una prueba fehaciente de ello, no era una coincidencia que la reunión fuera programada en la noche, el momento justo para el ataque sorpresa de Eisenwald.

La pelinegra dejó escapar un suspiro, imperceptible, de alivio. —Ya veo, la Maestra de Mermeid Heel no confirmó su participación así que no vendrá —aclaró. Natsu ocupó el asiento que estaba entre Roubaul y Goldmine, mientras Ultear ocupaba el de moderadora. Todos los presentes se quedaron viendo a Natsu, analizándolo, como si quisieran averiguar qué tipo de persona es. Natsu en cambio sonrió con soltura.

—Vaya, todos los maestros son unos viejos. ¿No han pensado en el retiro? Y así dejan paso a la nueva generación tal como lo hizo el Abuelo.

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Erza y Mirajane no pudieron evitar esbozar una sonrisa, esta era la naturaleza de Natsu, descarado y retador, a quien no le importa nada aparte de su familia. Además, varios de los escoltas estuvieron de acuerdo, ya era tiempo de que más de alguno ascendiera en su propio gremio y se hiciera con fama y prestigio. Entre los escoltas estaba Wendy y Charle; la niña mostró preocupación y nerviosismo, después de todo, él estaba rodeado por los líderes de los gremios más fuertes del continente. Y Charle negó, pensando en lo irresponsable que era el pelirrosa.

Aparte de ellas, estaba una rubia que destacaba por su belleza y buen cuerpo. Ella estaba acompañando a Bob. "Vaya, vaya. Natsu sí que ha cambiado mucho desde la ultima vez que nos vimos". Jenny y Natsu ocasionalmente coincidían en sesiones fotográficas para la Sorcere´s Weekly. "Maa... ojala también haya cambiado en otros sentidos" se relamió los labios de manera coqueta, excitando a los hombres cercanos. Aunque en el pasado ella le coqueteó abiertamente, lastimosamente fue rechazada por la densidad del joven, y eso lastimó su orgullo; quería la revancha, y la obtendría, pero no como pensaba.

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Así como habían quienes lo apoyaban también estaba el sector que lo desaprobaba, principalmente los maestros. —Tienes la boca demasiado grande, mocoso. ¿Quieres pelea? —la persona que habló fue el maestro de Twilight Ogre.

«¡Enséñele quien manda, Maestro!» desde las tribunas lo apoyaron.

«¡Natsu sacalé la mierda a golpes!» él también tenía a su bella animadora.

—¡Basta! —Ultear se vio obligada a intervenir—. Sr. Dragneel y Sr. Banaboster ¿podrían mantener la calma?

Natsu hizo una mueca de niño inocente, esto enojó al hombre.

—Ya, ya. No hay necesidad de exaltarse —Bob, como toda una madre, intervino antes de que alguien resultará herido—. Banaboster no aguantas una bromita del chico nuevo. Además no me molestaría entrenar a mi sucesor si es alguien tan lindo como él.

Todos los hombres se sintieron perturbados, principalmente los de Blue Pegasus. Y Natsu internamente agradeció estar lejos del viejo Bob.

Goldmine se acomodó las gafas, en su interior suspiró cansado. "Este chico será problemático". —Natsu puede que tengas razón, pero esa decisión no te compete.

Natsu mantenía la sonrisa y la calma. —Es verdad, pero aquí hay varios que en cualquier momento estiran la pata —hizo alusión a los maestros de Cait Shielter, Lamia Scale, Twilight Ogre y Raven Tail—. Sólo pienso en el bienestar futuro de los demás gremios.

El ambiente se volvió a caldear, principalmente los ancianos. A ellos no les gustaba que un jovencito y novato, un advenedizo de la nada, los menosprecie. Prueba de ello era las presencias mágicas que comenzaron a elevarse, tratando de intimidarlo. Natsu mantuvo la sonrisa y antes de que demostrará su poder, un aura apabullante se apoderó de todo el lugar. Obligando a todos a recobrar la compostura. "Es ella" pensó Natsu.

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Casi al mismo tiempo, en otro lugar.

Makarov hace algunos días informó y confrontó a Porla por lo ocurrido con Juvia. Él llegó preparado para luchar a muerte, pero las cosas no salieron como lo había previsto. José no sólo no lo atacó sino que tampoco mostró enfado alguno. Él no podía entender como José era capaz de mostrar poca importancia por alguien de su propio gremio; o talvez era la calma antes de la tormenta. Y por ello se quedó un par de días observando la ciudad donde Phantom Lord reside. No encontró nada ni vio algo extraño.

Entonces decidió regresar a Magnolia, pero de paso aprovecharía el viaje para visitar cierto lugar que Natsu le recomendó. —Ah —suspiró con pesadez recordando que a esta hora estaba sucediendo la reunión en Malva—. Esperó que ese tonto no haga nada estúpido.

Mientras caminaba por las calles nocturnas de la ciudad no pudo evitar pensar en el joven maestro, se imaginó a éste retando a los demás maestros y armando todo un lío, rompiendo la alianza entre gremios y sembrando el caos. Sacudió la cabeza para alejar ese mal y pésimo pensamiento. "No. No puede ser tan idiota... yo le hablé y le explique todo...esperó que Erza lo haga razonar". Pobre iluso... Makarov desconocía que, a pesar de todas las advertencias el pelirrosa ignoró todas y cada una, además no sabia que Erza haría todo lo que Natsu dijera.

Finalmente llegó a su destino; oculto en el barrio rico de Crocus; estaba el lugar que buscaba: Una mansión de tres pisos y muchas ventanas. "No puedo creer que el chico haya obtenido un pase a este lugar... el ingreso cuesta un montón de dinero". Con presentar la tarjeta al guardia pasó por un extenso jardín, que a pesar de ser noche no dejaba de ser bello. Las puertas del cielo se abrieron ante sus ojos y su corazón se regocijo; donde quiera que mirara siempre habían bellezas de todo tipo: morenas y blancas; altas y chaparras; pechugonas y pechuguitas; rubias, pelirrojas, morenas, etc., etc. No pudo evitar esbozar una sonrisa. "Definitivamente debo agradecerle por esto". Caminó hasta la recepción y entregó una carta a la Señora del lugar. Ella después de soltar una risita dulce y un «Vaya, un conocido del Bombocito», tronó los dedos y Makarov fue conducido a la primera estancia de relajación. Antes de dejar que su corazón fue regocijado por retozos y caricias recordó a Natsu.

«Abuelo, ve a Kabukicho y renueva tu espíritu. Toma esta carta y dásela a Romuna... ella me debe un favor».

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De vuelta con Natsu y compañía.

—Hacen demasiado ruido.

La voz suave y dulce, a la vez poderosa, reveló su identidad: una mujer madura con el cabello negro hasta la cintura, cuerpo de infarto y vestida como sacerdotisa sintoísta. Su pantalón rojo con cortes transversales en los muslos, permitiendo un vistazo de su piel lechosa y sublime, ondulaba al ritmo de su cadera. Lleva un collar de cuencas naranja que nace entre la blancura de sus pechos y se pierde en la negrura de su cabello. Su blusa blanca deja entrever que no usa sostén y aun así sus pechos, grandes, se mantienen firmes y no ceden contra la gravedad. Es alta y bella; temida y respetada; anhelada e inalcanzable como una diosa; sabia y con un gran criterio; y extremadamente fuerte. La belleza tomó el último asiento, justo enfrente de Natsu, y con ello el ambiente pesado desapareció.

[Googlear Mikumo Kushinada – Una Sombra, Nueve Puños]

—Señorita Mikumo, es todo un placer tenerla en la reunión —Banaboster adquirió un modo cordial y temeroso, se podía ver el sudor correr por su frente, actuando como perro faldero se acercó a la recién llegada—. ¿Qué tal estuvo su viaje?

Natsu mantuvo la sonrisa, Makarov no se quedó corto; él le ordenó que leyera los informes de los actuales maestros y el más extenso era el de la Maestra de Mermeid Heel. "Ya veo. Este es el poderde la más fuerte entre los Diez Santos. Definitivamente no me ha decepcionado".

—Siéntate —masculló con indiferencia, con la mirada fría y la voz carente de sentimientos, justo antes de que estrecharan las manos. Era bien sabido su repulsión por los débiles y ella misma declaró que sólo aceptaría a un hombre que fuera capaz de vencerla… y ya habían pasado quince largos años de eso.

—Si señora —Banaboster no necesitó escuchar una segunda vez para regresar a su asiento.

Natsu vio esto y no dejó pasar la oportunidad. —Ogro que ladra no muerde.

El comentario de Natsu causó diversas reacciones, mientras algunos negaban e internamente regañaban a Makarov por dejar a un sucesor problemático como Natsu; otros reían por lo bajo a causa de la osadía del pelirrosa. Antes de que Banaboster brinque y se fuera a los golpes fue detenido por el aura intimidante de Mikumo, en esta ocasión sólo los maestros pudieron sentir la presión.

—Al parecer el sustituto del Sexto es incapaz de comprender mis órdenes —cada palabra fue pronunciada sin sentimiento alguno—. ¿Acaso eres idiota?

Natsu por un momento fue aturdido. "Esto puede ser divertido". Sonrió y respondió dejando que su poder mágico se comenzara a manifestar. La mesa de los maestros fue dividida por una pelea de poder. —Sólo obedezco mis deseos.

Un ápice de sorpresa apareció en las bellas facciones de la pelinegra. —¿Te atreves a contradecirme?

Natsu mantuvo el duelo de miradas y no dejó de sonreír. La presión que emanaba de la mujer comenzó a ganar terreno y a afectar toda el área. Era similar al agua que se desborda de la copa… este era el nivel de la maga más fuerte del continente, alguien que es capaz de doblegar a los de su alrededor. Y para sorpresa de todos los maestros Natsu igualó el aura. —Únicamente escucharía tus palabras si estuviéramos en la misma cama, y si suplicaras por más amor.

La mujer parpadeó sorprendida, desde hace algunos años que nadie se le proponía con tanto descaro, y mucho menos, que alguien pudiera permanecer –estoico- bajo su presencia. "Tal vez..." Pensó en la ínfima posibilidad y elevó por tercera vez su poder; la Torre comenzó a temblar por la presión. "Esta es la prueba definitiva". —Interesante —y por primera vez, la pelinegra sonrió de manera imperceptible.

Natsu tragó en seco, y por una fracción de segundo estuvo por soltar su poder verdadero. Ese poder oscuro y perverso, que sólo transmitía su ansia de matar y matar como si no hubiera nada más en el mundo. Respiró profundamente y se retiró de la batalla. No podía descontrolarse y destruir todo a su paso, ya habría tiempo para eso más adelante. Mikumo bufó decepcionada y perdió todo interés en la reunión, olvidando el motivo por el cual asistió.

Desde el principio de la reunión ella sonreía hermosamente, era igual que las demás chicas, amaba a Natsu y amaba verlo gallardo y poderoso. A pesar de haberle dicho que actuarán como profesionales, si él, en este momento, le pidiera hacer el amor, sin duda alguna aceptaría. Sólo con presenciar la pequeña batalla contra la maga más poderosa hacia que su corazón latiera y su entrepierna temblara con deseo. Si, amaba a ese hombre, y amaba ver cómo todo el mundo se ponía a sus pies. Y sin lugar a duda, mataría a cualquiera que osará tocarlo. En su corazón prometió destruir a Banaboster. Varias veces respiró lentamente, dejando que su mente se tranquilizará, además el lugar se hundió en un silencio sepulcral. La mayoría estaba estupificado (combinación de estupefacto e idiotizado), incapaces de comprender la magnitud de la batalla que duró breves segundos. Y otros negándose a creer que la actitud altanera y casi bravucona de Natsu tenía un poderoso respaldo.

—Señorita Mikumo —Ultear intervino y encaminó la conversación a buen puerto—. Qué bueno que pudo venir, sería muy problemático lidiar con tanta idiotez de estos hombres.

Mikumo sonrió ligeramente, le agradaban las mujeres que no tenían ataduras para decir lo que se les viene a la mente. —Qué extraño, recuerdo haber confirmado mi participación. Talvez eso tenga algo que ver con el sabotaje de mi transporte —respondió con cautela, analizando las expresiones -ya calmadas- de los presentes. Tenía la sospecha de que alguien no quería verla hoy en Malva. No por nada era la Primera Diosa de Ishgar y maestra de Mermeid Heel.

Y estaba medio equivocada, el actor principal de esta reunión -aquel que maneja todo desde las sombras- no quería a la maga más fuerte en la ciudad. Incluso él sabía que enfrentarse a la Primera Diosa de Ishgar sería algo fatal y arruinaría sus planes.

Con un ambiente más o menos estable, Ultear se las ingenió para desarrollar el evento principal. La introducción oficial de Natsu Dragneel como Cuarto Maestro de Fairy Tail. La demostración de su poder le permitió callar la boca de aquellos que lo rechazaban y ser reconocido como parte integral del Consejo Gremial. La reunión prosiguió con otros asuntos, la muerte del Maestro de Sabertooth a manos de un desconocido. La cooperación con el Consejo de Era para destruir al gremio Lobos del Sur por trata de personas.

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Malva - Barrios medios - 20:15 horas

En una de las tantas tabernas de la ciudad, los guardias, que deberían estar patrullando la ciudad, están comiendo y bebiendo. El propietario, internamente, agradece que afuera este lloviendo como nunca antes y gracias a eso está vendiendo lo poco que tiene a un buen precio.

—Parece que nunca terminara —dijo mientras veía a través de la ventana. Su plato está vacío y su jarra a medio beber, de reojo ve a su acompañante empinarse otra jarra de cerveza. "Estamos de turno" piensa pero mejor lo deja de lado.

Como si no hubiera mañana se bebe la cerveza que hace unos segundos le trajeron. Siempre ha sido bueno para beber y nadie lo niega, es de esos –escasos- que mantienen la cordura aun después de tres barriles. —Fuaaa. ¡Que delicia! —pone otra moneda y la camarera corre a traer más licor—. Ojala dure unas horas más.

—Deberías dejar de beber —aconseja viendo como el propietario se frota las manos. Sospecha que el licor tiene algo adictivo y por ello prefiere sólo un poco—. Recuerda que estamos de turno y ya no estás en edad de andar bebiendo.

El gordo contamina el aire –de por si ya enviciado- con un tremendo eructo, se desordena el cabello entrecano y sonríe a modo de disculpa. —Julius te preocupas demasiado, casi te pareces a mi esposa —cambia de tema porque no quiere predicar sobre sus problemas maritales—. Además con esta lluvia ni las ratas salen.

Julius suspira derrotado, sabe que su acompañante tiene razón pero algo en la boca del estomago lo inquieta. Si su abuela estuviera con vida le diría: Juli, híncate y pide a Ishgar que su tristeza se detenga. No queremos morir ahogados.

El gordo vuelve a empinarse otra jarra y mira al muchacho profundamente. Julius es joven y no comprende el placer de irse de pinta aunque sea una hora. —Está bien —cede, el tiempo no ha pasado por gusto y ahora es un poco más sabio que antaño, mira a través de la ventana y presiente que la lluvia está por desaparecer. Bufa resignado, recordando que hace algunos años -tantos que no los recuerda- era así: responsable y recto—. Pero que quede en tu consciencia si muero por una gripe.

Julius sonríe abiertamente. —Gracias Mark —éste saca unas monedas y las deja sobre una bandeja. Antes de que se ponga de pie, la campana resuena por toda la ciudad. Todos se quedan pasmados... algunos aletargados sin comprender el significado del sonido. Vuelve a sonar... y suena... otra vez.

Todo el alcohol abandonó el cuerpo de los soldados. Suena dos veces más... y rezan para que no vuelva a sonar. Sus rostros se tiñen de desesperación, era como si estuvieran frente a frente con la muerte.

—Siete —alguien anuncia lo obvio—. Siete —vuelve a repetir, para si mismo, busca la aprobación de los demás y ve que no se ha equivocado. Campanella sonó siete veces. Finalmente comprenden que la lluvia ha cesado y un infierno está por desatarse.

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Algunos minutos antes en lo más alto de La Torre

En lo alto de la Torre una figura encapuchada, a pesar de la lluvia y el vendaval, permanecía imperturbable. Se quitó la capucha y reveló su identidad: Meredy Ilianov. A su alrededor hay algunos soldados –guardianes de La Campanella- inconscientes. Ella se abre pasó entre el montón de cuerpos y desde el borde observa la ciudad.

Meredy suelta un montón de improperios, algo inapropiado para una mujer hermosa. "Esos malditos están bebiendo y comiendo. Y yo, trabajando arduamente. Sólo porque Natsu me lo pidió, sino bien que dejaría arder esta ciudad hasta los cimientos" piensa. Ella neutralizó a casi todos los miembros de Eisenwald. Y, magistralmente, volteó las tornas a favor de Natsu. Ahora, todo se movería de acuerdo al deseo e ingenio de su pareja. "Él nunca deja de sorprenderme" sabía que el responsable del aguacero era Natsu, gracias a ello pudo prepararse para un clima tan salvaje. "Toda la información que existía ha sido mentira. No es un tonto cabeza hueca que sólo piensa en batallas" asintió para si misma, luchó contra él, perdió y fue seducida por el porte masculino. "Ni un denso e inexperto con las mujeres" y eso quedó claro un sinfín de veces.

Aplaudió alegremente y con su corazón lleno de emoción comenzó a hablar en alta voz a pesar de la lluvia torrencial, talvez sus palabras llegarían a oídos de alguien, pero eso no le importaba. —¡Y por eso y mucho más! ¡Él es mi pareja! ¡Me ama y lo amo! ¡Soy su mujer y cumpliré sus deseos! —Toma un poco de aire en un intento de calmar su corazón—. ¡Está ciudad es el inicio para que mi amado muestre su poder y grandeza! ¡Malva serás testigo del nacimiento del antihéroe más grande del mundo!

Lastimosamente nadie fue testigo de su devoción, ni del baile tan majestuoso que hizo a la luz de la Luna. Finalmente hizo sonar La Campanella; siete veces. Ésta campana tiene el atributo mágico «Sonido Absoluto» el cual le permite hacerse escuchar por toda Malva sin interferencia alguna.

Ultear les dijo el significado de cada campanada. El primero anuncia el inicio o final de un día. Dos toques significan matrimonio. Tres el nacimiento. Cuatro la muerte de alguien. Cinco el cambio de año. Seis la visita del Rey. Y siete... el advenimiento de la destrucción.

Meredy, entre la sexta y séptima campanada, uso su magia. Enlazó todos los corazones de los ciudadanos de Malva, sin que estos se dieran cuenta, y les transmitió el sentimiento de un soldado. Este pobre diablo estaba encadenado en las afueras de la ciudad. Protegido de la lluvia y del viento no sabia que le sucedería. Su estado psicológico caía en picada... y su corazón se llenó de un miedo inimaginable. A lo lejos, ocultos por la niebla y la oscuridad, se acercaba una infinidad de ojos rojos como si fueran brazas. Se movió y retorció para liberarse, pero falló miserablemente. La niebla lo engulló y justo antes de que fuera devorado, Meredy cortó el flujo de sensaciones; ya que su intención era asustarlos no dejarlos como vegetales.

—Ah. Ah. Ah. —Meredy respiraba con excitación, pero antes de que se complaciera a sí misma, salió del lugar. Su tarea fue cumplida y quería relajarse a sus anchas, comenzó a bajar por las escaleras en caracol. "Está bien si Natsu me presta un clon para divertirme". Antes de que pueda comunicarse con él, recibe una señal; no es la primera vez que actúa como infiltrada, y Ultear diseñó un sistema de advertencia. —Tsk —masculla para después romper la ventana y salir huyendo, la altura no es un problema.

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Las personas en el taberna se quedaron idos, incapaces de comprender la situación. Ese sentimiento de miedo los aturdió. Además, tantos años en paz los volvieron inútiles e inservibles a la hora de una crisis. Mark fue de los primeros en reponerse, él ya tenia experiencia enfrentando a la muerte. "Esto es malo... muy malo. No importa como lo vea, estos novatos no tienen esperanza. Iré por Natali y nos largamos de aquí-".

Al igual que Mark, Julius también enfrentó a la muerte. Pero a diferencia del anciano, Julius pensó de manera distinta. —¡Idiotas! ¡¿Han olvidado que todos los maestros de los gremios están aquí?! ¡Ellos seguramente harán algo, así que tranquilícense y hagamos lo que podamos!

Mark se sintió culpable y momentáneamente admiró a su joven compañero. "Cierto... es bueno ser joven. Supongo que este costal viejo tiene que servir para algo" con un profundo suspiro gritó—: ¡Muévanse, hay gente que salvar!

Algunos aun tenían dudas y miedo, pero ahora tenían un atisbo de esperanza. Gritaron para espantar el temor y salieron con intenciones de luchar, aunque no supieran contra quien era la guerra.

Pero para las personas normales la cosa no pintaba bien. En cada hogar de Malva la luz se prendió y apresuradamente se arreglaron para salir. ¿A dónde? Ni ellos lo sabían, pero sus instintos de supervivencia les dictaba ir al lugar más grande de la ciudad. Las madres hacían lo posible de arrastrar a los temblorosos niños. Los padres cargaban a aquellos que se quedaron idos. Claro, no todo marchó viento en popa: Hubo algunos miedosos que se abandonaron a si mismos o a sus seres queridos; algunos otros que se volvieron locos y atacaron a cualquiera que vieran. Era un frenesí de miedo y desesperanza.

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Malva - Sede la reunión - 20:20 horas

En la reunión muy pocos conocían el significado de las siete campanadas. Y el terror que sintieron fue apenas un escalofrió, todo gracias a Mikumo. Ella, notando la onda expansiva de magia, en menos de un segundo anuló la interferencia externa y se percató de la dirección del culpable. Algunos miraron con extrañeza a la pelinegra. "¿Cómo diablos pasó esto?... Cuando llegue no había nada en muchos kilómetros a la redonda" Mikumo mantuvo su expresión estoica e imperturbable y con un pensamiento a mil por hora logró entrever la situación. "Entiendo... por eso no me querían aquí, esto es una trampa y hay varios traidores entre nosotros" pensó en las posibilidades y antes de emitir un juicio encontraría las pruebas suficientes. Se puso de pie con intención de capturar a Meredy.

Toda la atención estaba puesta en la hermosa mujer. Natsu sabía hacia donde iba ella, y rápidamente pensó en una solución. No permitiría que algo le pase a Meredy. "Lo destruiré todo... pero aún puedo hacer algo". Y antes de que ella abandone la sala, carcajeó sonoramente llamando la atención de todos.

—¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!

Mikumo que tenía toda su atención en salir volteó a verlo, incapaz de comprender el motivo de la risa; lo miró con mucha atención en un intento de leerle la mente. "Él oculta algo... tsk". Maldijo ya que el perpetrador (Meredy) había escapado.

—Mocoso —Oba Babasama alzó la ceja—. ¿Podrías explicar el motivo de tu risa?

Natsu se limpió unas lágrimas falsas y, estando seguro de que todos lo miraban, dijo con una sonrisa ladina. —Está reunión se volvió tediosa y aburrida —los miró con suficiencia—. Pero al parecer ocurrirá algo interesante, después de todo, las siete campanadas son un mal presagio.

Natsu se puso de pie y la anciana negó cansinamente. —Eres tal y como se dice. Un amante de las peleas —suspiró con pesadez, apostaba a que este chico haría una locura si lo dejaba ir—. Es mejor que te evites el tiempo perdido, la persona que tocó Campanella ya está lejos de aquí. Y creo que tenemos algo más serio de lo cual ocuparnos. ¿O me equivoco Mikumo?

La pelinegra que seguía de pie asintió. —Es verdad, supongo que esa persona no es un enemigo —con una voz carente de sentimientos expresó sus pensamientos—. Solo me tomará un minuto para que tengan las cosas claras. Lechuzas.

Dos piedras de su collar brillaron en distintos colores y tres lechuzas, azul, rojo y verde fueron invocadas. Los animales prendieron el vuelo en distintas direcciones y después de un minuto, en el que se volvió a sentar, comenzó a conjurar. —Oh, Ishgar misericordioso. Préstame tus ojos por un momento. Visión Lejana.

Natsu permaneció cerca de la puerta. "Esta mujer realmente es peligrosa... poder sentir la presencia de Meredy y la de los monstruos". Y justo entonces, en la mente de Natsu, Mikumo Kushinada alcanzó un nuevo nivel de peligro. Frente a todos los maestros aparecieron dos pantallas, y asombrosamente, se miraba nítido casi como si fuera de día. "¡Ella puede verlo todo!".

En la primera aparecieron una infinidad de monstruos (orcos, duendes, gorras rojas, lagartoides, bicornios, lobos demoníacos, osos rojos, ogros) que a una velocidad lenta se acercaban a la ciudad. Algunos profirieron maldiciones al ver que Malva estaba sin ruta de escape y condenada a la destrucción. —Llegarán entre quince a veinte minutos.

Un suspiro de alivio general se escuchó en la mesa, las palabras de Mikumo no tenían equivocación alguna, ahora disponían de algunos minutos para elaborar un plan y prepararse. También agradecieron a la persona que les avisó con tiempo. Y a pesar de todo, ni uno hizo el intento de escapar, ese es el orgullo de los Maestros de Gremios. En la segunda pantalla se miraba el caos en Malva, como los ciudadanos corrían en busca de una salida o salvación, parecía un hiato descontrolado en camino al acantilado.

Natsu por su lado puso a trabajar su mente, se estaba acostumbrando a usar el cerebro, o talvez simplemente recuperaba su capacidad de procesamiento. Su plan improvisado, en poco más de un día, estaba cayendo a pedazos; si tan sólo hubiese tenido más tiempo y mayor información entonces todo hubiera salido a pedir de boca, pero aun así todavía faltaba algo por ver. Logra leer los labios de Ultear y su corazón se tranquiliza.

Todos los presentes casi llegaron a la misma solución. —Una barrera —propuso Banaboster sonriendo con tranquilidad; la suerte, tan bella y caprichosa, parecía sonreírle—; creó que una barrera elemental que abarque Malva será suficiente para mantener lejos a los invasores. Ya que la Señorita Mikumo está con nosotros no habrá de que preocuparse.

El plan era sencillo: Mientras Mikumo establecía una barrera circular por toda Malva, los demás maestros y acompañantes se dividirían en cinco grupos para luchar y después de que la barrera estuviera lista la batalla sería una de desgaste en donde tenían la victoria asegurada.

«Es él, la burda imitación» susurraron a su oído. Natsu sonrió. "Así que él es el infiltrado de Oración Seis". Él y las chicas llegaron a la conclusión de que el perpetrador mostraría ciertas señales cuando viera que el plan estaba por fallar, y que aprovechando el caos propondría una solución certera. Entonces no fue tan difícil que las vigías lo descubrieran. De reojo Mirajane y Erza asintieron, solamente Wendy y las dos acompañantes de Mikumo fueron capaces de escuchar las palabras sin embargo no comprendieron el significado implícito.

—¿Quién puede hacerse cargo del pánico colectivo? —cuando todos estaban listos para retirarse, Ultear trajo a colación un detalle importante—. A este paso las pérdidas serán muchas.

Mikumo Kushinada los vio con aburrimiento. —Eso no es un problema.

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En las tribunas…

Su cola, blanca como la nieve, se mueve intranquila. —Irás —afirma, sabe que es en vano pedirle que no.

—Sí, iré —su mirada expresa su decisión y la nobleza de su corazón—. Quiero ayudar.

Charle niega, no tiene otra opción mas que acompañarla, y aunque la tuviera, igual iría hasta el final con su (pseudo) hija. Su única preocupación es protegerla y piensa rápidamente en alguien que sea capaz de lograr eso. —Él —señala con su patita al muchacho que ha causado gran impresión—. El maestro de Fairy Tail.

—Natsu-san —murmura y luego asiente con las mejillas levemente coloradas—. Pero hay que preguntarle al abuelo Roubaul.

—No hay tiempo que perder —rápidamente alza vuelo y se coloca sobre la cabeza de Natsu—. Hagamos equipo. —Charle sentenció, sin opción a negarse.

—¡Genial, ahora ya somos tres! —Jenny Raelight también se apunta, esta era la oportunidad de acercarse al hombre y no la dejaría pasar, y al igual que Charle, no deja espacio a la negación.

Natsu no necesita otro gremio como aliado, confía en su poder y en las mujeres que lo acompañan, pero le debe una a Wendy; además no pierde nada con hacer equipo con Jenny. —De acuerdo —Mirajane se prende de su brazo derecho mientras Erza hace lo mismo con el brazo izquierdo—. ¿Nos vamos?

En medio de la crisis venidera muchos lo miraron con envidia, no sólo es el maestro más joven y del gremio más fuerte, sino que en cada brazo lleva a una belleza y otra belleza las mira con celos; algunos niegan cansados de esto mientras piensan que él va a su propio ritmo y es mejor no entrometerse entre ellos. Y otros sienten curiosidad y atracción por la seguridad que emana.

Afuera, Jenny Raylight crea, apresurada por el tiempo, un armatoste y así evitar el camino fangoso de la ciudad. Los –pseudo- asientos fueron distribuidos de la siguiente manera: En la hilera derecha, Mira, Natsu –con Charle en la cabeza- y Erza; y en la hilera izquierda Bob, Wendy y Roubaul.

—¡Asombroso! —exclamó con sorpresa. Ella conducía la carreta mecánica a través de los caminos lodosos y vacíos de Malva, el barullo de antes desapareció como si nada hubiese sucedido—. ¡El poder de la Señorita Mikumo es asombroso! ¿Verdad, Natsu?

Natsu estaba hablando con Wendy sobre el apoyo que ella brindaría al equipo, además le aseguró que no había nada de que preocuparse ya que la protegería -y a Charle también- en el campo de batalla. Él volteó a ver a Jenny. —Por supuesto, me ha dejado asombrado —en más de un sentido—. Pero de seguro tú serás así de fuerte algún día.

Bob con una mano en su mejilla mientras reía suavemente observó y trató de discernir la mente del pelirrosa, su experiencia con hombres y como hombre le indicó lo que necesitaba saber. —Fufufu. Niño Bonito eres todo un Playboy Cazador —pestañeó de manera sutil y elegante—. Fufufu. Y parece que Mirajane (la principal) y Erza están de acuerdo con eso. ¿Tal vez?

Mirajane sonrió dulcemente y a la pregunta que quedó en el aire ella negó rotundamente. —No, Natsu no tiene ningún interés por el mismo sexo —ella apretó el brazo derecho entre sus pechos—. Prefiere lo natural.

—No creo eso, por lo que se ve, talvez ya se aburrió de demasiada carne y busca algo más —insinuó un posible romance con la pequeña peliazul.

Erza y Mirajane alternaron miradas entre él y la niña, causando que la pequeña se ruborizara y el otro rodara los ojos. Natsu bufó y cruzó su brazo derecho por los hombros de Mira, atrayéndola y la besó sin ningún tapujo; y con el brazo izquierdo apretaba un pecho de Erza haciéndola gemir. Wendy se tapó los ojos –pero espiaba un poquito- mientras Roubaul sangraba un poco; Charle ronroneó cándidamente, ajena al ambiente, el calor reconfortante del pelirrosa la hacía sentir cómoda así que no ponía atención a lo que sucedía; el espectáculo terminó cuando el armatoste se rozó contra algunas paredes.

—¡Niña, por el amor de Dios, pon atención al camino!

Jenny se disculpó, tenia las mejillas coloradas. "No creí que cambiaria tanto" sus piernas se movieron de una manera extraña. "Realmente..." dejó que su mente divagará entre fantasías salvajes… y nuevamente, casi pierde el control del vehículo. No les tomó mucho llegar hasta el lugar donde combatirían, una planicie lodosa a las afueras de la ciudad. Y no muy lejos de ahí la horda se aproximaba.

Natsu sonríe ampliamente, hace tiempo que no pelea y por eso su sangre hierve. Mira y Erza lo miran y recuerdan al pelirrosa de antaño, ese jovenzuelo que con su sonrisa transmite valor y animo a todos. Charle, con las mejillas de un rosa tenue, está flotando al lado de Wendy. —No se preocupen, saldrá todo bien —dice en voz alta, sus palabras transmiten confianza—. No dejaré que ninguna de ustedes salga herida.

Charle, Wendy, Jenny, Erza y Mirajane asintieron, un sentimiento cálido invadió sus corazones, sólo Erza y Mirajane comprendían esa calidez. Todos comenzaron a manifestar sus magias; Erza empleó Anillo del Cielo; Mirajane activó su Satán Soul; Jenny su Machine Soul; Wendy empezó a conjurar hechizos de apoyo.

Cuando los monstruos estaban a unos cuantos metros, Natsu dio un paso al frente y liberó el aire que previamente acumuló en su diafragma. Un mar de llamas salió al encuentro de sus enemigos, la humedad del aire y del suelo desaparecieron junto a un sinfín de monstruos. Incluso después de pasar por toda la horda el mar de llamas avanzó indemne hasta perderse en el horizonte.

Las expresiones de todos los presentes eran de pura sorpresa, sus bocas estaban abiertas al igual que sus ojos. Incapaces de pronunciar algo coherente simplemente farfullaban cosas ininteligibles. Mentalmente se habían preparado para una lucha larga y difícil, pero en un abrir y cerrar de ojos, Natsu, como si fuera la cosa más fácil de mundo, alumbró la oscuridad de la noche.

Natsu estaba al frente y por ende todos no podían ver su expresión. "Mierda, yo sólo quería tostarlos un poco, no carbonizarlos". Sí, Natsu también estaba sorprendido. No creía que al liberar la tercera espada que sellaba a su antiguo yo obtuviera un aumento de poder tan grande. Sonrió. No sólo recuperó a dos de sus amantes más cachondas además de recuerdos y algunos hechizos aterradores sino que también su magia principal recibió una subida de nivel más allá de lo ordinario. "¡Que genial! Con esto puedo hacerle frente a cualquiera… incluso a Mikumo".

Todos los grupos, sin importar donde estuvieran, pudieron ver salir el Sol y perderse en el horizonte. Fue un fenómeno que duró menos de un minuto y que dejó un gran impacto en ellos, después de todo, sabían que Natsu Dragneel estaba en esa ubicación. Y, aunque no querían creerlo, sabían que él tenía algo que ver con esta singularidad. De entre todos los espectadores, estaba un grupito que destacaba, principalmente porque eran sólo mujeres y de lo más hermosas, aunque una de ellas era todavía una niña.

[Todas son personajes del manga y anime Kenichi El discípulo más fuerte]

Las magas de Mermeid Heel: Shigure Kosaka (Maga clase S), Renka Ma (Maga Clase S), Chikage Kushinada (Maga Clase A) y sin olvidar a Mikumo Kushinada (Maestra de Gremio y Primera Diosa de Ishgar). Ellas son bellas y poderosas, con cuerpos esculturales -exceptuando a Chikage-, cabello negro y piel blanca, inexpresivas -exceptuando a Renka- y solteras. Sí, eso es lo primordial en esta historia.

Shigure con un rostro inexpresivo se quedó viendo al Sol que no debería existir en este momento. —Maestra, acaso eso fue-.

—Sí —respondió mientras mostraba una sonrisa diminuta y casi imperceptible—. Natsu Dragneel estuvo ocultando su poder.

Renka sonrió con complicidad, ella era diferente a las demás, no le costaba mostrar sus expresiones ni sus sentimientos. "Natsu seguramente es alguien interesante, pensar que despertaría el interés de la maestra… creo que iré a darle un vistazo". La pelinegra de chongos desapareció de la Torre donde se estaban llevando a cabo los preparativos para la barrera. Con maestría se deslizo entre edificios y callejones. —Chi-chan —canturreó, a su lado iba Chikage—. ¿Sientes curiosidad?

Chikage negó mientras seguían corriendo. —Sólo quiero comprobar.

—Oh, entiendo. Te sigue preocupando la soltería de tu hermana y quieres comprobar si él es, mínimamente, digno de casarse con ella —ellas llevaban años conociéndose y Renka aprendió a tratar con las inexpresivas y bellas sirenas del gremio—. Eres una buena niña, Chi-chan, siempre preocupándote por la maestra.

Chikage volvió a asentir. Ambas siguieron el trote en dirección sur, mientras de reojo veían destellos coloridos en otras partes. La noche se estaba tiñendo de sangre, la de los monstruos o la de los magos.

A Renka se le ocurrió una idea y no tardó en decirlo. —Tienes que seguir cuidando siempre de tu hermana —Chikage asintió—. Entonces también tienes que casarte con el mismo hombre.

La niña se sonrojó furiosamente y casi entierra la cara en el lodo, pero a último momento recuperó la compostura y siguió avanzando. Sólo que esta vez aceleró el paso. Renka adquirió el rostro de una gata traviesa. —Sip, las cosas se volverán divertidas si Natsu es fuerte.

Unos minutos después dio alcance a la pequeña, quien estaba escondida detrás de unos árboles y fisgoneaba la acción. Ambas pudieron observar algunos restos carbonizados y escucharon el suelo crepitar dolorosamente. La magnitud del ataque era asombrosa, no sólo fue poderoso sino que afectó un gran área. Ahora, las dos mujeres afinaron la oreja para escuchar todo, además conocía a todos debido a la fama que se construyeron.

—Vaya, vaya. Cuando Ma-kun dijo que te habías hecho fuerte, nunca imagine que fuera tanto. Esto te coloca al nivel del décimo mago santo.

—No lo conozco.

—Jura Nekis, hoy no vino, supongo que está en una misión.

—Bueno, si hubiera sabido que eras tan fuerte, ni siquiera me hubiera tomado la molestia de venir —terció el más viejo del grupo.

—Sí, yo tampoco sabía que Natsu-san fuera tan fuerte —aunque estuvieran lejos podían apostar que la niñita estaba emocionada.

Natsu rio fuerte y alto. —Wendy, algún día también serás tan o mucho más fuerte que yo.

Chikage apretó los dientes cuando Natsu le dio palmaditas a la peliazul. Renka soltó una risita suave.

—Wow, enserio me quede sin palabras.

Erza asintió. —Natsu nunca deja de sorprenderme —dijo simpatizando con Jenny.

—Tú tienes muchas cosas que explicar.

Natsu se rascó la nuca. —Cierto, pero eso tendrá que esperar Mira. Quiero que todos estemos juntos para ese momento. Además creo que lo peor aún está por venir.

Las palabras del joven suscitaron sospechas en todos, incluso las espías.

Mira aceptó de mala gana la respuesta. —Está bien. Entonces, ¿debemos apoyar a los demás grupos?

Bob negó. —No, en poco tiempo la barrera estará lista y para ese entonces tenemos que estar dentro.

—¿No crees que todo esto es algo extraño? —Natsu prosiguió antes de que todos regresaran a la ciudad—. Me refiero a que todas estas bestias nunca se mueven juntas y mucho menos en una gran cantidad. Creo que el ataque era contra nosotros, los maestros de gremio. Y si es así, las cosas están yendo fáciles. Supongo que estar en la ciudad será lo más peligroso, bien pudieron tendernos una trampa mientras combatíamos lejos de Malva.

Las palabras de Natsu sembraron la duda. —Estás pensando demasiado las cosas, Natsu.

Antes de que Robaul siguiera hablando un pilar de luz surgió desde el centro de Malva. Esa era la señal para regresar, descansar y de nuevo combatir hasta eliminar a toda la horda. La bóveda negra se alumbró hermosamente y una esfera, lentamente, comenzó a cubrir Malva. Varias runas y círculos mágicos adornaban derredor. Pegasus y Cait siguieron a los de Fairy, al ver que estos rodearían la ciudad y barrerían con todo a su paso. Ciertamente para Natsu la batalla fue fácil, pero no todos los gremios contaban con un poder tan avasallador y por ende tuvieron problemas combatiendo, al ver que la barrera estaba lista no lo dudaron y se refugiaron.

Renka y Chikage los siguieron a una distancia prudente, ellas confiaban en que no perderían contra los monstruos. A sus ojos la actitud despreocupada de Natsu les hacía gracia, ahora comprendían que él no era sólo palabras y que también podía pensar. Que él no era de pensamiento obtuso como lo describían algunos. Y… que él estaba en una relación con Mirajane -ninguna mujer se dejaría agarrar así si no estuvieran saliendo-. Después de unos minutos llegaron a un área infestada de alimañas.

Antes de que el grupito comenzara el ataque varios pilares surgieron, de distintas áreas, dentro de Malva y rápidamente tiñeron la barrera de un color sangriento, y los monstruos que peleaban férreamente por traspasar el escudo comenzaron a traspasarlo como si nada. Segundos después una explosión suscito en el interior y una figura gigantesca fue vista. —Así que eso es Lullaby —musitó Natsu para sí.

Lullaby rugió con ferocidad y varias casas fueron destruidas, sino fuera por la magia de Mikumo, muchas personas hubieran muerto. Sin necesidad de ver, Natsu sabía que Erigor logró usar su carta de triunfo. Su sangre comenzó a burbujear, estaba animado. "Natsu, que esperas" Igneel lo incitó. Y Natsu…

—¡Ey! ¡Espera! —Mira salió detrás de Natsu seguida por Erza. Él impactó la muralla mágica y fue repelido, quedó asombrado en medio del aire. Las alas que empleaba eran similares a las de Mirajane.

—¡Que te den! —mientras él maldecía, Erza examinaba la barrera y Bob, junto al resto, empleaban sus fuerzas para traspasarla. Lo que ellos desconocían era que la magia empleada por Mikumo fue corrompida y ahora la ciudad se volvió una jaula mortífera; los magos no podían salir y tampoco entrar, eventualmente serian superados en número, ya que los monstruos rezagados seguían llegando uno tras otro.

Natsu apretó los dientes, quería pelear, pero lo más importante era que Ultear y Meredy estaban adentro. Sí, confiaba en ellas, pero era mejor, mucho mejor, tenerlas a su lado y asegurarse de que nada les pase. Desde lejos pudo ver como el monstruo se lanzaba contra la Torre y sin mucha dificultad destruía el gran edificio. Repentinamente una diminuta figura, comparada con el demonio, le dio un golpe en la frente y éste cayó de espalda. La figura diminuta, que desde lejos sólo se miraba como un punto, saltó y se dejó caer en picado. Un golpe brutal que levantó baldosas y casas. "Esperó que estén bien" se dejó caer y con media vuelta tocó el piso.

Wendy actuaba nerviosa, quería decir algo pero Natsu se movía como bestia enjaulada. Jenny le puso la mano en el hombro y le sonrió con calidez, aunque por dentro también estuviera nerviosa. —No te preocupes, confía en él —la niña asintió—. Después de todo, prometió protegerte.

Erza se acercó a Natsu y trató de calmarlo, cosa que sólo Mira pudo hacer. Las dos mujeres tuvieron cuidado de no mencionar cosa alguna sobre el plan. Y ambas sabían la preocupación que tenía él por las dos mujeres que estaban dentro de Malva. Erza se mordió el labio, sentía celos de ver cómo Mirajane era más íntima con Natsu, de lo que alguna vez fue ella.

—Gracias Mira.

—Y bien, ¿Qué piensas hacer?

Mientras ellos hablaban Lullaby utilizó su habilidad especial. Y como si rugiera arrasó con la zona sur de Malva, reclamando la vida de incontables monstruos y los magos que no pudieron salir de la zona de ataque.

—Primero sellaré su voz —y para sorpresa de todos, ya que ni Mirajane conocía de esto, Natsu sacó la Youtou Tenbuhourin de su sombra. Juntó energía y la hoja brilló con grandeza—. Háganse a un lado.

Mira y Erza le abrieron camino; y con un par de zancadas, Natsu mandó volando su espada, casi como si fuera una lanza, en dirección del demonio gigante. La barrera no fue un impedimento para la habilidad especial de la espada. Un camino de luz atravesó las tinieblas y le dio de lleno a la bestia, traspasándola de lado a lado, y sin lugar a dudas, Lullaby quedó sin poder hablar o lanzar su canto estridente.

—Sí, lo sé, ya lo explicarás cuando todas estemos juntas —dijo Mirajane antes de que Natsu dijera algo.

Natsu sonrió. —Todos, acérquense que voy a usar un conjuro muy fuerte —su grupito se acercó y Mira estuvo a punto de golpear a Bob por querer acercarse más de lo debido—. ¡Ustedes dos también!

Renka y Chikage confiaban plenamente en la fuerza de Mikumo y Shigure, por ello, se dedicaron a observar las acciones del grupito del pelirrosa. Y no ocultaron su sorpresa, también la inexpresiva niña, al ver cómo el poder se desbordaba del hombre. Además de que la espada pasó como si nada la mejor barrera creada por la maestra. No habían salido del asombro cuando él las llamó, bien podría lanzar el ataque y dañarlas, pero él había preferido no hacerlo. "Otro punto a favor, poderoso, amable y autoritario" meditó la niña.

—¡Apresúrense que no tengo tiempo que perder!

Las dos salieron de su escondite y sin mediar palabra se acercaron hasta él. Bob soltó una risita cantarina. —Las niñas de Mermeid Heel. Como lo supuse, Natsu es un imán para las mujeres.

Natsu rodó los ojos, después habría tiempo para interrogatorios, aunque la mirada de Mirajane comenzaba a incomodarlo, y extrañamente, Wendy y Jenny también le clavaron la mirada. Elevó los brazos al cielo. —¡Oh inmisericorde Hijo del Norte! —Rápidamente un círculo opalino surgió de su cuerpo y subió al cielo—. ¡Gobernante del Hielo, deja que tus siervos acudan a mi llamado! ¡Permíteles que retocen en campos blancos!

Varios círculos arcanos de colores claros salían de su cuerpo y ascendían para después expandirse enormemente. Los presentes comprendieron que esta magia estaba a otro nivel, y en completo asombro, por enésima vez en la noche, esperaron para ver con que los sorprendería el maestro de Fairy Tail. La ciudad y sus alrededores comenzaron a iluminarse, tenuemente.

—¡Y que todo lo que toquen se vuelva parte de tu reino! —Esta magia era el tributo a su amigo pelinegro—. ¡Resonancia de la Tragedia! ¡Gray! ¡Pinta el mundo de blanco!

La gran ceremonia era el preludio perfecto para el inverosímil, pero real, fenómeno mágico. Usando a Natsu y compañía como centro, el suelo se congeló a una velocidad vertiginosa y sin límite aparente; el punto de congelación llegó hasta la barrera y rápidamente trataba de congelarla, mientras ésta luchaba para no ceder. Después de un minuto, en que todos observaban expectantes, la barrera fue congelada y lentamente se desquebrajó. Si se mirara desde arriba se podría apreciar que la magia de Natsu tiene un área de efecto de varios cientos de metros.

—¡Natsu! —exclamaron, preocupadas, las mujeres del pelirrosa.

—¿Natsu-san?

Él estaba sobre su rodilla, con la respiración entrecortada, sin pensarlo y sin ser consciente, pasó el límite de su cuerpo. Si bien, había recuperado parte de su poder, aún no estaba acostumbrado. —Estoy bien —murmuró—. Sólo me quede sin energías. Mira, Erza, vayan por ellas.

Wendy apresuradamente lo atendió, intentando revitalizarlo. Tarea que le llevaría varios minutos. Mirajane y Erza, reacias, emprendieron el camino en busca de las otras dos. Jenny, Charle, Renka y Chikage se quedaron mientras Bob y Robaul ayudaban a los magos más cercanos.

Renka sonrió. —Ey, Chi-chan, ¿es aceptable? —la niña asintió efusivamente—. Ya veo.

·.·´¯`·.·•


Regresando en el tiempo, hasta donde todo se complicó.

Mikumo terminó a recitar, en una lengua extraña, el conjuro que activaría la Gran Barrera de Ocho Trigramas. En total le tomó diez minutos completar la tarea, algo que sólo ella podía realizar. —Maestra ellas no han regresado —Shigure Kosaka se mantuvo a su lado durante todo el tiempo—. ¿Iremos?

Las dos, a paso tranquilo, bajaron desde lo alto de la Torre y volvieron al salón que antes usaron para la reunión. —No, sólo veamos.

Nuevamente dos pantallas aparecieron a pocos metros enfrente de ellas, Mikumo se sentó y cruzó las piernas en un gesto de mandamás mientras la otra pelinegra permanecía de pie. La primera mostraba a los magos y guardias regresando para atender a los heridos y descansar brevemente, estaban maltrechos pero aliviados. La segunda mostró a la otras dos Sirenas y al séquito del pelirrosa, que permanecían fuera de la barrera. Mikumo y Shigure ladearon la cabeza en confusión, cruzaron miradas y alzaron los hombros. "Los hombres son difíciles de entender" pensaron.

—Shigure, ¿crees que él sea capaz de vencerme?

La mujer lo meditó unos segundos y después negó. —No lo creo, si él tuviera el poder para vencerla, entonces, ¿por qué no ha hecho alarde?

Mikumo entendió. En el pasado, desde que declaró abiertamente que se casaría sólo con el hombre que sea capaz de vencerla, llegaban muchos para retarla, alardeaban de que podían vencerla, y ellas se acostumbraron a que los hombres siempre fanfarronearan. —Talvez sea prudente y diferente a los demás, puede que este ocultando su poder. Ahora más que nunca quiero pelear contra él.

Shigure rodó los ojos. No entendía la necesidad de buscar un marido y, según sus compañeras, jamás lo entendería. Repentinamente todos los cabellos de la nuca se le erizaron mientras un escalofrió recorría su cuerpo. Casi lo mismo sucedió con la maestra. Las pantallas se movieron y enfocaron partes de la ciudad, al mismo tiempo comenzaron a surgir pilares rojos y segundos después un mago peligris convocó a un demonio gigantesco. La destrucción y el caos comenzó; los magos y guardias reanudaron la pelea contra los monstruos.

Mikumo se sorprendió enormemente, nunca antes, nadie había logrado corromper una de sus barreras. Esto sólo indicaba cuan preparados estaban los perpetradores de esta emboscada. Y aunque le gustaba los desafíos, prefería que fueran de frente y no a traición. Ahora ya no podía hacer nada para recomponer la barrera y había algo más importante. —Shigure no dejes escapar a esos bastardos que me han hecho enojar —estaba furiosa— mientras me hago cargo del Demonio del Rey de Diamantes.

La kunoichi pelinegra desapareció, casi como si se hubiera tele-transportado. A una velocidad prodigiosa estaba corriendo por las calles de Malva, en busca de los convocadores. Esquivó piedras, lozas, paredes y techos que salían volando en todas direcciones, empleaba movimientos gráciles pero sencillos. Mikumo y ella se conocían desde hace mucho tiempo, casi desde niñas, y antes de que Mikumo heredara el puesto de Maestra, ambas viajaron por el mundo y conocieron muchas cosas, entre ellas, la existencia del Rey de Diamantes y sus abominaciones. Incluso combatieron contra algunos y conocían lo poderosos que eran, pero tampoco podían permitirse que los invocadores escaparan eso sería más peligroso. "Sólo debo apresurarme".

La pelinegra divisó a un peligris corriendo por el lado opuesto de la calle, sin perder velocidad se impulsó en una pared y después en otra, en medio vuelo desenvainó su katana con la intención de incapacitarlo. Apuntó a los tendones del pie. Justo antes de tocarlo alguien salió de una sombra y bloqueó su ataque, acto seguido la guadaña del peligris casi la decapita. —Tsk.

Sin intercambiar palabras, porque ellos conocen quien es la adversaria, se enfrascan en un combate. El peligris (Erigor) posee una amplia gamma de ataques, su guadaña le permite atacar desde cualquier punto. Y el sujeto de la sombra (Kageyama) usa dos espadas cortas, una en cada mano, acorta distancia y mientras ella esquiva la guadaña él busca la oportunidad de asestar un golpe. Pero, la mujer es mucho más poderosa. Llamada prodigio desde niña, no tiene igual con el combate con armas, además con el uso de Seikuken no hay ataque que logre darle. Sin el menor signo de cansancio, esquiva, desvía y detiene cada golpe, sin importar el ángulo. Detrás de ellos, la Torre fue destruida por el demonio gigante, breves segundos después el mismo demonio salió volando en dirección opuesta. "Es mejor terminar esto".

Mientras Shigure se pone seria, Mikumo segundos antes mandó a volar, con un derechazo poderoso, al demonio. Gira en el aire, se impulsa entre los escombros flotantes y, antes de que Lullaby se ponga de pie, arremete con todo. Recuerda la primera vez que se enfrentó a una de las creaciones del Rey de Diamantes (Zeref) y lo destructivos que pueden ser. Su caída provocó un tremendo impacto, que estremece la ciudad, y en su puño izquierdo aparece un circulo arcano verde y otro temblor afecta Malva. Uno tras otro.

—Maldita humana —dijo con una sonrisa. Después de tanto tiempo estando sellado agradecía que, al no más salir, tuviera un contrincante fuerte. No importaba si apenas era tan grande como un insecto, él respetaba la fuerza, pero apenas si estaba saliendo de su letargo. Y pensó que unos cuantos golpes más le quitarían el sueño. Cuando creyó que eran suficientes, sus ojos rojos brillaron.

Mikumo saltó y por poco logró evadir un manotazo que destruyó varias casas. "¡Es más veloz!" vuelve a atacar pero unas bolas de energía, que salieron de los agujeros de su cuerpo, la obligaron a retroceder. Cada bola causó una explosión y arrebató varias vidas. El demonio se puso de pie y sin necesidad de un conjuro lanzó su maldición. La mujer fue más veloz, pero no los guardias y magos, y después de que el ataque terminara, quedó más sorprendida. "¡Una maldición de muerte! Definitivamente este es el más peligroso hasta ahora". Sin otra opción, decidió ir con todo. Sino, de otro modo, el número de muertes seguiría aumentando.

Con su mente calmada y su corazón sereno, uso Ryu Seikuken. En este estado podía ver todo con claridad, su campo de percepción abarcaba casi toda la ciudad. Y por ello notó la energía mágica penetrando la barrera, y a una velocidad abrumadora, traspasaba de lado a lado al demonio. Aprovecho el momento y atacó desde atrás, pensando en que el demonio no esquivaría por estar herido. Se equivocó. Además también percibió la lucha por destruir la barrera que creó, a pesar de estar concentrada en la pelea, calculó el tiempo que le tomó a la magia extraña destruir su creación.

Mikumo no sabía que el ataque no dañaba físicamente, mucho menos Lullaby. Éste ni siquiera se percató que había sido golpeado, su concentración estaba en su oponente, por eso respondió al ataque furtivo con uno de sus cuatro brazos. Pero, la mujer dobló el cuerpo y su brazo apenas si la rozó. Ella aprovechó esto y, usando el brazo como camino, lo golpeó en el rostro. Lullaby estaba complacido, cada golpe era poderoso, capaz de botarlo.

La pelinegra demostró ser sumamente ágil, flexible y veloz. Lullaby no podía golpearla, a pesar de la fuerza que imprimía en cada golpe, sólo Malva estaba siendo destrozada poco a poco. Él era semejante a un niño jugando; no le importaba los golpes que recibía, aunque sin darse cuenta su armadura corporal se estaba rajando, sólo quería divertirse… hasta que se dio cuenta que su voz ya no estaba. No importó cuanto esfuerzo pusiera en su garganta, no salía ni una sola nota.

Ella también se dio cuenta de eso, y aludió esto a la energía de hace unos minutos. Respiró aliviada. "Si él fue el responsable… entonces está lleno de misterios" se permitió sonreír ligeramente. Ahora ya no tenía que seguir protegiendo a los más cercanos.

Mientras tanto…

—Wow —Renka estaba asombrada, a pesar de estar peleando, todavía tenía tiempo para poner atención a otras cosas. Por primera vez era testigo de la magia singular de Natsu, éste se encontraba devorando las llamas de la ciudad. Todo el fuego se arremolinaba a su alrededor y él ávidamente consumía todo.

Renka no era la única sorprendida, Wendy también. Era la primera vez que miraba a otro Dragón Slayer, ella no tenía idea de lo poderosa que era esta magia. Y aunque era joven, además de que entrenó por poco tiempo con Grandine, su instinto le decía algo que ella aún no comprendía. Se sonrojó un poco.

En cambio, Chikage Kushinada, la hermana menor de Mikoto, tenía cuestiones mucho más importantes. Igualmente, luchaba a puño limpio contra los monstruos que estaban en su camino. Pensaba y se preguntaba. Se debatía internamente. "¿El fuego sabrá dulce?" la saliva escurría por la comisura de sus labios. Ella tenía una debilidad: los dulces, y siempre comparaba cualquier cosa que fuera comestible con, sus deliciosos y preciados, dulces.

En cambio, otras personas, se iban por cuestiones más candentes. "¿Que hará con todo ese fuego? Lo usará en la cama… si es así, quiero probar, aunque sea un poco, que se siente". Jenny, que también combatía, miraba el torso desnudo de Natsu y se emocionaba por tocar el six pack del joven, estar entre los fuertes brazos… y resbaló, por su descuido, terminó inconsciente y volviéndose una carga para los demás. Aunque tenía una sonrisa boba.

—Vaya, vaya. Esta niña sí que es tonta —Bob se la echó al hombro.

Natsu terminó su aperitivo y, con las energías a su máxima potencia, empleó Sucuropendra a todo poder. Las extremidades, tan gruesas como ramas delgadas, se extendieron por derredor, apuñalando, empalando y matando a todo monstruo que se cruzaran en su camino. No hace falta decir que, nuevamente, volvió a sorprenderlos. Casi todos pensaron en que si a Natsu le salía un cuerno, ya no se sorprenderían. Y sólo tragaron sonoramente cuando vieron, en la oscuridad de la noche, los ojos endemoniados, de un carmín intenso, brillar como lumbreras. —Wendy, Charle, quédense aquí. Ya no hay peligro en esta área.

Y con la seguridad de haber tomado la vida de toda bestia o existencia que pudiera poner en riesgo a su grupo, desapareció del lugar.

Bob negó. "Este niño va a su propio ritmo". Segundos después las dos Sirenas desaparecieron, él no necesitaba ser un genio para saber que todos se dirigían al centro de la ciudad, donde la destrucción era atroz. —Wendy, Charle, no pueden ir tras ellos. Él no podrá protegerte en ese lugar.

Las dos bajaron la cabeza desanimadas. Aunque Wendy prometió en su corazón que algún día sería tan fuerte como para ser capaz de permanecer de pie a su lado.

De vuelta con Mikumo…

Ella percibió que entre todo el caos, algunas presencias mágicas se acercaban. Identificó a tres de ellas, y supuso saber quién era el cuarto. Shigure apareció de entre algunas casas destruidas, sin un solo rasguño… repentinamente la pelinegra fue atraída hasta otro lugar; Mikumo chirreó los dientes. "Esa tonta amante de las espadas".

La kunoichi pelinegra se apresuró en terminar su combate; incapacitó a los dos magos, cortándoles los tendones de piernas y brazos. Cuando llegó con Mikumo, un aura fuerte llamó su atención, era un sentimiento que ninguna de sus compañeras entendía. "¡Una Espada de la Calamidad!" pensó entusiasmada. Desde niña se propuso una meta: encontrar y coleccionar cada arma de la Calamidad. En su casa, que tenía un largo linaje de herreros y maestros de armas, estaban unos escritos -resguardados y perdidos en lo más recóndito de la mansión- que describían unas armas especiales y poderosas. Memorizó cada página. —Con esta serán seis —musitó antes de empuñar la espada—. Espada de la Calamidad: Tesoro del Cielo, ahora eres mía… ¿Eh?

Ella parpadeó sorprendida porque la espada desapareció y ahora estaba en manos de otra persona. Éste sin comprender que sucedía siguió su camino y de un saltó cortó dos veces al demonio. Además, con algo desconocido (Sucuropendra) arrancó dos brazos sin mucha dificultad. "Entiendo, él es el dueño". Decidió observarlo y juzgar si él era adecuado para mantenerla (la espada).

Lullaby estaba desconcertado, había planeado divertirse un rato antes de tomarse las cosas enserio, pero cuando llegó el momento de ir con todo su voz ya no estaba. No entró en pánico, podía seguir luchando y después solucionar su problema. Aunque tenía que admitir que el insecto era tenaz e internamente la felicitaba. Su oído captó las presencias y rápidamente giró para atacar… su cuerpo se congeló de miedo. "¡¿Maestro?!" y en un instante su vista y oído desaparecieron. La persona que lo atacó se parecía a su creador.

Mikumo sonrió abiertamente. Todas sus conjeturas fueron confirmadas y eso le alegraba, estaba más cerca del matrimonio. Se hizo a un lado y, al igual que las demás, decidió observar. Las cuatro mujeres, que después se volvieron ocho, se fascinaron por el espectáculo; olvidaron todo lo demás y sólo se movieron para no estorbar.

Con el campo abierto, aguardó la Tenbuhourin y se divirtió, al igual que antaño, con el uso de Sucuropendra y su magia de dragón. Primero le clavó las piernas al suelo y luego le arrancó los otros dos brazos para después sellarlo contra la tierra y sin ninguna compasión le dio a puño limpio. Era una lástima que los ataques que Lullaby aun podía usar eran de fuego. Natsu golpeó y golpeó y golpeó, hasta romper la coraza y llegar a la carne suave; él estaba en un frenesí de sangre. Natsu se detuvo hasta que su corazón estuvo satisfecho.

Mikumo tenía las mejillas coloradas y la mirada nublada. Sus pezones se comenzaron a notar a través de la ropa y sus muslos se restregaron, estaba excitada y eso le gustaba. "Sólo con verlo puede encenderme, entonces cuando peleemos seré consumida, y cuando me derrote me hará cenizas". La mujer rio fuertemente, estaba feliz, finalmente había encontrado al hombre que se volvería su marido.Y sin contemplación alguna liberó miles de flechas de mana que volaron en muchas direcciones. Las flechas brillaron en la oscuridad y cada monstruo, que ella determinó como enemigo, murió.

Chikage asintió. Aún era joven, pero sabía que su hermana encontró, en medio del festival de sangre, al hombre que se volvería su esposo. "Pero hay un problema". Su mirada estaba en otro lado, específicamente en Erza, Mirajane, Ultear y otra mujer desconocida. Pudo determinar, por las expresiones en sus rostros y el comportamiento cercano que mantenían, que ellas tenían una relación amorosa con él. "Aunque mi hermana es más fuerte que todas ellas". Asintió varias veces con orgullo.

Los ojos negros de Shigure miraban todo atentamente. "Él fue poseído" aseguró. Sabía que las Espadas de la Calamidad eran objetos demoniacos que no podían ser portados por cualquiera. Entre los escritos estaba que el primer portador fue un ser sanguinario, asesino de masas, y destructor de países, y que su sed de sangre fue transmitida a cada arma que él uso. "¿Debo eliminarlo?". De reojo observó a Mikumo y luego negó. "Talvez este equivocada".

"¿Acaso me volví loca?" pensaba Renka. Ya que en vez de estar asustada estaba disfrutando el espectáculo más sangriento y terrorífico de toda su vida, la sangre y carne salían despedidas por todo el lugar. Y disfrutar algo así no era normal. Volteó a ver a Mikumo y luego, a la distancia, a las otras mujeres, entonces comprendió. "¡No puede ser, las cosas en el mundo se invirtieron!"

Hacía falta un par de horas para que el Sol saliera cuando Natsu terminó la masacre: un cráter gigantesco y en el centro un cuerpo apenas reconocible. Como trofeo tomó la cabeza del demonio y salió del cráter en busca de sus chicas, los temblores terminaron. "Tendré que reparar toda la ciudad". Antes de que se acerque a las chicas, Ultear empleó magia para quitar la sangre, vísceras y mugre. Segundos después Natsu emitió calor para secarse. Él sonreía animado, Meredy se lanzó a sus brazos y él la atrapó, giró con ella y después la besó.

—¿Te divertiste? —Ella lo miró a los ojos, estaba colgada del cuello del hombre y él la tenía agarrada por la cintura.

—Por supuesto. ¿Y tú?

—No, no hubo un buen contrincante —ella sonrió de lado y guió la otra mano hasta por debajo de su falda—. Ah~. Pero tengo una idea para divertirme.

Antes de que siguieran, Ultear la reemplazó y tomó para sí los labios del pelirrosa. Algunos gemiditos se le escaparon de la garganta cuando el hombre comenzó a palpar su cuerpo. Mirajane negó rotundamente y separó a la pareja. Les dio una mirada reprobatoria y con el mentón les indicó a las Sirenas que se acercaban. La Luna estaba radiante en el firmamento. Natsu silbó. Ahora que las observaba detenidamente podía decir cuan hermosas eran. Adquirió una expresión seria mientras cabeceaba varias veces afirmando algo.

Mikumo se tomó algunos minutos para tranquilizarse, al igual que sus compañeras, después encabezó al grupo hasta llegar al otro extremo del cráter. A lo lejos se escuchaba a los magos y guardias coordinándose para salvar, ayuda, curar y velar por los heridos. —Natsu Dragneel —estaban a menos de un metro y ella era un poco más alta que él—. Has demostrado ser fue-.

—Luchemos.

Todos, sin excepción, se sorprendieron. Shigure había desenvainado su espada y abiertamente, sin rodeo alguno, lo retaba a pelear y su objetivo era la Youtou: Tenbuhourin. Su mirada mostraba determinación. Comprendía que él no estaba poseído por la espada, pero creía que él, en cierta medida, estaba influenciado por la maldición. Y la respuesta inmediata la desubicó.

—No.

Otra vez se volvieron a sorprender, ahora era Natsu, cualquier hubiera pensado que Natsu aceptaría combatir. Pero fue todo lo contrario.

—¿Por qué? —inquirió implacable. Ciertamente podía intentar obtener la espada por cualquier otro medio pero eso sería deshonroso. Antes de él contestará, Mikumo la zarandeó en busca de una respuesta.

—Alto Shigure, yo lo iba a retar primero. ¿Por qué no esperas tu turno?

Nuevamente se sorprendieron, las chicas miraron inquisitivamente a las otras y comprendieron que, de alguna manera, casi todas tenían un flechazo por el hombre.

Natsu sonrió de lado. Incluso él no comprendía el desarrollo de la situación, y aunque le gustaba pelear, sabía que debía ser prudente. Su rival era más que fuerte, con presenciar el poder de la barrera y que estuvo luchando contra Lullaby y sin recibir algún rasguño, sabía que no podía hacerle frente a menos que deshiciera su clon. —Para pelar contra cualquiera de ustedes tendría que usar todo mi poder, y actualmente no puedo ir con todo. Una de mis magias está en funcionamiento y no quiero detenerla. Además, aún hay algo que hacer.

Todas quedaron impresionadas, él no estaba fanfarroneando, las retadoras aceptaron las palabras como verdad. —¿Cuándo podemos pelear?

Natsu le causó gracia la actitud implacable de las dos pelinegras. —Eso no lo sé. Pero cuando sea el momento visitaré Mermeid Heel y prometo luchar contra ustedes… Mikumo gracias por no interferir, ten la cabeza como trofeo.

Ella negó. —Sellaste su Maldición, y sólo me facilitaste las cosas. Quédate con la cabeza y el cuerpo, no tengo ningún interés en la creación del Rey de Diamantes, pero, espero que mantengas tu promesa de una pelea en el futuro.

Natsu estuvo de acuerdo con la pelinegra y, nuevamente, las sorprendió. Él uso su otra magia de dragón, la magia de sombras. El cuerpo entero, así como la cabeza, se hundió en la oscuridad creada por Natsu. Mikumo más que nunca quería a Natsu, pero sería paciente. Todo lo bueno sabe mejor después de un tiempo.

Natsu giró sobre sus talones y quedó frente a Ultear. —Oye, es hora —dijo mientras juntaban las manos y los pechos de ella chocaban contra su tórax. Ambos se miraron un momento y después sonrieron con altanería—. ¡Quiero que el tiempo sea eterno, mágico y perecedero! ¡Arca del Tiempo!

Los dos magos usaron la Resonancia Mágica. Ultear podía usar libremente su magia, pero no tenía la fuerza suficiente para abarcar toda la ciudad, y Natsu, que tenía el poder, sólo podía usar una versión degradada de esta magia. Cuando ellos comenzaron a conjurar, el grupo de sobrevivientes había llegado a ver lo que causó los temblores. Y para el asombro de todos, de la pareja, surgió un haz de energía. Una semiesfera de colores blancos y suaves se extendió por toda la ciudad, el espectáculo era hermoso.

Y lo más inverosímil era que todo objeto inanimado comenzó a restructurarse, reconstruirse, rearmarse… a regresar al estado antes de la destrucción. Piedras, vigas, clavos, vidrios, macetas, volaban por derredor y automáticamente buscaban su lugar de origen, sin contratiempo alguno Malva, en unos minutos, volvería a estar como hace unas horas. Con un barullo tremendo la Torre, lentamente, cual gigante, se puso de pie. Era espectacular, todo brillaba y refulgía, clavos y tornillos, cucharas y platos, todo fue devuelto a su lugar.

Y a pesar de que todo volvió a ser como antes, la vida no regresó. No importaba cuanto poder pusieran, ellos no podían superar la barrera entre la vida y la muerte.

FIN DEL CAPITULO

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¡SALUDOS! ¡HOLA! ¡OHAYO!

¡Cinco meses! Fue tiempo suficiente para escapar de las barracas de la ONU, y eso significa que habrá loli pal´buen Natsu. Jajajaja. Pero aún no.

Nuevamente, enserio, pido disculpas por la graaann inactividad. Este capítulo, había prometido y planificado que, sería el fin de Oberon´s Forest… pero surgieron muchas ideas. Así que espero terminar todo lo relacionado a la nueva casa de Natsu en el siguiente capítulo y agregarle el lemmon que escribí. ¿Qué sucederá? Natsu por fin se abrirá (emocionalmente) a las chicas que actualmente forman su familia. Aunque le inquieta saber cómo reaccionaran, les dirá la verdad. Y, cuando me refiero a la verdad, es todo lo que le ha sucedido…

Regresando a lo que sucedió en Malva:

La reunión fue viento en popa, si, un par de gremios están involucrados en la invasión, pero son sin importancia. ¿Qué hubiera pasado sin la presencia de Mikumo? Natsu hubiera congelado la ciudad entera antes de que los monstruos lleguen, siendo precavido de no dañar a los habitantes. Su intención de pelear con Lullaby no cambiaría. Natsu hubiera, aunque con mayor dificultad, desenmascarado a los que planearon todo esto.

Mikumo, Shigure, Renka y Chikage son mis personajes favoritos de Kenichi, y de una vez aviso: No usaré a nadie más que ellas cuatro.

Wendy, bueno… saben lo que se viene. Ella inocentemente desea algo… y Natsu no le gusta negarle nada a una carita inocente.

Ufff… Espero estén conformes con la breve historia de lo que es Oberon´s Forest… En fin, esperen el siguiente capítulo (oren, recen, imploren) que no tardare mucho en subir.

(De aquí en adelante, todos tiene mi agradecimiento, han seguido esta historia desde finales del 2014 y hasta hoy, me han expresado sus opiniones, consejos, ideas, perversidades… en fin, realmente, sin sus apoyo, yo no estaría aquí. Escribo para mí y para ustedes). Ahora, ya son casi cinco meses desde que actualice, pero aún recuerdo quienes me dejaron su review. Y también cuales no he contestado. Mi más sincero agradecimiento a: [selkova] [DjGuilox-018] [lcsalamandra] [GDSDragonGodSlayer] [Leo2131] [rioheysawadadragneel] [xdestroyerS] [miguelpuentedejesus] [Veizser] [DarkDragneel] [HideOrigami] [Yo].

Los reviews que no respondí por MP son:

DarkDragneel 10/04/2016: Gracias por el comentario. Espero que este capítulo no te haya decepcionado.

Veizser 17/04/2016: Gracias por el review. Y sí, las cosas se pondrán mucho más interesantes.

HideOrigami 12/06/2016: Gracias por tu comentario. Jajaja. Que bien que mi historia te cause una gran impresión. Y, wow, leer que otro escritor admite que éste Natsu es el mejor de FF me llena de un sentimiento de realización. ¡Gracias! Y yo también odio mi vida, principalmente cuando no estoy escribiendo po motivo. Cuando puse el embarazo de Mirajane pensaba en hacer que amarán los momentos de ella y Natsu, ya sabes, comprando ropa y cositas para la criatura, yendo a pasear, y después ¡zas! Que los regresó al suelo de un golpe, trágicamente ella perdería al niño… pero ahora no sé qué pensar. LOL. Minerva y Happy serán siempre sus hijos, eso no cambiara. Y con lo de dejar la folladera, ya tenemos solución para eso. Y sí, In hará lo que se le venga en gana. Gracias por el review.

Yo (Guest) 09/08/2016: Gracias por el comentario. Sí, mi historia es de lo mejor. Y no entendí lo de activar la carta, así que espero puedas explicarme la broma. Saludos.

XdestroyerS: Nuevamente, enserio, trate de enviarte un MP. Pero, según FF, no puedes recibir MP. Pero espero que tus dudas hayan sido aclaradas con el mini resumen del inicio.

Menciones especiales a:

Dj Guilox-018: Gracias compagre por tu apoyo y preocupación. Te aprecio.

Lcsalamandra: Viejo, ¿qué pasó? Yo ya regrese de entre los muertos, y tú, ¿para cuándo?

Miguel puentedejesus: Compa, saludos.

Angel de la muerte, joakiiin 14, treeofsakuras, walkerxd: No los he visto en mucho tiempo. LOL

Y además agradezco los 132 que mantienen mi historia entre sus favoritas…

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Y a los 127 que (aún mantienen la esperanza) siguen la historia…

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Si han llegado hasta aquí, quiero decirles que, en este capítulo no hay lemmon, pero tengan por seguro que en el siguiente hay un excelente trio. Además, en mis historias paralelas, que aún no sé cuándo suba, hay sexo y perversidad a borbotones. Gracias por la paciencia, que tú, mi querido lector, has tenido. Si hay algo que te confunde, te gusta, te desagrada, que no te parece, algo que te gustaría ver en esta historia, exprésalo a través de un review o un MP. Yo, con todo el gusto de mi corazón, responderé.

Saludos y hasta la otra.