Los comentarios han sido respondidos por PM. Los que no tenían cuenta están al final del capítulo

Gracias por esos 259 comentarios.


Traducción autorizada por FanofBellaandEdward

Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling, Bloomsbury Publishing, Scholastic Inc. y AOL/Time Warner Inc. La historia pertenece a Melissa, yo traduzco por mero entretenimiento.

Resumen: Después de que Draco se divorciara de Daphne, Scorpius se encuentra en la búsqueda de un segundo papá, ya que Draco le contó que sólo le gustaban los hombres. Luego conoce a Harry y está empeñado en conseguirle como segundo papá. ¿Lo logrará?

Traductor: DarkPotterMalfoy

Beta: FanFiker-FanFinal


Y como diría mi encantadora beta: chicos y chicas... ¡ventiladores a mano!


Capítulo 20

Los ojos verdes parpadearon legañosos y trató de concentrarse cuando una mano le acariciaba su cara y pecho. Una mano bronceada subió y se restregó los ojos y Harry los abrió completamente, parpadeando adormilado.

—¿Draco?—murmuró Harry, la voz ronca por el sueño.

—Hm—Draco se rió entre dientes—. ¿Por fin te despiertas?

—Hm, ¿qué hora es?—preguntó Harry y bostezó.

Tempus—murmuró Draco y las siete y media en color verde flotaron en el aire—. Las siete y media, todavía es temprano.

—¿Temprano? Snape estará aquí en media hora—exclamó Harry y se despertó de golpe.

—Relájate, Severus es perfectamente capaz de encontrar el camino por la casa y enseñar a los niños—Draco lo calmó y lo empujó hacia el colchón.

—Pero ¿quién dice que Teddy y Scorpius están despiertos?—preguntó Harry preocupado. En realidad no quería enfrentarse a la ira de Snape. Además, estaba preocupado de que Snape aún estuviese enfadado con Scorpius.

—Les dije a los elfos que los despertasen —respondió Draco con calma y se movió para yacer sobre Harry.

Harry trató de concentrarse en Draco, pero lo único que veía eran rubios contornos borrosos.

—¿Dónde están mis gafas?—preguntó, y buscó con su mano a tientas por la mesita de noche.

Draco puso los ojos en blanco y se las colocó a Harry en las manos.

Harry parpadeó y se puso las gafas, finalmente pudo enfocar a Draco. Frunció el ceño y puso sus manos sobre los hombros de Draco.

—Draco, ¿en qué piensas?

—¿Qué? ¿No puedo besar a mi novio cuando quiera?—Draco susurró seductoramente y antes de que pudiese protestar, unos labios calientes y húmedos se apretaron contra los suyos y exigió entrada. Una lengua estaba sondeando la boca y Harry la abrió con un suave gemido. Dos lenguas se encontraron la una a la otra y vagaban alrededor, cada una peleando por el dominio.

Draco obligó a Harry abrir las piernas, encontrándose inmediatamente entre ellas, presionando su cuerpo más cerca el uno del otro.

Una inhalación brusca fue la reacción de Harry cuando sintió las caderas de Draco empujar contra las suyas. Draco comenzó a besarlo con más ímpetu y Harry se dio cuenta de algo duro presionando contra su cadera. Soltó un poco de aire ya que estaba empezando a sentirse mareado. La boca de Draco dejó sus labios durante unos segundos, antes de adherirse al hueco de su cuello. Harry gimió suavemente, Draco había descubierto uno de sus puntos débiles. Sus manos tomaron los fuertes hombros y Harry no sabía si debía empujar al hombre o acercarlo más.

Un gemido escapó de su garganta cuando una mano se deslizó por debajo de su camiseta y comenzó a acariciar su pecho. Sintió que Draco sonreía contra su cuello, y él se quedó sin aliento cuando la mano empezó a pellizcar uno de sus pezones. Sus manos comenzaron a acariciar la desnuda espalda de Draco y su propia boca se enganchó en la pálida piel que encontró. Empezó a morder y a chupar la piel, dejando un moratón azul pálido cuando lo soltó. Draco gruñó y empezó a chupar con furia en un punto del cuello de Harry.

—Draco…—Harry gimió y sus caderas empezaron a moverse por voluntad propia, ahogando el grito del hombre rubio.

Algo fastidiaba la conciencia de Harry, haciéndole saber que había algo que olvidaba pero no sabía qué.

Harry agarró la cabeza de Draco y tiró de ella para darle un áspero beso en la boca mientras empujaba sus caderas para que Draco respondiese con entusiasmo.

Nunca oyó abrirse la puerta con suavidad.

—Papá, no aprietes a papi, ¡lo vas a lastimar!—una voz aguda le regañó.

Ellos se alzaron rápidamente y Harry empujó a Draco, con su cara ferozmente roja.

—Scorpius, ¿qué estás haciendo aquí?—preguntó Harry avergonzado.

Draco frunció el ceño y se pasó una mano por el pelo rubio despeinado, respirando con dificultad. Tendría que haber cerrado la puerta. ¡La única vez que Harry había llegado tan lejos como para hacer esto y era interrumpido por su propio hijo!

—Bueno, tener hijos es tan eficaz como un jarro de agua fría—murmuró entre dientes.

Scorpius se tambaleó hacia la cama, subió con alguna pequeña dificultad ya que tenía algo en sus pequeñas manos.

—Papá, ¡tienes que casarte con papi antes de poner el bebé en su vientre!—le dijo con severidad, o como podía hacerlo un niño de seis años.

Harry se golpeó la frente y gimió. Por lo menos no lo habían estado haciendo literalmente.

Draco suspiró.

—Scorpius, no estaba poniendo un bebé en el vientre de Harry.

Harry lo miró incrédulo; ¿Draco tenía que estar realmente de acuerdo con eso? Scorpius pronto empezaría a tener ideas raras. Y en realidad, ¿por qué insistía en que Harry iba a ser el que llevase el bebé? Estúpido Malfoy.

—Entonces, ¿qué estabas haciendo?—Scorpius le preguntó curioso, con la cabeza inclinada hacia un lado.

El rubor en el rostro de Harry se intensificó.

—Papi y yo estábamos practicando para más tarde, cuando vayamos a poner el bebé en su vientre —respondió Draco muy serio.

Como consecuencia a esa respuesta, un fuerte empujón lo llevó al suelo.

—¿Qué es lo que pasa, Scorpius?—preguntó Harry jadeando y miró a Draco que estaba sentado en la cama de nuevo.

—Una vieja lechuza tenía esto en sus patas. Es para ti, papi—Scorpius respondió sonriendo y le entregó el pergamino doblado a Harry.

Harry se quedó helado cuando reconoció la letra: Ginny le había enviado una carta.

Draco entrecerró los ojos cuando vio el nombre en el papel.

—¿Harry?—preguntó y le tocó la mano.

—Leeré esto primero —respondió Harry distraídamente.

Draco frunció el ceño, no le gustaba lo más mínimo que esa zorra le hubiese enviado una carta a su novio, pero asintió. Cogió a su hijo, lo alzó en el aire y lo agarró entre sus brazos mientras Scorpius gritaba de risa.

—Vamos, pequeño hombre, papá tiene que leer su carta. Tú y yo vamos a esperar al tío Sev, ¿de acuerdo?—Draco sonrió, pero la sonrisa era tensa.

—¿Crees que tío Sev sigue enfadado conmigo por la mesa?— le preguntó Scorpius dócilmente.

Harry no escuchó la respuesta de Draco, ya que habían salido de la habitación.

El moreno frunció el ceño y apoyó la espalda contra la almohada. ¿Por qué Ginny le enviaba una carta? Bueno, no lo sabría si no lo leía. Mordiendo su labio inferior, lanzó un hechizo sobre ella, buscando cualquier tipo de maldición o maleficio. Nunca se podía estar lo suficientemente seguro.

Respiró hondo y abrió la carta.

Querido Harry.

Tengo que disculparme por mi comportamiento en Halloween. Las cosas que dije estaban fuera de lugar y no lo merecías. Siento haberte hecho daño, Harry. Sé que probablemente no me vayas a creer, pero quiero que sepas que soy sincera cuando te digo que lamento profundamente el hecho de haberte engañado. No te lo merecías.

Sé que puede parecer una sorpresa y si te niegas totalmente lo entendería, pero ¿podríamos empezar de nuevo? Como amigos, por supuesto. Yo sé cuándo he perdido. Espero que seas feliz con Malfoy, pero ¿podríamos tratar de ser amigos de nuevo? Me aseguraré de que no te arrepientas, Harry, si decides darme otra oportunidad. Eso es lo que quiero: otra oportunidad y no me importa si es como amigos. Con tal de que no me odies más, entonces soy feliz.

Una vez más, pido disculpas por todo lo el daño que te he hecho, y sí, le pido a Malfoy disculpas también. De hecho, voy a pedirle disculpas a él directamente si quieres.

Bueno, no sé qué más decir. Espero que pienses mi oferta de amistad y ¡espero hablar contigo muy pronto, Harry!

Con amor,

Ginny

Harry se quedó mirando la carta, estupefacto. ¿Ginny quería otra oportunidad como amigos? ¿Se disculpaba por todo? Sus dedos tamborileaban en las hojas, creando un sonido ahogado. Estaba agitado y saltó de la cama, caminando de un lado a otro.

¿Debería creer a Harry? Habían pasado años desde que había hablado con ella pero aún así sabía que no era alguien que se disculpaba con facilidad. ¿Qué podría significar? Ella se ofreció a pedir disculpas a Harry y Draco y sabía que era algo que un Weasley nunca haría. Nunca nadie le había dicho por qué los Weasley y los Malfoy eran como el fuego y el agua, lo único que sabía es que no se podían soportar el uno al otro. El mundo acabaría antes de que fuesen civilizados el uno con el otro. Pero aún así…Ginny le ofrecía disculpas a Draco, era una clara señal de una oferta de paz. Al final había comprendido que no tenía ninguna oportunidad como novia de Harry, pero Harry nunca le había dicho que no podían seguir siendo amigos. Las cosas serían más fáciles si no había ninguna animosidad entre Ginny y su… Harry hizo una pausa; sí, ¿Draco lo era? "Novio" sonaba tan tonto, era algo que decía cuando era estudiante. "Alma gemela" era demasiado extremo y Harry no creía en ese tipo de cosas. ¿"Amante", entonces? No, eso era demasiado incómodo. Harry se conformaba con "pareja". Eso lo resumía de alguna manera.

Así que, si aceptaba la oferta de Ginny, lo tendría mucho más fácil. Además, la gente puede cambiar. Cabía la gran posibilidad de que Ginny se sintiese mal por su comportamiento de años anteriores. La prueba estaba en sus manos.

Harry suspiró y puso la carta sobre la mesa. Pensaría en ello más a fondo más tarde y entonces le enviaría su respuesta. Se metió en la ducha, el agua caliente le relajaba.


—Potter—Snape asintió cuando él pasó a su lado, en su camino a la cocina.

Harry lo miró con recelo, pero asintió con la cabeza hacia atrás.

—Buenos días.

Snape resopló.

—Eso está por verse—murmuró y salió camino al estudio.

Harry le dio la mano y se echó a reír en voz baja. Sí, Snape nunca cambiaría.

Draco alzó la vista cuando Harry entró en la cocina y tiró de él con sus brazos, juntando la espalda de Harry contra su pecho.

—¿Qué quería?—dijo neutral y acarició su estómago a través de la ropa.

Con leve dificultad, Harry logró hacerse con una taza de café y puso tres terrones de azúcar.

—Se ha disculpado por Halloween y ha ofrecido su amistad. Incluso ha dicho que te pediría disculpas personalmente —respondió Harry, aún pensando en la carta.

Draco se tensó y detuvo su mano.

—¿Y qué vas a decirle?—preguntó, esperando que su voz no le traicionase. ¡Esa puta! ¿Qué estaba planeando ahora? Porque no había duda de que esa zorra estaba planeando algo. Draco se condenaría antes de dejarla llevar a cabo su plan.

—No lo sé —respondió Harry con sinceridad.

—¿No me digas qué estás pensando en su oferta?—le preguntó Draco incrédulo.

Harry suspiró.

—Draco, ya sé que no te gusta, pero el hecho de que ella esté dispuesta a pedirte perdón personalmente, me dice que va en serio con la oferta. No iba a gastar saliva en ti, si no lo dijese en serio.

Draco resopló.

—Eres ingenuo, Harry.

—¿Qué? ¿Por qué?—Harry frunció el ceño y se dio la vuelta para mirar a Draco.

—¿No crees que es una coincidencia que de repente quiera ser tu amiga de nuevo después de tanto tiempo, y puedo agregar, cuando ha tenido esa oportunidad desde hace años? ¿Por qué iba a esperar hasta ahora para hacer la oferta? Ella ha visto que estás conmigo y de golpe quiere seáis amigos de nuevo—frunció el ceño—. Lo siento, Harry, pero no me fio de ella.

—Draco, no todos tienen segundas intenciones, como los Slytherin. Realmente, hay gente que es sincera cuando hace una oferta—se irritó Harry, y se cruzó de brazos.

—Estamos hablando de una mujer, Harry. A las mujeres no les hace falta ser una Slytherin para hacer ofertas con segundas intenciones—resopló Draco.

Harry puso los ojos en blanco.

—Pues muy bien, pero lo consideraré.

Draco negó con la cabeza, pero se abstuvo de intentar cambiar la mente de Harry. Él sabía que Harry era terco. Si quería aceptar la oferta de Ginny, que lo hiciese, independientemente de las sospechas de Draco.

Pero eso no significaba que Draco no mantuviese un ojo en esa puta pelirroja.


Una semana después, Harry se las arregló para convencer a Draco para aceptar la oferta de Ginny, y le envió una carta con la respuesta, pidiéndole quedar en una semana en el Callejón Diagon para hablar.

Harry entendía cómo se sentía Draco con respecto a Ginny y estaba orgulloso de que Draco estuviese dispuesto a enterrar el hacha de guerra y aceptar las disculpas de Ginny. Supuso que Draco merecería una recompensa por ello. Y sabía cuál era la mejor manera de recompensar a Draco. Además, estaba preparado para dar el siguiente paso en su relación; cierto, era pronto, pero Harry se sentía listo para ello.


Dos noches después de que Harry hubiese enviado la carta, él y Draco estaban tumbados en su cama, Teddy y Scorpius estaban acostados después de contarles un cuento. Harry se sentía orgulloso de que Teddy aceptase finalmente a Scorpius, Harry los veía a menudo jugar juntos después de haber finalizado sus deberes y no podía resistirse a abrazar a su hijo cada noche, diciéndole lo orgulloso que estaba. Teddy nunca había sonreído tanto.

Harry se mordió el labio y miró a Draco, que estaba leyendo un papel. Harry estaba leyendo un libro de terror, llamado Extracción de Sangre. Lo había encontrado en la biblioteca cuando él estaba buscando algo para leer. No fue hasta el cuarto capítulo que se dio cuenta de que los personajes principales eran gays. Pero el libro era muy bueno, no podía dejarlo a un lado, incluso si se trataba de horror.

Tomó una decisión, Harry puso el libro sobre la mesita de noche, después de haber colocado un punto de libro entre las páginas. Se acurrucó más al lado de Draco y el rubio le sonrió rápidamente, atrayéndolo más cerca con su brazo. Todavía estaba leyendo el documento. Bueno, tendría que dejarlo.

Sus labios encontraron una mancha en el cuello de Draco y comenzó a lamer, chupar y besar suavemente en él, mientras unas de sus manos se dirigían hacia el pecho desnudo de Draco. Después de la vergüenza inicial, Harry estaba muy contento de que Draco durmiese semidesnudo, ya que le permitía la oportunidad de admirar su musculoso pecho pálido. Por supuesto, él nunca lo admitiría, no quería alimentar más el ego de Draco.

—Hn, Harry, ¿qué estás haciendo?—Draco gimió suavemente, tratando de concentrarse en el texto. Realmente debería leerlo, se trataba de una transacción de negocios con alguien de Francia.

—Nada especial—Harry sonrió y sus labios se perdieron en la boca de Draco.

—Nada especial, ¿verdad?—murmuró Draco, sintiendo la tentación de deshacerse del documento. Realmente, debería aprovechar el repentino estado de ánimo juguetón de Harry, pues no pasaba todas las noches.

—Ahora, ¿por qué no tiras ese papel? ¿Eh?—Harry sopló en su oído y su mano avanzó más y más, hasta que se detuvo en sus bóxers.

Draco comenzó a temblar y sus ojos de concentraron en la mano que yacía inocentemente bajo su vientre. Sí, Harry esta noche estaba de un humor juguetón especial y se preguntaba hasta dónde llegaría con esto.

Sus ojos se dispararon cuando una curtida mano le quitó el papel de las manos y lo puso sobre la mesita de noche.

—¿Por qué no centras tu atención en mí?—casi ronroneó Harry y la otra mano se unió para acariciarle.

—No tengo ningún problema con eso—Draco respiró y atrajo bruscamente la cabeza de Harry hasta besarlo.

Harry sonrió en el beso y la lengua se unió a la batalla, calentando las cosas. No pasó mucho tiempo hasta que los dos hombres comenzaron a gemir y empezaron a sentirse mareados.

Harry pasó una pierna por encima de Draco y mientras el rubio comenzaba a chuparle la clavícula, echó la cabeza hacia atrás y con una profunda respiración y lentamente deslizó su mano por debajo de los bóxers negros. De acuerdo, la parte más difícil empezaba ahora. Sabía todo acerca de besar, pero agradar a otro hombre era muy diferente. Sin embargo, no debería ser muy difícil, ya que ambos eran hombres. Harry sólo tenía que averiguar lo que le gustaba a Draco exactamente.

Draco se quedó sin respiración cuando sintió una mano cerrarse alrededor de su miembro caliente, y se echó hacia atrás para mirar a Harry, que ahora lucía un rubor y ojos chispeantes.

—Harry, ¿estás seguro?—pidió incierto.

El moreno puso los ojos en blanco.

—¿Le dices eso a cada pareja que tiene una mano en tu polla?

Draco se rió sin aliento.

—No, normalmente, no. Pero me importas más que los demás.

—Me siento halagado—respondió Harry brevemente y comenzó a mover su mano hacia arriba y hacia abajo. Sintió que Draco se endurecía rápidamente debajo de su mano y la empezó a mover más velozmente.

Draco gimió y enterró su cara en el cuello del moreno.

—Harry—gimió y se encontró con los suaves y gruesos labios de Harry otra vez. Empezó a chupar y mordisquear el labio inferior de Harry y deslizó su lengua dentro de su boca, enlazándose con la otra en una furiosa batalla.

Él comenzó a empujar sus caderas contra la mano de Harry, con ganas de más fricción. El calor comenzó a acumularse en su vientre y empezaron a salir gemidos de su boca, algo que normalmente nunca había hecho.

Decidiendo que era justo devolver el gesto, Draco rebuscó con las manos temblorosas el cordón en el pantalón del pijama de Harry. Finalmente se las arregló para deslizar la mano dentro de los pantalones de Harry y su propia mano se cerró alrededor de la dura polla.

—Merlín, Draco — jadeó cuando la mano de Draco aceleró.

Su respiración se aceleró y sus besos eran más bruscos, más apasionados. Tuvieron que coger aire varias veces, pero sus bocas se encontraban la una a la otra de nuevo. El líquido preseminal salía continuadamente de sus miembros y no pasaría mucho tiempo antes de que perdiesen el control.

Los músculos se tensaron, sus pechos se movían arriba y abajo y gemidos y quejidos salían rápidamente de sus bocas.

—Joder —murmuró Draco.

—Aún no —jadeó Harry y le chupó uno de los pálidos pezones a Draco.

Draco echó la cabeza hacia atrás contra las almohadas y gimió. Con un movimiento rápido, sacó a Harry de su regazo, elevando sus caderas juntos.

Dejaron de utilizar las manos, ya que era una situación incómoda para masturbarse mutuamente. En su lugar, comenzaron a frotarse las caderas. El calor empezó a ir a más sintiéndose arder.

Harry nunca se había sentido así antes, el sexo con Ginny nunca había sido tan increíble y masturbarse ni siquiera se acercaba a esto. Era la sensación más fantástica que había tenido.

Sus manos recorrieron rápidamente sobre el cuerpo del otro, tratando de tocar la mayor porción de piel que pudiera alcanzar.

Draco tiró de la cabeza de Harry, aún en su pecho, hacia él, y empujó con más fuerza sus labios contra los de Harry, mientras su cuerpo se estremecía con el orgasmo. Una ola de placer le recorrió todo el cuerpo y se tragó el grito de Harry cuando éste también llegó. Todo el cuerpo de Harry se estremeció y frotó sus caderas contra las de Draco.

Finalmente, después de unos minutos, su cuerpo se relajó y su respiración se calmó.

Con pereza, Draco lanzó un hechizo limpiador en sus bóxers y abrazó a Harry contra su pecho. Harry contuvo su suspiro y apoyó la cabeza debajo de la barbilla de Draco.

—Eso ha sido increíble—murmuró Harry suavemente y besó el hombro de Draco.

—Sólo puedo estar de acuerdo contigo —Draco sonrió—. Recuérdame utilizar hechizos silenciadores cuando hagamos el amor.

—Hechizos silenciadores, ¿por qué?—preguntó Harry, sonando cansado.

—Porque acabo de descubrir que eres un gritón. No estaría bien despertar a los niños—Draco se rió entre dientes.

—Imbécil—Harry con su brazo ligeramente molido, intentó golpearlo, pero no tenía la suficiente fuerza con la izquierda como para darle una bofetada.

—Pero me gusta el hecho de que grites, Harry. Es halagador—Draco sonrió y besó la sien de Harry.

—Bastardo arrogante—Harry murmuró soñoliento.

—Buenas noches, Harry—Draco susurró tiernamente.

—Hn, buenas noches—Harry murmuró de nuevo y cerró los ojos.

Draco sonrió y también cerró los ojos. Si haciendo eso se había sentido tan increíble, no podía esperar a saber cómo sería tener sexo explosivo con Harry.


Gracias por leer y comentar.


Respuesta a anónimos.

-Lily: ¿Dices que tardo en actualizar? Una vez a la semana. Si dices que es un aburrimiento el que no pase nada de nada, pues chica, yo no tengo la culpa. Un abrazo.

-Lube: Yo no he sido quien ha hecho a Ginny así, sino la autora original. Esto es una traducción, recuérdalo. Claro que sí, una vez a la semana. Un abrazo.

-mickaelle: Me alegra que te guste, muchas gracias por compartir tu opinión. No eres la única que la odia, jaja, mucha gente lo hace. Un abrazo.