Los comentarios han sido respondidos por PM. Los que no tenían cuenta están al final del capítulo
Gracias por esos 273 comentarios. Pero he de decir que pensaba que con esa escena de frotamientos, recibiría más.
Traducción autorizada por FanofBellaandEdward
Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling, Bloomsbury Publishing, Scholastic Inc. y AOL/Time Warner Inc. La historia pertenece a Melissa, yo traduzco por mero entretenimiento.
Resumen: Después de que Draco se divorciara de Daphne, Scorpius se encuentra en la búsqueda de un segundo papá, ya que Draco le contó que sólo le gustaban los hombres. Luego conoce a Harry y está empeñado en conseguirle como segundo papá. ¿Lo logrará?
Traductor: DarkPotterMalfoy
Beta: FanFiker-FanFinal
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Y de mi nueva traducción Date Blindness, pasaros también.
Capítulo 21
Draco estaba frunciendo el ceño desde la cama, con las manos cruzadas debajo de la cabeza.
—Harry, ¿no puedes quedarte en casa?
Harry puso los ojos en blanco y sacó la cabeza a través del suéter verde, revolviéndole el negro cabello aún más.
—Draco, deja de llorar; le prometí a Ginny que hablaría con ella y eso es lo que voy a hacer —contestó él.
—Aún no confío en ella —murmuró Draco y frunció el ceño.
Harry se inclinó para darle un beso en la boca.
—Lo sé; me lo has repetido durante toda la semana pasada. Pero en serio, Draco, ¿qué posible daño puede hacerme? —rió entre dientes él.
Los labios de Draco se apretaron hasta formar una línea fina y arrugas de preocupación aparecieron en su frente. Weasley podía hacer mucho daño si quisiera. Él no dejaría que ella se interpusiese en su relación con Harry; sabía que podía confiar en el moreno, pero aún así… No hacía demasiado tiempo que eran pareja y aún no estaba consolidada. Sin embargo, tenía que confiar en Harry, nunca le engañaría, ¿no?
—Regresa tan pronto como puedas—murmuró Draco.
Harry sonrió y dijo:
—Por supuesto —se fue a girar, pero Draco, con su mano, le agarró alrededor del cuello y lo besó como si la vida le fuera en ello. Cuando Draco quedó satisfecho ante el aturdimiento de Harry, sus labios se abrieron paso al suave y bronceado cuello del moreno y seleccionó una parte más arriba del cuello del suéter y comenzó a succionar y morder en él, hasta que un moratón oscuro apareció. Sólo entonces, Draco lo dejó marchar.
Con aire de suficiencia, Draco notó que el chupetón sería visible para todo el mundo que viese a Harry. Ahora, todo el mundo sabría que su Salvador tenía dueño.
Frunciendo el ceño, Harry se llevó su mano al cuello, y aunque no podía sentir el chupetón, claro está, sabía que se encontraba allí.
—Draco…—dijo con desaprobación.
El otro hombre se encogió de hombros.
—¿Qué?
El moreno suspiró y negó con la cabeza, pero no se molestó en contestar.
—Te veré más tarde —dijo y se dio la vuelta.
—De acuerdo —sonrió Draco.
Harry sonrió fugazmente antes de salir de la habitación.
El rubio suspiró y miró hacia el techo, mordiéndose el labio inferior, una costumbre de su infancia que nunca se había ido del todo. Todo lo que tenía que hacer era confiar en Harry, era más fácil decirlo que hacerlo, por desgracia.
Teddy levantó la mirada de las piezas que compartía con Scorpius. El pequeño de los Malfoy le preguntó tímidamente si quería jugar con los bloques de nuevo y como Teddy ya había finalizado sus deberes y no tenía nada más que hacer, estuvo de acuerdo.
—¿Qué es eso, papá? —le preguntó curioso. Notó una mancha oscura en el cuello de su padre y se preguntó si se había hecho daño.
Su padre le sonrió.
—He quedado con Ginny para hablar. ¿Quieres venir conmigo?—le propuso Harry.
Teddy se tensó y con las manos apretó los pantalones. ¿Ginny quería hablar con su padre? ¿Por qué? No había sabido de ella durante años después de que su padre la dejase, ¿por qué iba a ser diferente esta vez? Nunca le gustó. Jamás le había gustado esa mujer y seguramente ahora tampoco. Ella había hecho daño a su padre; y era algo que no podía perdonar. ¿Y la comadreja pensaba que podía volver a sus vidas? Estaba equivocada; Teddy nunca la aceptaría de nuevo en su vida, y por esa razón, ni en la de su padre. Si ella seguía intentando meterse en sus vidas como un gusano, Teddy sólo tendría que demostrarle que no era bienvenida. Pero sólo lo haría cuando estuviese seguro de sus intenciones.
—Uf, no, gracias. Quiero jugar con Scorpius un rato más —contestó Teddy en voz baja.
Su padre le sonrió y se acercó para abrazarlo.
—Ese es mi chico. Te veré más tarde, cariño —sonrió y le besó en la frente.
Se dio la vuelta cuando sintió unas pequeñas manos tirando de su suéter y vio a Scorpius de pie detrás de él, con los brazos estirados. Harry se echó a reír y abrazó al niño también.
—¿A dónde vas, papi?—le preguntó Scorpius, curioso por saber, y hundió su cabeza en el caliente suéter.
—He quedado con una vieja… amiga mía —respondió vacilante Harry.
—Oh, ¿es una buena amiga?
—Hm —dijo Harry, pensó que lo mejor era hacerse el vago con esa pregunta en particular.
—¿Cuándo vas a volver? —le continuó preguntando Scorpius y echó la cabeza hacia atrás para poderle mirar a los ojos.
—Creo que por la tarde.
—Vale, papi —sonrió Scorpius y le dio un dulce beso en la mejilla.
Harry rió entre dientes y se levantó.
—Os veré más tarde. Comportaos y sed buenos chicos, ¿de acuerdo?
Ambos chicos asintieron y Harry dijo adiós con la mano antes de cerrar la puerta detrás de él.
Ginny había accedido a encontrarse con él en un pequeño pub en el Callejón Diagon para hablar. Para ser honesto, Harry estaba un poco nervioso por su encuentro con ella. Desde su breve encuentro en Halloween, no habían hablado en años y el moreno se preguntó cómo de incómoda sería la reunión.
Con un suspiro de alivio, Harry entró en el cálido pub. Estaba temblando de frío a pesar de usar un abrigo. Se dirigió a una pequeña mesa en un rincón apartado y se frotó las manos para calentarlas.
Se quitó el abrigo, pero mantuvo la bufanda en su sitio, ya que era un poco molesto que Draco le hubiese dejado un chupetón. En general no tenía nada en su contra, siempre y cuando se hiciesen en un momento de pasión. Pero ese no había sido el caso. ¿Por qué Draco había tenido la necesidad de marcarlo? No lo entendía; probablemente para demostrarles a todos que Harry estaba fuera del mercado, pero no entendía por qué lo había hecho precisamente ahora, nunca antes se había molestado.
O, pensó de repente Harry, ¿eso era por Ginny?
Si era a causa de Ginny, entonces Harry no pudo evitar sentirse irritado por la falta de confianza. ¿Realmente Draco creía que iba a engañarlo? Frunció el ceño; no podía decidir si estaba enfadado con él por su falta de confianza o calmarlo y asegurarle que no iba a engañarlo.
Por suerte para él, y probablemente para la de Draco también, evitó tomar una decisión porque Ginny había llegado.
Su abrigo marrón oscuro le llegaba hasta las piernas, que iban cubiertas con tejanos, y una bufanda marrón que escondía la mitad inferior de su cara. Su largo pelo rojo estaba rizado y caía por su espalda. Ella colocó una bolsa blanca en el suelo y se quitó primero la bufanda antes de quitarse el abrigo también. Llevaba un suéter negro que resaltaba sus curvas. El viento frío y duro había hecho que sus mejillas y nariz se pusiesen rojas, pero sus ojos color marrón claro brillaban cuando sonreía a Harry.
—Buenos días, Harry —dijo ella y se sentó.
—Hola, Ginny—le respondió Harry.
Antes de que Ginny pudiera decir algo, un camarero de cabello oscuro llegó hasta su mesa.
—¿Sabéis lo que vais a tomar? —preguntó el hombre alegremente, y tenía un pequeña libreta lista para apuntar la petición.
—Un café con leche y azúcar, por favor—respondió Harry.
—Yo voy a tomar un chocolate caliente con nata montada—sonrió Ginny.
—De acuerdo, os lo traeré de inmediato —sonrió el camarero y se fue a preparar el pedido antes de atender a otros clientes.
—¿No has traído a Teddy? —le preguntó curiosa Ginny, sus ojos observaban el pub como si esperase ver correr al niño hacia ellos.
Harry negó con la cabeza.
—No, Teddy quería jugar un rato más con Scorpius.
—¿Scorpius?—preguntó confundida.
—El hijo de Draco.
—Oh —Ginny parpadeó y un brillo apareció en sus ojos, pero desapareció de inmediato. Ella sonrió de nuevo y cogió su bolso—. Bueno, les he comprado un libro, pensé que les gustaría —dijo ella, entregándoselos.
El libro de Teddy trataba sobre unas criaturas mágicas que tenían acceso prohibido a su mundo y el de Scorpius sobre un caballero y un dragón. Harry se dio cuenta, divertido, que a pesar del hecho de que Ginny no conocía a Scorpius, había elegido el libro correcto para él.
—Gracias, estoy seguro de que les encantarán los libros —sonrió Harry, y por el momento los dejó en la mesa.
Ginny sonrió.
—Oh, bueno, no estaba segura de haber elegido los libros correctos—dijo ella aliviada.
—No te preocupes, les van a encantar—respondió Harry.
El camarero apareció de nuevo y colocó las tazas con cuidado sobre la mesa, con el fin de no derramar nada.
—Disfrutad de vuestras bebidas —sonrió el camarero.
—Gracias —murmuró Harry.
—Así que, ohm, ¿de qué deberíamos hablar primero? —preguntó nerviosamente Ginny y cogió la taza con fuerza.
Harry suspiró y no pudo evitar ponerse un poco tenso. Esta sería la parte más difícil.
—Bien, no quiero ofenderte, Ginny, pero sólo quiero asegurarme de que realmente queremos volver a ser amigos, únicamente amigos. Nada más —agregó cuando la vio abrir la boca. Su petición, probablemente, sonaba firme, pero no quería darle a ella falsas esperanzas. Estaba con Draco y él no iba a dejarlo para irse con ella.
Levantó un poco las manos.
—Lo sé, Harry, no quiero interponerme entre Malfoy y tú; sólo quiero que volvamos a ser amigos. Te juro que es lo único que quiero; ser amigos. Te echo de menos, Harry, sólo quiero ser capaz de hablar contigo de nuevo —dijo ella en voz baja y se mordió el labio inferior—. No puedo decir cuánto lo siento por haberte hecho daño todos estos años; es la cosa más estúpida que jamás he hecho y sé que no merezco tu perdón, aunque todavía espero que algún día seas capaz de perdonarme.
Harry se mordió el labio y sus ojos vagaron por el pub, pensando. Dudó largo y tendido, y tenía dificultades para tomar una decisión. Finalmente suspiró y miró a Ginny de nuevo.
—Va a pasar un tiempo antes de que yo pueda ser capaz de perdonarte, pero estoy dispuesto a darte una oportunidad —murmuró.
Ginny le sonrió y sus ojos brillaban de felicidad.
—¡Oh, gracias, Harry! ¡Estoy tan feliz de que aún quieras darme una oportunidad! No te arrepentirás, ¡te lo juro!
Espero no terminar arrepintiéndome, pensó con tristeza Harry.
Poco después, pasaron a temas más seguros y empezaron a hablar de sus vidas después de la ruptura, evitando los temas dolorosos. No pasó mucho tiempo hasta que Harry comenzó a reírse con algunas de las historias que Ginny le contó.
Ginny estaba teniendo el mejor momento de su vida; allí estaba con Harry, quien disfrutaba hablando con ella, ¡incluso reía! Estaba saliendo mejor de lo que esperaba. No dudaba necesitar mucho tiempo antes de que se hubiese metido de nuevo en el corazón de Harry y cuando llegase ese momento, sería mejor que Malfoy aprovechase su tiempo con él, porque Harry lo dejaría muy pronto por ella. No puedo evitar entrecerrar los ojos cuando de repente vio un moratón oscuro en el cuello de Harry cuando éste bajó la bufanda para rascarse el cuello. Le había costado todo su control no apretar la mandíbula fuertemente, para no perder su oportunidad con Harry. Ese asqueroso, engañoso y baboso imbécil pensaba que podía hacer lo que quisiera con su Harry.
Aunque, pensó Ginny cuando Harry le dio un sorbo de su café con la risa aún en sus ojos, si Harry quería que todos supiesen que no estaba disponible, hubiese mostrado el chupetón, no lo taparía con una bufanda. Ella sonrió interiormente; el juego empezaba ahora. Siempre y cuando Harry no estuviese dispuesto a mostrar su relación, ella tenía una gran oportunidad de reconquistarlo. Todo lo que necesitaba era tiempo y paciencia. Y, claro, entrometerse un poco.
Mientras tanto, en la mansión, Draco estaba de muy mal humor. Había estado así desde que Harry se había ido a ver a la mujer.
Aún no podía entender el motivo de Harry para decidir darle otra oportunidad a esa zorra. Por supuesto que nunca había entendido lo que atrajo a Harry a los Weasley. Eran pobres, maleducados, traidores a la sangre y generalmente idiotas. Ron Weasley, sobre todo, había destacado en el campo de la estupidez.
Draco negó con la cabeza y dio unos golpecitos con los dedos sobre la mesa. Había tratado de acabar algún trabajo, pero sus pensamientos se desviaban de nuevo hacia Harry. Sabía que debía confiar en Harry, no era alguien que fuese infiel, pero no podía evitar sentirse preocupado. Después de todo, Harry se había sentido atraído por las mujeres antes de decidir darle una oportunidad a Draco. ¿Quién dijo que no podía decidir que las mujeres eran mejor opción para él que Draco?
Muy bien, ese tipo de pensamientos no eran ninguna ayuda.
Suspiró, se pasó una mano por el pelo y se levantó. Decidió buscar a Teddy y a Scorpius. Quién sabe, a lo mejor se las arreglaba para mantener fuera de su mente a Harry por un tiempo antes de volverse loco y ser su sombra. No creía que Harry se lo agradeciese.
Encontró los niños en una de las tres habitaciones de juego. Scorpius coloreaba un dragón mientras que Teddy hojeaba lo que parecía ser un álbum de fotos.
Draco caminó suavemente hacia la silla donde Teddy estaba acurrucado y miró por encima de su hombro.
En una página había una foto de un hombre de cabello castaño, Draco lo reconoció como el antiguo profesor Lupin, que tenía entre sus brazos a una mujer de cabello rosa. Draco vagamente la recordaba como su prima. Su madre nunca se había llevado bien con su tía Andrómeda, ni con su tía Bellatrix, pero Draco suponía que había poca gente que se hubiese llevado bien con la loca, ya fallecida, tía.
La pareja de la página eran los padres de Teddy.
La otra página mostraba un Harry más joven, y a Teddy sonriendo en su regazo. Harry sonreía en la foto y parecía estar haciéndole cosquillas al niño. Debajo de la foto, Teddy había escrito con letras grandes: PRONGSLET Y YO.
La curiosidad de Draco se despertó de nuevo cuando vio la palabra Prongslet. Había escuchado a Teddy referirse a Harry así al principio, antes de que el niño lo cambiase por papá. Nunca había entendido el motivo del niño para llamar a su padrino así, pero a él siempre se le había olvidado preguntar sobre ello.
—Teddy, ¿te importaría decirme por qué llamas, de vez en cuando, Prongslet a Harry?—preguntó curioso de Draco.
Teddy levantó la mirada, sorprendido, antes de mirar debajo de la foto de nuevo. Acarició la foto con los dedos.
—Llamó a papá así, porque somos los últimos Merodeadores—respondió en voz baja.
—¿Los Merodeadores?—preguntó Draco, confundido.
—Mi padre, el padre de papá y su padrino eran los Merodeadores cuando estaban en Hogwarts. Papá me dijo que gastaban diversas bromas y eran muy populares en la escuela. Mi padre se llamaba Lunático, el padrino de papá era Canuto y el padre de papá Cornamenta—Teddy se encogió de hombros—. Papá me llamaba Moongslet a veces y cuando me enteré del apodo de su padre, decidí que si yo era Moongslet, él sería Prongslet.
—Hijo de Cornamenta —se dio cuenta Draco.
Teddy asintió.
Draco miró a su hijo y vio que todavía estaba pintando con mucha atención, su pequeña lengua rosada sobresalía de su boca a modo de concentración y Draco se rió de eso en voz baja.
—¿Te…te gustaría ver las fotos conmigo?—preguntó Teddy con timidez.
Draco lo miró sorprendido al escuchar la pregunta. No había pasado mucho tiempo con Teddy, pero eso era porque estaba ocupado con su hijo o Harry y el pequeño Lupin parecía preferir la presencia de su padre, lo cual era comprensible, por supuesto. Aún así, él quería que Harry formara parte de su familia, pero podría empezar por ganarse a Teddy. Después de todo, necesitaba el permiso del pequeño si quería casarse con Harry.
Draco se rió entre dientes.
—¿Podrías hacerme un hueco? Mi intención no es quedarme de pie todo el rato
Los ojos de Teddy se iluminaron y rápidamente le dejó un sitio. Draco se sentó junto a él y el pequeño empezó a hablar de todas y cada una de las personas que salían en las fotos. Al rato, Scorpius se les unió y se sentó en el regazó de su padre.
Así es como Harry los encontró cuando volvió por la tarde, después de haberle prometido a Ginny que quedaría otra vez con ella. Los tres estaban acurrucados en el sofá, durmiendo. Draco tenía entre sus brazos a los dos niños. La cabeza de Scorpius descansaba en el hombro de su padre, mientras que Teddy se había dormido a su lado.
Harry sonrió con ternura ante la imagen y colocó suavemente su bolsa en el suelo antes de encaminarse hacia el sofá, y lo agrandó con cuidado de no despertarlos. Después de que el sofá se hiciese un poco más grande, con suavidad se sentó y se acurrucó contra ellos. Él también podría descansar un poco, ya que no tenía corazón para despertarlos.
Con una leve sonrisa, Harry cerró los ojos y se quedó dormido.
Gracias por leer y comentar.
Respuesta a los anónimos.
- cherryblack:Yo creo que cuando algo gusta y sólo puedes "tenerlo" una vez a la semana, sí, se hace largo. Me alegra que te guste. Un abrazo.
- kiiwii: Me alegra que te guste. ¿Nunca has sentido odio por ella? Bueno siempre hay una primera vez para todo. Publico los domingos. Un abrazo.
- Lube: No pasa nada, pero créeme, me gustaría que la historia fuese mía. Y no no soy una heroína, en todo caso un héroe, jaja. Un abrazo.
- Luna: Me alegra que te gustase, y sí, esperemos que el plan de Ginny no de resultado. Un abrazo.
