El Rey, La Nube Escarlata, El Caballero Carmesí y La Araña.
Advertencia: Semi-universo-alterno; personajes con personalidades y actitudes diferentes al canon; personajes de mi invención. Muertes; lenguaje sucio; contenido explicito -sexo- y muchas cosas más. ¡El amor abunda en este capítulo!
Disclaimer: Fairy Tail pertenece a Hiro Mashima. Mikumo, Renka, Shigure y Kushinada pertenecen a su respectivo mangaka. Escribo sin lucro alguno. El concepto de 'Rey de Espadas', así como las situaciones en que decido poner a los personajes de FT, es de mi invención. Además, no gano ni un céntimo por escribir ya que es mi pasatiempo preferido.
Resumen: Después de lo sucedido en Malva y el reencuentro con Virgo y Libra, Natsu develó gran parte de pasado distante. Ahora…
Reviews: Al final del capítulo, los que no pude responder por mensaje privado.
ANTES DE INICIAR QUIERO PEDIRLE DISCULPA A CADA UNO DE LOS LECTORES POR TANTO TIEMPO SIN PUBLICAR NADA DE NADA.
LAMENTO MUCHO LA TARDANZA, TENGO MIS MOTIVOS PERO PREFIERO GUARDÁRMELOS PARA MÍ, NO PUEDO PROMETER QUE ESTO NO VOLVERÁ A SUCEDER.
TAMPOCO PUEDO DECIR QUE HE ESCRITO MÁS CAPÍTULOS YA QUE ESO NO ES CIERTO, SOLO HAY RETAZOS INCONEXOS Y SIN SENTIDO.
LASTIMOSAMENTE, MI TIEMPO PARA ESCRIBIR ES POCO… EN FIN, QUERIDOS LECTORES, DISFRUTAD DEL CAPÍTULO.
"Pensamientos"
—Diálogos.
[Técnica, titulo]
-aclaraciones-
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Ha pasado tiempo desde que Natsu develara la verdad de su pasado, aunque sólo fuera una parte, a las chicas. Esa situación ha sido, hasta este momento, la más terrorífica de enfrentar; pero a pesar de todo, las chicas están más contentas que antes. Bastaba con ver el ánimo de la albina mayor. Mirajane es la mujer más radiante de la casa, sonríe y trata a todos con amabilidad, haciendo desaparecer, inevitablemente, la personalidad que siempre la caracterizó. Su comportamiento con Minerva y Happy tiene tintes maternales y su alegría ya levantaba sospechas en las demás. Pero sin confirmación no podían afirmar nada.
EL REY XVII: El enemigo verdadero.
El firmamento estaba vestido de un azul oscuro, casi negro, manchado por diminutos puntos brillantes. La luna ya se ocultaba entre las montañas mientras el oriente se teñía de colores cálidos, anunciando el inicio de un buen día. La penumbra aun dominaba la totalidad del bosque de Magnolia, creando un ambiente tétrico y tenebroso, donde los sonidos se escuchaban y hacían eco de una forma misteriosa; excepto por el corazón del bosque. Un lugar iluminado, tenuemente, por luces artificiales. El lugar donde se gesta, sin que el mundo lo sepa, una dinastía con grandeza inconmensurable: ¡Oberon's Forest!
La mansión Dragneel exuda lujo y comodidad: los muebles, las alfombras, las camas y doseles, la platería y cristalería, las lámparas y cortinas, cada habitación y estancia fue diseñado para gente de la alta cuna. La cocina y el comedor, la sala, e incluso, los baños, son extremadamente cómodos y asombrarían a cualquier noble que los viera; claro, eso sucedería cuando Natsu permitiera visitantes. Pero no, eso no pasara hasta el día en que Minerva asuma el control de Oberon's Forest… aunque, eso es historia para otro día. En fin…
La mansión es totalmente distinta a cualquier cosa antes vista, ninguna mansión tendría semejante concepto. El segundo, tercero y cuarto piso están conectados, a través de gradas y pasajes, a la habitación central. Es como un corazón con venas y arterias. En el segundo piso, frente a las gradas principales que vienen del primer piso esta una antesala, y a los lados están dos caminos que dirigen a distintas habitaciones; y luego los caminos se vuelven a separar en otros. El segundo piso, así como el tercero y cuarto, es un laberinto de senderos y habitaciones, salas pequeñas y más pasajes que siempre llevan hasta el centro del recinto. A simple vista no se notaba la distribución jerárquica, es decir, que mientras más cerca estés de la habitación del centro, hay más importancia. ¡Pero las chicas sabían de esto y no se quejaban!
05:00 a. m.
En el corazón del laberinto se ubica la habitación principal: la de Natsu. Una cama circular, con doseles del color de la sangre y un colchón mullido lleno de almohadones y sábanas de seda y satén, ocupa más de la mitad de la habitación mientras el resto está adornado por un ropero y una cómoda, armaduras y otras cosas. El techo, alto con puertas y gradas que conectan con los otros niveles, está adornado por vides florecientes y crepitantes, insertadas en la pared como serpientes entre las rocas. Sin duda alguna, es el recinto de un rey y de las reinas que lo acompañan por toda la eternidad.
Natsu estaba sentado en un taburete mientras Vivianne le arreglaba el cabello y hacia una trenza pequeña, con adornos y cintas de oro y rubíes. Lilianne, por otro lado, terminó a rasurarlo y después de limpiarlo, le colocó la cadena de oro junto con sus llaves. Además, sobre una bandeja de plata depositó dos pedazos de pergamino junto con dos monedas antiguas. Sonrió satisfecha ante su excelente trabajo: ni un solo vello quedó en el rostro o ropa del pelirrosa. —Tal como le gusta —anunció. Desde hace siglos, el hombre mantenía una política de cero barba o bigote; y la exótica belleza egipcia cumplía con las órdenes—. Tan guapo como siempre.
—Terminé —dijo la pelirrosa. La trenza llegaba hasta los omoplatos, una obra de arte estilista sin igual. Los hilos de oro estaban tan bien trenzados que hacían imposible que los diminutos rubíes se cayeran; además, al final estaba una punta de flecha de jade. El resto del cabello permanecía con el look salvaje que a ella le gustaba ver—. Definitivamente guapo y apuesto, un gran señor sin igual.
Las mujeres mantenían una expresión de satisfacción: ellas estaban para servirle, así había sido en antaño y eso no tenía por qué cambiar. Pero, para Natsu las cosas eran distintas. Al principio se mostró reticente al trato de amo-sirviente, ya que lo consideraba denigrante, y más si se ponía a pensar en todo lo que ellas hicieron por él. ¡Pero ellas eran felices atendiéndolo, justo como un rey! Así que, al final las dejó actuar como quisieran, a pesar de que lo incomodaba un poco. Y resultaba a veces algo vergonzoso. Consideró que ya se acostumbraría.
—Gracias, chicas.
Natsu acarició cada cabellera como corresponde, obteniendo algunos ronroneos de satisfacción.
05:30 a. m.
La cama en la habitación de Natsu era tan grande y suntuosa que podía dar cabida a diez personas al mismo tiempo. En ese gran lugar, Mirajane palpó el colchón al notar la ausencia de sus acompañantes, al final tuvo que entreabrir los ojos. Miró las siluetas que se movían entre las penumbras. —¿Hora? —Musitó con voz queda, la mujer soltó un suspiró profundo. Estaba exhausta y completamente sudada, pero feliz y plena.
—Cinco y treinta y uno.
—Tan… Ahhh… Tempranooohhh.
La mujer sintió el peso de Natsu en la cama, y seguidamente un beso casto y pacífico. —Descansa, aún falta para que te levantes. Tengo cosas que hacer. Te encargo la casa.
Mirajane volvió a bostezar, aun somnolienta aceptó lo solicitado, todo porque llevaba un par de horas dormida. Desde hace algunas semanas, a pesar de que se alimentaba en exceso, se sentía con menos energía. Por otro lado, su libido creció en intensidad y la noche se le hacía malditamente corta. Al final, después de un chequeo médico, la albina supo la razón detrás de todos los síntomas y su felicidad aumentó notablemente. "Creo que hoy…" Volvió a bostezar mientras se sumía en un letargo, que después se volvería un sueño profundo. —Tal vez…
Natsu sonrió cálidamente. Le dio un último beso, la arropó y salió de la habitación. Vivianne y Lilianne lo siguieron, no sin antes acomodarse las ropas de nuevo, tres pasos detrás como era la costumbre antigua. La fascinación y amor que sentían, el deseo y lujuria que él provocaba en ellas, todo sentimiento lo ocultaban bajo la máscara estoica que mostraban en público. Fuera de la habitación marital, ellas volvían a ser sirvientas y él, el señor. Los tres se encaminaron por el laberinto, salieron de casa y fueron en busca de los límites del bosque.
05:45 a. m.
Dejando de lado a Natsu y compañía…
A través de una puerta de madera blanca y de finos detalles, esta una habitación atiborrada de libreros, tan altos que rozaban el techo, que se acumulaban uno tras de otro. Tal y como a Levy le gusta. Si no fuera por Natsu, el cuarto no tendría cama, ni ropero o cómodas de roble (huelga decir, que la mayoría del tesoro de Levy esta en uno de los edificios contiguos a la mansión). Bajo la tenue luz del alba que se filtra por la ventana, Levy estaba recostada sobre el torso del pelirrosa mientras éste la abrazaba por la cintura. Ambos están completamente desnudos y durmiendo profundamente, apenas cubiertos por una delgada sábana y una leve capa de sudor.
La mujer tenía una sonrisa de satisfacción total; hacer el amor con Natsu, todas las noches, la hacía inmensamente feliz. Él, todos los días, le demostraba cuanto la amaba y que, a pesar de las demás mujeres, ella ocupaba un lugar especial en su corazón. Hace tiempo, cuando apenas empezaban la relación y después de muchos años de un amor no correspondido, su mente le decía que todo esto era inmoral; que su cuerpo, menudo y poco curvilíneo, tarde o temprano aburriría al hombre; que su hobbie se interpondría entre ellos. Ahora, disfrutaba de esa inmoralidad, disfrutaba estar en los brazos del pelirrosa y éste dejó muy en claro cuánto le gustaba poseer su cuerpo. Ella, por otro lado, se concentraba en encontrar nuevas formas de complacerlo sin desatender las otras encomiendas que él le había dado.
—Natsu~ —musitó estando dormida. Para la peliceleste, Natsu era muy, muy, muy importante, no tanto como sus libros, pero sí su persona más importante. Cuando no estaba con él se sentía incompleta y no podía concentrarse en la lectura, al final, optaba por buscarlo y usarlo como cojín para leer. En esos momentos de silencio, Natsu la abrazaba y le calentaba la nuca con su cálido aliento y ella se concentraba en leerle. Juntos vivían aventuras, romances o misterios; juntos saboreaban el triunfo de descubrir secretos perdidos en los textos del Imperio Driver. Cuando la noche caía o él terminaba cediendo ante sus encantos femeninos, se amaban con pasión desenfrenada y se juraban amor eterno. La chica se acercó más al calor del hombre y éste, instintivamente, la enrolló con ambos brazos y apoyó la barbilla en la melena celeste. Los dos entrelazaron sus cuerpos—. Natsu~ yo…
06:00 a. m.
Mientras tanto…
En el lado opuesto y un poco más alejada del centro, se localiza la habitación de Erza. Es exactamente igual a la que tenía en Fairy Hills. O sea, una habitación que abarcaba cuatro habitaciones; donde exponía las armaduras que tenía y las que estaba restaurando para Natsu, justo como una especie de mezcla entre una galería de arte y una armería. ¡Y todo gracias a Natsu! Al principio, ella sólo tenía una habitación donde no había el espacio suficiente y eso la hacía sentir incomoda. Debido a su posición en la familia, vaciló en decirle a su marido. Pero él no pasó desapercibido el extraño comportamiento de la pelirroja y a base de pollazos le sacó la verdad; además, le enseñó a no guardar secretos. Natsu aprendió que el sexo era el mejor método de interrogación y estaba dispuesto a aplicar dicho método en otras mujeres.
El hombre le ofreció el Dojö, pero ella consideró que eso era demasiado así que optó por tres habitaciones más. En este momento, la pelirroja no se encontraba en su cama ni en la enorme habitación. Era la hora justa para entrenar, y el lugar perfecto era el Dojo; vestida con un kimono, se concentró antes de desenvainar y realizar un lai. El aire silbó junto con varias gotas de sudor que danzaron en la nada. A unos diez metros de la pelirroja, un muñeco de madera fue partido por un corte diagonal. Ella realizó tres lais más antes de que el muñeco cayera al suelo. Sonrió satisfecha y se secó el sudor con el dorso de la mano. Cada día templaba su espíritu y esgrima a través de un estricto entrenamiento; cada día, a pesar de ser lo más parecido a una esclava sexual, se hacía más fuerte. "Soy la espada de Natsu, soy su arma, él puede esgrimirme cuando se le plazca y debo estar lista para ese momento. Soy la espada de Natsu, soy su arma, él puede esgrimirme cuando se le plazca y debo estar lista para ese momento" repite como si fuera un mantra que le traerá buena suerte.
—Vaya, ya va siendo hora de que se levante Natsu —por el rabillo del ojo vio la hora y dio por terminado el entrenamiento. Le esperaba un baño refrescante antes de asumir el rol que tenía en la casa Dragneel.
06:30 a.m.
Volviendo con Natsu y compañía…
El jardín es inmensamente grande; está lleno de flores y macetas de muchas formas y colores. Con caminos de piedra y bancas en varios lugares; majestuoso y de exquisita belleza. Todo el diseño era concéntrico. Las únicas que sabían exactamente de dónde sacó Natsu el diseño del jardín eran Lili y Vivi, ellas conocían a la perfección cada palmo del Jardín Imperial, donde Allister pasó su infancia entre juegos inocentes, así que no estaban sorprendidas por la igualdad que estaba adquiriendo el jardín en el corazón del bosque.
Los tres se dirigieron al exterior, y se adentraron en el cerco formado por árboles. El bosque, por voluntad de Natsu, era de espeso follaje y de troncos altos y gruesos, imposibilitando ver lo que se ocultaba en el corazón. Además, Vivianne y Lilianne ocultaron un sinfín de runas por todo el lugar; las runas provocaban que cualquiera se perdiera y vagara sin rumbo por toda el área hasta volver por donde entraron. El horizonte comenzaba a teñirse de rojo, naranja y amarillo llenando el lugar de distintos matices y sacando del letargo a los animales salvajes del lugar. El aroma a vida desbordaba por todo el camino.
Natsu sonrió en el interior. Todo sonido fue silenciado; sólo se escuchaba el silbido de movimientos a alta velocidad. Entre los árboles, cubiertos por la naturaleza, tres pares de ojos rubíes se centraron en Natsu. Evaluando, esperando el momento justo y… ¡zas! ¡Como un rayo, tres bestias se abalanzaron sobre el pelirrosa! ¡Las fauces brillaron, llenas de varias hileras de dientes plateados! ¡Natsu fue tacleado!
Las acompañantes de Natsu sonrieron. —Son como cachorros —mencionó Vivi. Las tres bestias no eran nada más que los tres huargos que él compró en Malva hace tiempo y que nombró guardianes del bosque y la casa. Valg era el macho de pelaje negro brillante, Deon y Tyan eran las hembras con el pelaje gris plateado. Los tres huargos le estaban dando una cálida bienvenida al pelirrosa.
—Cachorros que pueden arrancarle el cuello a un adulto —convino Lili. Los huargos, aun jóvenes, ya tenían el tamaño de un caballo y de constitución musculosa. Con colmillos y patas fuertes, huesos resistentes e instinto salvaje. ¡Animales perfectos para la caza!
Valg dio vueltas y luego se sentó, esperando mientras movía la cola de un lado a otro. Las hembras lo imitaron. Natsu se incorporó y luego asintió ante la actitud dócil de sus mascotas. Ni se molestó en quitarse el polvo. —¡Bien! ¡Vamos a jugar un rato!
Durante las siguientes horas, Natsu y las chicas estuvieron jugando con los huargos. Con tal de no lastimarlos o traumatizados, controlaban su fuerza y al mismo tiempo les enseñaban a cazar, acechar y pelear. Los alimentaban con carne imbuida con algo de magia, de esa manera los fortalecían. Al final, Natsu sólo estaba reflejando algo que hizo antaño: criar y entrenar bestias letales. Allister tuvo un sinfín de aficiones, entre ellas destacaba su dedicación a criar monstruos peligrosos.
06:40 a. m.
Por otro lado…
La habitación de Cana, así como las demás, tienen una cama espaciosa con dosel de un rojo pasión; un ropero grande con finos detalles, mesita de noche y una cómoda con espejo incluido. Pero, Cana siendo como es, le pidió a Natsu una cava llena de los más deliciosos licores que él tenía. Natsu la complació. Justo sobre la cama, apenas cubierta por una sábana delgada y casi transparente, Cana está recostada sobre el brazo derecho del pelirrosa. Meditando.
—Amor~ —soltó con un gemido ligero. Hasta hace un par de horas la morocha, de piel tostada y proporciones divinas, lo montaba de una manera enérgica y apasionada. Cana, con las uñas, delineó los músculos del tórax y abdomen del hombre; bajando y subiendo, acariciando y dejando hilos rojos en la piel. Después de algunos minutos de disfrute y goce interno, se puso de pie. "Mi amor~. Tu técnica de clones me ha inspirado" pensó. Al ver que él no despertaría fácilmente, recurrió a una técnica que le funcionaria a la perfección—. Amor~… te~ necesito~… ah~.
Toda somnolencia o cansancio que tuviera, desapareció en un instante al escuchar a su chica gemir y llamarlo de esa manera. El clon se incorporó y luego se quedó viendo la sonrisa gatuna de la morocha y maldijo en el interior, ella sólo estaba jugando con él. Bostezó sonoramente. —¿Dime?
La morena extendió su sonrisa y sin decir palabra alguna, se bajó de la cama y exhibió toda su gloria: su trasero en forma de corazón con unas piernas de infarto, su cintura curvilínea que terminaban en una cadera formidable. La mujer sabía lo que hacía y el gruñido gutural del hombre la complació. Se agachó sin flexionar las piernas. Cana rebuscó entre la ropa regada en el piso y sacó un paquete que cabía en la palma de su mano. Regresó con Natsu y se sentó a horcajadas en el regazo del hombre. —Ah~ qué enérgico~ —la mujer sintió la erección golpeando contra su ombligo—. ¿No te cansas?
El clon mantuvo la sonrisa. —Sabes que no —le apretó las nalgas y obtuvo un gemido excitante. La miró a los ojos, jade contra chocolate, lujuria contra deseo y ansiedad—. Pero, no es eso lo que quieres, ¿verdad?
Cana, con las mejillas sonrojadas, asintió. —Obvio que sí, pero por ahora necesito tu poder —la morena abrió el paquete y reveló un mazo de cartas en blanco—. Se me ocurrió algo nuevo y no es suficiente mi energía mágica.
Natsu asintió. —Amor, estaré más que encantado de ayudarte. ¿Qué tienes en mente?
La magia de Cana se adaptaba a cualquier situación, siempre que fuera prevista en un escenario. Es decir, Cana debía pensar en los muchos posibles eventos y trazar opciones para contrarrestar cada posibilidad. La morocha conseguía los materiales adecuados y pagaba para que alguien más los procesara: las cartas debían ser resistentes al uso continuo. Después, ella se encargaba de diseñar los hechizos y encantamientos que le darían forma al poder de cada carta; minimizar el tiempo de enfriamiento y aumentar el poder del conjuro. ¡Un proceso lento y agotador!
—Quiero que… —se acercó al oído del hombre y le susurró las ideas que tenía en mente.
Los ojos de Natsu mostraron complacencia. Asintió varias veces solo para reiterar que las ideas eran completamente de su agrado. —Es muy interesante y divertido lo que te propones; ¿Qué hago?
06:55 a. m.
No hay que olvidarse de…
Tres habitaciones después, a la izquierda, está la habitación de Ultear y Meredy. Del doble de tamaño que una normal; con paredes pintadas según los gustos de la más joven. Cama grande; sábanas y cortinas a juego con los colores que predominaban el lugar, muebles para las dos y otros enseres que ellas compraron. Las mujeres llegaron a Magnolia hace menos de un día y Natsu aprovechó la ocasión para dejar las cosas en claro: el pasado sangriento no era más un secreto. ¿Cómo reaccionaron ellas? Pues… bueno… Natsu se sintió intimidado ante la mirada voraz de ambas féminas. Las chicas se sintieron complacidas al saber cuan poderoso y sanguinario era su marido, sin duda alguna, ellas amaban las cosas perversas y malvadas.
En este momento, Ultear posaba y analizaba su reflejo en el espejo de la habitación. Levantó los brazos hasta la altura de su cabeza y dobló ligeramente la espalda. Hoy usaba un sweater 'mata vírgenes' de color rojo que le llegaba hasta medio muslo y se adaptaba a cada curva de su figura. Además, tenía medias largas y zapatos a juego. Se amarró el cabello negro en una cola larga y sonrió al reflejo que derrochaba sensualidad y erotismo. —¡Genial!
Meredy, vestida como una lolita gótica y punk, chifló y lanzó varios piropos. —¡Preciosa! ¡Tan sexy! ¡Estás~ tan candente! —se acercó hasta estar detrás de la pelinegra y la abrazó—. ¡Wow, están más grandes!
Ultear se mordió el índice con tal de acallar los gemidos que le provocaban las manos de Meredy, sus mejillas también se tiñeron de un rosa como los pétalos de la flor. —Meredy~ —Ultear respingó y su respiración se volvió pesada cuando Meredy empezó a besar su espalda. La relación que existía entre ellas, mucho antes de que Natsu entrara en la ecuación, no tenía estereotipo o semejanza alguna, no puede ser medida ni comparada y mucho menos reemplazada. Ellas se complementaban perfectamente y se conocían de toda la vida: Meredy sabe lo que le gusta, o no, a Ultear, y viceversa. Pasaron juntas los tiempos más difíciles y las desazones de la vida. Es un amor tan fuerte que no puede ser destruido—. Ah~ Detente~
—Nunca me cansaré de esto —Meredy estaba disfrutando de la sensación, indescriptible, de los grandes malvaviscos de carne. Los apretaba y estrujaba; hacia lo mismo que siempre, pero cada toque era ligeramente diferente. Sus manos abandonaron los pechos y se escurrieron hasta la entrepierna de la pelinegra—. ¡Y tú tampoco~!
—¡Ah~! ¡Mm~! —Ultear apoyó las manos contra el espejo y su aliento comenzó a empañarlo. Levantó la cintura y se rindió ante la indiscutible verdad: amaba estar con Meredy—. ¡Joder~!
Meredy sonrió con malicia. —Bueno, es mejor detenernos —sus dedos delgados ya estaban delineando los labios exteriores—. No queremos estropear tu traje, después de todo, lo estás usando para Natsu, ¿verdad?
Ultear maldijo en su interior y paso por alto la punzada de celos que contenían las palabras de su amante. Gimió profundamente cuando la pelirrosa abrió sus labios vaginales y lamió, levemente, su clítoris. "¡Te voy a castigar después!". —¡No importa~! ¡Sólo cógeme~!
Al final, Ultear se encontró con Natsu casi cerca del mediodía. ¿Y Meredy? Bueno, ella… la encontraron al siguiente día.
07:30 a. m.
En otra habitación…
Cuando Natsu decidió, movido por impulso, adoptar a Minerva y volverla su hija, él sabía muy poco, por no decir nada, de niños y la crianza adecuada. Sus años con Igneel no eran la referencia más adecuada y, por ese entonces, vagamente recordaba la vida al lado de los Driver. Sólo sabía que debía hacerlo y ya. Así que, entre todos decidieron que lo mejor para Minerva era tener una familia… el problema vino cuando alguien preguntó: '¿Quién sería la madre?' Al final, todas quedaron de acuerdo en que serían las madres de Minerva y que, por las noches, se turnarían para dormir con la niña, siempre acompañadas de Natsu y Happy.
La habitación de Minerva y Happy estaba adecuada para niños: juguetes, peluches y demás. Ayer, Minerva durmió con una gran sonrisa en el rostro, justo como todas las noches. El calor de Natsu y Lissana, sin olvidar a Happy, la abrigaban y reconfortaban. La niña cada día demostraba cuan feliz era desde que conoció a Natsu y el nivel de evolución que alcanzó gracias a los esfuerzos de la familia. Algunos días entrenaba bajo la supervisión del pelirrosa, Erza o Mirajane; otros días estudiaba con Levy o jugaba cartas con Cana. En algunas ocasiones surcaba los cielos gracias a Happy o con la ayuda de Lissana. Natsu y compañía la llevaban de compras por la ciudad y paseaban por doquier. Ya toda la ciudad sabía quién era Minerva y cuanto la amaban.
En el baño de Oberon's Forest
La pelinegra cantaba felizmente mientras Lissana le enjabonaba el cabello, cubierto por espuma blanca y con un olor exquisito. —Un barquito chiquitito~
Cuando les tocaba el turno de dormir con Minerva, también estaban a cargo de la higiene de la niña y su cuidado durante todo el día hasta la noche donde cambiaban lugar (y no es que quisieran). Además, cuando no era el 'turno', siempre hacían lo posible de velar por ella. ¡Eso era la familia Dragneel!
—Navegaba por doquier~ —Lissana tarareaba la misma canción que la niña. La albina menor era bastante feliz cuando le tocaba cuidar a Minerva y Happy, ella realmente los quería como sus hijos—. Y llegar~, llegar~
—Al sol~, solecito~ —canturreó Happy. El minino tenía una barba de espuma—. ¡Que me da calorcito~! ¡Jou! ¡Jou!
Las burbujas danzaban en el aire y grandes cantidades de espuma volaban por doquier mientras los tres se divertían. Las risas resonaron e hicieron eco en las paredes, formando un coro de alegría. Huelga decir, que el baño era semejante a un balneario. Minutos después, se unió Mirajane a la diversión.
08:20 a. m.
Natsu y compañía estaban a las afueras de la zona donde se erigió Oberon's Forest cuando Erza apareció.
—Buenos días, Amo —Erza hizo una reverencia de medio cuerpo. Ella era la única obligada, ni tanto, a llamarlo de esa manera. La mujer vestía un traje de sirvienta adaptado a los gusto del hombre: minifalda y con un escote tremendo, medias blancas y ropa interior erótica. El cabello lo tenía amarrado en una cola alta—. Vivi, Lili.
Erza vio los zapatos de Natsu, antes de que él tomara su barbilla. Lo miró a los ojos mientras él delineaba sus labios, hundió un dedo y ella lo acarició con su lengua. Él sonreía radiante, una sonrisa que ella amaba. —Hola Er-chan —sus cuerpos se acercaron y ella se puso de puntitas para recibir su beso de buenos días. Un beso largo y húmedo; con una ferocidad que la quemaba—. Tan guapa como siempre~.
Las palabras de Natsu siempre causaban revuelo en el corazón de la pelirroja, y un elogio sincero hacía que su ritmo cardiaco volara. —Gracias, Amo~, todo lo hago por complacerlo~ —Erza rodeó la nuca y dejó que la lengua masculina explorara su boca. Su lengua se sometió ante él, mientras su mente hacia lo mismo. Al final, la felicidad y el amor la encontraron cuando fue sometida y domesticada, entrenada, seducida y corrompida, y no en una relación suave y tranquila. Ya ni siquiera recordaba a Siegran—. ¡Ahhh~! ¡Amo~!
El corazón de Natsu se regodeo ante la expresión lasciva y devota de la pelirroja; frente a él estaba la mujer que amó locamente, y que todavía ama, que no pudo tener a las buenas, y que hoy era sumisa y cumpliría sus órdenes sin rechistar. A pesar de todo, sabía que ella lo amaba, que el sentimiento era mutuo. Y si le preguntaban, él respondería que estaba dispuesto a destruir todo a su paso con tal de estar con ella, después de todo, ella le pertenece. Se separaron y él se perdió por unos segundos en sus pensamientos.
"Así que Sorano todavía sigue resistiendo —los recuerdos de los clones llegaron a su mente. La albina estaba resultando un hueso duro de roer, pero eso sólo le agregaba diversión al asunto. Era un juego de sometimiento a base de placer, donde él era el cazador—. Aunque le falta poco. Mañana o tal vez pasado, la presentaré a las demás". Se imaginó a la albina con un collar y cadena, y estuvo de acuerdo que le quedarían geniales. Sería un ángel sin alas y encadenada a la tierra.
Al pensar en Sorano, Natsu recordó algo importante que se estuvo aplazando durante varios días. —Vivi, Lili, ¿ya los tienen?
Las dos mujeres asintieron. —Perdone por la larga espera.
—Mi más sincera disculpa —añadió Vivi.
—No es algo por lo cual deban disculparse —extendió la mano.
—Gracias por sus palabras. Aquí están los hechizos…
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En la Tierra hay instrumentos, escasos y muy preciados, que conectan con otros mundos. Earth Land tiene las [Llaves del Zodiaco] que enlazan con el Mundo Celestial. Arakitashia, por otro lado, tiene las [Monedas del Guerrero] que forman puentes con la Puerta de Dante. En Caelum están las [108 Sapuris] que se vinculan con el Tártaro y su Gobernante Supremo. El continente Begarito, diferente a todo lo conocido, es todo un enjambre de puntos dimensionales que llevan a lugares letales e inexplorados, lugares llenos de riquezas y secretos no contados. Y en el continente Elfico, esas tierras ocultas por el 'Velo' y vedadas a la humanidad, en un lugar lleno de misterio y fantasía, estaba la puerta al Mundo de los Dragones.
Puerta de Dante - A 5,000 kilómetros sobre el nivel del mar
En lo más alto de ese mundo, donde no soplaba el viento y la temperatura impedía la vida, una figura de largo cabello negro (que bien se puede confundir con el manto de la noche más oscura) se paseaba como si fuera ajeno a las condiciones extremas. El hielo crujía ante la presión de sus pies descalzos mientras su cabello trazaba finas líneas onduladas en la escarcha. Para Dante, quien era el gobernante de este mundo y el más fuerte, una temperatura bajo cero era como una fresca briza de otoño. Oculto entre las hebras de oscuridad se encuentra un cuerpo delgado, de tez blanca como la nieve, y de músculos templados en grandes batallas. Menudo. Juzgarlo por su apariencia sería un gran error.
Dante extendió los brazos, en un gesto de bienvenida, a la presencia que apareció entre rayos de luz multicolor. Sonrió… y mostró toda la oscuridad que se ocultaba en su interior, era un pozo de infinita negrura donde la luz no tenía poder y sólo el mal gobernaba. "¡Bienvenido seas, Rey!".
"¡Dante, mi viejo amigo!"
Por otro lado, el que recién apareció iluminando momentáneamente el especio exterior, Rey era lo opuesto a Dante: cabello blanco y figura musculosa, piel entre azul y verde (dependiendo del punto de vista), y sonrisa amable. Rey no era otro más que el gobernante del Mundo Celestial: Rey Espíritu Celestial. Ambos Conquistadores de Mundo, similares en poder y soberanía, se dieron un fuerte abrazo. A pesar de la diferencia en edad y raza, las circunstancias los convirtieron en grandes amigos y hermanos jurados. En el lugar donde la Nada gobernaba y la Vida no tenía poder, no se necesitaba de la voz ni de palabras para comunicarse, ¡bastaba con el pensamiento!
"¡Rey! ¡Es bueno verte!".
"Lo mismo pienso, te ves bastante saludable".
Las circunstancias fueron propicias para que esta reunión fuera secreta. Los dos Conquistadores tomaron apariencias acordes a los estándares de este mundo y se teletransportaron a la ciudad que está al pie de la Puerta de Dante.
Puerta de Dante - Vista panorámica
Este mundo tiene un aire salvaje y de naturaleza inexplorada. La vegetación, tan distinta a la de la Tierra, domina casi todo. Los bosques son tan ancestrales que los árboles más pequeños miden alrededor de cien metros; la fauna es salvaje y selecta, incluso la flora tiene el distintivo de este mundo: el más fuerte aplasta al débil.
Si no fuera por los «Nueve Círculos» que resguardaban la gigantesca «Puerta de Dante», sería un mundo virgen. Cabe decir que cada uno de los «Nueve Círculos» es una ciudad vastamente grande y civilizada, con culturas distintas y tradiciones únicas. Razas fuertes y orgullosas. Ninguna parecida a la humana. Tecnología, ciencia y arte girando en torno a un solo tema: la guerra. Los «Nueve Círculos» están unidos, únicamente y sin excepción, a la «Puerta de Dante» a través del «Camino Dorado», donde converge todo el comercio de este mundo en una gran metrópoli. La Ciudad al Pie de la Puerta.
La estructura que sobresale, superando la altura de la montaña más alta jamás vista, se pierden en el cielo. Mide cien kilómetros de ancho y tiene quince kilómetros de espesor. Creada por los dioses en la Era del Mito, aún perdura intacta sin una sola piedra fuera de lugar. Tiene incrustaciones de joyas hermosísimas con diseños gloriosos; patrones intrincados imposibles de hacer para cualquier mortal. Hecha de acero de dios, indestructible y hermosa. Pero, ¿con qué que propósito fue construida semejante maravilla? ¿Qué llevó a los Dioses a poner gran esfuerzo para construir semejante maravilla arquitectónica? Muy simple y sencillo: confinamiento. Detrás de la puerta, privado de la libertad por los dioses, espera Dante Alighieri, el primer Dante. El Guerrero. Sumido en el «Sueño Profundo», sólo despertara para la «Última Batalla».
Volviendo con los dos gobernantes y conquistadores…
Dante, con sólo su presencia e imagen, sin necesidad de decir algo, consiguió el mejor restaurante de la ciudad. Además, todo el edificio fue desalojado y quedó para el servicio exclusivo del Gobernante de la Puerta y su invitado. El personal trabajaba con gran esmero y profesionalismo, se movían trayendo platos y barriles de licores sin hacer el menor ruido. Era bien conocido, por todos, el apetito voraz de Dante.
Cuando salieron los meseros, cocineros y demás miembros del personal, Rey separó esa habitación del resto del mundo, asegurándose que cualquier dios no se inmiscuyera en su conversación. Con una seguridad extrema, Rey siguió usando el pensamiento, el asunto que estaba por tratar bien podría ser considerado una traición. Y el castigo sería peor que la muerte.
Mientras Dante se dedicaba a degustar de un gran plato de fideos, Rey hacía lo propio con dos filetes grandes de carne asada y papas al vapor. Los barriles danzaban en el aire y se acercaban a quien los necesitara: era la mejor bebida que se producía en este planeta, una mezcla de lirios con raíces y fermentada durante años. Sin que alguien se pudiera percatar, la conversación dejó de lado las nimiedades y se tornó seria.
"Vaya, que coincidencia". Lo que Dante le dijo a Rey fue un tema que, lastimosamente, afectaba el mundo de ambos. Era algo que sucedía en la Tierra.
"¿A qué te refieres?". Dante levantó la cabeza para mirarlo a pesar de que mantenía los ojos cerrados.
"Lo entenderás más adelante —un barril, en pleno aire, se desarmó y el líquido negruzco se escurrió por la barba blanca de Rey—. Sabes, es difícil creerlo. Sitiaron un continente entero y nadie se dio cuenta, ¿es enserio? Entonces, éste candidato es del tipo táctico".
Dante asintió con solemnidad. "Aunque te cueste creerlo, así sucedió. Otro continente fue arrasado, pero, si lo comparamos a lo sucedido hace mil años. Esta vez fue menor el daño. Claro, lo más sensato sería pensar que es del tipo calmado y táctico; aunque, no considero que sea débil. Por lo menos, cuenta con subordinados fuertes".
Rey no pudo negar la verdad en esas palabras. "Sí, sí. Tienes razón. Las apariencias y las acciones pueden resultar engañosas; y no puedo negarlo. Hace mil años borraron todo un continente y devastaron otro. Todo el mundo participó en la guerra; los elfos y enanos tuvieron que aislarse y la historia tuvo que rehacerse".
"Un candidato tan sanguinario como nosotros". Dante asintió ante sus propias palabras. "Que fue asesinado antes de coronarse".
Esas últimas palabras Rey las negaría dentro de algunos minutos.
"¿Una pena o fortuna?"
Los dos no sabían que resultados traería la coronación del Rey de Espadas; después de todo, él fue el candidato más fuerte de todos, el más sanguinario también. ¡Un ser malvado! Y después de la caída del Rey de Espadas, sucedieron varios conflictos entre otros candidatos. Conflictos menores e insignificantes, batallas pequeñas que destruyeron ciudades y aldeas pero nada si se compara a lo hecho por el Rey de Espadas.
"Hasta ahora todos los demás fueron insignificantes. Pero, el Rey de Diamantes realmente es algo sobresaliente". Rey se acarició la larga barba, era un gesto de profundo pensamiento. "¿Crees que-?" Rey dejó que la preguntara flotara en el aire.
Los fideos al estilo boloñés que giraban en el aire, se detuvieron y cayeron al suelo. "¡Ni lo pienses! ¡Pagamos caro ese error!". La mesa se rajó ante el poder de Dante, y eso que apenas puso fuerza en la yema de sus dedos.
"¡Es por eso! ¡Las muertes de Daen y Naer no pueden quedar impunes!". Rey trajo, de un pasado distante, un vivido recuerdo: eran cuatro. Fueron cuatro, la primera vez que se conocieron. Ellas eran como dos luceros del ocaso, alumbrándoles la vida. Llenas de ideales y sueños distintos al Pacto, cosa que contagiaron a los hombres. Fueron cuatro… y luego dos. Sólo dos… condenados a la soledad eterna.
La sola mención de esos nombres bastó para que el aire se volviera pesado y turbio, frio a tal punto que los líquidos se congelaron. Rey sonrió en el interior. Dante expedía una terrible ansia de matar, asesinar, destruirlo todo hasta que no quede nada, un odio inmenso que amenazaba la existencia misma. Rey no se estremeció ante la hostilidad de Dante, sabía que no era hacia él. Además, el sentía lo mismo: odio, dolor y una ira contenida. Ambos, dejaron que el rencor se templara con el tiempo y, ajenos a lo que el otro pensaba, esperaban ansiosos la oportunidad para vengarse aunque no lo admitieran. Dante siempre fue así, cauto por fuera pero, por dentro, era un volcán en plena erupción. "Ya es momento de soltar todo lo que has contenido". Rey, con un chasquido de dedos, regresó todo a la normalidad.
Dante soltó un largo suspiro y reanudó su festín. Rey lo dejó estar, y no interrumpió el mar embravecido de pensamientos. "Recuerda. Él es la definición de fuerza absoluta; invencible y sin una sola debilidad". Dante se mostró cauto ante la idea que surgía en su mente y que ganaba fuerzas con las palabras de Rey.
"Con la edad viene la sabiduría, la paciencia y el temple —convino Rey—. A diferencia de ese entonces, tenemos la oportunidad perfecta para actuar y matarlo". Mentalmente, Rey mostró su plan, sin dejar ni un solo detalle sin pasar u ocultar. La opinión de Dante era extremadamente valiosa, y él podría ver algo que Rey no hubiese tomado en cuenta.
Desde el día en que perdió a Daen los ojos de Dante, que rara vez mostraba, le permitían ver acontecimientos importantes que sucederían en el futuro cercano. Pero, su poder de predicción era limitado y no acostumbraba usarlo. "¿Es enserio? ¿Él sigue con vida?". La sorpresa inundaba su pensamiento y no era para menos. Antes de continuar, le dio un largo trago al barril, que en sus manos parecía un tarro. Nervioso e inseguro. "Quien iba a pensar que tal cosa sucedería".
"¿Ni siquiera vos?"
Dante movió la cabeza de un lado a otro. "No. Nunca se me ocurrió que él aparecería después de mil años. Y menos, que dos de las tres restantes llegarán a sus manos. ¡Vaya coincidencia! ¡Con que a eso te referías!".
Rey soltó una risotada, era muy raro ver que algo se escapará del intelecto de Dante, y más raro que él admitiera semejante suceso. "¿Entonces? ¿Qué te parece?"
La conversación mental se sumió en un profundo silencio. Ellos sólo se dedicaban a disfrutar de la comida y la bebida. Al final, Dante abrió los ojos y Rey sintió un escalofrió espeluznante recorriendo su espalda. A través del pelambre negro, se divisaron un sinfín de luces diminutas que se movían rápidamente. "Está bien —dijo al fin. Mostró la sonrisa espantosa que caracterizaba su alma y una llama oscura con tintes blancos apareció en la yema de su dedo índice. En el aire, trazó varias frases—. Aquí están, toma. Haré los preparativos".
"Claro. Con esto —alzó los papeles que tenía en la mano—, iniciamos la sepultura de In Veliares Ghuisler Provoke. El enemigo verdadero"
"O la nuestra" era imposible predecir el resultado de semejante plan.
"¡Ja! ¡Apostemos todo por el Rey de Espadas! ¡Coronémoslo y que se vuelva la espada de nuestro propósito!".
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08:40 a. m.
Antes de que Natsu iniciará el ritual…
En la casa Dragneel, precisamente en el gran comedor, todas las mujeres, los niños y Cuatro (el clon que representa la Pereza de Natsu) terminaron de desayunar entre risas y charlas amenas. No es que fueran la familia perfecta, o que no tuvieran diferencias, o que no hubieran roces, eran como cualquier familia que sabía llevar las diferencias y tener un acuerdo en común; además, de alguna manera estaban formando un vínculo similar al de hermanas o amigas, que se entendían y respetaban. Cada una sabia que podían contar con cualquiera de ellas para cualquier cosa.
—Hoy es mi turno —Levy levantó la mano mucho antes de que alguien preguntara—, así que por favor no se preocupen.
Las chicas asintieron y comenzaron a llevar los platos hasta el fondo de la cocina. Minerva y Happy cantaban mientras correteaban por todo el lugar antes de que Mirajane les dijera que se vistieran para salir de compras (cada ciertos días la albina se encargaba de llenar la bodega de víveres, enseres y comestibles).
Levy, de cuerpo pequeño pero con curvas definidas, tomó la mano de Cuatro. Ella usaba un vestido rojo holgado, con la espalda descubierta y sin tirantes, fácil de quitar según vio Natsu. Ella le sonrió tímidamente. —¿Me ayudas?
Natsu se contagió por la sonrisa de su mujer y asintió. A pesar de ser sólo un clon, compartía los mismos sentimientos y forma de pensar del original: hacerlas felices a cualquier costo. La rodeó con el brazo y le besó la mejilla. —Por supuesto, vamos, te voy a enseñar un modo sencillo y rápido de lavar platos. No me veas así, claro que quedan limpios.
Lissana, Cana y Ultear no interrumpieron el momento de Levy y decidieron que lo mejor era realizar otras cosas. Lissana saldría de misión con Elfman, por un par de días, así que se fue a empacar lo indispensable para un viaje largo. La albina menor pensó en que sería bueno llevarse a los niños ya que la misión no era tan difícil y confiaba en la fuerza de su hermano. Cana, por otro lado, se fue a uno de los cuartos que usaban como taller y seguir con los experimentos de las nuevas cartas. Por último, Ultear decidió seguir castigando a Meredy y al mismo tiempo planificar una cita con Natsu que, obviamente, implicaba consumar el acto amoroso que a ella tanto le gustaba.
Minutos después, desde el fondo de la cocina, se escucharon varias risas que estaban acompañadas de una suave melodía.
09:00 a. m.
De vuelta con Natsu y compañía…
Por petición de Vivianne, Natsu y las chicas que lo acompañaban se movieron hasta las montañas al norte del bosque y en dirección contraria a Magnolia. La cadena montañosa estaba formada por montes escarpados y acantilados severos que resultaban imponentes, para los magos no fue difícil llegar hasta la cima de una de esas montañas. Desde donde estaban, la vista era magnifica y esplendida, las nubes surgían de entre los valles y tocaban las cimas, ocultándolos y haciéndoles sentir la magnitud de la naturaleza y la gloria de la vida. Vivi, tomada del brazo derecho del hombre, se apoyó contra él y suspiró embelesada. Lili, en el lado izquierdo, hizo lo mismo y sus dedos se entrecruzaron con los de él.
Erza, por otro lado, permaneció en silencio mientras observaba el vínculo que sobrevivió a mil años y unía a los otros tres. "No me cabe duda, ellas dos son sorprendentes. A simple vista se nota cuanto lo aman y hasta donde llegarían por él. ¡Sí, ellas son mi ejemplo a seguir!". Sin que ellas lo supiera, Erza las estaba idolatrando y, al mismo tiempo, planeaba superarlas.
Después de ese tiempo de calidad, Natsu se preparó para realizar el ritual de invocación. "¿Qué extraño?" pensó al sentir una diferencia ligera en las monedas que sostenía. Las puso contra el sol y se quedó observando fijamente como brillaban igual que la primera vez. "No sé qué es… pero hay algo…". Justo, cuando un rayo de luz lo cegó por un instante, sintió que las monedas le hablaron sin usar palabras. En antaño, hubiera reaccionado sobresaltado como todo un loco pero, ahora, sólo cerró los ojos y se sentó en una posición de meditación. —Me tomará tiempo —dijo y no volvió a hablar hasta mucho tiempo después.
En total, tenía dos monedas con apariencia antiquísima: La primera era de oro y amatista, resplandecía con matices lavanda, dorados y morados. En un lado tenía escrito 'In valorem autem fortes' con dos lanzas cruzadas y, al reverso, la silueta de un lobo aullándole a la luna. La última moneda, al igual que la anterior, estaba hecha de oro sólo que ésta contenía esmeralda. Además, brillaba como un bosque verde bajo la luz del atardecer. Esta moneda profesaba 'Maximus' acompañada de la cabeza de un hacha y, al dorso, la cabeza de un feroz toro.
El poder de Natsu comenzó a fluir de manera lenta, pero constante, sin llamar la atención. Paulatinamente, su aura roja se hizo presente. El aire del ambiente se caldeó a medida que los minutos pasaban y el suelo, al mismo tiempo, empezaba a burbujear y a deshacerse. Crear portales entre mundos era una hazaña que necesitaba una cantidad de magia increíble e inhumana; era como construir mágicamente un puente que estaba suspendido en el aire y conectaba a la nada. ¡Y Natsu estaba creando dos puentes al mismo tiempo!
"Piedra por piedra, tranquilamente y sin prisa". Todo el proceso era mental. Él visualizaba con suma claridad lo que estaba construyendo y sabía cómo hacerlo; Natsu se guiaba por el instinto que le dictaba los pasos a seguir. ¡Dos puentes pulcramente blancos, a medio formar, se perdían en el horizonte! El tiempo dejó de importarle y, a medida que avanzaba, logró llegar a un nivel de concentración que jamás había logrado. "Ahora entiendo porque Sorano no pudo usarlas, requiere un poder enorme". Media hora más pasó volando y su aura roja, característica de su magia de dragón, comenzó a ser devorada por una aura oscura con tonos morados y de sensación maligna. Sonrió. "¿Será que puedo usar este camino para llegar hasta el otro lado?". Decidido; fortaleció cada piedra hasta tornar oscuro los puentes. Sin saberlo, estaba allanando el camino para un futuro incierto.
10:00 a. m.
Ahora, en Magnolia…
Las calles de Magnolia ya habían cobrado vida y el murmullo hacía eco por cada callejón y esquina de la ciudad; los mercantes empezaron a ofrecer a viva voz sus productos mientras que las cocineras examinaban los productos frescos y de buena apariencia. En ese ambiente de ligera algarabía, la población masculina comenzó a voltear la cabeza con tal de seguir viendo el andar de una hermosa rubia. La glamorosa y sensual Jenny Realight llamaba la atención donde sea que pasara, sea o no su intención. La maga de Blue Pegasus ignoró, ya que pensaba en cosas más importantes, olímpicamente cualquier chiflido o piropo y siguió su camino hasta el gremio de Fairy Tail.
"Primero lo primero —se dijo. El maestro de gremio, Bob, le encomendó entregar un paquete al viejo de Makarov y sus saludos—. Después, voy a la casa de Natsu… No, también es mi casa". Hace un par de noches, en una de las visitas maritales del pelirrosa, él le explicó lo relacionado a su nuevo hogar y, también, le pidió que vivieran juntos.
Ella sabía que ese 'juntos' incluía a todas las mujeres del harén del Dragneel y, desde que aceptó ser su mujer, sus nuevas hermanas. "¿Será raro qué ame locamente a Natsu?". En la periferia de su visión entró la gran edificación que se erguía imponente y majestuosa en el centro de la ciudad. La modelo se sentó en el borde de una fuente mientras seguía sus cavilaciones. "Es un tipo libidinoso que no tiene reparos en demostrar lo que siente; es un sinvergüenza sin control, alguien que toma lo que quiere, desvergonzado y… y tan… ¡asombroso! ¡Jodidamente candente y sexy!"
Inevitablemente, el rubor se apoderó de las mejillas de la mujer. Ella se relamió los labios al recordar la intensidad con la que él la tomaba, las mil posiciones que practicaban, el calor de la semilla en su interior, el tamaño y forma del miembro cuando hendía su garganta… —Ah~ Natsu —lo llamó con un tono suave y dulce, anhelando que él la abrazara y que la besara—. ¿Qué me has hecho?
Su mente respondió por ella: rápidamente recordó las citas por la ciudad, las salidas nocturnas, las visitas al teatro o al parque, las ocasiones en que él hacia una de sus gracias y ella reía como niña. "Me hace sonreír, sentirme única, amada, deseada, anhelada y tan especial. Sin duda, ahora lo sé, nací para estar a su lado". Al final, una sonrisa, muy distinta a todas las anteriores, nació a la par del calor que manaba en su corazón. "¡No es raro que lo ame locamente! ¡Mi amor por él es lo más natural del mundo!".
La mujer miró su reflejo en el agua, se alisó el cabello, se retocó el maquillaje y examinó su blusa. Para ella, desde que era niña, siempre era indispensable mantener una apariencia nítida y ahora, desde que empezó a salir con Natsu, siempre quería lucir hermosa para los ojos del hombre. Las grandes puertas del gremio, como siempre, estaban abiertas dando la bienvenida a cualquiera que se atreviera a entrar al pandemónium. Las mesas volaban, las sillas surcaban el aire y todo objeto que no tuviera alas volaba hasta estrellarse en alguien. "¿En serio? Todos los rumores eran ciertos. ¡El gremio más fuerte, el más salvaje y el más loco de todos!".
Si alguien le preguntara a Jenny si lo hacía a propósito, ella respondería que no tenía idea de que están hablando. Desde que se volvió modelo, su caminar y su movimiento de cadera, hasta su forma de vestir, estaban pensados para llamar la atención, y ahora toda la sensualidad que derrochaba era tan natural que a ella no le parecía extraño volverse el centro de atención. Los chiflidos, cumplidos y piropos no tardaron en aparecer, ni las miradas lascivas faltaron. A pesar de las preguntas que le lanzaban y de las invitaciones e insinuaciones, Jenny caminó como en trance hasta el pelirrosa que atendía la barra.
Los magos de Fairy Tail se vieron en un predicamento: querían maldecir al Cuarto Maestro pero también querían beatificarlo. Y todo porque: ¡La rubia sexy lo estaba besando! Al final, decidieron rendirle culto. Macao y Wakaba, junto al Abuelo, lloraban con orgullo de ver que el niño-del-cabello-afeminado había crecido hasta volverse en el mayor pervertido de la historia. Mientras otros apretaban los dientes al saber que él estaba acaparando a todas las mujeres sexys del reino.
Jenny le entregó a Makarov un paquete pequeño con varios papeles tal y como Bob le solicitó. Después, Uno (el clon que representa el Orgullo de Natsu y el que se hace cargo de gestionar el gremio) la condujo hasta la oficina en el segundo nivel.
En la oficina…
Jenny no ocultó su sorpresa al ver la decoración y el amueblado de la oficina del pelirrosa, se sentó en el sofá de tres piezas y acarició el terciopelo negro. Uno sonrió y se sentó al lado de ella; ella encontró la mano del hombre y sus dedos se entrelazaron. —Jen~, ¿cómo te ha ido?
Jenny lo miró a los ojos y vio que la preocupación y el interés eran sinceros, sin motivos ocultos, porque ella realmente le importaba a él. La rubia esbozó una gran sonrisa. —¡Muy bien! ¡Dentro de algunos días saldrá la última revista! ¡Tienes que comprarla!
—¡Por supuesto! ¡Ya verás, compraré un montón y pondré tus fotos en esta oficina! —Prometió. Natsu no demostró celos o cosa semejante, sabía cuál era el trabajo de la rubia y las implicaciones que tenía, además, sólo él podía realizar las fantasías salvajes con las que muchos soñaban. Eso último, lo había jurado Jenny.
—Eso espero —respondió. La modelo le relató lo pesado de los últimos días: sesiones de modelaje que duraban hasta doce horas, la actitud del fotógrafo, no estar cerca de Natsu y muchas otras cosas más que la volvían loca—. Mou~, ¿no crees que merezco un incentivo por tanto esfuerzo? —Jenny le dio la espalda; hizo a un lado su cabello dorado y dejó expuesto sus hombros y cuello. Lo invitó.
La sonrisa de Uno se mantuvo firme. —Por supuesto —dejó que sus dedos masajearan las partes tensas. Su toque gentil alejó todo estrés acumulado y los besos, que siguieron, a la porción del cuello expuesto la hicieron ronronear—. ¿Mejor?
Ella soltó un suspiro. —Mucho mejor.
Sus miradas se encontraron. Se perdió en los ojos de la rubia, debajo de la lujuria encontró un amor incondicional e inconmensurable. "¿Cómo puede amarme tanto?". Después de un breve silencio, Uno decidió que era hora de dejar las cosas en claro. —Jenny, necesitó saber algo.
La seriedad de Natsu le hizo preguntarse si hizo o dijo algo malo. Rápidamente llegó a una respuesta. —Amor —lo rodeó con los brazos y acercó su rostro hasta casi rozar sus labios—. No tienes que preguntármelo, quiero vivir contigo y con las demás. ¡Me mudaré a Magnolia!
Uno debería haber sonreído o dicho algo, pero sólo la alejó y clavó la mirada en el suelo. "Ella está dispuesta a dejarlo todo por mí". A diferencia de las demás mujeres, la rubia le generaba cierto ápice de duda. Hace algunos días, mientras ella dormía después del candente encuentro, revisó cada centímetro de piel hasta dar con la marca. Al final, encontró un '3' sobre la pantorrilla derecha; algo inusual, ya que Lilianne tenía ese número. Además, la marca de Jenny era transparente y casi imperceptible a simple vista. Lo pensó durante bastante tiempo y no encontró respuesta; las dudas persistían. Esto le recordó al final del 'Caballero de la Armadura Oxidada'. "Soltarse de la roca y aventurarse a lo desconocido, ¿eh?".
Jenny se quedó sin palabras, sin saber que decir o cómo reaccionar, las acciones del pelirrosa eran totalmente claras. Rechazo. Sus ojos, lentamente, se comenzaron a llenar de lágrimas. Antes de llorar o decir algo, Natsu habló:
—Jen, amor mío —la encaró. Limpió las lágrimas que amenazaban por salir y besó su frente, cada gesto llevaba el propósito de reconfortarla y eliminar cualquier miedo—. Te amo y claro que me hace feliz saber que vivirás conmigo, que serás mi mujer, mi amante, mi amiga y confidente. Soy afortunado al saber que dejarás muchas cosas con tal de que estemos juntos.
Ella cerró los ojos y dejó que las manos del pelirrosa acariciaran su rostro, que los besos en el dorso de su mano la hicieran sentir bien, que las palabras dulces y llenas de verdad reconfortaran su corazón. Ella le respondió de la misma manera. —Mi amor inició como un flechazo, como atracción sexual y un cariño superficial —sus frentes se juntaron y sus miradas quedaron mezcladas. El espacio para mentiras ya no existía—. Pero, a medida que pasábamos el tiempo juntos, me di cuenta de que me enamoré. De qué era feliz a tu lado, de que siempre encontrabas la forma de hacerme olvidar mis penas. De que te necesito y ya no puedo vivir sin ti. Ahora sé que te amo y que no me importa nada más. Cada vez que digo que te amo, no son palabras banales, al contrario, salen de lo más profundo de mi corazón.
Compartieron una sonrisa de entendimiento y un beso de amor legítimo. Uno decidió que era justo decirle toda la verdad, responderle en igualdad de sentimientos. Se sinceró y tuvo la certeza, de que al final del relato, estarían juntos.
11:30 a. m.
En las afueras de Magnolia…
Mirajane adquirió su forma de Satán Soul y extendió sus alas, con Minerva en brazos emprendió el camino para encontrarse con Natsu. Lissana con alas en vez de brazos y garras en vez de piernas, tomó a Cana y emprendió el vuelo siguiendo la dirección de su hermana. Happy se llevó a Levy mientras Jenny, usando su magia de Machine Soul para construir un par de alas robóticas, se hacía cargo de Ultear.
12:00 m.
En las montañas al norte de Oberon´s Forest…
El sudor perlaba la frente del pelirrosa, muestra clara del gran esfuerzo que estaba realizando, mientras permanecía con una expresión dura. Sentado como si meditara, desechó todos los clone (excepto Dos) y se concentró en la labor. Lo más parecido para describir el ambiente seria compararlo con un volcán hirviente a punto de estallar. El calor y el aire eran sofocantes, casi insoportables.
Vivianne y Lilianne se mantenían de pie, a menos de un metro de él, sin problema alguno debido al aura dorada que envolvía sus cuerpos. Ellas eran las más fuertes de los Doce Guardianes del Zodiaco (sólo por debajo del Rey Espíritu Celestial) y entrenaron durante mil años hasta romper los limites humanos. La pelirrosa vio, por el rabillo del ojo, que el aura carmesí de Erza estaba menguando y pronto desaparecería. "Qué débil —pensó—. Será mejor entrenarla" extendió su aura dorada y la protegió.
Ajeno a lo que sucedía a su alrededor, Natsu sonrió. "¡Al fin!". Se puso de pie mientras haces de luces luchaban por escapar de su prisión, pero Natsu mantuvo los puños cerrados y segundos después, una voz resonó en su mente. "El valor del valiente sólo le pertenece a Guerrero. ¿Eres prudente?". La voz era claramente femenina y denotaba cierto toque de ansiedad, además, se podía sentir un aire de poder y dignidad.
Natsu no mostró reticencia al responder. "¡Ni lo dudes!". Luego recitó el hechizo que las chicas le habían dado hace unas horas. —¡Oh, fiel guerrero! ¡Amante de la justicia y señor de la lealtad! ¡Responde a mi llamada! ¡Rey Licántropo!
Ni bien había terminado de recitar el primer hechizo cuando una segunda voz hizo eco en su pensamiento. "La gloria máxima sólo la tiene Guerrero. ¿Eres digno?". Esta voz también era femenina, suave y con un ligero toque de alegría en las palabras.
"¡Obviamente!". —¡Oh, padre de la destrucción! ¡Con tus pezuñas creas barrancos y con tus cuernos apuñalas el cielo! ¡Responde a mi llamada! ¡Rey Minotauro!
La sonrisa del pelirrosa se ensanchó cuando la segunda moneda desapareció de su puño y dos grandes círculos arcanos se comenzaron a formar a unos cinco metros de donde él estaba. Súbitamente, Natsu perdió el equilibrio al terminar la invocación. El mareo era una señal muy clara de lo agotador que fue el proceso y todo debido a que él formó «Puentes Dimensionales» y no simples portales. Antes de caer fue sostenido por Vivianne quien le sonrió y felicitó sinceramente. Lilianne le ofreció una jarra de agua fría (la belleza egipcia arregló el ambiente con magia de hielo) y Erza terminó limpiándole el sudor del rostro. Natsu se bebió el agua sin titubear y después de agradecerles, exclamó:
—¡Ja! ¡Estupendo! ¡Sólo miren, cuanto poder consumí para convocar sea lo que sea que esté viniendo! ¡Seguramente son fuertes! ¡Estoy ansioso de conocerlos!
Las chicas sonrieron ante el subidón de ánimo del pelirrosa. "Es como un niño con juguete nuevo" pensaron al unísono y no pasaron por desapercibido el brillo en los ojos del hombre. Los círculos arcanos brillaron según el color de la moneda que representaban y aumentaron de intensidad hasta el punto en que fue imposible que Natsu y las chicas siguieran mirando. Este fenómeno funcionó como un faro para Mirajane y compañía.
[Para una mejor idea de lo que viene a continuación, revisa la dirección del blog que está en mi perfil y lee lo referente a Threo y Heles]
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autemrex(punto)blogspot(punto)com
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[Si ya sabes quién es Threo vin Darrow y Heles Au Belona, entonces ¡prosigue!]
12:30 m.
El viento fresco sopló en lo alto de la montaña, arrastrando a su paso el aire gélido provocado por Lilianne. El cabello plateado, de ambas chicas, revoloteó hacia el norte mientras las nubes en el firmamento se movían lentamente. Natsu y compañía recuperaron la vista después de un minuto lo que permitió que las visitantes de otro mundo se percataran de varias cosas: donde estaban, a quienes tenían enfrente, el ambiente lleno de magia y otros detalles más.
Threo sonrió entusiasmada al fijarse en el escudo que tenía en el brazo derecho: un escudo redondo y grande, muy similar a la moneda que representaba a su raza, de oro y esmeralda con la inscripción 'Maximus' al frente y acompañado del hacha de batalla. Lo pulseó varias veces y estuvo complacida con el peso y movilidad del artefacto. Al final, recordó donde estaba y su mirada paseó entre los cuatro humanos que tenía al frente. "Es la pelirrosa o la pelinegra la que me convocó" pensó. Ella podía sentir el poder de los demás y esto la condujo a excluir a Natsu y Erza; pero cuando su mirada chocó contra la del hombre, se dio cuenta de su error y se sintió algo satisfecha. Los ojos del hombre tenían una llama inigualable y sostenían una voluntad inquebrantable. "Justo como yo, aunque no tan fuerte como esperaba". Separó las piernas. El [Hacha Galáctica] apareció en su espalda mientras llevaba su mano hasta tomar la empuñadura de su arma. Se abalanzó. ¡Llegó el momento de intercambiar saludos! "Veamos cuanto aguanta mi compañero de guerra".
Por otro lado, Heles, la otra peliplateada, parpadeó un par de veces con tal de acostumbrarse al nuevo paisaje. Cuando el escudo apareció en su brazo izquierdo, ella no le prestó importancia ya que sabía que eso sucedería. Así que, después de una mirada rápida a su entorno, se enfocó en las personas que estaban al frente de ella. "Juzgar por el poder puede ser algo erróneo, ellas están dispuestas de tal forma que lo protegen —invocó la [Gae Bolg] e hizo resonar el suelo tres veces—. Así que él me invocó. ¿Es tan débil? No, él invocó a dos al mismo tiempo y tiene compañeras fuertes". A diferencia de Threo, el intelecto de Heles le permitía analizar la situación desde varios puntos de vista y llegar a la respuesta más adecuada. "Quiero saber cuánto poder le queda después de realizar dos invocaciones".
Natsu sonrió grandemente. Ni siquiera necesitó moverse, ellas estaban con él y sabia cuan fuertes eran las dos. Vivianne interceptó el golpe de Threo y Lilianne enfrentó la lanza de Heles. El suelo se hundió y el aire chilló estridentemente ante la presión del intercambio. Un segundo después, las espadas de Erza llovieron sobre las dos visitantes aunque fueron esquivadas fácilmente. En menos de un parpadeo la distancia entre las mujeres volvía a ser la misma. Se miraron durante algunos segundos, midiéndose y tanteando la diferencia entre ellas.
Antes de que Erza terminara a equiparse la [Armadura de la Velocidad], Natsu la detuvo. —No es necesario, sólo están midiendo fuerzas.
La invocación a través de [Las Monedas del Guerrero] tiene varios requisitos: ser singularmente poderoso, cosa que Natsu cumple con facilidad; formar los portales o puntos de apoyo, cosa que Natsu fue más allá e hizo algo impresionante; y, el reconocimiento y aceptación a través del combate. Éste último paso estaba a medias debido a la condición del pelirrosa, por eso intervinieron las dos mujeres.
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"¡Genial! ¡Ella es fuerte!" pensó la mujer de cuernos morados al mismo tiempo en el que una sonrisa se apoderaba de su rostro. Mentalmente hizo a un lado todo lo referente al ritual y se concentró sólo en la mujer de cabello rosado. —¡JAJAJAJAJAJA! ¡Yo soy Threo vin Darrow! ¡The Eternal! —La señaló con la punta del hacha—. ¡Pelea conmigo, tú, como te llames!
Vivianne permaneció con la expresión estoica de siempre. Ella sabía los motivos detrás del ataque tan repentino y no pudo evitar pensar en lo barbárico e incivilizado de tal comportamiento, pero aun así agradeció las palabras de su contrincante. Volteó a ver a Natsu y solicitó su permiso. —Mi Señor, ella me ha desafiado. Permítame corresponder como es debido —según las costumbres antiguas, cuando alguien no aceptaba un duelo era considerado peor que escoria y no merecía respeto alguno, dejaban de ser humanos. Cuando Natsu aceptó, ella regresó su mirada a la peliplateada—. Yo soy Vivianne Roux Gott, sierva de Natsu Dragneel quien es el Señor de Oberon's Forest y Cuarto Maestro de Fairy Tail. Ya que él me ha dado permiso, ¡acepto el reto!
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Heles, antes de la declaración de Threo, también reconoció la fuerza de la pelinegra y cálculo que sería una pelea igualada. Pero, a diferencia de su compatriota, ella no olvidó la importancia del ritual. —¡Yo soy Heles! ¡The Last Hope! ¡Guerrera del Círculo del Rey Licántropo! —Afirmó y su lanza señaló al pelirrosa—. Tú me invocaste, así que pelea conmigo. No seré compañera de nadie que no sea digno.
Lilianne, por otro lado, al igual que su amiga, actuó según la situación; pero su contrincante no fue tan tonta como la otra. Suspiró. "En las condiciones actuales, ella tiene la fuerza suficiente como para volverse un incordio". Mientras pensaba, Natsu aceptó el encuentro. "Ni modo, no queda de otra". La pelinegra se acercó al hombre y, sin mediar palabras, le plantó un beso. Ella confiaba en la fuerza de Natsu, siempre y cuando él estuviera al cien por ciento, pero en esta ocasión él estaba bastante débil como para enfrentar a Heles.
El ambiente de combate se rompió ante la súbita muestra de afecto, muestra que sólo crecía en intensidad. Threo y Heles quedaron desconcertadas sin saber que decir o cómo actuar; los segundos siguieron pasando y el beso por fin terminó. Threo rompió en una sonora carcajada mientras que Heles se sonrojaba notoriamente, ambas con sentimientos y pensamientos totalmente diferentes.
—No sabía que podías hacer algo así —Natsu pudo sentir como la fuerza de Lilianne inundaba su cuerpo hasta dejarlo en condiciones mucho más que óptimas—. Gracias.
La pelinegra negó. Luego, dijo algo avergonzada:
—Pe-pero sí mi Amo me recompensa, quien soy para negarme.
13:05 p. m.
Mirajane y las demás descendieron, como ángeles en el advenimiento, cuando la batalla estaba por empezar. Natsu las saludó con una sonrisa y una actitud bastante infantil, él estaba emocionado por pelear contra Heles que no les prestó la debida atención. Lilianne les explicó la situación sin omitir detalle. Las chicas que conocían a Natsu desde pequeño no pudieron evitar sonreír ante la actitud del pelirrosa, mientras que Ultear las vio extrañadas.
—Es como si volviera a ser el mismo bribón buscapleitos de antaño —respondió Cana ante la pregunta tacita de la pelinegra de ojos rojos—. Tú no conociste ese lado, sabes, él realmente se divertía peleando y era emocionante ver los problemas que causaba.
Las mujeres no tuvieron otra opción más que la de observar y esperar a que Natsu regresara.
Vivianne versus Threo
Las mujeres se movieron hasta la montaña más cercana, algo más pequeña comparada a donde estaban antes, para que no tuvieran inconveniente alguno. Threo ignoró el escudo y optó por el ataque implacable al empuñar al mismo tiempo el [Hacha Galáctica] y la [Alabarda Bendita]. Las dos armas, a simple vista, eran pesadas y de dos o tres metros de largo, a pesar de eso, Threo las empuñaba y blandía con suma facilidad; cada arma brillaba de una forma mística y extraordinaria, haciendo alarde de sus asombrosos poderes.
Por otro lado, la mujer que resguardaba la Novena Puerta del Zodiaco, Virgo permanecía con el rostro estoico y sin perturbación alguna como si estar frente a una de las famosas 'Guerreras' no fuera la gran cosa. Su traje de combate era un simple uniforme de sirvienta y, si no fuera por las cadenas en sus muñecas, no tenía armas. La pelirrosa hizo una reverencia, se volvió a introducir, dejando en claro quién era, a quien servía, que posición ocupaba y el resultado inevitable de la batalla.
—Vaya que eres engreída —Threo respiró profundamente, a pesar de que su sangre hervía ante la expectativa de una grandiosa batalla, su mente adquirió cierto grado de lucidez—. Yo soy la líder de los Eternos y jamás he conocido derrota.
—Siempre hay una primera vez.
—No será hoy.
Vivianne sonrió tenuemente. —Claro que sí, después de todo, yo represento la fuerza de mi Señor —la pelirrosa dejó que las cadenas que tenía en ambas muñecas se extendieran por todo el suelo. ¡Eran como serpientes negras que reptaban una sobre otra!—. ¿Lista?
Threo devolvió la reverencia mientras su sonrisa crecía. La mujer de cabello plateado, cuernos dorados y morados y de una belleza exuberante, se agachó ligeramente, el suelo se cuarteó ante la presión y luego surgieron placas cuando la minotaura se lanzó. El aire silbó ante el súbito aumento de velocidad. ¡Un brutal ataque frontal!
"Muy obvio" pensó la pelirrosa mientras se cruzaba de brazos. El ataque frontal era una finta. Threo desapareció y casi al instante estaba en el lado derecho a una velocidad asombrosa, considerando la monstruosidad de armas que manejaba. El golpe descendente y el otro, horizontal dirigido a la espalda, fueron repelidos. Las cadenas chirriaron y soltaron sonidos metálicos cuando contraatacaron, haciendo retroceder a Threo.
La mujer del cabello plateado mantuvo su sonrisa salvaje. "Es lo mínimo que podía esperar". A pesar de que su primer ataque fue repelido con relativa facilidad, ella no se amilanó. Al contrario, Threo tenía más ganas de ganar esta pelea. —Bien, allá voy —siguió con el ataque desde cualquier ángulo gracias a la velocidad con la que se movía. Las cadenas reaccionaban a la misma velocidad, bloqueando e impidiendo cualquier daño a su oponente; pero incapaces de golpearla—. ¿Solo te vas a defender?
Virgo permanecía de brazos cruzados, siguiendo los movimientos de su oponente con la mirada, anticipándose a cada acción de la chica con cuernos. "Espalda baja, flanco derecho, al rostro, flanco izquierdo, hacia la sien izquierda, muslo izquierdo". Virgo observaba a detalle como los músculos se flexionaban, indicándole lo que ella haría; además, escuchaba atentamente el lugar donde ella pisaba o el sonido que hacia el arma y mentalmente trazaba la dirección del golpe.
"Joder, ¡ni una maldita apertura! Se anticipa a cada movimiento, es como si… —recordó la seguridad que la pelirrosa mostró cuando dijo que iba a ganar—. ¿Es que acaso puede ver el futuro? ¡No, eso ya es terreno de los dioses!". A pesar de que el sudor comenzaba a perlar su piel, ella todavía no estaba cansada y su energía sólo aumentaba a cada momento. ¡Una hembra que nació para el combate! —¡Ja! ¡Veamos si puedes con esto! —Enterró la punta del mango del [Hacha Galáctica] en una gran roca y dejó que su poder fluyera de golpe—. ¡Meteor Thrust!
Vivianne percibió el cambio a su alrededor y sonrió en el interior. "Ilusa". La mujer sólo estaba usando una cadena para defenderse mientras la otra se abría camino por el suelo hasta formar una gigantesca telaraña. La pelirrosa permanecía de pie, impasible y sin preocupación alguna. No es que estuviera subestimando a su contrincante, ella simplemente conocía la diferencia entre ambas. La gran cadena que la rodeaba comenzó a moverse a una velocidad asombrosa, encerrándola en un capullo defensivo impenetrable.
Un segundo después de que Threo gritará, alrededor de Virgo (a metro y medio) se formaron un sinfín de pequeños portales galácticos del tamaño de un balón de playa. Ni siquiera pasó un segundo, cuando surgieron, de cada portal, meteoritos ardientes. El bombardeo veloz fue implacable, sin chance alguno de esquivar o algo parecido, y avasallador. El sonido y el impacto fueron transmitidos a través de la montaña y resonaron por la sierra montañosa. Todo eso debido a los cinco minutos de bombardeo.
Threo se cruzó de brazos y soltó una risita triunfal. —Fufufufufu~ —controló su respiración y esperó, no por mucho tiempo—. Vaya perra. ¡Jajajajajaja! ¡Esto es simplemente genial!
El polvo, arenisca ardiente y otras cosas más se vieron repelidos, en su totalidad, gracias al capullo negro que giraba, sin moverse del lugar, como un torbellino potente. Las cadenas zumbaban como las alas de miles de colibríes y eliminaban todo lo que entraba en contacto con ellas. Otros zumbidos fueron escuchados en el momento en que Virgo decidió que era su turno de atacar.
A pesar de que Threo interpuso la hoja del [Hacha Galáctica] como escudo, fue impulsada varios metros hacia atrás. La taurina giró en el aire y empezó a correr por los alrededores mientras era perseguida por la cadena negra, a pesar de su velocidad, la mujer tuvo que usar su hacha varias veces como escudo. La cadena atravesaba todo a su paso, desde árboles de tronco grueso hasta rocas de aspecto duro, sin mucha dificultad. *CLINNNGGG* *CLANNGGG*
Vivianne soltó un suspiro. "Es fácil leer a través de sus acciones —su oído captó los sonidos de otras explosiones provenientes de un lugar distante—. Supongo que Natsu se está divirtiendo". Se dedicó a pensar en Natsu y dejó que las cadenas se movieran de forma automática, respondiendo ante cualquier cosa que entrara en el rango de defensa y permitiendo que Threo respirara durante algunos minutos.
Threo, poco a poco, comenzó a soltarse. Su oponente poseía confianza y un poder que ella no podía calcular. La sonrisa salvaje seguía perenne mientras su ánimo sólo aumentaba. "Esas cadenas son molestas y resistentes". A pesar de haber usado [Meteor Thrust] las cadenas permanecían en el mismo estado: de un negro brillante y sin daño alguno, pero no todo era una pérdida. "Sólo he visto una debilidad". Se detuvo cuando tuvo la oportunidad y volvió a embestir, empleando la [Alabarda Bendita]. —¡No puedes moverte! —Los últimos tres metros los salvó dando un gran salto. En el aire giró como una peonza y se dejó caer—. ¡Ground Zero!
Vivianne miró hacia el cielo y mostró cierto tinte de sorpresa en sus ojos. La velocidad de la cadena disminuyó ligeramente, como si le dificultara levantarse. "Magia de gravedad". La sorpresa pasó como una brisa de verano en pleno invierno, tan efímera al igual que la diminuta sonrisa que afloró en su rostro. Virgo movió la mano izquierda y la cadena respondió a su voluntad: más veloz y resistente que antes. ¡Un domo negro apareció a medio metro sobre ella! ¡Justo a tiempo!
*¡KABOOOOMMMMMMM!*
Los sonidos que habían sucedido previamente palidecieron ante el feroz estruendo de este momento. Grandes rocas se desprendieron de las laderas de la montaña, arrastrando pinos y animales, debido a que la cadena subterránea distribuyó la energía del impacto por todos lados. A pesar de lo anterior, el lugar donde estaba parada Virgo se hundió varios metros y quedó cubierto por un polvo denso y recoso, haciendo imposible ver o respirar.
"Eso no es suficiente" Threo se dio cuenta de que su ataque no había acertado del todo. A diferencia de la vez anterior, la chica de los cuernos dorados y morados se lanzó al frente, dispuesta a seguir con la batalla. "Espero que tan siquiera haya pasado esa defensa".
Antes de siquiera acortar la distancia, la cadena hendió el aire y atravesó todo hasta abrirse paso en dirección a la mujer taurina. Por alguna extraña razón, en vez de sentirse frustrada, Threo sonrió alegremente. Intercambió la [Alabarda Bendita] por la [Espada Vorpal] y arremetió; para su sorpresa, la hoja, de un verde brillante, atravesó con gran facilidad la cadena, ¡casi como mantequilla! Su sorpresa se extendió, aunque no de la forma que ella hubiera esperado, al recibir un golpe seco en el plexo solar. ¡Virgo estaba frente a ella!
—Error. Sólo no quería moverme.
Threo logró escuchar cómo la armadura se abollaba y adquiría la forma del puño de la pelirrosa; quien, a su pesar, seguía con la expresión estoica y sin rasguño alguno. Maldijo en el interior mientras el aire abandonaba su cuerpo. "¡Que fuerza!". La Guerrera salió despedida un buen trecho a pesar de que afianzó los pies en el suelo y enterró la espada con tal de aminorar el daño. Threo no tuvo tiempo para pensar ni para defenderse ya que, sin saber lo que sucedía, se encontraba volando sin control y destrozando grande rocas a su paso hasta el lado opuesto de la montaña, justo al acantilado. ¡Cayó de la montaña!
Cuando la arenisca, el polvo y todo regresó a la normalidad en lo alto de la montaña, la única en pie era Vivianne. La pelirrosa se sacudió el polvo de la falda y alisó las diminutas arrugas hasta quedar impecable. Las cadenas, rápidamente, formaron un asiento donde ella esperó pacientemente a que su rival regresara. —Un calentamiento interesante. A ver, qué tal lo haces.
Mientras Threo caía libremente, de la pared surgieron una infinidad de cadenas que se abalanzaron sobre ella. —Esa maldita —masculló algo adolorida. A pesar de que se las ingenió para recomponerse en el aire, le fue difícil responder a todos los golpes y recibió varios en la armadura de placas. La [Espada Vorpal] silbaba cada vez que arremetía para defender a su dueña; el cielo se empezó a llenar, rápidamente, de eslabones negros como diminutas gotas. Threo enterró el [Hacha Galáctica] en la montaña con tal de parar la caída, luego uso el mango como un trampolín y salió disparada.
—¡Hija de-!
La montaña, como si tuviera vida, respondió: una mano negra gigantesca y brillante surgió de la nada. El manotazo fue inclemente e inmisericorde; la mujer atravesó un peñasco y luego otro, hasta quedar incrustada al pie de la montaña. El cráter fue mucho mayor que el causado por [Ground Zero] y Threo no se movió durante varios minutos.
Natsu vrs. Heles
Por otro lado, el combate entre Natsu y Heles se desarrollaba como una lucha a corta distancia. La lanza de Heles repelía, de una manera extraordinaria, cualquier ataque de la [Youtou: HIssatsu] y, al mismo tiempo, impedía que Natsu cerrara la brecha que los separaba. Las chispas saltaban cada vez que las armas se encontraban y eso sucedía a una velocidad impresionante. El suelo se cuarteó ante la presión mientras el aire se llenaba del poder que ambos combatientes desprendía.
La [Gae Bolg] es una lanza letal y de poder extraordinario, pero en las manos expertas de Heles ese nivel aumentaba hasta un punto inimaginable. Si su contrincante no fuera Natsu, la pelea hubiera terminado hace mucho tiempo. La lanza dibujaba trazos carmesíes a medida que arremetía contra la katana negra del pelirrosa. Activó [Quick Raid] y arremetió con todo; a pesar de la veloz lluvia de golpes, el hombre se las arregló para interceptar cada golpe, o tan siquiera desviarlos, excepto por algunos que lo aruñaron levemente. "¡Jo! ¡Sus heridas se regeneran bastante rápido!". Ella examinaba meticulosamente cada acción del pelirrosa y cómo reaccionaba ante los ataques que ella empleaba; desde aquel encuentro con Dante, ella esperó pacientemente éste día. "¡Qué bien, qué bien! ¡Él es alguien que vale la pena!".
Natsu, intencionadamente, no estaba usando magia ya que quería probar cuan fuerte era si sólo usaba las [Espadas de la Calamidad] y su fuerza física. Sonreía como siempre lo hacía cada vez que media su fuerza contra alguien fuerte; un combate sin intención de matar, sólo el deseo de superar. Los músculos del brazo que blandían la katana estaban tan contraídos que parecían de acero solido pero se movían con una elasticidad increíble. —Asombroso —la respiración de Natsu era entrecortada y pesada—, ¡eres jodidamente asombrosa!
La expresión de Heles era serena y no dejaba entrever lo que pensaba o sentía; sólo el sudor que perlaba su frente demostraba lo intenso del combate y el esfuerzo que estaba poniendo. —Tú tampoco lo haces mal —afirmó mientras esbozaba una leve sonrisa; los latidos de su corazón siguieron aumentando, y pensó que eso talvez no era culpa de la batalla—. ¿Qué te parece si subimos de nivel?
La sonrisa de Natsu se agrandó notablemente; en su mano izquierda apareció la [Youtou: Dakini Ten]. Una katana carmesí con un singular filo doble. Al mismo tiempo, Heles implementó la [Longinus]; una lanza larga de color sangre y, a pesar de lo difícil que debería ser usar dos lanzas, ella duplicó la velocidad de ataque. Los silbidos del aire fueron sobrepasados por el de las explosiones que ocurrían cada vez que las armas se encontraban. Era un *banbanbanban* continuo. A pesar de que no quería, Natsu comenzó a retroceder. —¡JAJAJAJAJAJA! ¡No sólo eres guapa, también eres genial!
Las mejillas de Heles se tiñeron de un rosa suave: la sinceridad del elogio la tomó con la guardia baja. Por un leve instante, su ataque menguó de intensidad. Esa pequeña apertura fue aprovechada por el pelirrosa y la [Longinus] salió despedida hasta aterrizar unos diez metros lejos de ellos. A pesar de su error, la peligris estuvo complacida. "Qué oportuno. Scarlet Ribboned Lance". El desequilibrio fue rápidamente eliminado por la [Gungnir]. Una lanza hecha de la piel de un dragón dorado y de hoja ancha y larga, similar al colmillo de una bestia.
Mientras tanto, en otro lugar…
—Vaya —Lissana no pudo ocultar la sorpresa al ser testigo del poder de la pelirrosa; no era la única sorprendida, todas las demás estaban mirando la batalla a través de lacrimas transmisoras (cortesía de Jenny)—. Es… tan fuerte.
Lilianne ladeó la cabeza, ligeramente confundida. —¿Consideras que eso es fuerza? —Soltó con sincera duda; Ultear, Levy y Cana voltearon a verla y luego agrandaron la mirada, como si se estuvieran haciendo la idea del peso de las palabras que estaban por venir—. Vivi ni siquiera se está tomando las cosas en serio.
Levy quitó el polvo de sus gafas y se las volvió a poner; la peliceleste aprovechó el lapsus de silencio. Al igual que las demás, ella también sentía curiosidad. —¿Cómo sería si, Vivianne, se tomara las cosas en serio? —la pregunta captó la atención de las mujeres que estaban viendo la pelea de Natsu. Mientras, en la pantalla mágica se veía como Threo se ponía de pie y comenzaba a escalar el risco mientras se enfrentaba a los cientos de obstáculos que planteaban la cadena negra que, más bien, parecía un ser viviente.
Lilianne ni siquiera se lo pensó mucho, no tenía por qué. —Pues, usaría la Larteyn o la Kryne Lamiya —el desconcierto en la mirada de las chicas, la instó a ser más específica—, son las armas que Lord Gild mandó a crear para ella.
Las chicas recordaron el nombre que Natsu mencionó en su relato y soltaron exclamaciones de sorpresa. Eran armas hechas con magia, tecnología y ciencia de hace mil años. Armas con un poder inimaginable. Se debe aclarar que esas armas no han estado en este mundo desde la derrota y muerte de Asmita a manos de Vivianne.
—¡¿Eh?! —Cana la miró perpleja—. ¡¿Y esas cadenas?!
Para todas las presentes era obvio el poder asombro y versátil de las cadenas negras y escuchar que no eran las armas principales de la pelirrosa no era algo sencillo de imaginar. «¿Qué tan fuertes son realmente?» Se preguntaron al darse cuenta de que la pelinegra también debía estar al mismo nivel que Virgo.
—Es el poder que Vivi obtuvo del anterior Guardián de la Novena Puerta —lo que la pelinegra olvidó mencionar fue el modo por el cual se convirtieron en «Guardianas del Zodiaco». Hace mil años, después de la derrota de Allister, las dos sirvientas buscaron la forma de alcanzar la inmortalidad; por azares del destino, alguien les dijo que al asesinar a un «Guardián del Zodiaco» alcanzarían sus objetivos. Vivianne mató a Asmita mientras que Lilianne hizo lo propio con Dohko.
Las preguntas hubieran continuado sino hubiera sido por la exclamación de Minerva ante la transformación repentina de Threo y segundos después, la aparición de una gran criatura en lo alto de la montaña. ¡Un gigante de hierro negro! Tan grande que era visible desde donde estaban ellas. "La chica con cuernos también es de admirar" pensó Jenny al ver, a través de la pantalla mágica, que la batalla volvía a iniciar.
13:55 p. m.
Virgo vrs Threo
Unos minutos antes…
Aún sentada, Virgo aplaudió de manera lenta y pausada. —Felicidades, te tomó sólo veinte minutos regresar —esbozó una sonrisa de superioridad. Finalmente, la verdadera personalidad de Vivianne salió a flote—. Creo que te volveré a arrojar, tal vez te tome menos tiempo regresar… aunque lo dudo.
La expresión de perplejidad de Threo rápidamente se transformó: apretó los dientes mientras la fulminaba con la mirada. Era la primera vez que alguien osaba a burlarse de ella de manera tan descarada. Su sangre hirvió por completo. Cualquier pensamiento de seguir conteniéndose desapareció. Esta ya no era un combate para forjar un vínculo; no, eso quedó atrás junto con las palabras de la peligris. —¡Berserk Forge! —Un aura dorada rodeó por completo a la mujer hasta adquirir una forma física: un Gran Minotauro Dorado. La bestia (de unos diez metros) estaba ataviada con una armadura dorada de gladiador y tenía cuatro brazos lo cual le permitía manipular las tres armas y el escudo de Threo. La bestia rugió con gran estruendo—. ¡VAS A CAER!
A medida que el poder de Threo aumentaba, las cadenas de Vivianne comenzaron a formar un gigante de hierro para hacerle frente a su oponente. "Dependiendo de la situación, tal vez deba usar la Larteyn". La pelirrosa fue rodeada por las cadenas y pasó a formar parte de la colosal criatura: de unos treinta metros de alto y con forma de guerrero espartano. El primer contacto liberó una tremenda onda de aire y sonido que recorrió todo el lugar con gran estrepito. A pesar de ser dos grandes moles, la velocidad apenas si disminuyó. Con cada golpe caían grandes cantidades de eslabones negros mientras el minotauro dorado parecía no recibir daño alguno.
Natsu vrs Heles
La balanza se está moviendo a favor de la chica con orejas de lobo; las heridas que Natsu recibía sólo aumentaban a medida que los segundos pasaban (a pesar de que sanaban después de uno o dos segundos). El pelirrosa desvió su atención al suelo y saltó justo antes de que una lanza surgiera debajo de su pie derecho. Giró en el aire y se defendió. Ella no estaba dispuesta a darle tiempo de pensar. Natsu perdió la sonrisa al verse en una seria desventaja; una lanza surgió del suelo y le rozó las costillas del lado derecho, otra estuvo a punto de cercenarle el pie pero se movió a tiempo. Estuvieron así durante otros minutos: él esquivaba y se defendía, ella se emocionaba ante lo que él hombre hacía.
Heles sonrió ampliamente; ella se mantenía sin heridas o rasguños y no era porque estuviera usando habilidades de curación en sí misma. ¡Natsu no había acertado ningún golpe! "Es justo como lo imagine —pensó mientras su cola comenzaba a balancearse de un lado a otro—. ¡Fuerte y guapo!". Desde hace varios minutos que dejó de contenerse y aun así, el pelirrosa se mantenía a la par. —¡Vamos, vamos! ¡Aún no me has enseñado todo! ¡Muéstrame cuan fuerte eres!
El aire se hizo pesado mientras, durante un segundo, todo movimiento cesaba. Una de las espadas desapareció y él uso ambos manos para empuñar la restante. Natsu, veloz como un rayo, liberó la habilidad de Hissatsu y volteó las cosas. —¡Muerte certera! —su espada brilló de oscuridad y rebanó el aire: un corte horizontal. Su contrincante respondió a la misma velocidad, o tal vez un poco más rápido, y el sol brilló con intensidad al reflejarse en el escudo dorado. Ella juzgó que era lo más sensato ante la avasalladora intención de matar. El golpe fue seco y sonoro, justo como un trueno, y retumbó en toda la zona. Rayos brincaron ante el beso del acero y… *KRRRRIIIIIIIIIIIIIIIIGGGGG*
"¡Imposible! —Pensó con cierto gusto—. ¡He perdido!". La mujer salió despedida del lugar junto con todo lo que tenía en la espalda: arboles, rocas, nieve y aire. Mientras surcaba el cielo, se relajó y esperó a que terminara la caída. "¡Es completamente asombro! ¡Éste hombre no es cualquiera!".
Natsu uso [Take Over: Animal Soul] junto con [Take Over: Satan Soul] para crear un par de alas negras y mantenerse flotando. Las lanzas que tenía incrustadas empezaron a caer y, justo después, las heridas se cerraron. El traje quedó hecho jirones y, solo por pura vanidad, tiró la camisa. Sonrió. —Vaya —antes de continuar tuvo que regular su respiración y abrir y cerrar los puños varias veces. Le dolía cada músculo. Al percatarse de tal hecho, asintió complacido. Aunque no lo aparentara, ya que no tenía heridas, la pelea exigió bastante de él: fuerza, velocidad de reacción, percepción, además de la inusual cantidad de energía que usó para convocarla—. Entonces, ¿continuamos?
La pregunta se quedó en el aire. El pelirrosa tuvo que esquivar la metralla que apareció de la nada. "Vivi realmente se está divirtiendo". Era imposible que ellas no llamaran la atención si estaban peleando de forma tan llamativa. Natsu dejó que las chicas pasaran de largo y fue en busca de su contrincante. A lo lejos vio que Heles se incorporaba. Reemplazó lo que quedaba de la [Youtou: Hissatsu] por la [Youtou: Dakini Ten] y acarició la hoja de la katana con la yema del dedo. El filo se alimentó de la sangre de su portador y comenzó a emitir un aura violeta. "No me gusta mucho usar esto". La necesidad lleva a las personas a realizar cosas desagradables. —Diablesa que devora corazones —murmuró con voz queda.
Virgo vrs Threo
La batalla no duró más de diez minutos pero los estragos fueron impresionantes: la montaña que servía como zona de combate, así como el lugar donde luchaban Natsu y Heles, fueron reducidas a escombros. El poder de Threo se agotó hasta dejarla inconsciente y Vivianne resultó vencedora. Sudaba respiraba con cierto tinte de cansancio. Threo no fue suficiente para que Virgo usara Larteyn o Kryne Lamiya. La pelirrosa asintió satisfecha. "Es joven y fuerte, alguien digna de estar al lado de Natsu. Sin duda, se hará más fuerte de lo que ya es —sus pensamientos se desviaron al lugar que fue defendido por Lilianne—. Espero que esta demostración haya servido para que se den cuenta de lo débiles que son; la fuerza lo es todo para sobrevivir a lo que se avecina".
La pelirrosa rememoró los tiempos de guerra que vivió junto al harén de Allister y el trágico destino de las mujeres que lo acompañaron hasta entonces. "Será mejor que las entrene adecuadamente". Las cadenas tomaron a la inconsciente Threo y ella se encaminó hasta el lugar donde la esperaba un Natsu ligeramente molesto.
2:30 p. m.
Las mujeres que observaron los combates tenían sentimientos encontrados: estaban felices y orgullosas de ver el poder de Natsu. Él estaba demostrando una actitud similar a la de antaño y un crecimiento veloz. Ahora estaba al nivel de cualquier mago de Clase S e incluso ya tenía el poder necesario para validar su título como Cuarto Maestro de Fairy Tail. Minerva fue la primera en decir lo asombroso que fue la pelea y en expresar el deseo de ser tan fuerte como él. Heles se presentó ante todas e hizo el juramento de estar al lado del pelirrosa cuando los tiempos de lucha llegaran. —Estoy segura de que mis Cazadoras se divertirán entrenando en este mundo —como líder de la facción más importante del Círculo del Rey Licántropo, debía mantener el equilibrio—. Claro, si mi compañero me lo permite.
Natsu se cruzó de brazos y prefirió no responder. Ultear soltó una risita y lo apretujo contra sus pechos. —Ya, ya. Eres todo un niño malcriado.
—No le hagas caso —añadió Mirajane, restándole importancia al mimo de Ultear—, sólo está molesto porque la batalla terminó antes de lo que él hubiese querido.
Heles se disculpó profundamente. El propósito del ritual era crear un vínculo de confianza basado en el poder de la otra persona y Natsu demostró ser más que digno de confianza. Ella podía confiarle su espalda y tener la certeza de que no sufriría una puñalada trasera. —Si te apetece, ¿podemos continuar?
Natsu salió del paraíso terrenal que le proporcionaba la pelinegra y la fulminó con la mirada. —¡No fuiste con todo! —Sin otra palabra volvió a su lugar placentero.
Mirajane suspiró resignada. —Natsu, no seas tan dramático.
—¡Mira, no estoy siendo dramático! ¡Mírala, está intacta!
Mirajane volvió a negar. —Tú tampoco fuiste con todo. No usaste ninguna de las magias que conoces.
Vivianne soltó un largo suspiro al percatarse de la situación. Su presencia cayó la discusión infantil y provocó un largo silencio. Natsu volvió a algo más atrayente y dejó que las chicas se entendieran. "Que molesto será meterme en algo tan problemático" pensó. Acarició las nalgas de la pelinegra y dejó que ella lo mimara. Ya intervendría en el momento propicio.
Pues bien, frente a las chicas estaba la fuente de los sentimientos encontrados, la mujer de expresión estoica y cabello rosado. Ellas no tenían palabras al ver cuán abrumadoramente fuerte era Vivianne. La mujer vestida de sirviente apenas si sudó y sin olvidar que ni siquiera tenía una herida a pesar de lo destructivo que fue el combate. La pelirrosa las miró a todas. Fue una mirada con un significado tácito. «Débiles». Aunque no quisieran admitirlo, la pelirrosa tenía razón. NI Mirajane, Erza o Ultear, tenían la confianza de hacerle frente y ganar. Incluso, dudaban siquiera de poder pasar la defensa de esas cadenas negras.
Mirajane liberó el aire contenido y dio un paso al frente. Su mirada celeste chocó con la verde y se batieron en un duelo silencioso. Las demás chicas se encontraron en una situación complicada. Lissana quería intervenir pero la mirada de Lilianne la detuvo, y no fue solo a ella, ya nadie se movió. —Me haré más fuerte —dijo la albina. Sonrió de lado y la señaló—. Tanto, como para poder vencerte.
Vivianne asintió con solemnidad. —Por tu propio bien, eso espero —Vivianne pasó al lado de la albina, y se aseguró de que nadie más pudiera escuchar (incluido Natsu) lo siguiente—: Pero, toma en cuenta tu estado. Lo primordial es el bienestar de Natsu y el de su primogénito.
La albina maldijo en su interior. Vivianne estaba más allá de su imaginación. Volteó a verla. Ella ya estaba rindiendo cuentas de su triunfo y recibiendo las felicitaciones correspondientes.
—Ella no la mató —la forma en que el cuerpo inconsciente de Threo rodó daba mucho en que pensar. Cana comenzó a pincharle las mejillas con su dedo índice, sólo para comprobar—. ¿Verdad?
Virgo negó. —Solo está agotada, tanto que no puede mover ni un músculo.
Cuando se retiraron de la montaña, todas las chicas prometieron en silencio volverse más fuertes. Sin importar el precio. Natsu utilizó varios clones y volvieron a casa: cada mujer iba en brazos del pelirrosa. Solo Mirajane estaba al lado del original. —Mira, te amo y eso no cambiara.
—¿Nunca?
—Nunca. Sin importar que pase, estaremos juntos. Recuerda nuestra promesa.
Mirajane asintió. Se apoyó contra el pecho del hombre y siguieron el camino de regreso al bosque. Sumidos en un silencio especial. g
3.00 p. m.
El comedor de la mansión se llenó de una amena conversación. Threo narró cómo era su mundo, la cultura, las formas de vida y el folklore. A medida que disfrutaban de los alimentos preparados con gran profesionalismo, la peligris desgranaba una historia llena de elementos de fantasía pero que eran totalmente reales. La conversación se trasladó hasta la sala principal y todos escuchaban con suma atención. Ella les dijo cómo funcionaba cada Círculo e hizo mención de los demás clanes; explicó las armas que tenía en su posesión y las Cazadoras. Las compañeras y amigas que hizo durante su vida. No olvidó mencionar quien era Dante Valieri y cuan fuerte era. Las leyendas y realidades que giraban en torno a él. El deseo de pelear del pelirrosa fue palpable, pero ella negó rotundamente.
—Es un ser que está más allá de lo extraordinario. Es el Gobernante Supremo de mi mundo y tiene un poder atroz. Con todo respeto hacia ti, mi compañero, no creo que exista alguien más fuerte que él. Aunque unamos fuerzas, dudo que seamos capaces de hacerle frente.
Natsu, de inmediato, estuvo en desacuerdo. —No lo sabremos hasta que lo intentemos.
Las chicas suspiraron y, de manera resignada, estuvieron de acuerdo con las palabras del hombre. —Ni intentes convencerlo de lo contrario. Es un cabeza dura —añadió Mirajane—. Mejor sigue con tu historia.
Heles retomó el relato y siguió con la descripción de su tierra; los animales y plantas. Los de su especie. Y varias cosas más.
4:25 p. m.
Sea con intención o no, Threo se incorporó de repente sin que alguien se diera cuenta. Estaba en un sofá mullido y lejos de los demás. Recordaba nítidamente lo sucedido durante el combate, desde el inicio hasta su inminente derrota. Movió la cabeza de un lado a otro y destensó los músculos; examinó sus manos y palpó sus cuernos, miró detenidamente sus pezuñas y movió medio cuerpo. Los huesos tronaron. Se puso de pie y gritó de alegría. El grito captó la atención de todos los presentes y dio por terminado el relato de Heles.
La chica con cuernos avanzó hasta Vivianne, quien estaba sentada al lado izquierdo de Natsu, sin que alguien pudiera o hiciera algo para detenerla. Su expresión era seria y no había atisbo de la sonrisa que mostró cuando apareció en la montaña. Varios segundos de absoluto silencio acompañaron a la mirada que ella le dio a la pelirrosa. Natsu soltó la mano de Mirajane; las chicas contuvieron el aliento. Threo se movió rápidamente. —Por favor —tenía una rodilla clavada en el suelo y la mirada en el mismo lugar—, tómame como alumna.
—No —la respuesta de Vivianne fue corta y tajante. Sin señal de que fuera a cambiar de opinión.
Heles se llevó la mano a la cara y negó. —Idiota —dijo, con la suficiente fuerza como para ser escuchada por la otra peligris—. Has olvidado el propósito del ritual y de nuestra presencia en este mundo. ¿Tan poca importancia tiene tu cultura?
Threo boqueó como pez fuera del agua pero no encontró las palabras que desmintieran semejante aseveración. Soltó el aire que tenía contenido y regresó su mirada al suelo. —Para los minotauros, la fuerza lo es todo. Nunca antes había perdido y jamás llegué a imaginar que sería de esa manera. Estoy segura, que si permanezco a su lado, me volveré más fuerte de lo que llegué a soñar.
Natsu relajó los músculos. Tomó, de nuevo, la mano de Mirajane y sonrió para sí. Cerró los ojos y se quedó atento a lo que sucedería. "Tiene razón. La fuerza lo es todo… aunque no siempre". Recordó la supremacía de In; lo invulnerable e intocable; un poder imposible de sondear, tan atroz y magnifico que resultaba toda una contradicción. Ahora que lo pensaba detenidamente, se dio cuenta de que el pelinegro de sonrisa brillante calzaba a la perfección con el concepto de [Ser Supremo]. Además, sin que él se diera cuenta, su poder comenzó a manifestarse. El recuerdo de In estaba atado a unos recuerdos trágicos y amargos. "Dos y Lucy están estrechando el cerco. En cualquier momento sabré donde se ocultan y los destruiré. Aunque, ahora que recuerdo, es probable que me cruce con Siegran. Va, igual, pensaba matarlo".
Vivianne suspiró por enésima vez. La chica con cuernos se estaba volviendo una molestia. Insistencia y terquedad. Sin olvidar esa gran tenacidad. —No lo entiendes —la pelirrosa sintió el sutil cambio y sonrió—. Sólo date cuenta. Mi Señor es mucho más fuerte que yo.
Varios escalofríos recorrieron los cuerpos de Threo y Heles. Las orejas y cola de Heles se crisparon ante la sensación que comenzaba a cobrar vida en la sala. Threo, por otro lado, sintió como cada vello de su cuerpo comenzaba a pararse y la piel se le ponía de gallina. Ambas mujeres tragaron. "Es similar a Dante" pensaron al unísono. La sensación de opresión se fue repentinamente cuando Natsu abrió los ojos.
—¿Mira?
Ella le sonrió. —Nada, sólo parecía que estabas pensando en cosas complicadas.
Natsu rodó los ojos. Vivianne, a su lado derecho, soltó una risita. —Ustedes no son capaces de sentirlo —explica al darse cuenta de la duda que surge en las demás mujeres— ya que cuentan con la aceptación de Natsu. Es decir, son familia y no unas foráneas. —Vivi mira directamente a Heles y ella asiente en silencio. Después enfoca su atención en la chica que sigue hincada—. ¿Lo entiendes?
La peliplateada salió del estupor momentáneo. Otra vez se encuentra incapaz de procesar lo que sucedió enfrente de ella. Ya sea el instinto o sea otra cosa, la chica asiente en silencio. —Lo reconozco —su mirada se dirigió al pelirrosa—. Eres el más fuerte. Juro, por mi nombre y mi clan, estar a tu lado cuando me llames. Defenderé tu espalda y mis hachas beberán la sangre de tus enemigos. Tus amigos son mis amigos, tu familia es mi familia, tu creencia será mi credo, y protegeré todo lo que aprecies.
—Bueno… —alcanza a pronunciar. Vivi atrae su rostro, en un ataque de egoísmo, y lo besa. Suave, con amor y devoción, luego con fuerza, pasión y deseo. Las demás mujeres se quejan en silencio a excepción de Cana y Ultear. El beso termina y Natsu vuelve su atención a la mujer que permanece hincada y sin palabras. Recuerda lo sucedido y luego sonríe—. Bienvenida, Threo Vin Darrow. Yo también juro protegerte por mi nombre y mi familia; no romperé mi palabra. Siempre que necesites mi ayuda, ahí estaré.
Ella sonríe. Y sonríe más cuando escucha las palabras de Virgo.
—Ahora que comprendes. Estoy dispuesta a entrenarte —su mirada esmeralda se pasea por derredor— y, si así lo desean, a ustedes también. Podemos empezar desde mañana.
Las últimas palabras no eran nada más que una orden. Threo aceptó con gran alegría. Heles asintió y dijo que estará honrada de seguir sus enseñanzas; además, ambas prometieron traer a [Los Eternos] y [Las Cazadoras]. Por otro lado, Lissana se excusó, ya que tenía planes para la siguiente semana. Las demás saben que es necesario así que no hay de otra más que aceptar lo inevitable.
Levy se quita las gafas y las limpia; se las coloca de nuevo. Deposita el cuaderno que tiene en el regazo sobre otros dos que yacen a sus pies; toma, con sumo cuidado, el cuaderno nuevo que le alcanza Happy y la pluma que Minerva sostenía con delicadeza. —¿Y, cuál es tu historia? —Es el turno de Threo de narrar su vida y la pluma de Levy vuelve a danzar frenéticamente; ella disfruta leer, investigar, aprender y escribir. Sin quedarse atrás, Levy registra todos los detalles de una historia fantástica.
Virgo se pone de pie y su lugar es ocupado, rápidamente, por Jenny. La pelirrosa no le da importancia a semejante nimiedad y sigue el camino a la cocina; se unen Lissana (quien quiere aprender) y Lilianne. Las tres preparan bocadillos y bebidas, ya que será una tarde larga. La conversación es amena y decanta, de manera previsible, en el pasado del pelirrosa. Es obvio que ellas desean conocer la historia de los demás.
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5: 30 p. m.
Ciudad de los Lirios Rojos - Ubicada al oeste del Reino de Fiore
La habitación, ubicada en el torreón norte del castillo, está iluminada por la luz del atardecer que ingresa por el ventanal. La habitación es amplia, con varias estanterías llenas de pergaminos y orbes, pociones, una cama pequeña, un ropero, una cómoda, un escritorio de roble, otras utensilios para mezclar, tubos de ensayo, otras cosas más de apariencia extraña. En definitiva, la habitación, es una mezcla rara de oficina-laboratorio-dormitorio.
Sentado en la silla que le corresponde, José Porla, miembro de los Diez Magos Santos, tuerce el gesto en una sonrisa desagradable. A un metro sobre él, incrustada en la pared, está la bandera del gremio. —Sí que me ha tomado tiempo —dijo para sí mismo, ya que no hay nadie más en la habitación. Sobre el escritorio hay un orbe opalino del tamaño de una canica pero, que a pesar de su tamaño, ejerce una presión considerable. De la manga sacó un amuleto—. Activar magia. Evaluación del ángel.
[Evaluación del ángel], tal como su nombre lo indica, consiste en evaluar objetos, pero no cualquier objeto, éstos deben ser extremadamente raros. Éste hechizo también es complicado de realizar ya que usa «talismanes» en vez de magia. Además, José Porla tuvo que pagar una cantidad nada despreciable y esperar tres meses con tal de conseguirlo. Después de algunos minutos de espera, la quijada del hombre de cabello purpura azota el escritorio. El asombro es notorio. Frente a él flotan varias frases.
[Identificación completada]
[Objeto: Esfera de In]
[Nivel de rareza: Mítico]
[Éste objeto fue creada por alguien que excede los estándares de este mundo]
[La Esfera de In mantiene sellado lo siguiente]
[Objeto: Triple Cañón de Florence]
[Nivel de rareza: Histórico]
[Esta arma es el epitome de la investigación balística del Reino de Prounce]
[Consiste en un cañón de triple boca que dispara una sucesión de tres disparos triples]
[Cada disparo está imbuido en magia que armoniza de manera única, formando un efecto de resonancia]
[El primer disparo es una combinación de fuego y orichalco]
[El segundo disparo es una combinación de rayo y hirogane]
[El tercer disparo es dos tercios de mithril y un tercio de hielo]
[El tiempo de enfriamiento es de quince minutos]
[Cantidad: Tres]
Después de la sorpresa inicial, José soltó una carcajada estruendosa. Hace tres meses, justo unas horas antes de la visita de Makarov, un joven de cabellera negra, sonrisa radiante y ojos carmesíes, lo visitó. Tal cual como un fantasma, se deslizó en la estancia sin que alguien pudiera darse cuenta. José jamás lo admitiría pero sintió miedo. Por toda la habitación tenía dispositivos mágicos, bastante costoso, pero ninguno de ellos detectó la intrusión del pelinegro. Además, la experiencia adquirida durante tantos años le permitió darse cuenta de que él no era alguien ordinario. A pesar de que no detectaba poder alguno, tampoco podía sentir su presencia. Es como si estuviera frente a alguien que no existe. Desde ese momento, su perspectiva de ver las cosas cambió. Escuchó las palabras de In y aceptó, a regañadientes, la advertencia del pelinegro. Actuó tal y cómo le habían dicho.
—La verdad depende desde el punto de vista de donde se mire —recordó las palabras de In y las de Makarov—. Una cosa que depende de quien la diga y de quien la escuche. Y en un asesinato, la verdad que prevalece es la del asesino.
Se puso de pie y metió el orbe en uno de los tantos bolsillos de su abrigo. Por medio de magia, convocó a todos los miembros del gremio que había seleccionado previamente. José, después de haber expresado su rabia, pensó detenidamente el curso a proceder. Pudo haber atacado Fairy Tail inmediatamente, llevar a todo el gremio y pelear con la sangre hirviendo, pero nada le garantizaba la victoria. Fairy Tail no por nada era considerado el gremio, aunque le molestaba esa consideración, más fuerte de todo el Continente Mágico. Pudo luchar a través de una guerra de guerrillas pero eso llevaría a la intervención del Consejo de Era y su Caballería Rúnica; luchar de esta manera seria una derrota segura. Al final, optó por esperar y preparar todo de la forma más meticulosa posible.
Reunió a los miembros del gremio más antiguos, a los más fuertes, a los que apreciaban a Juvia, a los que lucharían contra Fairy Tail sin importar el motivo. Y de todos ellos, escogió a los más confiables. Les contó lo sucedido y el plan de acción. Ni siquiera pasó una semana y ya Magnolia estaba por completo vigilada. Las noticias sobre Fairy Tail fluyeron a buen ritmo. Porla modificó su plan continuamente hasta llevarlo a un punto donde la victoria era certera. —Fairy Tail será destruido.
Después de esperar por casi una hora, bajó las escaleras de caracol que conectaban su habitación con el resto del castillo. El castillo era grande y tenía una cantidad considerable de cuartos, pasadizos, corredores, balcones, ventanas. Escaleras que conducían a puertas cerradas, a estancias ocultas, a un sinfín de lugares pequeños o grandes. José podía decir, con cierto orgullo, que conocía cada rincón del lugar y que era imposible que él se perdiera en su casa. Hasta se jactaba de que podía recorrer, desde su habitación hasta la salida, el lugar con los ojos vendados. A pesar de eso, le tomó veinte minutos llegar hasta la sala principal del gremio. Se paró en el balcón que estaba en lo alto de dicha salón y paseó su mirada por derredor.
Tal vez no eran el gremio más fuerte, pero no perdían si de ambiente o de cantidad se trataba. El lugar estaba a rebosar de magos, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, pero no había niños. A buen ojo había, aproximadamente, unos trescientos magos. Phantom Lord podía jactarse de ser el gremio con más integrantes. —¡Gusanos! —José esperó pacientemente a que el silencio reinara—. ¡Gusanos!
A pesar de la palabra despectiva, los magos ni se molestaron ni parecieron enfadarse. Era bien conocido por la mayoría, y comprobado en muchas ocasiones, que el maestro arriesgaría la vida por cada uno de ellos. Además, ya llevaban años siendo parte del gremio así que se habían acostumbrado. Los cuchicheos acabaron, los murmullos cesaron, los rumores terminaron ante la presencia del silencio.
—Gusanos —volvió a repetir—. Tengo algo grave que decirles. —Unos pocos sabían toda la historia. El resto, aun permanecían ignorantes sobre el asunto: los más temperamentales principalmente y los boca floja.
José tenía la pericia del buen orador. Les relató lo sucedido con Juvia, con todo lujo de detalle. La tragedia que se abatió sobre la joven pareja. El dolor que esto causó en su corazón y la carga de no decir nada con tal de esperar la justicia. Justicia que no llegó sin importar cuantos medios usó. La impunidad del Consejo de Era al aceptar a un asesino entre sus filas. La soberbia y el descaro de Fairy Tail al no hacerse responsable de semejante atrocidad. La hipocresía del asesino al pasearse, con una mujer en cada brazo, como si nada hubiera pasado. Evocó el futuro que Juvia ya no podía tener; los hijos que correrían por la sala del gremio, sacando sonrisas de cualquiera. ¡Juvia jamás vería florecer esa felicidad! Porla se las arregló para encausar la moral de todos los magos, incluso de Gajeel y los tres restantes del Element Four, hacia un objetivo en común. Él fue ingenioso y usó los sentimientos y vivencias que todos compartían con Juvia, llevó todo eso a un punto y les dijo que lo que estaban por hacer era por Juvia. Hombres y mujeres movidos por justicia. El ideal más temible.
—¡Por Juvia! —José sonrió en el interior. Fairy Tail caería, los agarraría con la guardia baja.
—¡POR JUVIA! —Coreó el gremio entero. Las preparaciones para salir comenzaron de inmediato. En menos de una hora, el castillo entero cobró vida y comenzó su lento caminar. Cubiertos por el manto oscuro de la noche, Phantom Lord movilizó todo su poder. Sin detener la marcha, José equipo los tres regalos de In. Tiempo estimado para que llegarán a Magnolia, doce horas.
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Oberon´s Forest - En los lindes de Magnolia
7:50 p. m.
Natsu dejó escapar un suspiro de satisfacción cuando se metió en las aguas termales. Huelga decir que, él, se esforzó bastante con tal de terminar lo más antes posible ésta exquisitez, cosa que sucedió hace unos días. —Jaaa~ que relajante —murmuró con una sonrisa. Había sido un día extenuante pero sumamente entretenido. Cerró los ojos y apoyó la cabeza contra el borde. El sonido del agua brotando de varias fuentes acompasó sus pensamientos mientras el vapor lo sumía en un profundo estado de sopor; lentamente, hilvanó los recuerdos que tenía dispersos. Cada noche, cuando caía profundamente dormido, soñaba con el pasado. Eran episodios que, muy a menudo, no tenían sentido o estaban incompletos; no sabía si eran de su infancia o de su adolescencia, ni siquiera podía ver todo el cuadro. Había siluetas y rostros que no podía discernir y voces que ni recordaba, mantenían el anonimato y le impedían conocer la importancia que tuvieron para él. «El que no conoce su historia, está condenado a repetir el mismo error» le había dicho Levy. Unas palabras llenas de sabiduría y de una gran verdad.
Natsu, a pesar de todo, aun no tenía claro qué lo llevó a rebelarse contra el Imperio Driver. Ni siquiera recordaba la cantidad de compañeros que tuvo, ya que era imposible que él sólo le hiciera frente a grandes ejércitos. Eso quedó claro la noche anterior. En el sueño vio que varias mujeres se mantenían a su lado, hizo un conteo y pudo discernir que pasaban de diez. A pesar de que ahora lo estaba intentando con todas sus fuerzas, era incapaz de ver a través del velo borroso que resguardaba la identidad de varias de ellas. Es obvio, Natsu consultó con Vivianne y Lilianne sobre esta situación y a pesar de que le dieron muchos detalles de cada mujer, aún era incapaz de recordarlas a la perfección. "Esos recuerdos están sellados por la última espada".
A pesar de que podía retirar la última espada y romper el sello, nadie le aseguraba que no fuera a cambiar o que las cosas resultaran bien. "¿Y si vuelvo a mi estado de locura? Puedo terminar lastimando a las chicas o… peor. No quiero ni imaginar que sucedería con todas si realmente no puedo controlarme". Nuevamente, sintió miedo. Un miedo que no podía solucionar enfrentándose a alguien. Un sentimiento que atenazaba sus entrañas. Apretó los dientes mientras sentía repulsión ante la posibilidad de hacer algo imborrable. "No, no tengo la fuerza para enfrentarme a mi pasado por completo. Esa espada seguirá en su sitio".
Por el momento, decidió armar el rompecabezas que eran sus recuerdos y darle algo de sentido. "Primero lo primero. Antes de que mi hermano y yo naciéramos, ya tenía ocho hermanas. Yuuko Ichihara de quince años. Nico Robin de trece años. Las gemelas, Akame y Kurome de once años. Euphemia Li de nueve años. Mikasa Ackerman de siete años. Kurumi Tokisaki de cinco años. Moka Akashiya de tres años. Un año después de que naciéramos, llegó Lala Satalin. Dos años después nacieron, las gemelas, Momo Velia y Nana Aster. Cuando tenía ocho años, nacieron Perona y Bonney. Ya no hubo más".
Su mente evocó recuerdos de las hermanas pérdidas. La noche en que Robin tomó su virginidad, ella tenía veinticinco mientras él apenas doce. «Yuuko se hará cargo de Neliem —dijo mientras se desnudaba—. Así qué sólo enfócate en mí». Su hermana mayor lo introdujo, y se cercioró de su progreso, a un mundo del cual no había regreso. Los duelos de espada contra Akame o Kurome, batallas que se extendían por horas. Ellas eran mucho más hábiles que él; nunca pudo vencer a ninguna de ellas. Akame era estricta y no daba su brazo a torcer; por otro lado, Kurome era más comprensiva. «Pues bien, Alli. Es hora de comprobar los resultados de tu entrenamiento con Robin» le decía antes de arrastrarlo a su habitación y no soltarlo hasta el día siguiente. Euphemia impartía, a los gemelos, lecciones de cualquier ciencia que hubiera en ese entonces. «Aunque padre no lo admita, uno de ustedes heredará este imperio. Por lo que deben estar preparados para ese momento». Ella disfrutaba pasar el tiempo con los gemelos.
Mikasa, de los gemelos, prefirió a Neliem. Siempre lo protegió y estuvo incondicionalmente para él. "Pasamos muy poco tiempo juntos. Nunca fui capaz de saber qué es lo que ella pensaba o sentía". En cierta ocasión, le dio una paliza por algo que no recordaba. Ella, como todos los Driver, era excepcionalmente fuerte. Con habilidades que superaban la de cualquiera; muchos decían que ella heredó gran parte de la fuerza de Gid. Por otro lado, Kurumi era lo opuesto a Mikasa. Es decir, ella lo prefirió a él. "Aunque era bastante posesiva y celosa, tanto que daba miedo". Moka también fue bastante compatible con Neliem y se volvió la sombre de su hermano; siempre lo siguió a todas partes.
Lala Satalin Driver fue considerada la prodigio de su familia. Gracias a ella la ciencia tecnológica del Imperio llegó a un nivel inusitado en los últimos cientos de años. A pesar de su personalidad extrovertida, la pelirrosa poseía un talento asombroso y creaba unos aparatos fuera de serie. "Siempre era divertido verla correr por el palacio". Era un caos andante. Traviesa y siempre sonriente. Pero tenía una faceta timida y eso era algo que sólo Allister conocía. Ella se sonrojaba cada vez que él la besaba; ella se avergonzaba con suma facilidad. "Igual que con Momo y Nana". Las gemelas eran polos opuestos: Momo era amorosa y bastante atrevida; Nana, en cambio, se comportaba de forma violenta y sólo en la cama le demostraba cuanto lo amaba.
Naturalmente, los buenos momentos tenían su justa medida de malos recuerdos.
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—Dormilón —musitó, Levy, depositándole un beso en la mejilla izquierda. Se quedó viendo la expresión turbada del hombre y se preguntó en que estaría pensando. La preocupación fue palpable, buscó la forma de ayudarlo. Por segundos, casi por un instante, esa expresión se perdía en un mar embravecido de dolor. Se puso de pie y se inclinó, le dio un beso casto; ella estaba desnuda pero cubierta por el vapor que circulaba en densos jirones por doquier. Después, volvió al agua y se acurrucó de tal modo que terminó abrazada. Tomó la mano del hombre y entrelazó sus dedos con los suyos. Ella se unió al silencio. "No sé qué sueñas, pero estaré a tu lado hasta en las pesadillas" juró con determinación. Segundos después la expresión del pelirrosa cambió a una de relajación total. De forma natural, la acercó aún más.
Cana soltó una risita cuando ingresó al gran baño de la mansión y divisó, sumergido en la vaporosa niebla, al pelirrosa. Sin dudar, se metió a la gran bañera. —Supuse que aquí te encontraría —dijo al ver el número en el cuello del hombre. "Qué codiciosa" pensó después de notar a la peliceleste. Sintió algo de envidia así que, sin molestarlos, se situó al lado derecho. Intencionadamente dejó que el brazo del pelirrosa descansara entre sus grandes pechos. Gimió con delicia al sentir el calor del cuerpo del hombre. Su intimidad comenzó a calentarse y no se debía al agua termal. Excitada. La morocha comenzó a lamer el bíceps mientras dejaba que sus dedos se deslizaran en su intimidad. Comenzó a masturbarse. —Estar cerca de ti me vuelve loca —dijo entre gemidos de gusto y lamidas llenas de codicia. Comenzó a mordisquearlo—. Sí que sabes delicioso~. Mmm~. Tan rico~.
Levy, al otro lado, asintió estando de acuerdo. Desde que escuchó la voz de la morocha, salió del letargo pero sin abrir los ojos. "Estoy de acuerdo. Es imposible mantener la cordura y él sabe tan bien…" pensó para sí misma. Siguió escuchando los gemidos de Cana y la respiración acompasada del pelirrosa. "No es bueno". Su mano libre buscó aplacar la excitación que crecía en su vientre bajo pero falló miserablemente. "No es suficiente". Desde que se volvieron una pareja, ella jamás volvió a encontrar tanto placer que no fuera en los brazos de Natsu. Se las arregló para que sus gemidos no escaparan de su boca.
—Vaya, vaya —canturreó Natsu con una sonrisa sardónica—. Que niñas más traviesas tengo a mi lado. Divirtiéndose solas. No, no, no. Eso no puede ser.
Las mujeres respingaron de asombro. La primera en responder fue Cana. —Es verdad, eso no puede ser. Éstas niñas malas deben ser castigadas —la mujer soltó un gemido más fuerte en el momento en que tres dedos se hundían en su interior—. Ahhh~ y sé cómo~.
Antes de que Natsu preguntara lo obvio, Levy agarró su virilidad. —Ah~, yo también~ mm~ sé cómo —la peliceleste gemía ante cada caricia del hombre. Su pezón derecho era retorcido, prensado y estirado por los dedos índice y pulgar con asombrosa maestría—. Azótanos con ésta gran~ vara.
Natsu se relamió los labios e hizo como si lo meditara. Levy estaba dejando atrás la reticencia a los tríos (que incluían a otra mujer) y eso le gustaba. —Me parece —las caricias cesaron. Él se sentó en el borde plano y agarró su virilidad semi-erecta— pero éste chico no piensa lo mismo.
Levy y Cana se relamieron los labios. La mirada de ambas adquirió cierto brillo característico de mujeres que no han comido durante mucho tiempo y que, apareciendo de la nada, frente a ellas se extiende un gran banquete. La primera en llegar y servirse fue la pequeña; ella agarró con la mano izquierda el falo de carne mientras con la mano derecha se colocó el cabello detrás de la oreja. Sus miradas se encontraron y permanecieron conectadas. El deseo y el amor eran palpables. Su lengua, roja y húmeda, acarició la punta del glande; de manera lenta, con sumo cuidado, como si estuviera besando lo más valioso del mundo. Para ella así era: Natsu era lo más valioso de su mundo. Después del tiempo de veneración, ella se comportó de manera más agresiva y asertiva. Aplicó lo que conocía y lo que estaba investigando a través de ensayo y error. Se concentró en los puntos débiles y lo hizo de la manera más tortuosa posible. —¿Ashí?
—Eso no se vale —se quejó Cana al quedar fuera de la jugada. Ella bien que podía interrumpir el vínculo de los dos, pero eso sólo acarrearía problemas innecesarios. Su mente, para las cosas pervertidas, funcionaba rápido. Sonrió de manera lasciva y deslizó su mano detrás de Natsu—. Oh, cariño. Esto te va a gustar.
Natsu saltó ante el repentino invasor. Este salto hizo que su miembro, casi por completo, fuera engullido por la peliceleste. Ella lo aceptó con algo de dificultad. —¿Pero qué-? —la carcajada de Cana lo hizo callar. Ella se colocó detrás de él y, para su total asombro, comenzó a jugar con su ano. Ésta situación estaba más allá de cualquier fantasía pervertida que hubiese tenido—. ¡OHHH~~~!
La sonrisa de Cana se torció. Ahora tenía cierto nivel de poder sobre el pelirrosa y eso comenzaba a gustarle. —Vaya, vaya. ¿Ahora quien es el niño travieso? —la mujer no esperó una respuesta y siguió con el ataque. Natsu se inclinó y agarró la melena de Levy—. ¡Oh, por Dios! ¡Qué envidia!
La peliceleste respiró hondo y abrió bien grande la boca, su mentón tocó los testículos del hombre mientras su frente chocaba contra la pelvis. Se quedó así, sin saber cuánto tiempo, incapaz de pensar claramente. Sin querer, estaba amando la sensación de su garganta llena y del ahogamiento que esto le provocaba. El oxígeno comenzó a faltarle y las ganas de vomitar aparecieron; se aguantó por unos segundos más. —¡GAAJJJHHH~! —Levy respiró con fuerza. Tenía la boca abierta, incapaz de cerrarla ya que pronto reanudaría la felación. La saliva descendía, como grandes gotas, desde las comisuras de sus labios hasta desaparecer en el agua caliente del agua termal. Volvió a respirar, sus pechos se agrandaron un poco y sacó su lengua, lo más que pudo, volvió a su lugar—. ¡MMMMMM~~~~~~!
—Quédate de pie —le dijo Cana. La morocha se amarró el cabello y lo dejó como un chongo alto, se relamió los labios y se colocó detrás de Natsu, Besó la espalda baja y su lengua delineó un camino hasta la parte más baja—. Amor, esto te va encantar.
Natsu no se perdió detalle de cada acción de la morocha; tragó secamente al darse cuenta de lo que iba a suceder. Afianzó su agarre en la melena celeste y soltó un gruñido gutural. El placer recorrió todo su cuerpo, llevándolo al borde del éxtasis. —¡OHHHH~~~~! —La garganta de Levy le dio el último empujón: jodidamente estrecha, caliente y resbalosa. La folló, no por mucho tiempo—. ¡JODERRRRR~!
"¡Tanto!" pensó con asombro. La virilidad vibró con fuerza en su garganta antes de que el líquido caliente estallara y fuera vertido directo hasta su estómago. A medida que los segundos se extendían, Levy dejó de percibir los sonidos, luego comenzó a perder la fuerza en los brazos hasta que finalmente se hundió en la oscuridad. Sin saber cómo, se obligó a sí misma a permanecer consciente y aprovechó el momento en que Natsu soltó el agarre. Respiró con fuerza mientras su rostro era pintado de un blanco lechoso. Un retazo de semen cayó sobre su párpado derecho; otro aterrizó sobre su nariz y se deslizó por el lado derecho hasta su labio superior; otro formó un puente entre los labios; uno más se deslizó desde su mentón hasta su cuello. La chica cayó sobre su espalda con un suave *splash* y siguió siendo bañada por la semilla caliente del hombre. "Qué caliente" pensó mientras más semen le caía sobre los pechos y el estómago.
Natsu resopló. Le temblaban las piernas y, no consideraba, estar de pie mucho más tiempo. Tomó asiento mientras Cana se metía entre sus piernas. Prometió, ante la sonrisa socarrona de la castaña, que le haría pagar por eso; pero, por el momento la dejaría hacer lo que quisiera. —Creía que las estaba castigando, y no al revés.
—Jajajaja. Podrás decir eso, pero éste chico no miente. Se nota que te gustó —con ambos pulgares recorrió, desde la base, el conducto eyaculatorio hasta la uretra—. ¡Mira, aún tienes mucho! —Cana se relamió los labios y sorbió el semen restante. Lo degustó mientras hacía sonidos obscenos. —¡Yummy~!
Después de que Levy se recuperara y de que Cana se sirviera, los tres se trasladaron a la habitación de la Bebedora. Principalmente porque era la más cercana. Estuvieron ocupados hasta bien entrada la mañana. No hay necesidad de decir que Natsu obtuvo su revancha, aunque no consideró que la información de su punto débil sería rápidamente socializada.
En la habitación de Lissana
Lissana comenzó a ronronear a medida que Natsu pasaba el cepillo por toda su cabellera. Empezaba desde la coronilla y descendía, lentamente, hasta su nuca. —Mm~ qué bien se siente —musitó. Usaba solo un camisón negro de tela transparente y delgada; además, pantys diminutas y medias del mismo color. A pesar de no usar sostén, sus pechos se mantenían firmes y desafiantes—. Natsu, mañana salgo de misión.
—Lo sé —dejó de lado el cepillo y comenzó a acariciar la melena con sus dedos—. Ten cuidado.
Ella volvió a ronronear de felicidad. Se pegó más a Natsu y no pudo evitar sonrojarse al sentir la erección en medio de su trasero. Estaban en la cama y en la privacidad que proporcionaban las cortinas. —¿Puedo llevarme a Minerva y a Happy?
Natsu aspiró el dulce aroma del cabello de Lissana. Cerró los ojos y comenzó a acariciar el mentón, subiendo lentamente hasta delinear los labios. —Sí. Les hará bien salir de la ciudad. Ya sabes, lo primordial son ustedes. Me importa un bledo si cumplen o no la misión; sólo quiero que regresen.
Ella sonrió cándidamente. Su corazón latió con más fuerza. Las palabras de Natsu le transmitieron su preocupación y amor que él tenía para ella. Su lengua, rosada y pequeña, recibió con alegría los dedos largos del hombre. Los lamió y saboreó. Llevó sus manos, pequeñas y más suaves en comparación con las de él, hasta su intimidad. —Na~shu —gimió. Hizo hacia atrás la cabeza y recibió un beso en la frente—. She amo~.
Natsu sonrió. En los ojos celeste de la albina siempre veía el amor que desde niña le tuvo; muchas veces se maldijo por no haberse dado cuenta antes. —También te amo, mi hermosa Lissy —ella liberó sus dedos y él ocupó el espacio vacante. La besó. Suave y lento, con un amor profundo que era transmitido a cada segundo. Los gemidos de la mujer morían en su garganta. Pronto, las manos de Natsu sustituyeron las suyas. Natsu podía sentir la calidez y la humedad de su mujer; metió sus dedos y ella los apretó. Adentro estaba aún más caliente y más húmedo. Ella lo anhelaba con desesperación, como lo hacía desde hace años.
—Ah~ Mm~ —Lissana arqueó la espalda y cayó sobre la cama. Él la cubrió con su cuerpo y quedaron en un glorioso 69. Ella mordió su índice, con tal de acallar los gemidos llenos de placer—. Mmm~.
—Vaya —Natsu miró detenidamente la intimidad, que brillaba por los jugos de amor, de Lissana. No pudo evitar relamerse los labios, anticipando una delicia. Los labios exteriores son de un color rosa suave, igual que el color de los pezones, y estaban rodeados por una finísima capa de vello prístino. Sobre el monte de venus relucía un corazón blanco y pulcro; lo besó—. Eres tan hermosa aquí abajo.
Lissana soltó un gritito ahogado. Sus mejillas se ruborizaron por completo. A pesar de que no era la primera vez que lo hacían de esta manera, Natsu siempre encontraba el momento oportuno para soltar halagos que la hacían avergonzarse. —¡AAAAAHHHHH~~~~~!
Natsu lamió desde el corazón blanco hasta los labios exteriores. Los delineó, saboreando cada centímetro de piel; ella sabía a vainilla dulce y pura. Acercó su nariz hasta que rozó el clítoris, y aspiró con fuerza. La esencia era tan fuerte y cautivadora que nubló sus sentidos; causando que gruñera como animal hambriento. Estiró la lengua y tomó el dulce botón cereza; lo saboreó lentamente, lo chupó y succionó con gran fervor. Era como chupar un dulce de vainilla. La mordisqueó suavemente y estiró el pedazo de deliciosa carne. Mientras se deleitaba el paladar, sus dedos se dedicaron a hurgar la intimidad con el firme propósito de conseguir más del néctar femenino. Los gritos llenos de placer de Lissana solo lo alentaron a ir por más. Ella levantó las caderas, en un burdo intento de alejar el placer, y él la aprisionó con ambos brazos. Bebió todo lo que ella estuvo dispuesta a darle.
—¡NATSUUUUU! —Lissana cerró los ojos y se retorció debajo del cuerpo del hombre. Se vino una vez, y luego otra. La lengua experta del pelirrosa no le dio tregua y la sometió con facilidad; se retorció y arqueó la espalda cada vez que tocaba el cielo—. ¡OHHH DIOSSSS~!
Natsu abandonó la cama. Se limpió el rostro con el dorso de la mano y disfrutó de su obra maestra. Lissana temblaba y se retorcía ligeramente, aun víctima de los espasmos orgásmicos. Su mirada estaba nublada y llena de placer mientras un sonrojo fuerte adornaba su rostro; de las comisuras escurrían pequeños hilos de saliva; los pechos subían y bajaban al mismo ritmo que los espasmos. Poco a poco, ella se recuperó. Entreabrió la mirada y un escalofrío recorrió su columna vertebral al ver la virilidad del pelirrosa. Un miembro erecto, como un cañón, en un ángulo de 70 grados; palpitante y venoso, con una gran gota saliéndole de la uretra. ¡Todo un monstruo!
—Natsu~ —su voz adquirió un tono dulce y cautivador. Mientras hablaba con dulzura, abrió las piernas lentamente y expuso su intimidad, como si ofreciera el manjar más exquisito del mundo—. Mi conejit~a tiene hambre~.
Natsu tragó. Cuando Lissana se lo proponía, resultaba bastante erótica y lo calentaba como ninguna. —¿En serio? —ella le indicó, con el dedo índice, que se acercara.
—S~í Mm~ tiene mucha hambre —señaló la virilidad del hombre—. Ham~bre de tu zana~horia, gorda, gruesa, lar~ga y jugos~a.
Sí Natsu pensó en que no vería a Lissana por los siguientes tres días, que por eso harían el amor con desenfreno, que dejaría su marca en ella, que… que… eso sólo él lo sabía. De algo hay que estar seguros, ella tuvo dificultades de caminar al día siguiente.
En otra habitación.
La oscuridad domina por completo la recamara; ni siquiera la luz de la luna se logra filtrar a través de las insondables sombras. Así como la oscuridad es completa, el silencio también debería serlo. Pero no; aunque tenues, se escuchan gemiditos llenos de placer. De algún lado, sin saber de dónde, hay gemidos sofocados, como si la persona que gime tuviera una mordaza. Lastimosamente, ya que nadie entrará en está habitación hasta mañana, es imposible saber el origen de los gemiditos.
En la habitación de Erza
Erza, sentada en seiza, se inclinó hasta que su frente quedó a dos milímetros del suelo. El cabello rojo lo llevaba atado en un moño y usaba un kimono estampado con pétalos de cerezo. La ropa se pegaba a cada curva de su cuerpo. Natsu pasó al lado de la pelirroja y se sentó en el borde de la cama. —Levántate —pronunció mientras sonreía con superioridad. Ella se puso de pie y esperó pacientemente. El silencio se instaló en la estancia; tanto que ambos podían escuchar el palpitar del otro—. Ven.
Ella se acercó y él tuvo que levantar la mirada. No había necesidad de palabras, Erza podía ver lo que él deseaba; esa llama ardía con gran fervor. "Me quiere poseer. Quiere hacerme gritar su nombre; llenar mi intimidad con su semilla y marcarme como de su propiedad. Me besará como el fuego besa el hierro; arderé y eso le gustara —pensó antes de comenzar a desvestirse. Desde niña leyó infinidad de libros que hablaban de caballeros y el código de comportamiento, el respeto que mostraban a su señor y la actitud de servidumbre, el cumplir cualquier orden dada, la lealtad, la justicia y otras cosas más. Gran parte de su código estaba siendo re-escrito cada día que pasaba con Natsu: le servía, se entregaba a él, cumplía cualquier orden, defendía lo que él consideraba como justo a pesar de que tuviera o no la razón—. Y eso me gusta. Amo estar con él. Mi intimidad hierve ante su mirada deseosa y mis pezones se ponen duros cuando apenas me roza. Entro en celo, como una perra, cuando él me posee. Mi cuerpo quiere darle hijos lo más antes posible".
Natsu, sin necesidad de preguntarle, jamás se cansaría de ver a la pelirroja quitarse las prendas, poco a poco, hasta quedar a su merced. Tenía la boca seca, como si no hubiera bebido nada en días. Tragó sonoramente. Erza cerró los ojos. Empezó con la parte superior de su kimono; la tela se deslizó, con un sonido apenas perceptible, dejando ver la clavícula, luego gran parte del escote y, finalmente, el gran busto de la pelirroja. Son como dos grandes manjus coronados por cerezas dulces y apetitosas.
—¡Ahhh~! —el rubor invadió su rostro. El fuego descendió, veloz como un rayo, desde su cerebro hasta la punta de sus pies—. ¡Mmm~!
La paciencia no era una de sus virtudes. Agarró los dos pechos y comenzó a masajearlos; los estrujo, como si quisiera hacerle daño, y silbó de asombro al ver cómo se derramaban entre sus dedos. Los soltó y quedó admirado ante el rebote de ambos pechos que volvieron a su forma original. Firmes y suaves; de un blanco lechoso, con una aréola grande y de color rosa. —¡Qué aproveche!
—¡Ahhh~! —Erza se mordió el labio ante el placer que azotó todo su cuerpo. Sus pezones eran más sensibles de lo que ella pensaba. Natsu juntó los pechos y comenzó a chupar ambas cerezas al mismo tiempo. Se amamantó con fuerza, con necesidad, con ansia, succionando como un bebé en busca del dulce néctar. No salía nada, pero él era un hombre que no se rendía fácilmente—. ¡Ahhh~! ¡Qué rico!
Natsu notó que las piernas de Erza cederían en cualquier momento así que la sentó a horcajadas en su regazo. Ella lo abrazó y lo presionó contra su deliciosa delantera; buscando complacerlo y complacerse a sí misma. *Razz* La pelirroja escuchó el sonido del kimono costoso siendo desgarrado pero no le dio importancia. No llevaba ropa interior; no era necesario. Ella volvió a gemir, pero esta vez, con más fuerza. Un sonido dulce y angelical, acompañado de una declaración obscena. —¡Amo cómo tocas mi culo! —las manos del hombre se convirtieron en hierro ardiente, un hierro ardiente que la marcaba como ganado—. ¡Umm~! ¡Assíii~!
Lentamente, de manera tranquila y pausada, siendo extremadamente atento con cada apretón, caricia o lamida; Natsu, en cuestión de minutos, la llevó al orgasmo. Ella explotó con una mezcla de placer y dolor. Su cuerpo se arqueó tanto que estuvo a punto de caer al suelo, pero el pelirrosa no lo permitió. La recostó en la cama y procedió a besarla. Un beso exigente y voraz. La sometió con suma facilidad y disfrutó de la mujer. Al beso le procedió otro, y luego otro, y otro más. Ella fue reducida a una masa orgásmica que no podía articular palabra alguna. —Er-chan, vamos. La noche sólo está comenzando —sonrió. Ella respiraba de forma errática haciendo que sus pechos se movieran al mismo compás. Las ropas desgarradas sólo lo excitaban más. Era como si la estuviera violando, aunque ella no opusiera resistencia. No le dio tiempo a recuperarse o asimilar lo que estaba sucediendo. Se bajó el pantalón y la ropa interior; tomó con la mano derecha su miembro y lo alineó con la feminidad de su mujer—. Y yo aún no tengo suficiente de ti.
—¡AHHHHHH~! —Erza gritó hasta quedarse muda; su cuerpo se arqueó tanto que sólo su cabeza y pies tocaban la cama. "¡Tan adentro! ¡Una verga tan grande y gorda, tan larga que llega hasta lo más profundo! ¡Como amo la verga de Natsu!". Después de ese momento, Erza fue incapaz de hilvanar algún pensamiento coherente. Su mente se nubló; y sólo fue capaz de hablar sucio—. ¡Oh sí~! ¡Más~! ¡Dame duro~! ¡Natsu~! ¡Natsu~!
Se cernió sobre ella y colocó ambas manos a los lados del rostro de la pelirroja. Un rostro pintado de placer y lujuria. Ella se aferró a él, como quien se aferra al único salvavidas en un mar embravecido. Él comenzó a mover las caderas como si fuera un pistón automático: fuerte e implacable. Tenía un objetivo en mente y no descansaría hasta cumplirlo. Perdieron el sentido del tiempo y no es como si les importara. —¡Ten a mis hijos! —Él gritó como animal en celo. Aumentó la fuerza de las estocadas y entró, como dueño por su casa, hasta la zona uterina. Se detuvo y movió las caderas de izquierda a derecha, trasmitiendo el ritmo hasta la punta de su pene. Ella lo apretaba tan fuerte que se sorprendió de que aún no le arrancara el miembro; se volvió a mover, siendo cuidadoso de no romper la conexión profunda—. ¡¿Qué quieres?!
Ella surgió, como si estuviera usando las últimas fuerzas para no ahogarse, del mar de placer adonde la arrojó Natsu y respondió. —¡Tu jugo de bebé! ¡Quiero tu semilla! —Lo mordió y sus uñas se hundieron hasta sacarle sangre. El ataque repentino sorprendió al hombre y se la metió con más fuerza. Descargó todo lo que ella deseaba y se aseguró de llenarla hasta el tope, incluso se desbordó—. ¡MMMMMMMMM~~~~!
No fue el último orgasmo de la pelirroja, no, no señor. Apenas si estaban empezando. Ella, antes de darse cuenta, se encontró en medio de dos Natsus. Le exigieron que se las chupara y ella asintió complacida; después de llevarlos hasta el cenit del placer. Se puso de pie y dejó que los hombres la manipularan de tal forma que terminó en un sándwich. La penetraron a un ritmo armonioso; mientras uno entraba, el otro salía, o ambos al mismo tiempo. El encuentro animal se prolongó hasta deshoras de la madrugada.
Magnolia 9:30 p.m.
Mientras Ultear y Jenny se paseaban, cada quien acompañada por un clon y en diferentes direcciones, por las calles festivas y nocturnas de Magnolia. En el gremio, Mavis movía los pies al ritmo de su canción. Sentada sobre la barandilla del segundo piso, miraba atentamente las acciones de las personas que, furtivamente, se infiltraron en el gran edificio. Bañada por la luz de la luna, se dejó caer de la barandilla. Descendió suavemente, casi, mecida por el viento nocturno. Flotó y observó más de cerca lo que hacían los intrusos. Se paseó entre ellos y dedujo la respuesta a la pregunta no formulada. Sonrió como toda una niña recatada. Su atuendo era el mismo vestido acampanado sólo que en tonos oscuros y lúgubres.
—Interesante —dijo. Nadie fue capaz de escucharla o siquiera reparar en su presencia fantasmal—. Muy interesante, están siendo tan meticulosos que será imposible que él los descubra. A este ritmo, Fairy Tail va a caer. —Recordó la fuerza del hombre que ostenta el manto de Maestro de Gremio—. ¿O tal vez no?
Después de que los intrusos dejaran el gremio, su prodigiosa mente planteó los dos posibles resultados y las implicaciones que les seguirían. Soltó una carcajada llena de dicha ante el abanico de oportunidades que desplegó el destino para ella. —La paciencia es una virtud —y sí que lo había sido—. Después de tanto tiempo, por fin veo la luz de mi libertad. Sólo me toca esperar un poco más. Al final, la que resultara ganando seré yo.
Nadie. Absolutamente nadie pensó que alguien, en algún momento, osaría levantar la mano contra el gremio más fuerte.
FIN DEL CAPÍTULO
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NOTAS Al LECTOR:
Hola, gracias por leer lo que con esmero escribí. Puede que tengas dudas (no lo dudo) así que dejó estas aclaraciones que, tal vez, dejen las cosas un poco más claras y sino, puedes enviarme tus dudas por medio de la caja de comentarios y responderé por privado.
1. Con respecto al tiempo. Desde el día en que Natsu perdió su magia hasta este momento han transcurrido, aproximadamente, medio año. Lo cual significa que, desde la muerte de Gray y Juvia han pasado casi cuatro meses. También, con respecto al embarazo de Mirajane, ella lleva como dos meses de gestación. ¿Por qué el formato de horas? Este capítulo lo tenía en mente, antes de que cambiara de idea, que seria sobre un día normal en la familia Dragneel pero ya no fue así. Aunque, me gustó el formato de horas y decidí dejarlo.
2. Con respecto a la aparición de Threo y Heles, sin olvidar la aparición de Dante. Al principio, iban a ser tres Guerreras las que Natsu invocaría, pero después me di cuenta que la cosa se volvió complicada de manejar, así que sólo quedaron ellas dos.
Sé que el capítulo es algo raro y tiene elementos muy diversos que pueden llegar a ser complicados de manejar o entender, pero sólo los coloqué para que en el futuro no se vean tan precipitados o 'sacados de la nada'. Además, Dante y compañía pueden parecer a primera vista que son muy OP pero son los preparativos para las Guerras de Conquista que se vienen. ¡No, claro que no! Las chicas de Natsu (Mira y compañía) se volverán fuertes y eso sucederá a su debido momento. No se debe olvidar que si existen Nueve Monedas, falta ver las otras siete y conocer en manos de quien están.
Por otro lado, puede que hayan incongruencias (traté de evitar que eso sucediera) eso se debe al tiempo que ha pasado desde que inicie a escribir (por allá en el lejano diciembre del 2014) hasta la publicación de éste capítulo (más de tres años). Además, las lagunas argumentales se deben a que no soy perfecto (a pesar de que intento hacer las cosas lo mejor posible), no siempre puedo recordarme de todo o ajustar todo.
Antes de que alguien lo diga, es obvio que las batallas no pasaron desapercibidas por los demás reyes pero eso ya lo veremos en otro capítulo.
Larteyn significa «Vinculada con el cielo»; mientras que Kryne Lamiya es «Ciudad del Silencio» y son nombres que saqué de [Muerte de la Luz] de George R. R. Martin. Por cierto, es una buena historia. ¡Viva Dirk tLarien!
ESPACIO DE REVIEWS SIN RESPONDER
A 'cleo96' (04/Sep/2017): Gracias por comentar. Al final, sí que te hice esperar por éste capítulo. Claro, nos vemos. Saludos.
A 'Excelente cap' (4/Nov/2017): Gracias por comentar. No hay nada por lo cual disculparse. Me alegra saber que cada capítulo es de tu gusto. Con respecto a lo del Hellsing, pues… aún no lo tengo pensado. Me gusta la idea y es probable que la implemente, pero eso será en un futuro distante.
A 'Guest' (01/Ene/2018): Gracias por comentar. Perdón por la demora. No, el arco de la Isla Galuna no sucederá ya que Deliora sin Gray no es atrayente. Además, ni siquiera lo usaría como recurso para traer a Ur a esta historia.
Sin más que decir (a pesar de que hay un montón de lo que no he hablado)…
GRACIAS POR LA PACIENCIA Y EL INTERES QUE AUN TIENE ÉSTA HISTORIA
NO EXISTEN PALABRAS, NI EL TIEMPO, PARA AGRADECER A CADA LECTOR
YA LO HE DICHO, MIS LECTORES SON MI MOTIVACIÓN PARA ESCRIBIR
¡Saludos y nos leemos en otra ocasión!
