Los comentarios han sido respondidos por PM. Los que no tenían cuenta están al final del capítulo

Gracias por esos 298 comentarios.


Traducción autorizada por FanofBellaandEdward

Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling, Bloomsbury Publishing, Scholastic Inc. y AOL/Time Warner Inc. La historia pertenece a Melissa, yo traduzco por mero entretenimiento.

Resumen: Después de que Draco se divorciara de Daphne, Scorpius se encuentra en la búsqueda de un segundo papá, ya que Draco le contó que sólo le gustaban los hombres. Luego conoce a Harry y está empeñado en conseguirle como segundo papá. ¿Lo logrará?

Traductor: DarkPotterMalfoy

Beta: FanFiker-FanFinal


Acordaros que para el miércoles o jueves estará el ÚLTIMO CAPÍTULO de Date Blindness, y no lo encontraréis en el apartado de "in-progress".


Capítulo 22

Cuando Draco abrió los ojos, se dio cuenta de que era de noche; un elfo doméstico había encendido la chimenea y les había colocado una manta encima. El calor de la manta y el sonido inconfundible de los leños crepitando y eran adormecedores tuvo la tentación de cerrar los ojos de nuevo.

Se sorprendió un poco cuando algo rozó suavemente su brazo extendido. Miró a su lado y se sorprendió al ver a Harry durmiendo con su cabeza apoyada en su brazo. Había envuelto a los chicos entre sus brazos.

Draco sonrió con ternura y le acarició suavemente el pelo negro rebelde que se sentía como la seda. Era una sensación extraña, ya que el cabello parecía áspero.

Harry se movió y Draco retiró la mano para evitar despertarlo, pero ya era demasiado tarde. Sus párpados se agitaron hasta que se abrieron para revelar unos ojos verdes esmeralda, que por el momento estaban legañosos por el sueño.

—¿Draco?—murmuró Harry y parpadeó.

—El único —se rió en voz baja Draco.

Harry miró a su alrededor con los ojos legañosos.

—No tenía la intención de quedarme dormido —gimió él y bostezó.

—Bueno, no importa. ¿Cuándo has llegado a casa? —preguntó suavemente Draco, asegurándose de que no molestaba a los niños.

Harry frunció el ceño y se quitó las gafas para frotarse los ojos antes de volver a colocárselas.

—Hm, sobre las tres, creo.

—A las tres, ¿eh? —murmuró Draco, no le gustaba que Harry hubiese estado hablando tanto tiempo con la bruja—. ¿Has tenido una agradable charla? —le preguntó con la voz controlada.

Harry lo miró con una ceja levantada.

—¿Estás diciendo esto porque eres realmente curioso o simplemente para comprobar que no he hecho nada malo?

Draco frunció el ceño.

—Harry, estoy tratando de ser agradable sobre esto, no pinches.

—¿Estás tratando de ser amable con este tema?—soltó un bufido Harry—. Eso es nuevo. Desde que llegó la carta, no has hecho más que lloriquear y quejarte de Ginny. Eso no es ser agradable, Draco.

Draco se sentó, entrecerrando los ojos.

—Bueno, yo estoy preocupado por ti. No quiero que te lastimes de nuevo cuando esa perra trate de hacerte algo —siseó, tratando de no alzar la voz.

—Ginny se ha disculpado varias veces, Draco. ¿Qué más quieres de ella?

—Que no se meta en nuestras vidas —dijo Draco entre dientes.

—¿Qué no se meta en nuestras vidas? ¿O que permanezca fuera de la tuya? —preguntó Harry con frialdad y se levantó.

Draco lo cogió de su muñeca.

—¿A dónde vas?

—Sólo a tomar una ducha —suspiró Harry y tiró hasta que Draco lo soltó.

Draco lo observó salir de la sala con los ojos entrecerrados, tratando de averiguar si acababan de tener una pelea o si estaba todo bien entre ellos.

—¿Tú y papá habéis tenido una pelea, Draco? —preguntó suavemente Teddy, la voz insegura le sobresaltó.

Miró hacia abajo para ver los preocupados ojos marrones verdoso y suspiró.

—No estoy seguro, Teddy—murmuró él.

—Para que lo sepas, ella tampoco me gusta—contestó suavemente Teddy y se sentó.

—Ah, ¿por qué?

—Le hizo daño papá—los ojos de Teddy brillaron con furia—. Ella no se merece otra oportunidad—añadió en un tono frío.

Draco volvió a mirar hacia la puerta.

—Tu padre es demasiado agradable a veces. Es uno de sus defectos.

Por supuesto, él no podía quejarse de ese defecto en particular; ése le había dado otra oportunidad de demostrar a su valía. Pero a diferencia de Weasley, no tenía segundas intenciones además de querer a Harry. Él la detendría si iba demasiado lejos. Eso era algo que podía hacer.

—¿Quieres que hable con papá y vea si está enfadado contigo?—preguntó Teddy.

—Claro, pero ¿por qué haces esto?—preguntó Draco con una ceja levantada.

Teddy se encogió de hombros y se bajó del sofá.

—Haces feliz a papá. No quiero que rompáis por ella.

Mientras Draco todavía estaba levemente anonadado después de escuchar, Teddy salió de la habitación en busca de su padre.

—Me pregunto si tendré que decirle a Harry que ha corrompido a su ahijado—murmuró con ironía y negó con la cabeza.

Teddy acababa de entrar de puntillas en la habitación de su padre, llamando a la puerta antes de hacerlo. Su padre acababa de ponerse un suéter azul y luego continuó frotándose el cabello seco. Levantó la mirada cuando la puerta se abrió y sonrió.

—Hey, Teddy; ya estás despierto—se rió él entre dientes.

Teddy asintió con la cabeza y se metió en la cama, mirando fijamente a Harry.

—¿Draco y tú habéis tenido una pelea?—dejó escapar, no andándose por las ramas.

Harry se quedó inmóvil y poco a poco puso la toalla sobre la silla.

—¿Por qué piensas eso?—le preguntó con cuidado.

—Pareció como si tuvierais una —se mordió el labio Teddy—. No vas a romper con él, ¿verdad?

Harry resopló y sacudió la cabeza.

—Teddy, sólo porque él y yo tuvimos una pequeña discusión, no significa que inmediatamente vayamos a romper. Todo el mundo tiene discusiones de vez en cuando, pero puedo decir con seguridad que vamos a discutir mucho más —respondió con sequedad.

Teddy lo miró satisfecho.

—Bueno, porque me gusta Draco.

—¿En serio?—se rió entre dientes Harry—. Es bueno saberlo —se sentó a su lado y lo abrazó con un brazo. Sus ojos vieron en el suelo una bola y se acordó de los regalos de Ginny para los chicos—. ¡Cierto!, casi me olvido de ellos—murmuró y se puso de pie para coger los libros—. Toma, Teddy, éste es para ti.

Teddy miró, curioso, y estudió el libro. Era un libro sobre criaturas mágicas, un tema que le gustaba bastante leer. Abrió el libro y vio las fotos de varias criaturas mágicas: un unicornio, un dragón, una serpiente mágica, un fénix… Había incluso una esfinge.

—¿Me has comprado este libro, papá?—preguntó con entusiasmo Teddy.

Harry negó con la cabeza, sonriendo.

—No, Ginny lo compró para ti.

Teddy se puso rígido y cerró el libro. Ginny nunca se había molestado antes en comprarle algo. Se atrevió a hacer caso omiso de su cumpleaños cuando ella aún salía con su padre, alegando no tener suficiente dinero como para comprarle algo. Por supuesto, pero todavía tenía dinero para comprarse ropas que no dejaban mucho a la imaginación y que ella pensaba que a su papá le gustarían. ¿En qué estaba pensando cuando le compró esto? ¿Que si le regalaba algo, dejaría que se quedase con su padre? Teddy no era estúpido —él reconocía la manipulación cuando la veía— y este libro apestaba a manipulación. Ella pensó que podía ganárselo con un libro. Bueno, pensó mal.

—Teddy, ¿no te gusta? —preguntó Harry, frunciendo el ceño cuando vio la mirada de enfado en su cara. No entendía cuál era el problema, a Teddy siempre le habían gustado ese tipo de libros.

Teddy se encogió de hombros.

—Ya no me gustan esa clase de libros.

—¿Ah, sí? ¿En serio?—preguntó Harry, sorprendido—. ¿Qué te gusta leer, entonces?

Hm, bueno esa mentira le había salido de manera sencilla. Aunque técnicamente, él realmente no mentía, todavía le gustaba leer ese tipo de libros, aunque sólo le gustaba leer otro género en esos momentos. Teddy se sonrojó y murmuró:

—Historias románticas, los cuentos de hada.

Harry parpadeó con sorpresa.

—Bueno, ahora sé qué tipo de libros tendré que comprarte para Navidad—se rió entre dientes—. Hm, Teddy, ¿podrías dale este libro a Scorpius? Ginny le compró uno también, pero tengo que comprobar algo en este momento, ¿podrías dárselo a él?

Teddy se mordió el labio, pero asintió. Harry le revolvió el pelo y le entregó el libro. Teddy cogió el libro y saltó de la cama. Abrió la puerta y casi chocó con Draco.

—Oh, Draco, lo siento, no sabía que estabas ahí—se disculpó Teddy.

Draco le dedicó una sonrisa forzada.

—No pasa nada. Sólo necesito hablar con tu padre.

Teddy miró a los dos adultos. Podía sentir la tensión entre ellos en el aire y decidió que era un buen momento para irse.

—Bueno, voy a buscar a Scorpius.

—Está en su cuarto—le informó Draco y Teddy asintió con la cabeza antes de correr hacia la habitación del otro chico.

Harry se tensó un poco cuando Draco cerró la puerta tras él, se cruzó de brazos y cambió su peso a otra pierna.

—De acuerdo, lo siento si te he hecho enfadar, pero Harry, tú no puedes esperar que sea agradable con Weasley y aceptarla en nuestra vida, no cuando sé cómo te ha tratado—dijo Draco en voz baja—. No quiero que te hagan daño, Harry.

Harry se mordió el labio inferior y evitó los ojos grises que lo miraban intensamente.

Draco vaciló, sin saber si era el momento adecuado para decir aquello o si iba a adelantarse haciendo huir a Harry con su confesión. Por fin decidió reunir su valor y dijo:

—Tengo miedo a perderte—le susurró.

Unos impresionados ojos verdes se alzaron en busca de su encuentro y lo miraron con incredulidad.

—Lo siento, ¿qué?

—Dije: tengo miedo de perderte—repitió Draco, un poco incómodo. Confesando una debilidad, algo que nunca hacía un Malfoy, pero en este caso prefería arriesgarse a perder su orgullo que a perder a Harry a favor de una maldita zorra.

En unos pocos pasos, Harry estaba de pie frente a Draco y lo abrazó con fuerza, poniendo su cabeza en el fuerte pecho y escuchando el fuerte, pero un poco errático, latido.

—Draco, idiota, no me vas a perder. ¿Cómo ibas a perderme?—murmuró.

Draco suspiró y deslizó su brazo alrededor de la cintura de Harry, disfrutando de la calidez que transmitía el confortable cuerpo de Harry.

—No quiero perderte a su favor—le susurró, avergonzado al admitirlo.

Harry lo calmó en sus brazos y Draco tenía miedo de haber hablado demasiado.

—¿Cuántas veces tengo que decirte que no te voy a dejar? Ella es mi pasado; aunque lo intentara, no volvería con ella—respondió finalmente serio y miró a los esperanzados ojos grises—. Ella no significa nada para mí, puede que amistad lejana. Decidí darle una oportunidad para ver si había cambiado, pero si te sientes realmente incómodo con mis encuentros con Ginny, entonces voy a mantenerlas al mínimo, ¿vale? Si quieres, hasta te llevaré conmigo cuando quede con ella, por lo que puedes estar seguro de que así no tratará de hacer nada.

Al principio, Draco pensó que Harry se estaba burlando de él cuando le hizo esa sugerencia, pero al ver esos sinceros y verdes ojos se dio cuenta de que el moreno hablaba en serio ante la sugerencia.

—No hace falta, confío en ti —dijo Draco entre dientes, un poco avergonzado. Él no quería que Harry pensase que quería controlarlo.

—Pero no te fías de Ginny, ¿verdad?—preguntó Harry.

Draco dudó, pero negó con la cabeza. Sería estúpido mentir ahora, después de haber expresado sus temores y su aversión a la chica Weasley.

—Bueno, entonces puedes venir conmigo cuando quede con ella. Si estás conmigo, no intentará algo —le tranquilizó Harry.

—¿No estás enfadado conmigo?—preguntó Draco esperanzado.

Harry negó con la cabeza.

—No, no lo estoy… entiendo por qué no te gusta Ginny; sólo quiero que confíes en mí.

—Confío en ti —insistió Draco.

—Bueno, entonces todo está bien —sonrió Harry y besó a Draco suavemente. Quiso retroceder, pero Draco no se lo permitió.

Lo cogió por el cuello y lo mantuvo en su lugar mientras sonreía.

—¿Sabes cuál es la mejor parte de una discusión? La que viene después: hacer las paces —sonrió él.

—Pero en realidad no ha sido una discusión—dijo Harry con una sonrisa, mientras sus ojos empezaron a brillar con malicia.

—Detalles, detalles…—susurró Draco, antes de guiar a Harry persuasivamente hacia la cama, haciendo que se tumbase antes de empezar a besarlo otra vez, pidiéndole permiso que Harry le concedió inmediatamente.

Las manos empezaron moverse sobre los calientes cuerpos y los labios encontraron su camino por todo el cuerpo y pronto empezaron a mover sus caderas la una contra la otra.

Harry tuvo un último pensamiento coherente y cogió su varita para bloquear la puerta, no queriendo que ninguno de los chicos se entrometiese, antes de envolver sus brazos alrededor del cuello de Draco y atrayéndolo aún más cerca de él, una hazaña casi imposible.


Teddy se mordió el labio y apresuradamente se dirigió a la habitación de Scorpius. Él no quería que el niño fuese manipulado por esa mujer. Sabía que si Scorpius recibía ese regalo, pensaría que Ginny era buena y se negaría a ver lo horrible que era en realidad. Pero tampoco podía esconder el libro, ya que su padre probablemente le preguntaría a Scorpius si le gustaba el libro. ¿Qué podía hacer ahora? ¿Cómo convencer al chico rubio que nunca confiase en Ginny y viese su manipulación?

Una diminuta sonrisa se abrió paso en su rostro cuando la idea apareció en su mente. Sólo había una manera de convencerle de que ella no era de fiar.

Llegó a la puerta cerrada y llamó rápidamente.

—Adelante —gritó Scorpius, pero aún sonaba soñoliento.

Teddy entró en la habitación y cerró la puerta tras él antes de volverse hacia Scorpius que estaba sentado en su cama, frotándose los ojos y bostezando.

—¿Teddy?—murmuró el rubio y parpadeó.

Teddy cruzó el espacio que los separaba y se dejó caer en la cama, poniendo el libro en su regazo.

Los claros ojos grises de Scorpius se abrieron cuando vio la imagen de un dragón en la tapa y extendió la mano hacía el libro

—¿Puedo leerlo, Teddy? —preguntó con timidez, preguntándose si al chico le importaría prestarle su libro.

Teddy cogió las pequeñas manos apartándolas del alcance del libro y unos ojos grises asustados lo miraron con preocupación, el chico en cuestión temió haber hecho enfadar a su nuevo hermano.

—Antes de que leas el libro, tengo algo que decirte—dijo con urgencia Teddy.

Scorpius levantó la cabeza y asintió lentamente.

—¿Conoces a la persona que papá iba a ver hoy?

Scorpius asintió de nuevo.

—Bueno, se llama Ginny y es la señora que hizo daño a papá. Te acordarás de que os hablamos de la chica la noche que cenamos aquí la primera vez, ¿no?—preguntó Teddy, no muy seguro de que Scorpius recordase lo que habían hablado esa noche, ya que había pasado algún tiempo después de todo.

Los ojos grises se entrecerraron.

—Sí, era una mujer muy mala.

Teddy asintió.

—Exactamente. Ahora está tratando de reconquistar a papá de nuevo. Ella quiere a mi papá lejos del tuyo.

—¡No puede hacer eso! Papá tiene que casarse con papi y luego darnos un hermano pequeño para nosotros—protestó con vehemencia.

Teddy frunció el ceño momentáneamente cuando Scorpius trajo de nuevo a colación el tema del bebé, pero no lo consideró suficientemente importante como para discutirlo ahora.

—Pero si esa mujer se las arregla para convencer a papá que es mejor, entonces mi papá dejará a tu padre —dijo él en serio.

El labio inferior de Scorpius se estremeció y empezó a retorcerse las manos.

—Pero eso no está bien. Papi tiene que quedarse aquí con papá.

—Lo sé, lo sé—se apresuró a decir, con la esperanza de evitar una rabieta. Él no quería explicarle a su padre y a Draco el motivo exacto de por qué estaba llorando Scorpius—. Pero ya ves: si logramos que papá vea a esa mujer como es realmente, él se asegurará de que nos deje en paz para siempre.

Scorpius asintió rápidamente y rebotó hacia arriba y hacia abajo en la cama.

—¿Cómo podemos hacer eso, Teddy?

Teddy sonrió.

—Te diré qué hacer cuando la conozcas. Pero tienes que prometerme que no le dirás nada a tu padre o a tu papi, ya que ellos nos detendrán. Papá todavía piensa que es buena, pero hay que tener cuidado hasta que podamos mostrarle cómo es realmente, ¿entendido?

Scorpius asintió con la cabeza, balanceándose rápidamente, con sus ojos grises brillando.

—¿Me lo prometes? —dijo Teddy para asegurarse de que al niño no se le escapaba algo.

—Lo prometo, Teddy, no diré nada —se apresuró a decir Scorpius.

Teddy sonrió, satisfecho.

—Bien. Toma, ahora puedes leer este libro —dijo él y le entregó el libro.

Scorpius chilló y abrazó el libro contra su pecho, dejando que Teddy lo mirara perplejamente.

—Teddy, ¿te importaría leérmelo?—preguntó con timidez, mirando las hojas de color púrpura.

Oyó el suspiro del otro chico y se preparó para el rechazo, cuando una mano, un poco más grande que la suya entraba en su campo de visión, y cogió el libro.

—Vale, pero sólo hasta que esté lista la cena—murmuró Teddy y se acomodó contra el cabecero de la cama.

Scorpius levantó la mirada inmediatamente y una gran sonrisa apareció en su rostro. Tras dudar unos segundos, se acurrucó al costado de Teddy, listo para que la historia comenzase.

Teddy se tensó al principio, pero entonces tentativamente abrazó al muchacho con el otro brazo y abrió el libro para empezar a leer.

Scorpius, al principio, se sorprendió al ser abrazado por su hermano, pero luego sonrió y se acurrucó más a su lado, escuchando atentamente la historia.


—¿Quieres algo especial para Navidad?—preguntó Draco, cuando estaban tratando de recuperar el aliento de nuevo.

Harry, con las mejillas aún sonrosadas, respondió:

—No sé, cualquier cosa estará bien —se encogió de hombros—. No tienes que comprarme nada.

Draco frunció el ceño y le acarició el bronceado cuello.

—Ahora somos pareja, quiero comprarte algo—murmuró él.

—Bueno, no sé qué puedes comprarme —suspiró Harry y pasó los dedos por el salvaje pelo rubio, cortesía de las manos que lo tocaron antes.

—¿Por qué tienes que ser tan difícil?—gimió Draco.

—No recuerdo que dijeses eso antes—sonrió Harry.

Draco sonrió.

—No, pues, has sido muy…

Una mano en su entrepierna lo detuvo.

—Si acabas esa frase, Draco, las cosas pueden empezar a ponerse dolorosas ahí—amenazó Harry con una dulce sonrisa.

—Sabes lo que significa para mí, Harry—hizo un puchero Draco.

—Sé un hombre, eres como un bebé grande—puso los ojos en blanco Harry.

La repentina aparición de una sonrisa en el rostro del rubio le hizo desconfiar.

—Oh, soy definitivamente un hombre. ¿Quieres que te enseñe cuán hombre soy, Harry?—ronroneó Draco y se movió de tal manera que su cuerpo cubrió el de Harry.

Harry tragó saliva cuando los calientes labios de él se abrieron paso por su pecho, más y más hasta que lo único que podía recordar era todo caliente y húmedo. Muy caliente y muy húmedo. Sus curtidas manos encontraron el camino hacia el pelo rubio y apretó en él, mientras Draco sonreía con la boca llena.

Dudaba que Harry volviese a llamarlo "bebé grande" de nuevo. Y si lo hacía, pues bien, sólo tendría que demostrarle lo que pasaba cuando lo llamaba así.


Gracias por leer y comentar.


Respuesta a anónimos.

-Lube: No te preocupes por eso, la verdad, no importa. Estoy acostumbrado a que me confundan con una chica. Yo tengo cuenta allí, pero antes era una traducción conjunta y mi compañera publicaba allí; pero por diversos motivos dejó la traducción y claro, no voy abrir un fic nuevo para subir la historia que está hasta el capítulo 12 (me parece que está subido) y es un follón. Si quieres le pregunto a mi compañera que le parece que le mande los capítulos o que borre ella la historia y así la subo yo, ¿te parece? Pero no te hagas ilusiones.

-Guest: Parece que todo el mundo la odia, incluida tú. Harry es muy ingenuo, lo más probable es que se de morros contra el suelo, por confiar en ella.