Los comentarios han sido respondidos por PM. Los que no tenían cuenta están al final del capítulo.
Gracias por esos 354 comentarios.
Traducción autorizada por FanofBellaandEdward
Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling, Bloomsbury Publishing, Scholastic Inc. y AOL/Time Warner Inc. La historia pertenece a Melissa, yo traduzco por mero entretenimiento.
Resumen: Después de que Draco se divorciara de Daphne, Scorpius se encuentra en la búsqueda de un segundo papá, ya que Draco le contó que sólo le gustaban los hombres. Luego conoce a Harry y está empeñado en conseguirle como segundo papá. ¿Lo logrará?
Traductor: DarkPotterMalfoy
Beta: FanFiker-FanFinal
Notas del traductor: En serio, creo que me ha mirado un grupo de tuertos. Empecé a responder comentarios el miércoles y de golpe, me quedé sin internet, hasta hoy viernes. El problema: el router que había muerto. Por cierto, este domingo hay actualización, espero.
Capítulo 25
Al día siguiente, Harry se despertó, sintiéndose dolorido, pero era un dolor agradable y le recordó la noche anterior.
Volvió la cabeza y sonrió cuando vio que Draco todavía estaba durmiendo. Tenía los brazos alrededor de la cintura de Harry y su cabeza enterrada en su cuello, y le hacía cosquillas en la piel cada vez que Draco exhalaba.
Trató de sentarse y apoyarse contra el cabezal, pero siseó cuando un pinchazo de dolor le recorrió la espalda y le obligó a permanecer quieto de nuevo. De acuerdo, así que quizás el sexo había sido un poco más duro de lo que había parecido a simple vista. Esperaba que Draco estuviese abastecido de pociones para aliviar el dolor, ya que no quería sentirse así.
Miró a Draco cuando sintió que se movía a su lado. Un segundo después, los ojos grises se abrieron y lo miraron soñoliento, sin saber muy bien lo que estaba mirando.
—¿Harry?—murmuró Draco, aturdido.
—Hn—se rió entre dientes Harry.
Finalmente, la mente de Draco se dio cuenta de que sí, que estaba desnudo al igual que Harry y sí, habían tenido sexo la noche anterior. En ese momento, Draco se despejó y repentinamente se despertó.
—¡Harry!
Harry suspiró y lo miró incrédulo.
—¿Qué, Draco? Es demasiado pronto como para hacer un escándalo—dijo secamente y localizó las gafas en la mesita de noche, mirándolas triunfalmente cuando logró localizarlas a la primera.
—¡Tuvimos sexo anoche!
—Sí, me he dado cuenta de que… y lo noto—añadió Harry esta última parte después de que se moviese de nuevo e hizo una mueca—. ¿Finalmente lo has registrado en tu memoria?
—Cállate—frunció el ceño Draco—. Simplemente no me esperaba que fuera tan temprano. Pensé que te gustaría esperar, por lo menos, dos meses más.
—Si estás en contra de esto, siempre puedo esperar otros dos meses antes de tener relaciones sexuales—respondió Harry, divertido ante la mirada horrorizada de Draco cuando él dijo eso.
—Harry, te lo ruego, no esperes otros dos meses. Te daré lo que quieras, siempre y cuando no me niegues tu maravilloso cuerpo nunca más—dijo Draco, con los ojos muy abiertos y con una mirada suplicante en su rostro.
Harry se echó a reír y le dio un manotazo en el brazo.
—Cállate, imbécil.
—¿Cómo te sientes?—Draco se puso serio y se acostó de nuevo, pasando su mano hacia arriba y hacia abajo del estómago de Harry.
—Dolorido. ¿Tienes una poción para aliviar el dolor?—preguntó Harry, haciendo una mueca.
Draco sonrió.
—Claro, creo que tendré que almacenar más de esa poción a partir de ahora—miró de reojo el cuerpo de Harry.
Harry se puso rojo y le volvió a golpear el brazo más cercano a su alcance.
—Idiota.
Draco se rió y se levantó de la cama. Harry miró hacia otro lado cuando el cuerpo de Draco entró en su campo de visión y el rubio sonrió cuando se dio cuenta de eso.
—¿Qué pasa, Harry? No hay nada que no hayas visto antes—le guiñó un ojo.
—Sólo… cállate y tráeme esa poción—murmuró y lanzó una de las almohadas sobre la cabeza de Draco.
El otro hombre rió y se agachó para evitar el objeto y conjuró el albornoz que estaba en el baño para poder ir a coger la poción; si uno de los niños estaba despierto, no quería asustarlo.
Harry resopló y se cruzó de brazos después de que él hubiese logrado sentarse en la cama. ¿Cómo se atrevía Draco a burlarse de él?
—Toma esto, te ayudará—le informó Draco y se metió de nuevo en la cama, con una bolsa a su lado.
Harry destapó el frasco e hizo una mueca cuando la poción le dejó un mal sabor después de haberla ingerido. En serio, ¿era mucho pedir una poción que no supiese a algo podrido?
—¿Se ha ido el dolor?—preguntó Draco y colocó el frasco sobre la mesita de noche.
Harry asintió y se relajó. Es decir, hasta que vio la bolsa colocada inocentemente sobre la cama.
—¿Qué es eso?—le preguntó curioso y se acercó a cogerlo. Draco lo detuvo y puso una mano sobre la bolsa. Alzó la mirada con el ceño fruncido y arqueó una ceja cuando vio que Draco se mordía el labio, y aparentemente, contemplaba algo.
Ahora que Harry estaba mirando la bolsa, Draco no estaba seguro de sacar el tema de tener un hijo juntos. Diantres, sólo lo habían hecho una vez, llevaban casi dos meses y ya estaba sacando el tema de tener un hijo juntos. Frunció las cejas; ¿Harry le golpearía cuando le hablase de un bebé?
—Draco, ¿qué hay en la bolsa?—preguntó Harry impaciente.
Draco respiró hondo y decidió dar el paso. Cualquiera que fuese el resultado de esta conversación, por lo menos sabría dónde quedaba el tema del bebé.
—Es algo que compré hace unas semanas—dijo el rubio nervioso y le entregó la bolsa, viendo la cara de asombro de Harry cuando sacó la camiseta.
Harry se quedó atónito cuando su mano tocó algo suave y delicado en el interior de la bolsa. Con cuidado, lo sacó de la bolsa y se dio cuenta de que lo suave y delicado era una camiseta color esmeralda. La puso delante de él, tendiéndola sobre la cama y acarició la suave textura.
—¿Te gusta?—preguntó Draco, esperanzado.
—Sí, es muy bonita, pero…—frunció el ceño cuando vio el tamaño de la camiseta. No era muy grande, pero era bastante ancha sobre el área de la cintura—. ¿Por qué has comprado una talla más grande? ¿Acaso no sabes la mía? Te la habría dado si me la hubieras pedido.
En ese momento, una sonrisa nerviosa apareció en el rostro de Draco y Harry comenzó a sospechar.
—Bueno, eh… la razón por la que la camiseta es una talla demasiado grande para ti es porque… es una camiseta de maternidad—terminó apurado Draco, su cuerpo tenso en caso de que tuviera que salir corriendo.
Harry lo miró fijamente, con sus ojos cada vez más oscuros a cada minuto y Draco tenía la sensación de que no era porque estuviese emocionado por ello, o cachondo. Draco hubiera preferido esto último.
—¿En qué demonios estabas pensando cuando compraste eso?—susurró finalmente Harry, sus ojos con un brillo extraño y sus manos apretando las sábanas.
—Harry, hay una explicación... —comenzó nerviosamente Draco.
—¿Qué explicación? ¿Qué diablos os pasa a los Malfoy ante la idea de dejarme embarazado?—preguntó Harry indignado. Había sido divertido, aunque bastante embarazoso cuando Scorpius había pensado que le daría un hermano o hermana para jugar, pero ahora que Draco le había comprado esa camiseta, la broma había ido demasiado lejos. No era gracioso y estaba casi decidido a estrangularle.
—Harry, escucha…—comenzó Draco de nuevo, queriendo desesperadamente arreglar las cosas. A partir de la reacción de Harry supo que él no sabía que los hombres podían quedarse embarazados. Pensaba que sabría sobre eso, ya que desde hacía tiempo vivía en el mundo mágico. Ahora tendría que explicarle sobre el embarazo masculino también. Y había pensado que había tenido un momento difícil al hablar de Harry sobre un bebé. Esto haría las cosas más difíciles.
—No, ¡escucha tú! —Harry lo apuntó con el dedo y el rubio tragó saliva e inmediatamente se calló, ya que no deseaba la ira adicional del moreno—. Si alguna vez te escucho hablar sobre embarazarme, te cortaré los huevos y alimentaré a tu halcón con ellos antes de maldecirte dejándote en una silla de ruedas, en caso de que quieras seguir viviendo —siseó y cogió la sábana, quitándosela de encima antes de irse de la habitación. Draco escuchó el portazo de la puerta del baño e hizo una mueca. De acuerdo, no había previsto que esa conversación en particular pusiese a Harry tan furioso. No habían llegado aún tan lejos para realmente tener un bebé propio con Harry. Hizo una mueca y dobló cuidadosamente la camiseta antes de guardarla en la bolsa y decidió que era mejor si la escondía para preguntarle de nuevo cuando se hubiera calmado lo suficiente, cuando estuviese dispuesto a hablar de ello sin querer arremeterle.
Draco suspiró y se frotó la frente. No había imaginado que después de haber tenido sexo por primera vez, hubiese tenido una pelea. Pero, por supuesto, debería haber esperado un poco para sacar el tema.
Se quedó pensando si debería permanecer lejos del alcance de Harry por unos días o si debía olvidar lo ocurrido.
Decir que Harry estaba enfadado, era mentira. Estaba cabreado. No podía creer que Draco siguiese con la broma comprándole una camiseta de maternidad. ¿No tenía vergüenza? Con furia comenzó a enjabonar su cuerpo y sólo detuvo el fuerte frote cuando su indefensa piel comenzó a arder. Jadeó un poco y miró hacia abajo para ver su piel enrojecida. Suspiró y dejó caer la cabeza contra la pared, dejando que el agua caliente le refrescase. Si Draco se atrevía a sacar el tema de nuevo, le daría una patada en el culo. Ahora era el momento para desayunar y ver si los chicos se habían levantado.
Cuando Draco entró de puntillas en el comedor, vio la mesa llena de todo tipo de comida. Harry estaba sentado entre Scorpius y Teddy, cada uno con su propia mascota en su regazo. Comían simultáneamente y alimentaban a sus animales. Draco frunció el ceño cuando el hurón se sentó en el regazo de su hijo. Malditos hurones.
Se sentó justo delante de Harry y lo miró nervioso, preguntándose si se trababa de un movimiento seguro sentarse cerca de él.
Harry se levantó con un suspiro.
—No te preocupes, no voy a hacerte daño.
Draco sonrió nervioso y extendió la mano para tomar una taza de café.
—Mira, papá, le he puesto a mi hurón de nombre "Marfil" —sonrió Scorpius y cogió una pequeña pata del hurón para saludar a Draco—. Te saluda.
—Es un bonito nombre…—dijo Draco, con una sonrisa forzada.
Harry resopló y escondió una sonrisa divertida detrás de su taza de leche con chocolate caliente. Sabía que había sido una buena elección el escoger ese hurón.
—¡Gracias, papá! Le he puesto ese nombre porque su piel es muy blanca. Es bonito, ¿verdad, papá?
Un tic apareció en uno de los ojos grises del padre.
—Sí, es bonito…—se obligó a decir Draco. Harry se la pagaría por esto. Si se quejaba de estar dolorido ahora, sólo tenía que esperar lo que Draco podría llegar a hacerle. Sonrió malévolamente ante esa idea en particular y Harry sospechó al verlo: lo que Draco estaba pensando, de alguna manera le incluía a él y eso, probablemente, no era buena señal.
—Dile a Draco cómo has llamado a tu gatito, Teddy—sonrió Harry y esperaba que fuera lo suficiente como para distraer a Draco por un segundo.
—Le he puesto "Dadga"—murmuró Teddy y le acarició por detrás de las orejas, lo que le valió un fuerte ronroneo y un lametazo en la mano.
—¿Le has puesto el nombre de un Dios?—preguntó Draco sorprendido.
Teddy se mordió el labio inferior.
—Sí, ¿está mal?
—No, para nada, sólo me sorprende que conozcas ese nombre, después de todo—sonrió Draco para tranquilizarlo.
—Lo encontré en un libro —masculló Teddy dando una explicación.
Al ver la lechuza traer el periódico, Draco recordó la carta de Daphne, solicitando ver a su hijo. Se dio cuenta de que no se lo había dicho a Scorpius.
—Scorpius, se me olvidó decirte que tu madre vendrá a visitarte durante la primera semana de enero—le dijo Draco.
Scorpius se animó ante la mención de su madre. La echaba de menos. Era muy divertido vivir con su padre y si de verdad tuviera que elegir entre su padre y su madre, probablemente lo elegiría a él (por supuesto, ahora tenía otro padre, hacía su elección más obvia, pero a veces echaba de menos a su madre. Ella siempre olía bien y sus brazos eran cómodos).
—¿En serio?—sonrió sorprendido.
Su padre asintió.
De repente, se acordó de que su papi estaba sentado a su lado. Se mordió el labio y miró inseguro a su padre.
—Entonces, ¿papi tiene que irse?—dijo con cautela.
En ese instante, Harry y Draco se miraron inseguros el uno al otro. Teddy también lo hizo, queriendo saber si se iría con su padre a su antigua casa, permaneciendo allí durante la estancia de la madre de Scorpius.
—Bueno, no lo sé realmente—comenzó con incertidumbre Harry, tamborileando con los dedos sobre la mesa—. Tal vez lo mejor es que me marche con Teddy a nuestra casa hasta que Daphne se vaya.
—¿Por qué dices eso?—preguntó Draco sorprendido.
Harry alzó una ceja, mirando al otro incrédulo
—Bueno, no sé… ¿tal vez porque será incómodo si me quedo con Teddy, mientras tu ex-esposa se encuentra de visita?—le preguntó, haciendo hincapié en la palabra ex-esposa.
Draco parpadeó y se echó a reír.
—No va a haber ningún problema. Daphne sabe que soy gay y ella no tiene problema alguno con eso.
—Eso no es exactamente de lo que estoy hablando, Draco—suspiró Harry—.Ya sé que sabe lo que te gusta, sólo estoy preguntando si no será un problema que yo sea tu pareja.
Sólo entonces, Draco se dio cuenta, por supuesto. Daphne probablemente no sabía de su relación con Harry, ya que ella no leía ningún periódico. Solía dividir su tiempo entre su marido Blaise y viajar por el mundo.
—No creo que tenga ningún problema con eso, pero, tal vez debería decírselo antes de que llegue, para evitar contratiempos…—argumentó Draco.
—Me parece una buena idea—respondió Harry con sequedad.
—Le enviaré una carta ahora, en caso de que a la lechuza le lleve tiempo llegar a su casa —suspiró Draco y se levantó. Revolvió el pelo de Scorpius mientras se marchaba.
Scorpius se sentía aliviado de que su papi y su hermano se quedasen en casa, pero se sentía preocupado al ver triste a su papi por la visita de su madre.
—Papi, ¿estás triste porque mamá me va a visitar?—le preguntó preocupado Scorpius.
Harry lo miró sorprendido.
—¿Por qué iba a estar triste?
—Debido a que vas a tener que compartir a mi papá con mamá—explicó Scorpius como si fuera obvio.
Teddy puso los ojos en blanco, era normal que Scorpius pensara eso.
Harry se rió entre dientes.
—No te preocupes, Scorpius, estoy seguro de que tu madre y yo nos llevaremos muy bien. Además, no tendré que compartir a tu padre por mucho tiempo.
Scorpius sonrió.
Bueno, al menos espero que Daphne no se enfade demasiado, pensó Harry preocupado.
Harry estaba leyendo uno de sus libros sobre medimagia en el sofá de la sala de estar cerca del fuego, cuando Teddy entró en la sala y se acurrucó a su lado. Distraídamente, se acercó y abrazó a su ahijado con un brazo, usando el otro para girar la página. Acababa de leer sobre lesiones en la cabeza y qué hacer en ese caso, cuando Teddy le interrumpió.
—Papá, ¿vamos a ver a la abuela estas vacaciones?—le preguntó curioso, dándole un vistazo rápido a la página y tragó saliva cuando vio una imagen de una cabeza de un ser humano, cuyo pelo había sido retirado para mostrar un trozo de cráneo. Teddy rápidamente desvió la mirada, no estaba dispuesto a vomitar el desayuno.
—¿Hn? ¿Qué has dicho, Teddy?—murmuró Harry, aún con atención en la lectura de la página.
—Te he preguntado si vamos a ir a visitar a la abuela—repitió Teddy pacientemente, ya acostumbrado a la falta de atención de su padre cuando estaba leyendo algo interesante.
Finalmente, su padre levantó la mirada y marcó la página antes de cerrar el libro. Parpadeó y miró a Teddy.
—Sí, he hablado con ella y nos ha dicho que podemos visitarla el día después de año nuevo—contestó sonriendo.
—¿Draco y Scorpius van a venir con nosotros?—le preguntó Teddy preocupado. No estaba seguro de estar dispuesto a compartir a su abuela con Draco y Scorpius. Ya era bastante difícil tener que compartir a su padre.
Harry negó con la cabeza.
—No, tu abuela tiene una desagradable historia…con la madre de Draco y pensó que sería prudente vernos a solas en lugar de llevarlos con nosotros.
Teddy suspiró aliviado. Por el momento, los lazos con su abuela estaban a salvo.
Harry lo miró con curiosidad, pero viendo a Teddy contento, decidió que no era nada y se metió pronto otra vez en su libro, mientras el niño cogía un libro para leer.
En contra de sus deseos, Harry estaba bastante nervioso por cumplir con Daphne Greengrass. Mientras estaban en el colegio, nunca habían interactuado. Las interacciones con los demás Slytherin se habían limitado a Crabbe, Goyle, Draco, Pansy y Blaise. No sólo era un Gryffindor, sino también la pareja de Draco —el cual era su ex-marido—. Así que no tenía ni idea de cómo iba a reaccionar al verlo en la casa. Pero si las cosas se ponían mal, siempre podría marcharse al día siguiente con Teddy a casa de Andrómeda.
—Relájate, Harry, no te va a comer—observó Draco, divertido.
Harry frunció el ceño.
—Que me coma no es lo que me preocupa—murmuró sombríamente.
Draco se rió y le dio un rápido beso en la boca.
—Estoy seguro de que va a salir bien.
—Eso espero—masculló Harry, e inconscientemente empezó a tirar de su camisa.
Draco, molesto, le agarró de la mano y se negó a soltarlo, acción que divirtió al moreno.
Teddy y Scorpius estaban sentados en el sofá. Bien, Teddy estaba sentado tranquilamente, mientras Scorpius saltaba emocionadamente al ver a su madre de nuevo.
Por último, un elfo doméstico apareció en la sala de estar, diciéndoles que la señora Daphne había llegado.
De hecho, un minuto más tarde, Daphne Greengrass entró en la habitación, deshaciéndose de su abrigo. Ella suspiró y colocó su maleta en el suelo, que fue retirada inmediatamente por un elfo doméstico.
—Draco, cariño, me alegro de verte de nuevo—sonrió Daphne y se acercó a besar a Draco en la mejilla.
—Estoy contento de volver a verte de nuevo, Daphne—sonrió cálidamente Draco. No tenía malos sentimientos hacia su ex-esposa. Su matrimonio, después de todo, había sido únicamente práctico, Draco tuvo su hijo y Daphne una cantidad de dinero que debería durarle por algunos años. Aun así, Draco echó un vistazo a Harry para ver si estaba preocupado por el saludo, pero Harry se quedó allí relajado, aunque sus ojos verdes miraban fijamente a Daphne. El rubio no estaba seguro de si eso era porque estaba un poco celoso de ella o si era su instinto natural prestarle mucha atención a una Slytherin que no conocía.
—¡Mami!—gritó Scorpius y se arrojó a sus brazos, abrazándola con fuerza.
Daphne, que no era normalmente muy cariñosa debido a su fría infancia, abrazó a su hijo con fuerza y lo besó en la frente.
—¡Scorpius, cariño! Te he echado de menos—sonrió cálidamente y lo puso sobre su cadera.
—Yo también, mamá—canturreó Scorpius y llevó sus pequeñas manos al cuello esbelto de su madre.
Los ojos marrones se concentraron en Harry.
—Hola Potter, fue una sorpresa… recibir la carta de Draco en la que me hablaba de ti—su voz era fría, pero no hostil. Sonaba curiosa más que otra cosa.
Harry intentó evitar inquietarse. Se sentía como si estuvieran analizándolo para comprobar que era digno de vivir ahí.
—No te preocupes, todavía estoy asimilando el seguir en esta casa —replicó con sequedad.
Daphne se mostró sorprendida por un momento, ella no esperaba esa respuesta y sonrió.
—Estoy segura de eso. Si no te importa que te pregunte, ¿cómo es qué estás aquí?
Harry miró a Scorpius rápidamente, que sonreía inocentemente.
—Vas a tener que agradecérselo a tu hijo.
Daphne miró a su hijo.
—¿Por qué tengo que darte las gracias, Scorpius, por traer aquí a Potter?
Scorpius se mordió el labio y sus ojos se abrieron desmesuradamente.
—Quería encontrar un segundo papá. Y a papá le gusta papi—se encogió de hombros.
Las comisuras de su boca de torcieron como si quisiera contener la risa.
—Vosotros dos habéis sido convencidos… por un niño de seis años—aclaró.
Draco se sonrojó ligeramente, pero por lo demás se mantuvo imperturbable.
—¿Qué puedo decir?—se encogió de hombros—. Mi hijo tiene buen gusto—le guiñó un ojo a Harry, quien le golpeó en el brazo.
Daphne bajó a su hijo. Scorpius le dirigió una sonrisa y se tambaleó hacia Harry, alzando los brazos, rogando en silencio para que lo cogiese. Daphne observó con interés cómo Potter casi automáticamente se agachaba para recoger a su hijo y colocarlo sobre su cadera.
Sus ojos captaron movimiento detrás de Potter y una de sus cejas se alzó cuando vio a un chico de pelo negro y unos ojos azules como el hielo que la miraban. Era un poco desconcertante ser sometido a la intensa mirada de un niño.
—¿Puedo preguntar quién es?—preguntó y asintió con la cabeza en dirección al muchacho.
Potter miró hacia atrás y sonrió.
—Es Teddy Lupin, mi ahijado.
La otra ceja se unió a la primera, alzándose.
—¿Es el hijo del profesor Lupin?
Teddy se mordió el labio, pero se negó a dar marcha atrás a partir de la mirada de la mujer.
Potter asintió.
—Sí.
—¿Y tú eres su padrino? ¿Cómo es eso posible?—preguntó confundido. Por lo que ella sabía, Potter no tenía ningún vínculo con el fallecido profesor.
—Porque él me lo pidió—sonrió levemente Potter.
Ella abrió la boca para pedir más información, pero una mirada de advertencia de Draco la hizo callar. Resopló y se cruzó de brazos.
Potter los miró, como si sospechara que Draco de alguna manera la había advertido, pero Draco miraba hacia la ventana, aparentemente interesado en la nieve que poco a poco iba cayendo del cielo.
—Draco, ¿te importa si hablo unos minutos a solas con Potter?—le preguntó, quitándose el abrigo de los hombros y colocándolo en el respaldo del sofá más cercano.
Draco la miró confundido, pero respondió:
—Bien, siempre y cuando a Harry no le importe—lo miró expectante y el moreno se encogió de hombros.
—No tengo ningún problema con eso—murmuró, aunque su postura era tensa, como si estuviera preparándose para una pelea.
—Scorpius, ¿por qué no vas con papá un rato, mientras hablo con Potter?—sugirió Daphne—. Después de que haya terminado, iremos al parque.
Potter lo puso en el suelo y Scorpius dio una palmada.
—Vale, mamá—se rió y saltó hacia su padre.
—Teddy, ¿te importaría ir con Draco también?—murmuró y acarició su pelo negro.
Teddy parecía inseguro, no sabía si era buena idea dejar a su padre con una mujer que no conocía, pero al final asintió con la cabeza.
—De acuerdo, papá—murmuró y después de un rápido abrazo, siguió a Draco fuera de la habitación.
—¿Por qué no nos sentamos un momento?—sugirió ella y eligió una silla cerca de la puerta mientras Harry escogió el sofá que estaba al lado—. Ahora, antes de que empieces a tener ideas raras, no tengo nada en contra de que tengas una relación con Draco —comenzó.
—¿No? ¿Por qué no?—preguntó confundido—. Quiero decir, después de todo, eres su ex-mujer.
—Lo quiero como amigo, Potter, no como amante—aclaró.
—Entonces, ¿por qué te casaste con él?—Potter levantó una ceja.
Ella suspiró, pensó que un Gryffindor entendería el concepto de un matrimonio práctico sin amor. Los malditos Gryffindors pensaban que se necesitaba amor para poder casarse. Pues bien, en el caso de su matrimonio con Blaise, fue amor. Pensó de nuevo con cariño en su marido, que se encontraba actualmente en un viaje de negocios en Alemania y volvería a casa en una semana. Su matrimonio con Draco fue práctico: conseguía dinero y Draco obtenía un hijo deseado.
—¿No te dijo Draco la razón por la que se casó conmigo?—preguntó.
Él negó con la cabeza y se cruzó de brazos, con la espalda apoyada en el sofá, sin embargo no relajó su tenso cuerpo y se quedó mirándola, listo para hechizarla si intentaba algo.
—Escucha, nuestro matrimonio fue práctico. Draco quería un hijo y yo no tenía problema en dárselo. Me quedé el tiempo suficiente para amamantar a Scorpius, pero entonces decidimos que era hora de separarnos y presentó el divorcio—explicó pacientemente.
Potter parecía escéptico, pero no respondió.
—Lo que quiero saber es si realmente te gusta Draco o si sólo estás jugando con él—de repente silbó, sus ojos marrones ardían.
De inmediato Potter se sentó, mirándola precavido.
—¿Perdón?—le preguntó incrédulo—. ¿Por qué iba a jugar con él?
—Potter, sabes tan bien como yo, que ambos no tenéis una bonita historia. Recuerdo claramente cuando le lanzaste la maldición Sectumsempra cuando estabais en sexto año—contestó bruscamente y se llevó la mano a su varita escondida en la manga.
Potter vio el movimiento y en un instante tuvo la suya en su mano.
—Ni siquiera trates de sacarla—gruñó—. Yo no sabía lo que le haría la maldición. Él quería lanzarme un Crucio.
—¿Y eso te da el derecho de utilizar una maldición oscura ilegal que lo podría haber matado?—dijo fría, aún no quitando la mano de su varita.
Frustrado, Potter se pasó la mano por el pelo, revolviéndolo aún más.
—No, no hice bien y me siento culpable por ello. Me disculpé por eso, pero lo cierto es que no sabía lo que hacía la maldición y estaba tratando de lanzarme un Crucio a mí.
Daphne abrió la boca para protestar, pero Potter la interrumpió.
—Dígame, señora Zabini, si alguien que considera su enemigo intentara lanzarle un crucio, ¿se quedaría quieta o trataría de defenderse?—le preguntó retóricamente.
Daphne cerró la boca a regañadientes, entendiendo la explicación de Potter.
Él respiró hondo y se relajó cuando vio que ella había quitado la mano de su varita. Sabiendo que no estaba en peligro directo de ser maldecido, bajó su varita también.
—Aún así, fue innecesario usarla y ojalá pueda volver atrás para evitar que eso sucediese. Sin embargo, no puedo, por lo que tenemos que vivir con ello—dijo con calma.
Durante un tiempo, se estudiaron el uno al otro.
Fue Daphne quien rompió el tenso silencio con un suspiro.
—Aún no has contestado a mi pregunta, Potter—dijo en voz baja.
Harry exhaló lentamente, sabiendo a lo que se refería.
—No, no estoy jugando con él. Draco me gusta mucho—respondió con el mismo tono.
—Pero no lo quieres—dijo ella, un poco divertida.
Él se ruborizó.
—Es un poco pronto para decir si lo quiero, ¿no te parece?—respondió a la defensiva.
—Vaya, qué sensible—sonrió ella y alzó las manos al aire—. Relájate, Potter: estoy feliz de saber que te gusta Draco. Habría sido muy desafortunado para ti si hubiese escuchado algo diferente —sonrió con dulzura.
—No lo dudo—murmuró él sombríamente.
De repente, la cara de Daphne se relajó y Potter fue más cauteloso.
—Dime, ¿ya has tenido sexo con él?—preguntó alegremente.
Harry se quedó sin aire.
—¿Perdón? ¡No voy a contestar a eso!—exclamó, pero su rostro rojo le delató.
Daphne se rió y Potter la miró con asombro, preguntándose si estaba en un universo paralelo, porque no había manera de que un Slytherin se riera.
—Draco es increíble en la cama, ¿no te parece?—sonrió.
Él enrojeció aún más, pero no dignificó con una respuesta, a excepción de un molesto resoplido.
Ella rió de nuevo y se levantó.
—Bueno, ahora que estoy segura de tus buenas intenciones, puedo dejar a Draco en tus manos. ¿Sería atrevido darte este regalo?
Le entregó un pequeño paquete rojo y Potter lo tomó, inseguro. Parecía ligero.
—¿Qué es?—miró curioso.
Ella sonrió.
—Es algo que creo que Draco agradecerá si lo utilizas de vez en cuando—le guiñó un ojo y salió de la sala.
Harry se quedó mirando la puerta, sintiendo aprensión por el contenido de la caja. ¿Qué era eso que posiblemente Draco agradecería? Bueno, no tenía más remedio que abrirlo si alguna vez quería saber lo que había en ella.
Rasgó el papel con cuidado de no cortarse; ya le ocurría a menudo en su época escolar y le había dolido mucho.
Su cabeza parecía explotar cuando finalmente descubrió el contenido de la caja. Horrorizado, la miró. Debería haberla maldecido cuando tuvo la ocasión. ¿En qué pensaba esa mujer?
Eran un par de suaves esposas rojas.
Gracias por leer y comentar.
Respuesta a los anónimos.
-LaDamaArual: No, si la verdad que lo hago cada semana, pero he tenido este contratiempo de la Uni... Sí, también he supuesto que la gente es de ese modo y no tiene remedio. Un beso
- Guest: Jaja, me estoy riendo al ver que lo has llamado muggle, ¡genial! Hay drama, con eso lo digo todo, ¿no?
- Lex: Lo siento, de verdad. Los motivos están arriba en el apartado de "notas del traductor".
