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Traducción autorizada por FanofBellaandEdward

Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling, Bloomsbury Publishing, Scholastic Inc. y AOL/Time Warner Inc. La historia pertenece a Melissa, yo traduzco por mero entretenimiento.

Resumen: Después de que Draco se divorciara de Daphne, Scorpius se encuentra en la búsqueda de un segundo papá, ya que Draco le contó que sólo le gustaban los hombres. Luego conoce a Harry y está empeñado en conseguirle como segundo papá. ¿Lo logrará?

Traductor: DarkPotterMalfoy

Beta: FanFiker-FanFinal


Capítulo 31

Cuando las nalgas de Harry comenzaron a sentirse entumecidas, decidió que era hora de levantarse. Se las arregló con dificultad para ponerse en pie y puso sus brazos alrededor de la espalda de Teddy para apoyar al niño mientras caminaba hacia el sofá.

Draco se unió a él sentándose a su lado con Scorpius en su regazo.

—¿Está papi herido?—le preguntó el pequeño Malfoy preocupado y cuidadosamente localizó unas sombras negras bajo los ojos del moreno.

Harry cogió la pequeña mano entre las suyas y sonrió para tranquilizarle.

—No, Scorpius, estoy bien; un poco cansado.

—Oh, bien—asintió el rubio infante.

Daphne se sentó frente a los cuatro.

—¡Potter, no vuelvas a hacernos esto! ¡Estábamos muy preocupados!—le regañó ella.

—Algo he oído—murmuró Harry. Se movió y se estremeció un poco cuando sus músculos protestaron.

Draco notó la mueca de dolor.

—Harry, ¿por qué no te vas a dar un baño para relajarte un poco?—sugirió.

Harry asintió con la cabeza: era conveniente que lo tomase, estaba seguro de que olía mal y el agua caliente relajaría sus músculos.

Trató de colocar a Teddy en el sofá, pero el niño simplemente se negó a dejarlo ir, aferrándose aún más a él lloriqueando.

—Teddy, cielo, ¿puedes soltarme? Tengo que ir a tomarme un baño—murmuró Harry, frotándole la parte posterior al pequeño.

Teddy negó con la cabeza: su cuerpo temblaba.

—No, no, no. No te vas—murmuró, hundiendo la cara en el cuello de su padre.

Harry miró un poco desamparado a Draco y Daphne. Ella se encogió de hombros, tenía una idea del motivo por el cual el niño había reaccionado de esa manera y no podía culparlo por ello. Era una reacción normal.

Scorpius estaba mirando a Teddy, extrañado al verlo tan pegajoso. ¿Por qué no permitía que su padre se diese un baño? No iba a ir a ninguna parte, lo había prometido.

Sin pensarlo, Scorpius se acercó a acariciar el hombro de Teddy.

—Teddy, tienes que dejar a papi—le dijo, pero gritó cuando recibió un manotazo con dureza. Scorpius acunó su mano en el pecho y las lágrimas surgieron de sus ojos cuando sintió el punzante dolor. Teddy le había golpeado la mano muy fuerte.

—¡No me toques!—siseó Teddy furioso y miró al chico temeroso.

—¡Teddy, discúlpate con Scorpius!—dijo Harry, enfadado—. ¡Scorpius no ha hecho nada para que le pegues!

Obstinado, Teddy negó con la cabeza. No quería disculparse con él. Quería que Scorpius dejase a su padre y a él solos. Él era el único hijo de Harry, Scorpius no pertenecía a ellos.

Harry abrió la boca para reprender a Teddy de nuevo, pero fue detenido por Draco que relajaba a Scorpius.

—Estoy seguro de que Teddy no quería herir a Scorpius. Probablemente aún esté estresado por los últimos días—suspiró y dio un beso en la frente de su hijo.

Scorpius sollozó un poco, pero enseguida paró.

Harry frunció el ceño, pero decidió dejarlo pasar. Tal vez Draco tenía razón y Teddy se había desahogado. Era plausible, ya que normalmente Teddy no era tan violento.

—De acuerdo, pero Teddy, necesito darme un baño—lo intentó de nuevo Harry.

Daphne se puso de pie y se acercó a Harry y a Teddy. Ella lo cogió de los brazos y tiró suavemente de ellos hasta que el muchacho dejó a Harry; lo apartó del regazo de Harry y, con dificultad, llevó al niño a su silla.

—Venga, Teddy, nos sentaremos aquí y esperaremos a que tu padre se dé un baño—dijo con calma—. Después puedes volver con él.

El chico frunció el ceño, no le gustaba la idea de estar separado de su padre, pero dejó de pelear.

Harry suspiró y se puso de pie, agarrándose al sofá cuando empezó a marearse.

—Te ayudaré —dijo Draco inmediatamente y Scorpius se sentó en el sofá.

—No, no hace falta. Puedo ir por mí mismo, gracias—resopló el moreno, entrecerrando los ojos. ¡Había sido secuestrado por un tiempo, no estaba lisiado!

—Harry, tus piernas están temblando. ¿Qué pasa si te caes por las escaleras?—respondió Draco con el ceño fruncido.

Scorpius se sobresaltó.

—¡No! ¡Papi no se puede caer por las escaleras!—exclamó—. ¡Papi se hará daño! ¡Y no puede hacerse daño!

—Ya has escuchado a nuestro hijo, Harry—sonrió Draco y cogió del brazo a su pareja.

Harry quiso protestar, pero le interrumpió Daphne.

—Potter, no te molestes argumentando. Usa el sentido común. No has comido en días y es probable que pierdas el conocimiento en la escalera y te caigas. Así que por una vez en tu maldita vida, deja que alguien más cuide de ti—espetó.

Harry apretó los dientes, odiando la insinuación de que era demasiado débil como para poder cuidar de sí mismo, pero se dio la vuelta y dejó que Draco lo llevase fuera de la estancia.

Scorpius se bajó del sofá y se tambaleó hacia su madre. Manteniendo un brazo alrededor de Teddy, para impedir que saliese corriendo, Daphne subió a su hijo, colocándolo en su regazo.

—Papi se va a quedar ahora, ¿no? No nos va a dejar, ¿verdad, mamá?—preguntó con ansiedad.

Ella comenzó a acariciar su pelo.

—Papi no se va a ir otra vez, papá le protegerá—le aseguró al muchacho. Estaba segura de que Draco no permitiría que Potter estuviese fuera de su vista a partir de ahora. Y para ser honesta, no envidiaba a Potter por ello. Los Malfoy eran conocidos por ser muy posesivos con algo o alguien que ellos considerasen. Daphne estaba dispuesta a apostar mil galeones a que Draco era el más posesivo de todos los Malfoy.

Qué lástima por Potter, pero sus días de imprudencia con su seguridad se habían esfumado.


Draco cerró la puerta del baño tras ellos y con un rápido movimiento de varita el agua comenzó a verterse en la bañera.

Se dio la vuelta para encontrar a un Harry con el ceño fruncido, apoyado contra el lavabo.

—No soy un niño, Draco. No necesito tu ayuda.

Draco suspiró.

—Harry, por favor, acabas de pasar por una traumática…

—¡Estoy bien, Draco! No estoy jodidamente traumatizado—dijo bruscamente Harry, cruzando los brazos—. He pasado por cosas peores.

Los ojos grises se endurecieron.

—Lo sé y no deberías haber pasado por ello. Sin embargo, ahora me perteneces y quiero cuidar de ti. Te he echado tan jodidamente de menos estos días… ¿Es mucho pedir que me dejes cuidar de ti?—le preguntó, dando acercándose un paso más a Harry—. No estaba allí para ayudarte cuando me necesitabas, así que quiero hacerlo.

Harry se mordió el labio, notando la ira desaparecer lentamente.

—No ha sido tu culpa que me secuestraran—murmuró, sus ojos verdes ablandándose—. No se podía haber previsto.

Draco bufó, acortando la distancia entre él y su pareja y lo abrazó.

—En realidad, yo tendría que haber esperado que algo así sucediese, ya que estamos hablando de ti—respondió con seriedad, sin un ápice de humor en su voz.

Harry sonrió con ironía y besó a Draco con dulzura, solo labio contra labio, simplemente para asegurarse de la presencia del otro. Draco rompió el beso para detener el agua antes de que se desbordase por la bañera. Añadió champú de lavanda al agua caliente, dándole un color púrpura claro y el relajante aroma de la planta inundó el baño.

Mientras Harry se quitaba la ropa sucia, siguieron robándose besos y cuando el moreno se metió en el agua y se apoyó en la bañera, Draco se sentó detrás de él, arremangándose y se puso a lavar a Harry. El moreno, ésta vez, no protestó, sino que disfrutó del agua caliente y de las manos de Draco acariciándole demasiado.

—Todavía me estoy preguntando quién era ese hombre—Rompió el silencio Draco—. No sé cómo lo ha hecho, pero no he visto su cara ni una vez durante el combate, ni he reconocido su voz. Sólo he visto un poco de pelo rubio antes de que se desapareciese.

—Yo tampoco se la he visto—suspiró Harry y estiró las piernas—. Pero estoy bastante seguro de que ése es el que ha envenenado a esas personas.

Las manos que estaban sobre su pecho se detuvieron.

—¿Era el asesino?—dijo Draco sorprendido y negó con la cabeza—. ¿Cómo sabes eso?

—Mencionó algunas cosas de la carta que recibí hace meses—respondió.

—Esto se está poniendo jodidamente preocupante—murmuró Draco.

Harry estuvo de acuerdo. Seguía sin entender el motivo del asesino. ¿Por qué secuestrarlo y liberarlo después de tres días? ¿Por qué envenenar a todas esas personas? ¿Para llamar su atención? ¿Cuál era el propósito de todo esto? No tenía ningún sentido. ¿Quién le tenía tanto rencor que era capaz de empezar a matar gente?

Se puso rígido. Podría ser…¿él?

Draco sintió a Harry tensarse y frunció las cejas.

—¿Qué pasa?

Harry se pasó la lengua por los labios y se sintió nervioso, pero tenía que preguntárselo.

—Draco, ¿tu padre… sigue en la cárcel?

—Por supuesto. Estará allí el resto de sus días. Si hubiese escapado, yo lo sabría de inmediato. ¿Por qué?—dos segundos más tarde comprendió la súbita pregunta de Harry—. Piensas que mi padre es el asesino —murmuró. No era una idea tan descabella: Lucius siempre le había odiado.

Harry se encogió de hombros incómodo.

—Lo siento, pensaba…—se interrumpió.

—No te preocupes. Entiendo el porqué puedas pensar eso, pero si no estuviese al cien por cien seguro de que mi padre está en Azkaban, yo hubiese sospechado de él también—sonrió con ironía Draco y empezó a lavarle la espalda a Harry.

Ambos levantaron la vista cuando alguien llamó a la puerta.

—Tío Sev quiere hablar contigo, Draco—dijo Teddy en voz alta.

Draco frunció el ceño.

—¿Qué está haciendo aquí?

—No lo sé. ¿Por qué no vas y lo averiguas?—sugirió.

—¿Estás seguro de que vas a estar bien solo?—preguntó Draco con incertidumbre.

Harry puso los ojos en blanco.

—Sí, Draco, estaré bien. No te preocupes. Ni que me fuese a ahogar si me dejas solo.

Draco hizo una pausa y lo miró alarmado.

—Draco, ve—insistió Harry.

El rubio pareció dudar, pero después de ver la cara de determinación de Harry, suspiró y asintió. Se dio la vuelta y salió del baño, sonriendo rápidamente a Teddy antes de bajar.

Teddy se quedó mirando la puerta cerrada, cambiando su peso de una pierna a la otra. Se moría de ganas por girar el picaporte y entrar en el baño. Pero era de mala educación hacerlo cuando alguien estaba en él. Años atrás, cuando tenía cuatro, fue corriendo al cuarto de baño para enseñarle un dibujo a Harry mientras se daba un baño.

Por eso sabía que no debía hacerlo, pero quería asegurarse de que su padre estaba bien. No había comido nada desde hacía un buen rato, así que tendría poca o ninguna energía. ¿Y si se había resbalado y se había caído?

Teddy se removió un poco más hasta que no pudo soportarlo más y llamó suavemente.

—Draco, ¿ya has vuelto?—la voz de su padre sonaba incrédula.

Abrió un poco la puerta y se asomó por ella. Su padre enarcó una ceja cuando se dio cuenta que estaba de pie en el umbral.

—Teddy, ¿qué estás haciendo aquí?—su padre preguntó, colocándose en posición vertical contra la bañera, pero aún cubierto de espuma.

Teddy miró al suelo.

—¿Puedo pasar?—preguntó en voz baja.

Su padre inclinó la cabeza hacia su derecha y asintió con la cabeza lentamente.

—Claro que puedes pasar.

Una vacilante sonrisa fue a parar al rostro del joven y entró por la pequeña abertura de la puerta, cerrándola inmediatamente detrás de él y arrastrando los pies hasta llegar a la bañera.

Harry lo miró con curiosidad.

—Teddy, ¿pasa algo?

No contestó, en su lugar agarró la mano mojada de su padre que descansaba en el borde de la bañera y la miró detenidamente, dándole varias vueltas hasta estar satisfecho y abrigarla con sus propias manos.

—¿Teddy?

Miró hacia arriba, su padre tenía en su rostro una mirada de preocupación y fruncía el ceño.

Se encogió de hombros.

—¿Te importa si me quedo aquí contigo?

Su padre parpadeó, pero asintió con la cabeza. Así que se sentaron en silencio hasta que el agua empezó a enfriarse y su padre lo acompañó fuera y lo esperó en el pasillo para que pudiera vestirse.


Draco parpadeó cuando entró en el salón y se encontró con los ojos de un deslumbrante Severus.

—¿Por qué me miras de esa manera?—preguntó con una ceja levantada.

—¿Por qué no me habías dicho que encontraste a Potter?—preguntó Severus, gruñendo.

—Porque sólo hace unas horas de eso—respondió Draco lentamente.

Severus bufó.

—¿Cómo está?—murmuró sin mirar a nadie de la estancia.

Draco sonrió.

—Sabía que estabas preocupado por él—dijo satisfecho. Severus lo miró irritado—. Está bien. Un poco deshidratado y débil, ya que no ha comido en los últimos días, pero de acuerdo con el medimago estará bien con un poco de descanso y buena comida.

Daphne miró a su hijo cuando Scorpius le tiró de la manga.

—¿Puedo traer mis dibujos para enseñárselos a papi?

Su madre sonrió.

—Por supuesto, ve.

Scorpius saltó de su regazo y se apresuró a salir de la habitación.

—¿Potter está bien? Ha sido secuestrado. Tal vez me equivoque, pero eso suena a que debe haberle pasado algo—observó Severus, sentándose.

Draco exhaló lentamente, cruzando los brazos y apoyándose en la pared.

—Le han inyectado una poción—contestó, los ojos grises se oscurecieron de ira ante la idea.

Severus frunció el ceño.

—¿Qué poción?

—Tenemos que esperar a los resultados, pero por suerte para nosotros no era veneno.

—¿Reconoció al secuestrador?

Draco negó con la cabeza.

—No, pero seguro que él también era el hombre que ha envenenado a esas personas.

Severus arqueó una ceja y se echó hacia atrás, cruzando sus piernas.

—Esto es extraño.

—Dímelo a mí—resopló Draco. Se dio la vuelta cuando la puerta se abrió y reveló a Harry vestido con unos tejanos oscuros y un jersey negro, de la mano de Teddy.

Harry se detuvo cuando se dio cuenta que Severus le miraba.

—Uhm. Hola, señor.

—¿Has sido secuestrado durante días, acabas de volver y todo lo que tienes que decir es "hola, señor"?—inquirió Severus.

—¿Qué más esperas que diga?—espetó Harry de nuevo. Teddy lo miró sorprendido.

—Tal vez algo como: me disculpo porque os hayáis preocupado y siempre voy a tener mi varita al alcance —dijo con sarcasmo Severus.

Harry respiró profundamente, recordándose a sí mismo que no estaba en buena posición para comenzar una pelea y relajó sus hombros.

—Lo siento por preocuparte y mantendré mi varita pegada a mí. ¿Es suficiente?—preguntó con impaciencia.

El brillo en los ojos de Severus se oscureció más, pero durante unos segundos una mirada de satisfacción cruzó su rostro antes de recuperar su semblante.

Daphne y Draco se miraron sin saber qué decir cuando un tenso silencio llenó el lugar. Por suerte para todos, Scorpius entró como una flecha de nuevo a la estancia, con las manos llenas de dibujos.

El niño cogió la mano de Harry y tiró de él, haciendo caso omiso al brillo oscuro de Teddy y llevó a su padre al sofá.

—¡Papá, he hecho dibujos para ti!—sonrió Scorpius, acomodándose contra el costado de Harry con Teddy sentado en el otro lado del moreno.

—¿Los has hecho ahora?—sonrió Harry y se relajó contra el respaldo del sofá.

Draco rió suavemente y se unió a los tres en el sofá mientras Daphne se rió y Severus puso los ojos en blanco.

Cuando llego la hora de la cena, Draco casi tenía que meterle a Harry la comida por la garganta. El moreno comió todo para evitar más mimos de los chicos y de Draco. En serio, ¿quién iba a decir que Draco Malfoy iba a ser un hombre de mimos?

Severus se marchó tan pronto como la cena había acabado, a pesar de que le había dicho a Harry que esperaba los ingredientes para las pociones en dos semanas. Lo que significaba que Harry tendría que tener el dinero preparado para entonces.

Scorpius y Teddy pusieron mala cara cuando Severus les dijo que las clases comenzarían de nuevo en dos días. Sin embargo, una mirada del maestro de pociones fue suficiente para que se callasen y los hizo asentir dócilmente.

Daphne también anunció que se iba. Era el momento de volver junto a su marido.

Ella se sorprendió cuando Harry, en vez de darle la mano ofrecida, le dio un fuerte abrazo. Hubiese estado bien, excepto por el susurro.

—Si te atreves a hacerle daño, ¡te lo haré pagar!

Harry no sabía si debía sentirse avergonzado de que ella cuidase de él un poco o tener miedo de la amenaza.

Tan pronto terminó el abrazo, Draco envió a Harry arriba para descansar. El moreno estuvo a punto de protestar, pero una mirada de determinación de Draco le hizo suspirar y se fue escaleras arriba para ponerse el pijama seguido de Teddy y Scorpius.

Draco esperó hasta escuchar el cierre de la puerta antes de volverse hacia Daphne.

—Ha sido agradable tenerte aquí, gracias por tu ayuda—sonrió y la abrazó.

Ella le devolvió el abrazo.

—No me las des, no hice mucho. Sólo asegúrate de que no lo pierdes de vista otra vez. ¿Quién sabe si el secuestrador vaya a volver?—suspiró, un poco preocupada.

Draco asintió tristemente y se despidió con la mano. Ella se lo devolvió y cuando traspasó las barreras se apareció.

Draco suspiró y cerró la puerta. Mantener a Harry fuera de peligro iba a resultar muy difícil, ya que el hombre era un jodido imán para los problemas.

Sacudió la cabeza y subió las escaleras. Cuando entró en el dormitorio que compartía con Harry, se detuvo y se apoyó contra el resquicio de la puerta, sonriendo suavemente al ver la estampa: Harry estaba acostado en medio de la cama, profundamente dormido. Su respiración era lenta y profunda y sus ojos se movieron tras sus párpados. A ambos lados de él estaban Scorpius y Teddy. Ambos lo tenían muy bien sujeto, como si quisieran impedir que se marchase. Sus rostros estaban ocultos en el hombro de Harry, con Teddy tumbado de costado con la espalda contra la pared y Scorpius estaba acurrucado contra Harry con una de sus manos contra su boca.

Viendo que no cabía en la cama con ellos, Draco, cuidadosamente la amplió sin despertar a los ocupantes.

Una vez hecho eso, se quitó la ropa y se puso un pantalón de chándal antes de meterse en ella también, tumbado junto a Scorpius. Poco a poco estiró el brazo, abrazando a Harry y a los chicos.

Teddy se movió durante el momento en el que la mano de Draco se colocó contra su hombro, pero no se despertó.

Con un suspiro de satisfacción, Draco cerró los ojos y se unió con su pequeña familia en el mundo de los sueños.


Los siguientes días los pasaron haciendo que Harry se recuperase de nuevo. No se le permitió hacer nada que le cansase y si ellos decidían que no había comido lo suficiente, prácticamente la empujaban hacia el fondo de su garganta. A Harry no le hizo gracia: Draco tenía marcas de quemaduras que lo demostraban.


Teddy y Scorpius todavía tenían miedo de que su padre desapareciese de nuevo y lo seguían por todas partes, llegando incluso a esperarlo en la puerta del baño cuando él estaba dentro. Casi siempre se les veía adosados a sus manos.

La única vez que Harry había dejado claro que podían dejarlo solo por un momento, casi había terminado en llanto. A Harry se le rompió el corazón al ver que los chicos estaban tan asustados por una nueva desaparición que decidió que estuvieran cerca de él después de aquello.

Draco tampoco se comportó. Había dejado su trabajo para cuidar de Harry y dejó claro que de ninguna manera iba a dejarlo solo.

Normalmente Harry habría protestado en contra de esa idea y del hecho de ser mimado, pero la verdad que la sensación de ser atendido en esa medida era un poco agradable.

Durante su tiempo con los Dursley nunca había sentido que se preocuparan una vez por él. Si se enfermaba o se metía en problemas, tenía que arreglárselas él. En Hogwarts, Hermione y Ron se habían preocupado por él, pero tan pronto como se supo que estaba fuera de peligro, no lo mimaron más. Y después de su pelea con la familia Weasley y su traslado a una casa de campo con Teddy, sin nadie más alrededor, nadie había estado allí para preocuparse por él. No lo había necesitado. Si estaba herido, se ocupaba por su cuenta, no dejando que su ahijado supiese que estaba dolorido.

Con Draco sin embargo, no tenía esa opción. Cuando Harry había tratado de convencerlo de que no quería ser una molestia, Draco lo miró y le dio un beso, diciendo que si alguna vez pensaba que era una molestia más, tendrían unas palabras. Y aunque lo expresó como una amenaza, Harry nunca se había sentido tan atendido antes.


09 de enero

Draco quería a esos dos chicos, realmente lo hacía, pero en ese momento había llegado al límite. Ambos habían estado durmiendo con ellos durante las últimas noches, pero esa noche Draco quería tener un rato a solas con Harry y era imposible con dos niños durmiendo entre ellos. Sería un poco incómodo después de todo.

Así que cuando Harry estaba dándose un baño, Draco vio la oportunidad de decirle a los chicos que tendrían que dormir solos.

Los encontró sentados en el suelo, un poco alejados de la puerta del baño. Levantaron la mirada de sus libros cuando Draco se arrodilló ante ellos.

—Chicos, ¿dónde vais a dormir esta noche?—le preguntó con curiosidad.

Scorpius parpadeó.

—¡Contigo y con papi!—sonrió abiertamente.

Teddy asintió con la cabeza, mirando a Draco con cautela.

—¿No creéis que podéis dormir en vuestras propias camas otra vez?—sugirió Draco cuidadosamente.

Teddy se puso rígido y el labio inferior de Scorpius comenzó a temblar y empezó a inquietarse.

—Lo que pasa es que tengo algo que hará relajarse a papi y todos sabemos que necesita relajarse, ¿verdad?—se apresuró a decir Draco.

Ambos chicos asintieron lentamente.

—Pero ¿por qué no podemos estar allí cuando hagas a papi relajarse?—preguntó Scorpius inocentemente.

Draco casi se atragantó al escucharlo. No iba a decirle a su hijo de seis años exactamente lo que él había querido decir cuando había dicho que haría su papi relajarse.

—No, no puedes, porque es algo que sólo los adultos pueden hacer y no sería de buena educación si lo niños se quedan—trató de explicar Draco sin revelar toda la verdad.

Teddy frunció el ceño y lo miró levemente alterado y Draco se preguntó si el chico sabía de lo que estaba hablando. Merlín, esperaba que no.

Scorpius ladeó la cabeza hacia la izquierda.

—Pero ¿vas a hacer que papi esté relajado y feliz?

—Sí, va a estar muy relajado—prometió Draco con cara seria.

Los chicos todavía parecían inseguros, pero asintieron con la cabeza, aunque a regañadientes.

Draco sonrió y revolvió sus pelos, enredándolos bien.

Esa noche, Harry insistió en llevar a los niños a su cama, aunque Draco aceptó, sólo porque le daría tiempo para llevar a cabo su plan.

Corrió a la habitación que compartían y de inmediato comenzó a colocar velas en las mesitas de noche, escritorio y en el alféizar.

Incendio—murmuró y las velas se encendieron, proyectando un resplandor suave en la oscura habitación. Unos minutos más tarde la estancia empezó a oler a vainilla y a jazmín cuando Draco encendió el incienso. Dio un paso atrás para admirar el romántico entorno y asintió satisfecho con la cabeza. Nunca había intentado crear un ambiente así, pero Harry era especial. Esperaba que le gustase.

—Draco, ¿cuál es el significado de esto?—la voz confusa de Harry sonó detrás de él.

Draco casi salta del susto, ya que no había escuchado la puerta. Se dio la vuelta y sonrió nerviosamente.

—Quiero que te relajes esta noche—le dijo a Harry y tiró suavemente de él, adentrándolo aún más en la habitación, cerrando la puerta tras ellos y murmurando discretamente un Silencio, haciendo que el dormitorio quedase insonorizado.

Harry miró a su alrededor, disfrutando de las velas y el suave y seductor olor a vainilla y jazmín. Respiró profundamente, se relajó un poco y sonrió.

—¿Has hecho esto para mí?—preguntó, sorprendido, y un rubor apareció en sus mejillas.

Draco sonrió y lo abrazó por la espalda, presionando su pecho contra la espalda de Harry, besándolo suavemente en el cuello.

—Claro; te lo mereces—murmuró a su oído.

Harry sonrió ampliamente y se giró en los brazos de Draco, colocando los suyos alrededor del cuello de su pareja.

—No sabía que podías ser tan romántico—se burló. Dos días de descanso y comiendo correctamente había hecho que recuperara su salud y las bolsas de debajo de sus ojos habían desaparecido.

—Tengo mis momentos, pero agradecería que guardaras silencio acerca de esto en público. Tengo una reputación que mantener—bromeó Draco con sus ojos grises brillando.

Harry se rió entre dientes.

—Lo tendré en cuenta—miró con picardía a los plateados ojos—. ¿Tenías algo en mente?—susurró con un brilló burlón en sus ojos verde esmeralda.

Draco sonrió.

—En realidad, hay algo que tengo ahora en mente—murmuró, apretando su agarre alrededor de la cintura de Harry.

—Y, ¿qué tienes en mente?—preguntó Harry, ladeando la cabeza hacia su derecha.

—Tú, yo, una cama, menos ropa…—Draco se detuvo, cuando una sonrisa sugerente salió de sus labios.

—Hm, ¿sabes?, suena interesante—sonrió el moreno, caminando hacia atrás hasta que la parte posterior de sus rodillas golpearon la cama y cayó sobre ella, llevándose a Draco con él.

El rubio cayó entre las piernas de Harry: sus caderas tocándose y se apoyó en sus manos, colocadas a ambos lados de la cabeza de su pareja.

Le dio un dulce y breve beso en sus rojos labios.

—¿De verdad quieres esto?—preguntó contra la boca de Harry, sus labios apenas rozándose.

Una mano se colocó alrededor de su cuello y la otra se deslizó por su pelo.

—Por supuesto que quiero esto—el moreno le devolvió la sonrisa y le besó la nariz—. Así que espero que sea bueno—le guiñó un ojo.

Draco se rió.

—Oh, tengo esa intención—sonrió y sus labios se encontraron con los de Harry de nuevo. El beso comenzó suave y ligero, pero pronto progresó a algo más apasionado; sus labios presionaron con fuerza sobre los labios suaves del otro y empezó a morder suavemente. La lengua de Harry presionó contra la boca de Draco, pidiendo permiso que el rubio concedió para poder reunirse con su lengua a mitad de camino. Ellos jugaron con sus lenguas, acariciando y provocando hasta que ambos tuvieron que separarse para recuperar el aliento.

Draco tiró del jersey del moreno y éste levantó los brazos, permitiendo que el hombre rubio se lo quitase. Mientras Harry estaba jugando ocupado con los botones de la camisa negra de Draco, el rubio ya había empezado a desabrocharle a Harry sus tejanos, tirando de ellos hacia abajo cuando llegó a abrirlos. Harry levantó la parte inferior de su cuerpo para que a Draco le fuese más fácil quitárselos y sonrió en señal de triunfo cuando consiguió quitarle la camisa antes de ir a por sus pantalones.

Tres minutos más tarde, los dos estaban completamente desnudos y acostados debajo de las mantas.

Harry abrazó a Draco y tiró de él para acercarlo, haciendo que sus cuerpos se encontrasen; buscó su boca y comenzó a besarlo de nuevo mientras su manos se abrieron paso hasta los brazos y bajando por la espalda de Draco, acariciando su cuerpo hasta el final.

Draco respiró profundamente por la nariz y se movió, gimiendo cuando sus miembros se rozaron entre sí.

El rubio dejó un rastro de besos en el cuello de Harry, colocándose en un lugar cerca de su clavícula y empezó a morder y a chupar suavemente, calmando el moratón presto a nacer con la lengua.

La respiración de Harry se agitó y quitó las manos de la espalda de Draco, llevándolas a su pecho: sintiendo y acariciando los abdominales que encontró; pellizcando los rosados pezones.

Draco gimió y dejó caer la cabeza sobre el hombro de Harry.

El moreno sonrió y puso sus manos sobre los pálidos hombros, empujando suavemente contra ellos, tratando de darle la vuelta.

Cuando Draco lo sintió, cogió de las muñecas a Harry y lo paró. Harry lo miró sorprendido.

—¿Qué?—preguntó, un poco confundido.

—Ahora no—murmuró Draco, girando la cabeza para dar un suave beso en la muñeca de Harry—. Esta noche es para ti.

Harry parpadeó, pero sonrió con timidez. Draco lo empujó hacia atrás y dejó un rastro de besos desde el cuello, la clavícula y deteniéndose en sus pezones para chupar uno mientras pellizcaba suavemente el otro.

Harry gimió suavemente y una de sus manos encontró el camino al pelo rubio, revolviendo aún más.

Cuando Draco estuvo satisfecho con la dureza de los pezones de Harry, se deslizó hacia abajo, mordiendo y chupando en lugares al azar, deteniéndose justo encima de la ingle de Harry. El miembro duro de Harry se presionaba contra su clavícula mientras el moreno jadeaba y se retorcía en la cama.

Draco sonrió burlón y lamió el miembro, haciendo a Harry jadear fuertemente. Sus manos curtidas se agarraban con fuerza a las sábanas y sus caderas empezaron a moverse.

—Mierda, Draco—gimió Harry, pero gruñó cuando Draco se detuvo. Se apoyó sobre los ojos, mirando al hombre entre sus piernas, con la cara roja y jadeando—: ¿Quién ha dicho que podías parar?

Draco rió y subió de nuevo, dando un efectivo beso a Harry con fuerza presionando casi inmediatamente con su lengua.

Harry gimió, pero abrazó a Draco y tiró de él con más fuerza, presionando su pecho, resbaladizo por el sudor, el uno contra el otro, suspirando ante el contacto.

Besar a Harry y al mismo tiempo buscar el bote de lubricante en el cajón de la mesita de noche resultó ser muy difícil, pero Draco estaba decidido y logró ubicarla dos minutos después de una frustrante búsqueda. Hizo un sonido de triunfo y se apartó.

El moreno gimió cuando el rubio rompió el contacto, pero sus ojos empezaron a brillar cuando vio el bote.

—¿Estás listo?—preguntó Draco, sin aliento.

El moreno asintió con la cabeza.

—Sigue —casi gruñó, impaciente.

Draco sonrió y abrió el tapón del bote, colocando una buena cantidad de líquido entre sus dedos. Lo frotó entre ellos, calentándolo, antes de colocarse de nuevo entre las piernas de Harry, empujando para abrir sus piernas. Recorrió desde el cuello hasta la mejilla del moreno, para terminar en sus labios. Distrajo a Harry chupando su labio inferior mientras introducía un lubricado dedo contra su entrada, empujándolo suavemente. Harry se estremeció un poco al sentir la intromisión y con impaciencia empujó hacia abajo. Sus manos desordenaron el pelo rubio de Draco y tiró de él cuando el dedo se deslizó en su totalidad, amoldándose un poco.

—Hm—suspiró Harry y comenzó a dar besos en la cara de Draco: en los labios, mejillas, nariz, barbilla, frente, ojos, cuello…

Draco movió su dedo un par de veces antes de añadir un segundo, deteniéndose un momento cuando el moreno siseó. Tan pronto como Harry asintió con la cabeza, introdujo sus dedos profundamente, abriendo y cerrando ambos dedos. Su otra mano se deslizó hacia abajo acariciando el miembro de Harry, haciendo que él gimiese en voz alta.

Un tercer dedo se unió a los otros, introduciéndose aún más en Harry, buscado ese lugar que le haría enloquecer. Lo encontró después de un poco de búsqueda y cuando presionó contra él, Harry se arqueó y gritó, agarrando los hombros de Draco fuertemente, clavando las uñas en su piel.

—¡Ah, Draco!—jadeó el moreno y la lujuria en sus ojos verdes se intensificó, dejando a Draco sin aliento.

Draco sonrió y bombeó más rápido con los dedos, extendiendo las estrechas paredes.

—¡Hm, basta!—gimió Harry y empujó sus caderas.

Draco retiró apresuradamente sus dedos, untando generosamente lubricante en su polla y empujando las piernas de Harry hacia arriba y hacia los lados, dejándolo al descubierto.

Harry enrojeció cuando sintió la mirada de Draco apreciar su cuerpo y resopló, tirando de Draco hacia él.

—Deja de mirarme así—murmuró antes de lanzarse a la pálida piel del cuello de Draco y comenzó a besarla y, de vez en cuando, a morderla.

El rubio gimió cuando sintió el mordisco y se agarró a las caderas de su pareja.

—Pero me gusta mirarte—le susurró antes de introducirse lentamente en Harry, abriéndole todavía más.

—Ah—jadeó Harry, cerrando los ojos cuando sintió que Draco entraba lentamente.

Una vez que Draco estuvo dentro de él completamente, dejó de moverse, respirando con rapidez y mirando a su pareja, que sudaba y estaba temblando y tensaba y relajaba sus músculos.

Un minuto más tarde, los verdes ojos se abrieron para mirar al rubio.

—Empieza a moverte—ordenó, colocó sus piernas alrededor de la cintura de Draco, empujándolo más adentro.

El rubio obedeció, retirándose antes de volver a meterse lentamente, dejando que Harry sintiese cada centímetro de su cuerpo. Los labios se encontraron y empezó a chupar, sus lenguas uniéndose, jugando la una con la otra. Harry deslizó sus brazos alrededor de los hombros de Draco, moviendo sus caderas, introduciendo la polla de Draco más fuerte y gimiendo en voz alta cuando esa acción causó que Draco presionara sobre su próstata.

Sus bocas se separaron la una de la otra para coger una bocanada de aire muy necesitado antes de juntarse de nuevo, besándose apasionadamente.

El calor de las velas junto al creciente calor de su cuerpo, hizo que los dos hombres sudaran abundantemente, causando que Draco se deslizara mejor dentro de Harry. Una de las manos de Draco encontró una del moreno y la entrelazó con fuerza, colocándolas junto al cuello de Harry mientras la otra se deslizaba entre los cuerpos cogiendo el miembro goteante de Harry, comenzando a estimularlo.

—Ah, sí, Draco—gimió Harry y besó fuerte su cuello; con la mano que le quedaba libre la enredó en el suave y sudoroso pelo del rubio.

—Joder, Harry, eres tan increíble...—respiró en el oído de Harry, haciéndole temblar.

Draco aceleró, penetrando más fuerte y rápido para el cuerpo demasiado dispuesto de Harry, haciendo que el otro hombre gimiese en voz alta cada vez que rozaba su próstata, enviando descargas eléctricas a través del cuerpo de Harry.

Harry echó la cabeza hacia atrás cuando una especial estocada presionó su próstata y le hizo ver el paraíso y gritó.

Tan rápido que Harry no tuvo tiempo ni de respirar, Draco lo levantó y tiró de él hacia abajo sobre su regazo mientras él se sentaba sobre sus rodillas. La nueva posición hizo posible poder adentrarse más en Harry y ambos hombres notaron esa sensación.

Una sensación de calor comenzó a arder en la zona inferior de su estómago y ambos sabían que no iban a durar mucho tiempo. Harry dejó caer su cabeza sobre el hombro de Draco, su voz, ronca de tanto gritar, no le impidió gemir más fuerte cuando Draco presionó de nuevo contra su próstata.

—Dios, Dra… Draco, voy, voy a…—gimió Harry. Se agarró a la cabeza de Draco con ambas manos y le besó con fuerza mientras su cuerpo se estremeció y tembló cuando con un grito se corrió sobre su pecho y estómago.

Sintió los músculos interiores apretándose alrededor de él, y Draco logró penetrar un par de veces más antes de venirse también, gimiendo en voz alta y besando apasionadamente a Harry.

Cayeron sobre la cama, Draco sobre Harry. Jadeando, salió lentamente de él, abrazándolo tan pronto como se acostó a su lado. Harry se movió para que se tumbase a su lado, mirándole. Le pasó un brazo por los hombros y sonrió adormilado.

Draco acarició el pelo negro y sudoroso y le llenó una sensación de calor cuando vio a Harry sonreírle. Sin pensarlo, murmuró:

—Te quiero.

Los verdes ojos se agrandaron y le miró con incredulidad.

Draco gruñó cuando se dio cuenta de lo que había dicho y se quedó mirando el techo, maldiciéndose por su estupidez. ¿En qué demonios estaba pensando? ¿Soltarlo así sin pensarlo dos veces? ¿Qué pensaría Harry de él? ¿Le habría asustado? ¿Lo habría dicho demasiado pronto?

El miedo empezó a instalarse en su pecho, pero no quería repetir las palabras de nuevo. Puede que fuera pronto, pero estaba seguro de sus sentimientos hacia Harry. Aunque el moreno le rechazase, no se arrepentiría de sus palabras.

—¿Qué has dicho?—susurró, apoyándose en su hombro derecho.

Draco respiró hondo y le miró a los ojos.

—He dicho: te quiero—casi de inmediato desvió la mirada hacia el techo, sintiendo calor en su cara.

—Yo también te quiero—murmuró Harry, dándole un beso en los labios.

Draco respiró aliviado y sonrió.

Ambos se quedaron dormidos en los brazos del otro con una sonrisa en sus caras y mariposas en el estómago.


Pasaron dos semanas hasta que Harry recibió una carta de San Mungo, pidiéndole una visita con el medimago Rowland, pues ya tenían el resultado de sus pruebas.

Harry, nervioso por alguna razón, le había pedido a Draco ir con él.

—Por supuesto que voy a ir contigo, ¿eres idiota?—preguntó Draco, sacudiendo la cabeza con exasperación.

Harry sonrió débilmente.

—¿Qué vamos a hacer con los chicos?

—Severus se puede quedar con ellos—respondió Draco como si nada y se fue a su estudio para llamarlo vía flu.

—Siento lástima por Snape—murmuró, sacudiendo la cabeza.

Severus llegó a través de la red flu, mirando sombríamente a su ahijado y murmurando todo tipo de cosas obscenas.

—Será mejor que no uses ese lenguaje delante de los niños—le regañó Draco y subió escaleras arriba para buscar a Teddy y Scorpius.

Harry sonrió nerviosamente cuando Severus dirigió su atención a él.

—Buenos días, siento molestarte por la mañana—se disculpó, jugueteando con la carta.

Severus se sentó.

—He escuchado que vas a buscar los resultados de las malditas pruebas—observó distraídamente.

El moreno asintió con la cabeza

—Sí, la acabo de recibir.

—Hm, bueno, no puede ser algo peligroso, aún estás vivo—respondió secamente Severus.

—Eso es reconfortante—murmuró Harry, pero no puedo evitar sonreír y relajarse un poco.

—Los ingredientes llegarán en dos días—dijo con voz suave Severus.

Harry asintió con la cabeza lentamente,.

—Ya he transferido la cantidad necesitaría de galeones a tu bóveda. Puedes disponer de él cuando quieras—contestó.

Severus le miró.

—Aún eres un niño idiota—negó con la cabeza.

Harry guardó silencio, sin saber qué responder a eso.

—Papi, ¿estás malito?—preguntó Scorpius y corrió hacia él, extendiendo los brazos, pidiendo silenciosamente que Harry lo levantase.

Harry lo hizo y lo colocó en su cadera, besando su frente.

—No, no lo estoy. El medimago me cogió un poco de sangre y voy a ver cómo está.

—Oh—parpadeó Scorpius.

Teddy se acercó a él también, abrazándolo.

—¿Vas a irte mucho tiempo?—preguntó, todavía no confiando plenamente que su padre saliese al exterior.

Harry negó con la cabeza.

—Creo que estaremos durante una hora quizá, pero no mucho tiempo—contestó.

—Vale—susurró Teddy y lo liberó.

El moreno se inclinó para volver a colocar a Scorpius en el suelo y se puso el abrigo que Draco había traído para él.

—Nos vemos en una hora, chicos—sonrió Harry.

—Adiós, papi—se despidió Scorpius y luego fue tambaleándose hacía su tío Sev.

Lo último que Harry vio antes de que el fuego se lo llevase al hospital, fue la mirada preocupada de Teddy.

Después de tropezar en la entada del hospital y golpear el brazo de Draco cuando se rió de su torpeza, se dirigieron al despacho de Rowland que estaba en el segundo piso.

Harry llamó a la puerta y unos segundos después escucharon al hombre decir:

—¡Adelante!

Entraron en la oficina y Rowland levantó la mirada, sonriendo y levantándose para estrechar sus manos antes de ofrecerles las sillas frente a su escritorio.

—¡Ah! ¡Buenos días: señor Potter, señor Malfoy!—le dio la bienvenida, recostándose en su silla.

—Buenos días—le devolvió la sonrisa Harry.

Draco asintió cortésmente.

—En primer lugar debo pedir disculpas por haber tardado tanto—comenzó el medimago y suspiró—. Unos de los nuevos medimagos cambió el archivo con el de otro paciente y tuvimos que hacer todas las pruebas de nuevo.

—No pasa nada—sonrió Harry, un poco nervioso.

Draco cogió su mano y la apretó tranquilizadoramente.

—Entonces, ¿qué dicen las pruebas?—preguntó Draco, cauteloso—. ¿Es algo serio?

Rowland se echó hacia atrás en su silla, mirando a la pareja frente a él pensativamente.

—Eso depende totalmente de cómo se mire, señor Malfoy.

—¿Qué quiere decir?—pregunto Harry, confundido.

—Bueno, parece que ha ingerido una poción de embarazo, señor Potter—respondió el medimago, sin un rastro de sonrisa en su rostro.

Draco se puso tenso, mirando al medimago. ¿Una poción de embarazo? ¿Eso significaba que Harry… podría quedarse embarazado? Parpadeó y pareció que la habitación se sentía un poco más cálida. Harry ahora era capaz de tener hijos. Podrían tener un hijo, juntos.

Harry miró confundido al medimago. No entendía lo que quería decir. ¿Una poción de embarazo? ¿Qué había de malo en ello? Ni que pudiese quedarse embarazado.

—Hm, me temo que no lo entiendo—dijo Harry lentamente.

—Bueno, a raíz de los resultados que obtuvimos de nuevo, llegamos a la conclusión de que ha ingerido esa poción. Es algo común, pero desde que me dijo que experimentó un insoportable dolor cuando se la inyectaron, sólo puedo concluir que no utilizaron sedante—respondió Rowland—. Normalmente, cuando se utiliza este tipo de pociones, primero se le da al paciente un sedante, ya que al desplazarse los órganos hacia atrás provoca dolor y deja lugar para un nuevo órgano: el útero. En este caso, sería insoportable para el paciente.

—Espera, pero la poción de embarazo es utilizada por las mujeres, ¿no es así?—preguntó Harry, confundido—. ¿Por qué una mujer necesita ese tipo de poción? Ella ya tiene útero.

Rowland se inclinó hacia delante, mirando a Harry con seriedad.

—Señor Potter, ¿no es consciente del hecho de que los magos también son capaces de quedarse embarazados debido a la ingesta de la poción?

Harry lo miró fijamente. Se sentía como si estuviese bajo el agua, los ruidos del hospital fueron silenciados, no llegando a sus oídos. Su visión comenzó a desdibujarse.

—¿Qué?—susurró, con los ojos abiertos. Empezó a sentir frío. ¿Los magos podían quedarse embarazados? ¿Usaban una poción para eso? ¿Por qué nadie se lo había dicho nunca?

—Ahora tiene un vientre en pleno funcionamiento, señor Potter. Eso significa que puede quedar embarazado si mantiene relaciones sexuales sin protección—explicó Rowland, mirándole con simpatía.

—¿Embarazado?—repitió Harry débilmente. Podía quedarse embarazado. Ahora tenía un útero que le permitía llevar a un bebé. No podía suceder. No podía ser verdad.

Draco miró a Harry y sus ojos fueron hacia su estómago. Se quedó sin habla. Podría concebir un hijo de ambos.

Un bebé de ambos.

No podía creerlo, pero la esperanza florecía en su pecho. Podrían tener un bebé. Eso era… una noticia maravillosa.

Sin embargo, una mirada al rostro pálido de Harry le hizo darse cuenta de que había una posibilidad de que Harry no lo aceptase.

Apretó su agarre en la mano del moreno. Tenían mucho de qué hablar.


Gracias por leer y comentar.


Respuesta a los anónimos.

-kasandra potter: Me alegro que te gustase el capítulo. En este capítulo ya sabes lo que le han inyectado a harry. Un abrazo.

-Javi: Pues ya lo tienes, jaja. Un abrazo.

-MisakiUchiha17: ¿Se ha colado una Uchiha en el mundo del Drarry? ¡Rasengan! jaja. Ya tienes la continuación. Un abrazo.

-Guest: Ya tienes el cap. Un abrazo.

-Lube: Sí, ya he vuelto. Me alegra que me eches de menos. Un abrazo.