Capítulo 44

22 de julio: siete meses de embarazo

─¿Podemos interrogarlo? ─Thomas le preguntó al Sanador responsable de Creevey.

La etiqueta del hombre en su pecho decía Richard Newstone y probablemente tenía alrededor de cincuenta años, su cabello castaño oscuro comenzaba a ponerse gris. Tenía suaves ojos marrones y arrugas alrededor de los ojos; era alto con hombros anchos y parecía lo suficientemente severo como para que nadie se atreviera a cuestionar sus decisiones.

Richard frunció el ceño y levantó la vista de su portapapeles.

─Prefiero que esperes un poco más. Todavía se está recuperando de sus graves heridas. Todavía me sorprende que haya logrado sobrevivir a esas mordeduras.

─¿Está consciente? ─Thomas presionó tercamente. Había trabajado junto a Harry antes y saber que el asesino había estado detrás de su ahijado y luego provocó que se pusiera de parto fue suficiente para enfadarle. Por lo que a él respectaba, Creevey estaba a punto de morir, siempre y cuando confesara, era feliz. Pero estaría muy satisfecho de arrastrar al desgraciado bastardo a la sala del tribunal y escuchar su castigo. No podía decidir qué castigo sería más gratificante: el Beso o el encarcelamiento de por vida con los dementores como sus guardias.

─Bueno, sí, se despertó hace solo una hora ─respondió Richard con cautela y frunció el ceño.

─¿Puede hablar?

─Supongo que sí, pero todavía siente dolor.

─Señor Newstone, este es el hombre que envenenó a mujeres, hombres y niños y mató a algunos de ellos. Secuestró al ahijado de Harry Potter y actualmente Potter está luchando por su vida y la del bebé. Todo por ese imbécil allí ─Thomas asintió con la cabeza hacia la puerta cerrada detrás de la cual se encontraba Creevey─. ¿De verdad crees que me importa un poco si ese hijo de puta tiene dolor? Necesito su confesión y si está lo suficientemente bien como para hablar, puede darme eso. Luego me iré con la confesión y cuando sus heridas estén lo suficientemente curadas, será trasladado a Azkaban para esperar a que comience su juicio.

Richard abrió la boca, presumiblemente para protestar nuevamente, pero Thomas lo interrumpió.

─Escucha, podemos discutir aquí largo y tendido y tendría que irme para obtener la autorización del mismísimo ministro, pero puedes estar seguro de que la obtendré.

Richard lo fulminó con la mirada.

─Bien, puedes hablar con él. Asegúrate de no provocarle un fallo cardiaco.

─Porque sería una lástima ─murmuró Thomas sarcásticamente, pero asintió con la cabeza hacia su compañera Elisabeth, quien caminó por el pasillo después de haber hablado con uno de los Aurores estacionados en la esquina para evitar que alguien ayudara a Creevey a escapar.

─¿Tenemos permiso? ─preguntó ella, sorprendida. Pensó que no podrían hablar con Creevey durante una semana más debido a la gravedad de sus heridas.

─Sí, así que vámonos ─dijo Thomas, sintiéndose ansioso y entró rápidamente a la habitación estéril del hospital sin llamar.

Creevey levantó la vista cuando se abrió la puerta y se puso rígido cuando reconoció las túnicas de auror. Estaba todo vendado. Los sanadores no habían podido salvar su mano, por lo que solo había un vendaje envuelto alrededor de su brazo. Su otro brazo, donde el lobo le había mordido, estaba muy envuelto en una gasa, pero los sanadores le habían dicho que confiaban en que podrían restaurar su piel.

Su cabeza también estaba vendada por el desagradable encuentro que había tenido con la roca afilada. En general, había tenido mejores días.

─Entonces, señor Creevey, estoy seguro de que sabe por qué estamos aquí ─comenzó Thomas, y Elisabeth cerró la puerta y le echó un hechizo de silencio para evitar que otras personas escucharan.

─Necesitas mi confesión, ¿verdad? ─Dennis sonrió, sus ojos aún poseían ese brillo loco.

─Me alegra que seas lo suficientemente inteligente como para darte cuenta de eso ─dijo Thomas con frialdad. Conjuró una pluma y un pergamino y lanzó otro hechizo sobre los dos elementos que grabarían cualquier cosa que se dijera en la habitación. Esta vez lanzó otro hechizo sobre Dennis que le permitiría decir la verdad.

─Comienza a hablar. En primer lugar, ¿eres realmente Dennis Creevey?

─Sí ─respondió Dennis.

─¿Por qué envenenaste a toda esa gente?

─Porque quería vengarme de Potter ─Elisabeth frunció el ceño.

─¿Esa gente tenía una conexión con el señor Potter? ─Dennis parecía divertido.

─No, por supuesto que no. Sabía que su complejo de héroe le permitiría seguir con el caso hasta que atrapara al atacante, y necesitaba llamar su atención.

─¿Por qué querías su atención?

─Él es la razón por la que mi hermano decidió pelear en la última pelea también ─dijo Dennis con frialdad, sus ojos adquirieron una mirada maliciosa─. Mi hermano prácticamente adoraba el suelo sobre el que caminaba y pensó que pelear en la guerra le ganaría la aprobación y el aprecio de Potter. Quería la amistad de Potter ─. él resopló con aspereza─. Y mira dónde lo metió Potter. Murió en esa pelea y aunque Potter tuvo tiempo suficiente para visitar las tumbas del profesor hombre lobo que tuvimos una vez, su estúpida esposa y cientos de otras tumbas, no tuvo tiempo de visitar a mis padres que estaban afligidos y no pudo visitar la tumba de Colin. Mi madre se suicidó porque no podía soportar la pérdida de su hijo. Potter es la razón por la que mi hermano y mi madre están muertos ahora ─dijo entre dientes, apretando la mano que le quedaba, ignorando la sensación de ardor que se despertó en su brazo debido al movimiento─. Pensé que era justo que también me llevara a su familia.

─¿Es por eso que secuestraste a su ahijado? ─Thomas preguntó bruscamente, observándose el asco claramente visible en su rostro.

Dennis se rio con dureza.

─No fue tan difícil. El mocoso estaba deprimido, pensando que su padre ya no lo quería ─se burló─. Fue patéticamente fácil ganarse la confianza de ese chico. Fue el cebo perfecto para Potter, porque sabía que no dejaría que otros rescataran a su ahijado mientras pudiese hacerlo por sí mismo.

─¿Sabías que estaba embarazado?

─Por supuesto que lo sabía ─Dennis sonaba alegre─. Yo fui quien le inyectó la poción para que pudiera quedarse en estado.

Estuvo en silencio por un minuto después de esa particular confesión.

─¿Le inyectaste la poción? ─Elisabeth preguntó, sorprendida─. ¿Por qué?

─¿Por qué? ¿No es obvio? Todos saben que Potter valora a la familia por encima de cualquier otra cosa. Cuando quedó con Malfoy, que es igualmente de protector con su familia, fue como si me hubiese ganado el premio gordo. Hacer que Potter perdiera al bebé sería el evento más trágico que experimentarían y junto con la muerte de su ahijado haría cabrear a Potter. Malfoy le dejaría cuando perdiera a su bebé debido a su propia culpa y Potter estaría tan deprimido que se acabaría suicidando ─Dennis sonrió y los aurores no pudieron hacer nada más que concluir que este hombre estaba loco─. No tendría que hacer nada más que matar a sus hijos y él haría el resto por su cuenta. Es una pena que no haya podido atrapar al pequeño Malfoy. Habría sido muy divertido matar a ese estúpido mocoso también.

─Enfermo hijo de puta ─susurró Elisabeth, juntando una mano frente a su boca, mirando al hombre en la cama horrorizado.

Dennis ladeó la cabeza.

─¿Por qué? ─él sonrió maliciosamente─. ¿Dime algo? ¿Potter perdió al bebé? ¿Gritaba? ─se rio ante ese pensamiento.

─Eres un hijo de puta enfermo ─susurró Thomas y detuvo la escritura de la pluma. Fue todo lo que pudo hacer para evitar maldecir a ese imbécil hasta el cansancio. Pero sabía que si lo atacaba, lo usarían contra él y el cabrón saldría con un castigo más ligero. Eso era algo que no le daría al bastardo─. Vamos, Elisabeth, tenemos la confesión; es hora de cerrar el caso.

La mujer asintió, todavía pálida y salió rápidamente de la habitación.

─Oh─ Thomas se detuvo en la puerta y miró a Dennis que lo miraba expectante─. Fracasaste en tu misión. Potter todavía está vivo y el bebé también. No ganaste nada.

Se fue con una sonrisa satisfecha cuando Dennis gritó de rabia.


Cuando Harry se despertó a la mañana siguiente, se encontró acurrucado contra otro cálido cuerpo que lo estaba abrazando mientras dormía. Sonrió y extendió su mano para apartar el cabello rubio y blanco de la cara de Draco, haciendo que su amante arrugase la nariz mientras dormía.

Estaba ansioso por ver a sus hijos. Quiso verlos ayer, pero Draco lo había convencido de que esperase para poder descansar un poco más. Teddy también necesitaba descansar. Harry había aceptado, aunque de mala gana, pero ahora no quería nada más que sostener a sus hijos en sus brazos. Quería cerciorarse de que ambos estaban bien.

─¿Qué estás pensando? ─una voz somnolienta lo sacó de sus pensamientos y giró la cara para mirar a Draco, que tenía los ojos entrecerrados.

─Buenos días ─susurró y le dio un beso rápido en sus pálidos labios.

Draco sonrió adormilado.

─Buenos días a ti también ─murmuró y se sentó, arqueando la espalda─. ¿En qué estabas pensando?

─Estaba pensando que quería ver a mis hijos; les echo de menos ─confesó Harry y se sentó con dificultad debido a su gran estómago. Se acarició el vientre cuando sintió a su hijo patear en señal de protesta.

─Bueno, supongo que puedo dejar que te vean ─reflexionó Draco, colocando su mano sobre el vientre de Harry y acariciándolo distraídamente─. Scorpius ha estado ansioso por verte y sé que Teddy está loco de preocupación.

─Entonces, ¿por qué esperar más? Tráelos aquí, quiero verlos ─suspiró Harry y se revolvió el cabello, tomando sus gafas de la mesita de noche.

─Sí, sé paciente, ¿quieres? Los traeré, pero primero tienes que desayunar ─ordenó Draco, y apenas esas palabras salieron de su boca una bandeja apareció en la mesita de noche con un vaso de zumo de naranja, huevos revueltos con beicon y un tazón con yogur. Harry puso los ojos en blanco, pero aceptó la bandeja, sabiendo que Draco no le dejaría ver a los niños sin desayunar. Ya echaba de menos bajar las escaleras.

Draco caminó hacia la habitación de Teddy primero, porque él era el más cercano a su habitación. Golpeó suavemente y entró, notando cómo se movía un bulto en la cama de Teddy antes de que una pequeña cabeza saliera de las mantas, con su cabello castaño despeinado a causa de estar durmiendo.

─¿Draco? ─Teddy bostezó y se frotó los ojos─. ¿Qué hora es?

─Son las ocho y media ─respondió Draco y se sentó en la cama─. Tu padre se ha despertado y quiere verte ─sonrió.

Teddy se quedó helado.

─Oh, eh, eso es genial, pero ...

─Pero ¿qué? ─Draco frunció el ceño, sin comprender la vacilación de Teddy.

─No me siento muy bien ─susurró el niño, agarrándose el estómago.

─¿Tienes dolor de estómago? ─preguntó Draco, preocupado.

Teddy asintió con la cabeza.

─Voy a darte una poción y descansarás un poco más, ¿de acuerdo? Cuando te sientas mejor, puedes ir con Harry. Él te extraña ─Draco sonrió débilmente y se levantó para recuperar la poción contra el dolor de estómago.

Teddy exhaló lentamente y volvió a arrastrarse debajo de las sábanas. Se sentía mal por mentir, pero no podía enfrentarse a su padre en este momento. Todavía tenía que encontrar una manera de decir cuánto lamentaba haberlo lastimado y temía poder arruinarlo diciendo las cosas equivocadas. Solo necesitaba un poco más de tiempo.


Después de que Draco le diese la poción a Teddy y lo dejase descansar, caminó hacia la habitación de Scorpius. Cuando entró, sonrió al ver a su hijo todavía profundamente dormido, acurrucado en el medio de la cama mientras las sábanas yacían en el suelo, las había sacado de la cama durante el transcurso de la noche.

Se dejó caer sobre la cama y extendió la mano para acariciar el sedoso cabello rubio que su hijo había heredado.

─Scorpius, es hora de despertar, hijo ─dijo suavemente y tuvo que repetirse varias veces más antes de que Scorpius gimiera y sus ojos se abrieran, revelando aturdidos ojos grises.

─¿Papá? ─ murmuró Scorpius y se frotó la cara con sus pequeñas manos.

─Buenos días, Scorpius.

─Buenos días, papá ─bostezó Scorpius y se movió un poco para poder recostarse sobre el regazo de su padre, disfrutando de las caricias que recibía.

─Papi se despertó justo ahora y quiere verte ─le dijo su padre con una cálida sonrisa y eso fue todo lo que tuvo que decir antes de que el pequeño rubio saliera de la cama y saliera corriendo de la habitación a toda velocidad hacia la habitación de sus padres.

Draco se levantó y sacudió la cabeza, maravillado. Nunca supo que su hijo podría ser tan rápido. Se rio entre dientes y bajó las escaleras, para poder tomar su propio desayuno y decirles a los elfos domésticos que enviaran el desayuno de los muchachos arriba.

Harry se sobresaltó cuando su puerta se abrió con un fuerte golpe y tuvo el tiempo suficiente para apartar la bandeja vacía hacia la mesita de noche antes de que una mancha rubia se uniera a su lado para abrazarlo con fuerza.

─¡Papi! ¡Te extrañé! ─gritó Scorpius y extendió la mano para darle a su papá un beso en la mejilla.

─Yo también te extrañé, cariño ─ sonrió débilmente Harry y acercó al chico rubio a él, saboreando el calor que el chico despedía.

─Quise verte antes, pero papá me dijo que tú y el bebé tenían que descansar porque mi hermano pequeño casi se muere ─comenzó a balbucear Scorpius, sentándose─. Pero luego dijo que tú y mi hermanito estarán bien. ¿Es verdad, papi? ¿Tú y mi hermanito están bien?

─Sí, estamos bien, cariño ─sonrió Harry tranquilizadoramente y acarició el cabello rubio hacia atrás─. A tu hermano pequeño todavía le quedan dos meses en mi barriga.

Scorpius hizo un leve puchero.

─Quiero verlo.

─Bueno, tendrás que esperar un poco más para eso ─se rio Harry.

─¿Puedo darle los buenos días a mi hermano pequeño, papi? ─preguntó Scorpius tímidamente y levantó la vista esperanzado; sus pequeñas manos ya estaban sobre el estómago de Harry.

─Por supuesto que puedes. Estoy seguro de que tu hermano pequeño estará feliz de que lo hagas ─respondió Harry, sonriendo cálidamente y lo siguiente que supo fue que Scorpius había subido su camiseta para poder poner su boca contra el vientre de Harry para hablar, sus pequeñas manos colocadas a cada lado de su cabeza, no queriendo perderse ninguna patada que su hermano le daría.

─Ah, ¿está hablando con su hermano? ─la voz divertida de Draco hizo que Harry levantara la vista y sonrió tímidamente.

─Sí, quería darle los buenos días al bebé ─respondió suavemente, pero luego frunció el ceño─. ¿Dónde está Teddy? Pensé que ibas a buscar a los dos.

─Lo hice, pero no se siente bien. Tiene dolor de estómago. Le dije que descansara un poco más ─respondió Draco, sentándose nuevamente en la cama.

─Espero que se recupere pronto ─dijo Harry preocupado, colocando su mano a un lado de su vientre.

─Estoy seguro de que lo estará ─respondió Draco con dulzura, pero luego levantó la vista cuando sonó el timbre─. Voy a ver quién es.

Cuando Draco llegó al pie de la escalera, se sorprendió al ver a dos aurores parados en medio de su pasillo, los que lo habían ayudado hace dos días. Solo podía recordar el nombre de un auror y ese era el hombre pelirrojo llamado Will. La otra era la bruja de cabello plateado que había estado callada la mayor parte del tiempo.

─¿Qué puedo hacer por usted? ─ preguntó Draco con cautela.

─Odiamos interrumpir, pero ¿sería posible que el señor Potter nos contase lo que sucedió hace dos días? ─ preguntó Will con calma─. Ya tenemos la confesión de Creevey; solo necesitamos su versión y luego podremos levantar cargos contra Creevey en un juicio.

─Todavía está descansando, pero supongo que puede hablar con él ─ frunció Draco el ceño, pero los condujo a su habitación.

─Scorpius, estos dos aurores necesitan hablar con papi un segundo. ¿Puedes ser un buen chico y esperar afuera? ─ le preguntó Draco a su hijo que levantó la vista con el ceño fruncido ─. Ve a tomar una ducha. Cuando termines, podrás volver aquí.

Ante esa promesa, Scorpius sonrió y después de besar el vientre de Harry, salió de la habitación hacia el baño.

La mujer entró primero en la habitación, seguida de Will, pero Draco fue detenido por el pelirrojo auror.

─Lo siento, pero no puedes pasar ahora ─se disculpó Will.

─¿Por qué no? ─frunció Draco el ceño, en su voz se notaba que estaba molesto.

─¿Está casado con él?

─No.

─Entonces, lo siento, pero a menos que seas un pariente o su cónyuge, no puede estar en la habitación durante el interrogatorio. Es el protocolo ─sonrió Will, disculpándose y cerró la puerta frente a Draco, que estaba furioso.

─Protocolo, mis cojones ─gruñó. ¿Qué clase de patraña era esa?

Si hubiera estado casado con Harry, podría haber estado allí apoyando a su pareja embarazada. Se detuvo ante ese pensamiento. La única razón por la que no estaba allí era porque aún no estaban casados. Draco quería esperar con el tema del matrimonio hasta que naciera el bebé para que Harry no estuviera demasiado estresado, pero no había nada que dijera que no podía planear la boda formal antes del nacimiento de su hijo. La parte formal no duraría demasiado y los uniría legalmente, lo que destruiría los obstáculos que habrían enfrentado si hubieran ido a juicio sin un ritual vinculante. Conociendo el protocolo, probablemente también le prohibirían entrar en la sala del tribunal cuando llegase el momento de que Creevey fuese juzgado. Todo por un ritual.

Los ojos grises brillaron y Draco se apresuró a su oficina. El cumpleaños de Harry se acercaba y conocía el regalo de cumpleaños perfecto. Solo tenía que enviar algunas lechuzas para arreglarlo todo.


24 de julio

Habían pasado cuatro días desde la última vez que Teddy había visto a su padre y aún no había tenido el coraje de enfrentarlo. Sabía que tenía que hablar con él antes de que su padre pensara que estaba enfadado, pero aún no tenía idea de cómo disculparse adecuadamente.

Había logrado evadir la visita quejándose de que estaba cansado y no se sentía tan bien, y hasta ahora Draco parecía entenderlo, haciendo que Teddy se sintiese culpable por mentir.

Durante los cuatro días separados y descansando en su cama, Teddy había tenido tiempo suficiente para pensar en el bebé. Después de que Draco le asegurase que su padre nunca dejaría de quererlo, comenzó a pensar en el bebé. No faltaba mucho antes de que su padre tuviera que dar a luz y se dio cuenta de que sería estúpido guardar rencor contra un bebé recién nacido. No era culpa del bebé que él fuese inseguro. Había estado mal de su parte odiar al bebé. Había tratado de imaginar a su futuro hermano y se había preguntado si alguna vez podría ser el hermano mayor del bebé como Scorpius ya parecía ser. Quería… ¿realmente lo quería solo para enorgullecer a su padre? ¿Hacer que el bebé se sintiera orgulloso de ser su hermano? ¿Era eso? ¿Quería ser un hermano mayor para el bebé?

Teddy frunció los labios y exhaló ruidosamente. Tomando una decisión, salió de la cama y salió de puntillas de su habitación. Eran las tres de la tarde y sabía que era el momento en que su padre tomaba una siesta y que Draco y Scorpius estaban abajo en el jardín.

Este era el momento perfecto para hacer lo que quería.

Suavemente entró en la oscura habitación donde su padre estaba profundamente dormido, acostado de espaldas con una mano colocada protectoramente sobre la parte superior de su vientre redondeado.

Teddy tragó saliva y el sonido le pareció fuerte en la silenciosa habitación. Cuidadosamente se acercó a la cama y se arrastró encima de ella, conteniendo la respiración cuando su padre murmuró algo por lo bajo antes de quedarse callado nuevamente.

Teddy respiró hondo y después de mirar el estómago de su padre con la incertidumbre reflejada en su rostro, extendió su mano lentamente y la puso ligeramente sobre el gran vientre, tocándola por primera vez desde que papá quedó embarazado.

Durante un tiempo no sintió nada, hasta que un pequeño empujón contra su mano le recordó que había un bebé real viviendo dentro de su padre, creciendo y esperando la oportunidad de nacer.

Después de un momento de vacilación, Teddy abrió la boca.

─No sé cómo Scorpius hace esto, hablar contigo mientras ni siquiera puede verte, pero lo intentaré. Soy tu hermano mayor, Teddy ─hizo una pausa antes de continuar─. Al principio no estaba feliz contigo, porque te llevabas a mi papá, pero supongo que es estúpido, ¿verdad? ─se rio débilmente─. Así que decidí darte una oportunidad. No sé cómo ser un hermano mayor, pero supongo que Scorpius me enseñará─ una patada fue su respuesta─. Lamento haber sido tan malo contigo. Si pudiera, retiraría mis palabras, pero no puedo ─bajó la cabeza, avergonzado─. Así que todavía no estoy tan feliz como Scorpius, pero creo que puedo aprender a ser un hermano mayor. Te prometo que haré todo lo posible para ser el mejor hermano mayor que puedas tener ─respiró hondo y después de un momento incómodo, donde su padre continuó durmiendo inconscientemente, retiró la mano. ─Entonces sí, intentaré ser un mejor hermano de ahora en adelante ─se volvió para mirar a su padre y se mordió el labio─. Lamento haberte hecho daño, papá, no era mi intención ─besó la mejilla de su padre antes de levantarse de la cama y salir otra vez en silencio. Cerró la puerta detrás de él y cuando se dio la vuelta, saltó varios pasos hacia atrás quedando totalmente sorprendido al ver a tío Sev apoyado contra la pared.

─¡Tío Sev! ─ exclamó Teddy, sobresaltado.

─Cállete, niño, antes de que despiertes a tu padre ─le advirtió Severus, pero no parecía demasiado enfadado─. ¿No sería mejor si te disculparas cuando estuviese despierto?

Teddy bajó la cabeza.

─No sé si papá aceptará mis disculpas ─susurró.

Severus bufó.

─¿De verdad crees que no te va a perdonar, estúpido muchacho? Te quiere; espera todos los días para que vengas a verlo. No tienes de qué preocuparte.

─¿Eso crees? ─ preguntó Teddy, mansamente.

Severus lo miró con una expresión extraña en su rostro.

─Lo sé. Entonces, ¿por qué no esperas a que tu padre se despierte para que puedas disculparte correctamente?

Teddy asintió y sonrió débilmente.

Severus asintió con la cabeza.

─Bien, debería despertarse en una hora, así podrás hablar con él.


Harry parpadeó atontado cuando se despertó y bostezó.

─¿Papá? ─una voz mansa lo alertó de otra presencia en la habitación y se levantó de golpe en la cama, sorprendido de ver a Teddy de pie junto a él.

─¡Teddy! ¡Estoy tan feliz de verte! ¡Te extrañé! ─ exclamó Harry y tiró del niño sobre la cama, envolviendo sus brazos alrededor de él─. ¿Cómo te sientes? ¿Estás bien? Lamento que te hayas lastimado ─susurró y reprimió las lágrimas que amenazaban con desbordarse.

─Estoy bien, papá ─susurró Teddy y retrocedió un poco. Tragó saliva y continuó─. Siento mucho haberte hecho daño, papá, ¡no quise decir todas esas cosas que dije! ─su voz demostraba lo asustado que estaba-

─Sé que no quisiste decir esas cosas, Teddy. Estábamos todos nerviosos ese día ─dijo su padre con dulzura para su inmensa sorpresa y sintió que su padre le acariciaba el pelo─. Me alegra que estés bien y que vuelvas a estar conmigo. No quiero volver a perderte.

─Pero fue mi culpa de que casi perdieses el bebé ─dijo Teddy, confundido. ¿Su padre no estaba enfadado con él?

─No fue tu culpa, Teddy. Fue la culpa de ese hombre malo, pero no la tuya ─dijo papá con firmeza, luego sus ojos se suavizaron─. ¿Puedes decirme por qué pensaste que ya no te querría?

─Porque no soy tu verdadera familia ─susurró Teddy.

─Teddy, eso no es cierto ─comenzó Harry, pero el niño le interrumpió.

─Es solo que ... ese bebé será realmente tu hijo porque comparte tu sangre ─el labio inferior de Teddy se estremeció─. Cuando alguien lo mire, verá que el bebé es tu hijo, porque se parecerá a ti. No me parezco a ti a menos que cambie mi aspecto. Me temo que te gustará más el bebé que yo porque no compartimos sangre. No salí de tu vientre ─las lágrimas rodaban por sus pálidas mejillas y sus hombros temblaban con sus sollozos.

Estaba envuelto en un cálido y fuerte abrazo.

─Teddy, escúchame con atención. Compartes mi sangre ─comenzó Harry y colocó un dedo en la boca de Teddy para callarlo cuando quería protestar─. Escúchame: tu madre era prima de mi padrino Sirius Black, lo que hace que ella sea una Black, porque su madre es otra Black. Los Black eran la familia de los Potter, porque ha habido matrimonios entre ellos, así que compartes mi sangre; y también compartes sangre con Draco, porque él es en parte Malfoy y en parte Black, lo que lo convierte en tu familia. Así que ya ves, Teddy, sí compartes mi sangre. No tienes que salir de mi estómago para ser mi hijo. Eras mi hijo desde el momento en el que naciste.

Una sonrisa tan cegadora como el sol estalló en la cara surcada de lágrimas de Teddy y abrazó a su padre con fuerza, repitiendo la palabra «familia» una y otra vez. Tenía una familia real, realmente pertenecía aquí.


Dos horas más tarde, Draco se encontró con una escena llorosa cuando entró en la habitación y vio a Teddy acurrucado contra su padre, con la mano colocada ligeramente sobre el vientre de Harry.

─Te quiero, Teddy, nada cambiará eso ─juró Harry y besó la parte superior de la cabeza de Teddy.

─Yo también te quiero, papá ─respondió Teddy con timidez y se acurrucó más cerca de él. Miró el vientre de Harry y decidió que tal vez no era una mala idea ser un hermano mayor.


31 de julio

El día del cumpleaños de Harry fue recibido por su pareja y sus dos hijos con una gran tarta de chocolate y unos coloridos dibujos de Scorpius. Teddy le había regalado un oso de peluche con un sol entre sus patas y le había explicado levemente que también era un regalo para el bebé, lo que hizo que Harry lo abrazara con fuerza y con sus ojos vidriosos. Estaba aliviado de haber podido arreglar su relación con Teddy y feliz cuando Teddy sintió en su vientre cómo pateaba el bebé. Sabía que Teddy sería un perfecto hermano mayor.

Andrómeda le había regalado una caja con su dulce favorito, pero con la advertencia de no comerlo todo de una vez.

Harry también se sorprendió al encontrar un regalo de cumpleaños de Snape. Era una pequeña caja y cuando lo abrió se encontró con un broche verde suave en forma de lirio.

La nota que contenía era simple.

Potter:

Este fue el broche que una vez perteneció a tu madre. Ella lo usó el día de su boda y decidí que era hora de entregártelo para que lo utilices en tu propia boda.

Rómpelo y te las haré pagar

Sinceramente,

Severus Snape

Harry sonrió débilmente, acariciando la superficie lisa y fría de uno de los pétalos de flores pálidas.

─Gracias ─susurró y lo guardó con cuidado.

─Bueno, mi regalo llegará... ahora ─sonrió Draco y bajó las escaleras.

Harry frunció el ceño y miró a los chicos que se encogieron de hombros.

Cuando Draco regresó, hizo que McGonagall lo siguiera, vestido con una túnica verde oscuro con un cinturón blanco alrededor de su cintura

─¿Profesora? ─preguntó Harry, asombrado─. ¿Qué está haciendo aquí?

─Potter, ¿no eres consciente de que hoy estarás ligado legalmente al señor Malfoy? ─preguntó Minerva, alzando una delgada ceja.

─¿Legalmente ligado? ─los ojos de Harry se dirigieron a un sonriente Draco─. Draco, ¿qué está pasando?

─Bueno, todavía no podemos celebrar una auténtica boda, porque tenemos que esperar hasta que nazca el bebé para evitar el estrés adicional, pero no había nada que dijera que no podemos completar el ritual formal antes del nacimiento ─los ojos grises se suavizaron y una tierna sonrisa apareció en sus labios─. Entonces le pregunté a la directora si quería unirnos hoy y estuvo de acuerdo.

─Draco... ─Harry jadeó.

─Me tomé la libertad de comprar nuestros anillos ─sonrió Draco. Él asintió con la cabeza hacia Scorpius que los sostenía en sus manos con una gran sonrisa en su rostro─. Scorpius será nuestro portador del anillo hoy, porque él quería que así fuera.

─Bueno, vamos, no tenemos todo el día ─Minerva sonrió y dibujó un círculo en el suelo con tiza, haciendo que los otros ocupantes ingresaran al círculo antes de cerrarlo. Draco había cambiado rápidamente los pantalones de chándal y la camisa de Harry por una bata blanca y larga, la misma que llevaba puesta.

─Realmente no podías esperar, ¿verdad? ─ lo regañó Harry, pero sonrió con entusiasmo, sus ojos verdes brillaban de felicidad.

─¿Por qué tendría que esperar para tener la oportunidad de llamarlo señor Malfoy-Potter? ─ replicó Draco, sonriendo─. Después de esto, eres mío y nadie te alejará de mí.

─Me gusta lo posesivo que suenas ─susurró Harry en su oído, pero se sonrojó cuando Minerva le levantó una ceja.

El ritual duró una hora. Dado el momento, Teddy tuvo que atar una cuerda blanca y delgada alrededor de las muñecas de Harry y Draco, uniendo sus dos manos mientras una cuerda roja y delgada estaba atada débilmente alrededor de sus tobillos.

Scorpius extendió la mano para deslizar un anillo en cada mano y aplaudió suavemente cuando una brillante luz amarilla rodeó sus manos unidas, señalando el comienzo de la unión.

─Por los poderes de la magia, os declaro ahora marido y marido ─Minerva sonrió y golpeó su varita siete veces en sus manos unidas antes de que las cuerdas se cayeran─. Ya podéis besaros.

Draco inmediatamente agarró la barbilla de Harry y se la acercó, besándolo hambriento, casi devorándolo. Sintió la magia zumbar a su alrededor, rodeándolos y uniéndolos completamente. Los anillos se calentaron por un segundo, antes de enfriarse, dejando atrás un calor confortable.

─Vamos, muchachos, tenemos que darles algo de tiempo ─Minerva sonrió y sacó a Teddy y Scorpius de la habitación, pero no antes de que Teddy lograra alcanzar a Harry y apretarle la mano con un susurro─. Estoy feliz por ti, papá.

Esa tarde hicieron el amor de forma lenta y dulce, saboreando el hecho de que ahora estaban unidos oficialmente y nadie sería capaz de separarlos. Draco pertenecía a Harry y Harry le pertenecía a él, era tan simple como eso.

Después de la unión, las semanas pasaron volando y el estómago de Harry se hizo cada vez más grande hasta que se volvió casi una misión imposible llegar a tiempo al baño.

Desde aquella tarde, Teddy había pasado la mayor parte de su tiempo con su padre, riéndose, hablando y charlando sobre el bebé. Cuando Harry había cumplido los ocho meses, Daphne le había prestado un libro con nombres para bebés, porque todavía no tenía idea de cómo nombrar a su hijo.

Para su sorpresa, Teddy había estado entusiasmado ante la perspectiva de elegir un nombre y Harry había buscado junto con el niño un nombre adecuado para el bebé.

Luna vino a revisar el proceso del bebé todas las semanas y se fue siempre feliz.


12 de octubre

Cuando octubre llegó nuevamente al país, trajo un viento frío y fuerte y mucha lluvia. Snape había reanudado sus lecciones con los niños desde septiembre y los niños estaban aprendiendo más y más sobre magia, muy emocionados.

Draco estaba ocupado con su trabajo, tratando de lidiar con posibles quejas y firmando contratos con compañías que parecían prometedoras y elevarían el nombre de los Malfoy en las filas. Cuando no estaba ocupado con su trabajo, estaba ocupado mimando a Harry, cuya paciencia se estaba agotando debido al hecho de que su enorme estómago lo incomodaba. Todo lo que quería era que naciera el bebé para poder abrazarlo. No podía esperar para, finalmente, conocer al bebé que había llevado durante nueve meses en su cuerpo.

El sábado doce de octubre, Harry acababa de tirar de la cadena cuando de repente se congeló, sintiendo que el líquido tibio le bajaba por las piernas. Había tenido calambres todo el día, desde dolor soportable pero molesto hasta un ardor que le hizo rechinar los dientes. Había tenido estos calambres antes y Luna le explicó que su cuerpo estaba practicando para el momento en que se pusiese de parto. Debido al hecho de que era un hombre, el nacimiento iría más rápido una vez que rompiera aguas, porque su canal anal se formaría temporalmente en un canal de parto, permitiendo un parto natural.

Y ahora había comenzado. Había roto aguas. Respiró hondo y regresó a su cama, recostado contra las almohadas. Draco todavía estaba ocupado en su oficina y Scorpius se estaba bañando. Luna no tenía previsto venir hoy y no tenía idea de dónde estaba Teddy. Lo único que quería hacer era decirle a un elfo que fuese a buscar a Draco y que trajese a Luna con él.

Justo cuando abrió la boca para llamar a un elfo doméstico, un dolor cegador le recorrió la espalda y apenas pudo amortiguar su grito. Se agarró el estómago y se mordió el labio inferior para detener otro grito cuando sintió que le empujaban las entrañas y sintió que su cuerpo cambiaba para acomodar al bebé. Iba rápido de lo esperado.

─Potter, ¿qué demonios está pasando aquí?

Levantó la cabeza y nunca había estado tan contento como ahora de ver a Snape parado en la puerta, sus ojos negros mirándolo fijamente.

─Creí escuchar un grito ─continuó Snape.

─Ah, ah, ese fui yo ─jadeó Harry y se sentó un poco─. He roto aguas ─sonrió débilmente.

Snape lo miró con los ojos muy abiertos.

─¿Has roto aguas? ─preguntó débilmente. Harry asintió, agarrando las sábanas cuando otra contracción lo golpeó como una poderosa ola─. Muy bien, voy a alertar a Draco para que pueda traer a Lovegood aquí para que te ayude. Mientras tanto, intenta respirar regularmente cuando llegue una contracción; te ayudará ─le aconsejó y se fue apurado.

Harry hizo lo que le dijeron y trató de estabilizar su respiración cuando llegó otra contracción.

─Realmente tienes prisa por salir, ¿verdad? ─ sonrió Harry débilmente y jadeó ante el dolor ardiente que le recorrió el estómago.

Draco entró corriendo, seguido de cerca por una Luna de aspecto sereno que parpadeó al ver a Harry respirar y sudar.

Draco inmediatamente se sentó junto a Harry, agarrando su mano y acariciando el sudoroso cabello negro.

─Estoy aquí, Harry ─consoló y besó su sien, haciendo una mueca cuando Harry se apretó con toda su fuerza durante la siguiente contracción.

─Severus se quedará con los niños hasta que nazca el bebé ─murmuró Draco y frotó la espalda de Harry cuando el hombre se agarró el estómago.

─Ah, ah, eso es bueno ─Harry dijo antes de cerrar los ojos cuando otra oleada de dolor le golpeó. Dios, esto era peor que la maldición Cruciatus. Se sentía como si lo estuvieran rompiendo en dos.

─Muy bien, Harry, revisaré tu progreso ─ sonrió Luna y se sentó al final de la cama─. Por favor, acuéstate y empuja tus piernas hacia arriba ─instruyó y agitó su varita dos veces. Una delgada manta de papel cubría las piernas levantadas de Harry y sintió que sus pantalones deportivos desaparecían junto con su ropa interior. Si no tuviera tanto dolor en este momento, se habría sentido avergonzado de estar tan expuesto a Luna.

─Ah, ya falta poco ─ sonrió Luna, radiante─. Solo espera otros diez minutos y luego puedes comenzar a empujar.

─¿Escuchaste eso, Harry? ─Draco sonrió─. Ya casi está. Solo tienes que esperar un poco más.

─Espera, espera. ¿Qué coño crees que estoy haciendo aquí? No es que tenga muchas opciones, ¿verdad? ─siseó Harry─. ¡Joder, gilipollas! Es tu culpa que tenga tanto dolor─ grito─. Puedes olvidarte de volver a tener sexo, ¿me oyes? ¡De ahora en adelante tendrás que utilizar tu mano porque no me volverás a tocar jamás!

─No lo dices en serio ─sonrió Draco.

─Solo espera y mira, Malfoy ─siseó Harry.

─Solo trata de relajarte, ayudará ─sugirió Draco e hizo una mueca de nuevo cuando Harry apretó su mano brutalmente.

─¿Cómo demonios se supone que debo relajarme cuando un bebé está tratando de salir de mi cuerpo? ─gruñó Harry─. ¡Quédate embarazado y cuando estés de parto a ver si puedes relajarte!

─Muy bien, Harry, es hora de empujar ─dijo Luna y lo miró con sus brillantes ojos azules─. Cuando diga «empuja», empuja tan fuerte como puedas. Cuando diga «para», para y descansa un poco antes de comenzar de nuevo. Intenta empujar junto con la contracción. Muy bien, comienza a empujar.

Harry gimió y los músculos de su cuello y espalda se tensaron fuertemente cuando comenzó a empujar. Estaba apretando la mano de Draco con dureza, pero al rubio no parecía importarle, solo lo alentaba a empujar más fuerte.

─Detente ─dijo Luna.

Harry se recostó en la cama y respiró con dificultad. El sudor rodaba por su rostro mezclado con algunas lágrimas de dolor. Quería que esto terminara, el bebé tenía que salir ahora. No sabía cuánto tiempo más podría soportar ese intenso dolor.

─Ya casi acabamos, Harry. Puedo ver su cabeza ─ sonrió Luna─. Empieza a empujar de nuevo.

Harry empujó con todas sus fuerzas y Luna le estaba murmurando palabras de aliento.

─Sí, eso es todo, casi está. Ya tengo los hombros, da un gran empujón.

El fuerte llanto de un bebé fue lo más dulce que Harry había escuchado. Su cuerpo sufrió una pequeña contracción para expulsar su matriz y cayó de espaldas sobre las almohadas, tratando de recuperar el aliento.

─Aquí está tu hermoso y sano niño ─Luna sonrió y después de limpiar al bebé, dobló una manta alrededor de él y se lo entregó a un Draco con ojos llorosos.

Había asombro en el rostro de Draco cuando miraba a su hijo recién nacido. Tenía su pálida piel translúcida, pero el cabello negro de Harry. La nariz y la barbilla también eran de Harry. Todavía no sabía el color de los ojos, pero Draco estaba seguro de que este era el bebé más hermoso que había visto, excepto por sus propios hijos.

─Déjame verlo ─dijo Harry con voz ronca y Draco le entregó el precioso paquete, acercándose para sentarse a su lado.

Harry sonrió débilmente.

─Es tan guapo ─susurró y acarició la mejilla del bebé con el dedo.

─Eso es ─Draco estuvo de acuerdo y besó la frente de Harry─. Estoy tan orgulloso de ti, Harry. Lo hiciste genial.

Harry sonrió y le devolvió el beso.

─Te quiero.

─Yo también te quiero.

Cuando Luna abrió la puerta, dos niños entraron corriendo y se detuvieron cuando vieron el bulto en los brazos de su padre.

─¿Ese es nuestro hermano? ─ preguntó Scorpius con asombro.

Draco los jaló a ambos sobre la cama para que pudieran ver bien a su nuevo hermano.

─Este es vuestro hermano ─sonrió Harry.

─Es tan pequeño ─susurró Scorpius y acarició con cuidado el pequeño mechón de pelo negro en la cabeza del bebé.

─¿Te gustaría coger al bebé, Teddy? ─preguntó Harry y le tendió a su hijo recién nacido.

Teddy se sobresaltó y con cuidado extendió los brazos, dejando que su padre colocara al bebé cómodamente en sus brazos. Teddy miró fijamente al bebé, viendo la cara regordeta y roja de su nuevo hermano. De repente, el bebé abrió los ojos y sus orbes eran gris azulado, que probablemente se volverían grises en unos días.

─Mi hermano pequeño ─Teddy se susurró a sí mismo y se preguntó por la sensación que lo inundaba. La sensación de que quería proteger a este pequeño ser, que quería asegurarse de que estuviese seguro y feliz. ¿Era así como se sentían los hermanos mayores?

─¿Y cómo vas a llamarlo? ─ preguntó Luna alegremente, sonriendo misteriosamente.

─Conall. Conall Malfoy-Potter ─respondió Teddy de repente─. Significa «tan fuerte como un lobo» en Celta.

─¿Escogiste tú ese nombre? ─preguntó Draco con curiosidad.

Teddy asintió, sin dejar de mirar los tranquilos ojos azul grisáceos de su hermano pequeño.

─Le queda bien ─sonrió Draco.


Continuará