CAPÍTULO 7
Por más que le digo a Shaoran que estoy bien, él insiste en llevarme a casa, como en las otras ocasiones, me ayuda a subir a su auto y conduce la corta distancia hasta el edificio en que se encuentra mi departamento.
–Gracias por traerme…
Es lo único que se me ocurre decirle, tomo las bolsas en que se encuentran los helados y una vez dispongo a bajarme, Shaoran aparece frente a mí, ¿en qué momento se bajó del auto? Ha de estar demasiado acostumbrado a dar estas atenciones, al fin y acabo es su trabajo ¿no?
Y de ser así, ¿por qué me decepciona tanto saber que es solo su trabajo? Es el cansancio, definitivamente, además de mi encuentro con Eriol, sí, eso es lo que me pasa, acepto la ayuda que me proporciona para bajar del auto e incorporarme.
–Nuevamente, gracias por todo –fijo mi mirada en él, ¡le mantengo la mirada! –
–De nada, te he mandado mensajes y no me respondes, ¿todo bien? –¿por qué es demasiado atento? Ah sí, por su trabajo–
–Sí, lo lamento, quise desconectar esta semana, apenas hoy regresé –me encojo de hombros–
–Nos vemos mañana, todavía hay mucho que hacer…
Lo observo dudosa, el enamoramiento hacia Eriol ha pasado, no sé en qué momento, pero ha desaparecido, tal vez ya no sea necesario aprender a seducir después de todo, aunque claro, estoy ante el señor "no acepto una negativa" lo digo porque las veces que me he opuesto él siempre busca una opción para favorecerse.
–No, ya no hay nada qué hacer… –me escucho y me sorprendo– seamos amigos, ya no te necesito de un maestro –esto último lo digo mirando atentamente el piso, siento vergüenza por lo que estoy proponiendo–
Él no dice nada, ¿por qué no habla? ¿se habrá molestado? Me armo de valor y levanto un poco la cabeza para ver lo que hace, sigue parado frente a mí, no muestra expresión alguna, ¿habré dicho algo malo? Enseguida me arrepiento de haberlo mirado, soy una cobarde.
–¿Shaoran?
–De acuerdo, amigos… –responde tras unos minutos de silencio, creo que mi helado se ha derretido en la espera– pero aún te necesito, tú debes cumplir tu parte del trato –comenta con seriedad–
–¿Ser tu acompañante? Por supuesto, viene dentro del paquete de amistad –respondo más animada–
–¿Y el paquete de amistad no incluye helado? –su sonrisa habitual hace acto de aparición en su rostro–
–Solo si aceptas helado derretido –levanto las bolsas con la compra–
Saludo al portero al entrar, Shaoran va a mi lado hasta que llegamos a las escaleras, me da el paso y él va detrás de mí, con el ejercicio que hago subiendo y bajando las escaleras debería de tener unas piernas de modelo, pero no es así. Busco entre mi bolso las llaves para poder abrir la puerta, una vez que lo logro, Spi me recibe con su ronroneo.
–¿Cómo está mi bebé? –pregunto apenas lo siento pasearse entre mis piernas, el sonido de su ronroneo me encanta–
Las bolsas desaparecen de mis manos, cortesía de Shaoran, quien me da espacio con mi minino, y eso que me la pasé durante cuatro horas mimándolo, pero es que me he acostumbrado a tenerlo en todo momento, que no sé cómo le haré mañana cuando tenga que volver a mi rutina.
–¿Por qué compraste dos sabores de helado? –escucho de repente, me concentré tanto en Spi que me olvidé de él, ¡Qué pena! –
–Me gusta la combinación de esos dos sabores –respondo mientras dejo a Spi en el piso y voy con Shaoran–
–¿Fresa y chocolate? Interesante –comenta mientras el muy fresco saca dos tacitas, se pasea por mi pequeño departamento como si nada–
–Ve a sentarte, yo te lo sirvo –comento mientras me lavo las manos–
Le quito las tacitas de las manos y abro los dos botes de helado, comerá los dos sabores o tendrá algún sabor favorito, me quedo con la cuchara a medio camino, miro a Shaoran, está concentrado en su móvil.
–Mmmm, Shaoran… –lo llamo tímida–
–Dime… –responde sin mirarme, debe ser muy importante lo que está haciendo–
–¿Qué sabor quieres? –tomo ambos botes de helado y lo llevo a la mesa, Shaoran sigue sin responderme, voy por las tacitas y me siento en un lado, soy capaz de acabarme el helado si él no responde algo–
Espero pacientemente, sigue metido en su móvil, me sirvo un poco de helado, no pienso esperarlo, llevo con este antojo desde hace días, dejo a un lado el helado y voy a la televisión, hago un poco de zapping hasta que encuentro lo que quiero ver, una película romántica.
–Disculpa, cosas del trabajo –escucho a Shaoran–
–No pasa nada, no sé qué sabor te gusta, por eso no te serví –comento mientras voy a uno de los sillones con mi helado–
–Pues para que lo sepas de una vez, el chocolate en cualquier presentación es mi favorito –dice mientras vierte una gran cantidad de ese helado en su taza–
Me permito observarlo un instante, ¿en qué momento se arremangó las mangas de su camisa? ¿en dónde está su saco? Lamentablemente, él me descubre mirándolo, siento mis mejillas teñirse de rojo, vuelvo a dirigir mi vista a la televisión y me meto una gran cantidad de helado a la boca, pronto siento como me duele la cabeza ¡en que estoy pensando!
"Tranquila Sakura, inhala paz, exhala estrés" me repito mentalmente una y otra vez, además, no tiene nada de malo observarlo, ¿o sí?
–¿Pasa algo?
Niego con la cabeza, mi voz se ha ido de paseo y es mejor así, me concentro en la tv, Shaoran toma asiento junto a mí, ¿acaso no conoce el espacio personal? Pasan los minutos y él no dice nada y yo tampoco hago algo para cambiar esa situación, ¿qué le puedo decir?
Miro mi reloj de pulsera, es tarde, debería de acostarme a dormir, pero ¿cómo saco a Shaoran sin ser grosera? Pienso, pienso y pienso y no se me ocurre nada, mi helado se acaba y no he encontrado una solución, espero pacientemente a que él diga que se va pero tampoco lo hace.
–Ammm, Shaoran… –me armo de valor, uno que no poseo–
–Dime –cometo la tremenda estupidez de mirarlo, enseguida desvío la mirada–
–Es tarde y mañana tengo clases… –juego con mi cabello– creo que será mejor que te vayas.
–Tienes razón, ¿nos vemos mañana? –suena tan razonable que no sé como decirle que no, me obligo a mirarlo de nuevo, se supone que debo de empezar a trabajar en el contacto visual, creí haberlo dominado con él, pero creo que no es así– Tomaré tu silencio como un sí, descansa Sakura…
Definitivamente, mi capacidad de hablar se fue a paseo, observo cada uno de sus movimientos, desde que va en busca de su saco hasta cuando se acerca a mí y tal y como lo hizo la última vez, me da un beso en la mejilla.
Debo de parecer patética por no poder reaccionar, él simplemente se marcha, dejándome con una confusión que espero lograr descifrar, recojo las tazas y me tomo mi tiempo en lavarlas, la misma pregunta desde que he conocido a Shaoran se cuela en mis pensamientos una y otra vez, ¿qué me pasa con él?
Los días pasan volando, mis encuentros con Shaoran son demasiado frecuentes, he conseguido un equilibrio con la universidad, el trabajo de mesera y el de presentadora eventual, el cual se ha hecho de todo menos eventual, cada día que pasa tengo menos tiempo disponible y el poco que tengo la paso con Shaoran. Aún no sé cómo le hago, cada día acabo cansada, pero siempre que estoy con él, el cansancio se me olvida, es como si fuese mi reinicio del día y temo estarme acostumbrando demasiado a él.
–¿Qué tal tú día? –pregunta mientras me pasa un poco del chocolate que se puso a preparar apenas entramos a mi departamento–
–Como todos los días… creo que deberé dejar alguno de los dos trabajos –comento mientras bebo un poco de esa bebida caliente, el cual sienta muy bien en mi estómago– ¿Y el tuyo?
–Normal… –responde– ¿se te antoja una pizza?
Por alguna razón, cuando le pregunto sobre su trabajo termina evadiendo la respuesta o como en esta ocasión, responde cortante, lo observo un instante, puedo decir que en estos días he logrado mantenerle la mirada cada que conversamos, aunque claro, algunas veces la vergüenza me gana y termino bajando la cabeza o desviando la mirada.
–Lo que quieras –respondo de igual modo, me levanto con la taza de chocolate y me voy a la cama, Spi me acompaña–
Si él es así conmigo, yo también puedo ser así con él, además, no entiendo por qué se comporta de esa manera, ¿qué importa lo que haga? Si está con otras chicas durante el día, es su trabajo, para eso le pagan y así lo conocí.
–Estas molesta –afirma, vaya que ha aprendido a leerme a un mes de conocernos–
–Para nada –paso mi mano libre en Spi y como premio recibo su ronroneo–
–Lo estás, te conozco –comenta mientras se sienta a un extremo de la cama–
Sigo jugando con Spi, no puedo debatirle nada, sé que saldrá ganando, además, tan solo somos amigos.
–Siento que no confías en mí –escupo de repente, y es así como dejo aun lado mi timidez, para poder encararlo–
–-No entiendo a qué va eso, sabes a lo que me dedico –comenta mientras hace a un lado a Spi para acostarse–
–Pero jamás hablas de eso, siempre me evades cuando te pregunto algo, yo no te he omitido nada de mi vida.
–Bien, ¿qué quieres saber? –se recuesta de lado, se ve condenadamente bien que hasta se me olvidan las preguntas–
–¿Para que hiciste el trato conmigo? Dijiste que necesitas una acompañante, en ese momento no te pregunté, pero ahora quiero saber –me recuesto de la misma forma en la que él lo está–
Silencio, se hace el silencio entre ambos, algo oculta y quiero saberlo, es ahora o nunca, no puede pasar otro mes sin saber nada de él, tan solo sé su nombre y apellido y es que por falta de tiempo no he entrado a la red para poder investigar un poco más.
–Solo necesito tú ayuda dentro de un mes exactamente, no le veo nada raro en eso –está claro que no me contará–
–Pues, no quiero acompañarte, no si no me hablas de ti, prácticamente no se nada sobre ti cuando tú lo sabes absolutamente todo sobre mí.
Me siento ridícula con lo que estoy haciendo, pero igual tengo derecho de saber ¿no? Su móvil comienza a sonar, es como si estuviese sincronizado cuando le están haciendo hablar.
–Lo siento, debo de irme, esta conversación no ha terminado –asegura mientras se pone de pie–
Lo trágico, es que nos estamos comportando como más que amigos, a mi no me debería de importar su vida, espero a que se marche para poder asegurar la puerta, por alguna razón demasiado extraña aún me duele que no me tenga confianza.
La universidad, es la universidad, las materias se vuelven cada vez más intensas, no he vuelto a hablar con Shaoran desde hace dos semanas, he recibido mensajes de él, pero todos los ignoro, ni siquiera los abro, simplemente paso de él.
–¿Te conté que los extraterrestres bajaron y dominaron al mundo? –escucho la voz de Tomoyo, últimamente me la paso divagando–
–Disculpa, ¿qué me decías? –guardo el último cuaderno en mi mochila–
–Hace días que te encuentras en la luna, ¿qué te pasa?
Tomoyo es mi única fuente de desahogo y tomando en cuenta que tenemos un periodo libre, la jalo del brazo y llevo hasta donde nadie pueda interrumpirnos, necesito hablar ahora antes de quedar más loca.
–¿A dónde van? –en mal momento se viene a aparecer Oliver, lo he estado evitando desde que regresé, en parte, por qué no sé qué decirle luego del beso que me plantó–
–Que te importa Laurent –responde Tomoyo de manera tajante, haciendo que este únicamente resople y siga su camino–
Espero algún día tener la entereza que tiene Tomoyo para mandar a volar a las personas molestas, para mi desgracia, no soy así, continuamos nuestro camino, hasta que llegamos al campo deportivo, no hay ni un alma por aquí, así que podré desahogarme con ella.
–Muy bien, habla ahora…
Comienzo a contarle lo que pasó con Oliver, el beso que me dio y sobre el encuentro que tuve con Eriol antes de irme de viaje, la cara de Tomoyo es de sorpresa, aunque luego pasa a una cara llena de malicia, estoy segura que usará lo que sabe en contra de Oliver.
Luego, le cuento lo que pasó en Tomoeda, lo del descaro de mi abuelo al llegar y exigir que me haga cargo del negocio de la familia, aunque claro, le tuve que explicar todo el pasado de mis papás y cómo mi abuelo simplemente pasó de nosotros durante mucho tiempo.
–¡Entonces tú no tienes necesidad de trabajar! –dice gritando– Sakura, la compañía Amamiya se ha ido expandiendo por todo Japón, deberías de hacerte cargo desde ya.
No era el tipo de apoyo que esperaba por su parte, ¿es que acaso no escuchó la parte en la que ese señor nos hizo a un lado?
–Tommy, ese negocio no es mío, seré una Amamiya, pero antes que eso soy una Kinomoto, no me haré cargo de eso –respondo con convicción–
–Como digas, pero es más que obvio que no estás en la luna por un beso con Oliver o por lo de tu abuelo –me mira enarcando una ceja– habla ya –exige–
–Creo que me estoy enamorando de Shaoran –suelto sin filtros y sin pensarlo, es raro expresarlo–
Tomoyo se queda en silencio, no dice nada, no hace preguntas, nuevamente, no es la reacción que esperaba de ella, pero es algo que tiene, puede ser tan impredecible en cuanto a sus cambios de ánimo o sus reacciones.
–¿Al que te ayuda a seducir a Eriol Hiragizawa? ¿Cómo es eso posible?
–Bueno, aquí va otra parte… –respiro hondo antes de continuar– tal vez Eriol no es lo que imaginé, un simple cambio y enterarse que tengo novio fue un detonante para que me coquetee descaradamente, al punto de hacerme comentarios indecorosos –de solo recordarlo se me revuelve el estómago– Además, Shaoran ya no me ayuda a seducir a nadie, quedamos como amigos.
Le cuento todo sobre el día del super, la manera en la que me sentí con él, nada de lo que me hubiese gustado sentir, además está su comentario fuera de lugar.
–¿Por qué crees estar enamorándote de Shaoran? Puede que nada más estés confundida…
Sopeso la opción de Tomoyo, ¿será solo eso? Pero todo es diferente cuando está a mi lado, cuando converso con él, aunque claro, estas dos últimas semanas lo he estado evitando a toda costa.
–Estoy confundida, jamás creí que algo así me llegara a pasar –me recargo en una pared, me siento agotada mentalmente, no sé que hacer–
–Las cosas fluirán en donde deban de fluir, siempre te lo he dicho, además, tienes a Oliver como comodín, ¿qué tal si lo usas para saber qué siente por ti Shaoran? –su mirada perversa vuelve a hacer acto de presencia–
–No Tommy, no voy a jugar así con él, sé que Oliver es un engreído, pero no por eso lo usaré –y como he dicho, soy toda una blandengue–
–Sería divertido, deberías de pensártelo, yo lo haría –comenta mientras finge quitarse una pelusa de su ropa–
Niego con la cabeza, no caeré tan bajo, decido finalizar mi terapia, ambas nos dirigimos a la última clase del día, aún tengo que concretar algunas cosas con el profesor Terada, por lo que el caso de mis sentimientos, tendrán que esperar, igual y solo me estoy confundiendo tal y como hice con lo que decía sentir por Eriol.
"Sí, eso debe de ser, una simple confusión que se me pasará marcando una distancia entre Shaoran y yo" pienso para mí misma, lo sé, parezco loca, pero cualquiera lo estaría estando en mi situación.
La clase acaba, la profesora nos pide el avance del proyecto, siempre que pasamos, nos dice que somos los que más adelantados vamos, las correcciones que nos hace son mínimas y es por eso que podemos continuar con tranquilidad, lograr que las ideas de tres personas completamente diferentes congenien ha sido un reto, pero lo logramos.
–Entonces el sábado lo concluiremos para que ya nos quitemos este pendiente –sentencia Tomoyo–
–Bien, llevaré más ideas para poder englobarlas…
Ambos se enfrascan en una charla sobre el trabajo mientras que yo, sigo dándole vueltas a mi confusión, al punto que no me doy cuenta que Tomoyo se marcha, dejándonos solos a Oliver y a mí, seguramente lo hizo con intenciones maliciosas.
–¿Te llevo a la cafetería? –lo observo detenidamente por primera vez, es guapo, se parece a James, es rubio, buen cuerpo, a excepción de los ojos, James los tiene azules, Oliver los tiene verde, James se parece mucho a su mamá, a la cual he visto en contadas ocasiones, mientras que Oliver se parece demasiado a su padre– ¿Sakura?
–Disculpa, tengo que hablar unas cosas con el profesor Terada, pero gracias por tu ofrecimiento –declino cortésmente su oferta o eso es lo que creo–
–Te espero, no tengo prisa…
¡Por todos los cielos! ¿Por qué está insistiendo? Le sonrío amablemente, no sé qué más hacer.
–De acuerdo, te veo en la salida… –accedo–
–Bien, te estaré esperando.
Solo espero que él no malinterprete la situación, ya me encargaré de dejarle en claro que no puedo ofrecerle nada, no mientras ni yo misma me comprenda, camino por los pasillos de la universidad, hasta encontrar al profesor Terada, llevo días tratando de explicarle que necesito que me avise con demasiada anticipación para el trabajo de presentadora, al principio lo estuvo haciendo pero ahora me avisa un par de horas antes y me he estado metiendo en problemas con el trabajo de mesera.
–Solo necesito que me avise con dos o tres días antes, así puedo buscar quién me cubra en mi otro empleo –termino de explicarle–
–Lo entiendo, pero ya te he dicho que los productores están dispuestos a que te quedes fija, por eso te están haciendo varios llamados, la sección que presentas tiene demasiada popularidad, sería bueno que dejaras tu otro empleo –yo sé que lo que dice suena atractivo, tener un empleo fijo referente a lo que estoy estudiando es estupendo, creo que es el sueño de cualquiera, pero no sé si esté preparada para algo como eso–
–Prefiero seguir siendo eventual, pero que me avisen con anticipación, no quiero dejar mi trabajo.
–Sakura, como presentadora ganarás más que lo que ganas como mesera, además, es un punto extra para tu currículum…
Viéndolo desde esa perspectiva, efectivamente, el profesor tiene toda la razón, poner en el currículum que soy presentadora fija me serviría mucho más que poner que trabajo de mesera, pero, me he acostumbrado mucho a mi trabajo es por eso que no quiero dejarlo.
Sin pensarlo más, acepto, el profesor Terada rápidamente saca su móvil y comienza a hacer unas llamadas, entre todo lo que hace, me dice que tengo una semana para renunciar a mi empleo, pero ¿es eso lo que en verdad quiero?
Camino sin darme cuenta por donde paso o con quien choco, amo mi carrera, pero ser presentadora del programa Tokio News no es lo que me apasiona, lo único que quiero es escribir notas en el periódico o en una revista, claro que, ser la presentadora podría ayudarme a conseguir eso.
–¿Todo bien?
No es la voz que me hubiese gustado escuchar y tampoco los brazos que me hubiesen gustado sentir, sin embargo, como acto reflejo me acerco hasta Oliver y lo abrazo, necesito ese contacto, aunque sea de él.
Alooooo cerecitos! Pues aquí les traigo el capítulo, todo un mix de emociones de pobre Sakura, ¿tendrá razón Tomoyo y solo se está confundiendo? Poco a poco lo averiguarán. Prometo que en el siguiente capítulo les daré un infarto, jajajaja okno, no es cierto no les haré Spoiler.
Hoy no habrá capítulo especial porque no lo hice, me he dedicado al 100% a avanzarle a esta historia, así que como regalo de cumpleaños para nuestra querida Sakura subí este capítulo :D
AHHHH se me olvidaba, Mañana es cumple de Antonella Tempporetti (no sé si esté bien escrito) por lo que te deseo anticipadamente un muy Feliz Feliz Cumpleaños! capítulo dedicado a ti y a Sakura ;)
Espero sus comentarios, un beso y hasta la siguiente actualización.
Muaaaaa.
