CAPÍTULO 11

¿Cómo seduces a un maestro en seducción? Creí que sería difícil, pero ahora veo que es demasiado sencillo, he estado viniendo a casa de Tomoyo por lo que Shaoran me ha visto en más de una ocasión ya que sale a jugar por las tardes con su hijo, el cual no parece agradarle para nada que su papá se fije en mí, algunas veces llego con Oliver a casa de Tomoyo y que conste en el acta que no lo estoy utilizando como quiere mi amiga

A pesar de que la mayor parte del tiempo estamos haciendo parte del trabajo de la universidad, Tomoyo se las ingenia para que salgamos al jardín y juguemos un rato, todo como parte del teatro.

"Tienes que demostrar que te estás divirtiendo… si algo les duele a los hombres es ver que no estás abatida por ellos" fueron las palabras de Tomoyo, a estas alturas me arrepiento de no haberle pedido a ella que me enseñe a llamar la atención y eso que en más de una ocasión ella me sugirió el cambio, tuvo que llegar cierto castaño para que aceptara y poner mi vida patas arriba.

–El clima está delicioso, hagamos un picnic –sugiere Oliver–

Tanto Tomoyo como él se dedican una mirada de complicidad, algo que no pensé ver en ambos.

–Iré a pedir que nos traigan la comida aquí –es lo último que dice Tomoyo antes de desaparecer–

No le doy tanta importancia, me quito los zapatos y comienzo a caminar por el jardín, en verdad hace un día precioso como para disfrutar de la naturaleza, además es uno de los pocos momentos en que puedo hacerlo.

–Tomoyo estuvo hablando conmigo hace unos días… –escucho a Oliver hablar– me dijo que tu novio y tú tienen problemas, ¿puedo ayudar en algo? –giro sobre mis talones para quedar frente a él–

–Gracias por preguntar, pero es algo que nosotros debemos resolver –comento con una sonrisa– ¿Cómo está James? Extraño mucho trabajar en la cafetería –cambio drásticamente el rumbo de la conversación–

–¿Enserio? Si jamás pudiste con la cafetera –comenta burlón, hago un mohín ¿cómo sabe él ese dato si no era de estar ahí? –

–Las instrucciones están en francés –me defiendo–

–Una de las lenguas romances…

Esto último lo dice cerca de mí, no me di cuenta en qué momento él acortó la distancia entre nosotros, de un momento a otro lo tengo tan cerca que escucho fuerte y claro nuestras respiraciones, pestañeo varias veces, él inclina un poco la cabeza hasta que nuestros labios hacen contacto, esta vez es diferente, mi inconsciente reacciona ante ese contacto, correspondo al beso, aunque no dura mucho, un fuerte jalón nos hace apartar.

–¡¿Qué crees que haces con mi novia?!

Trago un poco de saliva, ¿en qué momento apareció Shaoran? Pero lo más importante ¿quién lo dejó pasar? Sus ojos sacan chispas, miro alternadamente a ambos ¿qué más puedo hacer? Busco una opción en mi cabeza, pero no llega nada.

–Shaoran… –es lo único que digo, valiente ayuda por parte de mi cerebro–

No dice nada, prácticamente está matando con la mirada a Oliver y me siento fatal por esta situación, me acerco a él y lo tomo del brazo, lo último que quiero es que se suscite una pelea en la casa de mi amiga.

Como un acto irracional de su parte me carga sobre su hombro y me saca de la casa, esto es demasiado bochornoso, pataleo un poco para que me baje más no lo hace, sigue con su camino sin importarle mis protestas. Una vez mis pies tocan el piso no me importa si parezco una loca, lo golpeo tan fuerte como me es posible en su pecho.

–¿Cómo te atreves a cargarme y sacarme de casa de mi amiga? –protesto entre golpe y golpe–

–Yo soy el que está esperando una explicación, ¿cómo se te ocurre besar a aquel sujeto? –no se ve enojado, puedo vislumbrar una sonrisa que está conteniendo–

–Puedo besar a quién me de la gana, no tengo novio –me cruzo de brazos y alzo un poco la cabeza, no me dejaré intimidar por él–

–¿Estás segura? –pregunta mientras da un paso a mí–

Trago en seco, ¿qué se supone que haga ahora? Por cada paso que él da hacia a mí yo doy uno hacia atrás, miro para todos lados en busca de una salida que no encuentro, hasta que me acorrala en un árbol, no tengo escapatoria.

–¿Sabías que parte del significado de mi nombre es Lobo? –su voz suena ronca y ¡Tan endemoniadamente sexy!–

Trago un poco de saliva, no creo tener voz para responderle y tampoco creo que esté esperando alguna respuesta.

–Este lobo ha encontrado a su caperucita y no piensa dejarla escapar, ni por su abuelo ni por nadie –sentencia–

Mi voz sigue ausente, no puedo hablar por más que trago y trago saliva, lo tengo tan cerca de mi que hasta siento que me hace falta aire para poder respirar.

Se supone que yo debo de seducirlo, hago memoria de lo que me ha dicho Tomoyo en estos días. Uno de los puntos débiles de los hombres, son las caricias sutiles, si lo llegas tener cerca juega con él pasando un solo dedo por lo ancho de su pecho, él se estremecerá ante ti Hago acopio de mis fuerzas para empezar el juego, no puedo perder esta oportunidad, de todos modos, tarde o temprano lo iba a tener frente a mí ¿no?

–Una lástima, porque esta caperucita no está dispuesta a perder su tiempo con este lobo –digo mientras levanto la mano y le voy dando caricas sutiles, tal y como me dijo Tomoyo, puedo ver como sus pupilas se dilatan frente a mí, ¡está funcionando!– ¿No dirá nada el lobo? –sé que estoy tentando mi suerte, pero este juego me está encantando–

Sigo con el juego de las caricias, él sigue sin decir nada únicamente cierra sus ojos creo que esto me está dando la victoria.

–Sakura… –su voz sigue sonando ronca y sexy, y es que en este punto no sé quién esté ganando la batalla, aunque claro yo ya llevo por lo menos un punto de ventaja–

–Shaoran… –lo imito mientras sigo la caricia–

Mi lado descarado ha surgido y pienso hacer uso de esto, acorto la distancia y me paseo a su alrededor ahora que ha bajado los brazos, ¿han visto como los perritos siguen su cola una y otra vez sin atraparla? Bueno, pues siento que así estoy con Shaoran en estos momentos, intenta seguirme el paso, pero se le está dificultando titánicamente.

–Juegas con fuego y te vas a quemar –dice de repente, al parecer ha recuperado su entereza–

–No estoy haciendo nada –me defiendo– tú me sacaste de casa de mi amiga, por cierto, tengo que regresar, no hemos acabado la tarea.

Únicamente doy dos pasos antes de sentir su mano sobre mi brazo, no ejerce presión, no lo necesita, detengo mi caminar no por miedo a lo que haga, sino porque algo en mí no quiere marcharse.

–Tú y yo tenemos que hablar, llevas días provocándome y luego te veo con ese sujeto que dijiste que nada más le encanta meterse en donde no lo llaman y que te fastidia la vida… –que buena memoria tiene, ya había olvidado ese detalle, ¿le debería de contar ahora que ya me había besado? No, creo que eso mejor me lo guardo–

–Puedo besar a quién yo quiera –alego en mi defensa, ya lo he dicho y lo repito a ver si así de una vez le entra que no es mi novio de verdad–

Nos retamos con la mirada, él con su posición de "estás segura" que me ha sorprendido que no lo haya vuelto a decir y yo en mi pose de "me vale lo que digas" al fin y al cabo, quien tiene razón soy yo y nadie más.

–Lo puedes hacer, pero sé honesta… al único que quieres besar es a mí

Mi boca debe de llegar al piso por la arrogancia que está mostrando, él sonríe ampliamente, por supuesto que me he quedado sin palabras, me recompongo rápidamente, elevo un poco mi cara para no demostrarle inseguridad.

–¿A ti? No lo creo –marco un poco de distancia entre nosotros– se honesto, tú eres el que se muere de ganas por besarme.

Llevo una de mis manos a mis labios y los paso muy lentamente, él únicamente me observa con atención, le sonrío inocentemente y me doy la vuelta, espero que con esto ya me deje por ahora.

Sin previo aviso, Shaoran me jala lo suficiente para pegarme a él al mismo tiempo que sus labios impactan con los míos, el beso con Oliver ha quedado en el olvido, los labios de Shaoran juegan con los míos en busca de más, entreabro un poco mis labios algo que él aprovecha para explorar más, mis manos pasean por su pecho mientras que siento como soy arrastrada hacia algún lado, eso no importa, no ahora.

Siento mi espalda impactar contra algo duro, sus besos bajan hasta mi cuello aprovecho este espacio para recuperar un poco el aliento y mirar a mi alrededor, ¿en dónde estamos? Mi cerebro reacciona, esto no debería de estar pasando.

–Shaoran… –lo llamo, pero él sigue en lo suyo– Shaoran –insisto–

Por fin logra detenerse y mirarme, sus ojos muestran deseo, tiene la respiración un tanto agitada y me sigue pareciendo condenadamente sexy.

–Tenías razón, moría de ganas por besarte –sus manos siguen acorralándome, no puedo salir corriendo sin que me lo impida–

–¿En dónde estamos? –yo sé que el lugar en donde estamos es lo que menos importa, pero no puedo dejar que el deseo nuble mi juicio–

En su cara aparece una pequeña sonrisa, ¿en qué me he metido? Hasta hace un momento estábamos en un jardín, si no me equivoco es el jardín de su casa, pero ahora estamos en cuatro paredes que no parece para nada alguna parte de su casa y eso que ya he estado aquí.

–Adivina y te dejo ir…

Veo la puerta, está detrás de él, es una pequeña habitación, ¿será una bodega? Ni siquiera tiene algo que me de una idea, ¡está completamente vacío!

–Es tu casa.

Empieza a negar con la cabeza hasta que un grito se hace escuchar, por supuesto que es su casa y el grito es de su hijo que al parecer lo anda buscando, él se aparta de mí.

–Te ayudó Qianj, es trampa –dice con un puchero, este hombre tiene demasiadas facetas y todas me están gustando– ven, antes que te vayas debemos aclarar todo.

Me toma de la mano y salimos de aquel lugar, ese pequeño espacio da al jardín no está muy lejos del árbol de donde estábamos hace un momento, le sigo el paso hasta que entramos a su casa, unos ojos grises me miran con ¿desdén?

–Hola Qianj –saludo, pero no recibo respuesta, tan solo me mira–

–Dijiste que hoy iríamos a la plaza por un helado –recrimina Qianj a Shaoran–

–Claro que iremos, luego que acabes con la tarea, me dijo Rika que no has acabado –el niño me mira y luego baja la mirada a nuestras manos que aún siguen unidas– Saluda a Sakura –exige Shaoran lo que hace que su hijo se cruce de brazos–

–No quiero, me iré a hacer la tarea…

–¡Qianj! –grita Shaoran, pero este no le hace caso– Lo siento, no sé qué es lo que le pasa.

–No te preocupes, si no es mucha indiscreción ¿qué edad tiene Qianj? –pregunto por pura curiosidad–

–Seis, cumple siete el primero de abril –explica–

–También cumplo ese día, solo que yo cumplo veintidós –comento alegremente–

–Lo sé –comenta mientras me guiña un ojo–

He pasado por alto que me investigó desde un principio, aún tomados de la mano, Shaoran y yo avanzamos hasta uno de los sillones en donde hace que me siente para después él tomar asiento a mi lado.

–Aquel día no quise decir que le doy toda la razón a tu abuelo –su mano juega con la mía, un roce tan delicado y tranquilizador– quiero llevar despacio lo que está surgiendo, pero me has provocado demasiado estos días y no creo poder seguir apartado de ti.

–¿Yo? No te he provocado –sonrío levemente– Shaoran, ¿qué está surgiendo?

Necesito respuestas y este es el momento, por supuesto que quiero estar con él, pero quiero saber si él lo tiene claro antes de que termine lastimada.

–¿Amor? –esa única palabra salida de sus labios me emociona– ¿tú sientes algo por mí?

–¿Tú qué crees?

–¡Papá!

Los gritos de Qianj interrumpen la plática, Shaoran se muestra un poco incómodo.

–Espérame aquí… –dice antes de ir con su hijo–

Pasan los minutos y Shaoran no regresa, me atrevo a explorar un poco la casa, hasta que me detengo al escuchar las voces de Qianj y Shaoran, están en la cocina junto con una joven de cabello ondulado, corto y castaño, en la mesa tienen una especie de maqueta, me siento una intrusa espiando la situación por lo que opto en regresarme a la sala de estar.

–Lo lamento, ayudaba con el trabajo de Qianj –me explica–

–No pasa nada, yo entiendo… –lo tomo de la mano, necesito que volvamos al tema que se quedó en el aire– ¿en verdad sientes amor por mí? –cuestiono–

–Puede ser, no lo sé, Sakura yo no estoy solo, tengo un hijo –lo noto nervioso, como si de eso dependiese el que yo me quede a su lado–

–Lo sé… –digo mientras me levanto de aquel sillón y me paseo por el espacio– ya me has contado tu historia –unos brazos me rodean al tiempo que siento el aliento de alguien en mi cuello–

–Podemos seguir como amigos, no quiero presionarte a nada –siento el peso de su barbilla en mi hombro–

–Los amigos no se besan como nos hemos besado –inquiero–

–Tienes razón, no sé si pueda tenerte como amiga –susurra en mi oído– ¿qué propones?

–Intentar una relación ¿quizá? –de un movimiento me da la vuelta para quedar frente a frente–

–¿Segura?

Me quedo en silencio un momento, quiero hacerlo sufrir tantito, verlo así de inseguro es nuevo, cuando hasta hace un momento se mostraba tan arrogante.

–Si, estoy segura… puedo ayudarte con Qianj, veré cómo organizarme con la universidad y el trabajo –sujeto sus mejillas– Shaoran, estoy enamorada de ti.

No hace falta decir nada más, mucho menos cuando el reclama mis labios, rodeo su cuello con mis brazos y juego con su cabello mientras continuamos con el beso, al apartarnos, él pega su frente con la mía mientras nuestras respiraciones vuelven a la normalidad.

–Me haces muy feliz… gracias, Sakura.

–No tienes nada qué agradecer –acaricio sus mejillas– tengo que irme, se supone que debo de hacer un trabajo con Tomoyo y Oliver.

–¿Es necesario que te vayas? –pregunta mientras hace un puchero–

–Es mi tarea, además ya casi acabo la carrera no puedo descuidar mis trabajos en equipo, no sería justo, así que me tengo que ir.

–De acuerdo, llevaré a Qianj por su helado para distraerme –dice mientras roza nuestros labios– ¿me avisas cuando acabes?

–Claro que sí…

Shaoran reclama de nuevo mis labios, jamás creí estar de esta manera con él, mis manos cobran vida y juegan nuevamente con su cabello desordenado, al mismo tiempo que siento sus manos en mi cintura.

–Ya debo de irme –comento agitada, y es que ahora no sé si pueda despegarme de Shaoran, no quiero apartarme de su lado–

–Lo sé, no se te olvide avisarme –comenta sobre mis labios–

Ninguno parece querer apartarse del otro, me cuesta demasiado llegar a la puerta.

–¿Papá?

Como si le hubiesen accionado algún botón, Shaoran se aparta de mí al escuchar la voz de su hijo, me siento demasiado avergonzada como para mirarlo, el pequeño tiene los brazos cruzados.

–Adios Qianj…

Es todo lo que digo antes de irme, creo que de ahora en adelante tendremos que controlar nuestros momentos, sobre todo cuando sea en casa de Shaoran, lo ultimo que quiero es incomodar a su hijo.

Mi hora de llamado en la televisora ha llegado, me despido de Tomoyo, Oliver se ofrece a llevarme ya que vamos por el mismo camino, mientras nos vamos, aprovecho para mandarle mensaje a Shaoran.

Yo – 17:41: "Acabé la tarea, me voy al trabajo"

Envío el mensaje, le pongo silencio al móvil y lo guardo en mi bolso, con Oliver nos ponemos a platicar sobre los planes que tenemos a futuro, él me confiesa que piensa abrir su propia revista, algo que tenga que ver con cocina, ya que está involucrándose también en la cafetería de su familia, lo que es un gran gesto de su parte.

–Si llego a crear la revista te aseguro que tú serás una de mis escritoras de columnas –comenta de repente–

–Creo que en un futuro ya no estaré en este medio, pienso ir con el abuelo a aprender sobre la compañía de la familia –no sé por qué le cuento, pero me está dando demasiada confianza para hablar con él–

–Vaya, un super giro… por cierto, espero no haberte metido en problemas con tu novio.

El auto de Oliver se detiene, me giro un poco para mirarlo, no creo estar abusando de su tiempo.

–No pasa nada, hemos arreglado lo nuestro, lo siento Oliver –¿quién iba a decir que yo tendría que batear a algún candidato en potencia?–

–Entiendo, nos vemos en la universidad petit chat…

Me despido de él antes de bajar del auto, camino lentamente hasta donde se encuentra las maquillistas, me siento mal por Oliver, después de lo ocurrido ha sido demasiado amable conmigo, su cambio fue abismal, aunque claro, a los sentimientos no se les manda, ellos eligen.

Me concentro en el trabajo, la sección de noticias que doy son sobre los problemas que se suscitan en la actualidad, le han agregado que por lo menos una vez a la semana venga un especialista sobre el tema que estoy hablando para entrevistarlo y que de su punto de vista, hasta el momento, no he recibido algún regaño, parece estarles agradando mi soltura al momento de estar al aire.

–Para finalizar este tema, es importante recalcar que los problemas alimenticios no son cosa de juego, es mejor estar al pendiente de sus hijos para darse cuenta de cualquier cambio en su conducta, tener una buena alimentación y practicar algún deporte… Esto ha sido todo por hoy, nos vemos en el siguiente programa.

El director grita "corte" y salimos del aire, todos aplaudimos por otro trabajo bien hecho, voy a cambiarme la ropa, por las fachas que traje me tuve que poner la ropa que me dieron, no está nada mal, pero tampoco es lo que estoy acostumbrada a utilizar.

–Kinomoto, te buscan…

Me apresuro con el cambio de ropa y voy a ver quién pregunta por mí, al salir, veo a mi abuelo, esto comienza a ser acoso, lo he estado evitando, algunas veces por gusto otras porque simplemente he estado ocupada.

–Una pena, pero entiendo que es lo mejor… –escucho al productor, está platicando con el abuelo–

–¿Qué hace aquí? –cuestiono con los brazos cruzados, no me agrada verlo en mi lugar de trabajo–

–Has estado faltando a la compañía, hicimos un trato –me recuerda–

–Kinomoto, fue un gusto trabajar contigo, será difícil encontrar a otra persona con tu mismo entusiasmo –escucho hablar al productor y siento como el enojo bulle cada vez más en mi interior–

¿Escuché bien? Espero que solo sea un mal entendido, el abuelo se despide del productor mientras yo sigo procesando lo que he escuchado.

¡Corte y queda! jajajaja okno... Aloooo cerezos, aquí les traigo el siguiente capítulo, espero que no se hayan ilusionado con tener un lemon en este capítulo y si fue así, lo siento mucho, ¿será que ya vivirán felices por siempre? ¿Ustedes que opinan?

Muy, pero muy abandonad s no los tengo, solo me he tomado unas breves vacaciones de esta cuarentena y desconecté con todo, ni siquiera he podido leer a gusto y eso que normalmente me leo hasta tres libros en una semana, pero bueno, poco a poco voy resurgiendo y para la mala suerte tal vez de ustedes las ideas locas están de regreso y puede que me intenten matar por el rumbo que estará tomando la historia, puede que no, no lo sé xD

Ya no les pondré un fecha de actualización porque de repente ni yo puedo con mi vida xD me he estado cuestionando hasta la existencia al punto que ni sé en qué día estamos, tanto encierro afecta, pero igual y espero no tardarme mucho en las actualizaciones, todo depende de mi ánimo.

Si les está gustando la historia no olviden dejar su hermoso comentario para saber si les está gustando, si tienen alguna duda, pregunta, sugerencia, no lo sé, lo que se les ocurra, excepto adelantos, allá si no les puedo ayudar, i promise que leo cada uno de sus comentarios, a veces no respondo porque en mi mente ya lo hice y cuando reviso no lo hice, soy todo un caso, por algo no soy profesional en la escritura, a me muero de hambre si me dedicara de lleno a esto.

En fin, creo que esta vez me he extendido en la nota final... Espero estén bien les mando un saludo y un beso enorme hasta donde estén.

En el siguiente capítulo...

–Sakura… –Shaoran me mira, ¡le ha creído a su hijo!–

–Te está mintiendo, ¿a dónde me iba a ir? –trato de defenderme–

–Sakura dijo que me dejarás el día de mi cumpleaños por estar con ella –dice entre sollozos–

¡Qué acaba de decir ese demonio! Lo escucho y no me lo creo, la mirada de Shaoran se endurece hacia a mí, niego con la cabeza varias veces para no armar un escándalo en plena plaza.

–Sakura…

Si llegaron hasta aquí, ¡Felicidades! tienen un mix de adelanto del siguiente capítulo.

Un beso.