CAPÍTULO 12

–¡No puede llegar a un lugar y hacer lo que se venga en gana, sobre todo cuando ni siquiera me ha consultado! –reclamo una vez estamos fuera–

No dice nada, tan solo camina hasta el auto negro en donde se encuentra el tipo que parece matón, mismo que abre la puerta, el abuelo se detiene y me hace una señal de que entre, ahora sí que está de broma si cree que iré con él, estoy demasiado molesta como para soportarlo en estos momentos.

–No me he metido con el joven Li, así que tú cumple, debes aprender de la compañía –alega–

–¡Una cosa es involucrarme en la compañía y otra que haga creer que no regresaré a mi trabajo! –todos los que pasan cerca se nos quedan mirando, vaya espectáculo que estoy montando por mis derechos–

–Nunca tienes tiempo, así que me vi obligado a encontrarte algo de tiempo, que más quieres, no me metí con la universidad, dejaré que acabes –su cinismo no tiene límites–

Cuento lentamente hasta el diez para tranquilizarme, no puedo con este señor, me saca de mis casillas y eso que siempre intento ser paciente con todo el mundo, pero con él ¡Es imposible!

–Sube al auto –exige–

De mala gana lo hago, creo que ya hemos dado demasiado de qué hablar, el auto comienza a avanzar, me comienza el dolor de cabeza, solo el abuelo es capaz de hacer que la cabeza me explote, lo único malo es que ahora no cuento con la pastilla para poder aliviar el dolor, debo recordar cargar unas cuantas para estos casos.

Miro a través de la ventana el camino por el que pasa el auto, pasa por lugares de Tokio que no he visto por falta de tiempo, conozco lo básico a pesar de llevar cuatro años viviendo aquí, nunca me he permitido explorar.

El auto se detiene frente a un edificio imponente, tendrá por lo menos unos veinte pisos, tal vez más, todo el edificio está cubierto con cristales polarizados, al menos por la parte de afuera únicamente se ve el reflejo de los autos y las personas que pasan, el chofer o matón del abuelo abre la puerta para que bajemos, al hacerlo veo el nombre del edificio "Amamiya" en color negro, lo que lo hace destacar entre toda la construcción.

–Por aquí… –informa mientras comienza a caminar–

Le sigo el paso, no creo tener oportunidad de escaparme con ese sujeto cerca, entramos a aquel edificio, los pisos demasiado pulidos, puedo ver mi reflejo en ellos, son de color negro, como primer piso únicamente cuenta con una recepción no sé de qué material sea, no sé nada de construcciones, lo único que puedo atinar a decir es que combina con el interior de este piso, en ese espacio solo hay un joven que tiene un auricular en su oído mientras que va tecleando en su computadora.

–Él está a cargo de este piso, además de estar en recepción tiene que cuidar que no cualquiera pase –informa el abuelo– normalmente hay cuatro personas más a su cargo, pero como comprenderás, es tarde y él se queda hasta que se vaya la última persona del edificio.

Tan solo escucho lo que dice mientras avanzamos hacia los ascensores, es tarde y lo único que quisiera en estos momentos es estar en mi departamento.

–Este ascensor es solo para mí y también te servirá los días que vengas después de la universidad, así que apréndete la combinación –lo escucho, pero no hago caso, no me interesa–

–Puedo usar el ascensor como todos, no creo que les moleste a los demás trabajadores –comento para enojarlo, me encanta hacerlo–

–Touya se ha mostrado más profesional cuando vino a recorrer el lugar, entiende que tienes una imagen que cuidar.

No veo el momento en que el ascensor abra sus puertas para poder apartarme de él, una campanilla anuncia nuestra llegada, al abrirse las puertas se ve un espacio con algunos muebles y una recepción, no entiendo por qué tantas recepciones, supongo que son las excentricidades del abuelo.

El abuelo me comienza a explicar que el piso en el que nos encontramos es exclusivo de los arquitectos, me enseña las oficinas de cada uno y los proyectos en los que están trabajando, luego regresamos al ascensor y vamos al siguiente piso, el cual cuenta con cinco oficinas para los que se encargan de los bienes raíces.

–El tercer piso es solo para mí, aunque más adelante pase a ser tuyo y de tu hermano –explica– el resto del edificio son departamentos de lujo que decidí hacer aprovechando el espacio.

–Que bien –dejo en blanco los ojos– bueno ya aprendí sobre la compañía, supongo que me puedo marchar ahora.

–Mañana vendrás después de la universidad, te irán a buscar –informa– no está en discusión Sakura, quedaste en algo.

–Como sea, solo vendré por una hora, no más –comento cruzándome de brazos– tengo una vida que quiero vivir y necesito otro trabajo para poder pagar mis gastos.

–Eso no es necesario, te será depositado a tu cuenta una mensualidad, no necesitas trabajar.

No protesto ya que será una ayuda, pero no estoy muy contenta de ser una mantenida, espero que pronto desista de esta locura, porque eso es lo que es, una completa locura, ¿cómo se le ocurre pensar que yo podría estar a cargo de una compañía?

Me dirige de regreso hasta la puerta principal del edificio, llama a su matón y le pide que me lleve, por más que digo que puedo irme sola, este no accede, como si de una pequeña se tratase, me acompañan hasta la puerta del auto, al cual subo de mala gana.

Apenas subo al auto, aprovecho para saber de mi novio, que lindo, jamás creí considerarlo así, aunque él ya se presentaba como tal.

Yo – 21:59 "Hola, ¿qué tal estuvo el helado?"

No tarda y aparecen las palomitas de color azul en un costado, mientras que en la parte de arriba me informa que está "escribiendo"

Shaoran – 22:00 "Bien, aunque hubiese estado mejor contigo a mi lado"

Shaoran – 22:01 "¿En dónde estás?"

¿Cómo no enamorarse de él con lo que dice? Mi mal humor va menguando.

Yo – 22:02 "Camino a mi departamento"

No espero mucho para su respuesta, mi móvil emite la alerta de mensaje.

Shaoran – 22:03 "Voy para allá"

El resto del camino me la paso mirando por la ventana, no tengo la suficiente confianza para hablar con quien conduce, pasan los minutos hasta que veo el viejo edificio en donde vivo, le doy las gracias al matón y bajo con paso veloz de aquel auto.

Saludo a Seung al pasar y dirigirme a las escaleras, voy subiendo lentamente, me tomo mi tiempo hasta llegar frente a mi puerta, apenas abro la puerta, Spi se aparece, al pobre lo he dejado, tal vez deba de conseguir uno de esos lugares que cuidan de los animales mientras no estoy en casa, me tendré que informar.

–Lo siento bebé, hoy ha sido un día complicado –le cuento a Spi tras cargarlo y entrar al departamento–

Camino hasta encontrar su arenero, le hace falta un cambio, por lo que lo bajo y me pongo manos a la obra, a pesar de ser tarde, tengo que ser responsable con mi minino, le abro la puerta del balcón para que pueda ir al otro arenero en lo que tengo listo este, unos toques informan que tengo visita y como sé quién es, solo le grito que pase.

–Traje algo para comer –informa Shaoran al entrar– ¿en dónde estás?

–Aquí… –digo al tiempo que elevo un brazo para que me vea– no te acerques, estoy limpiando el arenero de Spi –informo–

Vierto la arena sucia en una bolsa para luego barrer en donde tenía la caja, lavo la caja de mi gatito y seco muy bien antes de verter arena nueva, lo coloco en su espacio y procedo a quitarme los guantes que estoy utilizando y lavarme las manos.

–¿Cómo te fue en el trabajo? –pregunta Shaoran apenas me acerco a él–

–Fue mi último día –le cuento– cortesía del abuelo –voy hasta el sillón largo y me siento, Shaoran no tarda en imitarme–

–¿Le dijiste sobre nosotros? –lo miro un instante–

–No… tengo edad suficiente como para estar pidiendo permiso –me encojo de hombros– no te preocupes por él, tendrá que aceptarlo.

–Hablé con Qianj… –cambia de tema– le expliqué que quiero algo contigo.

Mi cara debe reflejar sorpresa, el niño ya se debió de haber dado cuenta al vernos besándonos.

–¿Cómo lo tomó? –a simple vista he notado que ese niño no me pasa–

–Me hizo prometerle que nada cambiaría entre nosotros, durante mucho tiempo hemos sido solo nosotros dos –explica–

–Me lo iré ganando, yo lo sé –comento para hacerlo sentir mejor– me haré su amiga.

–Te amo Sakura.

Suelta de repente, sin filtro, sin paracaídas, tan solo dice las palabras que me hacen volar, él acorta la distancia para reclamar mis labios, mismos que le corresponde con el mismo fervor.

–Dijiste que trajiste de comer –comento apartándolo un poco, lo sé... soy una arruina momentos, pero mi estómago sigue protestando por la falta de comida–

–Cierto, comamos…

Los días van pasando al igual que mi relación con Shaoran, cada día me siento muy afortunada por haber sido correspondida, aunque claro, no todo es color de rosa, solemos tener algunos problemas que involucran a su hijo, el pequeño sigue sin pasarme, lo peor del caso, es que frente a su papá es un amor, pero cuando estamos a solas se encarga de hacerme la vida de cuadritos.

En cuanto a la compañía, he aprendido lo necesario, los trabajadores me conocen por las veces que he ido, sigo sin entender nada sobre el cálculo de los costos de las propiedades que están en venta, o sobre las construcciones, para eso va papá y mamá, quienes se están involucrando bastante en ello.

Hoy Shaoran tuvo unos asuntos que resolver y me pidió que me quedara con Qianj, tarea que se me está complicando porque no sé en dónde rayos se ha metido, llevo un buen rato buscándolo sin éxito.

–Qianj… –he recorrido toda la casa y no lo encuentro– ven a hacer tu tarea –parezco loca hablando–

Salgo con la esperanza de que se encuentre en el jardín, apenas me alejo, escucho su risa, me giro en todas partes para poder encontrarlo y lo veo a través de la ventana, parece estarse burlando de mí, corro hasta la puerta y por más que le doy vuelta a la manija no puedo entrar, ¡Me ha dejado fuera!

–¡Abre la puerta! –exijo–

No hace caso, el condenado se hace de los oídos sordos y pasa de mí, voy hasta la puerta trasera pero igual está con llave, intento buscar otro acceso, pero no hay ninguno, las ventanas tienen protectores así que no puedo entrar.

–Qianj, ábreme –insisto, pero no parece hacerme caso–

Pasa el tiempo y sigo pegada a la puerta esperando a que el niño se digne a abrirme, pero no lo hace.

–¿Qué haces aquí? –escucho la voz de Shaoran, lo que hace que me sobresalte–

–Qianj me cerró la puerta –digo la verdad–

Shaoran parece molesto, se acerca hasta la puerta y al darle vuelta a la manija, esta mágicamente se abre, lo que me hace parecer una mentirosa frente a él.

–¿No que estaba cerrada? –cuestiona–

–¡Papá! Sakura me ha dejado por horas solo, quién sabe a dónde se fue –dice el niño apenas se acerca a nosotros–

No puede ser posible que esté inventando tal cosa, lo miro enojada, el muy descarado hasta tiene lágrimas en los ojos, está como para matarlo por lo que está diciendo.

–Sakura… –Shaoran me mira, ¡le ha creído a su hijo!–

–Te está mintiendo, ¿a dónde me iba a ir? –trato de defenderme–

–A casa de tu amiga, quizá –miro al mocoso, está sonriendo, al parecer las lágrimas le duraron poco–

–¿Me crees capaz de hacer eso? –pregunto indignada–

–Creo que lo que he visto habla por sí solo –contesta y es todo lo que soy capaz de aguantar en estos momentos, suficiente me ha hecho ese niño–

–Cree lo que quieras, la próxima le pones cámara a tu casa y verás quién dice la verdad –digo molesta mientras me salgo de aquel lugar–

Hasta ahora, Qianj es el que siempre gana las batallas, no sé cómo lo hace, pero siempre me mete en problemas con Shaoran, llego hasta la caseta de seguridad, definitivamente hoy no ha sido mi día, en mal momento acepté venir a cuidar a Qianj.

Pronto veo un taxi, esperaba con todas mis ansias que Shaoran viniese por mí para aclarar esto, pero eso no ha sucedido, le hago parada y subo, durante el camino no despego la mirada de mi móvil, ni un mensaje suyo o tan siquiera una llamada.

Una vez se detiene el taxi, le pago y bajo con pocos ánimos, no esperaba que así fuese a terminar el día de hoy, esperaba un poco de convivencia con Shaoran, pero nada salió como lo planeé.

–¿Qué tal van las cosas con Shaoran? ¿Han tenido algo de acción? –pregunta Tomoyo mientras mueve sugestivamente sus cejas–

–¡Tomoyo! –la reprendo– eso no se pregunta –estoy segura que en estos momentos estoy toda colorada–

–Sakura, no seas aburrida, es normal que tengan intimidad, Yue y yo hemos avanzado bastante, jamás creí conocer a alguien tan experimentado –comenta–

No es novedad saber que Tomoyo tiene sus líos amorosos, siempre me cuenta sus experiencias sexuales, aunque le he dicho que no es necesario que me cuente, sin embargo, tiene una mente demasiado abierta, que para ella hablar de sexo o es como cualquier tema.

–¿Le has dicho que eres virgen? –pregunta mientras me mira–

–No Tommy, él no sabe nada –respondo toda colorada– ¿por qué no hablamos de otro tema?

–Como quieras –dice con evidente fastidio– ¿qué tal las cosas con el hijo?

El color se me va apenas recuerdo lo que ha pasado con el hijo de Shaoran, ese niño si que sabe cómo bajarme los ánimos sin estar presente.

–Me odia –le confieso a mi amiga– he intentado acercarme a él y no funciona nada.

–Dale tiempo… por cierto, estoy organizando una pequeña reunión en mi casa por tu cumpleaños –me informa–

–Pues tendrás que cancelar todo, ese día estaré con mis papás, llevan hablando de mi cumpleaños desde hace semanas –explico–

–¿Te harán algo? –insiste–

–No tengo idea, solo me pidieron que no quede con nadie…

No parece agradarle la idea a mi amiga, pero no puedo desaprovechar esta oportunidad de estar con mis papás, además, Shaoran estará con su hijo, por lo que es mejor así ¿no?

El resto del receso nos la pasamos platicando sobre las últimas semanas de la universidad, por fin seremos libres y podremos hacer lo que se nos venga en gana, en mi caso, me esperan unas horas tortuosas en la compañía Amamiya, además de que he quedado con el abuelo de estar en la parte creativa, anuncios, mercadotecnia, en fin, todo lo que no implique estar tomando decisiones sobre colores, tamaños, medidas y material de construcción.

–No sabes nada sobre anuncios, Sakura eso no es lo tuyo –replica mi amiga–

–Aprenderé, ya lo estoy haciendo, poco a poco le tomaré el ritmo–me encojo de hombros–

–Bien… chico castaño y bien formado está en la puerta –comenta Tomoyo mientras me da un codazo–

Mi cara se ilumina por completo, son de las pocas veces en las que Shaoran viene a la universidad a verme, entiendo que esté ocupado, pero de este tiempo siendo "novios" casi no lo veo o si lo veo acabamos peleando o alguno termina enojado que es casi lo mismo que pelear.

–Nos vemos mañana…

Camino hasta donde está el hombre que me quita el sueño, es solo llegar frente a él para que me tome por la cintura y reclame mis labios como en algunas ocasiones ha hecho, estos momentos son los que atesoro.

–Hola preciosa –dice luego de apartarse un poco de mí–

–Hola, no te esperaba… –y es que después de lo de ayer pensé que todo se había ido al caño–

–Te mandé un mensaje… –dice mientras se apodera de mi mochila– iremos por Qianj y luego vamos a comer los tres juntos.

–Mejor ve tú a comer con él, tengo que ir con el abuelo –no me agrada la idea de ir a comer con ese niño, sé que se las ingeniará para meterme en problemas–

–Amor, quiero estar con ambos… ¿sí?

Se me olvida que estoy con el maestro de la seducción, una sola mirada de él y accedo a lo que quiera, bueno, casi todo; de todos modos, el niño tendrá que acostumbrarse a mi presencia y también debo encontrar la manera de que él me acepte.

En todo el camino, platicamos de todo, nos ponemos al día, los mensajes con él no son muy frecuentes, entiendo que esté trabajando, además está el hecho de que todas las tardes estoy con el abuelo, claro que al final del día termino haciendo lo que me da en gana, y lo saco de quicio, pero qué le puedo hacer, no me agrada darle la razón.

Apenas llegamos al colegio, una de las profesoras son las que abre la puerta del auto, veo subir a Qianj quien no parece estar muy contento por verme, la profesora le da un reporte rápido del día a Shaoran y luego cierra la puerta.

–¿Por qué está ella aquí? –cuestiona el niño apenas Shaoran empieza a avanzar–

–Porque es mi novia y la invité a comer –responde sin darle mucha importancia al tono de voz de su hijo–

Qianj no vuelve a decir nada, ¿será bueno o malo? Lo miro por el espejo, no es que quiera creer lo peor, pero estoy segura de que algo maquila esa cabecita suya. Llegamos a la plaza comercial, aquella en donde conocí a Shaoran.

–Espero no te importe, pero hoy es día de hamburguesas –susurra Shaoran una vez me tiene pegada a él–

–Me encantan las hamburguesas –contesto sonriendo–

Qianj avanza delante de nosotros, en ningún momento le quitamos la mirada de encima, a pesar de estar hablando con Shaoran, observo más de la cuenta a ese niño, ¿con qué me lo puedo ganar? Y como si alguien en el cielo me estuviese dando la respuesta, Qianj se detiene frente a una vitrina que tiene todo tipo de equipos deportivos, ahora que recuerdo, él no tiene nada de eso, al menos no que yo haya visto.

–Vamos Qianj –lo llama Shaoran, haciendo que el niño continue avanzando–

Llegamos a un pequeño lugar que vende hamburguesas de todos los tamaños, con todo lo que te puedas imaginar, Shaoran hace el pedido, mientras que voy con Qianj a buscar una mesa libre.

–Ven por aquí –le digo tras tomarle de la mano y dirigirlo hacia una mesa vacía–

–¡Suéltame! –se queja– Puedo caminar solo.

–Te estoy cuidando, no te puedo dejar solo –alego– solo, siéntate…

De muy mala gana el niño hace lo que le he dicho, no sé como aligerar la tensión que se siente, miro hacia Shaoran con la esperanza de que así no se demore tanto, más no regresa.

–Qianj, ¿te gusta patinar? –indago un poco–

–¡Qué te importa! –responde el muy grosero, suspiro de cansancio–

–¿Sabías que tu cumpleaños es el mismo día que el mío? –hago un nuevo intento de sacar conversación–

– Me vale –su actitud me está cansando–

–Qianj, quiero llevar las cosas en paz contigo, ¿por qué no te agrado? –insisto, debe de haber una razón para que se comporte como lo hace–

No responde, se pone a jugar con una servilleta, no sé cómo le haré para que este niño me acepte, simplemente no puedo, es como si se estuviese desquitando conmigo o yo que sé, ¡Por qué no pudo haber sido un bebé el hijo, en lugar de un niño de casi siete años!

–Aquí traigo la comida –informa Shaoran al llegar– ¿pasa algo?

De un momento a otro, Qianj está llorando y juro que no le he hecho absolutamente nada en este rato, simplemente me he cuestionado la existencia.

–Sakura dijo que me dejarás el día de mi cumpleaños por estar con ella –dice entre sollozos–

¡Qué acaba de decir ese demonio! Lo escucho y no me lo creo, la mirada de Shaoran se endurece hacia a mí, niego con la cabeza varias veces para no armar un escándalo en plena plaza.

–Sakura… –dice Shaoran hiperventilando, miro al niño, curiosamente baja la mirada y sonríe, se está saliendo con la suya–

–No le dije eso –me defiendo– Qianj, di la verdad, solo te comenté que mi cumpleaños es el mismo día que el tuyo –lo enfrento, pero este solo da un pequeño grito con su llanto–

Shaoran se coloca de cuclillas frente a él y trata de tranquilizarlo, poco a poco él deja sus falsas lágrimas y abraza a su papá, ¡Pero que ganas de este niño de fastidiarme el día! Hasta el hambre se me ha quitado, algo que ambos notan luego del drama, ya que se ponen a comer y yo no pruebo bocado de nada, me limito a tomar el refresco, necesito algo dulce para amortiguar tanto enojo.

–¿No comerás? –pregunta, lo miro más no le respondo, tal vez a él ya se le haya pasado el enojo, pero a mí no– Sakura, debes comer algo amor.

El mocosito tan solo nos observa, quién sabe qué le está pasando en su maquiavélica cabeza, saco mi móvil de mi bolso y reviso los mensajes que tengo, afortunadamente hay uno que me libra de pasar más tiempo con él y de sus mentiras.

–Debo irme, como más tarde –informo a Shaoran, quien se levanta y me toma de la mano evitando así mi huida–

–Espera, quiero aprovechar este momento –dice mientras hace que me vuelva a sentar–

–¿Puede ser rápido? –inquiero, las miradas asesinas de su hijo pueden conmigo–

–Lo he estado pensando mucho y tal vez sea muy rápido, pero quiero que te vengas a vivir con nosotros –habla Shaoran– me cuesta dividirme entre ambos, así podríamos convivir más los tres juntos, ¿qué dices? –Shaoran solo a mí me mira–

Miro de reojo al pequeño, no le ha caído en gracia la petición de su papá, pero qué le podemos hacer, tal vez eso me haga falta, un poco más de tiempo con Qianj para así podérmelo ganar.

–¿Crees que sea buena idea? No llevamos ni un mes juntos –el pequeño Maquiavelo parece relajarse–

–Podemos intentarlo, di que sí

¿Quién podría negarse a la insistencia de Shaoran? Exacto, ¡nadie! Pero por ahora lo tendré que hacer sufrir, quiero hablar sobre esto cuando estemos a solas, no con el pequeño demonio presente.

–Hablamos más tarde…

Dicho esto, me retiro de aquel lugar, necesito espacio para poder hacer mi siguiente movimiento, es más que claro que con Qianj todo lo que yo diga o haga será usado en mi contra y necesito encontrar la manera de que no me siga metiendo en problemas, de lo contrario acabaremos muy mal.

Aloooo cerecitos! Pues... aquí el siguiente capítulo, como les dije en la página estaré actualizando seguido, ¿Qué tanto? Aún no sé, puede que en dos días tengan el siguiente capítulo, o puede que no, todo depende de si les va gustando el rumbo que está tomando la historia.

En fin, el hijo de Shaoran parece no querer a Sakura, ¿qué creen que suceda? de antemano les digo que no lo enviará a un internado jajaja.

Espero sus comentarios, y nos leemos en la siguiente actualización.

un beso.

En el siguiente capítulo...

–¿Crees que sea buena idea? –la inseguridad se apodera en mí y sé que esta pregunta ya se la he hecho, pero no puedo parar de preguntarme lo mismo una y otra vez–

–Si lo dices por Qianj, dale tiempo, le agradarás, yo lo sé, ya te lo había dicho –responde optimista–

Me encantaría creer eso mismo, pero con el pequeño Maquiavelo no sé si se pueda, no entiendo porque se porta así conmigo, no le he hecho nada, apenas y lo conozco.

–¿Y si nunca le agrado? –y es así como le expreso mi temor–

–Eso no sucederá, estoy seguro que todo saldrá bien –deposita un corto beso en mis labios– hablamos más tarde.

Un pequeño adelanto para quienes llegan hasta el final... No olviden dejar su comentario :)