CAPÍTULO 13
***ADVERTENCIA, CONTIENE CONTENIDO NO APTO PARA MENORES DE 18 AÑOS... LEER BAJO SU PROPIO RIESGO***
Llego al edificio Amamiya y voy directo y sin escalas a la oficina del abuelo, desde hace días anda molestando en organizar una reunión con la familia y algunos accionistas, ¿hasta cuándo se dará cuenta que a mí no me interesa estar metida en esto?
Como mi memoria no es lo bastante buena, la combinación del ascensor privado no la recuerdo y esto hace que siempre termine usando el ascensor normal, algunos de los trabajadores que me reconocen marcan su distancia y hasta guardan silencio cuando estoy presente.
Al llegar al piso del abuelo, tres pares de ojos me miran, mamá y papá están aquí al igual que el abuelo, quien me mira con desaprobación al ver de qué ascensor he salido, pero ¿qué le puedo hacer? Mi memoria no coopera con la combinación.
–Qué bueno que llegas, nos están esperando –espeta el abuelo mientras se dirige a una de las puertas–
Paso de él, me tomo mi tiempo para saludar a mis papás, quienes ya se han instalado en Tokio por culpa del abuelo y llevan días pidiéndome que me vaya a vivir con ellos, más me he negado, ellos se quedan en casa del abuelo y no me apetece convivir mucho con él.
Una vez entramos a una especie de sala de juntas, veo tan solo a tres personas además del abuelo, una mujer de cabello oscuro y largo muy bien arreglada, junto a ella está un señor que podría decir que se parece demasiado a Shaoran y la tercera persona es un señor de avanzada edad que se ve más agradable que los anteriores.
–Mi nieta, Sakura –informa el abuelo– ellos son Ieran y Hien Li –me presenta a la señora bien vestida y al que veo y veo y se me hace tan familiar– los padres de Shaoran Li –termina y es que mi mirada va en estos momentos de mi abuelo a esos señores, ¿qué se está tramando ahora? –
–Mucho gusto Sakura, nos ha contado tu abuelo de la cercanía que tienes con nuestro hijo –comenta la señora de largos cabellos–
Ahora entiendo por qué el señor me recuerda a Shaoran ¡pues si se trata de su padre! No hablo, no me agrada el conocerlos de esta manera, mucho menos porque está presente aquí el abuelo.
–Xiao Lang es muy testarudo, ha tomado muy malas decisiones, pero ahora veo que va por buen camino –continua la señora–
–¿Se puede saber el motivo de mi presencia? –cuestiono al abuelo–
–Ellos serán mis nuevos inversionistas, tienen un treinta y cinco porciento, el sesenta y cinco porciento restante es mío –explica– y algún día serán tuyo y de Touya.
El mencionado entra y todos guardan silencio, no esperaba ver a mi hermano aquí, sobre todo teniendo en cuenta su trabajo, como médico, en algunas ocasiones no se da muchas vacaciones porque en verdad le encanta lo que hace.
–Necesitarán involucrarse ambos en todas las áreas, así aprenderán el manejo –prosigue el abuelo– mis días están contados y solo espero dejar en buenas manos mi legado.
Mamá abraza a papá al escuchar esto último, a ella le duele la situación del abuelo y tal vez por eso ha decidido darle una oportunidad, pero no se hace de la manera en la que él lo ha llevado a cabo, técnicamente se la ha pasado manipulando a todo el mundo y ahora aparecen los padres de Shaoran como inversionistas ¡A qué demonios está jugando!
–Y tienes inversionistas ¿por? –cuestiono–
–Velo por la estabilidad de la compañía, la he estado trabajando solo, estuve mucho tiempo alejado de tus padres y de ustedes, apenas se están involucrando, es por eso que están aquí los Li, tienen experiencia en esto –concluye–
–Como sea, a partir de mañana asumo el cargo que me quiera dar, de todos modos, según recuerdo, me ha cerrado las puertas de todo medio de comunicación –acuso delante de todos– nos vemos mañana.
Doy por concluido mi día en este lugar, me despido de mis papás y de mi hermano, si creí que tratar con el pequeño Maquiavelo era lo peor de mi día, estar con el abuelo es lo que le sigue de peor si existiera una escala de cosas peores, pero al mal tiempo hay que darle buena cara o algo así es lo que se dice.
–¿Cómo pretendes asumir un cargo si no te tomas la molestia de quedarte?
¿Escuché bien? ¿El ser que ni siquiera ha figurado en mi vida me está reprochando ahora mi partida? Me giro con los talones para poder encararlo, sin embargo, Touya me toma por los hombros como tratando de darme paciencia y ¡vamos! Que él es el que menos paciencia posee de los dos.
Inspiro y expiro varias veces para tranquilizarme, no quiero hacer una escena frente a los desconocidos.
–¿Qué quiere que haga? No sé nada de lo que se tenga que hacer aquí –comento con toda la tranquilidad que he logrado tener–
–Yéndote no lo vas a solucionar –me mira, lo miro, una guerra de miradas se suscita entre nosotros mientras los demás se mantienen al margen–
–Tampoco quedándome, estoy estudiando periodismo no administración de empresas o lo que sea que deba de estudiar para el manejo de una compañía –me defiendo–
–Podrías quedarte más de los minutos que te quedas en el día para poder involucrarte en esto –me recrimina–
–¿Por qué? ¿Solo porque se va a morir ahora me debo de involucrar en esto? –pregunto con ironía–
Un quejido se hace escuchar, mamá tiene abrazado a papá quien me mira con desaprobación, sé que mi comentario está fuera de lugar, pero es que este señor saca lo peor de mí, y yo que no quería montar un espectáculo.
–Como sea, me iré a aprender con algún trabajador…
Vuelvo a girar sobre mis talones y me salgo de ese lugar, camino con paso decidido hacia el ascensor, definitivamente, hoy no ha sido mi día, presiono insistentemente el botón del ascensor hasta que por fin se abren las puertas, choco contra alguien, me ha dolido demasiado el impacto.
–¡Fíjate! –grito sin mirar contra quien impacté–
Y eso que debí haber sido yo quién se debió haber fijado, aunque la sangre me bulle y no estoy para pedir disculpas, más bien quiero desquitarme, esta situación me sobrepasa.
Me paso un par de horas en la compañía, le pedí ayuda a Hiro, lo conocí hace unos días en mis pequeñas visitas, me agradó es por lo menos tres años mayor que yo y resulta ser uno de los arquitectos de este lugar, es atractivo, no tanto como Shaoran, pero tiene lo suyo.
Llego a mi departamento cansada mentalmente, creo que ahora me siento mucho más cansada que antes que me dedicaba a trabajar y a estudiar, hasta a mi pobre gatito lo he dejado en el olvido, hay días que no le hago caso por estar metida en mis problemas, de querer aprender a seducir que más bien fue a aprender a tenerme confianza, ahora estoy que me jalo los cabellos por tratar de entender a un anciano que quiere que haga su santa voluntad y a un pequeño que nada más abre la boca para decir mentiras.
¿Será buena idea irme a vivir con Shaoran? Ni siquiera le he contado a mis papás, y no es que les vaya a pedir permiso, pero creo que ellos deben de estar enterados de mis decisiones, al fin y al cabo son mi familia y los aprecio, el que estoy seguro que gritará será mi hermano, pero acabará cediendo por mí, yo lo sé.
–Spi, ¿qué hago? –pregunto a mi minino como si él tuviese la solución– ¿te quieres mudar?
Únicamente ronronea, me siento con él en la cama y me dedico a darle cariño, jugar con su pelaje negro me calma en algunas ocasiones, sobre todo porque Spi se la pasa ronroneando y ese sonido es un tranquilizante.
Unos toques avisan que mi privacidad con el gato ha terminado, dejo a Spi en el piso quien se va corriendo a su espacio, mientras que yo sacudo mis manos y abro la puerta, unos ojos ambarinos me observan de pies a cabeza, me recuerda al incidente en el que tenía la pijama, solo que ahora ni me he cambiado la ropa.
–Aún tienes que darme una respuesta…
Así de directo se muestra el hombre frente a mí, le doy paso para que entre y cierro la puerta, me tomo mi tiempo para ir a lavarme las manos, mi estómago protesta, el refresco que me tomé hace unas horas no fue suficiente y no he probado bocado en todo el día.
–Me encantaría, pero no sé si sea prudente –respondo mientras voy hacia el refrigerador en busca de algo comestible–
–¿Lo dices por mi hijo? –inquiere– creo que de esta manera ustedes podrán llevarse mejor.
Me aparto un poco del refrigerador para mirarlo, está jugando con Spi en el sillón, podría acostumbrarme a verlo de esta manera.
–Además, Qianj tiene quien se haga cargo de él mientras no estoy, podrás ir a la universidad y con tu abuelo sin problemas –concluye–
Lo miro un instante, hasta hace poco no tenía quién se fijara en mí y ahora tengo a alguien que hasta quiere que me vaya a vivir con él. Lo rápido que se está tornando esta relación me está sorprendiendo y más por el hecho de que mi novio no es tan libre, tiene un hijo que no me soporta y no es por ser pesimista, es porque me he dado cuenta de eso, el niño no lo disimula frente a mí.
–¿Entonces? –insiste–
–De acuerdo, me mudaré con ustedes –respondo poco convencida– hasta el fin de semana.
–Perfecto, te vendré a ayudar desde temprano.
Shaoran acorta la distancia entre nosotros y une nuestros labios en una caricia dulce y embriagante, misma que va subiendo de intensidad a cada momento al punto que ya me encuentro acostada en el sillón y Shaoran sobre mí, dejo mi mente en blanco, le doy paso a mis sentimientos por él y dejo que mis manos actúen, cobran vida propia al punto de pasearse por toda la espalda de Shaoran.
Sus besos van bajando hasta mi cuello, erizando mi piel, siento unas pequeñas succiones que me hacen reír y no dudo en echar la cabeza aún lado para darle mayor acceso, Shaoran continúa depositando algunos besos, siento una de sus manos por debajo de mi blusa, me estremezco un poco, pero no lo detengo por el contrario me aferro a su ancha espalda.
–Te deseo… –dice con voz ronca–
Nos miramos un instante, mi mente se recupera y deja de estar en blanco, en sus ojos se refleja la pasión, pero también el amor, su mirada me traspasa por completo y no puedo evitar cuestionarme ¿estoy preparada para hacerlo?
–Shaoran, yo… –me muerdo el labio, no sé cómo hablarlo, ¡siento vergüenza! –
No me deja decirle nada, vuelve a reclamar mis labios y con eso se lleva toda mi objetividad, mis manos vuelven a tener vida propia y se van hacia su camisa, con mucho trabajo le abro cada uno de los botones hasta deshacerme de esa prenda, siento el calor y la suavidad de su piel en las palmas de mis manos, Shaoran no se queda atrás, busca la manera de deshacerse de mi blusa, sentir sus manos sobre mi cuerpo al descubierto es una sensación indescriptible.
Emito pequeños gemidos al sentir sus besos en el espacio entre mis pechos, somos piel con piel, las manos hábiles de Shaoran me despojan de mi sostén, siento mis mejillas arder, ¡Debería detenerlo! Algo dentro de mí quiere que detenga este momento, pero no estoy funcionando al cien, sus caricias combinadas con sus besos me tienen completamente en trance.
En algún momento mientras me debatía si detenerlo o no, él se deshizo de mi falda, ¡está observándome!
–Eres perfecta…
Ni siquiera le puedo responder, vuelve a poseer mis labios con una vehemencia que me siento flotar entre las nubes, toca cada parte de mi cuerpo como si lo estuviese aprendiendo de memoria, mientras que las mías tratan de quitarle el pantalón de una manera tan torpe imposibilitando esa tarea que se podría decir es tan sencilla, ¡nunca imaginé que fuese tan complicado!.
Una risa se le escapa entre el beso, creo que se ha dado cuenta de mi torpeza, me da un beso breve, se aparta de mí y sin ningún problema, pudor o vergüenza se baja los pantalones junto con su prenda interior, dejando así expuesta su gloriosa virilidad, acto involuntario me hace llevar mis manos a la cara.
–¿Estás bien? –pregunta preocupado–
Trago un poco de saliva, creo que este es el momento, aunque, por mí manera de actuar supongo que se ha dado cuenta.
–Sakura, no haremos algo que no quieras…
Me armo de valor, destapo mi cara y frente a mí lo tengo, mirándome con el ceño fruncido, creo que he arruinado este momento, muerdo mi labio inferior como si de esa manera reuniera valor, aunque no es así.
–Lo siento, yo… ammm…
–Eres virgen –dice sin tapujos– si no estás segura podemos dejarlo aquí, no te obligaré –Shaoran roza nuestros labios, así de tierno es–
-Si quiero –susurro entre el beso– si quiero –repito para confirmarlo más a mí que a él–
Siento sobre mis labios como se le dibuja una sonrisa, vuelve a besarme de una manera tan intensa que mi pena se va esfumando, siento su mano bajar a mi parte íntima al tiempo que pasa sus dedos por ella, no puedo evitar arquear mi espalda y emitir gemidos al sentir ese roce, me siento mojada, ¿cómo es eso posible? Me olvido de todo, me dejo hacer por él al mismo tiempo que me atrevo a tocar más allá de su espalda.
La ropa comienza a volar por todo el departamento, al cabo de unos minutos ambos estamos completamente desnudos, Shaoran se levanta y tira de mí, mientras nos besamos caminamos hasta la cama. Entre beso y beso me va recostando con suma delicadeza, al menos yo así lo siento en este momento.
–Iré despacio, por favor avísame si te lastimo –susurra en mi oído antes de morderlo levemente–
Únicamente asiento, se acomoda sobre mí mientras hace y deshace con mi cuerpo. La cabeza me da vueltas y vueltas, me parece tan irreal estar así con él, cada roce me estremece y hace desear cada vez más, la habitación no tarda en llenarse de suspiros y gemidos que salen de mis labios y de los suyos. Sus manos encajan a la perfección con mis pechos, los cuales él masajea y aprieta a su antojo, una caricia que me hace anhelar aún más su contacto, algo desconocido va creciendo dentro de mí, es una sensación placentera y agradable lo que voy sintiendo.
Con desesperación arqueo mi espalda y me aferró a sus cabellos mientras él sigue besándome, poco a poco siento como vamos siendo uno solo, un dolor se apodera de mí, no puedo evitar quejarme. Shaoran no se mueve, me susurra varias veces cuánto me ama, besa todo mi rostro hasta detenerse y tomarse su tiempo en mis labios, al mismo tiempo que sus manos no paran de acariciarme hasta proporcionarme un poco de alivio, me relajo y empiezo torpemente a corresponder sus caricias.
Él da inicio a los movimientos, son lentos y precavidos está cuidando de mí, es un acto que me enternece y llena a mi acelerado corazón de calidez, el dolor poco a poco va cediendo y es placer lo que comienzo a sentir al tenerlo dentro.
Cada vez comienza a moverse un poco más rápido, sus besos bajan hasta mis pechos mientras continúa con el ritmo de los vaivenes, siento que estoy flotando, jamás creí que mi primera vez fuese a ser así y mucho menos con alguien como él, Shaoran sigue siendo cuidadoso con el ritmo que da, me besa y no deja expresar lo mucho que me ama, poco a poco voy necesitando más de él, por lo que intento de todas las maneras posibles aferrarme a su cuerpo y sentir más ese contacto placentero.
Las sensaciones me sobrepasan, cada vez más me aferro hasta con uñas a su espalda lo que hace que Shaoran gruña, siento que estoy cayendo en una especie de limbo, algo comienza a crecer en mi interior, siento una corriente recorrer cada célula de mi cuerpo, los gemidos son cada vez más intensos, sus caricias son más electrizantes, sus besos más apasionantes, y de un momento a otro me siento morir entre sus brazos, mi cuerpo se sacude violentamente, he tocado la cima del cielo y de no ser por los latidos de mi corazón juraría haber muerto, él sigue moviéndose sobre mí hasta que lo escucho gruñir, ambos hemos alcanzado el clímax,
Shaoran se deja caer sobre mí, me permito acariciar su espalda mientras ambos tratamos de recuperar el aliento, mis manos van paseando por su piel sudorosa, poco a poco nuestras respiraciones se van normalizando, debo admitir que Shaoran con sus trajes se ve guapo y sexy, pero sin ropa ¡se ve de infarto! Su cuerpo está muy bien definido, me pregunto ¿a qué hora hará ejercicio?
–¿Te lastimé? –pregunta al tiempo que alza su cabeza para mirarme–
–No –respondo tímida–
–Me encantaría quedarme así contigo –dice mientras se mueve un poco dentro de mí–
–mmm… a mí también me gustaría –gimo y como premio me gano un beso– ¿te quedas a dormir?
Veo duda en sus ojos, me remuevo incómoda, por alguna razón ya no quiero seguir así con él. Supongo que se ha dado cuenta, porque enseguida se aparta de mí, lo que aprovecho para cubrirme con la sábana.
–No puedo, tengo que llevar a Qianj al colegio muy temprano –y es así como la magia del momento se esfuma–
–Entiendo –es lo único que puedo decirle y es que no puedo evitar sonar decepcionada, de haber sabido que esto acabaría de esta manera, tal vez lo hubiese parado–
–No te pongas así, cuando vivamos juntos te lo compensaré –trato de sonreír, más me es imposible– Sakura, no me lo pongas difícil.
¡Que yo se lo pongo difícil! Este debe de estar bromeando.
–No te estoy poniendo nada difícil, te tienes que ir… hazlo, no te tengo amarrado –respondo seria–
Me recuesto en la cama dándole la espalda, entiendo que tiene un deber con su hijo, pero un día que no lo lleve al colegio no le hará mal, siento un movimiento en la cama, de pronto los brazos de Shaoran me rodean.
–Me quedo contigo –susurra en mi oído– pero me iré temprano.
Mentiría si dijera que me siento mal por el niño, pero no es así, en estas semanas de relación todo ha girado en torno a Qianj y sus mentiras, ¿qué hay de malo en pensar en mí? Quererlo solo para mí, aunque sea una noche.
La noche se acaba y con él, se acaba mi tiempo con Shaoran, tal y como dijo, se levanta muy temprano, me siento en la cama a ver cómo recoge su ropa esparcida por todo mi departamento, se toma su tiempo para vestirse y yo me tomo el mío para admirarlo, me podré acostumbrar a mirarlo así cada mañana.
–¿Nos vemos más tarde? –pregunta tras darme un beso–
–Iré con mi abuelo, no sé a qué hora me desocupe –respondo mientras le acomodo un poco el cuello de su camisa–
–Ya quiero que sea fin de semana –lo miro confundida– porque te mudarás conmigo –explica–
–¿Crees que sea buena idea? –la inseguridad se apodera en mí y sé que esta pregunta ya se la he hecho, pero no puedo parar de preguntarme lo mismo una y otra vez–
–Si lo dices por Qianj, dale tiempo, le agradarás, yo lo sé, ya te lo había dicho –responde optimista–
Me encantaría creer eso mismo, pero con el pequeño Maquiavelo no sé si se pueda, no entiendo porque se porta así conmigo, no le he hecho nada, apenas y lo conozco.
–¿Y si nunca le agrado? –y es así como le expreso mi temor–
–Eso no sucederá, estoy seguro que todo saldrá bien –deposita un corto beso en mis labios– hablamos más tarde.
–Te acompañaría a la puerta, pero sigo sin ropa –dirijo mi mirada hacia la sábana que aún me cubre–
–No hace falta, te amo…
Mi lado osado sale a flote, lo jalo un poco de la ropa y lo beso, Shaoran cae sobre mí sin romper el contacto entre nosotros.
–Mmm, ten un buen día –respondo luego de apartarlo un poco–
–No necesitabas las clases de seducción, lo sabes hacer muy bien –comenta mientras se incorpora– nos vemos preciosa.
Lo veo marcharse, tengo demasiadas dudas con respecto a mi mudanza con Shaoran, jamás podría hacer que elija entre su hijo o yo, aunque claro, no debo de ser demasiado pesimista, tal vez la actitud de Qianj sea porque no me ha conocido bien.
Me quedo acostada unos minutos más, no puedo creer que esté a unos días de irme a vivir con él, tal vez deba negarme, decirle que he reconsiderado la situación.
"No Sakura, ¡tú puedes!" pienso para animarme, ya parezco loca, espero que más personas hagan esto, de lo contrario creo que terminaré en un psiquiátrico.
No olviden dejar sus valiosos comentarios, igual y si quieren recomendar la historia lo pueden hacer, solo no la copien sin autorización, que mis neuronas son las que mueren al estar escribiendo jajajaja
Les cuento rapidito, que ya está llegando a su fin, estamos en el capítulo 13, faltan como unos cinco caps más y habemus acabado esta historia.
¿Qué les ha parecido? Soy buena escritora jajajaja okno, soy pésima pero hago el intento ;)
Un beso y hasta la siguiente actualización, puede ser muy pronto...
