CAPÍTULO 17

Luego de mi paseo revelador y de volver a platicar con mi hermano y mis papás, tomé la firme decisión de irme a California, de todos modos, no hay nada que me ate a Japón, y solo serán unos meses, los señores Li dijeron reportarme todo lo que acontezca en mi ausencia, aunque aún no tenga conocimiento del manejo de esta, también soy parte de la compañía y debo estar involucrada en las decisiones que se tomen.

¿Estaré haciendo lo correcto al irme? No lo sé, pero tampoco pienso quedarme sin nada que hacer, al menos mientras toma un rumbo fijo mi vida, más bien creo que estoy huyendo para poder olvidar a quién no he podido, cada noche sueño con él, incluso he llegado a sentir que está a mi lado, más no es así.

A veces me quedo pensando en lo que hubiese ocurrido si hubiese ejecutado mi plan de arruinar al abuelo, al menos pensé con sensatez y dejé ese objetivo de lado, así debí de pensar antes de involucrarme con Shaoran.

Enero, un nuevo año con nuevas oportunidades y un nuevo país por conocer, siento un poco de ansiedad al tener que marcharme, a pesar de mis suplicas de que nadie viniese a despedirme, están aquí todos, mis papás, mi hermano y mi mejor amiga, les recuerdo una y mil veces que solo serán unos meses, a mitad de año volveré.

Por los altavoces se escucha que ya debo de abordar, les doy un último abrazo a todos y les prometo que me reportaré todos los días, siento que es algo exagerado, pero si así estarán tranquilos es mejor decirles eso. Camino junto con mi maleta de mano sin mirar atrás o sé que me arrepentiré.

–¡Sakura!

Escucho que gritan mi nombre a medio camino, me detengo más no volteo, la voz me suena familiar, sacudo la cabeza, de seguro es mi imaginación, sigo mi camino hasta entregar mi boleto a la señora que está en la puerta de abordar, ella me sonríe mientras revisa mi boleto, me deja pasar y justo cuando comienzo a avanzar, escucho de nuevo mi nombre, parece un grito desesperado.

Intento mirar hacia atrás, pero ya vienen varias personas tras de mí, eso me imposibilita ver más allá, me disculpo con las personas que chocan conmigo y sigo avanzando, hasta entrar por completo al avión.

Adiós Japón… hola América…

Febrero, he conocido personas increíbles en este país y también he aprendido mucho sobre administrar, construcciones y mercadeo, después de todo he descubierto que si soy buena para esta área, ahora entiendo más cuando tengo las conferencias con los señores Li y puedo opinar objetivamente.

Decidí cambiar mi número, así puedo empezar de cero, únicamente dejé mis contactos frecuentes, mamá, papá, Touya, Tomoyo, James, Hui, Reika y hasta a Oliver ¡Lo pueden creer! La realidad es que siempre se porta muy lindo conmigo y según él, quiere que nos demos una oportunidad, pero no me siento preparada para otra relación y menos estando a kilómetros de distancia.

La diferencia de horario es la que a veces me desespera, motivo por el cual últimamente nuestra comunicación es vía e-mails, ahora estoy leyendo que están decidiendo quién ocupará la dirección general, a pesar de que los Li tienen mayor conocimiento y se pueden hacer cargo de eso, no lo quieren y yo, aunque me quisiera postular por el momento no soy apta, tal vez cuando regrese pueda apelar esa decisión, por ahora estoy muy bien así.

Marzo, un mes más lejos de mi familia, al menos he recibido buenas noticias, Touya y Tomoyo son oficialmente una pareja, incluso mi hermano ha pedido su traslado a Tokio para poder estar con ella más tiempo, cuando hablamos por videollamada estaba que gritaba de emoción, sabía desde un principio que ella estaría por siempre en mi vida, pero jamás creí que fuese de esta manera.

A veces, cuando estoy sola en mi habitación me gana la tentación de llamarle o enviarle un mensaje a Shaoran y saber cómo se encuentran él y su hijo, más me contengo, se supone que lo olvide no que lo busque. Además, termino recordando que me cambié el móvil y no tengo su número, una decisión que tomé para las veces que cayera en tentación.

Abril, mi cumpleaños llega y lo he celebrado con una videollamada, me puse a llorar mientras todos me cantaban, Tomoyo tuvo el detalle de avisarles a Oliver, James, Hui y Reika para ese día.

El diplomado está a dos meses de concluir, sigo siendo una de las mejores y me enorgullezco de eso, me reporto con los Li cada que puedo y les pregunto cómo van las cosas, me han contado que todo marcha de maravilla y que el nuevo director está llevando la expansión por buen camino, incluso me mencionan que pueden pasar más tiempo con su nieto gracias a que han delegado esas responsabilidades, eso creo que se lo hubiesen guardado, tuve el impulso de preguntar por él, por Shaoran, pero de nueva cuenta me contuve, no me siento con el derecho de preguntar cuando fui yo quien decidió marcharse por el bien de su hijo.

Mayo, un mes caótico, debo de presentar trabajos, dar revisiones, además de todo eso, debo de reportarme con el director que no tengo la menor idea de quién sea, le he querido preguntar a los señores Li, pero no he tenido noticias de ellos, ahora él único o la única que se comunica conmigo es al que nombraron como director, ni siquiera sé si es él o ella.

Al menos se muestra comprensivo cuando me tardo en responder los e-mails que me manda con carácter de urgente, supongo que los Li le habrán informado que me estoy preparando lejos del país o al menos espero que le hayan dicho algo.

Junio, último mes, a pesar de estar cómoda en este país, he estado contando los días para poder regresar a Japón, incluso he comprado mi boleto para poder irme apenas me entreguen el diploma y el certificado de acreditación, no me importa viajar por horas, lo único que quiero es volver con mi familia.

Mamá me contó que llevaron todas mis cosas a la casa que me heredó el abuelo, así que ya no tengo el pequeño departamento en el que viví por mucho tiempo, ahora tengo una casa la cual pienso compartir con mis papás mientras planeo qué haré con ella. Tal vez venderla y conseguir algo más pequeño o mudarme a Tomoeda a la otra casa que me heredó el abuelo.

Aunque claro, primero tengo que dejar las cosas bien en la compañía, después de meditarlo por meses, decidí que no quiero la dirección, tal vez a largo plazo hasta le venda mis acciones a los Li, me ha gustado todo lo que he aprendido, de eso no tengo duda, pero no sé si sea lo correcto teniendo en cuenta que tenía en muy mal concepto al abuelo.

Voy caminando por los pasillos de la universidad, en un par de horas me dan los papeles que necesito para marcharme de este lugar, el lado positivo es que he aprendido un idioma diferente.

–Sakura, te están buscando… –escucho a Jackson, uno de mis compañeros del diplomado, es apuesto, su cabello castaño resalta sus ojos marrones, pero no se compara con los de Shaoran, su cuerpo está bien definido, tiene un pequeño hoyuelo en el mentón y muchas babean por él, pero lo más sorprendente del caso es que no me costó nada en llevarme con él, después de todo si aprendí a desenvolverme con las personas del sexo opuesto–

–¿Quién? –cuestiono, además de él y Chloe, no conozco a nadie más, o sea, si los conozco, más no interactúo con ellos–

–No lo sé, no pregunté… solo sé que te están buscando –lo miro enarcando una ceja, acto seguido él me rodea con su brazo y me dirige hasta donde está quién sea que me busca–

Mientras avanzamos, platicamos sobre los proyectos que tenemos en mente, él junto con un amigo quieren desarrollar una empresa que se dedique a la rama tecnológica, por eso decidió tomar el diplomado, además de que es más corto a estudiar un máster.

–¡Sorpresa!

Frente a mí tengo a Tomoyo y a Oliver, no los esperaba aquí, aparto el brazo de Jackson y corro a los brazos de mis amigos, es un respiro tener a personas familiares este día. La hora de la entrega llega, por lo que me despido brevemente de ellos y me encamino con Jackson a lo último de este día.

Apenas acabo, Chloe, Jackson y yo nos tomamos una última foto, misma que los tres ponemos como foto de perfil de nuestro whatsapp, los tres salimos muy bien, Chloe es la que aparece al frente de la foto luego yo y Jackson abrazándome, siempre que nos tomamos fotos tiene esa manía y no, él no siente nada por mí, lo sé porque conozco a su novia y los he visto juntos, hacen una pareja perfecta.

–Te voy a extrañar, cuando viaje a Japón te avisaré para que me enseñes el lugar –comenta Chloe–

–Yo te llamaré todos los días, honey, y sirve y me enseñas Japón por videollamada –comenta mientras saca su móvil y nos saca una foto a nosotros dos solos– esta será una de mis favoritas –asegura–

–Payaso –me quejo– luego me la mandas… nos vemos…

Me despido de ambos para ir con mis otros dos amigos, Oliver se ve serio, me voy poniendo al día con Tomoyo mientras nos marchamos de ese lugar y él sigue ausente.

–Oliver, ¿estás bien? –cuestiono luego de que Tomoyo deja de hablar de mi hermano–

–Sí, es solo que… –se queda en silencio, mira hacia Tomoyo y luego a mí– nada, hay que ir a comer algo antes de irnos al aeropuerto.

No me quedo tranquila con lo que dijo, sin embargo, lo dejo así ya habrá tiempo de sacarle la información que quiero, los tres nos vamos a un mcdonals, Tomoyo se va al baño y me quedo a solas con Oliver, momento que aprovecho para sacarle información.

–¿Me dirás qué te pasa? Se supone que somos amigos –ambos nos dirigimos a una mesa cercana–

–¿Es tú novio? –lo miro confundida y creo que se da cuenta– él sujeto que te abrazaba, Jackson, creo que así lo llamaste.

–¡No! Para nada, solo es un amigo –respondo encogiéndome de hombros– ¿Eso te tiene así?

–Sabes que me gustas Sakura… ¿cómo quieres que me ponga? Creí que a ese le habías dado la oportunidad que a mí me has negado.

–Pues ya ves que ni a él le he dado nada –sentencio–

–Dame una oportunidad, podemos intentarlo ahora que vuelves a Japón –insiste–

La realidad es que estos meses él ha estado al pendiente de mí, ¿sería malo darme una oportunidad con él?

–Pero no te amo –soy sincera, siempre he pensado que para iniciar una relación debe existir amor–

–Podrás hacerlo conforme pase el tiempo –su insistencia me puede–

–¿Y si no lo logro? ¿Qué pasa si no me enamoro nunca de ti? –lo observo un momento, ya he dicho que Oliver es guapo, más no mueve nada en mí, él se queda en silencio, supongo que está meditando mis preguntas–

–Te dejaré, si encuentras a alguien que logre despertar ese sentimiento, pero deja que yo lo intente, vamos a darnos una oportunidad.

Tal vez esto es lo que necesito, darme una oportunidad con alguien más, y qué mejor con alguien a quién conozco ¿no?

–Bien, vamos a darnos una oportunidad…

Oliver prácticamente se abalanza sobre mí, algo que me toma por sorpresa, también reclama mis labios con una vehemencia que hasta yo misma me sorprendo al responderle, una vez nos apartamos, es Tomoyo quien nos mira sorprendida, Oliver le cuenta las nuevas sin apartarse un momento de mí.

Llegaré no solo con el diplomado terminado, sino que también con una relación qué no sé a dónde me lleve.

Las horas en el avión me sentaron fatal, el jetlag es horrible, he dormido dos días seguidos desde que llegué a Japón, únicamente me levantaba para comer y luego me volvía a dormir, incluso he pasado de los e-mails que tienen que ver con la compañía.

Hoy es día de ir al edificio Amamiya ya he dormido lo bastante como para recuperarme, me pongo una falda tubo color beige que me compré para una exposición que di en California, con una blusa azul cielo para combinarla, unos zapatos de tacón no muy alto también en color azul y me dejo el cabello suelto, me coloco mis lentes y me inspecciono en el espejo, no me veo tan mal.

Me tomo solo el vaso de jugo que me ofrece mamá, iré a conocer a un completo desconocido y siento un poco de ansiedad, y creo que si como me vomitaré en cualquier momento, más vale ser precavida, papá me lleva al edificio Amamiya, al llegar inspiro profundamente, necesito serenarme.

Papá me dice que estará cerca para pasar por mí, así que me bajo del auto y entro al edificio que me pertenece, los empleados ya me conocen por lo que no se sorprenden al verme, me dirijo al ascensor, el de empleados marca que está ocupado, busco en las notas de mi móvil la combinación del otro ascensor, una vez que doy con él presiono los botones y este se abre, entro en él y marco el piso al que me dirijo.

Siento que se ha movido mucho más rápido de lo que esperaba, cuando las puertas se abren, el nervio crece más y más, y no entiendo por qué me siento así, me aliso la falda, no lo necesita pero es parte de mis nervios, me acerco hasta la secretaria pero parece ser que ya me esperaban porque ni siquiera hace la llamada para avisar de mi llegada.

–Por aquí –dice mientras avanza–

Caminamos un pequeño pasillo hasta la sala de juntas, da unos pequeños toques y me indica que puedo pasar, entro vacilando, hay alguien de espaldas, me animo a acercarme un poco hasta que un olor familiar me invade.

–Hola, Sakura…

Me he quedado sin palabras, Shaoran está frente a mí, sigue igual de guapo que la última vez que lo vi, mi corazón late a mil por hora.

–Shaoran… –es lo único que logro articular–

–Tanto tiempo sin verte, sin saber de ti –él toma asiento en la punta de la mesa, me señala un lugar junto a él– no como, quiero enseñarte el último reporte.

Insiste señalando el lugar a su lado, obligo a mis piernas a reaccionar y termino de acortar la distancia, me siento y finjo interés en las hojas que hay sobre la mesa, es mejor a mirarlo, de un momento a otro, las hojas son arrebatadas de mis manos, Shaoran le da la vuelta a la silla logrando que ambos quedemos frente a frente.

–Te debo una disculpa, no te creí cuando me contabas que Qianj te hacía la vida imposible, dejé que te marcharas sin detenerte y no sabes cómo me arrepiento –lleva sus manos a mis mejillas, aprisionando de esta manera mi cabeza– Perdóname mi amor, me equivoqué en no confiar en ti, estos meses han sido un infierno, me he intentado comunicar contigo sin éxito, ¿cambiaste tú número?

–Han pasado meses de eso y sí, cambié mi número –respondo, no sé cómo, pero logro apartarme de él, necesito un poco de distancia–

–Mi madre me abrió los ojos –sigue explicándose– escuchó una conversación entre Qianj y Rika, ella la encaró y después obligó a Qianj a decirme la verdad, incluso contó que las galletas él te las dio –dice suspirando– Fui un completo imbécil, no supe darte tu lugar…

–Shaoran, estoy aquí para hablar de la compañía no de lo que haya pasado con tu hijo –me muestro fría, si él no me creyó en su momento qué le hace pensar que me lanzaré a sus brazos así como así, vamos, que tengo las ganas de hacerlo, pero no es así de sencillo–

–¿Ya no me amas?

Miro hacia otro lado, me arrepentiré de lo que voy a decir, pero no puedo ceder así de rápido, mucho menos cuando él fue el que no confió en mí.

–Tengo una relación ahora –evado la respuesta a su pregunta– ¿podemos centrarnos en la compañía?

–Sakura, mírame… –exige al tiempo que me pone de frente a él– ¿qué hago para recuperarte? Me niego a dejarte luego de que has estado meses lejos de mí, fui al aeropuerto para solucionar todo, pero no me hiciste caso.

Entonces no estaba loca, era su voz, era él quien me llamaba, después de todo, si fue por mí. Él une nuestras frentes, siento un estremecimiento recorrerme, hace tiempo que anhelaba este contacto, bajo la mirada, no se la puedo mantener.

–Te amo Sakura, no te he podido olvidar y me niego a creer que tú te hayas olvidado de lo nuestro…

Me he quedado sin palabras, no encuentro qué decirle, qué responderle, simplemente no puedo negar lo que siento por él, evadirlo tal vez, pero no puedo negar algo que jamás ha muerto en mí.

–Dime que no me amas y me aparto de tu vida, incluso renuncio al cargo que me dieron mis padres –sentencia–

Solo unos centímetros separan nuestros labios, siento su aliento cada que habla, mis ojos se cristalizan y comienzo a sollozar, no puedo decirle que no lo amo porque sería mentirme a mí misma.

–Amor, ¿qué sucede? –posa una de sus manos en mi mentón y me hace mirarlo, lo veo un poco borroso por las lágrimas–

–Te amo, pero no puedo estar contigo –respondo entre sollozos– lo siento…

No dice nada, silencio absoluto es lo que se instala en el lugar, tampoco se aparta de mí, en cuestión de segundos, Shaoran reclama mis labios, me pega a él sujetándome de la cintura y es así como mi poca voluntad se termina quebrando, en este momento no importa nada más, solo él y yo.

Extrañaba sus besos, soñaba con ellos todo el tiempo, lo extrañaba a él, el beso se acaba, lo único que se escucha en el espacio son nuestras respiraciones, vuelve a pegar su frente a la mía y acuna mi cara en sus manos.

–Podemos intentarlo, Sakura, te necesito en mí vida… accedí a este puesto para poder tener contacto contigo, sin embargo, fui un cobarde en no mostrarme ante ti por miedo a tu reacción –dice mientras va rozando nuestras narices–

No llevo ni una semana andando con Oliver ¿y lo voy a terminar? Él me dijo que se haría a un lado si encuentro a la persona a quien amo, sin embargo, no se me hace justo hacerle esto, tengo sentimientos encontrados en este preciso momento.

–No podemos intentar nada, tu hijo no me soporta y no quiero pasar por lo mismo –aunque me duela, el hecho de que se haya enterado que Rika lo incitaba a hacerme maldades, no quiere decir que el sentimiento también haya sido inducido por ella–

–¿Por qué no dejas que sea Qianj el que determine si te odia o no? Todo lo que viviste ese tiempo fue por culpa de Rika.

–Hubo ocasiones en las que ella no estaba presente y tu hijo se las daba de víctima frente a ti, como el día que se puso a llorar porque según yo le había dicho que lo dejarías por mí el día de su cumpleaños –señalo–

–Al menos, déjame luchar por ti, mejor dicho, déjanos luchar por ti, Qianj ya ha entendido que te amo, mi error fue no haber hablado primero con él sobre mis sentimientos, di por sentado que sería sencillo, no me apartes de tu vida –suplica–

–Bien, has tu lucha –me encojo de hombros, indiferencia, aún recuerdo sus palabras, debo de mostrar indiferencia, aunque me esté muriendo de ganas de aceptar volver a su lado, además, debo de hablar con Oliver y aún no sé cómo lo haré–

–No te vas a arrepentir –dice con firmeza–

Luego de esta conversación, nos ponemos con el trabajo, los intentos de Shaoran han comenzado, a pesar de que me explica sobre lo que nos compete, hay de repente unos pequeños roces que logran estremecerme, siento que me he metido en la boca del lobo.

–Shaoran, ¿tú sabías que yo era a la que te prometieron? –cuestiono una vez acabamos de hablar sobre la compañía–

–Sí –no dice nada más–

–¿Cómo lo supiste? –interrogo más–

Un suspiro sale de sus labios, algo me dice que lo que me dirá no me gustará.

–Siempre lo supe, mis padres me enseñaron una foto tuya cuando me anunciaron que me casaría, te conté que ese fue mi motivo por el que me vine a Japón, luego de tu llamada en tu estado inconveniente y de investigarte vi que se trataba de la misma persona, solo que cambiada, quise conocerte en mis términos, sin presiones.

–Entonces, tú siempre supiste que yo era una Amamiya –reflexiono un momento, él había dicho que se enteró cuando el abuelo fue a verlo, me ha estado mintiendo–

–Sí, siempre lo supe…

Al menos hoy ha optado por ser honesto conmigo, no sé si sea bueno o malo, lo que en estos momentos puedo decir es que estoy completamente decepcionada de todos, primero mis padres y ahora él, tenía la esperanza de que no lo supiera, que él hubiese sido una víctima más, pero no es así, él lo supo mucho antes.

Aunque claro, lo que más me duele es que él me haya rechazado años atrás, aun estando ajena a lo que pasaba, él prefirió huir de su casa a casarse conmigo, soy una maraña de pensamientos en estos momentos.

–¿Mi abuelo si te fue a ver a tu trabajo? ¿O lo inventaste? –se ve ofendido, pero a estas alturas me vale como se vea o se sienta–

–Si fue, a decirme que me aparte de ti… Sakura, él no quería que te enteraras de nada, por eso comenzó unos nuevos tratos con mis padres –dice, entonces estuvo al tanto de todo, soy demasiado ingenua–

–¿Cómo lo sabes? No se supone que no mantenías comunicación con ellos –le reprocho–

–No lo hacía, pero tú abuelo me lo contó, creyó que me estaba acercando a ti para reclamarte como se debía, pues se creía que tenía el derecho y tú lo odiarías más si te enterabas de eso…

Shaoran hace el intento de acercarse a mí, más se lo impido dando algunos pasos hacia atrás, lo último que quiero en estos momentos es su contacto, quedarme con la duda hubiese estado mejor, pero vamos, mi naturaleza curiosa me lo ha impedido y ahora estoy completamente frustrada con todos los engaños que ha sido mi vida.

–Por eso me querías llevar como tu acompañante, no fue por tener un hijo, me querías enseñar como un trofeo a tus padres –poco a poco voy encajando las piezas de este rompecabezas–

–¡No! –grita mientras intenta acortar la distancia entre ambos– Amor, jamás se me pasó eso por la cabeza, quería presentarte a mis padres, sí, pero no por eso… deja de huir de mí –se ve frustrado y yo lo estoy mucho más–

–Si sabías quién era, lo que yo implicaba en todo momento, es lo más lógico –estoy a unos centímetros de la puerta– pero luego no quisiste hacerlo porque hablaste con el abuelo –voy pensando en voz alta, después de todo, mi abuelo si quiso enmendar sus errores–

–Por eso ya no quise que me acompañes, para evitar estos malos entendidos, luego de la plática que tuve con tu abuelo y de darme cuenta de su miedo, pensé que presentarte a mis padres era como darles la victoria y que ellos insistieran en el matrimonio –comienza a explicarse– yo no quería forzarte a nada, simplemente quería que me amaras como lo que soy, jamás te he mentido sobre mis sentimientos hacia a ti.

Doy unos pasos más, me pego en la puerta y comienzo a tantearla hasta que doy con la manija, por hoy ha sido suficiente.

–Sakura, todo lo que vivimos fue real, mi amor por ti lo es… los tratos que haya tenido tu abuelo con mis padres es punto y aparte…

Él da unos pasos y aprovecho para abrir la puerta y salir de allí, salgo corriendo lo más que puedo, me siento asfixiada por todo, creo que me debí de quedar con la duda, creer solo en el amor que decía sentir por mí Shaoran y ya, la señora Li tenía razón, era mejor que no supiera nada.

Pues aquí la penúltima actualización, ya no les haré esperar demasiado jajaja, No olviden dejar sus comentarios. Un beso.