CAPÍTULO 18

Sé que huyendo no es una manera muy madura de afrontar los problemas o de lo que me he enterado, sin embargo, por ahora necesito aire, procesar lo que Shaoran me dijo, me ama, de eso no tengo duda, y yo lo amo a él a pesar de todo este tiempo lejos, pero esto no quita que me haya ocultado información.

Salgo del edificio, agradezco que no haya venido Shaoran detrás de mí, necesito espacio, veo a papá estacionado enfrente del edificio, cruzo la calle y subo al auto.

–¿Qué tal la junta? –pregunta una vez estoy dentro–

–Todo bien… –comento sin mirarlo–

–Hija, ¿pasa algo?

Niego con la cabeza, me limito a mirar por la ventana, la maraña de pensamientos me sobrepasa en estos momentos.

–Tu abuelo se habrá equivocado en su manera de actuar, pero trató de enmendarlo –comenta papá sin quitar la vista del camino–

–¿Cómo? Por como lo veo, él no enmendó absolutamente nada –asevero–

–Logró romper el trato con los Li cediéndoles acciones, al punto que solo se quedó con el cincuenta por ciento –me recuerda–

–Vaya, debería de felicitarlo y hacerle un monumento por su obra –comento con evidente sarcasmo–

–No, pero deberías de verlo de cierta manera como algo bueno, los Li en cualquier momento hubiesen llegado a exigir que se cumpliera el trato, y tú te hubieses tenido que casar con su hijo –comenta–

–Papá, el abuelo sabía perfectamente que tuve una relación con el hijo de los Li –digo resoplando– es Shaoran, el que les conté que tiene un hijo y con el que me fui a vivir unos meses –le recuerdo–

No dice nada, supongo que está procesando lo que acabo de decirle, después de todo, había omitido ese pequeño detalle cuando les conté mi relación con Shaoran, aunque siempre di por hecho que ellos harían sus deducciones, puesto que conocieron a los señores Li y el abuelo mencionó frente a todos que son los padres de Shaoran.

–¿Qué hubiese pasado si de quien te hubieses enamorado no fuera él? ¿Qué hubieses hecho si el abuelo hubiese llegado y te hubiese exigido casarte con un extraño?

Lo observo un momento, el hubiera no existe así que no sé lo que hubiese hecho en ese caso, al menos puedo estar contenta de que por cuestiones del destino lo conocí por otro medio, sin saber que me habían prometido a él cuando estaba chica, lo que me duele es que él lo sabía desde que me conoció y prefirió no contarme.

–Sakura, las cosas pasan por algo, tú madre y yo hicimos mal al ocultarte todo desde un principio, tu abuelo si se molestó con Nadeshiko por haberse casado conmigo, sin embargo, la relación entre ellos se rompió cuando él le hizo saber que te había conseguido esposo, cuando apenas tenias una semana de nacida –se estaciona frente a la casa– mira, yo no te puedo decir cómo debes de sentirte, pero tampoco me puedo quedar viéndote afectada por algo que ha pasado, dale la vuelta a la página, vive tu presente, si te quieres hacer cargo de la compañía Amamiya, ¡hazlo! Sabes que tu madre y yo te apoyaremos… pero no dejes de luchar por lo que quieres.

Por algún motivo las lágrimas se me acumulan en los ojos, sería una completa tonta si dejara morir lo que siento por Shaoran, pero igual me siento fatal por haberle dado una oportunidad a Oliver y ahora se la esté quitando, no estoy confundida de no saber lo que siento, sino que estoy así por todo lo que me he venido enterando desde que falleció el abuelo.

Escucho una puerta abrirse y cerrarse, unos instantes después, papá esta frente a mí y me rodea con sus brazos, lloro lo que tal vez no lloré en su momento, lloro lo que quise llorar cuando Shaoran me contó que me llevaba ventaja, me conocía más de lo que dijo, lloro porque sé muy en el fondo sé que papá tiene razón y el abuelo intentó enmendar sus errores, y también lloro porque sé que muy en el fondo que el abuelo intentó decírmelo al intentar alejarme de Shaoran, y tal vez Shaoran no me haya dicho para evitar más confrontamientos, o tal vez por cobarde.

–Sakura, hija… ¿pasó algo? –escucho a mamá, me oculto más en el pecho de papá, no quiero que me vea así, paso mis manos por mi rostro para tratar de recomponerme–

–No pasa nada… –responde papá para tranquilizarla–

–Estoy bien…

Salgo del auto y me voy directo y sin escalas a mi habitación, me acuesto abrazando una de las almohadas, creo que ya he llorado demasiado, debería de tomar mi móvil y llamarle a Oliver, o tal vez mandarle un mensaje. Aunque, hacer eso sería de cobardes, no puedo dejarlo así.

–¡Qué hago! –grito frustrada a la nada, como si esta me pudiese dar una respuesta, llevo una almohada a mi cara para poder ahogar mis gritos, fue malísima idea haber vuelto.

–Sakura, tienes visita…

Llevo horas acostada dándole vueltas a lo que tengo que hacer, ruego a todos los dioses del olimpo que sea Tomoyo la que me está buscando, aunque descarto esa idea, si fuese ella ya hubiese entrado a mi habitación, ella no necesita ser anunciada.

Me levanto y voy con muy pocos ánimos a ver quién es la persona que me busca, al menos la casa es lo bastante grande como para tomarme mi tiempo, sorprendentemente en la sala de estar no hay nadie.

–Mamá… no hay nadie –grito para que me escuche en donde quiera que esté–

Voy rumbo a la cocina cuando alguien me rodea, unos pequeños brazos que reconozco al instante, el pequeño demonio está aquí y no entiendo por qué.

–Qianj…

–Sakura, lo siento… me porté muy mal contigo, yo… yo… yo le conté todo a papá, lo que te dije que le hice a Spi, pero él está bien, solo lo escondí para que creyeras que lo corrí de la casa… –dice todo esto de manera rápida y casi inentendible–

–¿Qué haces aquí? –lo aparto un poco y me inclino lo suficiente para quedar a su altura–

–Vine a disculparme… papá me dijo que ya estabas en Japón, pero no quería traerme, la abuela me dijo tu dirección y me escapé.

Pero este niño está mal de la cabeza, aun sin proponerlo me está metiendo en problemas, trato de no exaltarme, no ganaría nada.

–Qianj, no debiste escaparte… yo ya he hablado con tu papá y me contó una parte de lo que me estás diciendo, no me dijo lo de Spi –almenos puedo estar tranquila de que mi minino está bien–

–¿Vivirás de nuevo con nosotros? –ya no parece un demonio, aunque claro, siempre supe que su comportamiento era por Rika–

–No Qianj, no viviré con ustedes –parece desilusionado–

–Es mi culpa, papá está triste todo el tiempo por mi culpa, porque me porté mal contigo y te fuiste de la casa, yo también estoy triste, papá me contó que tú cuidaste de mí cuando me dio fiebre, yo le conté que había sentido que fue mi mamá, y me dijo que no fue así, que fuiste tú… por favor, sé mi mamá.

Siento una opresión en el pecho al escucharlo, me quiere como su mamá y eso que creí que siempre me odiaría, le tomo su carita con mis manos, ocho años y es tremendo el niño.

–¿No quieres? –me mira con sus ojitos grises–

–No es eso, dame tiempo Qianj… yo, no sé aún qué haré –me sincero un poco sin entrar en detalles–

–¿No quieres a mi papá? –vuelve a cuestionarme–

–Ese es el problema, no lo quiero… yo lo amo –me sincero con un niño de ocho años–

–¿Y cuál es el problema? Soy yo ¿verdad? –baja su cabeza–

–Por supuesto que no, Qianj tú jamás serás un problema –lo acuno entre mis brazos– pero hay cosas que se tienen que acomodar.

–Yo solo a ti te quiero como mamá, si papá lleva a otra a casa le haré la vida de cuadritos –sentencia–

Y pensar que eso fue lo que hizo conmigo desde que me conoció, pero jamás sería partícipe de eso.

–No Qianj, tú no debes de pensar así… vamos, te llevaré a tu casa…

–No quiero, me quiero quedar contigo…

–Tú papá debe de estar buscándote, no puedes tenerlo así –lo tomo de la mano y lo guío a mi habitación, una vez ahí, tomo mi móvil y estoy por marcarle, cuando recuerdo que no tengo su número– de casualidad te sabes el número de tu papá –pregunto al niño–

–No te lo diré, me vendrá a buscar y me llevará con él –se cruza de brazos–

Vaya con este niño, de todos modos sigue teniendo un genio impresionante, qué será de él cuando entre a la adolescencia, lo dejo así un momento, me pongo a jugar con él un rato hasta que logro escabullirme diciéndole que iré por galletas a la cocina, aprovecho para decirle a mamá que avise a casa de Shaoran, supongo que encontrará el modo de hacerlo, rebusco en la despensa hasta que doy con las galletas y vuelvo a mi habitación.

–Papá guarda esto y vi que no tiene foto –me enseña el collar que Shaoran me regaló para mi cumpleaños, creí que lo perdí– le puse una mía y una de papá, así nos tendrás siempre contigo.

Este niño si que sabe sorprender a uno, me da el collar y al abrirlo veo que ha dicho la verdad, hay una foto de él de un lado y una de Shaoran del otro.

–Que lindo detalle… pero esto no quita que debemos de ir a tu casa, no puedes quedarte aquí –comento–

–No me iré hasta que vuelvas conmigo a la casa –dice firmemente–

–Entonces te quedarás aquí por mucho tiempo, no puedo regresar a tu casa solo así –trato de explicarle–

La puerta de mi habitación se abre y es Oliver el que entra, he estado tan concentrada tratando de explicare a este niño que no puedo ir a su casa que ni siquiera escuché el timbre o que me haya dicho mamá que me vinieron a ver.

–Amor, ¿y este niño? –me siento palidecer, no creí que Oliver me llamara con ese apelativo, Qianj nos mira alternadamente–

–Por eso no quieres estar con mi papá, dijiste que lo amas ¡Me mentiste! –me recrimina–

–Oliver, luego te explico… Qianj no te he mentido, ya te dije que es difícil de explicar… –intento calmarlo–

–Entonces vamos a casa, arregla las cosas con papá –insiste–

–¿Sakura? –Ahora es Oliver quien me habla, supongo que quiere una explicación, y es que con todo lo que está pasando ni siquiera le dije que tenía que hablar con él–

–Qianj, espérame aquí… necesito solucionar algo.

Me acerco a Oliver y lo saco de la habitación, no es así como quería hablar con él, pero es más que obvio que no puedo evadirlo, mucho menos con lo que Qianj estuvo diciendo hace un instante, una vez en el pasillo y completamente a solas, doy un respiro más que profundo para encontrar la manera más amable de cortar con él.

"Vamos Sakura, tú puedes…" me animo mentalmente, aunque claro, mentalmente hablando soy muy buena, el problema es que mi habla parece no querer cooperar.

–¿Es el hijo de Li? –pregunta y yo únicamente asiento con la cabeza– ya veo… mi oportunidad creo que pasó a otro plano ¿no?

–Lo siento… Oliver yo… –no encuentro las palabras adecuadas, cómo le harán las que terminan un día si y otro también con sus parejas, yo encuentro esta tarea imposible–

–No pasa nada, te dije que me haría a un lado si encontrabas a tu amor –comenta con tranquilidad y es que me sorprende su manera de actuar, no me lo esperaba– Te amo, y amar significa dejar ser a la otra persona, sin ataduras de por medio, si eres feliz con otro no me queda más remedio que aceptarlo, además… –continúa– Tú fuiste sincera conmigo desde un principio, en el fondo, siempre supe que esto podía pasar –concluye–

–Lo siento… –es todo lo que digo antes de abrazarlo–

Y es que con el paso del tiempo me di cuenta de que Oliver es un buen partido, solo que no es lo que a mí me gusta, lo veo como un amigo y no como a él le hubiese gustado que lo viera, tal vez en otro momento lo nuestro hubiese funcionado o tal vez no, nunca lo sabré, lo que sí se ahora es que no quiero perderlo como amigo.

–Tranquila petit chat, nada cambiará entre nosotros –asegura como si hubiese leído mis pensamientos– solo que si Li vuelve a lastimarte, te juro que se las verá conmigo –dice con determinación–

–Ni siquiera he arreglado las cosas con él –digo seguido de un suspiro– Creí que lo justo era solucionar lo nuestro antes de hacer cualquier movimiento.

–Solo deja que las cosas fluyan, si el amor que ambos se profesan es verdadero, todo lo podrán solucionar.

–¿Desde cuándo sabes tanto del amor? –cuestiono–

–Desde que me enamoré perdidamente de una chica de ojos verdes cual esmeraldas y no supe como actuar hasta que hubo un interesado en ti –responde sin problema– aprendí a la mala.

–Haces que me sienta peor –me apoyo contra la pared, necesito un soporte–

–Lo lamento… bueno, creo que mejor me voy, debo de terminar algo del trabajo… nos vemos petit chat.

Me acerco a él y le doy un beso en la mejilla, a pesar de todo lo aprecio demasiado y siento que está siendo demasiado comprensivo con todo esto.

Una vez lo veo marcharse por el pasillo, entro a la habitación y me encuentro a Qianj durmiendo plácidamente en mi cama, ahora si que tendré problemas, no he convencido a este niño a que regrese a su casa. Mamá entra y ve lo mismo que yo, solo que en esta ocasión ya me trae noticias.

–Ya avisé que este niño está aquí… creo que llevaban horas buscándolo –comenta–

Me acerco hasta el pequeño que antes era un demonio y paso mi mano por su cabello alborotado, en eso es igual que su padre.

–Me dijo que me quiere como su mamá –saco a relucir el tema que me da vueltas en la cabeza, con alguien lo tengo que hablar– y no sé si pueda con esa responsabilidad.

–Algo bueno debiste haber hecho para que este niño te quiera con ese título –dice mamá mientras se acerca a mí– ¿y tú quieres ser su madre?

Observo al pequeño que está en mi cama, la realidad es que los momentos que viví con él fueron todo un desastre, aunque claro, siempre se puede empezar y reescribir una historia.

–Tampoco se trata de lo que yo quiera, no he solucionado nada con Shaoran y en estos momentos me siento confundida por todo, ¿sabías que él es hijo de los Li? Los mismos a los que el abuelo me comprometió cuando bebé –explico a mamá–

–¿Eso importa? Tú lo amas y él a ti, yo no le encuentro el problema –la miro un instante–

–¿Cómo sabes que me ama? –cuestiono–

–Porque él me lo dijo, el día que te marchaste, llegó corriendo a alcanzarte, Touya lo encaró y estuvieron a punto de agarrarse a los golpes en el aeropuerto, pero dijo algo que tiene mucha razón… "Por qué nos oponemos a que se acerque a ti, cuando nosotros también te ocultamos la verdad por mucho tiempo" –dice mamá como intentando recordar las palabras exactas– Hija, todos aquí somos partícipes en este enredo –suspira con pesar– días después del incidente, él se apareció en la compañía y explicó más tranquilo quién era y qué significaba en tu vida, no hace falta ser adivino para saber que lo que siente por ti es amor, incluso dejó su propia empresa para poder tomar la dirección de la compañía Amamiya, por lo menos hasta que tu regresaras y decidieras qué hacer –explica–

–¿Shaoran dejó Xiwang?

Ahora sí que me he quedado sin palabras, no puedo creer que haya dejado por lo que luchó por mucho tiempo, con lo que logró salir adelante. El timbre se hace escuchar y mamá es quien baja para atender, la cabeza me explotará en cualquier momento, un día y me entero de muchas cosas.

–Mamá…

Escucho el balbuceo de Qianj, dejo de jugar con su cabello, lo que hace que se remueva en la cama, acerco de nuevo mi mano y sigo jugando con su cabello y se tranquiliza, después de todo, sí me quiere. Alguien toca la puerta, si fuese mamá ya hubiese entrado, miro a Qianj y creo saber de quién se trata.

–Adelante… –digo sin elevar demasiado la voz–

Un sexy hombre con cabello chocolate y ojos ambarinos hace acto de presencia y es que su simple aparición me deja sin aliento, tal vez todos tengan razón, qué importa el pasado, qué importan los tratos que pudo haber tenido el abuelo con los padres de Shaoran, qué importa todo lo que pasó hace casi un año, lo que ahora importa es el presente y lo que siento.

Nuestras miradas se encuentran, ámbar contra verde, una sonrisa aparece en su rostro mientras va acortando la distancia, una vez cerca, se pone de cuclillas frente a mí.

–¿Caperucita dejará de huir del lobo? –pregunta en un tono juguetón–

–¿El lobo promete ser completamente sincero conmigo? –lo miro enarcando una ceja–

–El lobo siempre fue sincero con caperucita –asegura–

–El lobo omitió información y no creyó en caperucita –una mueca se forma en su rostro–

–Velo del lado amable, tú y yo estábamos destinados a encontrarnos –cambia hábilmente de tema–

–A encontrarnos sí, a ser felices, tal vez no… –aseguro– me llevaste ventaja, me conociste por foto y sabías de mi existencia, y todavía así, huiste con tu novia –reflexiono–

–Tienes razón, tal vez no hubiésemos sido felices, pero ahora tampoco lo somos… me he equivocado en todo, pero en lo que no me equivoqué es en lo que siento por ti, te amo Sakura, desde ese primer instante en el que te vi en la plaza comercial, aún con tu ropa desalineada me enamoré de ti –dice jugando con mi única mano libre– además, la foto que me enseñaron de ti no te hacía justicia, te hacía ver muy mal –se hace el pensativo lo que aprovecho para empujarlo, haciendo que caiga de sentón–

–¿Qué insinúas? –me hago la ofendida–

–Nada malo, ahora… que tal si dejas a Qianj un momento, creo que a él ya ha recibido demasiada atención por tu parte.

Ni siquiera me da tiempo de protestar, tira de mi brazo y me saca arrastras de mi propia habitación, en el camino nos topamos con mamá y papá quienes se hacen de la vista gorda y siguen con lo suyo mientras que un sexy degenerado me lleva con él.

Salimos de casa y vamos directo al auto, al cual él me ayuda a subirme como la primera vez que nos vimos, en todo el camino no dice nada, simplemente conduce y mantiene los ojos en el camino, unos minutos después, aparca a las afuera de Tokio en un lugar completamente solitario.

–¿Me vas a matar? –interrogo al bajar del auto–

–Posiblemente, luego regresaré a eliminar a todos los testigos –comenta socarrón, lo miro con la boca abierta– por supuesto que no te voy a matar.

–¿Qué hacemos aquí? –sería muy buena policía, solo me dedico a interrogarlo–

–Bueno, pues aquí es donde pienso construir una casa para Qianj, para mí y para ti –concluye esto poniéndose de rodillas– yo sé que no hay velas, que no es la manera más romántica de proponerlo, pero si me pongo en ese plan alguien podría adelantarse –explica– Sakura Kinomoto, ¿quieres darme la oportunidad de ser tu novio?–dice cada palabra de manera pausada–

–No… –respondo apartándome de él–

Lo amo, sí lo amo, pero no me siento preparada para tener una relación con él, no después de todo lo que ha pasado, si en el pasado hubiese pensado con claridad, tal vez lo nuestro hubiese funcionado, sin embargo, estuvimos corriendo en una relación que nos llevó a nada bueno.

–Creí que todo estaba aclarado –dice con desánimo mientras se levanta–

–No te equivoques, se aclaró todo… eso no quita que de buenas a primeras regrese contigo –digo con toda determinación– seamos amigos, empecemos con eso –propongo– dejemos que todo se desarrolle a su ritmo, sin correr.

–¿Amigos? No sé si pueda verte de esa manera, cuando tengo unas locas ganas de besarte –y es que le tacto de este hombre es nulo, me he quedado con la boca abierta–

–Pues, es lo único que tengo para ofrecerte… ¿lo tomas o lo dejas?

Se hace el silencio entre ambos, solo se escucha el silbido del viento, el clima está agradable, aunque la incertidumbre de si Shaoran acepta esto me está matando.

–Bien, lo tomo… –responde luego de unos minutos que a mí me parecieron horas–

Nos regresamos a mi casa en total silencio, ¿estaré haciendo lo correcto? Claro, muero por sus besos, no creo nunca amar a nadie como lo amo, pero por eso mismo, tengo miedo de lanzarme de nuevo a este amor y que nada funcione. Llegamos a casa, sus modales siguen siendo los mismos como el primer día que lo conocí, me abre la puerta del auto y me ayuda a bajar.

–¿Te veré mañana? –cuestiona mientras caminamos hasta mi habitación–

–Claro, quiero ponerme al tanto y ver en qué puedo ayudar –aseguro, una vez entramos a mi habitación, vemos a Qianj, permanece dormido, tal vez me odie cuando se entere que no logró su cometido–

La incomodidad entre ambos es notoria, no sabemos cómo actuar, Shaoran carga al pequeño y comienza a caminar, lo voy siguiendo para poder facilitarle la salida, y abrirle la puerta del auto y así pueda meter al bello durmiente, parece ser de sueño pesado, no se ha despertado para nada.

–Bueno, entonces nos vemos mañana… –dice mientras acorta la distancia entre ambos y deposita un beso en mi mejilla–

Como si fuese la primera vez que esto sucede, siento miles de mariposas en el estómago, o tal vez sea un enjambre de abejas revoloteando, llevo mi mano a mi mejilla mientras lo veo marcharse.

Un mes, un mes ha pasado desde mi regreso a Tokio, también ha pasado un mes desde que me hice amiga de Shaoran, ha sido difícil, no lo voy a negar, no es sencillo ver como amigo a alguien que amas, pero así lo decidí y no daré marcha atrás.

Hemos tenido salidas de amigos, no las puedo llamar citas porque no lo son, algunas veces Qianj nos acompaña, otras solo somos él y yo, creí que el pequeño demonio no aceptaría que estuviese siendo solo amiga de su padre, pero para mi sorpresa, lo ha tomado con demasiada calma.

–Yo sé que volverás con nosotros –dijo con determinación el día que le intenté explicar la relación que tenemos ahora, porque esta vez, yo fui quien habló con él–

En este mes, también he decido el rumbo de mi vida, he platicado con mamá y papá, he decidido hacerme cargo como se debe de la compañía Amamiya y tratar de recuperar las acciones, he platicado con los señores Li, se muestran renuentes a vender, incluso piden demasiado por ellas, sin embargo, me he puesto una meta y es conseguir a como de lugar esas acciones.

–Hay una manera muy sencilla de que las consigas –habla la señora Li–

–No me voy por lo fácil, sé que conseguiré el dinero que piden, así me tenga que deshacer de las propiedades –comento con tranquilidad–

–¿Para qué lo quieres? Llevarás a la quiebra todo lo que se ha logrado –intenta convencerme con otra táctica–

–Ese ya será muy mi problema, solo quiero recuperar lo que le perteneció a mi abuelo –jamás creí hacer algo por él–

Ambos señores se miran, el señor Li busca entre un folder azul, parece concentrado, una vez que las encuentra se levanta y se acerca hasta a mí, me extiende unas hojas y luego sonríe.

–Señorita Kinomoto, no queremos su dinero, lo único que queremos es la felicidad de nuestro hijo, aquí tienes los papeles de las acciones, te las regresamos, no somos dignos de tenerlas cuando también obramos mal –dice el señor Li–

–Has demostrado lo que tu abuelo tanto decía de ti, ser capaz de todo con tal de obtener lo que quieres, estamos seguros que harás las cosas bien –Yo creí que se seguirían negando– tu abuelo una vez nos dijo que eres una joven tenaz, que admiraba tu manera de ser y de cómo estabas saliendo adelante, el día que se quiso retractar del trato que había hecho, nos negamos, porque sabíamos lo valiosa que podrías ser como persona para nuestro hijo, no por el dinero, eso ya tenemos –se sincera– lo que no sabíamos, es que tú estabas ajena a todo lo que pasaba a tu alrededor, de los planes que se tenían contigo, yo fui la primera indignada cuando tu abuelo se apareció para explicarnos, y es por eso que pedimos las acciones. –concluye–

No le veo la coherencia, pero al menos ya sé una parte más de ese trato en el que fui involucrada sin quererlo.

–Entonces, señorita Kinomoto… no tenemos más nada que hacer en este lugar.

Ambos señores se marchan de la sala de junta dejándome con las hojas en las que los Li me devuelven las acciones, es un documento formal en donde dice que ambos condonan la deuda del abuelo y me nombran la dueña de sus acciones.

Los meses pasan y mi amistad con Shaoran parece ser la más normal del mundo, pasa tiempo en casa, salimos de vez en cuando, nos vemos en el trabajo, porque a pesar de todo, él sigue siendo el director de la compañía, me rinde cuentas de todo movimiento que hará, estoy involucrada en las juntas con todo el personal y en todo este tiempo, me ha enseñado el manejo de todo.

Se preguntarán ¿qué pasó con Spi? Mi minino ya no es mío, el pequeño demonio se lo quedó, me ha demostrado que lo sabe cuidar, después de todo, lo cuidó cuando me hizo creer que lo echó de su casa, aunque ahora está un poco cambiado, ya no lleva el listón rosa, ahora lleva un listón verde y sin el cascabel.

La temperatura en Tokio ha descendido demasiado, se acercan las fiestas decembrinas y con ellas las calles se van llenando de luces de colores y decoraciones por doquier, en unos días más es el primer aniversario de la muerte del abuelo.

–Hola cerezo –escucho la voz de mi adorado tormento– te traje un chocolate muy caliente

–Gracias –respondo tras tomar lo que me ha dado–

–Por cierto, Qianj te manda esto –dice tras entregarme una pequeña caja– dijo que lo pongas debajo de tu árbol y que lo abras para navidad.

–¿Sabes qué es? –miro con recelo la caja, está perfectamente envuelta, eso no lo hizo un niño–

–No, no me quiso decir –comenta encogiéndose de hombros– siento que él te está ganando y yo no –parece nostálgico– también siento que siempre me tendrás en la zona de amistad.

–Te lo mereces –comento mientras guardo el pequeño obsequio de Qianj–

–Ya he puesto de mi parte, son seis meses que nos hemos tratado de amigos ¿cuánto tiempo más me tendrás así?

Me estoy aguantando la risa, trato de mostrarme lo más seria posible antes de girarme y quedar frente a él.

–Le que sea necesario, tal vez unos ocho años sean suficientes para conocernos bien –comento reflexiva–

–Bien, entonces te pretenderé por ocho años, si es necesario hasta cien años, hasta que me saques de esta zona de amistad –lo miro enarcando una ceja–

Unos toques a la puerta interrumpen nuestra plática, la secretaria nos avisa que han llegado los arquitectos, por lo que le lanzo un beso a mi "amigo" y me voy a mi lugar, siempre me pongo al fondo para escuchar todo lo que dicen, mientras que Shaoran les rebate todo y al final doy mi punto de vista, después de todo… somos un muy buen equipo.

Llega la mañana de navidad, aún en pijamas voy corriendo hasta el árbol, he tenido mucha curiosidad por saber el contenido de la cajita, y es que quise abrirlo antes de tiempo cual niña chiquita, pero me aguanté las ganas, e hice lo que me pidió Qianj.

–Sakura, ¿a dónde vas en esas fachas? –pregunta mamá al cruzarse en mi camino–

–A ver un obsequio que me dieron –respondo de lo más alegre–

Una vez en el árbol, encuentro mi objetivo, la pequeña caja que me ha matado por muchos días la curiosidad de saber qué es, siempre que lo sacudo suena algo, pero mi nivel de imaginación es nula, podría ser una pelota pequeña, un muñequito, o tal vez un origami pequeño, a Qianj le salen muy bonitos.

Con el cuidado que puedo voy quitando la envoltura, en la caja hay una hoja doblada en mil partes, la saco y comienzo a leer el contenido.

"¡Feliz navidad! No sé cómo se deban de hacer estas cosas, pero le pedí a Santa Claus como regalo una mamá, pero luego de escribir mi carta y de enviársela, me di cuenta que ¡él me podría mandar cualquier mamá! y no quiero a otra más que tú, por eso te pido que por favor seas mi mamá, ¿me darías ese regalo? Sería muy feliz si aceptas, en la parte de abajo marcas tu respuesta y la espero de regreso.

Te quiere… Qianj Li

Si □

No □

P.D. Si aceptas ser mi mamá puedes usar el anillo que está dentro de la caja"

Busco en la caja y efectivamente, hay un anillo que no me entraría en sueños en mi dedo, es un anillo pequeño de plástico, mamá me observa con curiosidad, le enseño la carta y el anillo.

–Tienes una decisión que tomar –dice entregándome la hoja–

Y es que no hay mucho que pensar, ya sé mi respuesta, por lo que con paso decidido me voy a mi habitación a cambiarme la ropa, guardo la carta en mi bolso y coloco en anillo en mi collar, mismo en el cual tengo la medalla con la foto de Shaoran y Qianj.

Conduzco, porque ya sé hacerlo, hasta casa de Shaoran, me estaciono y casi corro hasta la entrada, Shaoran se sorprende al verme y no le doy ninguna explicación, mi objetivo no es él, encuentro a Qianj sentado comiendo en la cocina, se atraganta cuando me ve, lo que me preocupa.

–¿Estás bien? –pregunto mientras le paso su vaso de leche–

–¡No comas las galletas! ¡No puedes! –grita apartándolas de mi alcance–

–No vine a comer galletas, te vine a traer tu respuesta –comento mientras busco en mi bolso la carta–

–¿De qué están hablando? –pregunta Shaoran curioso–

–Pues pasa, que tu hijo me pidió matrimonio, me casaré con Qianj cuando sea legal –digo con total seriedad, Shaoran me mira con recelo, no puedo creer que se lo haya creido– ¿Sabes que bromeo?

–¿Cuál es la respuesta? –pregunta ansioso Qianj mientras toma mis manos, frunce el ceño al no dar con lo que quiere– ¿y el anillo?

–Lo siento Qianj… –comienzo a decir y sus ojos comienzan a llenarse de lágrimas, ¡Va a llorar! Por lo que me apresuro a enseñar mi collar– el anillo no entra en mi dedo, pero lo tengo aquí conmigo…. Cuando tu padre me lo pida, por supuesto que aceptaré ser tu mamá.

Le limpio las pocas lágrimas que derramo y beso su frente, su sonrisa es genuina, Shaoran se acerca a nosotros, no ha dicho nada, le estiro mi brazo.

–No entiendo –dice, de verdad que es muy lento, no sé cómo es que es un maestro de seducción–

–Que ya saliste de la zona de amistad, ya podemos ser novios o casarnos o lo que se te venga en mente –le explico casi casi con manzanitas–

Acto seguido me veo acorralada por Shaoran, sin la posibilidad de hablar ya que reclama mis labios con una desesperación de la cual me siento abrumada, Qianj comienza a quejarse, haciendo que nos separemos.

–Iugg, ¿por qué hacen eso? ¿Saben que hay gérmenes en la boca y se pueden enfermar? –cuestiona con asco–

–Hijo, no tendré esa conversación contigo, hasta que entres a la secundaria –responde Shaoran mientras me pega a él–

El niño comienza a rebatirle a su padre que jamás haría algo como eso, yo me mantengo al margen, su discusión cambia de idioma lo que hace que golpee leve a Shaoran y vuelvan a hablar de tal manera que les entienda.

Y es así como pase de ser invisible a ser la mamá de un pequeño demonio que ahora me adora y me sorprende con sus detalles y muestras de afecto. De invisible pasé a ser la pareja de un sexy lobo con el que día a día me demuestra el amor que siente por mí, después de todo, no solo aprendí a seducir, también maduré, me di cuenta que Shaoran cometió sus errores, pero yo también cometí errores en el mismo camino, y aunque aún no sé lo que nos depare el futuro, pienso hacerle caso al consejo que me dio mi papá hace un tiempo, vivir mi presente.

¡Fin!

Aloooo cerecitos! Pues aquí está el último capítulo de esta historia, y me van a matar, perooooooo, no tendrá epílogo, siento que ya con esto está todo cerrado, no le quiero meter más, y que me salga todo mal (/-\)

Les agradezco infinitamente que se hayan tomado la molestia de leer mis locuras, porque no soy experta en esto, no saben lo feliz que me hacen con sus comentarios, sus autospoilers, con sus deducciones, jamás creí que fuera a gustar lo que escribo, ahora sí que me sorprendieron.

Millones de gracias a todos, hasta a los que son fantasmitas, que solo leen y votan, no importa, aún así se que les ha gustado y espero que este final les haya gustado, aunque tenían muchas ganas de matar al lobo (/-\)

No olviden dejarme uno, dos, o muchos comentarios, espero haya sido de su agrado el final, sino... qué más puedo hacer, lo tengo desde hace semanas, y decidí dejarlo tal cual, aunque tuve mis dudas luego del capítulo anterior, pero pues aquí lo tienen.

¡Gracias por su apoyo!

Los quiero... un beso.