Shinigami: ¿qué es lo que quieres humano? -preguntó sin emociones, pero si uno se fijaba, podrían notar el desprecio por su invocador-
Minato: Shinigami-Sama por favor selle al kyubi en mis hijos Memna y Rin -dijo, pero dijo algo a través de su mente para que solo el shinigami lo supiera- y selle el chakra de mi hijo Naruto -dijo en su mente-
El shinigami no tenía más que deseos de desprender el alma de este bastardo, y esas ganas sólo aumentaron cuando hizo tal petición, por desgracia, este hombre debía vivir para que el mundo cumpliera con la profecía que hizo su hermana, el haría su pedido, pero al menos quería saber a quién iba a condenar, solo para quedar pasmado y a la vez asustado por la vista que tenía ante él.
Conocía estos rostros, sabía su historia y sus logros, este niño era su reencarnación, eso lo asombro, pero lo que llegó a aterrar a mismo Dios de la muerte fue otra sombra, una que se alzaba sobre la cabeza del niño, casi como si estuviera vigilando de cualquier movimiento del dios de la muerte, muchos pensarían que eso es absurdo, pero muchos no conocían a este hombre.
Shinigami lo sabía, este niño no solo crecería fuerte, no, le estaba haciendo un favor al mundo al sellar su chakra, aunque sabía que no duraría mucho ese sello, se aseguraría de volver a mostrarse ante el niño cuando estuviera listo, después de todo y aunque el niño no lo supiera, el shinigami tenía que pagarle bien a su emisario.
Shinigami: de acuerdo -cuando dijo eso, de inmediato tomó el alma del kyubi y la dividió en 2 partes y las puso en los niños, pero sin que nadie se diera cuenta tomó un pequeño fragmento de ambas partes y se las implementó a bebé rubio-
Minato: muchas gracias Shinigami-Sama -inclinandose-
Shinigami: antes de irme te daré una advertencia, uno de tus hijos ha heredado un poder que puede cambiar el destino, depende de ti el camino que tome -con eso dicho el shinigami desaparece-
Y con eso la noche se silenció, dejando en el mundo, al heredero de un clan que marcará el mundo.
