Shaman King no es mío
No debes matar
Cuando abrí la puerta y la niña enfrente de mí apuntó con su pistola supe que había marcado la hora y forma de mi muerte. La definitiva.
Pensé de inmediato en Men y en sus primeras palabras. En cómo su carácter tenía similitud con el de Ren pero a la vez había en él una pizca de alegría de la que los dos carecimos en nuestras infancias. En sus primeros pasos que quedaron grabados gracias a las cámaras de seguridad que tenía nuestra casa. Sus risas; en su forma tan particular de ser él a pesar de saber quiénes eran sus padres. De lo que habían hecho sus padres.
—No manchará sus manes de sangre. No será como nosotros.
Y lo criamos con esa promesa. No conocería el dolor y él mismo forjaría su definición de justicia, ni Ren ni yo intervendríamos en eso. Sin embargo, esa bala que atravesaría mi cuerpo en contados segundos echaría por la borda toda esa preparación. Mi hijo lloraría por horas y buscaría la forma de saber lo que había pasado conmigo. Enfrentaría a Ren ya que él le pediría que se mantuviera al margen ya que solo era un niño y no iba a comprender lo complicada que podría ser la familia Tao. Él lo protegería de todo, incluso de él mismo.
—Tengo un pasado complicado —Me había dicho en aquel encuentro en Europa— Encontrar a Yoh y tener amigos me cambió.
Recuerdo que reí.
—No creo que sea peor que el mío. Recuerda que hablas con una niña que estuvo encerrada por años en un cofre de hierro.
Así comenzó todo entre los dos. No recordaba que él fuera así. Aunque tampoco puedo negar que en mis pensamientos de niña siempre estuvo presente ese extraño color violeta de su cabello. Ese orgullo de guerrero y esas ganas inalcanzables de ser el Shaman King. Ren Tao era un sueño lejano que se había vuelto alcanzable con los años.
Pensé en Marco, en Lyserg, en todos aquellos que dieron su vida por mí. En ese atentado en el auto que acabó con nosotros en segundos. En Tamao defendiendo nuestros cuerpos. En Sati reviviéndome. En Hao siendo rey y en el pavor que sentí ese momento. Nada de esos acontecimientos eran lo suficientemente fuertes si los comparaba con el que tenía en frente de mí.
Ella temblaba, dudaba. No quería matarme, pero yo no podía defenderme.
Los hombres hablaban en contra de la familia Tao. De venganza, de compensación.
Querían destruir a mi familia y por fin comprendía las palabras de Ren cuando en algunas de sus citas mle había dicho que su entorno era peligroso.
—Pero tú eres fuerte y defenderás a tu clan.
—Lo soy, pero quizás no lo suficiente.
En ese momento no lo era. Ren no llegaría a tiempo y mis opciones eran mínimas.
—No debes matar —Tomé la pistola entre mis manos y la vi directamente a los ojos. Ella lloraba. Forcejeamos y otra voz su unió a la escena.
Todo estaba dicho.
Por un momento soñé con un futuro. Con otro hijo, con otra tarta de queso para Ren. En nuestras vacaciones y en el reencuentro que tendríamos con los demás en algunas semanas.
En mi vida pasada y en todo lo que habría sufrido con tal de preservar esa justicia que tanto me gustaba predicar.
En mi presente siendo feliz y disfrutando al fin de la libertad de no ansiar nada más de lo alcanzable.
Dicté mi sentencia de muerte porque no dejaría que esa niña cometiera un crimen. Yo ya había presenciado varios y esa razón era más que suficiente para detener el acto a ocurrir, pero algo paró y perdí mi consciencia. No pude moverme y vi la expresión de Shamash indicando el fin.
Un disparo. Sangre. Risas. Una venganza ejecutada. Un cuerpo inerte. Un alma robada. Una familia destruida.
Holassss, hace mucho no escribía algo medio tristongo y además subí dos fics en menos de una semana ¡Pidan un deseo!
Por otro lado, esto tiene como objetivo pagarle a RedGlossyLips un favor que me hizo en marzo (te amodoro, muchacha bonita) y no me dijo qué quería así que dije "¿Por qué no mencionar algo de los spin-off de shaman King? Y pues aquí estamos.
Muchas gracias a todos por llegar hasta acá. Un abrazo y espero que nos sigamos leyendo.
