Este fic participa en el minireto de octubre para La Copa de la Casa 2018-19 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black
—Y Trelawney dijo que Ro-Ro y yo viviremos en una enorme casa con jardín donde nuestros siete hijos corretearán libremente —dijo con voz soñadora Lavender Brown mientras revoloteaba sus pestañas hacia el techo—. ¿Has oído Parv? ¡Siete! ¿Puede haber un número más mágico...?
Mientras su amiga divagaba, Parvati se mordía el labio inferior en un intento de evitar que se le escapasen las palabras que deseaba soltar. Cualquier otro día podría haber escuchado la charla de Lav durante horas, imaginando con ella las posibles maravillas que el futuro les depararía y confiando ciegamente en las palabras de la que había sido su mentora durante tantos años.
Sin embargo, hoy las premoniciones de su profesora le parecían simplemente burdas mentiras de una estafadora incapaz de cerrar el pico.
Vieja arpía.
—Y lo mejor de todo es que como él nació con ascendente Marte y yo con tendencia a Venus, ¡Vamos a tener el amor más puro y pasional de todos! ¿Te lo puedes creer? —dijo zarandeándole el hombro—. Obviamente esperaremos hasta después de graduarnos para tener a nuestro primer hijo. Si es niña, la llamaremos Parvati, ¡en tu honor!
Y eso fue la gota que colmaba la jarra de Hidromiel.
—Por Merlín Lavender, ¿Cómo puedes ser tan estúpida como para creerte todas esas tonterías? —Parvati apretó los labios e inhaló fuertemente antes de continuar—. ¿No ves que lo único que quiere el viejo fósil es llamar la atención con sus absurdas invenciones? ¡Solo te dice lo que quieres oír!
Lavender, que se había quedado callada ante el arrebato de su amiga, intentó balbucear una respuesta coherente, pero solo pudo bajar la cabeza avergonzada tras ver cómo todos los ojos de la mesa de Gryffindor, e incluso los de algún curioso Ravenclaw, estaban fijos en su discusión.
Sin embargo, Parvati no pareció darse cuenta del espectáculo que estaba generando, por lo que siguió despotricando sobre el tema en cuestión.
—¡La adivinación es meramente un fraude! Deberían usar esas bolas de cristal para decorar un árbol de Navidad... ¡Al menos así servirían de algo!
Y con un último gritito indignado, recogió sus cosas y salió del Gran Salón.
Sabía que no debía haber arremetido así contra su amiga, pero no aguantaba más esa situación.
Porque a pesar de haber ido con Harry a la fiesta de cuarto año, a quien su corazón realmente ansiaba, no era otro que Ronald Weasley.
